
O castro de San Cibrao de Las volve dar unha nova sorpresa aos arqueólogos. Ao pe dunha das vivendas que se estaban escavando nesta...
Por Redacción

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En xullo de 1936, un numeroso grupo de traballadores das minas de San Fins, en Lousame, foron protagonistas da resistencia ao golpe militar fascista...
Por Redacción
Here’s a quick quiz: If you were asked to think of a friend of the opposite sex, would you picture a bud that you actually hang out with regularly, or the hottest person you’re friendly with? If you’re a dude, according to a new study, you’re more likely to go...More »

El cuervo, 1963. Imagen: Alta Vista Productions.
Como mujer y creyente, estoy preocupada por la decisión del Vaticano acerca de la incineración de nuestros seres queridos. El Santo Oficio ha aprovechado unas fechas muy sensibles, las vísperas de Todos los Santos y Todos los Difuntos, para mandar esta Instrucción a las familias católicas. Desde Roma esperan que no caiga en saco roto, como otras tantas recomendaciones que los fieles no solo no observamos, sino que encontramos un perverso placer en contravenir y ridiculizar. Por ejemplo, esa triste reacción de la sociedad española cada vez que alguno de los delicados representantes de la Conferencia Episcopal expresa sus inspiradas ocurrencias, como lo haría cualquier tuitero famoso.
Pero también me considero un poco progresista, y aunque esto por desgracia me ha llevado a tener más de un conflicto con mi director espiritual, me niego a pensar que esta decisión haya sido motivada por asuntos crematísticos. Digo no a que la Iglesia se haya visto forzada a decirnos a los católicos que volvamos al entierro tradicional porque no genera el mismo volumen de ingresos que antes. Que los cementerios de mascotas son respetables y la Iglesia bendice a las bestias y esta lucrativa demostración de cariño, pero no es igual. Con prácticas como estas se empieza a perder la perspectiva, y la sociedad inicia una peligrosa deriva hacia el panteísmo y conceptos muy cercanos al sacrilegio. Estoy segura de que el Santo Padre ha aprobado la nueva Instrucción ofendido por la experiencia. En sus viajes por países raros, habrá tenido que ver esos columbarios blasfemos contra la teología y el libre comercio, instalaciones que parecen vulgares taquillas de gimnasio unisex. Eso por no hablar de algunos objetos que hemos contemplado en domicilios particulares de gente muy librepensadora, tales como recipientes no homologados para las cenizas, relicarios paganos y altares de cine para los fallecidos.
Para homenajear a los difuntos, he confeccionado una lista de recomendaciones culturales que creo pueden combinar perfectamente el respeto por las tradiciones, y también, por qué no, seguir siendo moderna (y femenina, me apunta el padre confesor).
Los muertos no se tocan, nene
El día de las ánimas ha inspirado obras muy valiosas para la literatura española, e incluso hay artistas que pasaron sus días como verdaderas almas en pena. El Romanticismo nos dejó varios ejemplos de alguno de estos penurias. Gustavo Adolfo Bécquer debe su obra a una vida desdichada, llena de reveses económicos, hambre, desengaños amorosos y enfermedad, en paralelo a la de su hermano, el pintor e ilustrador Valeriano Domínguez Bécquer. Los dos murieron el mismo año, con meses de diferencia, a causa de la tuberculosis. Las Rimas y Leyendas son un monumento del sevillano al folclore nacional sobre lo lúgubre y la dualidad amor- muerte. Acerca de las tiras cómicas Los Borbones en pelota, atribuidas a los Bécquer, no me voy a pronunciar en este artículo.
Carolina Coronado dejó una obra muy extensa en poesía, teatro, novela y artículos periodísticos. Fue una figura importante de la literatura y la vida social del siglo XIX, pero por su sexo nunca obtuvo el reconocimiento que merecía. Revolucionaria y abolicionista, podemos achacar estas desviaciones del pensamiento a que desde niña tuvo visiones, sufría de catalepsia y a punto estuvo de ser enterrada viva tras un primer ataque. Este pánico la acompañó siempre y motivó que su familia también fuese objeto de sus cuidados. Su hija mayor falleció muy joven y la madre ordenó embalsar el cuerpo y a continuación guardarlo en el compartimento secreto de un convento. Cuando murió su marido, su cuerpo permaneció conservado en el palacio de Mitra (Lisboa), hasta la muerte de Coronado. Fue entonces cuando los dos fueron enterrados en Badajoz (no sin antes permanecer un mes corpore in sepulto). A falta de una edición completa de sus obras, recomiendo algunas novelas muy piadosas, como La exclaustrada, Vanidad de vanidades y La rueda de la desgracia.
En el siglo XVIII, el coronel y escritor José Cadalso representó como ningún otro autor el ideal romántico a la española. Aparte de sus viajes, batallas y condenas al destierro, que fueron provocadas por la publicación de obras satíricas (sin duda, producto del pecado de vanidad), me interesa para este grupo de desventurados su historia de amor con la actriz María Ignacia Ibáñez. Gaditana, como Cadalso, era una mujer ilustrada (es decir, afrancesada) que actuaba en los teatros de Madrid. Durante 1770, los amantes hicieron promesa de matrimonio, pero el Ejército prohibía las bodas con artistas. Mientras Cadalso intentaba una recomendación de arriba para saltarse la norma, «Filis», como la llamaba en sus versos, murió de fiebres tifoideas. Fue enterrada en una capilla de la iglesia de San Sebastián, consagrada a los cómicos. Aquí empieza la leyenda. Dicen que Cadalso llegó a la iglesia de noche, y procedió a levantar la lápida. El pobre don José abrazó a la novia cadáver, siendo detenido por los militares cuando se la llevaba en brazos por la calle Atocha. Parece que esta historia fue avivada tiempo después por autores como Ramón Gómez de la Serna (por cierto, sobrino de Carolina Coronado), al descubrir la obra de Cadalso Las noches lúgubres (1798), sobre un desgraciado que ha perdido en poco tiempo a varios familiares y está intentando convencer al sepulturero del satánico propósito de exhumar el cadáver de su mujer, llevárselo a casa, suicidarse y prenderle fuego a la casa. De obligada lectura en el día de las ánimas, para escarmiento de pecadores, más incluso que el Don Juan de Zorrilla.
Un poquito más recientes en el tiempo tenemos otras Noches lúgubres. Son las que firmó Alfonso Sastre en 1964, el grupo de relatos de terror del dramaturgo que ha abordado en varias de sus obras los temas sobrenaturales (La taberna fantástica, Necrópolis, Demasiado tarde para Filoctetes…). El género de terror es usado con un claro mensaje político por el señor Sastre, lo cual ha sido motivo de graves discusiones en el club de lectura de la parroquia, incluso con apercibimiento de expulsión, pero yo siempre opino que el valor literario debe ser apreciado por encima de ideas totalitarias y espectacularización populista. De las tres partes de que constan Las noches lúgubres, traigo la primera, subtitulada «Las Ventas del Espíritu Santo». Los suburbios de la ciudad, chatarreros, vagabundos, negocios muy dudosos y tabernas inmundas se mezclan en este cuento sobre vampiras de provincias y vampiros exiliados. Siempre los pobres y sus circunstancias. Es una obra maestra, compañeros y comp… digo, hermanos y hermanas.

Vincent Price, Basil Rathbone, Boris Karloff, y Peter Lorre en La comedia de los terrores, 1963. Imagen: American International Pictures.
La literatura actual tiene también distinguidos ejemplos. Pilar Pedraza continúa su carrera en el campo de lo oscuro y la maravilla, con libros tan fascinantes como Lucifer Circus o los relatos de Arcano 13 (Valdemar 2012 y 2000). En la misma editorial, Emilio Bueso publicó en 2015 una gran colección de cuentos de terror, Ahora intenta dormir, donde la actualidad se muestra desde una terrible perspectiva. Esperando su próxima novela, recomiendo otras incursiones suyas en el género, como la vampírica Diástole (Salto de Página, 2012). En tiempos aberrantes como este, escribir sobre el miedo parece ser la postura más acertada…, eso siempre, claro está, desde una opinión muy atea, liberal y casi diría antiespañola, que yo, por supuesto, no comparto.
Entre los clásicos de la literatura extranjera, no me resisto a incluir algunos relatos fabulosos que considero muy adecuados para leer a los niños y las niñas en estos días. Por ejemplo, Vi, del maestro Nicolai Gógol, historia de brujas, seminaristas y monstruos, pero sobre todo, acerca del miedo (Ed. Nórdica, 2009). La escritora norteamericana Joyce Carol Oates ha dedicado una parte de su prolífica obra al género: he escogido la nouvelle El primer amor, un cuento gótico (Edhasa, 1998), porque fue el primer libro que leí de Oates y por su tenebrosa admonición contra los falsos profetas. Para concluir, destacaré las historias de terror adolescente de Mariana Enríquez, en Cosas que perdimos en el fuego (Anagrama, 2016).
Pantalla Infernal
Verán, es que las proyecciones en la parroquia fueron canceladas hace hoy diez años. Mira que lo hice con muy buena intención, para que los ancianitos vieran por fin una película española, pero de las buenas, con reparto de primera categoría y además, sobre asuntos muy graves que competen a la Iglesia, pero a la media hora de haber comenzado Memorias del ángel caído (Fernando Cámara y David Alonso, 1997), el párroco, que estaba aplicando los santos óleos en un domicilio particular, entró precipitadamente en el club de cine y ordenó detener la proyección (no es por malmeter, pero estoy segura de que el sacristán, que siempre peca de envidia, fue quien se lo chivó por SMS), alegando no sé qué de atentados contra la salud pública y acusándome de querer matar a los abuelos. ¡Si solo estábamos fumando!
Total, que esta es una breve lista de películas para Todos los Santos. Pero eso sí, solo para mayores con reparos (la tercera), o algunas, aviso, gravemente peligrosas (la cuarta):
1) La muerte viaja demasiado (Claude Autant-Lara, José María Forqué y Giancarlo Zagni, 1965)
Tres episodios a cargo de tres directores europeos, en una muy singular comedia negra. «El ciempiés», «La corneja» y «Miss Wilma» son historias ejemplarizantes sobre la irrupción de la muerte en la vida cotidiana, sobre todo la de Forqué, ambientada en un carromato de circo, con Enma Penella, José Luis López Vázquez, un payaso asesino y la presencia del célebre faquir Daja-Tarto.
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2) La muchacha del sendero (Nicholas Gessner, 1976)
Después de pasar inadvertida mucho tiempo, se ha convertido en un clásico esta película con niña inquietante (Jodie Foster), depredadores de niñas (Martin Sheen) y un oscuro secreto escondido en el sótano de una casa familiar. Inspirada en la novela de Laird Konig, un autor de género poco reconocido.
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3) El carruaje fantasma (Victor Sjöström, 1921)
Si hay alguna película que se puede poner con toda garantía el número uno de cualquier lista sobre el cine y la muerte, es esta. Como un wéstern gótico del norte de Europa, cuenta la terrible historia de un alcohólico maltratador, cuyas fechorías se mezclan con una mujer muy piadosa que intenta salvar sus pecados, y la leyenda de una carreta y su conductor fantasma, que recoge las almas de los muertos. Como curiosidad, la famosa escena del hacha en la puerta de El resplandor, está copiada de esta.
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4) Parents (Bob Balaban, 1989)
Aparentemente se trata de un retrato feliz y optimista, ambientado en los años cincuenta, con el color y el ambiente propios de esa época. El niño protagonista se acaba de mudar a una nueva casa con sus papás (Randy Quaid y Mary Beth Orton), y cada vez le sienta peor el régimen de las comidas. Además, sufre horribles pesadillas en las que ve a sus progenitores entregándose a ritos abominables… Un festín satírico, con caníbales de clase media y experimentos químicos del gobierno.
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5) El hundimiento de la Casa Usher (Jean Epstein, 1928)
La primera adaptación del relato de E. A. Poe (eso sí, muy libremente) para el cine es de una belleza sobrenatural. Guion de Buñuel y Epstein, las imágenes profundizan en la pesadilla y los recursos del surrealismo para contar la historia de una debacle moral y amorosa, con la presencia de las grandes estrellas del cine francés, el matrimonio Margarita y Abel Gance.
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6) En la boca del miedo (John Carpenter, 1994)
Un retrato lúcido de la locura, la creación literaria y el fin de los tiempos. Los fotogramas se retuercen para enseñar al espectador el caos de la mente del protagonista, un trama mitad Stephen King, mitad cosmología de H. P. Lovecraft. La caída en un universo que no distingue realidad de ficción y la consecución del mal en su forma más perversa.
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7) La comedia de los terrores (Jacques Tourner, 1963).
Es tan maravilloso ver a Vincent Price, Peter Lorre, Boris Karloff y Basil Rathbone, que cualquier motivo que les hubiese unido serviría, pero esta película del maestro Tourner es una pirueta de estilo y un absoluto must en la historia del cine. Con guion de Richard Matheson, los que fueron las más grandes leyendas de un estilo encorsetado en la figura del monstruo aquí se entregaban a una parodia cínica y muy atrevida de sus personajes, apareciendo como vulgares seres humanos que tienen que sobrevivir sin poderes de ultratumba.
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Hollywins??
Pues estábamos en el Rodilla chateando sobre el disfraz que iba a llevar la criatura para la fiesta de Jalogüins, ¿sabes? cuando hemos recibido un guasap de la profesora, que ponía una noticia sobre no sé qué de la Iglesia, que había que abrir un enlace que te mandaba a una página… un lío de esos… bueno, que ya en casa lo ha visto tu hermano en la tele y me lo ha explicado. Resulta que el papa ha dicho que no se pueden tener en casa las cenizas y que si las hemos echado al mar, como hicisteis vosotros con la tía vuestra, la que vivía sola, pues eso ya no vale. O sea que no es legal. Ya… No, sí sola, no, yo quería decir que como no se casó al final, ya, pero, oye que sí, que cada una… Que yo lo que quería es a ver qué hacemos ahora. ¿Eh? ¿Oye? No te oigo. Yo lo digo por lo del colegio del niño. ¿Eh? Sí. Verás que te explico. ¿Qué? Ay, no te entiendo, no te oigo. Bueno, mira, que la tumba de tu padre pues podría valer para el mío, sabes, que no habrá problemas para enterrarle allí, ¿no? Que tu hermano dice que no, que ahí puede caber mucha gente. Es que no veas cómo está eso de los entierros, que una tumba cuesta un ojo de la cara… ¿El qué? Ah, ya, ¡el recibo! lo venimos pagando, pero resulta que no tenemos terreno… Pero yo digo de tumba, tumba, porque a mi padre, la verdad, pensábamos en lo de la cremación, ¿no?, que es más rápido y económico y mi madre se podía quedar con los restos en casa. Hay unas urnas preciosas que venden por internet que, bueno, parecen jarrones chinos, una cosa muy bonita. Pero claro, ahora, la pobre está un poco asustada, ¿sabes? a ver si por no enterrarle vamos a tener un problema. ¿Qué? No, bueno, problema… no. Ya, es que no entiendo eso, que no te oigo bien. Es que yo quería decir que mi madre, ya sabes, bueno, tú no, que no vienes nunca, pero, ¿eh? ella va a misa, la pobre, sabes y todo eso. Nosotros no, salvo por lo del niño, pero respetamos. Es que hay que respetar las creencias. Bueno, que lo que quería decir es que yo quería que la tumba esa… pues fuese familiar, porque somos familia, al fin y al cabo. Ya, no. No, eso no sé, pero tu hermano me ha dicho que sí, o sea que sí. ¿Mi padre? ¡Pues claro que no se ha muerto!, qué cosas tienes, yo hablaba, pues en un futuro, por lo que pueda pasar. Ya. No, no, yo no sé nada de eso que dices. ¿Apocalipsis y no sé qué niño muerto? No te entiendo. No, que no oigo. ¿Qué? Ah, el trajecito. Sí, pues la verdad es que, hemos tenido muchas discusiones con el niño, ahí negociando, porque él quería uno de no sé qué, pero, claro, es que no entiende que para la fiesta del colegio no podía ser, porque allí celebran lo de jolygüins y entonces, no veas qué problema, porque claro, los disfraces de santo son muy pocos y para no coincidir, mira…. Como todos iban de san José, pues yo he arreglado el hábito de cartujo con el que hizo tu hermano la comunión, que es mucho más bonito, pero el niño, en fin, pues no le gusta. ¿Qué? ¿Uno de qué? Sí, mi padre se llama Sebastián, como su abuelo. Ah, san Sebastián. Ya. Sí, no. Uy, eso no sé lo que es, aquí es que celebramos los cumpleaños, ¿sabes? Ya, no sé nada de esa historia. Ya, oye, es que no te escucho. ¿Qué? ¡Pero como voy a llevar al niño en calzoncillos y con unas flechas clavadas! ¡Vamos! ¡Ni que fuera el día del Domund!
Y yo que siempre he querido vestirme de santa María Egipciaca…

El péndulo de la muerte, 1961. Imagen: Alta Vista Productions.
La entrada Todos los Santos: trucos para un buen trato aparece primero en Jot Down Cultural Magazine.
Con un número de participantes en constante aumento, el NaNoWriMo se ha convertido en el evento mundial de referencia centrado en la escritura. Escribir una novela -o al menos sus 50.000 primera palabras- en un mes puede ser una idea intimidatoria, pero en CANINO sabemos que no hay nada que temer. Con nuestro decálogo rendirse no es una opción. Traemos consejos para preparar el antes, el durante y el después de esta maratón literaria.
Todo el mundo quiere ser escritor. Bueno, quizás no todo el mundo, pero en los própositos de cada vez más personas está el escribir una novela; sacarse una idea enquistada y tener algo que enseñar con relativo orgullo cuando le pregunten que qué es lo que ha hecho con su vida. Porque un hijo te puede salir rana, el árbol puede pudrirse y todos sabemos que lo del gimnasio no dura: por tanto, la novela es la opción número uno entre todos los pesimistas. “No tengo tiempo”, por otro lado, parecer ser la excusa de cabecera. Entre el curro, el gimnasio al que no vamos (pero sobre el que pensamos a menudo) y ponerse al día con lo que sea que haya sacado Netflix (¿de qué hablamos en Twitter si no?), es complicado encontrar un momento para sentarse a teclear. El NaNoWriMo intenta poner solución a esto.
Nacido en 1999 como un proyecto local para ayudar a todas aquellas personas a las que les falla la constancia, debutaba como evento online un año después. Desde entonces no para de crecer. Su nombre proviene de la composición acróstica de National Novel Writing Month, es decir, Mes Nacional de la Escritura de Novelas. Por lo que el objetivo parece estar bastante claro: escribir al menos 50.000 palabras a lo largo de los treinta días de noviembre.

