Shared posts

26 Apr 17:07

Photo



26 Apr 17:01

Hola agente, quiero jugar a un juego...

by noreply@blogger.com (Admin)

25 Apr 18:56

Nada es más fuerte que el amor... ¡ja!

by Idoia L. Cantolla
Amor
25 Apr 16:43

Firmas Sant Jordi 2013

by Miguel Noguera


Aquí los lugares y los horarios de firma de Sant Jordi. He mandado fabricar un sello de goma para la ocasión... Ay, si Sant Jordi levantara la cabeza: "¿Qué coño habéis hecho en mi nombre? Yo maté un dragón... ¿Un sello de goma? ¿Moritz? Soy analfabeto, ¿qué deriva es esta?".





25 Apr 02:58

Robin Chase de Zipcar y su nueva gran idea

by julia_cervantes

“Robin Chase es fundadora de Zipcar, el negocio mas importante en el mundo de automóviles compartidos. Esa fue una de sus pequeñas ideas. Ahora ella es mas ambiciosa, evaluando esquemas de evaluación de carreteras que cambiarán nuestros hábitos al conducir en un una red tan amplia como la de las carreteras interestatales.”

(+info)

(via Ted)

(Spanish version)

La entrada Robin Chase de Zipcar y su nueva gran idea aparece primero en más que verde.

25 Apr 00:25

Imprescindibles: Les Revenants

by Emilio de Gorgot

Revenants2
¿Qué sucedería si las personas que han fallecido retornasen a la vida para intentar reclamar su antiguo sitio en el mundo? ¿Se sentirían felices de volver? ¿Se sentirían sus allegados felices de que hayan vuelto? Esta es la compleja premisa de la que parte una de las series sorpresa de la televisión del 2012, producida por Canal+ Francia y que lleva camino de convertirse en un clásico de culto.

Parece que Europa —y hablamos de la Europa continental, porque televisivamente hablando el Reino Unido es un mundo aparte— le está encontrando el punto a cierto tipo de series que hasta ahora parecíamos dejar casi exclusivamente en manos de los estadounidenses, acostumbrados como estábamos a que únicamente en Norteamérica dispusieran de los medios técnicos y la competencia necesaria para elaborar según cuáles productos de primer nivel. Ya comentamos en su momento la extraordinaria serie Forbrydelsen, ese oscuro y absorbente espectáculo policial realizado en Dinamarca que no tenía absolutamente nada que envidiar a los mejores títulos norteamericanos del género. Ahora nos encontramos con un ejemplo de otro género, el fantástico. Les Revenants (“los fantasmas”) es una serie de ocho capítulos —de unos 50 minutos cada uno— que narra lo sucedido en una pequeña ciudad donde un buen día empiezan a resucitar los muertos.

Antes que ninguna otra cosa, cabría aclarar que Les Revenants no es una serie de zombis. Insisto en ello, porque antes de verla leí por ahí alguna que otra crítica en donde se la calificaba como tal. Pues olvídenlo. Ya sé que el subgénero zombi se ha convertido en una moda que parece que no vaya a terminar nunca, pero esta serie francesa no tiene nada que ver con ello; es más, ni siquiera es una serie de terror. Sí, resucitan los muertos, pero la mejor manera de describirla sería decir que se trata de un drama fantástico. O si lo prefieren, un drama que va de lo fantástico a lo metafísico, pasando por sus buenos momentos de suspense.

Victor, el niño más inquietante de los últimos años.

Victor, el niño más inquietante de los últimos años.

En un principio, la serie explora los problemas de adaptación que experimentan aquellas personas que han revivido sin saber cómo ni por qué —y que ni siquiera recuerdan haber muerto— cuando retornan a sus hogares, causando la previsible conmoción entre los vivos. También se fija en las reacciones de sus seres queridos, para quienes no resulta nada fácil asimilar esa resurrección. Así pues, uno de los ingredientes de la serie es el drama intimista, pero no el único: también hay subtramas de suspense e incluso alguna de carácter criminal. Aunque la serie transcurre con un ritmo relativamente lento, como drama que es, durante los ocho capítulos hay también sitio para ciertos momentos de acción y bastantes momentos de intriga, e incluso de algo parecido al terror. Además van apareciendo misterios nuevos y cada episodio termina con un muy interesante cliffhanger, aunque —se lo digo desde ya— no todos esos misterios se llegan a explicar del todo al final de la serie.

Así pues, quien busque un argumento matemático donde toda pregunta tenga respuesta y donde cada suceso vaya a encontrar una explicación concreta, debería estar prevenido de antemano y contener su espíritu nerd. No, al final no hay interpretaciones científicas ni grandes teorías que se puedan resumir en un esquema hecho por ordenador. Les Revenants plantea muchos interrogantes, pero a menudo lo hace simplemente para seguir captando nuestra atención. En ese sentido puede decirse que es una serie tramposa y de hecho, el desenlace de la primera temporada es tan abstracto como deliberadamente abierto, lo cual frustrará a quienes estuvieran esperando una Gran Explicación en la que se aten todos los cabos. Pero ojo, eso no significa que el final de la serie no merezca la pena, sino sencillamente que se trata de un final más filosófico que científico. Pero hablaremos de ello un poco más adelante.

Decíamos que la mayor parte de la serie está centrada en los dramas humanos producidos por la inesperada resurrección de determinadas personas, muertas a distintas edades y en diferentes épocas, cuyo repentino e inexplicable retorno constituye un verdadero shock. El tema está tratado con sensibilidad e inteligencia, desde una perspectiva madura y sin sentimentalismos facilones. Todos los personajes son tratados con respeto, incluso los niños, y todos han sido cuidados para que ocupen un lugar concreto y reconocible en la narración. Lo importante en el argumento son las personas, esto no es Walking dead, por si alguien tenía la duda. En consonancia, el nivel de las interpretaciones es muy bueno. Por citar algún ejemplo, me llamó especialmente la atención el trabajo de la inquietante Céline Sallette (cuyo personaje parece anodino en un principio pero que, gracias a su interpretación, termina siendo de los más interesantes), pero vamos, podría nombrarse a unos cuantos más.

En cuanto a los guiones, están maravillosamente bien construidos. Quizá es cierto que los diálogos no son descollantes, pero tampoco necesitan serlo. En cierto modo, esto ayuda a la verosimilitud de la historia. Como decíamos, la historia va adquiriendo hechuras más abstractas conforme avanza, va decantándose hacia un extraño giro metafísico que tiene lugar en los dos últimos episodios y muy especialmente en el capítulo final. Este giro metafísico quizá haya molestado a quienes esperaban un desenlace en plan “personaje X resuelve situación Y” o “se nos da respuesta W para la pregunta Z”, pero a mí, por el contrario, me ha parecido una evolución fascinante desde un drama-suspense construido con elementos concretos hasta ese desenlace metafísico que descoloca, pero que obliga a pensar y mucho. Ese devenir espiritual, así como el ambiente opresivo y la presencia de elementos simbólicos, ha hecho que mucha gente compare Les Revenants con Twin Peaks. Obviamente, y sin ánimo de comparar series tan distintas, la influencia de David Lynch podría estar ahí (especialmente en el plano estético) y de hecho creo que la serie tiene bastante hechuras “lynchianas”. Pero también, por qué no, podrían encontrarse trazas del Luis Buñuel de El ángel exterminador, o de las pesadillas metafóricas de José Saramago al estilo Ensayo sobre la ceguera. Incluso, por qué no, hay momentos que podrían traernos a Borges a la memoria. Sea como fuere, cito estas referencias porque el desenlace de Les revenants tiene más un espíritu de metáfora filosófica que de ejercicio de género fantástico.

Jenna Thiam, para la galería del coleccionista de exquisiteces francesas.

Jenna Thiam, para la galería del coleccionista de exquisiteces francesas.

Eso no significa que la serie sea como una película de Bergman, ni mucho menos. Tomemos por ejemplo el primer episodio, que está casi enteramente construido a base de suspense. Aunque ya sepamos lo que va a suceder —van a resucitar los difuntos— el modo en que se nos presenta ese retorno de los muertos no puede ser calificado de otra manera como de absolutamente brillante. De hecho, ese capítulo inicial perfectamente puede contener 50 de los mejores minutos de televisión (y cine) que he visto recientemente. Guión y dirección se las arreglan para tenernos en vilo y ponernos un escalofrío en el cuerpo, en la mejor tradición del cine de fantasmas, pero sin fantasmas. Por así decir, Les revenants hace por las historias de “zombis” (con comillas) lo que Déjame entrar hacía por las de vampiros. Lo dicho, ese primer episodio resulta francamente fascinante; para mí, de hecho, es el mejor. Una pequeña obra maestra.

Eso sí, aunque la serie mantiene un buen nivel hasta el final, el impacto inicial va desapareciendo paulatinamente durante los siete episodios siguientes. Pero incluso pasada esa indescriptible sensación que nos provoca al principio la extraña historia, sigue teniendo más que suficientes alicientes para mantenernos atentos. Además de las ya mencionadas interpretaciones y de los giros de guión, Les revenants llama la atención por una fantástica dirección —mejor que bastantes películas actuales, de hecho— y por un apartado visual realmente impresionante. Las localizaciones y los exteriores son hipnóticos, filmados y fotografiados con un buen gusto exquisito. Ya solamente esa imaginería paisajística nos envuelve para crear la sensación de que el pueblo donde transcurre la acción —una extraña mezcla, muy “a lo americano”, de paisaje montañoso y región suburbana— es, pese a los elementos convencionales que lo conforman, como el irreal escenario de una pesadilla. También llama la atención el inteligente y comedido uso de la banda sonora; según parece, se compuso la música antes de empezar a filmar, al estilo de lo que hacía Sergio Leone. Eso podría explicar la perfecta comunión entre sonido e imágenes. En todo caso, esa música minimalista es utilizada con una impresionante sabiduría y únicamente en los momentos precisos.

Ya hemos comentado que la serie es un tanto tramposa y que se mete en algunas subtramas que al final no resuelve ni explica, además de introducir algunos elementos misteriosos de los que se olvida más tarde. Sabemos que los guionistas recurren a estos trucos para mantener el interés, pero también hay que aclarar que nunca llegan a abusar de la trampa. Es más, no solamente se les puede perdonar, sino que —al menos a mí— esos artificios ni siquiera me han llegado a molestar (y eso que, aunque no soy especialmente puntilloso, sí me suele inquietar el que haya demasiados cabos sueltos). Los entiendo como una concesión al ritmo de la serie, aunque otras personas han hablado de “síndrome Lost”. Bien, yo no he visto Lost, pero supongo que la comparación resulta exagerada. Tampoco me ha molestado el que, en algunos momentos (muy contados), haya ciertas actitudes de los personajes que no parecen completamente explicadas. Los flecos que haya dejado la serie no son nada en comparación con sus virtudes.

Como sucedía con la mencionada Forbrydelsen, puede decirse sin miedo que Les revenants está al nivel de lo mejor que puedan producir los Estados Unidos en su género. De hecho, creo que se está preparando un remake americano… lo cual, por cierto, no parece una idea demasiado buena. No sé si una serie americana podrá captar el espíritu de la original. Les revenants imita a la ficción americana en las formas, pero es inconfundiblemente europea en el fondo. Me explico: Europa es un continente que ha muerto y resucitado más de una vez. Casi cada país ha sufrido invasiones, guerras, hambre y catástrofes humanas de toda índole en unas pocas generaciones atrás. El contacto directo con la decadencia y la muerte está en el ADN cultural europeo y veo difícil que el tenebrismo desencantado de Les revenants pueda traducirse exitosamente en “la tierra de las oportunidades”, un país joven que sigue construyendo y que no tiene una experiencia apocalíptica similar. Pero bueno, veamos qué hacen los americanos con el material.

En resumen, Les revenants es una serie fascinante, inteligente, imperfecta pero solo lo justo, bella, incómoda, lo suficientemente tramposa pero sin pasarse, y con una metáfora final bastante profunda, aunque también bastante abstracta. Merece muy mucho la pena incluso con sus defectos, porque son los defectos de una obra de arte. Cierto, al final esta primera temporada deja muchas cosas sin contar, pero precisamente ese carácter hermético hace que nos quede la sensación de haber contemplado, más que un ejercicio genérico, una especie de poema audiovisual cuya interpretación queda a la sensibilidad de cada cual. Creo que se planea una segunda temporada. Desde luego, su final abierto da pie a que así sea, pero francamente… yo no la continuaría. No se me ocurre cómo una segunda temporada podría evitar arruinar la metáfora —sea cual sea— de la primera, la cual finaliza como una enigmática y deprimente pero sumamente brillante elegía. Pero bueno, si finalmente la continúan, habrá que echarle un vistazo. Espero equivocarme y que la continuación no quebrante el espíritu. No se me ocurre cómo podrían evitarlo, pero ante todo, el beneficio de la duda. También está la película del mismo título en que se basa la serie, aunque todavía no he podido verla; la comentaré en cuanto lo haga, porque ahora, desde luego, se me ha despertado el interés.

En resumen, una serie más que recomendable y que cualquier espectador inteligente disfrutará.

Y ahora, para quien ya la haya visto, dedicaré unas líneas a desgranar mi interpretación particular del sentido de la historia, de la metáfora final. Ni que decir tiene que quien todavía no haya visto Les revenants, debe dejar de leer aquí mismo. Vuelva cuando la haya visto para terminar de leer lo que queda.

