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28 Jan 14:39

Dibujadas, las palabras raras se entienden mejor

by Gema Lozano
Sergioski02

para el chexpo

Cacodemonomania es el nombre con el que se denomina en inglés al trastorno que sufren aquellas personas que se creen poseídas por el demonio. Que no sea una patología muy común (que sepamos) podría explicar el hecho de que muchos angloparlantes desconozcan el término. Pero ¿qué pasa con ultracrepidarian? Así es como se conoce en esos países a los que opinan e incluso dan consejos de temas sobre los que no tienen ni pajolera idea… ¿Seguro que no hay cuórum para que la palabra sea de las más populares?

Teorías a parte, en inglés existen muchos palabros raros. Poco conocidos por ser poco utilizados. A algunos su grafía tampoco les ayuda mucho a la hora de ser recordadas: vernalagnia, zugzwang, recumbentibus…

Incorporar estas y otras al vocabulario cotidiano de un anglohablante medio no era la intención final de James y Michael Fitzgerald. Los ilustradores y hermanos únicamente buscaban un proyecto con el que consolidar su estilo. «Acabábamos de abrir nuestro estudio y buscábamos trabajos personales que pudiéramos desarrollar en ratos perdidos».

La idea de desarrollar una especie de alfabeto en el que cada letra plasmase un concepto o varias ideas complejas les gustó. «Queríamos que fuese un proyecto con un principio y un final muy definido». Y la de ilustrar palabras complejas, les entusiasmó.

«No solo las palabras raras se entienden mejor cuando se dibuja. Cualquier cosa se entiende mejor con una imagen».

A James y Michael, aquel proyecto les sirvió para darse a conocer entre los profesionales del diseño de su país, Irlanda. «A partir de él nos surgieron varios trabajos. De momento, no nos hemos planteado retomarlo pero es probable que en un futuro surja una nueva serie de palabras raras ilustradas…»

acersecomic_905

Acersecomic: A person whose hair has never been cut

Biblioclasm_905

Biblioclasm: The practice of destroying, often ceremoniously, books or other written material and media

Cacodemonomania_905

Cacodemonomania: The pathological belief that one is inhabited by an evil spirit

Dactylion_905

Dactylion: An anatomical landmark located at the tip of the middle finger

Enantiadromia_905

Enantiodromia: The conversion of something into its opposite

Fanfaronade_905

Fanfaronade: Swaggering; empty boasting; blustering manner or behavior; ostentatious display

Gorgonize_905

Gorgonize: To have a paralysing or mesmerising effect on: Stupefy or Petrify

Hamartia_905

Hamartia: The character flaw or error of a tragic hero that leads to his downfall

Infandous_905

Infandous: Unspeakable or too odious to be expressed or mentioned

Jettatura_905

Jettatura: The casting of an evil eye

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Ktenology: The science of putting people to death

Leptosome_905

Leptosome: A person with a slender, thin, or frail body

Montivagant_905

Montivagant: Wandering over hills and mountains

Noegenesis_905

Noegenesis: Production of knowledge

ostentiferous_905

Ostentiferous: Bringing omens or unnatural or supernatural manifestations

Pogonotrophy_905

Pogonotrophy: The act of cultivating, or growing and grooming, a mustache, beard, sideburns or other facial hair

Quockerwodger_905

Quockerwodger: A rare nineteenth-century word for a wooden toy which briefly became a political insult

Recumbentibus_905

Recumbentibus: A knockout punch, either verbal or physical

Scripturient_905

Scripturient: Possessing a violent desire to write

Tarantism_905

Tarantism: A disorder characterised by an uncontrollable urge to dance

ultracrepidarian_905

Ultracrepidarian: A person who gives opinions and advice on matters outside of one’s knowledge

Vernalagnia_905

Vernalagnia: A romantic mood brought on by Spring

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Welter: A confused mass; a jumble; turmoil or confusion

xenization_905 2

Xenization: The act of traveling as a strange

Yonderly_905

Yonderly: Mentally or emotionally distant; absent-minded

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Zugzwang: A position in which any decision or move will result in problem

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28 Jan 14:38

Cuando todo es ahora, ¿dónde es aquí?

by Javier Creus

En las afueras de Estocolmo, en un precioso chalet de dos pisos con vistas al Archipiélago, un financiero retirado de la bolsa de Nueva York celebra su cincuenta cumpleaños escribiendo un libro sobre la necesidad de un despertar personal. En una cafetería de una cadena milanesa en Londres una brillante amiga argentina me cuenta cómo la angustia se apodera de ella a veces, le oprime el pecho, corta la respiración y la vacía de presencia. En Bilbao un amigo declara públicamente que el proyecto de innovación social en el que lleva trabajando tres años está en coma, no hay movimiento ni actividad ni futuro, no hay plan. Desbordado.

De repente el AVE frena poco a poco y se detiene en ningún sitio. Se para la película, se apagan las luces y quedan las de emergencia. No hay pánico colectivo ni nada que se le parezca, nadie teme al vecino, sólo al retraso. Cada uno lucha por mantenerse en movimiento, inmerso en la bandeja de entrada, el timeline de twitter o las respuestas del chat. Desconcertado.

En la sala de espera del dentista el tiempo se alarga más allá de la hora concertada. Piensas en todo aquello que podrías haber hecho de haberlo sabido con antelación, en aquello que ya no harás si la situación se prolonga mucho mas. Ahogas el miedo pasando páginas de revistas ajadas llenas de personas de cuya existencia dudas, hasta llegar al horóscopo, por fin un poco de de luz y seguridad. Evadido.

Es el concierto de fin de trimestre en el colegio de las niñas. Leíste el programa a toda prisa y crees que la pequeña actúa en el primer turno y la mayor en el último. Vas preparado para pasar toda la tarde. Resulta que las dos actúan en el primero; las ves, las aplaudes, las recoges y te vas. Te han regalado hora y pico de amor y de juegos. Agradecido.

Si puedes la evitas. Si te resistes te oprime. Si te vence te expulsa. Si se detiene te estrellas. La velocidad nos supera. Todo es ahora. ¿Dónde es aquí?

 

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28 Jan 14:32

EDIFICIO ESPAÑA (The Building). Un documental reflejo de la parálisis financiera y económica de un país, por Victor Moreno

by Vicente Mora

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Tras múltiples impedimentos con la publicación del documental que puso el banco Santander, anterior propietario del inmueble, el documental grabado en 2007 cuando comenzaron las obras de rehabilitación de este edificio emblemático, salió a la luz el pasado año.

En él su director Victor Moreno pretendía capturar la caída o reconstrucción de lo que había sido un símbolo del régimen franquista, pero la paralización de las obras debido a la crisis económica se convierte en un visor de la parálisis financiera y económica del país durante estos años.

“La inauguración del nuevo Edificio estaba prevista para finales del 2010 y me sentí persuadido a no abandonar la filmación de las obras hasta dicha fecha. Sin embargo, una vez finalizado el proceso de vaciado integral, el proyecto quedó suspendido temporalmente y, de pronto, tuve la repentina sensación de que no sólo había filmado la desaparición de un espacio físico concreto, sino que, de algún modo, también había conseguido capturar, sin pretenderlo, algo así como el reflejo de la situación financiera del país. Me di cuenta de que ese inmenso Edificio constituía en realidad una monumental metáfora de España y de un periodo único de nuestra reciente historia social y económica.

Los trabajadores a los que había acompañado durante todo aquel tiempo vieron su rutina laboral interrumpida, algunos inmigrantes regresaron a sus países, otros permanecieron en Madrid en busca de un nuevo trabajo; en el caso de los españoles, muchos de ellos pasarían a engrosar las listas del paro.

Entre tanto, el Edificio, emblema de la ciudad y antiguo símbolo de prosperidad, se había visto reducido a su esqueleto y su memoria diluida tras los muros de la fachada. En definitiva, un inmenso vacío que la incertidumbre del momento era incapaz de recubrir.”

El documental ha sido candidato en 8 categorías a los premios Goya, siendo nominada a mejor película documental.

(+info)

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27 Jan 05:33

Te Quiero, Abuelito

by vilque

aguelu


26 Jan 15:33

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Sergioski02

ese antebrazo peludo, que machoooo!!



25 Jan 20:51

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25 Jan 20:24

Tabúes en la universidad

by Pablo Artal
Foto: Carlos Delgado (CC)

Foto: Carlos Delgado (CC)

Con el nuevo año, he acumulado energía suficiente para volver a temas no estrictamente de ciencia, pero que son tan importantes para que esta no desaparezca en nuestro entorno que no me resisto a tratarlos. Insisto en hablar de la universidad en España. No querría que pensaran que es por mirarme el ombligo, sino porque sigo pensando que el futuro depende de su mejora. Y a pesar de entender el riesgo me voy a centrar en un par de temas casi tabú en la universidad española: los sueldos y las tasas. Sí, es sorprendente que dos asuntos tan centrales queden a menudo marginales por los supuestos, los sobreentendidos y la «corrección» política.