Con una premisa tan exigente, la organización centra sus consejos en dos ideas fundamentales: “Escribe sin mirar atrás” y “Lo importante es la cantidad y no la calidad”. Pese a todo, muchos participantes no consiguen superar el reto y convertirse en ganadores, y es que el NaNoWriMo requiere tanto compromiso como fortaleza mental. Para ayudarte a llegar al 30 de noviembre y adelantarte un poco cómo va a ser la experiencia, hemos recopilado las recomendaciones más útiles dadas por participantes anteriores.
Treinta días, una novela, diez consejos.
Darse de alta como participante del NaNoWriMo es muy sencillo, sólo hay que entrar en la web oficial y crear una cuenta. Rellenando el perfil se pueden conseguir logros en forma de insignias que serán visibles en la página del autor y funcionarán como una simpática presentación express. Una vez hecho esto, sólo queda crear el perfil de la novela para lo que se necesita conocer el título, el género y la sinopsis de la misma (más adelante se puede añadir un extracto de ejemplo para que quede como muestra en la web). La página también permite subir la portada del, aún ficticio, libro para ayudar a dejar claro el tema y el tono, en este punto en concreto, webs de diseño como Canva pueden ser de gran ayuda para los que no sean muy diestros en el uso del Photoshop.

Todo es cuestión de esperar si la idea de la novela ya está más o menos clara pero, ¿qué pasa cuando no es así? Previendo el NaNoWriMo, son muchos los blogs para escritores que ofrecen premisas e ideas con la intención de inspirar buenas historias. Visual Writing Prompts comparte cada día imágenes que evocan historias, Fuck Yeah Character Development, aglutina consejos para crear personajes tridimensionales y reales que esquiven tropos y clichés y A Writer's Paradise proporciona pequeñas líneas de diálogo que pueden servirnos como base para pensar de una forma más creativa.
Antes de empezar a escribir puede ser buena idea tener claro, no sólo a cuántas palabras al mes aspiramos, sino cuántas vamos a ser capaces -de forma realista- de escribir por día. Tener una meta diaria de 3000 palabras cuando no estamos acostumbrados a escribir puede convertirse en una tortura que, con seguridad, llevará al abandono. Para llegar a la meta de 50.000 palabras mensuales hay que escribir cada día, incluyendo fines de semana, unas 1600. Intentar llegar diariamente a las 2000 es la mejor manera de estar preparado ante imprevistos o de conseguir descansar al menos un día entre semana sin perder de vista el objetivo final.
Llega noviembre y es el momento de sentarse a escribir. Los primeros días pueden ser duros (especialmente por la falta de hábito) pero también son en los que estaremos más animados y tendremos la idea más fresca.

En relación a la trama de la novela NaNoWriMo divide a sus participantes en dos grandes grupos, los “Planners” o planificadores, que son aquellos que tienen todo el argumento estructurado y preparado de antemano y los “Pantsers” un término de creación propia que utilizan para definir a los que se dejan llevar de forma libre por la historia.
Saber en qué grupo encajamos puede servir para ayudarnos a elegir mejor el software de escritura. Scrivener es la opción más recomendada para los planificadores ya que tiene múltiples opciones, como la de disponer de un tablón para recoger notas o fotos inspiradoras o la de crear fichas de personajes, que ayudará a organizarse a los más metódicos. Los Pantser, por su simpleza, disfrutaran con FocusWriter un programa gratuito y muy completo si lo único que se desea es escribir sin parar.
Tanto Scrivener como FocusWriter tienen una opción indispensable para el NaNoWriMo que es la de permitir la escritura sin interrupciones (si miramos el Facebook cada cinco minutos no avanzamos) y la posibilidad de establecer metas diarias. Ambos programas también muestran de forma clara en su interfaz el recuento de las palabras de nuestro documento y esto es útil porque los organizadores del NaNoWriMo aconsejan actualizar nuestro progreso en su web de forma diaria para que así sean más exactas las estadísticas que te proporciona la organización al acabar.
Está muy extendida la imagen del escritor que, sin que nadie lo invite, comienza a hablar de su libro sin que nada lo pueda parar. La imagen está muy extendida porque, chaquetas de tweed aparte, suele ser verdad.
Compartir lo que se está escribiendo con amigos o con otros escritores puede ser una forma perfecta de evaluar las ideas y de conseguir ánimos para continuar. La página de NaNoWriMo permite añadir a otros participantes como amigos para poder seguir su progreso, mientras que el foro te sugiere que te unas a alguna “tribu” con la que tengas intereses comunes.
Tumblr, Twitter y Facebook también aglutinan conversaciones de escritores que, durante noviembre, se unen para apoyarse durante la maratón.
Participar de forma activa en algún grupo es para muchos una de las claves para no abandonar.
El NaNoWriMo va de escribir mucho, no de escribir bien. De sentarse cada día y vomitar, con mas o menos gracia, una cierta cantidad de palabras y en seguir haciéndolo durante un mínimo de treinta días más.
Para llegar a ser un ganador es importante ejercitar el músculo de la escritura automática, aquel que permite ponerse a escribir cada día sin tener demasiado en cuenta qué hemos hecho el día anterior. Para practicar la escritura automática es importante comenzar a desarrollar una rutina: escribir siempre a unas horas determinadas (un rato por las mañanas y otro después del trabajo suele ser lo más común), escribir en el mismo sitio o usar ropa cómoda antes de sentarse a teclear son las recomendaciones más usuales entre los wrimos (nombre que se da a los participantes del NaNoWriMo) habituales.
Disponer de un ambiente agradable y bien iluminado, hacer pausas breves cada dos horas y tener siempre a mano una taza de café son claves para mantener la actividad cerebral y creativa durante más tiempo. Y no debemos olvidarnos de la música.

En Spotify pueden encontrarse muchas listas de reproducción con temas instrumentales ideales para aumentar la concentración, aunque las bandas sonoras de películas o videojuegos suelen ser lo más recomendado en los grupos de escritura. Los que prefieren sonidos de naturaleza o ambientales pueden recurrir a webs como RainyMood, que reproducirá una eterna tormenta a nuestro alrededor, Noisli, que según deseemos relajarnos o inspirarnos nos propondrá diferentes ambientes (aunque tiene un límite temporal) o Soundrown que permite activar diferentes entornos como el océano, una cafetería, una chimenea o un parque.
Cuando el ánimo o la inspiración decaen siempre es buena idea recurrir a la terapia del grupo, esto es, asistir a algunas de las actividades que, a lo largo de todo el mundo, reúnen a los wrimos ya sea para tomarse un café y descansar, asistir a una charla o reunirse para una velada de escritura nocturna non-stop.

En los foros regionales pueden encontrarse calendarios con todas las actividades oficiales, aunque por desgracia, en España, estas suelen estar limitadas a las grandes ciudades. El primer evento del año suele ser un kick-off, patada inicial o evento de apertura, que reúne a los wrimos la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre para charlar y compartir experiencias hasta la medianoche, hora en la que dará comienzo el mes de escritura. Hay programados kick-offs en Madrid (entre otros, nuestros amigos de La Sombra) Barcelona, Alicante y Zaragoza, ciudad que, por cierto, es la que tiene el calendario de eventos más numerosos y variados. A destacar La Peligrosa Noche de la Escritura, una actividad que, emulando las jams de videojuegos, pretende reunir a escritores de cualquier lugar para pasar la noche del 18 al 19 en vela.
Hacia mediados de mes, los pantser y los planners tendrán que enfrentarse a situaciones muy diferentes. Por un lado los planificadores se encontrarán con que es casi imposible documentarse correctamente escribiendo a un ritmo tan alto y, por otro, los más dados a improvisar pueden sentirse bloqueados si han quemado muy rápido la idea principal con la que iniciaron la escritura.
Que nadie entre en pánico porque todo tiene solución.
Para ayudar a los planners hay multitud de webs para escritores que compilan páginas y páginas de información sobre los temas más inauditos: desde los diferentes tipos de dragones que existen, hasta los nombres correctos para las diferentes tiaras, pasando por consejos para escribir de forma realista a un asesino a sueldo dados por un verdadero asesino a sueldo. Author's Problems and Solutions, The Writer's Inspiration, The Writer's Handbook o Reference for Writers pretenden aliviar los dolores de cabeza de muchos escritores meticulosos.

Imagen explicando el simbolismo en los cementerios en una web de documentación para escritores
Si lo que falta son ideas para seguir, y el paseo que recomienda Stephen King en Mientras escribo (2000) ya no es suficiente, siempre es buena opción exponerse a todo tipo de trabajos creativos. Ir a exposiciones y galerías, ver una película en el cine o probar una nueva receta son actividades idóneas para relajarse y enfrentarse de nuevo a la novela bajo otra óptica y, si todo falla, nada como dejar la historia a un lado y relajar la mente con otros argumentos. Estas apps de Literautas ofrecen varios juegos y ejercicios para entrenar la creatividad.
El motivo principal para inscribirse y terminar el NaNoWriMo debe ser siempre la satisfacción personal, el sentimiento de orgullo que queda tras haber logrado un reto que treinta días antes parecía imposible. Pero el dato está ahí. Varios wrimos han conseguido publicar su novela y algunos de ellos lo han hecho con un éxito más que notable.

Fotograma de 'Agua para elefantes', basada en la novela de Sara Gruen
Sara Gruen fue la primera wimo en conseguir un superventas. Su Agua para elefantes (2006) no sólo estuvo más de un año en la lista de más vendidos sino que se adaptó al cine con éxito en el 2011, mismo año en el Erin Morgenstern publicaba El circo de la noche, cuyo germen floreció durante noviembre del 2004. Rainbow Rowell escribió la primera parte de Fangirl (2011) a lo largo del NaNoWriMo de 2010 y describe la experiencia como un "ejercicio de escritura valiente", afirmación con la que está de acuerdo Marissa Meyer, la escritora de young-adult cuya trilogía se escribe durante las maratones de noviembre.
Pero a los casi 400 autores wrimos publicados hay que sumarles los más de 200 que se han decantado por la autopublicación. La propia organización del evento tiene una base de datos en donde se puede conocer quién y cómo ha decidido compartir su trabajo.

Portada de 'Fangirl' la novela "nanowrimista" de Rainbow Rowell
Aunque la mayoría de los libros nanowrimistas están en inglés es posible encontrar libros de wrimos españoles así como conocer a autores ya publicados que disfrutan participando en el evento. Los dos libros de Javier Alemán, Esto no es dramático (2014) y Sanguijuela (2015) nacían durante el atracón de noviembre, lo mismo que sucede con Jacks, Holmes y un par de colts (2016) la novela de Iván C. Marjalizo.
Adela Torres, autora de La Aventura del Abrigo Amarillo: Un pastiche clásico de Sherlock Holmes (2014) ha participado dos veces en el NaNoWriMo y, a pesar de que su novela nació en otras circunstancias, recomienda participar porque lo considera "muy divertido". El autor y youtuber malagueño Nacho Iribarnegaray es otro de los veteranos. Confiesa que lleva participando en el NaNoWriMo desde el 2013 y que ha aprendido mucho de la experiencia; sin embargo, se perdió la edición del año pasado porque le pilló trabajando en su manual para mejorar el inglés: Mind The Gap (2016).
La misma organización pide que, sólo durante ese mes, nos concentremos más en la cantidad de palabras que en la calidad. Evidentemente, el no poder editar ni tener tiempo para releer va a hacer de nuestra novela una especie de monstruo parcheado que, no obstante, puede convertirse en algo hermoso (o, al menos, no demasiado feo) con la subsiguiente reescritura.
La mayoría de autores coinciden en que la etapa más dura e importante en la escritura de una novela es la revisión, aquella fase en la que tomaremos nuestro pedrusco y lo cortaremos y puliremos hasta hacerlo brillar. Es en la edición donde una novela se convierte en una buena novela pero para poder revisar lo primero es tener algo entre las manos.
El NaNoWriMo puede ayudarte a conseguir un primer borrador sobre el que trabajar. Según Stephen King, el 20% de una novela será cortada en la posterior reescritura. Bajo ese foco, todo es bienvenido... ¡también la basura! La basura es lo que servirá para, por efecto del contraste, hacer que apreciemos otras partes más interesantes.
Hasta el 30 de noviembre a medianoche se permite actualizar el recuento de palabras de la web. Pasada esa fecha, y siempre que se hayan superado las 50.000, lo único que queda por hacer para alzarse como ganador es validarlas, esto es, copiar el texto en la ventana que para tal fin pone a disposición la web del NaNoWriMo.

El premio más importante para los ganadores es, evidentemente, su propia novela. Aun así, NaNoWriMo entrega una serie de cupones descuento a los participantes que pueden canjearse por productos tales como software para escritores y cuentas premium en diversas webs relacionadas con la escritura.
Lo primero es terminar el manuscrito, lo segundo dejarlo respirar. Una vez acabado -a finales de noviembre o cuando sea-, lo mejor es meterlo en un cajón y olvidarnos de su existencia para enfrentarnos a la reescritura con ojos frescos.

Durante los meses de enero y febrero, NaNoWriMo organiza un evento llamado Now What? que busca guiar a los autores que se enfrentan a la ardua tarea de separar el grano de la paja. Hasta entonces la organización solo pide a los participantes que se animen a compartir su experiencia. Que les ayuden a crecer. La mayoría de autores que participan repiten. ¡Por algo será!
Los que no puedan apuntarse este noviembre siempre tendrán otra oportunidad en las ediciones de abril y junio que funcionan bajo del nombre de Camp NaNoWriMo. Lo importante es escribir, porque, como dicen los organizadores, “El mundo necesita tu novela”.
La entrada Decálogo NaNoWriMo: un mes, una novela y mucho café aparece primero en Canino.
¡Por fin ha llegado Halloween! Qué esperado día. Qué magnífica fiesta. La gran noche en la que todo vale, en la que los niños salen a la calle disfrazados, y los no tan niños aprovechan para dar rienda suelta su imaginación, en la mayoría de los casos, con disfraces algo cutres, manidos y con poca gracia.

Disfrazarse es un arte y saber hacer un disfraz viendo vídeos de YouTube es casi una misión imposible. Si pasas de estar todo el día haciendo manualidades de última hora, te proponemos un plan alternativo: quédate en casa viendo pelis.
Desde Está Pasando hemos recopilado nuestras películas favoritas de Halloween para que acabes lo que queda de punte rodeado de brujas, mutantes, modelos despiadadas y algún que otro ser del espacio exterior. ¡Dentro lista!
El Retorno de las brujas – FER
¿Que por qué la elijo? ¿Hacen falta más motivos que Sarah Jessica Parker?

Zombieland – BORJA
Película perfecta en toda su extensión. Un mundo invadido por zombies, veloces como un trueno, y cuatro supervivientes que se encuentran y se embarcan en una chaladísima aventura. Risas, tensión y mucha sangre para la noche de Halloween.

Ms. 45 (Ángel de venganza) – BÁRBARA
Acosadores callejeros y laborales, violadores, chulos, misóginos y machirulos en general: ¡TEMBLAD PORQUE LLEGA MS 45! ¡Ninguna agresión sin respuesta!
Es una peli de culto, ochentera y barata, pero finísimamente rodada y con un final muy Carrie (la de Brian de Palma, claro). Ojo a la canción que suena en la fiesta de Halloween, porque es un temazo.
La película de Abel Ferrera nos muestra las peripecias de Thana, una chica sordomuda que trabaja como modista en Nueva York y que tras ser violada dos veces en el mismo día, metamorfosea en una especie de heroína vengadora feminista, tomándose la justicia por su mano y limpiando las calles de elementos indeseables. El problema es que al final Thana se viene demasiado arriba y el asunto se le va un poco de las manos, desplegando su ira hacia cualquier persona del género masculino que se encuentre a su paso…
The neon Demon – JACOBO
Jesse es una aspirante a modelo que se muda a Los Ángeles, donde es reclutada por un magnate de la moda. Al entrar en la industria, se da cuenta de que su vitalidad y juventud son devorados por un grupo de mujeres obsesionadas con la belleza. Impresionante y bellísima producción.