LES REVENANTS Captures

La interpretación (SPOILERS a tutiplén: si no la ha visto, NO LEA A PARTIR DE AQUÍ, alma cándida)

Como decía, la impresión que me quedó al final es la de haber contemplado una elegía visual que, ante todo, trata de capturar y expresar el terror inmemorial e innato que la muerte provoca en todos nosotros. Muchas series y películas tratan el asunto, pero Les revenants lo hace afrontando la muerte desde una perspectiva distinta. Aquí se nos presenta a una serie de personajes que parecen haber vencido a la muerte, que traen consigo una esperanza mágica, de carácter casi religioso. Y cuando esos personajes ya se están acostumbrando a su “nueva” vida, cuando sus seres queridos consiguen finalmente sentirse felices de tenerlos con ellos otra vez… es cuando la muerte —en forma de “la horda” encabezada por la camarera Lucy— regresa para reclamarlos. Es precisamente en ese momento, en el último capítulo, cuando comprendemos el dolor que causa la muerte. La esperanza que ha brillado durante siete episodios se volatiliza. Un deprimente realismo se cierne sobre nosotros. La adolescente Camille es arrancada a su familia. El pequeño Victor, que se había estado resistiendo a la llamada de los muertos, también ha de resignarse a partir. El joven Simon ha de renunciar a su antiguo amor y a su hija, que en realidad es más la hija de otro. La nueva vida de los resucitados, pues, ha sido un espejismo, una mera ilusión.

Si nos fijamos, varios de los resucitados mostraban síntomas de putrefacción (Camille en la cara, Victor en el brazo, Simon en el estómago), casi como un recordatorio de que —lo quieran o no— ya estaban muertos, de que no deberían hacerse ilusiones con respecto a una supuesta “segunda oportunidad”. Lo que no llegué a entender bien es por qué Lena, la hermana de Camille, muestra también ciertos estigmas en la espalda, de no ser por esa extraña conexión entre mellizas que se nos muestra en algún momento (como cuando una hermana está experimentando, a distancia, el orgasmo de la otra… lo cual termina ayudando a provocar el accidente de autobús en el que muere).

Por otra parte, tenemos los problemas de filtraciones del pantano, que al principio no parecen tener una relación directa con el tema central, y que terminan causando un derrumbamiento catastrófico que inunda todo el pueblo como ya había sucedido décadas atrás. Esas filtraciones, para las que los ingenieros no encuentran motivo, parecen representar el inevitable paso del tiempo, la decadencia, el destino. Durante toda la serie, los fallos de electricidad son símbolos asociados a la presencia de los resucitados, y esos fallos eléctricos están (también o paralelamente) causados por las filtraciones de agua en la central eléctrica. Otro detalle: cuando los amigos de Camille desentierran su ataúd para comprobar si es ella realmente la que está viva, encuentran el féretro repleto de agua. Además, los animales del bosque se ahogan —al parecer voluntariamente— en el embalse, poco antes del desastre. Una de las resucitadas, que ya vivió en primera persona el primer derrumbamiento del pantano, es curiosamente la única revivida que no alberga ninguna esperanza con respecto al futuro. Su experiencia le dice que no se puede luchar contra el destino, en este caso simbolizado por los problemas en el pantano. Su escepticismo se acompaña con la previsión de lo que está a punto de ocurrir: “volveremos a pasar hambre otra vez”.

Otro signo de ese destino inevitable es la imposibilidad de abandonar el pueblo. Cuando Toni y Serge tratan de huir por el bosque, a pesar de conocer bien la región (ambos han crecido en esas montañas y son cazadores), se dan cuenta de que terminan siempre caminando en círculo. Finalmente recurren a intentar cruzar el pantano a nado: Serge se ahoga, reclamado por el agua (el destino del que trata de escapar). Algo parecido sucede con Julie y Victor, que tratan de abandonar el pueblo en coche pero que también terminan pasando una y otra vez por la carretera del pantano, sin poder abandonarla. Como se ve, el pantano —el destino— es el epicentro del que nadie puede escapar.

El pequeño Victor, por su parte, parece representar la conciencia. El niño se acerca a Julie, a la que considera su “hada” salvadora, quizá porque Julie es probablemente la persona más bondadosa y generosa de todo el reparto. Aunque en un momento vemos que Julie es físicamente idéntica al hada de un cuento que él leía de pequeño, la elección tiene también tintes simbólicos. Solamente junto a ella se siente seguro. Por el contrario, cuando Victor se encuentra con una persona que tiene cargos de conciencia (como la malévola vecina o Toni, el que mató a su hermano Serge para que este no siguiera asesinando), la sola presencia del niño provoca que los demonios interiores de esa persona salgan a la luz. Por ejemplo: la vecina se enfrenta a su propia inmoralidad y termina suicidándose de manera horrible, como buscando el final que merece. Toni también se suicida, ante el remordimiento de lo que hizo en su día. Incluso la pequeña Chlóe, hija biológica del resucitado Simon, se enfrenta a su cargo de conciencia infantil cuando está con Victor. La niña cree —equivocadamente— que podría tener culpa de la antigua tristeza e intento de suicidio de su madre y se desmaya. Cabe hacer notar que Victor enfrenta a las personas con su propia conciencia, pero no con la culpa real. Sabemos que la pobre Chlóe no es culpable de nada. En cambio, el asesino Serge, que es el más culpable de todos, no sufre el “ataque” de Victor porque sencillamente no tiene conciencia.

Un detalle más sobre Julie: tras haber sobrevivido a un asesinato, está obsesionada por comprobar si también ella murió y ha resucitado. Intuimos que no es una revivida, porque no muestra ningún síntoma ni ha llegado a desaparecer del pueblo; nadie tiene noticia de que hubiese muerto alguna vez. Ella, sin embargo, expresa sus deseos de que así sea. Parece desear pertenecer al mundo de los muertos porque ya no aprecia la vida. Quizá ese sea otro motivo por el que Victor se siente cómodo junto a ella: cuando al final la horda reclama al niño, Julie se entrega voluntariamente junto al pequeño, a pesar de que no es su madre y lo conoce desde hace muy poco tiempo. Además, la horda parece respetar a Julie, ya que mientras ella duerme rodean su automóvil para llevarse a Victor… pero estando Julie, no hacen nada, como si presintieran que con ella no necesitarán combatir.

En cuanto a la religión, apenas es tratada directamente. Vemos algunos momentos, como cuando el sacerdote del pueblo se muestra escéptico ante la resurrección y llega a contradecir el dogma católico del retorno de Cristo en carne y hueso, afirmando que “no debe ser interpretado literalmente”. Sin embargo, sí hay bastantes referencias indirectas a la religión. El refugio para “descarriados” en donde al final los resucitados intentan inútilmente escapar de la muerte, parece simbolizar el refugio de la religión incluso más que la propia iglesia. Una pista es que vemos un gran crucifijo, que se nos muestra profusamente presidiendo bastantes planos que tienen lugar en el edificio. El responsable del refugio está convencido de que desde allí podrá combatir los acontecimientos futuros. Cree disponer de las herramientas para hacer frente a la incertidumbre del destino, ya sea ofreciendo caridad mediante alimentos y camas, ya sea defendiéndose con el arsenal de armas que guarda en el sótano. Es decir: el refugio, como la religión, promete salvar a todos de la muerte y muestra los dos aspectos de una religión organizada, el del mensaje misericordioso por un lado (cama y comida), y el del fanatismo ciego e irracional por otro (armas). En todo caso, comprobamos que en última instancia el refugio no sirve como salvaguarda ante la llegada de “la horda”, así como la religión no sirve como salvaguarda ante la llegada de la muerte.

La comida y el sexo son otros dos símbolos importantes en la trama. Sirven para representar de manera física el miedo a la muerte. Para empezar, los resucitados están siempre hambrientos, tienen un apetito voraz. También parecen ansiosos por consumar físicamente sus emociones amorosas, incluso estando en mitad de una situación emocional extrema. Para ellos, el apetito alimenticio y el deseo sexual son dos maneras de aferrarse a la vida (curiosamente, la camarera Lucy usa el sexo para comunicarse con los muertos), ya que son dos instintos básicos de la existencia. Por contra, los resucitados no duermen. Dormir se parece demasiado a la muerte y sus organismos parecen rechazar el sueño, especialmente al principio, cuando varios de ellos afirman que no consiguen pegar ojo. Únicamente cuando van sintiéndose más seguros y más integrados, cuando llegan a creer que su retorno a la vida es definitivo, será cuando concilien el sueño. De hecho, en algunas ocasiones son ellos mismos quienes se sorprenden de ello y preguntan alegremente “¿me he dormido?”, como una feliz confirmación de que realmente están vivos, de que pueden permitirse el lujo de abandonarse al sueño sin morir. Justo en esa etapa, vemos que dejan de ser tan voraces con la comida.

Así pues, la metáfora final de Les revenants parece ser un “no hay esperanza”, pero creo que más bien es una manera de recordarnos lo que la muerte supone para el ser humano. En circunstancias normales, nadie quiere morir, y nadie quiere que se mueran sus seres queridos. Pero el pantano, el destino que al final inunda todo el pueblo, es desgraciadamente imparable.

Les revenants

24 Apr 06:21

Definición de lo que es la adrenalina III

by Idoia L. Cantolla

Este es un clásico. El fránces Greg Mirzoyan en descenso en una mina de sal en Polonia. Soy muy fan, muy fan, muy fan. 

Greg Mirzoyan - Bombing down the salt mine in Poland. from Rollerblade® on Vimeo.


22 Apr 11:05

Ni tú, ni yo, ni nadie golpea más fuerte que la vida... pero

by Idoia L. Cantolla
Sergioski02

este hombre va para viejo sabio

Una buena forma de empezar el jueves... [...] El mundo no es todo alegría y color. Es un lugar terrible y por muy duro que seas, es capaz de arrodillarte a golpes y tenerte sometido permanentemente si no se lo impides. Ni tú, ni yo, ni nadie golpea más fuerte que la vida. Pero no importa lo fuerte que golpeas, sino lo fuerte que pueden golpearte. Y lo aguantas mientras avanzas: hay que soportar sin dejar de avanzar, así es como se gana. Si tu sabes lo que ganas, ve y consigue lo que te mereces, pero tendrás que soportar los golpes. Y no puedes estar diciendo que no estás donde querías llegar por culpa de él, de ella o de nadie. Eso lo hacen los cobardes y tú no lo eres; tú eres capaz de todo...

21 Apr 00:40

riqee: Ex-políticos, grandes empresas e casualidades…



riqee:

Ex-políticos, grandes empresas e casualidades…

20 Apr 16:40

Universos de Luz - Exposición y venta benéfica en el Colegio de Arquitectos de Alicante - 19 Abril

by catalunya@asfes.org
Colección SCALAE19/04/2013 COMUNIDAD VALENCIANA Universos de Luz se compone de una colección de 16 dibujos, que recogen instantes precisos de la labor profesional de conocidos arquitectos nacionales contemporáneos, y que responden a una llamada de Scalae y Arquitectos sin Fronteras respaldada en su organización por el Grupo Vía y la Galería Miguel Marcos, y en su fundación por Lledó Iluminación

Desde el viernes 19 de Abril los grabados estarán expuestos en el Colegio Territorial de Arquitectos de Alicante. Un número limitado de grabados podrán ser adquiridos en serie limitada con certificado de autenticidad. De manera excepcional algunos ejemplares de la exposición también podrán ser adquiridos vía online durante toda la duración de la exposición.

Información detallada sobre Universos de Luz aquí

19 Abril 2013
Presentación de la iniciativa
Antonio Mació, presidente del CTAA
José Miguel Esquembre, presidente de ASF-CV
Conferencia
"troquelar la Realidad" Rosa Rull, Arquitecta Profesora de proyectos de la Universidad Politécnica de Cataluña
Viernes 19 de abril de 2013, 19h30, sede social del CTAA, Pza Gabriel Miró 2, Alicante

Exposición
Visitas Lunes a Viernes de 9:00 a 14:00, Laborables

leer más

20 Apr 01:24

100 cosas que acabarás buscando Google

by Idoia L. Cantolla

Xosebusca

Dicen que la curiosidad es la esencia progreso humano. Y a pesar de eso, es una de las cualidades que más se nos reprocha cultivar. Hoy toca darle una oportunidad. Este post es un pequeño reto. De esta lista de datos totalmente irrelevantes para tu vida, estoy segura, totalmente convencida, de que hay al menos dos que vas a buscar en Google en cuanto termines de leer (apuesto a que el 90% intentáis el mismo, estaría bien que fuerais sinceros y me dijerais en los comentarios cuál habéis intentando), al menos dos que vas a intentar hacer personalmente para comprobar si son ciertos (apuesto a que el 70% intentáis el mismo, estaría bien que fuerais sinceros y me dijerais en los comentarios cuál habéis intentando) y al menos dos que utilizaréis en algún momento de vuestra vida a partir de este instante, aun a riesgo de parecer unos auténticos freaks. Ahí vamos:

1. A lo largo de su vida, cada ser humano se come una media de 8 arañas mientras duerme.

2. Los murciélagos siempre giran a la izquierda cuando salen de su cueva

3. 101 Dálmatas y Peter Pan son las únicas dos películas de Disney en las que ambos padres están presentes y no mueren durante la película.

4. Una rata puede vivir sin agua más tiempo que un camello.

5. El chocolate puede matar a los perros.

6. La mayoría de los pintalabios contiene escamas de pescado.

7. La primera bomba que lanzaron los aliados sobre Berlín durante la II Guerra Mundial, mató al único elefante del zoo.

8. La mayoría de los escorpiones brillan si se ponen bajo luz ultravioleta, lo mismo que el pis de los gatos.

9. Ninguna palabra en castellano rima con “semáforo”.

10. El ojo de un avestruz es más grande que su cerebro y no existe ningún estudio que haya reportado que entierren la  cabeza en la arena o incluso que lo intenten.