En la búsqueda de la famosa excelencia, la piedra angular es atraer, y retener, al mejor personal. Y eso nos lleva al tema de los sueldos del profesorado, un asunto malévolo. Al personal de la universidad, al igual que al resto de funcionarios, se le ha rebajado el sueldo en diversas ocasiones en los últimos años. Por supuesto, como siempre suele ocurrir ha sido una rebaja para todos, sin distinción, sin separar a los que se dejan la piel de los que simplemente la dejan tostar al sol. Siempre he sostenido, creo que de manera «inconveniente», que los sueldos universitarios son muy malos (muy bajos, quiero decir). Y debo confesarles que nunca entendía la razón por la que casi nadie se quejara de este asunto. Lo fui entendiendo con el tiempo y además fui aprendiendo a callarme. Les confieso que incluso hace años escribí un artículo sobre este asunto para un periódico nacional que en el último momento preferí dejar sin publicar.

Pero ahora, y aquí, no me resisto a volver a comentarles lo que creo que son algunas de las razones de este silencio más o menos general y de ese generalizado acatamiento de las rebajas. La razón es que en la universidad española muchos prefieren un sueldo malo y poco competitivo. De esa manera sienten que se le exigirá en consonancia. Como al final todo tiene un precio, si lo que te pagan es poco, no se te demandará demasiado. Claro, esto no es todo. Existen dentro de la universidad, múltiples «realidades» universitarias. No es lo mismo lo que ocurre con los profesionales del derecho, que con los de letras, los de medicina, de ingenierías o los de ciencias. En algunos casos, se tiene el sueldo de la universidad como un mero «complemento» de otros ingresos menos magros. Y, como «complemento» no está mal, ya que es además seguro y permanente. En el caso de los universitarios que tienen un «único» sueldo, también existen ciertas triquiñuelas. Se desarrollan actividades paralelas, por ejemplo en cursos, que complementan el bajo sueldo. Esto suele ser muy demandante de tiempo, pero poco productivo para la institución. Y debemos considerar otro factor importante. En muchos casos (no conozco si existen estadísticas), los sueldos familiares son dobles. Supongo que conocen de manera directa el caso de muchas parejas y matrimonios en los que ambos trabajan en la universidad. Un sueldo flojo, que multiplicado por dos, ya es menos flojo.

¿Alguna solución en el tema de los sueldos? Tan fácil como aparentemente imposible. Copiar en parte lo que ocurre en la mayoría de las universidades excelentes: que cada cual «negocie» su sueldo con la universidad en razón de lo que aporta. Que sea revisable periódicamente dependiendo de la productividad y que se utilice como una herramienta de reclutamiento de los que más tengan que aportar.

El otro tema relacionado y también casi de pensamiento único es el precio de las matrículas. ¿Deberían pagar los estudiantes de las universidades públicas el valor íntegro del coste de sus estudios? Por supuesto, la respuesta casi unánime desde los rectores a los sindicatos de estudiantes es que eso no puede ser, por reaccionario y antisocial. Que la educación universitaria debe de ser completamente gratuita.

Pero mi sensación (quizá errónea) es que lo realmente reaccionario es la situación actual que beneficia sobre todo a las clases medias y altas e impide y limita la movilidad social. Supongamos que los estudiantes pagaran unos diez mil euros por año de matrícula, unas diez veces el coste actual, y una cantidad que podrían afrontar la mayoría de las familias de clase media-alta. En una universidad con unos veinte mil estudiantes, se dispondría aproximadamente de doscientos millones de euros extra al año. Una cifra con la que se acabarían los problemas de financiación y se podría afrontar un reclutamiento de calidad. También solucionaría otros graves problemas. Habría otros diez mil estudiantes que no pagarían nada por razones de ser buenos estudiantes y provenir de familias con recursos limitados. Las familias de los que pagaran (la mayoría) tendría un interés mayor en seguir el comportamiento de sus hijos estudiantes. Estos tendrían en general una mayor dedicación y exigirían más. Estaríamos en una situación normalizada, equiparable a lo que ocurre en muchas de las mejores universidades del mundo. A partir de ahí, podríamos empezar a pensar en la excelencia…

Por supuesto en estos temas no todo es blanco o negro sino que aparecen muchos grises. Si hubiera una voluntad real de mejorar nuestras universidades, tendríamos un momento «cero» (ahora) en el que sería injusto cobrar tasas elevadas por un producto de baja calidad y que no aportara un valor significativo a futuro. Una opción que he sugerido en alguna ocasión sería trocear las universidades actuales segmentando sus mejores partes a las que se aplicaría este modelo y derivando el resto hacia un esquema similar a los community colleges americanos. Si no hacemos nada, el espacio de excelencia lo ocuparán solo universidades privadas (como ha ocurrido con las escuelas de negocio) y todas nuestras universidades irán pareciéndose cada día más a flojas academias. En ese escenario, los jóvenes brillantes pobres tendrán menos oportunidades de subir en la escala social a base de esfuerzo y talento. Y eso sí que es reaccionario.

24 Jan 09:23

El genio de la barra para selfies

by Pedro Jorge Romero

Ahora que está tan de moda criticar los selfies.

The Truly Brilliant Design History of the Selfie Stick:

Because here’s the thing about the selfie stick: It’s a really, really good idea. However much you loathe it, however much disgust you feel at the gnawing industrial narcissism complex we’ve built for ourselves, it’s a seriously brilliant object.

Y concluye con una gran verdad:

That’s what makes the selfie stick so brilliant, and its designer so totally unimportant. It solves a complex problem—a problem that plenty of major technology companies have failed at solving—with the dumbest and most logical solution out there. Unlike Glass, smartwatches, drones, and any other conspicuous means of putting the real world on the internet, it’s a non-entity, an anonymous, throwaway object whose real product is the image it facilitates. It lets us take pictures of our real lives, as silly and unflattering or awesome as those real lives sometimes are.

We look like total dweebs when we use it, but honest dweebs.

23 Jan 16:37

Bajaciones: una nueva estrategia para no ir a trabajar

by Mar Abad
Sergioski02

Seguimos con nuestra nueva categoria "problemas del primer mundo"

El diccionario tenía un inmenso agujero. Faltaba una palabra imprescindible:

‘Bajaciones’ [baja+vacaciones]. «Dícese de una nueva y radical manera de conciliar la vida laboral y familiar en plena epidemia de gripe».

Los virus atacan. El ébola, la terrorífica ‘gripe de las cuatro semanas’… El mundo está lleno de bichos y ya que no son fáciles de exterminar, al menos, que sirvan para algo bueno. Para pillarse una baja por enfermedad y, en vez de pasar todo el día en el trabajo, estar con la familia.

Esta es la nueva palabra que ha inventado La Despensa. La agencia de publicidad se ha propuesto «crear algo bueno de algo malo», según su director creativo, Miguel Olivares. «Queríamos hacer que la gente que se siente mal porque está mala, se sienta bien ayudando a otros a estar más tiempo con su familia».

Disfrutar de unas bajaciones requiere contraer alguna enfermedad. A veces las dolencias vienen sin llamarlas pero a veces esquivan sin miramientos. En esos casos es cuando se hace necesaria una ayuda extra. La propuesta de La despensa es el contagio intencionado y para eso ha creado una «red social de préstamo de virus».

Esta red es bajaciones.com y funciona así:

➸ Te creas un perfil.
➸ Ves las personas que comparten virus.
➸ Eliges uno.
➸ Solicitas el envío de un ChupaATCHÚS chupado por una persona con ese virus.
➸ Recibes en casa un pack de tres ChupaATCHÚS con la enfermedad seleccionada (faringitis, catarro, gastroenteritis…).

«Solicitar una baja actualmente es muy complicado. Pensamos que debía haber una forma más radical para intentar la conciliación entre el trabajo y la vida familiar. Esa forma es esta red social de intercambio de virus», explica Olivares.

Esta campaña tiene como propósito «cuestionar el tema de la conciliación y llevarlo al extremo», indica el director creativo. «La enfermedad, al final, te salva y te permite pasar más tiempo con tu familia».

Los ChupaATCHÚS están a la venta, aunque, en realidad, no llevan virus. Todo lo contrario. La misión final es salvar vidas. Todo el dinero recaudado irá a Médicos Sin Fronteras.

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23 Jan 14:35

Un diseñador te reta a un mes continuado de noes para superar tus miedos

by Cristina Rojo
Sergioski02

Y hoy, en el apartado de "problemas del primer mundo"...

La localidad donde vive Jason Comely en Canadá (Cambridge, Toronto) es un lugar remoto que soporta largos inviernos. Cuando la estación de hielo y nieve llama a la puerta, un diseñador web como él puede ver pasar una semana con facilidad sin haber abandonado su domicilio. Esto en sí no supondría un problema si no fuera por la tendencia extremadamente tímida e introspectiva de Comely que, tras un doloroso episodio de su vida personal, se dio cuenta de que estaba completamente paralizado por el miedo.