Hot Milk – NATALIA
Primera y última peli de Ricardo Bofill. Su argumento es simple: Esther, una chica inocente descubre la FIESTA más loca de Ibiza. No se me ocurre nada más terrorífico para ver este fin de semana.
Scream – MARTA
El género slasher en todo su esplendor. Un must en toda regla para todo maratón de Halloween que se precie.

Super Nacho – NACHO
La película perfecta sea la época del año que sea.

Eraserhead – PABLO
Una sucesión de escenas que solo el propio David Lynch llega a entender. Angustia en estado puro.

La Lengua Asesina – RAFA
Iba a «recomendar» Amelie, la película más escalofriante de la pasada década, pero me quedo con un clásico de terror de serie Z del cine español: La lengua asesina. Una atracadora de bancos disfrazada de monja, cuatro caniches mutantes transformados en tres drag queens, un principito gay y una lengua asesina con forma fálica. ¿¿SE PUEDE PEDIR ALGO MÁS PARA HALLOWEEN?? PREGUNTO.
Jóvenes y Brujas – IRATXE
Teenagers y magia negra. Todo dicho.

Rec – DAVID
Sin duda alguna, mi película favorita de terror no podía ser otra que Rec. Esa buena Manuela Velasco en sus años de reportera, esa ausencia de guión como tal y el detalle de la cámara en mano, la convierten en un imprescindible en una fecha como esta.

Esperamos que gracias a esta lista no os falten las ganas de gritar y pasar un buen/mal rato, mientras engulles un cubo de palomitas más grande que tu mismo cuerpo.
“Hay mucha gente tocando, que está muy bien. Pero no hay público, que está muy mal”, Nave Nodriza.
La nave madre ataca la tierra con un escuadrón de 13 temas punk en forma de larga duración, Apesta. Con base central en Coruña, Galicia, justo en una gasolinera a la afueras de la ciudad donde el cruising recubre con su ambiente el entorno, se conspira y planea la aniquilacion de la especie humana. Apeguen y tiren sus reproductores musicales a la basura antes de que el sonido torturador de estos infraseres invada sus hogares y los conviertan en salas de bailes alienígenas. Salven a mayores y niños de este atentado sonoro. Tápenles los ojos y los oídos y métanlos en el horno si no quieren ver cómo destrozan ellos mismos el mobiliario poseidos y a ritmo de Nave Nodriza.
Uganda and Kenya both claim Minigo Island (Area:0.0008 sq mi) in Lake Victoria belongs to them. One hundred thirty one people live on the island, because they like the valuable fish, as well as the "four pubs, a number of brothels, and a pharmacy."
This short documentary is called "Migingo: The Iron clad Island," by Peter Scott.
Also check out photographer Jesco Denzel's photoessay, Migingo: Business on the Rock.
Some of the victims of mass hysteria over satanic ritual abuse are still serving sentences.
The latter half of 2016 has witnessed an interesting convergence of several elements associated with one of the most famous, prolonged mass media scares in history: the “Satanic Panic” that troubled the U.S. throughout the 1980s and into the early 1990s.
Most people, if they know of the Satanic Panic, know of it due to satanic ritual abuse, a rash of false allegations made against daycare centers in the ’80s. But there are lots of threads that contribute to Satanic Panic, and they can be seen running through a handful of recent social and cultural events: the wave of clown scares throughout the country; the new TV series based on The Exorcist; the weekend release of Ouija 2: Origin of Evil; and the October 23 death of fire-and-brimstone evangelical tract writer Jack Chick. All of these events feel lifted straight from this darker era of American culture, when fear of demons and strangers practicing dark occult things seemed to lurk in the heart of every neighborhood.
At its core, satanic ritual abuse claims relied on overzealous law enforcement, unsubstantiated statements from children, and above all, coercive and suggestive interrogation by therapists and prosecutors. Some of the defendants are still serving life sentences for crimes they probably didn’t commit—and most likely didn’t even happen in the first place.
Do all these revived elements of Satanic Panic mean we’re seeing a resurgence of the trend? Not exactly; it could all be chalked up to coincidence. But a look at the rise of this bizarre period in U.S. history offers another possible explanation: Satanic Panic never truly went away to begin with.
Wikipedia
A number of factors contributed to the increased interest in—and fear of—the occult during the late 1960s and 1970s. The Manson cult’s operation in the late ‘60s culminated in a string of mass murders in the summer of 1969 that shocked the nation and put organized ritualistic killing on the brain.
That same year, organist turned occultist Anton LaVey published his philosophical treatise The Satanic Bible, which plagiarized several sources and mostly regurgitated earlier philosophies of self-actualization and self-empowerment from writers like H.L. Mencken and Ayn Rand. Nevertheless, it became the seminal work of modern Satanism and the key text for the Church of Satan, a group LaVey had officially founded in 1966.
Accompanying the rise of Satanism as a recognized practice was the 1971 publication of William Peter Blatty’s bestselling novel The Exorcist and its blockbuster 1973 film adaptation. With its claims of being based on a true story, The Exorcist profoundly impacted America’s collective psyche regarding the existence of demons, and single-handedly transformed the popular Ouija board from a fun, harmless parlor game into a malevolent device capable of inducing spirit possession, demonic infestation, or other paranormal activity.
Then came the 1972 publication of Satan Seller. A fabricated memoir, ultimately discredited after 20 years, by self-proclaimed Christian evangelist Mike Warnke, Satan Seller recounted a childhood and young adulthood Warnke claimed was spent in intense satanic worship. The memoir claimed that he served as a satanic high priest and was engaged, among other things, in ritualistic sex orgies. (Remember that, it’ll be important later.)
The publication of LaVey’s Satanic Rituals that same year reinforced the idea that dark occult rituals had become a routine part of life for many Americans. And though it had no connections to Satanism or traditional occult religion, near the end of the decade, the Jonestown massacre gave the world another indelible example of what violence in a cult looked like.
The ’70s saw the rise of other self-proclaimed former Satanists who insisted that the world was being run by ritualistic satanic witch cults: John Todd, Hershel Smith, and David Hanson. Including Warnke, all four men grew up in Southern California and seemed to rise from the still-smoldering ashes of the Manson cult to declare that the was world full of dark occult symbols and far-reaching satanic conspiracies. All of them claimed to have conversion experiences that made their stories appealing to Christians.
And all of them were linked to the emerging fundamentalist Christian right. Todd was supported by Christian tract maker Jack Chick, who used his fabricated claims as the basis for numerous comic-style pamphlets advocating against Satanism. Warnke spent over a decade posing as an “expert” in Satanism for the fundamental evangelical Christian community, passing off much of his made-up childhood as a template for how “real” Satanism worked.
The growing fascination with the occult also coincided with the rise of a number of extremely well-publicized serial killing cases that took place in the ’70s: the Zodiac killer and the Alphabet Killer, both of whom utilized ritualistic patterns in their killings, neither of whom were ever caught; Ted Bundy; John Wayne Gacy; the Hillside Stranglers; and David Berkowitz, a.k.a. the Son of Sam, who sparked a mass panic during the summer of 1977 in New York City.
Many of these well-publicized serial killers maintained an image of having the upper hand in some way: The Zodiac Killer and Berkowitz wrote taunting letters to the press and police; Bundy escaped from prison and immediately resumed his terrifying killing sprees; John Wayne Gacy hid his evil under the most banal of disguises, a friendly clown who performed for children. As the brazen anarchy associated with these kinds of high-profile killings grew, so did public fear.
In a 2005 book about that fateful New York summer, Ladies and Gentlemen, The Bronx is Burning, author Jonathan Mahler writes of the impact that Son of Sam had on the media: "The frenzied [media] coverage fanned the growing sense of fear; the growing sense of fear fanned the frenzied coverage." Mahler’s observation about the media fueling this mass panic would ring true well into the next decade, when heightened religious fears and stranger danger coalesced into a new breed of mass hysteria.
Although it was a time of economic growth and financial prosperity, the Reagan Era was also a time of unease centered on population growth, urbanization, and the rise of the double-income family model, which necessitated a sharp rise in the need for daycare services. As a result, anxiety about protecting the nuclear family from the unknown dangers of this new era was high: The ’80s saw the rise of AIDS scares, kidnap victims’ faces appearing on milk cartons, the mass panic surrounding the 1982 Tylenol murders, trick-or-treat scares (the nation’s lone Halloween candy killer, Ronald Clark O’Brien, received a highly publicized execution in 1984), and the first wave of reports of scary killer clowns attempting to prey on children.
Each of these outbreaks of social unrest signaled Americans’ growing alarm over “stranger danger” and the fear that a terrifying, unknown evil could be lurking right around the corner.
Through it all, Christian fundamentalism and the rise of a literal belief in angels and devils was on the rise. Fundamentalist preachers like Jerry Falwell and his Moral Majority, founded in 1979, gained prominence across the country, passing along a literal fire-and-brimstone style of Christianity. Anti-occult crusaders like Pat Pulling, who believed her son committed suicide because of an evil Dungeons and Dragons curse, crusaded against roleplaying games as dangerous and demonic, backed by occult fear-mongering from Chick and his Chick Tracts.
The evangelical movement wasn’t alone in its growing occult obsession and fear-mongering. The media, too, played a huge role in stoking the public’s fear and fueling misconceptions surrounding occult practices. In 1988, Geraldo Rivera’s lurid documentary Devil Worship: Exposing Satan’s Underground became the highest-rated televised documentary to air up to that point. A 1991 20/20 episode famously (and for many viewers terrifyingly) televised an official Roman Catholic exorcism. Evangelical documentaries like Hell’s Bells attempted to tie rock music to the occult, while “Christian fantasy” like that of bestselling author Frank Peretti transformed real-world social issues into matters of angelic and demonic warfare.
With all of this parallel emphasis on fearing strangers in your neighborhood and Satan in your home, a collision of the two was practically inevitable.
In 1980, a since-discredited memoir called Michelle Remembers became a scandalous bestseller based on its purported detailing of a childhood spent undergoing a wealth of shocking occult sexual abuse. Its co-authors were controversial psychologist Lawrence Pazder and his wife Michelle Smith, a former patient Pazder claimed to have regressed into childhood through hypnosis. Pazder purportedly helped Smith uncover memories of past abuse at the hands of members of the Church of Satan, which Pazder insisted was older than LaVey’s group by several centuries.
Almost from the moment of Michelle Remembers’ publication, its claims and allegations were repeatedly and thoroughly debunked. However, thanks to widespread and credulous media praise, Pazder and Smith were able to double down on their story, and Pazder became seen as an expert in the arena of what would come to be called satanic ritual abuse.
Despite the wild implausibility and unverifiable foundation of its stories of grisly abuse and sex orgies, Michelle Remembers was presented during the ’80s and early ’90s as a textbook for legal professionals and other authorities. It also spawned numerous copy-cat memoirs like 1988’s Satan’s Underground, all equally false, which embellished and mainstreamed the idea of a massive, intergenerational, clandestine satanic ritual sex abuse cult — one that could be occurring in your very own neighborhood.
“The devil worshippers could be anywhere,” writer Peter Berbergal told io9 in summing up the zeitgeist. “They could be your next-door neighbor. They could be your child's caregiver."
The false narrative of Michelle Remembers would directly impact the nation for over a decade. Its dark occult fantasies helped to spark the rash of wildly dramatic, highly unfounded accusations of satanic ritual abuse that were attached to a string of daycare centers throughout the 1980s. The belief that daycare owners across the country were visiting dark occult acts of child abuse upon children was the most prominent part of a broader daycare sex abuse mass panic, which was itself part of the 1980s’ much broader wave of fear.
This fear would ravage communities and ruin multiple lives before it finally subsided — and lead to two of the most notorious criminal trials in U.S. history.
In her book about the ritual abuse hysteria, Satan’s Silence, journalist Debbie Nathan elucidates this basic blueprint for Satanic Panic: “To right-wing Christian fundamentalists steeped in lore about devils and stewing with hostility toward public child care, it was hard not to embrace the notion of Satan infiltrating day-care centers.” And at the beginning of the decade, that’s exactly what happened.
In 1980 in Bakersfield, California, social workers had been reading the just-published Michelle Remembers as part of their training when a number of children came forward to declare that they had been molested as part of a clandestine local occult sex ring. Two of the girls had been coached by a grandparent who was believed to have a history of mental illness. Over the coming months, their story of strange occult sex acts would grow more and more bizarre, as they claimed to have been hung from hooks in their family’s living room, forced to drink blood and watch ritual baby sacrifices, and much more.
Between 1984 and 1986, the investigation into these labyrinthine claims of satanic ritual abuse would send at least 26 people to jail in interrelated convictions, despite a complete lack of corroborative physical evidence for any of the claims.
Nearly all of those convictions have since been overturned, including that of a local carpenter named John Stoll, who spent 20 years of his 40-year sentence in jail. Parents Scott and Brenda Kniffen were each sentenced to 240 years in jail after their own sons were coached, through coercive investigative techniques and overeager therapists, to accuse them of child molestation. Both children later recanted and the Kniffens were released after serving 12 years in prison. As adults, several of the children involved in the trials professed to have been traumatized by their own earlier false testimony, and the subsequent damage it caused.
But these children weren’t alone; the Kern County abuse case was the first, but would not be the last, to spiral hopelessly out of control.
Among the many failed prosecutions of satanic ritual abuse in daycares was the McMartin trial, which became the largest, longest, and most expensive trial in California history. This massive investigation began in 1983, when one parent accused one of the staff members at the McMartin Pre-School in Manhattan Beach, California of abuse.
During the police investigation into the abuse claims, a child-service non-profit group known as the Children’s Institute conducted examinations of 400 children who attended the daycare. The examinations were run by a woman named Kee McFarlane, who was an unlicensed psychotherapist.
McFarlane had no psychological or medical training, and boasted a welding certificate as her highest academic credential; still, she and two other unqualified assistants were allowed to conduct the investigations, famously using “anatomically correct” dolls and other questionable methods of interrogation. These extremely coercive interview processes led to false memories among children, which then led to highly fantastic claims of abuse directed at even more staff members. Out of 400 children, the interviewers determined that 359 of them had been abused.
The accusations collected by the Children’s Institute resulted in a staggering 321 counts of child abuse being leveled at seven daycare staff members by 41 children. (Pazdar, now considered an “expert” in satanic ritual abuse, was among the consultants in the case.) Among the litany of outlandish claims children made in the case were that daycare owners would flush them down toilets, that they had built secret underground tunnels to transport them to ritual ceremonies, that they had ritually sacrificed a baby, and that they could turn into witches and fly.
After six years of investigation and litigation of a five-year trial, the case ultimately essentially evaporated due to an utter lack of evidence. The original accusing parent in the case was diagnosed with paranoid schizophrenia, the investigative techniques used by the Children’s Institute were thoroughly discredited by the psychological community, and one by one, all charges against the daycare staffers were dropped due to insufficient evidence.
Due to the over-the-top nature of the allegations in the McMartin case, the public gradually became skeptical of claims of satanic ritual abuse. “After scouring the country, we found no evidence for large-scale cults that sexually abuse children,” Dr. Gail Goodman, a psychologist who conducted a wide-scale survey of U.S. case workers about the hysteria, told The New York Times in 1994. What criminal allegations were made had generally come about due to a mix of mental illness, false memories implanted during therapy and witness investigations, and, most frequently, reports from people who were being influenced by histrionic media reports of satanic ritual abuse — a pattern very similar to the current outbreak of clown scares.
The McMartin pre-school building was razed in 1990, but by then Satanic Panic was in full swing across the U.S. It even spread to Britain, where even more allegations of ritualized sex abuse occurred.
By the mid-’80s, a wave of seminars, tutorials, and educational videos for authorities and evangelicals on the subject of recognizing and fighting satanic cults was sweeping the U.S. In 2003, Nathan wrote that law enforcement in El Paso, Texas:
... were promptly dispatched to "ritual crime" seminars, classes aimed at law enforcement authorities and taught mostly by other cops, therapists, preachers and by born again Christians claiming to be former high priests or escapees from unspeakably sadistic ritual-torture cults.
But this zealotry never resulted in any evidence that such sadistic ritual-torture cults existed; instead, the legal system continued to victimize innocent adults who were caught up in what was essentially a 20th-century witch hunt.
Many of these cases eventually resulted in overturned convictions due to mishandled investigations and lack of evidence. Yet several cases are notable because of what seems to be, in retrospect, a profound failure of the legal system to balance the rights of the children with the rights of the accused:
In 1984, Cuban immigrant Frank Fuster and his undocumented wife Ileana were accused of molesting eight children (with 20 children making claims in all) in the Miami babysitting service they ran. Janet Reno prosecuted the case, which went to trial despite having the same hallmarks as each of the other cases: a lack of physical evidence, and a ballooning number of children making unsubstantiated and embellished claims of dark satanic rites after coercive interview sessions.
Ileana was encouraged to testify against her husband after being placed in solitary confinement for weeks and being visited by therapists who used more coercive questioning and dubious memory-recovery to get her to change her statements. Eventually, she pleaded guilty while informing the court that she was innocent but wanted “to get all of this over.” Ileana was sentenced to 10 years in prison, served three, and then was deported. Frank was sentenced to six consecutive life terms, or a minimum of 165 years in prison. A fictionalized biopic about the case made in 1990, Unspeakable Acts, paints the two child therapists in the case as noble heroes. Frank Fuster is still serving out his prison term.
In 1984, three members of the Amirault family of Malden, Massachusetts, were convicted of molestation charges, following yet another pattern of intense and coercive questioning used to draw bizarre, grotesque, and totally unsubstantiated testimony from resistant children — including claims that children were raped by someone dressed as a clown. Despite sustained criticism of the interrogation techniques in the case, all three defendants were convicted. Gerard Amirault was never exonerated and served out 20 years of a 40-year sentence before being released on parole in 2004. His mother, Violet Amirault, died of cancer in 1997 in the middle of a stormy back-and-forth in the court system over whether her conviction should be overturned. Her daughter, Cheryl, was sentenced to 20 years and eventually settled for a release on 10 years’ probation in 1999.
In 1989, Glendale, Florida, Montessori headmaster James Toward and his office assistant Brenda Williams were convicted in a satanic ritual abuse case spearheaded by a therapist named Alan Tesson. The case followed the recurring pattern of over-the-top and unsubstantiated claims from children, all of whom had Tesson as their therapist.
In 1996, Dr. Tesson was sued for implanting false memories of satanic ritual abuse in an adult patient; the lawsuit revealed Tesson to have consulted multiple “experts” in satanic ritual abuse over the years, and to have been “obsessed” with the subject since the time of the Glendale trial.
Toward pled guilty in an Alford Plea in order to have his sentence reduced, but in 1998, the year before he was to have been released, Florida passed a law that forced him to serve 85 percent of his full sentence before parole. When he was finally released at age 80 in 2010, he was ordered to leave the country; the local media continued to credulously label him as “evil” and a “child molester.”
In 1991, in El Paso, a 3-year-old girl’s statement that a local preschool owner had “pooped and peed on [her] head” blew up into a major accusation of satanic ritual abuse involving two other children. In 1992, the defendants, Dan and Fran Keller, were sentenced to 48 years in prison. Just as in each of the previous cases, coercive interrogation techniques led to utterly bizarre and outlandish claims of ritual sex acts and other hard-to-prove, harder-to-believe fairy tales; this round involved human dismemberment, blood baptisms and blood Kool-Aid, and private airplane trips to Mexico. The Kellers were finally released in 2013, after each had served 21 years in prison.
By far the most notorious criminal trial that stemmed from the belief that ritualistic occult child abuse was a pervasive reality were the trials of the West Memphis Three. In 1993, three teenagers in West Memphis, Arkansas, were accused and later convicted of the horrific sexual assault and murders of three young boys. Amid an intense police investigation, the teens were accused based on extremely weak evidence, including a lack of any physical evidence linking them to the crime, and hearsay due to their goth lifestyles and unfounded accusations that they worshipped Satan.
The most famous member of the Three, Damien Echols, rapidly gained celebrity status and public support due to his intelligence and the way he embodied the archetype of a shrewd outcast persecuted by rigid small-town moralists for not fitting in. A famous HBO documentary trilogy about the case, Paradise Lost, made justice for the West Memphis Three into a national cause. The three men were ultimately freed in 2011, after new DNA evidence showed them to have no connection to the killings. They entered Alford Pleas which commuted their sentences to time served: 18 years in prison.
In 1992, the Department of Justice thoroughly debunked the myth of the ritualistic satanic sex abuse cult. But though accusations of satanically motivated child abuse rituals had pretty much died out by the mid-1990s, law enforcement continued to treat Satan as a potential criminal indicator — as we see in this 1994 police training video, The Law Enforcement Guide to Satanic Cults.
While it’s tempting to look back at the video and laugh, knowing that real people like the West Memphis Three were persecuted due to these brazen stereotypes about devil worship make the video far less funny — especially since there’s plenty of evidence that the stereotypes are far from a thing of the past.
A more recent high-profile case of Satanic Panic surrounded the murder of Meredith Kercher in Perugia, Italy, and the media circus that was the subsequent trial, retrial, and ultimate exoneration of her roommate, Amanda Knox. Despite a dearth of physical evidence, and no known connection to anything occult, Knox was accused by an overzealous prosecutor of killing her roommate in an occult ritual. She was convicted, freed, re-convicted, and ultimately exonerated by the Italian supreme court in 2015.
As late as 2014, the true crime podcast Sword and Sorcery did a lurid two-part episode implying that a discredited child prostitution ring case from the ’80s was a real, powerful government conspiracy involving a secret occult camp and several U.S. presidents, and that kidnapping victim Johnny Gosch was one of its victims. A documentary produced the same year that pursues the conspiracy angle, Who Took Johnny?, recently appeared on Netflix.
Additionally, earlier this month, a new documentary premiered on Investigation Discovery that illustrates how closely this history still dogs our heels. Southwest of Salem: The Story of the San Antonio Four examines the 1997 conviction of four lesbian women for child-molestation claims, which played out against a resurgence of Satanic Panic tied to homophobia in a conservative state.
And then there are those clowns.
Writing in Satan’s Silence, Nathan notes that the ultimate irony of Satanic Panic is that its alleged victims, the children, were silenced during the laborious investigations around the hysteria — but not by the defendants. Instead, they were silenced by prosecutors, therapists, and interviewers who refused to listen to their initial assertions and drilled them for juicier answers until they changed their statements. When medical evidence was produced, according to Nathan, it tended to be in the dubious form of “technologically updated versions of the medieval preoccupation with scrutinizing female genitalia for signs of sin and witchcraft, and of nineteenth-century forensic medical campaigns to detect promiscuity and homosexuality by examining the shapes of lips and penises.”
Through it all, the media fueled a public wave of fear which took entire groups of rational, thinking adults to collectively enact: everyone from parents to prosecutors, therapists to investigators, jurors to judges, reporters to readers. The narrative swept everything along in its path — including victims of all ages.
In other words, the abusive mechanisms of the Satanic ritual abuse trials were the same as those of previous periods of mass hysteria, from witch hunts to McCarthyism. In a time of deep social upheaval, it’s all too easy to see those mechanisms falling into place once more, ready to bend toward the next unresistant, easily ostracized stranger, eager to label them “danger.”
In other words: Today, it’s a media-fueled scare over crazed clowns. But as Satanic Panic shows us, that’s not the real fear.
The real fear is that, tomorrow, someone could decide the crazed clown is you.

