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08 Sep 20:25

Procés Català 2015

Se habla tanto sobre Catalunya que, periódicamente, es bueno dejar de hablar, y enumerar e inventariar lo que en verdad está pasando. Que a estas alturas del partido aún sea pertinente preguntarse por lo que está pasando, indica que la confusión es amplia. Lo que invita a hablar de un estado de desinformación llamativo. Algo, por otra parte, muy propio y castizo de lo que el último Informe Reuters ha calificado como el país con los peores medios informativos de Europa. Por aquí abajo, los medios son, en fin, lo que la guerra en el XIX: la prolongación de la política por --nunca mejor dicho-- otros medios. Posiblemente, por eso, la sociedad catalana y el resto de sociedades del Estado están al día de lo que dicen sus respectivos gobiernos al respecto de esta u otra crisis, pero muy lejos de saber lo que está pasando. ¿Qué está pasando? ¿Es un mero choque entre élites españolas y catalanas? ¿Es la unión de amplios sectores de la sociedad para crear un Estado? ¿Es un tramo más, si bien macizote, de la crisis política española? ¿Lo es de la crisis democrática europea? ¿Qué está pasando? ¿Qué puede pasar? ¿Cuándo empezó todo? Bueno, esa última me la sé. Todo empezó en un lóbulo central, la parte más divertida del cerebro humano. No se lo pierdan.

Un señor del aparato del PSC: "Todo esto a lo que hemos llegado con Mas empezó con un tío con alzhéimer"

EL HOMBRE QUE CONFUNDIÓ ESPAÑA CON UNA DEMOCRACIA.

En 2010, una sentencia del Tribunal Constitucional invalidaba el Nou Estatut de Catalunya, un intento inteligente y malogrado de hacer una pirueta sensacional: declarar un Estado plurinacional y, de facto y a través de un modelo de financiación calcado del de los landers alemanes, modular un Estado federal, sin utilizar la alocución Estado Catalán. Todo ello a través de un Estatuto de Autonomía, es decir, sin tener que tocar la Constitución --única forma, me temo, de intentarlo--, sino estirando su interpretación. La cosa, como ya sabrán, no coló. Chocó con lo que unos años después se dibujó como Régimen del 78. El pack instituciones, partidos, medios, y determinadas arrugas en el cerebro. Tres partidos, concretamente los tres partidos más importantes de la Restauración 2.0, invalidaron la propuesta, posiblemente porque les resultaba, antes que inasumible, inimaginable, algo contra natura y que podía acabar con sus mitos, pero también con su razón de ser, sus dinámicas, su capacidad de lectura de la realidad y sus negociados. A saber: el PP, primero a través de peligrosas campañas y boicots, que caían de cuatro patas dentro de la catalanofobia, si no en tradiciones aún más inquietantes y menos ambiguas y, después, a través de la sentencia del Tribunal Constitucional, ese homenaje local a la ausencia de división de poderes.

El PSOE participó ofreciendo al invento una absoluta incomprensión, de la que es una bella metáfora una declaración del extinto Alfonso Guerra. Aludiendo a lo que se tenía que hacer --y se hizo-- con el Nou Estatut a su paso por las Cortes, el egregio estadista razonó: "Nos lo vamos a cepillar". Finalmente, CiU aportó su grano de arena a este nivelón político y democrático en una reunión sorpresa y secreta en Moncloa, entre ZP y Mas, publicitada desde el Gobierno y CiU posteriormente como uno más de esos pactos entre titanes que hacen historia por aquí abajo. En la reunión esa, por cierto, se recortó el modelo de financiación hasta hacerlo irreconocible. O mejor, absolutamente reconocible y parecido al anterior, esa negociación continua, líquida, sensible de ser capitalizada electoralmente y, me temo, económicamente, que tanto rentabilizó el Pujolato. La idea del Nou Estatut, por cierto, partió del President Pasqual Maragall. Era, ojo al dato, una idea desinhibida. Se trataba de cambiar completamente el anclaje de Catalunya en el Estado, hacer otro pacto, renovable, que abarcara a otra generación, a lo Jefferson. Suponía, sin traspasar el trade-mark Transición, meterse en otra cosa, fundamentada en derechos antes que en identidad, en la que los partidos que velaban por el rol identitario y encorsetado de Catalunya y de España desde el 78 --PP, PSOE, CiU--, quedaban descolocados. El enfrentamiento del PSOE y del aparato del PSC con Maragall fue, consecuentemente, uno de los más duros. De hecho, desde ese rincón se empezó a desprestigiar a Maragall, incluso pisquiátricamente. ¿Cómo empezó esto, como empezó la crisis catalana? Un señor del aparato del PSC me respondió al respecto hace poco: "Todo esto a lo que hemos llegado con Mas empezó con un tío con alzhéimer". Me parece una respuesta cruel, bestia. Pero correcta. Y más si pensamos que, en sus inicios, el alzhéimer, como sabemos todos los que hemos visto a mamá en ese trance, provoca en el lóbulo frontal desinhibición, unos arranques de humanidad y espontaneidad bellos y absolutos, que te acercan, lo dicho, a Jefferson, aquel presidente libertario. O, lo que es lo mismo, que te alejan de un Estado con un lóbulo central atrofiado por traumatismo violento desde el XIX.

La sentencia del Tribunal moduló la certeza de que era imposible cualquier cambio político en el Estado

LA DESAFECCIÓN. La sentencia del Tribunal fue un shock en la sociedad catalana. Moduló la certeza de que era imposible cualquier cambio político en el Estado. Cualquiera. No se entendió esa frustración. No la entendieron ni PP, ni PSOE, ni CiU, que tal vez sólo vieron en todo ello otro episodio, sensible de ser rentabilizado, en la evolución del único tema posible de discusión por aquí abajo desde 1978: el territorial. De hecho, el artista anteriormente conocido como CiU no participó en ninguna de las casillas siguientes, determinantes y animadas por la CUP y por organizaciones ciudadanas: la organización de decenas de referéndums municipales de autodeterminación --inútiles, pero simbólicos-- en todo el territorio. CiU no sólo vio con desconfianza esas consultas, sino que, incluso, no las llegó a ver en su esencia, es decir, a comprender. Es más, cuando gana las elecciones y vuelve al poder tras dos tripartitos --el último, con Montilla como Presidente, supuso un aumento galáctico de la deuda de la Generalitat, sólo superada en breve por Mas, y el inicio del acceso de la Institución a la ruina y su intervención--, en 2011, no hay nada de eso ni en su vocabulario, ni en su programa, del que se publicitaron dos grandes puntos. La asunción de un gobierno Bussines Friendly --no es un chiste; era, glups, la alocución más repetida en la campaña--, y la consecución de un Pacto Fiscal, una financiación de tipo régimen foral, el único acceso federal en el país favorito de la Divina Providencia, sumamente improbable en un Estado con una dilatada tradición, ejemplificada con el Nou Estatut, de no negociar nada consigo mismo.

El 15M y su programa incipiente de democracia real se abrió paso en la sociedad con relativa facilidad y simpatía en la Catalunya urbana

Y EN ESO LLEGÓ EL 15M. El primer Gobierno Mas fue una ruina política, que le condujo al vacío en pocos meses. CiU, en aquellos momentos, votó todas las contrarreformas democráticas posibles en el Congreso, más allá del deber, en tanto sus votos no eran matemáticamente necesarios. No votó, es cierto, la reforma constitucional exprés --no era matemáticamente necesario--, pero sí que la celebró explícitamente y alabó la valentía y la responsabilidad de la medida. Pero sí votó joyas como la Ley de Estabilidad, que le obligaría en breve a la imposibilidad de crear políticas más allá de la austeridad, una vía que había iniciado, por cierto, mucho antes y con mayor brutalidad que el PP, con la emisión de unos presupuestos de abandono del Bienestar, con los que se iniciaba en Catalunya la post-democracia, la austeridad y la restricción de derechos. Preciosismo: para argumentar esos recortes, desde entonces se invocaban leyes españolas que les impiden otras políticas. Algo incuestionable, como también el hecho de que esas leyes han sido construidas también por CiU.

Paralelamente a todo ello, las calles ardían. Los casos de corrupción hervían. El 15M y su programa incipiente de democracia real se abría paso en la sociedad con relativa facilidad y simpatía en la Catalunya urbana. Opciones independentistas --invocaban en ocasiones a la radicalidad democrática, es decir, que suponían un contacto intelectual con el 15M--, que abogaban por un referéndum de autodeterminación, dominaban la Catalunya menos urbana. CiU, a su vez, no era una cosa ni otra. Era, exactamente, lo contrario a ambas cosas, era un partido del Régimen del 78, uno de los partidos que, más concretamente, habían redactado esa Constitución que ya no existía en su título territorial y en su articulario social. CiU olía a cadáver. En eso, en un golpe de genio, sucedió algo que nunca antes había hecho un Gobierno en el Estado. En aquel año, tan rico en manifestaciones, se vinculó completamente a las demandas de los manifestantes. No fue, por supuesto, una mani del 15M, contra los recortes o por una ampliación de la democracia. Fue tras la manifestación multitudinaria del 11S de 2011. Mas decidió suspender sus discursos político-estéticos en marcha --ese Pacto Fiscal improbable, que no emocionaba a nadie; esa alocución, business friendly, que adquirió otro significado, no deseado y más certero, tras el 15M; prosiguió, eso sí, con sus políticas de austeridad y de privatización de servicios--, y abrazar la causa independentista, que nunca llamó por ese nombre --ha empezado, de hecho, a utilizar el palabro independencia hace escasas semanas--. Nacía el Procés. Es decir, la apropiación y modulación de una demanda ciudadana por parte de un Gobierno. Esa cosa más española que las lentejas.

