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Los Mejores Miradores (Gratuitos y Baratos) de Madrid
Los mejores miradores de Madrid son gratuitos o bastante baratos así que debemos aprovechar la oportunidad para ver Madrid desde arriba. ¿cuál es para ti el mejor mirador de Madrid? difícil elección… a continuación te muestro las vistas panorámicas de la ciudad las podemos obtener desde estos miradores: Miradores Gratuitos y Baratos de Madrid: Desde... VER MÁS AQUÍ ►
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" Si quieres sentar al niño en mis rodillas te vas ahí al...

" Si quieres sentar al niño en mis rodillas te vas ahí al Primark y como mínimo le compras unos calzoncillos " (Le requiriment minime du Melchor) Emile-Jean Horace Vernet
Comer (Barato) en Madrid: 22 Bares y Restaurantes
Para comer barato en Madrid existen varias propuestas según el presupuesto del que dispongamos. Hay opciones para todos los bolsillos! Algunos de los bares o restaurantes baratos que podemos encontrar en Madrid son:
Restaurantes Económicos de MADRID:
Rte. Ay mi madre! el menú de dos platos y bebida por 8,90 euros. Las raciones son generosas y sabrosas. El local es (muy) pequeño así que puede ser difícil tener sitio en horas punta… Oferta los miércoles porción de pizza a 1€. Dirección: calle de la Palma, número 41. La mejor relación calidad precio. Menú: http://www.aymimadre.es/menú-del-día


Gambrinus: cadena de restaurantes con muchos locales. Los miércoles a partir de las 19h barra libre de tapas por 5,95€. Dirección: Calle de Ibiza, 48
Hamburgesería Don Oso: hamburguesas y perritos calientes. Buena relación calidad precio. Direción: Calle de Donoso Cortés, 90. Si estás por Moncloa debes visitarla.
Mercado provenzal: Cadena de franquicias con precios muy buenos. Tienen varios locales en Madrid. Cañas a 0.40, refrescos a 0.60, tapas y montados desde 0.90 , copas a 3.30 y cafés a 0.50! Además un menú de mediodía por 3.90€ que incluye hasta el postre. Consultar locales en: http://www.mercadoprovenzal.com/ Calle Postas, 26. Calle Alberto Alcocer 26.
La Campana: el famoso y típico bocadillo de calamares de MADRID. Calle Botoneras, 6 (a un paso de Plaza Mayor).
Museo del Jamón: tienen también varios locales en la capital (Alcalá, Atocha, Gran Vía…). Varias opciones, lo más barato los bocadilos de jamón! http://www.museodeljamon.es/madrid/ El menú diario son 9.50€ (los fines de semana es más caro). Lo bueno es que hay mucha variedad de platos en el menú.

Bares con tapas gratis por consumición:
- La Blanca Paloma: tapas generosas con una caña. De esos lugares a los que volverás. En el barrio de Malasaña. Calle Espíritu Santo, 21 28004 Metro Tribunal o Noviciado.
- El Tigre: presumen de tener las tapas más grandes de Madrid. Comida sencilla pero de calidad. Muy concurrido. Dirección: Infantas, 28-30. Han abierto otro local en Hortaleza 23.
- El Pezcador: Zona con varios bares similares. Raciones abundantes y tapas incluidas con la consumición. Dirección: Calle de las Infantas, 9
- El Respiro: tapas abundantes y ambiente joven. Dirección: Calle de las Infantas, 34
- Petisqueira: famoso por sus abundantes tapas que siempre acompañan a la caña. De jueves a sábado suele estar lleno hasta los topes. Dirección: Calle Churruca, 6 metro Tribunal
- La soberbia: está al lado de la Plaza del Sol lo que lo hace algo turístico. Decoración tradicional. Dirección: Espoz y Mina, 1

- Mareas Vivas: tapas abundantes, una parada clásica en la ruta del tapeo de la ciudad. Menú del día en barra 8€. Dirección: Veneras, 3
- El Capricho Extremeño: otro sitio ideal para ir antes o después de acudir al rastro aunque está muy concurrido ese día. Dirección: Calle de Carlos Arniches, 30
- Kubo King: cubo de 4 botellines acompañado de ración. Ambiente joven. Dirección: Paseo de la Reina Cristina, 6 28014 Madrid Estación de Atocha.
- Olé Bar: Cerca de Sol. Decoración eclléctica. Ambiente joven, decoración curiosa. Dirección: Calle de la Bolsa, 4

Restaurantes creativos pero económicos:
✅ Public: base tradicional y mediterránea con pinceladas contemporáneas. Dirección: calle Desengaño 11 Madrid
✅ La finca de Susana: Elegante y formal con aires modernistas. Dirección: Arlaban, 4 Madrid
✅ Ginger: decoración elegante y comida de calidad pero bien de precio. Horario: domingo a miércoles de 13:15h. a 16h. y de 20:30 a 23:30. Jueves a sábado de 13:15h. a 16h y de 20:15h. a 00h. Dirección: Plaza del Angel 12 Madrid

✅ La Gloria de Montera: Elegante y clásico. Cocina de mercado con base tradicional y pinceladas contemporáneas. Dirección: Caballero de Gracia, 10 estos 4 restaurantes: Ginger, Public, La finca de la Susana y La Gloria de la Montera son del mismo grupo de restauración: http://www.grupandilana.com/
✅ Mythos: gastronomía griega. Local con una decoración original. Precios ajustados. Dirección: Calle Apodaca, 20, 28004 Madrid, España (Centro)
✅ La Musa: ubicado desde 1998 en Manuela Malasaña, barrio donde nació “La Movida madrileña”. Dirección: Calle de Manuela Malasaña, 18, 28004 Madrid También otro local en La Latina. http://www.grupolamusa.com/index.php
Cadenas económicas de comida en Madrid:
- 100 Montaditos que suelen tener ofertas los domingos, lunes o miércoles. Calle de la Montera, 34. Calle del Príncipe, 18. Calle Gran Vía, 63. Calle Mayor, 22. Plaza Puerta Cerrada, 6. Calle Felipe V, 4 y más
- La Sureña: cadena de cervecerías, tienen varias en Madrid. En el centro tienes una en Fuencarral (entre Tribunal y Gran Vía), otra en Gran Vía (cerca de Plaza de España), otra en Toledo (cerca de la Plaza Mayor), otra en Cava Baja 15 (La Latina) y otra en la Plaza Jacinto Benavente.
MAPA DE RESTAURANTES BARATOS DE MADRID:
¿Cómo encontrar los Restaurantes mejor valorados de MADRID en GOOGLE MAPS?
Estas indicaciones NO son para el mapa online de arriba sino para usar en la aplicación de google maps de tu móvil o desde el PC
- Accede desde el móvil o desde el PC a la aplicación de mapas de Google (Maps).
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¡Buen provecho!
Calatrava, de aquí a la eternidad
No busco ser entendido, busco ser libre. (Santiago Calatrava, 2007).
María —en realidad María no existe, es un supuesto— caminaba junto a la ría de Bilbao el 3 de junio de 1997 cuando una ligera pero molesta lluvia comenzó a mojar el suelo. Apresuró el paso y decidió cruzar el canal por la pasarela peatonal recién estrenada, el flamante Zubizuri, también conocido como puente de Calatrava. María, encogida de hombros y ceño fruncido por el enfado de ver caer agua en junio, alcanzó el fastuoso puente. Había leído en el periódico cientos de noticias sobre la gran obra que llegaba a la ciudad y ahora la veía por primera vez en vivo. Su majestuoso y futurista arco blanco, su curva flotante, su piso de cristal… María se fue al suelo. Nada más apoyar su zapato en la primera baldosa de cristal, resbaló y cayó a plomo golpeándose la cadera. Se incorporó dolorida y terminó de cruzar aquella trampa con empeño. María —que en realidad no existe, es un supuesto— acaba de convertirse en la primera «víctima» de Zubizuri, la primera bilbaína que se deslizó en contra de su voluntad por un puente construido con suelo de cristal en una ciudad en la que llueve unos doscientos días al año.