By every measure, Minnesota governor Mark Dayton's five year run as governor has been a stellar success: while Tim Pawlenty, his tax-slashing, "fiscally-conservative" Republican predecessor presided over a $6.2B deficit and a 7% unemployment rate (the mere 6,200 jobs added under Pawlenty's 7-year run barely registered), Dayton added 172,000 new jobs to the Minnesota economy, brought Minnesota down to the fifth-lowest unemployment rate in the country, and brought the average Minnesotan income up to $8,000 more than the median US worker, while posting a $1B budget surplus. (more…)
Antes de que en 1948 se constituyera el Estado de Israel, las superpotencias propusieron diferentes opciones para establecer al pueblo judío, el cual suponía un verdadero quebradero de cabeza para la Europa de principios del siglo XX. Británicos, soviéticos, estadounidenses y alemanes, entre otros, propusieron diferentes lugares donde asentar a los hebreos, aunque todos ellos estaban a miles de kilómetros de Palestina, la única y verdadera Tierra Prometida que Dios ofreció a Abraham.
Es difícil acotar los límites del país de los judíos si nos ceñimos a los textos sagrados. Según el Éxodo (23:31), Dios fija los límites de la Tierra Prometida “desde el mar Rojo hasta el mar de los filisteos y desde el desierto hasta el río Éufrates”. Así pues, Ha-Aretz ha-Muvtajat o Ard Al-Mi’ad (‘tierra de miel y leche’ en árabe), vista desde una aproximación puramente geográfica, abarca Oriente Próximo desde el canal de Suez hasta la parte occidental de Irak. También en el Génesis (15:18) encontramos esta definición cuando Yahvé le promete a Abraham: “a tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el Éufrates”. Pese a ello, en el cuarto libro del Tanaj —y del Antiguo Testamento— ya hay una acotación mucho más precisa de los límites de tan maravillosas tierras:
Cuando hayáis entrado en la tierra de Canaán, esta será la tierra que os ha de caer en herencia, y estos serán sus límites: tendréis el lado del sur desde el desierto de Zin hasta la frontera de Edom, y su límite estará en el extremo del mar Salado, hacia el oriente. Este límite os irá rodeando desde el sur hasta la subida de Acrabim, y pasará hasta Zin; se extenderá del sur a Cades-Barnea, continuará a Hasar-Adar y pasará hasta Asmón. Rodeará este límite desde Asmón hasta el torrente de Egipto y terminará en el mar. El límite occidental será el mar Grande; este límite será el límite occidental. El límite del norte será este: desde el mar Grande trazaréis una línea hasta el monte Hor. Del monte Hor trazaréis una línea hasta la entrada de Hamat, y seguirá aquel límite hasta Zedad. Seguirá luego hasta Zifrón y terminará en Hazar-Enán. Este será el límite del norte. Como límite al oriente trazaréis una línea desde Hazar-Enán hasta Sefam. Este límite bajará desde Sefam a Ribla, al oriente de Aín. Seguirá descendiendo el límite y llegará a la costa del mar de Cineret, al oriente. Después descenderá este límite al Jordán y terminará en el mar Salado: esta será vuestra tierra con los límites que la rodean.
Números 34:1-12

Sobre el mapa se aprecia claramente la diferencia: mientras que el territorio delimitado por el Génesis y el Éxodo, la Tierra Prometida abarca la totalidad del actual Israel, Jordania y Líbano, la mayor parte de Siria, la mitad de Irak, la costa oriental egipcia y el norte de Arabia Saudí, el especificado en Números nos deja tan solo con Israel, Líbano y una parte de Siria.
Ciñéndonos a términos netamente históricos, Israel fue independiente a lo largo de tres siglos, en unas fechas que oscilan entre los siglos X y VII a. C., época en la que encontramos nombres tan significativos como David o Salomón. El Reino de Israel fue una evolución del sistema confederado que mantenían las doce tribus que vivían en Palestina, las cuales eran gobernadas por los shoftim o jueces, que tuvo como primer monarca a Saúl —la historiografía moderna aún debate sobre su existencia real—. Del que sí tenemos fuentes fiables es del rey David. Durante su reinado, la nación judía se acercó al ideal bíblico del Gran Israel, llegando a controlar media Siria, además de Damasco.
Pero esta época de esplendor y poder se fue con la muerte de Salomón, el vástago de David, y el país se dividió en dos reinos: el de Israel —en el norte— y el de Judá —en el sur—. Por separado, su conquista fue fácil para los diferentes imperios mesopotámicos que surgían a orillas del Tigris y el Éufrates. Asirios, babilonios y persas establecieron su dominio sobre aquellas tierras, que jamás volvieron a ser gobernadas por un monarca hebreo.
Para profundizar: “Israel y Palestina, destinados a no entenderse”, Adrián Vidales en El Orden Mundial
A lo largo de la Historia, muchos hebreos abandonaron Palestina y se fueron esparciendo por el mundo, conformando la diáspora judía. Europa era el continente con mayor número de israelitas, pero también había muchos en el norte de África y en las diferentes colonias europeas. La diáspora fue en muchas ocasiones víctima de persecuciones o pogromos a lo largo y ancho del Viejo Continente, destacando el Decreto de la Alhambra, donde se establecía la expulsión de todo judío del territorio español en 1492.
Tras el auge del nacionalismo en 1848, el sionismo moderno —doctrina que defiende la creación de la patria judía en Palestina— cogió fuerza con Theodor Herzl y su libro Der Judenstaat como principales pilares de esta nueva corriente. A finales del siglo XIX, muchos pueblos habían conseguido desligarse de dominios imperialistas y establecerse como naciones de pleno derecho: Italia, Alemania, Bélgica… ¿Por qué no el pueblo judío?
En 1897 se crea en Basilea la Organización Sionista Mundial (OSM), cuyo objetivo principal era el reasentamiento de judíos en Palestina, en aquella época dominada por el Imperio otomano. Los últimos años del siglo XIX fueron especialmente duros para la diáspora judía que habitaba en el Imperio ruso, con estallidos de mucha violencia en Kinishev (actual Chisinau), Odesa y otras ciudades de Polonia y Ucrania. Herzl, presidente de la OSM, quería evitar que se extendiera aquel odio antisemita por todo el continente, por lo que negoció con los británicos un plan para reasentar temporalmente al pueblo judío dentro de los límites del imperio.
El secretario para las colonias británico, Joseph Chamberlain, se reunió con Herzl en 1903 y le hizo una propuesta para establecer a todo aquel judío que quisiese en el África oriental británica. Chamberlain ofreció a la OSM trece mil kilómetros cuadrados en la zona de Eldoret, de donde ahora salen los famosos atletas kenianos. Pese a que no formaba parte de Uganda, por allí pasaba el ferrocarril ugandés, por lo que la oferta se conoció posteriormente como el Plan Ugandés (Uganda Scheme en inglés) —aunque Herzl lo llamaba en su diario Plan Nairobi—. El proyecto del Ministerio de Relaciones Exteriores y de la Mancomunidad, conocido en inglés como Foreign Office, para con Kenia necesitaba de muchos colonos europeos, y a principios del siglo XX aquel territorio sufría una pérdida de ciudadanos blancos en pos de otros lugares más atractivos del imperio.

En el sexto congreso de la OSM, se propuso oficialmente el plan con la condición de que ello no supusiese el abandono de la idea sionista inicial —aunque los presentes estaban concienciados que las negociaciones con los otomanos serían muy complicadas—. En 1902, el sultán había ofrecido a los hebreos tierras en Mesopotamia, Siria y Anatolia, pero nunca Palestina, por lo que esta negativa, junto con la presión ejercida por los delegados de Europa del este, hizo que se diera luz verde al estudio del proyecto.
El plan dividió a los miembros del Congreso, causando disensión los rabinos sionistas. Pese a ello, el rechazo a una independencia total al Estado judío por parte del Foreign Office acabó finalmente con este primer proyecto de hogar para los hebreos. En el séptimo congreso de la OSM, en 1905, se dio el espaldarazo final al Plan Ugandés. Sus principales defensores, los territorialistas —entre ellos, el inglés Israel Zangwill, impulsor principal, o los hermanos Rothschild— abandonaron el movimiento sionista. Zangwill dejó una frase para la posteridad: “En África habrá bestias salvajes, pero en Jerusalén hay criaturas aún más salvajes”.
El Imperio ruso fue en su día la nación donde habitaban más judíos —en Bielorrusia, por ejemplo, eran el tercer grupo étnico—. Tras la revolución bolchevique, los rabinos fueron perseguidos y sus sinagogas y posesiones fueron expropiadas, pero tras la guerra civil hubo un intento por parte de las nuevas autoridades de eliminar el estigma del antisemitismo que había marcado el anterior régimen. En esos años, un tercio de los hebreos rusos eran lishenets, es decir, sin derecho a voto al ser considerados “enemigos del pueblo”, cosa que dificultaba el control soviético de la Zona de Asentamiento, la frontera occidental de la URSS. Para ganárselos, el Gobierno promocionó las escuelas donde se hablaba yiddish y se aceptó el asentamiento de los judíos en las granjas colectivas y las industrias del sur de Ucrania y Crimea. Se penó el antisemitismo y se les abrió las puertas de la universidad. A finales de la década de los 20, las universidades soviéticas tenían un más de un diez por ciento de alumnado hebreo.

Pese a que el Presidium quería reubicar a la población judía en las zonas rurales del sur de Ucrania y Crimea para aumentar la producción agraria, las negativas de los comités locales y regionales obligaron a este a buscar una ubicación alternativa para reasentarlos. Finalmente, en 1928, se dio al Komzet —el comité que regulaba el asentamiento de judíos en granjas colectivas—, un pedazo de tierra virgen más allá de Siberia y Mongolia conocida como Birsko-Bidzhansky. Seis años más tarde se constituía el Óblast Autónomo Hebreo, con capital en Birobidzhan y con el yiddish como lengua oficial, imitando el sistema que había empleado el Gobierno soviético de garantizar territorios autónomos a las diferentes nacionalidades de la Unión Soviética.

