Shared posts

26 Sep 17:20

La red social sin publicidad y porno-friendly que no comercia con tus datos

by Gema Lozano

«Tu red social pertenece a los anunciantes (…) Eres el producto que compran y venden…(Una red social) no es una herramienta para engañar, coaccionar y manipular sino para conectarse, crear y celebrar la vida. Tú no eres un producto». Es parte del Manifiesto con el que Ello, la que red social gratuita y sin publicidad y que algunos quieren ver como el anti-Facebook, presenta su versión pública en beta.

En Ello, al igual que en ocurriera con Diaspora (la ‘malograda’ red social que se presentó en 2010 como gran alternativa a Facebook con la privacidad de los usuarios como bandera), la publicidad no tiene cabida. Sus creadores consideran poco ético el funcionamiento de las redes sociales «manejadas por anunciantes que emplean sus armas de vendedores», para recabar toda la información de lo que los usuarios hacen en estos sitios. «Bajo el pretexto de un servicio gratuito, los usuarios de estas redes pagan un alto precio en forma de falta de privacidad y publicidad intrusiva», añaden en su web.

Y Ello, aseguran, no cambiará en lo que a esto se refiere. No ocurrirá lo que pasó con Twitter, Facebook y demás, que comenzaron como plataformas sin anuncios, pero que con el tiempo cambiaron su política de privacidad para poder vender información de sus usuarios y «bombardearles» con publicidad. «Si esto ocurriera perderíamos gran parte de la comunidad Ello. Incluidos nosotros mismos, porque nos molesta la publicidad más que a cualquiera».

Sin publicidad, y después de obtener un crédito inicial de 435.000 dólares de una firma de capital riesgo (todo un logro a día de hoy, teniendo en cuenta que pocos son los inversores que apuestan por el social media precisamente por considerar poco probable que alguien pueda toser a Zuckerberg), Ello necesitaba ingeniárselas para conseguir nuevas fórmulas de financiación. Fue así cómo sus creadores decidieron que, aunque las funciones básicas serían gratuitas, la red ofrecería servicios Premium que los usuarios interesados puedan comprar para personalizar su presencia en Ello y, de paso, contribuir con ‘la causa’. ¿Será suficiente? En declaraciones a The Guardian, los responsables del site al menos confían en que este modelo de negocio les permita, al menos, «mantener la cabeza fuera del agua…»

Lo que comenzó como una red social privada creada por «un grupo de siete reconocidos artistas y programadores» se ha acabado abriendo al público debido a las numerosas peticiones que aquellos recibían de gente que quería formar parte de la red. Aunque para pertenecer a Ello aún es necesario conocer a alguien dentro de la red. Eso o solicitar una invitación en la home. En la última semana, llegaron a recibir hasta 31.000 peticiones a la hora.

Muchos de esos solicitantes, probablemente, se haya sentido atraídos por la escrupulosa política de privacidad de la que Ello presume y con la que pretende evitar situaciones derivadas del abuso de otras redes. Los datos recabados, aseguran, únicamente sirven para mejorar la experiencia de los usuarios («por ejemplo, si recibimos muchas visitas de Holanda, nos planteamos la posibilidad de traducir nuestra página de ayuda al holándes»). Afirman, además, que los datos recabados (mediante una versión especial de Google Analytics) son anónimos. «Podemos saber cómo usa la gente Ello en general, pero no lo que estás haciendo tú en particular».

Que uno de sus creadores y CEO, Paul Budnitz, califique a Ello como una red social que no tiene ningún problema con el porno («siempre que no anime a la gente a hacerse daño o tenga algo que ver con niños») contrasta, también, con la política de Facebook en lo referente a contenido para adultos. Aunque en sus Reglas, Ello deja claro la necesidad de avisar al resto de usuarios cuando se pretenda subir contenido de este tipo.

Cuando apenas su versión beta acaba de dar sus primeros paso nos preguntamos, ¿será Ello un mero aspirante más o conseguirá convertirse realmente en un competidor serio para la red social de Zuckerberg? 

The post La red social sin publicidad y porno-friendly que no comercia con tus datos appeared first on Yorokobu.

25 Sep 20:31

El antropólogo anarquista prefiere Madagascar

by Pablo Ferri

En los años 30 Keynes dijo que a estas alturas deberíamos trabajar como mucho tres horas al día —fines de semana libres—. David Graeber, uno de los cerebros de Occupy Wall Street, profesor en la London School of Economics, explica qué salió mal y por qué usted languidece en la oficina todas las tardes. La respuesta empieza en África.

David R. Graeber llegó al aeropuerto internacional de Ivato, en Madagascar, en 1989. Empezaba una estancia de 20 meses en el país africano que cristalizaría en la tesis doctoral Magia, historia y esclavitud en la Imerina rural. Tenía 28 años. De los casi dos que pasó allí recuerda uno de los primeros momentos en los que conducía por los suburbios de una ciudad pensando dos cosas: «La primera, wow: esta gente es muy pobre, mucho más de lo que imaginaba. Su ropa está rasgada, cargan agua en baldes y la acumulan en cisternas de cemento; todo tiene un aspecto miserable, destartalado… La segunda fue esta otra cuestión: ¿Por qué parecen entonces tan felices?».

Antropólogo anarquista, exprofesor en Yale y uno de los ideólogos del movimiento Occupy Wall Street, Graeber tardó un tiempo en entenderlo. Dice que en Norteamérica la gente no sonríe como en Madagascar, así que un día, de pronto, lo vio todo claro: los habitantes de los suburbios en el país africano sonríen porque son mayoritariamente autónomos, no tienen jefes. «Recuerdo una reunión en una ciudad pequeña con gente de clase media que hablaba de un viaje a un congreso de agronomía en Filipinas. Parecían deprimidos por la pobreza del otro país. Fui a internet para comprobar algo que imaginaba: la renta per cápita en Filipinas es tres veces mayor que en Madagascar. La diferencia es que en este país todos son más o menos igual de pobres, al menos entonces lo eran, todos tenían casa y comida, poco más, pero no había millonarios viviendo en mansiones y conduciendo coches grandes y, sobre todo, nadie tenía que ir de aquí para allá ganándose su favor o trabajando para ellos».

El profesor Graeber, de 53 años, enseña ahora antropología en la prestigiosa London School of Economics. En 2011 fue una de las cabezas pensantes de Zucotti Park, en Nueva York, sede de las protestas contra las malas artes del sistema financiero. La revista Rolling Stone dijo que Graeber había ideado la frase «we are the 99%», que luego se convertiría en el lema del movimiento en el país entero. Antes, en 2005, la Universidad de Yale había decidido no renovarle el contrato pese a las quejas de sus colegas. Graeber dijo que obviamente se trataba de una decisión política. Yale, dice, es parte de una élite que él ataca, la «casta» de los discursos de Pablo Iglesias, el sistema, pero de algo hay que vivir.

En agosto del año pasado la revista Strike! (Huelga) publicó un texto de David Graeber. Se llamaba On the phenomenon of bullshit jobs (Sobre el fenómenos de los trabajos de mierda). Se volvió viral. En el texto, Graeber escribe: «Las clases dominantes han averiguado que una población feliz y productiva con tiempo libre en sus manos es un peligro mortal (piensa en lo que empezó a pasar cuando esto comenzaba a ser así en los años 60). Además, el sentimiento de que el trabajo es un valor moral en sí mismo y que cualquiera que no se someta a una disciplina intensa de trabajo la mayor parte del tiempo no se merece nada es extraordinariamente conveniente para ellos». Este es uno de los puntales de su teoría.

En los años 30, J. M. Keynes pronosticó que la semana laboral se reduciría a 15 horas si la tecnología avanzaba lo suficiente para finales de siglo. Eso nunca ocurrió y Graeber dice que los que mandan prefieren tener a la gente ocupada aunque sea en trabajos basura, escritores de informes prosaicos que alimenten a otros escritores de informes prosaicos que traten la nada o algo parecido. Muchos abogados mercantiles y pocos poetas: «¿Qué se diría de una sociedad que parece generar una demanda extremadamente limitada de músicos y poetas talentosos y, a la vez, una demanda infinita de abogados mercantiles?». Respuesta: «Si el 1% de la población controla la mayor parte de la riqueza disponible, el mercado, lo que llamamos mercado, refleja lo que ellos creen que es útil e importante, nadie más».

Usted escribió: «Los trabajadores productivos son sistemáticamente exprimidos, explotados. El resto se divide entre el aterrorizado y universalmente denostado estrato de los desempleados y un estrato aún mayor a quien se le paga por hacer básicamente nada, en empleos diseñados para que se identifiquen con las perspectivas y sensibilidades de la clase dominante». ¿Qué hay del futuro? ¿Qué viene después si el sistema no cambia?

—El sistema acelera hacia un muro de ladrillos. Creo que gran parte de la élite se está dando cuenta y que las clases dominantes enfrentan un dilema (…). Ellos solían decir que, incluso aunque el capitalismo creaba una gran desigualdad, la mayoría pobre mejoraba sostenidamente. Ya nadie dice eso porque no es el caso. Solo les quedan argumentos morales del tipo ‘el trabajo en sí es una virtud’ e incluso más, que quien no trabaje duro en algo que no le gusta es una mala persona; que pagar tus deudas —vivir de acuerdo a tus posibilidades— es una responsabilidad moral y solo la mala gente no lo hace… Estos argumentos funcionan, pero el aumento continuo de la cantidad de trabajo que se realiza y el incremento constante de la deuda han creado un monstruo que está destruyendo el planeta. Nadie se imagina realmente  que el sistema aguante otra generación, pero se han pasado 30 años tratando de convencer al mundo de que solo su sistema es posible.

David Graeber contesta a las preguntas desde algún lugar del globo, por correo electrónico, mientras prepara un libro sobre la burocracia. De alguna manera, dice, el papeleo entorpece cada vez más nuestras vidas. «La burocracia de la administración y de la empresa privada se fusionan de tal manera que uno ya no sabe de dónde viene cada cosa». Entretanto le da vueltas a la mejor forma de convencer a la gente de la necesidad de un nuevo movimiento laborista, sindical, que se plantee lo que él tiene tan claro: trabajar por trabajar para tener cada vez más y más no pude ser el camino.

El niño que escuchaba historias de un padre que luchó como brigadista por la República Española, el anarquista que no se pierde una movilización antiglobalización —estuvo en Quebec y Génova y en las protestas contra el Foro Económico Mundial en 2002 en Nueva York—, el antropólogo que levanta miradas perplejas allá donde pasa encontró inspiración en un rincón pobre del mundo.

«El campesino de arroz medio en Madagascar entiende los puntos básicos de las relaciones globales de poder con bastante claridad, con más detalles, diría, que un representante sindical de Pennsylvania. Pero claro, eso es porque nadie se molesta en engañar al campesino. Resulta bastante obvio cómo funciona el mundo, es solo que la gente en los países ricos sufre constantes bombardeos propagandísticos».

 

Foto de portada: Elena Rostunova / Shutterstock.com

The post El antropólogo anarquista prefiere Madagascar appeared first on Yorokobu.

23 Sep 20:41

«Herr Pep» o cómo el pragmatismo de Guardiola venció a la escolástica

by Guillermo Ortiz
Josep Guardiola. Foto: Cordon Press.

Josep Guardiola. Foto: Cordon Press.

Durante la segunda parte del partido contra el Sttutgart, Guardiola decide renunciar a su falso nueve y a su media punta y saca a dos tanques como Mandzukic y Pizarro. Puede que usted no sepa de qué partido le estoy hablando ni tenga el más mínimo interés por los equipos alemanes de media tabla, pero hay algo que le ha tenido que llamar la atención: Guardiola, el esteta Guardiola, el sensible Guardiola, sacando dos delanteros centro para que rematen balones a la olla o permitan segundas jugadas. Eso lo hacen Martino o Luis Enrique en el Barcelona y tienen que salir escoltados…

A quien le chocó, desde luego, fue al autor del libro, Martí Perarnau, que le acabó preguntando al propio Pep si no se había traicionado a sí mismo con ese cambio. Guardiola, actuando como si no entendiera la pregunta, se limitó a contestar «yo solo quería ganar el partido».

Y lo ganó.

Hay en torno a Guardiola una mística en ocasiones estomagante. Una mística que, no seamos inocentes, él mismo ha alimentado en sus escasas y a menudo contradictorias entrevistas. Lo que yo llamo «escolástica», es decir, el manoseo constante de determinados conceptos tácticos sin atender a las necesidades concretas de un equipo y una temporada. Un cierto fundamentalismo por el que jugar bien es más importante que ganar y además solo se puede jugar bien si se juega como yo digo.

Esa tensión entre idea y realidad sobrevuela Herr Pep de principio a fin. El autor hacía alusión en la presentación del libro a un posible «síndrome de Estocolmo» que le restara valor objetivo al libro. Sinceramente, es el mismo miedo al que uno se enfrenta como lector y es cierto que la admiración del periodista por el entrenador se palpa en cada capítulo, pero no se desata, no se convierte en una hagiografía sin más y eso en parte tiene que ver con lo cambiante del propio personaje Guardiola y su equipo de ayudantes.

Guardiola, más allá de la retórica

Imagen: Editorial Córner.

Imagen: Editorial Córner.

A partir de esa tensión, el libro progresa. Hay al principio un claro ensimismamiento en «la idea», «el idioma», representado en balones y rondos para los «buenos salvajes» alemanes que vienen de ganar ni más ni menos que liga, copa y Champions. Ese «choque cultural», como lo llama al autor, resulta narrativamente exagerado, por mucho que el propio Perarnau asegure que se ha quedado corto en la descripción de las primeras torpes sesiones donde el atletismo quedaba en segundo plano para sorpresa general. Extraña, por ejemplo, y mucho, que un defensa central como Boateng, internacional por su país, asegure que nadie le ha enseñado a defender en línea, coordinado con sus compañeros, pero supongo que a veces el deporte profesional es mucho más rudimentario de lo que queremos imaginar.

En cualquier caso, esta sensación de que Guardiola está evangelizando a los bárbaros del norte va desapareciendo conforme avanza la temporada y llega la competición. La competición en la narrativa deportiva es lo que Hume a Kant: acaba con cualquier sueño dogmático. Hay partido cada tres días, hay lesionados, hay jugadores que no entienden su rol, hay dudas internas y externas. Hay vida. No entiendo por qué esta clase de insiders no abundan más y son vistos con tan malos ojos por clubes, federaciones y jugadores. Vivir el día a día de un equipo como el Bayern de Munich ayuda a aficionados y prensa a entender. Entender la victoria y entender, también, la derrota, porque la derrota siempre llega. Ir más allá del «son unos genios» o «son unos inútiles».

Conforme avanza Herr Pep el tono se germaniza y uno se olvida del Barça, de la escolástica, de la táctica, del choque cultural y del juego de posición y empieza a sentir la urgencia por la solución. El día a día. El siguiente partido. Ganar, ganar y volver a ganar. Dice Perarnau que no se imagina a Guardiola metiendo a su equipo en el área y buscando contraataques pero que dentro de esos límites el único objetivo es la victoria. Sin heroísmos. Todas las obsesiones, las dudas, los miedos, los vídeos en el famoso cuarto con una bombilla del Camp Nou convertido en despachito del Allianz Arena tienen un objetivo menor: la perfección de un estilo, y otro mayor: que ese estilo conduzca a la victoria. Guardiola no es Beckenbauer, de acuerdo, pero tampoco es Cruyff. No es «salgan y diviértanse». De hecho, leyendo el libro no da la sensación de que jugar con Guardiola sea especialmente divertido. Un reto, sin duda, pero divertido, no sé. Repeticiones constantes de movimientos y posiciones, una arquitectura que desplaza determinadas espontaneidades…

Si el Bayern acaba imponiendo su dominio en Europa entenderemos por qué; si acaba fracasando estrepitosamente, las claves también quedarán a la vista.

El trauma ante el Real Madrid

Curiosamente, Perarnau se maneja mejor en la derrota que en la victoria, supongo que por aquello de Tolstoi y las familias desgraciadas. El Bayern de Guardiola perdió poquísimo y cuando lo hizo, lo hizo con estrépito. Para el autor, supongo, narrar el triunfo resultaba repetitivo e incluso incómodo, una continua demostración de que el método funcionaba. La derrota, en cambio, es un filón, empezando por el debate surgido tras el partido del Bernabéu en la ida de semifinales de la Champions. De nuevo la tensión entre la idea, su ejecución, y aún más, la eficacia de esa ejecución. Yo creo que el Bayern jugó peor ese partido de lo que creen Martí y Pep, pero al menos ahora sé por qué ellos opinan lo contrario. La vuelta en Munich da para una tesis doctoral y es el verdadero conflicto que el protagonista del libro debe resolver para seguir adelante: ¿puede un equipo alemán remontar una eliminatoria siendo paciente y esperando su momento?

La pregunta sigue en el aire porque Guardiola decidió ir por las bravas, con cuatro delanteros, y acabó paseado por Aquiles a las puertas de Troya, lo que ayuda a que el misterio se prolongue al menos un año más.

En definitiva, Herr Pep es un buen libro porque es un libro con tensión, no una recopilación de tópicos sobre angelicales canteranos. Hay una visión amable del entrenador pero no molesta, hay cierta indulgencia con algunos errores pero esa indulgencia no impide que el lector saque sus propias conclusiones, hay escolástica pero sobre todo hay pragmatismo: un tío que está dispuesto a dejarse la vida con tal de aplastar al contrario, de follárselo. El placer de la competición, la adrenalina…

Algunas repeticiones, que resultan molestas y se deben según el autor a las prisas de las editoriales por tener el libro cuanto antes, quizá puedan solucionarse en ediciones posteriores. Por lo que sabemos, el libro se está vendiendo como rosquillas.

Es lógico: un personaje fascinante en lo claro y en lo oscuro, un equipo ganador y unos jugadores que alternan campeonatos de Europa con campeonatos del mundo. Lo ilógico, insisto, es que no se publiquen más libros así. Supongo que la propaganda, la hagiografía, el dossier de departamento de comunicación alargado hasta las doscientas cincuenta páginas son más fáciles de controlar.

Pero resultan infinitamente más aburridos.

23 Sep 19:16

Un poco de retrocáncer futbolístico. ¿Hay algo más cancerígeno...



Un poco de retrocáncer futbolístico.

¿Hay algo más cancerígeno que Bakero y Koeman rapeando?, sí, Bakero y Koeman rapeando con esas camisas.

Cortesía de El Halcón.

22 Sep 19:35

El hierro por sí solo atrae al hombre

by Henar Lanza

Nueva propuesta de lectura en paralelo: Ferlosio y DeLillo.

1. a) “La observación más clarividente y necesaria fue la de una señora de San Millán, que, a la pregunta sobre el porqué del múltiple homicidio (…), contestó: “¿Que por qué? Pues porque tenía una escopeta, por eso”. En un mundo que desde siempre se ha resistido denodadamente a mirar cara a cara la evidencia de que las armas son la primera, más constante y más fundamental causa del homicidio y de la guerra, esta señora ha acertado a expresar lo que ya dijo Homero: “El hierro, por sí solo, atrae al hombre”. Los hombres tienen como una especie de “terror histórico” a reconocer que las armas no son un medio, un instrumento, sino un estímulo, una sugestión, una fascinación. No pueden soportar la idea de que la guerra no esté regida por una relación racional de medio a fin y totalmente sometida a ella.”

Rafael Sánchez Ferlosio, “¿Tú de qué lado estás?”, El País, 7 de diciembre de 1996.

1. b) («El hierro por sí solo») Esa ceguera, a menudo voluntaria, que no ve cómo, en la violencia, las armas pueden invertir la ley biológica de que la función crea el órgano, rechazando la posibilidad de lo contrario: que sea el órgano el que cree la función, es la misma ceguera que, al menos desde Engels, en orden a la obcecada voluntad de racionalizar la historia, y por tanto la guerra, que es su pragma capital, se resiste con denuedo ante la mínima sospecha de que la mera existencia de las armas en sí misma pueda llegar a ser causa o tan siquiera concausa de la guerra; el rechazo responde al terror de que tal cosa significaría la más demoledora desautorización de la racionalidad de los motivos, por perversos que sean, de las acciones de los hombres. Pero bajo el imperio de «la razón instrumental», donde la racionalidad de la mera eficiencia en la relación de medio a fin -o lo que Schmitt, en el terreno de la razón de Estado, designaba como «tecnicidad»- ha suplantado la atención hacia la índole del fin en cuanto tal -sus buenas razones, su plausibilidad-, ya no puede excluirse que sea la fuerza sugestiva del campo metonímico de un instrumento, el aura de poder que irradia un arma, lo que se erija por sí solo en móvil suficiente de la acción. El viejo Homero ya sabía, al parecer, algo de esto: «El hierro por sí solo atrae al hombre».

Rafael Sánchez Ferlosio,
– La hija de la guerra y la madre de la patria, Barcelona, Destino, 2002 (176-177)
Sobre la guerra, Barcelona, Destino, 2007 (127).

2) “Especificaciones de calibre, granos de bala, los nombres de accesorios especiales. Todo ello servía para que los corresponsales llenaran sus reportajes de nombres utilizados a modo de facetas de la narrativa, intentando transmitir el impacto de los acontecimientos violentos por medio de concatenaciones de letras y números. A Mudgler le encantaba desde un punto de vista a la vez simple e irónico. Pronunciadas en voz alta por hombres sudorosos untados con grasa de camuflaje, aquellas palabras cifradas y acuñaciones poseían la gracia virgen de una estricta métrica de canto (311-312).”