11. Napoleón III tenía  ailurofobia, miedo a los gatos.

12. El repelente de mosquitos no repele, solo te esconde de ellos bloqueando sus sensores para hacerle creer que no estás ahí.

13. En el mundo hay más pollos que personas.

14. Los gatos tienen 32 músculos en cada oreja

15. Los cocodrilos no pueden sacar la lengua.

16. Las gambas tienen el corazón el la cola.

17. Para los cerdos, es físicamente imposible mirar al cielo.

18. La ballena asesina no es técnicamente una ballena, pertenecen a la familia de los delfines.

19. Una serpiente puede dormir durante tres meses.

20. Las escaleras de caracol en los castillos medievales giran en el sentido de las agujas del reloj, para que la mayoría de  caballeros diestros pudieran subir con la espada en la mano. (No te nombraban caballero si eras zurdo porque se decía que eras hijo del diablo).

21. Hay 293 formas de que te den cambio de un dolar.

22. Cada día unos 12 recién nacidos son entregados a los padres equivocados.

23. No se pude doblar un papel más de siete veces.

24. El 47.2% de los datos estadísticos, se inventan sobre la marcha.

25. Charlie Chaplin una vez quedó tercero en un concurso de imitadores de Charlie Chaplin.

26. Las ratas y los caballos no pueden vomitar.

27. Una pelota de golf tiene 336 agujeros.

28. El primer cd que se grabó en Estados Unidos fue “Born in the USA” de Bruce Springstein.

29. Leonardo da Vinci podia escribir con una mano y dibujar con la otra al mismo tiempo.

30. Warren Beatty y Shirley MacLaine son hermanos.

31. Bruce Lee se movía tan deprisa que tuvieron que ralentizar las películas para que pudiéramos ver con claridad sus movimiento.

32. 1 de cada 4 americanos ha aparecido alguna vez en la televisión. 33. Walt Disney tenía miedo de los ratones.

34. Según la Teoría de la Relatividad de Einstein, se pude ir más despacio de la velocidad de la luz o más deprisa, pero no se puede viajar a la velocidad de la luz.

35. El sonido de E.T andando lo hacía un extra estrujando sus manos sobre un bol leno de gelatina.

36. El número de posibles formas de empezar los cuatro primeros movimientos de una partida de ajedrez para cada contrincante es de 318,979,564,000.

37. Todos los relojes de la película "Pulp Fiction" marcan las 4:20.

38. El coste de rodar Titanic fue muy superior a lo que costó construir el barco real.

39. La rana Gustavo es zurda. 40. Los elefantes son los únicos mamíferos que no pueden saltar.

41. De media la hay más gente que teme a las arañas más que a la muerte.

42. Solo una persona de dos billones llegará a vivir hasta los 116 años. 43. Las mujeres parpadean el doble que los hombres.

44. La silla eléctrica la inventó un dentista.

45. “Typewriter” es la palabra más larga que se puede escribir utilizando solo las letras de una fila del teclado.

46. Si la muñeca Barbie fuera una persona real sus medidas serían 99-56-84. 47. La miel es el único producto alimenticio que se fabrica sin tener que matar otra forma de vida. ¿Qué pasa con la leche, te preguntarás?

48. El código internacional para llamar a la Antártida es 672.

49. El nombre más común del mundo es Mohammed. 50. Las vacas no pueden bajar escaleras. 51. El mechero se inventó antes que la cerilla.

52. El único animal doméstico que no se menciona en la Biblia es el gato.

53. El lugar con el nombre más largo del mundo es “Taumatawhakatangihangaoauauotameteat uripukakapikimaungahoronukupokaiwhenua kitanatahu”, en Nueva Zelanda.

54. El colibrí es el único pájaro que puede volar hacia atrás.

55. La mandíbula de un gato no se puede mover hacia los lados.

56. Si gritas durante 8 años, siete meses y seis días seguidos, producirás suficiente energía para calentar una taza de café.

57. El orgasmo de un cerdo dura 30 minutos.

58. La vaca tiene que tomar hierba para producir leche.

59. Una cucaracha puede vivir hasta nueve días sin cabeza.

60. Una pulga puede saltar 350 veces su tamaño.

61. El músculo más largo del cuerpo es la lengua.

62. Las estrellas de mar no tienen cerebro.

63. La palabra Karate significa manos vacías.

64. Los osos polares son zurdos.

65. Los cacahuetes son uno de los ingredientes de la dinamita.

66. Escribiendo al ordenador, la mano izquierda hace el 56% del trabajo.

67. El tiburón es el único animal acuático que puede parpadear con los dos ojos a la vez.

68. Una persona normal tarda siete minutos en quedarse dormida.

69. El estómago debe producir una capa de mucosidad nueva cada dos semanas o se “digeriría” con sus propios ácidos.

70. Masticar chicle mientras pelas una cebolla evitará que llores.

71. El libro Guiness de los récords tiene el récord de ser el libro más robado de las librerías.

72. En Casa Blanca, Humphrey Bogar nunca dijo “Tócala otra vez, Sam”.

73. Sherlock Holmes nunca dijo “Elemental querido Watson”.

74. El vuelo más largo de una gallina dura tres segundos. 75. 111,111,111 x 111,111,111 = 12,345,678,987,654,321.

76. Si la NASA enviara pájaros al espacio morirían. Necesitan la gravedad para tragar.

77. Francis Bacon murió al comer un pollo relleno de nieve.

78. Sylvia Miles es la actriz con el papel más corto del cine en ser nominada a un Oscar. Su intervención duraba solo seis minutos.

79. A los renos les gusta comer plátanos.

80. Febrero de 1865 es el único mes registrado en la historia que no tuvo una luna llena.

81. En los últimos 4000 años ningún animal nuevo ha sido domesticado.

82. Leonardo Da Vinci invento las tijeras.

83. 100 tazas de café tomadas en un lapso de cuatro horas técnicamente pueden causar la muerte.

84. Los CD fueron diseñados para recibir 74 minutos de música porque esa es la duración de la Novena  Sinfonía de Beethoven.

85. Quemas más calorías durmiendo que mirando televisión.

86. La distancia de alas del Boeing 747 Jumbo es más larga que el vuelo del primer avión de los hermanos Wright.

87. La palabra Aguacate se deriva del nahuatl "ahuacatl" que significa testículo.

88. Una olimpiada es en realidad el tiempo que hay entre cada celebración de unos Juegos Olímpicos.

89. El 15% de las mujeres americanas se mandan flores a sí mismas en el día de los enamorados.

90. Las hormigas no duermen.

91. La gente rubia tiene más pelo que la gente de pelo oscuro.

92. Cada mes que comienza en domingo tiene un Viernes 13.

93. Inglaterra y las colonias americanas adoptaron el calendario Gregoriano el  14  de septiembre de 1752, y en esta adaptación de un sistema a otro se perdieron once días que aparentemente no han existido nunca.

94. Los egipcios usaban estiércol de cocodrilo como anticonceptivo.

95. La palabra "Karaoke" significa "sin orquesta" en Japones.

96. Hace 600 años el francés era el idioma oficial en Inglaterra. 97. La palabra Samba significa poner los ombligos juntos.

98. La posición de los ojos de un burro le permite verse las cuatro patas al mismo tiempo.

99. Si dejas un pez dorado en una habitación a oscuras con el tiempo se volverá blanco.

100. 

Hagan sus apuestas, señores.

 


 

19 Apr 04:55

Photo



18 Apr 16:18

10 prácticas de salud erróneas en España

by juanma

Desafortunadamente, no todas las prácticas de salud que se realizan en España se hacen de forma correcta y abundan muchos mitos y creencias erróneas que, lejos de beneficiar a la salud, pueden ser perjudiciales para ella.

Voir en ligne : http://medtempus.com/archives/10-pr...
18 Apr 16:09

Antoni Benaiges, el maestro que prometió el mar

by María González

«Si la primera víctima de una guerra es la verdad, la primera víctima de una guerra civil como la que vivió España en el siglo pasado es la esperanza. Las generaciones que sobrevivieron a todo aquel horror y a toda aquella miseria tuvieron que enterrar a sus muertos -cuando pudieron hacerlo, porque en muchos caso no pudieron- e, inmediatamente después, tuvieron que enterrar su memoria. Para sobrevivir tuvieron que olvidar y para olvidar aprendieron a callar. Si el silencio era consecuencia directa del miedo, la desesperanza surgía cuando el miedo había calado tan adentro que la gente tenía miedo de tener miedo. Acostumbrados a callar, a agachar la cabeza, a no pedir nada y a no esperar nada.»

Francesc Escribano.

[Desenterrando el silencio] Antoni Benaiges, el maestro que prometió el mar

18 Apr 13:36

SkyArt

by Alex Santoso

For talented artists, the sky is the limit. For French artist Thomas Lamadieu (AKA Roots Art), the sky is a canvas. Literally! He turns the skies in photographs of buildings around town into an artboard for whimsical doodles. The results are fantastic: Link

View more at Lamadieu's website: Link

17 Apr 20:57

Photo





17 Apr 20:53

The ultimate master

Submitted by: dudiwtf
Posted at: 2013-04-14 08:54:05
See full post and comment: http://9gag.com/gag/7093129

17 Apr 04:29

Photo















17 Apr 04:25

Olvidaos del reto del cuchillo y la mano… Ahora lo que...



Olvidaos del reto del cuchillo y la mano…

Ahora lo que está de moda es el CONDOM CHALLENGE.

YouTube ya está plagado… tengo miedo…

16 Apr 00:34

2a trobada de Cooperatives Integrals: 25-28 d’abril a Elx

by Enric Duran

Del 25 al 28 d’abril entre Elx i la Marina (Alacant)

Cartel-II-ENCUENTRO-DE-COOPERATIVASArran de la primera trobada, celebrada al Camp de Tarragona i convocada per la Cooperativa Integral Catalana es comença a gestar la xarxa de cooperatives integrals. Des d’aquí s’estén la llavor de la Revolució Integral que germina per tot el territori, sobretot a partir de la publicació Rebel·leu-vos!, i ja nodrida per les assemblees que es formaven o retrobaven per totes les places, valls i muntanyes.

Si l’any passat les Cooperatives Integrals es replicaven per diversos territoris de manera exponencial, enguany continuen en augment i cada vegada som més les persones convençudes a construir alternatives des de la base. Una forma d’organització en xarxa que facilita el suport mutu entre persones i col·lectius que viuen amb alegria la construcció d’un món nou en el qual poder-se desenvolupar lliures, fora de qualsevol control, de la banca o de l’estat.

Recordant la Ia Trobada Sense Fronteres de Cooperatives Integrals, sembla mentida que hagi passat un any. Ens tornem a veure les cares, els projectes s’han consolidat, han crescut i s’han unit noves persones, noves idees, nous somnis compartits…

A totes les noves persones que arribeu esperem que en gaudiu tant com nosaltres. A les que ja ens coneixem…, quines ganes de trobar-nos de nou amb TOTHOM.

Ens trobarem al km 8 de la carretera d’Elx a la Marina, a l’espai Biovives, del 25 al 28 d’abril.

I els dies 15, 16 i 18 d’abril, treballarem a tornallom a la finca. Necessitarem suport per tenir l’espai llest per a la Trobada ja que hi ha força feina, però serà divertit i estarem allà fins a l’inici de la trobada de manera que podrem acollir gent des del mateix dia 15 per donar suport a la feina d’obres, i des del dilluns 22 per a la logística d’última hora.

Juntes podem!

En aquesta convocatòria, hem participat persones dels processos de les Cooperatives Integrals a Aragó, Astúries, Catalunya, Galiza, Granada, la Rioja, Madrid, Múrcia, València…, però sabem que hi ha més processos en marxa que comparteixen els nostres principis i als quals volem convidar expressament a embolicar-se amb nosaltres.

Si voleu participar en la trobada i per ajudar-nos a gestionar millor la logística, us agrairem que ompliu al més aviat possible el formulari d’inscripció que trobareu en aquest enllaç:

https://intern.cooperativaintegral.cat/ca/form/encuentro-cooperativas-integrales

ENLLAÇ AL PROGRAMA DE LA TROBADA

ENLLAÇ A LA LOGÍSTICA DE LA TROBADA

Podeu posar-vos en contacte amb el col · lectiu encarregat de la logística a través de l’adreça de correu electrònic masetdelfondo@riseup.net o trucant al 966525695.

Per a la difusió:

Tríptic

triptic-cara-a-150x150

 

CARTELL

14 Apr 20:01

Photo



14 Apr 16:19

Carmen Delgado: “Estoy temiendo que haya otra guerra, lo veo todo muy mal”

by Rubén Díaz Caviedes

Carmen Delgado para Jot Down 1

Nos recibe en su casa a la hora del café y se excusa por “el estropicio”, dice, que ha hecho en la salita de estar, donde una silla de oficina negra y estilizada ha sustituido al sofá, antiguo y majestuoso pero demasiado bajo ya para ella. Carmen Delgado (Madrid, 1928) también ofrece a los presentes café, galletas y un bizcocho, un refresco a los que tengan calor y a quienes no quieren nada, agua. Orquesta desde su silla a sus nietos para que lo traigan y aprovecha para hablar maravillas de ellos cuando están en la cocina. Suena a abuela corriente, pero Carmen no lo es. Los artilugios desplegados a su alrededor —solo al alcance de la vista hay un ordenador portátil, una tablet, un e-book y un smartphone— revelan su condición tecnoadicta y la orla que preside el salón, que es recién licenciada. A la izquierda del marco está su nieto, a la derecha su nieta y entre ambos, ella. Tan sonriente como los dos el día de su graduación, que no fue el mismo año pero casi. Carmen Delgado empezó la carrera de Periodismo con 77 años y la acabó hace dos, con 82, justo a tiempo, asegura ella, de “pasar de ser vieja a ser anciana”. Con esta anciana confesa, amable e inteligente, de verbo lúcido y un carisma arrollador, hablamos de periodismo, de política, de la Guerra Civil y de la edad. Y de sus nietos, por supuesto, que le han salido guapos y estudiosos y le traen, dice, todos muy buenas notas.