La de Zubizuri es una de las obras del arquitecto valenciano Santiago Calatrava que ha dado que hablar. Que hablar mal. «Bilbao es una ciudad en la que llueve bastante y la superficie del puente de Calatrava resbalaba con la lluvia y provocaba caídas entre los viandantes. Ante la imposibilidad de modificar el puente, el Ayuntamiento de Bilbao estudió varias soluciones y adoptó como definitiva la instalación de una alfombra que permite el paso con seguridad». Lo explica José Luis Sabas, concejal del Área de Obras y Servicios del Ayuntamiento de Bilbao. Y prefiere no decir nada más. Parece una broma, pero no lo es. La obra cabecera de la ciudad —junto al museo Guggenheim— tuvo que ser retocada de forma casera, casi improvisada, para evitar que los vecinos que pasaran por ella se fueran al suelo. Como uno de esos apaños que uno tiene por casa y que, con tal de no arreglar, va tirando con ello, ya sea un cartoncillo en una puerta que no cierra bien o un interruptor que no enciende si no le tienes pillado el toque. Zubizuri se convirtió así en el primer y único puente del mundo con alfombra del que se tenga constancia. El puente no luce tanto, en realidad se tapa el suelo acristalado y su llamativa iluminación nocturna. Pero es que si no, no se puede utilizar. No fue el único problema con este puente: la pasarela en cuestión no daba acceso a los edificios principales de uno de los lados, por lo que el ayuntamiento decidió años después encargar a otro arquitecto una prolongación que sí alcanzase este punto. Arata Isozaki —japonés, no vizcaíno— se hizo cargo del añadido y desató la ira de Calatrava. Primero porque modificaba la obra y segundo porque el señor Isozaki hizo la prótesis de color negro, duro contraste con el blanco puente. El arquitecto valenciano demandó al Ayuntamiento de Bilbao, que a esas alturas ya no sabía qué hacer con el puente, y le pidió tres millones de euros por vulnerar la integridad de su obra. «Ya está bien de la dictadura del señor Calatrava, que dice que no podemos tocar un puente que es nuestro». Así perdió los papeles un día después de la demanda Iñaki Azcuna, alcalde de Bilbao. «¿Si tienes un Picasso puedes hacer lo que quieras con él porque es tuyo? No solo han vulnerado el diseño original, sino que han cortado la barandilla con un radial. Me pregunto qué pensarán los creadores vascos sobre todo esto». Así respondía Fernando Villalonga, representante del estudio de Calatrava en España. «La prolongación se la tenían que haber encargado a Santiago». Juicios y recursos después se acordó el pago de treinta mil euros al arquitecto, que los donó a una institución benéfica de la ciudad de Bilbao. El puente sigue hoy en su sitio, con sus baldosas de cristal ocultas bajo la alfombra «anti-bofetadas». Dicen que Azcuna, el alcalde, todavía entra en calor cuando le sacan el tema.
«Técnicamente es un arquitecto que va al límite, arriesga muchísimo en sus construcciones. A nivel técnico es espectacular hasta dónde puede llegar». Es la opinión de Faustino Patiño, doctor arquitecto y profesor de Construcción de la Universidad de Vigo. «Ha hecho obras que son referencia en la arquitectura y que, creo, pasarán a la historia. Sobre todo las primeras que hizo en Suiza», completa. Carlos Pita, también arquitecto, añade: «Es un enamorado de la ingeniería y eso se notaba sobre todo en sus obras de Suiza, que son muy buenas». En la misma línea se expresa José Manuel López-Peláez, profesor de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid. «Calatrava fue una promesa de enorme talla, en Suiza tiene construcciones muy interesantes». Todos acuden al pasado, a sus inicios. Pero el discurso cambia si saltamos en el tiempo para aterrizar en la actualidad. «En mi opinión se le fue de las manos la escala de lo que hace, sus obras se han deshumanizado completamente», dice Faustino. «Se le fue la olla», sintetiza Carlos Pita, sin rodeos. «No me interesa. Ya no me interesa nada lo que hace», completa José Manuel. ¿Qué pasó en ese lapso de tiempo, entre Suiza y la actualidad? ¿Cómo una persona muta de joven promesa a realidad ignorada e incluso despreciada? Empecemos por donde hay que empezar, por el principio.
Santiago Calatrava Valls nació en el barrio valenciano de Benimámet, el 28 de julio de 1951. Entre eso y comenzar su carrera solo transcurrieron ocho años. A esa edad ingresó en la Escuela de Bellas Artes de Valencia donde estudió dibujo y pintura mientras se sacaba el graduado escolar. Cuando el instituto le robó más tiempo, decidió acudir a las clases de dibujo por las noches, hasta que se graduó y accedió a la universidad. En concreto, a la Politécnica de Valencia, donde en 1973 se licenció en Arquitectura. Hambriento de formación, continuó su carrera realizando un posgrado en urbanismo en el que —cuentan— se enamoró de Robertina Mazangoni, hija de un banquero judío afincado en Suiza. Dicen que fue el amor el que en 1975 le hizo trasladarse a Zúrich donde estudió cuatro años Ingeniería Civil en el Instituto Federal de Tecnología (ETHZ), uno de los más prestigiosos de Europa y en el que se graduaría con un doctorado en Ciencias Técnicas con la tesis Acerca de la plegabilidad de las estructuras. Paralelamente, Calatrava pintaba, dibujaba y hasta esculpía. Su figura comenzaba a tomar forma.
Con Robertina tuvo tres hijos y en la rumorología del mundillo arquitectónico, tal y como señala Carlos Pita, «se dice que fue acogido y bendecido por el poderoso lobby judío de la arquitectura». Esto, obvio, no es un hecho criticable o cuestionable, pero las malas lenguas sostienen que se benefició de ello en cuanto a concesiones y burocracia. Como hasta donde alcanza la información pública esto no es demostrable, solo cabe ignorarlo para centrarnos en sus méritos y deméritos profesionales. En 1981 abrió su primer estudio, en la ciudad suiza, y dos años después recibió su primer gran encargo: la estación de ferrocarril de Stadelhofen. Esta estación es, probablemente, su obra más unánimemente elogiada. Vanguardista, estética y práctica, la estación catapultó al arquitecto valenciano, que ya no dejaría de crear. «Aquella estación, así como sus pequeñas obras anteriores, despertaron mucho interés», explica Faustino Patiño. «En ella se ve un estilo muy personal con una enorme influencia de su formación artística anterior, sobre todo de la escultura». «En realidad —añade Carlos Pita— mezclaba arquitectura con ingeniería. Y lo hacía muy bien. Su planteamiento era el de regresar a la técnica, trabajar desde la técnica».
En 1984 Calatrava completó el puente Bac de Roda en Barcelona y en 1989 abrió su segundo estudio, esta vez en París, para realizar el proyecto de la Estación de Ferrocarril del Aeropuerto de Lyon, la Lyon-Saint-Exupéry TGV. El prestigio se precipitó y Calatrava recibió los encargos de diseñar el puente de Lusitana en Mérida en 1991, el del Alamillo en Sevilla en el año de la Expo y el puente del 9 d’Octubre en Valencia en 1995. Mientras su nombre llenaba páginas y portadas de revistas de arte y arquitectura, Calatrava abría otro estudio en su ciudad natal para comenzar a preparar la que sería su obra cumbre, la Ciudad de las Artes y las Ciencias, cuya inauguración arrancaría en 1998 con L’Hemisfèric. En 1999 su figura trascendió de la arquitectura para convertirse en un personaje público, después de ser galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Calatrava ya no solo era un arquitecto que se codeaba con los más grandes y amasaba una fortuna, era una celebridad cuyas entrevistas se cotizaban al alza. En el año 2003 todo era fascinación por el valenciano. Ese año, el 26 de septiembre, acudió a la inauguración del edificio del Auditorio de Santa Cruz de Tenerife, una de sus obras más espectaculares. Allí estaban todos, políticos con sonrisas que no cabían en la foto y medios que dan sentido al posado: The New York Times y Financial Times enviaron a sus plumillas a cubrir el evento. La onda expansiva del arquitecto removía ciudades enteras. Todos querían a Calatrava cerca. O al menos alguna de sus obras. Por eso, en el apogeo de su destelleante carrera, el Ayuntamiento de Nueva York lo eligió a él para la construcción del nuevo intercambiador de transportes del World Trade Center, destruido dos años antes en el atentado de las Torres Gemelas. Alcanzó la cumbre.
