
La gente de Dadaviz ha diseñado este mapa con los colores de pelo de los actuales mandatarios de cada país, donde se puede observar una prevalencia de los castaños y canosos. Los morenos lo llevamos crudo. Fuente.
Sergioski02Aqui si que me veo incapaz de sacar nada valioso de esta mierda
Sergioski02como no gane ya no se puede hacer nada
La #ManuelaManía ha conquistado las redes sociales. Manuela Carmena, la candidata del frente ciudadano #AhoraMadrid a las elecciones municipales de Madrid, ha pasado de ser una desconocida a un icono pop. La ola de creatividad – carteles, ilustraciones, vídeos, música – ha dado mucho que hablar en los medios. Pero la explosión de este manuelismo en red tiene muchas capas, detalles tecnológicos y estrategias innovadoras que van más allá de la creación artística.
Llevo décadas trabajando con tecnología, internet y redes. Y confieso que no había visto una campaña tan sorprendente en ninguna elección. El #YesWeCan que catapultó a Barak Obama en 2008 fue un primer caso de estudio de movilización y política Do it Your Self (incentivar la autoorganización de los militantes). La ola verde del candidato ecologista Antanas Mockus, que casi le llevó a la presidencia de Colombia en 2010, superó en efervescencia al #YesWeCan.
Sin embargo, ninguno de los dos casos llega ni de cerca al explosivo fenómeno de Manuela Carmena, impulsado en parte por campañas independientes de la ciudadanía, como el Movimiento de Liberación Gráfica de Madrid o Madrid con Manuela. Analizo en diez puntos las innovaciones formales, tecnológicas, narrativas y estratégicas del ecosistema de las campañas de Ahora Madrid.
1. Esto no es un partido. El formato confluencia pasará a la historia como una de las primeras formas pospartido. Desde el surgimiento de EnRed en Madrid hasta la consolidación de Ahora Madrid hubo todo un proceso. De EnRed se pasó a Municipalia. De Municipalia, tras el surgimiento de Guanyem Barcelona, a Ganemos. La negociación de esta iniciativa ciudadana con diferentes partidos tenía un punto innegociable: el resultado final no podía ser un partido político. Tampoco un simple frente o coalición política. El sistema de elección de candidatos debería pasar por las primarias. El formato ‘confluencia’ de Ahora Madrid, una fórmula que suma y multiplica sin restar, que agrega y no compite con aliados, es un novedad en el panorama político mundial.
2. Programa participativo. El programa de Ahora Madrid ha sido cocinado en red de forma colaborativa, apelando a la inteligencia colectiva de la que habla el filósofo francés Pierre Levy. Directamente inspirado en la herramienta Propongo, que inspiró a su vez a las herramientas del wikigobierno de Islandia, la plataforma programa.ahoramadrid.org tiene el formato ‘agregador’. Cualquier persona pudo enviar durante meses propuestas a dicha plataforma. Las propuestas, que son votadas por los usuarios, se dividen entre Más Votadas, Más Consenso y Más Debatidas. La plataforma está basada en software libre y aprovechó el código fuente de Ganemos Zaragoza.
3. Autofinanciación. Ahora Madrid renunció a financiarse con préstamos bancarios. Por ello, pusieron en marcha una campaña de microcréditos y donaciones de particulares que funcionó con el hashtag #FinanciaMadrid y en la plataforma financia.ahoramadrid.org. La iniciativa abre un camino casi inédito en España entre las formaciones políticas.
4. Del boca a boca al peer-to-peer. La filosofía de Ahora Madrid, unida a una escasez presupuestaria (150.000 euros, cien veces menos que la financiación de otros partidos), ha colocado en el ADN de la formación la filolosofía del DIY (Do It Your Self), el tan alabado «hazlo tú mismo». Incluso han apostado por el más contemporáneo DIWO (Do it With Others). Tú eres la campaña ha sido el lema/método. La filosofía del boca a boca más clásico, que encaja totalmente con el denominado peer-to-peer o peer2peer, se ha plasmado en redes y territorios. De par a par, de boca a oreja, de bicicleta a bicicleta (bici2bici). La plataforma independiente Madrid con Manuela, una de las responsables por el desborde creativo y subjetivo, ha lanzado varias iniciativas para convencer de forma personal a amigos y familiares. La primera fue 1=10: recluta para la causa a diez amigos o familiares. La segunda, apelaba al cuéntaselo a tu madre, convence a tu padre… como estrategia.
5. Autorganización. La autorganización de diferentes colectivos, redes, movimientos ciudadanos o flujos espontáneos ha sido la tónica en la recta final de la campaña. El surgimiento del Movimiento de Liberación Gráfica de Madrid (MLGM) y de la plataforma Madrid con Manuela, articulados de forma independiente desde la sociedad civil, brinda otra clave: la campaña de Ahora Madrid es un ecosistema, una red de malla en la cual el mensaje no está centralizado por las cuentas o plataformas oficiales. Los procesos emergentes de los que hablaba Steve Johnson o los enjambres humanos formulados por Kevin Kelly en su clásico Out of Control han florecido en la recta final de la campaña de Ahora Madrid de manera sorprendente.
Hemos preparado caretas de @ManuelaCarmena. Atrévete a ser Manuela. https://t.co/ctizTR6KIe#SomosManuela #24M pic.twitter.com/znD1bNdwH8
— #SomosManuela (@madconmanuela) Mayo 21, 2015
6. Candidata apropiable. Atrévete a ser Manuela. Be Manuela, be a hero, #SomosManuela. Las redes y las diferentes capas de las campañas han transformado a la candidata Manuela Carmena en algo apropiable. Tom Himpe, en La publicidad de vanguardia (toda una biblia del nuevo marketing), destacaba el «sé poseíble» como una de las tendencias del nuevo siglo. Por otro lado, la identidad colectiva de las teorías y prácticas de la multitud y de la era red están muy presente en la #ManuelaManía. Las campañas oficiales de Ahora Madrid jugaron a la perfección con ello. La plataforma AhoraManuela.org, que usaba el Ahora Tú, apostó por crear una candidata apropiable.
El vídeo Alcaldes Vosotrs, en la que ciudadanos se ponían máscaras de Manuela Carmena, también apuntaba a la identidad colectiva. Las máscaras y caretas de Manuela Carmena distribuídas por la plataforma Madrid con Manuela y el hashtag #SomosManuela (que fue tendencia en España durante 8 horas y en varios países del mundo) también iba en esa dirección. Especialmente disruptiva fue la comunidad de Facebook Doy mi cara por Manuela que incentivaba el cambio de las fotografías de los perfiles personales por ilustraciones o fotos de Manuela Carmena.
7. Transmedia. Ha llovido mucho desde que Henry Jenkins publicase el libro Convergencia Cultural. En 2006, el storytelling transmedia (algo así como la narración multiplataformas) comenzaba su camino del cine a los videojuegos, de la televisión a los blogs. Sin embargo, con la masificación de las redes sociales, los smartphones y los territorios híbridos (internet y espacio físico) lo transmedia ganó nuevas dimensiones. La #ManuelaManía ha usado sofisticadísimas técnicas transmedia y multicapa (un término bastante en boga).
Desde Twitter se incentivaba participar en rincones de Facebook; de Facebook se buscaba transversalidad a todas las plataformas; desde WhatsApp o Telegram se han viralizado contenidos en grupos, desde YouTube se ha saltado a la televisión, de soundcloud (algunas canciones compuestas exclusivamente para la campaña) Manuela Carmena ha llegado a las emisoreas de radios… Desde Instagram se conecta con otro perfil de usuario más joven y con otras plataformas. El perfil que alguien abrió en Tinder a una Manuela Carmena de 21 años que envía un mensaje invitando a votar es una de las innovaciones más sorprendentes: «No soy Manuela Carmena ni estoy aquí para conocer a gente. Solo quería contarte que el domingo podemos empezar a cambiar muchas cosas en Madrid».
La remezcla, otra de las características de la convergencia cultural según Henry Jenkins, ha sido uno de los métodos más explotados: Chuck Norris enfadándose con el debate de Telemadrid, La libertad guiando al pueblo de Delacroix versión castiza, portadas de discos de los Sex Pistols con Manuela, carteles de películas famosas… Ni los personajes de Star Wars se han librado de las remezclas manuelistas… Remezcla y culture jamming en estado puro.
8. Territorios. El camino al MundoReal(TM), según un ya mítico artículo de @Ciudadano_Zer0, es arduo. Pensar que una viralización en las redes digitales es suficiente para ganar una campaña es un espejismo. «Si solo llegas hasta aquí, no estás consiguiendo una verdadera viralidad sino simplemente endogamia», afirma @Ciudadano_Zer0. El componente territorial de Ahora Madrid es uno de sus grandes aciertos. Por un lado, el ecosistema de nodos de Ganemos heredó un tejido social del 15M en los barrios.
Antes del inicio de la campaña, Ahora Madrid estaba realizando encuentros en los barrios. Y en todas las campañas lanzadas el territorio ha sido una plataforma central. #ProyectoresConManuela proyecta imágenes de la candidata de Ahora Madrid. Madrid con Manuela organiza sprints para empapelar paredes, procesiones con creaciones gráficas o incentiva que las personas hablen con sus vecinos en el MundoReal(TM). Existe incluso un mapa en Google Maps llamado Manuela y tú donde se mapean acciones pro Manuela.
9. Ruptura simbólica. La irrupción de la creatividad en la campaña ciudadana en apoyo a Ahora Madrid ha activado algo clave en cualquier campaña: la emocionaliad. El color y aroma del Himno a Manuela Carmena, mi alcaldesa, «una adaptación rumbotrónica-easylistening-
La disrupción simbólica de las toneladas de creaciones gráficas generada alrededor de Manuela Carmena tiene un calculado intento de dar la vuelta al estado anímico de la España de la crisis. Manda el optimismo, la ilusión, lo colectivo, el deseo de cambio. El evento FIESTÓN por la democracia en Madrid, que bebe transversalmente del «si no puedo bailar esta no es mi revolución» de Emma Goldman, supone un rapapolvo a la política clásica.
Convocado para el domingo 24 a las 22.00 horas, invita a bailar en cada plaza, a bailar por Manuela: «El #runrún ya manda señales. Nuestra venganza será ser felices. El próximo #24M comienza el cambio. Baila en tu plaza. Baila por Manuela. Ve con amigos. Lleva confeti. Y purpurina. Un ingrediente básico: ilusión. El FIESTÓN durará cuatro años (y los que vengan)».
10. The meme is not the message. Jaron Rowan, autor del libro Memes. Inteligencia idiota, política rara y folclore digital, en una entrevista reciente, habla de la importancia de los memes en la actual campaña: «La memesfera crea un rumor constante en torno a los debates, personajes o eventos que acontecen en la política formal». Joss Hand, en su articulo El meme no es el mensaje, alerta sobre la insuficiencia de los memes y virales para la consecución de objetivos sociales o políticos. El meme cumple su función catársica y disruptiva pero, en palabras de Joss Hand, «se necesitan movimientos alternativos que puedan comprometerse a una contraofensiva a largo plazo para influir la opinión pública».
Las campañas de la #ManuelManía han diseñado una doble capa de memes y de mensajes a largo plazo extremadamente efectiva. Julio Iglesias proyectado en una pared pidiendo el voto para Manuela (que era el título de una canción suya) es el meme que rompe el disenso contra Ahora Madrid y hace visible la nueva capa de significados, propuestas y expectativas escondidas por el telón de los grandes medios de masas.
Este post Diez claves sobre la innovación de la #ManuelaManía, escrito por Bernardo Gutiérrez, se publicó originalmente en Yorokobu.
Sergioski02pako, oportunidad unica para inversionistas como tu
Otro reto, otra oportunidad para demostrar que la sociedad organizada, solidaria y comprometida puede acometer grandes proyectos cuando se suman fuerzas.
La cooperativa Marinaleda ha lanzado una emisión de 600 títulos participativos de 1.000 euros cada uno y conseguir, así, los recursos económicos necesarios para llevar a cabo una serie de inversiones productivas que le permitan dar un salto de calidad en la producción, transformación y distribución de sus productos agrícolas.
Estas inversiones, le deben permitir dar un salto de calidad para afrontar los retos de futuro con garantías y adueñarse, todavía más, de su propio destino.
CategoríasSergioski02tengo que reconocer que estas cosas me enamoran. No se, quizas note la ilusion que irradian, acaben como acaben, pe ponen de bien humor.
Como se vive desde alli, corresponsales de madrid?
Madrid, como tantas otras ciudades españolas, celebrará el próximo fin de semana elecciones para elegir nuevo alcalde o alcaldesa. Carteles electorales de todos los partidos que aspiran a gobernar el Ayuntamiento empapelan las fachadas, marquesinas y banderolas de cualquier calle. Y las redes sociales se llenan de eslóganes y promesas de unos y otros.
Pero no todas las campañas parten de la oficialidad de los partidos políticos y sus equipos de comunicación. Algunas salen directamente de las tripas de ciudadanos desinteresados. Hablamos de la iniciativa: #MadridconManuela en apoyo a la candidata de Ahora Madrid por el Ayuntamiento, la veterana Manuela Carmena, presente en Instagram, Twitter, Tumblr y Facebook.
Lejos de lo que puede parecer, esta campaña no es oficial. No parte de la candidatura de la exjueza. De hecho, no tiene nada que ver ni con ella ni con su plataforma. «No formamos parte de la organización de Ahora Madrid ni pertenecemos a ningún partido; no nos mueve, por tanto, un interés partidista sino lo que pensamos que es el interés general», comentan desde la organización de #MadridconManuela.
La ilusión. Ese es el motor de la campaña. «Es imposible sumar la energía, dedicación y talento de cientos de personas de otra manera», explica Nacho Padilla, encargado de la comunicación de la iniciativa. Padilla ha trabajado durante muchos años en publicidad, pero hace 5 montó un estudio creativo para trabajar con proyectos que consideraba que mejoraban las cosas en lugar de empeorarlas.

«Todo esto empezó con un “¿y por qué no nos juntamos ilustradores, creativos, fotógrafos, programadores… y montamos algo a favor de la candidatura de Carmena?” en una conversación de Facebook», detalla Nacho. «Se formó un grupo y, mediante invitaciones, en minutos éramos decenas de personas ya empezando a trabajar de forma muy orgánica. El trabajo está muy distribuido, sin jerarquías, de modo que nadie ostenta la autoridad, pero enseguida se sabe quién sí lo es en la disciplina que toque, así que todo es muy elástico y sucede de forma rápida y sencilla», continúa explicando.
«La idea viene de muchas personas que estamos relacionadas con el mundo del diseño, la imagen y la publicidad y que tenemos ganas de un cambio en la política», explica Inés Aguilar, diseñadora de ropa de La casita de Wendy y otra de las participantes en la campaña. «En realidad es todo bastante anárquico e improvisado, pero funciona genial. Ya somos más de mil personas trabajando en múltiples actividades y aportando ideas y creatividad».
