
The SMBC Theater team has a new GEEK compilation. Lot of my favorites in this one :)

NuguilerMuy al estilo CocaCola pero lindo




Got food on the brain? If you see tasty treats everywhere, then you might enjoy the altered movie posters at the blog Snack to the Future.
Link -via Foodiggity
How to Coil Cables es un vídeo –está en inglés pero da igual– que enseña un par de técnicas para enrollar cables de todo tipo de tal forma que no se enreden cuando los quieras desenrollar y, sobre todo, para no forzarlos de tal forma que no vayan a fallar justo cuando más los necesitas.
Una habilidad básica que todo geek que se precie debe dominar.
(Vía Wired).
The creative minds at DCPP arquitectos completed the design and development of Casa Calero, a charming 90 square meter home in Mexico City. The main challenge of the project was to reuse the materials of an already existing construction on the site and envision a comfortable living space with limited resources. As a result of these premises, Casa Calero was delivered at a cost of approximately 25% of a conventional modern residence of the same size.
Recycled wood was the main element employed in the design, covering both aesthetic and structural needs: “The remainder material becomes the construction itself and is treated and used with honesty, it is reused but not modified. At the same time a recycling conscience is generated making this construction sustainable in all aspects, not only in ecological terms but also social and theoretical”. Cardboard tubes borrowed from a cloth store were embedded in the roof for thermal and acoustic insulation. We certainly enjoy the outcome!

You're reading Sustainable 90 Sqm Residence in Mexico City: Casa Calero originally posted on Freshome.
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This is what the trees look like near Chernobyl when you cut them down. It's a biiiit tricky but see if you can spot when the nuclear plant disaster happened...

Not surprisingly, researchers have found evidence that the radiation has affected the growth of trees near the accident site. From the paper:
Tags: biology Chernobyl scienceMean growth rate was severely depressed and more variable in 1987-1989 and several other subsequent years, following the nuclear accident in April 1986 compared to the situation before 1986. The higher frequency of years with poor growth after 1986 was not caused by elevated temperature, drought or their interactions with background radiation. Elevated temperatures suppressed individual growth rates in particular years. Finally, the negative effects of radioactive contaminants were particularly pronounced in smaller trees. These findings suggest that radiation has suppressed growth rates of pines in Chernobyl, and that radiation interacts with other environmental factors and phenotypic traits of plants to influence their growth trajectories in complex ways.

Hoy os traigo un vídeo que me ha resultado bastante curioso, la descomposición de una piña en dos meses con Time-lapsed. La descomposición de la fruta es un proceso natural en el que intervienen multitud de agentes, los más importantes son los microorganismos y los enzimas de los propios alimentos.
Además de la piña, TEMP0NAUT hizo otros vídeos de más frutas que resultan igual de interesantes. Desde luego la mejor manera de comprobar el paso del tiempo en la naturaleza.
Vía | Youtube
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news [Vídeo] Descomposición de la fruta en Time-lapsed was originally in Xatakaciencia by Capitan Tomate.

Bangladesh surgió de una tormenta. Bueno, en realidad de una tormenta que desencadenó una hambruna que provocó una guerra que acabó dividiendo un país pero, como dice el adagio de los bloggers, no dejes que la Historia te desbarate un buen titular.
Durante la noche del 12 al 13 de noviembre de 1970 vientos de más de 180 km/h desencadenaron una ola de más de 12 metros de altura que azotó lo que en entonces se llamaba Pakistán Oriental. El ciclón Bhola que azotó el país durante los siguientes días mató entre medio millón y un millón de personas, amén de millones que quedaron sin hogar, convirtiéndose en la tormenta más mortífera de la historia, según lo documenta John Withington en su prolija “Historia mundial de los desastres”.
Lo que hoy es Bangladesh era entonces la parte occidental de Pakistán, la secesión musulmana de la India al este y al oeste. El gobierno estaba en Pakistán Occidental, hoy Pakistán a secas, y los supervivientes de la catástrofe acusaron a las lejanas autoridades de inacción: cuarenta helicópteros del ejército habían permanecido parados en sus bases y quedaron sin repartir medio millón de toneladas de cereales almacenados, que hubieran ayudado a mitigar el hambre que se desató tras la tormenta.