«Y murió de éxito. Le superó la fama y comenzó a hacer objetos descontrolados», dice Carlos Pita. «Se convirtió en un arquitecto muy rebuscado sin ese control de la técnica que le caracterizaba y comenzó a hacer obras exagerada e innecesariamente caras», añade. Faustino Patiño coincide. «Ya no es Santiago Calatrava arquitecto, ahora es una megaempresa y yo creo que por eso perdió el control de sus obras. Me parece que él es una cabeza visible, pero no puede controlar todo lo que se hace. Tiene un estilo y un lenguaje reconocibles, sí, pero se le ha ido de las manos el volumen de lo que lleva a cabo. Es arquitectura-espectáculo», explica. Y José Manuel completa: «Yo perdí el interés cuando comenzó a experimentar con los cambios de escala, visualmente me produce hasta temor».
El mencionado Zubizuri, en Bilbao, fue uno de estos primeros patinazos (involuntario y obvio juego de palabras), una de esas obras a las que se refieren los arquitectos y que empezaron a cuestionar a la, hasta la fecha, estrella rutilante de la arquitectura. Pero hubo más. Tomen nota: la Torre de Telecomunicaciones de Montjuic, en Barcelona, recibió firmes críticas por su retorcida estética y el edificio Turning Torso no terminó nunca de ser bien encajado en la ciudad sueca de Malmö. Más problemas dio el Puente Atirantado de Jerusalén, del que dijo en su momento que era «su puente más bello», aunque diría eso mismo con al menos otros dos puentes. El de Jerusalén fue inaugurado en 2008, pero un año antes la obra casi acaba con la vida de un artista local. Un joven se encaramó a una grúa y amenazó con suicidarse si no se paralizaba la construcción. La policía le convenció de desistir y el artista-kamikaze aseguraría después que el puente «destrozaba la imagen y la belleza de Jerusalén». De poco sirvió: el puente se inauguró finalmente el 25 de junio. «Esta obra está sostenida desde arriba expresando el carácter de Jerusalén, que vive de los designios de arriba. Gracias, genio; gracias, Santiago Calatrava», exclamó el alcalde ultraortodoxo Uri Lupolianski en su discurso.
Pero las críticas más feroces le llegarían al arquitecto valenciano a través del Palacio de Congresos de Oviedo. La instalación, inaugurada parcialmente en 2008, lo tuvo todo: estéticamente causa incomprensión (como mínimo); en la ciudad asturiana lo conocen como «el centollu» y los críticos de arte destacan el choque del edificio con su entorno. Lo cierto es que el Palacio es un enorme complejo blanco que desentona en un contexto de bloques de hormigón, un monumento que casi asusta al viandante cuando se lo topa. Económicamente también fue un suplicio. La constructora, la empresa Jovellanos XXI, se enzarzó en una disputa con Calatrava a cuenta de una de las gradas y del arco, además de varias desviaciones presupuestarias. El pasado año se resolvió la riña. El Juzgado de Primera Instancia número 10 de Oviedo hizo público un fallo en el que, entre otras cosas, se afirmaba que la cubierta móvil estaba mal diseñada, presenta problemas de ejecución y, en caso de movimiento, no se ajustaría a los coeficientes de seguridad. Es decir, si había viento fuerte, se podía venir abajo. En consecuencia Calatrava fue condenado a pagar 3,27 millones de euros a la empresa Jovellanos XXI. Sin embargo la compañía ya había perdido 10 millones por los constantes aumentos de presupuesto de la construcción y terminó quebrando. La revista The Architectural Review eligió el Palacio de Oviedo como «horror del mes» en uno de sus números de 2010.
El listado de problemas «calatravianos» siguió desde ese momento una progresión. Y se ha convertido en amplio. Tratemos de sintetizar:
Valencia:
Su propia ciudad contempló cómo parte de la fachada del Palau de les Arts se desprendía, lo que obligó a suspender la programación de ópera en el recinto. El Gobierno valenciano anunció que emprendería acciones legales contra Calatrava si nadie se hacía responsable, porque los daños se extendían también a la fachada y el trencadís del Ágora. Desde la Consejería de Economía de la Generalitat de Valencia explican que, finalmente, se ha llegado a un acuerdo que evitará el juicio. Ambas partes —ejecutivo valenciano y Calatrava— asumirán la ejecución y el coste de la reparación del Palau. Hasta la fecha los valencianos se han dejado en este complejo, atención, más de quinientos millones de euros.
No es la única polémica que enreda a Calatrava en su ciudad. En noviembre de 2004 la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá y el entonces president de la Generalitat, Francisco Camps, presentaron en acto público un descomunal proyecto de tres rascacielos, uno de ellos el que iba a ser el más alto de España. La apuesta por tenerla más larga se quedó en eso, apuesta, ya que nunca se ha llevado a cabo. Eso sí, la Generalitat pagó por el diseño a Calatrava. Y no pagó poco: quince millones de euros. Así figuraba en el contrato. Y los contratos, claro, hay que cumplirlos.
Venecia:
En el año 2008, Calatrava inauguró el cuarto puente sobre el Gran Canal de Venecia, del que dijo, por cierto, que era «su puente más bello». La obra tardó cinco años en terminarse, aunque el proyecto estaba planificado para dos y medio. Esto, claro, encareció todo. De los 6,7 millones presupuestados se concluyó el asunto con 11,3 millones de gasto. La diferencia no gustó nada a los vecinos, hasta el punto de que la inauguración se realizó en la noche del 11 de septiembre casi con alevosía. En vano. La presión popular empujó al Ayuntamiento veneciano a demandar al arquitecto por sobrecoste, un proceso que ha sido aplazado un año por el Tribunal de Cuentas de Venecia. El enfado vecinal, en cambio, sigue su curso: el puente tuvo que ser reformado porque no estaba adaptado para los discapacitados físicos y, como Zubizuri, se convierte en una pista de patinaje cuando llueve.
La Rioja:
Los trabajadores de la bodega riojana Domecq descubrieron el pasado año que la instalación, diseñada e inaugurada por Santiago Calatrava en el año 2001, tenía goteras. Un problema de primer orden para un lugar que debe preservar el vino de cualquier factor externo. Una portavoz de la bodega explica el percance: «Siempre ha habido una buena relación con todas las partes y al principio todos intentamos tomar medidas para solucionar el problema. Sin embargo, el paso del tiempo y el grave deterioro que está sufriendo la bodega como consecuencia de los problemas de estanqueidad de la cubierta (algo que se traduce en numerosas goteras en el interior), así como la falta de asunción de responsabilidad por las partes, no nos ha dejado otra opción que ejercer acciones judiciales». Un informe solicitado por la propia bodega reparte las culpas: «El informe pericial determina que existe responsabilidad por parte de todos los agentes de la construcción: proyectista, dirección facultativa y empresa encargada de la ejecución. Por eso hemos demandado a todos». Bodegas Domecq solicita una indemnización para colocar una nueva cubierta sobre la anterior. «Que quede claro que el vino no se ha visto afectado», aclaran.
Holanda:
Los tres puentes que Calatrava inauguró en los Países Bajos están oxidados. Las ciudades donde se sitúan las pasarelas demandaron a las constructoras, eso a pesar de que el presupuesto de uno de ellos, el de Haarlemmermee, pasó de los dieciséis millones de euros planificados a los treinta millones finales. El nombre de Calatrava se asocia a las oxidadas pasarelas en el país naranja.