Entre todos esos profesionales aparecen nombres como Iván Solbes, Carmen García Huerta, Rubenimichi, Javi Txuela, El Rubencio, Libertad Suárez e incluso diseñadores de moda como Suturno o la propia La casita de Wendy. Todos ellos muestran cómo ven a la candidata de Ahora Madrid y ponen su creatividad al servicio y apoyo de Carmena.
La campaña está compuesta de carteles, GIF animados, flyers, estrategia en redes, vídeos y canciones, como el cuplé de compuesto por Nacho Mastretta y Ajo Micropoetisa que circula por internet.
¿Qué mueve a personas ajenas a la política a defender una candidatura? «Nos gusta Madrid pero no nos gusta como está», explican desde su nota de prensa. «Queremos tener una ciudad mejor, más amable, más humana, más limpia, más culta, más divertida, más pacífica. Creemos que Madrid merece más». Y en su opinión, Manuela Carmena es quien más puede hacer para conseguir ese Madrid.
A los de Ahora Madrid, parece lógico, les gusta la iniciativa. «Están encantados y sorprendidos con el empuje que tiene, un poco lo mismo que nos pasa a nosotros», responde Inés, algo que confirma Nacho Padilla. «Les gusta y usan ciertos materiales. Son conscientes de que vamos por libre y lo aceptan. El objetivo de ambos es que gane Carmena y, siendo una plataforma ciudadana, están más familiarizados con los procesos compartidos y en red por lo que se sienten mucho más cómodos con esto que un partido tradicional, que probablemente estaría horrorizado».
El resto de partidos no se ha pronunciado al respecto ni han sido preguntados desde #MadridconManuela. «La única pista es la aparición de algún trol esporádico diciendo los mantras habituales», comenta Padilla.
Además de los materiales gráficos y creativos, han organizado un evento en Facebook, con cierta ironía y «sin intención de ir más allá», confiesa Padilla. «Era la manera más rápida de congregar a la mayor cantidad de gente en el menor tiempo posible», aclara. «Pero, efectivamente, como gane, estoy seguro de que va a haber muchas ganas de celebrarlo en muchos sitios de Madrid. Será un buen momento para vernos las caras porque muchos no nos conocemos más que a través de Facebook, mail, Whatsapp, Mumble, Titanpad, Dropbox y todas las herramientas que estamos utilizando para empujar todo esto».
Cuando les preguntamos si no temen que su apoyo a esta candidatura pueda pasarles factura, como les ocurrió a artistas y otros representantes del mundo de la cultura por su apoyo a Zapatero, los dos integrantes de #MadridconManuela lo tienen claro: ¿por qué iba a afectarles? «No me preocupa», responde Aguilar, «porque no estoy apoyando a un partido, estoy apoyando a una alcaldesa, algo local, pequeño. Quizá a nivel nacional vote otra cosa quién sabe, pero ahora y de cara a las Municipales, considero que Manuela es una persona muy íntegra, con una trayectoria profesional impecable que puede traer cosas muy buenas para la ciudad y no me da miedo decirlo».
«No entiendo qué problema podría causarme apoyar la candidatura de Carmena, ya he trabajado para todo el arco político y en mi sector se pide más un profesional que una filiación», defiende Padilla por su parte.
#MadridconManuela amenaza con «dar la lata» hasta el 24 de mayo. «El proceso», confiesa Nacho, «está resultando agotador pero es una experiencia sincera, retadora y emocionante».
Este post Madrid con Manuela: un ejército de ilustradores y creativos se movilizan por Carmena, escrito por M. Ángeles García, se publicó originalmente en Yorokobu.
Hay un texto muy bonito de Pasolini que se titula “Fuera de palacio”. Empieza con Pasolini en la playa de Ostia leyendo un periódico y observando a los bañistas que abarrotan el lugar. Pasolini cree que el consumismo ha transformado a las clases populares, a las que él se siente leal, hasta convertirlas en una imitación grotesca de la burguesía. Y propone una idea tomada de un escritor del Renacimiento para explicarlo: la oposición entre el Palacio y la Plaza.
El Palacio es una trama oligárquica de élites políticas subordinadas al poder económico, que viven rodeadas de secreto y corrupción. La casta.
La Plaza somos la gente expulsada de la política institucional. Expulsada a través de nuestra propia degradación social. Expulsada de nuestra vida en común. La Plaza no logra entender lo que ocurre en Palacio porque el poder ha construido un gigantesco muro que mantiene sus manejos en secreto. Esa política que los ciudadanos no ven es un autoritarismo encubierto capaz de convivir con los mecanismos democráticos formales.
No voy a negar que estoy ligeramente desconcertado por el repentino entusiasmo electoral que me rodea. Personas que hace apenas unos meses sentían repugnancia física ante la perspectiva de tocar una papeleta en la que apareciera la cara de Pablo Iglesias han convertido a Manuela Carmena en un icono pop. Se me hace raro porque yo, que siempre he sido abstencionista, más bien necesito explicarme a mí mismo por qué voy a votar a una lista encabezada por un miembro de la judicatura, un colectivo profesional acerca de cuyos méritos morales y lealtades sociales tengo mis reservas.
La respuesta que me doy es que estas elecciones no son ni el principio ni el final de nada, sino una etapa de un cambio profundo que está transformando lo que consideramos normal, inaceptable y deseable de nuestra vida en común. Un proceso que empezó no hace mucho, pero que tal vez pueda llevarnos muy lejos.
En 2011 salimos a las plazas. En 2015 les vamos a echar de palacio.
Sergioski02Ojo al autor. En el primer parrafo siente la irrefrenable necesidad de justificar que escribe de superheroes pero el es cultureta de los clasicos, y mete una broma malisima sobre "100 años de soledad". Valiente idiota.
(Este artículo solo contiene los SPOILERS estrictamente necesarios)
El Universo Cinematográfico Marvel es, a estas alturas, casi un ente vivo y cambiante (si no fuera por cuestiones de derechos, nos atreveríamos a llamarlo «mutante») en continua expansión. Con el estreno de Vengadores: la era de Ultrón, ya van once películas y tres series de televisión, sin contar un buen número de títulos que están ahora cocinándose. Pero además, todas ellas están conectadas entre sí por un tejido común, una única continuidad que, igual que hicieron Stan Lee y su bullpen en los cómics allá por la década de los sesenta, se retroalimenta de modos sutiles y dota a todos sus títulos de una gran riqueza de matices, pero al mismo tiempo sus mil interconexiones pueden hacer que el profano se sienta más perdido que un genealogista ante el libro de familia de los Buendía. Así que esto pretende ser un mapa que, un poco al modo de la cabecera de Juego de Tronos, sirva para situarse en este universo y moverse por él con una relativa tranquilidad. Pero cuidado: igual que en aquella, «there be dragons». Naveguemos.
LA FASE 1
Capitán América: el primer vengador (Joe Johnston, 2011)
Empezaremos siguiendo no el orden de estreno, sino la cronología interna. Según ella, hasta el momento (y hasta que a Disney le dé el síndrome de la precuela y decida volver atrás) el origen del Universo Cinematográfico Marvel (UCM) está aquí: en plena Segunda Guerra Mundial, el ejército estadounidense crea un supersoldado con la esperanza de cambiar el rumbo de la contienda. Pero los nazis (subsección Hydra), en su mejor tradición de villanos de serial clásico a lo Indiana Jones, tienen un arma secreta de poder casi ilimitado: el Teseracto. La cantidad de elementos que entran en juego en esta película solo se ha hecho evidente con el paso del tiempo. En su momento, no era más que una entretenida cinta de aventuras de esas que divierten pero no deslumbran: una película de 5 pelado, como todo lo que hace Joe Johnston, maillot de la regularidad cinematográfica. Pero sus ramificaciones alcanzarán hasta la cuarta entrega de Vengadores, como veremos más adelante. Mención especial para la aparición de Dominic Cooper como el inventor millonario Howard Stark, un trasunto de Howard Hughes con pasión por los cachivaches raros y por cualquier cosa que pueda realizarse en una cama. Un dato fundamental: la trama de las Gemas del Infinito, que enlaza todo el tejido marveliano, comienza aquí, aunque esto no se hace evidente hasta mucho más adelante.
Agent Carter (VV AA, 2015- ?, serie de TV)
Recién acabada la Segunda Guerra Mundial, la agente del gobierno Peggy Carter (Hailey Atwell), exnovia del Capitán América, se enfrenta a los restos de Hydra y demás conspiradores antiamericanos, además de a una sociedad que considera a las mujeres como elemento decorativo. Encuentra por el camino rastros de un programa soviético para crear espías asesinas, y salva el arrogante trasero de Howard Stark de unas acusaciones de traición poco menos que macarthistas. En 2016 tendremos segunda temporada, y no seré yo quien se queje por ello.
Iron Man (Jon Favreau, 2008)
Llegamos a la madre del cordero marvelita. La película que lo empezó todo y por la que, sinceramente, muchos no dábamos un duro. ¿Qué podía salir de una cinta sobre un personaje de tebeo de segunda fila firmada por un tío que dirigía películas navideñas para Will Ferrell? Por aquel entonces, lo más destacado en la trayectoria del director y actor Jon Favreau era haber interpretado a uno de los novios de Monica en Friends. Sí, aquel que quiso convertirse en campeón de Lucha Definitiva y acabó enyesado de la cabeza a los pies. Pero a lo que vamos.
El argumento es de sobra conocido. Tony Stark (Robert Downey Jr.), inventor muchimillonario como su padre Howard, crea, más por instinto de supervivencia que otra cosa, una armadura de metal que, de paso, le permite volar y lleva potencia de fuego suficiente para enmendar los errores de su pasado como vendedor de armas al mejor postor. Y en ese momento la agencia gubernamental SHIELD, y en su representación el agente Phil Coulson (Clark Gregg), intenta hacerse con sus servicios. No diremos más (¿tiene sentido dar más spoilers de los estrictamente necesarios en una guía para neófitos?), pero sobre esta piedra se edificará el templo marveliano. Aparece por primera vez el Ejército de los Diez Anillos, que dará que hablar más tarde. Pero quizá el momento clave, el punto fundacional de todo lo que vendría después, se encuentre justo al final de la película, tras sus títulos de crédito. Los Vengadores empiezan a gestarse aquí.
Iron Man 2 (Jon Favreau, 2010)
Quizá la película menos lograda de toda la saga, y aun así un digno entretenimiento con algunos pedazos imprescindibles de ese puzle de mil piezas para niños de cinco a mil años que es el cine Marvel. SHIELD se hace mucho más presente, a través de las figuras de Nick Furia (Samuel L. Jackson), el agente Phil Coulson… y Natasha Romanova (Scarlett Johansson), alias Viuda Negra, una exespía asesina rusa. Sí, como las que entrenaban los soviéticos en la década de los cuarenta en Agent Carter. ¿Empezáis a entender cómo funciona esto del «universo compartido»? Conocemos también aquí un poco más sobre los años de madurez de Howard Stark, y el bueno de Coulson tiene que salir escopetado de la película para entrar de cabeza en Thor. Pero mientras tanto…
El increíble Hulk (Louis Leterrier, 2008)
Algo viejo, algo nuevo, algo prestado, algo verde. La película de Louis Leterrier sobre el goliat esmeralda servía a la vez como seudosecuela de la película de Ang Lee, homenaje a la serie de los años setenta y ochenta y relanzamiento «partiendo de cero» del personaje. ¿Que cómo se puede hacer todo eso a la vez? A mí no me miren, cosas más raras ha perpetrado J. J. Abrams en la Federación de Planetas.
Aunque aquí aparezca con los rasgos de Edward Norton, se trata del mismo personaje y la misma continuidad que el Bruce Banner que encarna Mark Ruffalo a partir de Los Vengadores. Norton se marchó de la franquicia por la puerta de atrás después de guionizar y protagonizar esta película, en la que la dicharachera Masa se enfrenta a un militar algo desequilibradillo que sufre desagradables mutaciones al intentar replicar el experimento del supersoldado que dio origen al Capitán América. Mientras tanto, Tony Stark se da un brevísimo garbeo por la película para recordarnos que, entre bambalinas, la «iniciativa Vengadores» sigue su curso.
Thor (Kenneth Branagh, 2011)
Rubísimos héroes musculados, semidioses de reinos de fantasía exiliados en la Tierra… De algún modo, el Thor de Kenneth Branagh es la versión que siempre soñamos de aquel Masters del Universo ochentero con Dolph Lundgren y Courteney Cox (Monica Geller, ¿tú otra vez por aquí?). La mitología nórdica se mezcla con la ciencia ficción y la magia, y para lo que nos ocupa, tenemos a SHIELD hasta en la sopa, el agente Coulson recién llegado de Iron Man 2, el villano más maravilloso y shakespeariano de la saga (Loki, señor de las mentiras y reina del baile, interpretado y a todas luces disfrutado por Tom Hiddleston), alguna Gema del Infinito de tapadillo y la primera aparición de otro futuro Vengador (además del propio Dios del Trueno). Combinación ganadora, pese a alguna caída de ritmo que le perdonamos porque todo lo que huela a He-man (no literalmente, por supuesto) tiene bonus points.
Los Vengadores (Joss Whedon, 2012)
Y llegamos al primer gran meollo de la cuestión. Para entender el funcionamiento del UCM, lo mejor quizá sea describir el argumento de Los Vengadores con muchos paréntesis: Loki (Thor) se hace con el Teseracto (Capitán América) y SHIELD llama a Tony Stark (Iron Man) y Bruce Banner (El increíble Hulk) para ponerle remedio y averiguar qué trama el villano. Los Vengadores, además, es una ración de patatas fritas con sirope de chocolate.
Esta película es el lugar donde converge y cristaliza todo lo anterior, y de donde surgen a su vez todas las ramificaciones hacia el futuro. La batalla de Nueva York, que ocupa el último tercio del film, es el evento que condicionará el mundo Marvel igual que el 11-S condicionó el mundo real: extendiendo la paranoia, acabando con la falsa sensación de seguridad y haciendo tambalear los cimientos de las convicciones éticas, sociales y políticas de ciudadanos y dirigentes.
Y estamos ante una de las mejores cintas de acción de lo que llevamos de siglo, eso también. Los Vengadores es como si confeccionaran un menú con todos tus ingredientes favoritos y, milagrosamente y contra todo pronóstico, combinaran y produjeran una explosión de sabor como nunca habías visto antes. Es un experimento condenado al fracaso que de pronto funciona. ¿Quién iba a decir que el chocolate y las patatas fritas se podrían llevar tan bien?