Los fríos pantanos de Birobidzhan fueron publicitados por la vasta maquinaria propagandística soviética y la utopía socialista hebrea caló en un primer momento entre los judíos pobres de la Zona de Asentamiento. Aun así, el sueño de esta gélida Tierra Prometida en el Extremo Oriente se vería truncado por la dificultad de compaginar la cultura judía, ligada intrínsecamente con la religión, y el ateísmo soviético. Cuando Stalin lanzó sus purgas, los judíos fueron uno de sus objetivos predilectos, cosa que dificultó el florecimiento del óblast. Tras la Segunda Guerra Mundial, se puso sobre la mesa Birobidzhan como posible hogar para los refugiados hebreos de Europa, pero el plan quedó totalmente eclipsado tras la creación del Estado judío en 1948.
Actualmente, menos del dos por ciento de sus cien mil habitantes son judíos, aunque el yiddish continúa siendo su idioma oficial conjuntamente con el ruso.
Tras la negativa de la OMS, los territorialistas judíos continuaron su búsqueda de un pedazo de tierra donde asentar a su pueblo. Fue una organización antisemita, The Britons, la que sugirió por primera vez deportar a los judíos europeos a la isla de Madagascar. El Gobierno de la Alemania nazi tomó esta teoría junto con la del académico Paul de Lagarde con tal de reubicar a las decenas de miles de judíos que quedaban en Alemania a finales de los años 30 —en 1939, un cuarto de millón de los 437.000 hebreos alemanes ya había abandonado el país—. El ministro de Exteriores francés, Georges Bonnet, y el germano Von Ribbentrop debatieron la idea de reasentar en Madagascar a los diez mil judíos refugiados en Francia en 1938, aunque con el estallido de la guerra la idea no prosperó. Con Francia y Polonia conquistadas, fue el teniente coronel de las SS, Adolf Eichmann, el que volvió a sacar el tema con el Reichssicherheitshauptamt: Madagaskar Projekt. Eichmann utilizó documentos de la Oficina Colonial Francesa para diseñar el Proyecto Madagascar, que contemplaba la deportación de un millón de judíos anuales durante cuatro años con el objetivo de dejar Europa sin población hebrea.
Todo el plan debería sufragarse con lo sustraído a los judíos y con cualquier financiación recibida por parte de los territorialistas, que anhelaban una patria propia. En agosto de 1940, el plan fue aprobado y el diplomático Franz Rademacher fue el encargado de llevarlo a cabo. El texto obligaba a Francia a ceder Madagascar a Alemania y convertía a las SS en la organización que gobernaría la isla como un Estado policial. Los judíos jamás obtendrían la nacionalidad alemana y perderían la nacionalidad de origen, pasando a ser ciudadanos del Mandato de Madagascar.
![Resaltado: “Hago hincapié en la palabra reserva, ya que no se puede hablar, ni en el presente ni en el futuro, de un Estado judio’, dijo [Alfred] Rosenberg”. Waycross Journal-Herald, 8/2/1939. Fuente: The Rebel](http://i0.wp.com/elordenmundial.com/wp-content/uploads/2016/10/ap-report-rosenberg-madagascar-plan.jpg?resize=678%2C431)
El plan contaba también con la flota mercante británica como su principal brazo logístico, la cual sería usada para llevar a los miles y miles de judíos a África, pero la victoria inglesa en la batalla de Inglaterra y la cancelación de la operación León Marino supusieron un duro revés para Rademacher. El poderoso Comité Judío Estadounidense (AJC por sus siglas en inglés) no tardó en pronunciarse en contra del hacinamiento del pueblo judío en la isla, advirtiendo de los peligros que suponía aceptar ese traslado.
Sin el apoyo de los judíos norteamericanos y con las dificultades logísticas que suponía, el plan fue abandonado en favor de la creación del gueto de Varsovia y la Solución Final.
Harold L. Ickes, secretario del Interior de la Administración Roosevelt, también quiso aportar su grano de arena a la cuestión judía ofreciendo la remota isla de Baranof para la creación de un Estado judío. Dos semanas después de la Noche de los Cristales Rotos, Ickes y el subsecretario Slattery llegaron a la misma conclusión que los territorialistas judíos de principios de siglo: era necesario encontrar un lugar donde reasentar a los refugiados judíos de Europa. Alaska, al ser un territorio y no un estado de la Unión, podría permitir sobrepasar la cuota de entrada de inmigrantes, por lo que sería un buen lugar para una tarea de tal magnitud.

La Alaska de los años 30 era una tierra inhóspita —aún más que en la actualidad— y remota que apenas contaba con varias decenas de miles de personas. El subsecretario Slattery redactó “The Problem of the Alaskan Development”, que ponía sobre la mesa la dificultad para explotar los vastos recursos naturales del territorio debido a la baja demografía. La preocupación de Ickes por los judíos europeos y de Slattery por las posesiones estadounidenses más septentrionales parecieron solaparse a la perfección; utilizando una expresión coloquial, se mataban dos pájaros de un tiro. Dos senadores demócratas y uno republicano introdujeron el proyecto en el Congreso en 1940, pero fue rechazado. La propuesta nunca salió del Comité para Asuntos Insulares del Congreso de los Estados Unidos.
Muchos de los habitantes de aquella Alaska tampoco vieron con buenos ojos semejante proyecto. Por poner un ejemplo, el alcalde de Fairbanks comparó el plan de Slattery con la creación de una colonia penal.
Además de estas, hubo otras propuestas minoritarias, como la creación de un Estado judío en la Guyana Británica (actual Guyana), Kimberley (Australia) o Prusia oriental, aunque ninguna de estas consiguió el apoyo de la OSM. Tras la Segunda Guerra Mundial, los asentamientos judíos en Palestina crecieron exponencialmente y el peso demográfico de los hebreos en la región obligó a la recién creada ONU a intervenir y crear el Plan de Partición para Palestina, conocido posteriormente como la Resolución 181.
Cuando el mandato británico sobre los territorios palestinos expiró el 14 de mayo de 1948, David ben Gurión proclamó la independencia de Israel, finalizando así la centenaria búsqueda de la Tierra Prometida. Veinticuatro horas más tarde, una coalición de países árabes atacó conjuntamente el Estado de Israel, dando comienzo a una guerra que, de un modo u otro, continúa activa a día de hoy.
La entrada Israel, en busca de la Tierra Prometida aparece primero en El Orden Mundial en el S.XXI.
Alex Jones thinks Barack Obama is a literal demon from hell. Donald Trump respects him.
Alex Jones, the radio host and media mogul, is more responsible than any other single person for the spread of “Pizzagate” — the totally false theory that DC pizza joint Comet Ping Pong is a front for a child sex ring involving Hillary and Bill Clinton. In one YouTube video, on November 4, Jones said that “Hillary Clinton has personally murdered and chopped up and raped [children].”
Over the weekend, a man entered Comet — a family restaurant that I’ve taken my niece and nephew to several times — with a rifle and fired at least one shot. When Michael Flynn Jr., the son of Trump national security adviser Michael Flynn, defended the Pizzagate theory after the shooting, it cost him his job.
Yet Jones has yet to apologize or back down. Why would he? Jones has said plenty of things that are as or more absurd — and yet has managed to gain a huge following and even, it seems, the ear of Trump himself.
A partial list of things Jones believes include: The US government is secretly controlled by a shadowy international cabal called the New World Order. The Federal Emergency Management Agency is going to put Americans in concentration camps. The “Jewish mafia” controls Uber and American health care. Barack Obama and Hillary Clinton are literal demons — like, the kind that come from hell and smell like sulfur.
A lot of other people — including many supporters of Donald Trump — seem to believe these things too. One of Jones’s websites, Infowars, got 10 million unique visitors in the past month, according to Quantcast. That’s more than National Review, America’s premier conservative journal, and nearly four times as much as Rush Limbaugh’s site. It’s also more than mainstream sites like the Economist and Newsweek.
Jones interviewed Trump in December 2015, at length. During the show, Trump told Jones that “your reputation is amazing,” and promised, “I will not let you down.” Jones paid back the compliment, telling Trump that “90 percent” of his listeners back him. Trump has tweeted out Infowars links, as has his son Donald Trump Jr. Roger Stone, a top Trump adviser, is a frequent guest on Jones’s radio show.
Alex Jones believes a lot of things — like, as Spin’s Andy Cush documents, the notion that Justin Bieber is part of an evil plot to confiscate your guns. This kind of idea is, slowly but surely, being dragged toward the conservative mainstream by Donald Trump.
How did this happen? How did someone as demonstrably bonkers as Alex Jones get so close to the Republican presidential nominee?
The rise of Alex Jones is in part a story about the enduring appeal of conspiracy theories in American life, and the way the internet is reshaping our information ecosystem.
But it is also a story about the institutional breakdown of the Republican Party. By spurning the mainstream media and cultivating its own alternative ecosystem, it opened the door and invited people like Jones in.
The Alex Jones story starts in the famously weird city of Austin, Texas. Jones went to high school there, graduating from Anderson High School in 1993 and attending Austin Community College part time afterward.
It isn't entirely surprising that Jones developed his belief in conspiracies, both global and domestic, while living in Austin. The Texas state capital is best known as countercultural hub, a home base for beleaguered Texas liberals. But it’s also served as a kind of clearinghouse for conspiracy buffs.
The city serves as a melting pot for right-wing anti-government types and post-hippie radicals like Willie Nelson, creating a place where conspiracy theorists of all types can share their theories on evil government plots. They meet at places like Brave New Books, a basement storefront where, on one 2014 visit, I overheard a staffer and a customer discussing how the government planned the Boston Marathon bombing.
“There’s this really distinctive Austin personality that goes back to the New Left and counterculture days in the ’60s and ’70s,” says Jesse Walker, the books editor of Reason magazine and author of The United States of Paranoia. “They [do] this very American style of radicalism and populism.”
After graduating from high school, Jones worked his way into this scene, hosting local cable access and radio shows in the mid-’90s. At the time, the Clinton presidency, and events like the 1993 Waco siege, had caused a surge in far-right, and at times violent, anti-government activity. Jones glommed onto these ideas, arguing that the 1995 Oklahoma City bombing was a “false flag” planned by the US government as a pretext to crack down on dissenters.
Jones’s presence in the Austin conspiracy scene eventually earned him attention from national hate watchers. “I first heard about him in late 1998,” recalls Mark Pitcavage, director of the Anti-Defamation League's Center on Extremism.
People like Pitcavage tracked Jones because he was part of a much broader movement, an anti-government far right that blames the world’s ills on a grand global conspiracy.
Jones and those like him believe the world has been secretly taken over by a secret global cabal, the so-called “New World Order.” These “globalists,” as Jones types derisively call them, want to take over the United States, which they see as the final stronghold of freedom on Earth.
Jones and his fellow travelers also believe that the leadership of the United States, regardless of political party, is secretly working to bring New World Order rule to America. That’s why Jones talks about FEMA setting up concentration camps and Obama taking your guns. (Note: Neither of these things is happening.) They’re laying the groundwork for when a New World Order putsch comes.
The only way to stop this, Jones argues, is for citizens to fight back. For some, particularly those in the militia movement, that means arming yourself against the government. For Jones, it means arming yourself with knowledge about the true nature of the conspiracy — winning the “InfoWar.” His site’s tagline: “There’s a war on for your mind!”
Lots of people around the country preach a similar message. What differentiates Jones from his competitors is his energetic presentation style. He yells and rants and raves. He cries, grunts, and growls. He rips off his shirt, slams the table, and pleads with the cameras. He promises you information that “they” are keeping from you, truths about a coming catastrophe that you need to prepare for and that only Alex Jones has the research prowess to uncover.
The sheer energy of an Alex Jones performance puts every cable news broadcaster to shame. What he says is clearly ridiculous, but the way he says it is just incredibly watchable.
By the early 2000s, Jones’s gonzo style had turned him into a kind of local celebrity in Austin. He appeared in famed Austinite Richard Linklater’s 2001 film Waking Life, delivering one of his patented spittle-flecked rants in animated form.
But what really caused Jones to break out, on a national level, was the birth of the World Wide Web.
“He’s become what he has today because of the internet,” Pitcavage says.
Think of him of a conspiracy theory equivalent of early political bloggers, like Andrew Sullivan or Josh Marshall.
These men understood, intuitively, that the internet was going to be the 21st century’s dominant medium for information dissemination, and distinguished themselves from other writers by adapting to the technology early on. Jones did the same thing, just with a different target audience in mind.
He created websites, Infowars and PrisonPlanet, to disseminate his message. The sites sold VHS tapes and later DVDs of Jones’s monologues and documentaries. As internet technology got more sophisticated, Jones cut out the middleman and just started streaming his broadcasts on his sites and uploading the videos to YouTube.
He found a huge and receptive audience. By 2010, PrisonPlanet and Infowars combined for about 4 million unique monthly visitors, according to Texas Monthly; his radio show had 2 million monthly listeners. One 2013 estimate put his empire’s revenue at over $10 million a year.
Jones had gone from being a cable access host in Austin to one of the more recognizable figures on the political internet.
“Alex Jones is the primary producer of conspiracy theories in America today,” Mark Potok, a senior fellow at the Southern Poverty Law Center, tells me.
Jones’s large audience has given him the ability to impact real-world events. In 2009, the National Guard had scheduled an exercise in Arcadia, Iowa, where volunteers in the town would playact as foreign civilians to practice operations in an urban environment.
Jones, perhaps unsurprisingly, saw something far more nefarious. He aired a radio segment in which he called the exercise an “invasion” plot by “dirtbag Soviet scum, the ones that funded both the Bolsheviks and the Nazis.” The National Guard, Jones warned, “want to cull our butt!”
This led to a massive outcry from Jones fans, who flooded the National Guard with complaints and plans to protest. The guard canceled the operation — and while they claimed the cancellation had nothing to do with the Jones-led uproar, that’s kind of hard to believe.
“He can take nothing and turn into a real world problem because his followers can then go act on things,” Pitcavage says.
The number of people willing to listen to this kind of talk has only grown since Barack Obama’s election. In 2009, there were 149 so-called “Patriot groups,” organizations that share Jones’s belief in the New World Order conspiracy, according to SPLC data. By 2012, there were 1,360 nationwide, an increase of more than 800 percent.
This mirrored the far right’s surge during the Clinton years; it seems that Democratic governance inspires anti-government extremism. Race may also have been a factor, though Pitcavage stresses that the overlap between the Alex Jones crowd and the white supremacist crowd is surprisingly minimal.
Interestingly, online racists hate Alex Jones, as they believe he focuses too much on the New World Order and not enough on the threat from minorities and Jews. He recently got into on-air fight with David Duke, the infamous former Ku Klux Klan leader, surrounding Jones’s refusal to focus on the Jewish role in the New World Order. (Jones’s wife, incidentally, is of Jewish descent.)
“I have long said that one of the biggest roadblocks we have in bringing large numbers of people to our ranks is Alex Jones,” writes one poster at the Daily Stormer, one of America’s premier neo-Nazi sites. “He talks about many real issues but does everything in his power to discredit factual information on Jewish and Zionist power.”
Whatever the reason behind the surge in Jones-style conspiracy theorizing, its rise definitely helps explains Jones’s audience growth in the past eight years. As far-right conspiracy theories become more popular, so too has the most famous proponent of those theories.
But that’s only a partial explanation. To understand how Alex Jones became the incredibly well-known, popular figure he is today, you need to understand his relationship with more mainstream conservative media outlets — or, more specifically, his relationship with Matt Drudge.
Drudge is the famously secretive proprietor of the Drudge Report, perhaps the most well-read and important website on the right today. Drudge, like Jones, was an early internet adopter, only he operated in the mainstream — most notably by breaking the Monica Lewinsky scandal in 1998. Though the Lewinsky scoop turned him into a household name, the Drudge Report is more of an aggregator than a news-breaking operation, mostly linking out to other sites rather than reporting its own stuff.
Drudge has always had a very tabloid sensibility in what he links to, which sometimes verges on the irresponsible. He has repeatedly posted stories alleging that Bill Clinton had an illegitimate black child, for example, and claimed (without evidence) that John Kerry had an affair with an intern during the 2004 campaign.
Sometime in the early days of the Obama administration, Drudge latched onto Alex Jones. It was a match made in heaven: Jones’s fact-free but immensely entertaining rants were a perfect fit with Drudge’s gossipy, right-wing paranoiac approach to news. He began linking heavily to Jones’s work on the Drudge Report, driving millions of clicks to Infowars and bringing Jones’s work to a more mainstream conservative audience.
“If you had to say there was one source who really helped us break out, who took our information, helped to punch it out to an even more effective level, [Drudge is] the guy,” Jones said in a 2011 interview with New York magazine. “Three years ago, there was almost no news coverage of Bilderberg [an alleged ‘globalist’ hub] in this country; there was an electronic Berlin Wall. Drudge, every year, takes our reportage and links to it on our site.”
As the Obama administration went on, Drudge and Jones’s relationship deepened. In early 2013, Drudge declared that the coming year would be “the year of Alex Jones” — a prophecy that had been set up by his own work. Between April 2011 and April 2013, Drudge had linked to 244 separate articles on Infowars or PrisonPlanet, according to Media Matters’ Ben Dimiero. These articles include:
A November 2012 article promoting claims that James Holmes, the man [then] on trial for the mass shooting at an Aurora, Colorado movie theater, may actually have been under the influence of CIA "mind control." The piece was based around a story told by an "alleged inmate" supposedly in jail with Holmes, who claimed Holmes told him he was "programmed" to kill by an "evil" therapist.
A July 2012 post highlighting an interview between Jones and Joseph Farah, editor of conspiracy website WND. During that interview, Farah suggested that if Obama were re-elected, people like him and Jones would be "hunted down like dogs."
A March 2012 piece suggesting that the death of conservative publisher Andrew Breitbart may not have been the result of natural causes, but instead related to a "damning" video about President Obama Breitbart had supposedly planned to release the day of his death.
Drudge wasn’t the only Jones validator on the mainstream right, according to Dimiero. The Paul family, both former Rep. Ron and Sen. Rand, have appeared on the Alex Jones Show (the former was a frequent guest). Fox News personalities Lou Dobbs and Andrew Napolitano have been on; conservative celebrities like Charlie Sheen and Ted Nugent also paid Jones some visits.
This shouldn’t surprise anyone. As historian Rick Perlstein details in the Baffler, the conservative movement has long been afflicted by conspiracy theorists, going back to its origins in the ’50s and ’60s. Oftentimes, these people have exploited the fears of conservatives for profit.
(InfoWars.com)
Think, for example, of Glenn Beck’s commercials for Goldline — a company that warned of an impending market crash under Obama to convince the elderly to buy its absurdly expensive coins.
About three years ago, I investigated a similar company, called Reboot Marketing, which had been advertising its wares in outlets like National Review and RedState. Reboot used Jones-like warnings about FEMA camps and “communist food brainwashing” to sell products with names like Food4Patriots (preserved food) and Power4Patriots (home energy kits). It turns out that the food was a marked-up basket bought from another vendor, and the home energy kits couldn’t work as advertised. The entire thing was cooked up by a Harvard grad named Allen Baler, who saw paranoid conservatives as easy marks.
Unlike Baler, Jones almost certainly believes most of what he’s saying. You don’t start your career on cable access if you’re in it for the money, as Pitcavage noted in our conversation.
But the key point here is even “respectable” elements of the conservative movement like National Review and Beck have, for decades, been very happy to manipulate far-right conspiracies — either to build support for typical Republicans or to make a buck. This strategy made it much, much easier for someone like Jones to get a foothold in the party, to come into contact with actual Republican legislators and key conservative media figures.
Drudge may have been especially responsible for mainstreaming Jones, but he was pushing on an open door.
Alex Jones tends not to see a lot of good news in the world. Donald Trump’s primary victory was an exception.
Jones sees Trump as a kind of quieter kindred spirit, someone who understands the perfidy of the New World Order but doesn’t talk about it quite so openly. He claims the Trump people have been courting him, for this reason, since early 2015.
“There’s no way the Trump people would have reached out to me a year and a half ago, if he wasn’t aware of the work,” Jones told reporter Alexander Zaitchik in July 2016. “He’s been what you call a ‘closet conspiracy theorist’ for 50 years. I think he’s been a chameleon in the system, and now he sees the time to strike.”
It’s easy to see where Jones is coming from. Read the following set of quotes and tell me whether they’re Trump or Jones:
They’re all Trump quotes, of course. Like Jones, Trump sees dark conspiracies everywhere — an elite that’s secretly oppressing Americans, and that only he can fix. Trump doesn’t need to say the phrase “New World Order” to get the point across to people like Jones; language about “globalism” is clear enough for those people to glom onto it.
This isn’t just a dog whistle for the Jones crowd. As my colleague Yochi Dreazen notes, Trump’s language about a global economic elite is directly reminiscent of classic anti-Semitic conspiracy theories, ones embraced by many Trump fans on the “alt-right.” Jones himself has also dabbled in this stuff, despite his feud with the neo-Nazis: In one October broadcast, he warned of a “Jewish mafia” that controls the health care system, which is soon “going to hurt you.” Nevertheless, Jones insisted, “I’m not against Jews.”
Trump has at times gone further than dog whistling, and actually amplified conspiracies invented or promoted by Infowars.
Trump declared that the Environmental Protection Agency manufactured the California drought to protect a fish, a claim that appears to have originated on Infowars. His theory that Ted Cruz’s father was involved in the JFK assassination, or that Antonin Scalia may have been murdered? Yep, both on Infowars.
Can we prove that Trump is getting his conspiratorial ideas from Jones? Not really, but there isn’t another explanation that makes a lot of sense.
Trump clearly reads Infowars, judging by his Twitter account, and he sung Jones’s praises when he appeared on the show. But the most obvious conduit is Roger Stone, a shady right-wing operative who has wormed his way into the Trump inner circle. Stone is a longtime Alex Jones fan and guest on his program, and you can easily imagine him handing off what he “learns” there to Trump.
Interestingly, Trump doesn’t appear to take in a lot of mainstream information from right-wing sources like National Review or the Weekly Standard (perhaps because the editors of those publications have mostly disavowed Trump). The publication that most closely tracks Trump’s view is Breitbart, a far-right site that often peddles in Jones-lite conspiracy theorizing.
Intellectually speaking, Trump is much more a product of the fever swamp than the mainstream right. Yet the formal leadership of the GOP has had a hard time disavowing him, even during the primary. And the rise of Jones helps explain why.
Think about it. In a normal party, implying that an opponent’s father had helped assassinate JFK would get you laughed out of the race. But it didn’t.
A nontrivial percentage of Republican voters had imbibed Jones’s snake juice, and didn’t see anything weird about Trump’s theories. Republican leaders and media outlets were too used to conspiracy theorizing to get all worked up about it, like they did with the “grab ’em by the pussy” tape. It was just a part of the movement.
The Democratic Party, as an institution, doesn’t have the same the same level of comfort with this out-there weirdness. Left-wing publications don’t run advertisements by shady vendors who sell their products based on political paranoia. There’s just a fundamental asymmetry between the organized American left and right, one that allows completely absurd ideas to seep into one side in a way that it just doesn’t with the other.
To seep so far, in fact, as to influence the GOP’s actual nominee for president of the United States.
This isn’t a problem that ends with Donald Trump. Jones may have started as a fringe figure, but years of mainstreaming have allowed him to build a real presence among Republican voters. It’s not clear how more responsible conservatives can prevent his ideas from spreading further or roll back the bizarre ideas he’s already injected into the party rank and file. And the more these ideas are out there, the harder it will be to take back the party from the kind of people who elected Trump in the first place.
Alex Jones is one more big problem for the Republican Party in a year that’s already full of them.
ENTREVISTA Falamos co lucense Alejandro Vila, presidente da Asociación Española de Afectados por Intervencións de Cirurxía Refractiva, que denuncia as frecuentes secuelas que producen estas intervencións e a publicidade enganosa e escasa información ofrecida polas clínicas que as realizan

