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01 Sep 12:18

Bad Girl

by garciuh































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THE END



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01 Sep 12:06

THE COMPLETE STAX/VOLT SOUL SINGLES, Vol. 2: 1968-1971

by Michel Legistre
VOLUME 2 disc1/9 The Bar-Kays - Copy Kat link iso uploaded iso

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01 Sep 11:56

Galiza perde por emigración a suma dos habitantes de Vigo, Ourense e Ferrol

by A.V.
Máis de 483.000 galeg@s tiveron que marchar do país nestes 24 anos. Os exercicios con maior número de emigrantes foron 2013, 2014 e 2011. Unha sangría sen comparación na contorna.
01 Sep 11:50

Se Dice de Mí

by Cecilia

Si de mujeres y de humor se trata tenemos que rendirle homenaje a Tita Merello. La morocha argentina que supo reinventar los estereotipos sociales a través del humor.


Tita

Docilidad, belleza, instinto maternal, delicadeza, sobriedad, sensualidad, erotismo, ternura, sumisión. Todos estos términos han sido históricamente, en menor o mayor medida, propiedades impuestas a la mujer. Pocas veces escuchamos hablar del humor como una característica femenina, elemento que sí abunda “naturalmente” entre los hombres. Pero las mujeres tenemos un sentido especial para el humor y hoy queremos dedicarle este artículo a una de las mujeres que con más humor e ingenio se ha tomado su vida y su historia: Tita Merello. ¿Escuchaste hablar de ella?

Tita Merello fue una gran mujer argentina nacida en los albores del siglo XX, precisamente en 1904. Su primer inspiración de audacia fue la de nacer en una casa simple, casi desamparada, en un barrio popular, histórico y lleno de cultura de Buenos Aires: San Telmo. Ubicado al sur de la ciudad, este barrio junto a otros fue en aquella época cuna de los conventillos más humildes donde llegaban a escribir su destino los inmigrantes europeos y sus hijos, quienes eran necesarios para el crecimiento del país, pero a quienes muchas veces se olvidaba en la pobreza y la miseria. Allí empieza su historia nuestra protagonista: Laura Ana Merello, la morocha argentina.

La historia de su vida empezaría, con tan sólo cuatro meses de edad, cercada por el dolor ante la pérdida temprana de su padre debido a una fuerte tuberculosis. A él nunca lo llegaría a conocer,  y su madre al tiempo la abandonaría en un orfanato al no poder hacerse cargo de su porvenir. Los años de su infancia y juventud transcurrirían alrededor de la permanente búsqueda de algo que le permitiera salir de la miseria y la soledad.  Así, llevó a cabo diferentes oficios que le aseguraban la subsistencia pero que claramente no la satisfacían. Tita (como la conocería luego el público que la amaba) era una mujer ruda, fuerte, decidida y determinada, solidaria y talentosa.

No eran pocos los caminos que se le abrirían a medida que los años de su juventud avanzaban. Su carácter, su humor y su genio se iban desarrollando a la par. Así es como lentamente de sirvienta y trabajadora rural se convirtió en corista, lo que le permitió entrar en contacto con el mundo de los espectáculos, la canción y el tango. Pero Tita no era una cantante sofisticada; poseía una voz particular, casi desafinada, desfachatada y dura, odiada por muchos y admirada por tantos otros. Su permanencia en los teatros dependió principalmente de su fortaleza para enfrentar las críticas y los golpes a través del humor. Tita se reconocía diferente a las mujeres elegantes y delicadas del mundo artístico y a su vez se reía de lo que algunos entendían como defectos. Usaba esos elementos distintivos para destacar y hacerse ver. Se burlaba de quienes deseaban imponerle formas y conductas, pero también de sí misma. Una de las canciones que la hicieron más famosas, la pegadiza milonga “Se Dice de Mí“, la pintaba de cuerpo y alma. Así comienza:

 

“Se dice de mí…

Se dice que soy fiera

Que camino a lo malevo,

Que soy chueca y que me muevo

Con un aire compadrón,

Que parezco Leguisamo,

Mi nariz es puntiaguda,

La figura no me ayuda

Y mi boca es un buzón.”

 


 

Plagada de términos típicos del lunfardo tanguero rioplatense, esta canción definió a Tita como una gran artista pero además como una mujer inteligente, capaz de reírse de las críticas y de las voces que desde pequeña le marcaban obligaciones o fórmulas ideales a cumplir. Tita Merello supo destacar también en cine, donde realizó numerosas obras en las que podía ocupar el protagónico femenino o personajes secundarios, plenos de humor y viveza como también de drama y emoción. Tita no tenía problemas en encarnar personajes de mujeres fuertes y sufridas, que enfrentaban duros dilemas familiares y de identidad, papeles que muchas veces los guionistas y directores armaban pensando en su carácter y su fuerza personal. Su vida amorosa equiparó sus tragedias personales y el gran romance que mantuvo por años con Luis Sandrini, actor de la época, terminó tal como comenzó, con mucha pasión. Muchas veces eligió su carrera por sobre los hombres que la rodeaban porque era, en definitiva, un alma libre y llena de decisión.

En sus últimos años, ya adulta y limitada físicamente por la vejez, Tita siguió riéndose de sí misma y fue común verla aparecer en programas, dar entrevistas, reportajes y asistir a homenajes siempre rodeada de aquella chispa que la hizo sobresalir sobre muchas otras mujeres. Nunca renegó de sus años ni de sus arrugas aunque eso no le impedía ser coqueta y sensual, tal vez porque el humor y la risa le habían dado a lo largo de toda su vida la paz y la confianza que su historia le intentó arrancar tantas veces.

 

Cecilia

Cecilia

Porteña del ’82, es profesora de historia y trabaja con jóvenes y adultos en Buenos Aires. Es una apasionada por el arte y la cultura en todas sus formas. Compradora compulsiva de libros y dibujante amateur de garabatos, colecciona frases de canciones, colores y sonrisas. Especialista en historia de la indumentaria, disfruta aprendiendo sobre el rol de la mujer en la sociedad y evita caer en lugares comunes. Firme creyente en que el mundo se cambia desde abajo, milita políticamente y participa para lograrlo día a día.
Cecilia

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01 Sep 11:45

La cocaína no te hace guay, sino inconsciente de lo insoportable que eres

by Sergio Parra

Uno de los grandes hitos evolutivos de la especie humana es su capacidad de empatizar con los demás, ponerse en su piel, asimilar sus sentimientos y zozobras. La asunción de que no estamos solos, que otras personas pueden padecer como nosotros, es lo que propicia que cooperemos y hasta prestemos nuestra ayuda a los demás.

La empatía está tan integrada en el cableado de nuestro cerebro que nace desde el primer o segundo día de vida: los bebés de apenas 24 horas ya pueden reconocer el llanto de otros bebés y ponerse a llorar, tal y como señala Jeremy Rifkin en su libro La civilización empática:

En otras palabras, el niño no puede sentir la condición de los demás como si fuera suya y responder de la manera adecuada hasta que es capaz de entender que los demás existen como seres separados de él.

También es esta suerte de GPS social que nos evita mirarnos demasiado el ombligo el que nos advierte de que pudiéramos estar haciendo el ridículo o importunando o sencillamente destruyendo nuestra reputación. Por ejemplo, si vamos en el metro y nos miran raro, sospecharemos que hay algo mal en nosotros, y lo corregiremos. Si cada vez que llamamos a un amigo por teléfono nos cuelga con alguna excusa banal, probablemente no le caemos tan bien como creíamos, y dejaremos de hacerlo.

Naturalmente, al igual que hay personas que nacen ciegas o daltónicas, también los hay que nacen con miopía social o, tal y como se denomina en psicología, padecen dislexia social. Es decir, una incompetencia manifiesta a la hora de interpretar los mensajes no verbales de los demás, una falta de empatía aguda que obliga al foco del escenario de la vida a proyectarse exclusivamente sobre nosotros, como en un eterno monólogo. El grado extremo de esta inclinación es el autismo.

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Cocaína autista

La mayoría de nosotros fracasa en algún ámbito de la interpretación emocional de los demás, aunque sea a niveles microscópicos (como ese ligero arqueamiento de la comisura de la boca), pero en general se nos da bastante bien saber si nos somos bienvenidos a una fiesta. No obstante, hay sustancias que pueden empeorar nuestra sensibilidad emocional o nuestro sentido del ridículo. Sustancias que directamente nos vuelven gilipollas.

Una de esas sustancias parece ser la cocaína, a la luz de un reciente estudio de la Universidad de Maastricht con 24 estudiantes alemanes y holandeses (con edades comprendidas entre los 19 y los 27 años) que mantenían un consumo ligero o moderado de cocaína en sus vidas. A unos se les administró 300 miligramos de cocaína por vía oral y a otros, un placebo, una sustancia sin principio activo totalmente inocua. Después se sometió a los participantes a una prueba de reconocimiento facial de las emociones ajenas. A los que se le había administrado la cocaína les fue un 10% peor en esta prueba que a los que habían tomado el placebo.

Es decir, que esta sustancia puede dañar la conciencia social, y puede evitar que los usuarios sean capaces de procesar sentimientos negativos ajenos como la ira, la irritación o la tristeza. O dicho de otro modo: si nos sentimos tan eufóricos y confiados al tomar cocaína también se debe a que no somos capaces de interpretar las señales que indican que somos insoportables. La cocaína, en estos casos, no nos hace ser más cool, sino que nos incapacita para advertir lo plasta que somos.

Según Kim Kuypers, investigador principal del estudio:

Este es el primer estudio que examina el efecto a corto plazo del consumo de cocaína sobre las emociones. Y lo que hemos observado es que la droga interfiere en esa capacidad para identificar emociones negativas, como ira y tristeza. Esto podría impedir la capacidad de actuar en determinadas situaciones sociales, peo también sirve para explicar por qué los consumidores de cocaína aseguran tener esos altos niveles de sociabilidad, simplemente porque no reconocen las emociones negativas.

Cocaína y enfermedad mental

Habida cuenta de que la cocaína altera los niveles de dopamina en el cerebro, este nuevo estudio podría tener implicaciones para otras enfermedades mentales como la depresión y la esquizofrenia, así como para todas las patologías que impliquen un peor diagnóstico de las emociones ajenas, tal y como también ha sugerido Michael Bloomfield, del University College de Londres.

Así de poderoso es ese polvo blanco, capaz de anular las capacidades empáticas de nuestro cerebro como de destruir nuestra reputación social. Como explico en el libro El elemento del que solo hay un gramo:

17 átomos de carbono, 21 átomos de hidrógeno, 1 átomo de nitrógeno y 4 de oxígeno. A priori, nadie temería ingerir una ración de lo anteriormente enumerado. Todos son elementos comunes en la naturaleza. Nosotros mismos estamos concebidos por esos mismos átomos. Sin embargo, si tomamos un simple gramo de esa sustancia nuestro comportamiento cambiará radicalmente. Porque lo que estamos ingiriendo es cocaína. Lo que provoca que la cocaína ejerza semejante influencia en nuestro cerebro, pues, no se debe tanto a los elementos que la conforman, como a la feliz coincidencia de que encaja idóneamente en la maquinaria microscópica de los circuitos de recompensa de nuestro cerebro.

Ser tan guay a través de la ingesta de determinadas moléculas, pues, tiene una contrapartida: puedes acabar siendo más insoportable de lo que crees. Y tal vez el consumo a largo plazo todavía deteriore más esa capacidad de sociabilidad tan humana que ha permitido que nuestra especie coopere más que ninguna otra. Quienes solo son capaces de mirarse al ombligo se reconocen enseguida, algo así como si se sometieran al Test Voight-Kampff de Blade Runner para detectar replicantes. Pero, al igual que sucedía con algunos replicantes, ni ellos mismos son siempre conscientes de lo que son.

Imágenes | Shutterstock

Este post La cocaína no te hace guay, sino inconsciente de lo insoportable que eres, escrito por Sergio Parra, se publicó originalmente en Yorokobu.

01 Sep 11:44

De “clubbing rural” en Galicia

by Jesús Madriñán, entrevista por Fernando Bernal

En su proyecto Good Night, London, Jesús Madriñán retrató a los jóvenes de los clubs de Londres. Con su cámara de placas y la misma iluminación que se utiliza en los estudios, se sumergió en la escena británica. De vuelta a su tierra, a Galicia, quiso prolongar su trabajo y llevarlo hasta el medio rural, a los chicos que salen de fiesta lejos de las grandes ciudades, en las aldeas y pueblos. Y utilizando la misma técnica.

La editorial Fabulatorio acaba de publicar Boas Noites, el libro en el que se recogen las fotografías sobre esta 'escena' gallega. El verdadero underground, por así llamarlo, y que Madriñán retrata con delicadeza, permitiendo libertad a sus improvisados modelos. Captura el instante fugaz antes de seguir de fiesta. El artista, que el año que viene estará como residente en la Real Academia de España en Roma, nos habla sobre su trabajo.

Vice: Good Night London era un proyecto en el que recorrías clubs a los que solías ir, ¿ahora cómo has localizado los espacios para Boas Noites? ¿Qué tipo de lugares te interesaban?

