open eyed bj originally appeared on MyConfinedSpace NSFW on September 30, 2014.
Shared posts
The 10 Most Ridiculous C-C-C-COMBO BREAKERS On the Internet
1. OH COME ON, KEITH.

via AquaNexus
2. He either did something to make Summer Glau VERY impressed or VERY unhappy
...
VA – Mojo Presents: It’s a Wonderfull Life (2014)
1. Marty Manning – The Twilight Zone
2. Dimitri Mitropoulos – Suite One: Romeo and Juliet – Montagues and Capulets
3. The Shadows – Man of Mystery
4. Lotte Lenya & Orchestra Roger Bean – Surabaya-Johnny
5. Barry Gray – Zero G
6. Buddy Morrow – Perry Mason Theme
7. Frank Sinatra – Night and Day
8. The John Barry Seven – The James Bond Theme
9. Frank Ifield – Whiplash
10. Bernard Herrmann – Vertigo: Prelude & Rooftop
11. Francis Poulenc – Gymnopedie No. 1
12. Siouxsie & the Banshees – Trust in Me
13. Leopold Stokowski – A Night On Bare Mountain
14. Cliff Edwards – When You Wish Upon a Star
320 kbps | 111 MB UL | MC ** FLAC
Free cover CD with the November 2014 issue of Mojo Magazine and compiled by Steve Severin and Siouxsie Sioux of Siouxsie and the Banshees.
No spelling error, explains Siouxsie – she means to emphasise the ‘full’ wealth of treasures in this evocative glimpse into the Banshees’ musical minds.
15 tracks of strange fascination from Bernard Herrmann, John Barry, The Shadows and – exclusively! – Siouxsie & The Banshees themselves.
1911 Amundsen vs Scott
Expanded Animaniacs "States & Capitals" Song Includes The Entire World
Remember Wakko's informative, catchy "50 States and Their Capitals" song from the classic '90s cartoon Animaniacs? Well, this gentleman named Kylan has remade the song to include both every nation on the planet, and their capitals, too. It's beyond impressive (and still ridiculously catchy).
Cuanto más difícil sea pertenecer a una religión, ¿mejor?
La lógica nos sugiere que, a medida que una religión permanece intacta al devenir social, enrocándose en fastuosas liturgias medievales y en normas demodé que colisionan con las evidencias científicas, la moral laica y hasta el sentido común, ésta irá perdiendo acólitos, y su capacidad de proselitismo se irá reduciendo a cero.
Pero las cosas no son tan sencillas. De hecho, las dinámicas religiosas, en según qué circunstancias, podrían funcionar de forma diametralmente opuesta. La razón de que la religión católica esté perdiendo fuelle no se debería, entonces, a su autismo o su incapacidad de adaptarse a los nuevos tiempos, sino más bien a que se ha adaptado demasiado a ellos. Hasta el punto de que ser católico no conlleva un sacrificio suficiente.

Photo Credit: Stuck in Customs via Compfight cc
Si te molesta, mejor
Ritos de paso a las religiones son tan variados y estrambóticos que solo pueden nacer como forma de distinguir a los acólitos de un credo de los acólitos de otro credo: tatuajes, restricciones de la dieta y el sexo, prepucios cortados.
El código indumentario, como en cualquier tribu urbana, también resulta crucial en aras de distinguirse del infiel, sobre todo si adscribirse al código indumentario no resulta cómodo (y así se evita que el infiel decida disfrazarse de lo mismo, como el que compra imitaciones de mercadillo para fingir que tiene el suficiente dinero como para adquirir marcas conspicuas. El burka del Islam, que cubre a la mujer de la cabeza a los pies. El kasa para el budismo japonés, un sombrero tradicional que usan los monjes que cubre casi todo el rostro. El jainismo aboga por evitar la ropa cosida, así que muchos hombres usan el “dhoti”, ropa sin coser envuelta alrededor de la cintura y las piernas.
En resumidas cuentas, no importa el contenido sustancial de las reglas religiosas: la única característica común es que deben ser difíciles de seguir. Resultar incómodas.
Todos estos gravámenes en forma de rituales, ropas, normas internas, dimes y diretes, refuerzan lo que en psicología se denomina sesgo endogrupal. Es decir, la creencia de que pertenecemos a un grupo que nos protege y define. El mismo tipo de psicología que se pone en marcha en un partido de fútbol. O entre algunos seguidores de Apple. O lo que desencadena determinados ramalazos patrioteros.
Todos ello constituye una serie de etiquetas que contribuyen a que los comprometidos por la causa se reconozcan unos a otros, y se aíslen del resto. El propio filósofo judío del siglo XII Maimónides asumía que la circuncisión, además de ser una técnica para limitar las relaciones sexuales, otorgaba “a todos los miembros de la misma fe, por ejemplo, a todos los que creen en la Unidad de Dios, un signo físico visible para que a cualquier extranjero le resulte imposible decir que pertenece a ellos. Pues algunas personas lo dicen con el fin de obtener algún provecho.”
Cuanto más difícil sea todo, más fácil es identificar a los impostores, y más fácilmente se ponen en funcionamiento los mecanismos psicológicos del sesgo endogrupal. Eso explicaría, en parte, por qué algunas religiones han resistido más numantinamente el transcurrir del tiempo a pesar de que su único sostén era: cree sin discutir en lo que digo, y lo que digo es la verdad indiscutible por siempre. Todo ello sazonado por normas de difícil cumplimiento que no tienen un sentido práctico evidente, tal y como señala Eduardo Porter en su libro Todo un precio al distinguir las organizaciones laicas de las religiosas:
Las comunas fueron populares en Estados Unidos durante el siglo XIX, una época de intensa experimentación social. Se fundaron a centenares basándose en todo tipo de ideas, desde las creencias del utopista francés Charles Fourier y el escocés Robert Owen, padre del movimiento cooperativo, hasta grupos anarquistas y docenas de sectas religiosas. Muy pocas sobrevivieron más de un par de docenas de años y se disolvieron por la dificultad de asegurar la cooperación y evitar las disputas por la asignación de recursos, derechos y responsabilidades. Hay que destacar que las comunas religiosas tenían entre dos y cuatro veces más probabilidades de sobrevivir que los grupos laicos. Parece ser que la razón era que imponían poderosas exigencias a sus miembros (entre ellas el celibato y restricciones a la hora de comunicarse con la gente del exterior) que reforzaban los vínculos.
Podéis leer más sobre esto en el estudio “Cooperation and Commune Longetivy: A Test of the Costly Signaling Theory of Religion”, de Richard Sosis y Eric Bressler, publicado en CrossCultural Research.
A ese respecto, también cabe recordar un interesante estudio realizado por los sociólogos Richar Urdí, Peter Bearman, Barbara Entwisle y Kathleen Harris con 90.118 alumnos de 145 institutos de Estados Unidos, el llamado Add Health Study. Lo que sugiere este estudio es que la pérdida de la virginidad no dependía tanto de la educación de los padres como del número de amigos, la edad, el género y los resultados académicos de éstos.
Además, en los institutos donde se promovía la virginidad, si tales grupos sociales eran cerrados (no se relacionaban con alumnos o semejantes del exterior), entonces la virginidad no se retrasaba. Por el contrario, en los institutos abiertos sí que se retrasaba. La razón podría ser que mantener la virginidad en un contexto donde todo el mundo lo intenta por igual no resulta atractivo para un adolescente. Pero en un lugar abierto donde los alumnos se relacionan con otras personas que no mantienen la promesa de virginidad, entonces al hallarse en minoría, la promesa puede tener efectos psicológicos beneficiosos de identidad singular. Como el sesgo endogrupal. Como pertenecer a algo. En ese sentido, pues, si todos los alumnos de un instituto vistieran con chupa de cuero y tachuelas, lo rompedor sería no hacerlo.

Photo Credit: Dietmar Temps via Compfight cc
Aldea Glocal
Otro proceso psicológico responsable de que nos complazca pertenecer a determinado grupo, decir “nosotros ganamos” cuando en realidad ganó un equipo de jugadores de determinado deporte o que fuimos al mismo colegio que determinada celebridad, se denomina efecto BIRG (Basking in Reflected Glory). El nacionalismo explota particularmente este efecto, un nacionalismo que no solo se circunscribe a las fronteras de un país, sino también a los de una ciudad, un barrio e incluso un bloque de vecinos. La religión reconoce a los suyos en función de las prácticas y la creencias, no a través de fronteras físicas, de modo que Internet parece estar fomentando la conexión entre acólitos, y no su disolución en la presuntamente uniformadora aldea global. Como el caso de los templos hindúes de la India que retransmiten sus ceremonias religiosas online: E-Darshan o Saranam, por ejemplo.