Después de que su mujer le abandonase por otro hombre «más alto y con más dinero», Comely comenzó a aislarse cada vez más. Evitaba entablar conversación, especialmente con mujeres, y pasaba largos días en su apartamento fingiendo estar ocupado. Un viernes por la noche se sintió tan solo e incapaz de afrontar sus miedos que rompió a llorar. Aquello le hizo recapacitar sobre su vida y llegó a la conclusión de que tenía miedo. ¿Miedo de qué? Comely tenía miedo de todo, pero fundamentalmente de enfrentarse al rechazo, con lo que, en un impulso, salió a la calle para ir a buscarlo.

«Por alguna razón me vinieron a la cabeza los Spesnatz, esos soldados rusos que soportan un régimen de entrenamiento en el que acaban solos en una habitación sin ventanas, acompañados solo por un perro con malas pulgas y una espada. Solo uno va a salir de la habitación: el perro o el Spesnatz».

rejection

Cuando Comely salió a las frías calles de Cambridge, pensó en buscar esa situación tan temida, un rechazo en toda regla, en pleno aparcamiento de la tienda de comestibles. Allí se acercó al primer extraño que se encontró y le pidió que le llevase en coche al otro lado de la ciudad. «No voy en esa dirección, amigo», le respondió el extraño, a lo que Comely, sonriendo por dentro, respondió: ¡Gracias!

Ya lo tenía. Había conseguido su primer rechazo y se encontraba bien. Es más, ¡se sentía exultante! El canadiense comenzó a buscar situaciones de rechazo diariamente. Era lo que quería, así que cuando lo conseguía se sentía bien.

En un reciente programa de la radio pública norteamericana NPR, Comely explicaba que aquello fue «como invertir las reglas de la vida, como entrar en una realidad diferente».

Consciente de lo bien que le había hecho sentir aquella autoterapia a la que se sometió durante semanas, el canadiense diseñó un juego de cartas en el que invitaba a otra gente a buscar el rechazo a diario, y de esta forma, romper patrones establecidos y pautas de comportamiento negativas. Llamó a su invento The Rejection Therapy Game (El juego del rechazo terapéutico) y lo puso a la venta, invitando a sus clientes a «aceptar el reto de buscar un rechazo diario durante 30 días, ininterrumpidamente».

cards rejection game

«Vaya a un establecimiento y, antes de comprar nada, pida un descuento», «Siéntese junto a un extraño e invítele a jugar a Piedra, papel, tijeras, lagartija o Spock»… Poco a poco, el juego de Comely se convirtió en un pequeño fenómeno de culto.

Aunque Comely aclara que la mayoría de sus clientes son hombres asiático-americanos, de 18 a 30 años de edad, la respuesta mundial de su iniciativa ha sobrepasado su expectativas por completo, especialmente tras la emisión del programa en la radio pública norteamericana.

«Me han llegado cientos de e-mails de profesores, psicólogos y educadores, estoy completamente abrumado».

Pese a su valiente enfrentamiento a sus propios miedos, Comely asume que la práctica de salir de las zonas de confort que cada uno establecemos en nuestras vidas, es algo que necesita constancia para dar mejores resultados.

tarjetas rejection game

«Nuestras zonas de confort son como gomas elásticas. Pueden expandirse si tiramos de ellas, pero si dejamos de hacerlo vuelve a retraerse. Lo importante de esta práctica es aprender sobre el miedo y cómo conquistarlo».

Si no preguntas, no obtendrás ninguna respuesta

Las tarjetas de The Rejection Therapy Game han llegado a todo el mundo, desde Sudamérica hasta Japón, y entre los clientes del diseñador se encuentra incluso el último caso que él esperaba recibir: una anciana viuda rusa que ha alabado su iniciativa.

En otros puntos de planeta, jóvenes como Kazuko, que está en su día 30 de terapia, comparten su aventura en busca del rechazo, en vídeo.

Otros, como Jia Jiang, tomaron la iniciativa de buscar no solo 30 días, sino 100 jornadas de rechazos que fue desgranando en un blog, y le llevó a participar como ponente en una conferencia de TED:

«Nunca hasta ahora me había dado cuenta de la amabilidad que hay en el mundo. Ponerte en esa situación, en la que te abres al universo, hace también que el Universo se abra a ti», dice mientras explica que, además de muchos «noes», Jiang recibió también numerosos e inesperados «sí» en el curso de su terapia del rechazo. Algunos, fueron «deliciosos», como el día en que la dependienta de una tienda de donuts accedió a prepararle una caja especial emulando el icono de los aros olímpicos y encima no le cobró nada por ello.

«Todos somos iguales. Y a muchos de nosotros nos ha faltado esa educación emocional en nuestra infancia y adolescencia»- reflexiona James, al teléfono desde Canadá-. «Hemos estado totalmente engañados; por ejemplo, las mujeres con el hecho de estar siempre guapas para conseguir lo que desean… nadie nos ha preparado para el rechazo, que es tan parte de la vida diaria como la aceptación».

«He de confesar que lo primero que pensé cuando vi los resultados positivos que practicar el rechazo tenía sobre mí no fue ni mucho menos enseñárselo a otros. Pensé que aquello podía ayudarme a mejorar mi competitividad. Fueron unos escasos segundos. Pronto comprendí lo bueno que sería compartirlo con mucha otra gente que se haya sentido como yo alguna vez».

Comely ha seguido investigando sobre meditación y espiritualidad. Desde su pequeño apartamento de Cambridge continúa buscando respuestas, e intenta compartir lo que aprende a través de varios libros y algunos otros juegos de auto-ayuda.

«Me considero más un artista que otra cosa, y desde que comencé mi andadura con The Rejection Therapy Game esto me ha dado fuerza para decir ‘no’ a los clientes en cuyo trabajo no estaba interesado, y así dedicarme a mis proyectos. Me mantengo más honesto respecto a mi forma de mirar el mundo. Está bien ser raro. Hay mucha gente que necesita oír eso y estoy trabajando en ese sentido».

«Sé el cambio que quieres ver en el mundo», dijo Ghandi, y Comely se aplica el cuento en primera persona: «Soy mi propia cobaya y experimento conmigo mismo las ideas que después comparto con los demás», explica el canadiense en respuesta a una de las muchas llamadas que ha recibido en su apartamento, un territorio en el que el miedo ya no manda.

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22 Jan 16:20

Hay gente que ha leído demasiada ciencia ficción

by Pedro Jorge Romero

En realidad, debería decir “ha visto”, porque realmente hoy en día la forma de la ciencia ficción es sobre todo la visual. Y como nos recuerda Eduardo Arcos, la ciencia ficción se escribe, o se filma, para que sea sobre todo espectacular, y las tecnologías que en ella aparecen deben cumplir sobre todo una función dramática:

Google Glass o los HoloLens están cerca del futuro de la computación propuesto por Minority Report, que por mucho que hagan efecto dramático requerido en la ciencia ficción de Hollywood, es impráctico y extraño para el mundo real.

Imagino que muchos ingenieros y gente que inventa productos creció leyendo y viendo mucha ciencia ficción, y esas imágenes son las que moldearon su forma de ver las cosas, de entender el aspecto que tendrá –una sensación habitualmente teñida de cierta “inevitabilidad”– el futuro. Por eso hay todavía tanta gente insistiendo en el coche volador o la colonia lunar. Paradójicamente, la ciencia ficción puede osificar el pensamiento, provocar un anquilosamiento que nos impida comprender que el futuro puede ser muy diferente a la imagen ideal que tenemos de él.

Pero, dejando de lado la comparación entre empresas que no deja de ser un poco absurda, tiene razón Eduardo Arcos cuando insiste en que no es así como se inventa. La ciencia ficción no deja de ser un comentario sobre los miedos, ansiedades y esperanzas del presente en el que se crea. La ciencia ficción al final es tan reflejo del futuro como lo podría ser un cuento de hadas: nada. Si la ciencia ficción habla del futuro, es siempre de una imagen del futuro que se tenía en el pasado.

Por esa razón en el mundo real los inventos no suelen seguir los patrones fantasiosos de la ciencia ficción. Y, como nos recordaba William Gibson en su “El continuo Gernsback”, es mejor que así sea.

19 Jan 14:40

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19 Jan 00:23

http://wiselwisel.com/post/108353468880





















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18 Jan 15:59

La historia de Aaron Swartz. El chico de Internet.2014 (Documental Canal+) (Español) (MKV)

by bizzentte
Este documental cuenta la vida de este niño prodigio de la programación que con 14 años tomó parte en el desarrollo del estándar RSS para leer y compartir contenidos en la web...
17 Jan 11:10

Principales novedades de la última edición de la Ortografía de la lengua española (2010)

by juanma
Sergioski02

atencion novedades, maxima difusion por favor.

Principales novedades de la última edición de la Ortografía de la lengua española (2010). Encontraréis algunas sorpresas : Por ejemplo, la palabra "guion"... toda la vida acentuándose en la "o" ¡y ahora resulta que ya no !

15 Jan 17:12

BARCELONA, este viernes 16, Ultrashow en el tea...

by Miguel Noguera
Sergioski02

jajajajaj este hombre acaba pegandose un tiro.


