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02 Apr 13:11

Photographer Klaus Leidorf’s Aerial Archaeology

by Christopher Jobson

Photographer Klaus Leidorfs Aerial Archaeology Germany aerial
Remember Summertime

Photographer Klaus Leidorfs Aerial Archaeology Germany aerial
Scrap Tires

Photographer Klaus Leidorfs Aerial Archaeology Germany aerial
Sailing Hay Bales

Photographer Klaus Leidorfs Aerial Archaeology Germany aerial
Summer Toboggan Run

Photographer Klaus Leidorfs Aerial Archaeology Germany aerial
Isar Nuclear Power Plant

Photographer Klaus Leidorfs Aerial Archaeology Germany aerial
Stock of Wood

Photographer Klaus Leidorfs Aerial Archaeology Germany aerial
River Vils At Schalkham, Bavaria

Photographer Klaus Leidorfs Aerial Archaeology Germany aerial
Autumn In The Vineyard

Photographer Klaus Leidorfs Aerial Archaeology Germany aerial
Under Snow

Photographer Klaus Leidorfs Aerial Archaeology Germany aerial
Poplar Avenue

Photographer Klaus Leidorfs Aerial Archaeology Germany aerial
Wave Pattern

Photographer Klaus Leidorfs Aerial Archaeology Germany aerial
Surrounded

Photographer Klaus Leidorfs Aerial Archaeology Germany aerial
Clones

Photographer Klaus Leidorfs Aerial Archaeology Germany aerial
Technical Break

Perched at the window of his Cessna 172, photographer Klaus Leidorf crisscrosses the skies above Germany while capturing images of farms, cities, industrial sites, and whatever else he discovers along his flight path, a process he refers to as “aerial archaeology.” Collectively the photos present a fascinating study of landscapes transformed by the hands of people—sometimes beautiful, sometimes frightening. Since the late 1980s Leidorf has shot thousands upon thousands of aerial photographs and currently relies on the image-stabilization technology in his Canon EOS 5D Mark III which is able to capture the detail of single tennis ball as it flies across a court. You can explore over a decade of Leidorf’s photography at much greater reslution over on Flickr. All images courtesy the artist.

03 Apr 12:56

Incredibly Creative Stop-Motion Film Made with Only Rubber Bands & Thumbtacks

by DL Cade

It’s been a while since we’ve shared a stop-motion film, but ‘A Girl Named Elastika’ by French filmmaker Guillaume Blanchet was a no-brainer. At once simple (equipment wise) and incredibly complex (how long did it take to move all those thumbtacks!?) the video is impressive from start to finish.

And fortunately for Blanchet, we’re not the only ones that think this. The video only made it to Vimeo a couple of days ago, but over the last year he has been collecting animation awards left and right for something that was created almost entirely on a bulletin board!

Screen Shot 2014-04-03 at 7.51.11 AM

Unfortunately there’s no behind the scenes video or list of gear used or really any other information about the project other than this tongue-in-cheek Vimeo description:

She’s young, dreamy and fearless, she drives cars way too fast, she’s also a yamakasi. She likes adventure, fireworks and unrelenting seas. From the day I conceived her, I’ve been a worried father. And a proud one too.

Don’t get us wrong, we love a good joke, but we’re also hoping to get some more technical info about how this all came together.

If you haven’t already, check out the video at the top, and then head over to Blanchet’s website or Facebook to see more of his work and keep up with him as he sets off on his next project.

(via Colossal via Laughing Squid)

09 Apr 21:30

What The Reverse Side Of Album Covers Might Look Like

other-side-album-covers-4.jpg This is 'The Dark Side Of The Covers', a series by Flickr user Harvezt imagining what the opposite side of an album cover might look like. Sort of like, a shot taken from the OTHER SIDE of the subject. Does that make sense? I suck at explaining things. Just go look at all the pretty pictures, I thought it was a clever idea. I swear, some people out there are so creative. Unfortunately, none of those people are my friends, so our weekly arts & crafts night usually consists of finger-painting stick figure portraits of our families. Although one time we did glue popsicle sticks to empty cans of orange juice concentrate, so that was a treat. A TREAT I DECORATED WITH MAGIC MARKERS AND GAVE TO MY MOM. I love you, mom! Keep going for a bunch more, see the entire set in his Flickr gallery. other-side-album-covers-1.jpgother-side-album-covers-2.jpgother-side-album-covers-3.jpgother-side-album-covers-5.jpgother-side-album-covers-6.jpgother-side-album-covers-7.jpgother-side-album-covers-9.jpgother-side-album-covers-10.jpgother-side-album-covers-11.jpgother-side-album-covers-12.jpgother-side-album-covers-13.jpgother-side-album-covers-14.jpgother-side-album-covers-15.jpgother-side-album-covers-16.jpg Thanks to Jessi, who included a whole list of albums she'd like to see done in this style which I am not going to copy and paste here because her taste in music is embarrassing. Jk jk, you're fine.
12 Apr 17:56

"Show us the meaning of haste, Shadowpig!" [x]





"Show us the meaning of haste, Shadowpig!" [x]

14 Apr 20:59

La España de los años 50 en la revista LIFE

by Manuel Jesus Prieto Martín
En abril de 1951 la revista LIFE publicaba un artículo sobre un pueblo de Extremadura llamado Deleitosa. Este pueblo, en la provincia de Cáceres, tiene hoy menos de mil habitantes pero entonces había unos 2.300. Era la España de la posguerra, de Franco. El reportaje, hecho por W. Eugene Smith, decía que algunos de aquellas personas nunca habían visto la vía del tren, que estaba a cuarenta kilómetros. El teléfono más cercano estaba a veinte kilómetros y que las calles apestaban por causa de los burros y los cerdos.

El reportaje de fotos es muy interesante, y aquí les dejo una pequeña selección:


Guardia Civil En el artículo la denominan la guardia rural de Franco


Camino de misa Lorenza Curiel, de 7 años, espera que su madre cierre la puerta para ir a misa


Panorámica de Delitosa


La visita del médico El médico, Dr. José Martín, lleva un farol para iluminar el interior de las casas que visita


Trabajo en el campo La mujer tira de dos burros, uno de ellos prestado. El hombre presiona con su propio cuerpo contra el suelo para arar


Hora de la comida La familia Curiel come un guiso de patata y judías en el suelo de la casa. Todos comparten cazuela y también dormitorio


Velatorio Las mujeres de la familia velan a un fallecido



Fuente: Life.Time.com


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12 Feb 18:48

El buitre y el dirigible

by alpoma

En todas las épocas, en todos los tiempos, además de la burocracia hay algo que ni ha cambiado ni parece que vaya a cambiar. Se trata de los bulos. Y es que, noticias falsas aparecen por todas partes y no hay día que no salten por acá o por allá.

Graf_zeppelinMe encontré hace poco con un ejemplo muy curioso que vendría a ser el típico bulo de causa y efecto, solo que la relación, que tan lógica parecía para algunos, no tenía ni pies ni cabeza. Todo comenzó con la admiración de los madrileños ante el paso por las alturas de un gigantesco dirigible. El más famoso de todos los diribibles, con permiso del tristemente célebre Hindenburg (LZ 129), fue sin duda alguna el Graf Zeppelin (LZ 127). El gran pájaro de 236 metros de longitud, repleto de hidrógeno en sus entrañas, era capaz de transportar cómodamente a una veintena de pasajeros en viajes intercontinentales. Cruzó el Atlántico en decenas de ocasiones y realizó viajes alrededor del planeta y vuelos polares.

El miércoles 21 de septiembre de 1932, y en jornadas posteriores, la prensa española mostró su admiración por esa gran nave aérea. A su paso por Madrid, las gentes quedaron asombradas. He aquí, por ejemplo, lo publicado en el diario Luz, aquel mismo día…

A las siete de la mañana de hoy el vecindario madrileño se vio sorprendido con la presencia sobre la capital del “Graf Zeppelin”. El ruido de los motores de la aeronave despertó la curiosidad de mucha gente, que se asomó a los balcones o se lanzó a la calle para contemplar al enorme aparato. (…) Regresa de América y ayer fue registrado su paso por Tenerife. Voló sobre Madrid muy bajo, y la gente se detuvo en las calles para admirarlo. En cuanto fue advertida su presencia, se elevaron cuatro aparatos en Cuatro Vientos, que escoltaron al “Zeppelin” durante sus evoluciones sobre Madrid.

Apareció por la parte sur y llegó hasta el norte de la capital. Evolucionó por los Cuatro Caminos a la hora citada, en que en dicha barriada hay gran animación por ser el momento en que los obreros acuden al trabajo. Después voló sobre Vallehermoso y dio otra vuelta y desapareció por la Prosperidad, rumbo nordeste.