Jesús Madriñán: Ambas series surgen de mi experiencia personal. En Londres los locales en los que trabajé son los mismos locales a los que yo iba con mis amigos, fueron los locales que me inspiraron, del East London y del Soho. Boas Noites surge en el momento en que regreso a Galicia, como una continuación profesional, pero también vital, del primer proyecto. Pensé que sería interesante mostrar la otra cara de la moneda. Si ya había trabajado en una capital tan cosmopolita como Londres, quería ver qué sucedía si lo hacía en un entorno rural. Todos los retratos han sido tomados en núcleos de ocio nocturno rurales. Pequeños pueblecitos o aldeas que, por estar alejados de las capitales, se han convertido durante los últimos años en centros de marcha nocturna para la juventud de la zona, con calles repletas de pubs, o antiguos establos reconvertidos en discotecas.

¿Qué diferencia a la cultura de clubs de Londres de la de España?

En mis series el club es casi una excusa para explorar la identidad juvenil. No me interesa tanto la cultura de club como las relaciones sociales dentro de ese espacio, entendido como hábitat. Creo que las diferencias, desde un punto de vista sociológico, que es el que me interesa, son más bien pocas, al final los comportamientos son los mismos, salvo por la necesidad de exhibición y notoriedad que parece estar más presente en la juventud londinense. Ellos son más conscientes de la imagen que proyectan, y de la importancia que conlleva.

¿Eres fan de la música electrónica?

No especialmente. En este trabajo la 'banda sonora' fue muy variada, dependiendo del lugar y del DJ. Música electrónica, pop, o incluso reggaetton.

¿Cómo elegiste a los modelos de tus fotos?

Es algo orgánico, a veces ellos mismos se acercan a preguntar y decido retratarlos, otras veces siento una especie de conexión y soy yo el que se acerca. Sí es verdad que me interesan, especialmente, aquellas personas que son más transparentes, pero se trata de un proyecto documental, y hay espacio para todo.

Creo que les dabas libertad para posar como ellos querían.

Así es, es importante para mí que no haya mediación por mi parte, que sean ellos los que decidan cómo expresarse y mostrarse frente a la cámara. Es una relación casi íntima entre ellos y el objetivo. No se trata tanto de cómo yo los veo, sino de cómo ellos quieren ser vistos. De hecho ni los conozco, apenas hablamos unos segundos. Nuestro encuentro es tan fugaz como el tiempo que tarda en salir el flash. Después se levantan y salen corriendo a seguir bailando.

¿Por qué decidiste sacar la técnica de estudio a un lugar como un club?

Bueno, es el resultado de mil pensamientos, reflexiones y experiencias a lo largo del tiempo. En mis retratos analizo mi generación, intento conocerme y comprenderme a mí mismo. Recuerdo que cuando vivía en Barcelona, antes de mudarme a Londres, solía volver a casa de madrugada con un fuerte sentimiento de melancolía y frustración. Imagino que la noche no solía cubrir mis expectativas. Quería plasmar ese sentimiento de búsqueda en un trabajo fotográfico. Ese fue el germen de todo. Al principio tomaba retratos de jóvenes en sus casas después de una noche de fiesta, o por las calles regresando a casa, cuando ya todo había terminado, pero comprendí que sería mucho más interesante rebobinar, ir marcha atrás, y situarme justo en el clímax de la noche, en medio del bullicio, en plena pista de baile, donde todo sucede. Me atraía la idea de sacar de contexto el retrato de estudio e intentar desafiar un género tan clásico como es el retrato, sustituir la calma del estudio por la realidad del momento.

Haces las fotos con cámara de placas, ¿por qué esta opción?

Me enamoré del proceso y de la técnica. Hay una gran poética encerrada dentro de una cámara de madera de cerezo, sobre todo si uno comete la insensatez de situar algo tan delicado en medio del caos de un club de baile. Esa paradoja es el alma de mi trabajo.

¿Cómo era trabajar en clubs? Me imagino que te habrá pasado de todo.

Sin duda. En Londres los porteros de las discotecas me hicieron la vida imposible, aun teniendo permiso para trabajar en el club, y en Galicia muchos pensaban que era de la televisión y venía a grabar un programa. En general todo el mundo fue siempre encantador, siempre muy abiertos e interesados en colaborar. La gente muy divertida, también mucha locura. He visto mucha fiesta, mucho amor y hasta sexo en público en más de una ocasión.

01 Sep 11:40

Gais, lesbianas y transgénero durante el franquismo

by Álvaro Corazón Rural
Montaje fotográfico realizado en la Central de Observación de la Dirección de Prisiones, donde se estudibaba y calisificaba a los reclusos.

Montaje fotográfico realizado en la Central de Observación de la Dirección de Prisiones, donde se estudiaba y calisificaba a los reclusos. Imagen: Tusquets.

(Viene del capítulo anterior: «Sexo en el franquismo: el regreso a las tinieblas»)

Inversión sexual y erotismo desviado. Repugnante caso que subleva a toda conciencia honesta. Ofende al pudor y a las buenas costumbres y es objeto unánime de condenación. Actos contra natura. Perversión sexual. Nefando tráfico sodomítico. Repugnante vicio. Vicio antinatural y perturbador. Vicio merecedor de la más completa repulsa. Actos atentatorios a la moral, fundamento de la familia y la sociedad. Nefastas relaciones. Repugnante porquería. Repugnantes aberraciones. Torpes acciones. Inmorales aberraciones. Sucios y reprobables actos. Actos de desviada lujuria. Vergonzoso vicio. Acción soez. Desvergonzada e impúdica. Aberración contraria a la naturaleza humana. Torpes instintos. Repugnantes actos libidinosos…

Calificaciones de la homosexualidad en los expedientes del Tribunal Supremo del franquismo recopilados por Armand de Fluviá, autor de El homosexual ante la sociedad enferma en 1978.

Si bien las prácticas homosexuales estuvieron penalizadas en muchos países de Europa durante la segunda mitad del siglo XX y la España de Franco no era, en ese contexto, una excepción, nuestro país constituye un interesante objeto de estudio por cómo abordó el tema científicamente, por llamarlo de alguna manera. Tras la destrucción del estado democrático entre 1936 y 1939, el franquismo comenzó a crear y teorizar en la posguerra una psiquiatría hispana.

Según cuenta el psiquiatra González Duro en las obras que ha dedicado al fenómeno, en general no era más que una adaptación de toda la psiquiatría nazi a términos locales. Con la novedad de que la psiquiatría nacional tendría como fundamento un concepto teológico del hombre. «Todo se explicaba en función de la “vitalidad”, término ambiguo definido poéticamente como la sutura entre el cuerpo y el alma».

Dentro de esta disciplina no se admitían conflictos familiares o generacionales. La psiquiatría nacional no era más que otra trinchera para la defensa del sistema establecido. La locura era biológica o genética, y por eso se trataba exclusivamente con los tratamientos biológicos más agresivos, electroshock o lobotomías. Y su causa era clara: el pecado. El doctor Marco Merenciano, falangista y católico, entendía que la enfermedad mental era un castigo por el pecado; «pecado que por su naturaleza llevará al castigo de la imposibilidad de arrepentimiento», escribió. Este señor tiene todavía una calle en Valencia.

Otro, con calle en Madrid en la actualidad, López Ibor, daba, como documenta González Duro, «una interpretación teológica de la enfermedad psíquica cuya realidad solo se podía entender yendo a la base radical del ser humano, de su “naturaleza caída”, de ahí la conveniencia de que el psiquiatra fuera cristiano, y católico específicamente». Y Antonio Vallejo-Nájera, también, por su puesto, con calle en Madrid, teorizó que quienes tenían ideologías distintas a las inherentes al hombre español «sano y vertical, religioso y de derechas por naturaleza» sufrían de un virus marxista o una malformación genética —el gen rojo— para lo que proponía la reinstauración ni más ni menos que de la Santa Inquisición.

En cuanto al psicoanálisis, el rechazo era total por su falta de «espiritualidad» su «pansexualismo» y su ser «nocivo para la catolicidad inmanente del enfermo español», sigue González Duro, que precisaba una psicoterapia específica según estos galenos. La obra de Freud estuvo prohibida en España hasta 1949 y a partir de entonces se trató de adaptar. «El pueblo español profesa en su mayoría el catolicismo, y es la primera de las condiciones de nuestra psicoterapia que no contradiga el dogma y la moral católica», explicó Vallejo Nájera. Y el catalán Ramón Sarró i Burbano sentenció: «Pero ¿cuál sería la mejor interpretación? ¿Hemos de reconocernos como sexualidad, como ambición más o menos frustrada o como cosmovisiones del arquetipo? (…) ¿Y por qué no como el camino del alma hacia Dios del que nos aleja el pecado y nos acerca la Gracia; o como cristiano que necesariamente cae y se levanta ante la faz Divina?».

En este contexto científico arbitrario y surrealista, los homosexuales eran considerados enfermos en el mejor de los casos. Se les aplicaron terapias aversivas —medicación para inducir al vómito o descargas eléctricas mientras se les mostraba pornografía homosexual—, electroshock o lobotomías. López Ibor llegaba a presumir de sus «exitosas» lobotomizaciones a gais. La revista Interviú recogió un fragmento de una conferencia suya en Italia en 1973 donde decía: «Mi último paciente era un desviado. Después de la intervención del lóbulo inferior del cerebro presenta, es cierto, trastornos en la memoria y la vista, pero se muestra más ligeramente atraído por las mujeres».

Quirófano del Hospital Penitenciario de Madrid (1956). Fotografía: Real Academia Nacional de Medicina.

Quirófano del Hospital Penitenciario de Madrid (1956). Fotografía: Real Academia Nacional de Medicina.

Los primeros intentos de curar homosexuales habían empezado en la Primera Guerra Mundial, cuando los altos cargos del ejército alemán detectaron que la homosexualidad estaba extendida entre muchos de sus soldados. Cuenta la doctora Teresa Cabruja, de la Universidad de Girona, que esto sucedía porque se consideraba que la homosexualidad respondía a «causas ambientales», pues no podría darse genéticamente en la raza aria. Aquí se siguió con esa cantinela casi hasta los años ochenta. De hecho, en 1977, la UCD planeó la creación de diez mil plazas para la reeducación de homosexuales. Un plan abortado cuando la Constitución prohibió un año después clasificar a las personas por su sexualidad.

Pero lo cierto es que en la historia moderna de España nunca hubo un exceso de celo a la hora de perseguir a los homosexuales. El Código Penal de 1822 no recogía el delito de sodomía por su inspiración francesa, país donde se despenalizó la homosexualidad en 1791. En los códigos penales de 1848, 1850 y 1870 españoles aunque no estaba penalizada, se castigaba con la figura del «escándalo público». Solo Primo de Rivera endureció la ley en 1928 castigando específicamente las relaciones sexuales entre adultos del mismo sexo con una multa y la inhabilitación para ocupar cargos públicos. Finalmente, la II República despenalizó completamente la homosexualidad —excepto en el Ejército— en su Código Penal de 1932. Y aunque luego redactara la Ley de Vagos y Maleantes en 1933 sobre delincuentes «potenciales», no insertó en ella a los homosexuales. Fue durante el franquismo, en 1952, cuando se modificó esta ley para incluirlos expresamente.

No obstante, entre 1939 y 1952 el régimen estuvo más preocupado de exterminar y encarcelar a sus enemigos políticos que a los homosexuales. Si acaso, merece la pena mencionar el caso del escritor Álvaro Retana en 1939, denunciado por sacrilegio al beber semen de un copón sagrado. En el proceso, Retama tuvo el valor de contestar al juez: «Señor, prefiero siempre tomarlo directamente». Fue condenado a muerte, se le aplazó la pena varias veces y al final se le conmutó por treinta años de cárcel.

O el caso del cantante de copla Miguel de Molina, al que antes de exiliarse le dieron una paliza en plena calle José Finat y Escrivá de Romaní, futuro alcalde de Madrid, y Sancho Dávila, falangista pro nazi que luego fue presidente de la Federación Española de Fútbol. Uno de los dos le arrancó el pelo y se lo llevó guardado envuelto en un pañuelo de recuerdo. Pero por lo visto solo se trataba de un asunto de celos. Un mandamás del régimen sufrió un desengaño sentimental con él y lo persiguió hasta que él mismo cayó en desgracia por un incidente en una sala de fiestas. Se cuenta en El látigo y la pluma, del periodista Fernando Olmeda:

Varias personas sujetaron al agresor y trataron de calmarle diciendo que el individuo era un falangista muy vinculado a las altas esferas y le traería problemas. Pero el joven exclamó que aquel asqueroso maricón le había toqueteado los genitales al pasar y que no iba a perdonarlo. Cuando le insistieron en que olvidara el incidente, el hombre se dio a conocer como agregado militar de la embajada de un país centroeuropeo. Dijo que hablaría con su embajador y al día siguiente haría una denuncia formal al Ministerio de Relaciones Exteriores. El enloquecido maricón no era otro que el secretario del ministro, que durante años me persiguió monstruosamente. Aunque se trató de acallar el escándalo, la cantidad de testigos presenciales lo hizo imposible y el tipo salió violentamente de sus dos cargos.

