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23 Oct 16:27

Rubén Díaz Caviedes: Picaresca española

by Rubén Díaz Caviedes
LOS TRAMPOSOS

Una escena de Los Tramposos, de 1959.

Lo que peor llevo de nuestro colectivo irse todo a tomar  por culo, aparte del propio irse, es tener que hacerlo oyendo el asunto machacón de la picaresca española. Es que no puedo, miren.

La picaresca española, aclarando el concepto un poco para aquellos que nos lean desde fuera de nuestras fronteras, es un corpus de teorías con el que los españoles definimos nuestra condición e intentamos descifrar el problema inherente a serlo, a la vista está que sin cosechar demasiado éxito. Es una explicación transversal, como el marxismo, que bebe de diversas tradiciones intelectuales entre las que destacan la Escuela de Salamanca, el larrismo, el landismo, los cuplés, Españoles por el mundo y los chistes de Chiquito sobre uno que entra en un bar. Su tesis principal sería la de que en cualquier español, por razón de su condición, existe naturalmente la pulsión de querer llevárselo muerto, actuando siempre con esta motivación en la interacción social y erigiéndose así en un chorizo de mayor o menor estofa, eso depende ya de los posibles de cada cual y de si lo hace por activa y a lo grande —robando, timando, estafando y defraudando— o por pasiva y como quien no quiere la cosa —dejando de pagar lo que le toca o, al contrario, cobrando lo que no le corresponde—. Dicho de otra manera: que el español que no incurre en el incivismo para granjearse un beneficio no es porque no quiere, sino porque no puede o porque no se le presenta la ocasión. Y que quien diga que no, miente.

Lo tenemos incrustado en la cabeza, no me digan que no. El español debidamente socializado asume que la falta de escrúpulo en su relación con los demás le es tan connatural como la habilidad de reconocerse ante un espejo, la función refleja o nacer con pezones, y la concibe así como una graduación que afecta por igual a ministros, CEOs de Telefónica y señoras mayores que viven en Cuenca. No en vano, los grandes protagonistas de este género picaresco suelen ser fontaneros, alicatadores y taxistas, ya que el asalariado por cuenta propia cumple en esta tradición la función paradigmática que el pastor, por ejemplo, desempeña en la bucólica. Igual que la égloga pastoril comienza normalmente con dos cabreros tocando la flauta de Pan sobre una colina soleada, la anécdota picaresca comienza con un fontanero que le pregunta al cliente, palillo en diente, que si el latiguillo del bidé quiere que se lo cobre en B, señora, y acaba con la señora en cuestión respondiendo invariablemente que sí. Como Esopo, que contó la realidad reduciéndola a fábulas de liebres y tortugas, los españoles sintetizamos la propia reduciéndola a taxistas y fontaneros porque creemos, vete tú a saber por qué, que lo mismo es cobrar cincuenta euros en B para ahorrarse el pico del IVA que acumular cincuenta millones de euros en dinero negro en Suiza. A través de la nacionalidad de quien lo haga, que es la española, y no por su condición, que es la de miserable. No por nada a esto lo llamamos «picaresca española», ojo, y no «picaresca» a secas. Porque, como pueblo, los hispanos definimos con frecuencia nuestro papel en el concierto de las naciones a través de esta misma mitología y junto a los otros dos pilares de nuestro ser-en-el-mundo: la identidad meteorológica —«en Suecia se vivirá muy bien, pero como el sol de España no hay nada»— y la gastronómica —«en Suecia se vivirá muy bien, pero como en España no se come en ningún sitio».

Lo llevo mal, insisto, y no se crean que es tanto por razones personales. Pese a ser español —nótese la adversativa— en mi vida he dejado de pagar un triste café con leche con su correspondiente carga fiscal y juraría que lo más cerca que estuve jamás de robar fue en una ocasión en la que compré unos calcetines y me pitaron al salir porque a la cajera, en su espabile, se le olvidó quitarles la alarma. Es lo de menos, sin embargo, como lo es cualquier ejemplo singular, para empezar porque habría que estar gilipollas para presentar la propia virtud moral porque pagas el IVA y no robas calcetines. Si lo llevo mal es porque tengo la sensación de que en todo esto hay, porque aquí siempre lo hay, alguien sacando tajada. Y de que nos están vendiendo, para variar, la burra pintada de verde.

Tenemos un ejemplo, por ejemplo, en la brillante reflexión que hace no tanto lanzó a la opinión pública una diputada del Partido Popular, Beatriz Escudero, en el Congreso de los Ídem. El pasado diciembre, enconadas las protestas contra la privatización de los servicios sanitarios en Madrid, con las calles de la capital anegadas de médicos dando gritos y de viejos en manada con la pancarta en una mano y el gotero en la otra, no se le ocurrió a Escudero otra más redonda que denunciar públicamente y en sede parlamentaria que es que los españoles, eh, defraudan a Hacienda casi tanto como cuesta mantener la sanidad pública, urgiendo a imaginar «la cantidad de hospitales, escuelas, profesores y demás servicios que se podrían pagar con setenta mil millones de euros». Establecido así que si se privatizan hospitales y se desinvierte en educación es porque los españoles somos unos canallas, Escudero no aclaró si su partido piensa también poner freno al disparate abyecto de que el Pisuerga pase por Valladolid y el diario de sesiones no recoge tampoco que alguien subiera después al estrado para  preguntarle a la diputada qué significa «cum hoc ergo propter hoc» o a qué conclusión llevaría el supuesto, por ponernos en supuestos, de que su abuela tuviese ruedas.

Para nuestra desgracia, sin embargo, el problema más frecuente no es que nuestros políticos razonen de esta forma tan creativa, sino que mientan a conciencia. En 2010, el flamante ministro de Trabajo de entonces, don Celestino Corbacho, se plantó ante los tres millones de parados que empezaban ya a escandalizar al país y les escupió que «hay gente en paro que no está en paro de verdad», argumentando que uno de los motivos de las cifras que estaban ya hundiendo a su Gobierno —después incluso de que se las maquillase otro flamante del ramo, Jesús Caldera— era, por qué no decirlo, que el fraude en la percepción del cobro por desempleo se había convertido, y cito, en una «práctica generalizada» en España. Cabe notar sobre esta supuesta generalidad, por si acaso hiciera falta, que cuando el Partido Popular llegó al Gobierno y se propuso atajar este problema presuntamente sistémico encontró a cuatro mil quinientos defraudadores que trabajaban pese a cobrar el paro entre algo más de cuatro millones seiscientos mil desempleados. Algo así como el 0,097 por ciento de los mismos.

El último ejemplo y a la postre el más grave —porque España va en crescendo, no sé si habían dado cuenta— lo protagonizó hace una semana la plenipotenciaria vicetodo del país, Soraya Sáenz de Santamaría, y a propósito, por cierto, de este mismo colectivo, que se conoce que es un filón. Pese a que en 2012 fue ella misma, en su misma mismidad, quien le enmendó personalmente la plana a Caldera y anunció ante los medios que los defraudadores en la percepción del cobro por desempleo eran solo cuatro mil quinientos, hace una semana llegó rumbosa a la comparecencia de prensa que sigue al Consejo de ministros y aseguró con grande pajarraca que este mismo grupo ha crecido enigmáticamente, fíjate tú, hasta superar el medio millón de españoles, cuidado. Por el país campan medio millón de granujas, nada menos, «que cobran prestación por desempleo y que, sin embargo, trabajan fraudulentamente, trabajan en B», costándole «más de tres mil millones de euros» al  Gobierno del que Sáenz de Santamaría es supremo nazgûl, el mismo que hace un año y pico —cuando los sondeos electorales le iban bastante mejor y los parados eran aún culpa de Zapatero—, hablaba solo de cuatro mil quinientos. Lógicamente lo desmintieron poco después fuentes del ministerio de Empleo, pero es que casi no hacía ni falta: que tamaña cantidad de parados defraude a la Seguridad Social es tan absolutamente falso como solo puede serlo un aumento tan delirante en su número o simplemente la proporción que representa en el total —serían el veinte por ciento de los que tienen derecho a cobrar o uno de cada cinco, si prefieren—. Eso sí: la rectificación de Sáenz de Santamaría, no digamos ya una disculpa por falsear de forma tan patatera las cifras en su propio provecho político, ni ha llegado ni se espera. Hace solo un par de días, y momentos antes de quedarse tan ancha, aseguró cuando se la pidieron que no tenía por qué. «Yo no he ofendido a los parados», espetó en sede parlamentaria para aplauso bovino de los suyos y elocuente bajada posterior, clic, del micrófonito. Lo dijo Blas, punto rendondo.