Como hemos dicho, la aeronave volaba bajísima y era fácil distinguir a los viajeros, que saludaban a los millares de curiosos. (…) A las diez de la mañana el público que transitaba por la plaza de Herradores se vio sorprendida con el descenso de un enorme buitre. Alrededor del animal se agruparon muchísimas personas, haciéndose los naturales comentarios. (…) Abundaban las explicaciones al hecho. Entre ellas destaca la de que el buitre debió ser víctima de los disparos de los pasajeros del “Graf Zeppelin” que poco antes había volado sobre Madrid. El buitre mide dos metros de punta a punta de las alas. Un barrendero que pasaba por aquel lugar, más oportuno que el resto del público, cogió el buitre y se marchó tranquilamente con él, ignorándose el destino que le habrá dado.

Veamos, la historia del pobre buitre se repitió por doquier aquella jornada. El asunto de la lógica sencilla de causa y efecto no admitída dudas para muchos. Había pasado un gran dirigible sobre Madrid y, al poco, un gran buitre aparecía en una calle de la ciudad. Estaba claro, o le habían disparado desde la nave volante o se había estrellado contra ella. El culpable, sin duda, era el dirigible alemán. Pero claro, las identificaciones de causa y efecto no suelen ser tan simples. Así, la solución llegó al día siguiente. El diario La voz publicó el jueves 22 de septiembre de 1932 la siguiente aclaración…

La aparición de un buitre en las calles de Madrid fue ayer tema periodístico que estuvo a punto de eclipsar las informaciones sobre la visita del “Graff Zeppelin”, y el caso no era para menos, ya que tal descubrimiento era bastante singular. (…) Algún diligente repotero se ha empeñado en meter la nariz en el extraño asunto y ha dado al traste con la leyenda que corrió ayer por todas las calles de la villa. (…) Y el caso no puede ser más vulgar. El desdichado buitre, ni cayó en la plaza de Herradores ni siquiera fue cazado a escoba por el barrendero aprehensor, sino que vino hace días por ferrocarril en una jaula de gallinas, remitido como obsequio de un industrial de aves a un abastecedor de Madrid.

Pero el abastecedor, que por lo visto no es aficionado a esa clase de ejemplares, al ver que el buitre era cojo, lagrimeaba del ojo izquierdo y además estaba plagado de piojos, temeroso de que infestara de parásitos a sus excelentes gallináceas, decidió deshacerse del corbirrostro, y como en Madrid no hay asilo para cierta especie de seres vivientes, se lo entregó al primero que pasaba por la calle y que en esta ocasión fue el barrendero. He aquí, pues, explicada la historia del buitre, que ni regalado siquiera lo ha querido admitir don Cecilio en el Parque del Retiro. Respecto a que todos dijéramos que había volado sobre la plaza de Herradores, nada hemos de rectificar, ya que la leyenda, cuando llegó a nosotros, había volado por todo Madrid. Después de todo, vuelan a diario tantas cosas…

El buitre y el dirigible apareció originalmente en Tecnología Obsoleta, 12 febrero 2014.

30 Dec 23:25

Un repaso visual al año 1913

by alpoma

El 2013 está a punto de terminar, pero como repasar el año viejo está muy visto, ¿por qué no retrasar el reloj una centuria? Hace cien años, al finalizar el 1913, llegaba el momento de volver atrás la vista y contemplar algunos de los sucesos o curiosiades sucedidos en los doce meses anteriores. Nadie esperaba lo que iba a suceder en el 14, la Gran Guerra estaba ahí, esperando, pero algunas estampas de 1913 hacían presagiar que algo siniestro se asomaba por el horizonte. Repasemos, pues, algunas imágenes del pasado año 1913, aunque sea con un siglo de retraso.


Médicos en la grave plaga de peste neumónica de China a principios de 1913.


Nuevas centrales hidroeléctricas proliferan por doquier.


A punto de concluir las obras del Canal de Panamá.


Woodrow Wilson, nuevo presidente de los Estados Unidos.


Maniobras del acorazado norteamericano Wyoming.


Combates y trincheras en la guerra balcánica.


Conflicto en México.


El cielo se llena de dirigibles. A la izquierda: el rey de España, Alfonso XIII, a bordo del España. A la derecha, el malogrado dirigible alemán L2.


Espectacular aterrizaje de un monoplano en una exhibición aérea en Berlín.


El Kaiser, con su primo el rey de Inglaterra. A la derecha, el Zar en Moscú.


Taishō, emperador del Japón.


Las sufragistas. Carrie Chapman Catt en un congreso por el derecho al voto femenino en los Estados Unidos.


Vacunaciones en el Instituto Pasteur.


Huelgas y manifestaciones violentas en los Estados Unidos.


Un tornado destruye Omaha.


El transatlántico inglés Volturno se incendia en medio del océano. Hay 521 supervivientes y 236 desaparecidos. El uso de la radio facilitó la rápida llegada de ayuda.


Los viejos veleros se resisten a morir.

Fuente: Pictorial history of 1913.

Un repaso visual al año 1913 apareció originalmente en Tecnología Obsoleta, 31 diciembre 2013.

27 Dec 11:47

Un mensaje en una botella, en el hielo ártico

by noreply@blogger.com (Antonio Martínez Ron)
Los biólogos Warwick F. Vincent y su colega Denis Sarrazin aterrizaron en la remota isla de Ward Hunt, en el Ártico canadiense, el pasado verano. La temperatura media en este lugar es de 18 grados bajo cero y el asentamiento humano más cercano está a casi 1.000 km de distancia. Su intención era recoger muestras de hielo en busca de microbios, pero en mitad de la recolección, Sarrazin divisó un punto negro en medio de la blanca planicie. Se trataba de un mojón de piedras en cuyo interior había una pequeña botella, de 250 ml, con una hoja de papel enrollada en su interior.

"A quien pueda interesar", comienza la nota, "este hito y otro similar a 6,5 metros al oeste fueron colocados el 10 de julio de 1959. La distancia de este mojón de piedras al límite del glaciar es de 1,2 metros". "Pedimos a quien pase por aquí", continúa, "que vuelva a medir la distancia y envíe la información a Paul T. Walker, Departamento de Geología, Universidad estatal de Ohio [...] Muchísimas gracias”.
Lamentablemente, el científico que dejó aquí este mensaje en 1959, Paul T. Walker, nunca pudo regresar a su despacho de la universidad no seguir sus investigaciones, porque sufrió un ataque de apoplejía semanas después y murió en noviembre de aquel año, con solo 25 años. "Tuvo un problema médico en Ward Hunt", explica Vincent, "y tuvo que ser evacuado. Esta fue una de sus últimas comunicaciones. Es otro detalle increíble".

Seguir leyendo en: Encuentran un mensaje en una botella en el hielo ártico 54 años después (lainformacion.com)

Entrada publicada en Fogonazos http://www.fogonazos.es/
23 Dec 12:22

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24 Dec 09:11

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24 Dec 14:13

(Dead German soldier being used as a street sign in the Eastern...



(Dead German soldier being used as a street sign in the Eastern Front, 1942)

21 Dec 11:02

NO















NO

20 Dec 08:45

“Los Simpsons y las matemáticas” de Simon Singh

by Francisco R. Villatoro

Dibujo20131216 Los Simpson y las matematicas - book cover

“Los Simpson” son algo más que una serie de animación para televisión, son uno de los iconos de la cultura pop de los últimos 25 años. En la cultura nerd o geek son muy apreciados por sus continuas referencias a las ciencias básicas; no en balde entre sus guionistas hay licenciados y doctores en matemáticas, física e informática. Simon Singh, más conocido como el autor de “El Enigma de Fermat”, nos describe el universo matemático de esta serie de animación en su nuevo libro “Los Simpson y las matemáticas” editado en español por Ariel, noviembre de 2013.

Confieso que no soy aficionado a “Los Simpson” y menos aún a “Futurama” (a la que Singh dedica los últimos cuatro capítulos), por lo que el libro me ha descubierto un universo matemático en Springfield que desconocía en gran parte. El libro está bien escrito y su lectura es ágil, salvo el capítulo sobre el béisbol (deporte del que ignoro hasta lo más básico). El autor sazona las referencias nerd en múltiples capítulos con detalles sobre la vida de los guionistas responsables de las mismas.

Las píldoras matemáticas que aparecen en la comedia de Matt Groening no siempre son fáciles de entender para los fans, por lo que Singh dedica gran parte de su libro a explicar su significado para un público profano. La mayoría aparecen documentadas en las web de los profesores Andrew Nestler y Sarah Greenwald (SimpsonsMath.com y Futurama Math). Estas web incluyen material dirigido a los profesores de matemáticas de enseñanza secundaria y bachillerato que estén interesados en usar Los Simpson en sus propias clases.

Dibujo20131216 maggie - simpsons - emcsqu

En la primera escena del primer capítulo de Los Simpson, titulado “Bart, el genio” (emitido en enero de 1990), Maggie construye la frase “EMCSQU” con una torre de cubiletes. La ecuación matemática más famosa de la historia de la ciencia E = m c² (SQU = squared, en inglés “al cuadrado”).