¿Cómo decide alguien hacerse periodista a los 77 años?

Pues mira, de una manera muy sencilla. Mi nieto tenía que elegir una carrera universitaria y un día, hablando con él, le dije que yo hubiera estudiado Periodismo, que es lo que más me gustaba, pero que no había podido. Y de repente me di cuenta de que, bueno, mi marido había fallecido, mis hijos era mayores y yo tenía salud. Ya podía estudiarlo si quería. Y sí que quería.

¿Así de fácil?

Así de fácil. Tuve que esperar un año para hacer el curso de acceso a la universidad, así que empecé en primero cuando él iba ya por segundo, aunque de Comunicación. Ese año también empezó mi otra nieta en Publicidad, de modo que estábamos los tres en la misma facultad y cada uno en una rama.

O sea, que no le pudo pedir a ninguno los trabajos del curso anterior.

¡Eso me decía todo el mundo! Que iba a copiar a mis nietos. ¡Pero si no pude! Para mi desgracia, porque había algunas materias que te daban ganas de copiar, francamente.

O para la de ellos, que no pudieron copiarla a usted. Tengo entendido que tenía muy buenas notas.

De todo hay… (ríe). Pero sí, trabajaba en clase porque casi todo me gustaba. Tampoco sé si soy objetiva, porque la verdad es que la mayoría de los profesores se portaron muy bien conmigo. Unos porque me veían viejita y otros porque pensarían: “ay, pobre señora, le voy a poner una matrícula”. Seguro que si tenía 20 años no me la ponían.

O sí.

O sí, quién sabe. Tuve un profesor, uno que nos recibía en su despacho para evaluar los trabajos, que tras la primera redacción que le hice me dijo que bueno, que no estaba mal, pero que el periodismo no era para mí, que no era mi camino. Y eso nada más llegar, el primer mes de universidad. Me dejó hundida. Luego rectificó y me puso buena nota y todo, pero así de primeras, nada más llegar, te deja hecha polvo.

Me gusta ver que no cejó usted.

No cejé, no, porque sabía que escribir se me daba bien. Más o menos, con mis carencias, como las de cualquiera, pero oye, no tenía que saberlo todo: fui a la universidad aprender, no a demostrar que ya sabía. Si hubiera sabido, no habría ido. Pero eso fue solo una vez. La carrera, en conjunto, me pareció algo maravilloso, algo que hay que vivir aunque una sea ya mayor.

Carmen Delgado para Jot Down 2

Es que nunca es tarde si la dicha es buena.

Bueno, a veces sí que se te hace tarde para algunas cosas. Me ha dado mucha rabia tener que quedarme sin montar en globo, por ejemplo, que es algo que siempre he querido hacer. Hace tiempo me puse de acuerdo con mis nietos para alquilar uno y dar una vuelta, pero cuando fui a hacer la reserva y me pidieron nombres y edades me dijeron que no, que no podía ser. Que no admitían a mayores de 70 años, y yo tenía ya 79. 

La próxima vez miéntales, que pasa usted por 70 perfectamente.

(Ríe) ¡Qué va! Entonces podría haberme quitado algún año, pero ahora no, siendo anciana ya no. Ya he pasado por el bajón de los 80. Tarde, porque lo empecé a los 83, pero lo he pasado. Justo el año en que me gradué me caí, me rompí dos vértebras y luego tuve una obstrucción arterial, me hicieron un bypass… Y dejé de ser vieja. Eso me dejó anciana. Aunque es una edad que tiene ventajas, ¿eh? Yo se lo digo mucho a mis nietos. Es una edad muy bonita. No es como ser adolescente, claro, pero tiene cosas muy hermosas.

Sabes más cosas que nunca, para empezar.

Sí, pero también es cierto que se te olvidan (ríe). Sobre todo lo que has estudiado. Lo que has vivido, no tanto. Pero sí, quizá sabes más porque ves las cosas de otra manera. Eres más paciente, más comprensiva… Aunque vas pasando por bajones físicos sucesivos y eso te machaca psicológicamente. El bajón de los sesenta es duro, pero el peor es el de los ochenta.

¿Le ayudó la edad, precisamente, a congeniar mejor con los jóvenes en la universidad?

No sé si fue la edad, pero sí es cierto que viéndolo desde dentro he aprendido a entenderlos. Piensa que para una persona de mis años y de mis prejuicios lo de entrar allí era algo horroroso.

No la veo yo a usted con muchos prejuicios.

Pues los tenía, créeme. Y la gente a mi alrededor, ni te cuento. Todas mis compañeras y mis parientes me lo decían. ¡Pero cómo vas a ir a la universidad, si eso es un foco de droga y de sexo! ¡Tú no sabes en lo que te metes! Y yo les contestaba que, bueno, quería conocerlo de primera mano. Si total, yo ya no me voy a contagiar de todo eso. ¡Desgraciadamente! (ríe).

No me diga que fue eso lo que encontró…

¡Qué va! Siempre digo que para mí el primer día de la universidad fue como un primer en Laponia: todo era nuevo. Igual que si tú conoces a unos esquimales y te cuentan que han dejado al abuelo en el hielo para que se lo coma el oso. Tú dírías: ¡qué barbaridad! Pues así estaba yo. Venían unas, venían otros, me decían que si se iban con el novio, que si ahora este, que si ahora otro… Y yo pensaba: ¡qué barbaridad! Pero poco a poco ves que su realidad, su mundo, es ese. Lo raro sería lo contrario, claro, una niña joven con mis ideas y mi moral. Sería ridículo, anacrónico. Para los chicos de hoy, la moral de los de mi generación es algo de risa.

Bueno, mujer, tanto como de risa…

Sí, sí, de risa. El salto entre mi generación y la de mis nietos es brutal. Ni de mis padres a mí ni o de mí a mis hijos ha habido la diferencia que se ha producido entre mis hijos y mis nietos. Es algo apabullante. Mi juventud fue en la posguerra, pero la viví metida en una especie de burbuja. Para empezar porque solo me trataba con chicas de las mías, de las niñas de Serrano, que éramos todas unas necias y unas tontas, hay que reconocerlo. Íbamos muy bien arregladitas, muy modositas, tomábamos el vermú, quedábamos para pasear por la tarde y se acabó. Eran los tiempos de la dictadura, que para mí fue un tiempo muy feliz. Teníamos una vida muy placentera, francamente, pero muy vacía.

Tampoco me suena muy distinta a la de muchos jóvenes de hoy.

¡Pero es que nosotros no pasábamos a mayores, era lo único que hacíamos! (ríe) ¿Sabes qué pasa? Que éramos de otra manera. Más puras, si quieres, o más inocentes. No te digo en el sentido moral, sino simplemente en el estético. Que un chico te cogiera la mano en el cine era, bueno, la bomba. ¡Hasta te confesabas después! Éramos muy inocentes, que visto desde fuera resulta irrisorio, pero cuando eres tú el que lo vives, es muy estimulante. Por eso digo que, pese a todo, no cambiaría vivir mi juventud en aquella época por vivirla ahora.

Carmen Delgado para Jot Down 3

¿Incluso habiendo pasado la Guerra Civil?

Incluso así. Piensa que a mí la guerra me cogió con nueve años y mi hermana, mi madre y yo salimos exiliadas. Mi padre no pudo, le dieron el alto en la frontera y tuvo que quedarse en zona roja.

Recordará aquella época con pavor, imagino.

Recuerdo la conmoción en casa cuando mataron a Calvo Sotelo, por ejemplo. Por aquel entonces ya se sabía que el Parlamento estaba muy dividido, que había mucha tensión entre unos y otros, con Largo Caballero, con la CEDA… En fin, todo eso. Pero si tú lees los documentos del Congreso de entonces y sus discursos te das cuenta de que Calvo Sotelo era una persona centrada, con un gran sentido común. Te podía gustar más o menos, pero que lo mataran como lo mataron, sacándolo de su casa por la noche, tirándolo en una cuneta después… Fue un golpe tremendo. Estábamos muy mal en España, ya lo sabíamos. Había muchas manifestaciones, quemaban iglesias, todo eso. Pero fue aquel día, cuando se llegó a ese punto, cuando nos dimos cuenta de que algo gordo iba a pasar. Como así fue.

¿Pasó la guerra en Madrid?

Lo peor lo pasamos aquí, sí. Mi padre nos dijo que nos teníamos que ir pero mi madre no quiso, porque mi abuela, que vivía en el piso abajo, tenía un cáncer y murió a finales del 36. Así que ese otoño, que fue terrible, lo pasamos en Madrid. Recuerdo que mi padre fumaba un pitillo todas las noches en la terraza de casa. Uno de esos días, al principio de la guerra, en el 36, que todavía hacía calor y teníamos las puertas abiertas, volvía de fumar y al cruzar el umbral de la puerta, zas: un balazo en la terraza, justo en el sitio donde estaba hacía solo unos segundos. Eran francotiradores. Los llamábamos pacos. No sé si eran de un bando o del otro. Algunos en Madrid decían que eran curas y todo. Mi madre perdió 45 kilos en aquella época, hasta que mi padre decidió que no podía ser y que nos teníamos que ir.

Algo que marca para toda la vida, imagino.

Para toda la vida, en efecto. Yo soy de derechas, porque no podría ser otra cosa viviendo como he vivido y habiendo pasado en Madrid el primer año de la guerra, que te quitaba las ganas de ser de otra manera. Lo que vivimos aquí ese año tenemos un trauma terrible. ¿Tú sabes lo que era estar en casa por las noches, siendo niño, y que vinieran los de la FAI, que eran los peores, en unos coches que habían pintado de amarillo? Llamaban al portal golpeando con las culatas de los fusiles, subían por la escalera dando voces, blasfemando a gritos… Era horrible. Y nosotros todos en la puerta temiendo que viniera a por nuestro padre, claro. Y los de arriba igual, y los otros, y los de más allá. Todas las familias esperando a ver en qué piso se paraban. Hasta que llegaban a la casa a la que fueran, cogían al señor, salía la señora llorando, los niños llorando y adiós muy buenas. Eso lo he visto muchas veces en mi casa. ¡Madre mía, qué mal lo pasábamos! Y luego se me ha olvidado, porque tiene que olvidársete. Pero no quiero vivir otra guerra. Y lo que estoy temiendo es que la haya, porque lo veo muy mal.

Me decía antes que, en cambio, su vida durante la dictadura fue un tiempo feliz para usted.

Sí. El primer colegio al que fui fue en París, porque aquí no había ido aún a la escuela, era muy debilucha. Estuve allí año y medio y así fue como aprendí francés. Y cuando acabó la guerra y volvimos a España los niños lo vivimos como una época muy feliz, la verdad. Yo tenía casi 12 años y para nosotros Madrid era maravilloso: ya no había guerra, podías ir al colegio andando solo por la calle y no pasaba nada, no había casi coches… Era un lugar estupendo.

Carmen Delgado para Jot Down 4

¿Siguió siendo así en la posguerra?

Sí, pero muchas cosas cambiaron. Cuando volvimos mi padre nos dijo dos cosas a mi hermana y a mí: una, que teníamos que aprender idiomas como fuera, porque era el futuro, y dos, que la vida que llevábamos de señoritas de Serrano se había acabado. Así que nos apuntó al Liceo, que era un lugar donde se utilizaba el francés como base y luego se impartían tantas horas de inglés como de español. Allí estudie una especialización, un camino intermedio entre el profesorado mercantil y perito mercantil.

¿Y después no siguió estudiando?

No, porque mi padre nos lo ofreció a mi hermana y a mí, pero nos lo ofreció a la edad a la que nos lo ofreció, y a esa edad no quieres estudiar más. Tampoco nos obligó a hacerlo, porque cuando nos reencontramos con él tras la guerra nos dijo que en el futuro podríamos hacer lo que quisiéramos siempre que cumpliéramos con dos condiciones: que fuéramos sinceras con él y que fuéramos decentes. Decentes como se era decente en la época, claro, que era un caminito muy marcado (ríe). Podías ser egoísta, mala persona, lo que fuera; mientras no fueras fresca, no pasaba nada.

Un hombre moderno, por lo que veo.

Y muy listo. Me pedía que fuera decente pero a los 15 años me dejaba ir a guateques, los sábados a la Sierra, cosas así. Me decía que no bebiera, que fuera buena y me dejaba ir. Todas mis amigas tenían que ingeniárselas y mentir para poder ir. Él confiaba mucho en mí, que es algo que hace milagros. Gracias a eso adquirí la costumbre de no mentir, que es algo que te ahorra mucho sufrimiento en la vida.

Y en un periodista es una virtud.

Ay, Dios mío, los periodistas. A mí me dan mucha pena. Entre las condiciones en las que trabajan y el propio estado del periodismo… Gracias al cielo algunos de mis compañeros están trabajando, pero a veces veo a otros persiguiendo a algún famosete con el micrófono y preguntándole que con quién se acuesta y se te cae el alma a los pies.

Pero es eso o el paro.

Claro, claro. Yo tengo compañeras de la carrera repartidas por medio mundo. Una en Irlanda cuidando niños, otra que se ha ido a Barcelona de camarera, otra aquí en Madrid pero sin encontrar nada… Es catastrófico.

Me dicen que sigue leyendo el periódico puntualmente.