“En 1971 el descontento se había convertido en una guerra civil”, relata Withington. Si mortífera resultó la Naturaleza mucho más fue la mano del hombre: el ataque ordenado por el presidente de Pakistán, Yahya Khan, para someter a los rebeldes causó la muerte de millón y medio de civiles. “Otros diez millones de personas abandonaron Pakistán oriental en dirección a la India y el ejército indio se unió a los rebeldes, consiguiendo derrotar al pakistaní en diciembre de 1971″. Como resultado, Pakistán Oriental -un país que no había siquiera alcanzado la mayoría de edad, pues se fundó 16 años antes- se convirtió en Bangladesh.
Pero no se acaban ahí las terribles consecuencias del ciclón. Para ayudar a los damnificados de la secuencia de desgracias el músico bengalí Ravi Shankar pidió ayuda a su amigo George Harrison, que organizó en Nueva York el Concierto por Bangladesh, al que asistieron 40.000 personas y que sirvió de inspiración para futuros azotes como Live Aid o We Are the World.
Ilustración de Diane Cook y Len Jenshel para One Earth.
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NuguilerEso no lo sabía :)
NuguilerArte es arte
… y otras obras de arte que podría hacer mi sobrino de siete años
¿Qué les parece esta cosa que hay aquí encima? Una chorrada, ¿no es cierto? Pues se van a indignar cuando sepan que el pasado 14 de mayo alguien pagó por ella la bonita cifra de 34 millones de euros. Ojo, que en la Sotheby’s de Nueva York la describían ni más ni menos como «un portal hacia lo sublime». Vamos no me jodas, si es un cuadrado azul oscuro con una raya azul claro en el medio. Esta gente del arte contemporáneo vive engañada, está claro. A ver, si es que ese cuadro lo podría pintar un niño pequeño, ¿verdad?
No.
No lo podría hacer ni un niño pequeño ni ustedes. Ni siquiera un pintor competente sin antes haber pasado por el proceso de investigación creativo que desembocó en este cuadro concreto. Como mucho, podría copiarlo.
Es curioso, pero solemos sentir una profunda irritación cuando conocemos las cantidades por las que se venden algunas obras de arte. Y ahí reside uno de los principales problemas: equiparar el valor o la importancia de un objeto artístico a su precio de mercado es una aberración intelectual y una equivocación en la base del planteamiento, porque los criterios que rigen el mercado del arte son distintos a los de la propia calidad artística. De hecho, a menudo son completamente independientes y se mueven por factores más próximos a los de la especulación inmobiliaria o bursátil.
Además, esa misma indignación que sentimos no parece ser tan fuerte cuando sabemos, por ejemplo, que la compra de Cristiano Ronaldo ascendió a 96 millones de euros. Seguramente me dirán que Ronaldo es una persona especial, un futbolista único; que lanza knuckleballs con los pies, que corre como un velocista y que posee una técnica portentosa. En definitiva, que hace cosas que no podrían hacer ustedes ni posiblemente el resto de los mortales.
Bien, déjenme que les ponga otro ejemplo al respecto:
Fácil de copiar, imposible de hacer. Guti, con un sencillísimo taconazo, convierte un uno contra uno en un uno contra cero. Hace algo que nadie ha hecho antes, algo que nadie se ha atrevido siquiera a pensar antes. Empuja los límites del fútbol, empuja los bordes de su mundo.
Con un sencillísimo taconazo.
Porque de eso precisamente va toda esta cosa del arte, de empujar los bordes del mundo. Y no será porque el arte no tenga mil y una definiciones: la de Tomás de Aquino («El arte es el recto ordenamiento de la razón»), la de Adolf Loos («el arte es la libertad del genio»), o la de Jean Dubuffet («el arte es la novedad»); pero yo no sé cuál de ellas es la más válida, o si lo son todas. Tampoco sé si elevar algo a la categoría de «arte», efectivamente, lo eleva; esto es, si un objeto artístico es inherentemente mejor que uno mundano. Ni siquiera sé si el arte y la belleza, tan estrechamente unidos a lo largo de los eones de la historia, son dependientes, interdependientes o independientes.
Lo que sí sé es que Donald Kuspit se equivocaba cuando, en El fin del arte dijo que «vivimos en una época superficial y pasiva, resultado de la disolución del arte en la vida». Y también sé que Clement Greenberg, aunque fue abogado de ese fin del arte como motor de la cultura, acertó al afirmar que «Te gusta, eso es todo, sea abstracto o un paisaje. Te gusta. Te golpea. No tienes que leerlo». Y que Arthur Danto tenía razón cuando se negó a aceptar el fin del arte y así tituló su más conocido ensayo: Después del fin del arte.
