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08 Jan 19:36

SpaceX lista para intentar recuperar la primera etapa de un cohete tras su lanzamiento

by wicho@microsiervos.com (Wicho)

Tras varios aplazamientos SpaceX está lista para lanzar su quinta cápsula de carga Cygnus rumbo a la Estación Espacial Internacional el sábado 10 de enero de 2015.

Esta cápsula, conocida como SpaceX CRS-5 está previsto que entregue 2.317 de suministros, provisiones y material para experimentos antes de partir de vuelta, aproximadamente un mes después, con 1.662 kilos de carga para ser recuperados de su interior tras un amerizaje en el océano Pacífico frente a las costas de California.

Pero lo que hace realmente interesante este lanzamiento es que por primera vez en la historia SpaceX va a intentar recuperar la primera etapa de un cohete lanzador haciéndolo aterrizar en una embarcación autónoma de 90 metros de largo y unos 30 de ancho que no es otra cosa que un espaciopuerto flotante, tal y como se ve en el vídeo.

La plataforma atracada en puerto - SpaceX
La plataforma atracada en puerto - SpaceX

SpaceX ya ha realizado algunas pruebas de amerizajes suaves con primeras etapas de lanzamientos anteriores de cohetes Falcon 9, amén de múltiples pruebas con el Grashopper, un cohete fabricado precisamente para probar este tipo de maniobras.

La idea es que tras la separación de la segunda etapa el motor de la primera etapa se vuelva a encender para frenar su descenso mientras que los motores de maniobra lo estabilizan y lo dirigen hacia el punto de aterrizaje.

Una vez sobre la plataforma, que tiene sus propios motores para mantener la estabilidad a pesar de los movimientos del mar, extenderá sus patas para aterrizar; luego, con la primera etapa ya a bordo, la plataforma de aterrizaje se dirigirá a puerto para la recuperación de esta.

El objetivo de esta complicada maniobra es abaratar hasta en cien veces el coste de un lanzamiento al permitir reutilizar varias veces la primera etapa del cohete; claro que al mismo tiempo desde SpaceX calculan que las posibilidades de éxito rondan un 50 por ciento.

La respuesta, si todo va según lo previsto, el sábado 10 de enero de 2015 a las 10:47 hora central europea.

(El vídeo vía Blog Eureka en Facebook).

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01 Jan 19:51

2015, el año desde el que regresamos al futuro

by Josep Camós

Regreso al futuro 2015

O que nos fuimos al pasado. O que volvimos porque nos habíamos dejado a Doc y al DeLorean sin basura para echarle... Algo así. Debimos de introducir una brecha en el continuo espacio-tiempo y la cagamos, Luis. Mientras nos regodeamos en el dulce recuerdo del mal traducido condensador de fluzo, nos asomamos a 2015 sabiendo que aquel lejano 1985, que nos pilló en el despertar de la juventud, fue el año de 'Regreso al futuro'. Y este 2015, 'Regreso al futuro' cumple 30 años.

Ha llegado 2015 y si bien el día 21 de octubre aún nos queda algo lejos, a día de hoy el coche de Marty es el único que sobrevuela nuestras cabezas. Pero no importa: ya habrá quien haga la clásica lista —que es clásica incluso antes de que salga, porque viene del pasado— sobre las X cosas que pensábamos que iban a pasar en 2015... y no. De momento, sabemos que el DeLorean no vuela.

DeLorean

Como mucho, nos dijeron que habría un DeLorean eléctrico ya en 2013, pero debió de quedarse sin electricidad en la torre del reloj, porque no consta que la aventura llegara mucho más allá. Y supimos que había una versión overcraft del viejo cachivache surcatiempos, pero nunca nos vimos con ánimo de reproducir aquel curro tan impresionante. Incluso desde la Rusia más emotiva nos llegó la noticia de que Seva Bezrukov tendría dos DeLorean por su séptimo cumpleaños, y ahí sí que se nos cayó una lagrimita mientras envidiábamos al chavalín, feliz en su día.

Quizá uno de los descubrimientos más decepcionantes que los años nos han traído sin necesidad de viajar desde el pasado a mayor velocidad que la que hacen crecer barriga y canas, sea que adonde vamos seguimos necesitando carreteras. Y que en algunos puntos de nuestra geografía estas se encuentran en un estado que parece heredado de la tercera parte de 'Regreso al futuro', aquella cuya acción sucedía en el lejano Oeste. Más al Este que todo eso, este año celebramos el nacimiento de un mito cinematográfico que, con sus limitaciones, nos aportó una parte de la pasión por los coches que tenemos hoy. Por más que lo del DeLorean fuera un camelo. Bendito camelo...

Sí, Marty: 2015. Cómo vuela el tiempo, ¿eh?

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La noticia 2015, el año desde el que regresamos al futuro fue publicada originalmente en Motorpasion por Josep Camós .








31 Dec 18:11

La historia de todo el pasado del universo (y de todo su futuro)

by alvy@microsiervos.com (Alvy)

Esta infografía animada es fruto de una colaboración especial de la gente de Kurzgesagt y de Wait but Why. Es una especie de repaso a nuestra historia al completo y a la de la vida en la tierra en general, un poco al estilo calendario cósmico aunque más bien lo hace utilizando incrementos temporales cada vez más grandes, de forma casi exponencial.

El resultado es perfecto porque a nivel gráfico es simple e icónico, con una elegancia sin igual. Además, las explicaciones son breves y precisas – e incluso quienes no dominen el inglés podrán usar la versión subtitulada al castellano. Además, las explicaciones que da son perfectamente fáciles de entender y con un genial toque de humor, como cuando dice que el ser humano más longevo (nacido a finales del XIX) está más cerca del imperio napoleónico que de la era actual, o que el Tiranosaurio Rex está más cerca en el tiempo del último concierto de Miley Cyrus que de su ancestro el Estegosaurio.

Si la gran parte del vídeo está dedicada a los 13.700 millones de años transcurridos desde el Big Bang, la parte final se dedica brevemente al fin de la Tierra, el Sistema Solar, las estrellas, los agujeros negros y con ello todo, la muerte térmica hasta el Fin de los Tiempos. Para siempre.

Estupendo material para pasar un rato embobado con las «distancias temporales» entre todo lo que conocemos, hacer un ejercicio de humildad acerca de nuestra nimia existencia en el Universo y estupendo material para compartir y charlar sobre él en clase, me atrevería a decir.

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31 Dec 12:22

¿Por qué no hemos detectado vida extraterrestre? La paradoja de Fermi

by Jordi Pereyra

Ya lo he repetido unas cuantas veces pero, en respuesta a los e-mails que me siguen llegando, últimamente no tengo mucho tiempo libre para dedicar a Ciencia de Sofá. Esta situación no se alargará para siempre y a partir del mes que viene espero tener menos trabajo y poder volver a escribir más a menudo. Y, por supuesto, tampoco tengo pensado abandonar el blog. Así que, dejando las excusas de lado, vamos al lío.

Galaxias a 8.000 millones de años luz de distancia, captadas por el telescopio espacial Hubble. (Fuente)

Ante nada, esta entrada está basada en este artículo en inglés de Tim Urban para la página WaitButWhy que me gustó mucho y creo que merecía ser expuesto en castellano

No es raro ver en documentales y artículos gente afirmando que el universo está lleno de vida. Al fin y al cabo, se estima que sólo en nuestra galaxia existen entre 200 y 400 mil millones de estrellas alrededor de las cuales orbitan unos 100 mil millones de planetas. A su vez, se cree que existen entre 100 mil millones y 200 mil millones de galaxias. Tirando por lo bajo, eso significa que deberían existir entre 100 trillones y 10.000 trillones de estrellas en el universo, acompañadas por un número parecido de planetas.

La propia inmensidad de estos números parece obligarnos a suponer que por narices tiene que existir vida ahí fuera. Al fin y al cabo, por muy improbable que sea que la vida aparezca en un planeta, existen tantos mundos más allá de nuestro sistema solar que lo mismo que ha pasado en la Tierra debería haber ocurrido en algún otro sitio… ¿No?

Lo cierto es que no podemos afirmarlo. En el fondo, cuando alguien decimos que “hay tantos planetas y estrellas en el universo que seguro que está lleno de vida“, estamos reflejando más sus propias creencias que un dato que se ajuste a la realidad. La razón principal es que nunca hemos observado vida más allá de nuestro planeta y no sabemos cómo de probable o improbable es nuestra presencia en el universo, así que no podemos hacer más que especular.

Aún así, sigue pareciendo lógico e incluso necesario que exista vida extraterrestre por una simple cuestión de estadística: no sabemos con qué frecuencia aparece la vida pero, aún siendo pesimistas y suponiendo que un 1% de los planetas reúnan las condiciones necesarias para originar vida y sabiendo que alrededor de cada estrella orbitan (de media) 1.6 planetas, el universo debería contener casi 16 millones de billones de planetas que potencialmente podrían albergar vida.

Aplicando la misma lógica sólo a nuestra galaxia, deberían existir cerca de 1.000 millones de planetas habitables en la Vía Láctea.  ¿Y en cuántos de estos podrían vivir civilizaciones avanzadas? Aquí entra es donde entra la especulación más descarada. Podemos asumir, por ejemplo, que en un uno de cada 1.000 planetas habitables llega a aparecer la vida. Esta suposición dotaría a nuestra galaxia con unos 10.000.000 de posibles planetas habitados.  Si suponemos luego en el 1% de estos planetas las formas de vida han evolucionado hasta convertirse, como mínimo, en formas de vida con un grado inteligencia parecido al nuestro, entonces habrá unas 100.000 civilizaciones sólo en nuestra galaxia. Extendiendo el mismo razonamiento para todas las galaxias que componen el universo, entonces por muy bajas que hagamos nuestras estimaciones, la conclusión siempre es la misma: el universo debería estar a rebosar de vida inteligente.

Si, encima, además de tener en cuenta lo vasto que es el universo, pensamos en lo viejo que es, las cosas se ponen aún más fáciles para la existencia de posibles civilizaciones avanzadas.

Nuestro se formó hace “sólo” 4.600 millones de años, mientras que el universo lleva existiendo unos 13.700 millones de años. Es decir, que alguna forma de vida que apareciera mucho antes que nosotros y que haya seguido evolucionando y expandiéndose sin descanso durante ese periodo debería llevar mucho tiempo dejando su marca alrededor de nuestra galaxia. En nuestro caso, la tecnología se ha desarrollado a un ritmo exponencial en los últimos 200 años, así que una civilización que nos llevara miles, millones o miles de millones de años de ventaja debería haber colonizado ya la Vía Láctea… Y aún así no hemos encontrado la más mínima señal de que alguien lo haya hecho.

Para hacernos una idea de con qué tipo de inteligencias podríamos estar tratando, es bastante útil la escala Kardashev, que clasifica las civilizaciones avanzadas en varios grupos, según sus necesidades energéticas y grado de desarrollo:

Civilizaciones Tipo 0: aquellas que dependen de recursos fósiles y están confinadas en su propio planeta. Son vulnerables a la extinción vía desastres naturales de gran escala, como el vulcanismo extremo, el cambio climático o el impacto de un asteroide grande. Nosotros estamos en este punto básico de la escala. QUÉ BIEN.

Civilizaciones Tipo I: han aprendido a extraer energía de la fusión nuclear y el mundo se les empieza a quedar pequeño. Han desarrollado el viaje interplanetario y colonizado otros planetas de su sistema solar. Siguen siendo vulnerables a la extinción si se producen cataclismos a gran escala como la explosión de una supernova cercana.

Civilizaciones Tipo II: a diferencia de las Tipo I, estas han colonizado otros sistemas solares y han expandido su burbuja de influencia a través las estrellas más cercanas. Debido a su dispersión a lo largo de un gran volumen del espacio, es casi imposible que un evento catastrófico extinga a una de estas civilizaciones por completo.

Civilizaciones de Tipo III: su dominio se extiende por toda la galaxia y extraen sus recursos de cualquiera de los planetas y estrellas que esta contiene.

Civilizaciones de Tipo IV: pueden colonizar cualquier galaxia y tienen influencia a nivel universal. Su tecnología les permitiría, en teoría, permitirles viajar en el tiempo,  materializar cosas a partir de energía, teletransportarse, modificar propiedades de la naturaleza o mover sistemas estelares enteros.

De entre estos grados de evolución, las más fáciles de detectar deberían ser las civilizaciones Tipo II y Tipo III ya que, en teoría, deberíamos ser capaces de captar sus comunicaciones o incluso ver señales de su presencia en la forma de estructuras como las esferas de Dyson (de las que hablo un poco más adelante en este mismo artículo) en nuestro propio vecindario estelar.

De las posibles 100.000 civilizaciones avanzadas que podrían existir en la Vía Láctea, no sería descabellado pensar que algunas hubieran conseguido burlar posibles eventos capaces de extinguirlas hasta alcanzar el grado de desarrollo tecnológico que la convierta en Tipo II o Tipo III. Suponiendo de nuevo que un 1% de las civilizaciones no se extinguen antes de alcanzar este grado de desarrollo, entonces deberían existir alrededor de 1.000 civilizaciones de Tipo II o Tipo III sólo en nuestra galaxia.

Entonces, si hay tanta vida inteligente a nuestro alrededor haciendo de las suyas, ¿Cómo es que no hemos visto a nadie?