El único periódico que leo fielmente, pero que reconozco que es muy carca, es el ABC. A veces me indigna, porque son muy cerrados y hay días que me enfado y me digo a mí misma: ¡no lo vuelvo a leer! Pero es mi periódico y lo es desde que nací, porque mis padres ya estaban suscritos a él desde que se casaron y se casaron en 1920, fíjate tú. Los he leído todos, o casi todos los días de mi vida.

Carmen Delgado para Jot Down 5

¿Sigue leyéndolo?

Sigo leyéndolo, sí. Durante la dictadura el ABC era la única manera que tenías de enterarte de las cosas. Tuvo una época muy buena, con periodistas soberbios, en particular después de la guerra, cuando volvieron muchos exiliados y se incorporaron al periódico, que era muy cerrado ideológicamente, pero muy abierto para las novedades. En ocasiones mi padre subía también a casa el Informaciones, pero con los años dejaron de publicarlo. En todo caso ninguno de estos dos sacaba nada de violencia ni de crónica negra, por cosas de la censura, y para eso tenías que leer El Caso, que era otro que a mí me encantaba. Que si habían matado a una estanquera en no sé dónde, que sí se había caído un puente… Aunque fuese crudo te enterabas de lo que ocurría en España, que ahora suena muy tonto, pero en aquella época resultaba apasionante, porque era muy complicado.

Y con la información internacional no me lo quiero ni imaginar

Peor. A mí me gustaban, y me siguen gustando mucho, las crónicas de guerra. Las leía y pensaba: ¡qué suerte! ¡Qué pena no poder estar ahí! Aunque quizá se hacían mejor antes que ahora, que con la televisión y con Internet hacen menos falta. También comprábamos libros, sobre todo los que se editaban en Argentina y aquí no, por la censura. Había una librería en la calle Arenal, que se llamaba Clan, donde te ofrecían cosas que se editaban en México y Argentina. Cuando eras cliente te lo buscaban, te lo encontraban y te lo vendían bajo cuerda, metidito en una bolsa y sin que nadie se enterase.

O sea, que se podía leer pese a la dictadura.

Sí, era complicado pero se podía. Por lo menos aquí, en Madrid. A mí lo que me quitó de leer no fue la dictadura, fue casarme (ríe). Porque tenía un marido, y no te podías poner a leer y abandonar a tu marido ahí, toda la noche. Así que dejabas de hacerlo. Durante mi matrimonio me perdí mucha actualidad literaria.

Literatura no sé, pero veo que está al día con las tecnologías.

Es que hay que estar al día, porque el mundo cambia. Te pongo un ejemplo: yo trabajé para el Estado como traductora durante un breve periodo de tiempo, porque hice las oposiciones a los 50 y a los 65 me jubilaron, pero en esos 15 años pasamos de la máquina de escribir a la máquina de escribir eléctrica y de la eléctrica al ordenador.

Y a día de hoy tiene hasta una tablet, por lo que veo.

Bueno, una tablet… ¡Tengo de todo! Una tablet, un portátil, un e-book, un teléfono inteligente… Todo con tal de conectarme a Internet, que es un mundo apasionante y que recomiendo, en particular a la gente mayor que está sola. Yo he vivido sola desde que murió mi marido hasta el verano pasado, que empezó a vivir conmigo una chica para cuidarme, y no he sentido soledad en ningún momento gracias a Internet. Por eso y por… [Carmen señala hacia arriba].

¿Los de arriba?

Tengo unos amigos arriba, como yo los llamo, y les pido por unos y por otros, porque tengo mucha fe. En la carrera muchos compañeros venían y me pedían que pidiera ayuda para ellos, que tenían un examen, y al día siguiente volvían y me decían que sí, que había funcionado. Me llevo bien con ellos y la verdad es que casi todo lo que les pido me lo conceden.

Carmen Delgado para Jot Down 6

 Fotografía: Guadalupe de la Vallina

14 Apr 00:04

hectorrezno: The Dark Side.



hectorrezno:

The Dark Side.

13 Apr 08:37

DIY mascara de guerrero galáctico

by Estercity



Aunque os carnavales quedan ya lejos , siempre está bien  hacer una fiesta de disfraces.
O quizás ahora que se acerca el fin de curso pueden recrear " la Guerra de las Galaxias"

Os dejo el enlace
http://www.dumpaday.com/genius-ideas-2/simple-ideas-that-are-borderline-crafty-25-pics-3/

¿Os ha gustado?
13 Apr 03:25

Guatemala, la transición requisada

by Ramón Lobo
Guatemala, la transición requisada

Enrique Quib muestra las cinco balas recogidas en el desalojo de Aguascalientes.

(English version)

Reportaje realizado con el apoyo de Intermón Oxfam

En la comunidad de Aguascalientes, en el valle del Polochic, un lugar paradisiaco al noroeste de la capital de Guatemala, los gallos andan errantes y cantan a deshora con voz ronca. Se les debió meter dentro la tristeza de las personas: campesinos desalojados de sus tierras en marzo de 2011 por la empresa Chabil Utzaj (la Buena Caña). Son mayas q’eqchi’es. Les expulsaron de los campos en los que plantaban maíz, frijoles, chile y cardamomo. Para ellos, el exdictador José Efraín Ríos Montt y el poder absoluto que simboliza no es un pasado lejano, sino un presente continuo.

Enrique Quib muestra las cinco balas recogidas en el suelo durante el desalojo de Aguascalientes. La mano es firme pero la voz está quebrada por la emoción. Habla de soldados armados, empellones, camiones acarreando personas como si fueran reses, de tierras robadas y humillaciones. Le cuesta contener las lágrimas.

A Juancho Chokool le falta la pierna derecha. Escucha a la sombra de un árbol el relato de Quib apoyado sobre unas muletas cruzadas. Tiene la boca entreabierta, congelada en un gesto de rabia. Juancho es barquero, el encargado de cruzar el río Polochic en una canoa de madera que hace aguas por los cuatro puntos cardinales. Los campesinos quieren mostrar los destrozos causados por Chabil Utzaj, hoy propiedad de la multinacional nicaragüense del Grupo Pellas.

Dicen que emplearon maquinaria pesada para arrancar sus cultivos de maíz, frijoles y chile a dos semanas de la cosecha al otro lado del río. Aunque la tierra pertenece a la empresa, la ley guatemalteca establece que los cien metros de cada margen de los ríos son terreno público. Nadie denunció a Pellas. No hay confianza en un país sin catastro ni tribunales rurales y en el que el 97% de los homicidios queda impune.

El paisaje es hermoso con la Sierra de las Minas al fondo, objetivo de las compañías mineras ávidas de concesiones. Algunas personas cruzan a pie el río en una zona menos profunda. Les cubre hasta la cintura; llevan los brazos levantados como si fueran prisioneros. Candelaria señala la tierra removida. “¿Qué ganan quitándonos el alimento? ¿Qué daño hacemos? ¿Por qué no nos dejan vivir?”. Poco después despega una avioneta roja de la empresa. Su vuelo es circular y a baja altura; parece intimidatorio. Es la encargada de asustar a los invasores. Así llaman a los campesinos sacados de sus tierras que se resisten a dejarlas. Se escucha un disparo al aire. El eco del valle responde con otro.

Guatemala presume de cultura maya. La exhibe. Es su imagen, la huella dactilar de un país con una mayoría de población indígena, entre un 50 y un 60%. Parece un lugar acogedor para el millón ochocientos mil turistas que lo visitan cada año y dejan en sus arcas cerca de 1300 millones de dólares. Es, junto con las remesas de los emigrantes (4800 millones; el 10% del PIB), una de las principales fuentes de riqueza. Los mayas antiguos, su cultura milenaria, las pirámides de Tikal, son el reclamo. Los mayas de hoy del Polochic nunca salen en los catálogos de las agencias de viaje ni en los paneles de publicidad del aeropuerto. Son invisibles al turismo.

Guatemala, la transición requisada 2

El río Polochic con la Sierra de las Minas al fondo.

Dentro de esa Guatemala hermosa, late otra dura y violenta: 38 crímenes por cada 100.000 habitantes —solo superada por Honduras—, comercios protegidos por barrotes, tenderos temerosos, seguridad privada (su número supera al de policías) armada con fusiles desvencijados que parecen más cerca del desguace que del socorro. Guatemala huele a miedo, a balas perdidas como Johannesburgo.

En el interior de ambas, embutida en una matrioska rusa, se esconde una tercera, la que persiste, la racista que ejerce una violencia económica cotidiana contra los más pobres y contra las mujeres; la de los terratenientes y multinacionales que acaparan riqueza y copan las tierras fértiles (el 70% está en manos de un 3% de la población); la de los militares que se mantienen como un poder aparte casi 17 años después de la firma de los Acuerdos de Paz en diciembre de 1996. Es la Guatemala bronca que amenaza, acecha, secuestra y mata líderes campesinos, sindicales, periodistas y defensores de derechos humanos. Bajo todas las Guatemalas hay otra, muy pequeña, que sostiene un hilo de esperanza.

Ríos Montt es el primer exdictador juzgado en su país por el delito de genocidio. Cada mañana, delante de la Corte Suprema de Justicia, cerca de la plaza bautizada de los Derechos Humanos, se forma una fila multicolor de personas silenciosas. Son mayas ixiles: madres, padres, mujeres, maridos, hermanas, hermanos, familiares de las víctimas de las masacres ordenadas entre marzo de 1982 y agosto de 1983 bajo el gobierno del general procesado: 1771 muertos, 1465 menores violadas, 29.000 familias desplazadas del triángulo Ixil (Quiché norte).

“Nunca pensamos que llegaríamos tan lejos”, dice Alejandra Castillo, subdirectora del Centro para la Acción Legal en Derechos Humanos (CALDH), responsable de asesorar a los familiares. “Han sido doce años de lucha. Por primera vez se escucha el relato de las personas que han padecido un genocidio”. Castillo habla desde una emoción que parece llenarla de electricidad, sentada en un sofá próximo a la sala. Son las ocho de la mañana. Se abre el ascensor del tercer piso y de él surge Ríos Montt flanqueado por un tropel de guardaespaldas. Parece un hombre cansado a sus 86 años. Poco queda en apariencia del militar bravucón que amenazaba en 1982 con fusilar a sus enemigos. Al pasar delante del sofá, el exdictador inclina la cabeza. Castillo no responde al saludo, solo sigue su caminar hacia el banquillo de los acusados.

El líder de la lucha para la defensa de las tierras indígenas se llama Daniel Pascual. Es el coordinador general del Comité de Unidad Campesina (CUC). Tiene 41 años; es alto, fuerte, con un pelo negro abundante y una mirada viva. Viste poncho rojo y un sempiterno sombrero de paja. El CUC ha organizado un acto en el centro de la capital para recordar los desalojos del Polochic iniciados hace dos años y destacar el incumplimiento del presidente, el exgeneral Otto Pérez Molina, que les prometió tierras. Los transeúntes se detienen apenas unos minutos, curiosean y prosiguen su camino. La ley del silencio se mantiene como una impronta colectiva en un país en el que el 25% de los delitos contra los defensores de cualquier tipo de derecho humano es obra de las fuerzas de seguridad del Estado.

Pascual sostiene que el problema de la tierra en Guatemala es histórico: “Empezó con los invasores que colonizaron nuestras tierras hace 520 años y se agravó a finales del siglo XIX con la redistribución de tierras ordenada por el presidente Rufino Barrios”, explica. Aquella amortización liberal afectó a los privilegios y a las propiedades de la Iglesia, no a los grandes terratenientes y jamás benefició a los campesinos, a los que Barrios convirtió en trabajadores forzados de las fincas y del Estado.

Al líder del CUC no le amilanan las amenazas que recibe. Su objetivo es articular una plataforma común con las reivindicaciones campesinas que permita presionar al poder y lograr cambios reales, sostenibles. El CUC organizó en marzo de 2012 la Marcha Campesina Indígena y Popular sobre la capital. Fueron 212 kilómetros a pie. Nadie le dio importancia hasta que congregó a miles de personas. La capital los recibió como héroes y forzó a las autoridades al diálogo, a tenerles en cuenta. Hubo reuniones con el Gobierno, la Corte Suprema, el Ministerio Público (que equivale a la Fiscalía General del Estado en España). Llovieron las promesas. Más tarde, apagado el foco mediático, llegaron los incumplimientos, la burocracia. El impacto de la marcha se diluyó, como los acuerdos de paz.

Guatemala, la transición requisada 3

Un hombre escucha los testimonios de las víctimas en el juicio a Ríos Montt.

Pascual denuncia un clima de impunidad permanente; también, la corrupción que afecta, entre otros, al Fondo de Tierra (Fontierra), institución creada en 1999. Lo que debía ser un instrumento en el proceso de reconciliación ha terminado en un desastre. Las tierras fueron compradas para la recolocación de los campesinos desplazados por la guerra civil. Estos pagaron con ‘capital semilla’ y unos créditos que ya no pueden devolver. Fue una idea del Banco Mundial; llamó al experimento ‘acceso a la tierra vía mercado’. La deuda de los campesinos asciende a 331 millones de quetzales (unos 33,2 millones de euros).

Las fincas entregadas tenían 10 años de período de gracia que, en la mayoría de los casos, ya venció. Fontierra quiere ejecutar las hipotecas, quitar las tierras. La marcha campesina planteó al presidente Pérez Molina la condonación de esta deuda. Muchas comunidades creyeron que sería perdonada como resarcimiento de lo que perdieron durante el conflicto. También hubo ventas a terceros, negocios, estafas, ignorancia, analfabetismo. Aunque el Gobierno prometió una solución, no existe una negociación conjunta, se prefiere ir caso por caso.