Nueva York:
Calatrava ha conseguido tener problemas incluso en obras que están sin terminar. El intercambiador de la zona cero del World Trade Center tenía que haber comenzado su existencia hace un año, pero no fue hasta enero de 2014 cuando se colocó la primera piedra. Y se colocó torcida. Metafóricamente hablando, faltaría más. El proyecto cuenta desde el minuto uno con la antipatía de muchos neoyorquinos que han visto como el presupuesto medraba de los mil quinientos millones de dólares iniciales a los cuatro mil millones actuales. Pese a ello Calatrava se muestra optimista y en unas declaraciones recogidas por la agencia Efe aseguraba que «se trata de un proyecto fundamental para nosotros y, técnicamente, es uno de los mayores retos a los que me he enfrentado». The New York Times le respondió con contundencia: «Calatrava sigue siendo incapaz de superar el fatal error del proyecto: la llamativa incongruencia entre la extravagancia de la arquitectura y el limitado propósito al que sirve. El resultado es un monumento a un ego creativo que celebra la destreza ingenieril de Calatrava, pero poco más». Casi nada.
«No es su culpa. La mayoría de los errores y fallos de sus obras no son responsabilidad de Calatrava». Sale en su defensa Carlos Pita. «Son construcciones que van al límite, sospecho que es más culpa de las constructoras. Cuando vas al límite es normal que falle algo». Faustino Patiño coincide: «La arquitectura de Calatrava es casi experimental y los errores aparecen porque no hay ensayos anteriores. Es la primera vez que los constructores españoles hacen algo así y por tanto es una obra de alto riesgo». José Manuel López-Peláez va más allá y opina que muchas veces se culpa al arquitecto por ignorancia. «Los medios de comunicación tienen parte de responsabilidad. Todos los fallos o problemas se le han achacado a él en los medios y eso crea una animadversión», expresa. «Hay que tener en cuenta que Calatrava ha llevado al límite la construcción y parece que, en ocasiones, esto le ha sobrepasado. Pero es normal, la primera rueda con llanta de metal siempre funciona peor que la última con llanta de madera. La obra de calatrava no se puede reducir a unas goteras, porque eso ha pasado miles de veces. La ópera de Sidney no tiene la mejor acústica del mundo, pero ya es un símbolo de un país».
Culpable o no, actualmente el mundo parece vivir la resaca de una borrachera de calatravas sin hielo. Durante años, los ayuntamientos se peleaban por tener un Calatrava en su suelo. Era una pieza codiciada. El deseo formaba parte de una fiebre por la arquitectura de vanguardia. El fenómeno se plasma a la perfección en el libro Arquitectura milagrosa. Hazañas de los arquitectos estrella en la España del Guggenheim, de Llàtzer Moix. El autor explica cómo, durante los años del boom previo a la crisis, tener un edificio espectacular con firma de postín les pareció a las ciudades españolas una garantía de turismo y estímulo económico. Valencia, Madrid, Barcelona o Santiago de Compostela experimentaron este frenesí en busca de Hadid, Herzog, Foster, Eisenman o el propio Calatrava. Los ayuntamientos, tal y como refleja el libro, descuidaron los aspectos útiles, es decir, no tuvieron en cuenta si la ciudad necesitaba esas obras, como tampoco repararon en los precios de las mismas. Moix tilda de «insensatas» la mayor parte de estas construcciones. «Se trataba de tener un Calatrava. Y qué quieres que te diga, a mí eso me parece un poco gañán», expresa Carlos Pita. «Es como traerte una celebrity». Faustino ahonda en la comparación: «Es lo mismo que comprarse ropa de marca, todas las ciudades españolas querían su firma, querían su calatrava. Y ahora tiene un sambenito colgado por todo aquel exceso».
José Manuel completa el análisis, que trasciende de lo arquitectónico a lo sociológico: «Todos querían su pieza singular, su icono. Calatrava se convirtió en un valor social y hasta político. Pero no todas las sociedades han caído en eso, ojo. No todos han querido su calatrava».
La fiebre por sus obras se inyectó en el ego de Calatrava. Al menos en el ego público, el único que muestra el arquitecto. El 27 de junio de 2012, en una entrevista concedida a Architectural Record, el valenciano comparó su obra con la Alhambra de Granada tras las críticas de Esquerra Unida del País Valencià al presupuesto de la Ciudad de las Artes. «Es una maniobra política de los comunistas», dijo. «Ellos no atacan la Alhambra de Granada, ni la catedral de Santiago, ni al Prado de Madrid». El arquitecto también tuvo problemas con la Orden de Calatrava, una de las órdenes militares más importantes, fundada en la Edad Media. El artista valenciano colocó su escudo y su cruz en sus estudios en Valencia, algo no permitido por la institución. Ambas partes hablaron y acordaron finalmente fundar un Patronato de la Orden en Valencia, del que Santiago Calatrava forma parte desde entonces. Santiago Calatrava, caballero de la orden de ídem.
La figura e influencia del arquitecto después de tantos años se puede definir como gigantesca. Ese parece su objetivo. «Calatrava trata de dar respuesta a un anhelo humano: crear iconos. Trascender con su obra y que sea reconocible», explica José Manuel. Como Aquiles, héroe de la guerra de Troya, la preocupación de Calatrava parece una: pasar a la posteridad. De una forma u otra hay algo indiscutible: lo está consiguiendo.

Fotografía: Cesare Martucci / Splash News /Cordon Press.
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Hojas de zanahoria: descúbrelas con 5 recetas deliciosas
Así como hay infinidad de plantas comestibles que no comemos (por costumbre o desconocimiento), existen también partes de verduras y hortalizas que desperdiciamos la mayoría de las veces. Este es el caso de las hojas de zanahoria.
Las hojas de zanahoria usualmente no llegan a la verdulería, pero sí es frecuente encontrarlas cuando compramos zanahorias orgánicas.
¡Si, esas hojas verdes en tus zanahorias son comestibles, y no solo son comestibles, son super deliciosas y están cargadas de nutrientes!
Las hojas de zanahoria tienen un dulce sabor terroso que recuerda a la parte naranja (raíz); con un final fresco de perejil.

Aporte nutricional de las hojas de zanahoria
Las hojas de zanahoria son muy nutritivas:
- Son ricas en minerales, proteínas y vitaminas.
- Contienen 6 veces más Vitamina C que la propia zanahoria
- También contienen Vitamina K, de la que la raíz carece.
- Son también fuente de Potasio y Calcio
Es importante tener en cuenta que hay un rumor desagradable de que los verdes de zanahoria son venenosos, y esto simplemente no es cierto. Las zanahorias verdes contienen alcaloides, al igual que todas las verduras en la familia de las solanáceas: berenjenas, pimientos, tomates y papas, pero son perfectamente seguras y nutritivas para comer.
Cómo utilizar las hojas de zanahoria
- Es muy importante que sean orgánicas, ya que al ser una parte de la planta que no se consume habitualmente, podrían utilizarse en su cultivo pesticidas que se crea que no van a afectarnos, por no utilizarse habitualmente.
- Como en muchas otras verduras, utilizar las hojas y quitar los tallos verdes, les quitará un poco lo amargo. Aunque su amargor es incluso menor al de otras verduras que comemos, como la radicheta.
- Pueden usarse como si fuera perejil: picada con ajo en crudo para agregar a otras verduras o a la carne.
- Pueden agregarse a caldos, guisos o sopas: en el atado de hierbas que se le ponen.
- También como vinagreta o pesto para ensaladas: machacadas crudas, con, por ejemplo, granos de mostaza, aceite, miel y nueces.
- Se pueden comer en ensalada: crudas, solas o mezcladas con otras hojas verdes.
- Utilizadas en batidos verdes o mezcladas con un batido de frutas darán frescura, sabor y clorofila.
- El té de hojas de zanahoria será un té desintoxicante y bueno para los problemas urinarios. Poner agua hirviendo sobre un puñado de hojas de zanahoria y dejar que se enfríe.
- Por último, puede cocerse, salteada con otras verduras, con ajo, con cebolla, etc. Como si cocináramos espinaca, como cualquier otra verdura.
¿Qué puedes hacer con las zanahorias verdes ahora que sabes que son comestibles? Bueno, aquí hay 10 ideas inspiradoras para que comiences:
5 Recetas deliciosas con hojas de zanahoria:
Chimichurri:
Esta receta es ideal para aportar un nuevo e interesante sabor a un infaltable de las salsas.