LA FASE 2
Agents of SHIELD (VV AA, 2013-?, serie de TV)
El agente Phil Coulson es un superviviente nato. Un personaje nacido directamente para la pantalla (es de los pocos que no tiene origen en las páginas del cómic) que, según dictan las leyes de la lógica, ya debería haber pasado a engrosar la lista de bajas. Pero aquí sigue, y después de sus múltiples apariciones en las películas de la fase 1 ahora lidera un equipo que se dedica a proteger el mundo y lidiar con las consecuencias de lo que van haciendo por nuestro planeta los superhéroes, alienígenas, dioses y otras gentes de mal vivir. Efectivamente, Agents of SHIELD es el camión de la basura del Universo Marvel, salvo porque, al revés que ocurre con los camiones de basura, la serie va desprendiendo un mejor aroma cuanto más camino recorre. Después de unos primeros diez o doce capítulos, digamos, tambaleantes, los chicos de Coulson fueron cogiendo fuelle y, gracias en buena parte a los múltiples cruces con las tramas de las películas, pero también a un trabajo de construcción de personajes afinadísimo, Agents of SHIELD es ahora una muy sólida adición al canon marveliano. Por ella han desfilado desde Nick Furia hasta la organización nazi Hydra, y si queréis saber más sobre las consecuencias directas de Capitán América: el Soldado de Invierno, o descubrir algunos de los hechos que desembocaron en la espectacular batalla inicial de Vengadores: la era de Ultrón, aquí es donde los encontraréis. Y para los que abandonasteis el barco después de aquellos primeros capítulos de infausto recuerdo… volved. Porque la serie es divertida de cojones.
Iron Man 3 (Shane Black, 2013)
En la primera película de la Fase 2, el Vengador de la reluciente armadura tiene que lidiar con los errores de su pasado («¿Otra vez?». Sí, qué pasa, es que Tony ha sido capaz de cometer muchos errores). El ejército de los Diez Anillos (Iron Man) reaparece, liderado por el Mandarín (Ben Kingsley). Pero junto a todo eso, el bueno de Stark también se enfrenta a un estrés postraumático de libro después de la batalla de Nueva York. Además, comienza a tomar protagonismo la obsesión del «genio millonario playboy filántropo» (sus palabras, no las mías) por dotar a sus armaduras de inteligencia artificial y autonomía. Ultrón está en camino, aunque ni el propio Tony lo sepa.
Thor 2 (Alan Taylor, 2013)
Y hablando de consecuencias, al Dios del Trueno le toca mantener vigilado a su hermano Loki después de los destrozos causados en Nueva York, pero mientras tanto el elfo oscuro Malekith (Christopher Eccleston) se ha hecho con el Éter, una fuerza capaz de alterar la realidad, y pretende (¡sorpresa!) conquistar mundos con él. Aunque Malekith parece no saberlo, nosotros descubriremos un poco más adelante que el Éter es, además, una de las Gemas del Infinito: seis piedras que, reunidas, pueden otorgar a su portador un poder incalculable. Y alguien las está buscando.
Capitán América: el Soldado de Invierno (Joe y Anthony Russo, 2014)
Si hablábamos más arriba de las similitudes de la batalla de Nueva York con el 11-S, entonces esta película aborda lo más negro de la era Bush. El momento en que Estados Unidos decidió cambiar libertad por seguridad. Pero también, porque esto es una película de superhéroes, habla de organizaciones malignas, intentos de dominación mundial y un villano misterioso conocido solo como el Soldado de Invierno. Entre sus múltiples conexiones con el resto de la saga hay consecuencias directas de El primer vengador, pero también, y lo que es más importante, la caída de SHIELD, lo que dejará a nuestro planeta sin su principal línea de defensa frente a las grandes amenazas. Quizá sea el momento de llamar a los Vengadores.
Guardianes de la Galaxia (James Gunn, 2014)
Pero antes de dejar hablar a los mayores, es la hora del recreo. Le robo esa descripción de Guardianes de la Galaxia a Bárbara Ayuso (Jot Down 100: ciencia ficción), porque no hay mejor modo, y porque por un momento uno sueña ser como Peter Quill y apropiarse de lo ajeno con estilo. La cinta de James Gunn es un desvío gozoso como una atracción de feria. Un meandro que se separa del caudaloso río principal para darse un paseo de tarde ociosa de verano. Una gamberrada espacial poblada de peterpanes que, además, se diría ajena a todo lo que está pasando en el resto de la saga, pero que de rebote nos cuela, moldea y hace explícita al fin la trama principal de las tres fases, pasada, presente y futura, del Universo Cinematográfico Marvel: la búsqueda de las Gemas del Infinito. Aquí se nos deja ver al fin qué son las gemas, y sobre todo entendemos que todo, absolutamente todo, estaba conectado desde el principio. Porque estas Bolas de Dragón cósmicas llevan apareciendo en pantalla, con disimulo, desde que el Capitán América luchó en la Segunda Guerra Mundial. Y Thanos, el Titán Loco, pretende hacerse con ellas y cortejar así a la mismísima Muerte. Si advertimos que habría dragones, aquí los tenéis: Thanos es el villano en la sombra desde Los Vengadores, la amenaza definitiva que puede acabar con el universo. Ahora, al fin, esos eternos niños que son los Guardianes saben lo que está en juego… lástima que mientras tanto, en nuestro planeta, los adultos no tengan ni idea. Como suele pasar, solo los críos saben ver más allá.
Daredevil y los Defensores (VV AA, 2015-?, series de TV)
Now, back to Earth. Agrupamos aquí lo que se está configurando ya como una mirada a la vertiente sucia y urbana del mundo Marvel. Cinco series de televisión de las cuales hasta ahora solo hemos podido ver la primera, Daredevil, mientras que en otoño llegará A.K.A. Jessica Jones y, a partir de 2016, Luke Cage, Puño de Hierro y, como colofón, Los Defensores, que reunirá a todos estos «héroes de calle» en la pequeña pantalla como Los Vengadores hizo con los personajes del cine.
Lo que hemos podido ver de momento ha sido más que satisfactorio. Daredevil es quizá el producto más maduro, serio y, a la vez, sosegado que ha salido de la factoría. Pero de eso ya se ha hablado largo y tendido. Lo que nos interesa es el modo en que se integra en la narración global. Y en ese sentido, las conexiones, aunque sutiles, siguen ahí: la corrupción urbanística y el caos de drogas, tráfico de personas y diversas mafias que sufre el barrio de Hell’s Kitchen son consecuencia directa del estado en que quedó el barrio neoyorquino después del ataque alienígena de Los Vengadores. El tono de la serie se presta a pocas florituras superpoderosas, pero argumentalmente todo queda ligado en los libros de historia marvelianos.
Vengadores: la era de Ultrón (Joss Whedon, 2015)
Los últimos coletazos de Hydra, el regreso de SHIELD, la nueva generación de Vengadores curtida en otras plazas… Otra vez la franquicia vengadora sirve para recoger los hilos en apariencia dispersos de las películas individuales y unirlos en una coctelera que agita pero no mezcla. Tony Stark decide convertirse en el doctor Frankenstein, pero el experimento le sale rana reanimada con electrodos. Y mientras los chicos plantan cara a un apocalipsis inminente, Thor empieza a atar cabos y decide averiguar quién está ejerciendo de Bulma en algún lugar del espacio y tratando de reunir todas las Gemas del Infinito (dragons, dragons everywhere). Se abona el terreno, ya que estamos, para la Guerra Civil que llegará en 2016 (Captain America: Civil War), y hacemos una visita relámpago a Wakanda, patria y reino de Pantera Negra, al que también conoceremos pronto. Y también está la escena de la granja, que nos recuerda por qué amamos a Joss Whedon.
Addendum. Marvel One-Shots (VV AA, 2011-2014, cortometrajes)
Pero el universo cinematográfico Marvel no se limita a los largometrajes y las series. La compañía también ha producido hasta la fecha cinco cortos que se integran en la continuidad, algunos de manera anecdótica, apenas meros chistes o pinceladas de humor, y otros con consecuencias mucho más importantes. Entre los primeros, Something Funny Happened on the Way to Thor’s Hammer y The Consultant, que se intercalan entre las películas de la Fase 1 casi como breves sketches. En la segunda categoría entrarían los otros tres títulos: Item 47 se centra en la recuperación de un objeto alienígena que quedó en la Tierra tras la batalla de Nueva York, y es casi un experimento para lo que luego sería Agents of SHIELD. Lo mismo puede decirse de Agent Carter: el cortometraje, anterior a la serie televisiva del mismo nombre, retomaba a Peggy Carter tras los sucesos de Capitán América: el primer Vengador, y fue un globo sonda que sirvió para que la compañía se decidiera a rescatar al personaje en la pequeña pantalla. Su ubicación en la cronología no está aún del todo clara, pero todo apunta a que los sucesos narrados en esta pieza breve son, al menos, posteriores a la primera temporada de la serie. El último corto es una especie de rara avis dentro del conjunto, porque aunque no ha tenido por el momento mayor trascendencia en la continuidad fílmica, sí ha sembrado ideas que podrían retomarse más adelante: All Hail the King está protagonizado por Ben Kingsley, el Mandarín de Iron Man 3, después de los sucesos de la película, y contiene una revelación que puede ser decisiva si el estudio se decide en algún momento a producir una cuarta entrega de Iron Man. Por el momento, parece que Marvel ha dejado a un lado los cortos ahora que tiene también el formato televisivo para experimentar con cualquier idea que se les pase por la cabeza, pero los planes podrían cambiar en cualquier momento.
Coda. El futuro: de Ant-Man a la Fase 3
Aún no nos ha dado un respiro Ultrón, y ya está a punto de caramelo Ant-Man, la cinta que cierra la segunda gran fase del proyecto. Resulta complicado aventurar cómo se seguirá tejiendo el tapiz marvelita en las once películas pendientes de estreno, pero podemos intuir algunas cosas… Sabemos ya que se seguirán incorporando personajes nuevos a este baile de máscaras, como Pantera Negra (Chadwick Boseman), el Doctor Extraño (Benedict Cumberbatch) o Spiderman (Asa Butterfield, según los últimos rumores). La raza de Inhumanos presentada en Agents of SHIELD tendrá su propio largometraje, pero está por ver hasta qué punto interactuarán con el resto de franquicias. El final del trayecto, por lo pronto, se encuentra en la tercera y cuarta entrega de Vengadores, que narrarán en su conjunto la llamada Guerra del Infinito, cerrando así la saga sobre las Gemas del… em… Infinito. Pero es improbable que todo acabe ahí. El Universo Marvel, como decíamos al principio, se ha convertido casi en un ente vivo, y es previsible que, como todo buen superhéroe de tebeo, su vitalidad juvenil se alargue por muchos, muchos años. Que vengan.
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Sergioski02cuando alguien de la HR se comprara un caballo?
«Los caballos transforman cualquier paisaje en algo precioso».
Alice Walker. El color púrpura.
Hay muchos objetos que ya no nos sirven. Decenas de miles de inventos que en su momento cumplieron un propósito para el ser humano, pero a los que el discurrir de la civilización y el camino de la evolución social acaba por relegar a un cajón de la historia. Ya nadie escribe con pluma de ganso y tintero ni escucha música en gramófonos de cilindro ni se guía con un sextante ni viaja montado a caballo. Son reliquias del pasado, memorias de lo que fuimos antes, recordatorios de que todo lo que tiene un principio tiene un final.
La pluma y el tintero solo sirve como atrezo cinematográfico o teatral, los gramófonos están en los museos discográficos; los sextantes, en las exposiciones navales. Y los caballos, que en su día gobernaron el mundo, desde la estatua ecuestre de Marco Aurelio hasta el desastre de la Carga de la Brigada Ligera, ahora apenas son fenómenos circenses. Espectáculos obsoletos como el Derby de Ascot o la doma olímpica.
Salvo que vayamos a Filadelfia, Pensilvania.
Decía Will Smith que en el Oeste de Filadelfia crecía y vivía sin hacer mucho caso a la policía. Es lo malo que tiene pasar de las fuerzas del orden, que acabas viviendo al margen de la ley en un oscuro ambiente de criminalidad. Bueno no, en realidad, lo malo es ser negro y vivir en un barrio pobre, porque entonces lo tienes crudo le hagas o no le hagas caso a la policía. No hay más que ver los recientes sucesos de Ferguson, Staten Island o Baltimore, donde los agentes de la ley no tuvieron ningún reparo en matar a ciudadanos negros que no representaban mayor amenaza que la de ser negros. Por mucho que fuesen delincuentes, si es que lo eran.
En cualquier caso, hay un gueto negro en casi cualquier ciudad estadounidense. Nos los imaginamos con mucho hip-hop, bastante baloncesto y más de un tiroteo desde coches en marcha. Sin embargo, posiblemente no sean tan divertidos como el relato amable de la entradilla de El Príncipe de Bel Air ni tan ásperos como nos los presentaba John Singleton en Los chicos del barrio. Lo que sí es seguro es que las calles de estos vecindarios son el hogar de docenas de chicos y chicas de raza negra que, a menudo, se ven atrapados en una vida rodeada por las drogas, el crimen y la exclusión social.
Las ciudades, tanto desde el ámbito público como el privado, crean sistemas y proyectos para ayudar a los chavales a escapar de ese tipo de ambiente, algunos con más éxito que otros. El trabajo comunitario, la enseñanza especializada o las ayudas económicas son algunos de ellos.
Pero en Filadelfia, con más de un 44% de población afroamericana, existe un programa a priori tan alejado de la cultura negra urbana que se diría pertenecer a un universo paralelo. A una fantasía.
Es el Fletcher Street Urban Riding Club. Y trabaja con caballos.
Fundado hace casi tres décadas, el club de equitación urbana de la calle Fletcher es una organización sin ánimo de lucro que recoge la tradición centenaria y prácticamente desconocida de los cowboys negros. Es una asociación localizada en Strawberry Mansion, uno de los barrios más duros de Filadelfia, que ve alterado su paisaje diario con el trotar de los equinos. Y lo ve alterado para bien, porque no es solo un club de hípica más o menos informal, sino que da trabajo a los chicos de los entornos más desfavorecidos, algunos de los cuales están en rehabilitación por delitos pasados y otros tan solo buscan una afición distinta. Además, los chavales más entrenados enseñan a los más jóvenes tanto a montar como a cuidar los más de 30 caballos de los que disponen, alentándoles también a que no abandonen los estudios y a que persigan la excelencia académica.
Aunque en los últimos cinco años el club está teniendo problemas para recaudar fondos y continuar su labor, también han encontrado métodos para sortearlos y mantenerse a flote. Uno de los más bonitos es la selección de los propios caballos. Habitualmente, los equinos se compran en subastas públicas a bajo precio, proporcionando así una segunda oportunidad a animales que muy probablemente serían sacrificados.
Desde luego, lo más importante del Fletcher Street Riding Club es el apoyo que brinda a la comunidad negra. No en vano, su semilla ha germinado en otras ciudades de la geografía estadounidense donde existen asociaciones de jinetes afroamericanos como Horses in the Hood en Los Ángeles o la Federation of Black Cowboys en el barrio neoyorquino de Queens. Sin embargo, también añaden una componente casi desconocida en estos barrios: la belleza.