Jacobo Árbenz fue el único presidente guatemalteco que intentó una verdadera reforma agraria. Lo derrocó en 1954 un golpe de Estado organizado por Estados Unidos desde Honduras bajo la excusa del peligro comunista. Eran los tiempos de la guerra fría. Estaban en juego, entre otros, los intereses de la Fruit Company, cuyo poder desmesurado en Centroamérica alumbró el término “república bananera”. Tal era su peso en Guatemala, que la única línea férrea del país se construyó para trasladar sus productos desde las plantaciones hasta Puerto Barrios, en el Atlántico. Con Árbenz finalizó la década democrática, la única ventana de libertad en cientos de años de barbarie. En 1960 estalló la guerra civil (el conflicto interno, según la terminología militar). Duró 36 años: 200.000 muertos, entre 40.000 y 45.000 desaparecidos; una sociedad quebrada, enferma, que ha perdido su sentido de la honestidad.

Aquellas matanzas coinciden con las disputas de tierras. A los latifundistas se les unieron los militares, convertidos en otra clase depredadora. “Lo que sucede hoy en el valle del Polochic”, asegura Pascual, “es la continuación de un proceso. Muchas de las tierras robadas en las masacres se vendieron a sus propietarios actuales. Son tierras que pertenecieron a los bisabuelos, abuelos y padres de los campesinos que hoy las trabajan”.

La propiedad de la tierra es el gran obstáculo que podría quebrar la paz sellada en 1996. Lo reconoce el Alto Representante de Naciones Unidas en Guatemala, el italiano Alberto Brunori, que lleva doce años en el país en distintas etapas. Es un experto que debe hablar como un diplomático, con sordina. Uno de los pilares de aquellos acuerdos debía ser la Ley del Desarrollo Rural Integral, destinada a promover “la democratización de la estructura agraria y desincentivar la concentración de tierra”. No se ha aprobado ni se prevé que suceda en los próximos meses. Aunque no profundiza en un asunto tan delicado, los empresarios la consideran expropiatoria. El Parlamento, dominado por las élites económicas y militares bloquea todo intento de reforma de la tierra, un tema tabú. Pese a las dificultades crecientes, Brunori dice que “es excesivo afirmar que los acuerdos de paz han sido vaciados de contenido”. Algunos campesinos acarician la idea de volver a la lucha, pero no hay armas ni dinero ni ganas ni impulso; solo una sociedad exhausta en la que la extrema derecha militar se siente fuerte y amenaza con un golpe de Estado si condenan a uno de los suyos. 

Al conflicto tradicional de la tierra se une el de la minería: multinacionales que llaman a la puerta del Gobierno para hacerse con la explotación de las riquezas. No existe transparencia en este tipo de concesiones. El presidente Alfonso Portillo, del partido de Ríos Montt, espera juicio para ser extraditado a EE. UU. por blanqueo de dinero. Su administración fue la más corrupta entre las corruptas. Al tercer día de la vista oral contra el exdictador aparecieron decenas de jornaleros que se situaron en la entrada lateral próxima al Ministerio de Finanzas, lo que no deja de ser una ironía, para escenificar su apoyo. ¿A qué han venido, señora?, pregunta el periodista. “Creo que a algo de Portillo, pero no sé bien”, responde. ¿Desde dónde viene? “De la terminal [estación de autobuses]”. Para estos ‘defensores’ de Portillo es un buen día de trabajo: 100 quetzales (10 euros), comida y transporte.

En la finca Los Alpes, situada entre nubes y montañas en el departamento de Alta Verapaz, se respira preocupación, miedo. Doscientas sesenta y tres familias se enfrentan a una inminente expulsión de las tierras de sus antepasados. Carecen de escuela y pozos de agua. El centro médico más próximo está en La Tinta, a unos 45 minutos en un vehículo todoterreno. Son campesinos muy pobres que malviven de sus cultivos tradicionales. Marcelino Chen es el más viejo. Camina erguido con sus 88 años. Le sostienen el orgullo y un sentido profundo de pertenencia. Sus manos son poderosas: venas y arrugas como las vetas de un roble. “Con ellas he trabajado estas tierras durante 68 años”, dice. No tiene seguros ni pensión ni agradecimiento.

Guatemala, la transición requisada 4

Una mujer da el pecho su hijo en la comunidad La Constanza.

Clotilde es madre de ocho hijos. También observa desde una mirada inquietante, entre desafío y tristeza. Acaba de hablar en una asamblea en la que se informaba de las novedades de su lucha y de la necesidad de unirse al CUC para defender sus derechos. Los hombres vitorearon sus palabras cargadas de resistencia, lo que es mucho en una sociedad que sigue siendo profundamente machista.

Los campesinos de Los Alpes dicen ser propietarios de las tierras en las que viven y trabajan, pero carecen de documentos reconocidos por el Estado. Descienden en su mayoría de mozos-colonos, que iban unidos a la tierra aunque esta cambiara de dueño. Algunos finqueros les pagaban un sueldo; otros les permitían cosechar su manutención a cambio de un trabajo casi esclavo. El salario mínimo en Guatemala es de 2421 quetzales al mes (242 euros). Pascual asegura que debería llamarse salario máximo: casi ninguno llega a esa cantidad. Los trabajadores que recogen caña de azúcar cobran un dólar por tonelada. Solo pueden trabajar los más fuertes, los más jóvenes. Es un oficio duro en el que a los 30 años eres un viejo.

El dueño de Los Alpes murió en un accidente de avioneta. Dejó 34 millones de dólares de deuda y unos trabajadores huérfanos. No debía ser demasiado popular el “señor Hans” (de origen alemán como muchos terratenientes de la zona) porque su fallecimiento fue celebrado como una bendición de los dioses. El hombre que quiere comprar los Alpes exige la finca “limpia”, sin personas. En el valle, la moda es plantar palma africana y caña de azúcar. Los propietarios están volcados en la producción de materias primas vegetales para biocombustibles.

Los campesinos llaman Pacha Mama (Madre Tierra; un vocablo quechua) a la tierra que les alimenta y protege. Es el centro de su cultura, de su cosmología. Pese a ser la mitad de la población del país carecen de peso político. Su rechazo a las instituciones ladinas (blancos y mestizos) y la división idiomática (existen 22 lenguas mayas; la mayoría no se entienden entre sí) les deja fuera del sistema.

“La principal diferencia con El Salvador es que allí no hay una cuestión indígena”, asegura una fuente que lleva 40 años en Centroamérica y no desea ser identificada. “En El Salvador funcionaron los acuerdos de paz porque la antigua guerrilla era fuerte y se aseguró paridad en las instituciones creadas. Con la paz ganó peso político. En Guatemala, la guerrilla concentró su esfuerzo en lograr unos acuerdos de paz que sobre el papel son extraordinarios, pero después se quedó sin fuerza”.

“Para los indígenas el maíz no es solo un alimento, es su conexión con la tierra; un compromiso religioso”, asegura Enrique Naveda, editor general de Plaza Pública, una web de información, una bocanada de aire en un panorama periodístico y televisivo controlado por las grandes fortunas. Cita la obra cumbre de Miguel Ángel Asturias,  Hombres de maíz: “Les acusan de bloquear el progreso, de oponerse a la minería, a los monocultivos de azúcar y palma africana, pero para ellos el progreso es que la montaña siga como está. Es otro tipo de vida, otra mentalidad”.

Jot Down trató repetidas veces de entrevistar al ministro de Agricultura, Elmer López. Su agenda no permitió un encuentro que siempre se aplazaba. Tampoco ha contestado al cuestionario enviado por correo electrónico.

La comunidad de Los Alpes no confía en el Gobierno del presidente Otto Pérez Molina. Su líder, Santiago Rax, asegura que tratan de entregarles tierras de baldío improductivas. “Estamos preocupados. Sabemos lo que ha sucedido en otras fincas, cómo se producen los desalojos”. El padre Darío Caal es menudo, tiene 56 años y una energía inagotable. De él dependen 74 comunidades a las que escucha, socorre y oficia misa en la medida de sus posibilidades. Es el encargado de llevar esperanza a Los Alpes, la más cercana. “A las que están más alejadas voy una o dos veces al año. Mi área pastoral se extiende entre dos sierras”, dice señalando a la de la Minas al otro lado del valle del Polochic. “Lo único que nos llegó de la globalización es el teléfono móvil y la Coca Cola”, dice entre risas. Al padre Darío también le llegan mensajes, cartas amenazadoras que le acusan de incitar a la violencia. En una de ellas se le imputa “el delito” de convocar a la gente a través de Internet.

Después de descender por una carretera pedregosa que parte de los Alpes, ya en la localidad La Tinta, en el centro del valle, dos pintadas sitúan al visitante: “¡Viva Zapata!” “¡Los políticos son una mierda!”. A los campesinos “sin papeles” del Estado se les expulsa de las tierras de sus antepasados, donde muchos están enterrados; a los que tienen documentos, les compran las tierras en una negociación sin escapatoria. Un guatemalteco que también prefiere el anonimato explica el método: “Mejor me vendes ahora o vendré a negociar con tu viuda”. Las amenazas no son una broma en un país en el que la violencia es una manera de hacer política.

Guatemala, la transición requisada 5

Mujer y niños en la comunidad de Aguascalientes.

Tras cruzar el Polochic por un puente y vadear otros dos ríos se llega a La Constanza, una comunidad rodeada de árboles de hule (palabra náhuatl para el caucho). Apenas penetra la luz del día en el bosque. Hay tanto silencio como en una catedral. Cada árbol muestra cortes en espiral que sirven para obtener la savia. Viven en medio de la pobreza en chabolas alquiladas a otros campesinos. Pagan 150 quetzales al mes (15 euros). Los hombres venden madera por 10 quetzales el día (un euro) en La Tinta y en Telemán, dos de los pueblos principales; las mujeres lavan en el río por 15 (un euro y medio).

El relato de Olga Chu es el de su comunidad: decenas de militares y policías, armas, culatazos, violencia, gritos, insultos, ropa y casas quemadas; expulsados sin nada, con lo puesto. En un extremo del chamizo que sirve para reuniones hay una mesa vestida como un altar: cubierta con la bandera del CUC y una vela encendida. A su lado, una mujer-niña da de mamar a su hijo. Tiene la boca seca, sin palabras; solo escucha y sonríe, no habla. Cada familia de La Constanza organiza su existencia, el trabajo, la manera de conseguir dinero. No existe líder comunitario que reparta las tareas. Todos proceden de la finca Tinajas dedicada al cultivo al por mayor de la caña de azúcar. Describen un tiempo pasado feliz en el que araban sus tierras y obtenían su alimento. “No podíamos pensar que esto iba a suceder”, dice Chu.

Mari Paz Gallardo trabaja en la Unidad de Protección a Defensoras y Defensores de Derechos Humanos en Guatemala (Udefegua), que recibe financiación de la ONU; EE. UU., Holanda, entre otros. Tiene trabajo a destajo en un país en el que el partido del presidente Pérez Molina, un exgeneral, considera enemigos de la patria a las organizaciones nacionales o internacionales que defienden los derechos de las personas. El lenguaje es el mismo de los tiempos de la guerra civil; el envoltorio es otro, con un pátina de democracia para atraer inversores.

La ONG Intermón Oxfam, con décadas de experiencia en Guatemala, estudia estos días reactivar un programa de hace 20 años para la protección de los líderes de derechos humanos, sindicales y campesinos. Es un medidor del retroceso.

Donde se ha producido una violación masiva de derechos humanos es imposible la justicia. El juez español José Ricardo de Prada, magistrado en la Sala de Crímenes de Guerra del Tribunal de Bosnia-Herzegovina en Sarajevo entre 2005 y 2007, sostiene que “es necesario alcanzar una cantidad suficiente de justicia para que las víctimas sientan que se ha hecho justicia. Por eso es esencial juzgar a los líderes, que se visualice que los grandes jefes no quedan impunes. Pero siempre quedarán por desgracia cientos de casos sin castigar”.

Es esencial oír a las víctimas, que se escuchen sus voces, como sucede en el juicio a Ríos Montt. Mari Paz Gallardo sostiene que son pasos necesarios, imprescindibles, “para devolver la dignidad a los muertos y los vivos, a sus familiares”, algo que “no ha ocurrido aún en Guatemala”.

Enrique Naveda, editor general de Plaza Pública, afirma que el juicio de Ríos Montt “es un proceso al Ejército”, a una manera de actuar. Fuentes diplomáticas rechazan la idea: “Sería peligroso que quedara esta impresión, de que se trata de un juicio a las Fuerzas Armadas”. Los informes, como el de Gerardi sobre la memoria histórica y el de la misión de la ONU, son claros en cuanto a la responsabilidad de los bandos en la guerra civil: el Ejército y sus instrumentos como las brigadas de autodefensa campesina cometieron el 90% de las violaciones de los derechos humanos.

En los medios de comunicación guatemaltecos se libra una batalla paralela al juicio contra el exdictador. La Asociación de Veteranos Militares de Guatemala financia páginas de publicidad para defender un argumento: no hubo un genocidio; son cosas del pasado ya amnistiadas y que no deben removerse. El presidente, Otto Pérez Molina, un exgeneral que mandó una unidad militar en Quiché en la época del dictador ahora juzgado, también se ha pronunciado. Todos protegen su hoja de servicios. Todos temen acabar en el banquillo de los acusados.

“Ríos Montt carece de importancia. Hay muchos más como él que no han sido procesados”, dice la fuente con 40 años de experiencia en Centroamérica. El libro de Francisco Goldman El arte del asesinato político (Anagrama) es el resultado de una investigación sobre el asesinato del obispo Juan Gerardi ocurrido el 26 de abril de 1998, la actuación de la policía y los fiscales en la escena del crimen, más dedicada a borrar pruebas que a buscarlas, y el posterior juicio.