En ese mismo episodio hay un chiste sólo para nerds. Envían a Bart a un Centro de Aprendizaje Especial para Niños Superdotados y su primera lección es de matemáticas. “La profesora pone un problema a los alumnos, el primer ejemplo de una broma matemática descarada en Los Simpson. La profesora escribe una ecuación en la pizarra y dice: “y es igual a r al cubo partido por 3, y si determináis correctamente la tasa de incremento en esta curva, creo que quedaréis agradablemente sorprendidos”.”

Todos los alumnos (excepto Bart) averigüan la respuesta y se echan a reír. ¿Serás capaz de descubrir el chiste oculto en esta imagen? Te daré una pista, hay que derivar.

Dibujo20131216 simpsons - hardy har har - session 1

No seré malo, quizás para un hispanohablante el chiste no es fácil, máxime si tiene oxidados sus conocimientos de cálculo infinitesimal. La derivada de la expresión y = r³/3, es igual a dy = r dr r, cuyo miembro derecho se pronuncia en inglés “/ɑː/ /diː/ /ɑː/ /ɑː/” (más o menos “har di har har”), una homofonía con el nombre en inglés de Tristón, Hardy Har Har, la hiena pesimista de la serie de animación Leoncio el león y Tristón de Hanna-Barbera (titulada en inglés Lippy the Lion & Hardy Har Har).

¿Por qué los guionistas de Los Simpson incluyeron un chiste matemático tan complicado en su comedia? Entre los ocho guionistas de la primera temporada estaban incluidos dos nerds, Mike Reiss y Al Jean, ambos matemáticos formados en la Universidad de Harvard. Singh nos cuenta su historia y cómo acabaron de guionistas en el primer capítulo de su libro. En la tercera temporada ya eran productores ejecutivos.

Dibujo20131216 homer simpson - blackboard - formula speculation

En el capítulo 3, Singh nos habla del episodio “El mago de Evergreen Terrace” (1998), en el que Homer emula la productividad de Thomas Edison y presenta fórmulas revolucionarias para la física y las matemáticas. Homer predice la masa del bosón de Higgs (su valor de 775 GeV/c² está bastante alejado de los 125,7 GeV/c² observados en el LHC), que el universo es inestable (su densidad energética Ω(t0)>1 está en desacuerdo con los experimentos cosmológicos que apuntan a Ω(t0)=1), que hay un “Homer-morfismo” entre el toro y la esfera (superficies que no son homeomorfas, es decir, equivalentes topológicamente) y que existe un contraejemplo del último de teorema de Fermat. Si tienes una calculadora a mano, verifica que 3987¹² + 4365¹² = 4472¹².

Según Singh (autor de “El enigma de Fermat”) en esto último podría haber influido que Al Jean fue alumno de Andrew Wiles y que el guionista de esta escena, David S. Cohen, fue alumno de Ken Ribet. El lector despistado (o que no haya leído el libro anterior de Singh) agradecerá saber que el último teorema de Fermat fue demostrado por Wiles gracias a que Ribet demostró que era equivalente a un caso particular de la  conjetura de Taniyama-Shimura,

El libro está repleto de anécdotas de los guionistas de la serie e historias curiosas de las matemáticas. ¿Por qué en el episodio “Marge, Homer y el deporte en pareja” (2005) aparecen los números 8191, 8128 y 8208? ¿Qué pasó cuando Warren Buffet trató de engañar a Bill Gates con unos dados no transitivos? ¿De qué iba el primer artículo científico de Bill Gates, publicado en Discrete Mathematics? ¿Cuál es la “conjetura del espantapájaros” que aparece al final de El mago de Oz y que Homer recita en un episodio de 1993? Así muchísimas más. La verdad, los guionistas de Los Simpson son unos cachondos, pero tienen muchos seguidores que buscan con tesón sus píldoras matemáticas.

Dibujo20131216 futurama proves new math theorem

En el episodio “El prisionero de Benda” (2010) de Futurama aparece esta pizarra en la que el personaje “Sweet” Clyde escribe la demostración de un teorema sobre grupos de permutaciones necesario para resolver la trama. Este teorema de Futurama fue demostrado por el guionista (y matemático) Ken Keeler como parte del guión, aunque no lo ha publicado en ningún artículo científico (la demostración aparece en el apéndice 5 del libro de Singh). También llamado teorema de Keeler, ha dado lugar a un artículo científico de Ron Evans, Lihua Huang, Tuan Nguyen, “Keeler’s theorem and products of distinct transpositions,” arXiv:1204.6086 [math.GR], que ha sido aceptado en la revista The American Mathematical Monthly (el artículo aún no ha sido publicado).

¿Tiene alguna pega el libro? La traducción de Ana Herrera es pobre, sobre todo de los términos matemáticos. Por supuesto, traducir la trama de Los Simpson, repleta de neologismo que abusan de los homofonías en inglés, no es tarea fácil. Sin embargo, creo que se podría haber hecho mejor con algún tipo de asesoría matemática (la traducción de algunos términos matemáticos es literal, olvidando la jerga habitual). Sólo un ejemplo, hay muchos más, en la página 32 se traduce el nombre compuesto en inglés “Your Friendly Neighborhood Pie Man” como “el simpático pastelero man del barrio”  (que yo sepa “man” no es español), para en la siguiente frase traducir “The Pie Man’s first act of superheroism” como “El primer acto de superheroísmo del Pastelman.” Por fortuna, los errores de traducción no suelen poner muchas trabas al ritmo de la lectura.

Para acabar, me gustaría comentar que los amigos de Escépticos en el Pub disfrutarán sabiendo que el nuevo libro de Simon Singh acaba agradeciendo su labor y su apoyo. El autor fue denunciado por difamación por la Asociación Quiropráctica Británica tras escribir un artículo en The Guardian sobre la quiropraxis (basado en su libro “Trick or Treatment? Alternative Medicine on Trial” escrito en colaboración con Edzard Ernst). Tras dos años terribles con su defensa, promovió una campaña para cambiar la ley que implicó a miles de personas y cientos de colaboraciones. El clamor popular surtió efecto. El 25 de abril de 2013 se promulgó una nueva Ley de Difamación más acorde con la libertad de expresión.

La entrada “Los Simpsons y las matemáticas” de Simon Singh aparece primero en Naukas.

17 Dec 11:40

Somos comida.















Somos comida.

15 Dec 08:54

frankienobody: nemotes: Liu Bolin - The Invisible Artist’s...





















frankienobody:

nemotes:

Liu Bolin - The Invisible Artist’s newer (and some older) works. official gallery and from and from

Just wow.

12 Dec 22:09

INVICTUS: A comic tribute to Nelson Mandela

Juan Utrilla de Noriega

el poema es increíble

















INVICTUS: A comic tribute to Nelson Mandela

03 Dec 08:30

¿Y si la Tierra fuera hueca?

by Miguel Santander
hollowearth
Tierra hueca (Crédito: http://www.welcometonorthkorea.com)

Hace tiempo, durante una conversación, alguien me lanzaba esta pregunta, así, a bocajarro. Había leído en algún libro —o en algún vídeo de YouTube— que en una prospección en Rusia el taladro se había detenido a los 12 km de profundidad, encontrándose con un “sonido a hueco”, o algo así. Esto, según el autor del libro, era una prueba de que la Tierra, simplemente, está hueca. Luego, claro, venían las conspiraciones para ocultar la Verdad, etc. etc.

Yo me quedé tan perplejo ante la pregunta que no pude sino contestar con un insatisfactorio “¡Por supuesto que no!”. Más tarde, cuando recuperé la plena posesión de mis facultades mentales, se me ocurrieron un par de razones de peso —nunca mejor dicho—, muy sencillas y que cualquiera puede seguir, para demostrar que la idea de marras es una tontería como… como un planeta, vaya. Veámoslas.

¿A cómo está el planeta rocoso? Pues póngame cuarto y mitad

Antes de nada, debemos responder a la siguiente pregunta: ¿cómo sabemos cuánto “pesa” la Tierra? Si lo pensamos un poco, para averiguar la masa de los objetos en el mundo que nos rodea, los pesamos en una báscula, es decir, medimos la fuerza (el peso) con que los atrae la Tierra que tenemos bajo nuestros pies. Pero… ¿y si es la Tierra misma lo que queremos pesar?

La cuestión es tan poco trivial que no fue resuelta del todo hasta finales del s. XVIII. Antes se habían realizado varios experimentos —por ejemplo, midiendo la desviación de una plomada en las cercanías de una montaña masiva cuya masa se podía estimar; o midiendo el periodo de un péndulo, que depende de la gravedad, a dos altitudes muy diferentes— que aproximaban en cierto modo el valor real, pero no fue hasta entonces cuando Cavendish hizo una medición precisa utilizando una versión modificada de la balanza de torsión de Coulomb.

