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20 Aug 02:31

Salto BASE sobre playa griega y barco abandonado

by noreply@blogger.com (aberron)
Imagen: Dimitrios Kontizas/Red Bull Illume (Pincha para ampliar)

Esta espectacular fotografía de Dimitrios Kontizas es una de las finalistas del concurso Red Bull Illume 2013. En ella se ve a Hubert Schober y Kedley Oliveti saltando sobre la playa de Navagio en la isla griega de Zante (Zakynthos). Lo que se ve abajo, efectivamente, son los restos de un barco abandonado que lleva en este lugar desde los años 80 y que se ha convertido en una atracción turística.


El barco es el Panagiotis, construido en 1937, y la versión más aceptada es que encalló en esta playa durante una operación de contrabando de tabaco cuando era perseguido por la marina griega. Regresaba de Turquía y, según algunas versiones, trabajaba para la Mafia italiana. Como sucede en otras ocasiones, la población local se hizo con el botín de tabaco y whisky y estuvieron surtidos, se dice, durante 4 años.

Pero la ubicación del naufragio es tan espectacular que hay algunas fuentes que dicen, según Wikipedia, que fue colocado aquí por el ministerio de Turismo para atraer visitantes.


Desde hace algún tiempo, los saltadores aprovechan las alturas del corte de roca para realizar un salto espectacular. Si queréis ver una imagen similar a la de la primera fotografía, pero en movimiento, aquí tenéis este salto grabado en el mismo lugar.


Más fotos del concurso Red Bull en: In Focus (The Atlantic) y en Red Bull Illume. | Vía: @MiguelMorenatti

Entrada publicada en Fogonazos http://www.fogonazos.es/
06 Aug 21:58

#258

by Sergiopero
Sergioski02

DIOS!! A vuelto arranca momia!

Deshacerte de un moco pegándoselo a un niño pequeño. No a un bebe, eso seria demasiado. A un niño de unos 2 años. No hay pared a mano, ni silla, ni árbol, estas en la calle, pasas por un parque y hay niños, solo hay eso alrededor niños. ¡¡Ey campeón!! (usas ese latiguillo), el niño se acerca y le frotas el pelo dejándolo ahí. le has tenido que quitar la corra, ahí se ve tu maldad. ¿Que pasa campeón! ¿Aquí Jugando? Intentas darle algo de enjundia a la interacción con el niño. Que triste tu cadavera. ¿Y tu te llamas ser humano?
05 Aug 15:53

via hypersonicscreech

05 Aug 15:48

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05 Aug 15:48

foreverdai: Un dron ha matado a tus padres. ¡ya no tienes hora...



foreverdai:

Un dron ha matado a tus padres.

¡ya no tienes hora de ir a la cama!

Chocala!!!

05 Aug 15:44

Crisis de nuestros padres

by AMT



Queridos lectores,

Seguramente algunos de Vds., los más jóvenes, han tenido en más de una ocasión alguna conversación en la que los miembros de mayor edad de su familia critican, de manera genérica aunque a veces personalizando en Vds., el ansia de tener más y más de la gente de hoy en día; y la contraponen con la vida más austera y de mejores valores morales con la que ellos vivieron de jóvenes. Este tipo de conversaciones ya se daba hace años, pero ahora con la crisis se han incrementado en frecuencia puesto que cuando uno cae en una crisis que se prolonga mucho, como la actual, se empieza lógicamente a cuestionar las bases de todo en busca de una posible salida. Hay incluso un texto que ha hecho fortuna en las redes sociales y que yo ya me he encontrado un par de veces, en el que se critica con bastante gracia la hipocresía de la sociedad actual respecto a las cuestiones ambientales cuando las generaciones de nuestros mayores eran, efectivamente, mucho más sostenibles sin tanto pavoneo (pueden leer una transcripción aquí).

La constatación obvia de que nuestros padres y abuelos vivían de una manera más simple, más sostenible y más sensata que nosotros no debe sin embargo llevarnos a un cierto simplismo de naturaleza moralizante. Puesto que muchas veces, basándose en esa mayor austeridad de antaño, se pretende colegir una cierta superioridad moral de los valores de aquella época, y ahí radica el error esencial. Porque lo que es erróneo en nuestro sistema basado en el consumo y el despilfarro ya era erróneo en la época de nuestros predecesores, por la simple razón de que este sistema que ahora nos lleva al desastre es el mismo sistema de entonces. Exactamente el mismo. La única diferencia entre entonces y ahora es que nos encontramos en un punto diferente de su curva de evolución.

Es conocido que la psique humana tiende a modelar la realidad por estados (visión estática), cuando por lo general se describe mejor por procesos (visión dinámica).  Ningún punto de nuestra vida es un momento invariable, sino que siempre se están produciendo cambios; sin embargo, si éstos son lo suficientemente lentos nuestro cerebro tiende a abstraer las variables que caracterizan el momento ("En aquella época no había televisión, los niños sólo tenían un juguete, la ropa te duraba durante años") y a tomarlas como constantes, fijas durante ese período que conservamos, simplificado e idealizado, en nuestra memoria. Lo malo de esta manera de ver las cosas es que creemos que lo que caracteriza un determinado momento es su estado (los bienes que se poseían entonces, el patrón de consumo de la población en aquel momento) cuando con nuestro sistema igual o más importante es su evolución (a qué ritmo aumenta o disminuye el consumo, se expande o contrae la masa monetaria o la disponibilidad de crédito, etc). Dicho de otro modo: porque nuestro cerebro funciona en modo diapositiva no nos damos cuenta de que para entender qué pasa hace falta ver la película.

Una de esas frases típicas que reflejan la incomprensión del momento y del sistema podría ser del estilo de la siguiente: "No hace falta esta locura y despilfarro; por ejemplo, en 1960 no consumíamos lo que se consume ahora, gastábamos mucho menos petróleo, y la verdad es que no vivíamos mal. Había que trabajar mucho, eso sí; lo que le pasa es que la gente ahora no quiere trabajar". Quien formula esta frase no se da cuenta de que no podemos volver a 1960 simplemente adoptando el modo de vida y el patrón de consumo de 1960 y así "no vivir del todo mal aunque fuera trabajando mucho" porque lo que hacía de 1960 un momento vibrante y con empleo no era en realidad la riqueza de entonces, sino más bien el crecimiento de entonces (fíjense en las gráficas siguientes, sacadas de la web Politikon.es).