- 1 taza de hojas de zanahoria finamente picadas (preferiblemente orgánicas)
- 2 cucharaditas de orégano seco
- ¼ de cucharadita de comino
- 1 cucharadita de pimentón dulce molido
- ½ cucharadita de pimiento rojo deshidratado o ñora
- 1 diente de ajo, picado
- 1 cucharadita de sal
- algunas semillas de pimienta
- ¼ de taza de vinagre de vino blanco
- ¼ de taza de aceite de oliva virgen
Instrucciones:
Lava y seca bien tus hojas de zanahoria.
Asar las zanahorias en un horno a 450 grados durante 10-15 minutos (o hasta que estén tiernas, pero no blandas).
Pica finamente tus hojas de zanahoria y mézclalas con todas las especias secas y el ajo picado. Agregue el vinagre y el aceite de oliva. Pruebe y ajuste los condimentos. (consejo: pruébalo con una zanahoria o un pedazo de pan en lugar de la cucharada)
Sirva con zanahorias rostizadas (u otras verduras)

Pesto Verde de Zanahoria:
Ingredientes
- 1 manojo de zanahorias (con hojas por supuesto)
- 3 dientes de ajo picados
- 1 limón, ralladura y zumo (primero la ralladura: ¡es más fácil que intentar rallar después de exprimirlo!)
- 1/3 taza de queso parmesano o levadura nutricional para que sea vegano
- 1/3 a 1/2 taza de aceite de oliva
- Piñones, nueces o cacahuetes (según textura deseada)
- (opcional) sal al gusto
Instrucciones
Agregue todos los ingredientes a un procesador de alimentos, comenzando con la menor cantidad de aceite de oliva. Pulse algunas veces hasta que estén bien combinadas. Agregue aceite de oliva adicional según sea necesario para alcanzar la textura del pesto deseada.
Pruebe el pesto y si lo desea, agregue un poco de sal. Sirva el pesto sobre la pasta, las papas o lo que desee.
Caldo vegetal:
Ingredientes
- 10 de hongos (champiñon, boletus, shitake…el que nos guste)
- 4 chalotas grandes sin pelar, cortados en cuartos
- 3 zanahorias grandes, con hojas, limpias y picadas en trozos gruesos
- 1 pimiento rojo cuarteado
- 2 dientes de ajo sin pelar, cortados por la mitad
- 6 ramitas de tomillo frescas
- 1 cucharada de aceite de oliva
- 1 hoja de laurel
- 4-10 granos de pimienta enteros
- 4 puerros solo parte oscura
- Agua
- 1 cucharadita de sal
Instrucciones
Precalienta el horno a 180º. En una fuente grande para hornear, mezcla los primeros 5 ingredientes, reservando la mitad de las hojas de zanahoria, agrega un poco de tomillo. Rocía con aceite de oliva las verduras y revuelve para mezclar.
Asar en horno a 180 ° por 30 minutos, revolviendo ocasionalmente. Evitemos que queden muy «quemadas» para que el caldo no quede con sabor ahumado.
Tome verduras asadas y colóquelas en una olla grande. Agrega el tomillo, las hojas de zanahoria, los granos de pimienta, laurel, puerros y cualquier otro trozo de vegetal. Cubre con agua fría.
Tapa la olla y que hierva.
Reduce el fuego y cocina a fuego lento con la tapa ligeramente entreabierta, revolviendo de vez en cuando, durante aproximadamente 60 minutos, o hasta que los vegetales estén suaves.
Cuele el caldo a través de un tamiz de malla fina para eliminar todos los sólidos. Si desea un caldo súper fino y claro, pase el caldo colado a través de un filtro de café húmedo. Agregue sal. Puede que no tenga un sabor tan salado como acostumbras, pero agregará buen sabor a lo que sea que estés haciendo. Y, si lo está comiendo directamente, ajuste la sal y la pimienta al gusto.
Guarda el caldo en el refrigerador, o si no lo vas a usar de inmediato,lo puedes congelar.
Taboulé de bulgur con hojas de zanahoria
Ingredientes

- 1 taza de trigo bulgur
- 1 taza de agua hirviendo
- 1/4 taza más 1 cucharada de jugo de limón
- 1/4 taza más 1 cucharada de aceite de oliva
- 1 taza de pepino picado
- 1 taza de tomate picado
- 1/2 taza de cebollín verde picado utilizaremos la parte blanca y verde
- 1/4 taza de perejil finamente picado
- 1/4 taza de menta finamente picada
- 1/4 taza de hojas de zanahorias finamente picadas
- 1/4 taza de jugo de limón
- 1/4 taza de aceite de oliva
- sal
Instrucciones:
En un tazón grande, combinamos el trigo bulgur con agua hirviendo, 1 cucharada de jugo de limón, sal y 1 cucharada de aceite de oliva.
Cubrimos y dejamos reposar durante 30-60 minutos o hasta que bulgur absorba todo el líquido.
Combine los ingredientes restantes con el bulgur cocinado, mezclamos bien.
¡Disfrutamos!
Moong-Masor Daal con hojas de zanahoria:
Ingredientes
- 1/2 taza de Lentejas amarillas de Moong
- 1/2 taza de lentejas rojas (Masoor)
- 2 taza de zanahorias verdes lavadas y picadas
- 3 dientes de ajo en rodajas finas
- 1 cebolla mediana picada
- 1 cucharadita jengibre rallado
- 2 chiles verdes (opcional)
- 1 pequeño tomate picado
- Sal al gusto
- 1 cucharadita pimentón rojo
- 1/2 cucharadita Cúrcuma en polvo
- 2 cucharaditas Cilantro y comino molido
- 1/4 cucharadita de garam masala
- 1/2 cucharadita Zumo de limón o polvo Amchoor
- pizca de asafetida
- 1 cucharadita Semillas de comino
- 3 cdas. aceite
- 1 cucharadita Ghee
Instrucciones
Lave ambas lentejas y remoje durante 10-15 minutos en agua limpia.
Calienta una cucharada de aceite en una olla a presión, agregue las semillas de comino y el asafetida.
Una vez que crujen, agregue las lentejas, hojas de zanahoria, tomate, jengibre, ajo y chiles verdes.
Revuelva bien y agregue polvo de cúrcuma, sal y 3 tazas de agua.
Llevar el daal a ebullición en la olla a presión cerrada por 5 min.
Deje que la olla a presión se enfríe naturalmente.
Ahora en otra sartén, caliente 2 cucharadas.aceite y saltee la cebolla hasta que quede bien y rosado.
Agregue el chile rojo en polvo, el cilantro y el comino en polvo y fría por unos segundos.
Agregue el daal cocido y déjelo cocer a fuego lento durante 5 minutos, si el daal está demasiado espeso, agrega un poco de agua.
Calienta el ghee, agregue el ajo en rodajas finas y fría hasta que el ajo se ponga marrón pero no queme.
Agregue el pimentón rojo en polvo e inmediatamente vierte sobre el daal cocido.
Añada garam masala y jugo de limón.
Apaga el fuego
Servir caliente.
¡Disfrutar!
Ahora no tienes excusas para explorar nuevos sabores y propiedades de las hojas de zanahoria 😉
Este post es autoría de Ecocosas puedes ver la entrada original en Hojas de zanahoria: descúbrelas con 5 recetas deliciosas
Un problema con Bitcoin
Roger Senserrich nos ofrece una muy recomendable entrada llamada “Del valor de una moneda y el problema con bitcoin” donde reflexiona sobre Bitcoin desde el punto de vista de lo que una moneda hace y para lo que sirve:
Mal que nos pese, pero una moneda necesita del respaldo de un estado. Sin un “comprador de último recurso” que puede hacer un instrumento de pago abstracto útil y líquido, una moneda puede ser útil un rato, pero no es realmente estable. El hecho que incluso las divisas estatales, respaldadas por el esfuerzo de millones de personas y el poder coercitivo de una burocracia para poder extraer recursos de ellas, puedan a veces implosionar espectacularmente debería ser una pista sobre lo complicado que es mantener este invento. Si queréis un bien fijo, limitado, respaldado por algo inamovible y sólido dejad las bitcoins y el oro, y comprad un solar en el centro de Madrid. Sólo tenemos un planeta, al fin y al cabo.