Esta es precisamente la pregunta que plantea la paradoja de Fermi. Como no podemos dar una respuesta concreta a la pregunta, lo único que podemos hacer es plantear algunas hipótesis. Estas hipótesis son las que quería mostraros porque me parecen muy interesantes como ejercicio mental y para enseñar que una pregunta como “¿Estamos solos en el universo?” no es tan fácil de responder como parece.

Respondiendo entonces a la pregunta que plantea la paradoja, existen dos grandes posibilidades.

EXPLICACIÓN NÚMERO 1. No hemos detectado la presencia de vida inteligente a nuestro alrededor porque realmente no existe ninguna civilización Tipo II o Tipo III en nuestra galaxia.

Aquí alguien podría argumentar, “bueno, a lo mejor existen pero simplemente no se dejan ver“, pero esto implicaría que de algún modo todas las civilizaciones se han puesto de acuerdo para no dar señales de vida y siguen esta regla a rajatabla. Esto parece poco probable porque, aunque el 99.99% de las civilizaciones obedecieran esta ley, siempre cabría esperar que alguna se saliera de la norma por intereses propios o por puro desacuerdo o rivalidad con las demás.

Dejando esto a parte, cabrá preguntarse por qué otras razones no hemos detectado civilizaciones de tipo II y III.

Conociendo la historia de la vida en nuestro propio planeta y sabiendo que varias extinciones masivas han hecho peligrar la vida en la Tierra durante toda su historia evolutiva, podemos asumir con bastante seguridad que una especie debe enfrentarse a muchos obstáculos a lo largo de su historia evolutiva, unos más difíciles que otros. Uno de estos obstáculos podría ser común a todos los organismos y particularmente difícil (o casi imposible) de superar comparado con los demás, así que muy pocas formas de vida lograrían salir airosas cuando se topan con él.

A este obstáculo se le llama el Gran Filtro y no necesariamente implica que una especie se extinguirá al alcanzar un cierto grado de evolución, sino que también puede significar que llega un punto en el que es probable que una especie se quede estancada y no siga desarrollándose.

No tenemos ni idea de cuál es este Gran Filtro ni de si lo hemos superado o no, ya que no conocemos otras formas de vida con las que compararnos. Lo único que podemos hacer es plantear hipótesis sobre las posibles localizaciones de este filtro durante la historia evolutiva de una especie. Dependiendo de qué opción sea la que se ajusta a la realidad, nuestro futuro como civilización puede ser esperanzador o pintar bastante negro. Básicamente, existen dos opciones: que la vida en la Tierra ya haya superado el gran filtro en el pasado o que aún lo tengamos por delante y tengamos que enfrentarnos a él en el futuro.

CASO 1. Ya hemos superado el gran filtro. 

En este escenario todo va bien. Habríamos pasado la criba y, en principio, tendríamos el camino despejado para convertirnos en una civilización Tipo III. También significaría que el número de civilizaciones inteligentes en existencia sería mucho menor de lo que imaginamos, ya que la inmensa mayoría de planetas con vida estarían desolados o habitados por especies más primitivas que la nuestra. Si esta fuera la situación, entonces cabría preguntarse: ¿Cuál es el evento al que nuestros ancestros sobrevivieron y que puede resultar cataclísmico para las formas de que aparezcan en otros planetas?

Por un lado, la primera barrera a la que tiene que enfrentarse la vida es el simple hecho de que un montón de materia inerte se una para formar estructuras moleculares autoreplicantes.

Desde mediados del siglo pasado se han realizado experimentos en los que se han simulado la composición química y las condiciones atmosféricas que había en la Tierra poco después de su formación y se obtuvieron una gran variedad de moléculas orgánicas que potencialmente podrían haberse unido para formar ARN, las moléculas que dirigen la síntesis de proteínas en las células vivas.  Si este caso fuera correcto, podríamos esperar que la vida fuera extremadamente escasa en el universo o incluso que estemos absolutamente solos, ya que las condiciones para que esto ocurra se darían con una frecuencia muy, muy baja.

Pero puede que ese no sea ese el paso difícil para la vida. Al fin y al cabo, la inmensa superficie combinada de todos los posibles planetas habitables del universo, la gran variabilidad química que hay entre ellos y el hecho de que lleven miles de millones de años existiendo podría facilitar mucho su ocurrencia.

A lo mejor el obstáculo complicado para la vida es el tránsito de simples moléculas autorreplicantes a algún tipo de células simples (procariotas). Pero hay que tener en cuenta que este tipo de células no son capaces de unirse y adoptar diferentes roles para formar estructuras más complejas, así que tal vez la barrera evolutiva se encuentra en el paso de células procariotas a eucariotas, que sí son capaces de unirse para formar seres pluricelulares que dan lugar a organismos complejos.

Hay que tener en cuenta que, tras su formación hace 4.600 millones de años, la Tierra permaneció deshabitada durante unos 1.000 millones de años hasta que aparecieron las primeras formas de vida, las células procariotas. Pasarían otros 1.600 millones de años hasta que la evolución diera lugar a las células eucariotas más complejas y otros 800 millones de años hasta que apareció la reproducción sexual, lo que facilitaba el intercambio de genes entre organismos y, por tanto, aceleraba muchísimo el proceso evolutivo. Si no hubiera aparecido el mecanismo de reproducción sexual a lo mejor aún estaríamos en pañales, evolutivamente hablando, y tal vez ese podría ser precisamente el paso que representa el gran filtro.

Si cualquiera de estos casos fuera correcto, la inmensa mayoría de planetas habitados estarían poblados por vida unicelular que evoluciona muy lentamente, permaneciendo en ese estado miles de millones de años, tanto tiempo que podría ser fácilmente extinguida por la muerte de su estrella.

Pero a lo mejor todo lo comentado hasta este punto de la evolución no representa un problema para la vida y ocurre con mucha más frecuencia de la que pensamos. Puede que el paso realmente difícil llegue después de que los organismos pluricelulares crezcan para formar seres más complejos y a alguno le toque desarrollar suficiente inteligencia como para empezar a fabricar sus propias herramientas.

Al contrario de lo que parece que la gente piensa, la evolución no tiende a hacer las cosas mejores ni más inteligentes, ya que no tiene una finalidad a largo plazo. La evolución consiste en la transferencia a través de las generaciones de las adaptaciones que ayudan a un organismo a adaptarse mejor a su entorno.

De entre los cientos de millones de especies animales que han vivido en este planeta desde que apareció la vida, sólo resultó beneficioso para los seres humanos desarrollar cerebros más grandes y fabricar herramientas para suplir la falta de recursos que tienen de manera natural. Esto puede sugerir que, aunque un planeta esté habitado formas de vida complejas y muy diversas, no necesariamente tendrá por qué aparecer una especie inteligente en él.

Si esta fuera la barrera que impide el avance de una civilización, en el universo deberíamos encontrar una buena cantidad de planetas llenos de vida, pero muy pocos iluminados por luces artificiales.

En definitiva: si el gran filtro se presenta al principio de la historia evolutiva de la vida será poco probable que existan un gran número de organismos inteligentes en la galaxia capaces de comunicarse con nosotros y aún más improbable la presencia de civilizaciones Tipo II y Tipo III, lo que explicaría que no podamos detectarlas.

Vamos con la segunda opción.

2.El gran filtro está por delante de nosotros. 

Si el desafío que limita el avance de una civilización está aún por llegar, entonces estamos jodidos.

Hay una gran cantidad de situaciones que podrían dar lugar a este escenario como, por ejemplo, las explosiones de rayos gamma que tienen lugar de manera regular y que lanzan chorros de radiación de alta energía al espacio. Estos rayos, aunque muy distantes, son tan energéticos que podrían acabar con la vida en la Tierra de golpe y porrazo si uno de ellos atravesara el sistema solar.

Un evento de esta magnitud borraría del mapa a cualquier civilización que no estuviera suficientemente dispersa por el espacio como para que el chorro de radiación no matara a todos sus individuos.

(Fuente)

Si un evento de estas características no es el gran filtro, entonces tal vez sencillamente llegue un punto en el que una civilización está condenada a autodestruirse. Una población creciente requiere de recursos cada vez mayores y, por tanto, de la colonización de otros planetas para dar cabida a todo el mundo. Al fin y al cabo, en el espacio las distancias que hay entre las cosas son inmensas y podría resultar prácticamente imposible para una civilización en crecimiento expandirse con suficiente rapidez antes de quedarse sin recursos.

EXPLICACIÓN NÚMERO 2. Existen civilizaciones Tipo II y Tipo III en nuestra galaxia y hay razones lógicas por las que no las detectamos.

Hay que considerar que, al fin y al cabo, las ondas electromagnéticas que utilizamos para comunicarnos escapan al espacio, pero sólo llevamos 100 años emitiéndolas. Durante estos 100 años, estas señales han viajado a la velocidad de la luz (casi 300.000 kilómetros por segundo), por lo que sólo civilizaciones situadas en el interior de esta esfera de 100 años luz de radio pueden haber recibido noticias nuestras. Teniendo en cuenta que nuestra galaxia mide 100.000 años luz de diámetro, nuestras señales apenas han recorrido una milésima parte de su diámetro.

Esto nos lleva a pensar que puede haber razones lógicas para que, aunque la galaxia estuviera llena de vida inteligente, no estar recibiendo señales de su existencia. Al fin y al cabo, la falta de evidencia de la existencia de vida extraterrestre no es una evidencia de su inexistencia. Aquí van unas cuantas:

1) La galaxia ha sido colonizada, pero vivimos en una especie de zona rural apartada de toda la actividad. Cuando los colonos llegaron a América, los habitantes del remoto norte de Canadá no se enteraron de inmediato de qué estaba pasando, ya que nadie se acercaba allí por las duras condiciones climáticas y no resultaba de interés para los asentadores. De la misma manera, las civilizaciones inteligentes podrían estar concentradas en determinados lugares de la Vía Láctea donde su proximidad facilita el viaje y la comunicación entre ellas y no se molestan en visitar zonas alejadas de la galaxia, debido al esfuerzo que supondría a causa de las grandes distancias que nos separan.

2) El concepto de la colonizar la galaxia puede resultar absurdo para una especie avanzada. Teóricamente, una civilización de Tipo II tendría una tecnología suficientemente avanzada como para abastecerse de energía de sobra como para satisfacer sus necesidades. Una opción sería, por ejemplo, la construcción de una estructura artificial alrededor de su estrella que les permita aprovechar toda la energía que esta emite. Este es el concepto de una esfera de Dyson (nada que ver con la empresa que fabrica aspiradoras del futuro) y tiene esta forma:

(Fuente)

Con tanta energía a su disposición, una civilización no tendría motivos para gastar una gran cantidad de recursos expandiéndose por el resto de la galaxia.

3) Hay una gran cantidad de señales siendo transmitidas al espacio por civilizaciones avanzadas, pero nuestros instrumentos aún no son suficientemente sofisticados como para detectarlas o están codificadas de manera que no parecen señales coherentes. Esto podría implicar que el lenguaje de otras civilizaciones inteligentes nos resulta totalmente incomprensible o que transmiten señales usando métodos que aún no conocemos. Sería algo así como intentar encontrar señal WiFi con un móvil muy viejo: las señales están ahí, sólo que el móvil no es capaz de detectarlas.

4) Alguna civilización estuvo por aquí hace millones de años, pero nosotros aún no habíamos aparecido. Al fin y al cabo, los seres humanos modernos llevamos 50.000 años en el planeta y el lenguaje escrito más antiguo que tenemos surgió hace apenas 5.500 años. Comparado con los 4.600 millones de años de existencia de nuestro planeta, eso no es nada. Algún grupo de cazadores-recolectores podría haber presenciado cosas muy raras en el pasado, pero no habría tenido manera de dejar constancia de ello.

5) Hay civilizaciones depredadoras ahí fuera y muchas de las civilizaciones inteligentes saben que es mejor no dar señales de vida. Esto no solo sería aterrador, sino que además nos convertiría en completos estúpidos: una de estas civilizaciones depredadoras tan sólo tendría que seguir nuestras señales de radio para encontrarnos.

Joder, si hasta acoplamos una placa en la sondas sondas Pioneer (que ahora andan por los confines del sistema solar) que dice exactamente en qué planeta encontrarnos.

6) Existe una sola civilización Tipo III o Tipo IV que se dedica a eliminar al resto de civilizaciones una vez alcanzan cierto nivel de desarrollo tecnológico para evitar que se conviertan en una amenaza. Probablemente, esta sería la primera civilización avanzada que apareció en la galaxia (o una de las primeras) y aprovechó su ventaja tecnológica para borrar del mapa a cualquiera que le haga la competencia. Como podéis ver, esta perspectiva tampoco resulta demasiado alentadora.

7) Hay un montón de civilizaciones Tipo III a nuestro alrededor, pero somos demasiado primitivos como para percibirlas. De la misma manera que una hormiga que da vueltas por nuestra habitación no entiende qué propósito tiene el lugar donde está ni que son todas las cosas que contiene, una civilización Tipo III podría ser tan avanzada que ni siquiera comprenderíamos qué está haciendo. La misma lógica se aplica en el caso inverso: para una civilización Tipo III podríamos ser tan primitivos que ni siquiera se molestarían en pasarse a hacer acto de presencia por la Tierra, igual que nosotros ignoramos un hormiguero cuando paseamos por el campo.