Balanza de Cavendish

¿Cómo funciona esta balanza? Muy sencillo: visualicen una vara muy larga, de 180 centímetros, suspendida horizontalmente de un hilo que pasa por su centro. En cada extremo de la vara se cuelga una pequeña esfera de plomo de masa conocida (730 g), de forma que la vara entera está en equilibrio, suspendida sobre el suelo. A su alrededor construimos una jaula de vidrio para aislar la vara de perturbaciones molestas como corrientes de aire, etc. Ahora, imaginen que situamos una esfera de plomo, mucho mayor (158 kg), a tan solo 23 centímetros de una de las esferas pequeñas, y otra igual de grande a la misma distancia de la otra esfera pequeña, pero en el lado opuesto de la jaula de vidrio.

Pues bien, cada esfera grande atraerá a su homóloga pequeña cercana por atracción gravitatoria, de manera que la vara entera se desviará —realizará un movimiento de torsión alrededor del hilo del que está suspendida— de su posición original un ángulo muy, muy pequeño, pero medible.

Mediante este experimento, Cavendish midió la constante de gravitación universal G. El resto, calcular la masa de la Tierra a partir de la aceleración de la gravedad en la superficie del planeta, es coser y cantar. ¿El resultado? Nada más y nada menos que seis cuatrillones de kilogramos. Un 6 seguido por 24 ceros, o 6 x 1024 kg, como usted prefiera. Casi nada.

¿Podría ser erróneo este resultado? Por supuesto, pero sólo en una cantidad infinitesimal. Desde el experimento de Cavendish, el valor de G se ha medido cientos de veces con gran precisión. La masa de la Tierra, en otras palabras, es la que es, y no otra muy diferente.

Cuestión de gravedad

Supongamos que la Tierra es hueca, un cascarón de 6300 km de radio y 12 kilómetros de espesor. Sabemos su masa y podemos calcular fácilmente su volumen (¿recuerdan la fórmula del volumen de una esfera? Pues se trata simplemente de restar el volumen de la esfera inferior del de la exterior) que sería de unos 6 trillones de metros cúbicos, o 6 x 1018 m3. En otras palabras, podemos calcular su densidad media —seguro que les suena lo de masa/volumen—, que resultaría ser de 1 millón de kilogramos por metro cúbico.

¡1 millón de kilogramos por metro cúbico! Mil veces más denso que el agua o nuestro cuerpo, 100 veces más que el mercurio o el plomo, y 44 veces más que el Osmio, el elemento más denso de la tabla periódica —de los que no se desintegran en elementos más ligeros antes de poder medirlos.

Así, cada cucharada de corteza terrestre pesaría la friolera de 15 kilogramos. Esto es un sinsentido, pues, ¿de qué estaría hecha la corteza terrestre entonces? Tendríamos qué inventarnos elementos nuevos con propiedades mágicas y tejer una conspiración en la que entrarían desde el gremio de enterradores hasta el de geofísicos, mineros y prospectores petrolíferos; todos ellos estarían ocultando la Verdaderamente-Sorprendente-Verdad.

Tierra hueca 1
Tierra completamente hueca. Dibujo perpetrado por el autor del post.

Y no solo eso. Vivir en el interior de la esfera —asumiendo que uno puede internarse cual profesor Lindenbrock y compañía en Viaje al centro de la Tierra— no sería todo lo cómodo que uno esperaría: resulta que en el interior de una corteza esférica, el campo gravitatorio se anula. Esto se debe a lo que se conoce como el teorema de Gauss, que, expresado de forma muy rudimentaria, viene a decir que el tirón del trozo de corteza que tienes bajo tus pies se compensa con el de todos los trozos que tienes, más lejos, sobre tu cabeza. Así, lo único que te pegaría a la pared interior de la corteza, haciendo las veces de ‘gravedad’, sería la fuerza centrífuga del planeta al girar sobre su eje. Una gravedad que sería máxima —300 veces más débil que la gravedad que experimentamos cotidianamente, ya ven qué “máxima”— en la cara interior del ecuador, y que iría disminuyendo de forma progresiva hacia los polos, al mismo tiempo que aumenta la ‘pendiente’ del paisaje, hasta hacerse completamente vertical.

Todo eso por no hablar del campo magnético terrestre, que nos protege del viento solar y produce unas auroras espectaculares. El núcleo interno de la Tierra está rodeado por un océano de hierro líquido que al girar y circular sobre él genera este campo magnético. Como pueden imaginarse, sin núcleo, no hay campo magnético alguno que nos proteja, con lo que el viento solar barrería la superficie y la atmósfera, destruyendo la capa de ozono y haciendo de la Tierra un planeta del que mejor pasar de largo. Adiós vida.

Modelo inadecuado busca realidad que ajustar, o lo que surja

¿Podemos arreglar el modelo de la Tierra hueca para que ajuste a las observaciones y no nos tomen por locos cuando defendamos nuestra postura y exijamos el respeto que merece? Pues… sí, pero no. Y la culpa es, nada más y nada menos, de la Luna.

Me explico: podemos añadirle un núcleo a nuestra Tierra hueca para generar el campo magnético del que disfrutamos. Incluso podríamos dotarle de suficiente masa como para arreglar nuestro pequeño problema de materiales y explicar la fuerza de la gravedad en la superficie. Hasta ahí ningún problema.

Tierra hueca 2
El Sol interior, o cuando la solución empeora el problema. Dibujo perpetrado por el autor.

Ahora, olvídese de la civilización interior. Si ya antes se tiraban meses yendo a recoger por la dichosa pelota de fútbol cada vez que alguien la sacaba del campo, ahora su situación es peor: el núcleo de hierro sobre sus cabezas, un inmenso océano de hierro fundido, tiraría de ellos con mucha más fuerza que la que les pega al suelo por la débil fuerza centrífuga. Caerían cual Gollum al magma del Monte del Destino. ¡Chof! Pssssssshhhhh…

Pero eso no es lo peor (bueno, para ellos sí). Imagine la situación. Un núcleo de hierro esférico en el centro, rodeado por aire —o vacío, casi mejor— y una corteza enorme, de 6300 km de radio y 12 km de espesor, sobre la cual vivimos nosotros, felices en nuestra ingenua creencia de que la Tierra es una esfera de roca. ¿Por qué no cae la corteza sobre el núcleo? Pues porque está perfectamente centrada sobre él, de forma que la gravedad que actúa sobre un lado se compensa perfectamente con el otro, que está exactamente a la misma distancia.

¿O no? Antes mencioné la Luna. La Luna también tira de nosotros. Y hay un lado de la corteza que le queda más cerca que el otro. La Luna deformaría la corteza y rompería el delicado equilibrio de fuerzas que nos habíamos montado, de manera que la corteza caería irremisiblemente sobre el núcleo de hierro fundido.

Tierra hueca con Luna
Añadiendo la Luna, de mal en peor. Dibujo perpetrado por el autor.

¡Chof! Pssssssshhhhh…

¿Cómo solucionamos esto? Pues no sé a ustedes, pero a mí solo se me ocurre una manera: llenando de roca el espacio intermedio entre la corteza y el núcleo. O sea, volviendo a nuestro aburrido —pero eficaz— modelo según el cual la Tierra NO es un planeta hueco.

La entrada ¿Y si la Tierra fuera hueca? aparece primero en Naukas.

24 Nov 20:11

Explosión de grafitis en un almacén abandonado

by noreply@blogger.com (Antonio Martínez Ron)

Cuatro artistas grafiteros se encierran en un almacén abandonado de Brisbane (Australia) y, antes de su demolición, gastan litros y litros de pintura e n uina maravillosa explosión artística. Los autores son Sofles, Fintan Magee, Treas, y Quench y el vídeo fue filmado en timelapse por Selina Miles. Para sentarse y disfrutar de verdad. Vía Reddit.


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17 Oct 17:25

'The Grand Budapest Hotel', tráiler y cartel de la nueva película de Wes Anderson

by Juan Luis Caviaro

Los protagonistas de la película

Ojo al grupo de actores que ha reunido Wes Anderson para su nuevo trabajo. Ralph Fiennes, F. Murray Abraham, Mathieu Amalric, Adrien Brody, Willem Dafoe, Jeff Goldblum, Harvey Keitel, Jude Law, Bill Murray, Edward Norton, Saoirse Ronan, Jason Schwarztman, Tilda Swinton, Tom Wilkinson y Owen Wilson aparecen en ‘The Grand Budapest Hotel’ (2014), sin duda uno de los estrenos más esperados del año que viene.

Abajo os he dejado el cartel y el tráiler, que ha aparecido hoy y es justo lo que cabe esperar: una maravilla. ‘The Grand Budapest Hotel’ estará en los cines el 7 de marzo, al menos en Estados Unidos, aún no hay fecha para España. La historia de la película, escrita por Anderson, está ambientada en los años veinte y gira en torno a un asesinato que trastoca las rutinas del conserje y los huéspedes de un hotel. Bob Balaban, Tony Revolori, Karl Markovics y Léa Seydoux completan un impresionante reparto en el que no figura uno de los habituales en el cine de este director, Kumar Pallana, fallecido recientemente a los 94 años. Se echará de menos su singular y cómica presencia.