¿Cómo se hace un político, un partido, un Govern, independentista en una tarde? Es difícil explicarlo. Es más fácil razonar para qué. Para no morir.

LA IMPROVISACIÓN. Sobre el carácter improvisado de ese Procés, dos datos. Tan sólo unos meses antes de la caída de la mula de Mas, Hillary Clinton, la secretaria de Estado norteamericana en ese momentos, envía a su colaboradora Anne-Marie Slaughter a Barcelona, para entrevistarse con Mas y saber, de primera mano, si existía una propuesta, o un futurible gubernamental de independencia. Poca broma. En la entrevista, Mas se fue por las ramas retóricas, incluso cuando su interlocutora le preguntó, directamente, qué quería Catalunya. Tras finalizar su entrevista, en el Palau de la Generalitat, Slaughter, declaró: "Jamás he tenido una reunión tan inútil en un sitio tan bello".

Otro dato que indica el carácter precario, sorpresivo y, tal vez, meramente nominal del giro de Mas es que, también unos meses antes, fue el propio Mas el que echó un capote, determinante y repleto de voluntarismo, a la Monarquía, cuando le estalló en las narices el caso Nóos. El President y buena parte de su gobierno asistió y animó un acto de la Fundación Príncep de Girona con el príncipe Felipe, algo extraño y fuera de lugar en un Gobierno pretendidamente del Sinn Fein. Y aquí, cabe señalar, para evaluar la importancia e, incluso, la verosimilitud del giro de Mas en septiembre de 2012, que no es fácil materializar un cambio cultural tan grande de manera tan rápida. El corpus del catalanismo, un corpus amplio, que aglutina propuestas de izquierda --Almirall, que agrega al federalismo proudhiano de Pi I Margall el hecho identitario; Macià, un republicano radical que plantea una federación de repúblicas y la elaboración de Bienestar, algo importante en, tal vez, la sociedad más republicana de la Península; Joan Peiró, anarquista, que plantea Catalunya como cultura y lengua a defenderse del Estado...--, hasta la derecha --el obispo Torres i Bages, que une catolicismo a identidad, Prat de la Riva, que desde opciones monárquicas plantea la participación catalana, o mejor, su liderato, en el Gobierno central, Cambó, que la realiza, Pujol, que crea un catalanismo conservador y colaborador en la gobernabilidad del Estado, sin pasar por la casilla Cambó, sin pasado franquista..--. Todos esos catalanismos tienen en común España. Es decir, la defensa y el control, frente a un Estado feroz, a través del republicanismo federal, de una nación sin Estado, y con la lengua sin Estado más hablada en Europa --en la izquierda--, o la participación en la gobernabilidad del invento con ciertas garantías identitarias y cierto acceso al gran negocio español, el Estado --en su derecha--.

El independentismo, el aplazamiento y omisión del concepto España, es, por tanto, otra cultura. Pasar de una cultura catalanista a otra independentista puede requerir, por tanto, una o varias generaciones --al parecer, eso es lo que ha pasado en un gran sector de la sociedad catalana, me atrevería a señalar--, y no unos minutos --a modo de ejemplo: el anterior Consell Nacional de CiU sólo disponía de dos personas que se autodeclaraban independentistas; esta mañana a primera hora, todos--. ¿Cómo se hace un político, un partido, un Govern, independentista en una tarde? Es difícil explicarlo. Es más fácil razonar para qué. Para no morir. Mas se abrazó a lo que tenía más a mano. El otro madero estaba más lejos, tenías clavos ardiendo, no tenía bandera, era más difícil de instrumentalizar y se llamaba 15M.

PAX CATALANA. Tras unas nuevas elecciones, en las que CiU asume como programa estrella una consulta para el derecho a decidir --como programa real, sigue con la austeridad anterior y con la creación de riqueza, entre amigos, con el único negocio posible ya en el Estado: la venta del Estado--, el anterior partido catalanista sufrió un descenso llamativo de parlamentarios, que le impidió percibir su gran logro electoral --era el único partido de gobierno del Sur de Europa, emisor de recortes y austeridad, que no sólo no se descalabraba, sino que ganaba unas elecciones; no ha vuelto a suceder en esta crisis del Sur, que acaba con todos los partidos que gobiernan--. Se iniciaba el Procés, una serie de medidas que culminarían en 18 meses con un referéndum y la proclamación, en caso de victoria del sí, de un nuevo Estado en la UE. Hay dudas, empero, de que el Procés existiera. O, lo que es lo mismo, sólo podía existir en una cultura en la que las declaraciones de políticos adquieren rango de información no verificable. Los jalones señalados en la Hoja de Ruta gubernamental se fueran cumpliendo a duras penas, fuera de plazo y sin ningún tipo de logro. Aun así, los medios próximos al Govern --públicos y, ejem, concertados, como en Madrid--, y grandes firmas periodísticas, también cercanas a CiU o ERC, hablaban, en todo caso, de "jornada histórica", en cada una de las ceremonias que se fueron creando cada vez que Mas firmaba un papel. Y firmó muchos. Desde la redacción del Génesis, no fueron inventariados tantos días históricos. Ninguno supuso ninguna ruptura estructural ni el alejamiento del orden establecido. Ejemplo: sí, el Parlament votó una declaración por el derecho a decidir, pero era la cuarta desde 1978. El hecho propagandístico, inverificable, se convirtió en hecho periodístico, a unos niveles que Barcelona, una ciudad más alejada que Madrid del poder, nunca había vivido en democracia.

Curiosamente, a pesar de la propaganda, de la sucesión de días históricos, de los grandes avances continuados hacia la independencia, el Procés no se traducía en nada. La razón, posiblemente, era el absoluto respeto a la legalidad por parte de Mas. O, lo que es lo mismo, la firme decisión de que todas estas maniobras no condujeran a nada. Es decir, la ausencia de Procés. ¿Qué supuso, por tanto, la existencia de un Procés que no existía? Supuso una pacificación social. Las protestas en la órbita del 15M y contra los recortes fueron, en cierta manera, desarticuladas. El Procés pasó a serlo todo, y las protestas antigubernamentales, una suerte de boicot al Procés, organizadas por quintacolumnistas del españolismo. Paralelamente, se intensificó el proceso de austeridad y postdemocracia. Los primeros presupuestos post-democráticos, votados por el partido catalanista CiU y PP --el PPC, según sus estatutos, también es catalanista, ese concepto tan laxo--, fueron prorrogados e intensificados por el partido soberanista CiU y ERC. La represión policial a los manifestantes y movimientos aumentó, fue más dura y conllevó más manifestantes mutilados y más detenidos pendientes de condena que en Madrid, otro punto caliente en aquel momento. En efecto, había indicios, no confirmados por la prensa local e intelectuales afines, que habían descubierto el muñozmolinismo / la necesidad y la felicidad resultante de dar la razón a su gobierno, de que el Procés era un ejercicio de rapto de una iniciativa ciudadana, que permitía seguir elaborando con menor conflictividad social, la austeridad. Si eso es cierto, ¿cómo se consigue con tanta facilidad?

PROPAGANDA DOMÉSTICA. Seguramente, a través de la participación de la propaganda. Como dice Chomsky, la propaganda, en democracia, es como la violencia en una dictadura. Por lo que sea, aquí abajo es fácil practicarla, existen condiciones que facilitan que un Gobierno elabore mensajes, verticalmente, y con poco control y crítica. El Aznarato, la capacidad de elaborar mensajes verticales, no contrastables, y políticas arbitrarias y no democráticas, utilizando su dominio del marco democracia y constitución, de manera que quien critique esos mensajes queda fuera de esos marcos, es la prueba. Posiblemente, en Catalunya pasó algo parecido. En la creación de propaganda, exitosa, han brillado con luz propia dos ONG muy G, en la línea, en ese sentido, de la AVT, más española, epistemológicamente, que las lentejas: Omnium --una entidad cultural conservadora, fundada por el catalanismo conservador durante el franquismo--, y la Assemblea Nacional de Catalunya, una organización no asamblearia, dominada hoy por CDC en sus tramos altos, y con bases muy amplias, populares, democráticas y con sensibilidad social.

La anterior presidenta de ANC, Carme Forcadell, es la autora de la frase "No molesteu el Govern amb preguntes, que està treballant per la independència", toda una metáfora. La propaganda giró en torno al tema económico y al tema democrático. Por una parte, se elaboró la idea, a través de políticos, medios e intelectuales --la tertulia informativa, desacreditada en Catalunya, está viviendo su edad de oro--, de que el independentismo era una solución económica, antes que identitaria --algo importante en un país con gran cultura republicana--. Catalunya, como Alemania, era un país rico, exprimido por el Sur. Catalunya debía eliminar su Sur, como Alemania estaba poniendo a raya el suyo. Es decir, snif, también a Catalunya.

La solución era el Estado. Un Estado --en TV3 se emitió un documental al respecto, récord de audiencia--, que podría recuperar el Bienestar sin IRPF, tan sólo con impuestos indirectos / socorro. Catalunya, en fin, volvería a la primera división económica en cuanto tuviera las herramientas de otros Estados soberanos. Como Grecia, Portugal, Irlanda o España, vamos. Curiosamente, Catalunya no podría salir de la UE en tanto que chollo para la UE. Sería tan rica que pagaría irrechazables fondos de cohesión, que ahora, por cierto, la empobrecen. Sobre el tema democrático, se presentó al pack España como un ente, en ocasiones una cultura o raza --els espanyols--, con problemas innatos con el concepto democracia. Su gobierno, en lo que es un hecho incuestionable, se negaba a dejar votar a sus ciudadanos catalanes. Pero en ese discurso también se omitía que el Govern se había negado a someter a consulta la austeridad, que había participado, vía Congreso, en el mayor recorte de la democracia y los derechos en Europa desde 1945, y que la cultura política, ética y de poder de CiU no difiere del max-mix que puede integrar a, pongamos, Rajoy o Bárcenas, por citar dos grandes ideólogos.