Los artistas homosexuales fueron un objetivo político en aquella época. Para permitirles llevar su vida tenían que informar a la policía, convertirse en chivatos. Además de mostrar una inquebrantable adhesión al régimen en todas sus manifestaciones públicas. En aquellos años, en cualquier caso, convivieron reconocidos homosexuales en los puestos más altos de la jerarquía franquista —muchos fueron famosos por haber dado «paseos» en la guerra— con una exaltación de la masculinidad exacerbada por parte de los falangistas triunfadores.

Casi todos los artículos sobre homosexualidad que tratan este período histórico insisten en señalar las inequívocas características homoeróticas de la estética falangista. Así como los apodos que recibía Franco entre los suyos, tales como «Paca, la culona» o «Miss Islas Canarias 1936», o la descripción que de él hizo el periodista americano John Whitaker:

Hombre pequeño, su mano es como la de una mujer y siempre está empapada de sudor. Excesivamente tímido, se pone en guardia para dialogar con su interlocutor; su voz es ligeramente desconcertante, pues habla muy suave, casi en susurros.

Todo con el fin de asociar la obsesión del nacionalcatolicismo por exaltar la hombría de la nación a sus propias inseguridades. Una conclusión muy tentadora, pero que carece de sentido en la época. Los fascismos y el nazismo, al marco de identificación primaria, el nacionalismo, añadieron la raza y la masculinidad como forma de resolver todos los problemas, un regreso al pasado edénico mediante la virilidad, la agresividad y la fuerza de voluntad. La figura del machote era el truco del almendruco propagandístico gracias al cual se resolverían todos los problemas en los tumultuosos años treinta.

Fotograma de la película propagandística Rojo y negro (1942) en la que un soldado de uniforme porta la bandera falangista. Imagen: CEPICSA.

Fotograma de la película propagandística Rojo y negro (1942) en la que un soldado de uniforme porta la bandera falangista. Imagen: CEPICSA.

No obstante, otra historia es, como relata Olmeda en su libro, que la homosexualidad estuviera muy presente en el ejército rebelde. La tropa, dice, no ponía objeciones a que un soldado tuviese relaciones sexuales con otro que era más bien afeminado. También que la famosa camaradería en algunas ocasiones encubría verdaderos enamoramientos bajo el techo del cuartel entre hombres confinados, o que en los ejércitos de África fuesen habituales las noches de juerga de hachís y alcohol con jovencitos marroquíes. Todo ello percibido como algo normal que nada tenía que ver con la homosexualidad. Para prueba, en 1942, fue el propio Franco quien tras una visita a la Academia Militar de Zaragoza ordenó que se colocara una cama adicional en las habitaciones dobles «para evitar tentaciones».

Mientras tanto, en la sociedad, la posibilidad de ser homosexual la marcaba la clase social. Los que tenían al alcance de sus medios llevar una doble vida, que a menudo exigía tener dos pisos, la llevaban. También, como es lógico, los homosexuales de buena familia se aprovechaban de los que eran más humildes. Y Olmeda cuenta que en Barcelona las familias de nivel, cuando tenían un hijo homosexual, podían llegar a aceptarlo y permitirle tener su pareja admitiéndola en la familia cubriéndole como un primo que se había ido a vivir con ellos. Aunque la excusa del primo se ha podido escuchar en las capitales de toda la piel de toro.

Las lesbianas, por su parte, estuvieron en una situación diferente. Si una mujer vivía sola, tendría más problemas si invitaba a su casa a hombres solos que a otras mujeres. Bien al contrario, si se rodeaba de mujeres mantendría una excelente reputación. Los propios padres que no toleraban que un hijo cuando era niño o adolescente manifestara excesivo afecto o encariñamiento por un amigo veían como completamente normal que su hija durmiera en la misma cama con una amiga o una prima.

Durante todo el régimen, el número de expedientes sobre casos de lesbianas fue infinitamente menor que el de hombres. No tuvieron que frecuentar urinarios o exponerse a las redadas policiales. En las ciudades existían redes de mujeres que no levantaban sospechas cuando se reunían a celebrar una fiesta en un piso. Empar Pineda escribe en Una discriminación universal que incluso era al contrario, que los vecinos estaban «encantados de tener unas chicas que eran tan formales que no invitaban a chicos a sus fiestas». Sin embargo, en un contexto de represión inclemente sobre la sexualidad femenina tal y como se relató en los capítulos anteriores de esta serie, muchas lesbianas ni siquiera tuvieron la oportunidad de saber que lo eran hasta que empezaron a difundirse las ideas feministas años después. Como dice Pineda, el sexo entre mujeres no se perseguía porque para el régimen no podía existir.

Los homosexuales en aquel tiempo tuvieron que recurrir a los encuentros clandestinos en playas apartadas, cines o los inevitables urinarios, con lo que significaba a la hora de exponerse a los delincuentes que haciéndose pasar por gais les robaban todo lo que llevasen encima o incluso lo que tuvieran en casa si subían. Las diferentes formas de robarles hasta recibían su nombre. Olmeda, por ejemplo, habla del «timo de la pasma ful». Uno hace de gancho en el urinario enseñando el miembro enhiesto y el compinche aparece haciéndose pasar por policía para prender al homosexual que caiga en el engaño. El periodista recoge en su libro el testimonio de un antiguo delincuente que asegura que en una ocasión estuvo a punto de hacérselo a un jugador de fútbol de primera división. La víctima, por supuesto, nunca denunciaba.

Otro punto de encuentro eran los prostíbulos, que hasta que la ONU no declaró la prostitución incompatible con la dignidad humana, en España funcionaron sin grandes dificultades. Allí muchos hombres acudían sabiendo que además de meretrices también había jovencitos que necesitaban dinero o, en su defecto, prostitutas que sabían amarrarse un dildo a la cintura. Mari Loly, una profesional de la época cuyo testimonio destaca Olmeda, tiene un relato que enlaza con el de la sexualidad en las filas del ejército de Franco:

A veces un hombre que ha sido mi cliente me pide un jovencito, me pide que haga de intermediaria. Suelen argumentar que están hartos de las mismas sensaciones y quieren pasar a un jovencito después de haber probado todo con una mujer. Algunos, una vez probado, se dan cuenta entonces de que eso es lo que les gusta. «Mariquitas» que no sabían que lo eran. Pero en casi todos es una prolongación de su papel de macho. Hay también hombres mayores, viudos o casados, que un día se sorprenden haciéndose o dejándose hacer con un jovencito y les gusta, y no hacen ascos porque normalmente juegan el papel de macho y eso no es tan desagradable para los hombres como si tuvieran que tomar.

Imagen: cortesía de Jaime Gallaostra / agenciafebus.com

Imagen: cortesía de Jaime Gallaostra / agenciafebus.com

Otra forma de contacto eran los anuncios en determinadas revistas, como las de culturismo por motivos obvios, lo que dio lugar a situaciones curiosas. En 1952 el español Juan Ferrero se proclamó Mister Universo de culturismo en el Scala Theater de Londres. Nunca un español ha vuelto a alcanzar ese título. No obstante, el régimen silenció completamente su gesta por considerar esa disciplina propia de homosexuales.

En ese mismo año circuló entre las autoridades un informe sobre «moralidad pública» que trataba de cuantificar la situación de la homosexualidad en España. El documento indicaba que cada vez se detectaban más casos:

Valencia: existe una cantidad apreciable, arraigada en personas de todas las edades y clases sociales; Madrid: Parece bastante extendida; Granada: Se advierte en el clima moral de la ciudad un incremento extraordinario de las aberraciones sexuales; Guipúzcoa: los casos van en aumento; Baleares: la desgracia de la homosexualidad ha aumentado en ambos sexos, etc…

Es en ese momento cuando se reforma la Ley de Vagos y Maleantes para incluir a los homosexuales. El régimen ya había acabado completamente con la oposición política dentro del país y pasaba a buscarse nuevos enemigos. Muchos homosexuales no habían sido sorprendidos in fraganti y con esta legislación ya eran delincuentes potenciales. La pena que acarreaba la aplicación de la ley era la reclusión en un centro de trabajo o colonia agrícola y el exilio o prohibición de residir en el territorio durante dos años.

A tal fin, en 1954 se puso en marcha la Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía, en Fuerteventura. La colonia era más bien un campo de concentración y lo de agrícola era una broma de mal gusto puesto que el terreno era totalmente desértico. Los presos picaban piedra y cavaban zanjas. «Frío, miseria, hambre, humillación, palos y más palos. En total éramos noventa maricones. Se pasaba el día cargando piedras, haciendo muros, sacando agua del pozo. Era como un campo de concentración pero sin cámara de gas. El médico de la prisión, para reconocernos homosexuales, nos ponía a cuatro patas y nos metía el dedo en el culo», recordó en El País Octavio García, uno de los reclusos, que tampoco olvida que le detuvieron cuando las autoridades se decidieron a «limpiar de maricones Las Palmas».

Se pasaba tanta hambre que Manuel S. H., que Dios lo tenga en su Gloria, se comía hasta las cagarrutas de las cabras y Juan Curbelo Oramas devoraba la comida podrida de los paquetes que le enviaba su madre y que los guardianes retenían hasta que despedían un olor nauseabundo. El hambre era una presencia constante, obsesiva, demoledora, pero no era la única pesadilla. Estaban también los palos, que caían como un diluvio. Por equivocarse al marcar el paso, por responder, por rezongar, por quedarse rezagado al amanecer, por dormirse en la imaginaria, por nada, por todo. (Crónica. El Mundo. 2003. Arturo Arnalte)

El director de la colonia era un sacerdote católico vasco. Dictaba cuántos golpes había que dar a quién y por qué. Escondía la correspondencia de los presos y era quien decidía si el interno estaba tres meses o los tres años de rigor que marcaba la nueva ley. También funcionaron los centros especializados de Badajoz y Huelva. El primero era para los homosexuales pasivos y al otro iban los activos. En las cárceles no «especializadas», como Carabanchel en Madrid o La Modelo en Barcelona, muchos de los internos eran violados sistemáticamente por los otros presos. Había celdas en las que directamente los funcionarios les prostituían. En la calle, la Brigada Social buscaba a los homosexuales con agentes secretos en los cines y discotecas. Existían informes de conducta con todo lujo de detalles, no muy lejos de lo que hacía la Stasi con sus sospechosos, redactados por las autoridades religiosas, políticas y policiales que marcaban la vida de quienes eran señalados.

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Ficha policial de Silvia Reyes, encarcelada en 1974 con excusa de la Ley de Peligrosidad Social. Imagen: cortesía de la Asociación de Expresos Sociales.

También especialmente dura fue la existencia de los transexuales, entonces travestis. El régimen consideraba subversiva no solo su sexualidad, sino también su apariencia, al margen de que era más fácil de reconocer para la policía, y las autoridades se ensañaron con ellas. Los travestis se habían convertido en una opción más en la oferta de la prostitución. Válida para los clientes homosexuales y también para aquellos que no podían acostarse con su novia hasta el matrimonio.

No obstante, durante la década de los sesenta la sociedad española fue modernizándose y empezaron a surgir tímidamente bares de ambiente disimulando como buenamente se podía. Ya no fue tan fácil para ciertos homosexuales de buena familia someter a otros homosexuales de extracción humilde. Con la nueva clase media que estaba naciendo en las ciudades la gente ya no estaba tan desamparada y no se podía abusar de cualquiera con facilidad por muy homosexual que fuese. Pero también llegaron los pelos largos y las minifaldas y el régimen volvió a ponerse en guardia.

Un juez de Barcelona, Antonio Sabater, alertó del auge que experimentaba la «inversión sexual» a la que había que poner coto. Las causas, según el magistrado, pasaban por el desarrollo de la sociedad de consumo, el afeminamiento de la indumentaria masculina, el narcisismo de la juventud, su preocupación por el aspecto físico y su deseo de llevar una vida cómoda convirtiéndose en mantenidos de algún hombre de dinero.

Este juez fue uno de los artífices de la nueva ley, que iba a ser la de Peligrosidad Social. No obstante, aparecieron las primeras asociaciones de homosexuales, como AGHOIS en Barcelona, cuyas protestas influyeron en la opinión pública. Cuenta un artículo de L´Armari Obert que La Codorniz criticó la nueva ley, que venía en cofre de norma progresista y preventiva, riéndose de que nos hubiese privado de Sócrates o Miguel Ángel.

Así, en 1970 el régimen se «humanizó» y la Ley de Peligrosidad Social solo castigaba los «actos de homosexualidad», pero no a los homosexuales por el hecho de serlo. Aunque su redactado era tan ambiguo que seguía permitiendo a los jueces hacer lo que les viniera en gana. Con todo, finalmente se impuso la teoría de que la homosexualidad no era un delito, sino una enfermedad que era preciso curar. Lo que seguía siendo una terrorífica amenaza para la población.