La gráfica de abajo nos da la visión estática (nivel del PIB en cada momento) mientras que la de arriba nos aporta una visión más dinámica (variación anual del PIB). Incluso después de varios años de crisis nuestro PIB en paridad de poder de compra es unas cinco veces mayor (sí, ¡cinco veces!) que el PIB en 1960. Sin embargo, si miramos a la variación del PIB per cápita vemos una historia muy diferente entre la década de los 60 del siglo pasado y los últimos años. Ahora estamos en una situación de decrecimiento forzado porque esta crisis no acabará nunca, con lo que en vez de aumentar las oportunidades de empleo y de inversión, en vez de tener la economía vibrante de los 60, tenemos la situación contraria: contracción, destrucción, parálisis. Encima, ahora la población es mayor, con lo que en realidad a mismo nivel del PIB la relación per cápita sería inferior, y para mantener el nivel de entonces hace falta un mayor PIB. Tenemos que pensar, también, que en realidad los salarios disminuyen en términos reales desde principios de los 80, con lo que aunque la renta media haya aumentado la renta típica (es decir, la que tiene la mayoría de la gente, los asalariados) lleva disminuyendo desde hace 30 años. Como vemos, uno idealiza el pasado, sobre todo porque en esa época uno era joven, las oportunidades menudeaban y todo le parecía maravilloso.

La prueba más clara de que el discurso colectivo de entonces no es moralmente superior al de ahora se ve en la España de ahora con la recomendación insistente de "invertir los ahorros" para "comprar un pisito" que hace unos años e incluso aún hoy solían hacer los padres al hijo que llega a la edad de emancipación. Más de un padre ha reprendido al hijo que acaba de estrenar su trabajo mileurista y eventual porque cuando él era joven se sacrificó para poder comprar el piso familiar y que lo que el hijo tiene que hacer es exactamente lo mismo. Con ese discurso está claro que el padre asume que las variables macroeconómicas de entonces y de ahora son las mismas, y que por tanto los únicos factores importantes para conseguir el fin soñado son la capacidad de sacrificio y el esfuerzo de su hijo (hay un hilo en burbuja.info que explica muy bien este colosal error de concepto). Esta presión social, ejercida desde todos los estratos pero también desde el de esa generación anterior que se cree moralmente superior, ha contribuido a que una gran masa de trabajadores se estrelle contra la burbuja inmobiliaria más grande de Europa, y que acaben empeñados de por vida, cuando no deshauciados.

Va siendo hora de que nos sacudamos ciertos atavismos morales judeo cristianos, que nos llevan a reprender al que sufre las consecuencias como si éstas fueran culpa suya y sólo suya, pues el problema es de valores morales e incumbe a toda la sociedad. Como hemos visto, el problema comenzó hace tiempo, poco en escalas históricas (poco menos de dos siglos) pero mucho en escalas humanas (unas seis generaciones). La relación entre las sucesivas generaciones se podría asimilar al juego del globo de agua: los jugadores forman una fila y se van pasando un globo que cada vez está más lleno de agua que le llega por una manguera a la que está conectado. Nadie discute las reglas del juego, nadie discute su moralidad; todo el mundo aguanta el globo el tiempo que le toca y se lo pasa al siguiente. En algún momento a un pobre idiota le revienta el globo y acaba empapado, por pura casualidad; a alguien tenía que pasarle y fue a él.

Curiosamente yo estoy bastante de acuerdo en que esta crisis es una crisis de valores, y que sólo cambiando los valores saldremos de ellos. Pero esta crisis de valores empezó hace mucho y para superarla no hay que mirar al pasado reciente sino hacia el futuro; no hay ninguna persona viva que haya vivido en un sistema diferente al actual, y eso ha demolido todos los valores tradicionales de respeto a los límites naturales salvo en algunas zonas rurales, más "atrasadas". Por eso hay que precaverse frente a las recetas simplistas de los más populistas, que dicen querer volver a los buenos y viejos valores, pero que en realidad sólo intentan retroceder puestos en la cadena de los que inflan el globo, y no se cuestionan dejar de inflarlo. Porque además por desgracia el globo ya reventó y ni eso es posible.

Los valores que necesitamos para reconstruir la sociedad tienen sus raíces en nuestro pasado un poco más distante, cien o doscientos años de antigüedad, pero no son aquellos mismos valores. Los valores de la época preindustrial necesitan ponerse al día, porque sería también muy necio creer que todos los valores de una época predemocrática y dominada por la superstición y el beatismo puedan o deban ser transplantados tal cual hoy en día. Como digo, tenemos que construir el futuro, rescatando de manera crítica aquellos valores del pasado más distante y al tiempo salvando nuestro conocimiento técnico y nuestro convencimiento moral actuales, más allá de la hipocresía de nuestros días.

Tenemos que encarar este problema seriamente, sin soberbia y sin una mirada simplista y autocomplaciente del pasado. Sólo se puede salir con recetas nuevas, con una mejor comprensión de qué es el hombre y cómo se relaciona con su entorno, entendiendo al fin que el hombre no tiene ningún derecho divino para avasallar ilimitadamente a la Naturaleza


Salu2,
AMT
05 Aug 02:11

Ventana antipolis para niggas.





Ventana antipolis para niggas.

03 Aug 17:10

Lo que el «Big Data» puede contar sobre tu culo

by Antonio Martínez Ron
Sergioski02

que opinais? alarmismo infundado o tema muy jodido?

Foto www.laif.de

Fotografía: www.laif.de

El investigador japonés Shigeomi Koshimizu ha diseñado un sistema para identificar al usuario por su forma de sentarse. La técnica, desarrollada por los ingenieros del Instituto Avanzado de Tecnología Industrial de Japón, permite identificar un culo entre la multitud con un 98% de precisión. El sistema consta de una serie de sensores de presión que registran 360 puntos diferentes en el asiento. Cada persona tiene una forma particular de sentarse, de modo que basta con generar una base de datos con cada huella para reconocer a los usuarios. La intención de Koshimizu es crear un sistema antirrobo de coches (ante un «culo-no-identificado», el coche le pediría una contraseña), pero su invento podría tener otras muchas aplicaciones.

Siguiendo el mismo espíritu, la multinacional IBM patentó en 2012 un sistema para fabricar suelos inteligentes que analicen las pisadas de los trabajadores de una oficina y los reconozcan por su peso y su forma de moverse. El suelo, quién sabe si algún día en las calles que transitamos, se convertiría en una gigantesca pantalla táctil sobre la que nos deslizaríamos dejando nuestra huella personal. Como las motos de TRON, pero sin el glamour ochentero.