Los medios y el nivelón intelectual del político medio español, proclive a ver nazis, autoritatismo, ataques a la democracia en todas partes, menos dentro de sus zapatos, ayudó a consolidar la impresión. En fin. Sobre estos dos vértices propagandísticos se elaboró el Procés, que era, por cierto, poca cosa. O, al menos, así quedó verbalizado en el Congreso, cuando una delegación del Parlament fue a explicarlo. Sinopsis: consistía en una consulta, no vinculante, con dos preguntas --es decir, lo contrario del nítido, vinculante y democrático referéndum escocés, lo contrario que un proceso de autodeterminación--. que daría imperium a un Govern para negociar con el Gobierno. ¿Negociar, qué? ¿La independencia? Un orador de CiU lo explicó: "Déjennos votar y eso nos servirá para que podamos seguir hablando".

El Procés, vamos, era en su fase final --lo había sido en las anteriores--, tal vez la demanda dramática de CiU --a un PP que estaba utilizando la crisis económica para un cambio estructural en el Estado, también recentralizándolo--, para seguir existiendo, para continuar con su rol, para no morir, para poder seguir siendo lo que fue desde el 78.

La pregunta es: ¿Cómo puede quedar reducido a tan poca cosa --dejar votar a una sociedad algo no vinculante, un par de preguntas que dificultaban el éxito independentista, a cambio de que CiU volviera a tener su relación de interlocutor con el Gobierno--, lo que en Catalunya era presentado como un acceso a la autodeterminación, como un proceso histórico, épico e imparable hacia el Estado de Bienestar propio?

La otra pregunta es: ¿Por qué eso no creó indignación en Catalunya? Supongo que por el dominio absoluto del marco catalanismo que, en ese momento, tenía CiU. Ese dominio le facilitó pasar de ser autonomista a independentista. O, si así lo hubiera querido, a veganista. Y le facilitaría la admisión social de cualquier cambio posterior de opinión. CiU, hoy CDC, es, sin duda, el partido más libre del Estado, el que puede realizar más giros y cambios con menor erosión.

NUESTRO AMIGO MARCO. El catalanismo conservador desapareció en 1931. En 1936, residual, participó, salvo excepciones, en la Guerra Civil en su bando más próximo, y sus élites constituyeron, colaboraron y/o se enriquecieron a lo largo del franquismo. En 1978 era un fósil, hasta el punto de que CDC, en las primeras elecciones democráticas, tuvo que renunciar a él, por ser algo bochornoso e incomunicable, y presentarse como partido socialdemócrata. El único, por cierto, en la Catalunya de aquel momento. Desde el 78 ha ido adquiriendo carta de hegemónico. El Procés aumentó esa hegemonía a niveles incomprensibles. De hecho, una parte notoria de la propaganda del Procés ha consistido en acercar la idea de Estado propio al corpus ideológico ulterior de CDC: el ultraliberalismo, un Estado que se financia con el IVA, que confía en la empresa para crear riqueza, y que privatiza servicios, que no son necesarios en una sociedad con iniciativa y cohesionada, no a través de derechos, sino de identidad. Vamos, otra España, que no la otra España.

En el Procés, por ejemplo, se ha hablado poco de libertades y derechos. Todos quedan englobados en la Llibertat Nacional, en Catalunya, el marco que domina CiU, y de todo ello se hablará cuando se acceda al Estado, no antes. Hacerlo no es ni positivo ni patriota, tan poco como, en su día, cuestionar el centralismo democrático del PCE, o la corrupción o los asesinatos del PSOE o las privatizaciones millonarias del PP, ¿recuerdan la disciplina? El dominio de CiU en el Procés fue apoteósico. Ningún político, de CiU o de cualquier otro partido firmante, reconocía la viabilidad del intento en privado, pero aun así, seguían en ello, sin desmarcarse públicamente, sabiendo que podían ser tachados, por CiU, como traidores, como los que se descolgaban de un proceso y lo condenaban a muerte. Y así sucedió después de la negativa del Congreso a la consulta, el fin del trayecto político que se había fijado Mas, si bien ERC y ICV, llegados a esa vía muerta, se descolgaron del pacto con el paso del tiempo.

El Procés técnicamente ya no existía. Acabó como empezó. En una tarde.

Mas estaba solo con sus políticas antisociales y sin ningún juguete a mano. Es entonces cuando, con el solo apoyo --más que apoyo, la iniciativa principal-- de CUP, decide convocar la consulta. Se trata de una consulta difícil de interpretar. CUP --independentismo de izquierdas, radicalismo democrático, defensa de derechos-- veía en esa consulta un hecho rupturista, un desafío democrático al Estado, un empoderamiento ciudadano. Y era todo eso, sin duda. Pero también otras cosas más. Por ejemplo, era una bicoca gubernamental. La consulta, que no era vinculante, pasó a ser algo menos: simbólica. Era un objeto sin otra función que la simbólica. Los símbolos sólo son sensibles de ser interpretados, y CiU disponía de la hegemonía y las herramientas para marcar la interpretación mejor y más certera. El Gobierno Central colaboró en fabricar esa interpretación, arrojando la caballería / fiscalía, a pesar de que el Fiscal General informó, inicialmente, de que una consulta no oficial, no vinculante, técnicamente organizada por organizaciones civiles, no era un delito, como así lo tendrá que reconocer algún día alguna instancia internacional.

Hoy Mas, uno de los mayores recortadores europeos, vinculado con un partido del Sur con una llamativa trayectoria demostrada de corrupción, es un héroe civil, encausado por defender la democracia, como se encargó de recordarle a Ada Colau en la primera recepción en el Palau de la Generalitat como alcaldesa de Barcelona. Tras la consulta, CUP abandonó a Mas. El Proceso, ahora sí, finalizaba. Sin ningún resultado. Salvo la hegemonía de Mas, de CiU.

El Procés ha salvado la vida a CDC, caso único de partido de austeridad en el Sur. Pero eso no sucederá por mucho tiempo. Hay que refundar el Procés. Y con él, a CiU.

DEL PROCÉS A LA REFUNDACIÓN. Es entonces cuando Mas realiza la auténtica pirueta de todo esto. El Procés ha salvado la vida a CDC, caso único de partido de austeridad en el Sur. Pero eso no sucederá por mucho tiempo. Hay que refundar el Procés. Y con él, a CiU. Mas empieza a trabajar en una lista única, que agrupe a todos los partidos que firmaron el Procés, y que camufle en su interior a CiU, acuciada por sus políticas reales y por sus casos de corrupción, que hasta ahora --todo puede cambiar-- no han causado mella, aun a pesar de la información sobre casos de corrupción y business friendly que-no-cesa en la Sanidad, o aun a pesar de la espectacularidad, en ocasiones, no contrastada, de casos y cosas que ha ido exhibiendo el Gobierno Central puntualmente, vía filtraciones, coincidiendo con campañas electorales.

CUP, ERC, ICV, se desmarcan de ese cadáver. Incluso Omnium y ANC no parecen muy animadas. Paralelamente, Mas anuncia elecciones. Literalmente. Las anuncia, para el 27S, pero no las convoca. De hecho, supedita, en privado, las elecciones, a la existencia de una lista común del soberanismo --se utiliza ese palabro, no independentismo--. Nadie da un duro por esa opción, que implicaría que ERC, por ejemplo, renunciara a su proyección --ganó las últimas europeas--, y a su posibilidad, factible, de sustituir a CDC, que no a su marco, en el poder. Pero, inopinadamente, eso sucede. Tras un viaje privado de Oriol Junqueras a Sudamérica, Mas le convoca, junto con CUP, Omnium y ANC a una reunión, para cerrar el asunto de la lista única. "Entramos 4 a 1, y salimos 1 a 4", declaró David Fernández, de la CUP, tras la reunión. En efecto, Ominum y ANC --ahora, con nuevo equipo, más vinculado a CDC--, que no habían valorado la opción de la lista única, ahora la defendían.

Acorralado, literalmente amenazado por salirse de un marco que no dominaba, o que no se atrevió o valoró desafiar, Junqueras aceptó. En el Consell Nacional de ERC posterior, que tenía que aprobar la propuesta, nadie, más allá de Junqueras, la defendió. Tras el discurso patriótico de un parlamentario, en el que al parecer se sugirió que si no se adelantaban las elecciones, el Procés no resistiría el paso del tiempo y moriría --es decir, que sería, se entiende, entendido como una cortina de humo para otras políticas--, se decidió aprobar el pacto vía un curioso sistema de votación: por aclamación. Aclamaron con las manitas, aplaudiendo. Nacía el nuevo Procés.

Sinopsis: una lista única --40% de ERC, 60% de CiU, independientes cercanos, se supone que en esa proporción--, itinerario de, también, 18 meses, que culminarían, en esta ocasión, sin consulta, tras una declaración unilateral de independencia, con la redacción y la votación en referéndum de una constitución de la República Catalana. El procedimiento y la dinámica se parece muy mucho a esa joya llamada Transición Española, en la que sólo se pudo votar la Constitución, a lo todo-o-nada-system. Posiblemente, una metáfora de cuál es la cultura política de los emisores de la propuesta. No es, se diría, una cultura alejada de la hegemónica en España. No es, por tanto, una revolución democrática, un cambio en la cultura de los derechos.

LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA. La gran diferencia de esta emisión del Procés es --recuerden que CDC es un partido con amplia libertad de movimientos, dado su dominio del marco-- su acento social, hace unos pocos meses inexistente. Los discursos de la nueva lista única son sociales, si bien contradicen con ello el discurso del 60% de la lista, y las votaciones en el Parlament del otro 40%. La presumible razón de tanto énfasis es el gran susto de CDC en estos años de Procés: el nacimiento de Barcelona en Comú, y su toma del poder de la alcaldía de Barcelona. Es más, en esta emisión del Procés, la lista única ha adoptado el vocabulario del 15M y de Barcelona en Comú. El dret a decidir ha pasado a ser un Procés Constituent. Se habla de crear tramos de IRPF justos, de derechos sociales --por concretar--, de un salario social o, incluso, universal --por concretar--, o de Revolució Democràtica. Se han adoptado propuestas de propaganda, fundamentadas en el voluntariado, al modo de Barcelona en Comú. Y aquí se acaban los parecidos. No hay diagnóstico ni lectura de una crisis de la democracia en Europa. La UE, cuna y ataúd de la democracia, es nuestra amiga, velará por nosotros frente al régimen corrupto español, o como decía un tuit de la cuenta oficial de CDC: "Será tan inclusiva con Catalunya como lo está siendo con Grecia" --no, no era un chiste--.

No hay diagnóstico de la crisis de Régimen española, en tanto que Catalunya no es España y que la refundada CDC no tiene nada que ver con su pasado. Siempre fue independentista, o lo pensó frecuentemente, cada día y a la misma hora. Quizás, en este tema, sólo se alude a la incapacidad democrática de España y els espanyols. No hay diagnóstico de la crisis económica ni del cambio estructural en el Estado español. La primacía de la economía financiera sobre el Estado, el cambio de democracia por deuda, no se contempla, en tanto será solucionado, paradójicamente, con la creación de un nuevo Estado. No hay discurso sobre la corrupción, en tanto es una arma que utiliza el Gobierno y el Estado --lo que no está mal visto, por cierto-- para desacreditar una revolución democrática.

Es posible que ganen. No es verosímil que se inicie el proceso anunciado, carente de plebiscito --unas elecciones, sometidas a demarcaciones territoriales, en las que el voto en Barcelona, más del 50% de la población, está corregido y es menos importante que el de, pongamos, la zona rural de Lleida o Girona, no pasan la ITV como plebiscito--, carente de homologación internacional. Quizás tampoco sea esa la función de la cosa. Las cosas, en ese sentido, son su función. La función del Procés ha sido doble. Introducir la austeridad y la postdemocracia con menor violencia social, y refundar, y muy bien por cierto, a CDC. El independentismo catalán, como anteriormente el autonomismo, prefigura ser un largo trayecto que creará nuevos profesionales. Muchos de ellos, los mismos que en la anterior etapa, poseedores, por tanto, de la misma cultura.

En España --un Estado en crisis radical, cuyas instituciones, del rey abajo, están salpicadas por la corrupción, que está en crisis estructural y en cambio de época, que sólo ahora empieza a observar que su mayor paréntesis democrático coincide con su desindustrialización y su condena al ladrillo, a la empresa regulada y al turismo, que ha realizado recortes en democracia y en derechos únicamente comparable a los acaecidos en Hungría--, la crisis política adquirió dos proyecciones ciudadanas descomunales: el 15M y el Procés Català. Es posible que ambas dos ya estén notoriamente desarticuladas y raptadas y desfiguradas por los partidos. Lo único que puede devolver a esos movimientos su rango de respuesta democrática frente a lo que está pasando es recuperar en ellos la iniciativa ciudadana. Será difícil, pero es que también va a ser largo, y habrá tiempo, incluso, de eso y, más frecuentemente, de lo contrario.

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Car cassette slot mistaken for iPhone dock, and also the real deal

by David Pescovitz
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A "young driver" reportedly stopped in a car dealership service department "complaining that the iPhone dock in his (old) vehicle isn't working and its scratching his phone..." (more…)

04 Sep 00:30

Danone decide embotellar aparte el líquido asqueroso de la superficie de sus yogures

by Xavi Puig
El fabricante de productos lácteos Danone ha decidido sacar más partido de sus yogures. A partir de ahora, el liquidito asqueroso y amarillento que cubre su superficie se comercializará como un producto aparte y con entidad propia en el catálogo de la marca. “Teníamos el yogur. Teníamos el...... Leer más
04 Sep 00:16

Margaret Mead

by momstuff@howstuffworks.com (Stuff Mom Never Told You)
Nicknamed Mother to the World, Margaret Mead was an icon of cultural anthropology who laid an academic foundation for the sexual revolution and second wave feminism. Cristen and Caroline explore Margaret Mead's fascinating backstory, love life and intellectual legacy.
04 Sep 00:15

Chicken Vindaloo Burritos

by Morgan Eisenberg
Chicken Vindaloo Burritos
Move over, Tex-Mex: There's a new burrito (or should we say "curry-to"?) in town. These burritos are stuffed with chicken vindaloo, paneer cheese, lemon basmati rice, and more. They're freezer-friendly, too, meaning you can make them in advance and reheat for a quick meal. Get Recipe!
04 Sep 00:14

We Tried It: the Life-Changing Magic of Tidying Up

by Caroline Lange

The life-changing magic of trying to tidy up.

Food52 Office

If your office or your coworkers or your friends are anything like ours, The Life-Changing Magic of Tidying Upa book that is equal parts organization inspiration, Zen philosophy, and obsession—has probably popped up once or twice or thirty times in conversations, emails, or Instagram photos. There's a lot of "Oh, yeah, I read that," and "'Life-changing' is not a lie!" and "Magic! Magic! Magic!" when it does come up—and no wonder: Marie Kondo's book is a number-one New York Times bestseller, has given her a spot on of Time's list of the world's 100 most influential people, and has sold two million copies. 

The KonMari Method, as her strategy is called, started to come up so often at the Food52 office that we decided we had to investigate further. We passed around a copy of the book, which is slim enough to read in a sitting or two, traded opinions and tips, and generally worked ourselves into a tidying tizzy.

Here's what you should know if you haven't read the book:

  • KonMari's biggest point is that, in getting rid of belongings, you should pick up each item individually and ask if it sparks joy in you. If it does, keep it; if not, give it away.
  • She also recommends that when doing this, you should do it all at once: Take everything out, category by category, of your pantry, closet, boxes, or bookcases—and put it on the floor. Proceed from there.

We asked a couple of team members what their experiences with the KonMari method were like. From tips and criticisms to bits of gratitude, here's what our team had to say:

Clothes

Ali, Associate Editor

What did you think of the book?
I felt that the philosophy made sense, but the fact that the book is so adored is really interesting because I feel it would only work for certain kinds of people. Some people don’t have a lot of emotional ties to their things—I think I fall in that category. Does this object bring me joy? I don’t know, but I kind of needed something on that table...

How did it go? 
I only planned to apply it to my clothes. (I've never had enough stuff to do everything, and I was moving anyway.) Though when I did it to my clothes, I was automatically inspired to go at the rest of my house and just sort of go rogue based on the principles Kondo gives.

What worked? What didn't? 
I love getting rid of stuff. It was definitely satisfying, and I like that the book gives you a barometer for getting rid of things: There's only one question for getting rid of things—"Does this spark joy?" It made the deliberation process much quicker. But her tip about getting rid of all your papers terrified me. I don’t know if I could do that. 

Lauren Locke Lauren Locke
Our VP of Sales, Lauren, in the midst of KonMari: left, putting everything on the floor; right, setting out bags of donations.


Lauren L.
, Vice President of Sales

What did you think of the book? 
For me, using the "bringing joy" philosophy each time I looked at an item helped a lot. The bigger aha! moment for me was releasing my "gift guilt," scarves and cookbooks being prime examples. I had kept every scarf anyone ever gifted me because I felt badly about getting rid of a gift. But the KonMari method opened my eyes to the fact that a gift is given to bring you joy in the moment! When I opened, received, and used the various scarfs or cookbooks over the years, they had reached their full purpose. Keeping something forever is not a required action after accepting a gift.

How did it go? 
My husband and I have done our clothes, jewelry, personal books, cookbooks, the kids' room, our bathroom products (I used to hoard mini shampoo bottles), kitchen items (did I need 15 mixing bowls?), blankets, extra sheets, and winter accessories. I had three boxes of scarves for our family of four—and now we have half of one!

What worked? What didn't? 
The phase we have been putting off is papers. Oh, how we file, put things in clear plastic sleeves, containers... And don't get me started on children's artwork! We've sworn we'll get to it after vacation—because really, doing this all in one day, as KonMari recommends, is not at all realistic with small children and a job. But her philosophy on papers—that you don't need to keep them—is really great. We keep every financial and credit card statement. But KonMari so astutely points out that it would take no time at all to log onto our accounts online, find the statements, and print what we needed in an emergency. The storing is clogging our physical and emotional lives! 

Spices

Bobbi, Photographer

What did you think of the book? 
I was obsessed with the book when I was doing it—maybe too obsessed. I thought she had a lot of great points, but it’s really hard to throw everything on the ground when you finally decide to do it. It’s like total commitment. And when I did that with my closet, I actually got really angry—like an emotional reaction to change. I also don't think the KonMari process is right for everyone. (Another great decluttering read is Karen Kingston's Clear Your Clutter with Feng Shui.)

How did it go? 
I did a lot of what the book recommends. I did my closet; I did my papers—I really got rid of most of them. I did a lot of kitchen stuff, but couldn't get rid of my cookbooks. And I’m not ready to do photos and mementos.