Don DeLillo, Fascinación. Barcelona, Seix Barral, 1997. Trad., Gian Castelli Gair.


22 Sep 14:30

Ruptura de la pareja : Guía para afrontarla sin herir a los hijos

by juanma

Esta Guía de la ruptura de la pareja, puede ser una buena ayuda para comenzar la separación por buen camino, pensando en causar el menor perjuicio a los hijos.

21 Sep 08:44

Extremoduro pide a sus fans colocarse según las ganas de bailar

by Jorge Todolí

Aunque parezca que hablamos de drogas –que viniendo de Extremoduro, todo puede ser-, el grupo archiconocido de Plasencia ha emitido un comunicado para organizar a su público en los conciertos de su nueva gira.

Lo de colocarse en sentido metafórico ya, cada uno, tal, aunque el mismo empieza con una frase pronunciada por el exalcalde de Madrid en tiempos de La Movida, Enrique Tierno Galván, antes de un concierto hace treinta años en el Palacio de los Deportes: «Rockeros, el que no esté colocado que se coloque… ¡y al loro!».

Lo que viene a continuación es una interpretación personal, sin tapujos o eufemismos, de las palabras que dirige en el comunicado Extremoduro a sus fans…

«Roqueros, el que no esté colocado, que se coloque.

[Colocaos lo que queráis, pero colocaos… Confusión, no especifican el punto cardinal o tipo de droga]

Hola a todos:

Hemos observado en los conciertos que ya llevamos realizados en esta gira que, aunque a todos los que venís a vernos os une el buen rollo y las ganas de disfrutar,  sois gente de muy diversos tipos, edades y costumbres.

[Sois la jungla y no pegáis ni con cola: pijos, rockeros, hipsters, perroflautas –con todo el cariño-, hippies… hasta el periquito de la abuela Ramona, si consigue escaparse de la jaula]

Esto es algo de lo más bonito que nos puede ocurrir y, precisamente por ello, quisiéramos que todos pudierais estar a gusto en el concierto y disfrutar a vuestro estilo, viviéndolo como más os apetezca.

[La multiculturalidad, tribus urbanas que se repelen como imanes cantando al unísono y moviendo las manos de derecha a izquierda y viceversa… todo muy bonito: unos engominados a lo Ronaldo y otros desmelenados a lo Ana Botella a la salida de la peluquería]

En las filas delanteras venimos viendo a gente que quiere estar observando todo lo que ocurre, pegados a la valla, en una actitud más bien estática, disfrutando con los ojos y los oídos, y gente a la que le apetece vivirlo bailando y moviéndose, y pensamos que ambos grupos tienen todo el derecho a disfrutar su día de concierto a su manera.

[Actitud estática…¡moveos, coñe!, que algunos parecéis Tutankamón en sus horas bajas. Ya que esto no lo podemos cambiar, no os durmáis ni os molestéis entre los muermos y nuestros amados desmelenados]

Por eso ha surgido de nuestra factoría de ideas una que esperamos que os sea útil en este aspecto:

Pretendemos que los que queráis estar delante pero más tranquilos, os ubiquéis en la zona izquierda según veis el escenario (delante de Miguel), y los que queráis ejercer vuestro derecho al bailoteo, os coloquéis en la parte derecha (delante del animal). Queremos con esto que los que bailan no molesten a los que miran, ni los que miran a los que bailan.

[«¡Organisasión!», como decía el chiste… separaos: los Tutankamón delante de Miguel –chuparse un concierto con muermos delante, ¡Jozú, qué cruz!- y los ‘nuestros’ delante del animal, que ya los controlará a base de collejas si se pasan]

Estamos hablando de bailar y de desmadrarse, no de embestir, ni de agredir, ni de dar por el culo a los demás.

[Lo de dar por culo queda bastante claro… No os peguéis, por el amor de Dios, aunque alguno se lo merezca por Tutankamón irreparable]

Esto no es una prohibición para nadie de estar en uno u otro lado; si alguien quiere ponerse delante de Iñaki y estar quieto, puede hacerlo, pero que no se queje si a su alrededor están todos brincando.

[Que se atenga a las consecuencias el muermo o despistado que observe el concierto como si estuviera en la primera fila del Real Conservatorio. El tiovivo se queda corto al lado de un concierto movidito de Extremoduro, así que aparta, chaval]

Al entrar en el recinto, veréis una indicación a cada lado del escenario y solo tenéis que acercaros al ambiente que más os apetezca. La gente de seguridad que se encuentra en la valla os ayudará en caso de dudas.

[Parece que estamos en un aeropuerto más que en un concierto. Esta idea de ordenarlo todo tiene que venir de la AMO (Asociación de las Madres del Orden). Le preguntaré a una madre a ver si sabe de algo…]

Esperamos vuestra colaboración y, sobre todo, esperamos que esta forma de organizarnos en las primeras filas nos sirva a todos para disfrutar a tope del concierto, a nuestra manera, y sin la sensación de ser molestados ni de molestar.

[Lo dicho, ¡organización¡, no os peguéis que todos somos hermanos aunque Ronaldo y un heavy desmelenado solo tengan en común el blanco de sus ojos]

Nos vemos en el próximo».

[Colocados o no… ¡hasta la próxima!]

Foto de portada: Lamancharock, cedida por Extremoduro

 

The post Extremoduro pide a sus fans colocarse según las ganas de bailar appeared first on Yorokobu.

20 Sep 14:23

Friends para iniciados

by Tirso Montañez
Friends

Imagen: NBC / Comedy Central.

A estas alturas es muy difícil sorprender a alguien descubriéndole Friends, una de las telecomedias más famosas de la historia de la televisión. Como todos recordarán, tenía un planteamiento bastante simple: trataba del día a día de un grupo de amigos veinteañeros que vivía en Nueva York. La cuadrilla de seis amigos se formaba en torno a dos hermanos: Monica (Courteney Cox) y Ross Geller (David Schwimmer). Rachel Green (Jennifer Aniston) era una antigua compañera de clase de Monica (y de la que está secretamente enamorado Ross), Phoebe Buffay (Lisa Kudrow) fue compañera de piso de Monica, Chandler Bing (Matthew Perry) era vecino de Monica y amigo de Ross desde la universidad, y Joey Tribbiani (Matt LeBlanc) compartía piso con Chandler. A lo largo de diez temporadas y más de doscientos treinta episodios, que se dice pronto, fuimos testigos de sus desastrosos amoríos (donde Ross se llevaba la palma con tres divorcios), coyundas, cambios de pareja, enfados y reconciliaciones, y es que la serie se basaba, principalmente, en sus relaciones cotidianas. Y no solo contado con gran sentido del humor, sino que además incitaba al debate: ¿quién no se ha posicionado enérgicamente en el asunto de tomarse un descanso?

Como es lógico, la mayoría de los minutos en pantalla eran copados por los seis protagonistas (en los que incidiremos más adelante), pero la serie contaba con la participación de grandes secundarios recurrentes como el perfecto y sarcástico Richard Burke (Tom Selleck), coronado con el impagable momento en el que Chandler intenta imitarlo dejándose bigote, o la chirriante OMG Janice (Maggie Wheeler) que aparecía inopinadamente en pantalla con su grito de guerra ya fuera en un paritorio, en una tienda de colchones o en una clínica de fertilidad. Además, tuvimos la oportunidad de ver varios actores antes de que se hicieran mundialmente famosos como George Clooney y Noah Wyle que hacían de sendos doctores en el capítulo 1×17 como en la serie Urgencias o a Hugh Laurie (que más tarde sería el Dr. House) como quisquilloso compañero de avión en el 4×24. O también, estrellas ya consagradas que se dejaban caer por la serie como Danny DeVito, que daba vida al stripper más deprimente de todos los tiempos; Julia Roberts, que interpretaba a una chica que de niña había sido traumatizada por Chandler (curiosamente en la vida real estos dos actores fueron pareja por algún tiempo tras conocerse rodando el capítulo); Brad Pitt, que interpretaba a un chico que de chaval había sido traumatizado por Rachel (Pitt y Anniston eran pareja cuando grabaron el episodio) o Bruce Willis, cuyo personaje traumatiza a Ross por ser el padre de su joven novia y por salir brevemente con Rachel (no ha trascendido que Schwimmer y Willis fueran pareja en aquellos momentos). Sí, hubo muchos momentos de gran carga cómica, pero hubo uno en el que tocaron techo con numerosos metachistes que se aprecian aún mejor tras ver toda la serie: un capítulo para iniciados en Friends.

4×12: El de los embriones

En Friends no se devanaban los sesos para poner título a los capítulos; nada de dobles sentidos ni frases pretenciosas que te hicieran pensar. Todos tenían la misma estructura descriptiva, donde se resumía una de las tramas principales del episodio o, rizando el rizo, se referían al formato como el titulado El de después de la Superbowl (por su hora y día de emisión —que les valió por cierto su máxima audiencia, por encima incluso del episodio final—). En el 4×12 en cuestión, la trama principal giraba en torno a los embriones que se iba a implantar Phoebe como vientre de alquiler de su hermano, poco más que un adolescente, que estaba liado con su exmaestra de primaria menopáusica (los besos más apasionados que se ven en Friends son los que se dio esta pareja). Hay quien podría decir que este hilo argumental era una apuesta un tanto arriesgada para una telecomedia familiar de finales de los noventa.

Pero esa era la trama secundaria de este capítulo, puesto que al fin y al cabo Phoebe siempre fue el patito feo de la serie: una hippy de infancia atroz que cuando canta parece que están matando a un cerdo a pellizcos, a excepción de cuando se acatarra (gracias a las mucosidades su voz adopta un sexy tono grave). Tampoco es que el resto de personajes tuvieran un perfil común: una exobesa mórbida adicta al orden, un doctor en paleontología inseguro e infantil, un anodino joven que esconde su timidez y complejos tras el humor, una pija redomada que ansía no serlo y un tipo cuya máxima aspiración cada día es comer y follar (tal vez el perfil psicológico más cercano a una persona de la vida real). Y es que intensos análisis de esta serie llegaron a la conclusión de que funcionaba tan bien, aparte de por los obvios aciertos de guion e interpretativos, porque cada uno de los personajes suponía la proyección de una etapa vital: Phoebe representaba la infancia, donde el juego y la desinhibición frente a las convenciones sociales son lo habitual; Rachel la preadolescencia, personificada en los caprichos y rabietas; Joey la etapa de la pubertad donde el sexo y comer son las ambiciones a corto y medio plazo; Ross sería la época universitaria donde el conocimiento y la inmadurez son características; Monica, la entrada a la etapa adulta por su afán por el control; y Chandler representa la vejez, donde estás de vuelta de todo y lo demuestras con ironía. Puede que sea demasiado rebuscado para una simple sitcom.

concurso

Imagen: NBC / Comedy Central.

La pollita está sufriendo algunos cambios

La trama buena, que aparentemente era secundaria puesto que ni siquiera puso nombre al capítulo a pesar de que influyó más en el desarrollo de la serie que la principal, fue la apuesta entre Chandler y Joey frente a Monica y Rachel, para dilucidar qué pareja sabía más sobre sus amigos contrincantes. Para resolver la disputa (bastante infantil, por supuesto, pero ahí está la gracia), Ross se encargó de preparar un concurso de preguntas y respuestas sobre aspectos de la vida de cada uno de ellos, que son un guiño a los seguidores de la serie. Comenzaron las chicas:

P: ¿Cuál es la mayor manía de Monica?

R: Animales vestidos de humano.

Ojo, «la mayor manía» de Monica. Es decir, por encima de su afán por competir a muerte en cualquier cosa o por guardar un orden establecido en cada aspecto de su vida, están los animales vestidos de humano.

P: Según Chandler, ¿qué fenómeno le da siempre un susto de muerte?

R: Michael Flatley, el Señor de la Danza.

Porque «sus piernas se menean como si no tuvieran nada que ver con su cuerpo». Otra rareza de Chandler.

P: ¿Cómo se llamaba la abuela de Ross y Monica a la que fueron al entierro?

R: Althea.

Joey sorprendentemente acierta «probando suerte». Era una pregunta difícil para los espectadores puesto que este nombre nunca fue dicho en antena; hasta ese momento, solo se habían referido a ella como Nana, y casi todos la recordaremos porque descubrimos que le iba el BDSM y las esposas aterciopeladas.

P: Cada semana llega puntualmente el teleprograma al piso de Chandler y Joey. ¿Qué nombre aparece en la etiqueta de envío?

R: Chandler Bing.

Error; de hecho llegaba a nombre de «Señorita Cherendler Bong». Una confusión más sobre la sexualidad de Chandler, tantas veces explotada humorísticamente en la serie: y es que ni los propios protagonistas lo tenían claro en los primeros capítulos. Las chicas fallaron la pregunta incluso a pesar de robarles el teleprograma con regularidad; descubrimos que no solo era Joey el que sableaba (en concreto, su refrigerador) a sus amigas.

P: ¿Cómo se llama la revista masculina de Las Vegas del padre de Chandler?

R: Viva Las Gaygas.

Otro de los secundarios recurrentes fue Kathleen Turner… que interpretaba al padre transexual de Chandler. Impactante su voz grave y su aspecto para los que le perdieron la pista desde su aparición como tímida aunque sensual escritora en Tras el corazón verde. Después de conocer a su padre y a su madre (una escritora de literatura erótica que sonroja a Chandler), se entiende mejor su problemática infancia, con petición de divorcio durante un Día de Acción de Gracias incluido.

Así pues, con este emocionante desenlace, hay un empate a nueve aciertos. ¿Qué hacer entonces?

La ronda relámpago

Imagen: NBC / Comedy Central.

La Ronda del Relámpago

Ross, previsor y perfeccionista aunque sin llegar a los extremos de su hermana, ha preparado una tanda más de preguntas y tendrán treinta segundos para contestar a todas las que puedan: el desempate se resolverá con La Ronda Relámpago. Monica se calienta y dobla la apuesta. Chandler no se echa atrás y sube aún más, hasta que la escalada económica se rompe y se reformula la apuesta: si ganaban los chicos, se quedarían con el piso de las chicas, mientras que si ellas eran las vencedoras, ellos se tendrían que deshacerse de sus mascotas (un hermoso pato y una entrañable pollita que se había transformado en un formidable gallo que despertaba a sus amigas).

P: ¿Cuál era el apodo de Monica cuando era portera de hockey hierba?

R: La portera foca.

Cuando era pequeña, Monica tenía un problema con el peso. Los chistes de gordos (otro tema espinoso hoy en día) son recurrentes cuando evocan aquella época: sin ir más lejos, cuando fue exploradora tuvo que pagar varias cajas de galletas, de esas que venden para recaudar fondos, porque se las comió todas. Por eso, en los flashbacks, Monica aparecía como un muñeco de Michelín (y Rachel con una tremenda nariz, todo hay que decirlo).

P: Rachel afirma que es su película favorita.

R: Las amistades peligrosas.

P: Pero en realidad es.

R: Este muerto está muy vivo.

Es difícil creer que alguien tenga como película favorita Las amistades peligrosas, una película bastante sobrevalorada, lenta y espesa; sería incluso más creíble que en su lugar fuera Juegos salvajes (una adaptación contemporánea de la misma obra) la elegida. Se trata de otra faceta más de su personalidad de la que se avergüenza. No olvidemos que Rachel, en la universidad, cambió de especialidad porque en psicología no había sitio para aparcar.

P: ¿En qué parte del cuerpo se le quedó clavado a Monica un lápiz cuando tenía catorce años?

R: (inaudible).

Error. En la oreja. Es evidente lo que suponemos todos.

P: ¿En cuántas categorías clasifica Monica sus toallas?

R: Once.

«Uso diario, elegantes, elegantes para invitados…». Pero como se acaba el tiempo, responden a la desesperada, en el último segundo… ¡y aciertan! Qué tipo de enfermedad mental te hace clasificar las toallas en once (¡11!) categorías. Bajo esta perspectiva, que la mayor manía de Monica sea los animales vestidos de humano adquiere una nueva dimensión.

Cuatro aciertos para los chicos. Es el turno de Rachel y Monica y, aunque impera la deportividad, cuando se cruzan golpean sus puños, lo que equivale a un corte de mangas como contaban en el 4×05.

P: ¿Cuál es la comida favorita de Joey?

R: Bocadillos.

Lo que habíamos comentado anteriormente: un hombre simple, con gustos e intereses simples. Aunque, ojo: con la comida no se juega. Joey es el tipo de persona que no duda en ponerse unos pantalones de premamá para poder comerse un pavo de nueve kilos. O, como vimos en el capítulo 10×09, en el que sale a cenar con una chica, JOEY NO COMPARTE LA COMIDA.

P: ¿Cuántos años tenía Chandler cuando tocó su primera teta?

R: Catorce.

Error. Tenía diecinueve: Joey le mira pidiendo explicaciones. Otro motivo (o una causa) para estar traumatizado, junto con su padre transexual, su madre conocida como Lady Zorra por sus compañeros de escuela, y por tener un tercer pezón. Razones no le faltan para escudarse en el humor.

P: Joey tenía un amigo de infancia imaginario. Su nombre era…

R: Maurice.

P: Su profesión era…

R: Vaquero del espacio.

El toque infantil de Joey, puesto en evidencia con la inclusión de Abracín (su pingüino de peluche) en alguna subtrama de la serie. Y llega la pregunta definitiva.

¿De qué trabaja Chandler Bing?

Las chicas enmudecen. Chandler no entiende por qué no la saben ellas… ni nosotros. Y es que hasta ese momento no habían explicado del todo a qué se dedicaba. Así como el resto de los personajes deja clara su profesión (Joey actor, Rachel camarera y luego en empresas de ropa, Phoebe masajista, Monica cocinera y Ross paleontólogo), con Chandler no entraron en detalle, al menos al principio. Más tarde sí lo especificaron, cuando cambia de trabajo a uno del sector publicitario en el que su jefe tenía una estilo de coaching peculiar (daba motivadores azotes en el culo), hasta ese momento daban a entender que era algo relativo al proceso de datos, pero ¿qué más da? Rachel lo tenía claro:

R: Es un TRANSPOSITOR.

«Esa palabra ni siquiera existe». Las chicas no se lo pueden creer cuando Ross les comunica que ha terminado su tiempo… mientras que los chicos comienzan su Baile de la Victoria.

Triunfo y derrota

Imagen: NBC / Comedy Central.

El cambio de piso supone casi una infidelidad porque el apartamento de Monica es como uno más del grupo de amigos. Y eso que, sin llegar a los niveles de Melrose Place, todos (a excepción de Monica y Phoebe) se han enrollado entre sí alguna vez, ya sea por voluntad propia o en flashbacks, what ifs o malentendidos (1). De hecho, así fue como unos episodios más tarde, Rachel y Monica consiguieron recuperar su apartamento: besándose durante un minuto delante de Chandler y Joey… pero fuera de plano.

El Central Perk o el piso de Joey y Chandler (siempre será «el piso de Joey y Chandler» aunque, de las diez temporadas de la serie, convivieran juntos poco más de la mitad puesto Chandler se fue a vivir con Monica durante la sexta temporada) también son lugares importantes para el desarrollo de Friends, pero el de Monica es el séptimo de la pandilla, el nexo de unión, el pegamento. David Crane y Marta Kauffman, guionistas y creadores de la serie, probablemente también con esa sensación, idearon que la historia de estos seis (¿siete?) amigos acabara cuando todos abandonan el piso de Monica. Una prueba que consolida esta teoría es que en ese último capítulo se desvela, en un diálogo aparentemente intrascendente, que Ross —el único que no habíamos visto vivir ahí— también habitó un tiempo en el apartamento (se fue a vivir con su abuela cuando de chaval quería ser bailarín). Refuerza esta hipótesis que en el piso de Chandler y Joey también vivieran todos (2), pero eligieron para la despedida el de Monica. En ese capítulo final, uno a uno, van dejando todas las llaves en una repisa, entre lágrimas reales de los actores. En parte porque se acababa la serie que les dio fama y, por qué no decirlo, porque dejarían de cobrar un millón de dólares por capítulo. Más de diez años después de este (y veinte desde el inicio de la serie), cada cierto tiempo vuelven los rumores y desmentidos de una reunión de los protagonistas, ya sea para una nueva temporada, para un episodio especial o una película. De momento, las llaves siguen esperando que alguien las recoja.

llaves

Imagen: NBC / Comedy Central.

Para saber más

Friends Peich, la mejor web y base de datos sobre Friends en castellano.

Lean los Tags al final de esta entrada para recordar más momentos de Friends.

(1) Veamos las quince combinaciones (sin contar besos de saludo):

Ross y Rachel: el motor romántico de la serie, se besaron en numerosas ocasiones.

Monica y Chandler: a partir del 4×24, infinidad de veces.

Ross y Phoebe: en el 5×11 para celebrar el año nuevo y en el 3×06, tras descubrir Ross (en un flashback) que su mujer es lesbiana.

Ross y Monica: en el 10×11 nos cuentan que se besaron por error a oscuras en una fiesta de su juventud.

Ross y Chandler: en el 3×11 se sobreentiende que Chandler, borracho, ha besado alguna vez a Ross.

Ross y Joey: en el 2×24, Joey le pide ayuda para preparar una audición en la que tenía que besar a un hombre, y aunque al principio no quiere, Ross finalmente accede… pero demasiado tarde y besa a Joey horas después de la prueba.

Rachel y Monica: en el 4×19 se besaron durante un minuto delante de Joey y Chandler (aunque no se vio en pantalla) para recuperar su apartamento.