Son ejemplos de la tendencia imparable hacia la «datificación» de nuestros hábitos y costumbres. Cada vez que nos movemos vamos dejando un reguero de datos a nuestro paso, una baba de caracol invisible de la que otros están empezando a sacar partido. «Una vez que se ha datificado el mundo», escriben Viktor Mayer-Schonberger y Kenneth Cukie en su libro Big Data, publicado por Turner Noema, «los usos potenciales de la información no tienen más límite que el ingenio personal». El interés por el análisis masivo de datos —el famoso Big data— se extiende hasta rincones insospechados de la realidad y anda a la busca de nuevos caladeros. Ya no basta con que empresas como Facebook o Google tengan un registro exhaustivo de tus datos de localización o gustos personales, y que la NSA tenga registrado hasta el último de tus suspiros en la red. Grandes empresas y pequeñas start-ups se esfuerzan en desarrollar sistemas que generen datos y cuantifiquen cualquier faceta de nuestro comportamiento: nuestras horas de sueño, los objetos que usamos, los lugares a los que vamos o las películas que vemos.

En Europa y EE. UU. se están diseñando contadores del consumo eléctrico que permiten conocer qué electrodomésticos usamos más a menudo y sacar conclusiones sobre nuestros hábitos diarios. El gigante de los supermercados Walmart maneja y almacena cada hora los datos de hasta un millón de transacciones de sus clientes, lo que le permite prever con antelación, por ejemplo, qué productos van a demandar cuando se acerca una tormenta. En el año 2012, un audaz reportaje del periodista Charles Duhigg en The New York Times demostraba que una empresa de tiendas de descuento como Target podía saber si una mujer estaba embarazada antes de que esta se lo comunicara a los familiares. A la compañía le interesa mandar promociones antes que su competencia, así que cruza los datos de los hábitos de compra y el sistema hace saltar el aviso. Duhigg relata el caso de un hombre que irrumpió en una tienda de Target furioso porque le enviaran publicidad de ropa de bebé a su hija. Días después, fue el padre el que tuvo que pedir disculpas al enterarse (tarde) de la noticia.

Este reguero de datos no solo lo recogen compañías tan conocidas como Microsoft, Facebook o Amazon (para hacernos sus recomendaciones de libros), sino empresas menos conocidas como Inrix, que analiza datos del tráfico de unos 100 millones de dispositivos móviles a través de su GPS. Mediante esta tecnología, pueden saber a qué velocidad se circula en buena parte de las carreteras de EE. UU. y cuáles son los puntos de la red más congestionados.

La recopilación de información masiva no es necesariamente una mala noticia. De hecho, está sirviendo para resolver muchos problemas a los que hasta hace poco no sabíamos enfrentarnos y ofrece a los clientes un servicio más ajustado a sus necesidades. La compañía Visa encuentra bolsas de fraude gracias al análisis de las transacciones, Google coloca el anuncio de algo que realmente te interesa mientras navegas e Inrix ofrece a determinados usuarios un servicio que les indica dónde hay plazas de aparcamiento.

A cambio de un poco de privacidad, se argumenta, se abre un mundo de facilidades. La teoría es que la cantidad de datos es tan grande que nadie va a estar investigando tus datos personales porque a nadie le interesan. Hasta que un día alguien que te busca le da a «Voy a tener suerte». En 2006 la compañía AOL hizo públicas las búsquedas de millones de usuarios para que fueran analizadas por los investigadores y en pocos días The New York Times localizó e identificó a una viuda de Georgia cuyo historial correspondía al usuario número 4417749. Lo mismo le sucedió a Netflix (la empresa de alquiler de películas) cuando un grupo de investigadores de la Universidad de Austin (Texas) encontraron a una usuaria en menos que canta a un gallo, y esta demandó a la compañía.

Big DataNuestros datos son vulnerables, rastreables y apilables hasta límites alarmantes. Hace unos meses la revista Science desvelaba que un experto en seguridad informática había sido capaz de acceder a los datos del genoma de 50 personas que participan en un proyecto de investigación sanitaria. Su historial médico, supuestamente anónimo, se puede obtener con nombres y apellidos si uno sabe qué teclas tocar y qué registros cruzar en la inmensidad de ceros y unos de la red.

La justificación del anonimato por la masa es la misma pantalla argumental que utilizan los gobiernos de EE. UU. y la UE tras las revelaciones del ex consultor de la CIA Edward Snowden sobre la existencia de un programa de vigilancia exhaustiva de las comunicaciones. Cuando hace unos meses se conoció que el sistema de rastreo PRISM recopilaba nuestros datos personales, este fue el consuelo ante el asalto a nuestra privacidad. El acceso de los gobiernos a las redes —con la complicidad de las compañías que instalan las líneas de internet a escala global y de las grandes empresas tecnológicas— solo les proporciona, decían, los denominados metadatos, es decir, el asunto de nuestro email, los destinatarios o las llamadas telefónicas realizadas. La puntita nada más. Las últimas revelaciones, en cambio, indican que programas como XKeyscore han permitido a los servicios secretos acceder al historial de navegación y el contenido de los correos de millones de ciudadanos.

«Como el gobierno nunca sabe a quién va a querer escrutar», escriben los autores del libro Big Data, «recopila, almacena y garantiza el acceso a la información, no necesariamente para vigilar a todo el mundo todo el tiempo, sino que para que cuando alguien caiga bajo sospecha, se hallen en condiciones de investigar de inmediato en vez de tener que empezar a reunir información desde cero». Bajo esta perspectiva, los ciudadanos hemos pasado a formar parte de una especie de granja de sospechosos. Ante el ojo de Sauron todos somos potenciales Frodos camino del Monte del Destino y aceptamos la vigilancia con resignación de apacibles hobbits. Ni una pataleta, ni un mal gesto, ante el tipo que manosea tus pantorrillas en nombre de tu seguridad. Una década de medidas descabelladas nos han enseñado a sonreír desnudos ante el escáner mientras Saruman el blanco ve películas porno en un castillo de Abbottabad. Y a aceptar con gratitud que al buscar en Google información sobre ollas y mochilas se presente la unidad antiterrorista en tu casa.