EN RESUMEN.

De momento, nadie puede afirmar que ninguna de estas opciones sea la que más se ajusta a la realidad. Pero en realidad eso da igual: al final, el día que podamos responder con certeza a la pregunta “¿hay vida fuera de nuestro planeta?” la noticia será arrolladora, independientemente de la respuesta. Tanto si resultamos estar completamente solos en el universo como si descubrimos que hay vida ajena a este planeta a nuestro alrededor, nuestra visión de la realidad cambiará para siempre.

Mientras tanto, esperemos que las sondas que están explorando Marte encuentren algún tipo de microorganismo fosilizado. Al menos esto inclinaría la balanza hacia la opción de que ya hemos superado el Gran Filtro.

 

 

 

Por cierto, ahora hago la publicidad menos invasiva del mundo para National Geographic y esto es sólo un recordatorio de que, si os gustaría suscribiros a la revista durante un año a un precio irrisorio y recibir varias cosas más de regalo, podéis hacer click sobre este texto verde que os llevará a la entrada donde os explico la oferta.

31 Dec 11:28

From above: Don Pettit habla de las fotografías que hacen los astronautas

by wicho@microsiervos.com (Wicho)

Don Pettit, uno de nuestros astronautas favoritos de todos los tiempos, habla en From Above acerca de las espectaculares fotografías que hacen él y sus compañeros cuando están a bordo de la Estación Espacial Internacional, qué se puede ver, lo que se siente:

Cuando exploras una frontera, la gente que lo hace trae imágenes de vuelta, y trae de vuelta historias acerca de como es esa frontera. Siento la obligación de compartir esa experiencia, de tal forma que todo el mundo puede participar en ella a través de los ojos de las personas que van a esa frontera.

Soy Don Pettit. Soy un fotógrafo y astronauta.

Cualquiera que haya cogido una cámara y haya pretendido contar una historia con ella más allá de hacer la típica foto de postal sabe a lo que él se está refiriendo.

Ponlo en pantalla grande, con las luces apagadas si puedes, y disfruta; tiene subtítulos en inglés, y la traducción automática al español no lo hace mal.

# Enlace Permanente

31 Dec 11:04

Arrancando un motor Fiat más de 100 años después

by Javier Álvarez

Fiat S76 1910

Allá por el año 1910 el que quería ir rápido en un automóvil necesitaba un motor grande. Si quería ir todavía más rápido, el motor debía ser aún de mayores dimensiones. Así nació el Fiat S76 y su motor de cuatro cilindros y 28,5 litros, dispuesto a conquistar (y lo hizo) el récord al vehículo más veloz del planeta para la época.

Durante el pasado Goodwood Festival of Speed, el actual dueño del S76 que protagoniza el vídeo, Duncan Pittaway, lo mostró al público, aunque no fueron capaces de arrancarlo debido a algunos problemas técnicos. Por entonces prometieron que en la próxima edición del festival, en 2015, estaría todo listo para devolverlo a la vida, y parece que así será, puesto que ya funciona, aunque quizá le hagan falta algunos ajustes.

El motor en cuestión, con el que el Fiat S76 (también llamado "La bestia de Turín" y del que solo existieron dos unidades) consiguió alcanzar casi 187 km/h en 1910, es un cuatro cilindros con árbol de levas en cabeza y cuatro válvulas por cilindro, que por entonces era capaz de desarrollar una potencia ligeramente superior a 300 CV.


Curiosamente, esta unidad de Pittaway cuenta con el chasis de uno de los dos S76 fabricados y con el motor del otro. Después de 104 años, este impresionante y enorme motor, con cilindros de 7,1 litros cada uno, ha vuelto a la vida. No os perdáis el vídeo, porque seguro que os saca una sonrisa. ¡Brutal!

Vídeo | Vimeo

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La noticia Arrancando un motor Fiat más de 100 años después fue publicada originalmente en Motorpasion por Javier Álvarez .








31 Dec 10:58

"Somos nómadas atraídos por mundos remotos"

by noreply@blogger.com (Antonio Martínez Ron)


Un corto de Erik Wernquist con las palabras de Carl Sagan en "Ese punto azul pálido".
Con todas sus ventajas materiales, la vida sedentaria nos ha dejado un rastro de inquietud, de insatisfacción. Incluso tras cuatrocientas generaciones en pueblos y ciudades, no hemos olvidado. El campo abierto sigue llamándonos silenciosamente, como una canción de infancia ya casi olvidada.

Conquistamos lugares remotos con cierto romanticismo. Esa atracción, sospecho, se ha ido desarrollando cuidadosamente, por selección natural, como un elemento esencial para nuestra supervivencia. Veranos largos, inviernos suaves, ricas cosechas, caza abundante; nada de eso dura para siempre.

Todo esto está más allá de nuestra capacidad para predecir el futuro. Los eventos catastróficos están al acecho, nos cogen desprevenidos. Quizá debamos nuestra propia existencia, la de nuestro grupo o incluso la de nuestra especie a unos cuantos personajes inquietos, atraídos por un ansia que apenas eran capaces de articular o comprender hacia tierras por descubrir y nuevos mundos.

Herman Melville, en Moby Dick, habla en nombre de los aventureros de todas las épocas y latitudes: "Me agita una atracción permanente hacia las cosas remotas. Adoro surcar mares prohibidos".

Puede que sea un poco pronto. Puede que el tiempo no haya llegado aún. Pero esos otros mundos, con sus prometedoras y desconocidas oportunidades, nos están llamando. En silencio, orbitan el Sol, esperando.
Entrada publicada en Fogonazos http://www.fogonazos.es/
30 Dec 23:03

Regreso al Futuro, versión experiencia inmersiva (+ ansia viva por estar ahí)

by alvy@microsiervos.com (Alvy)
Pablo Utrilla

OHHHHHHHH YEAHHHHHHHHHHHHH

Desde el departamento de yo-quiero-estar-ahí llega esta historia sobre Secret Cinema: un grupo que organiza experiencias relacionadas con el cine y la forma de ver las películas.

Básicamente se trata de aprovechar las temáticas de grandes películas o temas de moda, ya sea El gran dictador de Chaplin, Regreso al futuro o la más actual The Interview y montar «algo» a su alrededor, normalmente una recreación de alta calidad con decorados, actores y música en vivo. Todo un espectáculo.

El montaje sobre regreso al futuro asombró a los fans el pasado verano, y es que como muestra el vídeo no escatimaron en gastos: un Hill Valley al completo, la máquina del tiempo de rigor, vestuario, coches antiguos, actores… Sin duda debió ser un excelente montaje: vendieron 40.000 entradas en menos de una hora según se pusieron a la venta por Internet.

No sé cómo no lo vi pasar en su día, pero aprovecho para agradecer infinito a Martini McFly™ que lo tuiteara.

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09 Dec 22:16

Interstellar, a debate

by Cristian Campos
Escena de Interstellar. Imagen: Warner Bros. / Syncopy / Paramount Pictures / Legendary Pictures.

Escena de Interstellar. Imagen: Warner Bros. / Syncopy / Paramount Pictures / Legendary Pictures.

Este artículo contiene SPOILERS de Interstellar.

Cristian Campos: Juan José, tú eres físico de partículas, una disciplina muy próxima a la astrofísica. Es un privilegio poder debatir sobre Interstellar contigo. Me gustaría abrir la charla con una pregunta. Muchas de las críticas de la película dicen que esta es científicamente incorrecta, que no es realista. Pero Kip Thorne, astrofísico y asesor científico del director Christopher Nolan durante el rodaje, dice en su libro The Science of Interstellar que la película cumple dos requisitos. El primero, no incluir nada que viole leyes firmes de la física o nuestro conocimiento actual del universo. El segundo, basar todas sus especulaciones en ciencia real o en ideas que al menos algunos científicos respetables consideren posibles. Es un debate que se repite a lo largo y ancho de internet desde el estreno de la película, que como ya sabes cuenta con tantos partidarios entusiastas como detractores furibundos. ¿Es la ciencia de Interstellar realista? ¿Cuál de los dos bandos tiene razón?

Juan José Gómez Cadenas: Obviamente, la película se toma unas cuantas licencias, pero creo que son licencias aceptables desde el punto de vista científico. Por ejemplo, las ecuaciones relativistas tienen soluciones válidas que contienen agujeros de gusano. Por tanto, es imaginable que una civilización muy avanzada sea capaz de crear o amplificar esos túneles en el espacio-tiempo. Otro ejemplo son los efectos gravitarios —las enormes mareas, la dilación temporal— asociados a la vecindad del agujero negro, que también son correctos. De hecho, como bien mencionas, Kip Thorne ha escrito un libro sobre el tema. Lo primero que yo le recomendaría a cualquiera que quiera opinar sobre la física de Interstellar es que se lo lea.

Así que la respuesta a tu primera pregunta es muy clara. Los conceptos físicos que se manejan en la película se los ha pensado un notable científico y gran divulgador, Kip Thorne, y me parecen todos plausibles. Por supuesto, no tenemos ni idea de qué tecnología usar para abrir o mantener un agujero de gusano, o ni siquiera de si eso es posible, pero las leyes de la física no afirman que sea imposible. Por último, otros muchos detalles de la física en el espacio están también muy cuidados. 

Por otra parte, la narrativa ignora algunos hechos científicos «por necesidades de guion». Me explico. El satélite Kepler ha detectado, a día de hoy, del orden de mil planetas confirmados y más de tres mil candidatos. Los resultados de Kepler apuntan a que los sistemas solares son habituales en la galaxia. Si tenemos en cuenta que en la Vía Láctea hay cien mil millones de estrellas, no sería nada extraño que tuviéramos cientos de miles o incluso millones de planetas habitables —Kepler ya ha identificado algún candidato— y posiblemente bastantes de ellos a unos «pocos» años luz, entre veinte y cincuenta. En este contexto, resulta un poco extremo abrir un agujero de gusano para enviar a los protagonistas a visitar tres planetas, de los cuales dos están al lado de un agujero negro… ¡en otra galaxia! Este hecho es, posiblemente, el elemento de la trama que más forzado veo. 

C. C.: A mí ese detalle en concreto no me molesta demasiado. Si no me equivoco, con la tecnología actual y a la máxima velocidad posible jamás conseguida en el espacio nos llevaría casi cinco mil años llegar a Proxima Centauri, la estrella más cercana a nuestro sistema solar. Así que ya que el agujero de gusano es imprescindible en la película, enviar a los personajes a veinte o a dos mil años luz de distancia es una decisión de guion relativamente secundaria. Quizá los personajes necesitan ir tan lejos porque es en ese agujero negro donde esa civilización superior ha podido construir el teseracto en el que Cooper aprende a manipular la gravedad. O quizá es ese agujero negro y no cualquier otro el que conecta nuestro universo con el espacio supradimensional en el que habitan esos seres, la mole de la que se habla en la cosmología de branas.

J. J.: Sí, te doy la razón. Desde el punto de vista narrativo, hay varias maneras de justificar la trama, aunque quizás yo habría introducido una escena en la que los científicos de la NASA especularan sobre estos puntos:

Cooper: ¿A otra galaxia? ¿Hacía falta que nos mandaran a otra galaxia, habiendo tantos planetas habitables en esta?

NASA: Puede que «ellos» no hayan creado el agujero de gusano, sino que solo se limitan a mantenerlo abierto. El agujero lleva adonde lleva, lo tomas o lo dejas.

Cooper: ¿Y tenía que llevar al lado de un agujero negro? ¿No había un sitio mejor?

NASA: Quizás la presencia del agujero negro esté relacionada con la del agujero de gusano.

C. C.: Pero volviendo a las críticas. He querido empezar el debate con esa pregunta porque me ha sorprendido la facilidad con la que se pontifica en internet sobre temas que resultan complejos hasta para aquellas personas, como tú, que llevan toda su vida estudiándolos. Se estrena una película como Interstellar y de repente todo Twitter es astrofísico. Después rascas en esas críticas y te das cuenta de que están vacías, de que no hay nada debajo de su superficie. Son valoraciones sin discurso. Como mucho, intuyes que la película no ha gustado y que ante la incapacidad de argumentar el porqué de ese rechazo —porque que puedas escribir no significa que sepas escribir— se ha intentado vestir la crítica diciendo que la película es incoherente desde el punto de vista científico. Pocos de esos textos van más allá de la media estadística del resto de opiniones volcadas en el resto de internet. Que si la película es «estridente», que si «pesada», que si «rimbombante», que si «pomposa», que si «coñazo», que si «presuntuosa», que si una «mamarrachada», que si «pedante» y, mi preferida, que si «sentimental». Son calificativos que aparecen incluso en las reseñas positivas de la película, como si el redactor quisiera defenderse preventivamente de no se sabe bien qué acusación. ¿De la de haberse dejado llevar por sus emociones con una película que busca de forma evidente emocionar al espectador, quizá? Supongo que el modelo emocional correcto en 2014 es una cafetera Magefesa.

Curiosamente, ninguna de esas críticas supuestamente científicas hace hincapié en la especulación más aventurada de la película: la de que una plaga podría exterminar la práctica totalidad de los cultivos del planeta y convertir la atmósfera en irrespirable. Todos los biólogos consultados por Kip Thorne coincidieron en que esa es una posibilidad extraordinariamente remota. Pero como la de que la humanidad puede estar condenada por sus pecados ecológicos es una idea políticamente correcta que coincide con los prejuicios de muchas personas, nadie repara en ella y se da por perfectamente válida.