Y tiene razón, miren. A quien ha equiparado con sinvergüenzas no es a los parados, sino a los españoles, y lo ha hecho por enésima vez, aunque de esto último es probable, pobrecita mía, que ni se haya dado cuenta. No es que sorprenda, claro, porque solo faltaba caernos del guindo a estas alturas del carrete. De una clase política en general tan pobre como la nuestra no puede sorprender que criminalice a sus ciudadanos para disimular sus numerosas miserias, no cuando lleva haciéndolo toda la vida gratis. Pero sí debería extrañarnos eso mismo, que no paguen ningún precio por ello. La facilidad con la que consigue trasladar el mensaje y la consecuente impunidad con la que aquí mujeres y hombres de Estado vomitan regularmente tópicos españolistas de auténtica barra de bar al tercer vermú, cuando no números tan falsos como lo son solo los números, sin que nadie les replique un triste oiga usted, haga el favor de hablar con un ministro. Una impunidad que proviene —o me lo parece a mí, tampoco hace falta que estemos de acuerdo en todo— de la profundidad a la que tenemos enterrada nuestra propia leyenda negra, en la universalidad de esta presunta picaresca española que nos atribuimos y que ellos han aprendido a explotar hasta conseguir que rente y así, sacarle tajada. Acuérdense la próxima vez que quieran reverberar eso de la picaresca y pregúntense, ya puestos a dedicarle cinco minutos a la cuestión, si ustedes mismos, quienes lo dicen, han robado alguna vez o han incurrido en fraude. A lo mejor se dan cuenta hasta de que no, fíjense lo que les digo. Lo mismo hasta son ustedes personas honradas.

23 Oct 07:55

mehueleelpitoacanela: Los envidiosos dirán que es photoshop…



mehueleelpitoacanela:

Los envidiosos dirán que es photoshop…

23 Oct 00:04

Yisus tiene a los mejores abogados.



Yisus tiene a los mejores abogados.

22 Oct 16:59

El precariado, otra vez

by César Rendueles

Cuenta Jon Elster que la teoría de la elección social –el estudio formal de los procedimiento de votación– ha llegado a ser tan complicada matemáticamente y tan irrelevante para el estudio de la política real que Econométrica, una de las revistas más importantes de economía, suspendió la publicación de artículos relacionados con este campo. El oscurantismo aritmomorfo no está limitado a esos casos extremos; es la norma de la economía ortodoxa y tiene efectos psicotrópicos que incapacitan para distinguir la realidad del delirio.

Hace unos años un miembro del colectivo artístico The Yes Men se hizo pasar por un delegado de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en un congreso de empresarios escandinavos. En su intervención presentó un traje high tech para ejecutivos: un maillot de lycra dorada equipado con un gadget en forma de pene erecto gigante con un monitor en la punta. Los asistentes se rieron, pero no tanto. Estaban habituados a las extravagancias de los economistas, respaldadas por teorías frondosas pero sin apenas relación con el mundo real. Un disfraz de pirado parece el atuendo idóneo para defender que el abaratamiento del despido reduce el desempleo.

Sigue leyendo en eldiario.es

22 Oct 16:53

Lo tiene todo duro como la madera. Oh, wait...

by Eduard Fortuny

22 Oct 07:37

Arboles frutales ilegales por Guerrilla Grafters

by Vicente Mora

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“En las calles de San Francisco se han plantado miles de árboles frutales, sin embargo, son variedades estrictamente ornamentales. La mayoría de las ciudades quieren evitar la fruta caída, lo que podría provocar aceras resbaladizas y plagas. Grafters Guerrilla es un movimiento que ve una oportunidad perdida en las ciudades de proporcionar un melocotón o una pera a cualquier persona que esté paseando. Su objetivo es convertir los árboles estériles de la ciudad en árboles frutales injertando ramas de árboles fértiles. El proyecto no resuelve la escasez de alimentos, sino que ayuda a crear, en sus palabras, “un hábitat que nos sostiene.” Hasta ahora el grupo ha injertado sobre 50 árboles en los barrios dond grupos locales se encargan de la gestión de los árboles y su cosecha.”

(via spontaneousinterventions.org)

(+ info)

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La entrada Arboles frutales ilegales por Guerrilla Grafters aparece primero en más que verde.

21 Oct 16:34

Cómo hacer un tatuaje casero con hilo y aguja

by juanma
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¿Quieres tatuarte y no tienes dinero ? ¡Hazlo tú mismo ! Benjamin Cho, diseñador de moda, nos muestra en este tutorial cómo realizar tatuajes con hilo y aguja, a la vieja usanza.

21 Oct 16:33

Guia de Barcelona Low Cost & Gratis (App gratuita para móviles y tablets)

by juanma

Guía de Barcelona Low Cost & Gratis (incluye mapa) : App para móviles y tablets en descarga totalmente gratuita y sin publicidad. Todo son actividades gratuitas o lugares de la ciudad para visitar gratis. En el link adjunto se indica cómo proceder a la descarga.

21 Oct 07:19

Loren, Saray y Sergio

by Montse Pinheiro

Cuando te encuentras con gente tan loca como tú en el camino, las cosas son mucho más fáciles. ¡Muchas gracias por todo, chicos!

lorensaraysergiofb

21 Oct 07:08

¿Modular y open source? Indagando sobre el Mozilla Factory Space y su diseño abierto | A+OS

by jorge
Mozilla Factory Space - Foto y diseño por Nosigner

Vista general del Mozilla Factory Space

La idea de Mozilla y el estudio de diseño NOSIGNER era no sólo diseñar una oficina nueva y flexible en Japón (Mozilla Factory Space) sino además hacerlo siguiendo los principios del open source que esta organización lleva años promoviendo y practicando.

Mozilla Factory Space - Foto y diseño por Nosigner

Vista general del Mozilla Factory Space

Básicamente, la iniciativa consiste en liberar o abrir el diseño de los diferentes elementos que conforman el interior de la oficina, compartiendo las dimensiones y otras especificaciones de forma que cualquiera pueda fabricarlos y montarlos en otro lugar. Concretamente, estos son los diseños liberados:

Un suelo técnico modular, hecho con tablas de madera apoyadas sobre palets de plástico, que permite alojar las instalaciones y separar el suelo pisable del forjado para aumentar el confort.

Suelo técnico modular de Mozilla Factory - Foto y diseño por Nosigner

Suelo técnico modular

Un sistema de cuelgue de paneles de policarbonato celular para delimitar espacios y funcionar como soporte para material visual.

Paneles divisorios modulares en Mozilla Factory - Foto y diseño por Nosigner

Paneles divisorios modulares

Un módulo de unión en equina que puede emplearse para conformar mesas, estanterías o lámparas… y cualquier otra cosa que a uno se le pueda ocurrir.

Piezas polivalentes de unión

Piezas de unión polivalentes

Y por último, la señalética empleada en distintas partes de la oficina, además de un sistema de maceteros hechos con cajas de plástico que no se muestra en las fotos pero viene incluido en la documentación.

Señalética, proporcionada en formato vectorial

Señalética, proporcionada en formato vectorial

¿Fuente abierta?

“Open source” es un término comúnmente traducido al español como “código abierto” debido a que se ha aplicado sobre todo al mundo del software, del que procede. Sin embargo, una traducción más fiel sería fuente abierta, término que nos permite pensar no sólo en liberar código fuente sino también en abrir el “origen” de muchas otras cosas. Por ejemplo, el mobiliario de una oficina.

Cada vez se está hablando más de este tema, y empiezan a aparecer iniciativas de todo tipo que tratan de trasladar el concepto de fuente abierta al llamado diseño abierto. Pero ¿qué consideramos “abierto” en diseño y arquitectura? ¿Cuál es la fuente, y cómo la abrimos?

Dado que este proyecto ya está reseñado en muchos sitios, y pensando en ir poco a poco construyendo un criterio en torno a esto, os propongo un repaso más detallado desde varios puntos de vista para comprobar qué y cómo se ha liberado y qué posibilidades facilita esto. Para ello, nada mejor que descargar los archivos y trastear con ellos.

Acceso a la fuente

La pregunta más importante, que básicamente define el concepto de open source es: ¿Está disponible la fuente del diseño? En este caso, entendemos por fuente aquello que nos permite llegar a reproducir el objeto físico por nuestros propios medios: la geometría, las dimensiones numéricas, las especificaciones del material, el modo de montaje.

Lo primero, encontrarla. Una búsqueda por Internet nos lleva a muchos artículos sobre el tema, pero no a la página oficial. Un problema de posicionamiento en Google que se soluciona abriendo cualquiera de las reseñas y buscando en ella el enlace. Y con un par de clics más llegamos a un Tumblr con el genérico y ambicioso nombre de Open Source Furnitures: os-furnitures.tumblr.com

Allí nos encontramos una pequeña presentación, varias imágenes describiendo los diferentes elementos, y un link de descarga bien claro. Éste nos permite descargar un paquete comprimido que incluye tanto los archivos fuente como un manual de montaje.

Contenidos del paquete con la "fuente"

Contenidos del paquete: los archivos con la “fuente” del diseño

Accesibilidad de los formatos

Si el objetivo es facilitar el acceso y la modificación de la fuente y por tanto a los archivos que la contienen, lo óptimo es hacerlo en un formato accesible y editable en el máximo número posible de situaciones y sin requerir una herramienta específica.