Cartel de The Grand Budapest Hotel

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La noticia 'The Grand Budapest Hotel', tráiler y cartel de la nueva película de Wes Anderson fue publicada originalmente en Blogdecine por Juan Luis Caviaro.








15 Oct 15:56

El salto de Baumgartner: lo que él vio

by noreply@blogger.com (Antonio Martínez Ron)

Se acaba de cumplir un año del mítico salto de Felix Baumgartner desde la estratosfera y es difícil añadir algo más a lo que ya se publicó en su momento. Este vídeo, recién editado, muestra lo que él vio durante la caída y los parámetros de altitud, velocidad y ritmo cardíaco que iba controlando. Me ha parecido interesante compartirlo porque la experiencia de verlo entero es brutal, los cuatro minutos largos que tarda en abrir el paracaídas se hacen considerablemente más largos y dan una idea bastante aproximada de lo que significa caer durante 39 kilómetros. Recomiendo verlo sin prisa. Visto en Menéame.

Entrada publicada en Fogonazos http://www.fogonazos.es/
12 Aug 09:59

Toni Nadal: «Rafa, probablemente, es el jugador que más partidos gana jugando mal»

by E.J. Rodríguez
Juan Utrilla de Noriega

vaya abuso de tio, como sabe de todo, me la he leido entera me ha encantado!

Toni Nadal para Jot Down 1

Es una espléndida tarde de agosto en Porto Cristo, cerca de Manacor, al este de la soleada isla de Mallorca. Allí nos recibió Toni Nadal, tío y entrenador de Rafael Nadal, y por lo tanto uno de los máximos artífices —el principal, después del propio Rafael— de los éxitos del que probablemente ya es el deportista español más importante de todos los tiempos. Con el azul Mediterráneo de fondo mantuvimos una larga conversación de dos horas y media, en donde hubo de todo: repasamos momentos críticos de la carrera de Rafael, hablamos sobre cómo ha afrontado las victorias y las derrotas, sobre cómo se mentaliza a un jugador para ayudarle a meterse entre el selecto grupo de los cuatro tenistas con más títulos grandes de la historia, sobre cómo se evita que se eche a perder con el éxito, sobre sus principales rivales, sobre el papel de Rafael Nadal en la historia del tenis, etc. También pudimos hablar acerca de la relación entre sociedad y deporte, comentar la opinión de Toni en torno a personajes de diversos ámbitos e incluso tuvimos tiempo para hablar un poco sobre política, música, cine y otras cosas variadas. 

Está claro cual es la importancia del entrenador en el proceso de formación de un tenista, pero ¿puede el enfoque táctico que da el entrenador antes de un partido decidir el resultado, como puede ocurrir a veces en el fútbol?

Teóricamente no. En los partidos —en la práctica— es el jugador, que para algo es el que juega. En lo táctico un entrenador puede servir de ayuda. En todos los deportes puedes plantear un partido más rápido o menos rápido… pero es el jugador el que decide.

Pero sí hay veces que un jugador cambia de entrenador y cambian también sus resultados.

Sí. Se podría dar el caso de que el cambio de un entrenador te ayudara tácticamente, pero la mayoría de las veces te ayuda anímicamente. Si cambias de entrenador demuestras que algo quieres cambiar. A veces ayuda, a veces no…

¿Es muy importante el estado de ánimo de un jugador?

Es fundamental. No para un jugador, sino para cualquier persona en la vida. Sin un buen estado de ánimo es difícil trabajar bien, en lo que hagas. Y en un deporte, donde las cosas suelen ir muy rápidas, con más razón.

¿Puede influir la actitud del público sobre el resultado de un partido?

A veces la actitud del público te puede ayudar a ganar. No sé si te ayuda a perder… pero ayudar a ganar, sí. Por ejemplo, Rafael cuenta que en las Olimpiadas de Pekín el apoyo del resto de deportistas que fueron a verle jugar le ayudó a ganar. Todo ayuda si te eleva el ánimo.

¿Y ayudar a perder, crees que no?

Sí, también, evidentemente. Si estás en una copa Davis y te están gritando todo el tiempo en contra, a lo mejor. Pero lo que más te ayuda a perder es el contrario.

Hablando de ese estado de ánimo, ¿qué le dices a Rafael cuando tiene una lesión, cuando está en un mal momento?

Que hay que aceptar las cosas como vienen. Aceptar las cosas buenas de la vida lo sabe hacer el más tonto. Hay que saber aceptar las cosas difíciles. En los buenos momentos incluso yo soy muy bueno, pero en los malos momentos es donde se ve la capacidad del jugador. He dicho en muchas ocasiones que Rafael probablemente es el jugador que más partidos gana jugando mal: lo cual por una parte tiene el mérito de que sabe afrontar la adversidad, pero por otra parte tiene otra cosa que no es muy buena… que es que juega muchas veces mal.

Todos los jugadores juegan muchas veces mal.

… mejor si no juegas tantas veces mal.

¿Tuviste el algún momento miedo de que a Rafa se le pudiera subir el éxito a la cabeza? ¿Cómo lo preparaste para ese momento?

En la vida, con una buena formación, uno sabe dónde se ubica en el mundo. Es verdad que mi sobrino es una persona que juega bien al tenis, que ha tenido mucho éxito en un deporte que no deja de ser eso: un juego. Pero sobre todo sabe que es una persona normal. A veces he escuchado a gente que dice «no, algunos dejan de tener los pies en el suelo». Los pies los tiene todo el mundo en el suelo. Rafael tuvo una buena formación de pequeño y eso le ha ayudado para afrontar los buenos momentos, los malos y sobre todo a saber dónde se encuentra personalmente.

Pero ¿no hay gente que con el éxito pierde el contacto con la realidad? Me llama la atención esa frase de «todo el mundo tiene los pies en el suelo».

Es que todo el mundo los tiene.

Ah, físicamente.

Físicamente. Otra cosa es que creas que no los tienes. ¿Es especial alguien por chutar un balón? Tan tontos no podemos ser de creérnoslo. En muchas charlas que hago digo lo curioso que es que demos tanta importancia al deporte. Es como cuando mi hijo viene del colegio y me dice que no lo han pillado jugando al escondite, como si le diera mucho valor a eso. Estamos en una sociedad que le da valor a unas cosas… pero no solo en el deporte, también le da valor a un tipo que hace un garabato en el mundo del arte, por ejemplo. O uno que pone un tiburón en formol. Vivimos en una sociedad así. No solo pierden la ubicación los jóvenes con el deporte, también gente a la que le ha ido muy bien se creen especiales. Y especiales en esta vida, realmente, hay muy pocos. Normalmente no están dentro del grupo de la gente que tiene éxito.

¿Por qué crees que el deporte llega tanto a la gente?

Bueno, primero porque es fácil. No hace falta estar muy preparado para entender. Lo mismo pasa con la música de hoy en día, ¿por qué llega a tanta gente? Porque es fácil de entender. Después, el deporte es una cosa que te hace partícipe: pocas cosas hacen tan partícipe a la gente. Si vemos en el ámbito futbolístico, que es lo que más nos toca en España, la gente participa con el Real Madrid, con el Barcelona, con la selección española… pero a mí me choca que le demos tanta importancia al deporte.

¿Podría ser que los deportistas famosos son una especie de sustitución de los mitos guerreros de antaño?

Sí. Creo que a lo mejor son la sustitución de los gladiadores de la época romana. Vivimos en un mundo de la imagen, donde es fácil entretenernos con el deporte.

El deporte es entretenido, eso no se puede negar.

Sí, bueno, depende. Veo a veces partidos de fútbol y no son muy entretenidos, o partidos de tenis y tampoco me entretengo mucho. Depende.

Tampoco la música es entretenida siempre, ni el cine…

No me quejo de que la gente se entretenga. Me extraña que haya gente que convierta en un ídolo a alguien por pasar bien la pelota. O por pegarle un chut a un balón, o por meterla dentro del agujero. Pero ya te digo, también me extraña que dentro del mundo del arte le demos mucha importancia a uno que haga un garabato. Vivimos en un mundo así.

¿No hay nadie a quien le des importancia?

Muy poca gente. Le doy importancia a la gente que hace el bien a los demás, sobre todo. La importancia es relativa: yo soy muy importante para mis hijos, supongo.

Pero en cuanto a idolatrar, si lo quieres llamar así…

Nunca he tenido ídolos. Cuando era pequeño o joven me gustaba el tenis y tenía a Ilie Nastase, pero no un ídolo de estos que… Lo malo hoy en día es que la relación hacia tus ídolos es de fanatismo. Es decir: todo lo que ellos hacen está bien y estoy con ellos o contra ellos. No. A mí me gustaba aquel jugador, pero nada más.