Escena de Interstellar. Imagen: Warner Bros. / Syncopy / Paramount Pictures / Legendary Pictures.

Escena de Interstellar. Imagen: Warner Bros. / Syncopy / Paramount Pictures / Legendary Pictures.

J. J.: Coincido contigo en varios aspectos.

El primero es la facilidad con que se descalifica hoy en día —en internet sobre todo, pero no solo en internet—, recurriendo al epíteto, o directamente al ataque ad hominem, sin molestarse en argumentar qué es exactamente lo que nos disgusta o nos maravilla de la película, libro u obra de arte en general. No es nada infrecuente que a una misma película, ya que estamos hablando de cine, se la tache de «sublime» en una crítica y de «bodrio» en la siguiente sin que en ninguna de las dos se explique en qué se sustentan los calificativos.

También me ha llamado bastante la atención lo rápidamente que la gente se pone a opinar del fundamento científico de la película, a menudo citando opiniones que han leído en fuentes secundarias. Se agradecería que todos estos opinadores leyeran antes el libro de Kip Thorne y luego explicaran exactamente en qué no están de acuerdo.

En cuanto a hipótesis aventuradas. Creo que la posibilidad de que algún día se pueda manipular un agujero de gusano es, con diferencia, la mayor especulación. Tanto es así que algunos autores de ciencia ficción entre los que me incluyo consideramos que el uso del agujero de gusano —WH en lo sucesivo— es un truco un poco sucio. Me explico: una civilización capaz de abrir un WH realmente tiene que estar muy, pero que muy avanzada, y por tanto resultaría incomprensible para nosotros, tanto tecnológica como socialmente. Serían como dioses. Ya conoces la frase de Arthur C. Clarke «toda tecnología lo bastante avanzada es indistinguible de la magia». De ahí que las óperas espaciales en las que la civilización intergaláctica dispone de la tecnología para atravesar el WH pero por lo demás sigue en las cavernas —entiéndase que en mi opinión nuestra civilización todavía está en las cavernas— me parezcan infantiles. Pero en eso, Interstellar, al igual que algunas de sus predecesoras, usa un buen recurso: la mano divina o civilización cósmica que proporciona la herramienta, el WH, y nada más. El recurso, además de resolver el problema que te planteaba, añade un discreto componente que roza la teología. Sustituye la civilización avanzada por «Dios» y el WH que nos abren por «ayuda divina», que sin embargo es limitada, dejando a la humanidad que decida por ella misma si quiere salvarse o no.

En cuanto a la plaga como causante del final del planeta, pues en efecto es una hipótesis que parece un poco extrema, pero en el fondo es equivalente a otra más plausible, en la que el cambio climático ha resultado en un planeta inhabitable. El problema aquí es que, por lo que sabemos, el cambio climático no va a resultar en un planeta infierno en unos pocos años o décadas. Incluso si se da una transición de fase, siempre quedarían regiones habitables. Por ejemplo, la Antártida —ese es uno de los temas que pretendo explorar en la saga de novelas que he empezado con Spartana— podría ser un vergel, mientras el resto del planeta se cuece.

Así que lo de la plaga en cierto modo es un atajo, otro WH, para que la acción se pueda mover deprisa y en un futuro cercano. Desde mi punto de vista, también aceptable. Entre otras cosas, por la manera brillante en que se presenta: la evocación del big dust, de la Gran Depresión y de Las uvas de la ira es más que clara.

Finalmente, un punto en el que me parece que das en el clavo. Las acusaciones de «sentimental» a la película, ¡como si hacer una película sentimental —sentimental=sentimientos— fuera un pecado! Curiosamente, yo creo que ese es uno de los puntos fuertes de Interstellar.

Quizá vale la pena aquí recapitular un poco y recordar, por poner un ejemplo cercano, la obra del mismísimo Clarke, que produce muchas novelas —entre otras, 2001: Una odisea espacial o Cánticos de la lejana Tierra— cuyo único defecto era, en mi opinión, una cierta frigidez. Clarke y muchos de su brillante generación, incluyendo al demiurgo Isaac Asimov, estaban tan ocupados contando las maravillas de la ciencia y la tecnología, que en ese momento estaban en plena erupción en el mundo, que se olvidan a ratos de que toda historia es la historia de un ser humano y que uno quiere saber cómo esa persona ha sido transformada —en la opinión de algunos sentimentales como el que suscribe, redimida— por lo que le ocurre. En este contexto, las novelas de Ursula K. Le Guin, en particular Los desposeídos: una utopía ambigua y La mano izquierda de la oscuridad, recuperan toda la dimensión humana, la emoción, los sentimientos. Y yo creo que Interstellar se inscribe en esa tradición. La ciencia que nos presenta —incluyendo la parte en la que se desliza a la metafísica y nos lleva, deliciosamente, a la Biblioteca de Babel, al interior del teseracto— es todo un placer. Pero la relación padre-hija —fíjate que la película tiene la inspiración de que esa sea la principal historia de amor, relegando el flirt romántico a segundo plano— me parece todo un acierto. ¿Es sentimental darse el lujo de revivir las líneas de Dylan Thomas «rage, rage, against the dying of the light»? A mí me conmovieron más que el WH.

Por contextualizar un poco, Contact, con la que Interstellar tiene muchos puntos en común, también trata de compaginar una buena y arriesgada historia de ciencia ficción con la redención de un ser humano. Y lo hace muy bien, pero a mí la fórmula padre-hija de Interstellar —date cuenta de la belleza con la que la película te plantea dos historias de amor padre-hija— me parece muy, pero que muy acertada.

Escena de Interstellar. Imagen: Warner Bros. / Syncopy / Paramount Pictures / Legendary Pictures.

Escena de Interstellar. Imagen: Warner Bros. / Syncopy / Paramount Pictures / Legendary Pictures.

C. C.: Exacto. A eso me refería cuando te decía que determinadas críticas de Insterstellar me parecen superficiales. No entiendo muy bien a qué se refieren algunas personas cuando dicen que la película es sentimental. Sentimental es El Padrino, que logra que salgas del cine con una visión romántica de la Mafia cuando esta es en realidad un mundo cerrado, endogámico, autárquico y solitario en manos de los individuos más lerdos y destripaterrones de las castas rurales de la Italia profunda. ¿Sabes la cantidad de manipulación emocional necesaria para lograr que el fratricidio, la extorsión y los crímenes de El Padrino le resulten atractivos al espectador? Es una idealización como cualquier otra. Quítale el montaje, el maquillaje, el vestuario, el actor carismático y la banda sonora de Nino Rota a El Padrino y tienes uno de esos vídeos terribles de YouTube grabados por una cámara de vigilancia en los que se puede ver un tiroteo real en una calle napolitana. Ese vídeo es la realidad y cualquier imagen que pretenda adornar eso en una pantalla de cine será «sentimental». Pero es que incluso en el caso de que el director pretenda mostrarte la zafiedad de un asesinato real no va a tener más remedio que caer en una estilización de la zafiedad, en una zafiedad de diseño. Al lado de eso, la manipulación necesaria para que te emociones con la historia de una hija que llora a su padre es infinitamente menor.

Pero es que a mí me parece evidente que el objetivo de Christopher Nolan en Interstellar es emocionar al espectador. Y emocionarlo a tres niveles diferentes.

En el primer nivel, que ha pasado desapercibido a mucha gente, Nolan presenta un planeta devastado en el que son los burócratas los que deciden quién va y quién no va a la universidad porque se prefiere a cien granjeros analfabetos antes que a un científico genial; en el que la NASA, el paradigma de la excelencia, es una organización casi clandestina; en el que los New York Yankees se han convertido en un puñado de aficionados que apenas logran batear la pelota; en el que han desaparecido las tecnologías médicas que permitían salvar la vida de millones de personas; y en el que han triunfado las tesis más ridículas de los conspiranoicos, como la de que las misiones lunares fueron una pantomima para engañar a los soviéticos y conducirlos a la ruina. Es un mundo conquistado por la mediocridad y la resignación y en el que se ha exterminado toda excelencia. La excelencia asociada a la fe en el progreso, la ciencia y la tecnología. Y frente a ese mundo de medianías que solo pretenden conservar lo que tienen, frente a ese mundo de funcionarios y de granjeros, Nolan opone la figura del pionero, del aventurero, del explorador. Interstellar es un alegato a favor de las misiones espaciales, de la tecnología y de la fe en el ser humano en detrimento de la política. Aquellos que dicen que Interstellar no tiene profundidad intelectual deberían prestar atención a este punto.

J. J.: Aquí te tengo que contestar ya, porque estoy saltando en la silla. Fue EXACTAMENTE eso lo que más me emocionó. Yo creo que el problema de la mediocridad lo tenemos ya encima y no nos damos cuenta. Te pongo como ejemplo la inversión en ciencia. Cada euro que echas a la hucha de la ciencia te vuelve multiplicado por millones. Y digo «millones», literalmente. Todo lo que nos rodea, desde Skype, que te permite hablar con tu gente en cualquier parte del planeta —hasta hace poquísimo tiempo hablar por teléfono no era gratis como ahora: costaba una fortuna—, hasta el PET que te detecta un cáncer, la quimioterapia que te lo cura, el avión que te lleva de vacaciones o a trabajar, el ordenador sin el que no puedes vivir, las técnicas agroalimentarias que permiten alimentar a los miles de millones de personas que vivimos en el planeta, TODO, se lo debemos a la ciencia y a la tecnología que viene de su mano. Y, sin embargo, nuestra sociedad no quiere invertir en ciencia, no quiere pagar investigación básica porque descubrir el bosón de Higgs o que el neutrino es su propia antipartícula «no sirve para nada» —cuando algunos de los descubrimientos más dramáticos de la historia, como la penicilina, los rayos X, el transistor o la web, por no remontarnos hasta la electricidad, ocurren como consecuencia directa de la ciencia básica—. Esa ceguera, que posiblemente nos lleve a cerrar el CERN o la NASA —todavía no estamos ahí, pero si continúa la tendencia no tardaremos en llegar a ese punto—, es la misma que ha condenado al planeta a muerte en la película de Nolan. Es la auténtica plaga, mucho peor que los parásitos que destrozan los sembrados.

Nolan deja clarísimo un mensaje que muchos compartimos. La esperanza de la humanidad está en el progreso y en la exploración, exterior e interior. Aprender más de la naturaleza y de nosotros mismos, aprender a manejar mejor los recursos del planeta, entender mejor el cerebro, la inteligencia, la fisiología, la ecología, la física… y buscar otros hábitats. En esta época en la que parece que lo único que se pueda hacer con el dinero es quemarlo en casinos financieros, quizás un programa espacial —explorar Marte, minería en los asteroides, estaciones flotantes en los puntos de Lagrange donde aprendiéramos a vivir fuera del planeta— podría reactivar la economía y dar ilusión a las nuevas generaciones. Nolan se rebela contra una sociedad que está retrocediendo al medioevo, a la superstición, contra una sociedad que se resigna y que se está echando, ella solita, la soga al cuello.

Escena de Interstellar. Imagen: Warner Bros. / Syncopy / Paramount Pictures / Legendary Pictures.

Escena de Interstellar. Imagen: Warner Bros. / Syncopy / Paramount Pictures / Legendary Pictures.

C. C.: El segundo nivel emocional desde mi punto de vista es el de las relaciones sentimentales entre los personajes. Tú lo has dicho casi todo al respecto, así que solo añadiré que a mí Interstellar se me caería de las manos sin la escena en la que Cooper se aleja de la granja en su camioneta, tras el rechazo de su hija, y levanta la manta del asiento con la esperanza de que esta se haya escondido debajo. O sin el tan criticado monólogo de la doctora Brand sobre el amor como entidad física que va más allá de su mera función social. Me gustaría que aquellos a los que ese monólogo les parece ridículo me explicaran, en términos estrictamente científicos, qué función evolutiva cumple el amor que no esté ya cubierta por el sexo, el instinto de protección de las crías o la religión. Evidentemente hay una respuesta no metafísica a esa pregunta, pero me gustaría verlos salir del laberinto por sí solos.

J. J.: Me resulta curiosísimo que se critiquen, en particular, las metáforas poéticas inspiradas en la ciencia. Aparentemente, es válido decir «el amor mueve montañas» —aunque es un cliché más viejo aún que «en la boca del lobo»— pero se puede criticar una frase como «el amor es la única fuerza que puede romper los límites del espacio-tiempo». Uno detecta aquí cierto prejuicio que me atrevería a llamar «de letras». Aceptamos la rosa como sujeto poético pero no una estrella de neutrones. Eso no puede ser un objeto bello por su conexión con la ciencia. ¿No será que no nos hemos molestado en entender la belleza —inmensa, por cierto— de esos objetos, de esas nuevas ideas? Afirmar que el amor puede romper los límites del espacio-tiempo es bastante más elegante y original que otras formulaciones que ya nos sabemos —«el amor puede más que la muerte», etcétera—. Pero nada: parece que el espacio-tiempo solo se pueda mencionar poniendo cara de estreñimiento y vistiendo bata blanca.