En este sentido, la gente de Nosigner lo ha hecho muy bien, desde la compresión en el genérico formato .zip hasta los archivos editables, .eps y .dxf, bastante estandarizados como archivos de intercambio y que podemos abrir con muchos programas desde cualquier sistema operativo. El manual no es un archivo editable propiamente dicho (tampoco es realmente necesario) pero viene en un PDF fácil de abrir e imprimir en cualquier parte, con lo cual cumple su función perfectamente.

Calidad de la información

Dado que se trata de reproducir un proceso de fabricación, la calidad de la información proporcionada es fundamental, ya que cualquier dato que falte o no sea inteligible supondrá un obstáculo añadido. Cuanta más ayuda se ofrezca, mejor, ya que intervienen muchos más aspectos que en la elaboración del software.

Las instrucciones son perfectamente inteligibles y exhaustivas, incluyendo desde las especificaciones técnicas de cada pieza hasta sus posibilidades de montaje con esquemas en isométrica. Los archivos en .eps contienen la tipografía y la silueta del espejo en formato vectorial perfectamente editable, y a escala 1:1 (indicada en el archivo).

Archivo editable en formato EPS. El pizelizado intencional y está vectorizado.

Archivo editable en formato EPS. El pixelizado es intencional y está limpiamente vectorizado.

El único problema encontado es en el caso del .dxf, que al abrirlo con FreeCAD presentaba varios trazos descolocados. Posiblemente un fallo del programa, ya que al abrirlo con el LibreCAD funciona perfectamente. Es un archivo limpio y detallado que podríamos mandar a cualquier taller.

Archivo de CAD abierto desde Linux con LibreCAD.

Archivo de CAD abierto desde Linux con LibreCAD.

Haber podido abrir todos los archivos con programas libres desde Ubuntu es un muy buen indicador, frente al estándar impuesto y demasiado habitual de compartir archivos vectoriales en .ai de Illustrator y archivos de CAD en .dwg de AutoCAD.

Flexibilidad del sistema

Lo más interesante de un kit de este tipo es cuando los elementos que se liberan, más que muebles completos, forman sistemas de unión y enganche que permiten acoplar elementos básicos como tablas, listones, etc. para formar los muebles. Esto hace aún más relevante el hecho de compartirlos. Es una solución de aplicación universal y a la vez con la capacidad de producir resultados perfectamente adaptados a las necesidades, los materiales y las técnicas locales.

Mismo elemento, distintas aplicaciones - Fotos por Nosigner

Mismo elemento, distintas aplicaciones – Fotos por Nosigner

Lo que no quita que los autores hayan mostrado en el manual varios elementos de mobiliario que se pueden construir con estas piezas. Ya está en manos de cada uno reproducir exactamente el mobiliario del Mozilla Factory Space o elaborar uno propio, con esos u otros materiales. Eso se alinea perfectamente con los principios del open source: se nota que la idea de compartir, reproducir y remezclar está incluida desde la concepción general del diseño.

Licencia: ¿Qué puedo hacer con esto?

Normalmente, la apertura o liberación de la fuente se hace bajo ciertas licencias para garantizar la perpetuación del modelo abierto (por ejemplo, forzando la difusión bajo la misma licencia), la limitación de ciertas formas de explotación (por ejemplo, a lo no comercial) o la reserva de ciertos derechos de los autores (como el reconocimiento de la autoría).

Aquí la información de la licencia no está ni en la web, ni en el paquete puesto a descarga. La única referencia está en el PDF del manual, que incluye el símbolo CC BY. Esto quiere decir que ese documento (y por extensión se sobreentiende que todo el diseño) está protegido por una licencia Creative Commons que sólo requiere atribución, es decir, que a los autores no les importa lo que hagas con todo ello mientras digas que el original era obra suya.

A falta de una licencia que actúe sobre la propiedad industrial del diseño en sí más que sobre la propiedad intelectual de la documentación, la intención de abrir el diseño y las condiciones para aprovecharlo quedan suficientemente claras, aunque se agradecerían instrucciones más evidentes para la atribución (¿Es sólo a Nosigner o también a Mozilla?) y una referencia a esta licencia en la propia página y en un archivo sencillo tipo license.txt en el propio paquete de archivos.

Conclusión: ¡Esto promete!

Aparte de la solución de diseño adoptada para la oficina, que me parece atractiva, amable y especialmente buena para configurar espacios abiertos y sujetos a cambios frecuentes, la forma en que Mozilla y Nosigner han lanzado el proyecto es un ejercicio realista, funcional e ilusionante de apoyo a la cultura abierta, una apuesta que les habrá supuesto un esfuerzo añadido de documentación y que aún está por mostrar sus verdaderos frutos.

Mozzilla Factory Space por Nosigner

Mozilla Factory Space por Nosigner – Diferentes configuraciones con el mismo sistema

Así que sólo queda una cuestión pendiente:

¿Quién se anima a reutilizar, adaptar, remezclar y seguir difundiendo el diseño?

Página oficial de Mozilla Factory Open Source Furnitures: os-furnitures.tumblr.com
Página de Nosigner sobre el proyecto: Mozilla Factory Space
Fotografías: Hatta Masaharu
Este post retoma la serie A+OS, sobre arquitectura y open source.

20 Oct 21:06

Ai Weiwei’s Forever Bicycles Reconfigured Using 3,144 Bikes in Toronto

by Christopher Jobson

Ai Weiweis Forever Bicycles Reconfigured Using 3,144 Bikes in Toronto Toronto installation bicycles
Photo via Scotiabank Nuit Blanche

Ai Weiweis Forever Bicycles Reconfigured Using 3,144 Bikes in Toronto Toronto installation bicycles
Photo via Scotiabank Nuit Blanche

Ai Weiweis Forever Bicycles Reconfigured Using 3,144 Bikes in Toronto Toronto installation bicycles
Photo courtesy Ryan Davey

Ai Weiweis Forever Bicycles Reconfigured Using 3,144 Bikes in Toronto Toronto installation bicycles
Photo courtesy Ryan Davey

Ai Weiweis Forever Bicycles Reconfigured Using 3,144 Bikes in Toronto Toronto installation bicycles
Photo courtesy Ryan Davey

Ai Weiweis Forever Bicycles Reconfigured Using 3,144 Bikes in Toronto Toronto installation bicycles
Photo courtesy Ryan Davey

Ai Weiweis Forever Bicycles Reconfigured Using 3,144 Bikes in Toronto Toronto installation bicycles
Photo courtesy Ryan Davey

Ai Weiweis Forever Bicycles Reconfigured Using 3,144 Bikes in Toronto Toronto installation bicycles
Photo courtesy Ryan Davey

Ai Weiweis Forever Bicycles Reconfigured Using 3,144 Bikes in Toronto Toronto installation bicycles
Photo courtesy Ryan Davey

Ai Weiweis Forever Bicycles Reconfigured Using 3,144 Bikes in Toronto Toronto installation bicycles
Photo via Scotiabank Nuit Blanche

As part of Scotiabank Nuit Blanche in Toronto this weekend, an enormous reconfiguration of Chinese artist Ai Weiwei’s Forever Bicycles (previously here and here) was unveiled in the center of Nathan Phillips Square. The installation dominates the outdoor space, measuring 100 feet long by 30 feet wide and consists of some 3,144 bicycles, resulting in so much depth and volume the piece almost appears blurred. Via Scotiabank Nuit Blanche:

World-renowned Chinese artist and activist Ai Weiwei will exhibit a new edition of his Forever Bicycles sculpture in Toronto’s Nathan Phillips Square. 3,144 interconnected bicycles will form a three-dimensional structure creating an incredible visual effect.

Yong Jiu, literally translated as “forever,” is the foremost bicycle brand in China; Ai re-interprets such everyday found objects in an abstract and symbolic way.

The sheer quantity of bikes and the diverse perceptions of viewing points create a colossal labyrinth-like, visually moving space, which represents the changing social environment in China and around the globe.

If you happen to be in Toronto the piece will be up through October 27, 2013. Many of the photos above courtesy Ryan Davey. (via My Modern Met)

20 Oct 20:18

Demasiada realidad

by Cristian Campos

«Las fotografías con imágenes desagradables solo se publicarán cuando añadan información». Eso dice el libro de estilo del diario El País y, con pequeñas variantes, la inmensa mayoría de los libros de estilo de los medios de prensa internacionales. Es una preocupación moderna. En 1928, el libro del estilo del The Manchester Guardian (el predecesor de The Guardian) ni siquiera mencionaba la palabra fotografía. La llamada Edad de Oro del periodismo fotográfico no llegó hasta unos años después. Los años de Robert Capa, Dorothea Lange y Tony Vaccaro.