Pese a lo diminuto de su influencia, estos clubs de hípica urbana generan un espectáculo absolutamente inverosímil en nuestro mundo y nuestra época. Profundamente distinto, casi irracional. Por eso han servido de motivo a libros tan interesantes como el Fletcher Street de la fotógrafa texana Martha Camarillo o al videoclip Feel the Love de la banda británica Rudimental, donde los caballos recorren una Filadelfia nevada a ritmo de drum & bass.
Porque, a veces, la mejor manera de encontrar una vida mejor es salir a buscarla. Al galope.
Este post Cowboys en el barrio, escrito por Pedro Torrijos, se publicó originalmente en Yorokobu.
Aunque, sin duda, en verano a los niños la playa es lo que más les gusta, también es época de conocer lugares diferentes con nuestros hijos y que aprendan que hay vida más allá de las vacaciones en la playa. Es por ello que os proponemos 10 planes de vacaciones con niños por España sin ir a la playa:
SI BUSCÁIS UNA ALTERNATIVA DIFERENTE A LA PLAYA PARA ESTAS VACACIONES EN FAMILIA,
¡YA NO HAY EXCUSA!
Fotos: Virginia Fernández
Sergioski02ojo, este tio es un pakista de mucho cuidado.
3b. Plan de permisos laborales (análogos a los permisos de maternidad) por motivos creativos, educativos o culturales con criterios preferenciales para trabajadores precarios y migrantes. Normalmente las ayudas y subvenciones a la creación llegan a un grupo de personas pequeño y, sobre todo, sociológicamente homogéneo. Deberíamos intentar que mucha gente tenga la oportunidad de disfrutar de ellas.
Inclusión de ciudadanos elegidos por sorteo en las instituciones que toman decisiones relevantes sobre políticas culturales.
Últimamente nos hemos vuelto muy exigentes a la hora de enjuiciar a sindicatos, partidos políticos o periodistas. Todos ellos son culpables o bien de connivencia con los poderosos o bien de haberse acomodado en formas de oposición que les ubican en un espacio predefinido por el adversario. Es curioso: no se me ocurre mejor definición de las prácticas culturales antagonistas.
La izquierda cultural renunció hace décadas a intentar cambiar las reglas de juego. Nos hemos limitado a construir una madriguera identitaria –terriblemente crítica, eso sí– donde desarrollar prácticas narcisistas. Los niveles de autoparodia que hemos alcanzado son escalofriantes. El videoartista Isac Julien acaba de presentar en la Bienal de Venecia una performance que consiste en una lectura ininterrumpida de los tres libros de El capital de Marx. Casi al mismo tiempo Tentaciones, el suplemento de tendencias de El País, celebraba una fiesta en el Matadero de Madrid. En la crónica del evento que publicó el propio diario se decía sin ninguna ironía: “Fue todo muy chic, muy moderno”. Talmente como nosotros.
Elitismo y deporte
Hasta el más tímido intentó de romper este entramado ideológico produce desazón. Cuando se me ocurrió comentar que tal vez el mundo de la cultura podría aprender algo del deporte amateur alguna gente pensó que me había dado un ataque de filisteismo agudo. No me sorprendió, la verdad. Es un episodio menor de una larga y asquerosa tradición de elitismo progresista. Desde hace mucho, la opinión unánime de la izquierda ha sido que los aficionados al deporte somos chusma sexista y alienada que nos merecemos lo que el capitalismo nos tiene reservado.
Lo que quería decir no es que tengamos que dejar de leer a Beckett para patinar o jugar al baloncesto sino, al revés, que deberíamos leer a Beckett como la gente patina o juega al baloncesto. El deporte consiste en un conjunto de prácticas estéticas complejas por las que millones de personas se sienten interpeladas. Para mucha gente el deporte es una forma de intensificación de la experiencia que les lleva a implicarse en estrategias de autoorganización inspiradoras. No creo que haya tanta diferencia entre calzarse unas zapatillas para salir a correr a las siete de la mañana y el esfuerzo de autoformación que se requiere para apreciar expresiones musicales, literarias o filosóficas complejas o poco familiares. No es tan distinto coordinar un club de montaña o un cine comunitario. Sencillamente los deportistas lo han hecho mejor.
Por supuesto, como me señaló Santiago Eraso con mucho tino, la comparación tiene sus límites. El deporte es el ámbito de lo normativo, un espacio reglado, mientras que el arte y el pensamiento apuntan a la libertad y la experimentación. Pero también es verdad que hay mucha más creatividad en el deporte y mucha más normatividad en el mundo cultural de lo que normalmente se reconoce. Tal vez sea más razonable entender la oposición como extremos de un continuo que van desde la experimentalidad artística más radical y minoritaria a las prácticas deportivas masivas y más regladas pasando por situaciones intermedias, como la novela negra o la ciencia ficción –subgéneros con normas bastante rígidas– o deportes minoritarios muy creativos. Todas ellas son, en mayor o menor medida, formas de habitar el mundo poéticamente.
¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
En primer lugar, hemos padecido un ataque sistemático a las prácticas culturales tanto públicas como tradicionales. El trabajo de distintos agentes culturales –desde bibliotecarios a maestros pasando por libreros o traductores– ha sido tratado con desprecio desde distintos frentes como algo obsoleto, inútil o trivial. Durante años ha sido de buen tono hablar de medialabs, incubadoras de artistas emergentes, licencias libres, espacios de documentación o centros culturales “de nueva generación”. No, en cambio, de bibliotecas, equipamientos municipales de proximidad, editoriales públicas, universidades o ateneos. O, más importante todavía, de las actividades extraescolares que muchas AMPA gestionan con eficacia, entusiasmo y poquísimos medios en los colegios públicos.
Entendemos las bibliotecas como lugares aburridos y polvorientos, similares a los empleos tradicionales industriales, de los que los hipsters creativos huyen como de la peste. Incluso en el ambicioso programa de 215 medidas que presentó Podemos para las elecciones autonómicas sólo se habla de bibliotecas para mencionar inmediatamente que se fomentará sus vínculos con “las redes sociales y la sociedad de la información”. Como si un sitio tan cutre y casposo como una biblioteca necesitara ser legitimado por la tecnología. En realidad, el principal problema de las bibliotecas no es la –por otro lado, clamorosa– falta de conectividad sino la ausencia de espacios para el estudio y los recortes en los presupuestos para compra de libros.
En segundo lugar, los paladines de la desregulación económica han encontrado un filón en la supuesta afinidad del capitalismo contemporáneo con las prácticas culturales avanzadas. No es tanto que el mundo de la cultura haya aceptado la lógica del mercado como que el mercado ha asumido los discursos críticos procedentes de la cultura. Los políticos españoles que despilfarraron miles de millones de euros en megaequipamientos culturales en Valencia, Barcelona, Madrid o Santiago estaban siguiendo un dogma gerencial muy popular. La idea de que en un mundo crecientemente dinámico, la clave de la supervivencia es la innovación. Y, claro, el semillero social en el que puede prosperar esa creatividad son los entornos urbanos culturalmente sofisticados.
Es una doctrina que en España ha prendido porque transmite la sensación de que la desindustrialización que impuso el PSOE en los años ochenta era razonable y prudente. Boyer, Solchaga y Almunia nos libraron del lastre de la industria sucia, fea y antigua y así facilitaron el desarrollo de las futuras fuentes de prosperidad. Hemos llegado al punto, completamente delirante, de que las “industrias culturales” se conciben de forma generalizada como un fuerte motor económico. Cuando más del 60% de las empresas culturales no tiene asalariados y el 93% tiene menos de 5. El sector cultural es un entorno laboral precarizado donde mucha gente sobrecualificada tolera alucinantes niveles de miseria laboral y explotación. Es una caricatura de un proceso generalizado. Durante muchos años la degradación del trabajo, la imposibilidad de formar una familia o la emigración parecían un precio aceptable a cambio de una vida excitante llena de cultura y consumo sofisticados.
Cinco propuestas imaginarias
El resultado de esta situación es una asombrosa parálisis conceptual. En otro terrenos la izquierda ha conseguido articular propuestas ambiciosas y renovadoras: renta básica, dación en pago, impuestos ecológicos, banca pública, presupuestos participativos, cooperativismo… En cultura, en cambio, nos limitamos a fingir que tenemos proyectos de políticas públicas a base de unir pequeñas reivindicaciones profesionales sectoriales, muchas de ellas incompatibles entre sí. El caso más sonado es seguramente el famoso “código de buenas prácticas”, un documento que el lobby de los galeristas consiguió colocar al Ministerio de Cultura en la época de César Antonio Molina y que ha sido asumido sin mayor discusión como un ideal normativo.
En realidad, me parece legítimo que los grupos profesionales defiendan sus intereses. Todo el mundo tiene que ganarse las lentejas. Pero es inaceptable que eso se confunda con el interés general. El eje de una política cultural emancipadora debería ser la universalidad. Los programas culturales públicos tendrían que estar pensados para democratizar ese espacio interpelando a una mayoría social, lo mismo exactamente que en educación, sanidad, política fiscal o seguridad pública. No creo que eso sea lo único que hay que hacer, pero sí que es su elemento medular.
Sólo para dar una idea del desafío que esto supone y de lo inermes que estamos para afrontarlo, a continuación enumero cinco modestas medidas completamente ingenuas e imaginarias que, por tanto, no tienen en cuenta los límites legales, las dificultades de implementación, el reparto de competencias o las cuestiones presupuestarias.
Nos movemos en un terreno tan bloqueado que incluso los ejercicios frívolos de imaginación pueden llegar a resultar iluminadores. Sin embargo, no se deberían confundir con una crítica o un menosprecio de los esfuerzos que se están realizando tanto en Podemos como en distintas iniciativas electorales ciudadanas por elaborar programas realistas de cambio cultural. Algunas de esas propuestas me gustan más y otras menos, pero todas aceptan el reto de hacer política real. Esto, en cambio, no es más que mala literatura.
Eso sí, en defensa de estas propuestas de ciencia ficción tengo que decir que cuando las presenté en público el presidente de VEGAP me acusó de querer expropiar sus bienes a los artistas y un conocido crítico de arte las calificó de propaganda castrista. Me quedé muy contento porque eso es más o menos lo que me suelen decir cuando hablo de economía o impuestos.
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Un plan así, por un lado, absorbería a un porcentaje importante de trabajadores culturales precarizados víctimas de la crisis de la industria del copyright. Pero, al mismo tiempo, promovería ahorros importantes. Por ejemplo, las familias podrían dejar de gastar millones de euros en libros de texto si editoriales públicas emplearan a docentes en paro para generar recursos pedagógicos abiertos, colaborativos e innovadores que, de paso, acabaran con las prácticas monopolistas de los grandes grupos editoriales.
En realidad, es una práctica que conocemos bien. Por ejemplo, existen una radio pública que ofrece desde hace años una buena programación de música clásica. Fuera de España las editoriales universitarias son esenciales en el mundo del ensayo. ¿Por qué no podrían serlo también en el ámbito de la etnomusicología o la producción de documentales didácticos o la traducción y la edición crítica de obras literarias y filosóficas clásicas?
Más en general, la promoción de la investigación a través de la docencia universitaria es un modelo de remuneración exitoso que se podría replicar. Los profesores universitarios enseñan durante algunas horas a la semana y, además, disponen de algo de tiempo para investigar. ¿Por qué no un mecanismo similar para creadores? Grabas a otros músicos, gestionas un local de ensayo, proyectas películas, informas sobre discos o libros… y, además, dispones de algo de tiempo para componer, pintar, traducir, filmar o escribir.
En los debates culturales los profesionales del sector acaparan completamente el protagonismo. En el mejor de los casos, se habla de dejar participar a los ciudadanos en prácticas predefinidas. Casi nunca, en cambio, de tener en cuenta el importante caudal de cultura amateur que existe en nuestra país. Paradójicamente, una mayor atención por parte de las instituciones públicas a la cultura amateur también beneficiaría a los trabajadores del sector cultural generando empleos de calidad.
3a. Creación de una red amplia de escuelas artísticas populares gratuitas y de acceso universal, financiadas con fondos públicos pero dotadas de presupuestos participativos y capacidad de autoorganización.
3b. Plan de permisos laborales (análogos a los permisos de maternidad) por motivos creativos, educativos o culturales con criterios preferenciales para trabajadores precarios y migrantes. Normalmente las ayudas y subvenciones a la creación llegan a un grupo de personas pequeño y, sobre todo, sociológicamente homogéneo. Deberíamos intentar que mucha gente tenga la oportunidad de disfrutar de ellas.
3c. Apoyo a los espacios de socialización que realizan trabajo cultural, sobre todo los educativos. Gratuidad de las actividades extraescolares en escuelas e institutos públicos. Plan de choque de actividades culturales gratuitas en las universidades públicas donde se reunen cada día cientos de miles de jóvenes. Necesitamos cines, teatros y salas de conciertos universitarios vivos y libres.
Las entidades de gestión nacieron como parte de los sistemas de derechos de autor tradicionales que, al menos en teoría, aspiraban a un cierto equilibrio entre los intereses de los distintos sectores implicados en la producción y difusión cultural: creadores, mediadores y público. Es un modelo que se ha derrumbado. Las entidades de gestión se enfrentan a la decadencia de la industria tradicional del copyright. Sencillamente el mercado ya no es el vehículo adecuado para remunerar a una mayoría de creadores.
Las dos únicas respuestas a esta situación que hemos escuchado son el darwinismo neoliberal (“que se adapten y vivan del directo”) o una aceleración represiva de las dimensiones extractivas y especulativas (“a la cárcel con los manteros”). Tal vez una manera más razonable de paliar esos fallos del mercado sería una intervención pública que nos permita tomar decisiones colectivas en este campo. Por ejemplo, establecer qué prácticas creativas consideramos que deben ser financiadas y remuneradas y a través de qué mecanismos: mercantiles, públicos, colaborativos… En un contexto como ese, los derechos de propiedad intelectual serían un elemento más de un marco de equilibrios más amplio dirigido a garantizar la retribución razonable de creadores y mediadores y el acceso público a los bienes culturales.
Para ello se podría convertir las entidades de gestión en plataformas públicas de negociación colectiva entre mediadores, productores y representantes de los intereses de la ciudadanía. Una institución así podría tener capacidad para, por ejemplo, tasar a las grandes empresas de telecomunicaciones, limitar las prácticas especulativas o monopolísticas de algunos intermediarios, promover sistemas de protección social adecuados para los creadores, imponer licencias libres en las actividades financiadas con dinero público, diseñar mecanismos de representación sindical apropiados para los trabajadores culturales…
Hay pocos ámbitos donde la democracia genere tanto miedo como en el cultural. ¿Dejamos que ciudadanos anónimos ayuden a decidir sobre la culpabilidad o inocencia en un caso de asesinato pero no sobre la idoneidad de un equipamiento cultural? No creo que la intervención ciudadana vaya a aportar soluciones geniales pero tal vez ayude a que los expertos y profesionales del mundo de la cultura se sientan más inclinados a justificarse ante el conjunto de la ciudadanía. Deberíamos ser capaces de explicar por qué es adecuado que el esfuerzo público se dirija en una dirección en vez de en otra y de aceptar que también en este ámbito hay conflictos y puntos de vista encontrados que merecen ser tomados en consideración.
