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03 Oct 22:31

Mejor váyanse a vender caramelos en los semáforos

by Bru Rovira

(English version)

Reportaje realizado con el apoyo de Intermón Oxfam

Cinco siglos después de la Conquista, una nueva colonización asalta los recursos naturales y destruye las poblaciones locales. No hay carabelas, ni armaduras, ni hombres a caballo, ni conversiones, sino tractores, pesticidas, paraísos fiscales, mercados financieros, inversores que, como Leopoldo II o los Reyes Católicos, no sabrían decir las creencias, costumbres o la lengua que hablan los hombres que habitan sus dominios. En Paraguay, la agroindustria se ha convertido en el gran negocio que fumiga y expulsa al campesino y produce enormes beneficios para el disfrute de unos cuantos; de nacionalidad, inversores.

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Paraguay: una nueva colonización

Curuguaty, julio 2012

Unos días antes de que corriera la sangre, el comisario Arnaldo Sanabria llamó por teléfono al líder campesino Rubén Villalba y le dijo que solo tenían dos posibilidades. O se largaban por las buenas o les mandaban un grupo armado.

«Un grupo armado acompañado de varias ambulancias», añadió el policía para reforzar la gravedad de sus intenciones. «Traigan también cajones de madera», respondió desafiante el campesino.

Todavía hubo una última advertencia.

Fue la visita de un emisario del Ministerio del Interior, Elvio Cousirat, quien se desplazó hasta el campamento y mantuvo un tenso diálogo con las familias que ocupaban la finca Marina Cué, unas tierras del Estado que el empresario y político del Partido Colorado, Blas Riquelme, reclamaba como propias.

«Si traen los papeles que acrediten que la propiedad es de Riquelme, saldremos», dijo Avelino, uno de los ocupantes. «Muestren el documento», insistió otro campesino alzando su voz entre el coro de protestas.

Antes de abandonar el campamento que presidía la bandera nacional como si los colores patrios fueran un talismán que debería defenderles de la balacera que se anunciaba, el funcionario público hizo todavía un comentario a modo de despedida.

Fue un comentario irónico que a los campesinos les sentó como un escupitajo.

«Mejor váyanse a la capital a vender galletitas y caramelos en los semáforos», dijo utilizando una frase que ya se ha convertido en una broma recurrente por parte de todos aquellos que consideran al campesino como una antigualla; una especie en extinción cuya forma de vida humilde y autosuficiente, construida sobre el cultivo de unas pocas hectáreas, unos cuantos animales —cerdos, vacas, un par de caballos, gallinas—, y la venta de sus productos en los mercados locales, son un estorbo y una rémora para que pueda fluir libremente el progreso.

El progreso: solo durante el año pasado, Paraguay creció el 13%, una cifra espectacular que se debe casi exclusivamente a la industria agrícola, los monocultivos a gran escala, especialmente la soja.

Esta riqueza colosal apenas necesita mano de obra, se exporta en casi su totalidad, cotiza en bolsa y paga escasos impuestos en el país, de manera que se ha convertido en la panacea de las grandes fortunas y de los inversores extranjeros, entre los cuales dominan las empresas multinacionales norteamericanas y europeas.

El problema es que tamaña riqueza no revierte en la mayoría de la población, el pequeño productor es incapaz de competir con los precios, los campesinos se ven forzados a vender sus tierras, se utilizan semillas transgénicas y se fumiga a gran escala con pesticidas que enferman y matan a la población, además de destruir el ecosistema —dicen los campesinos que ya no se ve ni una abeja allá donde crecen los sojales.

Según un estudio realizado por Oxfam-Intermón, solo el 1,6% de los propietarios se reparten el 80% de la tierra agrícola y ganadera paraguaya. El resto de la tierra se la reparten entre el 84% de los agricultores. El resultado es que más de 180.000 familias campesinas no disponen ni siquiera de las diez hectáreas que se consideran el mínimo imprescindible para sostener la economía de una sola familia en un país donde todavía más de la mitad de la población vive del campo.

Mientras los campesinos luchan por acceder y aferrarse a la tierra al tiempo que se empobrecen cada día más, los grandes propietarios y los inversores extranjeros compiten para acumular todavía más territorio y avanzan como una marea verde, aplanando el horizonte, talando los bosques, aislando las poblaciones, exportando millones de toneladas anuales —Paraguay ya es el cuarto exportador de soja del mundo—fumigando con tractores y avionetas, echando al campesino que se resiste a abandonar su modo de vida tradicional y observa atónito como aquellos de los suyos que han malvendido las tierras y han decidido ir a buscarse la vida a la gran ciudad, se hunden en la miseria urbana de las periferias sociales.

«Tenemos un sistema financiero —dice Susan George a propósito del nuevo capitalismo— que está completamente fuera de control; existe una carrera entre las compañías multinacionales para hacerse con los recursos que quedan, ya sea energía, comida, tierra, agua, metales, oro… y por encima de todo ello está la crisis de la democracia: autoridades ilegítimas que no han sido elegidas por los ciudadanos son las que crean las reglas del juego».

Paraguay responde a la perfección a este nuevo modelo. Es uno de los paraísos sobre la tierra de los nuevos conquistadores del siglo XXI: dinero a mansalva que escapa al control social, se multiplica en los mercados especulativos, se vuelve invisible en los paraísos fiscales y se desborda de los bolsillos de ciudadanos sin compromisos con la sociedad en la que viven. Los nuevos dueños del mundo —cuya última panacea consiste en que ya no necesitan gobiernos militares para controlar las instituciones públicas y el Estado— ahora lo controlan desde los negocios.

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Yo aquí moriré, dijo Delfín antes de morir 

Curuguaty, 15 de junio 2012

Una semana después de la visita del funcionario público a la finca ocupada Marina Cué, el ruido ensordecedor de las palas de un helicóptero alertaron a los acampados a primera hora de la mañana. Los campesinos, que disponían de algunas escopetas de perdigones, cuchillos y palos se prepararon para resistir al desalojo y forzar la negociación como ya habían hecho en otras siete ocasiones en el mismo lugar, arropados por la presencia de mujeres y niños. Lo que no podían imaginar esta vez es que el choque sería tan devastador.

Poco antes de que le descerrajaran un balazo en la mandíbula, Néstor Castro tuvo todavía el coraje —o la ingenuidad— de comentar a sus hermanos menores:

—No se preocupen. Esta tierra es nuestra. No pueden sacarnos de acá sin documentos.

—Son demasiados —contestó Adolfo en uno de los últimos comentarios que habría de pronunciar antes de dejar este mundo.

M. P., que no quiere dar su nombre, recuerda lo que vio desde la copa de un árbol donde se refugió cuando empezaron los tiros: «El compañero Fermín Paredes yacía en el suelo malherido. Lloraba. Entonces se acercaron unos policías del grupo táctico, que se protegían con máscaras antigás. “Venga, dale, métele bala”, dijo un oficial. Y allí lo remataron. Yo lo vi todo desde el árbol. Por la noche abandoné el lugar».

Las tierras que reclaman los campesinos en Marina Cué suman unas 2000 hectáreas que fueron donadas al Estado en el año 1967 por la empresa Industrial Paraguaya. El Estado las cedió entonces al Ejército para que las utilizara un destacamento de suboficiales de la marina, y de ahí el nombre de Marina Cué, pues en guaraní, la voz kué significa «que fue de…».

Los militares estuvieron en la finca hasta el año 1999 y luego la dejaron abandonada, hasta que un grupo de campesinos organizados en el Movimiento para la Recuperación Campesina de Canindeyú hizo gestiones para que el Instituto Nacional de Desarrollo Rural de la Tierra (Indert), entregara estas 2000 hectáreas a los campesinos en el marco de la reforma agraria. Mientras tanto, el empresario Blas Riquelme empezó el cultivo industrial de las tierras y cuando en el año 2005 el Indert decidió mesurarlas con la intención de repartirlas entre los campesinos, Riquelme, a través de la empresa Campos Morombí, inició un juicio de usucapión, que ganó.

La usucapión es una figura legal según la cual el cultivo continuado de una tierra permite acceder a la propiedad. Pero en el caso de Riquelme no se daba esta circunstancia, pues simplemente se había apoderado de la finca y el juicio de usucapión estaba lleno de irregularidades, de oscuras intervenciones judiciales e influencias políticas que había denunciado el propio Indert.

Los campesinos, pues, creían que la tierra pertenecía al Estado y que no se trataba de una finca privada como pretendía Riquelme. Por lo tanto, la ocupación no era, en ningún caso, «un ataque a la propiedad privada» sino que formaba parte del derecho que les otorga la ley a acceder a ella, repoblarla y cultivarla.

De manera que aquella mañana del 15 de junio los campesinos reunidos en Marina Cué (unos 50) no podían imaginar que la jornada terminaría con 17 muertos, entre ellos seis policías, además de un número indeterminado de heridos. Como ha denunciado la coordinadora paraguaya de derechos humanos, siete de los campesinos muertos fueron ejecutados a bocajarro cuando ya se habían entregado o habían sido reducidos por los atacantes.

«Los esperaremos acá. Deben conversar con nosotros», dijo todavía Avelino cuando vio asomar entre los yerbales a los uniformados minutos antes de que empezara la balacera. Eran más de 600, todos ellos pertrechados con chalecos antibalas y cascos de combate. Atacaron por los flancos en dos columnas mientras un helicóptero dirigía las operaciones desde el aire.