Hace solo unos años, en la República Democrática Alemana (RDA) la temible policía secreta Stasi también se interesó por los culos de sus ciudadanos. Tras la caída del Muro de Berlín se descubrió que los agentes habían elaborado más de 15.000 fichas personales y conservaban miles de pequeños tarros con «olores» de supuestos sospechosos. El sistema, como se ilustraba en la película La vida de los otros, consistía en dejar un paño escondido en el asiento del coche del sospechoso y recogerlo posteriormente para su base de datos. Una vez «datificado» el olor, y en caso de necesidad, bastaba con destapar el tarro ante la unidad de perros rastreadores para dar con los peligrosos «enemigos del Estado». Curiosamente, en marzo de 2007 el gobierno de Estados Unidos estudió una propuesta de un grupo de asesores para crear un sistema de recogida de «olores humanos» para el futuro seguimiento con unidades caninas. En aquella ocasión la noticia causó cierta perplejidad y no menos risa. Desconocíamos entonces que el gobierno estadounidense estaba ya más interesado en olisquear nuestros metadatos que nuestros culos.

Para saber más: Big Data, Viktor Mayer-Schonberger y Kenneth Cukie (Turner, 2013)

03 Aug 16:47

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02 Aug 16:11

(via Peter Serafinowicz)

Sergioski02

jejej

02 Aug 16:04

¡Han pagado 34 millones de euros por un cuadro abstracto!

by Pedro Torrijos

… y otras obras de arte que podría hacer mi sobrino de siete años

Barnett Newman. Onement VI (1953)

Barnett Newman. Onement VI (1953).

(English version)

¿Qué les parece esta cosa que hay aquí encima? Una chorrada, ¿no es cierto? Pues se van a indignar cuando sepan que el pasado 14 de mayo alguien pagó por ella la bonita cifra de 34 millones de euros. Ojo, que en la Sotheby’s de Nueva York la describían ni más ni menos como «un portal hacia lo sublime». Vamos no me jodas, si es un cuadrado azul oscuro con una raya azul claro en el medio. Esta gente del arte contemporáneo vive engañada, está claro. A ver, si es que ese cuadro lo podría pintar un niño pequeño, ¿verdad?

No.

No lo podría hacer ni un niño pequeño ni ustedes. Ni siquiera un pintor competente sin antes haber pasado por el proceso de investigación creativo que desembocó en este cuadro concreto. Como mucho, podría copiarlo.

Es curioso, pero solemos sentir una profunda irritación cuando conocemos las cantidades por las que se venden algunas obras de arte. Y ahí reside uno de los principales problemas: equiparar el valor o la importancia de un objeto artístico a su precio de mercado es una aberración intelectual y una equivocación en la base del planteamiento, porque los criterios que rigen el mercado del arte son distintos a los de la propia calidad artística. De hecho, a menudo son completamente independientes y se mueven por factores más próximos a los de la especulación inmobiliaria o bursátil.

Además, esa misma indignación que sentimos no parece ser tan fuerte cuando sabemos, por ejemplo, que la compra de Cristiano Ronaldo ascendió a 96 millones de euros. Seguramente me dirán que Ronaldo es una persona especial, un futbolista único; que lanza knuckleballs con los pies, que corre como un velocista y que posee una técnica portentosa. En definitiva, que hace cosas que no podrían hacer ustedes ni posiblemente el resto de los mortales.

Bien, déjenme que les ponga otro ejemplo al respecto:

Fácil de copiar, imposible de hacer. Guti, con un sencillísimo taconazo, convierte un uno contra uno en un uno contra cero. Hace algo que nadie ha hecho antes, algo que nadie se ha atrevido siquiera a pensar antes. Empuja los límites del fútbol, empuja los bordes de su mundo.

Con un sencillísimo taconazo.

Porque de eso precisamente va toda esta cosa del arte, de empujar los bordes del mundo. Y no será porque el arte no tenga mil y una definiciones: la de Tomás de Aquino («El arte es el recto ordenamiento de la razón»), la de Adolf Loos («el arte es la libertad del genio»), o la de Jean Dubuffet («el arte es la novedad»); pero yo no sé cuál de ellas es la más válida, o si lo son todas. Tampoco sé si elevar algo a la categoría de «arte», efectivamente, lo eleva; esto es, si un objeto artístico es inherentemente mejor que uno mundano. Ni siquiera sé si el arte y la belleza, tan estrechamente unidos a lo largo de los eones de la historia, son dependientes, interdependientes o independientes.

Lo que sí sé es que Donald Kuspit se equivocaba cuando, en El fin del arte dijo que «vivimos en una época superficial y pasiva, resultado de la disolución del arte en la vida». Y también sé que Clement Greenberg, aunque fue abogado de ese fin del arte como motor de la cultura, acertó al afirmar que «Te gusta, eso es todo, sea abstracto o un paisaje. Te gusta. Te golpea. No tienes que leerlo». Y que Arthur Danto tenía razón cuando se negó a aceptar el fin del arte y así tituló su más conocido ensayo: Después del fin del arte.

Quizá yo estoy más de acuerdo con la aproximación objetual de Greenberg que con la de Danto, que, de alguna manera, justificaba la cualidad artística según la definición que le daba el artista como tal; pero, desde luego, me apunto a su visión optimista de la actualidad del arte. Porque sé que hay muchísimas personas que están trabajando en mirar a la realidad, con ojos quirúrgicos y telescópicos, para después ofrecernos una respuesta a ese mundo; sea conceptual, plástica, estética, contestataria o reivindicativa. Y el mundo que nos devuelven es un mundo que no conocíamos antes.

Porque de eso precisamente va toda esta cosa del arte, de empujar los bordes del mundo.

Porque si bien es cierto que necesitamos a todas esas personas que mantienen el mundo en marcha, que revisan la maquinaria y reparan los engranajes; también necesitamos a los motores que nos llevan y nos conducen más allá. A veces con precisión, a veces a ciegas, pero siempre por rutas desconocidas. Porque estos hombres y mujeres que traspasan los límites son los que amplían nuestra realidad, si nos atrevemos a mirar a través de su trabajo. A través de sus telas de gallinero y sus ordenadores y sus piezas de madera y sus bolsas de plástico y sus piedras preciosas y sus cámaras fotográficas. A través de sus ojos. Acercándonos a ellos comprobamos que nos están construyendo una existencia más grande; una existencia mejor. Y que sin ellos empujando en todas direcciones, esa carpa de circo que es el mundo se nos caería encima.

Yo les voy a enseñar algunas obras de artistas que, ahora —en este preciso momento, mientras yo escribo estas líneas y ustedes las leen—, están empujando los bordes del mundo. Del suyo y del mío. Y como confío en ustedes, no voy a entrar en desarrollos sobre el proceso creativo de cada una, o las posibles explicaciones o metáforas que puedan esconder; apenas una breve descripción de ellas y sus creadores, para que así saquen sus propias conclusiones, si las sacan o creen que deben sacarlas. Solo un requisito: les pido que se acerquen con la experiencia —esta vez sí— de un niño pequeño, con la mirada de un bebé que descubre el mundo cada día. Con los ojos limpios y el corazón lleno, no pueden perder.