En 2017 se producirá el regreso de un personaje icónico del cómic español, tras diecisiete años sin una historia nueva. Hablamos de Luca Torelli, Torpedo, quien apareció por primera vez en los comienzos de la década de 1980 creado por Enrique Sánchez Abulí, y tuvo su última aparición en el 2000, dibujado por Jordi Bernet como en la mayoría de sus historias.
El retorno a ocurrir el próximo año contará con guión de su creador, pero tendrá un nuevo artista a cargo de los dibujos, nada menos que el argentino Eduardo Risso. Él será el tercer dibujante que participará en esta serie de álbumes, y su estilo seguramente recordará al dibujo de las primeras historias que contaban con la mano de Alex Toth. Risso se encargará integralmente de los dibujos, entregando páginas a color realizadas por él mism, como también ya hizo con Moonshine su trabajo más reciente publicado por Image.
La nueva historia de Torpedo ya no será en 1936 como las anteriores sino que se ambientará en 1972, mostrando la Nueva York de aquellos años y, obviamente, con un personaje con más años a cuestas y enfermo. Este tomo se titulará A propósito del Mar Muerto y será editado por Panini, la misma que publicó el integral de Torpedo 1936 dos años atrás (del cual pueden leer una reseña aquí).
Por el momento no hay más información ni imágenes disponibles, pero sin dudas estaremos informando de los detalles a medida que estén disponibles.
Fuentes: Toccata y fuga; Viñetas y bocadillos (RTVE).

Foi unha batalla curta e que tivo dous frontes, Negreira e Val do Dubra. Rematou con catro guerrilleiros mortos e multitude de efectivos da...
Por Redacción

A Sociedade Antropolóxica Galega (SAGA) organiza a vindeira semana as I Xornadas de Antropoloxía baixo o lema “Intermediarios do Alén: defuntos, encantos, curandeiros e...
Por Redacción
Cae la noche en Assiros, una aldea campesina en la Tesalónica griega. Los arqueólogos han trabajado todo el día catalogando pequeños fragmentos de vasijas prehistóricas y se refrescan ahora el gaznate -o se lo abrasan, más bien- con unos vasos de licor local en el porche de la casa que acoge al equipo. Por el camino polvoriento que transcurre frente a la casa se acerca un anciano montado en un burro que azuza al pollino a golpes de bastón. A pie a su lado va una mujer no menos anciana encorvada bajo un enorme fardo. El intérprete del grupo intercambia unas palabras con el viejo y luego este sigue su camino. "Era el señor George", explica. "¿Qué le has preguntado?" "Cómo estaba. Y por qué no era su mujer la que iba subida al burro". Pausa. "¿Y qué ha dicho?" "Dice que ella no tiene uno".

El historiador Ian Morris (Stoke-on-Trent, Inglaterra, 1960), arquéologo novato el remoto día de 1982 en que conoció al señor George, cuenta que aquel fue su primer violento 'choque cultural'. ¿Por qué lo que en Birmingham hubiera parecido un inaceptable egoísmo huérfano de toda caballerosidad, le resultaba al señor George de Assiros completamente normal? ¿Qué determina lo que está bien y lo que está mal, lo justo y lo injusto, de qué manantial brota la regla de oro de nuestro comportamiento en sociedad? Morris necesitó más de tres décadas para comprenderlo y registrarlo en un ensayo espléndido que llega ahora a España y se titula 'Cazadores, campesinos y carbón: una historia de los valores de las sociedades humanas' (Ático de los Libros, 2016).
Leer a Morris, disfrutar sus enfoques inéditos y deslumbrantes, es una fiesta. Diseccionó las razones del éxito occidental en '¿Por qué manda Occidente... todavía?' (Ático, 2014). elogió con temeridad la guerra como factor imprescindible de desarrollo humano en 'War! What is it good for?' (2014), de próxima publicación en España, y en 'Cazadores, campesinos y carbón' se atreve a practicar algo muy mal visto en las facultades de humanidades: defender la existencia de una moral universal común a todas las culturas cincelada por la biología durante millones de años de evolución. O como sugirió el biólogo E.O. Wilson hace ya cuarenta años, "ha llegado la hora de que la ética deje de estar en manos de los filósofos y pase a la de los biólogos". Pero, añade Morris, localizar esa raíz única de todos nuestros valores es la condición necesaria para comprender a continuación las innegables diferencias entre culturas. Que haberlas 'haylas'.