«Yo aquí moriré», fueron las últimas palabras que pronunció Delfín Duarte antes de morir.

La primera bala le perforó el estómago. Malherido, Delfín se arrastró buscando refugio en el pastizal. Los policías que le localizaron decidieron terminar la faena con dos tiros que le destrozaron la cara y le abrieron un boquete del tamaño de un puño en la espalda.

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Amortajado como un caramelo

Curuguaty, junio 2013

El campesino Mariano Castro tenía a tres de sus ocho hijos entre los ocupantes de la finca, Néstor, Adalberto y Adolfo.

Un año después conversamos en el escenario de la tragedia que ha pasado a conocerse como la Matanza de Curuguaty, pues es en este distrito situado a unos 300 kilómetros de la capital, Asunción, donde se encuentra la finca Marina Cué.

«Adolfo, me lo mataron», dice Mariano. Tenía 28 años. «A Néstor le desfiguraron la mandíbula de un balazo y lo tienen preso en la cárcel. Adalberto, el menor, de 24 años, cayó herido en un primer disparo y luego le encañonaron un fusil en la oreja y le gritaron que corriera. Adalberto no podía moverse. Entonces le dieron una paliza descomunal y lo dejaron tendido en el maizal dándole por muerto».

Mariano Castro explica que él y sus hijos explotan unas diez hectáreas de tierra, pero a medida que los chicos se han hecho mayores la propiedad no alcanza para más. «Quieren su propia casa y su propia tierra. Por esto estaban en la ocupación».

El día antes de morir, Adolfo pasó a ver a su padre. «Dijo que quizás vendría la policía pero que podrían negociar y que su abogado les había comentado que la cosa parecía ganada. Incluso habían parcelado las tierras. Cada campesino con su propio lote».

Tierras malhabidas. En Paraguay la propiedad de la tierra es un asunto sin resolver, pues incluso muchos de los pequeños campesinos «propietarios», solo disponen de la «derechera», es decir una propiedad reconocida, sin la existencia de papeles o documentos. Cada vez más necesitado de terreno, el campesino reclama el acceso a las tierras del Estado, cientos de miles de hectáreas de las cuales son conocidas como «tierras malhabidas» porque pertenecen a los lotes que el dictador Stroessner repartió a militares, policías y amigos —entre ellos el dictador nicaragüense Somoza— como si el país fuera su finca particular.

Muchas de estas tierras han vuelto a la propiedad del Estado, y la agroindustria pugna con los campesinos para explotarlas, en un contexto político-legal donde todavía está por hacer una reforma agraria y el campesino permanece desprotegido frente a los grandes terratenientes que dominan el Estado.

—La prensa —dice Mariano Castro— nos acusa de ser terroristas, nos relaciona con el EPP (un reducido grupúsculo armado que actúa en la zona de San Pedro). Y esto es una gran mentira. Los que estaban en la ocupación, nacieron acá. Se criaron acá. Viven acá. Y solo piden un pedazo de tierra. En Paraguay hay mucha tierra y está muy mal repartida. Mis hijos no tienen antecedentes de ningún tipo. Ni robaron, ni violaron. Adolfo murió luchando por un pedazo de tierra y yo me siento orgulloso de él y de sus hermanos.

Doña Lucía Agüero vio cómo mataron a Adolfo, y tal como lo vio se lo ha contado a Mariano, que relata así aquella muerte trágica:

—Cuando empezaron los disparos, Adolfo sostenía en brazos a su hijo de tres años y se lo dio a Lucía para que le protegiera. Entonces, levantó los brazos y se entregó a los policías, que lo golpearon con las culatas y uno le disparó en la pierna. Ya en el suelo, le acribillaron a quemarropa destrozándole la cabeza. Lucía, todavía con el niño en brazos, se desplomó herida de bala en un muslo. Los policías le arrebataron el niño y después de taparle la boca con una venda para que se callara, lo tuvieron en el grupo de combate hasta que terminó la balacera. Cuando nos lo devolvieron, el niño estaba mudo. Tardó semanas en salir de su mudez. A mi hijo me lo entregaron al cabo de los días. Llegó envuelto tres veces en una lona atada por los lados, amortajado como si fuera un caramelo, irreconocible, completamente podrido. Lo hemos enterrado aquí cerquita.

—¿Por qué le parece que decidieron asaltar Marina Cué con un despliegue tan desproporcionado de 600 efectivos militares contra apenas 50 campesinos? —pregunto a Mariano Castro.

—Fue un aviso para que no sigan las ocupaciones. No quieren una reforma agraria. Y les daba miedo que el Gobierno de Lugo avanzara en la justicia social —contesta medio en guaraní, medio en español.

La masacre, sostiene Castro, fue el primer paso del golpe de Estado que derrocó al presidente Fernando Lugo.

Golpe de Estado parlamentario. La Matanza de Curuguaty ocurrió el día 15 de junio del 2012. El día 21 del mismo mes, los partidos políticos conservadores, el Partido Colorado y el Partido Liberal, que dominaban completamente la cámara, decidieron utilizar estos hechos para ultimar el «juicio político» contra el presidente Fernando Lugo. Querían arrebatarle la presidencia a este antiguo obispo de la teología de la liberación que había llegado al poder en las elecciones del año 2008, rompiendo seis décadas de monopolio del Partido Colorado, una formación que gobernaba ininterrumpidamente desde la dictadura fascista y declaradamente nazi del general Stroessner, al cual había apoyado.

Lugo ganó las elecciones como presidente, pero el Congreso estaba dominado en el 93% de los diputados por los partidos conservadores, el Liberal y el Colorado. El presidente ni siquiera controlaba el Ejecutivo, pues gobernaba en coalición con los liberales cuyo dirigente, Federico Franco, ostentaba la vicepresidencia y habría de ser el hombre que liderara el golpe parlamentario.

La Constitución paraguaya regula en su artículo 225 la posibilidad de destituir al presidente de la República a través de un juicio político «por mal desempeño de sus funciones, por delitos cometidos en el ejercicio de sus cargos o por delitos comunes».

El día 21, pues, a las 6 de la tarde, la mayoría de los diputados notifican la acusación contra Lugo. El juicio público deberá celebrarse en la cámara el día siguiente a las 12 del mediodía. La defensa de Lugo disponía de menos de un día para prepararse y su intervención quedaba limitada a una exposición de 30 minutos. La destitución estaba decidida y la Matanza de Curuguaty era la acusación más relevante de las que se presentaban en contra del presidente.

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Lo que es de pública notoriedad no necesita ser probado

Mencionemos solo algunos detalles para ver cuál fue la seriedad de este juicio político, que terminó en golpe de Estado parlamentario, una nueva figura del manejo de la política que permite a los poderes fácticos apoderarse de las estructuras del Estado sin necesidad de imponer una dictadura.

El guion: El juicio se anunció, como decíamos, el día 21. Un jueves. En su edición del viernes los diarios explicaban cómo iba a desarrollarse el programa que les había facilitado la Cámara: a las 14 horas, acusación por parte del Parlamento. A continuación, el abogado de Lugo dispondrá de 30 minutos para la defensa y seguidamente los parlamentarios analizarán los hechos expuestos. Finalmente —¡he aquí el milagro!—, a las a las 18 horas «se procederá a la lectura de la sentencia de destitución». ¡Antes del juicio el propio programa oficial de la Cámara ya anunciaba la sentencia!

Las pruebas: la prueba principal fue el recorte de un artículo publicado en el diario ABC, el diario del Partido Colorado, donde se acusaba a Lugo de la masacre. «Las pruebas que sustentan la acusación son de pública notoriedad, motivo por el cual no necesitan ser probadas», dijo uno de los diputados levantando el recorte del diario ABC.

Nadie se preguntó durante el juicio cómo podía ser Lugo responsable de la masacre desde la presidencia y al mismo tiempo desde la posición de los campesinos. O si, como es el caso, si el ministerio fiscal había decidido juzgar a los campesinos pero no a los atacantes, ¿acaso no pertenecía Lugo, en su condición de presidente, a los atacantes, exentos, al parecer, de responsabilidad?

Destituido Fernando Lugo, Federico Franco asumió aquel mismo día la presidencia interina, a la espera de las elecciones que habían de celebrarse el pasado mes de abril.

Como reacción al golpe parlamentario, Paraguay fue suspendido del Mercosur y se le vetó su presencia en la Cumbre Iberoamericana que se celebró en Cádiz el noviembre del 2012.

Pero el enfado quedó pronto en una paternal regañina y el propio Franco, que hizo una pequeña gira europea, sería entrevistado en la televisión española para afirmar, con desparpajo y una gran seguridad, que habían conseguido frenar el chavismo en Paraguay y que los empresarios españoles no encontrarían un mejor lugar para invertir su dinero.

Los periodistas que le entrevistaban —a los que Franco se dirigía por su nombre de pila después de consultar el papelito que tenía encima de la mesa a modo de chuleta—, le escuchaban henchidos de orgullo sin hacerle ninguna pregunta que pudiera incomodarle.