What worked? What didn't? 
The biggest thing that I got out of the book: She says that when you start doing KonMari, you'll start making similar [joy-based] decisions in other parts of your life. And I think that’s true. Before I did KonMari, if an annoying email came through, I’d take such a long time figuring out how to respond nicely and worrying about how the person might respond. After, I’d just gone through so much clutter-clearing that I'd still try to respond nicely but stopped stressing about how the recipient might react.

But I also think I threw away too much. So, this is what I’d suggest: It’s important to define what "sparking joy" means for you. There were so many things that maybe didn’t "spark joy" for me but were still connected with really good memories. Is the fact that the thing triggers a great memory enough? Or does the thing have to bring joy right now? Maybe this is the antithesis of what she says, but I think you need to define it for yourself. 

Tidying

Lindsay-Jean, Contributing Writer & Editor

What did you think of the book? 
Even though I’m pretty tidy to begin with, I devoured this book and let Marie Kondo work her magic in my home; her KonMari method helped me take my penchant for organization to a whole new level.

How did it go?
Before I read the book, every time I opened my closet doors I looked at lots of clothing that wasn’t getting worn. I ended up purging a lot of clothing, and I have a lot fewer items now, but they’re items that I’m excited about. They fit, they feel good on, and they get worn. Now when I add new items to my wardrobe they need to meet the "does this spark joy?" requirement, or they stay on the rack in the store.

What worked? What didn't? 
Some of Kondo’s suggestions were smaller ones: I used to ball up my socks, and was skeptical when Kondo claimed that those "potato-like lumps" take up more room (and are harder on your socks), but she was right.

And when I removed a bunch of my clothes, I was left with a lot more space: I was able to add a dresser inside the closet, which is great for non-hanging clothes storage, but the addition left an awkward space above it. Kondo had an answer for me there, too: "Transform your closet into your own private space, one that gives you a thrill of pleasure." Due to the layout of our house, we don’t have many spots for knick-knacks, so my collection of bird figurines was living in a box in the basement. With the addition of a couple of shelves, that awkward space was transformed into a display space. I now smile every morning when I open my closet doors—it’s such a happy space for me!

Have you tried the KonMari method yourself? What did you think? What worked for you? 

Photo of clothing rack by Madelynn Hackwith Furlong; KonMari photos by Lauren Locke; photos of corner cushions, spices, and living room by Mark Weinberg

04 Sep 00:08

Link Wray – 3-Track Shack (2005, Reissue 2015)

by exy

Link WrayWhile most anyone who worships at the altar of rock guitar knows Link Wray as the gutbucket minimalist who gave birth to the definitive six-string snarl on such primal 1950s singles as “Rumble,” “Rawhide,” and “Ace of Spades,” that’s not all the man was capable of, and folks expecting the hard-edged roar of his best-known work may be a bit taken aback by this release. 3-Track Shack is a two-CD set which reissues three albums Link Wray cut between 1971 and 1973, recorded in a primitive home studio on his Maryland farm — Link Wray, Beans & Fatback, and Mordecai Jones (the latter, in essence, a Link Wray album though pianist Bobby Howard, aka Mordicai Jones, took top billing). The music on 1971’s Link Wray bears little resemblance to Wray’s classic work, sounding more like a funky country…

320 kbps | 313 MB  UL | HF | MC ** FLAC

…blues set than anything else, with Wray playing as much acoustic guitar as electric, and pianos and mandolins adding a warm and down-home mood to the songs. If the approach is different, and Wray’s rough but emphatic vocals establish this as a different animal from his early instrumental hits, there’s an unapologetically raw and unpolished energy that sets this apart from the standard issue roots-music work of the day, and there’s no questioning the passion and heart in these tunes, which often recall a childhood growing up poor and Native-American in the deep South.

Beans & Fatback, which was issued by Virgin in 1973, is a noticeably looser and harder-rocking set than Link Wray, and “I’m So Glad, I’m So Proud” offers a solid dose of Wray’s patented gnarly guitar, but most of the album still sounds rootsier and less hard-edged than Link’s larger body of work, and offers a more personal insight on such songs as “Shawnee Tribe” and “Hobo Man.”

And finally, Mordecai Jones was an attempt on Wray’s part to crash the charts by having his piano man, Bobby Howard, take the lead vocals under an assumed name; Howard’s voice is more conventionally appealing than Link’s (the fact Howard never lost a lung to tuberculosis doubtless helped), and there’s a loose and engaging blues mood to the album that suggests a late-night jam caught on tape, with Link contributing some great slide guitar on the session (though one can’t help but wish he could have hit his guitar a bit harder).

Wray’s Three Track Shack is a solid and comprehensive overview of an often overlooked period in Link Wray’s life as a recording artist, and while newbies and casual observers may be a bit puzzled by its low-key tone, completists will find it fascinating (and be glad to pick up three hard-to-find LP’s in one package).

04 Sep 00:05

THE COMPLETE STAX/VOLT SOUL SINGLES, Vol. 3: 1972-1975

by Michel Legistre
VOLUME 3 disc1/10  Jean Knight - Carry On  link iso Mega iso

[[ This is a content summary only. Visit my website for full links, other content, and more! ]]
04 Sep 00:03

Mystery Woman on Otis Redding Album

by aabbbiee
Help Solve the Mystery! Who is the woman on the cover of the Otis Redding album Otis Blue/Otis Redding Sings Soul? On the 50th anniversary of the album, the Estate of Otis Redding asks for assistance in identification.

"Soulsville, the foundation that runs the Stax Museum, has no record of it. The photographer, Peter Sahula, thinks that it might be a model he worked with regularly named DAGMAR DREGER. If it is not her, he thinks it is another model who later became famous but is now deceased."
04 Sep 00:01

Women geeking out about geeky women

by Kattullus
Reclaiming the Nerdiverse [NSFW audio] is a fascinating hour-long discussion about women in science fiction and fantasy on the late night edition of the venerable BBC radio show Woman's Hour (podcast link). The host is Lauren Laverne, and her guests are author and game designer Naomi Alderman, journalist Helen Lewis, sociologist Linda Woodhead, fantasy novelist Zen Cho, and cosplayer and writer Lucy Saxon. The discussion takes in everything from 70s feminist writers to alpha/beta/omega slash fiction to cosplay etiquette to geek sexism. The Late Night Woman's Hour has been the topic of some discussion in Britain.
03 Sep 19:01

Venga, va, voy a decir qué es lo màs revelador y complicado que he llegado a aprender este...

Venga, va, voy a decir qué es lo màs revelador y complicado que he llegado a aprender este ultimo anho:

Los paises del norte estàn tan avanzados en democracia y politicas sociales porque, si no, no habria quien cojones aguantase vivir alli.
Es complicado por radicalmente opuesto a la idea general que se tiene desde el sur de Europa y facilmente confundible con una justificacion o minimizacion de la importancia de la corrupcion o malas politicas sociales y laborales, pero de verdad pienso que, si esas cosas se han tolerado en nuestros paises latinos, es porque al fin y al cabo podemos con ello porque SE VIVE BIEN.

Si, ahora soy de esa gente que opina que la calidad de vida de Europa del sur no tiene nada que ver con la del norte; y que en Suecia ya pueden pagarme la universidad, que no voy.

03 Sep 17:36

El chismorreo como motor de la evolución cognitiva (y la mentira como fuerza colectiva)

by Sergio Parra

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Hay diversas teorías para explicar la rápida evolución del cerebro humano, transformándose progresivamente en un órgano que consume mucha energía para llevar a cabo toda clase de cábalas. Una de ellas es la evolución del lenguaje, y que ésta evolución se produjo para compartir información sobre el mundo.

Pero no cualquier información. La información más importante, la más necesaria para sobrevivir, no era acerca de leones u otros peligros, sino a propósito de otros seres humanos. La información más importante era el chismorreo, como el que podemos encontrar en Sálvame.

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El Homo sapiens es un animal social y en la cooperación social reside la clave de nuestra supervivencia y nuestra reproducción. En este contexto, una información importante para sobrevivir tiene que ver con saber quién odia a quién, quién duerme con quién, quién es honesto, quién hace trampas.

Tal y como abunda en ello el impresionante libro De animales a Dioses, de Yuval Noah Harari:

La cantidad de información que se debe obtener y almacenar con el fin de seguir las relaciones siempre cambiantes de unas pocas decenas de individuos es apabullante. (Es una cuadrilla de 50 individuos, hay 1.225 relaciones de uno a uno, e incontables combinaciones sociales complejas más). Todos los simios muestran un fuerte interés por esta información social, pero tienen dificultades en chismorrear de forma efectiva. (…) Las nuevas capacidades lingüísticas que los sapiens modernos adquirieron hace unos 70.000 años les permitieron chismorrear durante horas.

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También hoy en día, por muy intelectuales que creamos ser, basamos la mayoría de nuestra comunicación con los demás en el simple chismorreo. Hablamos de terceros, hablamos de rumores. El chismorreo suele centrarse en fechorías. Los chismosos pueden mentir, pero también decir la verdad y proteger a la sociedad de tramposos y gorrones, como periodistas naturales.

Mintiendo

Si el chismorreo ha funcionado como herramienta para sobrevivir socialmente, las mentiras han servido para engrase social. No solo porque mentimos piadosamente a un amigo cuando nos pregunta qué nos parece su nueva casa, sino, sobre todo, porque creamos mentiras colectivas que nos trascienden y se transforman en mitos.

Los mitos son mentiras (en el sentido de que no hay evidencia de su existencia) que cree un número determinado de personas y cuyo propósito permite cooperar flexiblemente a un gran número de personas, incluso los que no se conocen personalmente.