Lo más amenazante de esta ley es que trasladaba la decisión de la represión directamente al ámbito familiar desde el momento en que el juez podía considerar oportuno que el homosexual se sometiera a tratamiento en vez de ser enviado a prisión, en caso de mediar una petición familiar. Este tratamiento se basaba en sesiones de terapias, fundamentalmente de dos tipos, las eméticas y las eléctricas, sin excluir la más radical, la lobotomía: una intervención quirúrgica para modificar el cerebro. Esta última técnica se practicó en clínicas privadas y en la cárcel de Carabanchel. (Una discriminación universal; Javier Ugarte Pérez)

Esta situación se extendió hasta prácticamente 1980, cuando la judicatura dejó de aplicar la Ley de Peligrosidad Social tras la Constitución y una proposición de ley de PSOE y PCE para que al menos se eliminasen los aparatados dedicados a los homosexuales. El saldo final fue de al menos cinco mil homosexuales encarcelados, pero nunca se podrá cuantificar cuántos se marcharon del país, cuántos se suicidaron, ni cuántos sufrieron una vida de autonegación y privaciones absolutamente intolerable e inhumana.

Imagen: DP

Imagen: DP

La entrada Gais, lesbianas y transgénero durante el franquismo aparece primero en Jot Down Cultural Magazine.

01 Sep 11:35

4chan Apparently Got a User to Chop Off Part of a Toe Over the Weekend

by Mike Pearl

Screengrab via a now-deleted post on 4chan.org

Over the weekend, a post on 4chan became one for the ages when one of the anonymous users of the legendarily shocking image board apparently chopped a fair amount of his or her own toe off (Warning: link is to an uncensored version of the photo above). The post was insanely popular, leading other users to refer to it a day later in a thread about the all-time best cases of the rare phenomenon known as "OP has delivered."

It might not be immediately clear why a little self-mutilation would be something worth delivering—You can just Google "toe cut off" if you want to see that kind of thing—but there's a reason this OP (which stands for "original poster") is a unicorn of sorts.

Alongside the initial photo of a toe with a small scab, the OP offered someone in the thread the chance to decide how to respond to such a predicament. "Use neosporin" maybe, or "Get a nice pedicure".

When another user suggested "chop off the toe," the eventual amputation of the toe was a victory for the site, and maybe a permanent piece of 4chan history.

The original post is gone, and 4chan doesn't archive. If you aren't familiar, think of 4chan as a big roll of butcher paper on a conveyor belt that users scrawl things on as fast as they can before it goes into an incinerator. Most content isn't worth saving. Someone posts an image, typically with a comment, and others can add comments and images to the thread. If it doesn't attract much attention, it disappears unceremoniously. If it's funny, or salient, or just interesting for some reason, there'll be a longer thread.

When things are really cooking in one particular 4chan thread, it's a magic moment. In the aftermath, there are just screengrabs and memories. To the uninitiated browsing 4chan, a gory image, a dick pic, or maybe some racist comments might not seem like they're worth much in context, but divorced from context, they're worth even less.

What originally made this particular thread catch fire was that it was a "Dubs Get," a tantalizing style of post, in which an anonymous commenter is offered the chance to get his or her way based on what's essentially a dice roll. If the numeric code on your anonymous comment happens to have two instances of a digit in a row, you decide the outcome. As comments pile up, interest in the thread grows. A more normal "Dubs Get," might start with a photo of a lady, and offer topless photos to the user who rolled dubs.

In the case of the toe, the commenter who wrote "chop off the toe" won dubs. They actually didn't at first, but a controversial re-roll produced two 5s in a row. OP chose to honor the re-roll, and had to either deliver, or admit he or she had wasted everyone's very precious time.

OPs, as a rule, do not often keep their promises in this circumstance, or really any circumstance on 4chan. "Waiting for OP" is such a familiar phenomenon, it has its own Knowyourmeme article. In image macros, one who would wait for an OP's illusive delivery is portrayed as a skeleton posed as if waiting by a laptop for centuries in the hopes that the awesome pics will finally arrive. The message: Patience won't pay off. No sense risking boredom by waiting around. Find entertainment elsewhere.

This trend of disappointment extends well beyond Dubs Gets. Unlike on 4chan's slightly more gullible cousin Reddit, trust in any claim is practically nonexistent, thus the prevalence of the phrase "Pics or it didn't happen." On any given day, 4chan users will scroll past dozens of outrageous boasts or challenges, assuming nothing will come of them—nothing that can be documented anyway.

That's not a bad thing. Two years ago for instance, a post materialized promising to 4chan that the OP was a suicidal American Airlines pilot who was preparing to deliberately crash a plane full of passengers. That thankfully didn't really happen.

But occasionally something does.

Perhaps no example is more famous than the time in 2007 when a 4chan user posted a photo apparently from the Catacombs of Paris, asking the rest of 4chan if they thought he might successfully be able to smuggle a stolen Parisian skull back to the US. Shortly afterwards, the OP posted a photo of a skull in what appeared to be the comfort of his own home.

But although 4chan was pleased with the stolen skull, it was not content. "Anon demands to see penis in eye socket," wrote one user. And on that day, OP delivered (link is about as NSFW as it gets). Yes, the remains of an 18th century Parisian were desecrated for internet points.

But OPs of the past have supposedly delivered on much uglier promises. In one famous case (which must be relegated to the bin marked "pure legend" for obvious legal reasons) a 4chan user claimed to know where a missing girl named Emily Sander was buried. The winning commenter would be one who was able to guess the entire numerical code of their comment. When one user guessed correctly, coordinates were supplied, and they supposedly matched the location of the body when it was eventually found—although documenting the actual chronology in this sequence of events is impossible. Shenanigans were probably afoot, but that hasn't stopped the case from permeating the culture of 4chan.

That culture has also included a penchant for gawking at self-mutilation since long before this weekend's phalangeal severance.

Perhaps the most legendary internet-administered surgical procedure was the 2013 incident in which a female 4chan user put 4chan in control of a cyst or tumor that had grown on her breast. OP certainly delivered (Warning: Don't click that. What are you thinking?), and the revolting outcome was met with that rarest of 4chan responses: concern for the OP's health, in the form of pleas for her to hurry and disinfect the wound or seek medical attention. Cases like this are the the logical extreme of a place where everything is taken to its logical extreme. As another user put it, "I think this might be my cutoff."

It's as though deep down, 4chan wants to be called on its bluff. The real mind of 4chan and its evil twin 8chan isn't just what New York Magazine called "the dankest mumurations of the male id." There's a superego in there there too somewhere. It finally peeks its head out when the id has had its fun, and the game is over.

Note: Don't cut off your own body parts because someone on the internet told you to. Research suggests even if you actively want to cut parts of your body off, it's probably still a neurological problem.

Follow Mike Pearl on Twitter.

31 Aug 21:26

THE COMPLETE STAX-VOLT Singles 1959-1968

by Michel Legistre
VOLUME 1 disc 1/9  Triumphs burnt Biscuit link iso uploaded iso

[[ This is a content summary only. Visit my website for full links, other content, and more! ]]
31 Aug 21:23

Crecí rarito: cuando salí en un disco y vídeo de Mago de Oz

by Jose Viruete

Toparme con esta grabación me ha dejado un poco catacrocker: no todos los días descubre uno un vídeo de su yo de hace 20 años que jamás había visto. Uno interioriza los vídeos y fotos que ha podido revisar a lo largo de los años, pero cuando es algo inédito para ti, te embarga una sensación a la vez graciosa e incómoda. Es lo que me pasó el pasado domingo cuando un amigo colgó en mi muro un Youtube con Resacoxis en Hispania. El documental que sacó el grupo Mago de Oz para celebrar su 10º aniversario.

Cuando tenía 17 años escuchaba casi todas las noches el programa Rock Star de Mariano Muniesa, emitido en la extinta Onda 10. Un día, el tipo convocó un sencillísimo concurso cuyo premio era ir a ver la grabación del disco de Mago de Oz y participar haciendo coros. Ese día en concreto no lo escuché, pero por lo visto la participación no fue especialmente elevada, así que al día siguiente continuaron dando la matraca con el tema, y aunque ni yo (ni creo que ninguno de los que acudimos ahí) conocíamos al grupo en concreto, la posibilidad de visitar un estudio profesional y de ver mi nombre en el libreto de un CD sonaba de puta madre. La pregunta no recuerdo cual era: o bien cómo se llamaba el perro de Dorothy o directamente, cómo se llamaba la protagonista de la película El Mago de Oz.

Banda 1996

Mi amiguete David, al que conocía del programa de radio La Luna, fue quién me puso al corriente del evento, y también estuvo allí. En el vídeo tenéis el momento exacto en el que aparecía, junto con toda una panda de Heavys, roleros, solteros y heteros haciendo un laralala para una canción llamada “Almejandría”, que ya en su momento nos pareció sospechosa a todos. Para rematar el cuadro, en el vídeo aparezco con una camiseta de ‘Star Trek: 30 aniversario”: ese mismo sábado se celebraba en Coslada la Espatrek, la convención nacional de Star Trek que se celebraba anualmente, ese año cerca de mi casa. Tuve que perderme las actividades de la tarde para ir a aquello: la escenita trekkie mid’90s daría para un artículo muy extenso… igual algún día.

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Esto pasó ese mismo día

Cuando el disco salió, lo compré, lógicamente, y aunque no me disgustaba, tampoco me volvía loco. Me gustaban algunas canciones, pero por otro lado, todo ese rollo de Chamberí, el jachís y nosequé hostias de barrio no iba mucho conmigo: “Aquí hay walther, 38, 8mmm, hay lo que quieras, compadre, It’s the jungle, nigga” Y encima, “Almejandría”, la canción en la que canté, tenía una letra que ya avergonzaba a un chaval de 17 años. Intenté ser fans y hasta fui a concierto, pero no volví a comprar un disco ni a interesarme por su música. “Not my cup of tea”, como gusta decir César Martín.

Tras un par de años, en la tienda de cómics que frecuentaba y frecuento, Alcalá Cómics, un par de chavales comenzaron a cantarme el estribillo de la canción. Acababa de aparecer un vídeo llamado Resacoxis en Hispania, y yo imaginaba que ahí saldría yo, pero no me iba a comprar ya el vídeo solo por eso. Y como no conocía a nadie que lo tuviera, pues nada, me quedé sin verlo y me olvidé de él con el paso el tiempo.

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Hasta ahora, claro, que me he quedado un poco loco recordando toda aquella experiencia al ver estas “unreleased images” de mi vida. Sólo verme con pelo y con, fácilmente, 45 o 50 kilos más ya me ha dejado un poco shockeado. Cinco putos segundos para los cuales, he de decir, me he tragado el vídeo entero. Es un petardo, aunque me mola la existencia de semejante artefacto: un grupo que, con apenas dos o tres discos en el mercado, ya se paga un vídeo para contar su historia, que es la misma que la de cualquier grupo de Madrid de heavy. Aunque te lo pillan en VH1 y hacen un capitulazo de Behind The Music, seguro. Y ¡hey! gracias a él, he retomado el contacto con David, un tipo encantador que me descubrió toneladas de música en su día. Viva, pues Resacosix en Hispania.

Ya sabéis lo que vino después para el grupo: llegó a ser el más popular de España, y también de los más odiados. El propio Chus comentaba en alguna ocasión que su papel era el de iniciar a los chavales en el rock, supongo que resignado ante la falta de reconocimiento del grupo y de comprobar como su público eran chicos que apenas habían dejado de escuchar a los Lunnis. Ahora se presentan a Eurovisión, lo cual sería una gran noticia para… el Mariskal Romero, supongo.

31 Aug 21:19

Feminist Anthropology

by momstuff@howstuffworks.com (Stuff Mom Never Told You)
Anthropology, or the study of past and present humans, was a discipline largely developed by and focused on men. Cristen and Caroline examine how pioneering women anthropologists and the rise of feminist anthropology changed mainstream ideas about gender, sex and women's roles.
31 Aug 21:04

​Wes Craven’s Self-Aware Horror Commentary on American Life

by Adrian Van Young

Wes Craven's movies have been there for me, time and time again.

Watching Nightmare on Elm Street 1 and 3 in grade school at the home of my Friend with Permissive Parents, I absolutely lost my shit when the ghostly girls sang Freddy's theme while jump-roping.

Watching People Under the Stairs in my dorm room in college—my personal favorite of all Craven's movies—I was wowed to discover the pulp majesty of Everett McGill of Twin Peaks fame, playing opposite Twin Peaks co-star Wendy Robie, putting on a gimp onesie to chase preteen boys through his house with a shotgun.


Years later, re-watching Craven's movies alongside my wife— Shocker, Cursed, the Nightmare films—in the early delirious days of new parenthood, how soon the surreal and the real became one, our predawn house alive with werewolves and killers that just wouldn't die onscreen and infant cries from the other bedroom.

Wes Craven, who died yesterday of brain cancer in his Los Angeles home at 76, made smart, playful horror, aware of itself and aware of the culture it sought to reflect. His work is meta-commentary—on my life, on yours, on American lives.

After a brief academic career teaching English at Westminster College in Pennsylvania, Craven got his start in porn—ever the auteur, he wrote and directed. Fittingly, he went on to direct the rape-replete, ultra-violent The Last House on the Left, his first feature film, in 1972, which was followed five years later by his second early career classic, The Hills Have Eyes (1977). The former, a brutal revenge parable about the abduction and sexual assault of two teenage girls by a gang of psychopaths, and the latter, a gritty survival tale about a family being marauded by mutant desert-dwellers, were transgressive and bloody films that pandered to shock, lizard-brain voyeurism. They towed the line of exploitation, and both were remade in the last several years.