Chandler y Joey: en el 1×10, en una Nochevieja en la que Chandler se puso especialmente pesado porque no le besaba nadie.

Chandler y Phoebe: en el 5×02, como a Rachel, Chandler la besa para disimular tras haber besado a Monica por descuido (aún llevaban su relación en secreto), y en el 5×14 se besan por una broma llevada demasiado lejos («no saben que sabemos que saben que lo sabemos»).

Monica y Phoebe: no hay constancia.

Rachel y Chandler: en el 5×02, Chandler la besa para disimular tras haber besado a Monica por descuido (aún llevaban su relación en secreto); en el 10×11 durante una fiesta de su juventud; en el 3×06, durante una fantasía de Rachel; y en el 3×11 se sobreentiende que Chandler, borracho, la ha besado

Rachel y Phoebe: en el 7×20, Phoebe besa a Rachel para saber lo que se siente al besar a una mujer.

Rachel y Joey: bastantes veces (hubo épocas en la que estuvieron colgados el uno del otro).

Monica y Joey: en el 7×16, cuando imaginan cómo habría sido su futuro si se hubieran enrollado.

Joey y Phoebe: a pesar de no haber tenido una relación en firme, se besaron en numerosos capítulos, como en el 1×16, donde Phoebe se hizo pasar por su hermana gemela Ursula, que estaba saliendo con Joey; en el 2×24, para comprobar que Joey seguía besando bien; en el 7×14, Phoebe se quejaba de que no le habían dado el beso perfecto y Joey se lo toma como un reto; en el 8×02, tras pedirle Joey el matrimonio porque creía que estaba embarazada; y en el 9×05, porque por fin pueden pedir la cena tras llevar más de una hora esperando al resto.

(2) Todos vivieron en el apartamento de Joey y Chandler. Además de Rachel y Monica tras perder la apuesta (y Rachel más adelante también fue compañera de piso de Joey durante algún tiempo), Ross se quedó en el piso tras su divorcio con Emily hasta conseguir el piso del Hombre Feo Desnudo, y Phoebe cuando su apartamento sufrió un incendio.

19 Sep 14:11

Barcelona. Hoy viernes. Ultrashow en el teatro ...

by Miguel Noguera
Sergioski02

jajaja, sigue teniendo filo le cabron




Barcelona. Hoy viernes. Ultrashow en el teatro Goya. ¡Pam! El regreso al Goya no está exento de polémica, pues hace apenas unos días, tras escribir varias cartas a la dirección del teatro, un desconocido, que se presentó como sr. Mücke y afirmó pertenecer a la organización de fiestas del distrito, me relató a modo de anécdota que hace apenas unos años varios de los miembros de la antigua junta habían manifestado su intención de nombrar como albacea al hermano del ya difunto rector de los cursos de capacitación personal y liderazgo que se impartían en la renombrada academia Walldoffer... Y ASÍ, CON UNA DECLARACIÓN QUE HABÍA PERDIDO EL ANCLAJE Y SE RAMIFICABA PROGRESIVAMENTE, SE FUERON ALEJANDO DEL ANUNCIO DEL ULTRASHOW, DEL ASUNTO QUE LES OCUPABA, DEL FACEBOOK, DE TODO.

(En la imagen, sobre los ojos electrificados de la cyberpunk, CEROS Y UNOS DEMASIADO GRANDES, DEMASIADO BASTOS, aunque, gracias a eso, nítidos y fáciles de leer para nosotros).

Nada, que esta noche hay Ultrashow en Barcelona. Entradas aquí:http://www.traslarisa.es/evento/183/
18 Sep 18:02

Escocia, el referéndum en el que todos ganan

by Borja Ventura
Sergioski02

"Política, economía, medios de comunicación, fútbol… Todo juega en un tablero en el que se han vivido dos años de presiones e intereses. Pero una lectura resulta, quizá, más esperanzadora que ninguna. Ni Escocia ni Cataluña han vivido el terrorismo independentista que sí vivieron Irlanda y Euskadi. Y curiosamente son esos lugares alejados de la violencia los que han logrado estar más cerca de la independencia. Al menos de momento."

Las separaciones casi nunca son fáciles. Cuando uno lleva un tiempo apegado a algo o a alguien tomar la decisión de irse cuesta. Si nos pasa a nosotros los humanos, cómo no le va a pasar a los países, la forma de vida más artificial y a la vez más humana que existe. En el caso de Escocia son 307 años de relación con el Reino Unido, nada menos. La cuestión es cómo el Reino Unido aceptó de buen grado hacer un referéndum que pudiera dejarles sin el “unido” en el nombre y sin azul en la bandera, y cómo Escocia decidió embarcarse en una cruzada política tan arriesgada en plena crisis continental. Y, sobre todo, qué enseña todo este proceso, que no es poco.

Pocas preguntas tan directas. Y pocas preguntas con dos respuestas opuestas y que, sin embargo, se elija lo que se elija, todos ganan. En Escocia o se gana la independencia o se ganan más competencias. En Reino Unido o se gana a un hijo pródigo con vínculos reforzados o se gana, al menos, la nobleza de perder en un combate democrático y de forma amistosa.

Y, sobre todo, el referéndum es el ejemplo de que hay otras formas de hacer política, más allá de la confrontación ideológica o religiosa, y otras formas de luchar por la independencia más allá de la violencia.

El 15 de octubre de 2012 los líderes políticos de Reino Unido y Escocia acordaron celebrar un referéndum de independencia. Han sido casi dos años de campaña, en plena crisis económica, y con no pocas dificultades internas en ambos bandos. Uno criticado por la forma en que, siendo conservador, ha permitido que se lleve a cabo la consulta; el otro criticado por sus posturas abiertas a la integración europea o en la OTAN en caso de conseguir la independencia.

Pero pese a tanta preparación, como casi todo en la vida, todo se ha decidido al final. De hecho, el ‘no’ a la independencia iba muy por delante en las encuestas hasta que un brillante discurso en un debate televisivo y los tropiezos dialécticos del equipo contrario a la independencia equilibró la balanza. En cuestiones de nacionalismo quieras que no pesan mucho los argumentos emocionales (además de los recursos naturales, por aquello del petróleo escocés), de ahí que una locución acertada pueda hacer saltar todo por los aires.

Desde el resto de Europa todo parece muy raro. Un partido independentista gana en Escocia y el ‘premier’ británico, conservador él, les regala un referéndum. Así, sin más. Votad. Decidid. Ahí es nada. Europa, que ha visto cómo se resquebrajó la URSS tras una larga agonía y sigue viendo tres décadas después líos en Georgia, Ucrania y las repúblicas caucásicas. Europa, que ha visto declaraciones unilaterales de independencia en los Balcanes, con conatos de reabrir heridas y no pocos países (como España) que no aceptan la independencia de algún país, aunque esté auspiciada por la ONU.

Separarse es difícil. Suele suponer la constatación de un fracaso, como de una pareja que se rompe. Aunque a veces sucede que hay esos raros acuerdos. De eso también sabe Europa, que vio a Checoslovaquia partirse en dos con una sonrisa en la cara y fiesta conjunta en las calles. Una jaula de grillos.

Lo de Escocia y Reino Unido es, incluso, más raro que lo anterior. No es sólo una lucha de unionistas y separatistas, o de progresistas y conservadores. Es también un choque religioso entre católicos y protestantes, y uno de pertenencia entre euroescépticos y eurofílicos. A más diferencias, más motivos para el desencuentro. Pero no. Ahí estaban, sonrientes, Cameron y Salmond firmando hace dos años y abordando las cosas con normalidad. Incluso cuando la Orden de Orange se puso a desfilar por las calles de Edimburgo. No pasa nada: se discute, se vota y punto.

Imagina cómo verán esto desde EEUU, donde debe resultar sorprendente que en apenas 500 kilómetros puedas atravesar varios países y aún seguimos peleándonos, reclamando mil Estados más.  O nosotros en España, acostumbrados a votar poco y mal, atónitos y con los frentes de Euskadi y Cataluña abiertos de par en par y envidiando a la muy consultiva (y rara) Suiza.

Porque la cosa es, ¿por qué Escocia sí y España no?

Mucho antes del apretón de manos entre Salmond y Cameron, allá por 2001, España vivió un momento equivalente, que no similar. En aquel año el lehendakari Ibarretxe presentó su plan que conducía a una soberanía de Euskadi, un plan que se concretó en 2003, se aprobó en el Parlamento Vasco y se envió a Madrid para que el Congreso lo validara. Y no lo hizo: en 2005 lo tumbó por una enorme mayoría.

Ahí terminó el intento soberanista por la vía de la reforma legal.

Muchos años después, con la lección aprendida, el nacionalismo catalán ha intentado otra cosa. Respaldados por una gran mayoría, igual que el nacionalismo vasco entonces, directamente han propuesto la celebración de una consulta, a la que el gobierno central se ha negado.

¿Cuáles son las diferencias? En el caso escocés, al ser un Estado miembro de una unión, el máximo representante político decidió acordar con ellos la posibilidad de hacer un referéndum vinculante pero, más importante aún, también escocés. Es decir, son los escoceses los que votan sobre si Escocia sigue o no en el Reino Unido.

Ese fue el ‘fallo’ de Ibarretxe: al hacerlo por la vía legal, según la legislación española y en tanto en cuanto ni Euskadi ni Cataluña son Estados como Escocia, es el conjunto de España el que llegado el momento tendría que votar. Por eso Ibarretxe llevó su plan a Madrid… y por eso fracasó: de nada valió hacer hincapié en que llegaba con mayoría absoluta desde el País Vasco. La mayoría de España opinaba lo contrario.

Y esa es la ‘lección’ aprendida por Mas: si hace una consulta, aunque sea no vinculante y meramente ilustrativa, existe la posibilidad de que actualmente ganen los votos a favor de la independencia aunque fuera con una enorme abstención. Se puede tumbar una ley aprobada con mayoría absoluta como la de Ibarretxe, pero… ¿se puede decir que no a una mayoría cuantitativa y que se expresa en forma de voto?

Como casi siempre en España, la cuestión es una pescadilla que se muerde la cola: a mayor oposición del Gobierno, mayor pujanza del sentimiento nacionalista, y más grande la tensión en la cuerda. En el caso británico lo están haciendo al revés: para lograr que gane el ‘no’, el Gobierno ha firmado que en caso de que Escocia siga integrada en la unión ampliarán sus prerrogativas de autogobierno y su autonomía como territorio.

Por la vía legal, la cuestión vasca y catalana tiene mala solución: puede que la mayoría de ambas regiones votara ‘sí’, pero resulta utópico pensar que la mayoría de España votara ‘sí’. Así que la única vía es cambiar la Ley. Sea cambiar la Constitución para convertirnos en un país federal, sea para cambiarla en lo referente a quién debe votar en una consulta así y en qué términos puede convocarse.

Las diferencias entre lo de Escocia y lo nuestro no terminan ahí. La prensa ha jugado un gran papel a la hora de movilizar la corriente de opinión predominante. Basta echar un ojo a las portadas del día del referéndum, todas hablando de un día histórico y, como mucho, haciendo apelaciones a lo común, lo que une y lo emotivo. Sin embargo, hay una prensa más británica que la británica, que es la conservadora española: tan afanados están en demonizar el independentismo catalán y vasco que demonizan cualquier independentismo, también el escocés, en un giro ideológico que ni los diarios conservadores de Londres hacen.

Otras palancas que se han manejado para meter miedo con el fantasma soberanista son las de que una Cataluña (o Euskadi) independiente no estaría en la UE, por tanto tampoco en el euro, y por tanto el castigo monetario a su nueva divisa sería terrible. O nosotros o el caos. Eso, y el uso del lenguaje. El “desafío” nacionalista. El nacionalismo puede gustar o no, pero no es un desafío, es un punto de vista, una ideología si se quiere.

El papelón bochornoso de la prensa más posicionada no termina ahí. No pocos han pedido la salida de la selección española de jugadores que se manifestaron pidiendo votar. No es que apoyen o no la independencia, es que pidieron poder votar. Son los mismos que dicen que si Cataluña fuera independiente, a ver qué iba a hacer el Barça jugando una Liga donde el mejor equipo sea el Espanyol. En Escocia eso no pueden decirlo, porque Celtic y Rangers no juegan contra Chelsea o Manchester, sino contra el Hearts, el Aberdeen y otros equipos… escoceses.

Y no pasa nada.

Ganara quien ganara el referéndum, Reino Unido ya había ganado nada más abrir las urnas. Afrontar un problema, dar la voz a la gente y llegar a acuerdos parece la mejor manera de resolver un conflicto y, de paso, que quienes pierdan acepten de buen grado el resultado a pesar de la derrota. Si no se pregunta nunca se conocerá la respuesta, y esa incógnita siempre estará ahí. Volviendo al símil de las parejas, como quien duda de si le han sido o no infiel y prefiere no saberlo y martirizarse eternamente pensando que así el recelo desaparecerá.

Política, economía, medios de comunicación, fútbol… Todo juega en un tablero en el que se han vivido dos años de presiones e intereses. Pero una lectura resulta, quizá, más esperanzadora que ninguna. Ni Escocia ni Cataluña han vivido el terrorismo independentista que sí vivieron Irlanda y Euskadi. Y curiosamente son esos lugares alejados de la violencia los que han logrado estar más cerca de la independencia. Al menos de momento.

The post Escocia, el referéndum en el que todos ganan appeared first on Yorokobu.

18 Sep 09:16

Art hacking para una sociedad donde «las pizzas llegan más rápido que la policía»

by Jaled Abdelrahim

Cuando el artista urbano Martin Parker abandonó el grafiti, la razón no fue que quisiera sacar sus mensajes sociales y políticos de los muros de París y Nueva York, donde solía plasmarlos. Lo que quería era mejorarlos. Su trasmutación se debió a que encontró «un mejor método de expresarse utilizando elementos más allá de la pintura y el aerosol», esgrime. Su lema, tomado de Fort Boyard: «siempre más alto, más grande, más fuerte». Su estilo: el art-hacking en renovación constante.

Las declaraciones se las respondía este artista que guarda con recelo su identidad a la entrevista que lograba hacerle Inzestreet. Al exgrafitero ahora le sirve cualquier cosa que encuentre en las calles para mandar bombazos a las conciencias de la sociedad. Todo muro, máquina, instalación, cartel luminoso o mobiliario que se cruce por su camino puede ser objeto de una rápida intervención cultural con mensaje.

martin-parker-street-art-22

martin-parker-street-art-14

martin-parker-street-art-32

El francoamericano asegura que lo de llevar su vida al anonimato fue una consecuencia de la persecución a la que se vieron sometidos muchos artistas urbanos en Nueva York tras el control policial que imperó en la ciudad tras el 11 de septiembre de 2001. Por seguridad, se desharía de su identidad, pero pondría cada vez más fuerza en el contenido de sus recados.

«Tendemos a olvidar que el génesis del arte de la calle era el grafiti y fue principalmente una reclamación protesta. Muchos artistas urbanos de hoy no hacen nada: un poco de cemento en moldes de sus rostros sin sentido, pegar trozos de espejo, pintar ojos en bolardos de aceras parisienses… ¡que se detengan! Están relegando el arte urbano a un rango de segunda clase decorativa de arte».

Para él, crear es llenar de rifles una máquina expendedora, disponer estanterías de piedras lapidatorias con las medidas perfectas que indica el estado iraní, recolocar las letras de los escaparates de las instituciones financieras, hackear carteles luminosos de carretera para que hablen de algo más que del tráfico y hacer misivas en collages tamaño túnel.

Poco a poco, este desconocido activista se va haciendo un hueco en las redes y en las conversaciones de acciones urbanas de altura artística. Asegura que para que deje de hacer lo que hace, primero tendrá que dejar de ver una sociedad donde «las pizzas llegan más rápido que la policía».

* Fotos encontradas en Ufunk

Más información en Inzestreet

martin-parker-street-art-33

martin-parker-street-art-29

martin-parker-street-art-25

martin-parker-street-art-23

martin-parker-street-art-12

martin-parker-street-art-7

martin-parker-street-art-4

martin-parker-street-art-3

martin-parker-street-art-1

martin-parker-street-art-2

martin-parker-street-art-9

martin-parker-street-art-10

martin-parker-street-art-34

martin-parker-street-art-17

martin-parker-street-art-6

martin-parker-street-art-5

martin-parker-street-art-16

martin-parker-street-art-20

martin-parker-street-art-31

martin-parker-street-art-28

martin-parker-street-art-27

martin-parker-street-art-24

martin-parker-street-art-19

martin-parker-street-art-15

martin-parker-street-art-13

martin-parker-street-art-18

martin-parker-street-art-21

martin-parker-street-art-30

The post Art hacking para una sociedad donde «las pizzas llegan más rápido que la policía» appeared first on Yorokobu.

17 Sep 19:12

NoDoodle: la guerra creativa al escaparate más vistoso del mundo

by Jaled Abdelrahim
Sergioski02

soy solo yo, o esto de los doondle me la trae al peiro desde que los inventaron. No me parece nada maravilloso.

«No sé si es un sueño común de todos los diseñadores, pero wey, entiendo que sí. ¿A quién de nosotros no le gustaría ver su diseño en las letras de Google?», dice el mexicano Eduardo Salles, «¡es el front page del mundo!». Esos fueron, más o menos, los avariciosos motivos de villano de cómic que movieron al creativo a declarar una humorística guerra a los doodles, los gráficos con los que cada día el gran gigante de internet trata de amenizarnos las jornadas. «NoDoodle es el sitio donde acaban los doodles que nunca llegarán a serlo», trata de conferir en palabras un sentido a su monstruo.

Este archipopular ilustrador del cinismo, hace dos años que tuvo esta idea que se vio obligado a abandonar por falta de tiempo: «¿Cómo sería un sitio que ocupara la misma estructura que Google, con su doodle incluido, el mismo buscador incluso, pero en vez de con esos diseños con los que a mi me gustarían?».

No tuvo tiempo para demasiados, «unos 22», recuenta mentalmente, pero fueron suficientes para lograr dársela a la revista Rolling Stone, que publicó que Google rendía homenaje a Jimmy Hendrix tras haber confundido uno de sus NoDoodles con un producto del buscador estadounidense. «Sí, se trata de un plagio de la estructura al 100%», reconoce y reivindica Salles entre risas, «ese es el chiste».

hendrix

Tras divertirse un rato en aquel tiempo creando las antítesis de los famosos gráficos, el proyecto quedó dormido un bienio hasta su reencarnación digital hace tan solo tres semanas. «Ahora se trata de un proyecto colaborativo», habla el ilustrador sobre el nuevo esqueleto del fénix. Su estímulo para devolverlo a la vida, afirma, fueron los compañeros de trabajo que ha encontrado en su nuevo puesto en la Agencia Flock.

En total son ahora ocho los encargados de dar vida de lunes a viernes a este antibuscador, «pero la idea es abrirlo a mucho más que eso. Queremos que participen muchos diseñadores, de fuera de la agencia, que todos puedan mostrar esas creaciones que Google nunca sacará. ¿O quién sabe si acabarán por fijarse en alguno de nosotros para ficharnos?»

Para ellos ocho, por el momento, la experiencia está siendo un juego al que se han enganchado, y hasta le han agarrado vicio. «Está muy divertido, se ha convertido en una competencia entre nosotros. De las de camaradería. Si uno hace un NoDoodle muy chingón, al siguiente que le toque dice, ¡ah no!, pues yo me voy a rifar más que este cabrón…», matiza la realidad del proceso creativo que siguen.

«A mi me ha tocado un mal puesto porque me toca el día después de Rafahu, que tiene una calidad espectacular. El otro día hizo uno de César Millán el día de su cumpleaños, y el amaestrador de perros lo retuiteó y se formó un quilombo, creía que Google le había dedicado un día y nadie de sus seguidores lo encontraba. ¡Pero es que ahora hasta le sigue Millán a Rafahu en Twitter! Son por esas cosas por las que los demás decimos: ‘¡nooo!, ¡le sigue! ¡este wey ya me ganó!’».

Y así pasan sus días de trabajo (en las horas libres, no cabe duda). Poseen la casi recién iniciada colección en Tumblr para quien no se acuerde de buscar desde NoDoodle a diario, no obstante, ya están trabajando en que los usuarios puedan tener la opción de elegirles como buscador inicial automáticamente. No tienen miedo de que Google despliegue sus alas para proyectar su sombra de amenaza sobre ellos. «Me he movido con algunos responsables de la empresa, y pienso de verdad que su forma de verlo será buenrollista. Esto en realidad no es una competencia sino un homenaje», explica Salles.

«Si no me equivoco, Google tiene un departamento dedicado exclusivamente a hacer los doodles, y para poder participar en un concurso para tratar de meter diseños desde fuera de la empresa, solo está su proyecto Doodle 4 Google, que es abierto, pero solo pueden participar niños de menos de 18 años. Esta es la forma que nos queda de reivindicar nuestra presencia en el buscador».

Lista de cabecillas del nodoodlelismo:

Typewear

Dustin_Hoffman_Typewear

Jhonen Vasquez, creador de Invader Zim_Typewear

NFL_TypewearGabriel Pich

Usain_Bolt_pitch

Keanu_Reeves_Pitch

Hulk_Hogan_PichRupit

Cantinflas_Rupit

Andrés_Calamaro_RupitStnk

Construccion_Muro_Berlin_StnkEdgar TCB

Enzo_Ferrari_EdgarTCB

Julio_Cortázar_EdgarTCBRafahu

Cesar_Millan_Rafahu

Spiderman_RafahuCritos

Laura_Bozzo_Critos

Michael_Jackson_CritosSalles

 

Charlie_Brown_Salles

Edward_Norton_Salles

Power_Rangers_Salles

The_Wall_Salles

Steamboat_Willie_Salles

Seth_MacFarlane_Salles

 

 

The post NoDoodle: la guerra creativa al escaparate más vistoso del mundo appeared first on Yorokobu.