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Interludio con sermón parroquial

Existe una anécdota que ilustra la osadía y el desparpajo de Federico Franco, quien gobernó el país durante 12 meses, antes de que el nuevo presidente electo, Horacio Cartes, tomara posesión de su cargo el pasado día 15 de agosto.

Se celebraba en la iglesia de Villa Florida el 132 aniversario de la fundación del templo. Federico Franco ocupaba el banco de las autoridades. Oficiaba la misa el obispo Melino Medina. Llegó el momento de la homilía y el obispo quiso hablar del peligro que significa para la salud el uso de las semillas transgénicas y la fumigación a gran escala.

Franco, contrariado, se precipitó hacia el púlpito para interrumpir al obispo y aleccionar a los parroquianos: «¿Usted cree, monseñor, que si los transgénicos fueran a perjudicar la salud y el ambiente yo los permitiría?», dijo en su nueva función apostólica.

«Mediante los transgénicos —añadió— los agricultores van a usar menos insecticidas y habrá mejor producción», concluyó antes de pedirle al prelado que le presentase los documentos que demostraban dicha peligrosidad.

El obispo dijo que así lo haría si le brindaba la ocasión de recibirle en el Palacio del Gobierno acompañado de algunos expertos.

Y continúo la misa: alabado sea el Señor.

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Criminalizar al campesino

Curuguaty, julio 2013

Jorge Galeano es uno de los principales dirigentes del Movimiento Agrario Popular y uno de los políticos que participó en la campaña electoral que llevó al obispo Fernando Lugo hasta la presidencia de la nación.

Le entrevistamos en Curuguaty durante el pasado mes de junio. Galeano coincide con Mariano Castro en que la Matanza de Curuguaty forma parte del acoso a los campesinos en su lucha por la tierra.

—Fue un golpe que le dieron a Lugo desde dentro —sostiene—, en el que sus propios ministros del Partido Liberal se pusieron de acuerdo con los colorados. El golpe tenía tres objetivos: instalar, repito, una campaña de criminalización contra los campesinos para tratar de frenar la reforma agraria; echar al presidente con un juicio político de ropaje legal; y retornar a un Gobierno que pueda ser instrumentalizado por las multinacionales del agrocultivo, la minería, las grandes ganaderías y las inmobiliarias.

—¿También las inmobiliarias?

—¿Sabe usted quién es uno de los hombres más ricos del país gracias a la venta de tierras y a la construcción de viviendas? Aldo Zuccolillo, el propietario del diario ABC. La venta de tierras y la construcción de viviendas se han convertido en un inmenso negocio. Zuccolillo compra tierras a los campesinos. Y luego les ofrece un terrenillo cerca de la ciudad, además de especular con la venta de grandes extensiones para las multinacionales y los inversores extranjeros.

—El nuevo presidente interino declaró que las inversiones extranjeras en la agroindustria y los biocombustibles son de interés nacional.

—Para nosotros se trata de una desgracia. Ustedes mismos, en el puerto de Barcelona, tienen los silos de una multinacional, Bunge, que produce e importa la soja transgénica. Así funciona la economía en el mundo de hoy: ustedes disfrutan de unos productos de un comercio sin identificar. Solo su precio lo hace apetecible. Pero este precio arruina y condena a morir a otros que, en este caso, son nuestros campesinos.

—Casi tuvieron la oportunidad de hacer una reforma agraria legislando desde el Gobierno de la nación.

—Pero no lo conseguimos. Ahora la rueda vuelve a girar en contra nuestra. Pero si no queremos perecer, llegará un día en que habrá que reconstruir este desierto donde antes había árboles, animales, pequeños cultivos, pozas de agua cristalina. Nos tocará cambiar el nuevo ciclo infernal e inhumano que se impone fuera del control de los propios paraguayos y que, aunque ustedes no lo quieran escuchar, también les concierne como consumidores e inversores.

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Una chocolatina para el Día del Niño

Colonia Santani, julio 2013

Viajo por caminos de tierra hacia el asentamiento campesino Santani donde vive una comunidad de 60 familias que hace 15 años consiguieron ocho hectáreas y media para cada una de ellas, de la inmensa finca que el militar Ruiz Díaz donó al Estado, después de haberla recibido como regalo del general Stroessner.

Pedro López nos recibe en su pequeña granja, compuesta de varias cabañas, una cocina de leña separada, una letrina, el depósito comunitario de agua y los corrales. Pedro cultiva moringa para uso medicinal, además de mandioca y otros productos para el propio consumo.

Mientras hablamos, su esposa desgrana unas mazorcas.

El asentamiento donde vive la familia está aislado entre extensas plantaciones de soja, y lo que antes era el paisaje habitual en estos parajes, ahora parece un oasis, una pequeña protuberancia en medio del horizonte ondulado, completamente plano, que se extiende como una alfombra más allá de donde alcanza la vista.

Explica Pedro López que ya son 26 las familias del asentamiento que aceptaron vender su propiedad a la multinacional que presiona para echarlos de la tierra. Pero que de todos ellos solo les llegan malas noticias. «Por esto nos negamos a marchar». Y repite como argumento el maldito latiguillo: «yo no quiero ir a vender caramelos en un semáforo».

Pedro y su esposa tienen 13 hijos. Las últimas son dos gemelas de 11 años, Anabel Rocío y Rocío Anabel.

Dice Pedro que la fumigación en los sojales les ha cambiado la vida. Han desaparecido las abejas, se les secan las plantas y su hija, Adela, de 18 años, murió de no se sabe qué pero piensan que fue por culpa de los pesticidas, pues también ha habido algunas enfermedades desconocidas entre los moradores. Unas cuantas mujeres han perdido al bebé, y su otro hijo, Nelson, de 28 años, sufre terribles dolores de cabeza, no puede conciliar el sueño y parece como si hubiera envejecido prematuramente. También el río donde se bañaban ha enfermado y cuando se sumergen en el agua que antaño era cristalina les salen ronchas en la piel.

—¿Qué dicen los médicos? —les pregunto.

—El médico viene una vez al año —responde.

Las inmensas plantaciones que les rodean suelen rotar tres cosechas, la soja, el maíz y la avena. La empresa fumiga sin avisar, de noche y de día, incluso cuando el viento sopla en dirección a las pequeñas granjas.

Pedro ha ido en varias ocasiones a protestar sin obtener ningún resultado. Solo una vez al año, el 30 de agosto, el Día del Niño, los de la multinacional mandan a un empleado suyo hasta el asentamiento campesino y reparte chocolatinas entre los niños.

—Nos dan una chocolatina para cada niño —dice Pedro señalando a las gemelas Anabel Rocío y Rocío Anabel..

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La tierra, el precio y la venganza

Asunción, julio 2013

«Para los guaraníes, la tierra no fue nunca un simple medio de producción económica», dice el jesuita Bartomeu Melià..

Melià, mallorquín —nada que ver con la familia de los hoteles Melià—, galardonado con el prestigioso premio Bartolomé de las Casas, es un sabio de 81 años. Estudioso del guaraní y de los indígenas de Paraguay y Brasil, vive rodado de una biblioteca de más de 14.000 volúmenes dedicados a su especialidad aunque él, puntualiza con una sonrisa pícara, no solo se ha dedicado al estudio, sino que también se ha pateado el terreno, el trabajo de campo.

—Estuve viviendo durante tres años con un grupo indígena que acababa de ser conectado y que nunca antes había visto al hombre blanco. Cada mañana nos pintábamos y yo, como ellos, iba completamente desnudo… exceptuando las gafas.

—¿Cómo se llamaban estos indios?

—Eran los enawene nowe, que debe traducirse como «hombres he aquí auténticos». Yo llegué al Brasil porqué el dictador Stroessner me echó de Paraguay. El general estaba harto de «este jesuita que se preocupa de los indios». Y me hizo un gran favor. Fue una bendición de Dios que me permitió esta enriquecedora convivencia con los enawene nowe. Luego, cuando cayó Stroessner, regresé a Paraguay y el hermano Vicente Cañas se quedó con ellos. A Vicente lo acabaron asesinando unos sicarios de los terratenientes locales, que querían echar a los indios para quitarles las tierras.

—Decía usted que para los guaraníes la tierra es algo más que un modo de vida.

—La tierra es la tekoha. Teko quiere decir manera de ser, de estar, costumbre; la tierra, por lo tanto no es solo un sistema de producción. Es el lugar donde los guaraníes viven según su modo de ser, sus costumbres. Sin tierra no hay teko. De ahí la idea de la «tierra sin mal» que tanto impresionó a los jesuitas: la tierra buena donde se puede vivir de la abundancia de los productos que sustentan nuestra vida. Pero también la tierra que asegura el convite, la fiesta. De manera que la tierra tiene esta dimensión económica, ecológica y también mítica. Y de esta cosmovisión nace precisamente el sistema económico de reciprocidad, que es el concepto que tienen del trabajo; el jopoi. Jopoi quiere decir manos abiertas. El trabajo, pues, es un concepto de intercambio, de compartir. El precio, que es el concepto central de la economía de mercado, es algo que ellos desconocían. Cuando todavía hoy dicen «esto es muy caro», dicen hepy eterei. ¿Sabe lo que significa literalmente?

—No tengo la menor idea.