On the Creators Project: '13 Wes Craven Quotes Remember the Original Master of Horror'

Craven became big medicine in 1984 with the release of A Nightmare on Elm Street , which he wrote and directed. Made for 1.8 million dollars and starring someone named Johnny Depp in his first-ever film, the movie follows small-town teens as they're stalked and dispatched by a dead child molester in a dirty striped sweater with razors for fingers who goes by the name of Freddy Kruger (Kruger's inspiration was supposedly a vagrant that a ten-year-old Craven once saw peering in his window). Kruger appears to the teens in their dreams, clawing their sternums while spouting grim stand-up.

Apart from being one of two of Craven's concepts to be en-franchised, A Nightmare on Elm Street also spawned a motif that would proliferate over the course of Craven's career: the surreal and the grotesque's intrusion upon the everyday. And sometimes vice-versa: the everyday's intrusion on the patently unreal. A Nightmare on Elm Street has sequences of horrifying temporal dislocation to rival Fellini or Jodorowsky: a corpse in a body-bag walking a hallway, a bed spouting blood that floods over the ceiling.

The Serpent and the Rainbow (1988), The People Under the Stairs (1991), and Wes Craven's New Nightmare (1994)—the seventh and only other film that Craven directed in the Freddy Kruger series—would continue to ensure that the line between nightmare and not was as solid as a film-reel border.

As the line between fantasy and reality became increasingly blurred in Craven's mid-career films, so, too, did the separation between character and viewer, between narrative worlds and the world we inhabit. The meta-commentary of Craven's films was never more pronounced than in 1996's Scream, in which teens in a small town not unlike the town in Nightmare are dispatched by yet another killer. This killer, however, is no boogeyman: It wears a ghost costume; it kills with a knife. The teens have gotten savvy, too. They delineate "rules" to "survive [horror movies]." They scream: "No, please don't kill me, Mr. Ghostface. I wanna be in the sequel!"

Not only would Scream go on to spawn another successful franchise—where only the first and seventh Nightmare films were directed by Craven, he took the helm for all four Screams—but it realized the gleeful indeterminacy between fantasy and reality, between narrative and lived experience, that the director had been gesturing at his entire career. Craven's films' hack-and-slash self-awareness laid a track toward innovation: Eli Roth's Cabin Fever (2002), Drew Goddard's Cabin in the Woods (2012), and David Robert Mitchell's It Follows (2014) are all whip-smart horror films; smarter for the fact they know it.


Related on VICE: The Real 'True Blood':


Craven said of the rationale behind the meta-elements in Wes Craven's New Nightmare: "You don't enter the theater and pay your money to be afraid. You enter the theater and pay your money to have the fears that are already in you when you go into a theater dealt with and put into a narrative. Stories and narratives are one of the most powerful things in humanity. They're devices for dealing with the chaotic danger of existence."

Art imitates life as life imitates art. Between the two, there's only credits.

Follow Adrian on Twitter.

31 Aug 20:56

Here’s Which Bratty Behavior Each Myers-Briggs Personality Type Needs To Check Themselves For

by Heidi Priebe
charityhestead
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ENFP: Disappearing on people.

ENFPs have a lot of feelings but a short attention span – which means their feelings for other people tend to change quickly. Unhealthy ENFPs have the tendency to keep their options open at the expense of other people – they may string friends or love interests along while they consider their many options for romance or the future in general. And as soon as something new catches their eye, they are at risk of disappearing without warning and leaving a string of confused loved ones in their wake.

ENTP: Taking advantage of people.

ENTPs have a knack for quickly picking up on just what makes people tick. And in the unhealthy or underdeveloped ENTP, that knack can take a quick turn for the manipulative. This type knows exactly how to push peoples buttons to get what they want out of them – and they often aren’t concerned with how the situation plays out for the person they’re taking advantage of. This type needs to learn to reign in their manipulative tendencies before their bad behavior blows up in their face.

INTJ: Assuming they have nothing to learn from others.

INTJs are incredibly knowledgeable – and they know it. Unhealthy versions of this type are prone to narcissistic tendencies, and may altogether refuse to listen to what anyone around them has to say – assuming themselves to be the only competent individual around. This type needs to remember that there are different forms of intelligence and they don’t possess them all. Chances are, they have a great deal to learn from those around them – even those they initially deem incompetent.

ISFJ: Unwarranted passive-aggressiveness.

ISFJs like to make others happy – and for that reason, they often feel uncomfortable expressing their own needs. Unhealthy ISFJs may harbor grudges against friends or acquaintances for years – feeling bitter about their needs going unmet, despite the fact that they never explicitly voiced them. This type needs to remember that their loved ones are not mind readers and that their passive-aggressiveness isn’t warranted until they’ve actually raised their concerns.

ESFJ: Gossiping.

ESFJs are interested in what people are doing. And unhealthy ESFJs are interested in judging what people are doing. No matter how juicy a particular piece of gossip may be, ESFJs have to learn when it’s simply time to bite their tongues. Many unhealthy ESFJs develop reputations for being warm in person but judgmental behind their friends’ backs – and that’s a reputation nobody wants.

ENFJ: Interfering with people’s personal lives.

ENFJs want nothing more than to help their friends make the choices that are best for them. And unhealthy ENFJs often do so by manipulating their friends to make the choice they believe to be right – regardless of what their friend wants. ENFJs need to remember that as emotionally intelligent as they may be, they need to let others make their own decisions. Getting caught meddling puts them at risk of losing the trust of their loved ones and making the entire situation worse than ever.

ESTJ: Lecturing others.

If ESTJs are anything, it’s self-assured. This type is confident in their worldview and tends to genuinely believe that they know what’s best for those around them – but that isn’t always the case. Unhealthy ESTJs lack the ability to recognize that their worldview doesn’t always translate for others – and that they have to be tolerant of other people’s choices, regardless of how illogical they may seem to them.

INFP: Holding others to unrealistic expectations.

INFPs almost always see the best in people. And unhealthy INFPs invent the best in people. This wildly imaginative type is occasionally guilty of embellishing someone in their imagination to the point where they become upset with the real-life version of said person for not living up to their imaginary ideal. This type needs to keep in mind that their fantasies don’t always match up to reality – and that sometimes they’re expectations for others can be a wee bit unrealistic.

INTP: Neglecting loved ones.

INTPs live predominantly inside their own minds. This type requires less social stimulation than almost any other type, and an unhealthy INTP may cope by shutting out other people altogether. INTPs need to ensure that during times of trouble, they aren’t failing to appreciate the people who stick by them. Their loved ones may feel neglected by their reclusiveness, interpreting it as a lack of investment in the relationship.

ENTJ: Coercing others into submission.

ENTJs are powerhouses. They are masters of pinpointing the most efficient way of getting things done – and occasionally, those ways of getting things done require the participation of other people. While a healthy ENTJ maintains and respects others’ boundaries, an unhealthy one may cash in on their manipulative tendencies and coerce others into acting in a way that serves them. This type tends to believe that the ends justify the means – which is effective in the best of times but morally questionable in the worst of times.

ESTP: Playing people to get what they want.

ESTPs are smooth talkers and charmers. They can talk their way in or out of anything and an unhealthy ESTP may take advantage of this ability. This type needs to remember that they’re accountable for everything they say while their charm is turned on – and that if they make a promise in order to get something they want, they’re still accountable for delivering on it.

ESFP: Chasing the spotlight at all costs.

ESFPs love to be the center of attention. This type thrives on entertaining others – and there’s nothing wrong with that! But an unhealthy ESFP is at risk of neglecting loyal friends and loved ones every time an opportunity for attention arises. They may flake on plans, drop commitments and even fail to be there for friends in times of need if they perceive a greater opportunity for validation. This type needs to remember that attention is fleeting but long-lasting relationships are not.

ISFP: Avoiding necessary confrontation.

Healthy ISFPs know that as much as they dislike confrontation, it’s occasionally necessary to iron out conflicts that arise within a relationship. Unhealthy ISFPs, on the other hand, would rather throw out the entire relationship than let someone know that something they did offended them. ISFPs need to keep in mind that sometimes ironing out conflicts is a necessary evil – and that avoiding confrontation often only aggravates a situation.

ISTP: Unwarranted grouchiness.

ISTPs need a lot of time to process things internally. And if that time gets interrupted, unhealthy ISTPs have the tendency to respond grouchily towards whoever interrupted their train of thought – even if they did so entirely innocently. This type needs to remember that it wouldn’t kill them to fake social pleasantries from time to time, even if they’re not really in the mood.

ISTJ: Assuming moral superiority.

ISTJs are incredibly principled individuals – they take their duties and commitments incredibly seriously and appreciate when others do as well. In unhealthy ISTJs, however, this sense of duty can manifest as a moral superiority complex – the ISTJ may decide that others are morally corrupt and fail to understand that their own system of morality differs from those of others. This type needs to keep in mind that their own version of right and wrong is the only one they have control over!

INFJ: Pretentiousness.

INFJs are a generally misunderstood personality type – they make up less than 1% of the population and aren’t easy to get to know well. And unhealthy INFJs are thoroughly pleased with being misunderstood. They may use their uncommon nature as a means of belittling others for lacking their depth or analytical abilities, or as an excuse for looking down on the more common types. INFJs need to remember that rare is not synonymous with superior, and that every type is fundamentally misunderstood in some way. TC mark

31 Aug 20:53

11 Reasons Terry Pratchett Is A Literary Genius

by Kaye Toal

“Fantasy is an exercise bicycle for the mind. It might not take you anywhere, but it tones up the muscles that can.”

Oli Scarff / Via Getty Images

Many writers are excellent world builders; it's sort of a requirement in good fantasy literature. Terry Pratchett, however, ranks among the best. Discworld is engrossingly sprawling and feels real — just like in our world, there are laws governing Discworld that make it feel less like pure fantasy and more like a land we all missed out on being born in through sheer chance.

A Hat Full of Sky / Via ThinkStock

Despite how complex and intricate Discworld is, the books are accessible to any new reader — because you can pick up any of them and dive right in. Imagine trying to do that with Game of Thrones or The Lord of the Rings (both excellent series that I adore).

If you like to have your chronology in order, some devoted readers have created a map that suggests starting points and reading order.


View Entire List ›

31 Aug 20:45

The Entire ‘SNL’ Cast From Last Season Is Returning

by Megh Wright
Not long after adding new featured player Jon Rudnitsky, Saturday Night Live has officially set its full season 41 cast. A rep from the show confirmed with us that Rudnitsky will make the only new hire this year, and all of last year’s players are returning for season 41. This will make the season 41 […]
31 Aug 16:36

Listen to country songs about Bigfoot (c.1970)

by David Pescovitz

bigfoot

Yesterday, I went to a terrific parking lot record swap in San Rafael, California and I regret not purchasing "Bigfoot: (Northwest's Abominable Snowman)," an album of country tunes about my favorite cryptid sung by Don Jones. Check out these two songs from the LP, including the title track that includes the "real scream of the true Bigfoot (Sasquatch.)" Read the rest

31 Aug 16:29

Mi visita a un centro comercial porno (de siete plantas) en Tokio

by Jacobo Piñeiro

Hace un par de semanas viajé a Corea y Japón para visitar a la familia de la novia de mi hermano, Chijyun, que es de Seúl, y de paso conocer un poco de los dos países. Su familia nos había visitado el año pasado por lo que pensamos que era una buena idea ir a su país. El asunto familiar lo dejamos para la última parte y nos fuimos para Japón de cabeza. Por lo visto, la sociedad japonesa vive según dos códigos éticos de conducta que explican la curiosa forma de ser que tanto nos fascina de ellos. Estos son el Tatemae y el Honne.

Tatemae (建前): Significa literalmente fachada y se refiere a las conductas y emociones que uno expresa en público. Éstas pueden tener que ver o no con las realmente sentidas.

Honne (本音): Se refiere a los sentimientos reales de una persona y suelen diferir de los expresados socialmente.

Mi hermano me habló de un centro comercial porno de siete plantas en Tokio. Cuando supe de él la intriga me llamó y quise ir. Allí vi de todo. A medida que subía de planta la cosa se complicaba y todo iba siendo más extraño e ilegal, hasta llegar a la séptima donde la oferta era bastante increíble. Al entrar, lo primero que vi fue a una adorable dependienta japonesa que nos saludó de una forma bastante kawai mientras veíamos un par de conjuntos de lencería sexy y poco más. Esto bajó mis porno-expectativas de manera drástica, hasta llegar a pensar que se trataba solamente de un centro comercial de lencería de mujer. Al fondo había unas escaleras que daban a la primera planta y le dije a mi hermano que quería subir, así que avisó a su novia y fuimos para allá. La aventura comenzaba.

1ª planta: Un pene gigante me recibe.

Por suerte, o por desgracia, ya no había más vestidos monos. Lo primero que vi fue una polla-consolador de medio metro que indicaba la entrada, y a un señor muy turbio que vigilaba la planta, al que no le gustó ver mi cara occidental y menos la cámara que llevaba colgando. Una colección brutal de porno anime y juguetes de distinta índole llenaban el local. Era el paraíso de cualquier adicto a la pornografía. Hasta podías probar los juguetes, eso me pareció divertido la verdad, no sabía que vibraban tanto algunos. Era como el Santo Grial del porno, lo tenías todo allí: pelis, series, libros, consoladores, muñecas... Todo con ese toque japonés-Kawai-lolita-turbio. Logré sacar fotos sin levantar mucha sospecha. Así que, contento con lo conseguido, subí a la segunda planta.