En realidad, la citada frase del libro de estilo de El País no dice nada. Como dijo el Conde de Romanones, «ustedes hagan la ley que yo haré el reglamento». ¿Qué es desagradable y qué no lo es? ¿Debe lo desagradable ser medido de acuerdo a criterios estéticos, ideológicos, humanitarios o religiosos? ¿Y cuándo consideramos que se está añadiendo información? ¿Añadiendo información a qué? ¿Al texto? ¿Al conocimiento medio del lector medio de las circunstancias que rodean la fotografía? ¿Existe acaso una sola fotografía sobre la faz del planeta Tierra que no pueda ser descrita con palabras?

«Un hombre cae de un edificio».

The Falling Man

The Falling Man – Fotografía de Richard Drew.

En una frase de seis palabras caben holgadamente más de seis mentiras. La fotografía The Falling Man se tomó quince segundos después de las 9:41 de la mañana del once de septiembre de 2001, hora de Nueva York. El hombre no cayó, se lanzó. Pero no se suicidó. La distinción es sutil pero importante: el suicida escoge entre vida y muerte, el hombre que cae solo escoge entre dos tipos de muerte. El hombre se lanzó al vacío porque la perspectiva de morir aplastado contra el asfalto fue más halagüeña para él que la de morir abrasado en el interior del edificio. El edificio estaba en llamas. Y no por accidente. Había sido blanco de un atentado terrorista. El hombre tenía familia. Es probable que mujer e hijos. No se lanzó solo. Había más como él, en su misma situación, cayendo a su lado o segundos después. El edificio no era uno cualquiera, sino uno de los símbolos del poder financiero de los EE. UU.

Pero la fotografía tampoco lo explica todo. El fotógrafo, Richard Drew, no conoce el nombre del hombre que cae en el momento de tomar la foto ni tampoco días después. Uno de los editores del Toronto Globe and Mail le encarga a uno de sus periodistas, Peter Cheney, que averigüe su identidad. Cheney manda la foto a un estudio fotográfico para que aclare y defina la imagen. El hombre que cae no es negro, pero su piel es oscura. Probablemente latino. No lleva camisa sino una especie de chaqueta blanca parecida a la de los camareros de algunos restaurantes. Tras estudiar las fotografías de todos aquellos que podrían encajar en la descripción, Cheney cree haber dado con un candidato: Norberto Hernández. Cheney se dirige a Queens y habla con Tino y Milagros, los hermanos de Norberto. Le dicen que el hombre de la foto es Norberto. Cheney intenta hablar con la mujer de Norberto y sus tres hijas, que le rechazan. El cadáver de Norberto tiene que ser identificado por su ADN pues solo queda de él un brazo y el torso. Cheney se presenta en el funeral de Norberto con la foto. Jacqueline, la hija mayor de Norberto, le contesta «ese trozo de mierda no es mi padre».

En realidad, la ropa no encaja. Ni Norberto ni ninguno de sus compañeros vestían ese tipo de uniforme el once de septiembre de 2001. El hombre que cae es mucho más probablemente Jonathan Briley. La historia de la búsqueda la explica Tom Junod en la revista Esquire.

Se puede mentir en una foto al igual que se miente en un texto. Pero para que la mentira fotográfica funcione se requiere de la suspensión de la incredulidad del espectador. De su complicidad. Y eso es así porque la foto refleja la realidad mientras que el texto simplemente la representa. La foto ofrece asideros al espectador (los de su propia experiencia con la realidad) que el texto puede negarle fácilmente. Sin los prejuicios del lector del diario, la fotografía mentirosa se derriba como un castillo de naipes. Para desenmascarar una imagen mentirosa suele bastar con preguntarse qué o quién hay dos centímetros más allá de sus márgenes. A veces es suficiente con preguntarle ¿por qué? al protagonista de la foto.

¿Vale más una imagen que mil palabras? No siempre. Sí es cierto que las buenas fotografías periodísticas requieren de más de mil palabras para poder ser descritas con precisión quirúrgica.

El periodismo, en definitiva, es una elección moral. Del periodista, pero también del lector. Nadie que examine atentamente The Falling Man, que analice uno a uno sus píxeles, verá escrito en ninguno de ellos las palabras terror, claustrofobia, indignación, dolor, odio, desesperación o compasión. Todas esas sensaciones están en el espectador esperando a aflorar con el estímulo correcto. También la del morbo. El morbo lo lleva el lector de serie. Otra cosa es cómo lo canalice y cuáles sean sus gatillos.

El morbo del lector, como su indignación moral, dice más de lo que tiene este en la cabeza que de la foto que lo ha provocado.

¿Debía publicarse The Falling Man? Sí, rotundamente. El clamor contra la fotografía fue abrumador durante los días posteriores a los atentados del 11-S. Pero el debate no le correspondía a la muchedumbre sino a la prensa.

Así dio RTVE la noticia de la muerte de Fernando Martín en 1989. Y así la de Tino Casal dos años después. Hoy en día muchos diarios digitales ofrecen sus imágenes más crudas ocultas bajo un aviso que no deja lugar a dudas: el lector que hace clic en ellas es perfectamente consciente de lo que va a encontrar debajo.

Queda la familia del fallecido. Los cuerpos mutilados no dejan de existir por el hecho de que no se publique su fotografía, así que cabe preguntarse si con la decisión de no publicar se pretende proteger al periodismo, al muerto, a sus familiares o una determinada idea de la moral pública. El cadáver del conductor estrellado ya ha sido visto por cientos de personas antes de aparecer en el diario: otros conductores, curiosos agolpados al borde de la carretera, policías, sanitarios, enfermeros, forenses. ¿Es más o menos cruel la fotografía de una operación a corazón abierto que la de una persona destripada por una bomba terrorista? ¿Es la foto más o menos cruel si se ve sangre en ella? ¿Es menos cruel la foto si fue tomada hace más de veinte años, si su protagonista no es español, si su autor es un fotógrafo de prestigio como Henri Cartier-Bresson, si es una foto icónica, si ha sido publicada por el Washington Post en vez de por un tabloide como el Daily Mail, si la foto ha pasado desapercibida a las hordas de trolls de internet o si ha recibido el premio Pulitzer? ¿Hay alguna fotografía capaz de superar el horror de un párrafo como este?:

Hay un momento de Trece entre mil, la película de Iñaki Arteta, en que un guardia civil habla de un asunto realmente interesante. Los antecedentes de este hombre, y el argumento de autoridad que de ellos se desprende, llaman la atención. Una mañana entró en su coche con sus gemelos de dos años, arrancó, dio un par de vueltas y el coche estalló. Vivo, aunque con los tímpanos reventados, salió corriendo hacia la parte de atrás donde estaban los niños. Uno estaba bien, Álex, me parece que se llamaba. El otro, sin embargo, estaba partido en varios trozos. El padre explica ante la cámara que era ciertamente difícil recoger los trozos, que se le resbalaban, y pone en este detalle una atención fría y técnica, muy convincente. Sin duda, uno de los problemas de que despedacen a tu hijito es esa característica jabonosa de los trozos. ¿Cómo cogerlos, eh? (Arcadi Espada)

El diario La Voz de Galicia publicó una serie de fotografías tras el accidente de tren de Santiago que algunos calificaron de insensibles e innecesarias. He mandado el link a varios periodistas españoles para preguntarles su opinión sobre la pertinencia de esas fotografías. ¿Debieron publicarse? ¿Por qué sí o por qué no? ¿Dónde trazamos la raya? ¿Sí cuando son niños sirios pero no cuando son de Salamanca?

Juan Pablo Arenas (periodista de Radio 5)

Yo para estas cosas soy muy bruto. Jamás entendí que los periodistas tengan que andar preocupados del pudor ajeno. Pero está claro que ahora importa. Los toros desaparecerán por eso: ver sangre es feo y queremos comprar filetes en bandejitas. No matamos lo que comemos y ya ni pensamos en los ojitos que tenía el corderito o la ternera. Recuerdo haber visto en un restaurante un reportaje sobre ese desastre republicano que es Sarah Palin, quien había matado un ciervo. Con ojitos el ciervo. Los gritos de desaprobación del público hacia la asesina de ciervos eran tremendos. Y lo decían ellos que devoraban un cachorro de cerdito. Que también tenía ojitos, supongo. 

Te dicen que no es necesario. Que no hace falta. Que con la información es suficiente. Que el periodista busca el morbo. El morbo. El placer innecesario. Me recuerda a quienes te censuran que veas porno. Que contribuyes a la cosificacion, dices. Los delitos sin víctima, que decía Escohotado, de cosas como el porno o las drogas. Está mal que halles placer viendo muertos. Yo no sé si la mayoría siente placer viendo muertos, pero creo que a la mayoría sí que le interesa. 

Pero a ver cómo discernimos entre quienes se interesan profesionalmente y quienes se interesan por placer. Imagínate que tenemos un forense necrófilo que respeta muertos. ¿Deberíamos prohibirle ejercer? ¿Que disfrutase sobando muertos lo incapacitaría para ejercer su profesión? Parece que exigimos asepsia cristiana con estas cosas. Imagínate que declara que se excita pero los respeta y no les hace nada que no haría un forense neutro. ¿Deberíamos aterrorizarnos porque, al fin y al cabo, se le excitan las mismas áreas cerebrales de recompensa que si come chocolate o le hacen una felación? 