Jorge Luis Borges recomendaba en 'La penúltima versión de la realidad' sospechar de toda sabiduría que se funda, "no sobre un pensamiento, sino sobre una mera comodidad clasificatoria". Pues bien, eso es exactamente lo que hace Morris en su libro, proponer tres grandes sistemas de valores que se han ido sucediendo a lo largo de la historia y vincularlos a una manera concreta de capturar la energía del mundo que nos rodea. El lector juzgará al final si la citada clasificación es una invención gratuita o si alude por el contrario a algo real, pero el trabajo de Morris para hacer convincente su propuesta es, de una u otra forma, una gozada.
El primer gran sistema sería el de los 'valores de cazadores-recolectores', asociado a las sociedades que viven de recolectar plantas y semillas y de cazar animales salvajes. Son sociedades que valoran la igualdad y toleran la violencia. El segundo sistema es el de los 'valores agrícolas o campesinos', adoptado por las sociedades que se alimentan de cultivos domésticos y animales de granja. Son sociedades que valoran la jerarquía por encima de la igualdad y no toleran bien la violencia. El tercer y último sistema es el de los 'valores de los combustibles fósiles', propio de sociedades que incrementan la energía de las plantas y animales que consumen gracias al carbón, el gas y el petróleo. Estas sociedades valoran la igualdad por encima de casi todos los tipos de jerarquía y no toleran nada bien la violencia.
"Cada época tiene las ideas que necesita", tal es la propuesta de 'Cazadores, campesinos y carbón'. Y una vez lanzada su autor se apresta en el resto del libro a fundamentarla con datos e ideas de la antropología, la arqueología y la sociología histórica. "Si tengo razón", advierte Morris, "y el modo de captura de energía determina los valores de un grupo humano, quizás se deduzca que los filósofos morales que tratan de identificar un sistema perfecto de valores, una talla única para todos, están perdiendo el tiempo, y que los valores que nosotros hoy defendemos algún día probablemente -quizás bastante pronto- perderán su utilidad".
Cuando Stephen Hawking entregó el manuscrito de 'Historia del tiempo', el libro científico más vendido de la historia, su editor le recomendó despojarlo por completo de ecuaciones, porque "cada ecuación presente reducirá las ventas a la mitad". Si, con todo, el lector de este artículo ha llegado hasta aquí pese a la ominosa presencia de una ecuación en el titular del mismo, ya es hora de resolver el enigma y despejar la incógnita. Morris reconoce que todo su ensayo, y al cabo la historia de la humanidad y de sus valores- puede resumirse en una célebre fórmula acuñada en los años cuarenta por el antropólogo Leslie White: C=ExT, donde C es cultura, E energía y T es tecnología. "La cantidad creciente de energía que los humanos han sabido capturar durante los últimos veinte mil años ha sido el motor del proceso de evolución cultural, y como parte de dicho proceso, los valores humanos han cambiado".
Al final del libro su autor hace algo inaudito, ofrece casi cuarenta páginas a una ilustre nómina de historiadores filósofos y escritores... ¡para que destruyan la tesis principal de su libro! Son el experto en Clásicas Richard Seaford, el sinólogo, Jonathan D. Spence, la filósofa Christine M. Korsgaard y la novelista Margaret Atwood. Ahora, Morris se arroga la oportunidad de la contrarréplica final a todos ellos, titulada guasonamente "Mi punto de vista correcto sobre todo". Porque, aunque agradece las críticas, concluye: "a pesar de haber leído numerosas réplicas en mi vida, no recuerdo una sola vez que el autor decidiera echarse atrás frente a las cíticas recibidas... y confieso que no pienso ser el primero".
Así pues, hace 100.000 años surgieron los valores humanos modernos como resultado de la evolución biológica de nuestro cerebros y arrancó la evolución cultural. Los sucesivos modos de captura de la energía determinaron el tamaño y la densidad poblacional, lo que a su vez permitió que unos conjuntos de valores tuvieran más éxito que otros. Para los minúsculos grupos de cazadores-recolectores las jerarquías eran odiosas pero no la violencia, para las populosas comunidades de agricultores las jerarquías resultaban mucho más cómodas mientras que la violencia atacaba de frente la imperiosa necesidad de vivir juntos. Para nosotros, voraces consumidores de combustibles fósiles que vivimos en comunidades aún más grandes ni las jerarquías ni la violencia suscitan admiración.
¿Y en el futuro? Hay dos opciones, sostiene Morris, un mundo hipertecnológico e interconectado en el que la jerarquía y la violencia sean liquidadas definitivamente... u otro en el que un puñado de posthumanos fusionados con máquinas dejan atrás al resto de los Sapiens de la misma forma que estos adelantaron antaño al extinto Neandertal.
Hay gente que vive ansiosa por el deseo de tener información, sin llegar a saberse muy bien porqué. ¿Qué clase de experiencia o poder esperan atesorar con ella?¿Es por una curiosidad insana que no conoce fin?¿Tal vez por exceso de ocio y falta de amigos?¿O quizá por huir de una vida absurda y vacía? No respondan, no tiene importancia. Todos son motivos despreciables. Lo que es un hecho irrefutable es que continuamente hay en el mundo alguien que reflexiona acerca de lo que es el Punk. A veces, incluso varias cabezas o entes, simultáneamente. Por remota y alejada de la civilización que se encuentre, esa persona rechaza disfrutar de su presumible edén particular y la voluntad de saber le conduce a la más trágica locura. Y después al Yahoo Respuestas. Si no me creen, ahí tienen la red para cerciorarse de que no les miento.
Pues bien, hoy por fin hemos venido a repartir un poco de ese conocimiento completamente inútil que tan de moda esta entre el ciber-público de click fácil que surca las redes. -¿Inútil por qué?- preguntaréis llenos de suspicacía. Pues porque es tan real como impreciso. Es cierto que aportará un poco más de luz a vuestras mentes saturadas de dudas, pero jamás llegará al fondo de la cuestión. Abrirá el debate, pero sin daros respuestas definitivas, porque, como siempre, la única respuesta válida esta en vuestro interior. Hoy, vamos a diseccionar el interior del cortex cerebral de un joven (o no tanto) punk ibérico. Las confusas ideas y valores que le hicieron célebre entre los tertulianos más pretenciosos de hace un par de décadas, cuando el Interviú, Tiempo o publicaciones de similar rigor periodístico, analizaban, entre preocupados y tendenciosos, las llamadas tribus urbanas. Ponemos a vuestro alcance ese totum revolutum ideológico que circula alborotado, justo entre la cresta y un collar canino comprado en unos grandes almacenes. Y para ello, no nos serviremos de un tedioso documental, como pudiera hacer creer el ambiguo título de este artículo, si no de un disco. Si, eso que los jovenes solían poner antaño, en sus aparatos reproductores (de musica) y escuchaban insistentemente, ante la desesperación de sus cándidos progenitores, durante el tiempo en que deberían estar reconduciendo sus labores al forjado de un futuro próspero y acaudalado.
Otro título alternativo podría haber sido “La Historia del Punk ibérico en 28 canciones” pero suena ya bastante trillado, ¿no? Lo que nos ocupa es un tremendo recopilatorio con el que muchos hemos crecido, y que ya va siendo hora de reivindicar, antes que el revival de los insulsos años 90 se eche sobre todos nosotros (si es que no ha caido ya, con tanta banda de sonidos pseudo-grunges y riot-grrrl tristón). Por descontado, si eres de esos modernos consumidos que desprecian el Punk Ibérico, ya puedes pudrirte entre caras de oler caca, y frenar ipso-facto la lectura de este articulo.
Muchos años atrás cayó en mis manos el volumen 3, del Busca En La Basura (Punk Ibérico ’80-’83), cuya historia podéis leerla aquí de mano de sus creadores, el programa de radio zaragozano Busca En La Basura. La memoria es caprichosa, pero afirmaría casi con toda seguridad que lo adquirí en alguno de esos puestos dominicales de la plaza de Tirso de Molina a finales de los citados noventa. En alguno de esos mismos puestos que hoy siguen resistiendo heroicamente pese al empeño de la autoridad local en hacerles comer flores, cercándoles con modernos y afeados puestos de venta de plantas. Lo único seguro es que hoy está perdido en alguna caja, rodeado de muchas otras compañeras de lucha casettes, a muchos kilómetros de mi. Lo que más llama la atención de este recopilatorio, aparte de ser un gran catálogo de lo mejor y más granado del Punk español de aquella época dorada, es que se juntaron todos, o prácticamente todos, los clichés que podrías leer en uno de esos artículos asusta-viejas publicados sobre el Punk y sus acólitos en un dominical cualquiera de El País o el ABC. Entiendo que no hubo una intención premeditada por parte de los compiladores -líbreme Dios de insinuar lo contrario-, pero uno no puede apartar de su mente la imagen de la dichosa cinta dando vueltas y vueltas en el magnetófono de alguna redacción ambientada con aroma a tabaco y café, y a un torturado becario desbordando sensacionalismo con su Olivetti echando humo. En definitiva, si hay una fuente de información (¿o inspiración?) que pudiese haber desatado la imaginación calenturienta de todos esos plumillas de medio pelo, fue esta cinta.
Pajas mentales aparte, la conclusión de toda la información cruzada que aporta este documento sonoro, para quién se pare a analizar, es que es difícil sacar conclusiones. Definir un movimiento que ha sido tan adulterado desde sus orígenes, que ha ido mutando tanto en corrientes interesantes como en horrorosos subproductos, y que se ha convertido en un cajón donde cabe todo lo que uno quiera meter es, a estas alturas, aburrido y estéril, como decíamos antes. Y como definir es acotar, por extensión, muy poco Punk. Pero no divaguemos más y pasemos a estudiar, una por una y por puro entretenimiento, esas canciones y lo de cierto que se puede sacar de ellas. Y cómo de alguna exótica manera, muchas de ellas también moldearon a parte de la escena Punk de este país durante los años posteriores a su edición original.
Toreros After Ole – Chicos de la Calle
El comienzo del recopilatorio no podría ser más elocuente. El primer corte es la perfecta desesperación porque entiendas que el Punk es urbano y callejero. Agónicos gritos que exaltan la figura de esos icónicos kinkis ochenteros, fascinantes héroes de la pantalla para unos, y reales malnacidos para sus conciudadanos. Los testimonios relatan que en aquellos años el punk promedio era más un bicho raro, que un delincuente habitual, aunque de todo hubiese en la viña del Señor. Sinceramente yo no apostaría porque esta canción fuese la banda sonora en los radiocasettes de los Seat 124 que recorrían los extrarradios de las grandes ciudades. El Rock nacional y la Rumbita canalla se repartian toda la tostada, y no había más. Y por cierto, que los Toreros también sabían bastante de tocar palmas.
La Broma de Ssatan – Vete a morir al Salvador
La denuncia de conflictos bélicos internacionales (desde la distancia) es un clásico en la temática de las bandas Punk, como todo Dios sabe. Sin embargo, la guerra civil salvadoreña no es una cuestión muy tratada precisamente. No al menos entre las bandas ibéricas, que les dio más por volcarse con la Revolución Sandinista de Nicaragua, la cual se conmemoró con un célebre festival Punk en el año 1986, cuya grabación quedó inmortalizada para la posteridad. Más allá de nuestras fronteras tampoco conozco otra banda que le haya dedicado unas letras, a excepción de Insane. Un punto, por tanto, a favor de la originalidad de la banda madrileña. Aunque más que contar algo sobre el conflicto en sí, y los tejemanejes norteamericanos, era presentada como el idílico destino donde encontrar una muerte trágica y violenta como respuesta a una vida insulsa e inmerecida. Mucha amargura en vena. Todo ello ambientado con sonidos de fusiles y sentencia lapidaria incluida, al final. Al menos, seguro que a más de alguna mente inquieta le dio por buscar la localización de este país en el mapamundi, e incluso enterarse qué estaba pasando allí.
Último Resorte – Violencia
Es difícil encontrar a alguien involucrado en el Punk, que desconozca la violencia en cualquiera de sus formas. Sin embargo, la risa demente de Silvia no parece hablar esta vez de quitarse la cadena de la cintura y ondearla al viento entre la multitud. La ambigüedad de la letra señala de una forma poética los habituales conflictos familiares que provocan el ser un elemento díscolo e intratable que se enfrenta sin cuartel a la autoridad progenitora dominante. Y yo me pregunto -¿Quién puede resistirse a la violencia que provoca un cambio de generación?¿Puede haber algo más bello y necesario para un adolescente cualquiera?-. Este es un tema que afecta a todo joven que sea capaz de levantarse del sofá y apagar la máquina de turno que le tenga alienado, por tanto, un himno de interés nacional más allá del Punk.
Eskorbuto – Enterrado Vivo
Muchos han intentado copiarlos, pero su humor negro, repleto de guiños a lo macabro, y reflejo de la angustia vital que padecían, no es fácil de repetir bajo cualquier circunstancia. La naturalidad con que convierten lo grotesco en entretenimiento, tampoco. Hay que mamar mucha sobredosis de margen izquierda, y tener buenos referentes, para que la mente se desarrolle hasta ese nivel. Me cuesta creer que, aunque tengan una valoración general positiva por parte de la parroquia Punk, se haya llegado a asimilar toda la fuerza literaria que llegaron a producir. Toda la temática “fantástica”, así como el cine de Terror, de serie B, Z o la letra que más os guste, aunque no sea algo inherente al Punk, ha inspirado tantas composiciones que se puede asociar a cualquier otra subcultura urbana cualquiera, sin ningún complejo. Iremos viendo más a lo largo de este concienzudo análisis musical.
Siniestro Total – Mario
Situaciones delirantes a ritmo espasmódico. Eso era esta banda antes de convertirse en la mejor orquesta posible para animar jubilados en las fiestas de tu pueblo. ¿Qué psicólogo no definiría a un pre-punk como un inquieto mocoso con severos trastornos mentales, y comportamientos maníacos, capaz de alterar al padre más templado? Años después, ese niño se convertirá en el Serafín de Espassmódicos, o en el Felipe de las Vulpess. Yo, al menos, lo veo claro y cristalino. De acuerdo, hoy día, podría convertirse en otra cosa, como un adorador de la religión del Trap o un testigo de Jehová intempestivo, pero nunca un elemento que desearías presentar a tus padres en una reunión familiar. Echo de menos más canciones que hablen contra la familia, como institución, por cierto.
No! – Kaos
Rechazo mutuo contra la sociedad y sensación de marginación. Los guipuzcoanos no pasarán a la historia por la originalidad de esta letra, que viene a ser la enésima expresión juvenil de frustración contra la vida adulta a ritmo machacón. No hay mucho que rascar. Pura queja y desahogo, sin mucho espíritu positivo de cambiar nada en otro pataleo afín al género. Si todas las energías derrochadas en protestas tan efusivas se usaran para crear algo nuevo y realmente alternativo, otro gallo nos cantaría. Cada día hay más gente que aporta cosas a la escena, pero en otros tiempos, y debido a la masificación, sospecho que había más lacras andantes que otra cosa. Es un suponer y no me refiero en concreto a esta banda, ¿eh?
Larsen – Nacido de la pota de un Punk
Uno de mis temas favoritos de siempre. De siempre, desde que lo oí. Es bien cierto que no es fácil encontrar cantos al surrealismo (o a Dada, directamente), ni escenas de fantasía (o pesadilla) en un genero demasiado apegado al realismo social, pero he aquí una buena excepción. De una manera fétida y repulsiva se ilustra el nacimiento del monstruo, entre berridos, gritos guturales y voces disonantes. El poder de la imaginación y la inventiva truculenta es algo que rara vez se elogia en el Punk, y sin duda, desde nuestro punto de vista, lo merece más que la repetición sistemática de eslóganes y panfletos. Una banda que nos merecíamos que hubiera durado un tiempo más.
Vulpess – Me gusta ser una Zorra
La polémica de la época hecha canción, y llevada al escándalo por esos medios de comunicación pusilánimes y alarmistas. Un provocativo ataque a ciertos roles, que hoy se podrían llamar de género, hecho desde el macarrismo y la insolencia. Su estilo pendenciero, sus guiños a la heroína, y el descaro de su proclama, han provocado (y provocarían aun) a todo macho falocéntrico y heteropatriarcal que se mueva en la órbita del Punk, y más allá. A día de hoy, no creo que haya sido asimilado en absoluto la condición relevante que muchas mujeres han representado en el Punk, aunque poco a poco si diría que se van superando esas diferencias en una escena cada vez más comprometida con la lucha feminista. Algo muy recuperable y poco interesante para los medios masivos, no obstante.
Ox-Pow – Manos Arriba
La preocupación y el interés desmedido que las fuerzas de seguridad del Estado han demostrado desde tiempos inmemoriables por los punks y sus quehaceres rutinarios, han dado para miles de letras. De verdad, miles. En realidad la obsesión va contra todo lo diferente y desconocido y es de la sociedad completa, lo que incluye, por supuesto, a la policía. Ox Pow no eran una banda muy típica, ni musical ni líricamente, pero su registro chulesco y vacilón les delata como habitantes de la gran metrópoli, y a su vez, retratan como nadie esas desiguales relaciones entre personas que se mueven en la misma ciudad. Un cliché más, eso si, presente en toda subcultura que se precie.
MG15 – Genocidio
De nuevo, crudeza y furia para reflejar una postura antimilitarista, pero que esta vez dibuja un paisaje apocalíptico que deja mucho menos a la imaginación que otras canciones. Aunque el Punk manifieste un rechazo innato a lo bélico y a la disciplina, lo cierto es que ese escenario de muerte y destrucción es muy similar al idealizado por algunas otras bandas que pregonan violencia sin cuartel contra todo lo que se mueva. Si, estoy pensando en Exploited y gran parte de sus coetáneos. ¿Entonces?¿Estamos por la paz o por la guerra? Ante la duda, el periodista siempre mete a todos en el saco del terror contra el pacífico ciudadano, sin muchos miramientos ni profundización en la materia.
Espasmódicos – Enciendes tu motor
Tengo serias dudas acerca de si esta letra sería bien recibida hoy por la correcta y timorata escena Punk actual. A mi me parece un tema de una visceralidad brutal y un furor descomunal, pero esa pasión por la velocidad, el descontrol y cierto tufo misógino que desprende, si bien era moneda común en la época, han quedado ya más o menos superados. El descontrol juvenil y el abuso del cuerpo como forma de llevar la vida al límite. Un chivo expiatorio indiscutiblemente fácil con el que criminalizar todo un movimiento, a pesar de que no todo lo que hay dentro del Punk lleva ese sello de descontrol y barbarie. Pero… ¿a quién le importa cuando hay que vender periódicos?
Nº634 – Soy un loco anarquista, soy un loco antifascista
El clásico entre los clásicos. Punk y anarquía, el binomio más explotado de la historia del movimiento. Aunque hay bandas que han sabido comunicar cierto ideario libertario con sus letras, es innegable que gran parte de la comunidad Punk ha tomado desde siempre una versión del anarquismo muy sui generis. Puritito nihilismo y destrucción, hablando claro. Y en consecuencia, muchos punks han creido abrazar la Revolución Social desde la individualidad, el esperpento y la vomitona dialéctica. Para mi, un error, pero tampoco es culpa de las bandas, si no de la poca lucidez de quién interpreta esas letras. Esto daría para un largo debate, lo se. Al malogrado Turmix tampoco creo que hubiera que explicarle que hay tantas ideologías dentro del Punk como punks mismos. De lo que no hay duda es que él vivió a su manera su idea de Revolución, y que este tema es un hit como la copa de un pino que se puede corear hasta el síncope.
La Uvi – La Policía
Otra de mis favoritas. Y si, aqui vamos de nuevo. No puede faltar nunca una tonadilla explícita para los cuerpos de seguridad. O varias. O miles. Sencilla, directa y descarnada canción contra esos molestos elementos uniformados que le hacen la vida imposible al punk que solo desea hacer travesuras en paz, y consumir toda la farmacopea que sea capaz de acumular en sus maletas. ¿Se podría hablar de temas más bucólicos y triviales? Desde luego, pero la realidad manda, y por la forma que esta cantada, yo me creo cada frase de esta canción. Si alguien desea escuchar la versión de la policía, de la que no se hacen canciones, ya tienen las primeras páginas de sucesos y las cabeceras de los telediarios.
Paralisis Permanente – Un Dia en Texas
Uno de los temas más anfetamínicos de Benavente y compañia. Violencia, criminalidad y terror, agitados y mezclados con reminiscencias cinematográficas. De nuevo, una pasión por una forma de arte que no saldrá nunca reflejada en ningún artículo sobre lo positivo que tiene el Punk como cultura juvenil. ¿Es característica en exclusiva del Punk? Pues no, claro, pero si influencia para mucha gente que circula en su órbita, y que entrega su capacidad de crear a lo subversivo. Ese talento para agitar cuerpos y mentes que ha brotado de muchos compositores punk no es tan fácil de encontrar en otros géneros. Siempre que excluyamos a los jevys obsesionados con el rol y el Señor de los Anillos, que inquietan un rato largo.