Time Stack. Matt Molloy. 2012-2013

Time Stack. Matt Molloy 1

Time Stack. Matt Molloy 2

El fotógrafo canadiense Matt Molloy emplea una técnica enormemente sencilla basada en el multidisparo y el conocido efecto time-lapse. Después superpone digitalmente las imágenes tomadas —a menudo más de 100—, capturando así ese efecto de tiempo apilado con el que nombra a esta serie de fotografías. La impresión que generan los objetos inherentemente móviles, congelados en escorzo temporal sobre los paisajes estáticos, es formidable y sobrecogedora.

The Phoenix is closer than it appears. Thilo Frank. 2010

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The Phoenix is closer than it appears. Thilo Frank

Fotos cortesía de Studio Thilo Frank.

Artista alemán afincado en Berlín, Thilo Frank trabaja habitualmente con la luz, el movimiento y sus propiedades combinadas. Para esta instalación construyó una caja de 8 x 4 x 4m enteramente recubierta de espejos tanto en el exterior como en el interior. Por fuera prácticamente no aparece; es un parpadeo, una vibración casi invisible. Por dentro es el infinito. Y aún más, es un infinito que, con los pies colgando del columpio, nos resulta tan inabarcable como inalcanzable.

La instalación estuvo expuesta en el Museo de Arte Moderno KUNSTEN de Dinamarca en 2011, si bien este mismo año ha presentado una obra similar en la Bienal de Sharjah, en los Emiratos Árabes: la Infinity Rock.

Starry Night. Lee Eunyeol. 2012

Starry Night. Lee Eunyeol

¿Qué es eso? ¿Qué son esas luces? ¿Es polvo de hada? ¿Son estrellas caídas? ¿Son innumerables luciérnagas refugiándose del calor del desierto?

Son lámparas de LED y cable de fibra óptica entre las grietas de un lecho fluvial seco. Pero a lo mejor es también todo lo demás y todo lo que es capaz de evocar y que no somos capaces de verbalizar. El fotógrafo surcoreano Lee Eunyeol llamó a esta serie Noche Estrellada y no hizo ninguna de las analogías, algo ingenuas, que yo acabo de hacer. Quizá no las necesite.

Clones. Erdal Inci. 2013.

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Al igual que Matt Molloy, Erdal Inci trabaja con las posibilidades del time-lapse. Sin embargo, el medio que emplea el artista turco es distinto, nuevo y en gran medida inexplorado; el gif animado.

Exacto, la pieza artística es la imagen en movimiento que están viendo. No es un resultado ni un resumen; es, literalmente, lo que es. No sé ustedes, pero yo tengo la abrumadora sensación de estar asistiendo al nacimiento de algo potencialmente colosal, a un universo de posibilidades inagotables, a través de las pupilas curiosas de un creador delicado, pulcro y extremadamente preciso.

Para la serie Clones, Inci funde y yuxtapone decenas de microvídeos en un bucle eterno, transformando situaciones mundanas y lugares conocidos —plazas, parques, carreteras, habitaciones— en espacios hipnóticos y misteriosos.

Obliteration Room. Yayoi Kusama. 2002-2012

Esta vez sí. Esta Habitación Arrasada sí que podría hacerla mi sobrino de siete años, y el de tres, y la de once. Y ustedes o yo. Porque está realizada precisamente por niños de todas las edades, incluso niños de edades adultas. Al menos en parte.

La artista japonesa Yayoi Kusama no concibe esta obra como un objeto terminado, sino como una entidad colaborativa de resultado aparentemente incierto. Por eso considero más interesante mostrarles el vídeo de su proceso que el resultado final. En él podemos ver como la habitación imposiblemente blanca del inicio va transformándose progresivamente en un espacio aún más imposible, si cabe. A los visitantes se les entregaron varias pegatinas de colores, pidiéndoles que las colocaran libremente sobre cualquier punto de la habitación. Cualquiera que deseasen: paredes, suelo, techos, muebles, tazas, cojines. Aunque el vídeo pertenece a la versión que se expuso en la Tate Modern de Londres en 2012, el exordio de la obra se concibió para la Queensland Art Gallery en 2002, y sus visitantes eran exclusivamente niños.

Es curioso que Kusama sea la artista de este artículo con más atención directa a los niños, sobre todo cuando sabemos que la autora de Nagano acaba de cumplir 84 años. Los ojos no conocen de edades, solo saben estar cerrados o abiertos.

One Hundred and Eight. Nils Völker. 2010

Esta obra se compone, efectivamente, de 108 bolsas de plástico conectadas a 108 ventiladores en una matriz de 12 x 9. Una serie de algoritmos informáticos activan estos ventiladores generando una fluctuación y un bamboleo de las bolsas en su proceso de hinchado y deshinchado, dando así vida a una protocriatura alienígena pulmonar y multiforme. Para su descripción, el artista alemán Nils Völker dijo que «no hay detrás ningún mensaje oculto, tan solo pensé que sería bonito». A lo mejor ustedes encuentran alguno.

El propio autor hizo una nueva versión de esta instalación en el que un sistema de sensores activaba los ventiladores en función de la proximidad o el movimiento del espectador. El resultado es algo más intelectual, aunque a mí me parece menos brillante.

Compeshitstem: The New Deal. Phoebe Washburn. 2009

Compeshitstem The New Deal. Phoebe Washburn

Foto cortesía de Stefan Koch.

Por el contrario, la escultora norteamericana Phoebe Washburn siempre dota a sus obras de un profundo contenido moral y sociológico, a menudo aludiendo a la transformación del medio ambiente por la destructiva acción del hombre. Para ello, en sus instalaciones suele emplear objetos cotidianos y frecuentemente de deshecho, que reutiliza con libertad, generando una suerte de ásperas arquitecturas efímeras. Fragmentos de cajas de embalaje, entablados, botellas de plástico, piedras y tubos se agrupan en suelos y paramentos que son a la vez rugosos e intensamente locuaces

Sin embargo, a mí me interesa más el producto artístico final y el proceso físico de su construcción, puesto que las piezas de Washburn se conciben y se levantan ex profeso para el espacio en el que se van a exhibir. Compeshitstem: The New Deal se expuso en una de las salas más interesantes del Kestnergesellschaft de Hanóver, y en este vídeo podemos ver tanto la evolución de su levantamiento como los cambios que generaba la luz al incidir sobre la instalación, a medida que avanzaba el día y el sol.