Yo me alegro de que sobre Auschwitz no haya pudor y se considere educativo y no morboso mostrar las pilas de muertos, las cámaras de gas y demás. Como siempre decimos, nos falta algún educativo gulag o esos campitos de reeducar homosexuales que tenía el camarada Fidel Castro. Nadie se escandaliza por enseñar muertos judíos de la Segunda Guerra Mundial. Parece que tampoco sobre los muertos por napalm en Vietnam. Pero el 11-S tuvo su pudor muy pronto. Queda feo la gente lanzándose desde el piso 50. Como si eso no fuera consecuencia del terrorismo. Al igual pasó con los muertos del 11-M. El mismo manto de pudor.

Creo que hay mucha enseñanza en el muerto por descarrilamiento. Tanta como hay en los toros o en matar lo que comes. Pero nos han comido el terrenos los pudorosos. Los mismos que piden pastillas del día después como lacasitos, pero luego les espanta que las niñas se subasten en una discoteca para hacer uso de las pastillitas. 

Son los tiempos. Hemos cambiado. Quizá para bien. Supongo que ese horror a la sangre tiene sus consecuencias buenas. Pero te cuento una batallita. 

Mi padre trabajaba en una radio chilena en los años 60. Él aprendió el oficio sin universidad. Pirateando cables y cosas así. Un día se cae un avión en Los Andes. No fue el famoso de Viven. Otro. Mi padre es el primer periodista en llegar allí. Montado en un burro y con una unidad móvil del Chile de los 60. Imagínate. Solo hay carabineros. Llega la noche y mi padre se echa a dormir entre cadáveres. Está solo. Apenas unos carabineros. El aire apesta a queroseno. A la mañana siguiente llegó el resto de periodistas. Mi padre, entre tanto, hizo sus crónicas y comió lo que pudo. Todo esto entre cadáveres. En cambio, recuerda el tratamiento sentimental de las becarias de las televisiones cuando se cayó el avión de Spanair en Barajas. Vestiditas enseñando muslo. Me cuentan que muchas tuvieron que ir al psicólogo por ver muertos. Pobrecitas. Mi padre no le preguntó a nadie cómo se sentía. Por suerte.

Manuel Jabois (periodista de El Mundo)

Lee Miller, con su amante Dave Scherman, entró en la residencia secreta de Munich de Hitler en la caída del nazismo. Te cito a Juan Forn, que escribe unas piezas magistrales en el diario argentino Página 12: «Miller envió a Vogue dos rollos de fotos realizados esa jornada: uno era de fotos tomadas por ella, el otro era de fotos de ella tomadas por Scherman. En el primero se veían imágenes estremecedoras de cuerpos famélicos apilados unos encima de otros, con los ojos aún abiertos y la mueca de la muerte deformándolos. Miller rogó a Vogue que tuvieran el coraje de publicarlas y que titularan la nota con una sola palabra, en tamaño catástrofe: CREANLO».

Bien, no todo es nazismo ni todos los cadáveres son iguales, pero para creer algo importante a veces hay que tocar, no basta con que te lo cuenten los apóstoles. El periodismo no puede darse ciertos lujos atendiendo a sensibilidades cuando la noticia es demasiado grande. No creo que una imagen valga siempre mil palabras, pero llega muchas veces donde no la escritura; no defiendo la visión de un cuerpo volatizado ni mutilado ni una cabeza separada de un tronco, sino el enfoque general desde el que se asome una descripción del horror (aunque me gustaría ver a muchos, en caso de atentado, hablar de los derechos de los pueblos y su opresión administrativa delante de una imagen gore).

El trabajo del periodismo en estas lides es saber dónde y cuándo está el «créanlo».

Y sí, si mis familiares más queridos estuviesen en el tren de Santiago y una foto los incluyese como descripción gráfica de la tragedia, no me parecería mal si esa fotografía se dirige a la escrupulosa información, no al escrupuloso morbo.

PD: Una foto de niños sirios bombardeados no es lo mismo que una foto de unos niños de Salamanca muertos por una explosión de butano, y viceversa. Respecto a los píxeles en menores fallecidos, nunca salvo que se quiera proteger su intimidad de quienes creen en la resurrección.

Arcadi Espada (periodista de El Mundo)

El reportaje tiene fotos excepcionales y otras que lo son menos; y no puedo darle una opinión global, porque las fotos no son frases sino unidades de destino en lo universal. Desgraciadamente los editores gráficos de los periódicos socialdemócratas (pleonasmo) aún no han podido convertir la muerte y sus destrozos en una cosa guay. Pero estamos en ello e invoquemos que pronto, como en el verso inmortal del independentista Maragall, sia la mort una més gran naixença.

Marcel Gascón (corresponsal de la agencia EFE en Johannesburgo)

En el pudor a mostrar los cuerpos devastados hay un viejo prejuicio parecido al que llama vieja enfermedad al cáncer y omite el sida como causa de muerte, como si el herido, el decapitado o el mutilado, que no suele haberse provocado los desperfectos, tuviera alguna culpa de la incomodidad que causa la exposición de sus vísceras.

Ferran Caballero (periodista de Crónica Global y Diàlegs)

Creo que deben o pueden publicarse sin demasiado problema. Básicamente, porque son fotografías reales de un hecho noticiable. Y eso es la información, por desagradable que resulte el hecho del que se informa. Entiendo que el problema es de respeto a la intimidad de las personas que puedan aparecer en algunas de esas fotografías. Pero entiendo también que el criterio general más razonable, o un acuerdo tácito que de entrada me parece razonable respetar, es que al estar en un lugar público la imagen de uno ya es pública (aunque debo reconocer que no estoy muy seguro de si uno acepta implícitamente cualquier uso que pueda hacerse de su imagen por el simple hecho de salir a la calle, en todo caso sí que creo que eso no dependería de la situación en la que se tome la imagen ni de la situación en la que el interesado aparezca en ella).

Aquí tampoco creo que deba haber nada parecido al kilómetro moral, así que lo mismo daría que fuesen sirios que gallegos. Otra cosa son los niños y los muertos. Aunque tampoco estoy muy seguro de ello, me parece que en ambos casos sus imágenes deben pixelarse porque no forman parte, de facto, de los pactos que rigen el espacio público. Por no estar en disposición, por así decirlo, de dar la cara. 

Berta González de Vega (periodista de El Mundo en Málaga)

Tan cierto es que nos importan más los niños gallegos que los sirios, como verdad es que no vale informativamente lo mismo un muerto gallego que sirio. Lo de los pixeles me aturde un poco porque no entiendo que se le pongan a niños que están muertos ya. Es horriblemente crudo pero si se trata de proteger al niño y ese niño ya no está, ¿qué más da? Además, no parece que haya un criterio muy claro. Pero debe de haber mucho miedo a demandas.

Ahora, a los padres nos piden permiso los propios colegios para utilizar fotos de los niños en catálogos y en el libro anual. Ayer estuve con una amiga fotógrafa de hoteles de lujo y me dijo que lleva en el móvil un formulario para que firme gente que pueda eventualmente salir en una foto dando su permiso. Por otra parte, en fotos dramáticas, que son las que te interesan, sí que creo que se debe tener consideración hacia las familias. Una amiga de informativos de  la tele me contó una vez cómo llamó una familia pidiendo por favor que dejaran de sacar el accidente mortal del padre cada vez que necesitaban fotos de archivo de Tráfico. Lo entiendo. Me imagino que, volviendo a los sirios, los periódicos saben que no va a llamar a la redacción la familia de esos niños gaseados y sí puede hacerlo la de los niños de Angrois. Creo que es así de simple y tremendo.

Javier Jubierre (jefe de fotografía de El Periódico)

La línea está en el lugar donde la información se convierte en morbo. En un accidente de tren nos podemos imaginar la barbarie de los cuerpos calcinados y mutilados. Eso no debe publicarse, no aporta nada. Las imágenes de la matanza en Siria por las armas químicas sí deben publicarse. La visión de los cadáveres sin heridas de armas convencionales y las convulsiones de los heridos son la demostración del uso de este tipo de armas prohibidas por la Convención de Ginebra.

La protección del menor radica en que la publicación de informaciones e imágenes de niños pueda, en un futuro, ser perjudicial para estos menores. Cuando los niños ya están muertos, la ética de publicar fotos tiene que ser la misma que con los adultos.

Andrés Mourenza (periodista, actualmente desarrolla su trabajo en Atenas)

En verano de 2010, en una localidad remota de Turquía, Hakkari, encajonada entre las fronteras de Irán e Irak, y primera línea de batalla en el enfrentamiento entre el Estado turco y los militantes del grupo armado kurdo PKK, el dirigente de una asociación de derechos humanos activista nos mostró unas fotografías a un grupo de tres periodistas españoles. Eran los cadáveres de guerrilleros del PKK entregados unos meses antes a sus familias por las fuerzas de seguridad turcas. Los periodistas tuvimos que apoyarnos en la pared y sujetarnos las tripas del mareo.