Volviendo a la labor del entrenador, en tu caso con Rafael, ¿dices lo mismo después de una victoria que después de una derrota?

No. Cambia totalmente. A veces estoy mirando el partido desde el box fijándome en Rafael, en su mal juego, en cómo ha hecho las cosas, y cuando acaba el partido digo «vaya desastre». Pero en el trecho en que voy desde el box hasta el vestuario me cambia la opinión… si hemos ganado. Si hemos perdido, mantengo la opinión. La visión es totalmente diferente. En el deporte como competición lo que cuenta es la victoria.

Antes de los partidos, dependiendo del rival, ¿cambias el tipo de mentalización, cambias el mensaje?

Sí. Si el partido es contra gente del máximo nivel, normalmente requiere una tensión diferente que si el partido es contra un jugador de menos entidad. Aunque también depende del momento. Nosotros llegamos a Roland Garros y yo ya sé que Rafael se pone muy nervioso los primeros días, entonces la charla previa es para intentar quitarle hierro al tema. Depende de la situación.

Conocer tanto al tenista al que entrenas, ¿es más una ventaja que una desventaja?

Hombre, es una ventaja. Si además tienes una relación personal y familiar es otra ventaja, porque evidentemente te implicas mucho más. Conocerle mucho es una ventaja pero también… depende de desde dónde lo analices, siempre tiene sus pros y sus contras: lo que hay que mirar es si es más ventajoso o menos. Y creo que en líneas generales es más ventajoso. Y cuando llevas muchos años con la persona, con cualquiera, lo que le dices ya no es lo mismo que si se lo dijera a otro para quien sería una novedad. Igual que en los equipos de fútbol: cuando ves que están jugando con un entrenador y lo cambian, las primeras semanas suele ir bien. Pero yo creo más en el trabajo continuado y entendería más una labor —haciendo un símil con el fútbol— como la de la liga inglesa, donde los entrenadores se mantienen durante mucho tiempo, lo cual permite llevar una línea mucho más consecuente, un proyecto más estudiado.

Ahora me gustaría citar algunos momentos clave en la carrera de Rafael, para que me digas cómo los recuerdas o qué crees que significaron. Por ejemplo, año 2004, cuando en Miami y con 17 años gana por primera vez en su vida a Roger Federer.

Yo estaba en casa y lo seguí no sé si por la tele; una victoria realmente sorprendente. Jugar contra el número uno del mundo y ganarle… pero años más tarde esta victoria venía a demostrar que el juego de Rafael no le iba muy bien a Federer.

¿En aquel momento creíste sacar alguna conclusión?

No, en aquel momento Rafael era el jugador más joven del circuito con un buen ranking. La gente ya empezaba a hablar de él como un posible buen jugador en el futuro. Pero para mí fue una victoria sorprendente, porque ganarle en aquel momento a Federer no me parecía lo normal, ya que había bastante diferencia de uno al otro.

Ese mismo año tuvo lugar el famoso partido que Rafael ganó contra Roddick en la final de la copa Davis entre España y Estados Unidos. 

Un partido especial. Fue especial toda la semana. Cuando nos dijeron que Rafael tenía que jugar el individual fue una sorpresa para todo el mundo.

Fue una sorpresa e incluso hubo gente que discutió la decisión de que lo seleccionasen a él.

Claro, sí, sí. Hubo gente del equipo que le pareció mal la decisión. El entrenador de Robredo estaba enfadado… y bueno, evidentemente fue una sorpresa. Pero una vez estás allí dentro, jugar contra el número dos mundial delante de 27.000 personas y ganarle… uno de los partidos más especiales de la historia de Rafael.

Al año siguiente, 2005, el de su primera victoria en Roland Garros, ¿qué salto se produjo? ¿Qué cambia, por ejemplo, desde las derrotas contra Gaudio a principios de año…?

¿Qué cambia? La edad. Estás en época de formación y vas mejorando día a día.

Pero fue un salto repentino.

En aquel año Rafael hizo octavos de Final en Australia, perdiendo en cinco sets contra Hewitt. Lo cual ya demuestra que Rafael jugaba bien. Después en Sudamérica perdió con Gaudio en cuartos de final. Ganó el primer set creo que por 6-0, y después perdió 6-0, 6-1. El público le decía «hijo de puta» todo el tiempo. Y Gaudio se puso a jugar bien. El juego seguía siendo equilibrado, solo que todos los puntos caían de parte de Gaudio. Y en el siguiente torneo, en Sao Paulo, Rafael ya ganó. Después ganó en Acapulco e hizo final en Miami. Bueno, lo lógico en un deportista joven es que cuando das un salto, des un salto grande. Porque al final metes una pelota más en cada punto y eso significa que ganas el partido. Es llegar un poco antes a la pelota, golpear un poquitín más al fondo y fallar un poco menos.

Después vienen las victorias en Montecarlo y Roma, ambas ante Guillermo Coria, el jugador que había sido dominante en tierra.

Cuando ganó el primer Montecarlo fue algo increíble para mí, que toda la vida había visto el torneo por la tele. Ganar allí fue especial. Cuando vas a Montecarlo ves los nombres en un pasillo detrás de la pista central. Ostras, pensar que Rafael pondría su nombre para siempre allí… fue uno de los grandes días deportivos para mí.

¿Qué piensas de Guillermo Coria?

Durante unos años fue un buen jugador que tuvo la desgracia de que una de sus obsesiones era vencer Roland Garros. El año que lo tenía que ganar, increíblemente, lo perdió. Iba por delante de manera muy fácil.

Sí, frente a Gaudio.

Perdió. Y después parecía que seguía siendo el mejor sobre tierra, pero tuvo la desgracia de que apareció Rafael. Y eso le remató, porque perdió esas dos finales, Montecarlo y Roma. La de Roma…

… fue la puntilla.

Sí, fue la puntilla, porque él debería haber ganado aquel partido. Iba 3-0 arriba en el quinto set con doble break. Pero lo perdió y esto le desmoralizó para afrontar Roland Garros. A partir de aquí ya no fue el mismo. Pero era un jugador muy brillante, muy rápido, muy listo en la pista. Le faltaba cuerpo, no tenía grandes golpes, pero tenía una colocación y una habilidad muy buenas.

Durante el primer Roland Garros de Rafael, en 2005, ¿en qué momento pensaste que realmente podía ganar, que realmente era posible?

Cuando vi la última bola que iba fuera en la final… pero sobre todo después de ganarle a Federer. Cuando llegamos allí, Rafael era uno de los claros aspirantes al título porque venía de ganar Roma, Montecarlo y Barcelona.

Pero claro, un debutante en un torneo… siempre está la duda.

Sí, pero era uno de los aspirantes. No veo nunca los torneos ganados hasta el final de todo, pero cuando venció a Federer me pareció que Rafael tenía más posibilidades en la final que Mariano Puerta.

Toni Nadal para Jot Down 0

Antes hablábamos de si el público afecta a los jugadores: tengo la percepción de que sobre todo en los primeros años, el público de Roland Garros era un poco reticente hacia Rafa. ¿La has tenido tú también?

Sí, pero no te afecta a la hora de ganar o perder, porque de hecho Rafael no tuvo el apoyo del público en París en los primeros años y ganó cada vez que iba. Otra cosa sería si el público te gritara y te dijera barbaridades.

¿Esa falta de apoyo a qué se debía? ¿Quizá a que era español y estaban cansados de ver a españoles ganando allí, o…?

Bueno, no sé. Yo siempre decía que Rafael es un ídolo grande en Francia, lo notas cuando vas por la calle. Y después en cambio, en París querían que perdiera. Creo que también va dentro del carácter francés, el jugar bonito, no sé qué… Este año me hicieron una entrevista preguntándome sobre David Ferrer: el periodista preguntó «¿es Ferrer una persona correcta?». Y me hacía esta pregunta porque le veía jugar de esa manera, a lo gladiador, y asociaban… Y yo le dije: «hombre, solo faltaría que el jugador que le pega más bonito fuera más correcto como persona». A este extremo hemos llegado: de una imagen sacamos una teoría. De cualquier tontería. Y eso es lo que a veces han podido pensar: que Rafael, que luchaba mucho en la pista, era menos correcto que algún jugador que le pega muy bien. Con los años se han ido dando cuenta de que no es así.

Yo nunca he pensado eso, pero sé que hay gente que lo ha hecho.

Porque hay mucha gente que piensa poco, en realidad.

¿Crees que hay también esnobismo entre el público del tenis?

No, no es en el tenis. Creo que la gente en general no profundiza mucho, no estamos muy acostumbrados a pensar. Tomamos una idea, o una imagen, y nos formamos toda una opinión que muchas veces no concuerda con la realidad.