Quizá yo estoy más de acuerdo con la aproximación objetual de Greenberg que con la de Danto, que, de alguna manera, justificaba la cualidad artística según la definición que le daba el artista como tal; pero, desde luego, me apunto a su visión optimista de la actualidad del arte. Porque sé que hay muchísimas personas que están trabajando en mirar a la realidad, con ojos quirúrgicos y telescópicos, para después ofrecernos una respuesta a ese mundo; sea conceptual, plástica, estética, contestataria o reivindicativa. Y el mundo que nos devuelven es un mundo que no conocíamos antes.
Porque de eso precisamente va toda esta cosa del arte, de empujar los bordes del mundo.
Porque si bien es cierto que necesitamos a todas esas personas que mantienen el mundo en marcha, que revisan la maquinaria y reparan los engranajes; también necesitamos a los motores que nos llevan y nos conducen más allá. A veces con precisión, a veces a ciegas, pero siempre por rutas desconocidas. Porque estos hombres y mujeres que traspasan los límites son los que amplían nuestra realidad, si nos atrevemos a mirar a través de su trabajo. A través de sus telas de gallinero y sus ordenadores y sus piezas de madera y sus bolsas de plástico y sus piedras preciosas y sus cámaras fotográficas. A través de sus ojos. Acercándonos a ellos comprobamos que nos están construyendo una existencia más grande; una existencia mejor. Y que sin ellos empujando en todas direcciones, esa carpa de circo que es el mundo se nos caería encima.
Yo les voy a enseñar algunas obras de artistas que, ahora —en este preciso momento, mientras yo escribo estas líneas y ustedes las leen—, están empujando los bordes del mundo. Del suyo y del mío. Y como confío en ustedes, no voy a entrar en desarrollos sobre el proceso creativo de cada una, o las posibles explicaciones o metáforas que puedan esconder; apenas una breve descripción de ellas y sus creadores, para que así saquen sus propias conclusiones, si las sacan o creen que deben sacarlas. Solo un requisito: les pido que se acerquen con la experiencia —esta vez sí— de un niño pequeño, con la mirada de un bebé que descubre el mundo cada día. Con los ojos limpios y el corazón lleno, no pueden perder.
Time Stack. Matt Molloy. 2012-2013
El fotógrafo canadiense Matt Molloy emplea una técnica enormemente sencilla basada en el multidisparo y el conocido efecto time-lapse. Después superpone digitalmente las imágenes tomadas —a menudo más de 100—, capturando así ese efecto de tiempo apilado con el que nombra a esta serie de fotografías. La impresión que generan los objetos inherentemente móviles, congelados en escorzo temporal sobre los paisajes estáticos, es formidable y sobrecogedora.
The Phoenix is closer than it appears. Thilo Frank. 2010
Artista alemán afincado en Berlín, Thilo Frank trabaja habitualmente con la luz, el movimiento y sus propiedades combinadas. Para esta instalación construyó una caja de 8 x 4 x 4m enteramente recubierta de espejos tanto en el exterior como en el interior. Por fuera prácticamente no aparece; es un parpadeo, una vibración casi invisible. Por dentro es el infinito. Y aún más, es un infinito que, con los pies colgando del columpio, nos resulta tan inabarcable como inalcanzable.
La instalación estuvo expuesta en el Museo de Arte Moderno KUNSTEN de Dinamarca en 2011, si bien este mismo año ha presentado una obra similar en la Bienal de Sharjah, en los Emiratos Árabes: la Infinity Rock.
Starry Night. Lee Eunyeol. 2012
¿Qué es eso? ¿Qué son esas luces? ¿Es polvo de hada? ¿Son estrellas caídas? ¿Son innumerables luciérnagas refugiándose del calor del desierto?
Son lámparas de LED y cable de fibra óptica entre las grietas de un lecho fluvial seco. Pero a lo mejor es también todo lo demás y todo lo que es capaz de evocar y que no somos capaces de verbalizar. El fotógrafo surcoreano Lee Eunyeol llamó a esta serie Noche Estrellada y no hizo ninguna de las analogías, algo ingenuas, que yo acabo de hacer. Quizá no las necesite.
Clones. Erdal Inci. 2013.
Al igual que Matt Molloy, Erdal Inci trabaja con las posibilidades del time-lapse. Sin embargo, el medio que emplea el artista turco es distinto, nuevo y en gran medida inexplorado; el gif animado.
Exacto, la pieza artística es la imagen en movimiento que están viendo. No es un resultado ni un resumen; es, literalmente, lo que es. No sé ustedes, pero yo tengo la abrumadora sensación de estar asistiendo al nacimiento de algo potencialmente colosal, a un universo de posibilidades inagotables, a través de las pupilas curiosas de un creador delicado, pulcro y extremadamente preciso.