C. C.: Y ahí conectas con el tercer nivel, el de la emoción científica. Desde mi punto de vista, la película es una fábrica de futuros astrofísicos. Solo un ciego negaría que Interstellar es, en este aspecto, una de las películas más apabullantes jamás filmadas. Y lo habría sido incluso más si Nolan hubiera decidido ser 100% fiel a la realidad de un agujero negro supermasivo como el de la película. Explica Kip Thorne en el libro The Science of Interstellar que un agujero negro de ese tamaño colosal ocuparía 180 grados de visión visto desde el planeta de Miller, el de las olas gigantes. Es decir la mitad del cielo. Nolan decidió que la imagen de una «pared» que ocupara el 50% del cielo sería demasiado difícil de entender para los espectadores y optó por representar el agujero negro a un tamaño mucho menor del que le corresponde. Pero a pesar de la decisión de Nolan, la película es un festín para los aficionados a la astrofísica.

J. J.: Completamente de acuerdo. Todavía se podían haber dado algunas vueltas de tuerca más. Por ejemplo, jugando con el horizonte de sucesos: el tipo que cae en un agujero negro nunca deja de caer desde su punto de vista ya que el tiempo, para él, se detiene, mientras que un observador exterior sí le ve desaparecer. Pero Nolan ya nos deleita lo suyo con esas olas gigantes o ese teseracto maravilloso.

Pero ahora es mi turno de preguntar. A pesar de lo que disfruté de la ciencia de la película, cuando me doy cuenta de que Nolan ha tenido la santa cachaza de meterme a Cooper en la Biblioteca de Babel, casi me desmayo. Para mí, la referencia a Borges no puede ser más directa y el juego de manos es prodigioso. Ciencia hasta que me caigo en el agujero negro y me abren el teseracto —como te comentaba, ahí hay varios elementos que se podrían haber aprovechado: el tiempo se ralentiza, las dimensiones se alargan, hay todo tipo de distorsiones que se podrían haber plasmado—. Y a partir de ahí se plantea, jugando con licencias poéticas, una metáfora visual sin renunciar al discurso científico. Cooper acaba por mandar las ecuaciones cuánticas del agujero negro en morse, ¡al reloj de su hija! Seguro que más de cuatro habrán especulado lo improbable que es esa solución, olvidándose de la improbabilidad global: el tipo está en un teseracto cuadrimensional que acaba de salvarle de que le engulla un agujero negro.

¿Cómo lo ves tu? En mi opinión, esas licencias funcionan. En el momento en el que entramos en la Biblioteca de Babel aceptamos un elemento casi onírico que puede ser más una representación de la realidad que se hace el propio Cooper que la realidad en sí misma —cualquiera se atreve a hablar de la realidad en esas circunstancias—. Esta parte me parece muy arriesgada y original, un auténtico experimento que mezcla literatura y ciencia.

Escena de Interstellar. Imagen: Warner Bros. / Syncopy / Paramount Pictures / Legendary Pictures.

Escena de Interstellar. Imagen: Warner Bros. / Syncopy / Paramount Pictures / Legendary Pictures.

C. C.: A mí me parece una solución brillante tanto a nivel narrativo como simbólico. Narrativamente, porque es evidente que ningún ser humano de nuestra época o de un futuro cercano sería capaz de entender, al menos a bocajarro, la física asociada a dimensiones extra. Si yo, ser superior con respecto a un pez, intentara hacerle entender a este que existe un universo entero fuera de su pecera, probablemente utilizaría referentes que él pudiera entender. Referentes acordes a su experiencia y a su nivel de inteligencia. O dejaría que fuera su cerebro el que escogiera de forma inconsciente aquel escenario que más puede ayudarle a entender lo que quiero transmitirle. Es el mismo concepto del dormitorio neoclásico de 2001: Una odisea del espacio y del «padre» de la doctora Arroway en Contact.

Simbólicamente, la metáfora de la biblioteca me parece redonda. En un planeta Tierra en el que los libros de ciencia han sido prohibidos o considerados «obsoletos», son esos mismos libros los que, físicamente, nos transmiten las primeras señales de que existe un espacio cuadrimensional, o pentadimensional si consideras el tiempo como una dimensión más, más allá de nuestro universo.

Y aquí hay una segunda metáfora interesante: la ecuación es transmitida por Cooper a su hija a través de las manecillas de ese viejo reloj analógico que tú has mencionado. ¿Por qué no uno digital, con el que resultaría mucho más fácil transmitir esa misma fórmula? Por dos razones. Primero, porque Nolan nos está diciendo que el pasado importa, que todo lo que hemos sido en el pasado nos conduce a lo que seremos en el futuro. Y en segundo lugar, porque el reloj analógico, al contrario que el digital, está cargado de emociones. El reloj analógico «pesa» porque es el vínculo emocional que une a Murph y a su padre. De ahí la frase de «el amor es la única fuerza que puede romper los límites del espacio-tiempo». Esa frase no es una simple proclama new age sacada de una galletita china de la suerte: es la clave de la resolución de Interstellar y tiene consecuencias prácticas, físicas, reales, en la película.

Por otra parte, ¿qué motivación puede tener una civilización de seres superiores para ayudar a una especie inferior como la nuestra? Aquí, como tú decías antes, Nolan introduce un elemento de debate muy interesante, casi religioso: el de que la distinción entre un dios que «crea» el espacio y el tiempo y una civilización superior capaz de «dominar» ese espacio-tiempo es nula en la práctica. Lo que está diciendo Nolan en Interstellar, su mensaje final, es que la humanidad está destinada a controlar el espacio-tiempo, a convertirse en su propio dios. No existe un dios creador ajeno a nosotros: es la propia humanidad la que ha creado el universo en el que esa misma humanidad nacerá y evolucionará hasta alcanzar el conocimiento necesario para crear el universo en el que esa misma humanidad nacerá y evolucionará hasta crear el universo en el que etcétera. Es un bucle infinito de creación y de acceso gradual al conocimiento total. El multiverso que sugieren algunas teorías inflacionarias. Y por eso los seres superiores de Interstellar ayudan a Cooper y a Murph: para que no se interrumpa ese ciclo infinito de creación. Lo repito de nuevo: aquellos que creen que Interstellar es una «mamarrachada» deberían verla de nuevo porque creo que se les está escapando algo.

Y aquí me gustaría hacerte una pregunta. Has publicado en Jot Down un relato corto que gira alrededor de esta misma idea, Universo 2.0. Desde un punto de vista estrictamente científico, y suponiendo que la humanidad llegara algún día a alcanzar el conocimiento necesario para dominar el espacio y el tiempo, ¿sería factible la creación de un nuevo universo? Y en el caso de que eso fuera posible, ¿las leyes físicas de ese universo serían azarosas o podrían estar determinadas de antemano? Es decir, ¿ese universo podría ser «diseñado» a priori para albergar vida?

J. J.: La idea es vieja. No sé si es Isaac Asimov quien la introduce por primera vez, pero yo la leí en uno de sus relatos cuando aún era un zagal. La humanidad crea un gran superordenador y le pregunta si hay dios. El ordenador contesta que le faltan datos para responder esa pregunta. Poco a poco, la humanidad y el gran ordenador crecen y evolucionan juntos. La humanidad se expande por la galaxia y el universo, pero la respuesta a la pregunta sigue siendo la misma: «Faltan datos». El universo evoluciona y se va enfriando poco a poco, como de hecho le va a pasar a este. La humanidad se «funde» con el gran ordenador y dejan de ser entes separados, pero este —que ya no existe físicamente en silicio, sino desparramado por el universo— no deja de evaluar la cuestión hasta que, un instante antes de que el universo se extinga, da con la solución para crearlo de nuevo y con la respuesta a la pregunta: «Ahora sí».

En Universo 2.0 se plantea un giro de tuerca asociado con el hecho de que la cosmología moderna nos plantea misterios realmente extraños, como el de la materia y la energía oscura, el de la ausencia de antimateria, etcétera. Uno no puede por menos que recordar las herejías gnósticas, en las que Dios es imperfecto y su poder limitado, e imaginar que el universo en el que vivimos contiene «chapuzas» que se reflejan en algunas de las observaciones que la cosmología nos revela y que delatan al Dios o a los programadores.

La idea de que somos nosotros mismos quienes acabamos por evolucionar hasta la divinidad —o, si se quiere, la inteligencia y el sentimiento— del universo es muy atractiva y yo diría que hay una «prueba» extra de esta hipótesis. A saber, la famosa paradoja de Fermi: «¿Dónde están?». Fíjate que la Tierra parece ser un planeta relativamente corriente, en una estrella cualquiera, de una galaxia entre miles de millones. Esto nos lleva al concepto de vulgaridad. No debería haber nada especial en nosotros. Pero entonces, si somos una civilización corriente, podría haber millones de civilizaciones corrientes en la galaxia y algunas de ellas mucho más avanzadas que la nuestra, al igual que un jugador corriente de ajedrez, con ELO 1500, sabe que hay millones de ajedrecistas como él, pero también bastantes que son mucho mejores y unos pocos muy, muy superiores. Pues bien: esas civilizaciones de ELO 3000 deberían de haber colonizado ya la galaxia o, como mínimo, haber dejado rastro de su presencia. Y por todo lo que sabemos, estamos solos en la Vía Láctea. Este es un resultado que no te esperarías y que está en contradicción aparente con el principio de mediocridad. Podría darse el caso de que las civilizaciones sean raras y no coincidan en la misma ventana temporal, o de que en la galaxia todo el mundo esté callado —o bien porque es un sitio salvaje o bien porque es un club reservado—, pero también podría darse el caso de que seamos la primera civilización tecnológica de la galaxia, aquella que algún día, con ELO 3000, ayudará a evolucionar a otras civilizaciones… o puede que a nosotros mismos.

Escena de Interstellar. Imagen: Warner Bros. / Syncopy / Paramount Pictures / Legendary Pictures.

Escena de Interstellar. Imagen: Warner Bros. / Syncopy / Paramount Pictures / Legendary Pictures.

C. C.: He leído algún comentario sobre Interstellar en el que se dice que Nolan ha introducido en la película decenas de detalles innecesarios para aumentar la comercialidad de la película y hacerla digerible para el público masivo. Por ejemplo el robot TARS, que funciona como elemento cómico que aligera la densidad de la película en determinados momentos. Eso es cierto, pero es solo una parte de la historia. Ese tipo de comentario infravalora el trabajo inmenso, de centenares de personas, que existe detrás de una película como Interstellar. Como si las decisiones se tomaran en un bar a base de ocurrencias y con el vaso de tubo en la mano. «¡Eh! ¿Por qué no metemos un robot que cuente chistes? ¡Para aligerar toda la cháchara científica y tal!».

Me sorprende la facilidad con la que completos desconocidos pontifican en internet sobre detalles que han infravalorado. Es el viejo «todos tontos menos yo». Explica Kip Thorne, por ejemplo, cómo le sorprendieron las preguntas que Anne Hathaway, que a primera vista podría parecer la arquetípica actriz frívola y artificiosa de Hollywood, le hizo antes de empezar el rodaje de la película. ¿Cuál es la relación del tiempo con la gravedad? ¿Por qué creemos que pueden existir dimensiones superiores? ¿En qué punto se encuentran las investigaciones sobre gravedad cuántica? Son preguntas clave, extraordinariamente difíciles de contestar incluso para un experto en astrofísica como Kip Thorne. Solo dos ejemplos más al azar: Oliver James, el jefe del equipo de efectos visuales de la película, es licenciado en Física Atómica y experto en la teoría de la relatividad especial de Einstein. Eugénie von Tunzelmann, jefa del departamento de arte encargado de transformar las ecuaciones y los códigos informáticos creados por Kip Thorne y Oliver James en imágenes para Interstellar, es licenciada en Ingeniería por la Universidad de Oxford y especialista en ingeniería de datos y ciencia computacional.

Así que volviendo al ejemplo anterior: TARS funciona como elemento cómico, es cierto. Pero también cumple otras funciones en la película. TARS es un robot metacognitivo. Es decir que tiene la habilidad para pensar acerca de sus propios pensamientos. Es el primer paso de la humanidad hacia la creación de vida inteligente. Hacia la creación de universos enteros y su conversión en dios. Y eso sin entrar en el hecho de que el humor es una característica del ser humano extraordinariamente difícil de explicar desde el punto de vista de la neurociencia. El humor es un claro signo de inteligencia avanzada. El hecho de que TARS tenga sentido del humor te está diciendo que la frontera entre la creación de meros objetos —una silla de plástico— y la creación de vida está a punto de ser franqueada por el ser humano.

J. J.: Completamente de acuerdo y también un clásico. La referencia a los robots de Isaac Asimov y la inversión narrativa con respecto a HAL es muy clara. Por supuesto que es un elemento cómico y amable que aligera la narración —otra referencia obligatoria: La guerra de las galaxias—. No entiendo por qué utilizar técnicas narrativas perfectamente decentes molesta a esos «críticos». Supongo que se quejarían de que la película es un tostón sin el robot y se quejan de lo contrario cuando lo introduces. Por otra parte, me resulta familiar la facilidad con la que determinados críticos, que han pensado en el tema, el contenido y los recursos narrativos de una película como Interstellar durante treinta segundos, se descuelgan con estupendos juicios que, por otra parte, no tienen más valor del que queramos darles. La marea de internet se lo lleva todo hoy día, pero yo creo que Insterstellar es un hito en el género. Si no, al tiempo.

Escena de Interstellar. Imagen: Warner Bros. / Syncopy / Paramount Pictures / Legendary Pictures.