A través de Internet, las ideas religiosas llegan más lejos que nunca y anidan el cerebros separados entre sí por miles de kilómetros. Creando guettos digitales, convirtiendo el credo más marginal en una organización internacional. Es al menos lo que denuncia Evgeny Morozov, profesor en el Open Society Institute de Nueva York y experto en Internet, en su libro El desengaño de Internet:
Los tuits no disolverán todas nuestras diferencias nacionales, culturales y religiosas. Es posible que las acentúen. Se ha demostrado que carece de fundamento la creencia ciberutópica en que Internet nos convertirá en ciudadanos del mundo muy tolerantes, ansiosos por reprimir nuestros viles prejuicios y abrir nuestras mentes a lo que vemos en nuestros monitores. En la mayoría de los casos, los únicos que todavía creen en el ideal de una aldea global electrónica son quienes habrían sido cosmopolitas y tolerantes incluso sin Internet: la élite intelectual.
Frente a la amenaza de erosión de los pilares religiosos frente a la sociedad laica, las religiones no suelen debilitar sus rituales e ideas, sino que incrementan su pureza y la dificultad de acceso al credo. Eso expulsará a muchos creyentes, pero también favorecerá que los fieles que se mantienen en la congregación lo hagan con mayor fervor. Más refractarios a los cambios del exterior. Por ello, entre 1980 y 1996, el porcentaje de ultraortodoxos judíos que permanecieron en la yeshiva (seminario ortodoxo judío) y permanecieron fuera del mercado laboral a pesar de la arraigada pobreza en Israel, ha pasado del 40 al 60 %. Remata Eduardo Porter:
En Brooklyn, Nueva York, los judíos ortodoxos se esfuerzan por permanecer apartados de la sociedad laica e incluso de otros judíos. Los matrimonios entre mormones y no mormones suelen acabar en divorcio tres veces más que los emparejamientos entre mormones.
Tal vez, por esa razón, tras la modernización que sufrió la Iglesia católica durante el Concilio Vaticano II, que no ha detenido la sangría de fieles, el papa Benedicto XVI intentó deshacer algunas de las reformas, reintroduciendo la misa en latín o recuperando la indulgencia plenaria. Al poner las cosas más difíciles, quizá consiga recuperar clientela, evitando de paso la decantación de algunos fieles por religiones más estrictas y fervorosas como el cristianismo evangélico.
Otra cosa, claro está, es que la gente decida pertenecer a una religión por motivos distintos a los estrictamente asociados a la fe: ironía, cinismo, juego, moda, formar parte de algo que trascienda la individualidad. Solo así se explica que en Gran Bretaña haya 390.000 ciudadanos que se declaran seguidores de la religión Jedi (aquí también encontraríamos tal vez cierto efecto BIRG o sesgo endogrupal). O que el pastafarismo sea mi religión predilecta (lo cual tampoco deja de ser una forma de identificar con quienes iría a tomar un café sin conocerlos de nada. Así que, para darle la razón a Morozov, aquí tenéis, por la gracia de MEV, mi twitter: @SergioParra_).
The post Cuanto más difícil sea pertenecer a una religión, ¿mejor? appeared first on Yorokobu.
Lo que los españoles no sabían decir en español
Podría ser que un españolito de España, tumbado en una hamaca mientras pela un cacahuete, disfruta un chocolate y echa mano a la cajetilla de tabaco para agarrar un cigarro, se quedase tan tranquilo pensando que qué pedazo de idioma le dimos a los indígenas americanos. Que mientras ellos andaban por ahí en canoa pescando tiburones, o cazando pumas, o esquilando llamas, los hispanohablantes de la orilla europea habíamos sorteado los huracanes del Atlántico para enseñarles a monetizar maíz y tomates, alfabetizar con tizas, crear ruedas de caucho y alcanzar un nivel de vida en el que la máxima preocupación fuese observar tu barbacoa sentado en una butaca cubierta de hules. Pero ese español ibérico debería comerse sus palabras con papas.
De no haber sido por la sapiencia de los pueblos autóctonos de América, una séptima parte del párrafo anterior (15%) sería absolutamente ininteligible.
La razón es que las barbacoas, las butacas y las hamacas las pusieron en la RAE las tribus caribe, igual que los tiburones y las canoas los taínos y los huracanes ambos arahuacas. Los quechuas nos enseñaron desde cómo advertirnos de la presencia de un puma, cómo abrigarnos con lana de llama o qué nombre y material darle a las ruedas de caucho. Los hules no los inventó tu abuela, sino los náhuatl, igual que la tiza que te tiraba el maestro a la cabeza. Y por supuesto ya podrías dejar de soñar ni con chocolate ni cacahuetes ni tan siquiera con tomates fritos si no fuera por esos mesoamericanos. Tampoco con patatas fritas ni ensaladas de maíz sin los taínos; y para qué hablar de darle una calada a ningún tabaco si no le hubiera puesto ese nombre el pueblo arahuaco.
Palabras como iguana (arahuaca), aguacate (náhuatl), cacao (náhuatl), yuca (taíno) o caníbal (taíno) son vocablos integrados en el idioma español y aceptados por la Real Academia cuya procedencia, a menudo, pasa inadvertida. Son americanismos. El mismo término que utilizamos para referirnos a palabras como basquetbol. Lo que ocurre es que mientras se nos hace fácil detectar esta segunda clase, los angloamericanismos, apenas podemos apreciar las que son herencia de los lenguajes precolombinos del continente americano por su variedad de formas.
Según las estadísticas de la institución académica de las letras, existen principalmente cuatro zonas de América que supusieron la mayor influencia indígena a la lengua española. La de más antigüedad es la que se conoció como las Antillas españolas de Santo Domingo, Cuba y Puerto Rico, abarcando también gran parte de Venezuela y norte de Colombia. Allí fue donde desembarcaron los primeros colonos procedentes de Andalucía y Canarias (motivo de la similitud de estos acentos con los latinoamericanos), y también, la razón por las que las palabras canoa y hamaca fueron las primeras en incorporarse al idioma castellano (según la Fundéu). Cristóbal Colón llamó así en el Diario del Primer Viaje a las pequeñas embarcaciones que avistó en el nuevo continente, un 26 de octubre de 1492. Era como se lo había escuchado decir a la gente que se comunicaba en taíno y en caribe.
La segunda zona importante es la que abarca México y América Central, donde estaban asentadas civilizaciones como la azteca y la maya, y milenarios idiomas indígenas como el náhuatl azteca, le dieron nombre hispano a cosas como el chicle o los coyotes.
Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y el norte de Chile conformarían la tercera influencia importante, siendo el quechua la lengua que inventó el cóndor y las chirimoyas.
El tupí-guaraní conformaba el cuarto territorio de intercambio lingüístico, en el actual Paraguay y norte de Argentina. Fueron ellos los que nos enseñaron a decir qué es un tucán o una tapioca.
La lista es larga y probablemente de muchos no tenías ni idea de su origen ultramarino. Aquí va un menú de ejemplos de esas palabras que llegaron al idioma del Quijote mucho antes de que existiera el hidalgo caballero.
- De las lenguas arahuaca:
- Del taíno: ají, barbacoa, batata, bejuco, boniato, cacique, caníbal, canoa, carey, caimán, caoba, ceiba, Cuba, curazao, bahama, habana, Haití, cocuyo, colibrí, daiquiri, guajiro, hamaca, huracán, henequén, iguana, jején, jíbaro, macana, macuto, manatí, maraca, nasa, papa, piragua, sabana, tabaco, tiburón, tonina, maní, maíz, enagua y yuca.
-Del tehuelche: gualicho (hechizo o diablo).
-Del caribe: barbacoa, butaca y Caribe.
- Del maya: cenote y cigarro
- Del náhuatl: aguacate, zoquete, petaca, malacate, petate, chocolate, cacao, tomate, coyote, hule, tiza, chicle, cacahuate, chile, cuate, guacamole, jícara, mezcal, México, milpa, mole, nopal, ocelote, papalote y peyote.