15 Sep 10:14

Cambie su dieta de noticias para vivir mejor

by Carlos F.

Como cada verano, aprovecho las vacaciones en DLV para desconectar de las noticias. Este año, a diferencia del anterior, he variado mi dieta. En lugar de desconectar por completo y luego volver a la rutina, que como todos sabemos no suele funcionar, he decidido instaurar un cambio permanente, y sustituir los hidratos de carbono por las grasas.

Siempre nos habían dicho que los hidratos eran la base de la alimentación. Años después, hemos abusado de ellos, y la ciencia está empezando a vincularlos a la epidemia de obesidad. Para que os hagáis una idea, se hizo un experimento con tres grupos. Todos ellos se alimentaron durante un tiempo con una dieta de un total de 1000 calorías, la mitad de lo recomendado para un adulto (2000). Un grupo consumió estas calorías básicamente en forma de hidratos. Otro, en forma de proteínas. Otro, en forma de grasas. ¿Sabéis? el único grupo que no perdió peso en este experimento de tan sólo 1000 calorías fue el de los hidratos.

Por deformación profesional y para seguir con la metáfora informativa, permitidme un poquito de ciencia. Para metabolizar los hidratos de carbono, –no se me enfaden los puristas, esto es una simplificación– el cuerpo lanza un torrente de insulina, que los procesa immediatamente y genera azúcar.

El problema de los hidratos viene dado porque ofrecen energía casi instantánea, pero la mayoría de las veces que los consumimos no quemamos esa energía a corto plazo, así que la insulina vuelve a procesar el azúcar y lo almacena en las células adiposas en forma de grasa.

Lo que es peor, se ha descubierto que los hidratos son adictivos: sacian a corto plazo, pero producen sensación de hambre a las pocas horas. Esto hace que comamos más y más, pensando que la solución a nuestro apetito es ir consumiendo hidratos cada pocas horas.

En el otro extremo tenemos las grasas. Demonizadas desde finales de los 50, son las más honestas. Generan casi el doble de energía que los hidratos sobre el papel, pero son difíciles de digerir y por lo tanto la sensación de saciedad es mayor. Además, se está sabiendo que son mucho más nutritivas que los hidratos e, ingeridas en una dieta equilibrada mezcladas con otros alimentos, pueden llegar a engordar menos que éstos a causa de la bioquímica del metabolismo.

*****

La industria informativa de hoy día está basada en los hidratos de carbono. Es un bombardeo incesante de pequeñas píldoras informativas que nunca nos llegan a saciar.

“Un sacerdote español tiene el ébola”. Pocas horas después, “El sacerdote español con ébola viaja a Madrid”. Pocas horas después, “El sacerdote español con ébola está ingresado”. Pocas horas después, “El sacerdote español con ébola fallece”.

Dividir una historia en cuatro noticias hace que se pierda totalmente el contexto. Los foros hierven con comentarios sobre pequeños detalles de la operación de traslado, del tratamiento, de si es apropiado trasladarlo a nuestro país, de si hay que cerrar las fronteras. Los árboles no nos dejan ver el bosque. Y, lo que es peor, mucha gente pasa el día con miedo; en mayor o menor grado, no quiero dramatizarlo. Pero sí que alguien quizá estará ligeramente más preocupado o enfadado y al llegar a casa cualquier mínima chispa le haga reaccionar, sin saber en realidad que la fuente de su enfado es que ha leído que sucede algo que no acaba de entender.

No digo que un periodista no tenga la obligación de explicar la actualidad. Está claro que sólo se puede informar de lo que está sucediendo. Muchos periodistas, especialmente los de los periódicos serios –en España quedan ya sólo dos o tres– ofrecen visiones más o menos neutrales acompañadas de un contexto.

Pero, por otra perte, cada pequeña actualización es una nueva posibilidad de compartir en las redes, generar visitas, ingresos por publicidad y, en definitiva, mantener su modelo de negocio. La redacción está presionada para cambiar la portada cada cinco minutos.

¿Cómo culparles por hacer su trabajo e intentar mantener su industria? No es justo.

Pero igual que la honestidad de los que nos explicaban que el pan, arroz y legumbres son la base de la alimentación, este modelo frenético de pequeñas noticias irrelevantes pero adictivas, con fecha de caducidad, nos está intoxicando. El exceso de información, ahora sí sin dramatismos, es tóxico.

Han pasado, cuántas, un par o tres de semanas del tema del sacerdote. Ya nadie se acuerda. En contexto, todo fue un caso aislado en una gran falsa alarma global. O igual no, y dentro de seis meses nos morimos todos. Va a dar igual, tampoco podemos hacer absolutamente nada para cambiarlo excepto quizá mudarnos a una cueva en el Pirineo.

¡Rápido, cierra el tema del ébola, que se acerca septiembre y toca hablar del PP, del PSOE, de los catalanes, o yo qué sé!

*****

Hace tiempo descubrí que determinadas noticias me afectaban físicamente. Qué le vamos a hacer, soy un tipo muy empático y hay cosas que me tocan la fibra. Me ponían de tan mal humor que me afectaba al carácter. Muchas veces me notaba alterado, con demasiado nivel de estrés al acabar el día y, al analizar el motivo, descubría que era por culpa de una noticia generada a 15.000 km. Desde la lapidación de una chica en el Yemen hasta chorradas como que tiendas online cobran más a quienes visitan la web desde un Apple. ¡Injusticia!

Llevo años dando vueltas a este cuestión, porque pienso que es una de las grandes preguntas de la humanidad. ¿Qué responsabilidad global tenemos como individuos? ¿Alguna vez os lo habéis planteado? Y, ¿qué acciones concretas engloba el concepto “responsabilidad global”?

Después de reflexionar, pienso que debemos enfocar este tema en torno al poder global que podamos tenemos como individuos. Creo que este es el verdadero fondo de la cuestión. No debemos regir nuestra vida por lo que sucede a nuestro alrededor, sino por aquello que tenemos poder para cambiar.

Como ejemplo, ¿donar un euro para vacunar un niño en África pero luego llegar a casa y chillar a tu hijo contribuye a un mundo mejor? Pensadlo, luego iremos a ello.

No abogo por mirar a otro lado con las masacres globales. Pero, por otra parte, mirarlas a los ojos tampoco las soluciona. Ya sabéis qué opino del “slacktivism” o los “activistas de sofá”; la “concienciación” de un problema mediante el tsunami informativo no sólo es inútil, sino que trivializa el problema. South Park, como es habitual, da en el clavo: la era propagandística del SIDA ha pasado, hoy día, si no tienes cáncer, no estás realmente enfermo.

Vivimos en un mundo de modas informativas. Ayudar a los niños del África ya no nos satisface, ahora hay que fijarse en Gaza. Esta semana toca tirarse un cubo de agua por encima por la ELA, la semana que viene nos pondremos un lazo rosa por el cáncer de mama. Y pobre del que no lo haga, ¿¿o es que te gustaría que tu madre tuviera cáncer, eh?? ¡Pues comparte este lazo con tus contactos! Serás egoísta, ¿no vas a la mani pro Palestina? ¿No sabes que cada segundo mueren tropecientos niños en el África por falta de agua potable?

Oiga, es que yo… tengo mis propios proyectos sociales… mis problemas… ayudo a mi entorno… intento que la gente a mi alrededor sea feliz… no engaño ni causo daño a nadie…

¡Egoísta! ¡Si no te preocupas por el coltán de tu móvil eres una mala persona!

¡BASTA YA! 

*****

Basta ya de hacernos sentirnos culpables por cosas de las que no tenemos la culpa. Basta de hipócritas que nos desprecian por no preocuparnos por las mismas cosas que ellos, como si “su solidaridad” fuera superior a “nuestra solidaridad”. Basta de immediatez en la noticia, los tuits y los breves, la indignación permanente, de noticias con fecha de caducidad, de la droga informativa. Basta de usar la palabra “solidaridad”. La hemos gastado, amigos. Está vacía de contenido.

Todas las personas tenemos conciencia. La mayoría intentamos hacer el bien; ya sabéis que pienso que los españoles somos buena gente. Algunos piensan que el sentido de su vida es viajar ocho mil kilómetros para proveer de agua potable a un pueblo con sequía. Me quito el sombrero. Esta gente tiene unas gónadas como el caballo de Santiago. Es imposible reprocharles su actitud.

Mientras tanto, observemos, a dos manzanas de su antiguo piso en una ciudad del primer mundo hay un mendigo pidiendo limosna.

“Es un borracho”, dicen algunos. ¿Por qué es un borracho?, esto se lo preguntan pocos. Quizá es un alcohólico porque vive en la calle. Quizá vive en la calle porque perdió su trabajo. Quizá perdió su trabajo porque tiene un problema de depresión. Quizá tiene un problema de depresión porque pasó una mala época y no podía permitirse ir a un psicólogo para que le ayudara. De repente, este señor, que era ingeniero en la IBM, “es un borracho” en una esquina porque su depresión y alcoholismo le impiden pedir más ayuda que unas monedas sentado en un cartón a la salida de un supermercado.

¿Invalida esto la buena acción de nuestro amigo el del pozo en África? Si alguien piensa que sí, tiene un problema. Ahora, el mendigo tiene otro. Sigamos analizando la cadena de responsabilidades.

Sé que no son situaciones comparables. “El mendigo es responsabilidad del Estado quien, por culpa de los recortes ha disminuido la ayuda social y…” Alto el carro. El mendigo es una persona humana. Vete tú a explicarle que no le ayudas porque su situación “es culpa del Estado” y “él no es tu responsabilidad”

Afortunadamente, como todos tenemos intereses distintos, un trabajador social hará de voluntario para ayudar al mendigo mientras nuestro amigo coge un avión para construir pozos. En realidad pocas, muy pocas causas no tienen a nadie trabajando en ellas. Siempre se echan en falta manos, siempre se agradecería más publicidad, pero a la vez, siempre habría otro que pensaría que “su” causa sigue siendo más importante. Las personas somos así, pensamos que nuestros gustos y nuestra ética personal son superiores.

Para intentar acabar de fijar esta idea, una serie de reflexiones.

Hay muchas maneras de trabajar por un mundo mejor. Algunos van a lo grande y se hacen misioneros, o se meten en política. Está claro que esto tiene más mérito, sin duda. Otros envían cartas al defensor del pueblo, hablan con sus políticos, trabajan a nivel ciudadano. Los hay que donan dinero. Algunos hacen de voluntarios con enfermos, ancianos, niños, animales. Otros intentar hacer feliz a la gente que les rodea.

¿Es suficiente solidaridad pagar tus impuestos? ¿Es suficiente donar a MSF? ¿Es suficiente hacer de voluntario en una iglesia o centro cívico? ¿Es suficiente dedicar una tarde a la semana en visitar a tus abuelos? ¿Dar un euro a un mendigo? ¿O darle un paquete de arroz “para que no se gaste el euro en tabaco”? ¿Es suficiente montar un partido político? ¿Es suficiente escribir en un blog? ¿Es suficiente compartir todo lo que se te pone por delante en Facebook? (Hey, ¿no habíamos dicho que sólo compartir es contraproducente?)

Estas preguntas no tienen una sola respuesta. Tan sólo la propia persona las puede responder, escuchando a su consciencia. Nadie más. Cada uno debe analizar sus actos, su entorno, sus posibilidades, y decidir a qué causas dedicar su tiempo, dinero y esfuerzo.

*****

El motivo de este rodeo es para hacer evidente el problema de las noticias carbohidratadas. Teletipo + globalización = tsunami de problemas por los que debemos sentirnos culpables si no hacemos algo para cambiarlos; ergo, tsunami de causas que apoyar. Tsunami de dolores de cabeza, estrés, reflexiones sobre si somos buenas o malas personas porque no enviamos VACUNA al 5555.

Uno de los efectos secundarios es que enfrenta inútilmente a ciudadanos concienciados sobre qué causa es más urgente y necesaria, y les aleja un poquito de su realidad. Nos hace creer que los problemas que tenemos aquí son menos graves que los que hay en el resto del mundo.

Lógicamente, aquí no estamos en guerra ni pasando una hambruna, pero ¿hasta qué punto ser bombardeados por todos los problemas del planeta Tierra nos acerca a una solución para alguno de ellos? Y si no sirve para nada, ¿por qué exponerse al chaparrón?

Al final, la realidad cercana es más importante que la global porque es accionable. Uno puede cambiar cosas a su alrededor, pero difícilmente las puede cambiar en los barcos balleneros de Japón. Por desgracia, los medios hablan de los balleneros pero no del mendigo de la esquina o que los hijos de tu vecino no almuerzan en el colegio porque sus padres no tienen para un bocadillo.

Para no desconectarse de la propia realidad lo mejor es desconectarse de las noticias. Y no lo culpo a una “conspiración para mantenernos alienados y aborregados”. Sencillamente es el producto de diferentes idiosincrasias, culturas de la caridad, industrias y personas mezcladas en una coctelera. Esto ha sido así desde que existe la prensa, pero recientemente con internet todo se ha acelerado.

Para finalizar esta reflexión, puede parecer que esté defendiendo la idea de que protestar, organizarse e intentar cambiar el mundo no sirve para nada. Al contrario. Uno de mis objetivos en la vida es cambiar el mundo. Sí, no es broma, pero no es tema para hoy. A lo que me vengo a referir es que en nuestros –de media– 80 años de vida debemos escoger por qué causas luchar. Alejarse de las noticias e ignorar lo que pasa a 15000 kms no nos hace peores personas. Cada uno debe escoger sus batalla y, a mis 30, he visto bastante claro que éstas deben estar a mi alcance, de lo contrario, son esfuerzo, salud y felicidad perdidos.

*****

Acabamos este detour para volver a hablar de dieta. Y es que en esta metáfora que os presento hay una solución. Son las grasas.

Las grasas informativas son los análisis periódicos. A mí me gusta la revista Time, por su excelente calidad periodística y elección de los temas. En España tenemos el magnífico Informe Semanal, y otros documentales y/o magazines de actualidad. Empiezan a aparecer revistas de actualidad y blogs por internet que ofrecen análisis magníficos; Jotdown es un buen ejemplo. Ojalá alguien clonara el concepto de Time en España.

Periodísticamente, parece que el debate se está instaurando con fuerza en televisión; como muestra, Pablo Iglesias. La verdad es que es una mejora respecto a la manipulación de los informativos, todos ellos, sin excepción.

Por desgracia, los debates tal y como están planteados generan más problemas: suelen tratar micronoticias, más hidratos, centrándose en detalles absurdos de historias que no serán ni una frase en el almanaque de este año. Hemos añadido pluralidad pero no hemos solucionado el fondo del problema: la elección de los temas y del enfoque con que se tratan.

No hablo de ser un anacoreta. Sé que hay gente que decide deliberadamente no estar al corriente de lo que pasa más allá de su nariz. Bueno, es una elección personal, no sé hasta qué punto se les puede criticar por ello. Yo pienso que ignorar el mundo por completo es contraproducente en una sociedad globalizada y, para los que estamos todavía en edad de crear cosas, es necesario saber qué se cuece para tener visión y no meter la pata.

Lo que defiendo es pasar de visitar las noticias cada cuarto de hora para dedicar una hora dos veces por semana para informarse de verdad.

*****

Un par de horas a la semana me han permitido elevar un poco la vista, observar qué pasa, cuáles de estos temas me afectan personalmente y cuáles son contexto para entender el mundo, y luego volver a mi vida y mi entorno sin pagar un peaje demasiado alto.

Me he enterado de qué pasa con el ébola, pero sin haberme tenido que preocupar un microsegundo por mi salud. También he entendido las causas de esta nueva escalada en Oriente Medio. He leído sobre ISIS sin necesidad de indignarme y cambiar mi estado de ánimo.

Y la verdad, poco más. Lo que es más curioso, ninguna de estas tres noticias me afecta. Seguramente haya sucedido algo más relevante en el Ayuntamiento de mi pueblo que la conexión geopolítica que hace subir tres céntimos la gasolina cuando baja el Dow Jones porque el Sultán de Omán ha hecho unas declaraciones. Que sí, todo está conectado. La pregunta es, ¿hasta qué punto nos afecta esta conexión y por lo tanto debemos dedicar neuronas a la noticia?

En el ejemplo del sacerdote con ébola hemos visto que se generaron cuatro noticias con cuatro debates. Para entender el contexto era necesario consumir las cuatro. Son piezas de un puzzle; si falta una nos quedaremos sin saber qué ha pasado. Por lo tanto, si deseamos ser unas personas informadas, tenemos dos opciones.

La primera es consumir absolutamente todos los hidratos que nos lanzan, sin dejarnos ninguno, o fallaremos en nuestro objetivo de entender el contexto. Aguantamos con el estrés y la incertidumbre, pese a ser hechos que seguramente no cambiarán nuestra vida ni un milímetro.

La segunda opción consiste en esperar un poquito y dejar que un profesional haga este análisis por nosotros. Debemos escogerlo bien, claro, ya que corremos el riesgo de que no sea neutral. Pero una vez leído un buen análisis de once páginas sobre el ébola, si nos queda alguna duda concreta o pensamos que hay alguna parte no muy neutral, siempre se puede contrastar con tranquilidad.

Esta es una invitación para hacer un cambio de dieta. Dejad los hidratos y pasáos a las grasas*. Son difíciles de digerir y requieren más trabajo, pero son mejores para el cuerpo y os harán más felices.

Y, si sois de los que os gusta ayudar, tendréis un contexto mucho mejor para saber qué causas apoyar, y no sólo la que esté de moda esta semana en el Facebook.

*****

Una reflexión final para los habituales de este programa.

En DLV tratamos cada semana aproximadamente diez noticias en los dos programas. Siempre intentamos añadir una perspectiva global, y creo que con relativo éxito, para no perder el norte ante tanto zigzagueo informativo. Pese a todo, ello implica leer constantemente diferentes medios para hacer el trabajo de análisis. Es una consumición constante de hidratos. A partir de ahora tendré que buscar un nuevo encaje de DLV con mi dieta. Sea lo que sea lo que eso signifique.


*No sólo es una metáfora informativa. Si queréis informaros más sobre los nuevos descubrimientos científicos que cambian la pirámide alimentaria, leed este libro

 

Acerca de Carlos F.

14 Sep 04:02

Photo



13 Sep 17:49

Mañana martes, estreno de nuevo sketch.



Mañana martes, estreno de nuevo sketch.

13 Sep 11:13

Venga Monjas: Bulla Italiana

by Venga Monjas
Benvenuti al film che si collega direttamente ai vostri paure e ambizioni. Una rabbia infinita piena di passione italiana.
Views: 63072
1681 ratings
Time: 04:57 More in Comedy
13 Sep 10:50

La revolución no será

by Toni García Ramón
Escena de Están vivos. Imagen: Universal / Studios Carolco Pictures.

Escena de Están vivos. Imagen: Universal / Studios Carolco Pictures.

La subversión en el séptimo arte es casi un clásico. De hecho, corren listas por ahí donde Godard y Truffaut se mezclan con Lynch y Bergman en ese noble propósito que es «invertir los valores y principios de un sistema establecido» según consta en la Wikipedia. Por cierto, ¿hay algo más subversivo que —como pasó hace unos meses— hacer un crowdfunding para imprimir la propia Wikipedia? (lo cual daría como resultado un libro de 1.200.000 páginas. Fascinante).

Todo el mundo tiene su propio recuerdo visual de la subversión: para unos es Alan Moore (y su obra en general), para otros es los primeros trenes recorriendo NYC cubiertos de grafitis. Para unos es El pelotón chiflado o MASH (y Bill Murray, viva imagen de la anarquía: sin agente, sin publicistas y sin móvil) y para otros es 2001: Una odisea del espacio.

Precisamente de 2001 hablaba un escritor y ensayista llamado R. Barton Palmer. Palmer, al que también le gustaba la subversión, decía de la película que su éxito fue causado por el auge del LSD en aquellos años (finales de los sesenta), argumentando que en ambas costas los chavales se tomaban un ácido y se metían al cine a ver a astronautas que mutaban en bebes y lucecitas de colores, veinticuatro minutos de lucecitas de colores. Además, como sus padres no entendían de qué demonios iba la película, a los muchachos les salía la subversión por las orejas: «ni le gusta a mi padre, ni se puede disfrutar sin drogas». Ya saben, un win-win como una casa.

El cine subversivo es poderoso por definición. David Mamet puede escribir cinco manifiestos rompedores sobre el mundo del teatro o un libro sobre lo cojonuda que es Sarah Palin y el mundo hace como si oyera llover, pero el actor Hugo Weaving se pone una mascara de Guy Fawkes y se lía la de San Quintín.

Podríamos hablar de la expansión del mensaje o de cuando Fox (he dicho Fox, sí, los que también tienen una tele algo conservadora) empezó por retirar los trailers de El club de la lucha donde Brad Pitt aconsejaba a los espectadores que se bebieran su propia orina y acabó por «ralentizar» la distribución. O sea, que algunas copias volaban de los cines. Lo de un estudio produciendo un blockbuster nihilista tenía mucha coña, todo hay que decirlo: ¿quién iba a imaginar que Hollywood pagaría un filme donde las sedes de las principales tarjetas de crédito son voladas con explosivos?