Sin embargo, si bien lo que cuenta es muy interesante y no dudo que tenga toda la razón, lo que dice está lejos de ser “el problema”. No dudo que sea un gran problema de Bitcoin, pero no sólo es posible pensar en otros problemas (problemas de impacto social o incluso discriminación social, sexual o racial), sino que es relativamente fácil encontrar una objeción al problema que señala.
Lo curioso es que la objeción ya está implícita en el propio texto, en comentarios como “una moneda necesita del respaldo de un estado” y otros referidos a estados y gobiernos. Porque puede ser cierto que si uno quiere una moneda con las características descritas tenga necesariamente que recurrir a un estado que la respalde. Pero, ¿qué sucede cuando el estado no es para ti un ente más o menos conveniente sino un primigenio de Lovecraft deseoso de surgir de las profundidades para coartar tu libertad, para esclavizarte e incluso destruirte? En ese caso, podrías pensar que mientras tu nueva moneda te libre del estado (aunque no sea cierto, basta con creerlo) cualquier efecto negativo te compensará. Es decir, valdrá la pena soportar todos los inconvenientes descritos en el post si con ello ganas la libertad a la que aspiras al inventar tu propia moneda (aunque, como he dicho, esa idea sea totalmente ilusoria).
Y eso es justo lo que parecen creer los más entusiastas seguidores de Bitcoin. Es más, no parece importarles demasiado la opinión de economistas y políticos precisamente porque la ven como parte del entramado contra el que luchan. Por esa razón digo que la objeción es una de las posibles, pero no la definitiva, porque acepta la necesidad última del estado para garantizar la viabilidad de la moneda. Justo la conclusión contraria al punto de partida de los defensores de Bitcoin.
NINGUNA MUJER NACE PARA PUTA
Mensajes callejeros absurdo-poéticos para que SEPA
Al músico y dibujante de viñetas de humor que se esconde detrás de SEPA le gusta la palabra por lo que tiene de exhortación: “Es una incitación a saber, a conocer”. Aunque advierte que no hay nada que aprender. Al menos en sus carteles. «Es como si fuese a comunicar algo específico, pero el mensaje resulta ser una chorrada. Un absurdo, en la mayoría de los casos».
Empezó a distribuirlos hace un par de meses en distintos barrios de Madrid y ahora asegura que se ha picado tanto que tiene la casa llena de frases y carteles esperando a ser pegados. Todos comparten la misma naturaleza: «Son mensajes absurdo-poéticos en la calle. Un estímulo visual estimulante, desconcertante y divertido que requiera más del espectador que el típico discurso publicitario (por citar el más abundante en la vía pública) y más accesible que una galería o lugar por el estilo».
Es a la hora de pegarlos cuando, en ocasiones, SEPA deja de ser un proyecto individual. Lo que prefiere no perder, de momento, es el anonimato: «Lo mantengo porque dudo de la legalidad de pegar carteles y de cara a futuras acciones más flagrantemente prohibidas».
¡Gracias por la pista, Makupipe!
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Dancing with Alexis
Model Alexis Ren has been doing ballet for 10 years.
Music by The Black Keys
Shot at Black Sock Studio LA
yveshuytruong.com
Cast: Yves Huy Truong
Tags: alexis ren
Alguien
No sé si se aprecia bien en la foto, pero esta monja estaba corriendo. Bueno, corriendo, corriendo, no. Pero andaba con mucha prisa. Esto ya de por sí me hizo una gracia tonta.
Pero se le veía cara de preocupación. Como que hay algo que le pesa en la conciencia. Tal vez llegaba tarde a algún sitio porque se había dormido, y eso a ojos de Dios tiene el mismo delito que si se hubiera fumado un porro. ¡Una monja NO se puede quedar retozando en la cama! El momento camita está fuera de lugar en el ámbito eclesiástico.
Seguramente la mujer no tendría nada que hacer en toda la mañana a parte de ir al mercado a comprar fruta, pero ella sabe que le ha fallado a “Alguien”. Alguien en mayúsculas.
Los piratas cívicos encuentran el botín de los datos mexicanos
Un joven sofocado grita a otro: “¡Comprueba que ese enlace funciona!”. El otro se tira a su silla y echa las manos velozmente a la computadora. A su alrededor, unos gritan, otros transitan casi corriendo de mesa en mesa y otros están absortos en sus pantallas. “¡Funciona!”, responde al chillido el interpelado.
No es fácil escucharse bien entre otros 300 individuos –con sus 300 computadoras– que trabajan al mismo ritmo frenético. Laboratorio para la Ciudad, la plataforma en la que ha confiado el ejecutivo del DF para que Gobierno, sociedad, iniciativa privada y organizaciones no gubernamentales “dialoguen, piensen y hagan ciudad en conjunto”, puede apuntar otra medalla en creación democrática a su lista de acciones de éxito. El germen que inocularon a la sociedad esta vez se llama Laboratorio de Datos y consiste en una web donde han hecho pública mucha de esa información que por décadas estuvo reservada al gobierno y lejos del alcance del resto de ciudadanos.
HackDF podría considerarse el análisis a la efectividad de su inyección. Este fin de semana tuvo lugar este evento con planteamiento de locura que convocaba a todos los hackers cívicos (programadores o no) que quisieran trabajar con esos datos –a los que ahora tienen oportunidad de echar un vistazo–. El resultado: 300 locos anónimos (porque no cabían más) han creado, en apenas dos días, decenas de soluciones digitales creativas a los problemas de la capital mexicana. “¡Que sí! ¡Que funciona!”, repite por segunda vez el joven a su compañero.
El contagio de su experimento se propagó con mayor efectividad de la que imaginaban. La convocatoria, a la que asistieron desarrolladores, analistas, diseñadores, politólogos, artistas, representantes políticos y empresariales y ciudadanos interesados, congregó durante los pasados tres días en Ciudad de México a 500 personas -entre los participantes en el reto de aplicaciones, asistentes a talleres, mentores y jurado- que imaginaban un DF del futuro y a los que se les habían proporcionado las herramientas para construirlo ahora.
“Cada convocatoria abierta desde Laboratorio nos sorprende más”, reconoce Mario Ballesteros, portavoz de la plataforma. “Nos impresiona ver que cada vez la gente quiera participar en la trasformación de la ciudad con más energía, con más entusiasmo. No solo quieren quejarse. Quieren trabajar. Y nos parece increíble el talento que tiene esta ciudad”.
La sesión maratónica consistía en dos ramas. Por un lado, 100 tecnológicamente indoctos asistentes asistieron a cinco talleres impartidos por expertos en aplicar técnicas digitales y analógicas al periodismo, la cartografía, la visualización de datos, la arquitectura, el urbanismo, y los prototipos urbanos.
Por otro, 52 equipos seleccionados de entre 300 grupos aspirantes utilizaban los datos que 13 dependencias y entidades del Gobierno del Distrito Federal aportaron para que Laboratorio los convirtiese en algo inteligible y transparente. Los participantes de este ‘hackatón’ tenían 45 horas exactas para crear y presentar, con esa materia prima, aplicaciones web, móviles y otras soluciones digitales útiles para los usuarios mexicanos.
Al final resultó que ese corto lapso de tiempo que duró el Festival de Datos dio de sobra para que los hackers cambiasen los ‘códigos’ de la ciudad con aplicaciones. Algunos de esos desarrollos permitirán a la ciudadanía cosas como conocer mejor los productos y la calidad de los mercados tradicionales; localizar rutas seguras para moverse en la urbe; alternativas en mapa para desplazarse y ahorrar dinero y tiempo en transportes públicos o no contaminantes; encontrar a personas perdidas; evitar el robo de sus autos; precaver multas; conocer el estado de la salud pública en su zona; recibir sugerencias de actividades lúdicas en función del clima y la hora -que fomenten a su vez las propuestas locales-; o facilitar los tediosos trámites burocráticos de los que todo el mundo se queja.
Los datos con los que han trabajado los hackers cívicos, los que están expuestos en Laboratorio de Datos, dan información sobre la calidad del aire, la radiación UV, la temperatura ambiental, las verificaciones y tenencias vehiculares, la infracciones, la disponibilidad de Ecobici, los taxis, el transporte público y los cuadrantes de Seguridad Pública. “Con ese músculo ya se ha podido hacer todo esto”, echa cuentas Ballesteros, “imagínate el potencial”.