- Del quechua: cancha, carpa, caucho, chirimoya, choclo, cóndor, curaca, guacho, huayco, llama, palta, pampa, papa, puma, puna, quena, quincho, yuyo.
- De las lenguas tupí-guaraní:
- Del guaraní: ñandú, ananá, guaraná, tatú, cajú, yacaré.
- Del tupinambá: tapioca, jaguar, mandioca, tucán y tapir.
- Del mapudungun: pilcha, chaucha, gaucho y che.
¿Cuáles más sabes?
*(Texto elaborado con información de La Real Academia de la Lengua, La Fundéu, blog de la academia de idiomas ABO, y Wikipedia).
The post Lo que los españoles no sabían decir en español appeared first on Yorokobu.
La pantalla de Madrid: El corazón del guerrero

La primera película de Daniel Monzón fue una superproducción de Filmax en la que se echó el resto. Animados por el éxito de “El Día de la Bestia”, el cine español apostó por otra historia de fantasía ambientada en Madrid. Sin embargo, el público no recibió con igual entusiasmo este debut de Monzón, director y guionista que ha ofrecido en los últimos años propuestas más arriesgadas que el resto de sus compañeros. Quizá por mezclar demasiados estilos y no ser muy indulgente con ninguno, como suele ser la tendencia. Por ejemplo, el thriller con toques fantastique de ”La Caja Kovak”, la contundente “Celda 211”, y ahora “El Niño”, en las que aborda asuntos muy alejados de la charlotada habitual, como por ejemplo la denuncia política.
En “El Corazón del Guerrero” ya existían algunos de esos rasgos. Los trapicheos políticos, la visión romántica de perdedores que se refugian en la locura para escapar de un mundo enloquecido, son elementos que han perdurado en esta película entretenida y tierna. Bajo una historia de mundos paralelos, entre una Cimeria digital (aquí, Zaphiria) en la que se desarrollan las aventuras de un clon de Conan, el guerrero Beldar, y un Madrid en el que vive un grupo de chavales aficionados a los juegos de rol, se establece el guion que remite a los relatos de espada y brujería, las aventuras de Indiana Jones y el costumbrismo madrileño. El protagonista, un adolescente apocado, Ramón Belda (Fernando Ramallo), se desdobla en el valeroso Beldar (Joel Joan). Mientras que el guerrero debe deshacer la maldición que una secta de brujos le ha infringido, el chico, convertido en Beldar, es arrastrado en el complot que unos poderes ocultos está realizando con un nuevo partido político (geniales los spots de esa “Democracia Joven”. Podrían pasar por auténticos).

“La realidad es mentira”.
En este juego de mundos y avatares, se mezclan los escenarios de fantasía épica con el Madrid del momento: la mítica piscina y la azotea del hotel Emperador, el intercambiador de Nuevos Ministerios, una secuencia de acción en el Congreso de los Diputados (y los parlamentarios revelados como Iluminatti/reptilianos). La secuencia del final en el Parque de Atracciones, con Ramallo disfrazado a lo Norman Bates, tiene el encanto de ver el fabuloso platillo volante, entonces convertido en árbol cafetería.
En el reparto, al lado de Neus Asensi como Sonja guerrera/ Sonia prostituta, están casi todos los actores que son ahora primera línea de la interpretación o el espectáculo en la tele: buenas apariciones de Luis Tosar, Antonio de la Torre, Alfonso Lara, Enrique Arce, Adriá Collado, Adolfo Fernández, los entonces reporteros de CQC Tonino y Arturo Valls, los siempre perfectos Jimmy Barnatán y Javier Aller… No, El Gran Wyoming no sale. Santiago Segura, sí.
Conviene revisar “El corazón del guerrero”. Los efectos especiales y la banda sonora de Roque Baños son brillantes, y esa feísima manía de atronar en el cine español con la música, en este caso, sí está justificada. Véanla y estén atentos a la última imagen… ¡Por Crom!
Asunta cumpliría hoy 14 años
Os penes xigantes abandonan Compostela
You’re the Worst: o amor que aparece cando só buscabas sexo
Gretchen e Jimmy coñécense nunha voda. Ela está a piques de escapar despois de roubar un dos agasallos. A el acaban de botalo por insultar á noiva. Queda moi claro desde o principio que ambos son o peor, e por iso queda tamén moi claro que están feitos o un para o outro.
‘You’re the Worst’ é a historia de amor que xorde entre dúas persoas que non cren no amor. O que empeza como un lío dunha noite e continúa como un simple “isto non é nada, só o estamos a pasar ben”, vai evolucionando de forma inevitable cara esa normalidade que ambos temen. Deixaran as cousas claras a primeira noite: a ela danlle medo as relacións serias, el non cre nelas. Pero camiñan da man con xestos de terror cara ela. Mentres tanto, fannos rir moito.
De todas as series que se estrearon este verán, ‘You’re the Worst’, de FX, está posiblemente entre as tres mellores. É unha sitcom romántica con ese pequeno extra de, en primeiro lugar, resolver o will they/won’t they nos primeiros minutos e, en segundo lugar, facer que os protagonistas sexan egoístas e narcisistas ata dicir basta, aterrados pola vida adulta que todo o mundo parece esperar deles ao cumprir os 30. El é un novelista infravalorado (que sobrevive, claro, a base de colaboracións en revistas), ela leva a comunicación e relacións públicas dun grupo de rapeiros de vinte anos. “É fantástico que ambos teñamos un traballo no que podemos beber polo día, non?” dille Gretchen a Jimmy nun momento. Jimmy cuestiona que a súa profesión (a dela) sexa desas.
Arredor de Gretchen e Jimmy hai todo un grupo de personaxes secundarias que van crecendo, ao igual que a serie, episodio a episodio. Jimmy vive con Edgar, un veterán da guerra de Iraq con síndrome post-traumático ao que acolle na súa casa. Gretchen ten a Lindsay como a súa mellor amiga, unha antiga compañeira de esmorga que está atrapada nun matrimonio aburrida (pero como non ser fan do seu marido, experto en aficións estrañas?).
De aquí podería saír tanto algo bo como algo malo, pero o resultado é fantástico e hilarante por momentos (no episodio 5 aparecen uns hipsters xeniais). Sen medo ás escenas de sexo bastante explícito, sen medo a diálogos punzantes e incorrectos, con moitas referencias á actualidade (independencia de Escocia incluída), coller cariño aos personaxes de ‘You’re the Worst’ non é nada difícil. Eses defectos tan grandes (el é honesto ata a grosería, ela mentirosa compulsiva) veñen acompañados de miradas e xestos nos que vemos que, por suposto, ambos teñen corazón e unha gran inseguridade vital. E por iso é fácil querer que todo lles saia ben e sexan felices para sempre.
Detrás da serie, para os que queredes nomes e referencias, está Stephen Falk, guionista de ‘Weeds’ e ‘Orange is the New Black‘, así que podedes confiar en que pagará a pena. O piloto posiblemente sexa o peor episodio porque, como xa dixen, cada novo episodio é mellor que o anterior, así que vede polo menos dous para empezar. Xa me contaredes.
Realidades e lendas da batalla de Belchite
La ‘sanmiguelización’: ¿un mal irreversible?
De pequeño iba con mi madre al mercado todos los sábados por la mañana. Íbamos siempre a la misma frutería y, aunque despachaban tres personas al mismo tiempo, la cola era siempre larguísima. Tanto mi abuela como mi madre coincidían en que era ahí donde vendían la mejor fruta del barrio y estaba claro que no eran las únicas que pensaban así. Justo al lado, además, había una pescadería con producto superfresco. Y una huevería, y un puesto que en el que vendían legumbres a granel…
Podría relacionar cada etapa de mi vida con un mercado. Durante la universidad, el de la Boqueria de Barcelona, que estaba cerca de mi facultad. Cuando vivía en Londres, el de Portobello. De mi época en Centroamérica, los puestos callejeros del centro de San Salvador. Y ahora, en Madrid, el Mercado de Pacífico o el de Los Mostenses. También frecuento mercados cuando viajo. Últimamente he estado en el Mercat Central de Valencia; el de la Bretxa, en San Sebastián; la Plaza de Abastos de Santiago de Compostela… Adoro los mercados y, precisamente por ello, me preocupa su futuro.