Escena de Interstellar. Imagen: Warner Bros. / Syncopy / Paramount Pictures / Legendary Pictures.

C. C.: Esa «marea de internet» a la que aludes enlaza con algo de lo que se habla en la película. Te pongo un ejemplo. Antes de lanzarme a este debate, yo he visto la película dos veces. La primera para disfrutarla con el estómago y la segunda para analizarla con la cabeza. Después me he leído decenas de críticas y artículos. Este artículo del New Yorker, por ejemplo. O este artículo de Wired. O la crítica de The Guardian. O este artículo de Slate. Después me he leído The Science of Interstellar de Kip Thorne. Y después he contactado contigo, un físico de partículas, no con un aficionado al cine cualquiera, para debatir sobre ella. No sé si el resto de personas que opina sobre Interstellar ha hecho lo mismo.

J. J.: Claramente no.

C. C.: Y ya sé que hoy en día se escribe rápido, es decir mal, y que es hasta de mala educación recordarlo. Nada que objetar al respecto: la precisión y la profesionalidad cotizan a la baja y solo queda adaptarse al nuevo paradigma como los granjeros de Interstellar se adaptan a la plaga cultivando maíz en vez de trigo.

J. J.: Pues no. Yo no pienso adaptarme y espero que tú tampoco. Y puestos a pedir, ruego que Jot Down tampoco lo haga. Aquí viene a cuenta que te cite la línea de Dylan Thomas, «rage, rage, against the dying of the light». Yo no pienso rendirme a la tontería.

C. C.: Yo añoro los tiempos en los que los periodistas decían cosas. Porque escribir en Twitter que «Interstellar es como Ghost pero en el espacio» puede ser ingenioso y hasta divertido para según qué especímenes humanos, pero no aporta nada, no concede nada. Es un chiste de troll de codo en barra que empieza y acaba en sí mismo y que deja a su espalda un terreno aniquilado por las llamas en el que jamás volverá a crecer una opinión sincera. Tras el chiste, solo queda cerrar el debate y pasar con resignación a otro tema con la esperanza de que el troll no le pegue fuego también. Ese es el poder del troll digital: el de erigirse a voluntad en el emperador de su pequeña autarquía de las chorradas.

J. J.: Pero el crimen viene con el castigo. Le das a un botón y lo aniquilas.

C. C.: Quizá, pero la ventaja de este espécimen tan siglo XXI, lo que explica la prevalencia de sus aspavientos frente al análisis meditado, es que el lector medio no suele tener ni el tiempo ni las ganas de aventurarse mucho más allá de la capa más superficial de sus lecturas. Jauja para el totalitarismo de la mediocridad. Ni en sus mejores fantasías podía soñar el troll digital con una masa de cientos de miles de lectores capaces de felicitarle, muy seriamente, porque su ocurrencia de ciento cuarenta caracteres «expresa exactamente lo que yo tengo en mi cabeza». ¡Pues qué cabeza más pequeña la de ese público cautivo de su falta de imaginación!

Y digo que esto enlaza con uno de los temas que plantea la película porque no creo que ande muy lejano el momento en que el que las masas amontonadas en Facebook o en Twitter determinen, en función de su capricho del momento, si la NASA cierra o continúa en activo. ¿Cómo ve un científico como tú la vulgarización intelectual de ese público digital que es incapaz de leer textos de más de quinientas palabras pero que sí es capaz de mover voluntades políticas por la simple fuerza de su número? ¿Temes un futuro en el que solo haya dinero para investigaciones científicas bonitas y divertidas pero inanes, es decir para proyectos fácilmente viralizables dirigidos por científicos jóvenes, guapos, televisivos y carismáticos?

J. J.: No estoy seguro. Tengo la sensación de que la gente no es ni tan tonta ni tan trivial como parece —o parecemos, porque me incluyo— en la metavida pseudosocial del hiperespacio. Una cosa es darle al «Me gusta» en Twitter o en Facebook y otra jugarse las habichuelas. Y yo creo que 1) el ciudadano de a pie siente un intenso interés por la ciencia, y 2) tiene conciencia de que la ciencia es un motor de progreso y de futuro para él y sus hijos. Es verdad, y ya lo he mencionado antes, que existe una fuerte tendencia en nuestra sociedad, que los políticos y sus decisiones reflejan todos los días, a mirarse el ombligo y pedir panem et circenses, gratis por supuesto, en todos los ámbitos. Pero digamos que temo más el cortoplacismo —el no darse cuenta de que la inversión en ciencia básica de ayer es la revolución tecnológica de mañana, el conformarse con pan para hoy y miseria para el futuro— que la banalización. Pero es cierto que en este brave new world en el que vivimos, las reglas del juego ya están cambiando. Cuando yo hacía la tesis en el CERN, los jóvenes doctorandos y posdoctorandos éramos poco menos que monjes. Trabajábamos las veinticuatro horas del día y éramos feos, autistas y malencarados. Ahora el CERN ha producido toda una nueva generación de smooth operators muchos de los cuales son, en efecto, muy fotogénicos. Pero no estoy seguro de que nada de eso sea muy grave. Una cosa es enseñar las plumas y otra descubrir la relatividad general —o escribir las Elegías de Duino, o pintar el Guernica—. Internet quizá amplifica la pantomima, pero creo que al final el ciudadano de a pie sabe distinguir entre drama y sainete.

C. C.: Y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, y ya que tú eres escritor de ciencia ficción, me gustaría preguntarte cuáles son tus recursos para lograr despertar solo con palabras el mismo tipo de emoción científica que despierta Nolan en Interstellar con sus imágenes. Porque ahí los escritores tenéis todas las de perder. ¿O no?

J. J.: No, no creo que tengamos las de perder. Por invertir el tópico, te diría que una palabra vale más que mil imágenes. Cierto, el cineasta tiene maravillosos recursos a su alcance, pero Tolstoi es capaz de arrancar Ana Karenina quitándonos el hipo con su célebre frase «Todas las familias felices se parecen, pero las infelices lo son cada una a su manera», Flaubert nos demuestra que el pobre marido de Madame Bovary es tonto de capirote sin hablar de él —se limita a describir su sombrero—, y Rilke invoca ángeles terribles —«Pues la belleza no es sino el principio del terror, y nos maravillamos cuando, serenamente, desdeña aniquilarnos»— que no estremecerían tanto en imágenes. Cada rama del arte tiene sus recursos. Aunque también te digo que el cine es maravilloso. Puedes echar al mismo caldero la práctica totalidad de las técnicas dramáticas y aderezarlo con música, imaginería, efectos especiales… Sí, la verdad: en mi próxima vida, quiero ser ayudante de Nolan.

18 Nov 23:01

Philae según alguien que no tiene ni idea sobre la investigación espacial vs alguien que sí

by wicho@microsiervos.com (Wicho)

Bienvenido a un cometa
Welcome to a comet: una de las patas de Philae sobre la superficie del núcleo de 67P - ESA/Rosetta/Philae/CIVA

Pedro Simón en El Mundo, escribe en La parábola de Leonov sobre Philae, Rosetta, y alguna que otra misión espacial más:

Obviemos que la lavadora espacial rebotó dos veces como un balón medicinal. Dejemos a un lado que los ganchos para anclarla no se desplegaron. No hagamos sangre con que Philae cayó en la parte oscura del cometa, vaya, y entonces no recibe luz para cargar las pilas. Corramos un tupido velo sobre la defunción inminente de la sonda anunciada ya por los científicos. Pero no pasemos por alto lo que cayó el miércoles, con lo que está cayendo. Esto es: 1.300 millones de euros gastados exactamente para qué.

Daniel Marín, en El impacto de Philae en los medios o el periodismo acientífico, le da merecida réplica. Con datos y tal:

[…] es prácticamente imposible hacer una sonda más barata que Philae con su nivel de instrumentación científica. Y es que Philae no es una ‘simple lavadora’ cuyo objetivo es posarse en el cometa para plantar una bandera, no señor. Philae es un auténtico laboratorio en miniatura (98 kg) con diez instrumentos altamente sofisticados que van desde cámaras hasta espectrómetros de masas, pasando por sensores de temperatura para el subsuelo o cromatógrafos.

Philae era la guinda del pastel de la misión Rosetta, una misión que incluso sin la participación de Philae ya se puede considerar un gran éxito (todavía no un éxito total, pero sí un éxito rotundo). La inversión en la exploración del espacio no solamente es útil, es necesaria. Desde un punto de vista material, el dinero destinado al espacio a través de la ESA se invierte en empresas y organizaciones europeas que crean trabajo y nuevas tecnologías, tecnologías que aumentan la competitividad de la iniciativa privada y que pueden ser aplicadas en múltiples ámbitos de la «vida diaria».

Pero más allá del vil metal, tenemos que tener en cuenta que no vivimos en una burbuja aislada de la realidad, sino en un planeta frágil que forma parte del sistema solar. Explorar nuevos mundos demuestra lo mejor de lo que somos capaces como especie, pero también nos ayuda a entender un universo que a veces es hostil y que en cualquier momento puede volverse en contra nuestra. Philae y Rosetta son los emisarios de la humanidad ahí fuera, auténticos pioneros que se adentran en lo desconocido. Y los hemos construido en Europa. Es algo de lo que deberíamos estar orgullosos.

Las negritas son mías y las suscribo al cien por cien; en realidad suscribo todo lo que dice Daniel.

# Enlace Permanente

16 Nov 18:55

La ballena jorobada que quería volar

by noreply@blogger.com (Antonio Martínez Ron)
salto1

No todos los días se ve a una ballena jorobada de 40 toneladas saltando varios metros fuera del agua como si fuera un delfín. La secuencia, publicada completa en el Daily Mail, fue capturada hace unos días por Steven Benjamin, un guía de las rutas para ver cetáceos en Sudáfrica. La ballena había estado sumergida durante 20 minutos cuando, de repente, emergió de la superficie y arrancó un grito de asombro de los ocupantes del barco. Una imagen maravillosa.

salto3

Enlace: The whale who thought he could fly | Relacionado: Vigilantes de cachalotes en el Estrecho

Entrada publicada en Fogonazos http://www.fogonazos.es/
15 Nov 16:55

Nikola Tesla Dood

by nacho@internality.com (Nacho)

Sarah Donner y The Oatmeal promocionando el Museo Tesla.

# Enlace Permanente

10 Nov 23:14

Photo



20 Oct 18:39

I am bread, el apasionante simulador de tostadas

by La Gusa

I am bread es un videojuego de Bossa Studios cuyo objetivo es introducirnos en el deslumbrante día a día de una tostada, desde que es elegida entre todas las demás hasta que es bañada en mantequilla, mermelada, queso de cabra, cuatro lonchas de beicon, dos Oreo y una guindilla, todo ello bajo el peso del chocolate líquido (antes de que lo preguntéis: no, nunca he llegado a la segunda tostada y sí, desayuno varias veces).

Como habréis visto en el vídeo, la cosa se complica bastante para la tostada en su periplo hacia la tostadora. No hay enemigos pero sí obstáculos, y definitivamente la imagen de la tostada blandiendo un cuchillo es tan enternecedora que difícilmente podré sacarla de mi cerebro, a pesar de que ocupa mucho. Supongo que borraré el gif de los pechos bailando un tema de Mozart, que me tiene todo el occipital colapsado.

Someramente relacionado: Tostada de emergencia hinchable, en lata
Visto en Kotaku

Ver más: tostadas, videojuegos
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28 Sep 20:14

Radinn's Electric Powered Wakeboard Lets You Go Surfing Without the Waves

0radinnwakeboard.jpg

With the goal of "revolutionizing the watersport industry," Swedish company Radinn has released their first product: an electric powered wakeboard. The carbon fiber craft carries onboard lithium batteries and is controlled via a wireless handheld remote, allowing the rider to cruise at up to 30 miles per hour.

The coolest thing about having a self-propelled board is that it frees the rider from the beach. With an EPW one could navigate rivers, lakes, public fountains in Stockholm...

Want.

The 64-pound board's batteries can provide 30 minutes of runtime. Currently in its final testing stages, it's expected to go on sale next year. And no, it won't be cheap, but if you've got twenty grand to throw around, you could do a lot worse.

(more...)
28 Sep 20:11

Simpsons Springfield Locales Imagined Moodily At Night

simpsons-at-night-1.jpg This is a series of illustrations by artist Tim Doyle imagining various Springfield locations from The Simpsons at night with an "evocative, moody" feel. I am digging them. I am also digging up earthworms to go fishing with a buddy this weekend. Will he kill me and try to sink my body to the bottom of the lake? Honestly, sometimes I feel like I deserve it. Real talk. Keep going for five more. simpsons-at-night-2.jpg simpsons-at-night-3.jpg simpsons-at-night-4.jpg simpsons-at-night-5.jpg simpsons-at-night-6.jpg Thanks to Sheggers, who agrees nighttime is the right time. For what, I don't know.
25 Sep 12:14

La física de los combates en el espacio

by nacho@internality.com (Nacho)

The Physics of Space Battles cuestiona la posibilidad de que puedan tener lugar en el EspacioReal™ las batallas a las que nos tiene acostumbrados la ciencia ficción en general y la Guerra de las Galaxias en particular.