Para la serie Clones, Inci funde y yuxtapone decenas de microvídeos en un bucle eterno, transformando situaciones mundanas y lugares conocidos —plazas, parques, carreteras, habitaciones— en espacios hipnóticos y misteriosos.
Obliteration Room. Yayoi Kusama. 2002-2012
Esta vez sí. Esta Habitación Arrasada sí que podría hacerla mi sobrino de siete años, y el de tres, y la de once. Y ustedes o yo. Porque está realizada precisamente por niños de todas las edades, incluso niños de edades adultas. Al menos en parte.
La artista japonesa Yayoi Kusama no concibe esta obra como un objeto terminado, sino como una entidad colaborativa de resultado aparentemente incierto. Por eso considero más interesante mostrarles el vídeo de su proceso que el resultado final. En él podemos ver como la habitación imposiblemente blanca del inicio va transformándose progresivamente en un espacio aún más imposible, si cabe. A los visitantes se les entregaron varias pegatinas de colores, pidiéndoles que las colocaran libremente sobre cualquier punto de la habitación. Cualquiera que deseasen: paredes, suelo, techos, muebles, tazas, cojines. Aunque el vídeo pertenece a la versión que se expuso en la Tate Modern de Londres en 2012, el exordio de la obra se concibió para la Queensland Art Gallery en 2002, y sus visitantes eran exclusivamente niños.
Es curioso que Kusama sea la artista de este artículo con más atención directa a los niños, sobre todo cuando sabemos que la autora de Nagano acaba de cumplir 84 años. Los ojos no conocen de edades, solo saben estar cerrados o abiertos.
One Hundred and Eight. Nils Völker. 2010
Esta obra se compone, efectivamente, de 108 bolsas de plástico conectadas a 108 ventiladores en una matriz de 12 x 9. Una serie de algoritmos informáticos activan estos ventiladores generando una fluctuación y un bamboleo de las bolsas en su proceso de hinchado y deshinchado, dando así vida a una protocriatura alienígena pulmonar y multiforme. Para su descripción, el artista alemán Nils Völker dijo que «no hay detrás ningún mensaje oculto, tan solo pensé que sería bonito». A lo mejor ustedes encuentran alguno.
El propio autor hizo una nueva versión de esta instalación en el que un sistema de sensores activaba los ventiladores en función de la proximidad o el movimiento del espectador. El resultado es algo más intelectual, aunque a mí me parece menos brillante.
Compeshitstem: The New Deal. Phoebe Washburn. 2009
Por el contrario, la escultora norteamericana Phoebe Washburn siempre dota a sus obras de un profundo contenido moral y sociológico, a menudo aludiendo a la transformación del medio ambiente por la destructiva acción del hombre. Para ello, en sus instalaciones suele emplear objetos cotidianos y frecuentemente de deshecho, que reutiliza con libertad, generando una suerte de ásperas arquitecturas efímeras. Fragmentos de cajas de embalaje, entablados, botellas de plástico, piedras y tubos se agrupan en suelos y paramentos que son a la vez rugosos e intensamente locuaces
Sin embargo, a mí me interesa más el producto artístico final y el proceso físico de su construcción, puesto que las piezas de Washburn se conciben y se levantan ex profeso para el espacio en el que se van a exhibir. Compeshitstem: The New Deal se expuso en una de las salas más interesantes del Kestnergesellschaft de Hanóver, y en este vídeo podemos ver tanto la evolución de su levantamiento como los cambios que generaba la luz al incidir sobre la instalación, a medida que avanzaba el día y el sol.
Scattered Crowd. William Forsythe. 2002-2013
William Forsythe es bailarín y coreógrafo, y entre sus trabajos hay un apartado al que denomina objetos coreográficos. Esta Multitud Dispersa es uno de los más significativos: miles de globos blancos colgados a distintas alturas que pueden —y deben— ser recorridos, tocados y contemplados por entre sus cesuras e intermitencias.
Esta instalación lleva más de diez años recorriendo el mundo, desde galerías de arte hasta estaciones de tren o lobbies de hotel. Las fotografías hacen justicia, sin duda, pero creo que para entender verdaderamente la experiencia se debería acudir a alguno de los lugares donde se presenta. O al menos ver este vídeo que, entre otras cosas, incluye la música que Ekkehard Ehlers compuso especialmente para la obra.