#Flechazo: esta mañana me he enamorado del Mercat Central de Valencia, el más bonito de España! #Gastronoma2013 pic.twitter.com/DLByEM1aPO
— Carlos G. Cano (@cgcano) septiembre 23, 2013
Cuando hablo de sanmiguelización me refiero a cómo se ha transformado el célebre mercado madrileño. A que lo que ahí te encuentras, a día de hoy, son puestos de degustación, productos gourmet, precios caros y cientos de turistas procedentes del Palacio Real o de la Plaza Mayor. No conozco a ningún madrileño que haga ahí sus compras, pero supongo que el modelo de negocio está siendo un éxito porque no deja de imitarse dentro y fuera de España.
La Boqueria de Barcelona también ha ido cambiando. Siempre ha atraído a los turistas —estando en plena Rambla es difícil no hacerlo—, pero en los últimos años he visto a abuelas con carrito crispadas por no poder dar tres pasos sin tropezarse con un guiri, y he optado por renunciar a desayunos en el Quim para ahorrarme la sensación de estar en la cola del Dragon Khan. Llegados a este punto, se me ocurren varias preguntas:
¿Qué sentido tiene visitar un mercado en el que hay más turistas que gente comprando?
Ninguno. El turismo es vital para la economía española y parece muy positivo que el sector de la gastronomía —no solo los restaurantes— absorba una parte de ello. Pero, ¿tienen que pasar todos los turistas por el mismo sitio?
Los puestos de fruta cortada, de bocadillos, de golosinas o, directamente, de souvenirs, dicen poco o nada de una ciudad. ¿Cuánto tiempo tardarán los turistas en darse cuenta? Hay quien piensa que conviene sacrificar un mercado para que los demás puedan seguir funcionando. Incluso que podría cobrarse entrada. ¿Podemos elegir? En algunos casos quizás ya sea demasiado tarde.
Un bar de la Plaza de Abastos de Santiago #Galicia pic.twitter.com/taOfsuaIF3 — Carlos G. Cano (@cgcano) febrero 15, 2014
En otros, como la Plaza de Abastos de Santiago (el segundo lugar más visitado de la ciudad), los turistas conviven con los vendedores tradicionales, las señoras de aldeas cercanas que venden huevos, fruta o verdura de sus huertos, y restaurantes tan interesantes como el Abastos 2.0 u otro en el que te cocinan el marisco que acabas de comprar unos metros más allá. Un equilibrio ejemplar.
¿Por qué llamamos mercados a lugares que no lo son?
Por marketing. Parece que el mercado, otrora algo antiguo y descuidado, ahora se ha convertido en un lugar trendy, con la salvedad de que muchas veces, por el camino, ha dejado de ser un mercado.
De la misma manera que a un espacio de tres plantas no se le puede llamar street market porque sus puestos ni son desmontables ni están en la calle, opino que a una colección de franquicias o negocios de hostelería no se les debería llamar mercado. Y no digo que ahí no se ofrezca calidad. Solo que se han apropiado de un concepto que no era suyo.
¿Es la ‘sanmiguelización’ un mal irreversible?
Mi afición a los mercados tiene un componente emocional, como he explicado, pero puedo añadir varios argumentos de pura lógica. Hacer la compra en el súper resulta cómodo, pero como experiencia no tiene nada que ver. Frente a la uniformidad y a la oferta de despacho, el mercado tradicional ofrece diversidad y producto de temporada. Frente al modelo del pésatelo tú mismo y la bandejita de porexpan, los carniceros y las pescaderas derrochan saber popular.
Al chef Iago Castrillón @AcioRestaurante “la temporada” se la marcan las señoras de la Plaza de Abastos @ComposGastro pic.twitter.com/gS8ZX6QXqx
— Gastronomía (@GastroSER) septiembre 24, 2014
Hace unos días acompañé al cocinero Iago Castrillón (Acio) en su compra matutina por la Plaza de Abastos de Santiago. Un recorrido en busca de productos buenos y a buen precio con los que confeccionar un menú sabroso, de temporada y, sobre todo, asequible. Porque en los mercados, si se sabe comprar, se compra barato.
Curiosamente, y en paralelo al porceso de sanmiguelización, varias grandes superficies han optado por presumir de proveedores pequeños y de proximidad, en sus anuncios. Y el Matadero, uno de los espacios culturales más dinámicos de Madrid, ha empezado a albergar, un fin de semana al mes, el Mercado Productores, donde, según leo en su web, se recuperan “los valores de la alimentación tradicional y el producto cultivado, criado y procesado en la proximidad de la ciudad en la que se vive”.
Es imprescindible que cada barrio de cada ciudad cuente con un mercado, y si para recuperar a parte del público perdido es necesario darle algo de espacio a la degustación o a las inquietudes de un chef con tirón, como sucede con Ricard Camarena en Valencia, ¡hagámoslo!
Si la sociedad ha cambiado, los mercados han de cambiar también, y eso incluye adaptarse a los horarios de las familias en las que nadie puede hacer la compra de lunes a sábado de 8.00 a 14.00, como ya han hecho otros establecimientos. Pero no nos volvamos locos, por favor. Con un San Miguel hay más que de sobra.
* Fotos: Carlos G. Cano.
La entrada La ‘sanmiguelización’: ¿un mal irreversible? aparece primero en Tinta de calamar.
Yahoo Is Shutting Down the Original YAHOO Because No One Cares and Everything Dies - "Everything that has a beginning has an end." -Google (I think)
Yahoo is feeding your “I’m so old lololol” addiction with an announcement that they’re finally shuttering the service which gave Yahoo its start in the first place: YAHOO!
No, that’s not me yelling Yahoo at you, though I can understand it’s hard to tell with a company that spells its name out in both caps and with an exclamation point. (Geez, Yahoo, we get it.) No, YAHOO is all caps because it was originally an acronym which stood for “Yet Another Hierarchical Officious Oracle” and was the name of a page of curated links to help people find interesting things on the Internet. According to About Technology, the acronym was made to fit the word “yahoo,” because its founders liked the word’s definition of, “rude, unsophisticated, uncouth.” Like constantly yelling your company name with two forms of emphasis.
For you youngsters, before the Internet became a vast, wide place where you had to wade through piles of stuff no one cares about to find what you want, it was a much smaller place where you had to wade through piles of stuff no one cares about to find what you want. YAHOO! was the answer to that problem, because search engines back then were worse than the little Windows search dog.
But now, such a thing doesn’t really have a use anymore, because search engines are great and now the only people who manually curate information on the Internet are snarky nerds.
So, Yahoo announced on a service they own that people still use and care about (Tumblr) that they’d finally be closing down the Yahoo directory to focus on things people actually like and use such as Tumblr and saving Community—er, Yahoo Screen, I guess. They’re also closing down Yahoo Education (on September 30) and service which creates videos from users’ camera rolls called “Qwiki” (on November 1) along with our childhoods the directory at the end of 2014.
Here’s some more nostalgia for the road: YAHOOO-OOOO!
(via UPROXX, image via Yahoo/Wayback Machine screenshot, Microsoft Windows)
Previously in Yahoo’s endeavors
- Yahoo’s Community season 6 trailer is pretty great
- Yahoo wants your email to be secure against the NSA
- The NSA helped British spies observe Yahoo users for year, maybe knows why they still use Yahoo
Are you following The Mary Sue on Twitter, Facebook, Tumblr, Pinterest, & Google +?
The Shrinking Aral Sea Has Been Reduced To A Mere Sliver
The War Nerd: Let’s put Islamic State’s menacing advance into perspective by… looking at a map

For a week now, we’ve been getting nonstop scare stories about Islamic State’s menacing advance on the Syrian Kurdish town of Kobani. And as far as it goes, the stories are true: Islamic State (IS) did come within 14 km of Kobani, attacking from the South, West, and East, before US air strikes and reinforcements from the Turkish-Kurdish PKK militia stopped them.
And yes, the fall of Kobani would be a bad thing. A very bad thing, because IS is something unusual: A demonized group that really is as demonic as the mainstream media makes it out to be. Not as powerful, not as important, but every bit as demonic. Islamic State—latest in a long string of names for what was once “Al Qaeda Iraq”—is a collection of the worst survivors of various Sunni Iraqi militias, spiced with a few over-hyped European misogynist converts. A rotten group, whose idea of godly fun is killing heroic, uppity women like Samira Al-Nuaimi and raping captured Yazidi children, and I hope they all suffer miserable deaths, the sooner the better.
But IS is not performing the great military feats these scare stories give them credit for. And making them out to be such great conquerors only inflates the ridiculous vanity of the sadistic ham-actors who flock to IS.