Guatemala, la transición requisada 6

Marcelino Chen, de 88 años, en la finca de Los Alpes.

La muerte del prelado tuvo lugar cuarenta y ocho horas después de que la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado, impulsada por Gerardi, presentara el informe de la Recuperación de la Memoria Histórica, un documento clave en la denuncia de los abusos militares. En el libro de Goldman se exponen los métodos de los servicios de espionaje y del Estado Mayor Presidencial (del que Pérez Molina llegó a ser jefe con Ramiro de León Carpio). Su mejor especialidad es lanzar cortinas de humo, trastocar pruebas, comprar testigos, jueces y periodistas, confundir a la opinión pública para que al final nadie esté seguro de lo que pasó.

En la iglesia de San Sebastián hay trasiego: decenas de fieles entran y salen con la devoción dibujada en el rostro. Uno de los sacerdotes que dirigen confesiones con la estola al cuello dedica unos minutos al periodista. “El asesinato de Gerardi fue un gran conmoción para todos. Y lo sigue siendo. Le echamos mucho de menos”, susurra en voz baja para no importunar a los que rezan en las bancadas del templo. “Fue un crimen político. No hay duda. Era un hombre molesto para el poder”. Una voluntaria de 82 años nos acompaña al garaje colindante donde fue asesinado Gerardi. Una foto del obispo, una corona de flores plásticas y una cruz presiden el lugar exacto donde cayó el cuerpo. A los lados se extienden murales con escenas de la vida del sacerdote y algunas de las proclamas de una lucha que no termina: “No a la minería”; “solo queremos ser humanos”; “vivos se los llevaron, vivos los queremos”. Dentro del garaje se escuchan los rezos del interior de San Sebastián.

Frente a la Guatemala optimista, empeñada en sostener un hilo de esperanza, está la derrotista, la que afirma que el país esta próximo a la categoría de Estado fallido en el que las bandas del narcotráfico se han hecho fuertes. Muchos de los crímenes recientes, en los que son frecuentes las decapitaciones y las desmembraciones de los cuerpos, tienen el sello de los Zetas mexicanos para los que han trabajado matones procedentes de una de las unidades más sanguinarias del Ejército, los Kaibiles, de los que fue instructor Pérez Molina y con los que coqueteó el capitán Byron Lima Oliva, condenado a 20 años de cárcel por el asesinato de Gerardi. A la violencia tradicional, se suma la de los carteles colombianos y mexicanos y la de las maras (pandillas de jóvenes). Una mujer, la fiscal general del Estado, Claudia Paz y Paz, se ha convertido en el gran azote de narcotraficantes y militares. La extrema derecha la odia, la considera culpable de los juicios contra militares, como el de Ríos Montt. Paz siempre va acompañada de guardaespaldas. Pérez Molina buscó su salida, pero la fiscal está protegida por la ONU y EE. UU., que aplauden su trabajo.

Sofía Menchú es periodista; conoce el caso Byron Lima, el funcionamiento de las cárceles y de los servicios secretos. Publicó hace unas semanas en El Periódico, el más crítico junto al vespertino La Hora, una información sobre los privilegios del capitán Lima en prisión, de la que entraba y salía a su antojo además de controlar todo tipo de negocios desde su interior. Ahora lleva guardaespaldas. Igual que el líder campesino Daniel Pascual, Menchú asegura que “existe una involución”. “Los primeros días después de la amenaza me puse nerviosa, tenía miedo; después pensé que no podía seguir viviendo así, que debo hacer mi trabajo como si nada hubiera pasado”.

Las amenazas son a menudo sutiles: una llamada telefónica a deshora, un coche sospechoso en la puerta de la casa; pequeños detalles que contienen un mensaje: “sabemos dónde vives, qué haces”. Otras veces no hay circunloquios y se pasa a la acción, como en el secuestro de cuatro líderes sindicales de Jalapa que preparaban una votación que a buen seguro rechazará la presencia de una empresa minera en sus tierras. Uno murió, apalizaron a dos y el cuarto, Roberto González, sobrevivió de milagro. “Eran 15 o 20 hombres; llevaban pasamontañas, botas, guantes y armas. Los sacaron del coche tras seguirlos un tiempo. Los golpearon y ataron los pies y las manos con el tipo de cinta que se usa para sujetar la dinamita. Dos consiguieron zafarse y escapar heridos. A Roberto [el líder de Jalapa] lo liberaron en un hotel a 60 kilómetros de distancia después de que retuviéramos al viceministro de Gobernación. Le vi enviar mensajes con su móvil”, relata Juan Jiménez, que pertenece al grupo de oposición a la minería. ¿Eran sicarios? “No; eran militares”.

El problema de Jalapa es el mismo del Polochic: la propiedad de la tierra; quién tiene derecho a decidir sobre su uso. “Tenemos una cédula real de España otorgada por Carlos V en la que se dice que son nuestras”, asegura Jiménez.

Guatemala, la transición requisada 7

Candelaria con tierra del Polochic.

La ciudad de Panzós es un lugar sombrío, triste. Se llega desde Telemán, el pueblo favorito de la azucarera, por una carretera en obras. Es el dinero de la cooperación japonesa el que cambia las pistas de tierra, impracticables en la estación de lluvias, por otras de cemento. Los obreros se afanan en su quehacer mientras los tractores y las máquinas recogen caña a destajo para cargarla en camiones enormes. La nueva carretera no es para los indígenas ni para los pueblos de la comarca, es para la empresa Chabil Utzaj (la Buena Caña). Siguen los tiempos de la Fruit Company.

En Panzós se produjo la primera matanza de la guerra civil en 1978, que sería después un patrón en la década de los ochenta. Decenas de campesinos fueron convocados por el alcalde de entonces, Walter Overdick García, para una reunión. Cuando llegaron no había más interlocutor que el Ejército, que los arremolinó en la plaza principal. La mujer que lideraba a los campesinos, Adelina Caal Maquín, se enfrentó al jefe de los uniformados. Murieron más de cien personas; 34 de ellas en la plaza, el resto de sus heridas, en el centro de salud, perseguidos en las montañas o ahogados en el río Polochic.

El actual regidor de Panzós se llama Jaime León. Es miembro del Partido Patriota de Pérez Molina. Cuando se le pregunta si hubo genocidio en Guatemala, responde que lo hubo. Ahora anda metido en batallas legales con el ingenio Chabil Utzaj, al que trata de imponer un impuesto municipal por la plantación de caña de azúcar. “No podemos cobrarles nada porque ese cultivo no existía y no está reflejado en las ordenanzas. Es necesario que los diputados aprueben una ley que lo autorice. Hemos llegado hasta el Congreso para conseguirlo pero el procedimiento está atascado”. ¿Son las empresas las que bloquean leyes que consideran perjudiciales? “Así es”, responde. León dice que los vecinos se quejan del ruido, de que las máquinas y los camiones trabajen las 24 horas. “Hemos convencido a la empresa y tres de las familias principales de Panzós para construir junto al Ayuntamiento un desvío y un puente para evitar que los camiones crucen por el centro”.

En casa de María Maquín se respira el mismo halo de tristeza que flota en la plaza de Panzós. María tiene 48 años. Es nieta de Adelina, la lideresa campesina. El día de la matanza, el 29 de mayo de 1978, acompañó a su abuela a Panzós. Para ella era como una madre. Manchada de sangre se hizo la muerta entre cadáveres mientras que los soldados buscaban vivos para el remate. Cuando pudo escapó a través del río Polochic en dirección a las montañas. Tenía 13 años y sabía nadar. Se refugió en casas y rocas. El Ejército persiguió a la nieta de Mama Maquín. No quería testigos ni símbolos. María habla despacio, masticando los sentimientos. Aunque es una historia mil veces repetida se emociona al contarla. Asegura que el sacerdote de Panzós le habló de un obispo que quería su testimonio. Era Gerardi, cuando la Iglesia recogía evidencias de lo ocurrido para documentar la Memoria Histórica.

El hijo de María Caal Maquín escucha el relato de su madre mientras termina sus deberes sobre una mesa de madera. En una esquina de la estancia cuelgan las fotos de sus héroes: Cristiano Ronaldo, Cannavaro, Forlán. Quizás sean los símbolos de una normalidad que no termina de llegar; otros ejemplos de globalización que olvidó mencionar el padre Darío, el párroco de Los Alpes. Como lo es también el Barça, cuyas camisetas inundan el país.

Ha pasado mucho tiempo, pero María evita Panzós. Es una zona maldita. El valle del Polochic sigue siendo un territorio de injusticia, de campesinos expulsados de sus tierras, de grandes negocios. “¿La Buena Caña?”, ironiza uno. “Será buena para ellos; para nosotros es mala”.

Guatemala, la transición requisada 8

El antropólogo forense Fredy Peccerelli muestra las fichas de los desaparecidos.

Fredy Peccerelli es el director y fundador de la Fundación de Antropología Forense de Guatemala (FAFG); ha logrado junto a su equipo de expertos identificar 6500 desaparecidos. “No trabajamos para los muertos, trabajamos para los vivos”, asegura. “Cuando anunciamos en los medios de comunicación que disponíamos del primer banco nacional de ADN para identificar a los desaparecidos, pensé que las colas llegarían hasta el palacio presidencial, pero no vino nadie. Después nos dimos cuenta de que se trata de una decisión extremadamente difícil; supone dejar de buscar al desaparecido entre los vivos para buscarlo entre los muertos”.

“Mi nombre no es XX. Tu ADN puede identificarlo”, reza la campaña de la fundación. XX es un cuerpo sin nombre, un nadie. El equipo de Peccerelli es de los mejores del mundo. Ha trabajado en Visoko, Bosnia-Herzegovina, en la identificación de los muertos de Srebrenica. Guatemala es posiblemente el país con más desaparecidos per cápita. “Hace poco estuvo aquí un reportero del diario The New York Times y me pidió disculpas en nombre de los periodistas de su país por haber prestado tan poca atención al conflicto de Guatemala. Todos iban a El Salvador y Nicaragua”.

“El Ejército guatemalteco ha sido el más violento de Centroamérica”, dice la fuente que lleva más de 40 años en la zona. “Cuando los norteamericanos frenaron las ayudas en la época de Jimmy Carter, los militares recurrieron a Israel y a la Argentina de la dictadura, que no son precisamente los mejores valedores de los derechos humanos. Es duro decirlo, pero se trata de un Ejército brutalmente efectivo”. EE. UU. no es inocente en los crímenes cometidos en Guatemala. Bill Clinton pidió perdón a las víctimas, pero el acto de contrición duró poco. El siguiente presidente, George W. Bush, volvió a esgrimir el peligro comunista.

Peccerelli dice que no siempre los huesos hablan, no siempre cuentan cómo fue la muerte del cuerpo que los envolvía. “Los que mataban aquí sabían cómo hacerlo para no dejar señales en los huesos”.

El cementerio de La Verbena es una mina de desgracia. En él están sepultadas más de 3000 personas sin identificar. Son muertos de 1981, 1982 y 1983, los años de la mayor represión. “La cifra es lo primero que nos llamó la atención. El número normal de muertos en este cementerio no sobrepasa los 180 por año. Son señales que alertan de que allí puede haber desaparecidos”, asegura Peccerelli. “Cuando logramos identificar unos restos y se los entregamos a la familia se produce otro momento difícil. Muchos de ellos han pasado la vida buscando al desaparecido y ahora no saben cómo vivir, qué hacer sin esa búsqueda, sin el motivo de todos esos años de lucha. Deben aprender a vivir con la certeza del muerto”.

En la puerta de la Fundación cuelga un telar con un texto conmovedor. Es de la familia de Sergio Saúl Linares Morales, el primer identificado por el equipo de la fundación. “Gracias por encontrarme y haberme identificado”.

Rebeca Lane es una mujer fuerza, como Candelaria, la campesina del Polochic que sostiene la tierra, como la indomable fiscal Claudia Paz. Las armas de Lane son la voz y el rap; unas letras comprometidas y desafiantes, feministas, que deben sonar a puñetazos en una sociedad machista y xenófoba que trata de simular que el pasado no existe. En la canción Políticamente incorrecta, Lane dice que por sus venas corre sangre guerrillera y desvela que una tía fue secuestrada y desaparecida en los años ochenta. Su Twitter RebecaLane666 es otro guante para la pelea: “Así es mi tierra, así es mi gente. Matan a 200.000 y desaparecen a 45.000 y aún así niegan el genocidio”.

Enrique Naveda, editor de Plaza Pública, alerta contra un rasgo muy guatemalteco: el pesimismo exacerbado, una herencia española. Pese a tanta desesperanza lubricada en años de historia sangrienta, en Guatemala hay personas empeñadas en caminar. Los optimistas, que los hay, como Alejandra Castillo, subdirectora de CALDH, esperan que el juicio de Ríos Montt sea una oportunidad para impulsar los Acuerdos de Paz de 1996. Pese a la represión muchos están perdiendo el miedo: Daniel Pascual, Sofía Menchú, campesinos de Los Alpes como Clotilde y Marcelino Chen, la jueza Barrios, María Maquín, el hombre que muestra las cinco balas en Aguascalientes, el barquero Juancho, el alcalde León de Panzós, los hombres de Jalapa que se oponen a la minería. “Me educaron a tener miedo, a no hablar; yo educo a mis hijos a no tenerlo”, afirma la subcoordinadora del Comité de Unidad Campesina, María Josefa Macz. Quedan las amenazas, las muertes, el runrún de la impunidad, pero algo está cambiando en el interior de la matrioska.