—¡La venganza es muy cara! El precio, pues, es la venganza. Observará que se trata de un concepto completamente distinto a nuestra manera de entender la economía. Aunque nos pueda parecer inaudito tal y como funciona hoy el mundo, también existen otras maneras de entender la economía, como es, en este caso, la economía de reciprocidad, de intercambio.

—Nada que ver, pues, con nuestra idea del «progreso».

—Paraguay surge de un proceso colonial que empezó en el siglo XV y XVI, pero que todavía no ha terminado. Hoy asistimos a la continuación de aquel genocidio. Occidente difícilmente ha tenido a lo largo de su historia una visión crítica de los resultados destructivos de sus actividades en el mundo, porque todo proyecto colonizador se hace siempre con la idea «civilizadora». Este convencimiento, permite justificar lo que ahora se llaman «daños colaterales». El colonizador hace una «historia» según su propio sistema. Pero nadie quiere escuchar la voz del colonizado. Los guaraníes de las misiones jesuíticas escribieron una extraordinaria y extensa crónica de la guerra y la destrucción que sufrieron. Los textos originales en guaraní se pueden leer en Madrid. Pero no figuran en la historia oficial. Y entre estos textos y la crónica «oficial» hay, evidentemente, una gran diferencia. Es como si la historia de Cataluña la escribe uno de Girona o la escribe uno de Madrid. No sería la misma historia, sin duda. Recientemente publiqué un artículo que titulé «Una historia de genocidios y otros (oc)cidios». Lo hice para explicar cómo, además del genocidio, asistimos al intento de acabar con su cultura —etnocidio— y la destrucción del territorio y del medio ambiente —ecocidio—.

—¿Los mercados y las multinacionales son los nuevos colonizadores?

—Utilicemos el sentido común: ¿le parece acertado que existan finqueros que disponen de miles de hectáreas (hay uno, Favero, que tiene más de un millón) mientras existen miles de personas que no tienen nada? Para que alguien pueda acaparar tamaña cantidad de tierra, otros la habrán de perder, ¿no? Y todo ello sin que los finqueros dejen ninguna riqueza en el país ni proporcionen trabajo alguno.

—¿De qué vive el Estado?

—¡Del IVA! El mayor empleador de país es el Estado… pero yo solo soy un estudioso del guaraní.

—Hábleme de Lugo…

—¡Lugo! ¡Ay, señor! ¡La Iglesia, Dios mío! Dicen que no hay que meterse en política, pero luego el propio nuncio apostólico presionó para echar al presidente Lugo. De todos modos, Lugo gobernó como si fuera un obispo…

—¿Cómo gobiernan los obispos?

—¿Usted ha despachado con algún obispo? El obispo te recibe. Bien, muy bien, dice. Saca una libreta. Escucha. Parece que garabatea algunas notas. Mmmm, reflexiona. Y luego, nada. Lugo llegó como una esperanza. Pero gobernó como un obispo. Y asustó a todo el mundo. Fíjese lo que ocurre en Brasil, Bolivia, Ecuador, Perú. Los norteamericanos solo tienen bien atada a Colombia. Y Paraguay era esencial. No podían aceptar la visión de Lugo. Supongo que habrá averiguado cómo se desarrolló el famoso juicio político… ¡son unos brutos y unos sinvergüenza! Y le diré que aquí tenemos una buena Constitución, unas buenas leyes. Pero las interpretan como quieren. ¿Le cuento una anécdota privada?

—Le escucho.

—Este año me querían dar un premio importante. Les dije que por motivos políticos no lo quería. Pero me ponen igualmente en la lista. Hacen las fotos del acto de entrega al cual yo no asisto. Buscan una persona para que lo recoja. ¡Una persona que nunca me lo ha dado! Publican que lo he recibido. Y se quedan tan frescos. Suerte que la historia trascendió y yo mismo pude explicar públicamente que no quería un premio de este Gobierno y los motivos por que no lo quería.

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Yo, el supremo 

Elecciones. Después de la destitución de Fernando Lugo, las elecciones para escoger a un nuevo presidente se celebraron el pasado mes de abril. El candidato colorado, el hombre de negocios multimillonario, Horacio Cartes, ganó ampliamente. La oposición, desmembrada, solo sacó algunos diputados.

Cartes de 54 años, tomó posesión de su cargo el 15 de agosto, en una ceremonia a la que no asistió ningún mandatario de relevancia europeo, aparte del príncipe de España, Felipe de Borbón, si bien entre los invitados destacados figuraban el presidente del F. C. Barcelona, Sandro Rosell, y el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez.

Cartes, como buen representante de las nuevas generaciones de millonarios que llegan a la política, también tuvo su club de fútbol, el Libertad de Asunción.

Curiosamente, la primera vez que Cartes votó fue en las elecciones del 2008, y en solo tres años —se afilió al partido Colorado en el 2009— pasó de un desinterés patente por la política a una pulsión irrefrenable por ocupar la máxima representación del Estado.

Antiguo piloto de avión, dueño de una fábrica de cigarrillos, exportador de madera —«narcorrollo» lo llaman sus detractores— propietario de un banco, de numerosos cultivos de tabaco y de soja, Cartes ha sido señalado por la DEA como uno de los principales narcotraficantes de la región, en uno de los países con mayor producción de droga y tráficos ilícitos de todo el continente. Los papeles de Wikileaks lo relacionan asimismo con el blanqueo de capitales, pero su pasado pesa hoy menos como una mancha que como una esperanza para los amigos del norte, que temen sobre todo al chavismo.

«Dios me dio habilidades en la vida empresarial y creo tener condiciones para volcarlas ahora en la política», dice este nuevo mesías que tiene como su prioridad «la lucha contra la pobreza», ha renunciado a su sueldo de presidente y está dispuesto, afirma, a poner de su bolsillo el dinero que necesita el país para pagar, si es necesario, a los funcionarios. En la nueva política, es notable, al parecer, una nueva ética según la cual ya no te ocupas del bien público, sino solo de lo que te pertenece. Y el Estado adquiere forma mercantil; pasa a convertirse en una propiedad privada de uso público, cuya buena o mala administración queda a criterio de los propietarios.

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Curuguaty, julio 2013

En la plaza de la Amistad de Curuguaty converso con un campesino que votó al exobispo Fernando Lugo en el 2008 y esta vez ha votado por Horacio Cartes.

Explica el campesino que unos días antes de la jornada electoral, el Partido Colorado organizó en la plaza una espectacular parada propagandística y repartió a los campesinos más de 10.000 kilos de carne.

—Un kilo de carne bien envuelto para cada uno. ¡Como regalo! —dice el campesino.

Cada kilo se entregaba con un sobre cerrado con la papeleta de voto dentro.

—¿Por qué no cogió la carne y cambió el voto? —le pregunto.

El hombre me mira fijamente, sorprendido por la pregunta. Demora una eternidad en responder y cuando lo hace, lo hace bajando la mirada, desconcertado.

—Pero esto no se puede —dice—. Ellos lo sabrían.

Es evidente que el campesino no concibe la posibilidad de que no se sepa lo que ha votado. Para él, el político, siempre en su pedestal, sigue teniendo el aura del mesías. El demiurgo del castigo, la culpa, la recompensa. «Yo, el Supremo», como ha descrito magníficamente Augusto Roa Bastos esta presencia del Dictador Perpetuo encarnado en el papel del padre designado desde lo desconocido para reinar sobre los hombres.

Paraguay 7

Fotografía: Pablo Tosco (Galería completa del reportaje aquí)

Traducción al inglés: Carolina Camarmo

En Intermón Oxfam trabajamos en Paraguay desde 1991 fortaleciendo a las organizaciones campesinas en su lucha por defender el derecho a su tierra y apoyando en la agricultura familiar. Si quieres más info, pincha aquí.

03 Oct 16:28

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03 Oct 16:27

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02 Oct 16:26

Narendra Dabholkar

by hache que hache

En la clase de hoy sobre atomismo hija guerra madre patriahemos estado leyendo De rerum natura. Como todos sus predecesores griegos, Lucrecio asocia el estudio de la phýsis a la felicidad, la ciencia a la ausencia de perturbaciones en el alma, la sabiduría a la dicha (1), y alerta contra la superstición, germen de crímenes e impiedades.

Llego a casa y en mi e-mail encuentro la noticia del asesinato del científico indio (2) que fundó el comité para la erradicación de la fe ciega.

El mundo está ordenado para bien y para mal.

“(Génesis del dogma) La convicción no es la idea misma, sino la voluntad de defenderla; la persistencia de esa voluntad va envolviendo la idea como un caparazón hasta hacerla letra muerta, muda. El dogma es una idea puesta a callar, su última palabra, sin duda para evitar que siga hablando, por la flaqueza mental de querer alcanzar la certidumbre incluso a costa del conocimiento.”

Rafael Sánchez Ferlosio, La hija de la guerra y la madre de la patria. Madrid, Destino, 2002.

PD 1: Lucrecio se suicidó.
PD 2: Hablo de la India porque no quiero hablar de España.


02 Oct 16:20

Y además está de acuerdo.

Sergioski02

jajaja creeis que Hawking vera estas cosas y las compartirá con sus colegas?



Y además está de acuerdo.