Take this alleged push toward Kobani. To see how little it really means, you need certain skills, like… oh, I dunno, being able to read a map. So start by finding Kobani on a map—which isn’t always easy, because Kobani is the Kurdish name, and many sites, including Google Maps, list it by the competing Arab one, “Ayn al-Arab,” though a search for “Kobani” will direct you to the right place, under the name “Ayn al-Arab.” OK, now, you’ve found Kobani/Ayn al-Arab, right? Yeah, little town on the Syria-Turkey border—which, by the way, is the key to everything that’s going on there. Now, let your finger drift westward along that border about 25 km. You’ll come to another little border town called Jarabulus.
Now hit the plus sign on your Google Map and you’ll see what a tiny chunk of borderland there is between Kobani and Jarabulus. The Syria/Turkey border is 877 km long, so the 25 km between Kobani and Jarabulus amounts to less than three percent of the border.
So what? Well, the point is that Jarabulus, a dusty little nowhere town of about 12,000 people, happens to be the location of one of the first “Emirates” declared by Islamic State in Syria.
Assad’s Syrian Arab Army (SAA) never made a serious attempt to hold the border crossing at Jarabulus, so it came under Sunni rebel control as early as the summer of 2012. At that time, the resistance was an ad hoc group organized on clan lines, like many spontaneous Sunni neighborhood insurgent groups in the early stages of the war. This one, according to the excellent Syria analyst Aymenn Jawad Al-Tamimi, was called “The Family of Jadir,” after its leader, Yusuf Al-Jadir. This group controlled the little town of Jarabulus—without calling it an “emirate”—until IS (which was still calling itself “I.S.I.S.,” or “The Islamic State of Al-Shams [Syria]”) took Jarabulus by force, in June of 2013.
Keep this timeline in mind when you’re trying to assess the significance of IS’s big push toward Kobani: IS(IS) took Jarabulus, only 25 km west of Kobani, more than 15 months ago. If it really were anything like the powerful, mobile force it’s being made out to be, it could and should have swarmed east to take the next significant border town, Kobani/Ayn al-Arab, immediately afterward.
But that didn’t happen. Instead, IS did what it always did: Publicity. It declared this nowhere little town of Jarabulus an “emirate.” You could have heard the Syrians laughing even over the celebratory AK fire. “Emirate”? Jarabulus? Those two words just don’t go together in Syrian Arabic. It would be like Bakersfield declaring itself an “Empire.” No, even that doesn’t catch the absurdity of “Emirate of Jarabulus,” because Bakersfield is a fairly big town. More like “The Empire of Turlock.” (Sorry, Turlock, but I got a ticket once going through your lousy one-street burg and now you pay the price.)
The next thing IS(IS) did when they took Jarabulus was to cut off water supplies to Kobani, hoping to use thirst to drive the Kurds out, a tactic they tried several times over the next few months.
What they didn’t do was mount a serious frontal attack on Kobani, even though the town was defended only by lightly-armed YPG militia. It wasn’t until June, 2014—when IS had a big success on its Eastern (Iraqi) front, panicking the weak Shia-Arab “Iraqi Army” into abandoning all of Anbar Province without a fight—that IS was able to transfer some of its captured heavy weapons to the attack on Kobani, overrunning Kurdish town militias who were trying to stop tanks and artillery with nothing more than AKs and a few RPGs. With all this armor—paid for by you American taxpayers, so thank Mister Cheney the next time you see him—IS was able to take several dozen Kurdish villages in the enclave around Kobani.
But stand back a second and squint at this supposedly significant advance. First of all, it came a whole year after IS declared its “Emirate” in Jarabulus, just 25 km west of Kobani. So the front lines barely moved in that year, even though the Kurdish forces were no more than neighborhood militias with nothing more than small arms. Second, it only happened when IS, using its one good move—shifting forces across the Iraq/Syria border, away from pressure and toward opportunity—gained a huge, though temporary, advantage in weaponry by bringing Iraqi armor against those village militias. And third—and most important: It failed. Even with that huge advantage in weaponry, IS has failed to take Kobani, after a year and a half of woofing, a massive bulk-up with captured Iraqi armor, and the covert help of the Turkish authorities, who have been doing everything to make life easier for Islamic State forces and harder for the Kurds opposing them.
Even with all that overbalance of forces against them, the Kurds of Kobani have kept this supposedly unstoppable IS juggernaut at least 14 km from Kobani. That’s weakness, almost laughable weakness. And it puts a new light on Islamic State’s one significant victory, its rout of the so-called Iraqi Army from all of Anbar Province last June. That Army was huge and expensively fitted out with all the latest American gizmos, but it was also demoralized, corrupt, and stuffed with conscripts from the Shia of the South, who had been a subject people, terrorized by, and terrified of, their Sunni masters. It’s not that Iraqi Shia won’t fight; they will, and very fiercely—but only for their besieged neighborhoods, their hereditary imams, or—above all—any public insult to their religion. You find that pattern among subject peoples all over the world: They’ll die for the ’hood or the temple, but they can’t cold-bloodedly form up, march into the territory of their former slave-masters, and occupy that territory without quaking at the thought the old masters will reassert themselves.
When Islamic State roared over the border, preceded by its beheading videos, the old terrors came back, and the Shia fled. There were no battles to speak of, so there was no real demonstration of IS’s combat power.
The Kurds—even lightly armed villagers like the ones who held off IS for so long—don’t scare easy. They faced down Saddam’s army, and IS is no more than the dregs of that army, mangier but no meaner. So the Kurds stood and fought, even though they were badly outgunned. And what they demonstrated is that, faced with disciplined opposition, IS is such a weak combat force that it could not take a small town 25 km from its base of operations, even after bulking up and wasting 15 months probing its defenses.
And now, any chance IS had of even holding onto its gains in the hills around Kobani is gone. You can’t conduct Toyota-blitzkrieg, the only form of warfare IS does well, under constant air attack. Now that the Kurds of Kobani are being reinforced by PKK units from Turkey (in spite of everything the Turks are doing to try to stop them), IS will fall back on Jarabulus—their ridiculous little “emirate”—and take it out on their usual victims, any woman who was born in the wrong cult, wears the wrong veil, or dares to talk back.
So yeah, IS really is as bad as they’re made out to be, but we’re talking “bad” in both senses: They’re misogynistic swine, but they’re also really the most overrated, over-hyped bunch of hams this side of WWE. And when more people realize that, IS will lose their best weapon, their terror-propaganda. Without that, they show up as what they are: a mid-size Sunni militia with a knack for child-rape and no skills against anyone who doesn’t fall for their death-metal hype.
Gary Brecher
Friends was a great show — that just happened to ruin TV comedy
You probably remember Friends as one of the best comedies of its era, a megahit that nonetheless possessed warm, funny, relatable characters and a surprisingly soapy storytelling style. It spawned hairstyles, catchphrases, and Ross and Rachel, perhaps the definitive will-they/won't-they relationship of the '90s.
Friends turned 20 in 2014, and that meant the usual round of nostalgic roundups and think pieces about the show (including a couple that suggested it wasn't worth all the hype). Even more of these pieces followed when the show hit Netflix in early 2015.
And now NBC has announced an official Friends "reunion" of sorts, something that many fans of the show have been clamoring for for years. There are plenty of reasons to be skeptical: Not only are the details on said reunion scarce, but it's technically part of a two-hour special honoring director James Burrows, who helmed many of the series' episodes over the course of its 10-season run.
What's more, the only thing we know for certain is that all six members of the main cast — Jennifer Aniston, Courteney Cox, Lisa Kudrow, Matt LeBlanc, Matthew Perry, and David Schwimmer — will appear onscreen at some point during the special, which is scheduled to air February 21. There's no guarantee they'll even be in character, let alone share a scene.
"I’m hoping all six of them will be all in the same room at the same time, but I’m not sure if we can logistically pull that off," Bob Greenblatt, NBC’s chair of entertainment, said when he made the announcement at the Television Critics Association winter press tour in Pasadena.
But even if the Friends cast does indeed reconvene for some sort of reunion, scripted or otherwise, missing in much of this is a key piece of information: Friends ruined the TV comedy for a good long while. And it's only just starting to put itself back together.