Las imágenes mostraban cuerpos hinchados de forma antinatural, carne deformada como si fuese plástico quemado, rostros desencajados, miembros desprendidos y vísceras al descubierto. Las habían tomado los activistas de la asociación y contaban con el permiso de sus familiares para hacerlas públicas pues, según ellos, era la prueba de que el ejército turco ha utilizado armas químicas en su lucha contra el PKK (o bien había sometido a los cadáveres a algún proceso químico y los había mutilado sádicamente, una práctica que igualmente viola todo principio de humanidad, si es que existe, en la práctica de la guerra).

Las imágenes no habían sido publicadas en ningún medio y solo estaban en posesión de Der Spiegel (el semanario alemán, que puede permitirse esas cosas, contrató los servicios de un instituto forense para que examinase las fotografías y este concluyó que efectivamente los cuerpos habían sido sometidos a algún tipo de sustancia química, antes o después de la muerte) y de los tres periodistas españoles allí presentes. Era por tanto una cierta exclusiva.

Contacté con mis compañeros de El Periódico y decidimos que, a pesar de la prueba documental que suponía, no había ningún modo en que aquello pudiese ser publicado en las páginas de un diario (se publicó una foto del lavado de los cadáveres vista desde lejos y un artículo que explicaba la situación) aunque yo sí decidí incluir una de las imágenes en mi blog en una ventana que se podía abrir solo tras leer un aviso de lo que se procedía a ver (las nuevas tecnologías nos permiten este tipo de cosas imposibles en las páginas de un diario). Mi decisión se debió a que esas imágenes horrendas eran la prueba de que lo que se contaba en el artículo para nada era producto de la exageración o de lo que el Gobierno turco insistía en denominar «propaganda del PKK» (un grupo con el que, por otra parte, este periodista no simpatiza en absoluto).

Los periodistas ejercemos nuestra profesión de forma peculiar: nos metemos hasta la cocina de las historias, preguntando sin pudor a la gente por su salario, su estado laboral, su vida privada, etcétera, para, a través de historias personales, poder componer una radiografía de una determinada situación social. Pero no debemos olvidar que existe un pacto implícito con ese ciudadano, a la vez actor y lector, y es el de no forzar ciertos límites. De la misma manera que una persona puede negarse a hacer declaraciones (no rige lo mismo para el político, que es un servidor público y tiene el deber de rendir cuentas) y eso no debe llevar al periodista a tratar de forzar al entrevistado, lo mismo ocurre con la fotografía.

Recientemente, en Grecia se vivió una polémica por el uso de una imagen en la que se veía al rapero Pavlos Fyssas, poco después de ser apuñalado por un presunto miembro del partido neonazi Amanecer Dorado, desfallecer en brazos de su novia, compungida de dolor. La fotografía apareció en la portada dominical del diario Proto Thema con la loable intención de condenar el crimen (el título rezaba No olvido el fascismo) pero la familia, al verla, escribió a la publicación exigiéndole su retirada por considerarla «un insulto a la memoria de un muerto» y pidiendo «respeto al luto» que vivían. El diario se negó, lo que fue objeto de múltiples críticas (sus oficinas fueron además atacadas por un grupo de simpatizantes anarquistas) incluidas algunas desde dentro de la profesión: el Sindicato de Periodistas de Atenas (ESIEA) lo consideró una violación de los principios éticos del periodismo y una ofensa a las reglas del oficio. ¿Por qué? Porque no respetaba la privacidad ni mostraba el necesario tacto y sensibilidad hacia el muerto y su familia y, sobre todo, «no servía a la necesidad informativa». En el momento de la publicación de dicha foto, Fyssas hacía días que había muerto (su muerte por tanto no era noticia) y su asesino había sido capturado y había confesado el crimen. Por tanto, la fotografía no servía sino para alimentar el sensacionalismo.

Y es que la pregunta fundamental que nos debemos responder antes de publicar una foto que pueda herir sensibilidades es ¿aporta algo informativamente? En una guerra, las fotografías de unos cadáveres pueden aportar pruebas sobre una matanza; en otro tipo de situaciones, quizá no sirvan de tanto. Si no respetamos unos mínimos límites, lo único que estaremos haciendo es contribuir al espectáculo de lo truculento, a llenar pantallas de sangre y vísceras provocando en los espectadores el empacho de la macabro y, por tanto, una menor efectividad de otras imágenes cuyo uso sí sea pertinente desde el punto de vista informativo.

Carlos Salas (ex redactor jefe de Internacional de El Mundo)

Cuando se publican algunas fotos de tragedias humanas, se crea una gran alarma pública que sirve para presionar a los gobiernos y estos al final se ven obligados a intervenir para lograr la paz o detener las matanzas. 

El ejemplo más actual sucedió con el ataque de gas sarín en los alrededores de Damasco. Murieron civiles, sobre todo niños y mujeres. Si esas imágenes no hubieran aparecido, la opinión pública no habría tenido idea del drama. De hecho, ya había habido otros ataques pero sin apenas repercusión en los medios. Pero fue en este caso, al ver las imágenes, que los EE. UU. y otros países dijeron: ya basta, habéis cruzado la línea roja.

Al ser imágenes impactantes, parte de la opinión pública interpreta que los medios están explotando el morbo. 

La pregunta que nos hacemos los periodistas es: ¿cómo se deben mostrar las fotos? Cada tragedia es un nuevo catálogo de horrores y esas cosas no aparecen en los libros de estilo de los medios, sino en el corazón del redactor jefe y de su equipo, en el alma del director y su equipo, que al final, tras un debate interno muy profundo, toman la decisión final, sabiendo que muchos lectores se enfadarán.

Vicente Fdez. de Bobadilla (periodista de Muy Interesante, GQ, Público y Zoom News, y ex jefe de sociedad de Tiempo)

El criterio básico que debe seguirse a la hora de publicar cualquier imagen en prensa es considerar si aporta algo a la noticia, a lo que se está contando en el texto. En el caso del accidente de Galicia, pueden ser más relevantes imágenes generales que permitan apreciar la magnitud del suceso, que planos más o menos cercanos de muertos y heridos sobre cuya existencia ya se nos ha informado. El famoso vídeo publicado por ZoomNews es un buen ejemplo, ya que ofrece una imagen clara del siniestro, espectacular, pero que nunca llega a entrar en lo escabroso.

Por otra parte, las imágenes explícitas pueden tener más sentido a la hora de informar sobre conflictos bélicos o limpiezas étnicas, por su valor como elemento de denuncia ante situaciones en las que debería intervenir la comunidad internacional… Pero incluso así, definir el límite no es fácil. Siempre es mejor pecar por defecto que por exceso.

Uno de los tópicos sobre la prensa supone que la escabrosidad del material gráfico hace subir las ventas. Sea esto cierto o no, con los medios digitales las reglas han cambiado, y lo que sí que hace es fomentar el debate, lo que se traduce en un incremento de visitas. Si un diario digital (y no todos lo hacen) decide publicar imágenes de gran crudeza, los comentarios no tardarán en llegar: primero, para aprobar o criticar esa publicación, y segundo, para discutir entre los propios autores de los comentarios, que vuelven a entrar para ver quién ha contestado a lo que pusieron.

Al igual que los titulares escandalosos, o la mezcla de información y opinión, este tipo de imágenes se han convertido en un buen aliado para los medios que carecen de estructura, o de profesionalidad, para ganar lectores acostumbrándolos a leer un trabajo periodístico de calidad.

Eugenio Camacho (periodista)

Vaya por delante que, en este tipo de accidentes trágicos, estamos ante sucesos que despiertan un enorme interés general. Sin embargo, personalmente no me siento bien viendo esas fotografías publicadas, ya que no se salvaguardan la intimidad, la privacidad, el dolor y la dignidad de las víctimas y de sus familiares y seres queridos, que deben estar siempre por encima del interés informativo. La línea frágil que separa la información del morbo es muy fácil de traspasar.

De cualquier forma, hay que diferenciar este suceso de los atentados del 11-M. Un accidente ferroviario provocado por un error humano no es comparable con un ataque terrorista, aunque sí la magnitud de la tragedia.

Este mismo debate se suscitó tras la portada a cinco columnas de El País con la terrible foto en la que se veía un trozo de extremidad ensangrentada en medio de la vía, y que también reprodujeron prestigiosos medios internacionales, como Time o The Times. En ese caso, y en otros muchos casos de atentados terroristas, lo monstruoso no es la foto, sino la locura de los asesinos que sembraron la muerte entre gente inocente.

El fotógrafo de prensa tiene que hacer fotos, y aunque muchas veces le duela ver, tiene que hacerlo, porque a través del objetivo de su cámara miramos todos los demás.