Ayer se me rompió la batidora.
Nunca he sido muy diestro con la electricidad, aunque me considero mañoso. Así que me dispuse a abrir aquel pequeño electrodoméstico para cambiar el cable, que era lo que estaba dañado. Pues bien, mi batidora, esa que tanto ha hecho por mi correcta alimentación, no tiene ni un solo tornillo en todo su exterior. No tiene siquiera una pestaña o una ranura por la que poder levantar la carcasa de plástico que cubre su corazón bobinado de cobre.
¿Qué hace el hombre moderno cuando se enfrenta a alguna duda irresoluble? Pues recurre a Google o a los tutoriales de Youtube. Hubiera apostado mi mano derecha y mi juego de destornilladores a que en menos de lo que dura un briconsejo encontraría el manual de servicio de la marca en PDF o un vídeo que me explicara todos los secretos sobre mi apreciada batidora.
Pero no fue así. Ni manual, ni tutorial ni servicio técnico que pudiera repararla.
Llegado a este punto dejo a un lado mis convicciones ecológicas y decido comparar una del mismo modelo en una tienda. De este modo, al menos, podré reutilizar los accesorios. Incluso si alguno se rompe, tendré un repuesto.
Tampoco. Descatalogado. ¿Por qué una empresa que se molesta en diseñar, producir y distribuir un aparato que funciona bien y se vende a un precio razonable lo retira del mercado en menos de dos años? La respuesta en este caso es obvia: para vender uno nuevo que sea lo suficientemente distinto al anterior como para que nadie pueda hacer lo que yo pretendía hacer.
¿Y por qué a nadie se le ha ocurrido montar un negocio de reparación de este tipo de aparatos? Quizá no es lo último en startups, pero el nivel de consumo y deterioro de aparatos eléctricos y electrónicos es tal que ese negocio solo podría ir viento en popa. La respuesta en este caso es simple: porque los productores han blindado un sistema basado en el desecho y la sustitución. Por una parte, a mí, como consumidor, me resulta más sencillo y económico tirar un aparato usado y sustituirlo por uno nuevo que intentar repararlo. Por otro lado, los productores de aparatos electrónicos y eléctricos (EE) cobran un canon al comprador en concepto de Responsabilidad Extendida sobre el producto. Es decir, el productor vende un aparato e incluye en el precio el coste de la retirada y reciclaje del mismo, una cuantía que oscila entre los 5 y los 30€
Ese afán por la responsabilidad de las empresas EE para con el planeta no es altruista. Parte de una norma dictada en España en 2005, que prevé la creación de unos organismos sin ánimo de lucro -denominados SIG- que gestionen el tratamiento de los residuos y así facilitarles una segunda o tercera vida. Hasta aquí todo muy bien, pero recientemente el Consejo de Estado ha puesto el caso en manos de la Fiscalía de Medio Ambiente. Las empresas EE solo han empleado en torno a un 21% de lo recaudado para ese fin, lo que hace que 200 millones de euros anuales se hayan estado derivando a otros fines. Probablemente inversiones en paraísos fiscales o compra de deuda pública de países como Alemania o Finlandia.
¿A dónde han ido entonces los residuos de aquellas batidoras que como la mía no han encontrado esa segunda vida? Pues a vertederos ilegales en España o a “plantas de tratamiento de residuos” del Tercer Mundo. Fantástico.
La activista Annie Leonard en su documental The Story of Electronics (2010) plantea una revisión del concepto de Responsabilidad Extendida. Si los fabricantes EE se vieran obligados a hacerse cargo materialmente de los residuos de sus productos -en lugar de recibir una remuneración a fondo perdido por ello- comenzarían a concebir el diseño de dichos bienes como algo duradero, de reparación modular o simplemente fácil de arreglar. Lo harían por el simple hecho de que esto sería mucho menos costoso para ellos, pero también sería mucho menos costoso para mí y para el planeta.
Volviendo a mi batidora. Supongo que su vida útil se ha fijado en dos o tres años. Por lo tanto, supongo que cada dos o tres años debo comprar una nueva, desembolsar unos treinta euros, de los cuales unos cinco suponen el canon de Responsabilidad Extendida. Multipliquemos esto por un portátil, una impresora (cuyas vidas útiles están fijadas en unos siete años). Pero pensemos también en la ropa, en el calzado, el mobiliario… Y no solo se trata de averías y roturas, también hay que tener en cuenta que los objetos pasan de moda o se quedan obsoletos. Hay un ingente y turbio negocio basado en la avería programada y la imposibilidad de reparación que mueve muchísimo dinero cada año.
Aún sigo sin entender cómo a nadie se le ha ocurrido plantar cara a esto. ¿Cómo es posible que no haya surgido un movimiento que facilite o instruya en la reparación y reutilización de objetos? O si existe, ¿cómo es posible que no tenga la suficiente visibilidad como para que yo no lo haya encontrado? Como confesé antes, mis habilidades con la electricidad y la electrónica son muy limitadas, pero estoy seguro de que hay alguien ahí capaz de promover una revolución cuyo emblema sea un soldador y unos alicates. Mientras eso sucede, aquí sigo esperando, cocinando con mi nueva batidora. Aguardando con la otra, averiada, en un cajón de la despensa.
Este post Se me ha roto la batidora 2.0, escrito por Iñaki Carrasco González, se publicó originalmente en Yorokobu.
Sergioski02joder que buena la de cachifolle
Hay vehículos que siempre han estado dibujados en el subconsciente, en lo más profundo de la memoria. Probablemente porque se asocian a recuerdos limpios y felices. Probablemente porque, al fin y al cabo, eran una buena opción.
Por algún motivo, pasar de tres a dos ruedas era la metáfora que siempre se buscaba para simbolizar eso de ‘hacerse mayor’. Sin embargo, la realidad medioambiental y la organización de los entornos urbanos han obligado a los ciudadanos a replantear las maneras de desplazarse de un lugar a otro.
Ahí es donde regresa el pasado feliz, el del triciclo y la diversión pura. De ahí ha rescatado Leo López, ingeniero industrial «de espíritu innovador» la base para un reto hercúleo: llenar las ciudades de triciclos eléctricos y solares, llenar las ciudades de Polytrikes.
Polytrike es un triciclo de propulsión mediante energía eléctrica que se recarga a través de panales solares. «Es un vehículo de cero emisiones y con energía 100% limpia y a coste cero», explica su creador, que acaba de ser seleccionado como uno de los proyectos que estará en la próxima edición de Zincshower, que se celebra este fin de semana en el Matadero de Madrid.
El proyecto comenzó hace cuatro años y, como dice López, «aunque no tiene nada que envidiar al Curiosity de la la NASA que anda ahora por Marte, lo hemos hecho todo entre dos personas. Empezamos trabajando a tiempo parcial, dedicando nuestro tiempo libre al diseño del prototipo. Desde hace un par de años nuestra dedicación es total, desde que comenzamos con la fase de fabricación y puesta a punto».
Según explica el ingeniero, el Polytrike es totalmente silencioso, plegable, «lo que le permite ser transportado tanto dentro del maletero de cualquier automóvil como en cualquier ascensor», y recargable en un enchufe de red corriente.
Leo López hace hincapié en la seguridad y versatilidad de su invento ya que el triciclo puede adoptar cuatro posiciones que lo hacen apto para circular por zonas peatonales o aceras, arcenes de carreteras y calles estrechas ya sea sin techo o a cubierto. «Además, la custodia en el domicilio o en oficina en lugar del aparcamiento en el exterior garantiza una indudable seguridad contra robo, por no hablar del ahorro que supone en costes de aparcamiento», señala.
El inventor explica que aún es pronto para hablar de precios al público, «pero la idea es que el modelo básico ronde los 3.000 Euros, estando el de gama alta en torno a los 6.000. Es probable que dichos precios puedan rebajarse notablemente una vez alcanzada la fabricación en masa, con unas ventas estimadas en torno a los 65.000 vehículos por año». López quiere salir al mercado con cuatro modelos en función del tipo de chasis —aluminio o fibra de carbono— y del tipo de techo —con o sin paneles solares—.

Polytrike tendrá una autonomía que rondará los 40 km. y podrá desplazarse a una velocidad máxima de 50 km/h. «No obstante, la autonomía puede ser fácilmente incrementada si el usuario decide portar en el vehículo tantas baterías de recambio como desee. En la configuración de pie, la velocidad se encuentra limitada a unos 5 Km/h por motivos de seguridad», cuenta López.
El ingeniero español dice que el prototipo se encuentra en una fase avanzada de desarrollo que ha sido costeada con fondos propios. El salto requiere, sin embargo, de un pulmón financiero que empuje a la cadena de montaje. «Buscamos la inversión necesaria para poner en marcha la fabricación en serie, estimada en un plazo máximo de dos años. Aunque suene a tópico y después de mucho indagar, lo cierto es que en España el apoyo a proyectos tan innovadores como este por parte tanto de la administración como de la banca es prácticamente nulo», declara. «Nuestra esperanza está ahora enfocada en la difusión internacional y la asistencia a determinados eventos de emprendimiento para tratar de buscar inversores extranjeros con visión de futuro».
Para saber de primera mano todo acerca de Polytrike, puedes pasar este fin de semana por el Matadero de Madrid, donde tendrá lugar Zincshower, «el meeting show de la economía colaborativa y creativa» del que Yorokobu es media partner.
Aquí puedes conseguir entradas desde 15 euros.
Este post Polytrike: la vuelta al triciclo, escrito por David Garcia, se publicó originalmente en Yorokobu.
Sergioski02ostia que jugon, discusiones ilimitadas, crea tus propias cartas. El juego de diego, el juego de pako, el juego de la HR?
The Metagame, un juego de cartas para pelearse por las opiniones culturales. Vamos, como la cultura de verdad.
It’s a deck fueled by opinions and connections between the ridiculous extremes of culture. The set features 200 “culture cards” and 100 “opinion cards,” and includes suggestions for six games that range from three to thousands of players. In one of those, players construct a “metaquilt,” aligning cards in the style of dominoes to get all the sides to match up in a vaguely sensical way, such as placing Waiting for Godot alongside opinion cards for “What has the most subversive potential?” and “Would make the strangest fetish ever?” Another game suggestion is “Debate Club,” in which a group argues for the best match between a culture card and an opinion. “If the critics don’t like what you say, you are knocked out and become a critic, too,” the rules explain.
Origen: A Card Game to Debate the Absurd Extremes of Cultural Opinions
Sergioski02venga ratillas, todo a una!!
No quiero bolsa. No quiero pagar por la bolsa. No quiero salvar el mundo con mis céntimos. Que lo salven las multinacionales y que nos den bolsas de cartón, biodegradables o lo que sea. Que lo hagan gratis porque necesitamos embolsar y llevar lo que ya les hemos comprado. Que lo repercutan en el precio del choped.
Sergioski02que sucedio? paso de moda el sos?
En el festival SOS4.8 de Murcia hay una parte que, lamentablemente, muchos se pierden porque no han terminado su fiesta o duermen la resaca.
En efecto, hay vida más allá de la música. Y qué vida. La organización del festival apuesta de nuevo por Iván López Munuera como comisario y responsable de los tesoros que ocurren fuera de los escenarios del SOS4.8. Iván presenta esta vez el lado más seductor del reverso. Porque la fiesta no es siempre divertida, pero es siempre fiesta.
El año pasado fuiste Comisario de Fan Riots y este año repites labor presentando The Dark Side of the Party. Has dicho en alguna ocasión que los festivales son espacios de felicidad extrema en los que se socializa la música. ¿Qué es lo más oscuro de algo tan desinhibido como un festival?
No todo lo que se produce en la fiesta es celebración. Todo acto festivo contiene un lado oscuro. La fiesta contiene segregación, exclusiones, definiciones activas y pasivas de los sujetos que participan de ella, representaciones del poder y políticas efectivas, aunque no siempre claras en su aplicación. Un lado oscuro que se manifiesta a través de dispositivos materiales como los cordones de terciopelo que sirven de entrada y frontera a clubs o discotecas; tecnológicos, como los llamamientos a través de redes sociales no visibles para toda la población, marcando una brecha de acceso; económicos, por las variantes monetarias que permiten su participación; simbólicos, a través de las vestimentas o apariencias que se invocan o que son motivo de rechazo; urbanísticos, por los lugares donde suceden y los pactos del territorio que contienen; o sociales, por las exclusiones que habilitan aunque no siempre sean manifestadas de manera clara.
¿Qué se va a encontrar exactamente el público que se acerque a conocer la propuesta de ARTE y VOCES de esta edición del festival?
Lo primero que se va a encontrar es una instalación específica de C+Arquitectos donde se exploran las atmósferas de la fiesta: un espacio brumoso que llama a la confusión y la exploración. A través de estas arquitecturas de humo se irán encontrando diferentes obras: de las críticas políticas articuladas a través de la música gracias a Coco Fusco a las denuncias de gentrificación de Halil Altendere y un grupo de hip-hoperos turcos; los fanzines de Las Lindas Pobres o las obras de David Mutiloa. A partir de ahí, un programa extenso de mesas redondas, performances y conferencias desde diferentes ámbitos que van desde las aproximaciones arquitectónicas de Ethel Baraona o Miguel Mesa a la literatura con Patricio Pron y Miguel Ángel Hernández Navarro; la sociología con Lucas Platero o Sociología Ordinaria; o el arte a través de Amanda Cuesta.
Te darías por satisfecho si al salir de ver The Dark Side of the Party la gente…
Deja de considerar la fiesta como en espacio de banalización y alienación para resituarlo como un campo donde se ponen en juego posicionamientos políticos.

Imagen Subliminal
¿Por qué estos artistas en concreto?
Todos ellos han trabajado con el lado menos visible y marginal de los discursos contemporáneos. Hacen de su práctica un campo de debate donde se enuncian y ponen en discusión diferentes posicionamientos no siempre tenido en cuenta en los discursos hegemónicos. Encontramos desde el archivo de fanzines focalizados en cuestiones de género y música de Gelen Alcántara hasta el documental sobre el punk madrileño Lo que hicimos fue secreto de Landa Layasi y David Álvarez; las perfomances de María Jerez+Elii sobre la construcción protésica del cuerpo en escena; los regímenes cyborg de Rafa Marcos Mota y David Mutiloa; o las ideologías de la voz en Jaume Ferrete.