Pretty people being funny
Okay, okay, if we're being specific, then the executives who kept trying to copy Friends ruined the TV comedy. Really, Friends can't be blamed here. All it did was exist and become extremely popular. At its best, the show was a blast of fresh air, and even when it wasn't very good, it was fun to hang around with the talented ensemble cast week after week.
But perhaps because Friends became one of the last, true TV megahits, executives decided that, hey, they should copy the show. How hard could it be? Since this was television, where copycats usually are blurry Xeroxes, they copied only the most superficial things about the show, which has happened to many a series.
But what was weird about the copying of Friends is that it persists to this day, more than a decade after the show went off the air. Networks can't get it out of their heads that making a new Friends should be incredibly easy, and in the case of How I Met Your Mother, they actually kinda succeeded. (Really, though, HIMYM owes as much to the British Friends-alike Coupling and its inventive narrative trickery as it does the original. But that's another article.)
Take, for instance, the makeup of the Friends cast. All six cast members were ridiculously attractive and funny actors, to boot. Conventional TV wisdom up to that point had been that pretty people struggled to be funny, and if you look at the sitcom casts of previous eras, they rarely had more than a couple of conventionally attractive folks in them. Even in the case of, say, Ted Danson and Shelley Long of Cheers, both actors were good-looking, to be sure, but they were also just a little bit, shall we say, quirky, too.
Nobody's trying to disparage anybody in the cast of Friends here. They all became stars in their own right, and both Jennifer Aniston and Lisa Kudrow won Emmys for their work on the show (and rightly so). It's simply to say that it's hard enough to find funny people. Once you place the restriction of also having those funny people be attractive people, it gets even harder.
Or, as longtime comedy writer Ken Levine (who wrote for both M.A.S.H. and Cheers among his many, many other credits) put it on his blog in a post about how Friends has made executives long for ensemble comedies about young, attractive singles: "I've always believed that for comedies you cast the funniest people. And often times those are not the most attractive. Today that would probably result in a big fight."
Rise of the 20-somethings
Make a list of the biggest hit comedies of the past 20 years. Friends will be on there, of course, but so will Everybody Loves Raymond and Two and a Half Men. So will The Office and Modern Family. And so will current champ, The Big Bang Theory. Yet outside of Modern Family (itself already a "family sitcom," the most generic sitcom format of them all), how many of these shows have inspired legions of copycats to this day? Most of them haven't. But Friends has. Shows attempting to be the new Friends march on and off the schedule every TV season with clockwork regularity.
Now I (and most TV fans) would probably welcome another Friends long before we'd welcome another Two and a Half Men. But it's just weird that TV keeps tossing out parades of single 20- and 30-somethings in an attempt to copy a show that left the air 10 years ago. Granted, the success of HIMYM gave the format new life just when it might have started flagging, but even the shows that last past their first season — the New Girls and Happy Endings of the world — settle into a ratings-deprived state fairly quickly.
But most of these shows are just awful. You won't remember most of them, because they came and went so quickly, but TV keeps trying to make them happen. Even in the most recent TV season, there were NBC's A to Z (which sold itself as a forthright spin on HIMYM, actually, making it a copy of a copy of a copy, if you're following the lineage) and Marry Me (which at least had a few older characters in its ensemble, though it was primarily quirky young folks), to say nothing of Fox's Mulaney (which sold itself as a new spin on Seinfeld but still has tons of Friends in its DNA). That disproportionate focus on one particular type of comedy chokes out lots of other promising types.
And there's something else the three shows above have in common — they all quickly flopped, the fate of so many Friends clones.
Worse, the "singles bouncing in and out of love" genre has a tendency to immediately devolve into a conflictless "hangout sitcom," the sort of show that rarely pushes its characters beyond the most surface-level tension. Comedy thrives on conflict, and the hangout sitcom needs to deflate it, lest we wonder why these people hang out together.
But Friends will remain eternally alluring to network executives. As Jaime Weinman, an associate editor for Canada's Maclean's magazine and one of the world's foremost experts in TV comedy, puts it, the format of the show promises something they love: youth.
"The theme of Friends is what people do when they're not kids anymore, but don't quite feel or act like they're adults yet. You can sell that idea because that's a demographic that networks and advertisers are always trying to reach," Weinman told me. "Writers want to pitch that idea because writers often feel stuck in that limbo between college and adulthood themselves, no matter how old they are."
Ross and Rachel and Monica and Chandler
For all of the ways that TV executives' hunger to find the new Friends hurt broadcast TV comedy for many years, it also had at least one surprisingly beneficial effect — Friends solidified the idea of comedies having long-term story arcs, with the success of its romances between Ross and Rachel and between Monica and Chandler.
Friends' greatest structural innovation was in taking the will-they/won't-they structure Cheers had deployed so successfully and pushing it into the territory of the primetime soap. When done well, it gave viewers something to come back week after week to see — and the network big moments to promote. And that has been influential on nearly every comedy that airs on the screen today.
Go back to that list of big comedy hits. All of them have long-running story arcs that reach resolution very, very, very slowly. And while Cheers paved the way for that, Friends proved that people would sometimes come back just for the romance, or for the characters' career travails, or even for fights between roommates.
That's allowed for TV sitcoms to tackle more ambitious story structures, and it's led to a landscape where everybody pretty much expects there to be continuing story elements in a sitcom, a marked contrast with the history of the medium. At first, executives forced these stories onto sitcom showrunners, but now they're simply a part of the genre's language.
"For better or worse, the basic idea of the sitcom since its inception — that most of the characters are basically in the same place all the time, and so are their relationships — was threatened by Cheers but really demolished by Friends," said Weinman. "Now we expect character relationships to be constantly evolving, to the point that we're surprised if characters don't get together and break up multiple times during a run."
All of this is, of course, an exercise in ridiculousness. Friends' outsize influence has as much to do with the slow collapse of network television (and executives pining for the era when a show could be that big) as it does with anything the show itself did. And the success of How I Met Your Mother proves that with the right cast and right writers, this format can still be amazingly funny and successful.
But we too often think of TV shows as discrete units, things that run for a while, then go off the air and appear in TV Land reruns. Really, however, TV is perhaps the medium most influenced by the other shows that are already on it — whether in reaction to those shows or in embracing what they do so well. Friends might have left the air in 2004, but it also never really did. The seeds of its influence are sprouting all around us.
This Pepper is So Hot, They Had to Sing
Danish musician and pepper enthusiast Chili Klaus (Claus Pilgaard) talked his friend, singer Michael Caroe, into eating a Dorset Naga ghost chili pepper, which can register a million Scoville units. Then they perform the song "My Way," or try to, while fighting back the tears.
Yes, there were times, I'm sure you knew
When I bit off more than I could chew
But through it all, when there was doubt
I ate it up and spit it out
I faced it all and I stood tall and did it my way
That particular verse is so appropriate, but they didn’t spit it out. The rest of us would have been running to the nearest fire hydrant. -via Buzzfeed
30 years of Coens
John Oliver explains what’s so scary about our drone program

On this week’s “Last Week Tonight,” John Oliver talked drones–which, I was surprised to discover, a majority of people in this country support. It was rather like discovering that people actually like SPAM or something, I don’t run into a whole lot of “drone supporters” and thus assumed their numbers were quite minimal. Anyway, for those out there who do think drones are a swell idea, or that, somehow, we’re actually only killing “terrorists” or “militants” with them, Oliver has some words for you.
While the government suggests that drones are used only in the case of an “imminent threat”–except, as it turns out, this “does not require the United States to have clear evidence that a specific attack on U.S. persons and interests will take place in the immediate future.” Which is sort of the opposite of imminent.
The math on how many actual “militants” or “terrorists” versus civilian casualties has also been incredibly fuzzy. And not only that, but the United States has an especially broad definition of “civilians” versus “terrorist” or “militants” when counting civilian casualties–basically any male in a Muslim country who is within a certain age range counts as “not a civilian.” Which, Oliver suggests, is about the same as, when he is home in England, suggesting he is a member of Coldplay.
However, even those who count as civilians spend their days terrified of the drones flying around constantly. In fact, as Oliver points out, these people are now actually scared of “blue skies” because that’s when the drones are most likely to be overhead.
“It is completely natural for us not to want to think about the consequences of our drone program, but when children from other countries are telling us that we’ve made them fear the sky, it might be time to ask some hard questions.” Oliver noted. And it’s true. It’s a horrible thing to do to children, it’s a horrible way for them to have to grow up, and if we think they’re not going to grow up to hate us, we’re being incredibly, incredibly stupid.