La bestia del reino, de Terry Gilliam, es —probablemente— tan subversiva como La vida de Brian pero de la primera no se acuerda ni el apuntador y la segunda la ponen en los colegios maristas para que los niños silben al final. Y es que en términos subversivos, la percepción es siempre algo relativo: yo soy de los que consideran Network como un decálogo radical sobre la tumba del periodismo; otros creen que es una película sobre un suicida con alma de exhibicionista.

Sin embargo, en los últimos tiempos la subversión ha pasado a formar parte del paisaje urbano: Obey tiene una marca de ropa; Banksy vende sus cuadros por tres o cuatro millones de dólares; Julian Assange vive en una habitación pequeña en la embajada de Ecuador (y ya nadie se acuerda de wikileaks). David Lynch se dedica a hacer café y a escribir libros sobre meditación, los del Dogma dijeron que todo había sido una bromita (probablemente producto de los licores de alta graduación) y Lars Von Trier se hace camisetas con sus propias ocurrencias.

Por respeto al lector no nombraremos aquí a todos los bufones que confunden boutade con subversión, que luego se nos enfadan.

Escena de Están vivos. Imagen: Universal / Studios Carolco Pictures.

Escena de Están vivos. Imagen: Universal / Studios Carolco Pictures.

La cuestión (reconozco que me ha costado llegar hasta aquí) es que el otro día cacé Están vivos, del maestro John Carpenter en la tele y pensé —cuando acabó— lo loco que estaba el director de Halloween o La cosa. Me costaría encontrar en los últimos veinticinco años (y con la excepción de la mencionada El club de la lucha y —en menor medida—V de Vendetta) un filme producido por un gran estudio tan salvajemente anarquista, clarividente y —por qué no decirlo— autodestructivo.

Para aquellos que no la hayan visto, la película va de un cachas con melena rubia que solía trabajar en la construcción antes de que todo se fuera al carajo y la mitad de la humanidad se fuera al paro. El forzudo recorre el país (Estados Unidos) buscando trabajillos para llevarse algo al estómago. En uno de sus curros conoce a unos tipos bastante extraños que le convencen de que algo va mal, de que estamos siendo manipulados para ser sometidos a la voluntad de otros. Los responsables nos impiden así iniciar una revolución que nos libere. Al cachas le da la risa hasta que los extraños le dan unas gafas (de sol) que permiten ver, no solo a los invasores, sino su gigantesca campaña de marketing, que manda mensajes a nuestro subconsciente: «Trabaja», «Obedece», «Consume». Todo en descomunales vallas publicitarias codificadas por una señal para que no sean visibles a simple vista.

Curiosamente, todos los invasores visten traje y llevan bolso de piel o conducen cochazos. Sí, amigos y amigas, el capitalismo ha llegado del espacio exterior para jodernos la vida. O eso nos cuenta Carpenter, un hombre conocido por su facilidad para expresarse públicamente contra las armas, la prohibición contra el tabaco, los republicanos, Guantánamo o el cine de terror moderno.

Todo es simple y obvio en Están vivos: estamos sometidos a un poder exterior que nos ha convencido de que lo mejor para nosotros es caminar con la cabeza gacha y no protestar por nada. Hasta que llega un moderno Moisés que nos libera a tortazos (la película contiene un delirante homenaje a El hombre tranquilo en forma de pelea en un callejón) y por la vía rápida.

La música, la figura del protagonista (algo así como el jinete palido de Eastwood con esteroides) y la habilidad narrativa del realizador para llevarnos por esta historia como si fuera una fábula de ciencia-ficción, convierten a Están vivos en pura subversión, financiada por Hollywood y para cuya promoción regalaron a los periodistas gafas de sol como las de la película pero que —lamentablemente— no funcionaban.

Con Están vivos John Carpenter cargaba contra la generación de neocons que estaba por llegar (en 1988 George Bush padre era nombrado presidente de los Estados Unidos) y se daba una patada en el culo a sí mismo, y no hacía arriba precisamente: a partir de entonces el director entró en más listas negras que Dalton Trumbo en la época de McCarthy.

Claro, que estamos hablando del tipo que en 1995 decidió (En la boca del miedo) convertir en Dios a un escritor de novelas de terror. Un Dios amante de Lovecraft, sádico, oscuro y brutal, cuyo apocalipsis era lento y enloquecido.

Y eso, justamente eso, sí es subversión.

(Por cierto, Están vivos acaba bien. Por eso Carpenter mantiene que «no es nada más que ciencia-ficción»).

Escena de Están vivos. Imagen: Universal / Studios Carolco Pictures.

Escena de Están vivos. Imagen: Universal / Studios Carolco Pictures.

11 Sep 15:23

FEISJANTER XIII: VALLE DEL LOZOYA

by Luzhilda

Salvo por lo de que es zona nacional hasta el punto del canteo supremo, el Valle del Lozoya es un hermoso destino. Mientras Madrid palmaba con mínimas nocturnas de 23º, aquí dormías con manta. Con manta de las que pican como no podría ser de otra manera.


11 Sep 13:41

src



src

11 Sep 05:36

El McLangosta, el KitKat de pepino y otros sabores que no sabías que existían

by Pedro Torrijos Leon
Sergioski02

Venga que se que disfrutais de estas mierdas, no lo he leido.

Ah, qué bonita es la globalización. Que sí, que ya se que es un fenómeno muy feo que se está cargando la identidad cultural de cada país y cada región del mundo, uniformizándonos a todos como clones grises y aborregados; pero ¿qué quieres que te diga?, a mí, que soy un poco imbécil una persona cuidadosa, me encanta sentirme como en casa allá donde esté. Aunque sea en la otra punta del globo.

Ya decía el antropólogo Edward T. Hall que, en el mundo contemporáneo, todos vivimos en la misma ciudad. No en ciudades muy parecidas, sino en la misma. Imagina que has contratado un viaje a la Rivera Maya. Te levantas un día, bajas al metro, entras en un tubo metálico lleno de gente, llegas a un edificio muy grande, vuelves a entrar a otro tubo metálico lleno de gente, vuelves a llegar a otro edificio muy grande, vuelves a meterte en otro tubo metálico con mucha gente y acabas en un hotel-resort con pulserita del que no te van a sacar en una semana ni con aguarrás de 95 octanos, y en el que vas a hacer lo mismo que harías en Quintanar de la Orden, provincia de Toledo, pero gastando diez veces más. Y sin cruzarte con nada que te resulte distinto, extraño, ni mucho menos incómodo. Ni granjas ni árboles ni vacas ni indígenas ni autóctonos ni nada que no conocieses el día anterior al que saliste de casa. Y eso es maravilloso.

Zara en Bogotá. Fotografía: Jimmy Baikovicius (CC)

Zara en Bogotá. Fotografía: Jimmy Baikovicius (CC)

A ver, supón que tienes que hacer un regalo a tu sobrina Jennifer. ¿Te vas a meter en un mercadillo de esos raros que huelen raro que están llenos de gente rara? Quita, quita, lo mismo te atraca una banda de mapaches psicópatas y te roba la pulserita. Lo mejor es ir a la calle comercial y entrar en un Zara, que tienen de todo y te lo conoces como si estuvieras en Parquesur.

¿Que se te olvidó el dentífrico? Seguro que estos tíos se lavan los dientes con una piedra o con un cacho de hierba satánica. Nada, lo mejor es buscar una farmacia y comprar Colgate o Binaca, que saben igualito que el de Madrid.

¿Y a la hora de comer? Bueno, cuando aprieta el hambre es cuando un orgulloso viajero se enfrenta a su más formidable prueba. Desde luego que no piensas meterte en la boca nada de lo que esta gente come. A saber de qué estarán hechos esos filetes, seguro que de solomillo de tejón o de pechuga de grillo. Ni de coña. Si, como yo, eres un cretino cobarde y patético tienes el estómago delicado, lo que harás será ir al centro comercial más cercano en busca de la salvación en forma y aroma de fast-food. Del Santo Grial de la comida-que-ya-sabes-a-qué-sabe-aunque-no-estés-seguro-de-qué-está-hecha-pero-te-da-igual. De los arcos dorados. De la M mayúscula.

Del McDonald’s, claro, no iba a ser Movistar. Este está en la ciudad India de Delhi. Fotografía: Varun Shiv Kapur

Del McDonald’s, claro, no iba a ser Movistar. Este está en la ciudad India de Delhi. Fotografía: Varun Shiv Kapur (CC)

Perfecto. Aquí no hay nada qué temer. Entras, haces la fila, llegas al mostrador y te dispones a pedir el primer producto del menú, que es, obviamente…¿un McLangosta?

Sí, esto mismo. Con sus tenacitas y todo.

Sí, esto mismo. Con sus tenacitas y todo.

Ay, amigo, que las cosas no iban a ser tan sencillas. Pero no te preocupes, que no es que te haya fallado tu cadena de comida rápida favorita; sencillamente es otro brazo más de la globalización. Un brazo mutante, híbrido, quizá bastardo, pero brazo al fin y al cabo. No olvidemos que una marca, por muy global e internacional que sea, lo que quiere de verdad es vender. Y para eso está el naming, el branding, el positioning y otros anglicismos que emplea el marketing (y otro más): para decirle a la marca que tiene que acercarse lo máximo posible a su cliente potencial. Que tiene que crear productos que se parezcan a sus preferencias locales o tradicionales. Y metérselos a los clientes en la boca.

La comida

Así, las franquicias alimentarias más famosas tienen en su catálogo un montón de productos, platos y menús que ofrecen exclusivamente en los restaurantes y las tiendas de determinados países. A veces son pequeñas reinterpretaciones de su artículo estrella, pero otras veces son auténticas marcianadas como el McLobster que veíamos arriba y que se vende solo en ciertas zonas de Nueva Inglaterra y el este de Canadá.

info

McDonald’s por el mundo

En 2013, la compañía estadounidense Medical Insurance publicó esta estupenda infografía en la que se ven los distintos productos que McDonald’s ha sacado en función de su localización geográfica, desde la hamburguesa con un 91% menos de grasa de los 90 hasta el McSpaghetti que se sirve en Indonesia y Filipinas. Sin embargo, aparte de lo divertido de la imagen, el gráfico no explica a qué se deben estas deslocalizaciones exclusivas de la compañía.

En realidad es sencillo. Como ya hemos dicho, se trata de despojar a la corporación de la imagen de monstruo imperialista global que impone sus propios criterios, apelando a la conciencia (alimentaria) local del potencial cliente. A veces mediante la introducción de alimentos regionales y a veces casi por pura imposición religiosa, como en el caso de la India, donde, obviamente, no existen las hamburguesas de carne de vacuno al ser la vaca un animal sagrado.

Por ejemplo, la sopa es un elemento distintivo de la alimentación portuguesa, hasta el punto no solo de que en los restaurantes de comida rápida se sirvan sopas, sino que incluso los propios carteles las anuncian como «una sopa tradicional y típicamente portuguesa». Lógicamente, en Pakistán o Indonesia, toda la carne tiene certificado halal, mientras que en los McDonald’s de Israel o Argentina se enorgullecen de que su comida sea kosher. También sirven el famoso EBI Filet-O en Japón, que es una hamburguesa hecha enteramente a base de gambas; en la India, ofrecen el McCurry Pan, un guiso vegetariano de legumbres servido en un barco comestible hecho de pan; y en Costa Rica tiene el McPinto, que no es más que la versión globalizada del gallo pinto, el arroz negro con judías que es el plato tradicional costarricense.

Sopa portuguesa, hamburguesa de gambas, guiso de legumbres y arroz negro. Todos del McDonald's

Sopa portuguesa, hamburguesa de gambas, guiso de legumbres y arroz negro. Todos del McDonald’s

Por supuesto, no es solo McDonald’s la corporación alimentaria que deslocaliza su branding, también lo hace Burger King con una hamburguesa británica a base de coles de Bruselas (porque el Reino Unido es así) o Wendy’s, que en Japón sirve una hamburguesa de foie gras por el módico precio de 2.000 yenes, unos 15 € al cambio.

La bebida

La implantación global de las grandes marcas de bebidas gaseosas nos ha ofrecido ejemplos radicales de deslocalización, como pasó con Coca-Cola en Perú. Aunque el mastodonte norteamericano intentó colonizar el mercado peruano, Inca Kola, la bebida nacional, siguió (y sigue) siendo el líder en consumo local, hasta el punto de que Coca-Cola, al ver que sus esfuerzos eran inútiles, decidió comprar la mitad del accionariado de Inca Kola en 1999.

Con todo, hay situaciones similares a las que hemos visto con la comida. E igualmente divertidas.

Fanta de naranja americana y europea, de grosella negra y de flor de saúco.

Fanta de naranja americana y europea, de grosella negra y de flor de saúco.

Para empezar, la Fanta de naranja que se vende en Norteamérica es bastante distinta a la que se comercializa en Europa. En sabor, pero también en color. Al fin y al cabo, los americanos asocian las naranjas al color del cítrico que se cultiva en California y que es notablemente más oscuro que el europeo. También existe la Fanta Cassis, con sabor a grosella negra, y que solo se vende en Suiza y Holanda o la curiosísima Fanta Shokata que, supuestamente, se elabora a base de esencia de flor de saúco, y que es enormemente popular en Albania, Rumanía y los países balcánicos. Hay muchos más ejemplos, como la Fanta Calypso o la Fanta de fresa, si bien no son casos de deslocalización sino más bien de producción puntual.

Las, ejem, peculiares Pepsis de Japón.

Las, ejem, peculiares Pepsis de Japón.

Luego tenemos el caso de Pepsi en Japón. Allí puedes comprar Pepsi normal, Pepsi Light, Pepsi sin cafeína…y también Pepsi Azuki, con sabor a judías pintas, Pepsi Ice Cucumber, con sabor a pepino, Pepsi Salty Watermelon, con sabor a Sandía salada (¿en serio?), en incluso Pepsi Baobab, cuyo gusto suponemos que debe ser similar a lamer la corteza de un árbol de la sabana africana.

El postre

El durian es la fruta nacional de Singapur. Es tan preciada por los habitantes de la pequeña ciudad-estado que incluso alguno de sus edificios ha adoptado su inconfundible forma similar a una sandía con pinchos. Lo curioso es que, pese al orgullo que se siente por ella, el durian tiene un sabor muy peculiar y un olor tan desagradable que está prohibido abrirlos en lugares públicos e incluso introducirlos en los taxis y los autobuses. Con todo, en los McDonald’s de Singapur y Malasia te sirven, si quieres, un helado de durian. De igual manera, en Finlandia te puedes tomar un McFlurry de regaliz y en Italia uno de pistacho.

Ahora bien, la estrella de los postres globales-pero-locales son los KitKat de Japón. Ya hemos quedado en que Japón es un país, ejem, peculiar. Quizá sea por el milenario aislamiento insular o quizá por efectos aún no comprobados de la radiación atómica, pero el caso es que son…bueno, eso, raros. Y esto se aprecia en la fascinación que la cultura japonesa tiene por los productos occidentales y, sobre todo, por la japonesización de esos productos.

Estos KitKat no te los encuentras en la tienda de tu barrio.

Estos KitKat no te los encuentras en la tienda de tu barrio.

Seguro que alguna vez has probado el KitKat, incluso es posible que conozcas la versión de chocolate blanco o el KitKat black, que tiene un 61% de cacao. Pues en Japón puedes comprar más de 100 sabores distintos de KitKat, porque desde hace ya más de una década, Nestlé Japan produce y comercializa, a veces de manera continuada, y otras veces en forma de serie limitada, una batería de versiones de la popular chocolatina que son un fenómeno coleccionista (y un desafío para los paladares). Desde el KitKat de tarta de queso con arándanos hasta el de whisky y naranja; pero también el de té verde, el de salsa de soja, el de patata asada, el de pepino y hasta el de wasabi (que hay que tenerlos cuadrados).

El paraíso japonés del KitKat

El paraíso japonés del KitKat

Es interesante, porque la pronunciación japonesa de KitKat se parece bastante a la expresión «kitto katsu», que significa «buena suerte». Así, no es de extrañar que haya tiendas que se dediquen exclusivamente a vender todas las versiones de la chocolatina y que haya japoneses -y también muchos extranjeros- que coleccionen , bien en directo, bien a través de webs especializadas, el producto de Nestlé, aunque solo conserven el envoltorio.

The post El McLangosta, el KitKat de pepino y otros sabores que no sabías que existían appeared first on Yorokobu.

10 Sep 15:31

Los técnicos rechazan trabajos de certificación energética

by EcoHabitar
certificacion_energetica

certificacion_energeticaArquitectos e ingenieros han incorporado a su oferta de servicios la Certificación Energética de edificios, viviendas o locales en alquiler o venta, obligatoria desde 2013. En la actualidad, la gran competencia existente y la aparición de empresas intermediarias, que encarece el precio del servicio con comisiones, han provocado la caída de las tarifas de este servicio, por lo que los técnicos se ven obligados a rechazar muchos trabajos que no son rentables. Ante esta situación se ha desarrollado el software EasyCEx, que permite a los técnicos ser más competitivos al reducir significativamente su tiempo de dedicación por certificado generándoles una reducción de costes EasyCEx está formado por una app para dispositivos móviles, denominada iEasyCEx y un sistema en la nube dispone en www.easycex.com

Manuel Romero, director de la empresa desarrolladora, ETRES Consultores, asegura que “los trabajos de certificación muchas veces llegan a través de empresas intermediarias con remuneraciones realmente bajas que no cubren el tiempo dedicado. Estos no son rentables y el técnico acaba rechazándolos”.

Además añade que, “desarrollamos la aplicación como una herramienta interna para nuestros técnicos. Tras un año de uso interno, hemos comprobado que permite reducir el tiempo que normalmente se destina a partes tediosas del trabajo. El resultado es una reducción de los costes, lo que permite al técnico ser más competitivo”.

La aplicación puede utilizarse mediante un iPad sin conexión a internet, permitiendo al usuario desplazarse al inmueble con su dispositivo móvil para realizar la toma de datos, y evitar así la anotación manual. Tampoco será necesario introducir los datos obtenidos en el programa de cálculo CE3x, ya que la aplicación convierte directamente la toma de datos  en un fichero .CEX. Para ello, la app sube a la nube la toma de datos introducida con el iPad y se retoma en una segunda fase a través de la aplicación web situada en www.easycex.com, donde podrá seguir con el trabajo.

El técnico, que tiene que elaborar una gran cantidad de documentos complementaros para cumplir con el contenido mínimo del Certificado Energético exigido por la normativa, también podrá obtenerlos a través de la aplicación. Entre ellos se encuentran: el anexo de pruebas y comprobaciones realizadas, el documento con información detallada para el propietario, las actuaciones a emprender para poner llevar a cabo las recomendaciones y el cumplimiento de requisitos medioambientales, así como la Etiqueta Energética. Estos, son algunos de los documentos mínimos que el técnico ha de incluir en el certificado energético para evitar sanciones de entre 300€ y 600€ establecidas por la administración.

La empresa ha puesto a disposición de los usuarios un tutorial que explica el funcionamiento de la app, situado en la web www.easycex.com.

La app iEasyCEx está disponible de forma gratuita en el App Store para su descarga en iPads y también en la web www.easycex.com para el resto de dispositivos y ordenadores.

10 Sep 05:17

Evitar pagar peaje en algunas autopistas

by juanma

El objetivo de esta pagina es poner en conocimiento de los conductores ciertos trucos absolutamente legales y solo conocidos por los vecinos de la zona, para evitar pagar en ciertos tramos de las autopistas de peaje españolas, circulando gratis (en esos tramos).

08 Sep 21:19

¡Es el miedo, estúpidos!

by Henar Lanza

1. “I have a message for the Scots: Be afraid, be very afraid. The risks of going it alone are huge. You may think that Scotland can become another Canada, but it’s all too likely that it would end up becoming Spain without the sunshine”.

Paul Krugman y su bola de cristal en The New York Times.

2. En La sociedad abierta y sus enemigos (LSA) Karl Popper define a los historicistas como aquellos que “creen haber descubierto ciertas leyes de la historia que les permiten profetizar el curso de los sucesos históricos”. Es decir, aquellos Nostradamus que no diferencian la profecía histórica de la predicción científica.

Popper escribió LSA en 1943, antes del fin de la II Guerra Mundial, azuzado por “la posibilidad de que el marxismo se convirtiera en un problema fundamental”. Los objetivos de la obra eran, siempre según Popper, analizar la aplicación del método científico a las ciencias sociales, contribuir a la comprensión del totalitarismo, estudiar los principios de reconstrucción democrática, criticar los sistemas filosóficos responsables del prejuicio contra la posibilidad democrática y hacer frente a la ingeniería social utópica, propia de las sociedades cerradas, tribales y totalitarias de platónicos, hegelianos y marxistas, mediante la ingeniería social gradual, propia de las sociedades abiertas y liberales de los popperianos.

3. Al margen de que la interpretación de Popper exude revisionismo, la lectura de LSA me ayudó en un sentido: me ayudó a concluir que los historicistas de los que nos tenemos que cuidar en el siglo XXI son los economistas, esos nuevos gurús que, como Paul Krugman, se suben a tribunas como la del New York Times a lanzar amenazas maquilladas de ironía.

4. ¿Con qué fin nos avisan? Con el mismo que le echaba e cara Popper a Platón y a Marx: el de buscar la felicidad de la sociedad. Krugman advierte que votar a favor de la independencia de Escocia traerá terribles males a los escoceses; que los escoceses que estén a favor de la independencia, esto es, a favor de tomar decisiones y asumir todas las consecuencias que ello traiga consigo, tanto negativas como positivas, pero, en todo caso, impredecibles, estos escoceses, digo, o dice Paul, deben tener miedo.