Pero la ficción nos ha permitido no solo imaginar cosas, sino hacerlo colectivamente. Podemos urdir mitos comunes tales como la historia bíblica de la creación, los mitos del tiempo del sueño de los aborígenes australianos, y los mitos nacionalistas de los estados modernos.

Gracias a estas ficciones, un gran número de extraños pueden cooperar con éxito si creen en mitos comunes, ideas que no pueden ser examinadas a la la luz de la razón y las evidencias (y por tanto pudieran descubrirse como falsas, deshaciendo el pegamento social). Si no existieran los mitos, el alcance del chismorreo y la cooperación social solo alcanzaría a unos 150 individuos, que es el número de personas que se estima que nuestro cerebro es capaz de conocer íntimamente y chismorrear efectivamente con ellos.

Cualquier cooperación humana a gran escala (ya sea un Estado moderno, una iglesia medieval, una ciudad antigua o una tribu arcaica) está establecida sobre mitos comunes que solo existen en la imaginación colectiva de la gente. Las iglesias se basan en mitos religiosos comunes. Dos católicos que no se conozcan de nada pueden, no obstante, participar juntos en una cruzada o aportar fondos para construir un hospital, porque ambos creen que Dios se hizo carne humana y accedió a ser crucificado para redimir nuestros pecados. Los estados se fundamentan en mitos nacionales comunes. Dos serbios que nunca se hayan visto antes pueden arriesgar su vida para salve el uno al otro porque ambos creen en la existencia de la nación serbia, en la patria serbia y en la bandera serbia.

Imágenes | Pixabay

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La noticia El chismorreo como motor de la evolución cognitiva (y la mentira como fuerza colectiva) fue publicada originalmente en Xataka Ciencia por Sergio Parra .










02 Sep 15:14

Louzán: de conserje a millonario

Por Jorge Armesto.

En la Cosa Nostra se empieza como 'Soldati', se asciende a 'Capodiregime' y algunos a 'Sottocapo'.

En el PP gallego si uno empieza como recadero de presuntos contrabandistas puede llegar a Presidente de la Diputación. Tal es el caso de Rafael... más

02 Sep 01:41

VA – Rastafari: The Dreads Enter Babylon, 1955-83: From Nyabinghi, Burro and Grounation to Roots and Revelation (2015)

by exy

RastafariThe historic-yet-sadly-dilapidated Ward Theatre in the middle of downtown Kingston, Jamaica is normally closed to the public. But it played host to a unique performance this past June, one that closed the week-long Kingston on the Edge art festival. Bandleader and legendary reggae artist Earl “Chinna” Smith, alongside more than a dozen singers, drummers, members of the Jamaican Philharmonic, and a local opera singer, made up the “Binghistra”, providing a combination of Rastafari nyabinghi drumming and classical music.
This concert was hardly the first time the historic Ward had showcased the nyabinghi style. The 4/4 shuffle of its rhythm, which stems from three specific drum sounds (akete, funde, and bass)…

320 kbps | 174 MB  UL | HF | MC ** FLAC

…was first heard in the theatre back in the 1950s, when bandleader Count Ossie, hailing from a Rastafari camp in the hills of East Kingston, was first invited to perform as part of a Christmas variety show. Rastafari: The Dreads Enter Babylon 1955-83, Soul Jazz’s most recent in a line of high-quality compilations, provides a window into Kingston’s past, acting as a soundtrack to this narrative that reaches back to Count Ossie’s first and subsequent performances at the legendary Ward to draw a line directly from Rastafari to the rise of reggae as an internationally recognized type of music.

It is nyabinghi drumming that provides the foundation for reggae, and Soul Jazz makes this argument explicit by kicking off the compilation with Count Ossie and the Rasta Family’s “Africa We Want Fe Go”, taking the traditional Rastafari nyabinghi chant and drumming and adding electrified reggae bass. This sets the tone for all selections: to demonstrate that link between the spirituality of Rastafari and the development of the unique sound of Jamaican music. Reggae may have developed into genres other than Rastafari music, as any listener to dancehall or lovers’ rock reggae can attest, but none of these types of music would exist if it weren’t for those origins in Rastafari.

Cementing this fact, a quarter of the tracks feature Count Ossie alongside various drummers and musicians. Tracks with the Mystic Revelation of Rastafari and the Rasta Family provide more traditional approaches, with the “Tales of Mozambique” and “Narration” pairing historical recounting with rich, percussive background. Organist Leslie Butler and vibraphonist Ronald Downer accompany Count Ossie’s drum group on two separate tracks that place soulful reggae and jazz sounds alongside the Rastafari rhythms. These were both produced in the early 1960s by Sonia Pottinger, who went on to become a successful reggae hitmaker throughout the 1970s, producing classics such as Ken Boothe’s “Lady with the Starlight” and the Melodians “Swing and Dine”. Further focusing on the importance of the drum, the compilation contains two tracks with Bongo Herman, a man whose name reveals exactly the talent for which he is known. The bongo complements snippets of harmonized chorus and praises to Ethiopian Emperor Haile Selassie.

The telltale layered drums of nyabinghi are deceptively simple, with their foundational bass hitting on the 1 and 3, but there are improvisational opportunities everywhere, from the creativity of the akete player to the endless variety of chants and songs, spoken word and harmonizations, that can all find accompaniment. And this compilation is full of this rhythmic storytelling, reaching back to the roots of African drumming while demonstrating the innovations of Rastafari.

The mid-’50s mento-sounding “Ethiopia” of Lord Lebby and the Jamaican Calypsonians pairs banjo and bongo bounce with lyrics about the centrality of the East African nation to Rastafari belief. Though there are about 10 years between the late-’60s ska of “Haile Selassie” by Laurel Aitken and the 1970s roots reggae “His Imperial Majesty” by Rod Taylor, both point to the importance of Ethiopia’s last Emperor to the Rastafari movement. “Hail the Words of Jah” is a hagiography of Haile Selassie presented in soothing falsetto by Congos member Ashanti Roy and an early drum-accompanied Mutabaruka poem, “Say”.

The interesting addition of the youthful voices found on child star QQ’s “Betta Must Come”, raises some questions about the time range of the title, given that it was recorded in 2005. But it demonstrates how the nyabinghi sound extends into a new generation. The inclusion begs the question of other pertinent additions: Recent reggae revivalists like Chronixx, Kabaka Pyramid, and Jah9, to name but a few, have also kept the sound current. There are artists who gained fame in the 1990s and have claimed affiliation to the Rastafari movement, such as Buju Banton, Capleton, and Sizzla—all who make use of Rastafari rhythms as well as themes. Their absence feels like a missed opportunity.

However, the 40-page-plus accompanying booklet touches on the music post-1983, suggesting that this might be part one of a series of compilations—given the power of the music, one can only hope. The extent of the information provided in the liner notes is as good as can be when the goal is to encapsulate over a century of spiritual, socio-economic, and cultural history, not just of Rastafari, but of both colonial and independent Jamaica and Jamaican music as well. Yes, it’s a reasonable introduction, but it might have been an idea to point to some of the many, many additional sources on Rastafari. This would reflect the reality that Rastafari, much like the music of this compilation, is dynamic and varied, consistently resisting any efforts to pigeonhole.

And although the tracklisting jumps around a little between decades, making it difficult to get a sense of chronology, it’s clear that Rastafari consciousness has found its way into just about every type of Jamaican music, from drum compositions to calypso, mento, ska, reggae, and beyond. As the title says, “the dreads enter Babylon”—and they leave no stone (or style) unturned.

02 Sep 01:40

Holly Golightly – Slowtown Now! (2015)

by exy

Holly GolightlyBritish garage rock chanteuse Holly Golightly left the U.K. in 2008 to settle in Georgia with her romantic and musical partner, an American musician known as Lawyer Dave, and since then she’s released a handful of albums informed by American folk, blues, and country under the rubric Holly Golightly & the Brokeoffs. While Golightly has remained a talented and engaging vocalist and songwriter, her work with the Brokeoffs hasn’t always been as satisfying as her early solo albums, where her fusion of early rock & roll, barroom blues, and mid-century pop was perfectly suited to her playfully sweet-and-sour vocal style. So for many of Golightly’s fans, the good news is she’s cut a new solo set after a ten-year layoff, and Slowtown Now! is just what folks who loved albums like…

320 kbps | 86 MB  UL | HF | MC ** FLAC

Truly She Is None Other or Painted On have been waiting for, a set of slinky, low-key retro-pop that puts the cool insouciance of Golightly’s voice to ideal use. Featuring longtime associates Ed Deegan on guitar and Bruce Brand on drums, Slowtown Now! sounds a bit cleaner and tidier than Golightly’s sessions with Billy Childish at the controls (Deegan also served as producer), but the mood is perfect for Holly and her songs, with a small combo giving these numbers a three-a.m. mood that blends the slinky and the gritty in just the right proportions. Considering she hasn’t worked in this style in quite some time, Golightly seems confident and assured, and she’s in splendid voice, low-key but witty and authoritative, and her songs, which generally find her sardonically musing on how love often gives her the fuzzy end of the lollipop, are simply first-rate. Slowtown Now! doesn’t sound like a grand gesture, in which Holly Golightly declares to the world that the Julie London of Medway is back in business, but as a compact and clever reminder of a genuinely unique talent, it’s a delightful return to form, and hopefully she can slip away from the Brokeoffs a bit more frequently in the future.

02 Sep 01:38

These 3 Enchiladas Recipes Are All You Ever Wanted

by Rick Martinez

It’s hard to find a good enchilada. Don’t get me wrong, I have had some really good ones: my mom’s, Mrs. Estrada’s (my elementary school lunch lady), and El Patio restaurant in Austin, Texas. Few things are more comforting than a plate of just-out-of-the-oven enchiladas, dripping with melted cheese and bubbling, spicy chile sauce covering those generously stuffed, fresh corn tortillas. But the thought of making them at home can be a little bit overwhelming, even intimidating. Don’t fear: Read this guide and learn how to make an amazing sauce and filling, and how to keep those tortillas from becoming a hot, soggy mess.