Los desarrolladores de cada una de las aplicaciones se quedan con los derechos de sus creaciones. “Ellos deciden si quieren que sean libres o de pago, aquí no se pretende aprovecharse ni adueñarse del trabajo de nadie”, recalca el portavoz. Hoy el Jefe de Gobierno del DF, Miguel Ángel Mancera, anunciará los tres ganadores -de los diez trabajos finalistas-, que se repartirán un premio 120.000 pesos (6.500 euros).
“Nos gusta tener la oportunidad de desarrollar cosas que ayuden a la gente”, dice el estudiante de ingeniería Eduardo Blancas tras presentar en el escenario su proyecto junto a sus compañeros de equipo Marcos García y Eduardo Pérez (EME). Este joven fue uno de los hackers que estuvo involucrado en la creación de una aplicación para los diputados del congreso mexicano que ridiculizó (y denunció) el presupuesto de 115 millones de pesos (9,5 millones de dólares) que la cámara iba a invertir en el desarrollo de otra App. Los alarmados piratas crearon entonces una alternativa que podía desempeñar las mismas funciones por 11.500 pesos (0,01% de la cotización del contrato original). “El gobierno y los ciudadanos están poco relacionados con la tecnología”, opina este desarrollador, “somos nosotros, los jóvenes, los que ahora debemos, podemos y nos deben dejar ayudar en eso”.
Con este evento, Ciudad de México se suma a la iniciativa que ya experimentaron ciudades como Nueva York o Buenos Aires, que también convocaron ‘hackatones’ “como esfuerzos colaborativos masivos, que permiten trabajar en conjunto con la ciudadanía para crear soluciones innovadoras que mejoran los servicios urbanos y la calidad de vida en la urbe”, especifican los organizadores.
“Es crear puentes entre sectores tecnológicos y creativos. Conectar al gobierno y la ciudadanía a través de un reto compartido”. Según afirmaba la directora de Laboratorio para la Ciudad en entrevista para Yorokobu, Garbriela Gómez-Mont, llegó la hora de “reimaginar la ciudad (im)posible”. La cita de los piratas buenos, por lo pronto, ya está descubriendo tesoros a los usuarios mexicanos.
* (Puedes seguir a Laboratorio para la Ciudad en sus redes sociales: Facebook y Twitter)
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«En España el talento no se premia. Se premia robar y ser sinvergüenza»
Decía Nietzsche que «existe un puente invisible de un genio a otro» y esa senda es la que construye, realmente, «la verdadera historia de un pueblo». La fuerza ética de una nación se manifiesta en esos genios, a menudo, filósofos y artistas. El artista y filósofo viven más allá del tumulto de la historia contemporánea. Van por delante de su tiempo y «la atención de sus contemporáneos se dirige lentamente hacia ellos».
Los filósofos y artistas representan un «freno de la rueda del tiempo» y «aparecen en las épocas de gran peligro, cuando la rueda gira más veloz». Y «a una determinada altura, todo coincide y se identifica: las ideas del filósofo, las obras del artista y las buenas acciones».
El pensador alemán escribió estas palabras entre 1872 y 1875, y jamás las vio publicadas. Hoy pueden leerse en su libro póstumo El libro del filósofo (editorial Taurus). Una obra de vigencia intacta y actualidad más allá del bien y del mal.
En tiempos turbios, en los que una sociedad parece caminar hacia atrás, surge la necesidad de explicaciones. Incluso de consuelo. Para un ánimo decrépito, el último alivio reside en el arte y la filosofía. En la de hoy y en la perpetua. En la que a menudo ha de volver en un eterno retorno.
En una calle de Madrid de apenas unos pasos hay dos espejos. Es el Callejón del Gato, muy cerca de Sol. En la pared, junto a un bar de bravas, hay dos espejos. Uno convierte al que se mira en un pez globo. Otro le pone patas arriba. Esos cristales llevan ahí más de un siglo. En ellos se fijó Ramón del Valle-Inclán (1866-1936) y los utilizó para explicar su nueva forma de hacer teatro.
Los espejos devolvían una imagen de «esperpento» y el dramaturgo, en su escritura, intentó hacer lo mismo. Por eso llamó al nuevo género «el esperpento». Luces de bohemia inauguró la serie y, en sus páginas, aparece una imagen deformada, grotesca, ridícula, monstruosa y caricaturesca de la España de principios del siglo XX.
«Los personajes viven un momento trágico, terrible, pero no son capaces de verlo porque carecen de valores morales. La crítica del autor apunta contra todos –unos y otros– precisamente por esa falta de conciencia ética», escribe su nieto, Joaquín del Valle-Inclán, en la Guía de lectura de la edición de Luces de bohemia de Austral. «La obra no es una propuesta de solución para este estado de cosas. Es más bien un grito de protesta y de denuncia contra una sociedad cuyos valores han desaparecido y que ha convertido el mundo en ‘un esperpento’».
Lo estrafalario, como también lo llamó al principio el poeta y novelista gallego, supuso una nueva forma de mirar unos alrededores dolorosos. Implicó pasar la realidad por un filtro amargo que, al final, la acabó convirtiendo en algo cómico y paródico. En la propia obra, Luces de bohemia, lo explica así:
Max: Los ultraístas son unos farsantes. El esperpentismo lo ha inventado Goya. Los héroes clásicos han ido a pasearse en el callejón del Gato.
Don Latino: ¡Estás completamente curda!
Max: Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española solo puede darse con una estética sistemáticamente deformada.
Don Latino: ¡Miau! ¡Te estás contagiando!
Max: España es una deformación grotesca de la civilización europea.
Don Latino: ¡Pudiera! Yo me inhibo.
Max: Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas.
Don Latino: Conforme. Pero a mí me divierte mirarme en los espejos de la calle del Gato.
Max: Y a mí. La deformación deja de serlo cuando está sujeta a una matemática perfecta. Mi estética actual es transformar con matemática de espejo cóncavo las normas clásicas.
Don Latino: ¿Y dónde está el espejo?
Max: En el fondo del vaso.
Don Latino: ¡Eres genial! ¡Me quito el cráneo!
Max: Latino, deformemos la expresión en el mismo espejo que nos deforma las caras y toda la vida miserable de España.
Don Latino: Nos mudaremos al callejón del Gato.
Valle-Inclán dibujó en esta obra una España perdida entre lo ridículo y lo trágico. Un siglo después recurrimos al genio por si, como dijo Nietzsche, estamos otra vez inmersos en una época «de gran peligro». Pasamos algunas de las frases que dicen los personajes de Luces de bohemia por Notegraphy y obtenemos este paisaje.

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Grumpy cat and Ridiculously Photogenic Guy

Grumpy cat and Ridiculously Photogenic Guy
La insoportable multiplicación de la desigualdad
Francisco en Davos
El papa Francisco, de quien no sabemos todavía si es un Asís, un peronista o un revolucionario, menta la bicha a la crema de la crema de la élite económica mundial, en su mensaje al Foro Económico de Davos: «Es intolerable que millares de personas continúen muriendo cada día por causa del hambre, cuando hay cantidad de alimentos disponibles, que frecuentemente se tiran». Crece la mala conciencia en Davos por la desigualdad social que se multiplica: mala conciencia y, claro, temor a la insostenibilidad del invento general. Lo explica muy bien Andy Robinson en su reciente y excelente libro Un reportero en la montaña mágica (Ariel), léanlo. Es muy curioso escuchar el repiquetear de esa mala conciencia en el último escrito del patrón de Davos, el suizo Klaus Schwab, patrón asimismo de la globalización desregulada: «Los manifestantes antiglobalización de principios de siglo tenían un mensaje claro y acertado»; los «mercados financieros» han provocado «repercusiones» que «pueden ser catastróficas en todo el mundo». Claro y acertado, Schwab en pasamontañas (mágicas).