No es casualidad que el verbo empleado en estos casos sea el de “castigar”: los mercados castigarán a todos y cada uno de los escoceses que quieran explorar las posibilidades que pueda traer consigo la independencia. La técnica de “ensayo y error” es solo para los científicos, no para los escoceses. ¿Qué haremos, entonces, con Higgs, Maxwell, Bell, Fleming, Lord Kelvin, Brown, Watt, Napier, todos científicos y todos escoceses?

5. Paul Krugman, tienes dos opciones:

A) Cómete tu bola de cristal.

B) Te cambiamos tu bola de cristal por un afeitado de barba en alguna de las muchas barberías de Edimburgo: no eres digno de ella (de la barba, no de la bola).

barbers

P. S.: Los economistas historicistas son como los hombres blancos heteros: no tienen género ni raza ni orientación sexual, ya saben, son normales.


08 Sep 13:37

Curso online: Hombres, pornografía y prostitución

by IGUALDAD REAL YA!
Sergioski02

nos apuntamos?

Súper recomendable este curso coordinado por el psicólogo Peter Szil pionero y especialista en esta área de estudio. Curso online: Hombres, pornografía y prostitución Una propuesta de formación que pone en el centro del análisis y la reflexión a la … Sigue leyendo →
08 Sep 13:27

Relay GIF Messenger explicado para ‘cuñaos’

by David Garcia

Conseguido. Después de algunos años, de decenas de miles de apps horribles, de la constante sensación de que esto de las aplicaciones móviles era una burbuja con la que forrarnos, hemos llegado al monstruo del final del juego y le hemos vencido, es decir, hemos encontrado la mejor app de la historia. Se llama Relay GIF Messenger y cuenta con el añadido de que es imposible que nunca haya una mejor.

Es muy sencillo de explicar: Relay GIF Messenger es un cliente de mensajería que permite incluir GIF animados y que se llama Relay. Todo esto ya te lo habrás imaginado si sabes inglés, y con la traducción está todo explicado, pero como yo cobro por palabras, voy a seguir dando la chapa.

Relay GIF Messenger -Relay de aquí en adelante-, es exactamente eso, otro Whatsapp, otro Telegram, otro Line. Si lloriqueas porque Whatsapp no es gratuito y compromete tu privacidad, porque Telegram ha sido creado por un ruso gilipollas que no merece que utilice su app o Line es -o era cuando lo usaba- un pozo de spam, se te han acabado las excusas.

Si todo eso ocurriese en Relay, sería aún así aceptable gracias a su característica principal: la mandanga está en que incluye un buscador de GIF animados y eso, amigos, vale por sí solo la ronda de inversión más grande que pueda obtener un emprendedor vendehumos en Silicon Valley.

Giphy, Reddit y una cuantas webs más son las fuentes de las que se alimenta la aplicación. Traduciendo de la española ‘cuñao’: no serías capaz de agotar los GIF existentes ni en una cena de Navidad que durase 20 siglos. Además, la app ofrece la posibilidad de que cada usuario pueda crear sus propios GIF. Eso, que es algo que llenará internet de caretos de anónimos haciendo el idiota, es algo que un servidor celebra porque en eso, en hacer el idiota, sí que hay trayectoria.

Sí queríais un cliente de mensajes de texto en el que ni siquiera hiciese falta escribir mensajes de texto, el momento ha llegado, ‘cuñaos’ de España.

5lJ11mJLO1k-large

The post Relay GIF Messenger explicado para ‘cuñaos’ appeared first on Yorokobu.

08 Sep 12:50

Cuando solo un género se desnuda: del CMNF al CFNM

by Josep Lapidario
Lady Godiva, de John Collier.

Lady Godiva, de John Collier.

Hay demasiados desnudos en televisión y demasiado pocos en la radio. (Jarod Kintz, Seriously delirious)

Quitarse la ropa en un entorno en el que todo el mundo va desnudo no se considera un gesto erótico. Las playas y campamentos nudistas hacen hincapié en la sencillez, la liberación del incómodo yugo de la vestimenta y el acercamiento a la naturaleza, más que en el erotismo de los cuerpos desnudos. Sin embargo, cuando tenemos una sola persona tal como vino al mundo mientras la gente alrededor permanece vestida, se crea un ambiente cargado de sensualidad.

Muchas fantasías eróticas clásicas beben de estos escenarios. Por ejemplo: una bella señorita (o un joven caballero) se quita la ropa para bañarse en un lago. Al cabo de un rato, un paseante chistoso descubre la ropa abandonada y la esconde… En uno de los cuentos de Los amores difíciles de Italo Calvino una bañista pierde en el mar la parte inferior del bikini y no se atreve a volver a la playa, prefiriendo correr el riesgo de ahogarse a verse puesta en ridículo. Y sobre Anne Royall, una de las pioneras del periodismo norteamericano, se cuenta una historia probablemente apócrifa que siempre me ha hecho gracia. Al enterarse de que el presidente John Quincy Adams acostumbraba a bañarse cada mañana en el río Potomac, se acercó allí y le escondió la ropa hasta que el político se comprometió a contestar sus preguntas: la primera entrevista presidencial concedida a una mujer.

Verse desnudo rodeado de gente vestida se percibe a menudo como humillante y vergonzoso. La ropa es más que un adorno y una protección física ante el frío y los elementos: es también una armadura psíquica, un símbolo de estatus y posición social. Nadie tiene pesadillas con el mero hecho de verse desnudo, sino con visualizarse en pelotas en una situación pública, el trabajo, la universidad… Un truco clásico para calmar los nervios que causa hablar en público es imaginarse a la audiencia desnuda: al visualizarse como la única persona vestida de la habitación se gana inconscientemente respetabilidad y autoconfianza.

Resumiendo: un grupo de personas desnuda crea un ambiente de igualdad natural y protocomunista, pero en un grupo en el que solo hay algunas personas desnudas se crea un desequilibrio de poder. ¿Y qué ocurre si solo se desnuda un género?

Phryne desnudada frente al areópago, de Jean-Léon Gérôme.

Phryne desnudada frente al areópago, de Jean-Léon Gérôme.

CMNF: Mujeres desnudas, hombres vestidos

Creo que aparecer desnuda sobre un escenario es asqueroso, vergonzoso y antiamericano. Pero si tuviera veintidós años y un cuerpo hermoso, creería que es artístico, patriótico y una experiencia religiosa. (Shelley Winters)

Me marean las siglas tanto como al que más, y ya bastantes quebraderos de cabeza me da explicar qué significa BDSM. Así pues, entenderé a quien se haya asustado con la sopa de letras que da título al artículo. Sin embargo, CMNF es un acrónimo sencillo: Clothed Male, Naked Female, mujeres desnudas ante hombres vestidos.

A veces la mujer desnuda no se pasea solamente ante hombres sino ante todo el pueblo, como Lady Godiva a lomos de su caballo o la señorita de este anuncio de la MTV rusa. A menudo se utiliza el reclamo del cuerpo femenino en la publicidad, con el bien conocido peligro de objetización y machismo potencial según la forma en que se materialice. Lo que dará para un futuro artículo. Por ahora lo que me interesa es el potencial erótico-festivo de esta diferencia de vestimenta, que considerando lo ya comentado sobre el desequilibrio de poder inherente a este tipo de desnudos, se manifiesta a menudo en el mundo de la D/s, la dominación/sumisión erótica. A veces de forma explícita, como en esta imagen #readingissexy de la que desconozco el autor; a veces implícitamente, como en el autorretrato del fotógrafo checo Jef Kratochvil luciendo bigotón o en esta potente fotografía del mismísimo Helmut Newton. Cuidado: en el CMNF no siempre se enfatiza este diferencial de poder, como en las tiernas imágenes de Giulia Bersani.

Almuerzo sobre la hierba, de Édouard Manet.

Almuerzo sobre la hierba, de Édouard Manet.

Los escenarios CMNF están presentes en el imaginario colectivo desde hace siglos, y aparecen en centenares de ocasiones en el arte. Un ejemplo obvio es El desayuno en la hierba de Édouard Manet, que muestra un picnic con dos hombres completamente vestidos (el hermano de Manet y su futuro suegro), una mujer desnuda y una bañista al fondo a medio vestir. El cuadro causó un considerable escándalo al ser expuesto por primera vez en 1863, no solo por el hecho de contener desnudos en un entorno cotidiano y no mitológico o histórico, sino por el aire de naturalidad tranquila que respiraba la escena.

El siglo XIX vio un boom de cuadros CMNF gracias al auge del orientalismo, la fascinación europea por el medio y lejano Oriente. La mente calenturienta de los pintores de la época se recreó particularmente en los harenes y los mercados de esclavas… Un autor especialmente prolífico fue Jean-Léon Gérôme, que se inspiró en la mitología griega para su Pigmalión y Galatea, un escultor enamorado que ve cumplirse su mayor deseo.

Otro tema artístico habitual es el de la doncella en apuros. Los dragones y monstruos de antaño debían tener dificultades para digerir las piezas de ropa, así que exigían que las doncellas que se les ofrecían en sacrificio estuvieran desnudas o escasamente vestidas. Y dado que los caballeros errantes suelen protegerse con pesadas armaduras, tarde o temprano se producen impagables momentos CMNF, como en Perseo y Andrómeda de Tiziano… O en la famosa escena de la película Excalibur, de John Boorman, en que Uther Pendragon se acuesta mediante engaños con la infortunada Ygraine sin quitarse ni una pieza de la armadura: es un milagro que la reina sobreviviera y diera a luz al futuro rey Arturo. El cuadro El caballero errante, pintado por John Everett Millais en 1870, es otro ejemplo de mujer desnuda rescatada por un caballero de brillante armadura. La mujer está atada a un abedul plateado, árbol asociado a la femineidad con cuyas ramas se fabrican varas con las que azotar las nalgas… Originalmente la figura femenina miraba hacia su rescatador, pero esa actitud fue considerada demasiado provocativa y Millais fue obligado a repintarla apartando recatadamente la mirada.

El caballero errante, de John Everett Millais.

El caballero errante, de John Everett Millais.

En ocasiones la actitud del hombre es de total indiferencia, como en la famosísima fotografía de Eve Babitz y Marcel Duchamp, más concentrado en su próximo movimiento que en la desnudez de la artista. La enorme potencia de la imagen y sus muchas lecturas han provocado decenas de homenajes; mi favorito es el de la jugadora de ajedrez Jennifer Shahade, que celebró tres partidas simultáneas con modelos desnudos. Otras veces la actitud de los hombres vestidos es de adoración y reverencia, lo que invierte el desequilibrio de poder del CMNF. El cuadro Adoración (1913) de William Strang es un buen ejemplo: a nivel metafórico suele interpretarse que el cuerpo femenino en ese cuadro representa la belleza de filosofía admirada por la humanidad. Pero también es un óleo que no desentonaría en el cuarto de estar de Sacher-Masoch.

En el mundo del modelado artístico a menudo una persona permanece desnuda rodeada de otras vestidas. En escuelas de arte y entornos académicos se siguen reglas estrictas para mantener un ambiente profesional y respetuoso hacia la modelo: se prohíbe tocarla o dirigirle la palabra durante el posado, hay una bata a mano para que se cubra, etc. Si el modelo desnudo es un hombre y en un momento dado tiene una erección, la mayoría de centros de arte detendrán el posado o no volverán a contratarlo. En la serie de cuadros de Thomas Eakins William Rush y su modelo vemos cómo en ocasiones a la modelo la acompañaba una chaperona, generalmente una viuda encargada de garantizar la virtud de la joven. No parecían hacer falta tantas precauciones, ya que al parecer el escultor era un caballero.

En entornos no académicos el ambiente puede ser más relajado, y a veces posar sin ropa se convierte en un acto cargado de sensualidad. Mi dibujo preferido de Milo Manara, como ya comenté en el monográfico manariano para Jot Down, es la imagen del pintor griego Apeles retratando a la bella Kampaspe y enamorándose perdidamente en el proceso. O, puestos a recordar un momento cinematográfico, la escena de Titanic en que Kate Winslet se desnuda, con un «dibújame como a una de tus chicas francesas» que devino carne de meme.

Audrey Munson con Daniel Chester French. Autor desconocido (DP)

Audrey Munson con Daniel Chester French. Autor desconocido (DP)

Una historia interesante respecto a modelos artísticos es la de la bellísima Audrey Munson, modelo profesional de principios del siglo XX. Posó desnuda para decenas de pintores y escultores de Nueva York, inspirando famosas estatuas como La fuente del Sol Poniente de Adolph Weinman. Se la llamó «Miss Manhattan» o «La Venus Americana», y su fama la llevó a participar en cuatro películas mudas. Una de ellas, Inspiration (1915), se hizo famosa por mostrar el primer desnudo integral en una película no pornográfica. Por desgracia poco después se truncó su sueño: sin su conocimiento o consentimiento, el propietario de la pensión en que se alojaba mató a su esposa para poder estar con Audrey. La mala prensa posterior destruyó su carrera de modelo y la lanzó a una espiral autodestructiva que acabó en un manicomio.

Puede resultar sorprendente que la censura de principios de siglo no pusiera reparos a las películas en que Audrey aparecía completamente desnuda. Aparte de por la coartada artística, la escena no se consideró inmoral al permanecer inmóvil la actriz: solo era obscena la desnudez en movimiento. Cuando en el primer número de Jot Down escribí sobre los orígenes del striptease, dediqué un espacio a los tableaux vivant, espectáculos que encontraron en el arte clásico una excusa perfecta para mostrar la desnudez al gran público en las pacatas sociedades occidentales. La censura teatral en los países anglosajones prohibía que las actrices desnudas o semidesnudas se movieran provocativamente por el escenario, pero consideraba aceptable la desnudez inmóvil, congelada. Así, teatros como el neoyorquino Ziegfeld Follies ofrecían retablos de desnudos con títulos clasicistas como Ninfas bañándose o Diana la cazadora.

Toulouse Lautrec en su atelier, con una modelo (1895). Fotografía de Maurice Guibert (DP)

Toulouse Lautrec en su atelier, con una modelo (1895). Fotografía de Maurice Guibert (DP)

En el Berlín de 1908, la bailarina Olga Desmond ofrecía veladas artísticas llamadas Schönheitsabende («Tardes de Belleza»), en las que permanecía en escena inmóvil y completamente desnuda imitando famosas obras de arte. A veces se pintaba la piel con polvos blancos, acentuando su aspecto estatuesco; o aparecía con algún ayudante semivestido que completaba el retablo. Olga defendía su arte con entusiasmo: «Decidí romper un yugo de siglos de antigüedad. Cuando salgo desnuda al escenario no siento timidez ni vergüenza, ya que me muestro ante el público tal como soy, amando la belleza. El arte es mi única deidad, ante ella me inclino y le ofreceré cualquier sacrificio». La mayor parte de su vida esa diosa le fue favorable: participó en películas y abrió su propia escuela de baile y bellas artes… Pero el sacrificio llegó tras la Segunda Guerra Mundial: tras clausurar el gobierno de Berlín Oriental su escuela de danza por «decadente», Olga murió pobre y olvidada.

Lo que me lleva a considerar por un momento esta cita lapidaria de Mason Cooley en Aforismos de Ciudad: «la desnudez es el disfraz de los amantes y los cadáveres». Y es que en la sala de autopsias todos, hombres o mujeres, permaneceremos desnudos frente a alguien vestido (si el forense está desnudo en ese momento habría serios motivos para retirarle la licencia). En el impactante cuadro de Enrique Simonet La autopsia (1890), conocido también como Y tenía corazón, vemos a un anciano forense sosteniendo el corazón de una joven, sorprendido al parecer de que una «mujer de la calle» tuviera un órgano igual al suyo. Algo más considerada parece Paola Mineo en Sudario, una corta performance resurrectora con tintes CFNF.

CFNM: Hombres desnudos, mujeres vestidas

¡Qué cosa frágil y fácilmente herida es un cuerpo de hombre desnudo; de alguna manera inacabado, incompleto! (D.H. Lawrence, El amante de Lady Chatterley).

Las siglas CFNM (Clothed Female, Naked Male) hacen referencia al escenario en que uno o más hombres permanecen desnudos ante mujeres vestidas. A veces la escena transcurre con una engañosa normalidad que esconde una sensualidad subterránea, como en esta graciosa anécdota de Foro en Femenino o en ciertos emparejamientos casuales en una playa nudista. En ocasiones la desnudez masculina no produce más que una cierta indiferencia exasperada… En cualquier caso, el infundado temor patriarcal a perder la autoridad junto con la ropa ha hecho históricamente difícil encontrar imágenes CFNM más allá de algún fresco pompeyano como el de Perseo y Andrómeda, o shungas como este de Torii Kiyonobu:

By the Light of a Hexagonal Lantern, de Torii Kiyonobu.

By the Light of a Hexagonal Lantern, de Torii Kiyonobu.

El CFNM está poco presente en el arte clásico: los hombres desnudos suelen aparecer como centro de la composición, pero poco frecuentemente se ven por ahí cerca mujeres vestidas lanzándoles miradas irónicas. Tampoco abundan escenarios en que la diosa Atenea, ataviada para la batalla con su lanza y armadura, se lance al rescate de un tímido hombre desnudo encadenado a un poste a merced de algún monstruo mitológico. Pero otra diosa sí es representada a menudo junto a un hombre desnudo: Kali. En la mitología hindú, el diablo Raktaveeja obtuvo un don por el que de cada gota de su sangre derramada nacerían cientos de demonios como él. Para matarlo, la diosa Kali lo atravesó con su lanza y bebió toda su sangre. Encendida por la ira y ebria con el icor del demonio, Kali estuvo a punto de destruir el mundo en su frenesí, hasta que su marido Shiva se arrojó bajo sus pies para calmarla. Más allá de su valor simbólico, imágenes como esta muestran los efectos desestresantes del CMNF celestial.

Diga lo que diga D.H. Lawrence en la cita que abre esta sección, el cuerpo masculino desnudo no tiene nada de imperfecto. Hay imágenes CFNM que resaltan su belleza apelando a la ternura, como la famosísima fotografía de Annie Leibovitz en que un John Lennon fetal se aferra a Yoko Ono cinco horas antes de morir asesinado. En el mundo de la publicidad se juega con el contraste entre un cuerpo desnudo masculino mientras el femenino se muestra ataviado para la batalla de la moda: servirían como ejemplos esta famosa foto de Herb Ritts con una muy vestida Christy Turlington, esta escena retratada por Mariano Vivanco con el modelo ruso Vladimir Aberyanov o esta fotografía de Terry Richardson que muestra la inversión del desequilibrio de poder tradicional. A mediados de los años setenta se organizaron en Nueva York un par de ediciones del concurso de belleza nudista Ms. All-Bare America, «el premio de belleza más honesto, ya que quien participa no tiene nada que ocultar». El concurso estaba dirigido a concursantes femeninas, pero tras una ola de bien merecidas quejas se abrió también a hombres desnudos.

Naked man at Folsom Street Fair. Fotografía de Jacob Appelbaum (CC)

Naked man at Folsom Street Fair. Fotografía de Jacob Appelbaum (CC)

Ya comenté en otra ocasión que el desnudo masculino en público es más escaso que el femenino, lo que acerca en cierta medida muchas imágenes CFNM a la pornografía más o menos glamourosa. La compañía japonesa de vídeos eróticos Moodyz tiene una línea puramente CFNM, en la que se muestran las carcajadas y gestos de sorpresa de mujeres vestidas al observar con ojo clínico a hombres desnudos más o menos apabullados por la situación. Estos vídeos se bautizaron de forma poco imaginativa como Mujeres que quieren ver el pene, aquí lo dejo en japonés para quien se atreva a curiosear en Google: チンポを見たがる女たち. Una versión algo más light de esta temática llegó a Fuji TV en los ochenta: Por favor, enséñame tus calzoncillos.

También en Japón son populares los Host Clubs, lugares en que las mujeres pagan por compañía masculina no sexual. Lo que obtienen las clientas a partir de unos sesenta mil yenes es charla interesante, buena educación y un surtido de caballeros vestidos con traje y corbata. Hombres-geisha… Este artículo de Miki Tanikawa en el New York Times cuenta los detalles con cierto retintín: «Clubes en que los hombres japoneses son amables con las mujeres, por un precio». Encontramos una versión más hardcore y propiamente CFNM de estos locales en los osawari host clubs, donde osawari significa «tacto, toque». Allí los azafatos ya no van vestidos elegantemente, sino desnudos o con la mínima cantidad de ropa posible. El sexo explícito sigue estando prohibido, pero sí se permite que a las clientas se les vaya la mano de vez en cuando hacia los genitales generosamente expuestos. En general, el mundillo de los strippers masculinos es pródigo en momentos CFNM, como muestra Tomás y las Águedas de Rafael Trobat.

En ambientes BDSM, en particular en locales de Dóminas amateurs o profesionales, se realizan de vez en cuando fiestas CFNM bautizadas con nombres algo menos machacagargantas. En ellas el código de vestuario es elegante para las mujeres y ausente para los hombres, es decir, que los hombres tienen que asistir en pelotas o muy escasamente vestidos para que se les permita la asistencia. A menudo los sumisos asistentes actúan como mayordomos improvisados a las órdenes de alguna Dómina. En estas fiestas la desnudez se ve como humillante, equiparándose a la exposición pública. En el shibari, tanto con modelos masculinos como femeninos se juega con el shuuchi, la vergüenza al ver expuesto y resaltado por las cuerdas el cuerpo desnudo.