BARCELONA, este viernes 16, Ultrashow en el teatro Goya //// BARCELONA, este viernes 16, Ultrashow en el teatr... entendéis, ¿no? Es como si el mismo texto apareciera cíclicamente en un dispositivo alargado de bombillitas rojas o estuviera impreso en una cinta de tela fluorescente de las que se llevan en la muñeca. Todo porque he interpuesto las barras separadoras, ¿eh? Si no llego a poner “////” entre las frases podría parecer que he cortado y pegado dos veces el mismo texto por error; pero esas barritas disuelven cualquier malentendido //// disuelven cualquier malentendido //// disuelven cualquier malentendido... ¿lo veis? Esto podría ser la publicidad de las barritas mismas, el anuncio del signo de las barritas: ADIÓS MALENTENDIDOS //// ADIÓS MALENTENDIDOS //// ADIÓS MALENTENDIDOS //// ADIÓS MALENTENDIDOS... sí, sí, podrían anunciarse así perfectamente pero ¿quién sería el anunciante? ¿Quién puede capitalizar el signo de las barritas? ¿Quién puede decir: «Estamos ganando mucho dinero con los derechos de ////»? OJO AL TRENECITO DE SIGNOS QUE ACABA DE PRODUCIRSE: "////»?" ¿¡Pero qué coño estoy diciendo!? ¿Qué es este formalismo hueco? ¡Es vergonzoso! ¡Baja a la Tierra, Miguel! ¡Hay guerras! 
Sssh, ¿qué os parece la ampliación del trenecito que se ha dado unas líneas más arriba cuando he empezado a quejarme de mi formalismo?: "////»? ¿¡" ¿Y esta de ahora mismo?: "?: ////»? ¿¡" ¿".
Buf, estos anuncios en Facebook siempre acaban por dejarme la sensación mental de GOMA QUEMADA, de mareo y vergüenza... Son repugnantes, en serio. 
Entradas aquí, por favor. Vuestro dinero: http://www.traslarisa.es/artista/34

15 Jan 08:13

Si van a California y solo pueden ver una cosa, visiten el Instituto Salk de Louis I. Kahn

by Pedro Torrijos
Sergioski02

estuviste por ahi maille?

Fotografía: Alfred Essa (CC)

Fotografía: Alfred Essa (CC)

Levanten la vista y verán que hace un espléndido día. Un día claro y fresco. Un día radiante de invierno. Un día de sol. Pero, ¿saben una cosa? Por muy bonito que sea su sol, no hay en el mundo un sol como el sol de California.

Al menos eso es lo que nos dice una fuente de total confianza y fiabilidad: el pop-rock. A saber, los Beach Boys van «de camino a la soleada California»; Frank Zappa vuelve a su casa, al «pueblo del sol»; y los Dead Kennedys colocan a «California por encima de todo». Bueno, en realidad, «California über alles» es una sátira furibunda que hace referencia a la desparecida primera estrofa del himno alemán, y cuya letra tiene más que ver con la dictadura de lo cool que con el benigno clima californiano.

Es lo que tiene un territorio de más de 400.000 kilómetros cuadrados y que es el más poblado de un país lleno de contrastes en un mundo lleno de contrastes: que está lleno de contrastes. Así, en el norte pueden visitar las secuoyas del Parque Nacional de Yosemite, siempre y cuando sus bosques no estén ardiendo en uno de los terribles incendios que asolan el estado cada pocos años. En el centro podrían acercarse a las Case Study Houses que dominan las colinas de Los Ángeles, pero también podrían pasear por Compton o South Central, que fueron el epicentro de la cultura del crack y las bandas —de las gangsta, no de las de pasodobles— en los ochenta y noventa.

¿Y en el sur?

En el sur hay un lugar en el barrio de La Jolla, a pocos kilómetros de San Diego donde encontrarse con el «California Sun» que cantaban The Rivieras. Porque en el Instituto Salk, cada equinoccio, el sol de California se convierte en el sol del mundo.

1. El padre

Itze-Leib Schmuilowsky nació en 1901 en Estonia, si bien en ese momento el país báltico formaba parte del Imperio ruso. A los tres años, mientras jugaba junto a la estufa, se fijó en las piedras de carbón que ardían en el hornillo. Hipnotizado por la luz incandescente, se acercó tanto al carbón que prendió fuego a su babero. El fuego le quemó el pelo y le marcó el rostro con unas cicatrices que le acompañarían el resto de su vida.

En 1906, la familia Schmuilowsky emigró a Estados Unidos por miedo a que el padre fuese llamado a filas en la guerra ruso-japonesa. Se instalaron en uno de los barrios más deprimidos del norte de Filadelfia y cambiaron sus nombres por nombres anglófonos. El pequeño Itze-Leib pasó a ser Louis Isadore. Le llamaban Lou.

Lou vivía con toda su familia en un pequeñísimo apartamento en el ático de un tenement. Los tenements eran edificios habitualmente destinados a acoger a inmigrantes de clase baja y cuyas condiciones de habitabilidad eran tan pobres como los ingresos de sus ocupantes. Pese a que Lou enseguida demostró aptitudes para el arte y la música, su familia ni siquiera tenía dinero para comprar lápices, así que el niño tuvo que fabricar sus propios instrumentos de dibujo con carbón y ramas quemadas. Después ayudaba a la economía familiar vendiendo sus ilustraciones y tocando el piano en las salas de cine mudo. Lou caía simpático a los adultos, hasta el punto de que una señora adinerada le regaló un piano. Como el piano no cabía en su dormitorio sin quitar la cama, Lou decidió dormir dentro del piano.

A Lou no le gustaban los demás niños. Se reían de él y le llamaban caraquemada, así que siempre llegaba el último a clase y siempre salía el primero de la escuela, para no tener que cruzarse con ellos.

En 1915, su padre cambió el apellido familiar por Kahn y Lou se convirtió en ciudadano estadounidense con el nombre por el que sería recordado: Louis Isadore Kahn.

Louis I. Kahn en su época universitaria. Imagen: Mediaworks/Louis Kahn Project Inc.

Louis I. Kahn en su época universitaria. Imagen: Mediaworks/Louis Kahn Project Inc.

Kahn obtuvo el título de arquitecto por la Universidad de Pennsylvania en 1924, pero no abrió su propio estudio hasta 1947. Durante todos esos años, Lou —le seguían llamando Lou— fue incapaz de conseguir encargos de entidad. No comulgaba con la arquitectura de vidrio y acero del movimiento moderno, no parecía interesado en la cara de la normalidad. Vivió todos esos años gracias a los ingresos de Esther Israeli, con quien se había casado en 1930 y que era la madre de su hija Sue Ann, nacida en 1940. De hecho, montó su despacho gracias al dinero que había ahorrado Esther.

En 1951 fue invitado como arquitecto residente de la Academia Americana de Roma. Viajó por Italia y Grecia y Egipto y en la arquitectura de la Antigüedad encontró lo que estaba buscando y lo que le separaba de sus coetáneos. Luz y materia. Persistencia. Atemporalidad.

El problema es que la búsqueda de su arquitectura era un reflejo de la búsqueda de su vida, y lo que funciona en un plano no siempre funciona en el otro.

Tras regresar de Europa, Lou comenzó una relación con Anne Tyng, la única mujer de su estudio y con quien tuvo a su segunda hija, Alexandra, en 1953. Lou prometió a Anne que dejaría a Esther y que comenzaría una nueva vida con ella; incluso llegó a raspar su dirección del pasaporte como prueba de que iba a hacerlo. Pero nunca lo hizo. Se separó de Anne en el 56 y, tres años después, comenzó una nueva relación con la paisajista Harriet Pattison, que dio a luz a su único hijo, Nathaniel, en 1962. También prometió que se casaría con ella, pero nunca se separó de Esther.

Lou era como Kahn: evitaba la normalidad. Su vida era su trabajo. «Nunca fue una persona casera. Prácticamente vivía en el estudio», dijo Anne Tyng en el formidable documental Mi arquitecto: El viaje de un hijo, dirigido por Nathaniel Kahn y que fue nominado al Óscar en 2003.

Lou y Nathaniel. Imagen: Mediaworks/Louis Kahn Project Inc.

Lou y Nathaniel. Imagen: Mediaworks/Louis Kahn Project Inc.

En privado, siempre consideró a sus hijos como miembros de su familia, pero jamás los reconoció en público. Les mandaba cartas y postales en cada uno de sus viajes y les visitaba todos los meses, pero siempre a escondidas, siempre de espaldas a la normalidad. Lou era un hombre de enorme carisma. Un hombre sociable, locuaz y encantador; pero no terminaba de considerar a las demás personas como sus iguales. A sus hijos biológicos les regalaba el escaso tiempo que le quedaba entre las obras. Sus verdaderos hijos eran sus edificios.

Lou prefería ser Kahn.