¿Te has planteado la posibilidad de retratar lo oscuro de un festival como el SOS4.8?
Una de las cuestiones más interesantes a la hora de desarrollar este proyecto es la posibilidad de testear lo que debatimos en directo. Las discusiones sobre fans, quiénes componen los carteles, qué criterios se articulan en la producción de la música y qué ideologías se contienen en estas decisiones pueden ser vistas en el día a día del festival. Es una suerte poder contar con este campo de actuación. No es un laboratorio cerrado, sino abierto a la experiencia diaria.
Una masa de hipsters que no se reconoce a sí mismos como parte de la masa de modernos, ¿es otra de las oscuridades de la fiesta?
Las designaciones que se aplican a los espectadores son siempre restrictivas y deben ser puestas en cuestión. Las construcciones de identidad que pueden desarrollarse a través de activismos blandos, como el maquillaje o la vestimenta, también pueden contener líneas políticas que han de ser contrastadas. No siempre se realizan de manera activa y consciente, pero esto no elimina la posibilidad de contener proyectos de emancipación. La trayectoria de estas actuaciones redefine las agendas de los políticos. Lo hipster es un término borroso que se utiliza de manera continua y que actúa como espacio de designación de lo no deseable. Detectar cuáles son las categorías que imponen o que les vienen impuestas es uno de los puntos de interés en los estudios sobre música y política actuales.
¿Dónde hay más oscuridad: en el universo fan o en el backstage?
No sabría decirte. Creo que una de las cuestiones más interesantes es ver qué trayectos intermedios se dan entre los músicos en el escenario y la recepción de su música por parte de los espectadores. Hay un grueso tejido de construcciones sociales donde diferentes ideologías pueden ser reprogramadas y rearticuladas. Hay momentos felices, de reconocimiento y celebración, pero también exclusiones y segregación en ambos mundos.
¿Qué es lo más atractivo y morboso de lo oscuro?
Lo oscuro invoca lo desconocido, lo que no entra en la clasificación y supone también un espacio de libertad, de enunciación, algo muy poderoso. Se puede generar todo un espacio de libertad a partir de lo no dicho, lo no considerado, lo inadecuado, lo oscuro.
Y ¿qué porcentaje se necesita de luz y de oscuridad para dar vida a un festival como el SOS4.8?
Un campo necesita del otro. La luminosidad como metáfora de lo visible y lo claro deja siempre de lado lo más aristado y oscuro, aquel espacio donde se articula la diferencia.
La música es un fenómeno intergeneracional. ¿Cómo varía esa oscuridad a lo largo de la vida?
Avanza, si cabe, de manera aún más clara. A veces parece que la conexión con la música se establece a partir de cierta idea de la juventud, pero lo cierto es que esto no es así. Esa oscuridad se abre camino, al no ver representadas otras franjas de edad que no se correspondan con la adolescencia o la juventud en muchas de las posibilidades más ofertadas: desde los grupos musicales hasta el público de los conciertos o clubs. Hay una mayor consciencia en la exclusión que puede producirse en la música, una exclusión compartida con otros grupos, al margen de su edad.
Iván ha pasado de hablar de activismo político (Pop Politics o Fan Riots) a profundizar en el elitismo social de la música con The Dark Side of the Party. Un proyecto que seguirá alimentando a través de este Tumblr con todos aquellos lados menos visibles de la fiesta. Además, adelanta que ya está desarrollando una investigación sobre los festivales de música como espacios arquitectónicos efímeros y transitorios que generan redes de actuación poderosas.
Comienza una nueva edición del SOS4.8. Disfrutad de la luz y perdeos en su oscuridad.
Este post El morboso lado oscuro de la fiesta, escrito por Vicente García, se publicó originalmente en Yorokobu.
Sergioski02soy yo o esta surgiendo una burbuja del humor entorno a las pizzas de peperoni? van ya dos en dos dias. Quien esta detras? 4chan?chex?
Cualquier medida de seguridad es poca.

"Lo que se puede ver en el vídeo es el fenómeno que se conoce como earthflow, un movimiento ladera abajo de materiales de grano fino que se comportan como un liquido viscoso debido a que se encuentran empapados de agua.Nahum tiene un magnífico blog llamado Un geólogo en apuros. No dejéis de seguirle. A mí me ayuda tantas veces que estoy por abrir la sección "Nahum al rescate" :)
En realidad este fenómeno se produjo en la escombrera de una mina rusa, donde se apilan los materiales que ya no sirven para extraer el mineral o minerales de interés, en este caso parece ser que es la de una antigua mina de carbón, y cuyos materiales, ya sea por mal drenaje o por un periodo de lluvias o deshielo, han quedado saturados de agua.
No es un fenómeno raro asociado a la minería, ya que si no se toman las medidas adecuadas para que no ocurran deslizamientos por licuefacción, el fenómeno que provoca estos earthflows, como este que vemos, puede tener efectos efectos destructivos."
Sergioski02el articulo una mierda, pero molan las webs de ejemplo
A veces no nos damos cuenta de lo repetitivos que podemos llegar a ser. Nos creemos muy únicos y especiales, pero a fin de cuentas hacemos todos más o menos lo mismo, nos guiamos por los mismos patrones y, en fin, buscamos afinidades en quienes son como nosotros: leemos medios que piensan de forma similar a nosotros, seguimos en redes sociales a quienes dicen cosas que no contravienen nuestros principios y, por lo general, somos indistinguibles de los demás cuando nos diluimos entre la marabunta del Metro.
Hay quien hace de esa capacidad de ser predecibles una virtud contrapuesta a lo caótico o desorganizado. “Seré un presidente predecible”, dijo el entonces candidato, y le creímos. Y sí, lo fue, porque hizo lo que cabía esperar que haría: algo muy distinto a lo que propuso. Es la lógica política del gatopardo: incluso cuando todo cambia, en el fondo, nada cambia. Incluso cuando prometes algo distinto, o te crees diferente, acabas siendo como los demás.
“No, yo no, ni de coña”, estarás negando con la cabeza, si es que aún sigues leyendo. Pensarás que eres el único que está teniendo tamaño acto de rebeldía digital, pero no. Vayamos a las pruebas
¿Qué es lo que mejor podría definirte en este entorno digital? Aquello que compartes y lo que, por omisión, no compartes: las fotos de tu perfil de Facebook, los comentarios que dejas, los sitios que visitas, los vídeos que ves, la música que escuchas, la gente a la que sigues en Twitter… Todo eso moldea un retrato robot de intereses y caracteres fácilmente analizable. Más complicado es analizar la otra parte, lo que no enseñas y que, al final, también te define. Pero hay otra fórmula más sencilla de mostrarse: lo que uno mismo dice de sí mismo
¿Cómo narices te presentas en tu blog, si es que tienes? ¿Qué datos destacas en tu perfil de LinkedIn? ¿Cómo es tu foto de perfil de Facebook? O, por condensar más, ¿cómo es tu perfil de Twitter? Predecible, aunque no te lo creas.
Lo que The New York Times definió como “una forma de arte posmoderno” (en serio) tiene hasta escuela. Para muchos, la primera biografía de Hillary Clinton, la ahora candidata a la presidencia de EEUU, era perfecta. Y, si te fijas, muchas bios son prácticamente iguales. Y a eso vamos.
¿Tan iguales? Sí, tanto. Como para hacer simuladores coherentes, que dejan bios absolutamente impersonales, pero que darían el pego casi en cualquier perfil ¿Quieres pruebas? Aquí van cuatro ejemplos
“What the fuck is my Twitter Bio?” (algo así como ‘¿Qué cojones es mi bio de Twitter?”) es una absoluta genialidad. Lo es por la simplicidad de su diseño y por su irreverente tono. “Aquí está tu bio, genio”, te espeta, y luego te da boleto con un igualmente cordial “Pon un jodido ‘pin’ y circula” o cualquier otra variedad. Entre una lindeza y otra, tu bio. Aquí algunnos ejemplos aleatorios que encajarían con decenas de personas que conocemos, todos tan planos e impersonales que parecen cortados por un mismo patrón:
“Experto en vinilo, alumno de Facebook, pupilo de las ideas. Fashionista”
“Acaparador en Quora, creador bizarro en Twitter, ermitaño de MySpace”
“Embobado con los social media, prescriptor de FitBit, princesa de Foursquare”

“Silly Twitter bios” (Bios tontas de Twitter) va en una línea muy similar, aunque con un diseño mucho más básico. El mensaje es similar: un generador de biografías aleatorias que, fíjate, bien pueden encajar con muchos de nuestro entorno. Algunos ejemplos:
Explorador, deportista, activista político, nazi de la gramática, Nixon en China. Cuando tuiteo, mato
Genio, creyente, aspirante a yogi, amante de la cerveza, rey de los trolls. Necesito que arregles mis pantalones
Humanitario, disruptivo, visualizador de datos, inversor, exnovio de Siri. Estoy muy ocupado y soy muy importante

Con un diseño aún más simple está “Twitter bio generator“, el que mejor posicionamiento tiene en Google y del que más ejemplos se encuentran. De nuevo las mismas enumeraciones de cuatro o cinco parejas de palabras: directas, definitorias… y universales. Más ejemplos:
Geek del social media. Fanático del café. Fan de la comida. Ninja campeón de la cerveza. Friki de Twitter. Entusiasta de los zombies
Colgado de la web. Defensor de la música. Fanático general de Twitter. Propenso a la apatía
Incapaz de escribir con los guantes de boxeo puestos. Analista. Amante de la cultura pop. Alumno de la música. Friki del café

Más: cuando, directamente, te enseñan las opciones, porque de eso se trata. Lo que todo lo anterior tiene en común es un tipo de estructura. Sustantivos, adjetivos y nombres más o menos comunes de aplicaciones o servicios del mundo digital. Lo que College Humor propone, por tanto, es una especie de crucigrama para que hagas tu propio retrato. El esquema es siempre el mismo: ocupación o atributo, seguido de una actividad o área de interés relativa al ocio y una broma definitoria de carácter al final
¿Qué tal, por ejemplo, “Escritor decente, entusiasta del vino, adicto a chocar los cinco”?

Vale, dirás. Esto igual vale para gente sin personalidad, pero… en la vida real no existe ¿No? Vamos allá. Entre otras genialidades Tiffani Zhang ha desarrollado un generador aleatorio de startups: mismo diseño de página web, misma estructura. Sólo con cambiar los nombres, las imágenes y las tipografías surge la magia: todas cortadas por el mismo patrón. Prueba tú mismo (y ve dándole al botón de ‘Get started’)
¿Cuántas páginas web de proyectos innovadores has visto cortadas por el mismo patrón? Esa navegación con cabecera flotante, esos testimonios, esos iconos grandes asociados a adjetivos, ese recorte de fotos…

Al final, en lo digital, hasta en los negocios nos repetimos. Fíjate en los medios: en internet los periódicos digitales llevan audios, las radios llevan vídeos y las televisiones llevan texto, y todos compiten por la misma audiencia, y no como hacían en el mundo offline.
Además de la parodia, que puede o no divertir, subyace una crítica a nuestro comportamiento e ingenuidad. Justo cuando nos creíamos que internet nos permite a todos ser diferentes y buscar nuestros propios focos de interés va y resulta que acabamos convergiendo todos en determinados patrones comunes. Qué predecible todo…
Este post Internet y el encanto de lo predecible, escrito por Borja Ventura, se publicó originalmente en Yorokobu.
Decía el filósofo Kendall Walton que al participar como espectadores de una narración —literaria, cinematográfica— disminuimos la distancia entre nosotros y la obra, no por ascender las ficciones a nuestro nivel sino por descender nosotros a ellas. Que de algún modo, en lugar de pensar en las ficciones como reales, somos nosotros los que nos convertimos en ficcionales. Años después, con los pantalones bajados y frente a alguna obra menor cuyo esfuerzo creativo más considerable venía de un título como Fue a por trabajo y le comieron lo de abajo o Tetanic, una versión adolescente y onanista de quien escribe estas palabras se planteaba una pregunta muy relacionada con su propia experiencia: ¿Disfrutamos del porno por nuestro papel de observadores o porque nos ponemos en la piel de alguno de los protagonistas?
Desde la inmersión del espectador en los mundos de ficción hasta la función que tienen nuestras emociones —y placeres— en ese efecto de traslado a la escena, son muchas las cuestiones asociadas a nuestra participación en las narraciones que nos rodean a diario. Distintos formatos audiovisuales pelean por su nicho de mercado entre toda la oferta de ocio actual y uno que viene haciendo mucho ruido es el de la realidad virtual (RV). Tal como decíamos en la primera parte del artículo, esta tecnología está permitiendo que algunas productoras investiguen los límites de introducir al espectador en la escena y jueguen con la ilusión de que, de alguna forma, está allí. Si al ver una película para adultos podemos elegir entre ser el actor o verlo todo a una distancia prudencial libre de salpicaduras, probablemente la pregunta con la que se cierra el párrafo anterior encuentre por fin su respuesta y comprendamos mejor nuestro interés por participar en la narración.
Como es lógico, la barrera tecnológica (y con esta la económica) tendrá un papel fundamental en el desembarco de estas tecnologías en cualquier hogar. A las pantallas de televisión, ordenadores, tabletas y teléfonos móviles que ya son comunes en nuestras casas, habrá que sumar distintos dispositivos que, si no por precio, aún tardarán en llegar por las aún potenciales necesidades que cubren. El principal dispositivo de esta nueva experiencia multimedia es el casco o visor de realidad virtual, la «pantalla» que nos permitirá tomar un punto de vista inmersivo dentro de la película o videojuego con (o en) el que estemos. Desde hace unos meses las noticias tecnológicas no dejan de traer información sobre una guerra de precios en los HMD (del inglés Head Mounted Display) donde distintas compañías tratan de lograr la mejor calidad de imagen y sensación de inmersión a costes competitivos que les permitan ser la punta de lanza en esa invasión de los salones del consumidor medio. En otra liga, otros desarrolladores tratan de aprovechar el potencial de los teléfonos móviles para utilizarlos como el propio visor gracias a soportes que pueden hacerse en casa con cuatro cartones y algo de paciencia y pulso.
Independientemente del dispositivo que se utilice, al casco habrá que añadir complementos que potencien la ilusión de estar dentro del mundo virtual. Los principales serán aquellos dispositivos que monitoricen nuestros movimientos y los conviertan en los de nuestro avatar; sistemas hápticos que permitan añadir el tacto a la experiencia; y por qué no, plataformas que nos permitan andar sin movernos del sitio en el mundo real para movernos a nuestras anchas por esos ciberandurriales. El Cyberith Virtualizer o el Virtuix Omni son dos alternativas con mucho potencial que muy probablemente llevarán la experiencia de inmersión en el entorno virtual a otro nivel. Obstáculos en un camino a recorrer por la tecnología de realidad virtual, independientemente del uso que se haga de ella. Con mucha probabilidad serán los jóvenes nativos digitales y los geeks de cualquier pelaje los primeros en aprovecharse de esta nueva forma de interactuar en videojuegos, películas o redes sociales. Ellos son el objetivo de la mayoría de campañas de promoción de esta tecnología.