¿Por qué viajo con los motores a toda potencia a través del espacio? Un objeto en movimiento permanecerá en movimiento hasta que actúa una fuerza externa. Lo que significa que si ya estoy moviéndome seguiré moviéndome en la misma dirección aunque apague los motores (...) ¿Y las armas? En el espacio, sin atmósfera que cree ondas expansivas, las armas explosivas resultan inútiles. Los misiles, como las naves, no pueden maniobrar y los rayos de los láser, que además son invisibles, son muy difíciles de mantener concentrados a largas distancias.

Ah, maldita ciencia

Vía Laughing Squid.

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22 Sep 15:37

No habrá persona que no lleve en su bolsillo un “fono” (1907)

by alpoma
Pablo Utrilla

como mola!

a2000Tengo una tarde de domingo bastante retrofuturista. Cuando publiqué hace unos días el artículo sobre las granjas de arañas, recuerdo haber encontrado entre viejos papeles un ejercicio de predicción acerca del futuro lejano, ya presente, que transcribo parcialmente a continuación. Sorprende ver cómo se acierta de lleno en algunos asuntos, más que nada teniendo en cuenta que la radio, por ejemplo, acababa de nacer y apenas si existían aparatos en el planeta. Viajemos al futuro-pasado 2007 desde el lejano 19071:

Para el año 2007 tendrá Nueva York veintidós millones de habitantes2. Sus nombres llenarían tomos y tomos de una guía o directorio de señas, así es que se renunciará a estos. El problema se solucionará de un modo sencillísimo. Por aquel entonces la moneda corriente será el centavo de aluminio3, y bastará echar un décimo de centavo en la ranura de uno de los muchos aparatos telefónicos que habrá y pedir las señas que se deseen para que a los tres minutos se obtenga una tira de papel con la dirección pedida impresa. Lo maravilloso será que esta operación se efectuará desde la central por medio de las ondas hertzianas. (…) Se calcula que por aquella época existirán veintiún modos diferentes de locomoción, siendo el más agradable entre todos ellos el de los buques aéreos movidos por la electricidad, y el más rápido el de los tubos neumáticos4.

(…) Por medio centavo se podrá adquirir el último número de cualquier periódico diario, que hará ediciones de hora en hora, tanto de día como de noche, y que se publicará en forma de libro con cubierta de tela y canto dorado. El arte del anuncio habrá progresado de tal suerte que los mejores libros serán sencillamente colecciones de anuncios. Lo más curioso será que después de leído el periódico bastará exponerlo a determinada temperatura para que desaparezca la parte impresa, convirtiéndose en un libro de notas de papel blanco.

A no ser por los relojes, apenas se diferenciará el día de la noche, gracias a una porción de lámaparas eléctricas gigantescas que, suspendidas sobre la ciudad, harán las veces del sol y evitarán el uso de los millones de lámparas incandescentes que hoy gastamos. (…) Toda casa y todo hotel tendrá su cámara frigorífica donde podrá almacenarse de una vez alimento para varios años. (…) Existirán cocinas públicas desde las que se servirá a los abonados la comida por medio de tubos neumáticos.

Por medio de aparatitos portátiles todo el mundo podrá establecer comunicación a cualquier distancia, y no habrá persona que no lleve en el bolsillo su correspondiente “fono” para cuyo funcionamiento se aprovecharán hasta las vibraciones más sutiles del éter. Por encima pasarán las veloces máquinas voladoras, rápida y silenciosamente (…) existirán buques que harán los viajes con perfecta seguridad a razón de unos 1.000 kilómetros por hora. Con semejante velocidad y calculando en 6.000 kilómetros, en números redondos, la distancia que media entre Francia y Nueva York, será posible desayunar en este último punto a las siete de la mañana y cenar en Francia a las seis de la tarde.

_________________
1 Véase Alrededor del mundo, 6 de febrero de 1907.
2 Actualmente el área metropolitana de Nueva York cuenta con poco más de 22 millones habitantes (dato de 2012).
3 El aluminio era poco utilizado en la época, pero empezaba a mostrar su potencial industrial futuro.
4 Al más puro estilo Futurama.

No habrá persona que no lleve en su bolsillo un “fono” (1907) apareció originalmente en Tecnología Obsoleta, 21 septiembre 2014.

18 Sep 16:47

Madre cool convierte los desvaríos de su hija en hermosas ilustraciones

by La Gusa

Hace falta tener una buena dosis de valentía para darle a tu hija de dos años algo que pueda manchar, bien sea un Plastidecor o un rotulador invisible (esos son peores porque la sorpresa te la dan por la noche). Pero Ruth Oosterman es una madre habilidosa y sabe cómo controlar a su pequeña bestia.

Ya que los niños reaccionan ante lo que tienen más cerca (la Ley del Mínimo Esfuerzo viene impresa en los genes), Ruth planta un lienzo frente a su hija y deja que haga lo que quiera. Poco después, es ella misma la que usa los garabatos y excentricidades salidas de la mente de su vástago como bocetos para ilustraciones como las que podéis ver.

Desde luego, el mérito es para ambas. Aquí podréis ver un corto vídeo donde se ve parte del proceso. La última foto muestra a la hija de Ruth en plena eclosión artística y forzando los límites del lienzo, lo que la acerca peligrosamente a la pared que hay detrás. Por suerte, y gracias a la ley anteriormente mencionada, la pared seguirá a salvo siempre y cuando haya un obstáculo delante.

Visto en Bored Panda

Ver más: arte, ilustraciones, Niños, pintura
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18 Sep 15:28

Y ahora, un semáforo que te incita a bailar

by La Gusa

Esperar no es una actividad sino todo lo contrario, así que el aburrimiento es inherente a ella. Esperar en un semáforo es todavía peor porque te sorprendes mirando con odio a un conjunto de luces rojas que forman una inocente figura que no tiene culpa de nada, pero igualmente es objeto de tu ira.

Ahora bien, ¿y si esa figura te incitara a bailar? ¿Haría la espera más amena? ¿Seguirías los pasos que marca? ¿Le echarías monedas? Pues los tipos de Smart (sí, los de los cochecicos) creen que es una buena idea. Así que instalaron una cabina cerca de uno de estos semáforos y grabaron los bailes de voluntarios mientras el muñequito rojo los reproducía en la pequeña pantalla del semáforo.

El resultado podréis verlo en el vídeo. Yo creo que fue un éxito y, desde luego, tienen mi apoyo si pretenden instalarlo en las calles.

Visto en The Presurfer

Ver más: bailar, semáforos
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17 Sep 22:19

B.J. Baldwin vuelve con la segunda parte de su espectacular RECOIL

by Iván Fernández - Fernischumi
Pablo Utrilla

mooooooooooooooooolaaaa

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A falta de Ken Block buenas son tortas. Y es que parece que el “rey” de las gymkhanas se ha dado cuenta de que el formato se estaba volviendo repetitivo y poco novedoso y este año nos ha dejado por el momento sin la séptima edición de su popular producción. Sin embargo, el que sí ha vuelto y lo ha hecho con fuerza ha sido su compañero en Monster Energy B.J Baldwin, también conocido como Ballistic, que ha presentado hoy su RECOIL 2.

Con la Ensenada de México como perfecto escenario para sus locuras, Baldwin vuelve a sacar todo el partido de su Trophy Truck para dejarnos espectaculares imágenes. Esta bestia de tracción trasera, 850 CV de potencia y suspensiones que lo absorben todo es capaz de volar por Baja California dejándonos un video más bestial incluso que las competiciones que se disputan año tras año en esta zona del planeta. Muy recomendable verlo. Creedme.

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La noticia B.J. Baldwin vuelve con la segunda parte de su espectacular RECOIL fue publicada originalmente en Motorpasión F1 por Iván Fernández - Fernischumi.








17 Sep 21:49

La autopista invisible (trailer)

by alvy@microsiervos.com (Alvy)

Aviation: The Invisible Highway es una película todavía en producción sobre la historia de cómo la aviación ha cambiado el mundo:

Filmada en 18 países de los 7 continentes, esta película muestra nuestro precio por los aspectos más extraordinarios e inspiradores del mundo moderno. Se trata de un documental producido y dirigido por Brian J. Terwilliger («One Six Right»), narrado por Harrison Ford, y con música de James Horner. Se estrenará en 2015.

También tiene una página en Facebook. Esperemos que llegue a buen (aero)puerto.

(Vía AirLiveNet.)

# Enlace Permanente

16 Sep 18:20

La Guerra de las Galaxias y Barrio Sésamo: “Use the four…”

by La Gusa
Pablo Utrilla

COOKIEES

En esta revisión de La Guerra de las Galaxias encontraremos a un Han Solo convertido en Monstruo de las Galletas y un Chewbacca convertido en... galleta. Sí: el drama está servido. Y no puede acabar bien.

El viaje para salvar a la princesa será más bien una terapia que Han deberá pasar para aprender a no comer a sus compañeros, requisito si no indispensable, sí preferible si uno quiere irse de aventuras. Una lección que todos deberíais aprender antes de salir de acampada; de hecho, yo os obligaría a firmar un contrato o algo.

Visto en WTF Microsiervos

Ver más: barrio sésamo, Star Wars
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16 Sep 18:11

La Agencia Espacial Europea escoge sitio para el aterrizaje Philae en el cometa 67P

by wicho@microsiervos.com (Wicho)

Jota
Jota - ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA

Aún no tiene nombre –aunque habrá un concurso para ponérselo– pero desde hoy sabemos que Philae, el aterrizador de la sonda Rosetta, se posará sobre el punto por ahora conocido como J de los cinco que los responsables de la misión habían seleccionado como candidatos.

Tal y como se puede leer en El lugar para el aterrizaje de la sonda Rosetta es el 'J’ el sitio escogido está en lo que se denomina como cabeza del cometa 67P-Churyumov/Gerasimenko, mientras que el sitio de respaldo, conocido como C, está en el cuerpo de este.

J en contexto
J en contexto - ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA

Ninguno de los sitios cumple al 100 por cien las condiciones deseadas, a saber:

  1. Tiene que ser posible mantener el contacto con Rosetta, que es quien actúa como relé de comunicaciones con el control de la misión.
  2. No puede haber grandes rocas, grietas profundas, o grandes pendientes; es importante tener en cuenta además que cuando se habla de puntos de aterrizaje en realidad los responsables de la misión hablan de una elipse de aproximadamente un kilómetro cuadrado de extensión.
  3. Debe recibir la suficiente luz como para que Philae pueda recargar sus baterías con sus paneles solares, pero tampoco tanta como para que se pueda calentar de más.

Pero J resultó ser el mejor en la opinión unánime de todos los encargados de tomar la decisión.

La zona en la que se encuentra –no es posible saber si Philae tocará tierra exactamente en J, pues su sistema de navegación autónomo puede decidir desviar la trayectoria si detecta grandes rocas, grietas, o una pendiente demasiado pronunciada– es la más segura de todas, con pendientes de menos de 30 grados en casi toda su superficie y muy pocas piedras.

Philae necesitará unas siete horas para llegar a la superficie de 67P desde que se separe de Philae.

Philae aterrizando
Philae aterrizando

Una vez allí se sujetará en el sitio con arpones y tornillos, ya que aunque su masa es de 100 kilogramos su peso sobre 67P será de aproximadamente un gramo, con lo que un chorro de gases que saliera del núcleo de 67P podría lanzarlo al espacio.

Por eso la ESA quiere que aterrice antes de mediados de noviembre, para que el nivel de actividad del núcleo de 67P no sea demasiado elevado.

La fecha escogida para este primer contacto de la humanidad con el núcleo de un cometa, el 11 de noviembre de 2014.

Los 11 instrumentos de Rosetta y los 10 de Philae permitirán los científicos podrán hacerse una idea de las condiciones físicas que reinaban en cuando se formó el sistema solar.

Rosetta y Philae acompañará a 67P en su recorrido alrededor del Sol hasta que unos meses después de pasar por su perihelio, lo que ocurrirá el 15 de julio de 2015, estén demasiado lejos del Sol como para obtener la energía suficiente mediante sus paneles solares para poder seguir funcionando.

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10 Sep 23:03

Los fiordos de Noruega desde la cabina de un F-16

by wicho@microsiervos.com (Wicho)
Pablo Utrilla

yo me pase 2 semanas en ese sitio! =)

Pues poco más hay que añadir: los fiordos de Noruega vistos desde la cabina de un F-16 volando bajo.

Ya sabes: mejor a pantalla completa, con la luz apagada, y el sonido alto.

(@tbanobre vía @controladores).

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04 Sep 13:02

meanwhile in russia…



meanwhile in russia…

02 Sep 17:35

Karel Zeman, el maestro checo de los efectos especiales antes de los ordenadores

by wicho@microsiervos.com (Wicho)

Desde que los ordenadores dominan esta parcela del cine estamos ya de vuelta con el tema de los efectos especiales y es extremadamente difícil que nos logren sorprender con nada.

Por eso el mérito que tenía Karel Zeman, que jugando con las posiciones relativas de la cámara, el escenario y los personajes conseguía unos efectos especiales alucinantes utilizando técnicas puramente analógicas es digno de recordar.

Sí, el audio del vídeo está en checo, pero eso no debería ser problema.

(Vía Bacteria Mutante, una producción de los Museos Científicos Coruñeses, donde trabajo en el MundoReal™).