Scattered Crowd. William Forsythe. 2002-2013

Scattered Crowd. William Forsythe 1

Scattered Crowd. William Forsythe 2

William Forsythe es bailarín y coreógrafo, y entre sus trabajos hay un apartado al que denomina objetos coreográficos. Esta Multitud Dispersa es uno de los más significativos: miles de globos blancos colgados a distintas alturas que pueden —y deben— ser recorridos, tocados y contemplados por entre sus cesuras e intermitencias.

Esta instalación lleva más de diez años recorriendo el mundo, desde galerías de arte hasta estaciones de tren o lobbies de hotel. Las fotografías hacen justicia, sin duda, pero creo que para entender verdaderamente la experiencia se debería acudir a alguno de los lugares donde se presenta. O al menos ver este vídeo que, entre otras cosas, incluye la música que Ekkehard Ehlers compuso especialmente para la obra.

Cloud. Caitlind r.c. Brown y Wayne Garrett. 2012

Cloud. Caitlind r.c. Brown y Wayne Garrett

Foto cortesía de Doug Wong.

Una nube construida con cientos de bombillas. Nuevas y usadas, rotas y en funcionamiento. Y los visitantes tiran de las cuerdas que cuelgan para encenderlas y apagarlas. Para jugar bajo una lluvia divertida e imposible.

Los artistas canadienses Caitlind r.c. Brown y Wayne Garrett estrenaron esta instalación para la «Noche en blanco» de Calgary, pero después han realizado versiones de la misma en Moscú y en el Progress Bar de Chicago, donde sustituyen las cuerdas por unos detectores de presencia que reconocen al visitante que camina, se sienta o toma una cerveza bajo ella.

Unwoven Light. Soo Sunny Park. 2013

Unwoven Light. Soo Sunny Park 1

Unwoven Light. Soo Sunny Park 2

Fotos cortesía de Nash Baker.

Soo Sunny Park siempre ha trabajado con el espacio. Mediante el añadido de objetos y superficies, la escultora surcoreana afincada en Estados Unidos desde niña, explora las posibilidades de transformación del espacio sin necesidad de modificarlo físicamente. Sin necesidad de tocarlo.

En Unwoven Light nos descubre una de las entidades más poderosas a la hora de ejecutar esta alteración espacial. Es la luz, claro. Físicamente, la instalación no es más que malla metálica de la que se usa en las cercas de los gallineros, a la que se cosen pequeñas piezas de metacrilato coloreado y traslúcido. Pero es la luz, son los fotones eléctricos que salieron de los focos de la galería, antes herméticos e impasibles, los que, al atravesar el tamiz multicromo, se criban y se descosen y se disparan en todas direcciones, empujando el espacio, y tal vez el mundo, de manera irreversible.

Ahora acérquense a ellos, no tengan miedo:

Matt Molloy

Thilo Frank

Lee Eunyeol

Erdal Inci

Yayoi Kusama

Nils Völker 

Phoebe Washburn

William Forsythe

Caitlind r.c. Brown y Wayne Garrett

Soo Sunny Park 

 

02 Aug 09:26

¿Ya no confías en ningún partido político? Bienvenido a la democracia líquida (II)

by Sergio Parra

lEn la anterior entrega de este artículo poníamos de manifiesto la falta de fe de la ciudadanía en las formaciones políticas que se presentan a las elecciones, así como los defectos de la democracia pura. Ahora vamos a buscar una alternativa que, gracias a Internet, podría tener más sentido que nunca.

Democracia líquida: delega tu voto en quien confíes

Una alternativa que cada vez resulta más plausible a la democracia directa y la democracia representativa, sobre todo a raíz de la excepcional habilidad de Internet a la hora de conectar a la gente en redes, es la democracia líquida. ¿Habéis visto lo milagrosa que parece Wikipedia? Una enciclopedia siempre en movimiento creada por aficionados o por expertos que no ganan dinero editándola. Sin embargo, Wikipedia es equiparable, sobre todo en inglés y en las entradas de ciencia, al epítome de las enciclopedias realizadas por expertos remunerados: la enciclopedia Británica.

Pues bien, la democracia líquida consiste en extrapolar el poder de las redes de pares que genera Internet, materializándose en proyectos como Wikipedia, para preguntar al conjunto de la ciudadanía sobre cada una de las decisiones que deben tomarse. Con un añadido: si ignoras algo sobre un tema y crees conocer a alguien que sabe más que tú sobre ello, en ese tema en particular puedes cederle tu voto (que a su vez, si él lo considera oportuno, podrá ceder a alguien que sepa más que él).

Imaginemos que debemos votar si las políticas para combatir la piratería digital son las adecuadas o no. Si le pregunto a mi abuela, no tendrá ni idea. Yo conozco bastante sobre el tema, he leído una docena de libros, pero se me escapan muchos matices jurídicos. ¿Qué hacer? Como llevo tantos años leyendo y escuchando los razonamientos del abogado experto en derecho intelectual David Bravo (por ejemplo), finalmente le prestaré mi voto a David Bravo. Sé que él sabe del tema mucho más que yo, y además confío bastante en su integridad intelectual.

Otros pensarán como yo. Hasta el punto de que David Bravo, tal vez, acabará con unos cuantos miles de votos de ciudadanos que confían en él. Cuando David Bravo sea interpelado por las urnas, su voto valdrá miles de veces más de lo que vale ahora. Y ese poder solo podrá usarlo para votar sobre esa interpelación en concreto. Para el resto de asuntos, David Bravo tendrá tanta relevancia como cualquiera de nosotros.

dSé que estáis pensando que esto parece un caos. Que habrá muchos embaucadores o demagogos que lograrán obtener el voto de buenas gentes. Que habrá individuos que, mediante grandes sumas de dinero (probablemente procedentes de empresas involucradas en el engranaje de la política que debe someterse a votación), financiará campañas para incrementar la reputación de los sujetos que consideren adecuados. Que mucha gente ignorante será tan ignorante que ni siquiera sabrá detectar quién es un poco menos ignorante que ella. Que habrá ciudadanos tan ingenuos que no advertirán que están siendo engañados por canallas profesionales.