Por ejemplo he escuchado a algunos aficionados de a pie, que están en una especie de cruzada. «Es que está desapareciendo el estilo de saque-volea»… como si fuera un pecado.

En los deportes, el juego va como quieren que vaya los dirigentes. Así de simple. Si los que ponen las reglas quieren que haya saque-red, habrá saque-red, o saque-volea. Si quieren que se juegue más de fondo, también. Lo que tienen que ver a nivel de dirigentes cuando deciden la estrategia del juego es: ¿qué tipo de juego quieren ver los espectadores? Los espectadores suelen querer ver un juego luchado, con puntos más largos. Te vas al iPad, buscas los 25 mejores puntos de Djokovic, de Federer, de Rafael… y nunca es un saque directo, nunca es un ace, nunca es un saque-red. Tiene que ser muy espectacular la volea para que el mejor punto sea un saque-red. Normalmente los mejores puntos son los puntos largos.

Cuando reinaba Pete Sampras había mucha gente decía que era aburrido.

Muy aburrido. A mí que me gustaba Pete Sampras… recuerdo una ocasión estando en Stuttgart con Rafael, cuando era alevín. Fuimos a jugar un torneo allí y coincidimos con el torneo profesional que antes era en pista rápida…. (resopla) Era aburridísimo, no se devolvían una sola pelota. Las pistas eran muy rápidas. Era el partido Kracijek contra Sampras y jugaban saque-red todo el tiempo. Saque… fuera. Resto… fuera. Esto, a mí, no me gusta nada. Me gustaría ver terminar los puntos en la red después de haberlos luchado en el fondo. Pero te vuelvo a decir: esto está siempre en función de los dirigentes, porque pones las bolas más blandas o más duras, pones las pistas más lentas o más rápidas… igual que en el fútbol: cambiaron dos normas, la cesión al portero y los tres puntos.

…y el juego cambió por completo.

Cambió el juego totalmente. De ver juegos aburridos de cero a cero… recuerdo el mundial de Italia, era un aburrimiento total. El equipo que marcaba un gol se iba hacia atrás y cedía el balón al portero. Pues dos simples normas cambiaron el juego. Yo entiendo que los juegos tienen que ser cambiantes y se tienen que adaptar a la realidad humana actual. Por ejemplo, el saque. Respecto al saque-red y lo que tú me decías, no es posible que mantengamos la red a un metro: cuando se creó el juego, la gente medía 1’70, no más. Hoy miden dos metros, más la envergadura, más el material que permite darle mucho más fuerte… entonces, claro, hay que hacer modificaciones en el juego.

Hablemos ahora de la primera final de Wimbledon de 2006, que Rafael perdió contra Federer.

No la afrontamos bien. Era la primera final allí, llegamos poco convencidos de nuestras posibilidades. De hecho, la preparación previa al partido no fue buena. Veíamos a Federer mucho mejor que nosotros y creo que esto lo pagó Rafael en el primer set: le metieron 6-0. El segundo ya fue más disputado, perdió 7-6. Pero a la larga, el otro era mejor que Rafael.

¿Hubo lecciones que aprender en aquel partido?

La lección, la mía particular, era que no lo afrontamos bien. El mensaje antes de salir fue más de estar contentos por llegar a una final que de afrontarla bien. Cuando estás en un partido final siempre puedes ganar. A veces tienes pocas posibilidades, pero siempre puede caer. Tienes que afrontar la final con ganas de ganar.

Entonces deduzco que cambió el mensaje antes de la final del 2007, que también se perdió contra Federer pero que estuvo mucho más disputada.

Sí, claro, totalmente. Salimos convencidos de que jugando bien se podía ganar. Que Federer seguía siendo mejor que nosotros en pista de hierba… pero la idea cuando salimos era de ir al 100%.

Ahí realmente sí que se veía más igualdad.

Sí. Es que de hecho, si Rafael no hubiera tenido el percance en la rodilla durante el cuarto set, creo que hubiera tenido opciones reales de victoria. Porque creo que en el quinto set fue mejor Rafael que Federer.

Pasemos al 2008, ¿qué sucede en partidos como la semifinal que Rafael perdió de forma muy clara, 6-2, 6-3, 6-2 contra Tsonga en el Open de Australia?

Sucede que tú no estás jugando muy bien, sucede que el otro está jugando mejor que tú, mucho más agresivo. Y Rafael salió jugando de manera poco agresiva, esperando el error del rival sin hacer demasiadas cosas.

Tsonga hizo también uno de los partidos de su vida.

Bueno. Rafael no jugó bien y el otro fue mucho mejor. Tsonga jugó buscando el punto en todo momento y Rafael fue demasiado conservador.

¿Qué se aprende de estos partidos? 

No sé si aprendes, es fácil decir que se aprende. Cuando lo analizas, dices «ostras, cómo he salido, no he jugado bien»… pero no sé si lo aprendes para al año siguiente hacerlo mejor. No lo sé.

Luego, en ese mismo 2008, la final de Roland Garros y la victoria tan contundente sobre Federer: 6-1, 6-3, 6-0.

Creo que en aquel momento Rafael era el mejor jugador del mundo, estaba jugando muy bien, a un nivel altísimo. Había ganado octavos de manera muy clara, había ganado fácilmente en cuartos y en semis jugó un partido buenísimo contra Djokovic. Recuerdo la charla que tuvimos Rafael y yo antes de salir. Le dije «hoy creo, por tu nivel, que podrías jugarle de tú a tú a Federer… pero vayamos con la táctica de siempre, que es atacarle su revés». Y la verdad es que creo que Federer se vio impotente muy rápido y que luchó poco. Tuvo un mal día, un muy mal día. De hecho, solo ganó cuatro juegos. Cosas que pasan a veces.

¿Qué piensas cuando hay gente que opina que fue uno de los mejores partidos de Rafa?

No, no lo creo. Federer no jugó suficientemente bien. Yo he visto jugar mejor a Rafael muchas veces. Aunque tendría que volver a mirar el partido, no lo he vuelto a ver nunca más desde entonces.

¿Federer tenía por entonces, entre comillas, el «síndrome Nadal»?

No, creo que Rafael era mejor en pista de tierra que él, que estaba jugando muy bien. Lo demuestra el hecho de que después le ganó en Wimbledon y quedó número uno del mundo.

Sí, toca hablar de la final de Wimbledon del 2008, en la que finalmente vence a Federer en hierba, después de un partido épico.

Es el partido donde lo he pasado peor en mi vida. Recuerdo que en un momento dado miré el reloj que hay en la pista… y marcaba doce minutos. Y pensé: «joder, lo que me queda de sufrir». Porque sabíamos que era la oportunidad de ganar, sabíamos que después de la victoria de Roland Garros, después de venir jugando muy bien —Rafael había ganado en Queen’s, también en hierba— perder una tercera final de Wimbledon hubiera sido doloroso. La verdad es que llegamos con bastante confianza en nuestras posibilidades. Sabíamos que era difícil pero… ¡ostras!, el partido se alargó más de la cuenta. Rafael lo tuvo ganado en varias ocasiones y al final lo ganó en el último suspiro.

Es que Federer también se defendió como gato panza arriba…

Bueno, es que fueron unas cuantas situaciones… Rafael tuvo 5-2 en el tie break y dos saques. Con que te vayan un poco bien las cosas, te pones 6-3. O ganas, directamente. Pero hizo doble falta en el 5-2…. ¡jooder! Malo. Mucha tensión. Después, hubo unas interrupciones y en el vestuario le dije: «cuando tengas match ball, ve a lo sabido: saque al revés y súbele con tu drive sobre el revés». Lo hizo. Y Federer, que no nos había pasado ninguna vez… ahí nos pasó, y de revés. Rafael sacó bien, Federer restó medio mal, la pelota le quedó por el medio y Rafael no le pegó suficiente. Hizo un golpe intermedio sobre el revés y Federer, que no nos pasaba… nos pasó. Y al final ganamos en la bola donde menos teníamos que ganar, que fue un error total de Federer. En la bola más fácil… le dio demasiado tiempo a pensar y la falló.

¿Qué significó aquella victoria?

Una alegría inmensa. Desde que Rafael era pequeño yo le había inculcado que tenía que ganar Wimbledon.

Porque eso incluso cambia el papel histórico de un tenista, ¿no?

No, más que nada porque en España ya habían ganado Roland Garros y mi pretensión era que Rafael fuera un poco mejor, que no se conformase con ganar Roland Garros. Esta era la idea: ganar en Wimbledon. Fue la victoria más importante de su carrera, supongo que junto al primer Roland Garros.

Toni Nadal para Jot Down 2

Pasando al año 2009, ¿cómo recuerdas el partido contra Verdasco en la semifinal de Australia? Para algunos, uno de los mejores partidos de los últimos años.  