2. El arquitecto

En 1959, el virólogo Jonas Salk encargó a Louis Kahn la construcción de sus nuevos laboratorios. Salk era mundialmente famoso por desarrollar la vacuna de la polio y necesitaba un edificio para seguir desarrollando sus investigaciones. Los requisitos iniciales eran muy leves; apenas espacios para laboratorio cómodos y del tamaño suficiente, y vestuarios adecuados para los investigadores y el resto de trabajadores del complejo. El resto del programa se fue moldeando en conversaciones entre Salk y Kahn; de hecho, el propio lugar donde se levantaría el nuevo edificio tampoco estaba completamente prefijado en el momento de realizar el encargo. Salk tenía a su disposición varios terrenos de concesión municipal a las afueras de San Diego, en el barrio de La Jolla. Por allí pasearon el virólogo y el arquitecto en largas tardes de primavera discutiendo el tamaño, las necesidades e incluso el tono de la nueva construcción. Caminaban y hablaban y escuchaban y tomaban notas entre los pinos y el océano Pacífico.

Claro, el océano.

Tras unos primeros anteproyectos, Kahn decidió la forma y el lugar. Era extraordinariamente sencillo, casi obvio: dos edificios longitudinales paralelos y orientados al oeste puro. A poniente. A la puesta de sol sobre el Pacífico.

Planta definitiva del Instituto Salk. Arriba y abajo, los edificios de los laboratorios.

Planta definitiva del Instituto Salk. Arriba y abajo, los edificios de los laboratorios.

Pero esta definición no es una síntesis abstracta del edificio; el Instituto Salk es así. Dos pastillas de hormigón visto que albergan los laboratorios y que se levantan paralelas según un eje este-oeste. Porque la arquitectura de Kahn buscaba la presencia atemporal de la historia y, como la vida de Lou, parece eludir la escala intermedia, la normalidad. Las fachadas y los espacios no hacen referencia al hombre, las ventanas y los huecos no tienen escala comprensible salvo para la propia materia y la luz. Kahn construye en la poesía del tiempo.

Fotografía: Jun Seita (CC)

Fotografía: Jun Seita (CC)

Sin embargo, Kahn también quería hacer un regalo a los hombres y mujeres que iban a trabajar en el Instituto Salk, a las personas que jugarían en su edificio. Por eso planteó un gran patio arbolado entre los laboratorios, un lugar para que los investigadores descansaran a la sombra, protegidos del sol de California. Le enseñó el diseño inicial a Luis de Barragán, al que consideraba un maestro del paisaje, el espacio abierto y las articulaciones entre el exterior y el interior. «No», le contestó el formidable arquitecto mexicano, «No hay árboles, no hay sombra. El regalo es el cielo y el océano».

El regalo era el sol. Así, a los laboratorios le nacen los estudios privados de los investigadores. Lugares para descansar girados en diagonal hacia el Pacífico como cabezas que alargan el cuello para asomarse. Ojos telescópicos con piel de madera —tan distinta al hormigón— que se amontonan casi planos cuando los miras desde el mar, pero que se alargan hacia el oeste buscando la luz.

Fotografías: Jason Taeillious (CC)

Fotografías: Jason Taeillious (CC)

«No», dijo Barragán, «El regalo es el cielo y el océano».

Ahora es cuando les cuento que, para los arquitectos modernos, la simetría es prácticamente un tabú. Nos lo enseñan en las escuelas y las universidades y, hasta cierto punto, tienen razón: la simetría es la expresión más artificial de la arquitectura. Pese a los siglos de historia en los que fue casi un mandato, lo cierto es que la simetría no responde a los usuarios de los edificios; no dialoga con las circulaciones ni con el entorno ni con las verdadera realidad funcional e incluso emocional, sino que es una imposición de los arquitectos. Pese a que nuestra anatomía es esencialmente simétrica, la simetría arquitectónica es hermética al hombre.

Quizá por eso, el patio del Instituto Salk es perfectamente simétrico. Porque, aunque los investigadores consideran al edificio como un lugar extraordinario donde la serenidad del cielo y el océano estimula su trabajo, en realidad, Kahn no dialoga con ellos. El patio entre el hormigón pone al hombre frente a fuerzas mucho más antiguas y más poderosas. El regalo es el agua y el silencio.

En el centro, un eje. No hay árboles ni sombra, solo el pavimento de mármol y un canal de recorrido continuo. Una acequia que burbujea constantemente hacia el sol del equinoccio, fluyendo en la simetría del tiempo.

Fotografía: Naquib Hossain (CC)

Fotografía: Naquib Hossain (CC)

3. El sol del mundo

El Salk Institute for Biological Studies se inauguró en 1965. En sus cincuenta años de trayectoria han trabajado en él hasta once científicos que recibieron el Premio Nobel y es considerado mundialmente como uno de los laboratorios punteros en biomedicina y neurociencia. Poco después de la inauguración del Instituto Salk, Louis Kahn fue elegido académico de la National Academy of Design. En 1968 fue seleccionado como miembro de la American Academy of Arts and Sciences. En 1971 recibió la Medalla de Oro del American Institute of Architects y en 1972 fue condecorado con el mismo galardón del Royal Institute of British Architects.

Fotografía: Naquib Hossain (CC)

Fotografía: Naquib Hossain (CC)

Louis I. Kahn tenía más de setenta años y era uno de los arquitectos más importantes de América y posiblemente, el más libre e independiente de todos. Y el Instituto Salk era su obra más intrínsecamente ligada a la tierra y al cielo. Su edificio más intenso y más poético. Con el tiempo, se convirtió en centro de peregrinación para amantes del arte y la arquitectura de todo el planeta. Curiosamente, también es uno de los lugares preferidos por los sandieguinos para hacerse fotos de boda.

Sí, el Instituto Salk era un edificio formidable que resumía el posicionamiento de su arquitecto respecto a la materia y la luz. Respecto al hombre y a la historia. Pero Kahn siguió trabajando sin descanso y construyendo por todo el mundo. En Texas y en New Hampshire, y también en la India y Pakistán. Lou tenía más de setenta años y seguía visitando a sus tres familias cada mes. Siempre a escondidas, en los ratos que le dejaban los viajes y el control de sus obras. Siempre haciendo promesas. Siempre huyendo de ellas.

Kahn regresaba de Dacca una tarde de marzo. Había aterrizado en el aeropuerto JFK y había llegado a la Penn Station de Nueva York a la espera de coger un tren camino de Filadelfia. En medio del lobby de la estación sintió un fuerte golpe de calor; lo atribuyó al cansancio del largo vuelo transoceánico. Solo necesitaba refrescarse un poco, pensó, así que fue a uno de los aseos públicos de la terminal. Se quitó la chaqueta, se aflojó la pajarita y se lavó bien la cara, pero el agua no ayudó. Apenas podía respirar. El calor. El calor y el dolor. El dolor en el brazo y en el pecho retorció su rostro por encima de las cicatrices que le habían acompañado toda la vida.

Louis Isadore Kahn murió de un fallo cardiaco el 17 de marzo de 1974 en un baño de caballeros de la Penn Station. Quizá fue por problemas de comunicación entre las policías de Nueva York y Filadelfia o puede que fuese porque había raspado la dirección de su pasaporte, pero su cuerpo permaneció durante dos días en la morgue del Bellevue Hospital de Manhattan sin que nadie lo reclamase. Nadie de su estudio. Tampoco Esther ni Anne ni Harriet.

Pese al enorme éxito de sus obras, Kahn murió con la cuenta corriente llena de deudas. A su funeral celebrado en el cementerio Montefiore de Filadelfia acudió un buen número de personalidades de la arquitectura y la cultura norteamericana. También acudieron Esther, Anne y Harriet, acompañadas de Sue Ann, Alexandra y Nathaniel. Era la primera vez que los tres hijos se veían. El pequeño tenía once años y llevaba entre las manos la última postal que le había enviado su padre desde la India. Decía así: «Mi querido niño, la arquitectura de aquí es como el pan de jengibre para nosotros. Para la gente del este es una expresión de placer. Pienso en ti todos los días. Con todo mi amor, Papá». Pero incluía una postdata: «Tu padre no se siente demasiado como un héroe de cuento. Algún día espero ser capaz de enseñarte a ser mejor hombre de lo que soy yo».

Lou nunca fue un buen padre y quizá tampoco fue un buen hombre. Su única auténtica preocupación era la persistencia de su trabajo en el recorrido de la historia. Tal vez por eso, Kahn fue un arquitecto libre de modas y de tendencias y de símbolos. Un arquitecto que construyó por encima de las escalas y que, fascinado desde que era un niño junto a la estufa, siempre quiso poner al ser humano en contacto con la luz.

Y sin embargo, en el Instituto Salk hizo mucho más que eso.

Fotografía: Carol M. Highsmith (CC)

Fotografía: Carol M. Highsmith (CC)

Porque la mirada entomológica, casi bioquímica, de Louis Kahn respecto al hombre distorsionó profundamente la forma que tenía de comprender a su familia e incluso su vida, pero sirvió para enseñarnos, con su arquitectura, una de las realidades más hermosas y más despiadadas de la condición humana.

Si visitan el Instituto Salk en la tarde del equinoccio, querrán ver la luz flotando sobre la alberca y serpenteando hasta la primera rendija entre el mármol bajo sus pies. Querrán ver cómo los rayos caen planos y espesos sobre el horizonte. Pero en realidad, si se detienen unos minutos sin prestar atención, despreocupados como Toquinho y Vinicius en su Tarde em Itapoã, vivirán una experiencia tan alejada del hombre como necesaria para entender lo que somos: apenas motas de polvo en la piel del cosmos. Accidentes en el tiempo.