Los Nikis – Ernesto
Demencia homicida sin prejuicios. ¿Quién no ha tenido alguna vez el irrefrenable impulso de arrojar un objeto contundente contra ese pacífico viandante que caminaba distraído bajo nuestra ventana? Esto solo es humor ácido y psicótico que no hace daño a nadie, por favor. Todo un símbolo de inteligencia al servicio de la diversión desenfrenada. Eso si, esta canción la coge un profesional de la salud mental y puede sacar toneladas de cosas censurables para los jovenes. Pero bueno, también las sacan de los videojuegos y ahí siguen en las estanterías de las tiendas. Mención especial para los coros playeros que se oyen de fondo en este tema. Irrepetibles. Muy necesaria la reivindicación del sentido del humor, no nos cansaremos de decirlo.
La Polla Records – Y ahora que?
Uno de los temas más lúcidos del recopilatorio, como no podía ser de otra manera viniendo de quién viene. Contra la estigmatización y la definición burda, lo más acertado siempre es burlarse del enemigo con desprecio. Eso hemos aprendido con los años, y esta podría ser la bonita conclusión para este artículo -no importa lo que digan, nos lo pasamos por los mismos bajos-. Aunque este tema es una diatriba política clara y sobria contra los ocupantes del Parlamento, mi libre interpretación es esa. Por mucho empeño que nadie ponga en echar abajo lo construido, sea desde dentro o desde fuera, el Punk será eterno. Pero las canciones siguen, y el artículo también.
Interterror – Lili Marlen
Otro desesperado canto antimilitarista cargado de acritud. Definitivamente, ¿no esta la guerra hecha para los punks? El misterioso encanto de la II Guerra Mundial, y los totalitarismos sexys, que cautivaron a las primeras generaciones de adolescentes marcados por la Guerra Fría, ha casi desaparecido de las letras actuales. Ya no se hacen tantas canciones que glosen sobre la crueldad las guerras. Supongo que se debe a que todas ocurren muy lejos y los punks de hoy las ven a través de las pantallas de sus dispositivos. Y no es lo mismo. No llega tanto. Ya no se percibe esa amenazante tensión que sobrevolaba a la sociedad en aquellos turbulentos años 80. Tampoco hay himnos a los malvados enemigos de Occidente. Y no será por falta de psicópatas adictos a las decapitaciones selectivas y la autoinmolación fanática. ¿Se estan perdiendo los valores, o es que nos hemos vuelto blandos abandonándonos demasiado al hedonismo?
Decibelios – Botas y Tirantes
Tampoco era de recibo que faltase la representacion skinhead más destacada de aquel momento. Ah, el skinhead, ya saben, ese fiel compañero del punk en comics de Azagra y películas de culto. Otro himno para la juventud descuidada y bullanguera. A estas alturas ya no sé ni lo que pretendía con este artículo, pero a base de oir las mismas canciones una y otra vez, me estan entrando ganas de salir a tomarme algo de alta graduación. Estridencia musical y estribillos coreables más simples que un cubo. Lo que demuestra que tampoco hace falta ser Quevedo, para conseguir levantar a una tropa predispuesta al jolgorio. Si me dieran un euro por cada vez que he oido esta canción coreada por tipos ebrios y sudados, ahora no estaría aqui escribiendo sobre ello. No hay que leer entre líneas para ver aqui un testimonio atemporal de la falta de delicadeza con que se conduce la muchachada en sus noches toledanas.
Kangrena – No queremos
Otros angelitos que nunca rompieron un plato. Chatarra sonora atronando contra la prensa musical. Un tema de descargo. Y es que no solo apesta la prensa convencional en este país. Ese seguís dándole jabón a los más viejos grupos es tan aplicable ayer como hoy, solo hace falta acercarse a un kiosko (¿Cuanto tiempo de vida le quedarán a esos negocios, por cierto?) Por desgracia en estos años que nos ha tocado vivir, tampoco la crítica hacia las publicaciones “especializadas” se prodiga demasiado entre las bandas actuales. Y eso que muchos advenedizos tienen que depender de conocidos y allegados para tener algo de repercusión.
Codigo Neurótico – Las Malvinas son Pinguinas
En el colmo de rizar el rizo, esta banda de Terrasa mezcla a la indecente Thatcher con el consumo compulsivo de anfetaminas. ¿Puede haber algo más mágico?¿Cabe en una frase lo más miserable del género humano (la guerra, aunque Margaret también) y lo más lúdico? Pues parece que ellos consiguieron desdramatizar el conflicto, a su manera. Al menos para los punks que recibieron esta canción como única fuente de información sobre el choque armado que se produjo entre Argentina y Reino Unido, y que todavía es recurso seguro para los comentaristas deportivos más casposos, en todos y cada uno de los mundiales de fútbol. Aunque esta forma de afrontar una noticia no era lo más habitual si miramos con detenimiento la discografía de la banda, me declaro muy fan del sentido del humor psicodélico que desarrollaron en esta ocasión.
Al parecer, a partir de aqui, empiezan temas que son extraídos de maquetas en lugar de sus ediciones oficiales. No es que mejore ni empeore mucho el sonido, la verdad, pero ahí queda como dato puesto que asi lo remarcan los compiladores. Aunque todo el disco es pura maravilla, estas son quizá las canciones que trasmiten más desasosiego vital por su crudeza y rabia.
Escorbuto Crónico – La laguna debe morir
Los seminales tinerfeños dedican esta fiera tonada a la ciudad dormitorio de San Cristobal de la Laguna, limítrofe con Sta. Cruz de Tenerife. No creo que fuesen muy populares entre sus vecinos, ni que les recibiesen con aplusos y vitores, pero la libertad de expresión es lo que tiene: no suele caer en gracia a todo el mundo. Esa antipatía ciudadana era algo inherente al Punk en sus origenes. Hoy ya la cosa se ha domesticado un poco bastante, y como propaganda no sirve ni para crear una controversia que avive las ventas de cualquier revista tendenciosa de medio pelo. Esa música Punk como alarma social acerca de lo que no estaba funcionando, ha quedado hoy reducido a una burla de si mismo, en la mayoría de los casos. Temas como estos no son fáciles de repetir.
Cocadictos – Un Porvenir Oscuro
La eterna cuestión de la falta de oportunidades y la caida inminente en el abismo si que no ha pasado de moda ni lo más mínimo. Tampoco desprende pesimismo la canción, que digamos, pero si dibuja un escenario bien poco halagador. Lo mejor es que ya tampoco hace falta ser un paria social para encontrarse en una situación de semi-miseria o de ahogo existencial. Tan solo llegar al mundo, enfrentar la realidad que tienes delante, y fijarse atentamente lo que te permiten agarrar. Quizá sí sea el Punk quién más ha cantado a esa inmundo destino, pero generación tras generación, todo ser sensible que ha pisado este mundo, ha degustado ese festín de mierda fresca en algún momento.
RIP – Antipolítica
Y una vez más la arrastrada clase política en el punto de mira. Y de nuevo el mantra en forma de propuesta subyacente de que si nadie se molestase en ir a votar, quizá se viviría el punto de inflexión necesario para cambiar el sistema. ¿Jovenes utçopicos? Por el momento no lo sabemos, aunque para muchos, aún hoy, sigue siendo una desfachatez el no ir a ejercer el derecho a voto cada cuatro años. Nunca esta de más recordar para lo que sirve tu papeleta. Dicho esto con, más o menos, respeto por todos aquellos sectores del Punk que se levantan un domingo cada cuatro años a dejarse ver en el colegio electoral.
Exterminio – Maquina de matar
Un grupo que no ha trascendido demasiado. Eran de Girona, bastante agrestes y muy focalizados en la guerra y sus eventualidades. Como vemos, la generación de los ochenta sufría un verdadero pánico interior ante la posibilidad de un conflicto bélico llamando a su puerta. Supongo que la inminente obligatoriedad de acudir al servicio militar tampoco ayudaba a conciliar el sueño a los muchachos que escribían canciones para sus bandas. Juzgando por las noticias que llegan a diario no deberíamos relajarnos tanto acerca de la posibilidad de ser llamados a filas. La pregunta sería: ¿Volvería a surgir un movimiento de rechazo a las armas como aquel?¿Cuál es la frontera más próxima para salir pitando?
Los Niñatos – El pistolón
Una fábula irreverente sobre un pistolón y todo lo que puede dar de si en situaciones desesperadas. Otro a incluir en la sección de temas de mofa y desvergüenza del recopilatorio. No se puede negar que el sentido del humor y la capacidad inventiva si es algo que no puede faltar en cualquier punk que se precie. ¿Que abundan más el avinagramiento y la obcecación? Cierto, pero lo otro también su lugar. Solo hay que saber encontrarlo, y este disco, con temas como este, te lo pone más fácil.
IV Reich – Derecho a la vida
Desde Zaragoza con toda la cólera almacenada en su interior. Alaridos de agonía por el derecho a vivir. Acabo de tener una visión. ¿Os imagináis a todas esas beatas enfurecidas que se manifiestan en contra del aborto, clamando con esta canción de fondo? Si nadie ha hecho un video para solaz de adictos al Youtube, debería ponerse con ello. A veces tengo mis dudas sobre si el Punk aboga por la vida o la muerte, a la vista de tanto joven malogrado, pero siempre encuentro consuelo echando la vista atrás y viendo todo lo que he ganado yo mismo, en mi individualidad. Uníos al Punk, abandonad la vida crápula (risas enlatadas).
Desechables – El Vampiro
La desgarrada voz de Tere es capaz de traer las peores imágenes a tus pesadillas más siniestras. Vuelven las referencias literarias, y las del mundo del celuloide, para dar una nota de color en contraposición a los temas más trillados de la lírica Punk que estamos estudiando. Uno que no ha salido en este compilado, sin embargo, es el clásico exabrupto contra la Iglesia, la religión y todo lo que rodea a los padres de la fe. Bien, pues valga esta oda al vampiro como ser sobrenatural, enemigo del clérigo y depredador de todo lo puro y casto para subsanar esa carencia. El satanismo, milagrosamente, no es un sambenito que haya caído sobre los punks. Afortunadamente existen otros colectivos juveniles que asumen esa carga.
Chute de Esperma – No Queremos
Y un broche de oro para el cierre de este repaso a las creaciones más representativas del Punk ibérico hechas verbo. Desde las Islas Afortunadas, una de las voces mas aniñatadas de todo el espectro Punk nacional (¡Y esto si que es característica única del género, casi sin ninguna duda!) Se nota que son algo más posteriores en el tiempo que el resto de bandas, por el elemento clave de la falta de higiene. Este año no me baño seguro ha hecho un serio daño a muchos jovenes punks influenciables y desorientados que llegaban al movimiento a través de festivales como el Tintorrock y sus acampadas infecciosas.
Como las conclusiones ya las hemos sacado al principio, solo me queda darles las gracias por aguantar esta retahíla de desvaríos que me han llevado de las ramas a los cerros de Úbeda, pasando por divagaciones mejor o peor traídas por los pelos. Y claro, la recomendación de que no se dejen malmeter por los periodistas apesebrados, y comprueben por si mismos la veracidad de los hechos ocurridos, en este caso, con el Punk. Busquen los libros sagrados de consulta y acudan a las fuentes para más y mejores informaciones. ¡Y oigan más Punk ibérico, coño, y menos bandas de Seattle o de Cincinatti!
La semana pasada, el Dr. Richard Smith escribió en el sitio web del British Medical Journal que morir de cáncer era la mejor forma de todas de dejar este mundo. ¿En qué basa esta afirmación?
Puedes despedirte, reflexionar sobre tu vida, dejar tus últimos mensajes, quizá incluso visitar lugares especiales por última vez, escuchar tus canciones favoritas, leer los poemas que más te conmueven y prepararte, según tus creencias, para encontrarte con tu creador o para disfrutar del olvido eterno.
Al parecer, el mundo entero —gran parte del cual ha visto a alguien cercano morir de cáncer— arremetió contra él para decirle de todo menos guapo. El cáncer te consume por dentro y te deja hecho un cascarón humano. El cáncer es una mierda. Tiene que haber una forma mejor de morir. ¿Cuál será?
Hace unos meses, nuestros compañeros de Motherboard se plantearon precisamente la pregunta opuesta: cuál era la peor forma de morir. La mayoría coincidía en que el mejor modo de dejar este mundo sería cualquier muerte lenta y agónica que te deje postrado en una cama de hospital hasta el último estertor. Pero no nos desviemos del propósito de este artículo, que es encontrar la mejor forma de morir. Por otro lado, soy consciente de que por el simple hecho de lanzar al aire una pregunta semejante se me va a acusar de incitar a la población que sufre depresión aguda a buscar en Google la respuesta.
Los que estéis pensando en acabar con vuestras vidas, por favor, haced clic en el siguiente enlace. Aprovecho también para señalar que las formas más placenteras de dejar esta existencia, como el monóxido de carbono, ingerir un cóctel de fármacos o la clásica sobredosis de heroína, no cuentan con mi beneplácito.
Decidí indagar hasta llegar al fondo de los mitos y las verdades en torno a las formas más populares de suicidarse y este es el resultado.
Morir en una fantasía:
Advertencia: en este vídeo aparecen nalgas de mujeres
No resulta fácil determinar a qué se refiere exactamente la gente cuando habla de "la mejor" forma de morir, pero empezaré analizando algunas de las situaciones más populares en el imaginario colectivo. Una de ellas consiste en la gloriosa muerte de una persona en el campo de batalla, un concepto tan tonto que incluso existe todo un género cinematográfico dedicado a criticarlo.
Luego están las fantasías de morir inmediatamente y de forma indolora después de gozar de un último orgasmo: un infarto tras una mamada o —como ilustra el vídeo— caer por un precipicio perseguido por un grupo de modelos semidesnudas.
Ninguno de estos escenarios contribuye realmente a responder la pregunta. En primer lugar, caer por un precipicio, las caídas en general, no son la mejor opción. Si bien es cierto que caer desde un avión y aterrizar de cabeza suele suponer una muerte instantánea, hay caídas que se saldan solo con órganos internos y huesos rotos, provocando a la frustrada víctima un dolor insufrible.
Por otro lado, la muerte causada por la práctica del sexo suele ser también bastante dolorosa. Los eventos cardiopulmonares repentinos —embolias, aneurismas, AVM, etc.— pueden llegar a ser como "el peor dolor de cabeza de tu vida" e ir acompañados de síntomas como náuseas y alucinaciones. Los infartos, como probablemente ya sabréis, son el equivalente a tener un elefante sentado en tu pecho.
Sin embargo, el paro cardiaco repentino, que hace que tu corazón se quede bloqueado como el Windows 95, es un gran candidato a ser la mejor forma de morir durante la práctica del sexo. Pero como persona que sufre arritmia, puedo deciros que no es nada agradable notar cómo se te descontrola el corazón y no recomiendo a nadie una experiencia similar durante el sexo.
Además, la muerte durante el acto sexual suele implicar la presencia de otra persona, que sufriría con tu defunción. Esa persona se vería obligada no solo a presenciar tu muerte, sino a manipular tu cuerpo, tus genitales sin vida. Vale que podría ser una forma muy agradable de morir, en la mejor de las circunstancias, pero también podría acabar como un episodio salido de El juego de Gerald, de Stephen King, o como aquella escena de Clerks.
En cualquier caso, creo que es mejor buscar algo más realista.
Muerte por hipotermia:
La muerte por hipotermia es un viaje largo que conlleva mucho más que unos simples temblores y el entumecimiento del cuerpo; algunos aseguran que hacia el final notas una increíble sensación de bienestar y deseas abrazar la muerte, incluso cuando alguien está intentando salvarte. Pero todo eso no son más que falacias literarias.
En su libro Last Breath: Cautionary Tales from the Limits of Human Endurance, Peter Stark nos ofrece un relato intenso y científico sobre la muerte por congelación. Después de varias horas expuesto al frío extremo, el cuerpo empieza a dejar de funcionar y lo más probable es que sufras alucinaciones o que incluso sientas calor, hasta el punto de que empieces a desnudarte.
La explicación a este fenómeno es que, cuando la temperatura corporal desciende por debajo de los 33 centígrados, sufrimos amnesia y dejamos de saber qué está pasando. A los 31 grados, dejamos de temblar. A los 30, el cerebro empieza a dejar de funcionar correctamente y no seríamos capaces de reconocer la cara de nuestra propia madre. Llegados a este punto es cuando nos quitaríamos toda la ropa y probablemente nos enterraríamos bajo un montón de nieve, lo que no ayudaría nada.
A partir de ahí, todavía pueden pasar horas hasta que la temperatura corporal baje de los 21 centígrados, momento en el que la mayoría de la gente muere. Si a esas alturas experimentas sensación de euforia, ha sido después de haber pasado por un calvario y haber perdido la cabeza, así que no creo que valga la pena.
Muerte por ahogamiento:
Según algunos relatos de la sabiduría popular, la sensación de ahogarse es como la de ser abrazado o volver al útero materno. Hay testimonios destacados, como el del productor musical Michael Case Kissel, que asegura que oyó voces angelicales diciéndole, "No hay nada que temer". Pero la experiencia de Kissel no es más bien atípica.
Tu cuerpo hará lo posible por evitar que entre agua en los pulmones, como podemos ver en el vídeo de arriba, en el que se somete a Christopher Hitchens a la tortura del ahogamiento simulado. Después de solo unos segundos recibiendo agua por el conducto equivocado, Hitchens afirmó experimentar una sensación de ansiedad constante y pesadillas.
En La tormenta perfecta, Sebastien Junger explica con todo detalle lo que sucede cuando te ahogas. El descenso de los niveles de oxígeno en sangre es tan extremo que pierdes la consciencia y acabas por respirar agua. El diez por ciento de las personas experimentaron un espasmo laríngeo tan intenso que murieron por asfixia antes incluso de que el agua llegara a sus pulmones. El otro noventa por ciento continuó respirando y respirando hasta perder la consciencia. Puede que haya algo de placentero en la sensación de sucumbir a falta de oxígeno, pero todo lo que la precede es pura y simplemente una tortura.
Muerte por decapitación:
Con todas las muertes de periodistas a manos de los integrantes de Estado Islámico, no creo que sea buen momento para contemplar la decapitación como candidata a mejor muerte. No hay razón alguna para ver estos vídeos, pero si lo has hecho, habrás comprobado que las víctimas sufren lo indecible cuando les cortan la cabeza a mano.
Sin embargo, hay algo inequívoco y terminante en acabar con la cabeza cortada por una elegante guillotina. El médico forense y escritor Shiya Ribowsky comentó una vez en History Channel que no se le "ocurría una forma de morir más rápida e indolora". La hoja solo está en contacto con el cuello durante la centésima parte de un segundo, tras lo cual la vida se termina para todo el mundo. Las estimaciones sobre la cifra de decapitaciones fallidas durante la Revolución Francesa varían, pero según un ensayo de 1843, podríamos estar hablando de solo una de entre las miles de decapitaciones que se practicaron en ese periodo.
Pero, ¿es posible sobrevivir el tiempo suficiente para ver tu propia cabeza rebotar en una cesta? Cuando íbamos al colegio y hablábamos de las decapitaciones, imaginábamos que todavía seguiríamos vivos durante cinco o siete segundos, durante los cuales seríamos conscientes de todo. Ribowsky también habla de un lapso de tiempo similar, y un registro escrito de la decapitación de un delincuente en 1905 indica que los ojos del hombre, una vez decapitado, siguieron mirando a su alrededor durante unos segundos, aunque no hace falta seguir consciente para que eso ocurra. en cualquier caso, se produciría una pérdida de sangre tan drástica que el decapitado perdería la consciencia muy rápidamente.
Nadie ha muerto guillotinado desde 1977, y probablemente seguirá siendo así siempre. Sin embargo, de vez en cuando todavía se producen muertes por decapitación, horribles y traumáticas para cualquiera que tenga la mala fortuna de presenciarlo.
Morir mientras se duerme:
Nadie debería morir durmiendo, y cuando se dan casos en personas de corta edad, son pérdidas muy trágicas. Incluso los pacientes de cáncer fuertemente medicados suelen aferrarse a la consciencia o experimentan lo que se denomina respiración agónica momentos antes de morir.
Por eso resulta extraño ver en tantas necrológicas frases como, "Murió plácidamente mientras dormía". Y no soy el único que se ha dado cuenta. Elizabeth Simpson, del Virginian-Pilot, también lo advirtió y decidió realizar una investigación al respecto, llegando a la conclusión de que:
Pero el hallazgo más interesante fue que el principal causante de los fallecimientos durante el sueño es precisamente el paro cardiaco repentino.
Como hemos podido comprobar, los expertos no se ponen de acuerdo respecto a este tema, pero creo que he encontrado mi respuesta en el paro cardiaco repentino. Conozco demasiado bien esa sensación de tener el corazón desbocado. Es extraña, pero si lo que dice la gente es cierto, un paro cardiaco repentino no tendría por qué hacer que te despertaras. No creo que haya mejor forma de morir.
O eso o la guillotina.
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Traducción por Mario Abad.