Por si fuera poco, el mundo del porno virtual tendrá que sumar a esos escollos otros asociados a la producción y el consumo de material audiovisual. ¿Qué dificultades entrañará una sesión de rodaje? ¿Será un negocio rentable o quedará como una simple curiosidad que no llegó a desarrollarse? ¿Tendrá el mismo público que el porno no virtual? Interesados en conocer la opinión de profesionales de este ámbito, decidimos realizar un conjunto de entrevistas que nos permitieran profundizar en la visión que se tiene del porno virtual desde la dirección, la actuación y la producción. Es así como en primer lugar nos pusimos en contacto con Erika Lust. Erika es escritora, directora y productora de cine erótico y tal como describe en su propia web, «se dio cuenta de que las voces femeninas eran inexistentes en la industria pornográfica, un género y un negocio hecho por hombres para hombres, y se dispuso a cambiar las cosas». Nos interesa conocer la opinión de una profesional que ha sido capaz de romper con los esquemas preestablecidos y tener éxito en su cometido, lo que garantiza una mente orientada al cambio (no hace falta más que buscar en Twitter el hashtag #ChangePorn para comprender su repercusión en las redes sociales):
¿Conoces el porno virtual? ¿Se habla de él dentro del mundillo?
El porno virtual es una tecnología que apenas está surgiendo, por lo cual es un nicho al cual no mucha gente tiene acceso. Sin embargo, suena interesante y me gustaría ver en qué resulta. Aún no he tenido la oportunidad de participar en un rodaje de una película virtual. Y creo que falta mucho para eso.
¿Ves sitio (en un futuro hipotético) para la realidad virtual en tus creaciones?
A pesar de que se me suele etiquetar con porno, yo soy en esencia una directora de cine independiente. Para un director es indispensable tener control creativo sobre la obra, así que tendríamos que tener en cuenta hasta qué punto puede interactuar el usuario sin llegar a cambiar la visión del autor del film. De alguna manera, mi proyecto XConfessions involucra al usuario en la experiencia en la medida en que le da una voz en el guion. Son mis usuarios quienes me dicen lo que quieren ver. De esta manera forman parte de una fantasía que ellos mismos crearon.
Incluir realidad virtual en el porno implicaría, por un lado, un gasto extra en los rodajes (adecuar las cámaras, el procesado de las imágenes, etcétera), y por otro lado, un gasto extra en los espectadores (cascos de realidad virtual). ¿A qué lado de la cámara crees que se encuentra el mayor impedimento?
Probablemente el gasto más fuerte sería el de producción. Para obtener alta calidad cinematográfica en mis películas utilizamos equipos de primera categoría [tales como la cámara Alexa] los cuales son ya muy costosos. En estos momentos sería complicado invertir en tecnologías que no dominamos y que aún no tienen un mercado desarrollado. Supongo que habría que esperar hasta que tales tecnologías fueran más accesibles para que el porno virtual pudiera hacerse viable comercialmente.
¿Crees que verse metido en la escena podría eliminar sensaciones que ahora sí disfrutamos los que vemos porno? ¿Es mejor ver de forma pasiva que «participar» como si fuéramos la actriz o el actor?
Parte del estímulo de las películas eróticas está en la fantasía y la inaccesibilidad. La experiencia audiovisual consiste en despertar los otros sentidos a través de la imagen y el sonido. Esto hace que las sensaciones se optimicen y conlleven un incremento del deseo y el apetito sexual. Si la realidad virtual permite hacer tangibles las fantasías generadas por la imagen y el sonido, esto resultaría en una experiencia fantástica para el usuario, pero que tendría el peligro de que podría quitarle la magia. Algo similar pasó con las películas 3D. Cuando salió la tecnología, parecía que todas las pelis que se estrenaban en el cine eran en 3D. Finalmente, la gente se cansó de tener que ponerse las lentes cada vez que iba al cine, sobre todo cuando el efecto no estaba justificado. Me parecería una opción muy interesante para el género adulto, pero no mataría la forma tradicional.
¿Ves un futuro donde se extiende el uso de la realidad virtual en el porno o crees que quedará como una rareza para una minoría de productores y directores (y espectadores, claro)?
Donde haya un mercado aparecerá la oferta. Si la gente se interesa por la realidad virtual, este mercado crecerá y sus costes serán cada vez más bajos.
Consideras el cine tradicional como fálico y visual, mientras que el tuyo es más mental, de sentimientos. ¿Piensas que podría ser una revolución que los espectadores se vean como protagonistas de las distintas escenas?
El cine mainstream está dominado por los gustos de ciertos hombres, mientras que en las películas que yo hago, impongo mi visión artística, valores y una representación más justa de la mujer moderna. Dicho esto, sería interesante ver la reacción del público ante escenarios que no son posibles con la tecnología actual. Sin duda es una propuesta que muchos querrían probar.
La realidad virtual se caracteriza por una inmersión en la escena que puede llevar a reacciones emocionales muy parecidas a las del mundo real. Tú defiendes un cine sobre sentimientos, relaciones, intimidad y sexo y en alguna entrevista has dicho que quieres «una sensación de realidad y de piel». Pasar de espectador «pasivo» a verte participar en la escena sería ideal para esa idea de intimidad, ¿no crees?
Como ya te he dicho previamente, es acerca de los estímulos y de la realidad que tu propia imaginación te hace crear y vivir. La mente humana es tan poderosa que puede intensificar una fantasía de tal manera que te haga sentirla como real, como de piel…
Estás en contra del porno de pose, ¿crees que será lo primero que se busque a la hora de usar realidad virtual?
Eso depende del público que esta oferta genere. Los clichés son lo que son, porque se han popularizado y se han sobregenerado productos que retratan estas historias. Así que búsquedas existirán, pero poco a poco la gente irá viendo que tiene el poder de hacer su propia fantasía realidad. Se parece algo a XConfessions.
Por último, existen investigaciones que demuestran que al ponerse en la piel de otra persona en realidad virtual se han modificado prejuicios por parte de los usuarios (hacia otras razas, hacia otros sexos). ¿Crees que verse en el cuerpo de una actriz o un actor en una película porno sería una gran herramienta de educación? ¿Y de juego (ponerse una mujer en la piel del hombre o viceversa, o cambiar de raza)?
Hablé del porno como medio de educación en mi charla TED el año pasado.
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La realidad virtual permitiría a la gente probar ciertas cosas con las que nunca se atreverían o que simplemente serían difíciles de lograr en la vida real: orgías, sexo con famosos o incluso con personajes ficticios. Las puertas están abiertas y este nuevo medio podría ayudar a derrumbar estereotipos.
La fortuna hizo que durante la labor de documentación sobre el trabajo de Erika Lust apareciera el nombre de una actriz que había colaborado con Erika y a su vez lo había hecho en alguna película producida por VirtualRealPorn, empresa que ya utiliza la tecnología de realidad virtual en sus rodajes. Amarna Miller ha demostrado en nuestras distintas conversaciones estar muy interesada en la llegada de estos dispositivos al porno y una muestra de ello es su reciente nombramiento como manager de producción de VirtualRealPorn. Estas fue la entrevista que realizamos:
¿Cuál (y qué tal) ha sido tu experiencia en el porno virtual? Has participado como actriz y de hecho apareces bien destacada en la web de VirtualRealPorn. ¿Qué opinión te merece el desembarco de este tipo de tecnología en el porno?
Encontré la web de VirtualRealPorn prácticamente cuando empezaron, les mandé un mensaje pensando que era una compañía extranjera y para mi sorpresa, ¡me dijeron que estaban grabando en Zaragoza!. Rodé mi primera escena con ellos unos meses después, junto a la preciosa Onix Babe. Un solo y dos escenas lésbicas, con técnica muy cuidada y un ambiente cómodo. Los chicos de VirtualRealPorn son gente joven y vienen del mundo de la producción audiovisual. Aunque parezca mentira, eso se nota en lo rodajes y en el contenido final.
En el porno, lamentablemente casi nadie se preocupa de hacer las cosas bien. Lo mínimo aceptable ya es más que suficiente y no hay afán de mejora ni ambición, por eso me encanta trabajar con ellos: han puesto su esfuerzo, su dinero y su tiempo en un proyecto novedoso, intentando llenar un hueco de mercado en el que la competencia es voraz. Tienen mi ayuda en todo lo que necesiten.
Personalmente, creo que el porno enfocado a la realidad virtual puede ser el siguiente paso en el mercado del cine X. Pero para poder saberlo con seguridad habrá que esperar a ver cómo se desarrolla la tecnología que lo rodea y si el Oculus Rift tiene cabida (y acogida) en el mercado.
Hablemos de tus propias creaciones como directora. ¿Se te pasaría por la cabeza el uso de realidad virtual en algún tipo de vídeo/película? Si es que sí, ¿cuáles y por qué?
No, al menos en estos momentos. Decidí dejar a un lado mi faceta como directora hace algunos meses: quien mucho abarca poco aprieta. Por ahora quiero centrarme en mi carrera como actriz, produciendo vídeos a pequeña escala para mi web personal y dedicándome a viajar y trabajar con productoras extranjeras. En un futuro no descarto volver a dirigir, pero a menor escala que como hace unos años.
Incluir realidad virtual en el porno implicaría, por un lado, un gasto extra en los rodajes (adecuar las cámaras, el procesado de las imágenes, etcétera), y por otro lado, un gasto extra en los espectadores (cascos de realidad virtual), ¿a qué lado de la cámara crees que se encuentra el mayor impedimento?
Personalmente, el gran impedimento que veo para que la pornografía aplicada a la realidad virtual se generalice es la acogida del mercado. El precio del Oculus Rift debería bajar para poder tener cabida en todos los hogares, y habría que hacer entender al público que esto no es algo que solo pueden usar unos pocos escogidos. Supongo que en el fondo, todo es marketing, pero sí que veo posible que este supuesto se pueda llevar a cabo.
Si el usuario finalmente quiere consumir realidad virtual, habrá cientos de compañías que se lanzarán a producir material de este estilo, es la ley de la oferta y la demanda. Eso sí, espero que para entonces los chicos de VirtualRealPorn hayan establecido su hueco en el mercado, porque en cuanto las grandes empresas decidan apostar por este nicho, las pequeñas productoras tendrán un gran problema luchando contra los monopolios de la industria. ¡Así que vamos a apoyar desde el inicio a las empresas que merecen la pena!
Una de las opciones que más interés suscita en el porno virtual es que puedes verte en el cuerpo del actor/actriz y verte como si fueras tú quien practica sexo con la otra persona, ¿crees que puede ser un salto cualitativo respecto al porno «de espectador»? ¿O crees que habrá gente que prefiera verse dentro de la escena pero sin participar en ella? En resumen, ¿consideras el porno como algo que no debe saltar la barrera de la « pasividad» del espectador?
Sí, en cuanto a experiencia es un cambio tremendo. El consumidor de porno pasa de ser un mero espectador a introducirse de lleno dentro de la acción, siendo él mismo el que protagoniza la película, pero sin los riesgos que conllevaría una relación sexual verdadera. ¿No suena increíble, y tremendamente futurista? Me recuerda a Desafío total. Elimina de raíz la visión voyeurista y la fantasía de «ver sin ser visto», así que supongo que habrá personas a las cuales no les estimule la idea. Pero desde luego a mí, como consumidora, es una novedad que me encantaría.
En cuanto a la última pregunta, considero que la barrera de la pasividad del espectador puede traspasarse sin ningún problema. Cualquier innovación que se salga de las reglas de consumo que todos tenemos en mente y hemos aprendido, está bien. Las creación de nuevas miradas y acercamientos a un mismo tema siempre me parece algo positivo.
¿Crees que gustará por igual el porno virtual a hombres que a mujeres?
No soy partidaria de una división por géneros, y me parece una visión un tanto simplista de la sexualidad humana. Creo que dependiendo de cómo esté enfocada la película o la escena, puede gustar más a un tipo de personas que a otras. Eso sí, desde luego de lo que estoy segura es de que la realidad virtual tendrá una mejor acogida entre los amantes de la tecnología.
Volviendo a tu experiencia como actriz en este tipo de porno, ¿hay una gran diferencia respecto a los rodajes de cine con cámara tradicional, o solo se nota a la hora de la posproducción?
¡Es totalmente diferente! De hecho, me hace gracia cuando mis compañeros de rodaje llegan por primera vez a un set de grabación de este estilo. La primera reacción es «¿Pero y todo esto para qué sirve?». Las cámaras son diferentes, hay cables por todas partes, micrófonos especiales y un largo etcétera. Además, como las grabaciones son siempre POV (Point of view, es decir grabado «desde los ojos» de uno de los participantes), tienes que mirar constantemente a la cámara, en vez de a tu compañero para que parezca que estás mirando al espectador a los ojos. Si está rodado desde tu punto de vista, no puedes mover los brazos ni apenas el cuerpo, ya que el usuario quiere sentirse identificado contigo. Tampoco puedes gemir, ni emitir ningún sonido que distraiga de la acción.
Pero si estás en el otro papel, ¡es muchísimo más divertido! Tienes que hablar un montón y seducir a la cámara para que el usuario se sienta cercano a la escena, puedes susurrar a los lados de la cámara para que piense que estás muy cerca de él… Al final eres tú quien lleva la voz cantante. ¿Pegas? En las posturas, ¡sólo puedes moverte tú! Así que al final acabas con agujetas. Pero en el fondo es muy sencillo.
¿Has visto/probado alguna de las películas que has rodado en porno virtual? ¿Te has probado a ti misma? Si es así, ¿qué sensaciones has tenido?
He podido ver alguna película, pero solo cuando los chicos de VirtualRealPorn han traído el Oculus Rift a los rodajes. Yo no tengo uno. La sensación al principio es curiosa, como si te metieses en otro mundo de cabeza. Yo hasta me sentí un poco mareada al principio, pero es tremendamente excitante.
Y no, «a mí misma» nunca me he probado, pero tampoco he grabado ningún vídeo en el que sea la parte pasiva… ¡así que sería imposible!
¿Qué sensaciones te causa pensar que un espectador o espectadora se pueda poner «en tu piel»?
Me resulta curioso y un tanto extraño, pero abre un nuevo abanico de posibilidades. Se pueden llegar a realizar fantasías que en la vida real sería imposible llevar a cabo. Por ejemplo, me encantaría meterme en la piel de un chico y «sentir» como penetro a una chica. Es algo que jamás podré hacer en el mundo real pero que gracias al Oculus Rift puedo, en cierto grado, realizar. ¡Me parece increíble!.