11 Genius Things You Can Do With Instant Ramen
Besides eating it raw.
Ram N' Cheese

This ingenious, creamy concoction should be staple of every college diet.
Photo by Caroline Liu / Via spoonuniversity.com
Hot and Spicy Chili Ramen

Ramen's heartier cousin. Bonus points if the chili doesn't come from a can, but no shame if it does. Get the recipe here.
Photo by Caitlin Wolper / Via psu.spoonuniversity.com
Ramen Burger

Ramen for buns is just plain genius. Tackle your own with this recipe.
Photo by Rachel Williamson / Via instagram.com
Instant Ramen Pizza

Two college favorites rolled into one. Click here to see how it's made.
Photo courtesy of Foodbeast / Via foodbeast.com
Ven y enloquece, y otros cuentos de marcianos
Tras un verano centrado en el americano Tim Powers, Gigamesh reedita una antología de relatos de otro de los autores por los que ha apostado con fuerza durante su trayectoria editorial. Estamos hablando de Fredric Brown, el satírico autor de ciencia ficción cuyas obras completas se puede encontrar en cuatro volúmenes:
- ‘Ven y enloquece, y otros cuentos de marcianos’
- ‘Luna de miel en el Infierno, y otros cuentos de marcianos’
- ‘Universo de locos, y otras novelas de marcianos’
- ‘El granuja espacial, y otras novelas de marcianos’
Si hay libros que se tienen que leer en un momento determinado o que no son para todos los públicos, ‘Ven y enloquece’ es su antítesis: un libro para reservarse en un momento de estrés, porque siempre apetece disfrutar con humor blanco y una prosa tan fluida que prácticamente se lee sola. La contraportada del libro menciona la “complicidad instantánea” que Brown establece con el lector, algo de lo que no queda duda. Incluso en los primeros cuentos del autor, el narrador o protagonista de los relatos suele causar simpatía.
Los relatos que incluye la antología están recogidos cronológicamente y se aprecia la labor de documentación de la editorial, que contrastó las fechas de publicación originales con las apariciones de traducciones al castellano de estos veintisiete relatos publicados originalmente entre 1941 y 1949. El índice de ‘Ven y enloquece, y otros cuentos de marcianos’ es el siguiente:
Aún no es el fin
Etaoin Shrdlu
El ratón esterlar
Ocaso
El recién llegado
El gusano angelical
El truco del sombrero
Los Geezenstack
Pesadilla diurna
Paradoja perdida
Y los dioses se rieron
Nada Sirio
El principio Yehudi
Arena
Las ondulaciones
El asesinato en diez lecciones fáciles
Pi en el cielo
Placet me complace
La broma
Llamada
Todos los BEM buenos
Ratón
Ven y enloquece
Crisis en 1999
Carta un fénix
No mires atrás
Sin duda, uno de los mayores atractivos de la antología es la variedad, en temática y tratamiento, de los relatos que la componen. En ella encontraréis a menudo lo absurdo (un dóberman que habla, un planeta que se eclipsa a sí mismo o cucarachas que proyectan imágenes), pero también momentos de reflexión muy lúcida, como la preciosa ‘Carta a un fénix’, que habla sobre inmortalidad y longevidad en lo que acaba siendo un alegato a la supervivencia del ser humano. Por extensión, encontraréis historias tan cortas que parecen prácticamente viñetas (como ‘Ocaso’, que curiosamente funciona casi como prólogo de la entrañable ‘El ratón estelar’) y varias historias largas, como ‘El gusano angelical’ y ‘Ven y enloquece’, ambas centradas en los límites entre realidad y locura.
Hay múltiples historias que funcionan como variaciones sobre la temática de la invasión extraterreste, que se tratan desde las perspectivas de invasor y de invadido: invasiones cómicamente fallidas, invasiones triunfantes pero que se realizan solapadamente, invasiones que condenan al planeta, invasiones que nos obligarían a regresar a una época anterior y más feliz…
Además de para la ciencia ficción, hay lugar para cierto costumbrismo, a veces escritor para presentar la dualidad de la mente humana, a medio camino entre el mundo terrenal y la influencia de un mundo misterioso (mitológico o de componentes religiosos). Algunos relatos presentan planteamientos propios del terror, como ‘Los Geezenstack’ o ‘No mires atrás’. Entre ellos, destacaría sin duda ‘La llamada’, cuyas primeras líneas son en sí mismas un microrrelato famoso cuya autoría me ha encantado conocer:
También hay relatos de toques detectivescos, que combinan las convenciones de la ficción negra y las de la ciencia ficción. Son ejemplos de ello ‘Pesadilla diurna’, en el que la causa de muerte de un cadáver parece diferente a cada persona que lo observa) y ‘Crisis en 1999’, una historia que mira a un futuro dominado por el crimen con sorprendente candidez (Brown imagina a la gente llevando ropa interior de color pastel y teniendo rayos ultravioleta en casa como iluminación para broncearse en interiores).
Por supuesto, como suele ocurrir en toda antología, ‘Ven y enloquece, y otros cuentos de marcianos’ depende de gustos y en algún caso me ha parecido que algún relato se estancaba y alargaba un poco (‘El principio Yehudi’ o ‘Pi en el cielo’, por ejemplo, cuyas conclusiones eran superiores a su ejecución). Si tuviera que recomendar algún relato en especial, recomendaría empezar por el satírico ‘Etaoin Shrdlu’ (con uno de los mejores finales de la antología), la historia de exploración galáctica con toques familiares ‘Nada Sirio’ o ‘La broma’, cuyo macabro final de varios giros argumentales me ha parecido excelente.
La antología tiene 470 páginas, que incluyen una nota biográfica y una bibliografía de Fredric Brown, además de la mencionada bibliografía cronológica pormenorizada de los relatos de ciencia ficción del Brown. La portada es obra de Juan Miguel Aguilera, el prólogo está escrito por Barry N. Malzberg, escritor y editor, y la traducción, fluida y libre de errores ortotipográficos, es de Núria Gres.
En una decisión celebrable, Gigamesh está editando y reeditando obras que se consideran pilares de la literatura de género, ya sea en espada y brujería (‘El primer libro de Lankhmar’), terror (‘Nacido de hombre y mujer, y otros relatos espeluznantes’) o ciencia ficción, como es el caso que nos ocupa.
Este volumen es un ejemplo de estilo agradable, ingenio ilimitado y mucho cariño por los lugares comunes propios de la ciencia ficción.
Una antología variada, en la que el humor y la reflexión son las constantes en un mundo de costumbrismo aderezado por las interferencias extraterrestres, las voces interiores y los viajes espaciotemporales.
La entrada Ven y enloquece, y otros cuentos de marcianos pertenece a La Casa de EL - Artículos y noticias sobre cómics, cine, series y videojuegos.
Las urnas estarán en la calle
Ana Pastor entrevista a Artur Mas en directo la noche del domingo. La promoción del programa “El Objetivo”, de La Sexta, es irresistible: Pastor y Javier Sardá en un AVE camino de Barcelona. “¿Cuál crees que es el titular que debería sacarle a Mas?”, pregunta la periodista protagonista. Sardá responde con una frase supuestamente brillante, al tiempo que divertida, de esas reservadas a los genios de la comunicación: “Podría declarar la independencia unilateral”. “¿Durante el programa?”, pregunta Pastor. Risas reales con sabor a enlatadas. “Tendré que trabajar mucho”, sentencia Pastor.
Viendo la fotografía promocional de La Sexta (arriba), un cara a cara entre dos titanes, no era fácil adivinar quién era el protagonista de la entrevista. El Artur Mas rebelde o la Ana Pastor indoblegable. El superpolítico o la superperiodista. ¿Casta? De ninguna manera: Dos personajes dispuestos a hacer historia, de la política y de la información. Como sucedía en ese mismo momento en la competencia, donde Risto Mejide y Pablo Iglesias se sentaban a charlar en un sillón de esos muy buenos. Así las cosas, pulsos gitanos, la noche televisiva del domingo tenía buena pinta.
Antes de charlar con Mas, Pastor entrevistó a Sardá. Sí, el de Crónicas Marcianas, el de la telebasura, y habló de política, del agnosticismo nacionalista, ante la mirada atónita del presidente de la Generalitat. Y luego a Julia Otero: “Mi patria son las personas que quiero”, dijo mientras Mas se colocaba las gafas. Todo estaba grabado, excepto Más, que se encontraba en directo: se le podía ver en una ventana minúscula, escuchando cómo Sardá intentaba ser brillante por todos los medios y cómo Otero decía que quería votar para poder decir no a una Cataluña independiente.