01 Oct 17:21

Seamos demócratas, a riesgo de hacer el primo

by Carlos Fenollosa

Quiero aprovechar esta columna para dar un poco de resonancia a la propuesta de Galceran en el programa del último sábado, donde pedía que, si nos consideramos demócratas de verdad, la consulta por la independencia tendría que tener tres opciones: independencia, mantener statu quo, o negociar una reforma federal, con segunda vuelta si una opción no gana por el 50%. Es muy curioso que a nadie se le hubiera ocurrido antes lo de la segunda vuelta. Primero, la opción de la tercera vía fomentaría la participación, ergo el reconocimiento internacional, y por otra parte, hombre, pues es más democrático, ya que hay una parte no negligible de la población catalana que querría optar por esta opción.

Algunos de los que plantean la consulta desean que sea algo hermético, y lo entiendo. Quieren ganar, y jugar con las opciones es una manera de condicionar el voto. Está claro que, a la práctica, la opción federal sería equivalente a mantener el statu quo, ya que dos no se federan si uno no quiere, así que votar por una hipotética federación española sería como votar por que el Ebro pase por Sevilla. Haciendo números, en una segunda vuelta muy probablemente se enfrentarían la opción independentista con la federalista, y parte de los que votaron al No quizá muevan su voto al federalismo. Las últimas encuestas (pág 6), sin embargo, indican que los independentistas no tienen que temer al fantasma del federalismo, pero el miedo a pensar que esta bonita inercia independentista se pueda quedar en homeopatía de borrajas está ahí.

Personalmente, propongo una reflexión. Si Catalunya se independiza, una parte de la población se sentirá derrotada–y si no, también, no lo olvidemos; esta situación ya no tiene marcha atrás. Para evitar una ruptura social en ese futuro país es mucho más razonable que el derrotado asuma que su opción ha perdido de forma democrática y apabullante. Es tentador plantear la consulta como dar la vuelta a la tortilla, pero la realidad es que la tortilla que está sobre un lado se quema, así que no se ha de voltear, se ha de revolver. La nación catalana existe; la pregunta es si se debe incluir al resto de la población en el nuevo estado independiente catalán, y cómo hacerlo. La respuesta correcta es que no sólo les debemos incluir, sino que necesitamos que se sientan reconocidos, aceptados, y reflejados en las instituciones y la consulta. Si no, crearemos un Estado cuyo fundamento no será diferente de la España actual, y sólo será cuestión de tiempo que se rompa, como le ha pasado a ésta.

Acerca de Carlos F.

01 Oct 17:02

sobre la crítica platónica de la democracia

by hache que hache

La crítica de Platón a la democracia, esa forma de gobierno con apariencia “anárquica, agradable y polícroma” (Rep. 558c) en la que hay “la libertad de hacer en el Estado lo que a cada uno le da la gana” (Rep. 557b), no puede pensarse separada de 1) la falsa acusación y condena a muerte de Sócrates, 2) el costo económico de la política belicista y 3) la crítica conjunta a la timocracia, la oligarquía y la tiranía.

Estas críticas platónicas a las distintas formas de gobierno no son ningún modelo de análisis exhaustivo, pero señalan algo tan básico como olvidado: que todo régimen político es un reflejo del alma de los hombres que lo conforman.

Olvidado porque cultivamos algún tipo de esquizofrenia que nos hace manifestarnos a favor de la democracia y ser impositivos en nuestras relaciones personales, echar pestes de la corrupción de la casta política y hacer trampa en la declaración de la renta, criticar a los que no pagan sus deudas y darle nuestro dinero a los grandes clubes de fútbol. Y así, un largo etcétera. 

Como si la democracia naciera del deseo y no de la ejercitación.

Paul Klee Metrópolis


30 Sep 00:46

Hay que ser mongolo…



Hay que ser mongolo…

30 Sep 00:40

Summer is coming



Summer is coming

29 Sep 18:17

Things to do with a ketchup packet when you're bored.

28 Sep 17:53

Sobre Platón, Badiou y Brad Pitt

by César Rendueles

Henar Lanza, profesora de filosofía antigua experta en Platón, ha publicado una respuesta rigurosa, paciente y muy bien argumentada a mis exabruptos contra Platón en eldiario.es. Merece la pena leerlo, y el resto del blog también: http://ferlonomics.wordpress.com/


28 Sep 14:59

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27 Sep 18:13

#264

by Chexpirit
Me apasiona el control sobre la gente. Me encanta sentir que influyo sobre los actos de las personas. Amo esa puta sensación de ver que alguien hace lo que yo le mando. Pero carezco de carisma. Mi aspecto físico apocado y enratonado no me permite ejercer el sometimiento tanto como me gustaría. Soy una ratica a la que nadie hace caso, una ratica con bigote de Hitler de pelusilla. Pero no renuncio a las mieles del poder y realizo mis pequeñas conquistas. Sí, yo soy así, cuando le cedo el sitio a una embarazada en el metro, cuando va a sentarse le grito ¡SIT! para que así le quede bien claro que si se va a sentar ha sido porque así se me ha antojado, que está recibiendo órdenes de un pálido y mínimo infraser que la está tratando como a una perra. Sí, eso hago. ¡Jódete bitch!
27 Sep 15:56

La paternidad como resaca

by César Rendueles

Publicado en PlayGround Magazine

1. La paternidad by Ikea son papis maduros pero fibrosos, vestidos con jersey de cuello de pico y tumbados en pufs junto a angelicales rubiecitos que picotean fruta fresca de un bol Bland Blank. Cuidar de un niño es, básicamente, lo contrario. No dormir (nunca). Inventar cuentos en medio de un atasco bajo la supervisión de un inmisericorde crítico literario de tres años que señala cualquier incoherencia desde el asiento de atrás. Echar broncas homéricas por nimiedades. No dormir (nunca). Tratar de inmovilizar a dos niños convertidos en croquetas de arena para untarlos de protección solar. Introducir a empujones en el colegio a un niño histérico con la desoladora certeza de que le estás arruinando la vida. Llegar a una reunión de trabajo con restos de vómito de bebé en la camisa y que te la sude. Recorrer de noche las farmacias como en Perros Callejeros en busca de la única marca de tetina que acepta una lactante sibarita. ¿He comentado ya lo de no dormir (nunca)?… Por eso los padres modernos no existen. Son una leyenda urbana. Al menos hasta que H&M saque una línea de ropa con estampado de papilla regurgitada.

2. Tengo un amigo que es muy buen escalador y de vez en cuando hace su buena obra del mes llevándonos a unos cuantos paquetes a hacer el ridículo en alguna pared de la Sierra de Madrid. A veces, cuando estás asegurando con la cuerda a alguien que está escalando y ves que lo está pasando mal le preguntas: “¿Quieres que te baje?”. Mi amigo se pone frenético: “¿Por qué le dices eso?”, nos grita. “Claro que quiere que le bajes. Está colgando de una roca a veinte metros del suelo. ¿Qué crees que te va a responder? ¡Sácame de aquí! Lo que tienes que hacer es animarle a que siga”. No se me ocurre mejor forma de explicar en qué consiste tener un hijo y, en general, cuidar voluntariamente de otras personas o incluso de animales. Una parte muy importante de la experiencia del cuidado no tiene nada que ver con algo que queramos. No preferimos cambiar pañales o dar conversación a un anciano senil o pasear a un perro a las siete de la mañana bajo la lluvia. Tampoco son exactamente obligaciones morales, como cuando te fuerzas a ti mismo a decir la verdad aunque te vendría bien mentir. Si cada vez que nuestros hijos nos despiertan por la noche tuviéramos que acordarnos del imperativo categórico, los orfanatos estarían abarrotados. 3. Por eso para mucha gente la paternidad es una experiencia explosiva que saca a la luz contradicciones profundas. Todo a nuestro alrededor está diseñado para que nuestros gustos, casi siempre mediados por el consumo, sean nuestras principales señas de identidad. En un mundo de trabajos precarios donde la ideología política es un chiste sin gracia, somos lo que consumimos. Nos definimos por la lista de la compra. La crianza es prácticamente incompatible con esa comprensión de uno mismo como un agregado de preferencias más o menos cool. Cada padre, cada madre, lo vive como puede, claro. Algunos con alegría. Otros con sufrimiento. Hay quien lo sobrelleva vampirizando el tiempo de otras personas. Y hay quien tiene el dinero suficiente para pagar por fingir que puede seguir con su vida como si tal cosa. En la mayoría de los casos, supongo, hay un poco de todo ello. Cuidar de los demás no te hace necesariamente mejor persona. Es más, a menudo saca lo peor de uno mismo. Tampoco hay nada particularmente mágico en relacionarse con gente muy bajita y menos inteligente que un chimpancé. Y, desde luego, la idea de que la vida familiar es una fuente sistemática de bienestar es puro buenrollismo cursi (y si no mira a Orestes). Pero, a pesar de todo, con frecuencia la paternidad nos hace ver que buena parte de nuestra vida estaba, al menos en parte, basada en presupuestos falsos. 4. No tienes una carrera laboral, sino una mierda de trabajo que te hace encontrarte con tus hijos cansado e irritable. No vives en un mundo repleto de excitantes innovaciones culturales, eres un zombie del supermercado del entretenimiento. Sobre todo, descubres que el cuidado mutuo siempre había estado ahí, aunque no fueras capaz de verlo. A lo largo de nuestra vida adulta casi siempre estamos inmersos en una red de cuidados más o menos densa: acompañamos, limpiamos, aconsejamos, cocinamos, auxiliamos y, al mismo, tiempo recibimos todas esas atenciones. Es algo que los padres de mi generación hemos descubierto tarde y mal. El primer recién nacido que muchos de nosotros cogimos en brazos fue nuestro propio hijo. Eso no nos hizo desear irnos a vivir una leprosería a dedicarnos 24/7 a ser héroes morales. Más bien nos ha hecho entender que el mundo es una gran leprosería donde hemos construido búnkers comerciales en los que nos encerramos unos poquitos años a escenificar una falsa independencia. El cuidado mutuo no había desaparecido, sencillamente lo habíamos sepultado bajo un piso compartido, unos cuantos viajes y demasiadas tracklists.5. Por cierto, no hay ninguna necesidad de tener hijos. Pero si estás pensando en ello puede que no sea mala idea hacerlo cuanto antes. Si aún eres lo suficientemente joven como para aguantar de fiesta de jueves a domingo tal vez puedas cuidar de un bebé sin esta sensación de resaca permanente aunque no hayas bebido ni una gota de alcohol.
27 Sep 15:51