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23 Aug 19:00

1928 Ford Model A, retroprueba

by Javier Costas

1928 Ford Model A Standard Phaeton

Eran las 10 de la mañana en la periferia de Sevilla y el calor empezaba a apretar de lo lindo. Me esperaba Paco, un tornero jubilado, orgulloso propietario de esta joya con sabor americano. Me refiero al Ford Model A de segunda generación (1928-1931), no confundir con el Model A de 1903, el primer automóvil de la marca.

Paco me abrió su garaje y allí se encontraban este ejemplar de 1928 y otro de 1930. El sucesor del Ford Model T se produjo pocos años, pero casi 4,3 millones de unidades en el contexto del terremoto bursátil de 1929, y en esa época, es una cifra bastante destacable.

Nuestro protagonista es un 1928 Ford Model A Standard Phaeton (35-A). Las diferencias entre las primeras unidades y las últimas son muy evidentes. Solo cambia el borde cromado del radiador y el perfil de las puertas delanteras. ¡Ya está! El '28 Model A tiene el radiador un poco más pequeño y la matrícula colgando de los faros.

1928 Ford Model A Standard Phaeton

Se diseñó en pocos meses, justo en los compases finales de los felices años 20, cuando el Model T ya estaba siendo superado tecnológicamente. Fue el modelo de transición entre el Model T y el Model B. El crac bursátil de 1929 vino afortunadamente después de su lanzamiento, a finales de 1927.

Al igual que el Model T, la sencillez era una característica principal, un coche pensando en ser construido con facilidad. Los primeros modelos no estaban disponibles con color negro, aunque luego se pudo elegir. Tuvo muchos tipos de carrocería, como su predecesor, aquí podéis consultar una lista.

Antes de seguir, os cuento la historia de este ejemplar. Paco se encontró en un estado lamentable este coche en el gallinero de un cortijo en 1990 y pagó por él 800.000 pesetas. Ajustando la inflación desde 1990, saldrían más de 10.000 euros actuales. Gracias fermaker, por completar los cálculos monetarios.

1928 Ford Model A Standard Phaeton

En Europa el Model A se empezó fabricando en Berlín, siendo el germen de Ford Europe. Por motivos fiscales en algunos países se bajó la cilindrada a dos litros y la potencia a 28 CV. Paco desconoce la procedencia de este ejemplar, aunque inicialmente tenía el volante a la derecha y se lo cambió de lado. Todo artesanalmente.

En menos de dos años estaba completamente restaurado, a tiempo para la Expo de 1992. Se rescató todo lo que se pudo del coche, unas piezas se encargaron a Estados Unidos y otras tantas las hizo él mismo. Incluso hoy día, si queremos, podemos pedir un Ford Model A pieza por pieza y armar uno 100% nuevo, solo es un problema de dinero. Hasta se le puede poner cargador de CD.

El motor estaba en malas condiciones, había estado mucho tiempo parado, así que Paco se hizo con un segundo motor al que se le rectificó la culata, pistones, camisas, segmentos... Conserva el primer motor, que podéis ver en las fotos al final de la galería. Funciona y de vez en cuando lo arranca.

1928 Ford Model A Standard Phaeton

De paseo con el Ford Model A

Una vez en la calle, tras moverlo con la fuerza de nuestros músculos desde el garaje, Paco giró la llave y el veterano motor de 3.286 cc (3.3 L4 de 40 CV) arrancó. Cuenta con un motor de arranque opcional, también tiene el hueco para la manivela pero es un arcaísmo prescindible, como el circuito eléctrico de 6 voltios.

De hecho, este '28 Model A cuenta con varios adelantos, como instalación eléctrica de 12 voltios con conector tipo mechero, faros con bombillas H4 (como los coches modernos), alternador en vez de dinamo, ventilador de cuatro aspas en vez de dos y filtro adicional de gasolina.

Más de uno dirá que qué poca potencia. Comprendamos que los motores en esa época tenían muy poca compresión por el bajo poder antidetonante de la gasolina, baja en octanos. Según fue mejorando el combustible, los motores pudieron rendir más al aumentar la compresión. Además, este motor tiene inyección de gasolina a base de gravedad. ¿Mande?

1928 Ford Model A Standard Phaeton

El depósito de combustible del Model A se encuentra entre el motor y el habitáculo, con unos 50 litros de capacidad. La gasolina cae por su propio peso hasta el carburador. En este caso tiene un carburador MANFER, es decir, Manuel Fernández, de fabricación española.

El encendido de las cuatro bujías es a través de platinos, un sistema que se dejó de usar en los años 90 en los últimos carburados. Como en todo motor antiguo, hay que retrasar el encendido en la fase de calentamiento, e irlo avanzando según va cogiendo temperatura para ganar potencia.

¿Dónde está el termostato en este coche? En la parte superior del radiador, desde el puesto del conductor se aprecia una escala de termómetro de mercurio. Curiosamente, es un motor tan bien refrigerado que no sufre la caló de la zona y le cuesta calentarse, incluso circulando a poca velocidad.

1928 Ford Model A Standard Phaeton

A diferencia de su precedesor, el Model T, los pedales ya están en el mismo orden que un coche actual: embrague, freno y acelerador. Por lo tanto, es mucho más fácil de conducir. El pedal del freno activa cuatro tambores mecánicos, sin servo ni gaitas. Además tiene el freno de estacionamiento a las ruedas traseras, aunque Paco lo modificó y frena todas.

La distancia de seguridad es un concepto muy importante con este coche, porque es complicado pararlo, los tambores no bloquean. Podemos pisar el pedal con todas nuestras fuerzas y ver cómo decelera con la misma "pereza" que un coche moderno en segunda y reteniendo. Se conduce con cariño y paciencia.

El cambio es de tres velocidades sin sincronizadores, siendo la tercera la "directa" (1:1), y marcha atrás. Como cuenta con un enorme volante de inercia y un par generoso (174 Nm a 1.000 RPM), tiene fuerza desde pocas revoluciones. Normal, con semejante cilindrada, por viejo que sea, le pone ganas incluso con pendiente.

1928 Ford Model A Standard Phaeton

Como es un modelo faetón, es descapotable, casi todo el recorrido lo hicimos sin capota. Incluso a mediodía con el verano sevillano es soportable siempre que estemos en movimiento. La climatización es 100% a condición, aunque en invierno el motor aporta algo de calor al habitáculo. No hay aireadores.

La suspensión está restaurada, que no nueva, y se nota que aún tiene mentalidad de carruaje, con ballestas transversales, pero con amortiguadores hidráulicos. Salen todo tipo de ruidos de la estructura, comparado con un coche moderno, la rigidez del chasis es de mantequilla.

Pero hay un encanto especial entre los petardazos que pega, el escándalo que va armando y todo tipo de ruidos. Llama la atención de la gente, peatones y otros conductores ponen cara de asombro y saludan con cara de felicidad. Y para feliz, su dueño, que lo saca de vez en cuando por placer o para coche de bodas y eventos.

1928 Ford Model A Standard Phaeton

Hecho a su medida

Hay muchas horas de cariño de Paco en este coche. Le hizo el escape, defensa delantera, intermitentes exteriores que dan el pego a la perfección, la rueda de repuesto colocada en el lado izquierdo (iba atrás), prácticamente todo el interior, pomo del cambio y algo más que se me escapó. Su profesión le vino al pelo.

De hecho, Paco es un auténtico artista del metal, solo hay que ver un motorcito a escala que hizo a mano, que podéis ver en vídeo. El resto de las partes son genuinas, como el baúl trasero/maletero, el retrovisor con reloj incorporado, etc. Atentos a la bocina mecánica, de Klaxon, adivinad de dónde sale la palabra moderna "claxon".

Fijaos en las ruedas, son de 21 pulgadas y estrechitas. El BMW i3 no ha inventado nada. Los neumáticos en concreto tienen 14 años y cuestan 350 dólares cada uno. Como está en condiciones ideales de conservación, están mucho mejor que un neumático moderno con ocho años de uso. Además, dinámicamente a estos coches se les exige poco. Es un clásico.

1928 Ford Model A Standard Phaeton

Sorprende que el volante del coche no se mueva "solo", porque la dirección no tiene holgura, es completamente nueva. No resulta difícil de maniobrar a baja velocidad, y una vez en movimiento, la dirección no se percibe como resistida. Eso sí, cualquier maniobra rápida es dificilísima por la gran desmultiplicación que tiene.

Salimos a la antigua carretera a Mérida, la N-630, donde pudimos alcanzar una velocidad de unos 80 km/h. A esa velocidad el motor va cómodo. De hecho, Paco hizo un viaje de Sevilla a Murcia, más de 500 kilómetros, en un tiempo bastante razonable para un coche de casi 90 años.

¿Cuánto consume? Entre 14 y 18 l/100 km, la eficiencia en los años 20 era un concepto aún por descubrir, sobraba petróleo y era ridículamente barato. Como es un motor viejo, necesita un aditivo sustitutivo del plomo. Una botella de 12 euros tiene 250 mililitros, con esa cantidad se pueden tratar 250 litros de gasolina de 95 octanos.

1928 Ford Model A Standard Phaeton

En la instrumentación tiene (entre otras cosas añadidas a posteriori) un amperímetro, indicador del nivel de combustible y velocímetro en millas. Ha recorrido unos 10.800 kilómetros desde 1992. Además de este, Paco tiene un '30 Coupé con llantas de 19", procedente de Argentina, también completamente restaurado.

Podemos abatir el parabrisas si queremos, es batiente. También podemos poner la capota y unos cierres adicionales para llevar el coche en invierno con mayor confort y protegerse de la lluvia. Lógicamente había carrocerías cerradas, como la Sedan. Para esta zona, lo suyo es un descapotable, no es de inviernos duros.

Es evidente en las imágenes que sus capacidades fuera de carretera son mejores a la de muchos SUV modernos por su gran altura libre. Recordad que en 1930 no era norma eso de tener carreteras perfectamente asfaltadas que iban de puerta a puerta. Muchos Model A se usaron en el medio rural y no se les cayeron los anillos.

1928 Ford Model A Standard Phaeton

Un placer que se degusta sin prisa

Nunca se planteó como un coche rápido. De hecho, tarda más de 30 segundos en ponerse a 100 km/h, y poco más alcanza. Aerodinámicamente es pésimo, como casi todos los coches previos a los años 30, normal que al motor le cueste tanto esfuerzo catapultarlo. Las sensaciones que transmite no se pueden justificar con números.

Coches como el Model A representan el final de una época, cuando aún el coche de gasolina y el de caballos tenían cosas en común. Pero hay que verse sentado en ese sofá con ruedas, menear ese volante rudo y domar esa mecánica cansada para comprender qué es conducir un clásico como este.

Paco mantiene el suyo con las ganancias de usarlo para eventos, siempre y cuando lo conduzca él. La cotización de un coche así depende mucho de las ganas que tenga el comprador de tener uno, pero 20.000 a 30.000 euros por uno restaurado no es ninguna animalada. Cuantas más piezas originales tenga, mejor.

1928 Ford Model A Standard Phaeton

En Estados Unidos, donde se vendió la mayoría, estos coches han tenido tres destinos. La mayoría ha desaparecido, otros se mantienen como en su época original, y otros han sido bases para tunear (hot rod) porque el precio de las carrocerías y chasis es relativamente bajo.

En Europa son más raros de ver, más aún en España. Si algún día os cruzáis con uno, sonreíd. Es un pedazo de historia que ha sobrevivido a una guerra mundial y la guerra fría. A Ford le sirvió para recuperar el terreno perdido ante General Motors tras la decadencia del Model A, es fundamental para su historia pese a durar en el mercado menos que una versión moderna del Volkswagen Golf.

Fue un honor subir a ese coche y sentir todos sus traqueteos mecánicos. Hasta me olvidé del calor. Me trasladó durante unos instantes a la época de la inocencia del automóvil. Durante su vida comercial nacieron mis abuelos. Menuda experiencia, queridos amigos. Lástima que no pudiera ser más tiempo.

1928-ford-model-a-prueba

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  • Agradecemos a la Asociación de vehículos antiguos y clásicos Retrocard su colaboración en esta prueba.

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    La noticia 1928 Ford Model A, retroprueba fue publicada originalmente en Motorpasión por Javier Costas.








    21 Aug 19:38

    El trailer honesto de Minecraft

    by alvy@microsiervos.com (Alvy)
    Pablo Utrilla

    NEVER MINE STRAIGHT DOWN! NEVER

    Un juego creado con la más moderna tecnología para que parezca que fue programado en 1992.
    Si a Minecraft le hicieran un trailer al estilo convencional, pero honestamente, estos tres minutos serían probablemente el resultado: una descripción graciosa y muy satírica de la realidad de este mágico universo virtual.

    # Enlace Permanente

    21 Aug 17:44

    Autómata, trailer

    by alvy@microsiervos.com (Alvy)

    Después del verano llegará a las pantallas Autómata, una película de Gabe Ibáñez con Antonio Banderas, Birgitte Hjort Sørensen y Melanie Griffith. Según se puede ver en el trailer trata sobre un futuro distópico pero próximo en el que los androides son algo común y quizá un peligro para los seres humanos. Al parecer llevan programada en sus cerebros unas variantes de las Tres leyes de la robótica de Asimov, pero quizá eso no sea suficiente.

    Así a priori la película da para mucho; habrá que esperar a los festivales y al estreno para ver el resultado final. Según parece es una coproducción medio española medio estadounidense con un presupuesto de unos 15 millones de dólares.

    # Enlace Permanente