Comenzó la entrevista, en riguroso directo, poco antes de las diez de la noche. Solo unas horas después de que firmase el decreto de la consulta soberanista de Cataluña, para el próximo 9 de noviembre, el presidente Mas respondió a Pastor tirando de manual. Tiene la lección bien aprendida, es evidente. Y no se sale del guión así como así. Había que preguntar, y preguntar, y volver a preguntar, justo la especialización de una Pastor obsesionada con obtener titulares.
“¿Las urnas estarán en la calle el día 9?”, comenzó preguntando la periodista. “Sí”, respondió el político, un tipo tranquilo que no parece pedir imposibles: no es votar la independencia, es conocer la opinión de los catalanes. “¿Esto no se puede votar?”, se pregunta. Y sentencia: “Convertir el concepto votar en algo ilegal es una monstruosidad”.
“Señora Pastor, yo no estoy intentando calentar a la gente”, cortó en seco Mas. Un Mas serio, que apeló a la democracia, “a todos los caminos”, y que gana en credibilidad cuando acusa a Rajoy de no negociar: “Cada una de nuestras propuestas recibe un no… será que molestamos”. Y sentencia: “Pero no lo van a poder evitar”.
No hubo demasiado espacio para repreguntas. Ni para grandes y sorprendentes titulares. Salvo quizá que todo un presidente de la Generalitat no vió la comparecencia de Pujol. Según dijo. O que no es corrupto, “dependiendo de lo que se entienda por corrupción…”. “Hoy por corrupción se entiende cualquier pequeña falta administrativa… yo no sé si he cometido alguna falta”.
Mas tiene claras tanto las ideas como el discurso, y eso le hace fuerte. Sobre todo frente a un Rajoy apático. “Esto no es desobediencia civil, sino un proceso pacífico y democrático”. “Las leyes no son sagradas, ni siquiera la unidad de España”. “Es hábil con las palabras”, se limitó a reconocer una Pastor sobrepasada por un Mas simplemente arrollador.
P.D.
Telemadrid, la televisión pública de todos los madrileños…
Un motivo para NO ver la televisión
Galveston
Autor: Nic Pizzolatto.
Editorial: Salamandra.
Leo “Galveston” solo unos días después de ver, entre asombrado e hipnotizado, la serie “True Detective”. Ambas cosas son obra de Nic Pizzolatto, un guionista y productor de Nueva Orleans con un talento, a juzgar por estos dos trabajos, descomunal. “True Detective” es una ficción policial absolutamente sorprendente, tanto por el perfil de los protagonistas como por el desarrollo y el ritmo de la historia. Con “Galveston” sucede algo parecido.
“Galvestón” arranca con una masacre y finaliza con una matanza. Entre una y otra carnicerías, una historia de amor y redención. Roy Cody es un matón de manual, fuerte y grande, amenazador, embutido en unas botas vaqueras y un historial delictivo. Nació en Texas, pero desarrolla su profesión en Nueva Orleans. Las cosas comienzan a torcerse cuando le diagnostican un cáncer terminal, y se terminan de torcer cuando se ve involucrado en un encargo con trampa: su jefe quiere eliminarlo.
Cody escapa de Nueva Orleans. Y no lo hace solo. En su huida a casa, a sus raíces en Galveston, le acompañan los recuerdos de toda una vida. Es un personaje de otro tiempo: “La última canción nueva que me gustó salió hace mucho, mucho tiempo, y ya nunca la ponen en la radio”. Una novela negra diferente, fascinante, brillante.
Un parado de Santiago paga al mes 200 euros para alimentos de su hijo de 31 años
Snob<3
TOXOS OUTOS: UN MOSTEIRO BEN ESCONDIDIÑO

Os primeiros días do outono están sendo case primaverais, invitan a facer plans ó aire libre. Había tempo que tiñamos ganas de que o noso neno coñecese un rincón que nos gusta moito e que quizáis vós podades descubrir tamén aquí.
Saímos da casa tomando dirección cara a Noia, atentos a tódalas curvas porque despois da pequena aldea de Toxos Outos, antes da curva á esquerda, a estrada é un pouco máis ancha e déixanos xirar á esquerda cara a explanada onde deixaremos o noso coche para camiñar costa abaixo (ou polas escaleiras se preferides) e visitar este rincón máxico.
Ós poucos metros xa chega o son do río e da súa fervenza, que baixa por detrás do camposanto, e con él a emoción do neno, nervioso xa por ver ese salto de auga tan xeneroso. O río San Xusto baixa cheo, con forza, percorrendo os lugares onde se desenvolvía a vida cotiá dos monxes. Podemos ver aínda o muíño que abastecía o mosteiro, o que queda da pombeira e imaxinar, co son da auga acompañando o noso percorrido, caendo as follas do outono coma se fosen bolboretas xogando no aire, o son cas campás marcando as horas nese bosque frondoso, onde as pedras se tornan verdes polos musgos que medran nelas.
O can toleaba de tanto monte para correr, tanta árbore que ulir, o neno descubriu unha paisaxe perfecta para os seus playmobil e quere repetir e montar unha boa carreira con eles, polos regatos dos camiños. Quedou abraiado coa “casa das pombas” e preguntaba que onde marcharan, tiñan que volver… Eu ollaba hipnotizada a auga e as árbores, que xa comezaban a tinxirse coas cores de outono. O noso camiño foi algo curto porque había moitísima auga, pero disfrutamos moito desde recuncho tan escondido, un lugar que un encontra polo camiño pero que non se deixa ver.

Auga, verde e silencio poden ser una boa compaña para pasar unhas horas moi perto de Compostela, descubrindo ou recordando un rincón que resulta máxico, desfrutando dun paseo apto para tódalas idades e que, se a auga nos camiños o permite, podemos prolongar cara á ría de Noia e Muros ou mesmo animarnos a vir a pé, desde o sendeiro que comeza en Brandía e que nos conduce ata aquí.
Se optamos polo noso coche para visitar este lugar, temos que achegarnos a San Xusto, na estrada que vai de Santiago de Compostela a Noia, pola estrada C-543 ou pola autovía AG-56. Temos que estar atentos porque o mosteiro hai un tempo que non está sinalizado, así que xusto despois do grupo de casas de San Xusto, ollo á estrada, veremos que anchea un pouquiño e nos da a opción de xirar á esquerda xusto antes dunha curva á dereita. Nunha pequena explanada podemos aparcar, e o resto do camiño será camiñando e moi breve, dous minutos.
Un bo plan para un día de outono ¿animádesvos? De seguro que o ides desfrutar.
Segue as historias de Matiba no blog Matibascorner.
Bob Luman - Bob Rocks
Bob Luman - Bob Rocks
01-Red Hot.mp3
02-Stranger Than Fiction.mp3
03-Blue Days, Black Nights.mp3
04-You're The Cause Of It All.mp3
05-All Night Long.mp3
06-That's Alright.mp3
07-Whenever You're Ready.mp3
08-Hello Baby.mp3
09-Red Cadillac And A Black Mustache.mp3
10-In The Deep Dark Jungle.mp3
11-This Is The Night.mp3
12-Make Your Mind Baby (wild version).mp3
13-Your Love.mp3
14-Wild Eyed Woman.mp3
15-No Use In Lying.mp3
16-Guitar Picker.mp3
17-Everybody's Talkin'.mp3
18-I Know My Baby's Cares.mp3
19-Try Me.mp3
20-Svengali.mp3
21-My Baby Walks All Over Me.mp3
22-Loretta (take 4).mp3
23-Boom Boom Boom Yippy Yi Ya (take 5).mp3
24-Buttercup.mp3
25-Let's Think About Leaving.mp3
26-You've Got Everything.mp3
27-Why, Why, Bye, Bye.mp3
28-Old Friends.mp3
29-Bad Bad Day.mp3
30-I Love You Because.mp3
31-Meet Mr. Mud.mp3
32-The Great Snowman.mp3
33-Boston Rocker.mp3
34-Oh Boy.mp3
35-Johnny B. Goode.mp3
36-Mystery Train.mp3




























(