Sentirán la rotación de la Tierra.

Un ligero cosquilleo, una leve desorientación, una separación ingrávida casi imperceptible. Radián a radián, metro a metro, centímetro a centímetro, en el curso continuo de cada fracción de segundo, notarán como el planeta gira sobre su eje invisible. Hasta que, en el último instante del último día del invierno, el mundo se alinea simétrico entre ojos de madera y hormigón, en la rampa de lanzamiento de un viaje estelar. Un viaje a nuestra estrella. Un viaje al sol de California.

Fotografía: Sameer Mundkur (CC)

Fotografía: Sameer Mundkur (CC)

15 Jan 08:11

Las eternas muertes de Fidel

by admin
Hoy murió Fidel Ayer murió Fidel La semana pasada murió Fidel Hace un mes murió Fidel Un año ha pasado de la muerte de Fidel 10 años atrás moría Fidel En un atentado (hace 30 años) es asesinado Fidel Seguramente mañana también morirá Fidel Y Fidel solo los mira Y se sonríe Y mirándose al [...]
14 Jan 13:48

Cómo 'aparcar' un ferry antes de desguazarlo [VÍDEO]

by noreply@blogger.com (Antonio Martínez Ron)
Sergioski02

como pa no ver el video con ese titulo. Luego decepciona. que va esta tremendo. No en serio no es pa tanto no lo veais.

THUMBFERRY

El barco que vais a ver en el vídeo es el M/F Ostend Spirit, también conocido como MS Pride of Calais, un ferry de 160 metros de eslora que durante años (entre 1987 y 2012) prestó servicio en el Canal de la Mancha llevando a la gente entre Dover y Calais. Hasta que en noviembre de 2013 lo llevaron hasta esta playa de Turquía. Atentos, porque merece la pena:



Esta maniobra de varado tan aparentemente salvaje debe de ser habitual en este tipo de áreas de desguace, a juzgar por la falta de reacción de los paisanos que se ven fugazmente en el vídeo. El barco se dirige intencionadamente hasta la arena a gran velocidad para que quede sobre el el terreno y allí se pueda proceder a su desmantelamiento. Tenía este vídeo guadado por ahí, pero es tan 'Fogonazos', que no me he resistido a recuperarlo ;)

Entrada publicada en Fogonazos http://www.fogonazos.es/
13 Jan 13:11

Cosas que solo pueden suceder en Galicia

by Manuel de Lorenzo

«Y tú, anda a tu casa y ármate, porque te voy a matar», le dijo José Arcadio Buendía a Prudencio Aguilar el domingo que por fin le ganó una pelea de gallos. La amenaza, que terminó en tormento y este en huida, serviría al autor de Cien años de soledad para fundar Macondo varias páginas más tarde. «Diez minutos después volvió con la lanza cebada de su abuelo. En la puerta de la gallera, donde se había concentrado medio pueblo, Prudencio Aguilar lo esperaba. No tuvo tiempo de defenderse».

No sabría decir qué es lo que más me atrae de la prosa de García Márquez. Tono, estilo y ritmo se confunden en ese costumbrismo insoportable del que nacen paisajes pegajosos y anacrónicos como pozos de brea, de los que es imposible escapar. Sus personajes, inalcanzables, sumidos para siempre en ambientes enrarecidos y gobernados por rutinas distorsionadas y códigos caóticos, se normalizan sin embargo a lo largo del relato hasta que uno siente que ha sido profundamente derrotado y que solo volverá a cruzarse con ellos en el universo del escritor colombiano… Pero no es así. Existe un lugar más allá de los libros en el que también se ignora lo ordinario. Un pequeño territorio confuso y descentrado, ajeno al orden y acaso detenido en el tiempo, donde la realidad hace trizas la ficción. Su nombre es Galicia y, háganme caso, habelas hailas.

Discute en un bar, se va, vuelve vestido de buzo y dispara con un arpón (La Voz de Galicia)

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Imagen: La Voz de Galicia.

Lo típico que te encaras con alguien, te vas un momento a ponerte la escafandra y sin darte cuenta te has metido en una pelea. ¡En menudo lugar deja esto a la bravata de José Arcadio Buendía! Nuestro protagonista, natural de Moraña, provincia de Pontevedra, y cuyas iniciales son L.S.D. porque a veces solo hace falta un buen nombre para construir un destino, se percató tras la riña de que únicamente tenía a mano un arpón, y en un ejercicio de coherencia formal se tomó la molestia de vestirse en consonancia con su arma y presentarse en el bar vestido de buzo. «No vayan a decir en Moraña que no sé combinar atuendo y complementos», debió de pensar L.S.D., quien tenía que estar realmente cabreado para continuar queriendo agredir a alguien después de ir hasta su casa, quitarse la ropa, buscar el traje de submarinismo, enfundarse en él y volver hasta el bar. Eso es tenacidad, sí señor.

Detenido por pinchar las ruedas a 70 coches porque «hay poco aire en el mundo» (Antena3)

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Imagen: Antena3.

Otro pontevedrés, pero esta vez de Vigo —el único barrio de Ourense que da al mar—. Se ve que al cumplir los veinte años tuvo una epifanía gracias a la cual comprendió que «hay poco aire en el mundo y las ruedas tienen mucho». O al menos eso es lo que declaró ante la policía tras ser detenido. Menos mal que hay gente que piensa en el bienestar de los demás. Sus vecinos sabrán recompensárselo.

Luego os extrañáis de que en Galicia os contestemos «depende» cuando nos preguntáis por dónde se va a algún sitio

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Fuente: Raúl Ordóñez.

Poco antes de asesinar a Stephen Albert, Jorge Luis Borges escribía: «A diferencia de Newton y de Schopenhauer, su antepasado no creía en un tiempo uniforme, absoluto. Creía en infinitas series de tiempos, en una red creciente y vertiginosa de tiempos divergentes, convergentes y paralelos. Esa trama de tiempos que se aproximan, se bifurcan, se cortan o que secularmente se ignoran, abarca todas la posibilidades». En algún punto cerca de Ourense y Monforte, los más ancianos cuentan que El jardín de senderos que se bifurcan comenzó a adquirir forma en la mente de Borges tras saber de este lugar. Tal vez en alguno de esos senderos Ourense aún conserve la U de su nomenclatura oficial. Quién sabe.

Acuchilla a un informático que le estaba «hartando con sus tonterías»

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Fuente: Qué canteo.

Veamos. Por un lado está F.G., el típico gracioso sin gracia —algo extraño, habida cuenta de que se trata de un informático y además es pontevedrés—. Por otro lado tenemos a J.L., un hombre cansado, muy cansado, de las bromas de F.G. Una mañana, recién llegados a la oficina, F.G. preguntó a J.L. si sabía dónde estaba la calculadora, a lo que este contestó que buscase en los cajones. «¡Pues agárrame los cojones!», respondió el astuto F.G., quien había urdido un complejo y diabólico plan de manipulación dialéctica para llevar a J.L. a donde él quería y poder mofarse así mediante una rima soez que probablemente, y siempre según fuentes policiales, habría llevado preparada de casa. J.L., en un acto lógico y necesario, sacó entonces un abrecartas y se lo clavó doce veces a F.G, quien terminó hospitalizado pero fuera de peligro. A día de hoy todavía no comprendo por qué fue noticia la reacción del bueno de J.L.

El fiscal dice que un hombre pegó a otro «porque le llamó Melendi» (La Región)

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Fuente: La Región.

Hace varias décadas, en plena orgía después de un concierto, Mick Jagger echó de menos a Charlie Watts. A su alrededor, en una suite insomne dominada por las drogas y el alcohol, estaban los demás miembros de su banda, algunos amigos, parte del personal técnico y docenas de chicas desnudas follando con cualquiera que se abriese la bragueta ilusionadas con caer, entre polvo y polvo, en la entrepierna de algún Rolling Stone. Watts sació sus diferentes apetitos antes que los demás y se marchó a su habitación, cosa que disgustó a Jagger. Levantó el teléfono, pidió a recepción que le pusiesen con Charlie y cuando este contestó le dijo: «¿Dónde está mi pequeño batería?». Al cabo de un rato, Watts entró en la suite y le noqueó de un puñetazo. «Yo no soy tu pequeño batería —sentenció—. Tú eres mi maldito cantante».

Cualquier motivo es bueno para tumbar a otro hombre de un derechazo. Qué clase de seres civilizados seríamos si no. No está muy claro por qué Vargas Llosa mandó al suelo a García Márquez, aunque las malas lenguas dicen que el colombiano se beneficiaba a la esposa —y prima— del peruano con la excusa de ayudarla a vengarse de su marido por sus continuas infidelidades. Pasión de gavilanes. Tampoco si la frase con la que Materazzi puso fin a la carrera de Zidane después de que este intentase detener los agarrones del italiano ofreciéndole la camiseta al final del partido fue «prefiero a la puta de tu hermana», como al parecer confesó en 2007. Lo que es seguro es que Julio Mario S.C., de treinta y ocho años de edad, en la madrugada del día 18 de enero de 2009 agredió a E.B.F. porque este último se dirigió a él llamándole «Melendi». Nada que objetar.