Quizá sea cosa de paciencia, de tiempo. No ayudan la crisis económica mundial ni la escasa atención de los organismos internacionales y de los medios de comunicación. Guatemala es un desaparecido informativo. Mirar hacia otro lado es otra forma de complicidad en las injusticias, en las matanzas. Informar, saber, educar, desenterrar a los muertos, juzgar, pedir perdón y no olvidar es el único camino para recuperar la dignidad colectiva. Sea en Guatemala o en España.

____________________________________________________________________________________

Intermón Oxfam lleva años trabajando con familias desalojadas como las de Polochic. Si quieres más información, pincha aquí.

Fotografía: Ramón Lobo. Edición de fotografía y vídeo: Carlos de la Calle

Este artículo ha sido traducido al inglés por Dianne M. Conn.

13 Apr 02:38

Vuelo Madrid a Tokio 370€ ida y vuelta en octubre

by Guia low cost
Vuelo a Tokio en Octubre desde Madrid, varias fechas por 370€ ida y vuelta. Gracias a Roi por compartir esta oferta en nuestra página de Facebook. Encontrado en Skyscanner, parece que se puede reservar pero no lo podemos asegurar así que si alguien reserva por favor que deje un comentario. Las fechas son en octubre y lo podéis ver en la búsqueda por calendario: 2– 14 [...]
13 Apr 02:37

Los profesores de estadística honran a Margaret Thatcher

by Darwin Palermo
Lo mejor que puedo decir de Margaret Thatcher es que fue capaz de convertir un indicador de la desigualdad social mierdoso, como es el coeficiente de Gini, en una herramienta representativa.




11 Apr 16:24

Escraches y corralitos

by Ricardo J. G.

Escrache HIJOS

“El escrache llegó a España y tiene en vilo a sus políticos” titulaba el otro día La Nación, conservador diario argentino, como quien habla de que Les Luthiers cruzan el charco para su enésima gira y ya se están terminando las entradas. Así está el patio. Para empezar, vayamos a la etimología del término de moda en España, confusa y mezclada, como casi todo lo que viene del lunfardo, la bella jerga del arrabal porteño de fines del siglo XIX e inicios del XX que en este caso modificó, según versiones, voces de varias lenguas: el francés cracher y el italiano dialectal scaracchiare (escupir), el inglés scratch (rasgar), o más bien el italiano schiacciare (romper) —y seguramente el gallego escachar, del mismo significado—, para convertirlo en escrache. Tal y como se entiende en Argentina, es poner en evidencia a alguien, hacerle pasar vergüenza como forma de rechazo. Por asociación y trascendencia, se habla de escrache cuando se señala públicamente a alguien que ejerce con mal desempeño un cargo de responsabilidad. Y por decantación, claro, se llega volando al político. Pero no tiene por qué ser siempre así, que se sepa para no quedarnos a medias lingüísticas por culpa de información incompleta, como cuando nuestros padres decían kirk duglas y nosotros pasamos a llamarle al hijo maikel daglas.

Ocurre que en Argentina, escrachar también es denunciar públicamente un comportamiento secreto. E incluso es una jerga de “fotografiar”. De hecho se usa más el verbo escrachar (en la prensa, ante la opinión pública o hasta en Facebook, donde hay grupos destinados a eso) que el sustantivo escrache, más concreto y militante. Así que podemos decir que se escracha a Mourinho si alguien lo caza in fraganti agitando una bufanda azulgrana en un partido del Barcelona de hockey sobre patines (?), como también se escracha al amigo que se deja grabar con un móvil dándose unos arrumacos con la hermana de su novia. Escrachar también sería emitir una grabación de Zapatero en el 82 cantando el himno del CDS, es un suponer, o, pardiez, que se publiquen unas fotos del actual presidente de la Xunta de Galicia con casi 20 años menos en compañía de un contrabandista: si apareciese el verbo escrachar en un diccionario enciclopédico, sin duda se le haría acompañar la ya famosa imagen de la cremita, el barco y (el) Dorado.

A la deriva por la terminología del Plata, concluimos que escrachando a alguien se le manda al frente. O más aún, al muere. ¿Pero qué es mandar al frente? ¿Y al muere? Se puede imaginar uno, y no descartemos que en breve escuchemos esas expresiones. Porque de eso se trata, de préstamos y modismos lingüísticos en España y Argentina. Lo que vino, lo que fue. Y su rapidez. Leer las noticias en Argentina hoy parece una especie de ucronía con sus punto jonbar bien marcado en 2001. En La Nación, de nuevo, se leía el otro día en una pata de columna, como si nada: “Se define el corralito en Chipre”, pero no por una comisión de enciclopedistas, sino que se define, o sea, que se decide, se hace realidad. Como define Messi, mientras que en España remata.

De España a Argentina se han ido en los últimos años no más que un par de interjecciones de abundancia y maravilla. Desde hace más o menos una década se escucha por allá “de puta madre” y “de la hostia” con el mismo significado que en España. La mayoría de las teorías de bar apuntan a Torrente (el de la película, no Ballester) como responsable del traspaso lexico-semántico. Pero aparte de esos, no se escuchan muchos más españolismos más allá de la sátira de los gallegos que supuestamente están todo el día con el “joder” y el “tío” en la boca.

En España, en cambio, se ha tomado a la Argentina como modelo lingüístico de dos terrenos que sugieren pancarta y megáfono, reclamación y multitud: política y, tachán, fútbol. Cierto es que hasta el 1995 el futbolero freak medio en España no había tenido la oportunidad de llevarse El Gráfico a sus ojos y nunca había visto en directo las jóvenes perlas de River Plate (sin artículo) de entonces. “Fontanarrosa, ese qué es, ¿italiano?” preguntaban en la facultad cuando veían un libro con ese nombre en la tapa (o cubierta). Pero desde entonces hasta hoy los préstamos se han multiplicado por mil. Y nadie se espanta. Ahora en las radios se escucha “dale, que no pasamos de mitad de cancha y el partido hay que ganarlo sí o sí, porque si no va a haber quilombo con la hinchada“, lo que hace 15 años hubiéramos escuchado, entre una cuña de Fundador y otra de BN, algo así: “Vamos, que no pasamos de mediocampo y el partido hay que ganarlo obligatoriamente, porque si no el respetable se va a enfadar muy mucho”.

Quizás es un poco forzado, pero también parecía escrache y mira, no le hace falta ni cursiva. A eso vamos. Por qué triunfó escrache y no riesgo país no se entiende. Cualquier español que viviera en Argentina a principio de siglo (2001) se preguntaría al llegar qué era aquella cosa que aparecía todos los días en la primera página del periódico —diario, mejor— bajo un cintillo llamado “riesgo país”. Esa marcianada era el diferencial del bono argentino con la economía de referencia (allá, Estados Unidos). Sí, eso era lo que luego aquí desembocó como prima de riesgo, y tan prima, del riesgo país. Lo extraño es que no hayan desembarcado aún otros dos términos, tan poco argentinos como usados hoy en el país de Borges: los holdouts (bonistas acreedores, lo que hoy algunos llaman fondos buitre, mucho más literario) y, por supuesto, el rey de los términos trágicos de la economía de mercado: el default (defól a pie de calle, suspensión de pagos en España). No cambien de párrafo aún: apréndanselos por si acaso.

La primera vez que oí la palabra escrache fue en marzo de 2006, cuando ya llevaba viviendo un tiempo en Argentina. Era día 18 y quedaban seis para una efeméride demasiado dolorosa y reciente como para olvidarla: el 30º aniversario del golpe de estado del 76, el que dio paso a la última dictadura aregntina. Aquel día, el colectivo HIJOS, de familiares de desaparecidos, se autoconvocó (otro clásico verbo de la militancia argentina) junto a decenas de movimientos políticos frente a la casa de Jorge Rafael Videla, uno de los dictadores de la Junta Militar. Aquel escrache, con miles de personas, fue de los más sonados que se recuerdan, junto a los casi permanentes que vivió en 2001 (y los sigue padeciendo más de una década después) el entonces ministro de Economía argentino, Domingo Cavallo, que vio como se derrumbaba todo un sistema y un país bajo la política que diseñó. Cada mañana, delante de su casa de Avenida Libertador, lo despertaba una murga de gente del común protestando como podía, con cacerola, palmas y bracito al compás de una canción futbolística, reclamándole su responsabilidad cuando se barruntaba la devaluación del peso-dólar y se alumbraba el corralito, ese otro hallazgo que alguna mente iluminada encontró. Hablamos del vocablo, obviamente. Porque en origen corralito es, en Argentina, el parque infantil de los niños, si, el de piso blandito y recios barrotes. Mejor giro literario para hablar de la sensación de prisión por la congelación de los depósitos y la limitación para sacar dinero de los bancos, imposible.

Aquel año de 2006 me tocó hacer un reportaje en Buenos Aires para una revista de actualidad española sobre los call center argentinos. Estaban en pie de guerra contra las empresas que pagaban precariamente y con retraso a jóvenes empleados, en su mayoría, que vivían en sus carnes una especie de novela de Asimov a razón de ocho horas por día. O 12 o 15. Resulta que la mayor parte de empresas eran multinacionales españolas, y todas, a través de la subcontrata propietaria de los call center de turno, enseñaban a los muchachos a atender correctamente el teléfono sin que las barreras lingüísticas o cualquier otro descuido provocasen que el cliente intuyese que no estaba hablando con Albacete, pongamos, sino con el mismísimo barrio de San Telmo, el de Mafalda, en Buenos Aires. Así, los que trabajaban para empresas de venta de entradas de cine, disponían de un glosario para no meter la pata. Por ejemplo, tenían prohibido ofrecer “correrse” de asiento a quien compraba si no le gustaba el asiento, por ejemplo, pero sin embargo podían decir “coger”, palabra de delicado uso en Argentina. Había compañías de todo tipo. Hasta una que vendía pizzas que hacía la repera con tirabuzón. Por obra y gracia de la deslocalización, un cliente pedía una mediana de jamón y champiñones en Parla y quien recibía y mandaba el pedido era un universitario porteño a 10.000 kilómetros de distancia. Eso sí, la pizza llegaba calentita y en 15 minutos, que es de lo que se trata el juego. Los empleados, organizados en filas de cabinas incomunicadas entre sí, valga la paradoja, eran controlados desde una suerte de atalaya por un supervisor, sobre cuya cabeza pendían dos relojes: uno argentino y otro español. En cada cabina, un monitor de TVE internacional, no fuese a haber una desgracia y nosotros no nos hayamos enterado. Porque tenían que fingir que estaban en España, tenían que creérselo durante un tercio de su día. Lo aseguraban los propios trabajadores. Había clientes juguetones y también inquisitivos. Otros simplemente preguntaban cosas básicas, de barrio, y entonces los empleados recurrían a precarios mapas de la era previa a la democratización de Google Maps. Pero lo más impactante era la práctica de una gran compañía española de telefonía que cosechaba pingües beneficios en Argentina. En un alarde de fantasía, los empleados de ese call center de Buenos Aires eran los encargados del servicio al cliente para España. Así que la pregunta fue inmediata:

—¿Y también hacen al mismo tiempo el servicio al cliente para Argentina?

—Ah, no, ¡el de Argentina se hace en Perú!

No hay más preguntas, señoría.

Lo que ocurrió fue que, a pesar del impagable servicio que las empresas hacían a los jóvenes, al enseñarles idiomas y aún encima pagarles, empezaron las protestas y todo acabó como el principio de este texto: con un escrache al presidente de la compañía. Si fuese en España hoy, el palabro no tendrían que aprenderlo leyéndolo en un glosario. Ahora ya viene de serie.

11 Apr 16:10

Gracias a las pruebas periciales solicitadas por 15MpaRato se encuentra la prueba contra Rodrigo Rato y los 33 de Bankia

by 15mparato
Sergioski02

parece que valio la pena donar 5 euros

English Lo sabíamos, lo sabían: es una estafa. Y ahora parece estar probado. Se acaba de filtrar el informe secreto de la Comisión Nacional del Mercado de Valores sobre las prácticas comercializadoras de participaciones preferentes y deuda subordinada de Caja Madrid, Bancaja y, posteriormente, Bankia – Ver noticia en: Eldiario.es | Facua.org | Expansión.com Este … Sigue leyendo →
11 Apr 03:14

Talat Noi, donde los herreros se convirtieron en mecánicos

by skotperez
Sergioski02

creo que ya lo comparti, pero esto es el paraiso de miche

Gustavo Sanabria, de la serie Talat Noi

Talat Noi es el nombre de un barrio al sur de Chinatown, en Bangkok, junto al río Chao Phraya. Antiguamente acogía a la mayor parte de los herreros, productores de herramientas de acero. Después de la Segunda Guerra Mundial los herreros tuvieron que adaptarse y convertirse en mecánicos. Actualmente es un entramado de callejones repletos de talleres y almacenes de piezas.

Así se presenta la serie Talat Noi de Gustavo Sanabria en la recién inaugurada web del fotógrafo, que retrata el barrio de Talat Noi de Bangkok, uno de esos lugares donde van a morir los residuos tecnológicos del planeta, y que a juzgar por las imágenes no tiene nada que envidiar a sitios con prestigio y solera como Guiyu. Talat Noi,
el barrio de los herreros antes del desembarco del automóvil en Bangkok, supo reconvertirse y se llenó de auto-partes y talleres mecánicos. Las fotografías saben retratar perfectamente la belleza de la acumulación, y el contraste entre la repetición grasienta y la presencia de elementos cotidianos de la cultura local, como los templos domésticos. A menos que te estés imaginando todo este desorden acumulado en el salón de tu casa, sabrás disfrutar la belleza de las fotos.

Nos descubrió la serie Reme, de Flores en el Ático.