Para los que estéis de viaje por aquí, hasta el día 28 se celebra una exposición de Naruto en la planta 52 de Roppongi Hills. No solo dentro de la expo, también las calles de Roppongi están adornadas con personajes de la serie que puedes coleccionar siguiendo un concurso “Stamp Rally”. Más información sobre horarios en la web oficial.
Popularizado por Instagram –aunque existía desde mucho antes– el arte del knolling se define como «el proceso de organizar objetos en paralelo o con ángulos de 90 grados». Las fotografías así creadas son las favoritas de mucha gente, que las encuentran artísticas, relajantes y adecuadas, además de que –quien sabe– tal vez satisfagan algún TOC latente.
Con esta premisa Tom Sachs publicó en 2009 un manifiesto sobre cómo knollear, que básicamente explica que para hacerlo adecuadamente hay que usar objetos similares, separar los que se están usando de los que no y cómo alinearlos.
Una forma de concienciar sobre el peligro de los adelantamientos en las carreteras de doble sentido debido a los camiones que impiden la visibilidad: Samsung participó en una campaña con unos creativos argentinos para montar 4 gigantescos paneles led en la parte trasera de un camión conectados a una cámara en la parte delantera. El resultado: una especie de «efecto transparencia» que permite ver más allá lo que está sucediendo en la zona de visibilidad ocupada por el camión. Ingenioso.
Las críticas le llueven al vídeo por todas partes, pero no hay que olvidar que es una simple idea, no un producto ni un experimento real. Por otra parte, aunque en muchos países las carreteras de doble sentido sean casi una rareza, en muchos otros son las vías más comunes y a la vez peligrosas. En España, sin ir más lejos, el 90% de las víctimas mortales se dan en carreteras secundarias de doble sentido (aunque no todas debido a adelantamientos).
A pesar del márketing creciente y a menudo erróneo sobre la agricultura orgánica / ecológica / unicornia o cualquier nombre que se inventen, no hay en las 60 respuestas ninguna de verdad que diga otra cosa que:
Sí.
Muchos. Muchísimos. No hay serpiente que se mueva lo suficientemente rápido como para escapar del arado. La mayoría de los roedores y de los conejos, especialmente las crías, también acaban hechos picadillo y sirviendo como abono para el suelo. Esto sin contar a los insectos.
En la agricultura a gran escala, orgánica o no, durante la labranza que remueve todo el suelo desde medio metro de profundidad hasta la superficie. Eso destruye madrigueras y directamente mata todo animal o insecto que viva bajo tierra. Es inevitable.
Algunos agricultores labran el campo siguiendo un patrón que arrincona a estos animales para asegurarse de que matan a la mayor cantidad posible de ellos; no por malicia, sino por necesidad, para controlarlos. O comen ellos o comemos nosotros.
* * *
Se trata de aceptar que para comer hay que matar y creer lo contrario delata una completa falta de conocimiento en las ciudades sobre de dónde procede la comida. Hable con cualquier agricultor, grande o pequeño, de agricultura orgánica o convencional, y le dirá exactamente lo mismo. Quien diga lo contrario no sabe de lo que habla o no conoce la realidad.
* * *
Además de todas esas muertes inevitables, la agricultura ‘ecológica’ se basa en usar, principalmente, estiércol animal como fertilizante para la tierra. Y el estiércol animal procede, en su mayor parte, de animales que permanecen encerrados y criados para proporcionar carne, leche o huevos.
* * *
La siembra comienza matando y limpiando el suelo de animales. Creer que ningún animal va a resultar herido durante el proceso de agricultura es una fantasía antropomórfica de personas que son ajenas a la naturaleza que nos parió como depredadores y como omnívoros.