Juan, María y la otra desigualdad

by Jorge Galindo

Llevo ya un tiempo pensando que tenemos una idea bastante limitada de lo que es la desigualdad, y de cómo puede resolverse aquí y ahora, en la España de 2013. Cuando escuchamos hablar de desigualdad solemos pensar sencillamente en ricos y pobres. En personas, o en grupos (¡en clases sociales!) con muchos más recursos que sus vecinos. Medimos la distancia entre ambos, o la variación de un individuo a otro y he ahí la desigualdad. Las formas de solucionarla que nos vienen a la cabeza en el debate político del día a día suelen ser igualmente simplistas: podemos emplear impuestos sobre la renta (o sobre el capital) que después redistribuiremos a través de gasto público o de transferencias puras, de un lado a otro del espectro.

Nada de esto es, por supuesto, ni erróneo, ni falso. La desigualdad es esencialmente un reparto desequilibrado de recursos. La mejor manera que tenemos de medir este reparto es a través de la riqueza y de la renta, en cualquier caso de dinero hablamos finalmente. Del dinero disponible en un momento dado. Y los instrumentos más obviamente poderosos para cambiar esta situación se resumen en «quitarle a unos para darle a otros». En torno a esto ha girado la mayor parte de la lucha política occidental en los últimos siglos. Sobre esto también tendemos a pensar cuando miramos a nuestro entorno en busca de las injusticias y sus posibles soluciones.

Y aun sin ser ni erróneo ni falso esta no es la única manera de pensar en la desigualdad. A veces ni siquiera es la más importante. Mientras que es indudablemente cierto que «desigualdad» es igual a «diferencia en recursos entre A y B en un momento M», no es menos cierto que esto solo nos proporciona información sobre un resultado particular en un momento determinado del tiempo. Quedarnos ahí nos hace perder completamente la perspectiva sobre cuál será la evolución, y en consecuencia las expectativas, de las personas A y B. Nos hace también no comprender por qué dicho valor, los recursos en el momento M, pueden no predecir bien cuál es la capacidad de A o de B para seguir manteniendo esa posición en momentos posteriores.

Bajemos del mundo abstracto al real y pongamos nombres y tiempos a las letras. Digamos que A es Juan. Juan tiene cincuenta y dos años, pelo oscuro que comienza a clarear y cejas pobladas sobre sus ojos color miel. Juan también tiene un puesto de contable en una empresa mediana que exporta puertas al extranjero. Juan llegó a ese puesto hace treinta y dos años, cuando la empresa comenzaba a abrirse paso. Lo consiguió sin formación específica porque por aquel entonces, bueno, tampoco muchos la tenían en la ciudad de provincias en que reside y trabaja. Juan es, por tanto, un contable bastante antiguo, que conoce al dedillo a su empresa por dentro, pero que es más bien poco hábil con las nuevas herramientas contables y financieras que la informática pone a su disposición. Juan también tiene un contrato indefinido con una indemnización por despido que le garantiza unos cuarenta mil euros si tal cosa llegase a suceder.

B es María. María tiene solo veintiocho años, y sus cejas no son pobladas. Lo que sí es poblado es su currículum: licenciada en ADE + Derecho bilingüe, con un master de escuela de negocios de nivel medio-alto, experiencia en forma de prácticas en varias grandes consultoras y auditoras y capacidad para manejar cualquier programa informático (porque si no lo conoce puede aprenderlo). María tiene además don de gentes. Así que ha conseguido un puesto en otra empresa mediana que exporta marcos de ventana, en la misma ciudad mediana de provincias que Juan, donde siempre quiso volver a vivir a pesar de que realizó sus estudios viendo mundo. María gana en este momento cincuenta y cinco euros al mes más que Juan. María, eso sí, se encuentra bajo un contrato por obra y servicio porque en la empresa mediana que fabrica y exporta marcos de ventana le han dicho que bueno, que tal y como están las cosas no le pueden hacer fija «todavía». María lo entiende y lo acepta, aunque es cierto que ya van por el segundo contrato temporal, alrededor de dieciocho meses. Si le despiden mañana tendrá una indemnización de unos mil eurillos.

Ahora llegamos nosotros en el momento M, septiembre de 2013, Medidores de la Desigualdad, y queremos saber cuál es la situación en nuestra sociedad, que de momento solo está formada por Juan y María. La desigualdad es, entonces, favorable a María por un porcentaje determinado y bastante bajo, dada la escasa diferencia salarial. Conclusión: nuestra sociedad no está particularmente desequilibrada.

El error cometido por la medición aparece ahora claro: para empezar, María tiene unas probabilidades de ser despedida mucho más altas que Juan. De hecho, si colocásemos a Juan y a María en la misma empresa y en el mismo departamento, un directivo buscando hacer reajuste de personal lo tendría tristemente fácil a la hora de decidir a quién despedir. A igualdad de salarios, la productividad de María debería ser valorada en treinta y nueve mil euros más (la diferencia en indemnizaciones por despido) para salir a cuenta. Lo cual, dado que Juan se conoce la compañía de cabo a rabo, no sucede, a pesar de que María sepa todo lo que hay que saber sobre software contable. Además, de ser despedida, María contaría con muchos menos recursos para salvar el paso hasta el siguiente trabajo, que no sabemos cómo de largo puede ser. Como consecuencia, María se encuentra en una situación mucho más vulnerable que Juan. Esto, por cierto, también puede ser independiente de la renta familiar. Si ponemos a Juan en el mismo hogar que María, haciéndole a él el padre de una hija para la cual quería y quiere lo mejor, la desigualdad se mantiene y resulta incluso más patente, pues los dos disponen del mismo soporte en el hogar pero afrontan riesgos de intensidad muy distinta. Es cierto que hay argumentos para proteger a Juan de una manera sólida, dado que si pierde su trabajo es improbable que vuelva a encontrar uno similar. Lo que cabe preguntarse, lo que quiero plantear aquí, no es eso: es si realmente queremos que la diferencia entre ambos sea tan grande.

Una medida de desigualdad que ignora las barreras a las que se enfrentan los individuos produce un debate parcial y sesgado. El problema de María no puede ser solucionado solo a través de un impuesto de la renta ni de transferencias incrementadas para ella. Y sin embargo la desigualdad está ahí: dada la actual situación de España, a lo largo de su ciclo vital (o al menos en el mismo a medio plazo) María tendrá menos posibilidades para desarrollar una vida plena que Juan. Los costes de cualquier empeoramiento de la situación no estarán nunca distribuidos de manera equitativa, igual que no lo han estado entre 2007 y 2011, cuando el mercado laboral español se deshizo de personal ocupado de la siguiente manera: el 3% de los trabajadores fijos perdieron su puesto de trabajo, mientras que este porcentaje se multiplicó por diez en los temporales. Y en el caso de los temporales por debajo de veinticuatro años el 60% perdieron su trabajo. Reflexionemos un instante sobre esto: más de la mitad de los chavales menores de veinticinco con contrato temporal se quedaron sin trabajo en cuatro años. Sin embargo, antes de 2007 muchos de ellos ganaban tanto como su correlato con mayor edad y puesto más estable. La desigualdad, medida como diferencia salarial entre ambos, solo se detecta cuando ya es demasiado tarde.

La forma de atacar este tipo de problemas es prestando atención a qué está estructurando la actitud de los individuos en el mercado, qué condiciona sus oportunidades. En este caso es defendible que la existencia de facto de dos opciones para contratar trabajadores, una estable y cara y otra precaria, flexible y barata, pone a los trabajadores bajo un doble rasero. Si queremos reducir la desigualdad el debate tendrá que referirse necesariamente a este doble rasero.

La consideración de medir la desigualdad como imposibilidad de acceso a las mismas condiciones no es exclusiva del mercado laboral. Ojalá lo fuese. España dispone de un amplio y colorido abanico de barreras de entrada que dejan a unos la vida mucho más difícil que a otros. Estas barreras tienen la particularidad de tener una forma relativamente compleja y, sobre todo, de ser en gran medida independientes de la renta de quien intenta entrar. Tenemos barreras de entrada para actuar en ciertos sectores (taxis, farmacia, transportes terrestres). Tenemos barreras de entrada en la función pública, donde la afiliación política prima por encima del mérito para ocupar cargos de cierta importancia. Tenemos barreras de entrada que vienen de los Ayuntamientos (sí, en serio). Tenemos barreras de entrada en muchas profesiones llamadas, irónicamente, «liberales», y encarnadas por los colegios profesionales. Por tener, tenemos barreras de entrada incluso en la industria cultural, tan dependiente de subvenciones que la ha hecho esclerótica. Todas y cada una de ellas genera una pequeña desigualdad en acceso a recursos y expectativas futuras.