Secuestro en Davos
Más duro y con más cifras inquietantes, el documento de Oxfam Intermón a Davos, Gobernar para las élites, secuestro democrático y desigualdad económica. Tres datos recordatorios. Uno, el 1 % escaso de la población mundial atesora la mitad de la riqueza mundial. Dos, el 1 % de la población más rica de EE. UU. ha concentrado el 95 del crecimiento posterior a la crisis iniciada por Wall Street en 2007-2008. Tres, los diez europeos más ricos ingresan más (217.000 millones de euros) que el conjunto de las medidas de estímulo adoptadas en la UE entre 2008 y 2010 (200.000 millones). No solo denuncian. Proponen recetas: lucha contra los paraísos fiscales (lo espetan, bravo, en Suiza), sistemas fiscales progresivos, salarios dignos: un capitalismo de rostro humano para después del capitalismo de casino. Tendrá razón Schwab: sus clientes han provocado «repercusiones catástróficas». Sus clientes y su país. Luxemburgo y Austria siguen obstaculizando la cruzada contra los paraísos fiscales: vetaron otra vez en la cumbre de diciembre de la UE la reforma de la normativa fiscal sobre el ahorro (capital) que generalizaba la «información automática» entre Gobiernos, en vez de «a petición». Motivo: aún no se llegó a un acuerdo para aplicarla también en los paraísos europeos extra-Unión: primero, claro, Suiza, pero también Mónaco, Liechtenstein y otras fincas.
Los pocos, más; los muchos, menos
La desigualdad creciente se plasma, por ejemplo, en que el sueldo medio de los directivos españoles alcanzó en 2013 los 80.330 euros anuales, un 7 % más que en el año anterior. Mientras que los empleados de base obtuvieron 21.307 euros, un 0,5 % menos, según un estudio hecho público el 14 de enero por ICSA y la escuela de negocios EADA. Más. Aunque la inflación acabó descendiendo a tres décimas a final de 2013, la cifra más baja desde 1961, los sueldos perdieron poder adquisitivo: porque la tasa media del alza de precios en el año fue del 1,4 % (aunque acabase en 0,3 %), ocho décimas más que los aumentos pactados en convenios. El coste salarial por trabajador cayó el 10,8 % desde finales de 2011. Buena noticia para la competitividad española, para la exportación, para la recuperación. Fatal si se considera comparativamente: el número de ricos aumentó en el último año un 13 %. Hay 47.000 españoles más con una fortuna superior a un millón de dólares (740.000 euros), según un estudio del Credit Suisse, que de estas cosas sí que sabe.
Ser desigual es peor
La desigualdad es una bomba de espoleta retardada. Lo dice el profesor polaco Zygmunt Bauman en ¿La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos? (Paidós). «En una sociedad desigual hay más suicidios, más depresión, más criminalidad, más miedo», declara a Lola Galán en El País. Y recuerda que hace una generación crecía la brecha entre las sociedades desarrolladas y el resto, mientras se reducía en el interior de las prósperas; ahora empieza a ser al revés. Ya acumulamos bastante conocimiento doctrinal reciente sobre este asunto. Lo interesante es que apenas se alza ninguna voz (respetable) que lo contradiga. «Cada teoría normativa de la justicia social que ha recibido apoyo y defensa en tiempos recientes parece exigir la igualdad», concluye Amartya Sen en La idea de la justicia (Taurus).
Nos trajo la crisis, nos la trae la crisis
No solo es que la crisis haya disparado la desigualdad, y que la salida de la recesión también la esté aumentando. Es que la desigualdad estuvo en el origen de la crisis. «La creciente desigualdad empujó a la gente a reducir sus ahorros, a estar en números rojos, a endeudarse con sus tarjetas de crédito y a contratar segundas hipotecas para financiar otras deudas», describían a la temprana altura de 2009 Richard Wilkinson y Kate Pickett en Desigualdad (Turner). «La desigualdad en sí crea una economía más débil» entre otras razones porque impone «la erosión de nuestro sentido de la identidad, donde son tan importantes el juego limpio, la igualdad de oportunidades y la sensación de comunidad», concluye Joseph Stiglitz en El precio de la desigualdad (Taurus). Y es que, como revelaron los treinta gloriosos años europeos de posguerra, y como aún demuestran hoy los países escandinavos, un cierto nivel de bienestar y un cierto nivel de igualdad básica son factores de estabilidad social y política, y esa estabilidad, condición de crecimiento económico continuado. No solo es cuestión de equidad, también lo es de eficiencia.
Caída de la industria
Aquellos años de mayor igualdad fueron también los años del imperio de la industria, anteriores a las locuras de los servicios, otra manera de aludir a los mercados financieros globales (el resto, turismo y poco más). Estos mercados desbocados lo trastocaron todo: las bases de la economía real, la estabilidad económica, la proporcionalidad de remuneraciones. Aquellos eran tiempos en que el sector industrial —no solo chimeneas arqueológicas, también tecnología punta— rondaba o superaba el 30 % del PIB en muchas de nuestras sociedades avanzadas, el doble que ahora. En 1979 la manufactura de Estados Unidos empleaba a veinte millones de trabajadores; en 2012, a unos doce millones. La caída del empleo industrial es un drama, porque se trata de un empleo más estable, de carácter más fijo y de mayor calidad, pues es el que genera mejor comercio y más exportaciones. Curiosamente para esta era de transacciones financieras mundiales instantáneas, los productos industriales no solo parecen ser los más fácilmente exportables, sino también los más exportados. Así, el gran profesor y efímero político que es Mario Monti cuantificó que los servicios transfronterizos representan tan solo el 5 % del PIB de la Unión, frente al 17 % en el caso de los productos manufacturados intercambiados dentro del mercado único (Una nueva estrategia para el mercado único, Informe al presidente de la Comisión, 2010).
Resucitar las fábricas
Por esas razones, por la decepción de las finanzas y la añoranza de la industria, por el buen ejemplo alemán y el malo británico, resucita en Europa la pasión industrial. Bruselas emite nuevos papeles. Los veintiocho preparan una cumbre específica sobre el sector secundario. Ya se arrinconó el lema de que la mayor política industrial es la inexistencia de política industrial. Al contrario, se vuelve a discutir sobre política industrial. ¿Debe ser vertical, eligiendo sectores sobre los que apostar, al modo de los planificadores? ¿U horizontal, promoviendo políticas comunes para todos ellos, del tipo I+D, apoyo fiscal, minimización de los costes energéticos? Pero hay puntos de conexión entre ambos enfoques: el estímulo a la informatización es susceptible de contribuir a la modernización de todos o casi todos los sectores, y al mismo tiempo implica apostar a favor de un sector determinado, el de las tecnologías de la información. La respuesta más reciente a este dilema en España, en En busca de la pócima mágica, de Maurici Lucena (Antoni Bosch editor).
Capitalismo renano
Frecuentemente la industria es la primera en caer y también figura en vanguardia a la hora de repuntar, funciona como termómetro de la coyuntura. Los datos de noviembre de 2013 apuntaron bien: el sector creció un 1,5 % respecto a octubre en la UE (un 1,8 % en la eurozona) y acumuló un crecimiento interanual, de noviembre a noviembre, del 3 %. Son los mejores registros en tres años y medio, desde que en mayo de 2010 se produjo un incremento del 1,7 % en la UE y otro del 2 % en el área euro, aunque en este país duelen las caídas libres durante el año de empresas como Pescanova, Panrico, la cooperativa de Mondragón u Orizonia. De modo que un bravo relativo, pero bravo: a riesgo de caer en el esquematismo, los servicios financieros son al (depredador) capitalismo anglosajón lo que la manufactura es al (más humano) capitalismo renano. Y eso que este último ha quedado muy baqueteado por la crisis: ahí están las andanzas especulativas del Deutsche Bank en tiempos del inolvidable Josef Ackerman (que hundió a su entidad en la ciénaga del Wall Street de los derivados fantásticos y las hipotecas subprime); la multa que le impuso la Comisión Europea por traficar en comandita (cartel) para manipular los niveles de indicadores como el libor o el euríbor; o los descontroles en la obra pública alemana (aeropuerto de Berlín, auditorio de Hamburgo, estación ferroviaria de Sttuttgart), parejos o superiores a los excesos españoles (de la T-4 en Barajas al barrio de Gamonal en Burgos). Claro que ellos pueden pagarse sus propios vicios.
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