Pero… oh, wait¿no es eso exactamente lo que está ocurriendo ahora, punto por punto? La diferencia estribará en que la democracia líquida repartirá tanto el poder, y lo hará tantas veces, cada día, en cada nueva decisión, que los “acaparadores” de poder apenas podrán subsistir. Si uno nos engaña, no le cederemos el voto mañana, o la siguiente semana. Por supuesto, muchos seguirán votando a señores que hablan bien o son guapos, aunque tengan el cerebro vacío, o incluso confiarán en políticos como Rajoy o Rubalcaba, pero su representatividad en las urnas descenderá de un modo tan acusado que uno no se levantará cada mañana pensando que no puede hacer nada de nada por cambiar lo establecido.

Tal y como añade Steven Johnson en Futuro Perfecto:

Los individuos comprometidos seguirán teniendo la posibilidad de apoyar económicamente a sus candidatos, solo que con una cantidad de dinero limitada. Los vales democracia descentralizarían y diversificarían las fuentes de financiación de las campañas, creando un mercado verdadero para la financiación del electorado.

Obviamente lo he simplicado todo mucho. Sin embargo, conceptualmente, la democracia líquida, siempre cambiante, consistente en vigilarnos unos a otros como sucede en Wikipedia, evitará los dos embudos democráticos anteriormente expuestos, que resume así Johnson:

El mundo es demasiado complejo como para comprimirlo en un paquete comprensible para el votante medio, lo que hace que la democracia directa sea un sueño imposible. Pero los propios votantes tienen unos valores políticos también complejos, que no pueden expresarse en votos individuales por candidatos o partidos.

Un ejemplo germinal de una suerte de democracia líquida lo podéis encontrar en Porto Alegre: la ciudad que dejó de ser un caos para convertirse en un lugar seguro (sin intervención política).

Pero ¿cómo empezó todo esto? ¿Cómo podría evolucionar? En la próxima entrega de este artículo responderemos a estas preguntas.



02 Aug 05:45

Mucho apóstoles pero a la hora de ayudar de verdad...

02 Aug 02:23

Manuel de Lorenzo: Si el hombre dice justicia, venganza es lo que se escucha

by Manuel de Lorenzo

El jueves por la mañana me pidieron que difundiese en Twitter la foto de uno de los pasajeros del tren siniestrado, para facilitar su localización. Lo hice, me duché, me vestí, desayuné y me marché a Portugal por cuestiones de trabajo. Cuando regresé, 15 horas después, supe que el chico había muerto.

No lo conocía de nada, pero me afectó. Había visto su cara, leído un par de cosas sobre él… No era un nombre más entre los desaparecidos. Era ese chaval de apenas 20 años que sonreía al otro lado de la foto. Tenía la esperanza de recibir buenas noticias y su muerte me entristeció mucho. A mí, que un día antes ni siquiera había oído hablar de él. No alcanzo a imaginar la desolación de sus seres queridos.

Estos días, en Galicia, todo el mundo comenta las veces que ha viajado en ese mismo tren. A cuántos de los fallecidos o amigos de los fallecidos conocen. Con cuántas de las personas que aquel día podrían haber subido a ese tren han hablado. Todo el mundo necesita expresar la cercanía de la tragedia. A todo el mundo le duele.

Y precisamente por ese motivo, a todo el mundo le han molestado los ejemplos de humor negro que han poblado las redes sociales desde apenas unos minutos después del accidente. Sobre todo aquellos que son simples barbaridades sin sentido con escasa o ninguna vocación cómica —algunos olvidan que para ser humor negro, primero ha de ser humor.

En mi opinión, el chiste macabro es una opción válida siempre y cuando no haya posibilidad de herir a los afectados. Cuando estos no vayan a escucharlo o haya transcurrido ya una cantidad razonable de tiempo. No es una cuestión de límites sino de respeto, por la sencilla razón de que a mí tampoco me gusta sentirme ofendido. Pero eso sí, allá cada cual con su sentido del humor. Porque es cierto que este no debe tener más límites que los consustanciales a la libertad de expresión. Ahora bien, no lo es menos que el personal se ofenderá cada vez que le salga de las narices hacerlo.

Y por eso sucedió lo que sucedió. Un tipo escribió en Twitter: «No sabía que había cincuenta muertos en el accidente de tren, aunque si son gallegos tampoco importa mucho». Tal necedad comenzó a propagarse de indignado en indignado y a las pocas horas media Galicia había montado en cólera.

Desconozco qué sucedió más allá del Bierzo, pero en el Facebook de los gallegos comenzaron a multiplicarse los mensajes incluyendo el nombre y apellidos del fulano, su número de teléfono, la facultad en la que estudia y la calle y el portal en el que reside, así como una explícita invitación a darle una lección en las costillas. Para que aprenda.

Una respuesta absolutamente desproporcionada, por violenta e incoherente. El suyo no fue un ejercicio de humor negro. Fue la provocación de un idiota que pretendía llamar la atención. Una estupidez desafortunada y fuera de lugar, pero que en ningún caso justifica la reacción generada. Nos molesta la ruindad de quien escribe algo así pero nos parece civilizado hacer públicos sus datos personales para que sea acosado o apaleado. Claro que sí. Y si aparece el lunes en un hospital, aplaudimos satisfechos y nos vamos todos de paseo. Como Dios manda.

Nos importa una mierda lo que es justo. La respuesta justa. Nos da igual. Lo único que nos interesa es la venganza. Que quien se haya pasado de la raya lo pase mal, aunque ni siquiera esté muy claro si lo ha hecho o no. ¿Que un desconocido parece un desalmado? A por él. ¿Que un exministro se reunió con un empresario en una gasolinera? A por él. ¿Que unos papeles dicen que un político ha cobrado sobresueldos? A por él. ¿Que no parece profesar la misma religión que las gentes de bien? Es una bruja. A por ella. Si el hombre dice justicia, venganza es lo que se escucha.

Reflexionaba Manuel Jabois en un excelente artículo publicado el pasado jueves 25 de julio sobre cómo había manejado el periodismo patrio algunas frases rescatadas del Facebook del maquinista y, mientras lo leía, me preguntaba cómo reaccionaría la gente ante semejante descontextualización. Y la verdad es que da igual. Da igual el pasado de ese tipo. Da igual si ha sido culpa suya o no. Da igual la investigación o lo que tenga que decir el juez. Ese hombre conducía un tren que descarriló llevándose por delante la vida de docenas de personas. A por él.

Directamente relacionado con lo que apuntaba Jabois, dos días después del accidente un conocido diario colocaba en su portada el siguiente titular: «El maquinista alardeaba de su gusto por la velocidad». O lo que es lo mismo, «ya podéis colgar a este cabrón del palo más alto». Yolanda Gándara escribía al respecto: «Por mucho que pataleéis, hoy se ha acercado gente al quiosco, ha comprado ABC y se ha sentido satisfecha». Y no se puede dar más en el clavo. De eso se trata exactamente. De satisfacción. De una sed de venganza que comenzaba por fin a saciarse. El tipo «alardeaba de su gusto por su velocidad». A por él, cojones.