Regálase can bravo como a puta co pariu, ou págase pra que o leven

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Fuente: Hugo Babarro.

La traducción exacta de este cartel cuya fotografía me envió por WhatsApp mi buen amigo Hugo Babarro es: «Se regala perro bravo como la puta que lo parió, o se paga para que se lo lleven». Qué angustia. Ese texto solo puede ser fruto de la frustración y el odio. Un odio inmediato. Instantáneo. Propio de quien lo redacta apenas unos segundos después de ser mordido por el animal, como un acto reflejo. Nótese que se describe un perro bravo «como la puta que lo parió», lo que indica una aversión manifiesta e insana. Además se ofrece la opción de pagar a alguien para que se lleve a la bestia si nadie la quiere regalada, posibilidad que debe de considerarse muy probable para contemplarla desde el principio, a la desesperada. Como el seguro de vida que firmas antes de escalar el Everest.

Para ilustrar su anuncio, y a pesar de lo instintivo de su reacción, el dueño tuvo a bien insertar la imagen de un monstruo canino que después de saltar más de metro y medio está a punto de mutilar la cara de una sonriente señorita a lo Luis Suárez. Un crack, el tío.

Desahuciado del Land Rover en el que vivía en Xinzo de Limia (La voz de Galicia)

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Fuente: La voz de Galicia.

Si hay un lugar en el que te pueden desahuciar de un Land Rover, es Galicia. Qué orgulloso estaría de sus compatriotas don Ramón María del Valle-Inclán.

Un hombre de 39 años pereció aplastado en Orense por una gran roca mientras practicaba la zoofilia con una gallina (El Faro de Vigo)

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Fuente: El Faro de Vigo.

«El interrogatorio fue para José Arcadio Segundo una revelación. No le sorprendió que el padre le preguntara si había hecho cosas malas con mujer, y contestó honradamente que no, pero se desconcertó con la pregunta de si las había hecho con animales. El primer viernes de mayo comulgó torturado por la curiosidad. Más tarde le hizo la pregunta a Petronio, el enfermo sacristán que vivía en la torre y que según decían se alimentaba de murciélagos, y Petronio le constó:

—Es que hay cristianos corrompidos que hacen sus cosas con las burras.

José Arcadio Segundo siguió demostrando tanta curiosidad, pidió tantas explicaciones, que Petronio perdió la paciencia.

—Yo voy los martes en la noche —confesó—. Si prometes no decírselo a nadie, el otro martes te llevo.

El martes siguiente, en efecto, Petronio bajó de la torre con un banquito de madera que nadie supo hasta entonces para qué servía, y llevó a José Arcadio Segundo a una huerta cercana. El muchacho se aficionó tanto a aquellas incursiones nocturnas, que pasó mucho tiempo antes de que se le viera en la tienda de Catarino».

Los mismos paisajes pegajosos y anacrónicos, como pozos de brea. Los mismos personajes sumidos en ambientes enrarecidos y gobernados por rutinas distorsionadas y códigos caóticos. Las cosas que suceden en Galicia parecen pensadas por un autor inmisericorde.

El pie de foto, en inglés, dice: «Este español de 39 años estaba teniendo relaciones carnales felizmente con un pollo cuando tanto él como el pájaro fueron machacados por una enorme roca. Irónicamente, parece que fueron sus empujones los que provocaron que la piedra se desplazase». No sé ustedes, pero yo advierto cierto recochineo en la descripción. Lo que faltaba. A ver si ahora no va a poder uno follarse a una gallina y morir en el intento sin que la prensa se pitorree. Herminio R.C. fue un romántico incomprendido. Descanse en paz. Que Dios lo tenga en su gloria en algún corral.

Villapene

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Fuente: El Correo.

En fin.

«Cuando la necesidad nos arranca palabras sinceras, cae la máscara y aparece el hombre» (Tito Lucrecio Caro)

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Fuente: La Voz de Galicia.

Analicemos qué necesita esta persona. Busca una mujer para cuidar de un anciano, pero establece nítidamente qué condiciones debe reunir y qué cualidades invalidarían la candidatura. Al fin y al cabo, hay cosas que no se pueden dejar en manos del azar.

Debe ser ourensana, de treinta y cinco a cuarenta y cinco años, soltera, amante de los animales y la naturaleza, limpia, pulcra —si solo es limpia no es suficiente—, pero atención, ¡también debe ser velluda! Es decir, en caso de que encuentre una mujer que cumpla todos los requisitos pero no tenga abundante vello corporal, no le sirve. Hay que estar mal de la azotea.

Entre las virtudes que las candidatas no pueden tener se encuentran el alcoholismo, el tabaquismo, la descendencia, manías religiosas o políticas, juicios pendientes, cargas familiares, el estreñimiento y las insuficiencias pulmonares. Toma ya. No deja de asombrarme la precisión de quien exige que la cuidadora no padezca de insuficiencia pulmonar. No es una condición al uso, no. Las insuficiencias pulmonares, en concreto, no están permitidas. Y puedo entenderlo, no crean. Tal vez se trate de un anciano con sobrepeso y dificultades motoras al que hay que desplazar de un lado a otro. ¿Pero y el estreñimiento? ¿Cómo carajo puede afectar a la eficacia de la cuidadora lo regular o irregular de sus deposiciones?

Lo mejor es el final. «Yo: igual condiciones». Genial. Sublime. «No os preocupéis, chicas, yo también parezco un oso, respiro bien y cago de puta madre». Supongo que la aclaración lo explica todo.

Adelina Fernández Medela, la sanadora gallega que trató a Jordi Pujol (La Voz de Galicia)

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Fuente: La Voz de Galicia.

Qué foto, señores. ¡Qué foto! No le falta ni un detalle. Pero no nos desviemos. Que Pujol contratase los servicios de una sanadora gallega es una de esas cosas que en Galicia siempre serán noticia. Ahora bien, la opinión que ella pueda tener del ex molt honorable president solo puede tener un destino: todas las portadas. «Pujol es un piojoso y un atontado, un papanatas. Ni un vaso de agua me dio». Debemos tener presente lo mucho que los gallegos valoran la hospitalidad, y no ofrecer un refrigerio a Adelina es un detalle muy feo, qué diablos. Claro que primero habría que determinar tanto si ella fue merecedora de la generosidad de su célebre paciente como si él estaba en disposición de agradecer nada. Al fin y al cabo, y si Balzac tenía razón, la ingratitud proviene de la imposibilidad de pagar, y todos sabemos que el pobre Jordi lleva décadas a dos velas.

Si se puede cerrar una finca con un somier, se puede hacer cualquier cosa

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Fuente: La Voz de Galicia.

Me sorprende lo mucho que algunos desprecian el feísmo. Donde otros ven un cobertizo toscamente construido con uralita o una casa que a pesar de llevar años habitada nunca ha sido pintada o restaurada, yo veo pragmatismo. Donde algunos ven caminos sin asfaltar o farolas fundidas desde la Segunda República, yo veo austeridad y eficiencia energética. La heterogeneidad arquitectónica, personalidad. La reutilización de objetos, reciclaje. Es inherente al carácter gallego otorgar a cada cosa la importancia que merece y nada más. No es una cuestión de dejadez o vagancia. Si tu casa es acogedora, cómoda, te protege del frío y la lluvia y te agrada su decoración, ¿qué más da que por fuera haya desconchones o cada lado esté revestido de un material diferente? Esa no es la parte que tú ves ni disfrutas. Es la parte que ven los demás, y me parece muy sano que aquí no exista esa clase de competición. Si quieres cerrar una finca y tienes a mano un par de somieres, adelante. Y si quieres que los coches no circulen a más de 40 km/h por tu zona, buena es la tapa vieja de un váter. Pero eso sí, la Ciudad de la Cultura que siga bien recubierta con baldosas de mil euros la unidad para que diga bien bonita. Cualquier cosa menos tolerar el feísmo en el monte Gaiás.

Quiso tener sexo con una puerta y acabó preso

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Fuente: Qué Canteo.

El broche de oro. Al ver que no era capaz de abrir la puerta, pensó que tirársela tampoco era tan mala idea. Restregó su pene hasta eyacular y se marchó a esperar el autobús.

En Galicia existen personajes así. Escenas así. Situaciones en las que no es difícil apreciar el vínculo de esta tierra con la locura. Con lo irreal. En las que se advierte la particular naturaleza de un lugar colmado de magias, supersticiones y felices excentricidades. Como sacado de una novela de Gabriel García Márquez.

Esta última imagen no pertenece a un periódico gallego. No es algo que haya sucedido en Galicia, y eso me reconforta. Es agradable saber que hay otros mundos llenos de locos. En realidad, sería excelente descubrir que en todas partes lo irracional tiene tan perfecta cabida como aquí o en Macondo. Pero mientras, yo me quedo en Galicia. Porque no creo que haya un sitio más lógico y cuerdo para vivir. O para morir cepillándose a una gallina.