La realidad virtual se caracteriza por una sensación de inmersión que nos hace vernos físicamente en el lugar de la película, acompañados por los actores. Eso, a su vez, causa que nuestras emociones frente a los acontecimientos sean casi reales. Desde el punto de vista de una licenciada en Bellas Artes, ¿crees que habrá espacio para emociones de tipo estético (desde un punto de vista cinematográfico) o solo habrá lugar para lo explícito?
Estás abriendo un debate muy pero que muy amplio, y en el que tocamos cuestiones prácticamente filosóficas. Puestos a fantasear, me encantaría que pudiese aplicarse la tecnología de la realidad virtual a campos que vayan más allá de lo pornográfico. Por ejemplo, imagínate una grabación de alguien haciendo escalada, o practicando un deporte de riesgo. Estoy seguro que los niveles de adrenalina y la tensión del usuario que lo consume a través del Oculus Rift serían iguales o muy parecidos a los de la persona que lo está haciendo realmente. Esto abre una discusión sobre los límites de nuestra percepción, ¿y qué hace que algo sea real o no?
Podríamos ver de primera mano los lugares más remotos del mundo, vivir situaciones de riesgo y hacer todo aquello que nos gustaría pero desde la seguridad de nuestra propia casa. ¿No es maravilloso? Podríamos visitar museos sin esperar colas, analizar arqueología sin miedo a dañar la pieza… ¿Te imaginas poder entrar a las pirámides de Egipto sin erosionar las piedras con nuestras emisiones? Me estoy emocionando.
Dicho esto, si alguien quiere grabar viajes por el mundo para visionarlos en el Oculus Rift, me ofrezco voluntaria como conejillo de indias. Veo aquí un nicho de mercado muy pero que muy interesante.
En tu web ofreces la posibilidad de realizar vídeos bajo demanda. Por otro lado, existen dispositivos que permiten sentir que estás penetrando (o que te están penetrando) y cada vez transmiten sensaciones más reales. En el futuro, y si fuera viable, ¿qué te parecería la posibilidad de realizar vídeos en realidad virtual bajo demanda donde además se pudieran preprogramar los movimientos y así el usuario sintiera que realmente te está penetrando?
Si fuera viable, ¡estaría encantada! Pero creo que es una tecnología que todavía tiene que evolucionar mucho para poder ser producida de forma medianamente sencilla. Ahora mismo no tengo los conocimientos técnicos ni el equipo necesario para grabar —¡ni editar!— contenido enfocado a la realidad virtual. Pero para un futuro, me parece una idea maravillosa. Y esto puede ser el futuro del mercado de las webcams, por otra parte.
Y ya por último, ¿serías usuaria de porno virtual? ¿Te gustaría, en general, tener un HMD en casa (para cine, videojuegos…)?
¡Me encantaría! Aunque si te soy sincera ahora mismo no tengo demasiado tiempo para nada, ni siquiera juego a videojuegos ni tengo apenas tiempo de ocio. Pero por pedir que no quede: ¡Arriba el porno virtual!
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El entusiasmo que transmite Amarna no quedó limitado a sus respuestas y, para alegría nuestra, nos ofreció la posibilidad de ponernos en contacto con el equipo de VirtualRealPorn. Tras conocer las impresiones de Erika y Amarna, poder hablar con Linda Wells, responsable de comunicación de VirtualRealPorn, nos permitió cerrar el ciclo de entrevistas con el punto de vista de una empresa productora de porno virtual:
Hablemos del origen: ¿Cómo nace VirtualRealPorn? ¿Desde la VR hacia el porno, desde el porno hacia la VR, o en el cruce de caminos? ¿Tenéis expertos en el equipo que vienen de otros ámbitos donde ya se utiliza la realidad virtual o ha sido una formación «autodidacta»?
Todo empezó cuando nuestro técnico jefe se compró el casco Oculus DK1 y quedó impresionado por la experiencia; empezó a buscar contenido para adultos pero no encontró nada más que unas pocas demos con modelos creados por ordenador. Justo había conocido hacía unos meses a una actriz porno por unos amigos comunes (Onix Babe, que nos ha ayudado muchísimo desde el principio) y se le ocurrió la idea de ser los primeros en el mundo en crear vídeos con actores y actrices reales para VR. Lo habló con su mujer y decidieron invertir el dinero que tenían para el viaje de novios (acababan de casarse) en este proyecto. Nuestro técnico jefe ha aprendido de manera totalmente autodidacta, ya tenía algo de experiencia en el campo del vídeo 3D estereoscópico y ese fue el comienzo para seguir experimentando con la VR.
¿Qué diferencias existen entre un rodaje porno con tecnología tradicional y uno con tecnología de realidad virtual?
La diferencia fundamental es el tiempo que es necesario invertir para crear los vídeos: la preparación de la escena es más compleja, en cuanto a la posición de todo el equipo de filmación, la iluminación, y en la posproducción, para conseguir una buena calidad de imagen adaptada para la realidad virtual, es necesario un workflow muy costoso y artesanal.
¿Los directores tienen que pensar que están rodando para porno virtual o simplemente es una cuestión de «cambiar la cámara» y seguir con las mismas metodologías?
Hay que cambiar radicalmente el esquema mental, hay que tener en cuenta un sinfín de limitaciones técnicas y artísticas para conseguir una buena experiencia VR para el usuario. En nuestro primer año hemos ido perfeccionando la técnica gracias al apoyo de nuestros betatesters y usuarios.
Incluir realidad virtual en el porno implica, por un lado, un gasto extra en los rodajes (adecuar las cámaras, la posproducción, etcétera), y por otro lado, un gasto extra en los espectadores (cascos de realidad virtual), ¿a qué lado de la cámara pensáis que se encuentra el mayor impedimento?
El mayor impedimento está en la producción, los costes son muy altos en comparación con el gasto que deben hacer los usuarios para disfrutar la VR. Ahora además se están poniendo muy de moda los visores para móviles con precios que empiezan desde unos quince euros como el DODOcase Cardboard, Durovis Dive y otros visores basados en las Google Cardboard, con los que consigues una correcta experiencia de VR, aunque si de verdad quieres experimentar una mayor inmersión, debes ir al Oculus DK2 de unos trescientos cincuenta euros o el Samsung Gear VR de cien dólares (más el precio del Samsung Galaxy Note 4). Actualmente nuestros vídeos son compatibles con todos los visores VR para móviles iPhone y Android, Oculus DK1/DK2 para PC y Mac y Samsung Gear VR con el Samsung Galaxy Note 4.
¿Veis un futuro donde se extiende el uso de la realidad virtual en el porno o creéis que quedará como un nicho de mercado bien definido pero minoritario?
Estamos completamente seguros de que su uso se extenderá con el tiempo, es posible que vaya poco a poco, pero se convertirá en un medio masivo.
He podido ver que ofrecéis tanto porno en primera persona (POV) como en tercera persona, ¿creéis que con el tiempo todo será POV o seguirá habiendo interés por la «participación como voyeur»?
Hemos experimentado con las dos técnicas pero nos hemos dado cuenta de que nuestros usuarios prefieren los POV en una inmensa mayoría, así que estamos intentando especializarnos en ese tipo.
No he tenido la oportunidad de ver vuestras películas, ¿en las que pueden verse en tercera persona dais un cuerpo al espectador o se encuentra en modo «suspendido en el aire»?
El efecto es como dices, como suspendido en el aire, lo que quita realismo e inmersión a la escena. Todavía existen pocos usuarios de VR en el mundo, y conforme se vayan extendiendo, deberemos adaptarnos a todas las peticiones que nos hagan llegar.
¿Os atreveríais con porno basado en avatares creados por ordenador o preferís quedaros en el cine con actores reales?
Actualmente preferimos centrarnos en crear la mejor calidad posible de filmaciones de sexo real con actores reales, pero es difícil saber hacia dónde irá el mercado a medio plazo y cómo se distribuirán las preferencias de los usuarios. En cualquier caso, intentaremos estar ahí para satisfacer todas sus fantasías.
¿Qué tal está siendo la aceptación por parte de los usuarios? ¿Tenéis mucho público?
El público está reaccionando muy bien con cada nuevo vídeo que publicamos, nos envían muchos comentarios por email con sus fantasías y otras peticiones técnicas, pero por el momento es un nicho de mercado muy pequeño. De entre nuestros usuarios también existen mujeres y para ellas estamos creando vídeos POV desde el punto de vista de la mujer basándonos en todas las peticiones que nos envían.
Relacionado con lo anterior, ¿habéis recibido comentarios sobre el uso de vuestras películas? Hombres que disfrutan desde el punto de vista de una mujer, alguna anécdota graciosa…
Recibimos comentarios muy a menudo, y cada vez hay más hombres que disfrutan con los POV de mujer. Una vez nos escribió un hombre entusiasmado contándonos que había disfrutado «como nunca lo había hecho antes» (palabras textuales) viendo el vídeo My Squirt, un POV desde el punto de vista de la mujer, en el que Gigi Love acaba haciendo un squirt impresionante.
¿Creéis que gusta (o gustará) por igual el porno virtual a hombres que a mujeres?
Absolutamente convencidos, el tema es saber crear el contenido adecuado para mujeres, que dista mucho del estándar que existe actualmente para mujeres. Actualmente somos dos mujeres en el equipo y eso nos ayuda a poder llegar de manera más directa a lo que nuestras usuarias necesitan.
Sobre las diferencias entre sexos, ¿más o menos qué porcentaje hacéis de POV entre mujeres/hombres? ¿Creéis que con el tiempo irá cambiando?
Aproximadamente un 15% de nuestros vídeos son POV para mujeres. Poco a poco estamos aumentando ese porcentaje porque cada vez hay más mujeres suscritas a nuestra web y además hay algunos hombres que disfrutan también con estos vídeos.
Contáis con una comunidad de usuarios en la web, ¿recibís feedback de sus experiencias? ¿Sienten que realmente es «dar un paso más» en el cine gracias a esa sensación de inmersión?
Sí, estamos haciéndonos un buen hueco porque les escuchamos activamente y les seguimos en todo lo que nos piden. Hay muchos que están encantados y nos felicitan por la alta calidad que estamos consiguiendo, la mayoría son programadores de videojuegos y son gente que piensa realmente en el futuro con la VR.
¿Qué creéis que produce un mayor impacto en el espectador (o lo que la gente valora más), la ilusión de sentirse en otro lugar como si fuera real, o la ilusión de sentirse en la piel del actor/actriz?
Creemos que la ilusión de sentirse en la piel de otra persona, vivir sexo, emociones, experiencias a las que no tenemos acceso en nuestra vida diaria.
Leí en una entrevista que añadir interactividad y el uso de los teledildonics es uno de los planes de futuro de la compañía. ¿En qué punto estáis? ¿Cuál es el objetivo a medio plazo?
Ahora mismo estamos focalizados en mejorar la calidad de imagen para los nuevos dispositivos VR que están apareciendo y poder llegar a más gente con visores para móvil. Esperamos tener las primeras demos con teledildonics en unos meses.
Una vez alguien vea una película porno en realidad virtual y con teledildonics, ¿creéis que nunca volverá a ver de la misma forma el cine en formato tradicional o simplemente serán maneras distintas que combinar?
Durante bastante tiempo serán maneras complementarias, sobre todo por lo relativamente complicado que es ver actualmente en VR en comparación con entrar en cualquier web porno y darle al play, pero conforme los dispositivos se vayan haciendo más pequeños y sencillos, es muy posible que acabe siendo masivo.
¿Dónde creéis que no os meteríais nunca dentro de los distintos géneros de porno que hay?
Cualquier género en el que se denigre a la mujer/hombre o no tenga en cuenta su dignidad, escenas con excesiva violencia, fetichismos extremos, etcétera.
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Sergioski02es April fool en EEUU o que coño es esto?
Kenton Lee es un estadounidense que en 2007 estaba trabajando en Nairobi (Kenia). Viviendo en aquel país africano, se dio cuenta de un grave problema de fácil solución que sin embargo nadie había resuelto. Una niña de un orfanato que se cruzó en su camino llevaba puestos unos zapatos que le quedaban ridículamente pequeños. «¿No sería genial si hubiera un zapato que pudiera ajustarse y ampliarse para que los niños siempre tengan un par de zapatos que les valgan?», cuenta que se preguntó en ese preciso instante.
La preocupación la convirtió en proyecto. Because International, la plataforma que fundó en 2009, es una organización sin ánimo de lucro enfocada en buscar «soluciones caritativas prácticas» para poblaciones que viven en pobreza extrema. Su primer proyecto sería The Shoe That Grows (el zapato que crece), «un calzado ajustable que puede crecer a la vez que el niño y protegerlo de las enfermedades transmitidas por el suelo». Una solución a este sencillo pero atroz problema que encontramos en Big Think.
El zapato está fabricado con cuero, caucho comprimido y broches. «Materiales simples y sin partes mecánicas de engranajes que se rompan. Fácil de limpiar y fácil de usar», explica el fundador. «Con la ayuda de broches y correas ajustables, puede crecer hacia el frente, hacia atrás y hacia los lados para adaptarse a cinco tallas diferentes. Y gracias a los materiales de calidad tienen una duración de cinco años, a pesar del uso intensivo».
Lee había ido a hablar con el director del orfanato donde vivía aquella niña. El responsable del centro le había informado que recibían donaciones de Estados Unidos de vez en cuando, pero que los niños crecían rápido y cada seis meses les quedaba el calzado pequeño. «Solo les quedaba esperar a la próxima donación o cortar los zapatos por delante para poder seguir utilizándolos», cuenta el germen que le llevó hasta su idea.
Lo que pretendía Because International con la fundación se su proyecto es que empresas, ONG y particulares pagasen por estas zapatillas crecientes para poder ser repartidas entre la población infantil de diferentes países a través de organizaciones solidarias que trabajen en esas regiones. En enero de 2014 la organización logró fondos suficientes para producir y distribuir 1.000 pares de zapatos a niños en Kenia. Un logro al que continuó un pronto envío de otros 5.000 pares.
Lee recuerda que tres mil millones de personas en todo el mundo viven con menos de 2 dólares al día. Y que «más de dos mil millones, entre los que se encuentran 300 millones de niños, sufren enfermedades transmitidas por parásitos que se encuentran en el suelo debido a la falta de ropa o calzado».
Para poder colaborar con The Shoe That Grows la plataforma facilita la compra (en forma de donación) de zapatos que pueden adquirirse por pares o por lotes. Incluso han creado una bolsa en la que caben 50 pares para que la mercancía pueda ser transportada en avión por cualquier viajero.
«Esta organización lo que busca es escuchar a los que viven en la pobreza extrema para atender sus pensamientos, sus ideas y sus sueños de una vida mejor. Y luego trabajar juntos para ayudar a que esas ideas se hagan realidad. Unos simples zapatos que le queden bien a un niño pueden mantenerle saludable y feliz. Listo para dar el siguiente paso para su futuro».
Este post El zapato que crece, escrito por Jaled Abdelrahim, se publicó originalmente en Yorokobu.