ENCHILADA PROCESS SHOT (2 of 6)
This verde sauce should have a bit of a kick and some texture. No thin sauces allowed!

The Sauce
Enchilar means to coat or to cover in chiles. And that’s exactly what enchiladas are: stuffed tortillas coated and baked with a chile sauce. In Mexico, they are typically eaten for breakfast or lunch as a way to use up leftover chile-stewed meats and vegetables and stale tortillas from the night before. For these recipes (see below), everything’s fresh.

The three most common sauces for enchiladas are rojo (red chile), verde (tomatillo), and Tex-Mex chili gravy (a fusion of brown gravy and chili sauce). But just about any good sauce with a little kick from a fresh or dried chile will make a good enchilada. Your sauce should be the consistency of heavy cream, and you will need about 1 quart to make 8 enchiladas.

ENCHILADA PROCESS SHOT (5 of 6)
Be creative with your fillings, but don’t overstuff! You need to be able to roll the tortillas, after all.

The Filling
Meats, vegetables, cheese, dried fruits, and nuts have all found themselves inside a great enchilada. When deciding what to stuff your tortillas with, think about texture. You want something “fork-tender” (no one wants to use a steak knife to cut an enchilada), but not mushy. Braised, shredded, and cooked ground meats; roasted or grilled vegetables; and medium and sharp melting cheeses all work well. Chopped raw onion and chopped fresh chiles also add both a bite and kick to your enchiladas.

ENCHILADA PROCESS SHOT (1 of 6)
When buying tortillas, moisture is actually a good thing.

The Tortillas
When buying tortillas in the supermarket, look for bags of tortillas with condensation on the inside of the bag. That generally is an indicator that they were recently packaged and are fresh. You should also squeeze and bend the stack to make sure that the tortillas are soft, pliable, and will easily separate. If they have been sitting on the shelf for a while, they will get brittle and crack, or will stick together.

The most important part of the enchilada-making process is the frying of the tortilla. A quick fry in hot oil will ensure that your tortillas hold together and will not disintegrate after you sauce them. As long as your oil is hot enough and you use paper towels to absorb the oil after they’re fried, the tortillas will not be greasy. In Mexico, tortillas are fried in rendered beef, pork, or poultry fat to add flavor and richness to the finished dish.

The Garnish
This is all about balance. If you have a sauce that is very spicy, choose something that will cool and refresh your palate, like avocado-lime cream. If you have a very heavy sauce with lots of cheese, use an element that will cut the richness and lighten the enchilada, like pico de gallo. If you are making vegetable enchiladas or are using a vegetable-based sauce, add depth by topping with additional cheese and a drizzle of crema (Mexican sour cream).

In Texas, enchiladas are almost always topped with chopped raw onion and, sometimes, chopped raw jalapeños. In Mexico, enchiladas are generally served with sliced onion, sliced radish, dried Mexican oregano, pickled or fresh slices of jalapeño or Serrano chiles, and lime wedges.

ENCHILADAS UNPLATED (2 of 2)
Yes, you can make this. And you want to.

The Finishing Touches
Enchiladas are always served hot. Let them rest just until they stop bubbling in the pan, about 5–10 minutes. Rice and beans make this a true Mexican (or Tex-Mex) feast. Plenty of ice-cold beer or frozen margaritas will help cool things down.

Get the recipes:
Chicken Enchiladas Verdes
Pork Enchiladas Rojas
Tex-Mex-Style Beef Enchiladas

The post These 3 Enchiladas Recipes Are All You Ever Wanted appeared first on Bon Appétit.

02 Sep 01:22

The Battle of the Books: Gulp vs. Gut

by Esther Inglis-Arkell

If you want to know everything that happens to a piece of food between the grocery store and the toilet, these are the books you want to read. But in a fight between Gulp, by Mary Roach and Gut, by Giulia Enders, which will come out on top?

Read more...










02 Sep 01:11

Gentleman snake

by Mark Frauenfelder

gent-snake

This snake, outfitted in plasticine finery, is ready for a slithering good time.

02 Sep 01:11

Alex Robinson's 'Our Expanding Universe' OGN

Spiritual Successor to 'Box Office Poison'
02 Sep 00:58

This Much Will Kill You

by Lisa Marcus


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This latest offering from AsapSCIENCE addresses the quantities of substances (many of which are widely thought to be harmless) that can harm or kill humans. Some dangerous human conditions that are beyond control (for example, being exremely tall) are also discussed. How can consumption of cherries cause an untimely death? How much chocolate, marijuana or alcohol would likely do you in? Learn the answers to these questions and more.

02 Sep 00:55

Five Crafty Toy Ideas That Still Won’t Make Your Asshole Cat Love You

by Rachel Klein

Your cat doesn’t love you, and nothing you do or say is ever going to change that—but that won’t stop you from trying! Here are some adorable DIY cat toys that will absolutely not thaw her cold feline heart.

 

Homemade Crinkle Toy

Take an empty frozen orange juice tub and fill it with dried macaroni, then decorate the outside with shiny wrapping paper. Watch as you cat tears the thing to shreds in five minutes, then forgets that it—and you—ever existed and goes to find a patch of sun to sit in like she’s fucking Cleopatra.

 

Colorful Beaded Rope

String a bunch of empty thread spools through some rope and tie a knot on each end. Paint the spools with bright colors if you want, or don’t—your cat could give a shit either way. Watch him bat it around for a little while then push it away with a dismissive sniff like it’s a literal piece of trash. What did you expect, a hug? Grow up.

 

Faux Piano Scratching Plank

Paint a piece of 2×4 with black-and-white paint to look like piano keys, then put it in the middle of the room and hope your cat absentmindedly steps on it so you can caption a photo of it with “Purrfect Pitch!” No one who sees it will be fooled into thinking you have any sort of emotionally functional relationship with that monster, but they’ll pretend to, because the alternative is just bleak for anyone to bear.

 

 

Light-Reflecting String Toy

Hang an old DVD on some fishing line from the ceiling at a height that’s just out of reach, and that’s it, you’re done. Oh, sorry—you wanted to make it look cute? Okay, put some of those fuzzy cat stickers on it or something. Now it’s fucking decorated. Whoop-dee-fucking-doo. Now watch your cat go nuts watching the spots of light it reflects onto the floor, then try to bat it down. Looks like this one is actually working for her! But wait: Is this the life you’d always imagined for yourself? Let’s ask your cat if he cares. I’m sorry, what was that, Mr. Mittens? Oh, it honestly wouldn’t bother you at all if your human killed herself except for when you run out of face to eat? Cool cool, just checking.

 

Frisky Frisbee

Oh, we’re still doing this? Of course we are, because you’re batshit crazy and think you can actually bond with that feline fuckwad even though she barely notices you exist unless she needs to rub herself against something or when she needs someone to get her food or retrieve the ball of catnip that rolled under the couch, then she’s all like, “Meow meow, where’s that ugly shithead pushover who does everything to please me even though I give her no indication that she matters to me more than, say, that fucking houseplant over there?” Whatever, glue a little mouse toy to the top of a Frisbee and watch your shitty cat try to get the mouse only to send the Frisbee flying across the floor. Will that make you feel happy? Will that fill the void?! Will it?! WILL IT?!

 

These are crafts you can do to distract yourself during the 8-20 more years you have with that unfeeling beast. Good luck.

02 Sep 00:48

Theories of Everything, Mapped

by one teak forest
Explore the deepest mysteries at the frontier of fundamental physics , and the most promising ideas put forth to solve them. A map of the frontier of fundamental physics built by interactive developer Emily Fuhrman.
02 Sep 00:46

It's really hard to critique Disney, right?

by roomthreeseventeen
Walidah Imarisha is a professor at Portland State University, where she teaches a class on race and Disney. This is her interview with Bitch Media on the racial politics of Disney animals.
02 Sep 00:36

Wes Craven: adiós a uno de los pilares del terror moderno

by John Tones

Es complicado calibrar el alcance de los logros de la carrera de Wes Craven dentro del cine de terror moderno: hay literalmente cientos de películas que no existirían sin el éxito de La última casa a la izquierda o Pesadilla en Elm Street. Hay carreras que sencillamente no habrían arrancado sin el éxito millonario de algunas creaciones de Craven. Tanto desde el punto de vista comercial como desde el creativo, el manto de Wes Craven, fallecido el lunes a los 76 años después de tres luchando contra un cáncer cerebral, es enorme. Y eso que su carrera recaló en el cine de género casi por casualidad.

Hijo de una familia desestructurada y marcada por el fanatismo religioso baptista de su madre, Craven pasó una infancia fascinado por una serie de temas que tenía prohibido mencionar en casa –el sexo, la violencia, la mezcla de razas, la política–, lo que desató un inevitable interés morboso en todos y cada uno de ellos. Trabajó como profesor de literatura y durante muchos años, con una familia propia construida desde muy joven, vivió un tiempo frustrado porque sus aspiraciones como escritor no llegaban a ningún sitio.

Jason Zinoman detalla en su estupendo libro Pantalla sangrienta -acerca de la generación de autores jóvenes que llenarían de violencia las pantallas de los cines en los años setenta-, cómo en esta etapa inicial de su vida tuvo una desagradable experiencia que, posiblemente, marcaría su trabajo.