13 Jan 13:09

Venga, tío, que no vienen coches por @alesitomais


13 Jan 13:08

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12 Jan 18:33

Cebollas egipcias, las cultivas una vez, las disfrutas de por vida

by Raul Mannise
La cebollas y los ajos eran algo muy común en la dieta del antiguo Egipto, entre las variedades que consumían con mayor frecuencia, estaban las cebollas aéreas, caminantes o egipcias. Yo las conocí hace...
12 Jan 18:32

¿Hemos convertido a los perros en tamagotchis?

by Claudio Molinari

Ocurre todos los días: a la hora del desayuno y al caer el sol, ejércitos de ciudadanos salen a pasear a sus perros. Soñolientos por la mañana, y por la noche agotados tras la jornada de trabajo, ellos siguen paseando fielmente a su amigo más fiel.

Desde ya, los amantes de los gatos ni tan siquiera intentan comprender el fenómeno; los perros les parecen apestosos, chillones y demasiado dependientes. Un perro aullando de soledad a la salida de la tienda es un hecho frecuente, tan habitual como el ‘faldero’ viajando a cuerpo de rey en un bolso hacia el aeropuerto. Y es que muchos amos quieren que sus   perritos viajen en avión, en la cabina.

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¿Por qué ese vínculo tan fuerte? Se sabe que la mascota más numerosa de occidente es el felino y que -detalle- no necesita ser paseado. Los perrófilos consideran que los felinos son «fríos y distantes», como si los sentimientos jugaran un papel fundamental. Y quizá sea así, quizá aquellos se sientan más solos y necesiten más amor.

 

El protoperro

Arqueólogos y antropólogos coinciden en que 45.000 años atrás los lobos  dominaban la tierra. Organizados en manadas compactas, cazaban bestias mucho más grandes y fuertes que ellos mismos. El hombre prehistórico lo admiraba y lo temía, pero también él se trasladaba en grupos pequeños y se establecía en distintos sitios según la temporada. Los científicos especulan que ciertas manadas comenzaron a seguir a los humanos, alimentándose de los restos que estos dejaban tras de sí en las lindes de sus campamentos. Conscientes de los beneficios mutuos, unos y otros comenzaron a respetarse.

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Unos 32.000 años atrás, la población mundial apenas sumaba un millón de individuos y en tal adversidad eran los lazos de familia lo único que mantenía con vida a los humanos. Lazos muy similares unían a las manadas de lobos, y poco a poco esa lealtad antes intrínseca empezó a practicarse entre ambos grupos. Pero la domesticación no ocurrió de un día para el otro. Llevó otros 8.000 años para que el hombre utilizara al  lobo como un sistema de alarma y de protección, y este a los humanos a modo de familia extendida.

Los milenios fueron transcurriendo y esa unión flexible se afianzó. Robert Wayne, profesor de Ecología y Biología Evolutiva de la UCLA, lo explica: «Lo más importante fue el cambio que separó a esos lobos mansos, seguidores de sus amigos humanos, de aquellos que se mantenían separados debido a su aislamiento geográfico y fuerte territorialidad».

La  primitiva ingeniería genética del hombre prehistórico y su producto iban a cambiar el futuro de la sociedad para siempre.

 

Lo que necesitas es amor

El hombre creó al perro porque lo necesitaba: este le advertía del peligro, le ayudaba a cazar e incluso lo protegía con su vida. El nuevo animal, por su parte, aceptó a su amo porque lo consideraba un proveedor de alimento y un guía. Hoy, ni unos ni otros viven entre fieras y peligros mortales, pero esa estrecha relación –esa adopción por mutua necesidad de compañía— sigue vigente.

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Aunque la publicidad afirme lo contrario, en la actualidad nada indispensable nos falta: no tenemos que jugarnos la vida para atrapar jabalíes y bisontes (basta bajar al supermercado), no nos acechan depredadores sanguinarios (los exterminamos o nos los comimos a todos), y no necesitamos familia de pertenencia porque la mayoría vivimos  rodeados de varios millones de individuos neuróticos (de hecho deseamos recuperar urgentemente algo de soledad).

¿A qué se debe esta relación entre amo y perro? Es probable que, en su evolución hacia la sociedad de masas, el hombre fuera perdiendo los lazos que 30.000 años atrás le resultaron indispensables para luchar codo a codo con sus congéneres, para poder enfrentar la adversidad.

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Nadie quiere a Darwin

Es evidente que el ser humano ha evolucionado, si bien se ha mantenido idéntico a sí mismo en ciertas áreas y ha involucionado en otras. Es cierto que nuestras vidas son más largas, pero también son más aburridas,  menos aventureras. Puede que viajemos a Nueva Guinea, pero lo hacemos en avión, con reserva de hotel, aire acondicionado y minibar; y muy pronto añoraremos nuestra vida cómoda, ordenada y previsible. Y echaremos de menos el sofá, ese templo donde disfrutamos de las aventuras del desquiciado que sale a descubrir lugares de ensueño, comidas exóticas y nuevas especies de mosquitos.

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El mejor amigo del hombre ha seguido un camino parecido. Se ha convertido en un animal dócil, débil y predecible. Incluso en su aspecto físico se ha tornado risible: generalmente pertenece a una raza, se reproduce solo con los de su misma alcurnia canina, y se ha convertido en un accesorio de moda móvil. Algo así como un tamagochi con pulso.

Lo antedicho habla volúmenes de los socios de este partnership tan curioso: los dos viven una vida cada vez más confortable y carente de asombro, los dos se necesitan, al punto de llegar a reemplazar al compañero natural del otro; y ambos han olvidado lo que significa luchar por supervivir.

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Muchos dirán que esto es el progreso, otros que ya es hora de que nuestro amigo fiel vuelva a ser un poco más independiente, más arriesgado, más lobo. Y tal vez sea hora también de que nosotros hagamos lo mismo y volvamos a ser, aunque sea de a ratos, un poco más libres, más temerarios, más protohombres.

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12 Jan 14:38

Todo lo hago mal por @RatuLee


12 Jan 14:28

Geografía

11 Jan 01:27

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Sergioski02

mea estando empalmaqted, eso es dificil



09 Jan 21:28

Gentrificación en Venecia: la dictadura del mercado económico

by Vicente Mora

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Las impactantes imágenes de gigantescos cruceros sobre las históricas fachadas venecianas documentan gráficamente una realidad que no nos planteamos cuando visitamos la ciudad. ¿Quién vive en Venecia y de qué viven? El documental “El síndrome Venecia” nos relata una realidad que es común en muchas ciudades: el poder económico se antepone a las necesidades sociales urbanas produciendo un proceso donde la masificación de turistas desplaza la cotidianidad; la gentrificación en Venecia.

“58.000 personas viven actualmente en Venecia, una cantidad parecida a la que habitaba en la ciudad italiana tras la gran peste de 1438. Una cifra que disminuye cada año debido al turismo masivo. Un éxodo de los verdaderos venecianos, que huyen de las masas de visitantes que llegan cada día y que están destruyendo la ciudad de los canales. Antes que acabar con Venecia acabarán con sus ciudadanos y sus costumbres, ya en peligro de extinción.

Un problema que analiza El síndrome de Venecia, ganador del premio al Mejor documental en el Urbanfestivaltv que ha tenido lugar esta semana en La casa encendida. Un filme que analiza cómo el turismo sin control está llevando a Venecia a convertirse en una versión de Eurodisney, como critica su productor Valerio B. Moser.”

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“La presión de los lobbies

El productor de El síndrome de Venecia admite que la inacción de los políticos está condenando a muerte a la ciudad, que terminará convertida en un museo al aire libre si nadie lo evita, pero cree que uno de los principales problemas es la presión que los lobbies ejercen en los cargos públicos.

Otro de los problemas que ha conllevado el turismo masivo es la especulación inmobiliaria. El precio de la vivienda en Venecia ha alcanzado cifras que muy poca gente se puede permitir. El documental da un precio escandaloso: 12.000 euros por metro cuadrado. Para comparar, una vivienda en el centro de Madrid tiene un precio de 3.650 euros por metro cuadrado.

Además el gobierno no pone medidas a esta especulación, permitiendo que el mercado se autorregule. Esto ha contribuido al éxodo de sus habitantes, ya que si no tienen una casa comprada acaban yéndose a otras partes de Italia, especialmente la gente joven, que como se dice en el d.ocumental “no tienen futuro, o venden figurillas de cristal en la plaza o se van”. O vivir del turismo o escapar. No hay otra opción para una ciudad que recibe más cruceros al día que Nueva York”

(via elconfidencial.com)

 

 

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09 Jan 18:19

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09 Jan 07:43

asylum-art: A new selection of satirical illustrations by John...





















asylum-art:

A new selection of satirical illustrations by John Holcroft, who takes a critical look but full of humor about our society and its excesses. John Holcroft is a British illustrator based in Sheffield, whose unique style illustrations are published in many newspapers and magazines, such as The Guardian and The Economist.