2ª planta: Empezamos.

Aquí ya puedes encontrar todo lo que necesites para montarte la orgía perfecta. Cientos de dildos, consoladores masculinos o trajes de colegiala, todo adornado con un perturbador toque teen, que realmente vestía casi todo el centro comercial. El ideal de belleza japonés es el rollo lolita, entonces lo que hacen en el porno es llevarlo a los extremos. A veces rozando lo ilegal, o directamente ilegal.

3ª planta: Problemas con las fotos.

Desde la primera planta no parecía hacerles mucha gracia a los dependientes. El señor que vigilaba subió hasta la tercera para avisar de que estaba sacando fotos a las cosas. En ese momento, vino el dependiente y la cara con la que me miró fue de "no se sacan más fotos y punto". La cosa ya se ponía seria y los dependientes de la tienda estaban al tanto de mí. Los consoladores ya empiezan a adoptar formas no fálicas y el porno empieza a ser casi el 90% estrictamente manga (y sí, esto lo complica más que suavizarlo). Era tan bizarro que escapaba de cualquier lógica occidental o de cualquier percepción de sexo kinki europeo. De verdad, imaginaos algo realmente obsceno... ¿Ya os lo habéis imaginado? Bien, pues aquí hay de eso pero con pulpos de por medio.

4ª y 5ª planta: Gente viendo porno.

Ya nada tenía sentido: culos portátiles, consoladores imposibles, vídeos de sexo entre criaturas raras... Por no hablar de que cada vez que subías una planta, la edad de las actrices iba bajando drásticamente. Ya me empezaba a dar un poco más de palo caminar por esos pasillos tan turbios. Hasta que vi algo que me alegró el día: cuatro japoneses tan panchos viendo un vídeo porno en una televisión colgada en el techo mientras hablaban entre ellos. Parecían estar en su salsa.

6ª planta: Problemas.

En Japón la gente es muy respetuosa con este tipo de cosas y si les dicen que no hagan fotos nadie lo hace, así que creo que estaban flipando conmigo, pero cada vez que daba un paso encontraba mil cosas flipantes que fotografiar. Saqué un par de fotos a unos DVDs bastante locos de dos niñas casi desnudas. En ese momento, llega un dependiente y me agarra del brazo mientras me empieza a gritar lo que luego comprendería que es: "O borras eso o estás en un problema". Entonces, le digo a mi hermano:

- Buah, ¿qué hago?

- Creo que dice que las borres, hazle caso y bórralas.

- Pero... no las quiero borrar, ¿en serio tengo que hacerlo?

(Mirando a mi hermano mientras intento hablar bajo para que el dependiente no me escuche, luego caigo en la cuenta de que el tío es japonés y además habla japonés).

- Que sí, que las borres. (Mi hermano no quería problemas en ese momento, y estaba un poco enfadado conmigo).

Tras analizar la situación, me doy cuenta de que había sacado dos fotos iguales, así que borre una en su cara y me quedé con la otra.

7ª Planta: Prohibido chicas.

Jihyun, la novia de mi hermano no pudo pasar al ver indignada el cartel de "chicas no", lo cierto es que los extranjeros tampoco, pero curiosamente logramos entrar. Esto era serio de verdad. Muchas modelos no cumplían la mayoría de edad. Las muñecas consolador que vi en una cristalera casi me dejan loco. En serio, ¿quién compra esto? Las cosas aquí eran directamente ilegales.

Los japoneses han estado siempre reprimidos por su estricto modelo social. Esto es debido al Tatemae y la necesidad de mostrar siempre una cara de cordialidad y armonía. ¿Qué pasa si siempre nos comportamos de una forma tan rígida y forzada? Que se busca una vía de escape y en muchas ocasiones es la pornografía. Japón es de los países con más población adulta virgen del mundo, y esto es debido a la timidez que ellos poseen y que imposibilita en muchas ocasiones mantener contacto físico con una mujer. En cierto modo entiendo que este tipo de comercios existan, pero para comprenderlo es necesario echar un vistazo a quien lo compra. ¿Tendría sentido este centro comercial en España? ¿O en Alemania? Yo creo que no.

Cuando a un niño, a un adulto o a una sociedad se le priva de algo, lo más probable es que desarrolle una especial curiosidad por aquello que se le ha sido vetado. Por eso, creo que la sociedad japonesa es una sociedad de contrastes extremos. Estar en Japón me ha descubierto hasta dónde podemos llegar como ser humano, es decir, hasta dónde pueden alcanzar nuestros gustos o nuestra forma de comportarnos en sociedad. Creo que si cogiéramos sólo lo bueno de ellos, sería un gran avance para nosotros.

31 Aug 15:11

Pontepedriña tendrá en enero un aparcamiento disuasorio y gratuito

by Santiago / La Voz
Las obras van a buen ritmo y tendrán capacidad para doscientos vehículos

31 Aug 13:53

É "masa", que non "fariña"

by Xose Manoel Ramos
Queridos galegos... coma nos vimos dunha cultura onde do gran faise fariña, e logo ca fariña preparanse cousas, e ademáis o único producto mexicano que vemos nas tendas é Maseca, podenos parecer que o millo para tamales, tortillas, atole e demáis ven de fariña ...

Para nada, as tortillas son de masa, pois comezan co gran, logo o cociñan con cal, logo é cando se tritura todo quedando a masa. En ningún momento queda fariña.

Aquí o amigo Yuri (levo querendo poñer un video seu no blog) explicanos todo isto:



Bueno, pois claro, un pensa que nunca vai poder chegar a facer a súa propia masa na casa (se vichedes o video entenderedes porqué). Pero vai o outro día fixen un descubremento: nas tortillerías podes comprar masa xa feita por quilos e logo facer os teus choios na casa.  (Nota importante, non en todos, pero si en case todos).

Así que o outro día voltei por casa co meu kilo de masa (equivalente a uns 50 centimos de €) e comencei.

Antes de nada, se algún día conseguides masa dunha tortillería.



A masa natural é bastante seca e quebradiza. Hai que engadirlle moi, moi, moi pouca auga. E traballar en ela ata que sexa elástica. Nota, contariamente á masa feita con fariña de trigo, non se pega moito, e bastante comoda de traballar.


O problema que ten e que é moi, moi quebradiza. Cando lle tes dada a forma (tortilla ou outra cousa) tes que movela coma se fora de cristal. Se escacha, pois a comenzar de novo.



O que si que xa sabedes case todos é que aquí as tortillas preparanse cunha prensa, e envolta en 2 plasticos, para evitar que se queden pegadas.

Pregunta ¿porque se fan cunha prensa e non cun rodillo coma fan co pan en España? Pois coma xa dixen antes, porque a masa de millo (que entre outras cousas non ten gluten, que ademáis de enfadar ó dono de Mercadona, é moi importante en dar consistencia á masa de trigo) é máis quebradiza. Se lle metes presion nunha superficie pequena (o rodillo apreta so nuns centimetros conforme vai rodando) fastidialo. Por iso, prensa.

Ah, a tradición Mexicana non é usar a prensa: a tradicion é tortear. Tortear é poñerse cas mans e a masa da tortilla a dar palmas mentras xiras a masa e facer o disco. Un arte dificil e complicado (eu só torteo cando vou facer algo gordo como uns sopes).

Quesadillas

O principal obxetivo cando me decidín a comprar a masa foi facer quesadillas. Mentras que co resto das cousas feitas con masa os mexicanos modernos aceptan que estén feitos con cousas xa preparadas (tortillas de bolsa, sopes refrigerados, chalupas conxeladas)... as quesadillas teñen que ser feitas no momento. Porque as quesadillas están boas se o compango quentase mentras fai a tortilla, e sobre todo a tortilla ten que facerse a lumete forte (que cunha tortilla xa a medio cociñar non consegues o resultado). 




Quedaronme bastante asá, pero nenos, o sabor da masa torrada no comal esta a anos luz de calqueira tortilla de bolsa. 

Tlacoyos

¿Que son os Tlacoyos? Eu non lembro ter visto tlacoyos en ningún restuarante mexicano en España. De feito tampouco teño visto tlacoyos en moitos restaurantes aquí.  De feito son un plato casi específico dos tinglados da rúa (e principalmente feitos por mulleres, coño caín nun tema raro: nos puestos de tacos e tortas normalmente son todo homes, pero nos puestos de quesadillas e tlacoyos soen ser mulleres ¿en México só as mulleres poden tocar a masa?). 

O tlacoyo tampouco é complicado:

 Fas unha tortilla
 Meteslle dentro un pouco de frijol esmagado
Pechalo así con forma ovalada
 Falos polos dous lados ...
 Eu cubrinos de salsa de tomate  cru (do verde, o outro lembrade que é jitomate) con chile e cebola. Nota, o tomate crú, é ainda máis ácido e ten un sabor bastante forte (incluso seica é indixesto). Como total é só salsa e non vou comer gran cantidade de ela, pois arrisco. O bó é que o sabor é super refrescante. Moi acido, pero con sabores case cítricos. Moi chistoso.
 Primeiro a salsa
 Logo a cebola
E logo un pouco de queixo rallado (eu usei Queso Cotija). (Unha cousa importante, non usedes de ese queso rallado en sobreciños que venden nos supers, eso nin queixo é é unha graxa vexetal ou unha merda así, en serio: mercade un queso, o que queirades, e rallade nel. Pero bueno, facede o que carallo vos pase pola cabeza) 
31 Aug 13:42

Johnny Mathis – The Singles (2015)

by exy

JohnnyMathisColumbia Records & Legacy Recordings celebrate Mr. Mathis turning 80 years young with the release of Johnny Mathis: The Singles. This landmark collection promises to bring together, for the very first time in one set, every Johnny Mathis recording first issued on 45 RPM, as well as the tracks released exclusively on compilation LPs such as 1958’s Johnny’s Greatest Hits (considered the first “greatest hits” collection ever issued), 1959’s More Johnny’s Greatest Hits and 1981’s The First 25 Years–The Silver Anniversary Album. A full 31 of the 87 tracks on Johnny Mathis: The Singles are being released on CD for the very first time. This anthology contains every non-LP single side released for Columbia between 1956 and 1981…

320 kbps | 611 MB  UL | HF ** FLAC

…including seminal early hits like “Chances Are,” “Wonderful! Wonderful!” and “It’s Not for Me to Say” and later rarities like Jimmy Webb’s “Evie” and Burt Bacharach and Hal David’s “Ten Times Forever More” and their Promises, Promises tune ‘Whoever You Are, I Love You.” (The box does not contain single versions of tracks originally released on albums.) In addition, six bonus tracks are peppered throughout the set.

“When over the course of a career you record as many songs as I have recorded, you tend to forget a few,” Johnny states in the press release. “Revisiting this music was a complete surprise. I was thrilled beyond belief that some of the songs that I recorded specifically for single records, some of which had simply disappeared once they had been released, are now going to be heard again. Listening to this collection, not only was I amazed at how great it sounds, but I was being reminded of some songs I had totally forgotten. It is my greatest hope that my fans will share my enthusiasm.”

The Singles will prove to be a timely reminder of Mathis’ legendary accomplishments and enduring career.  Between 1957 and 1963, he notched 18 Top 40 hits; no fewer than 43 of his singles reached the Billboard Hot 100 through 1981.  Between 1957 and 1978, he also scored 19 Top 40 albums. Johnny has earned 10 gold, four platinum and two multi-platinum awards from the Recording Industry Association of America, and at the most recent Grammy Awards, received his latest nomination.