No querría terminar sin subrayar que esta ensalada de siglas no es más que una forma de sistematizar situaciones que suelen ser más complejas, con hombres desnudos frente a otros hombres (CMNM, como en esta imagen de la École de Beaux-Arts), solo mujeres (CFNF, como en esta performance de shibari a cargo de Gorgone y Alice V) o una mezcla caótica de gente desnuda como en las fotos de Spencer Tunick. Pero sobre nudismo sin distinciones de género prometo hablar en una continuación de este artículo… Un texto que escribiré probablemente en pelotas.

Foto: Corbis.

Foto: Corbis.

08 Sep 09:53

¿Por qué Torbe tiene éxito si es un oso celtíbero?

by Sergio Parra
Sergioski02

no conocia a este personaje, y vosotros? No acaba de convencerme la argumentacion. No se si esod e que nos excita el realimos en el porno es muy asumible. Habla del hombre pero nadie quiere ver gordas en el porno.

Torbe tiene mucho éxito en el porno a pesar de que parece un solo celtíbero, un Alfredo Landa rijoso y putero. O, quizás, tiene éxito precisamente por esa razón. Porque el alma carpetovetónica de muchos de sus seguidores se siente identificada con él, o logran formular inconsciente en siguiente consejo de coach: si él puede, todos podemos. (Opinión)

Hay otro factor que acaso contribuya al éxito de Torbe, y es que Torbe no se llama Torbe, y no es lo que parece. Al menos no del todo. Torbe (hipocorístico de «torbellino») es la versión cerda (todos tenemos una, no disimulemos) de Natxo Allende (Portugalete, 1969). Y Natxo Allende, que actualmente tiene su empresa, Villacerda, en Madrid, es un hombre cabal, astuto y visionario, al menos bastante más de lo que suele ser norma en el mundo del porno.

Sea como fuere, Torbe es uno de los primeros emprendedores del mundo de internet, y se gana estupendamente la vida filmando vídeos porno de aire amateur y casposo que, por lo general, protagoniza. En una época en la que el modelo de negocio de Hollywood naufraga, Torbe logra ingresar sustanciosos dividendos por parte de los onanistas de internet. Pero ¿cuál es su secreto?

Torbe asegura que su visión del negocio surgió a raíz de unos años de pobreza en los que tuvo tiempo de leer y amueblar su mente con Erich Fromm, Napoleon Hill o Hermann Hesse. Esa es la versión poética de la historia, así que vayamos a por la prosaica.

Dialers

Estamos en 1999. Torbe empezó en el mundo del porno freak por internet fundando Putalocura, con el advenimiento de los dialers, un cacharro que hizo millonarios a muchos desaprensivos. El sistema funciona tal que así: se instala en el PC un programa que marca un número de teléfono de tarificación especial (el típico 906) usando el módem con el que nos conectamos a internet. El programa, a veces, se descarga inadvertidamente por parte del usuario.

A través de esta nueva conexión tenemos acceso a la descarga de vídeos, o a la posibilidad de videochatear en directo con chicas que permanecen durante horas frente a una webcam. Cada minuto que transcurría, entre desahogo y desahogo venéreo, el usuario está apoquinando una cantidad de dinero desorbitada. Generalmente, un euro por minuto.

Aquello representaba que cinco personas videochateaban simultáneamente con una chica, se percibían cinco euros por minuto.

En otro orden de cosas, pudiera parecer insólito que alguien se conectara a internet mediante una línea de tarifación adicional, cuyo coste ascendía a un euro por minuto, aproximadamente, para visualizar en la pantalla de su ordenador cómo una pareja mantenía relaciones sexuales, o cómo una chica solitaria te preguntaba tu color favorito mientras lamía una piruleta. Pero funciona. Y muchos usuarios no se limitan a masturbarse durante dos minutos, sino que se enganchan a charlar con las chicas, a jugar con ellas durante horas. Con la ventaja de que manejas a tus títeres a distancia, en el resguardo, anonimato y comodidad de tu propio domicilio. Un simple cliqueo del ratón y accedías a un mundo lúbrico en el que tú lo gobernabas todo. Alcanzabas el orgasmo, y otro simple cliqueo te devolvía a tu habitación. Ahí radicaba, en parte, el tremendo éxito de los chats o los videochats.

Con todo, el lucrativo modelo de negocio se hundió cuando la gente empezó a contratar ADSL y, en vez de llamadas al 906, se debía introducir el número de la Visa. Torbe, sin embargo, ha continuado creciendo, adaptándose a los nuevos tiempos como un espécimen que se resiste a ser pasto de la selección darwiniana. En Villacerda, actualmente, Torbe tiene a veinte personas en nómina, además de diversos colaboradores externos. Y tiene abiertos muchos otros frentes, como abrir un club privado en Madrid o rodar una película porno con grandes medios.

Su secreto parece residir en que conecta con el público, minimiza los costes y busca continuamente modelos de negocio alternativos, en vez de anquilosarse en el mismo. Torbe asegura que actualmente factura millones, pero que tampoco le importaría vender todo su negocio por un buen pellizco y no volver a trabajar nunca más.

Aunque Torbe tiene otro secreto: es todo un personaje, ha aparecido en diversos programas de televisión, publica libros, mantiene un blog, ha sacado canciones al mercado con títulos propios de una película de Pajares y Esteso. Y, también, ha hecho correr la tinta acerca de su parte oscura, que él insiste en negar. Por ejemplo, llamó feas a las mujeres de Torrelavega y tuvo que declarar ante el juez por ello. También se le ha acusado de rodar porno con menores; le condenaron a dieciocho meses de prisión, pero al no tener antecedentes se libró pagando una sustanciosa multa. Y solo es la punta del iceberg: el propio Torbe ha admitido que está agotado de asistir a tantos juicios.

1024px-Fax_modem_antigo

La seducción del oso

El hombre, como el oso, cuanto más peludo, más hermoso, suele sentenciarse con aire paremiológico. Porque el éxito de Torbe no solo puede entenderse en clave financiera o estratégica. Tras las miles de visitas que recibe su portal subyace una trama psicológica y sociológica que podría ser objeto de glosa para una tesis doctoral. Intentaré ofrecer algunas pistas al respecto, tal y como lo veo yo tras visionar algunos vídeos de los comienzos de Torbe.

En primer lugar, creo que el público de Torbe deja patente que le aburren los directores de cine para adultos que le otorgan gravedad e impostura a sus creaciones. Los argumentos enrevesados o pretenciosos, los diálogos a lo Woody Allen y demás defectos de esteta gafapasta que se cree Orson Welles. Nada de primeros planos, a lo Griffith, para captar el alma de los personajes. Nada de blanco y negro esnob para que luego el bueno de Ted Turner coloree la película para venderla al gran público. Nada de actores disfrazados con sotanas y tocas negras como en los cuadros que el estomagante surrealista Clauvis Trouille pintaba para asombrar a los burgueses. Nada de amantes atornillándose las bocas con romántica pasión. Nada de Kamasutra, porque el sexo no es una tabla de gimnasia. Los seguidores de Torbe quieren la realidad, la sucia realidad, la atávica, y aspiran a contemplarla sin cataplasmas por un único motivo: rendir culto a Onán.

Los seguidores de Torbe prefieren las chocarrerías que le escuché a un hombre en una película porno que vi hace años: «Sí, sí, no sabes multiplicar ni multidividir», decía el hombre mientras se trincaba a la mujer. Al menos te ríes, deben pensar. Al menos nos ahorramos que, después de que el actor haya tocado entera a la actriz, centímetro a centímetro, como si leyera Braille en su piel, sugiera a la actriz que imite las reverencias de los japoneses para penetrarla con gracia a cuatro patas. Con soltura y elegancia exquisitas.

Porque los seguidores de Torbe no entienden la pornografía como esa sucesión de planos detalle de las películas mayoritarias, esa tangibilidad de quirófano que muestra hasta el hartazgo a dos órganos sexuales en mecánica coyunda; planos tan morosos e insistentes que recuerdan a algún documental de fauna exótica, un documental que radiografía a un insecto larvario rompiendo fatigosamente la crisálida para emerger al mundo, pringoso de babas. O algo así. La mitad del metraje de un filme para adultos, a juicio de muchos seguidores de Torbe, se centra en exhibir a dos mucosas frotándose con una coreografía hierática y maquinal, exenta de toda emoción, o en una penetración de martillo neumático, sin alterar nunca el ritmo, dentro, fuera, dentro, fuera, como quien está tricotando un jersey.

Porque el verdadero porno de los seguidores de Torbe está protagonizado por una astuta mezcla entre lo ordinario y lo sutil. Porque los seguidores de Torbe no se sienten identificados con la perfección. Historias de marqueses, de monjas, de extraterrestres, de amazonas… ¡puaj! La gente necesita historias cotidianas. Porque la gente quiere correrse, y no otra cosa, con alguien que podría ser la vecina del quinto. Un viaje en metro. Mala iluminación. Suciedad, sordidez. Apresuramiento espasmódico por eyacular antes de que el convoy llegue a su próxima estación: los mejores orgasmos sobrevienen a los cincuenta o sesenta segundos del mete-saca. Como bien saben los seguidores de Torbe.

Los seguidores de Torbe no admiten necesariamente que toda la estructura de la película pornográfica deba articularse alrededor del money shot o el cum shot, el plano del semen brotando del pene del actor como si tuviera un aspersor entre las piernas. Lo que Torbe promulga es eyacular dentro de la mujer. Aunque no se vea nada de nada. Porque no suele excitar la visión pulposa de la leche ajena. Ni tampoco el contemplar los espumarajos de la boca de la felatriz. Si el actor quiere terminar en su boca, que lo haga, pero que ella le deje todo bien limpito, y que se lo trague sin exhibiciones, como en las películas japonesas, que saben más de esto que nosotros.

Si os fijáis en algunos vídeos de Torbe, de hecho, en muchos de ellos parece que no se ha pactado previamente dónde eyaculará. Cuando está dentro de ella, empujando, rozando el orgasmo, entonces, entre gemidos, le susurra al oído a la chica que si se corre dentro. Torbe, imagino, espera derribar las numantinas defensas psicológicas de la chica excitándola con su sesión de sexo. Porque todos sabemos que no responderíamos igual a una propuesta a diez segundos del orgasmo que recién llegados a una entrevista laboral. En muchas ocasiones, la actriz se niega, ya sea porque teme quedarse embarazada del oso, ya sea porque no le apetece (más de una, de hecho, ni siquiera desea ser besada por Torbe, aunque él suele insistir mucho en ese punto). Pero en algunas pocas, la chica parece perder un poco el control, piensa lo de que «ya que estoy en el convento…» o «ancha es Castilla», y dice que sí, que adelante, como pasó una vez (solo una) con una de sus chicas favoritas y con la que más veces parece haber repetido: Nekane.

Sin título-2 copia

Todos somos Torbe (un poquito)

Como ya se ha señalado, Torbe también logra que muchos de nosotros nos sintamos identificados con él. O, al menos, que nuestra parte más oscura y atávica conecte con él. Nos retrotrae a un estadio primitivo de nuestra especie. Nos sale pelo y articulamos sonidos guturales. Como en la escena de 2001: Una odisea en el espacio, cuando suenan los violines de Also sprach Zarathustra, donde el mono lanzará al aire un pene protésico en vez de un fémur.

Torbe consigue que imaginemos a un hombre cuarentón que, a juzgar por las duricias de sus manos, las uñas negras y la fina película de cemento portland que recubre su camisa y sus vaqueros abolsados, de buen seguro se desloma a diario como albañil. Torbe es el cavernícola borderline de brazos mantecosos, barrigón y alopécico, que todos tenemos dentro, y que en absoluto representaba al actor pornográfico por excelencia, que suele estar más emparentado con un Apolo que con un oso con olor a tigre.

Vello ensortijado en el pubis, curvas y obesidad, sudor, ropa interior o ropa normal (porque la desnudez completa desalienta el morbo). Nada de dermis lustrosas o aceitosas, sino con las imperfecciones cotidianas asumidas, para que el espectador se sienta acompañado; espinillas y forúnculos, cartucheras, esas abolladuras de pelotas de golf que anuncian la celulitis. La perfección, en el porno, tiene un efecto disuasorio. El porno debe ser sucio o no es porno. Todas esas son las ideas que transmite Torbe en cada uno de sus fotogramas. Porque Torbe sabe que a muchos de sus seguidores les gusta pensar que un hombre rudo, sin éxito entre el género femenino, gordo, peludo y con halitosis, puede estar profanando el sexo de esa actriz tan atractiva.

Y el hombre rudo, que también será el espectador, acabará babeando por su suerte, por estar ahí, zampándose un delicioso pastelito de crema como ése, una ambrosía que su panza, acostumbrada al fast food, jamás hubiera podido digerir. Y encima le sale gratis. No solo eso: cobra por estar con ella. Y a ella, además, parece escapársele un disfrute fidedigno. El hombre cobraba un sueldo y encima le demostraba a aquella mujer que el oso, cuanto más peludo, más hermoso.

En 2005, Torbe estuvo nominado como mejor actor de reparto en los Premios AVN, realizados en Las Vegas y considerados como «los Óscar» del cine porno. Y ahí estaba Torbe, que se movía, se arqueaba, se retorcía y embestía con un brío que, más que fornicar con mujeres, parecía estar echando una partida al futbolín. Y por eso, lejos de estrategias, dialers y cameos en películas como Torrente 2 o Torrente 3, Torbe tiene éxito a pesar de ser (o por ser) un oso celtíbero.

The post ¿Por qué Torbe tiene éxito si es un oso celtíbero? appeared first on Yorokobu.

06 Sep 14:24

Privacidad vs. geolocalización: el secreto está en los emoticonos

by David G. Ortiz

Es curioso. Resulta que el progreso tecnológico ha puesto un aparato que se hace llamar «inteligente» en cada bolsillo y, sin embargo, casi todo lo que hace un usuario medio con el móvil requiere de su participación activa. Poco es automático. Será muy listo, pero el smartphone todavía no se atreve a ir por libre. Será por algo…

Tal vez es que la gente tampoco anda buscando eso. Suele ser frustrante, de hecho, que un dispositivo se ponga a hacer cosas sin que su dueño se lo haya pedido. Pero la sociedad va cediendo, poco a poco, porque al final la automatización supone un ahorro del recurso más valioso: el tiempo.

Esta es la reflexión que está detrás de Steven, una nueva aplicación social minimalista y efímera que se sube a un par de olas bien altas: la de Yo como máximo exponente de las llamadas redes nanosociales y la de los chats basados en la imagen y extremadamente directos como Snapchat.

steve1ok

«Steven convierte automáticamente tu día a día en emoticonos». Así la describen sus creadores, que la conciben como «un tablón de estados que siempre está actualizado. De un vistazo, puedes ver dónde están y que están haciendo tus amigos, familiares y compañeros de trabajo a lo largo del día, a través de emojis divertidos y no invasivos».

Es sencillo. Cuando vas a una biblioteca, tu estado se actualiza con el emoticono de unos libros; cuando decides cenar en una pizzería, lo hace con una porción del manjar proletario italiano; cuando vuelves a casa, aparece un emoji que representa una vivienda. Y todo ello sin que tengas que mover un solo dedo.

Precisamente ahí, en la automatización, está el valor diferencial de Steven (de momento solo disponible para iOS). «Casi el 99% de las aplicaciones que utilizamos requieren que introduzcamos algo manualmente para llevar a cabo cualquier tarea», afirman los responsables de la app, que se han propuesto acabar con el supuesto engorro deslizando el trabajo sucio a nuestro smartphone. Al fin y al cabo, «llevamos encima una tecnología muy potente, con sensores y procesadores esperando nuestras órdenes».

steven2_ok

Te ahorras el check in de Foursquare. Cuando entras en un establecimiento, tu estado se actualiza solo, sin revelar demasiados detalles acerca de tu ubicación: simplemente enseña a tus contactos un emoticono que representa lo que estás haciendo, y dónde, pero sin concretar. Steven no publica el nombre de la pizzería, ni dice en qué calle está.

Entonces tu privacidad permanece a salvo, ¿no? En principio sí, pero depende de cómo defina cada uno esa palabra mágica. Por ejemplo, podría no gustarte que la empresa sepa dónde andas, aunque no se lo cuente a tus contactos. Echando un vistazo a su política de privacidad es fácil descubrir que recopilan «información para determinar dónde estás, con quién estás, qué estás haciendo, cuándo has llegado a ese lugar y cuánto tiempo has estado allí». Además, se reservan el derecho a compartirla con sus «afiliados», por si acaso algún día Facebook ofrece un maletín repleto de billetes verdes a cambio de su base de datos. El pan de cada día.

En esto Steven es exactamente igual que el resto de aplicaciones gratuitas, pero volvamos al asunto de la automatización. ¿Qué pasa si la app se equivoca? Podría tener consecuencias muy desagradables. El usuario va a tomarse unas birras con los colegas, Steven no conoce bien el bar y piensa que es uno de esos clubs de carretera que no gustan demasiado a su parienta. Movida a la vista.

Para evitarlo, la app envía una notificación cada vez que actualiza el estado, por si quieres corregir algo (aunque el daño, si no estás atento, ya estará hecho). Aprende, eso sí, para la siguiente. Cuando modificas, se queda con la copla y no vuelve a meter la pata con ese sitio en particular. Cuanto más uses la aplicación, por tanto, más inteligente se vuelve.

¿Es eso suficiente para asegurar su éxito? No, pero gran parte del equipo de Pushd Inc., la empresa que ha desarrollado la aplicación, proviene de Twitter. Eso es una garantía, aunque es imposible hacer predicciones tan temprano. Steven acaba de ver la luz y tiene muy poquitos usuarios. De momento, te vas a aburrir si la descargas. Depende de ti y de tus amigos adoptar esta nueva forma de estar en contacto, con sus virtudes y sus defectos. ¿Te apuntas?

The post Privacidad vs. geolocalización: el secreto está en los emoticonos appeared first on Yorokobu.

04 Sep 21:13

Evita que tu madre sea desarrolladora de apps

by Jaled Abdelrahim

Ésta es la trágica historia que le ocurrió a un joven de Estados Unidos llamado Bradley Standifird. Un suceso casero que impulsó la vida de su madre hasta lo más alto del reconocimiento mediático, y hundió la suya en el más tecnológico de los encierros.

El error del chico fue subestimar a la progenitora. Si tu madre te dice que le respondas al teléfono cuando te llama, deberías asegurarte al menos de si la santa sirvió en la Guerra del Golfo, como dio la casualidad que hizo esta señora llamada Sharon Standifird, madre y esposa rubia vecina de Houston, Texas.

Cuando ella dice que Bradley (su retoño que ya luce bigote en las imágenes que le tomó la CBS) está obligado a responderle las llamadas que nunca respondía y a contestar los mensajes que nunca contestaba, es que está obligado a responder y a contestar. Literalmente. «Cuando me contó lo que estaba haciendo pensé que podía ser una buena idea, ¡pero para otras personas!, ¡no para mi!», anota el treceañero para la cadena americana.

La exmilitar estaba dispuesta a ganarle la batalla en atención vía satélite cayese quien cayese. Tras una exhaustiva misión de documentación entre expertos, introducir en el comando a un desarrollador profesional y unos meses mejorando el plan de lanzamiento, la estrategia de ataque estaba lista. Nacía Ignore No More.

 

j4.

j5

j2.

 

La aplicación es un arma letal diseñada especialmente contra adolescentes. Los padres se la descargan por menos de dos dólares (en Android y pronto para iPhone), y una vez bajada, comienza la masacre. Que el niño no responde el teléfono: se le bloquea a distancia y punto. «Solo le quedan dos opciones», explica la página web de la aplicación, «o devolver la llamada o llamar a un centro de emergencia». Para todo lo demás el cacharro que tanto les gusta tener en las manos se convierte en un aparato inservible.

El cebo de rendición para el pequeño enemigo es que el padre es el único que conoce una contraseña secreta que puede desbloquear el teléfono de nuevo, «lo que anima a su hijo a volver a llamar rápidamente para poder acceder a otras funciones y aplicaciones de su smartphone», endulzan desde la empresa la manera de decir que o llaman o se quedan sin maquinita.

El pobre Bradley fue la primera víctima de la misión de la militar. Como vago consuelo, le queda saber que otros niños también tienen horribles padres que les han subyugado al mismo tormento. Claro, que ellos no tienen una madre que sea la inventora del armamento al que se enfrentan.

«Mi hijo lo odia y me encanta», dice un comentario de la aplicación en Google Play -recopilado por el Daily Mail- de una despiadada madre de nombre Liane Parker, abiertamente orgullosa del nuevo superpoder que posee. «Me encanta la idea, incluso es bueno para la hora de dormir, cuando quieres que dejen el teléfono colgado», se regodea otra inhumana señora de la guerra llamada Lamiya Keyes Mewborn.

Sharon Standifird asegura para el reportaje en la CBS que ahora su hijo solo podrá utilizar el celular después de llamarle a ella, porque solo ella conoce el código de desbloqueo gracias a la implacable aplicación que ha desarrollado. Su marido William, añade sobre el conflicto que vive en casa que no le sorprende ver quién se ha salido con la suya, «que Sharon, casi cualquier cosa que se proponga, la hace».

j6

j10

The post Evita que tu madre sea desarrolladora de apps appeared first on Yorokobu.

04 Sep 21:13

Todo lo que probablemente no sabías de los supermercados

by Sergio Parra
Sergioski02

"En muchos restaurantes de comida rápida se usa una fragancia llamada RTX9338PIS, o en su nombre completo: «fragancia de hamburguesa con panceta recién asada»." ESO LO VENDERAN ASÍ A GRANEL?