Cloud. Caitlind r.c. Brown y Wayne Garrett. 2012
Una nube construida con cientos de bombillas. Nuevas y usadas, rotas y en funcionamiento. Y los visitantes tiran de las cuerdas que cuelgan para encenderlas y apagarlas. Para jugar bajo una lluvia divertida e imposible.
Los artistas canadienses Caitlind r.c. Brown y Wayne Garrett estrenaron esta instalación para la «Noche en blanco» de Calgary, pero después han realizado versiones de la misma en Moscú y en el Progress Bar de Chicago, donde sustituyen las cuerdas por unos detectores de presencia que reconocen al visitante que camina, se sienta o toma una cerveza bajo ella.
Unwoven Light. Soo Sunny Park. 2013
Soo Sunny Park siempre ha trabajado con el espacio. Mediante el añadido de objetos y superficies, la escultora surcoreana afincada en Estados Unidos desde niña, explora las posibilidades de transformación del espacio sin necesidad de modificarlo físicamente. Sin necesidad de tocarlo.
En Unwoven Light nos descubre una de las entidades más poderosas a la hora de ejecutar esta alteración espacial. Es la luz, claro. Físicamente, la instalación no es más que malla metálica de la que se usa en las cercas de los gallineros, a la que se cosen pequeñas piezas de metacrilato coloreado y traslúcido. Pero es la luz, son los fotones eléctricos que salieron de los focos de la galería, antes herméticos e impasibles, los que, al atravesar el tamiz multicromo, se criban y se descosen y se disparan en todas direcciones, empujando el espacio, y tal vez el mundo, de manera irreversible.
Ahora acérquense a ellos, no tengan miedo:
Caitlind r.c. Brown y Wayne Garrett

We’re pleased to announce that The Old Reader will officially remain open to the public! The application now has a bigger team, significantly more resources, and a new corporate entity in the United States. We’re incredibly excited to be a part of this great web application and would like to share some details about its future as well as thank you for remaining loyal users. We’re big fans and users of The Old Reader and look forward to helping it grow and improve for years to come.
First off we want to say that it’s rare to have an application that inspires as much passion as The Old Reader has as of late. We think that’s a sign of greatness and all credit for that goes to the wonderful team that has been running the show including Dmitry and Elena. We’ve gotten to know them pretty well this past week and they are smart, honest, and passionate people. We’re happy to announce that they are still a part of the team and we hope they will be for a long time to come. The new team will be managing the project and adding to the engineering, communications, and system administration functions.
So now for the future. The Old Reader is going to retain all of its functionality and remain open to the public. Not only that, we’re going to do everything in our power to grow the user base which will only accentuate the things that make this application special. To facilitate these improvements, we’re going to be transitioning The Old Reader to a top tier hosting facility in the United States this coming week. It’s going to require some downtime and for that we sincerely apologize, but it’s also going to mean A LOT more servers, 10x faster networks, and long-term stability. We realize that doesn’t make the downtime easy but rest assured that things are looking up.
Over the coming weeks we’ll talk more about the new team of The Old Reader. We’re looking forward to introducing ourselves and making significant improvements to this incredible application. Thanks for reading and thanks for using The Old Reader!
My buddy Dave of the comic Mercworks is finishing up his Kickstarter this week for his book. If you’ve never read his comics, check them out, they’re hilarious. Then, hey. Go buy the book!
Puedo atreverme a decir que las fuentes que existen actualmente disponibles en todo el mundo se cuentan por millones, todas con características exclusivas que las hacen fácilmente distinguibles de otras, hay de todos los gustos y tipos, fuentes para títulos, texto, decorativas, con símbolos y últimamente fuentes de iconos, que son usadas para sitios web.
Aún así hay fuentes muy similares que son muy difíciles de diferenciar, tal es el caso de Helvetica y Arial, que lo único diferente que tienen son pequeños detalles en sus terminaciones, si quieres conocer más diferencias entre las fuentes más reconocidas del mercado, te recomiendo Tiff, una página web con un nombre que juega con la palabra en inglés Diff que significa diferencia, combinada con la palabra Type, que es sinónima de Fuente, lo que significa que sirve para ver las diferencias entre dos fuentes, una sobrepuesta con la otra, de esta forma se puede apreciar exactamente en que coinciden y en que no.
Si quieres ver con más detalle la diferencia haz click sobre la imagen para obtener un zoom sobre la imagen.
Vía: TheNextWeb
Este artículo Tiff: Visualiza las diferencias entre dos fuentes fue publicado originalmente en Punto Geek.