CD 1

  1. When Sunny Gets Blue
  2. Wonderful! Wonderful! (#14)
  3. It’s Not for Me to Say (#5)
  4. Warm and Tender
  5. Chances Are (#1)
  6. The Twelfth of Never (#9)
  7. Wild Is the Wind (#22)
  8. No Love (But Your Love) (#21)
  9. When I Am with You
  10. Come to Me
  11. All the Time
  12. Teacher, Teacher (#21)
  13. Let It Rain
  14. A Certain Smile (#14)
  15. Call Me
  16. Stairway to the Sea
  17. You Are Beautiful
  18. Let’s Love
  19. Someone (#35)
  20. Very Much in Love
  21. I Look at You (Bonus Track)
  22. The Flame of Love (Bonus Track)

CD 2

  1. Small World (#20)
  2. You Are Everything to Me
  3. The Story of Our Love
  4. The Best of Everything (#62)
  5. Cherie
  6. Starbright
  7. All Is Well
  8. Hey Love
  9. My Love for You (#47)
  10. Oh That Feeling
  11. How to Handle A Woman
  12. While You’re Young
  13. Jenny
  14. You Set My Heart to Music
  15. Should I Wait
  16. Laurie, My Love
  17. Wasn’t the Summer Short?
  18. There You Are
  19. Christmas Eve
  20. My Kind of Christmas
  21. Sweet Thursday
  22. One Look
  23. Unaccustomed As I Am
  24. Marianna
  25. I’ll Never Be Lonely Again

CD 3

  1. That’s The Way It Is
  2. Gina (#6)
  3. I Love Her That’s Why
  4. What Will My Mary Say (#9)
  5. Quiet Girl
  6. Every Step of the Way
  7. Sooner or Later
  8. All The Sad Young Men
  9. I’ll Search My Heart
  10. Don’t Talk to Me
  11. Long Winter Nights
  12. Among the First to Know
  13. Night Dreams
  14. Whoever You Are, I Love You
  15. For All We Know
  16. The Last Time I Saw Her
  17. Wherefore and Why
  18. Darling Lili
  19. Sign of the Dove
  20. Christmas Is…
  21. I Was There

CD 4

  1. Ten Times Forever More
  2. Evie
  3. Think About Things
  4. If We Only Have Love
  5. This Way Mary
  6. Sometimes
  7. I
  8. Take Good Care of Her
  9. Walking Tall
  10. Turn The Lights Down
  11. The Very First Christmas Day
  12. Christmas in the City of the Angels
  13. The Lord’s Prayer
  14. When a Child Is Born
  15. Nothing Between Us But Love
  16. It Doesn’t Have to Hurt Every Time (Bonus Track)
  17. There! I’ve Said It Again (Bonus Track)
  18. Three Times a Lady (Bonus Track)
  19. The Way You Look Tonight (Bonus Track)
31 Aug 13:42

Vintage Trouble – 1 Hopeful Rd. (2015)

by exy

Vintage TroubleVintage Trouble is like a classic rock band that hasn’t even been around long enough to be canonized — channeling songs and styles of bygone eras, while only existing for a few years themselves.
The Bomb Shelter Sessions dropped in 2011 to Paste’s great surprise and glee, so much so that we invited the band to perform in our Decatur office and 2012 South by Southwest party in Austin. Frontman Ty Taylor struts, gyrates and twirls the mic stand like the Mick Jaggers and Rod Stewarts of the day, while yelping and crooning like Otis Redding and James Brown. And much of The Bomb Shelter Sessions matches that high-octane, fast-paced rock ‘n’ roll.
But as 1 Hopeful Rd. is Vintage Trouble’s first album for Blue Note Records, a noted jazz label,…

320 kbps | 101 MB  UL | HF | MC ** FLAC

…the band’s sophomore LP is notably more contained and reserved. Although the album starts off with the quick tempo, alternating percussion of bass drum-clap of “Run Like The River,” Vintage Trouble already migrates to ballad territory by the subsequent “From My Arms.”

Vintage Trouble doesn’t wear this newfound R&B and soul influence poorly, though. In fact, “Doin’ What You Were Doin’” grooves like Al Green with background doo-wops. Taylor’s falsetto range stars in “Shows What You Know” and the band could convincingly resurrect the blues-infused power ballad with songs like “If You Loved Me.” Although the slower 1 Hopeful Rd. likely won’t affect Vintage Trouble’s exuberant live performances or reputation, they’d do better to return to their high-energy recordings.

31 Aug 13:28

A "Wonderously Wonderful" Film with the "Strangest Cast[...] in History"

by BiggerJ
There exists a film whose trailer tantalizes the brain; a film whose English dub, believed to have been created by the notorious K. Gordon Murray (his previous lies - he is described as a "flim-flammer" who ran a "kiddie circuit"), has eluded even the most fervent afficionados of strange cinema. Thanks to the people of Sweden and a translator known only as Doctor Death (and fixes from uploader Justin Sane - you can see the translation by turning on captions), you can enter the world of The Secret of Magic Island: the live-action children's film starring an all-animal cast.
31 Aug 13:19

We are in the midst of a global cataclysmic Appocalypse.

No, I don't want to install your app. We are in the midst of a global cataclysmic deluge of shitty apps I've dubbed The Great Appocalypse. I'm tired of going to "mobile" versions of websites that constantly nag you to install more apps. Here's an example: Appocalypse The high cost of free apps: Most of the companies asking you to install apps are doing so in addition to offering a mobile-web alternative. Think of the company's business model, and you'll realize why it's a shitty idea for most consumers: if companies didn't have a financial incentive to develop these apps, they wouldn't do it. Apps cost upwards of tens of millions of dollars to make and maintain...Continue reading...
31 Aug 13:13

How To Make Small Talk (For People Who Hate Small Talk)

by Dr. NerdLove

Small talk. Just the words fill people with existential dread. It conjures up images of being stuck at a party or networking event and getting caught in the awkward conversation loop where nobody can think of anything to say. It’s the worst part of any first date. It is 100% pure undiluted cringe in social form.

"Sooo..."

“Sooo…”

 

But for as much as we dread small talk and wish we could just skip it entirely, it’s actually a necessary part of socializing. Small talk isn’t space filler, it’s social bonding; it’s the building of relationships between people that allows us to actually bridge the gap between the social space and exchanging supposedly “meaningful” talk. By making small talk, we set ourselves up to be able to ask the “big” questions… but that doesn’t mean that small talk is useless otherwise. In fact, making more small talk actually makes people – even introverts – happier. Knowing how to make small talk helps break us out of a bubble of isolation and makes us feel more connected to the people around us. It’s simply a matter of knowing how.

To Make Better Small Talk, Connect Rather Than Talk

The hardest part of making small talk with someone is just starting. It’s that awkward and uncomfortable moment at a party when you’re standing by the wall, playing with your phone in hopes that people won’t think you’re desperately wishing that someone would come talk to you.

"Someone notice me. For the LOVE OF GOD MONTRESSOR, someone come talk to me!"

“Don’t look desperate, don’t look desperate, that’s right, you’re getting an important text, you’re not dying inside at all…”

Think of how relieved and grateful you feel when someone does come up and introduces themselves. It feels great, doesn’t it? You can be that somebody who makes the other person feel relieved.

Getting nervous already? Don’t be.

See, the part that tends to freak people out about starting a conversation with a stranger is the feeling that we need a reason to get the conversation going. You really don’t; the only reason you need is that you just want to meet somebody. Think of a conversation as a wagon in front of a hump in the road at the top of a hill. You want the wagon to get to the bottom of the hill. Once you get the wagon over that hump, gravity kicks in and takes care of the rest. So your goal is to get the conversation over that initial hump in order to get things rolling. The trick is just making that push. So how do you do that?

Start with an opening statement – something that helps establish a connection and creates a commonality between the two of you. You make an observation or comment based on your shared surroundings. “This is a great party”, “Did you see that guy on the dance floor?”, “The Stephen Amell/Stardust match up at Summer Slam was amazing”, “That last speaker was weird/boring/funny,” etc. In a cold approach situation, this is often called an observational or situational opening. What you’re doing is two-fold. First: you’re establishing a small similarity or shared experience – a little moment that says “we’re both of the same tribe”, as it were. It’s a quick and instant commonality, something to bridge the social gap. It also serves as the pretext for the conversation. Everybody recognizes this to one degree or another, which is why I always say: the opening doesn’t matter. It’s just the conversational on-ramp; we understand that it’s just how we get the conversation started.

But but now that you’ve had your opener, it’s time to bridge the gap from an opening to an actual conversation by opening up just a little and connecting yourself to the opener. Let’s say that you used Stephen Amell’s performance during Summer Slam as your opening. To bridge the gap, you might say something along the lines of “I was never really much of a wrestling fan, but the idea of The Arrow doing pro-wrestling was kind of hilarious and now I’m kind of digging it.” By sharing a little bit about yourself, you’re encouraging the exchange of information in a way that invites reciprocity – you’ve shared something about yourself, now it’s their turn to share something about themselves. By sharing part of yourself – even something relatively minor – it allows other people to feel comfortable sharing part of themselves as well. Opening up like this also provides an immediate conversational topic – this shared moment and how you both relate to it.

Amell dropping the hammer on Stardust and King Barret is always on topic.

Amell dropping the hammer on Stardust and King Barret is always on topic.

So now that you’ve shared a little of yourself, what do you do? Well, you don’t want to just sit there and ramble – that’s a lecture, not a conversation. You want to draw them into the conversation… so you toss them the conversational ball by asking a question that ties into your opener. What did they think of the match, what was their favorite part of Summer Slam, what did they think of Jon Stewart beating John Cena with a chair… the point is to get the other person engaged in the conversation and sharing their thoughts or opinions.

It doesn’t hook? Try a different observation.

Once you’ve gotten the conversation over that initial hump, it all gets much easier. That being said, there are still some pitfalls you want to avoid.

Take the Lead

There’s nothing more awkward when you’re making small talk than when both parties are sitting there and you realize that this conversation is speeding into a brick wall. You know that moment: you realize even as the words leave your mouth that not only do they not care about the topic, but you don’t want to talk about it either; you’re just throwing words out like a conversational shot gun because the other option is awkward silence. Except now it’s even more awkward. Nobody is quite willing to take ownership of the conversation and you’re both relying on the other to make the next move to keep things going. Before you know it, the conversation has fucked off for parts unknown and you’re both now left wondering if it’s possible to cringe so hard that you actually fold in on yourself and disappear.

"Well... so I guess that's over, then?"

“Well… so I’ll just go away forever and never talk to anyone again?”

You can’t rely on other people to do be your conversational director because often they’re waiting for you to do the exact same thing. If nobody is in charge of the conversation then you’re going to have to step up and start directing the flow.  One of the reasons why small talk quickly becomes a trip down a one-way, dead-end street is because both parties run down one subject without stopping, even when you both know it’s boring you both to tears. To save the conversation, you have to start cutting threads and changing the subject. It’s actually very simple; when you feel a lull or dead end coming, you use a conversational transition phrase. “Hey, let me ask you something…” “You know, that reminds me,” “Interesting. Hey, I’ve been wondering…” “Check this out…”

Don’t worry about making the transition relevant to whatever you were just talking about – you’re changing the subject to something else entirely, it doesn’t have to be connected. Think of the conversations you have with your friends; you jump the rails all the time, often without even pausing to make a transition. In fact, you can even leap back and forth between threads – talking about one topic, changing to another, then coming back to a previous one. Most small talk isn’t as linear as we think it is; it’s only when we start overthinking things that we get stuck on conversations to nowhere.  Remember: small talk is meant to be engaging, not tedious.

Ask Open-Ended Questions

One mistake that we make when making small talk is that we ask the wrong questions. Some questions open up any number of possible topics while others shut the conversation down like cops raiding a teenager’s house party.

Without even the benefit of a cool booking photo for your Facebook profile later.

Without even the benefit of a cool booking photo for your Facebook profile later.

The difference is simple: the wrong questions encourage binary answers. If any question you ask can be answered in one or two words, then you’re asking the wrong question. For example, let’s say you’re meeting somebody and you’ve ended up talking about work. Surprise, surprise, you find out that they’re a rodeo clown. You might be tempted to ask “How long have you worked as a rodeo clown?” This is the wrong question; it’s a conversational dead end because it’s a two or three word answer: not long, a couple years, six months…. followed by crickets as you both stare at each other awkwardly. You need to ask questions that encourage longer, more involved answers – so instead of “how long have you been working there?” ask “How did you get started?”

Almost every question that brings a one or two word answer can be rephrased in such a way that makes it more open-ended. Instead of asking someone how they like their job or their major, ask them “what made you decide you wanted to do that” or “what’s the best part of doing X?” Instead of how long they’ve lived in town, ask what it’s been like living there or what brought them there.

You want to be asking questions that leave openings for clarification or follow up questions. They’re majoring in glass-blowing, so what made them decide to go into it? Do they see themselves pursuing more of an artistic side of things, or are there practical applications? Do they end up with their friends asking them to make custom bongs? If they’re new in town, ask how it’s been adjusting to their new place. Have they been getting to know the area? Have they discovered any new favorite spots? How does it compare to where they used to live?

Some other open-ended question prompts:

  • Tell me about…
  • How do you…
  • What inspired you to…
  • What’s $SUBJECT like?
  • Why…
  • What’s the best part of…
  • Have you… /Did you…

Avoid Going Into Interviewer Mode By Varying Questions With Statements

Expressing interest in others is a key part of making small talk and getting people to like you. At the same time however, if you just barrage people with questions, it starts to feel less like a conversation and more like they’re being grilled. Plus, if someone feels like they’re doing all of the talking, they begin to feel awkward for dominating the conversation.

OK, some people don't notice...

And then there’re the ones who just won’t. Shut. Up

So to avoid coming off like Larry King (or like they’re having to account for their whereabouts on the night of the 24th), you want to mix in some statements along with your questions. By varying up questions with statements, you keep the other person from feeling like they’re doing all of the talking, which helps them feel more comfortable. The trick is, as with asking questions, you have to make sure that you’re making statements that encourage a response instead of putting up roadblocks.

One way of making a comment instead of asking a question is to make a joke or humorous observation about what they’ve just said. A pop-culture reference, a dry observation, making an absurd exaggeration or even a gentle tease can all help break up the string of questions while still moving the conversation forward. You just have to be careful – if you’re not incredibly socially well-calibrated, then you want to avoid anything even vaguely edgy. The last thing you want to do is to end up offending the person you’re trying to make small talk with.