Ramón Lobo (periodista de El Periódico)

Es un asunto complejo. Podemos fijar normas éticas que no resistirían la primera foto conflictiva. Todo es publicable si respeta la persona que sale en la foto. No es posible cebarse con niños llenos de moscas en una hambruna y no dar imágenes de muertos en el 11-S. Debe existir un criterio universal; no uno para los blancos y otro para el Tercer Mundo. Una de las mejores respuestas sobre este asunto me la dio este verano Santi Lyon, jefe de fotografía de Associated Press: la foto debe llegar a la cabeza, al corazón o al estómago. Si produce repulsión y obliga al lector a pasar la página, la foto no es eficaz. La foto debe conseguir que el lector se detenga, mire y, si es posible, reflexione.

José María Albert de Paco (periodista de Libertad Digital)

Lo que se debe exigir a un periódico es que todo lo que publique venga precedido de una reflexión. En este sentido, un acto de violencia, o sus efectos, no me parecen distintos de cualquier otra pieza. En el caso de un atentado terrorista, por ejemplo, creo que la exhibición de los heridos y los cadáveres contribuye a mostrar su crudeza. Y ese mismo mandato (más cívico que periodístico), debería valer para los efectos de un bombardeo.

A este respecto, hay quien cree que un exceso de violencia en los medios tiende a insensibilizar a la audiencia. No lo tengo tan claro; por volver al terrorismo, y concretamente a ETA, nada hizo más por insensibilizar a los españoles que esos breves a pie de página en que se fueron amontonando las víctimas.

¿Los niños sirios? Por supuesto, debemos verlos: sería una inmoralidad admirar los cuadros de Goya y cerrar los ojos a lo que el mundo sigue teniendo de desastre de la guerra. Ahora bien, qué reflexión media en las fotos del accidente ferroviario de Santiago. Ninguna, me temo. Publicar esas fotos recuerda a la pregunta de por qué los perros se lamen los cojones. Porque pueden, en efecto. ¿Por qué las publicamos? Porque las tenemos, porque alguien pasaba por allí. Por la misma razón por la que se divulgan en televisión imágenes del parlamento de Taiwán o un atraco en una gasolinera de Atlantic City. Puro entertainment. ¿Deben servir las imágenes de una tragedia para amortiguar el tedio? No lo tengo claro, pero me da que es poner el listón muy bajo.

John Müller (director adjunto de El Mundo)

Personalmente soy partidario de publicar todo lo posible. Pero internet plantea un problema adicional: las imágenes quedan en la red. Antes, publicabas un día y el papel moría, pero ahora hay que considerar el archivo infinito en todas las dimensiones que es la red. Algunas de estas imágenes, vistas hoy, pueden hacer que ciertas personas, implicadas en los hechos, sientan que su imagen se ve menoscabada. Es una consideración que desborda la legitimidad del acto periodístico, del hecho de que las fotos se hayan hecho en un sitio público o no y de que sean pertinentes. Ya lo vivimos con el 11-M. Esa es para mí la principal preocupación. Y considerando ese elemento, hay fotos en este álbum que yo no habría escogido.

Curiosamente las fotos de la niña no me despiertan ningún reparo. Ni me parecen ofensivas ni exageradamente intrusivas. En este caso, creo que no se necesitaba pixelar porque en una imagen ella tiene la cara vuelta y en la otra, apenas se ven los ojos. Habría sido absurdo.

Siempre habrá polémica con este asunto porque está en juego la subjetividad humana. Hay que aplicar el sentido común. Pero en la duda, que siempre existirá, si se trata de un acto informativo legítimo (ojo, legítimo) es mejor publicar aunque se corra el riesgo de menoscabar la honra de esas personas antes que lesionar el derecho a informarse de millones de ciudadanos. Estos valorarán los hechos y se formarán una opinión completa, incluso crítica de la información, cosa que no podrían hacer si se les ocultara una parte de la misma.

Jordi Pérez Colomé (periodista)

Ante la duda, publicar. Dos matices. Uno, creo que tienen menos valor informativo fotos del resultado de un accidente que de un atentado o guerra. Dos, no es necesario ver primeros planos o heridas abiertas. Los cadáveres tienen familiares. Acabo de visitar un periódico de Guatemala que publica cada día buenas fotos de cadáveres. Su criterio: nada de chorretes de sangre ni cuerpos fáciles de identificar. Me parece bien.

Enric González (periodista de El Mundo)

Si hablamos de esas fotos en concreto, deben publicarse. Por supuesto. Tienen interés informativo y no vulneran la dignidad de nadie. También, por supuesto, los menores deben tener el rostro pixelado o cubierto de alguna forma porque lo impone la ley.

Lucía Méndez (periodista de El Mundo)
Es evidente que lo ideal sería que los medios de comunicación no contribuyeran con lo que publican al dolor de las personas que han sido víctimas de accidentes o atentados. Eso me parece lo más importante: no dañar a nadie con nuestro trabajo. Aunque desgraciadamente creo que eso no es posible. Los medios tienen su propia dinámica. Yo personalmente creo que las fotografías y las imágenes cruentas no añaden nada a la información, pero no conozco ningún medio, ¡ninguno!, que no haya caído en la tentación de publicar imágenes de este tipo en los últimos años. Y también creo que los medios impresos en esto se han contagiado de la televisión. Como en otras noticias que damos. El periodismo en la web creo que también abusa de ellas. Tiene algo que ver, creo, con la sociedad en la que vivimos. Los medios norteamericanos, por ejemplo, no lo hicieron el 11-S porque es otro tipo de sociedad. Lo de pixelar los ojos me parece francamente algo hipócrita, porque a los niños se les reconoce perfectamente el resto de la cara, entonces no sé muy bien para qué sirve. Aunque supongo que con esto se puede acallar la conciencia de no estar violando la intimidad de un menor. Lo cierto es que el debate sobre si publicar o no imágenes cruentas la mayor parte de las veces, o por lo menos esta es mi experiencia, se inclina siempre del lado de publicarlas. Si los periodistas llegan a tiempo al lugar de la tragedia, como es el caso del accidente de Santiago, doy por seguro que difundirán las imágenes. Otra cosa es que cuando lleguen ya no haya nada que fotografiar.
20 Oct 19:47

Hand-Cut Paper Microorganisms by Charles Clary

by Christopher Jobson

Hand Cut Paper Microorganisms by Charles Clary  paper

Hand Cut Paper Microorganisms by Charles Clary  paper

Hand Cut Paper Microorganisms by Charles Clary  paper

Hand Cut Paper Microorganisms by Charles Clary  paper

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Hand Cut Paper Microorganisms by Charles Clary  paper

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Hand Cut Paper Microorganisms by Charles Clary  paper

Hand Cut Paper Microorganisms by Charles Clary  paper

Tennessee-based artist Charles Clary knows a thing or two about patience as evidenced by his structural paper creations reminiscent of biological formations or topographical maps. In creating a new piece Clary can work for up to 12 hours a day cutting each thin layer in his delicately stacked sculptures that arise from gallery walls or descend into geometric volumes. The artist most recently had an exhibition at Brett Wesley Gallery last month, and you can see much more of his work on his website. (via Hi-Fructose)

20 Oct 19:46

Ark Nova: World’s First Inflatable Concert Hall Will Tour Recovering Areas in Japan

by Christopher Jobson

Ark Nova: Worlds First Inflatable Concert Hall Will Tour Recovering Areas in Japan music Japan architecture

Ark Nova: Worlds First Inflatable Concert Hall Will Tour Recovering Areas in Japan music Japan architecture

Ark Nova: Worlds First Inflatable Concert Hall Will Tour Recovering Areas in Japan music Japan architecture

Ark Nova: Worlds First Inflatable Concert Hall Will Tour Recovering Areas in Japan music Japan architecture

Ark Nova: Worlds First Inflatable Concert Hall Will Tour Recovering Areas in Japan music Japan architecture

Ark Nova: Worlds First Inflatable Concert Hall Will Tour Recovering Areas in Japan music Japan architecture

Ark Nova: Worlds First Inflatable Concert Hall Will Tour Recovering Areas in Japan music Japan architecture

Ark Nova: Worlds First Inflatable Concert Hall Will Tour Recovering Areas in Japan music Japan architecture

Designed through a unique collaboration between sculptor Anish Kapoor, architect Arata Isozaki, and the Lucerne Festival, Ark Nova is the first large-scale infalatable concert hall ever constructed. Conceived over a year ago, the mobile structure will open to the public on October 14th and will be host to concerts, events, and workshops in tsunami-damaged areas around the country.

Made from a translucent purple membrane reminiscent of a parachute, the organic structure can inflate in roughly two hours and seats up to 500 people, and will be easily transported around the region. Additionally, wood from tsunami-damaged cedar trees at the Zuiganji Temple in Matsushima was repurposed to build seating and acoustic reflectors in the hall’s interior. You can read more about it over on Spoon & Tamago and see more photos on Lucerne Festival Ark Nova’s Facebook page.