Hay quien dirá que la diferencia entre medir la desigualdad por rentas o por barreras de entrada, entre intentar solucionarla a través de impuestos y transferencias o a través de cambios y regulación, esconde una oposición mucho más esencial: igualar por resultados contra igualar por oportunidades. Que centrar la atención en las diferencias entre quienes cuentan con ciertos privilegios y quienes no en lugar de hacerlo en quién tiene recursos y quién no es una sutil forma de mover el foco hacia el liberalismo, hacia la meritocracia, hacia la introducción de la competición y la competencia en todas las esferas de la vida. Sin embargo, quien así lo ve olvida normalmente dar respuesta a dos interrogantes. Primero, ¿cuál es la alternativa? ¿Mantener ciertos privilegios? ¿Establecer un sistema que mientras los mantenga garantice la redistribución? ¿Cómo se hace eso exactamente? Segundo, y aún más importante, ¿por qué una propuesta política que abogue por eliminar barreras de entrada, simplificar regulación y evitar el anquilosamiento de ciertos grupos es incompatible con abogar al mismo tiempo por una mayor redistribución a posteriori? No parece ninguna quimera pretender que Juan y María tengan el mismo nivel de protección contra el despido (si se quiere, con una cierta prima para Juan por longevidad), que este sea alto, y que además cuando cualquiera de ellos quede en paro se le proporcione un colchón lo suficientemente mullido y lo suficientemente útil como para encontrar un nuevo trabajo en el periodo de tiempo más corto posible.

En definitiva, lo que reclamo para nuestro debate público sobre desigualdad, renta y, en definitiva, el futuro económico de España no es una moderación: es un enriquecimiento en los ejes de referencia. Creo que lo que debemos preguntarnos es sencillamente si queremos resolver la desigualdad que vemos hoy o si deseamos trabajar en evitar las desigualdades que vendrán. Si estamos dispuestos a que nuestro Estado nos proteja a todos por igual a la vez que nos exige a todos por igual. Yo sí lo quiero. Quizás es porque tengo la edad de María.

26 Sep 23:59

Dispensador de nuggets de pollo



Dispensador de nuggets de pollo

26 Sep 23:57

Out of order

by donperignon

la foto (11)

26 Sep 23:55

Mapeando oportunidades en Los Molinos | “Alquiler por reforma” y cuidado del patrimonio

by Luisa

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Hace unos días tuvo lugar esta interesante actividad en la que un enorme mapa de 20 por 40 metros pintado en el suelo nos llama la atención sobre la localidad de Los Molinos, en la sierra madrileña.

El grupo de arquitectos n’UNDO junto con el Ayuntamiento de Los Molinos y la Plataforma por el desarrollo de los Molinos, realizó durante unos días este mapa gigante del pueblo que mostraba los elementos protegidos en el Catálogo de Patrimonio histórico-cultural.

Pincel en ristre, cartografiaron en el patio de las Antiguas Escuelas, no sólo las viviendas, sino cada uno de los bienes, edificaciones, puertas, aparejos, cerrajerías, caños y fuentes protegidas. La finalidad del mapa es la de visualizar de una forma clara y atractiva los elementos protegidos del catálogo, de manera que arranque el debate y la proposición.

Estos elementos, al formar parte del Catálogo de Patrimonio, tienen distintos niveles de protección por lo que es obligatorio su mantenimiento. Por otro lado, es una realidad que cada vez más gente busca en la sierra de Madrid viviendas más baratas. De la combinación de ambas cosas cobra sentido la propuesta de impulsar el alquiler por reforma”, mediante el cual el propietario alquila a un precio bajo a cambio de que el inquilino lo mantenga y/o reforme. Este tipo de relación propietario/inquilino supondría recuperar más del 10% de las viviendas de Los Molinos, las cuales se encuentran actualmente vacías durante todo el año (ni siquiera son segunda residencia). Cada caso particular se resolverá según el estado de la vivienda y las necesidades de cada parte interesada. Se busca así la oportunidad en lo existente como alternativa al sistema inmobiliario de la nueva construcción.

Lo mejor es que el ayuntamiento avala este movimiento, lo que puede dar una mayor confianza a los propietarios. Por la otra parte, ya se ha interesado mucha gente por el tema, como inquilinos dispuestos a reformar y mantener las viviendas a cambio de pagar un alquiler mínimo.

n’UNDO promueve este tipo de acciones desde su línea de trabajo que, como ellos definen, surge como una actitud, una manera de hacer re-arquitectura, interviniendo en el territorio y la ciudad desde la No Construcción, la Minimización, la Reutilización y el Desmantelamiento… Se plantea la no construcción como solución ante determinadas propuestas o intervenciones futuras, innecesarias o no pertinentes; la reutilización de las estructuras abandonadas o infrautilizadas; la minimización de elementos existentes de gran impacto y el desmantelamiento de aquellas construcciones o piezas insostenibles, perniciosas, prescindibles o inútiles.

En Ecosistema Urbano no sólo nos parece interesante si no necesaria, y más hoy en día, hacer realidad la idea de reutilizar estructuras, edificios, o solares en desuso. Parte del cambio actual debería consistir en abrir la mano y ver con qué contamos, aprovechar lo existente y tener la habilidad de exprimirlo mediante la innovación y la creatividad.

De forma coloquial podría decirse quizás que se trata también de “relajarnos” un poco. Haciendo valer nuestra capacidad de leer las necesidades de una comunidad, una barrio o una ciudad, ¿podríamos darle la vuelta al uso que habitualmente hacemos de los recursos que tenemos para ofrecer algo inmensamente mejor? Innovar vs. inventar.

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Más información:

Reportaje sobre el evento en Convocatoria por Los Molinos
Catálogo de Patrimonio Histórico y Cultural de Los Molinos

26 Sep 18:31

Empacador voluntario

by Mexiñol
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Desde que estoy aqui no se como posicionarme con este tema.

Eso de ir al supermercado a comprar los embutidos, el papel palfo y el abrillantador pal suelo es un coñazo, menos mal que de vez en cuando ves a alguna tía buena que te alegra el paseo. Ya que terminas de seleccionar todos los productos que anotaste en el papelico (o en la app que te descargaste en el esmarfon), vas a la caja, pones los jabones y las compresas de tu chica (lo que te termina de amargar el día) en la banda transportadora, para que la cajera empiece con el dichoso pip, pip, pip; mientras que ves con cada pip como crece el maldito numerito de la pantalla con la cuenta que hay que pagar. Todo ello es una tortura, y para acabarla, después de que te dejan la cartera temblando entoavía  te falta echar las viandas en bolsas pa llevarlas al coche.

Ahora, imagínate si te hacemos la vida un poco mas llevadera, si te quitamos alguno de los amargos momentos de la experiencia... ¡Hombe!, tampoco seas tan exigente, lo de evitarte el dejar la cartera temblando ya es mucho pedir. 

En resultas que al llegar a la caja, viene un chaval y te pide muy cortésmente permiso para vaciarte el carro. Yo la primera vez que lo hizo casi le doy de ostias, ¡No te joe! ¡Después de pasarme una hora recorriendo pasillos que venga el capullo a querer vaciarme el carro!. Pero no, a lo que el pobre chaval se refería era a ayudarme a poner las cosas en la banda transportadora de la caja (perdón por el coscorrón chaval). ¡Hombre!, pues no es mucho pero se agradece el favor. Además, mientras la cajera va pasando los artículos por el escáner, el chaval va poniendo las cosas perféctamente ordenadas en bolsas y echándolas otra vez en el carrito para que te las lleves al coche. Así que todo lo que tienes que hacer es vigilar que los precios que van pasando sean los que marcaba en la estantería. En algunos supermercados hasta el chaval te ayuda a llevar la mercancía al coche y meterla en el capó.

Estos chavales reciben el nombre de "empacadores voluntarios" o "paqueteritos", aunque me han dicho que en alguna ciudad les llaman "cerillitos" ya que originalmente llevaban unas gorritas rojas para identificarlos, así  que como estaban flacos con la cabeza roja, parecían cerillas. 

En México, como país perteneciente a la OCDE  está prohibido que los menores de 16 años (¿ó son 14?) trabajen. Pero como de costumbre, hecha la ley hecha la trampa, así que se dice que esto no es un trabajo, ya que son "voluntarios" pues el supermercado no les pone sueldo alguno. La ganancia de los chavales es lo que la gente les da como propina por meter las cosas en las bolsas, además que no les permiten estar mas que unas 3 ó 4 horas diarias recabando propinas.

Esta parte de los empacadores voluntarios ha tenido una evolución en los años que llevo viviendo en México, al principio eran nada mas chavalillos de entre 10 y 12 años, alguno dirá que eso es denigrante para el crio, que matas su inocencia y cosas similares, pero me han dicho algunas personas que a veces ganaban mas los críos de 10 años en 3 horas con las propinas que lo que llevaban sus padres a casa rompiéndose el lomo 8 horas diarias, así que sobre todo la gente pobre hacía lo posible por meter a los chavales de "paqueteros".