Linchemos a cualquiera que sea sospechoso de ser un hijo de puta. Castiguemos la mezquindad a hostia limpia y sin hacer preguntas, que para eso somos gente civilizada. Publiquemos información personal de todo aquel que sea cruel, para que reciba su merecido. Eso es lo correcto. Porque hacer caso omiso de sus barbaridades, que es a lo que efectivamente se expuso el imbécil que se rió de los gallegos muertos, no es suficiente. Porque bombardearlo con razones para que retire el comentario, que también es a lo que se expuso, no es suficiente. Porque insultarlo y ponerlo a caldo, que es a lo peor que se expuso en realidad, no es suficiente. Lo que hay que hacer es localizarlo y pegarle tal paliza que jamás vuelva a bromear con las desgracias ajenas.

Estos días he hablado de todo esto con algunos amigos y casi todos han terminado contestándome que también se exponía a algo así. Que soltando esa salvajada en Twitter se exponía a que la masa lo buscase y lo linchase. Pues bien, eso es precisamente lo que más miedo me da. Precisamente eso.

02 Aug 02:17

BEAUTY

by Yolanda Domínguez



La industria de la belleza ha conseguido hacerse dueña de nuestros cuerpos con el miedo y la inseguridad como métodos de control. Su discurso, lejos de valorar la belleza personal y genuina, nos repite constantemente que lo natural es defectuoso y promete convertirnos en un estereotipo imposible que nos mantendrá consumiendo sus productos de por vida.

Cremas para la cara, el cuerpo, el contorno, desmaquillante, tónico facial, exfoliante, serum, ampollas, lifting, antiarrugas, brillos, piel cansada... estudios científicos prueban que la piel puede mejorar un 10% en el mejor de los casos: algo imperceptible a la mirada. ¿Quién se beneficia realmente de este "ritual"?.

Las marcas, centradas hasta ahora en el público femenino, empiezan a abrir mercado a niñas cada vez más jóvenes y hombres (es sospechoso que la nueva masculinidad pase por depilarse, embalsamarse y maquillarse) convirtiendo así nuestro cuerpo en un espacio que ya no nos pertenece, un soporte con el que lucrarse.

"Beauty" es una metáfora del uso que hace la industria de la belleza de nuestro cuerpo a través de una escena que recuerda a un "bukkake", práctica sexual en la que varios hombres eyaculan sobre una persona, en este caso vertiendo el contenido de diversos tubos de crema sobre la cara de una mujer.

02 Aug 01:59

Lo normal para ser lunes, vamos por @MrUtopic


02 Aug 00:11

montt en dosis diarias - -14

by noreply@blogger.com (montt)

02 Aug 00:09

via moniker42

Sergioski02

JOJOJO



via moniker42

02 Aug 00:04

Soy chinaco y vengo a tu casamiento…

Sergioski02

QUE BRUTO



Soy chinaco y vengo a tu casamiento…

02 Aug 00:04

:_)



:_)

02 Aug 00:04

Photo









02 Aug 00:03

Photo



02 Aug 00:03

via tasekai



via tasekai

31 Jul 20:53

La madre de todas las bases de datos de empresas tecnológicas de reciente creación y del capital riesgo

by alvy@microsiervos.com (Alvy)

Startupuniverse

Startup Universe es una base de datos que utiliza la información recopilada por Crunchbase a lo largo de varios años para visualizar de forma interactiva más de 29.000 empresas tecnológicas de reciente creación (startups) 34.000 fundadores de estas empresas y 12.000 inversores en capital riesgo privado. Hay unas cuantas españolas, por lo que he podido ver echando un vistazo por encima.

Startupuni2

Esta base de datos es una forma rápida de entender quiénes son los accionistas de una empresa o donde participan algunos inversores a partir de la información que se hace pública. Las empresas están además categorizadas por sectores; en cuanto a las inversiones se pueden ver las diferentes rondas y qué inversores y grupos acudieron a ellas. Y con el zoom se pueden examinar además las «capas de cebolla» de cada fecha/ampliación de capital, un detalle interesante.

(Vía Information aesthetics.)

# Enlace Permanente

30 Jul 16:38

Photo













30 Jul 16:18

“Por favor, añadid un oso”: A esto te arriesgas cuando solicitas retoques de Photoshop en Corea

by viruete

Los expertos en Photoshop tienen un gran poder en sus manos. Y por tanto, una gran responsabilidad. Algunos utilizan sus poderes para el bien: son aquellos que aceptan ayudar a corregir y mejorar nuestras fotos. Otros, optan por la vía del troll. Y parece que en Corea lo hacen mejor que en ningún sitio.

La web We Do Photoshop parece una de esas donde unos amables usuarios retocan las fotos que los oyentes les manda, cumpliendo sus peticiones… de maneras que  ellos nos esperaban. Troleo fino, que diría el poeta. Disfrutad con algunos de los mejore ejemplos de su, ejem, “trabajo”, que ya comienza a interesar también a los occidentales.

Este chico envió la siguiente petición “Os agradecería si pudierais borrar a la gente del fondo. Es Disneylandia, pero no parece un parque de atracciones. Por favor, hacedlo más divertido”….

… y esto es lo que hicieron.

“La caja estropea el ambiente de la foto. Por favor, cambiad la caja en algo como un cofre del tesoro, para que tenga un ambiente más cálido“, pedía este chaval…

…. y más cálido es lo que consiguió.

 ”Por favor, añadid un oso o algo”.

Sin comentarios.

“Quiero que parezca que como algo que nadie ha probado”.

Resultado:

Un joven fan de los superhéroes pedía que le pusieran “con Iron Man en una foto”

Dicho y hecho.

“Los suricata estaban escondidos, a ver si podéis añadir alguno”.

¡Y qué monos son!

Y nuestra favorita: “Mi foto con la estatua del matador no tiene ningún dramatismo”.

¡Olé!

Muchos más ejemplos en We Do Photoshop.

30 Jul 16:08

tastefullyoffensive: Overused Movie Poster Cliches...





















tastefullyoffensive:

Overused Movie Poster Cliches [via]

Previously: Movie Posters Recreated with Comic Sans and Clip Art

30 Jul 15:55

Maria, troll por excelencia (vía http://enelojodelculo.tumblr.com/)


29 Jul 15:39

Video



29 Jul 08:09

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