19 Oct 17:27

¿¡¿QUE DÍA ES HOY NEGRATA?!?

¡¡¡¡YA ES VIERNES MADARFACKARS!!!!

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19 Oct 14:26

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18 Oct 23:52

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18 Oct 23:23

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18 Oct 14:52

La enésima ley definitiva de educación en España

by Carlos Fenollosa

El debate sobre la calidad de la educación y la eficacia de las leyes educativas se reabre regularmente tras cada informe PISA. Este año además, los resultados de dicho informe han coincidido con la polémica generada por la aprobación de la 12ª ley de educación de la democracia española, que ha enfrentado al gobierno con la comunidad educativa al completo. No tiene sentido repasar las 12 leyes orgánicas de educación que se han aprobado hasta ahora (cuando además, sólo 6 de ellas han llegado a aplicarse). Pero si conviene recordar que la educación se ha convertido en la mayoría de legislaturas en arma arrojadiza política en la que las víctimas colaterales son los alumnos y los profesores.

El problema es que tras cada intento de reforma de la educación en España (sin excepción) se esconde un intento de manipulación del currículum pero sobre todo de los recursos educativos y la segmentación de los alumnos. Mi padre siempre dice “cuando los políticos hablan, digan lo que digan, están hablando de dinero”. La forma en la que se reparten los recursos (eminentemente pecuniarios) según la orientación del partido en el poder es lo que realmente motiva las leyes educativas: Si manda un partido liberal, buscarán dar más recursos a los centros concertados y promulgar una mayor segregación por clase social; si manda un partido socialista o comunista, serán los colegios públicos los que reciban las mejoras y la mayor cantidad de recursos y se tratará de conseguir mayor integración social y racial en los centros educativos. El problema es que aprovechando que quieren modificar la forma en la que distribuyen los recursos, aprovechan para modificar el currículum.

Puedo entender que los políticos quieran controlar el presupuesto en función de su ideología, incluso puedo entender que la gente rica no quiera compartir mesa con alguien a quien consideran inferior (esto último me indigna, pero entiendo que puede suceder). Lo que me niego a aceptar, es que se tenga que cambiar el currículum cada 4 años a capricho del partido en el poder. Nuria propuso el sábado en el programa una posible solución que humildemente he adaptado para este post y que dejaría apartado de una vez por todas el currículum de los recursos. Para ello habría que crear una nueva ley (la 13ª… qué pereza) en la que:

  1. El 70% del currículum (matemáticas, lengua castellana, educación física, conocimiento del medio, inglés) sería bloqueado y común para todos los alumnos. Este 70% no se podría modificar salvo por mayoría de ⅔ partes del parlamento. Eso resolvería que se cambiase de ley con cada nuevo gobierno. Además, ese 70% sería el único que se tendría en cuenta para la concesión de becas y paso de curso.
  2. El 20% del currículum, lo decidirían las comunidades autónomas. De esa forma quedarían incluídas en el currículum lenguas vernáculas o asignaturas de especial relevancia social en cada region. Aquí tendrían cabida asignaturas como informática, educación económica, una segunda lengua extranjera (pienso en el alemán en canarias o baleares). Este 20% también tendría que aprobarse (y modificarse llegado el caso) por mayoría de ⅔ partes del parlamento regional.
  3. El último 10% lo elegiría el consejo escolar de cada centro en función de su orientación política, social o religiosa. Aquí se podrían incluir asignaturas como historia de las religiones, informática, religión católica o alfarería (caso curioso de un pueblo que conozco que solicitó impartir dicha asignatura por el apego de dicha población a la actividad en concreto).

Y si cada 4 años, los políticos quieren pelearse por ver a quien le dan el dinero, que lo hagan, pero que ello no afecte a la educación de nuestros hijos. Aunque sinceramente dudo que una ley de este tipo llegara a aprobarse en España… ¿quién en su sano juicio cedería su poder para crear pequeños clones adoctrinados y aborregados que le puedan votar en el futuro y perpetuar su poder?

Este artículo ha sido una contribución de Carlos Sogorb — @csogorbhttp://csogorb.es

Acerca de Carlos F.

18 Oct 14:46

La Declaración Universal de los Derechos Urbanos | #followweb

by jorge

Hoy viernes, día de #followfriday por Twitter, despertamos de un largo sueño a nuestra serie #followweb. Esta serie, como sus hermanas #followarch#followresearch y #followcreative  no busca tanto la novedad —algunos proyectos llevan años en marcha— como hacer un guiño de reconocimiento a proyectos de nuestra red, nuestro entorno cercano o de los más remotos rincones de la tierra que nos gustan por algún motivo.

Web de la Declaración Universal de los Derechos Urbanos - Clic para ver

Web de la Declaración Universal de los Derechos Urbanos – Clic para ver

“Todos hacemos ciudad, por pensamiento, obra u omisión”.

Los Derechos Urbanos

La cita anterior condensa una de las razones de ser de la Declaración Universal de los Derechos Urbanos, una iniciativa de Zuloark que propone construir una declaración colectiva sobre cómo es y podría ser la ciudad a través de la ”escucha” ciudadana mutua, el diálogo y el debate.

El proyecto pone la definición de “lo urbano” en la agenda pública a través de una serie de microentrevistas en las que se pregunta a distintos ciudadanos sobre cómo es y podría ser la ciudad. El objetivo no es tanto emitir un discurso como crear un entorno de pensamiento activo que favorezca un urbanismo dialógico e incluso permita llegar a consensos.

Las entrevistas siguen un patrón, proponiendo:

  • Un Derecho Urbano que habría que proteger.
  • Un Derecho a conquistar.
  • Qué se debería erradicar.

El resultado es una colección de vídeos breves, amenos y muy interesantes (si te llaman los asuntos urbanos, verlos puede ser adictivo) en los que se pueden ver no sólo las opiniones de todo tipo de personas, sino también los distintos ambientes urbanos que forman el telón de fondo.

Datos abiertos y (re)utilizables

Sin embargo, las mismas características que convierten el vídeo en una perfecta “cápsula” de contenidos y una muy buena unidad de comunicación, hacen que no sea transparente o “buscable”, impidiendo la atomización de sus contenidos y haciendo que no tengan valor semántico en la web. Para solucionar eso y convertir las aportaciones en un conjunto de datos manejables, los impulsores del proyecto realizan un minucioso trabajo de categorización, etiquetado y transcripción de los contenidos.

De ese modo, sobre la sencilla acción de grabar vídeos cortos se construye un conjunto de datos abiertos de una gran riqueza y utilidad para todo el que trabaje sobre la ciudad. Una vez ordenadas, las aportaciones se pueden filtrar, combinar combinar y visualizar de muchas maneras, entre ellas estas tres que propone la página:

Visualización de etiquetas por columnas: Derechos a conquistar, a proteger, a erradicar.

Visualización de etiquetas por columnas – Clic para cargar.

Vídeos organizados por temas

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Vista de los principales temas

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Parlamentos urbanos

De forma paralela a la plataforma, Zuloark promueve también una serie de acciones urbanas que llaman “parlamentos urbanos”, espacios físicos que ellos mismos equipan con una infraestructura mínima para dar soporte y visibilidad al debate sobre los Derechos Urbanos.

Parlamento Urbano en Lisboa, sobre "habitar la controversia"

Parlamento Urbano en Lisboa, sobre “habitar la controversia”

Infraestructura para un parlamento urbano

Infraestructura para un parlamento urbano

 Página web: www.ceclaracionderechosurbanos.com

18 Oct 14:41

Lo que come el mundo

17 Oct 23:37

Rachel Williams + SlowMotion = Babas [HD] Y la Finónima del día...



Rachel Williams + SlowMotion = Babas [HD]

Y la Finónima del día es la pelirrojísima Cleptómana con 5 fotazas (+18 | NSFW)

17 Oct 17:30

Verano 2014 vuelo LON-NYC por £149 trayecto

by Guia low cost
Una opción muy buena para aquellos que quieran viajar en verano a USA. En esas fechas los precios se disparan. En este caso la oferta es de Norwegian desde Londres. El precio por trayecto son 149 libras o unos 185€. La ida y vuelta te sale muy barata teniendo en cuenta que es Agosto. Los vuelos empiezan a partir del mes de Julio del 2014 […]
16 Oct 16:32

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16 Oct 14:09

spatula: (via This 3DPrinted Web of Plastic Caps Turns Water...

15 Oct 21:22

Disfraz de Jackie Kennedy…



Disfraz de Jackie Kennedy…

15 Oct 18:44

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15 Oct 17:04

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15 Oct 16:27

lasnenasdelmafioso: Experta en el noble arte del rebote mamario







lasnenasdelmafioso:

Experta en el noble arte del rebote mamario

15 Oct 10:25

coufeis: El perro: el mejor amigo del hombre, el archienemigo...



coufeis:

El perro: el mejor amigo del hombre, el archienemigo de las gordas.