Para suavizar una crisis de pareja -la vida bohemia a la que aspiraba él contra la apacible existencia familiar que ansiaba su mujer-, salió a recorrer el país en moto. Él y su mujer fueron asaltados por un grupo de jóvenes en el desierto de Nevada a quienes no les gustaban sus pintas de hippies liberados. Cuando Craven amenazó con denunciarlos, estos les respondieron que podían matarles, tirar sus cadáveres a las minas de sal y nunca serían encontrados. Craven nunca olvidaría esa sensación de miedo e indefensión total, un pánico casi metafísico que intentaría plasmar una y otra vez en sus películas.

Morbo puro y pornografía de la violencia

Un tiempo después se instaló en Nueva York convencido de que podría hacer carrera como escritor o en el cine, pero al no conseguirlo, acabó claudicando. Necesitaba dinero y su primera oportunidad se la daría un amigo, el productor Sean S. Cunningham, menos preocupado por el tema artístico y más centrado en el beneficio rápido. Cunningham rodó a principios de los ochenta Viernes 13, un rentabilísimo plagio de Psicosis aderezado por la fiebre por los psycho-killers que había desatado La noche de Halloween.

Pero mucho antes, en 1969, filmó una película erótica camuflada de documental y protagonizada por la que sería más adelante superestrella del porno Marilyn Chambers. El cine pornográfico explícito aún no se había inventado, pero Craven y Cunningham ya estaban preparando el terreno. Sin embargo, Craven tenía otros intereses más allá del sexo duro en pantalla, y Cunningham le propuso que la primera película que dirigiera fuera de terror. El resultado fue La última casa a la izquierda (1972).

Batiburrillo de pánicos personales y dejes de autor que desea contar cosas importantes, la película de Craven y Cunningham es la violentísima historia de una pareja de chicas que son asaltadas y violadas por un grupo de hippies, que a su vez son masacrados por los padres de una de ellas cuando se enteran de lo que el grupo de delincuentes han hecho con sus hijas. El minúsculo presupuesto y el poco dominio de Craven de la narrativa audiovisual dan a la película un ritmo empantanado y adormecido. Las ansias de Craven de hacer arte -la película está inspirada nada menos que en un clásico de Ingmar Bergman de 1960, El manantial de la doncella- y el rabioso instinto comercial de Cunningham dan como resultado una película aún hoy difícil de ver.

Es morbo puro y pornografía de la violencia, pero a la vez, una película profundamente reaccionaria y moral, y con un subtexto corrosivo acerca de la familia como institución caduca. Bebe, cómo no, de Perros de paja (1971) y deDeliverance (1972), pero la de Craven sería la película que desataría uno de los géneros más ignominiosos y repulsivos de los setenta y ochenta: el llamado “ rape & vengeance“, constituido por películas en las que la víctima de un asalto sexual acaba liquidando a sus asaltantes, y que daría pie a producciones tan turbias como esta de Craven, La violencia del sexo (1978) o Thriller (1973), y cuya difusa influencia se prolonga hasta hitos modernos como Hostel (2005).

El impacto de La última casa a la izquierda reverberaría, sin marcha atrás, en todo el cine de los setenta. Antes que él, solo La noche de los muertos vivientes (1968) se había atrevido a enfrentar a la sociedad contemporánea con miedos que ya no tenían que ver con los caserones góticos (y revitalizando además la idea del zombi, el monstruo más político del cine de terror moderno). Pero La última casa a la izquierda habló del inestable momento que la sociedad norteamericana pasaba tras el Verano del Amor con una película que precedió a El exorcista (1973) y a La matanza de Texas (1974), es decir, a la película que llevó la ultraviolencia almainstream y a la que concibió el terror abstracto.

El mismo Craven se sumergió en su propio legado con Las colinas tienen ojos(1977) una plasmación salvaje de esa pesadilla que vivió en Nevada años antes. En ella, una familia atrapada en el desierto es atacada por un grupo de mutantes que viven en la zona: una familia de monstruos caníbales e incestuosos que son una versión asilvestrada de nosotros mismos.

Salvaje, violenta y barata, es una de las películas más aterradoras de Craven y, de acuerdo, bebe muchísimo de La matanza de Texas, pero predijo la fascinación por los parajes desérticos de las películas de Mad Max (1979) y siguió abriendo el paréntesis de la violencia con mensaje en pantalla.

Las pesadillas de los ochenta

Craven no ha tenido una carrera demasiado regular: a éxitos de taquilla demoledores, como sus dos primeras películas, se suceden encargos y films menores, como Bendición mortal (1981), Amiga mortal (1986) o La cosa del pantano (1982). Pero si los ochenta fueron de Craven fue gracias a su inmortal creación de Freddy Krueger, el hijo bastardo de mil psicópatas que ataca a un grupo de adolescentes en sus sueños como venganza por su linchamiento a manos de una masa enfurecida de padres cabreados.

La primera Pesadilla en Elm Street (1984) plantea algo con lo que el cine de terror estaba experimentando en películas de impacto muy discreto ( La gran huida, 1984, Phantasma, 1979), que es el uso de los recursos audiovisuales (el montaje, el sonido, los efectos especiales) para simular la viscosa textura de una pesadilla. Esa es esencialmente la idea que subyace detrás de Pesadilla en Elm Street, y la base de su éxito: es un terror con el que todos nos podemos identificar, porque todos lo hemos vivido. Persecuciones que no acaban, saltos espaciales desconcertantes, suelos que se derriten… y todo aderezado con un asesino, Krueger, que es esencialmente una suma de los muchos psicópatas enmascarados del cine de la época en un monstruo multiforme, irónico y rebosante de una sexualidad descarada y perturbadora.

Aunque Craven tardaría en volver a asomarse a la franquicia, su impacto es espectacular dentro del cine de género comercial de los ochenta. No solo permitió que la productora, New Line Cinema (“La casa que Freddy construyó”, la llamaban) invirtiera en nuevas películas de género durante décadas. Y no solo convirtió a Freddy Krueger en una estrella que protagonizó ocho secuelas, una serie de televisión, varios videojuegos, numerosos comics y dos reboots, uno de ellos de próximo estreno. Además, perfiló el subgénero en los ochenta, llenando las pantallas de asesinos sádicos, aterradores y obsesionados con los más jóvenes, en lo que era una traducción del salvaje conflicto intergeneracional que había marcado el cine del autor anteriormente.

Curiosamente, cuando Wes Craven volvió a la serie, en 1994, lo hizo con una entrega atípica pero reveladora: La nueva pesadilla de Wes Craven trataba a Freddy Krueger como una criatura de ficción que empezaba a aparecer en las pesadillas de Heather Langenkamp, la actriz real que daba vida a la protagonista de la primera Elm Street, veinte años después. El propio Craven como director de la primera entrega y Robert Englund, el actor eternamente asociado a Krueger, hacían cameos en una película no del todo eficaz, pero muy interesante. Sobre todo porque se adelantaría a su gran éxito de los noventa: Scream.

Scream (1996) es un juego de metaficción guionizado por Kevin Williamson que aprovechó el innegable pulso y conocimiento del género de un Wes Craven ya experimentado para construir un universo en el que los personajes de una película de terror para adolescentes sabían que estaban en una película de terror para adolescentes. De ese modo, podían seguir las reglas que nunca fallan en estas películas, en una propuesta que funciona como reflexión, pero también como película de miedo.

El éxito fue de tal calibre que no solo revitalizó el cine de género ( Sé lo que hicisteis el último verano, 1997, o, cómo no, la también muy exitosa serie de parodias Scary Movie, 2000, son películas nacidas a su rebufo), sino que desató una serie de secuelas (y una flamante serie de televisión). En todas se iban comentando las convenciones de las segundas, terceras y cuartas partes de las películas de terror.

Scream también sirvió para ofrecer al público el último gran villano de Craven, un asesino silencioso pero ágil hasta extremos de auténtico slapstick cuya máscara está inspirada en El grito de Munch.

El resto de la filmografía de Craven está lleno de pequeñas sorpresas para quien sepa encontrarlas. Desde la divertida desvergüenza de un Craven buscando un nuevo Freddy en Shocker (1989) al respetuoso buceo del autor en las raíces del mito zombi con La serpiente y el arco iris (1988). De la parodia más o menos lograda de Un vampiro suelto en Brooklyn (1995) a su interesante incursión en el mito del hombre-lobo La maldición (2005). Incluso llegó, cansado del género, a rodar un drama con Meryl Streep, La música del corazón (1999), pero su popularidad e ingresos estaban del lado del género: produjo películas como los estupendos remakes de La última casa a la izquierda (2009) y Las colinas tienen ojos (2006) y soberbias películas de género como Feast (2005).

Al recuperar entrevistas y declaraciones de Wes Craven, se detecta cierto cansancio de alguien completamente superado por el impacto de sus películas de los setenta o por la avasalladora presencia mediática de Freddy Krueger. Pero también el orgullo de alguien que, a través de un cine de género popular y masivo, no solo había retorcido los límites narrativos del mismo, sino que había comentado los pecados de la sociedad y sus efectos. Lo que no deja de ser, teniendo en cuenta cómo se crió, la obra de una vida.

Este post Wes Craven: adiós a uno de los pilares del terror moderno, escrito por John Tones, se publicó originalmente en Yorokobu.

02 Sep 00:36

El gayfrikismo

by Vicisitud y Sordidez
Hace no tanto que ser un frikazo, al igual que ser homosexual, era una desgracia del mismo nivel que un acné desmesurado o la mayoría absoluta de Rajoy: un estado en el que lo deseable era durar lo menos posible. A golpe de electroshock si hiciese falta. Sin embargo, con mucho esfuerzo y dedicación se logró sacar, aunque solo fuese un poco, al frikismo de esa categoría. De ser los