Sin embargo estos críos, como no dan recibos ni nada, se gastaban parte de la pasta en los videojuegos que había en el supermercado (antes de la existencias de las consolas caseras) o en chuches que también compraban en el súper.

No se si por ello, o debido a que ocurrieron algunos eventos donde desaparecieron chiquillos porque algún vivales pedía que si le llevaba las cosas al coche, y ya en el coche echaba bolsas y chiquilo al capó, se decidió subir un poco la edad de los críos. Así que actualmente suele verse ya chavales de secundaria, con unos 13-14 años que ya pueden defenderse un poco mas.

También, y gracias a las magníficas jubilaciones existentes en México, se tomó la decisión de aceptar a personas de la llamada tercera edad como paqueteros, así que en ciertos horarios también es común ver entre los chavales algunos yayos llenando bolsas del supermercado.

No me he puesto a investigar, porque ni soy crío ni soy yayo, pero según me ha dicho gente que se las da de saber un huevo aunque no tenga NPI, pero que como saben mas que yo les tengo que creer, los paqueteros tienen que comprarse su uniforme de trabajo que consiste en un pantalón, un delantal y una gorrita de cierto color (cada supermercado pone el suyo), así como una camisa blanca. Tienen que asistir en cierto horario todos los días, y no se que otra cosa les pedirán que hagan.

En lo personal suelo darles dos o tres pesos a los chavales, mucha gente me critica y me dice que soy mas tacaño que el hijo un fraile y que la tarifa es de 10 pesos (unos 0,60€), la verdad a mi me jodería soltarles 10 pesos por echar las cosas en la bolsa, así que a lo más, a los abueletes que me dan cosica les doy 5 pesos, pero a los chavales no, es mas, a veces saco la excusa de que como pago con tarjeta no tengo dinero suelto y no les doy nada, que pa la próxima les doy. Seguramente se han de cagar en toda mi parentela, pero como los tengo lejos no los huelo, así que que se jodan (los unos y los otros).
25 Sep 21:16

#266

by Chexpirit
Como cada año, rodeado de la pompa y el mystique habitual, se celebra, puntual a su cita, el campeonato de respiración elegante donde se reúnen las mejores narices de todo el mundo. Para ganar este prestigioso torneo no basta con aspirar y expirar, no es solo un juego con el aire, sino que se valora todo un conjunto de factores que hacen que lo que para unos es un acto reflejo, para otros es todo un arte.



Por un lado se valora la inhalación. Una inhalación prolongada, sin silbidos ni ronquidos, y siempre acompañada de unos gestos que acompañan al aire absorbido seguro que obtiene una buena puntuación. El respirador debe manifestar una sensación de plenitud con los ojos muy abiertos, aparentar que esa bocanada de aire está llegando a cada alveolo pulmonar. La exhalación en cambio debe ser pausada y reflejar sosiego en el semblante del sujeto, como si todo lo malo que hubiese en el cuerpo saliese con el gas. Se penalizan resoplidos, resuellos y bufidos.



Unos científicos se encargan de medir la parte más cuantitativa de la respiración. Miden el volumen de la transacción de aire y el consumo de oxígeno. Como manda la tradición, un volumen excesivo de fluido aéreo será considerado vulgar, así como un consumo alto de oxígeno mostrará desconsideración con tus semejantes y da imagen de contaminador, así que cuidado con eso. El vicks vaporub es considerado dopante.



Al final ha ganado este hijoputa. El cabrón ha jugado al espectáculo. Toda la mierda de antes ha dado igual, los jueces han valorado el contorsionismo, se han quedado en el impacto visual.
25 Sep 17:48

Freakonomics

by julia_cervantes

“Libro escrito en 2005 por el economista Steven Levitt y el periodista Stephen Dubner, que ofrece divertidos apuntes económicos relacionados con asuntos de la vida diaria. Se trata de una colección de documentales dirigidos por los mas notorios documentalistas actuales, que exploran el lado oculto de la naturaleza humana a través de las ciencias económicas.” (fuente: Vimeo)

(+info)

(via Freakonomics.com)

(via Vimeo)

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25 Sep 17:46

#Akôo en CCEMalabo

by zoohaus

Panorama_akoonocturnoconlogoweb

Autor: Zoohaus + Taller de Santos + Carpintero Eliseo + Participantes en el taller IC RED Malabo.
Localización: Centro Cultural de España en Malabo.
Dimensiones:10x3x3m.
Material: Redondos de Acero diametro 16mm, Llantas de coche, madera de teca, tubo plástico, tornilleria, soldadura, cableado y enchufes.
Tipología: Espacio de autogestión.
Inteligencia: reinterpretación de inteligencias encontradas en Catalog, reutilización de elemntos para otros usos, evolución de técnicas locales con nuevos materiales..
Explicación: Durante dos semanas estuvimos trabajando con mucha gente en el Centro Cultural de España en Malabo, en este tiempo teniamos que pensar que podíamos construir aquí que los usuarios necesitasen, buscar los materiales y los porfesionales necesarios y construirlo in situ.

La mayoría de las personas con las que estuvimos trabajando sentian la necesidad de tener algún lugar en el centro que pudiesen usar como quisieran. Donde ellos fuesen los responsables del mismo. Así que entre todos eso fué lo que decidimos hacer, así como lo haríamos y donde lo colocaríamos.

La estructura de redondos se fabricó por piezas en el taller de Santos en el centro de la ciudad, 4 soportes en forma d epiramide invertida soldadas cada una a una llanta de coche, tres cubiertas a dos aguas y 6 barras y 3 llantas de apoyo.
Mientras tanto en la carpinterría de Eliseo preparaban la madera de Teca de la isla, cepillandola y corrigiendo las tablas.

En un camión se transladó la estructura por separado y se montó y termino de unir in situ, se terminó de proteger y pintar y se montaron los muebles de madera. Por último se trenzó la cubierta con tubo plástico y se hizó la instalación eléctrica.

El prototipo Akôo recupera y evoluciona técnicas de construcción que vimos en la isla de Bioko. Las llantas de coche que sirven de cimentación son muy utilizadas para un monton de usos parecidos. La madera y la forma de trabajarla es de la isla. El color de la estructura lo encontramos en muchísimas vivendas de la ciudad y es el resultado de mezclar un pigmento con pintura blanca. La cubierta es de tubo plástico trenzado, intentando aprender de las cubiertas de nipa (una especie de palma) trenzada que han sido prohibidas en el país.

Desde el primer momento Akôo ha estado en uso por los usuarios del Centro que ven como un lugar de encuentro, estudio, ensayo y sombra.

Información procesada e instrucciones e montaje:
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Mapa:

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25 Sep 17:43

Castigo ejemplar.



Castigo ejemplar.

24 Sep 22:58

Photo



24 Sep 18:57

Niña que me dejes tranquilo, COÑO

by admin

Como hacer un avion de papel, pero que vuele infinito

24 Sep 18:57

MALDAD - En estado puro


23 Sep 15:18

oobziedaizy: bookhoarding: mugglenet: MuggleNet is giving...



















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MuggleNet is giving away five $100 gift certificates for Black Milk Clothing’s online store, in celebration of the brand new Hogwarts Collection! Look at all these AWESOME clothes! Reblog this post and then use the link on your blog to enter at MuggleNet. The winners will be announced on September 28th!

LOOK AT THESE CLOTHES

UHHHH FRONDS?

23 Sep 15:17

Lecciones de una tragedia "en un país corrupto"

(AE)
A la hora de escribir estas líneas todavía no se ha solucionado la terrible situación del centro comercial Westgate, tomado por una decena de militantes de Al Shabaab, un grupo somalí franquicia local de Al-Qaida. El ataque hasta el momento se ha saldado con la muerte de 59 personas que tuvieron la desgracia de estar en el centro comercial a la fatídica hora de que estos terroristas entraron en el lugar y comenzaron su versión particular del juicio final, diciendo a los musulmanes que abandonaran el lugar y quedándose con los “infieles.” Un señor de raza india fue asesinado al no saber responder cómo se llamaba la madre del profeta Mahoma.

Todo un país con el corazón sobrecogido al saber que, aparte de los muertos y heridos ya conocidos, hay todavía un puñado de rehenes dentro del edificio, escondidos en los sitios más insospechados, muchos de ellos fuera del alcance de los secuestradores pero completamente impedidos para poder salir por su propio pie ante la incertidumbre de la situación. [...] Leer más!

23 Sep 15:09

¿Funciona el crowdfunding cultural en España? (Rtve)

by julia_cervantes

“La financiación en masa o micromecenazgo es un pujante modelo de negocio en la industria cultural en tiempos de crisis. Analizamos los datos de Verkami, una de las principales plataformas de crowdfunding en nuestro país, para descubrir cuáles son los proyectos exitosos, cuáles los fracasados o qué comunidades apuestan más por este sistema. Pincha en cada una de las bolas para conocer a fondo el proyecto” (fuente: Rtve)

(+info)

(via Rtve)

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23 Sep 15:03

Agarrarse a un calvo ardiendo

by V Lavilla