Los supermercados son lugares fascinantes. Tan fascinantes como los museos o las yacimientos prehistóricos. Tan fascinantes como países exóticos, con sus propios turistas acoplados a chirriantes carros metálicos.

Los supermercados también han sido laboratorios donde se probaron muchas de las nuevas tecnologías que nos rodean, como sucede con los viajes al espacio de la NASA. Y también han sido la sala de pruebas de psicólogos y sociólogos de todo el mundo. La ambientación y la disposición de los escaparates se la debemos del autor de El mago de Oz. El hilo musical que acompaña a nuestras compras, a empresas en la que trabajan expertos en persuasión humana. Walmart, la mayor cadena de grandes almacenes del mundo, incluso determina la cultura que se consume y tiene el poder de censurar lo que no supera su tamiz profundamente conservador.

Así que bienvenidos. Bienvenidos a la República Independiente de los Supermercados.

 

Economía

Los grandes almacenes y los supermercados son gigantescos generadores de empleo. Tal como explica Edward Glaeser en su libro El triunfo de las ciudades, en Estados Unidos, en 2008, había 1,8 veces más personas empleadas en supermercados que en restaurantes (estas cifras, sin embargo, se invierten en grandes ciudades como Nueva York: en Manhattan hay 4,7 veces más personas empleadas en restaurantes que en supermercados).

Pero si hemos de hablar de dinero, hemos de hablar Walmart. De las 100 principales economías del mundo, 51 son multinacionales y solo 49 son países. La cadena de supermercados estadounidense Walmart tiene presupuestos superiores al producto interior bruto de la mayoría de los países. Cada semana, 138 millones de personas compran en un Walmart, y hay 3.800 en Estados Unidos y más de 2.400 entre Argentina, Brasil, Canadá, China, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Japón, México, Nicaragua, Puerto Rico e Inglaterra. El 90% de todos los estadounidenses vive a no más de 15 kilómetros de un Walmart. Es la empresa más grande del mundo. Según el economista Thomas Friedman, si Walmart fuese un país, sería el octavo socio comercial de China.

La oficina central de Walmart tiene su sede en Bentonville, Arkansas. Debido a este hecho, en dicha región hay más millonarios por kilómetro cuadrado que los que hay en cualquier lugar de la Tierra.

901px-New_Walmart_Logo.svg

Cultura

Walmart atesora tanto poder que incluso condiciona las producciones cinematográficas, musicales y hasta editoriales de Estados Unidos. Si no vendes en Walmart, estás perdiendo una sustancial cuota de mercado. Para vender allí es condición sine qua non pasar cribas e incluso filtros morales: los dueños de Walmart, de tendencia conservadora, por ejemplo, no admiten discos que hagan apología de la violencia o traten de desestabilizar el establishment.

Por esa razón, algunos grupos importantes se ven obligados a editar dos discos: uno para vender en Walmart (debidamente autocensurado) y otro para comercializar en otras tiendas. Porque Walmart es como una nación en sí misma, con sus propias reglas y sus propios códigos morales: si no los acatas, puedes ser condenado al ostracismo.

 

Precios

Sin abandonar ese Godzilla de los supermercados que es Walmart, cabe profundizar en cómo su política de precios es capaz de modificar todo el tejido económico de la región. No de una forma tan exagerada como en ese capítulo de South Park en el que se descubre que Walmart es una entidad inteligente, tipo Skynet, que incluso tiene atrapados a sus propios empleados. Pero casi.

En primer lugar, porque realmente los salarios de los empleados de Walmart les acercan al estatus de esclavos modernos. Un estudio realizado por el Comité de Educación y Fuerza Laboral del Partido Demócrata, por ejemplo, señala que los salarios de Walmart son tan bajos que muchos de sus empleados dependen del Programa de Asistencia Nutricional (food stamps) para sobrevivir. Y la carga de trabajo no deja de incrementarse: un reportaje del Chicago Tribune revela que el personal se ha mantenido relativamente igual en cantidad a pesar de la expansión de las tiendas, tras una encuesta realizada en 52 tiendas Walmart en 2014.

En segundo lugar, Walmart goza de innumerables exenciones y subsidios gubernamentales.

Por todo ello, Walmart ofrece precios muy competitivos. Tal y como explica Eduardo Porter en su libro Todo tiene un precio, cuando Walmart introdujo los comestibles en 1988, ofreciéndolos a precios entre el 15 y el 25% más baratos que la competencia, provocaba que otras tiendas de comestibles del barrio disminuyeran un 17% de media sus ventas:

Un estudio de precios de venta al por menor en 165 ciudades de Estados Unidos entre 1982 y 2002 reveló que, a largo plazo, la apertura de un nuevo Walmart obligaba a sus rivales de la zona a reducir los precios en productos como las aspirinas y la pasta de dientes entre un 7 y un 12 por ciento.

Lo más maquiavélico por parte de la empresa es que solo ofrece precios más económicos cuando se dispone a hundir a la competencia. Si tal competencia no existe, entonces sus precios son un 6 % más caros de media, como ocurre en Franklin, Tennessee.

Los precios de las cosas que podemos adquirir en un supermercado distan de su coste real, tan solo reflejan las intrincadas artimañas para persuadirnos a comprar, infringiendo a todas horas la idea de Tomás de Aquino de que el comercio debería aportar beneficios iguales a las dos partes, condenándose la venta de algo por un valor superior al real.

La economía no funciona así y nuestra psicología tampoco parece querer que funcione así. Solo bajo esa premisa se explica que algunas personas compraran una app para iPhone al precio de 999 dólares. La app, diseñada en 2008 por Armin Heinrich, se llamaba Soy Rico y no hacía nada. Sencillamente mostraba una gema roja parpadeante en la pantalla. Apple la eliminó de su catálogo a las 24 horas de lanzarla, pero fue tiempo suficiente para que la adquirieran seis personas. Porque no siempre compramos lo que necesitamos, sino que manifestamos un consumo conspicuo, tal y como formuló el sociólogo Thorstein Veblen, a fin de demostrar quiénes somos para los demás.

 

Tamaño

A pesar de que, colectivamente, Walmart gana a cualquier otro supermercado, individualmente los grandes almacenes más grandes del mundo están en Corea del Sur, en la ciudad de Busán, y se llaman Shinsegae Centumcity. Shinsegae tiene 14 pisos de cosas para comprar y cuatro plantas subterráneas para el aparcamiento. Dispone de tal oferta de productos que, si os dirigís a la planta dedicada a la alimentación, encontraréis más de 2.000 vinos diferentes, e incluso productos españoles de importación, como jamón o fiambres de Vic (Cataluña).

Todo un templo pantagruélico del consumismo con una superficie total de 293.905 metros cuadrados, superando así a Macy’s, en Nueva York, que era célebre por ser el más grande del mundo desde el año 1902.

Los grandes almacenes más grandes de España fueron abiertos recientemente en Madrid, en el paseo de la Castellana, en el antiguo solar del edificio Windsor. Este nuevo centro de El Corte Inglés está compuesto de cinco sótanos para parking, 22 plantas sobre rasante y una altura de 103,7 metros aproximadamente. En total, una superficie bruta de 67.000 metros cuadrados.

1024px-Busan_Shinsegae

Cajas registradoras

Walmart fue fundada por Sam Walton en 1962, un hombre de una familia humilde de Oklahoma. La primera tienda Walmart (hoy desaparecida) se abrió en Rogers, Arkansas. Walton inventó el concepto de las cajas registradoras ubicadas a la salida del supermercado.

En 1998, la revista Time ya le había incluido en su lista de las 100 personas más influyentes del siglo XX. Antes de fallecer de cáncer en 1992, Walton había conseguido ser el estadounidense más rico del país.

Pero las cajas registradoras no solo constituyen un avance tecnológico, sino que también ha propiciado el desarrollo de toda clase de estudios psicológicos y sociológicos. Como el experimento llevado a cabo por Alexandre Mas y Enrico Moretti, en el que sometieron a escrutinio las transacciones de 370 cajas registradoras de seis tiendas durante un período de dos años. De este modo, lograron monitorizar la productividad de cada cajero y comprobar qué factores la aumentaban o disminuían.

La conclusión fue que la productividad dependía de quién estaba trabajando al mismo tiempo en la línea de cajas: si el cajero estaba rodeado de otros cajeros que trabajaban mucho, él trabajaba más, para no parecer un vago. Pero este efecto solo se producía si los trabajadores más diligentes estaban detrás (o sea, mirando) al trabajador vago. Si el vago no era observado por el resto, entonces no incrementaba su productividad. En otras palabras, los empleados de las cajas no se dan más prisa si contemplan a empleados más rápidos, sino si cabe la posibilidad de que los rápidos los miren a ellos, tal y como resume Tim Hartford en su libro La lógica oculta de la vida. Con todo, estos conocimientos no se suelen trasladar al mundo real por varios motivos:

Sí, habría menos colas, pero también más productos golpeados o mal escaneados, y empleados que racionalmente se negarían a perder tiempo lidiando con las dudas y quejas de los clientes.

640px-SelfcheckoutLowe'sMeyerland

Pasillos

En los pasillos de los grandes almacenes se exponen los artículos alineados, ordenados, clasificados, etiquetados, inventariados y expuestos de tal forma que exploten al máximo las estrategias del departamento de marketing. Como si el cliente fuese un ratón perdido en una caja de Skinner en busca de su recompensa. Según cálculos de Eric Beinhocker, del McKinsey Global Institute, en las economías modernas se ofrecen unos 10.000 millones de productos distintos. O tal y como explica el filósofo Alain de Botton en su libro Miserias y esplendores del trabajo:

Los pasillos de un supermercado medio contienen veinte mil productos, de los cuales cuatro mil son refrigerados y deben reemplazarse cada tres días; los restantes dieciséis mil hay que reponerlos cada dos semanas.

La disposición de los productos, el nivel del anaquel, la ordenación, los precios que quedan más a la vista, lo que está en los primeras estanterías y lo que está en las últimas… todo responde a cuestiones psicológicas. Como abunda en ello David Brooks en su libro El animal social:

En el centro comercial, las tiendas pequeñas suelen estar cerca de las salidas, puesto que cerca de las entradas la gente todavía no ha hecho la transición del mundo exterior al mundo interior de las compras, por lo que apenas se fijan en estos primeros establecimientos. En los grandes almacenes, la sección de zapatos de mujer está por lo general cerca de la sección de cosmética femenina (mientras el dependiente va en busca del zapato, las clientas deambulan por ahí y acaso vean un maquillaje que se probarán luego.

Otro ejemplo de artera colocación de productos en las estanterías lo expone Eduardo Porter en Todo tiene un precio:

En el supermercado Fairway de Brooklyn, adonde llevo a mi hijo de compras el fin de semana, la sección de comida orgánica, más cara, está separada de todo lo demás por temor a que el comprador que se fija en los precios decida comprarse esta vez unos simples cereales más baratos. Los productos parecidos están colocados estratégicamente lejos unos de otros, separados por una gran distancia para evitar que se haga una comparación de precios. Hay queso fresco de calidad en un mostrador a la entrada y variedades baratas envasadas a la salida. Hay al menos dos secciones distintas para los fiambres y el aceite de oliva. Las salsas preparadas para pasta de distintas marcas parecen estar desperdigadas por todo el local. Incluso la fruta está separada.

Supermarket_beer_and_wine_aisle

Escaparates

Por si fuera poco, gran parte de la aureola que envuelve a los grandes almacenes se la debemos a un escritor de novelas de fantasía, el autor de El Mago de Oz, Frank L. Baum. Habida cuenta de que Baum había concebido un mago que en realidad era un mercachifle que usaba luces, efectos especiales y voz estentórea para vender la imagen espectacular de un mago poderoso, no es de extrañar que aplicara esa visión de las cosas al mundo de los escaparates.

De este modo, Baum aplicó técnicas de iluminación y de presentación de la mercancía a fin de que el consumidor se viera hipnotizado por ella. Todo esto ocurrió allá por 1890. Los conocimientos de Baum al respecto fueron recogidos en su libro The Art of Decorating Dry Goods Windows and Interiors («El arte de decorar escaparates e interiores»), donde también enumeraba las muchas ventajas de emplear maniquíes en los escaparates.

 

Hilo musical

Poco después de las líneas maestras introducidas por Baum, a partir de 1928 la corporación Muzak añadió otro componente persuasivo en las tiendas: el hilo musical. Los clientes de las tiendas que usaban el servicio de Muzak dedicaban un 18 % más de tiempo a comprar y llevaban a cabo un 17 % más de adquisiciones. Actualmente, ya se componen bandas sonoras exclusivas para tiendas, como lo hace AEI Music Network para marcas como Gap o Banana Republic.

La supertienda de Nike en Estados Unidos, la Niketown («Ciudad Nike»), contrató una banda sonora de sonido de pelotas de baloncesto y tenis botando a la AEI Music Network. Según Douglas Rushkoff en su libro Coerción:

Una detallada investigación sobre el ritmo, el tono y el estilo de la música ha revelado que una selección cuidadosa de sonidos puede tener un impacto significativo sobre el consumo, la producción y otras conductas cuantificables. Las ventas de ultramarinos aumentan un 35 por ciento si los establecimientos emiten la música Muzak a ritmo más lento. Los restaurantes de comida rápida utilizan música Muzak con una cadencia mucho más rápida para incrementar la velocidad a la que los clientes mastican. La ropa de colores llamativos se vende mejor en tiendas con música de discoteca, y los artículos baratos se encuentran en los entornos más ruidosos para que los clientes dediquen menos tiempo a examinar la calidad de la mercancía.

Como refleja Joseph T. Hallinam en Why We Make Mistakes, cuando se emite música francesa, parece que se dispara la venta de vinos franceses, y cuando se emite música alemana, entonces se incrementan las ventas de vinos alemanes.

Pero los sonidos que nos inducen a comprar pueden ser mucho más sutiles. Es de lo que se ocupa en Sensory Branding (marketing sensorial de marca), una rama del neuromarketing que se ocupa del sonido que envuelve al comprador y al mismo producto para hacerlos únicos. El primer ejemplo de esta estrategia nace a partir de 1950, con ejemplos como los de General Electric, que concibió su característico tono de tres timbres, el equivalente auditivo de un logotipo.

Si desayunamos cereales de Kellogg´s comprobaremos que, al morderlos, crujen de una forma diferente al resto de cereales, pues fue orquestado por un laboratorio danés. Martin Lindstrom señala más ejemplos de sonidos en productos en su libro Buyology:

Más recientemente, Ford Motor Company creó un nuevo sistema de seguro para las puertas de la gama de vehículos Taurus que emitía un sonido reconocible parecido al de una bóveda cuando se cierra. ¿Sabía usted que el sonido que hace una lata de café liofilizado o de patatas Pringles al destaparse ha sido fabricado deliberadamente para que los consumidores asocien el producto con una frescura deliciosa? ¿Y qué hay con el “tic-tic-tic” de la rueda del iPod, o su inconfundible sonido de campana al encenderse y apagarse?

Organic_yogurt

Olor

Los olores asociados a las marcas también resultan fundamentales en la estrategia de marketing de las grandes compañías, pues según los neurólogos los olores tienen fuertes conexiones con las emociones y los recuerdos, como ya intuyó Marcel Proust cuando se zampaba su magdalena. En muchos restaurantes de comida rápida se usa una fragancia llamada RTX9338PIS, o en su nombre completo: «fragancia de hamburguesa con panceta recién asada».

El aroma a pan recién horneado estimula especialmente el apetito, por eso se suelen instalar las panaderías en la entrada de los supermercados, tal y como señala Martin Lindstrom en Buyology:

Algunos supermercados del norte de Europa ni siquiera se molestan en instalar panaderías de verdad; sencillamente bombean el aroma artificial del pan recién salido del horno hacia los pasillos a través de las rejillas del techo.

 

Código de barras

El código de barras con rayas verticales de distinto grosor, en sus inicios, era redondo, como los primeros que se crearon en 1948, en Woodland y Bernard Silver, en Estados Unidos, tras la demanda de un propietario de un tienda de comestibles que buscaba una solución para gestionar su almacén. Era redondo, pues, pero mantenía el estándar internacional establecido en 1977. Este estándar es similar a una versión impresa del código Morse, con barras negras y blancas dispuestas verticalmente; y el ancho de las barras y espacios puede ser variable, siendo la más ancha un múltiplo de la más estrecha. En binario, las barras significan unos y los espacios, ceros. Así pues, no resulta imprescindible un escáner para leer un código de barras de estas características. Basta con un ojo bien adiestrado.

El 3 de octubre de 1977, una cajera de un supermercado de la cadena Mercadona, en Valencia, pasó por vez primera su lector de códigos por el primer producto informatizado de la historia de España: un estropajo de la marca 3M.

A nivel planetario, el primer artículo del que se escaneó un código de barras fue un paquete de chicles. Diez chicles Juicy Fruit de la marca Wrigley. Hablamos del 26 de junio de 1974. Pasaba un minuto de las ocho de la mañana. Lugar: el supermercado Marsh de Troy, en Ohio. 67 centavos. Ahora los chicles se conservan intactos en el Smithsonian. Es una pieza de museo.

BarcodeEmbed1974

Carrito de la compra

A principios del siglo XX, Sylvan Goldman, el dueño de la cadena de supermercados Humpty Dumpty, en Oklahoma, se percató de que sus clientes dejaban de comprar cuando sus bolsas empezaban a pesarles demasiado. Una noche en 1936, fue iluminado por una epifanía, tras contemplar un par de sillas plegables, tal y como explica Gonzalo Ugidos en Chiripas de la historia:

Con la ayuda de un mecánico llamado Fred Young, Goldman construyó un carrito de la compra. Otro mecánico, Arthur Kosted, desarrolló un método para producir en serie los carros con la construcción de una línea de montaje capaz de formar y soldar el alambre. El nuevo invento se introdujo en la cadena de supermercados Humpty Dumpty el 4 de junio de 1937. No tuvo éxito. Los hombres se sentían afeminados y las mujeres los veían como un armatoste. Sylvan Goldman tuvo que contratar a varios modelos masculinos y femeninos para empujar su invento por la tienda y demostrar su utilidad. Ganó 400 millones de dólares con la patente. También inventó el carrito de equipaje o trolley y ganó otra fortuna. Se hizo filántropo y propagandista de la paz.

1024px-Wozki_sklepowe

Productos

La diversidad de los productos que podemos encontrar en un supermercado resultaría inimaginable para cualquiera que viviera hace cien años, y no deja de crecer exponencialmente, tal y como narra poéticamente Alain de Botton al referirse a las fresas en su libro Miserias y esplendores del trabajo:

A mediados de invierno las fresas viajan desde Israel, en febrero de Marruecos, de España en primavera, a principios de verano de Holanda, de Inglaterra en agosto y de las arboledas que hay más allá de San Diego entre septiembre y Navidad. Solo hay un margen de noventa y seis horas entre el momento de su recogida y su desperdicio debido a erupciones de moho gris.

Uno de los productos que ha sido sometido a mayor experimentación gracias a las nuevas tecnologías asociadas a las acumulación de datos estadísticos es un dulce muy consumido en Estados Unidos en el desayuno, los Pop-Tarts. Fue Walmart quien, a través de expertos de Teradata, analizó todos los datos de sus ventas para descubrir insólitas correlaciones como la existente con los Pop-Tarts. Lo que descubrió este análisis efectuado en 2004 es que se vendían más determinadas cosas, tal y como señalan Viktor Mayer-Scönberger y Kenneth Cukier en su libro Big Data:

Así, observó que antes de un huracán no solo aumentaban las ventas de linternas, sino también las de Pop-Tarts, un dulce para el desayuno. Desde entonces, cuando se avecinaba una tormenta, para hacerles la vida más fácil a los clientes con prisa, Walmart colocaba cajas de Pop-Tarts en la parte frontal de las tiendas, junto a los básicos para huracanes, y aumentó mucho sus ventas.

Como corolario, no puedo resistirme a transcribir los efectos de una batalla que transcurre en un Walmart en la novela Jitanjáfora: Desencanto, de un servidor, y que nos acerca un poco más al fascinante mundo de todos los productos exhibidos y las historias que guardan detrás, casi como si fueran piezas de museo:

Las cajas de palomitas de Paul Newman se abrieron y dejaron escapar todo su contenido en forma de maíz preparado para microondas. Los tarros de salsa para nachos giraron sobre su propio eje antes de estrellarse contra el suelo y dibujar improvisados Pollock. Estallaron diversas bolsas de patatas onduladas con sabor a jamón, que se partieron al caer contra el piso; las superficies de las patatas estaban grabadas por unas líneas parecidas a las de los diagramas cardiológicos, así que la secuencia de las patatas rompiéndose y truncando estas líneas vitales poseía ciertas connotaciones fúnebres. Los envases cilíndricos de las patatas Pringles giraron como aspas de ventilador, escupiendo patatas redondas; envases de sabor barbacoa, crema y queso y páprika como los que su diseñador, fallecido hacía pocos meses, usó a modo de féretro en el cementerio de Springfield donde estaba enterrado; y Conrado tuvo tiempo también de recodar que de este tubérculo, los snacks de Pringles sólo disponían de un cuarenta y dos por ciento, lo cual, técnicamente, les arrebataba el estatus de patata (y también les exoneraba de pagar los impuestos consiguientes).

The post Todo lo que probablemente no sabías de los supermercados appeared first on Yorokobu.