Making a comment or statement can also be a way of pulling a conversational thread away from a dead end. If you’ve asked a question that’s led to a conversational blockade, then sharing a little more about how you feel about the topic can help move things back on track. So if you ask if they watch Arrow and they respond with a blank stare or a “no, I don’t,” you might say something along the lines of “I wasn’t really a fan of superhero shows, but I liked the premise enough to give it a shot; every episode I’d think it was cheesy, but I kept coming back.” You can then either wait for them to respond or add in a question: “Do you watch any shows that just hooked you despite yourself?”

You also want to apply the basics of active listening; take what they’ve said and rephrase it in your own words while finding a way to relate to it. This not only breaks up the flow of questions, but it also demonstrates that you’re paying careful attention instead of just waiting for your turn to talk. It’s incredibly gratifying when someone we’re talking to shows that they care about what we think. Active listening during small talk is a way to build those social bonds even quicker.

When You Can’t Think Of Any Questions, Pay Attention

Everyone dreads that moment when the conversation runs dry and you can’t think of anything else to say. Sometimes it can be hard to come up with a question to ask and you’re left sitting there awkwardly shuffling your feet and feeling the tension settle in. However, a little situational awareness can pull you out of any conversational dead zones.

To start with, look around; there’s almost assuredly something around that can spark a conversation. You may ask a question about a photo, poster or random souvenir they have (“So what’s the story here?”). You may ask a question about someone nearby (“Woah, what do you think he was thinking when he decided that shirt was a good idea?”). You can suss out relationships or circumstances on how you both came to be there (“So how do you know the host?” “How’d you find out about this event?”).

Another technique for getting out of a conversational dry spell is to notice something about them, pay them a compliment on it and follow it up with a question. If they have an interesting piece of jewelry, ask where they got it or if there’s a story behind it. If they organized the event you’re attending, pay a compliment about the set up or the decorations and then ask about some specific aspect about them. Where’d they get the food, how did they decide on the music or the speaker?

You can also bring up something that they said to someone else, or that someone else said. They may have mentioned playing a sport earlier and you happened to overhear; what got them into it? Are they a fan of $LOCAL_TEAM? What do they think of the season?

Another quick way to keep the conversation moving is to ask for advice on an issue – something that you know they have an interest in. By doing so, you’re giving the other person a chance to brag a little by demonstrating their knowledge and skill. This not only lets them go on about a topic they already enjoy, but it strokes their ego a little. It’s a great way to quickly build rapport with someone while you’re making small talk.

Of course, sometimes conversations reach a natural lull and there’s nothing to be done about it. But rather than sit in awkward silence, use this as a natural opportunity to disengage. One of the simplest ways of stepping away – especially at a party or networking event – is to go refill your drink. Offer to get them one too; just because the conversation is over, it doesn’t mean you might not want to reengage them a little later on… and at that point you’ll feel much more at ease with them.

Small talk can be intimidating at first. But with a little practice and thought, you’ll find that you’ll be able to talk with anyone and put those anxieties behind you.

How to Make Small Talk (For People Who Hate Small Talk)

The post How To Make Small Talk (For People Who Hate Small Talk) appeared first on Paging Dr. NerdLove.

30 Aug 14:47

How the ballpoint pen killed cursive

by Elementary Penguin
30 Aug 14:14

Entrene su cuerpo para el placer anal

by Amarna Miller

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Parece el título de una serie de DVD educativos, ¿verdad? «Sphincter training, ahora con el doble de capacidad rectal garantizada». Meta un puño por su recto, hurgue dentro de lo más profundo de sus entrañas. ¡Descubra cuántos dildos caben en su ano!

Los lectores y lectoras que busquen respuesta a todas estas preguntas estarán decepcionados porque hoy mi labor es enseñarles, simplemente, cómo dilatar apropiadamente sus esfínteres. Esos delicados anillos que se encargan de mantener ciertos desechos del aparato digestivo dentro de su cuerpo pero que estimulados adecuadamente pueden llevarle a tocar con las puntas de los dedos el más vibrante de los orgasmos.

La gran pregunta ha llegado. ¿Cómo practicar sexo anal sin morir en el intento? Viendo el fervor y entusiasmo popular que existe por dominar los intríngulis de esta práctica, aquí tenéis mi guía básica de ejercicios para dilatar el ano:

Paso 1: Ponte cachonda. Muy cachonda. Yo uso mi querido Hitachi Magic Wand (ese vibrador enorme con forma de micrófono que hace más ruido que un Boeing 747 despegando) para estimular mi clítoris hasta que estoy que me subo por las paredes. Importante: ¡no te corras! Quieres estar cachonda para que te entren ganas de penetrar ansiosamente y con fruición todos tus agujeros.

Paso 2: Usa lubricante. Mucho, tanto como necesites. 

Yo utilizo Backslide, de ID Lubricantes, pero puedes lubricar con lo que te apetezca (¿has visto El último tango en París?). La idea es que no haya ninguna fricción innecesaria y dolorosa.

Paso 3: Hazte con un par de buenos plugs anales. Yo uso el small size y el medium size de la marca The Cork, comercializados por el sex shop Malicieux. ¡Y estoy supercontenta! Os cuento las características que a mi parecer debe tener un buen dildo anal, para que no os den gato por liebre y os acabéis sacando los intestinos:

—Material suave y ligeramente flexible. Estos que uso son de silicona, lo que permite que sean fáciles de lavar. ¡Y no retienen olores! (No, no queremos dildos que huelan a culo).

—Forma de cono, que aumenta de tamaño suavemente, in crescendo. Muchos plugs tienen aspecto de bola o cono ancho y suelen ser más complicados de introducir. 

—Base en forma de «tira», no de «círculo». Intentaré explicar esto: por algún motivo que desconozco todos los fabricantes de plugs anales se han puesto de acuerdo para fabricar dildos con base de forma circular. Para el coño no hay ningún problema, porque no tienes pensado ir a la compra con un consolador entre las piernas (¿o sí?), pero ¿y si quiero llevar puesto mi plug mientras hago cosas? Algo muy recomedable para que tus músculos se relajen y se acostumbren a esta sensación. En ese caso, todos los plugs anales que acaban en bolitas, brillantes, pedrería, círculos, engarces, cadenas, colas de caballo, látigos de siete puntas y demás mamarrachadas resultan tan cómodos como llevar un palo de escoba metido por el culo. No te puedes sentar, te rozan las cachas mientras caminas. Para entendernos: lo notas constantemente, como cuando te pones mal un tampón.

Y este es el motivo principal por el que estos dos que os recomiendo me en-can-tan. La base tiene forma de tira, se acomoda en la raja de tus nalgas sin ningún problema. Y así los puedo mantener dentro de mi cuerpo casi olvidándome de que los llevo. Aprovecho este espacio para hacer un llamamiento a todas las mujeres y hombres del mundo para que uséis plugs anales mientras realizáis vuestras rutinas diarias: id a la universidad, salid a hacer la compra, tumbaos a leer o pasad la fregona mientras vuestro ano se dilata. 

¿Y por qué uso dos dildos, y no solo uno? Para poder ir expandiendo las fronteras de mis esfínteres despacio, sin brusquedades.

Primero te introduces el más pequeño, que suele resbalar sin problemas hasta el final. Después de un rato con él puesto (¿horas? ¿minutos? Depende del cuerpo y la capacidad de cada uno) y cuando te sientas cómoda, ve a por el mediano. A veces cuesta, así que hay que ir con cuidado y usar buenas cantidades de lubricante.

No está mal marcarte tiempos de «entrenamiento» cada día en caso de que tus esfínteres sean estrechos y quejicas, como los míos. Pongamos que hablo de Historia de O.

Empieza llevando el dildo una hora al día y ve aumentando los periodos hasta que veas que el terreno empieza a ensancharse hasta el punto que tú quieras. Sé paciente y no intentes meter más de lo que puede entrar, te harás daño; la sensación de meterte cosas por el culo es muy diferente a cualquier otra, no tiene nada que ver con el sexo vaginal, así que date tiempo para acostumbrarte a la sensación hasta que consigas encontrarla placentera.

Recuerda que tu ano cuenta con dos esfínteres: el exterior se relaja a voluntad, pero el interior se contrae de forma automática. Así que aunque mentalmente estés relajada, puede que no consigas que entre nada. Tómatelo con calma. A veces ayuda «hacer presión» hacia fuera, como si fueses a dejar un pino plantado sobre el consolador. 

Y ya que estoy hablando de caca, hay que hacer una mención especial al uso inherente que la naturaleza dio a la zona donde la espalda pierde su casto nombre. O dicho de otra manera: quien hurga en la olla encuentra lentejas. Jugar con culos a veces implica tropezar con mierda. Don’t panic. Puedes utilizar antes una lavativa, o simplemente limpiarte bien y seguir. Y si la cosa se escapa a tu control, aparca los dildos y déjalo para mañana.

Tranquilos, aquí acaban mis comentarios escatológicos.

Damas y caballeros, disfruten de sus anos.

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Fotografía: Amarna Miller

La entrada Entrene su cuerpo para el placer anal aparece primero en Jot Down Cultural Magazine.

29 Aug 23:50

''Let's all remember this moment!''

by Fizz
'Moment' Is Having a Moment [New York Times]
"What, exactly, is a cultural moment? How long does it last? Who participates in it? Who on earth gets to decide? Can you marshal literally anything that has happened in the last 10 years, or 10 months? What are the parameters? Is there a minimum Q rating? Who has to experience a thing, be aware of it, find satisfaction (or prestige) in discussing it? And how do we distinguish kairos from chronos — a moment from an ordinary shred of time? How do we distinguish a meaningful, fateful, crucial moment from all the other moments that fall all over the place like bread crumbs out of an overturned toaster?"
29 Aug 21:34

Je suis Charlie?

by the man of twists and turns
Charlie Hebdo editor says the paper is done with prophet Muhammad cartoons - Laurent Sourisseau, "Riss" ""We have drawn Muhammad to defend the principle that one can draw whatever they want. It is a bit strange though: we are expected to exercise a freedom of expression that no one dares to," "

Are They Charlie?
But as time went on, visceral reactions gave way to debate. It became acceptable to question the Charlie movement in polite society. Why did the killings unleash unprecedented emotion in a country that is no stranger to terror? What did the magazine stand for? What did proclaiming "Je suis Charlie" or "Je ne suis pas Charlie" mean? The books under review approach those questions from a wide range of perspectives.
Six months on, we are not all Charlie

Salman Rushdie: "We are living in the darkest time I have ever known."

In the Wilderness About Charlie Hebdo

Free Speech and "Those in Power"
The right to criticize religious tenets held by a minority has again been aggressively challenged in public debate, following the attack on "Charlie Hebdo" in Paris. Jens-Martin Eriksen and Frederik Stjernfelt take issue with the argument that free speech is meant to be used against "those in power", not against minorities.
Charlie Hebdo's Multi-Million-Dollar Pile of Tragedy Money
In the space of a few months, a publication with a storied past but uncertain future, beset by dwindling revenues and readership, casting around for financial support, has been transformed into a cash cow. People who had scarcely heard of the paper now flaunt the ubiquitous "Je suis Charlie" badge. The post-massacre edition, No. 1178, sold some eight million copies, an increase of more than 13,000 percent over previous levels. Subscriptions have soared to more than 200,000 from about 10,000. Donations have multiplied, from Google, the French government, and sympathizers across the world. One Web site garnered close to $2 million through the contributions of 24,500 individuals. As a result, Charlie Hebdo, irreverent mocker of all forms of power, reportedly finds itself sitting on more than $33 million in cash, a once unthinkable sum. (The owners have put the figure lower, at roughly $18 million, from sales and donations.)
Emmanuel Todd: the French thinker who won't toe the Charlie Hebdo line

Qu'est-il arrivé à Emmanuel Todd?
Les thèses avancées par Emmanuel Todd dans son livre Qui est Charlie? ont provoqué un tollé. Pourtant, elles ne sont pas toutes dénuées de vérité. Décryptage.
Art Spiegelman, Notes from a First Amendment Absolutist, via Drawing the Undrawable
29 Aug 15:25

Things My Dick Does

by item
29 Aug 14:50

DC Comics' 1982 style guide is a perfect reminder of what's great about superheroes

by Alex Abad-Santos

With Batman, Superman, and even Wonder Woman currently receiving the dark and grim treatment on film courtesy of Christopher Nolan and Zack Snyder, it's worth remembering that superheroes, DC's in particular, weren't always so gloom and doom. They were bright, happy, hopeful. There was a time when something being fun didn't make it uncool.

Case in point: the 1982 DC Comics style guide. Featuring the art of José Luis García-López, the style guide was a blueprint or legend for artists, as well as marketing and licensing teams, to get characters' looks and colors right:

(José Luis García-López Fans/Facebook)

But the guide also showcases García-López's talent as an artist. There's a crispness and breeziness to his illustrations. And even in triptychs like this one of Wonder Woman, he brings personality to each character:

(José Luis García-López Fans/Facebook)

Flipping through García-López's illustrations is nostalgia at its finest, like looking at these superheroes in their prime. It'll bring back memories of the first time you were introduced to Superman, the first adventure you went on with Batman, and the villains you took down with Wonder Woman. It's also a look at how different — for better or worse — the characters we know from current blockbusters have come from their shiny, happy origins.