Gran tensión. Verdasco jugó increíble, no fallaba una bola. En el quinto set, después de cuatro horas y media de lucha, seguía sacando el segundo saque a 180 Km/h y el primero a 220 Km/h, a 210 Km/h. Era un Verdasco desconocido, porque ese nivel… y la verdad es que el partido lo hubiera podido ganar cualquiera, tuvimos la suerte de que Verdasco hizo doble falta en el último punto.

El Verdasco de aquel partido podría haberle ganado prácticamente a cualquiera.

Sí, la verdad es que jugaba increíble, le pegaba fortísimo de cualquier lado y todas las bolas le entraban.

Y luego la victoria en la final de ese mismo Open de Australia, otra vez frente a Federer, conquistando el tercer título distinto del Grand Slam.

Emocionante. Rafael llegó muy tocado a la final después del partido con Verdasco. Recuerdo que cuando fuimos a calentar se encontraba realmente cansado. Fuimos a pelotear y se mareó. El gemelo se le subió. El hombro le molestaba. Todo era un problema, hasta el punto que le dije: «párate, así no es forma de afrontar una final de Australia». Y el tío me dijo lo que me suele decir siempre en cuanto yo le digo alguna barbaridad (ríe). Yo me quejaba de su actitud y Rafael me dijo: «para ti es fácil». Yo le dije: «para mí no es fácil, porque si hubiera sido fácil ya lo habría hecho yo. Lo que sí tengo claro es que, ¿ves?, tú estás ahora en una final del Open de Australia… y es probable que nunca más estés tan cerca de ganar una final aquí. Tú sabrás si quieres hacer un súper esfuerzo o no». Él decía que no podía. Y yo, lo recuerdo bien, le dije: «mira, son las cinco. Quedan dos horas y media para salir. Tú ahora estás mal. Dentro de dos horas y media… tranquilo, que no estarás mejor. No va a venir Dios a ayudarte. No confíes, porque si ahora tienes problemas, los vas a tener igual después. De ti depende que los afrontes o no. Haz lo que creas conveniente». Y durante dos horas estuve hablándole en el vestuario, repitiéndole eso. Y al final acabé con la frase de Obama, que hacía poco que había ganado las elecciones.

¿La de «Yes, we can»?

La de «Yes, we can». Se lo repetí y le dije: «oye, por favor, repítetelo en el banquillo. Repítetelo, que puedes, venga». Le decía «yes, we can» por hacerle un chiste… y se lo repetí tantas veces que creo que le quedó. Y al final del partido, en el quinto set, estaba más fresco que Federer.

Le venciste por cansancio.

Sí, creo que al final Rafael lo afrontó muy bien.

Después, en ese mismo año, llega el partido que sorprendió a todo el mundo: la derrota contra Soderling en Roland Garros. Hasta hoy, única derrota de Rafael en ese torneo.

Veníamos con muchos problemas. No es una excusa, porque el otro nos ganó, y además ya hace tiempo. Pero por entonces Rafael tenía bastantes problemas de rodilla, además de problemas anímicos. Encima Soderling jugó muy bien y Rafael no estuvo bien en ningún momento. Y fue una pena, porque creo que aquel año Rafael debería haber acabado número uno del mundo, si hubiera podido afrontar la situación. Se le unió todo: la separación de sus padres, los problemas de rodilla, y eso le hizo no ser suficientemente fuerte. Venía de ganar el Open de Australia, creo que también había ganado en Indian Wells, en Montecarlo, Roma, Barcelona, y había hecho final en Madrid. Es decir, que si hubiera ganado Roland Garros es probable que hubiera quedado número uno a final de año. Una pena.

¿Le dolió especialmente perder en lo que era su feudo?

Sí. Fue una de las derrotas más dolorosas. Las derrotas más dolorosas de Rafael, creo yo, son la final del Open de Australia contra Djokovic, por lo cerca que estuvo de ganar. Esta contra Soderling, por lo que significaba, aunque no es lo mismo perder en cuartos o en octavos que en una final, donde duele mucho más. Y después la final de Wimbledon.

La de 2007, te refieres.

Sí, la del 2007.

Luego llegó la victoria en el US Open frente a Djokovic.

Fue un partido buenísimo de Rafael, jugó muy bien. Estaba a un nivel muy alto, era el número uno en aquel momento y le salió un partido muy bueno. Creo que el partido en general fue bastante bueno y que Rafael jugó un poco mejor que Djokovic.

También significaba mucho esa victoria.

Sí, significó completar el Grand Slam, me parece que se convirtió en el jugador más joven en hacerlo, al menos en la era Open. Fue una gran satisfacción y no por completar el Grand Slam, sino por ganar el US Open en sí. Una gran victoria.

En la competición, ¿uno tiene en cuenta el significado histórico que pueden tener en el futuro las victorias, o solo piensa en cada victoria por sí misma?

Uno lo tiene en cuenta cuando habla de ello. Muchas veces, hablando con David Ferrer… a él le gusta la historia. Y hablamos sobre qué numero puede estar el tenis de David Ferrer dentro de la historia del tenis español. Pues con Rafael pasa exactamente lo mismo, ¿qué número puede estar? A Rafael también le afecta el poder acabar su carrera siendo… no sé qué número está ahora en cuanto a grand slams, está de los cuatro primeros, creo.

Está en los cuatro primeros, sí.

Sí, están Roy Emerson, Federer, Pete Sampras y él. Y en número de Masters Series está el primero, pues bueno… claro que le afecta a uno la historia. Los jugadores, creo yo, compiten por la historia. La gran mayoría. Es verdad que el dinero importa, y ganar todo importa, pero cuando ya has ganado… lo que quieres es hacer historia.

Bueno, hay deportistas que ganan mucho dinero, pero cuando compiten no da la impresión de que estén compitiendo solo por el dinero, hay otra cosa.

No, no, por eso te digo. Rafael pagaría por ganar. La satisfacción no es nunca el cheque. El dinero, es verdad, te gusta tenerlo. Pero lo principal es la satisfacción personal de haber ganado.

¿Juega algún papel la mitomanía en la ambición de un jugador, en el hecho de decir «yo quiero ser como tal o como cual campeón»?

No sé, yo te hablaré por Rafael: en su caso creo que no. Es verdad que cuando superas a Borg en Roland Garros, sabes que eres el jugador con más torneos ganados allí.

Hombre, no lo puedes obviar.

Claro, pero nosotros no pensamos mucho en los jugadores de antes.

Hablemos ahora de la derrota del 2011 en Wimbledon, ante Djokovic.

No afrontó bien el partido, Djokovic era mejor que nosotros. Rafael había jugado contra Djokovic en Indian Wells, yo vi el partido aquí por la tele: jugó el primer set muy bien, fue superior a Djokovic. Pero en el segundo y en el tercero Rafael no compitió bien y el otro le ganó. Bueno, una derrota en una final, no pasa nada. Después, en la final de Miami, perdimos 7-6 en el tercero con una bola que se fue de esto (marca con los dedos una distancia de uno o dos centímetros, N. del R.)… hubiera sido 40-15 para Rafael, probablemente hubiera ganado. Aquella derrota ya empezó a ser más dolorosa, era la segunda consecutiva. Y las derrotas de Madrid y Roma nos mataron. A partir de aquí, Djokovic le tenía comida la moral y Rafael no salió con buena mentalidad a disputar la final de Wimbledon.

Si se te mete un jugador en la cabeza…

Si, claro. Cuando uno te gana, es por algo. Es porque su juego no te va bien. O más fácil, porque es mejor que tú. Y cuando es mejor, es difícil ganarle.

Hombre, pero puede ser mejor y sin embargo…

Bueno, puede ser Federer y ser mejor que Rafael, pero en sus enfrentamientos personales puede ser mejor Rafael. Y por eso a Federer le costaba jugar contra él. Con Djokovic hubo un momento en que era superior y Rafael no tenía armas para ganarle. Hasta que al año siguiente, en Australia, estuvo a la altura de poder volver a competir con él.

¿Se te ocurren algunas claves en el repentino salto cualitativo de Djokovic o es simplemente el resultado natural de su evolución?

La primera vez que vi jugar a Djokovic, vi claramente que sería un fenómeno, un muy buen jugador, y no me sorprendió. Es la evolución. Y hay un momento, cuando le veo jugar la final de Australia del 2011 en que gana a Murray, que dije: «joder… este tío. Ha pasado a defender mucho más y mucho mejor». La evolución propia de un gran jugador.

Cuando aparece un jugador dominante, en tenis y en otros deportes individuales, ¿se crea un aura a su alrededor que afecta psicológicamente a los rivales, que les hace pensar que es todavía más difícil de vencer de lo que realmente es?

Sí. Pasan dos cosas. Por una parte, el que juega contra Djokovic, o contra Roger Federer cuando era el mejor, sabía que tenía que jugar especialmente bien para ganar. Y eso a veces conlleva que cuando las cosas no te salen muy bien de inicio, no luchas igual. Aunque también juegas de otra manera, arriesgas bastante más, sabes que tienes que dar el 100% y eso a veces te hace ganar. Pero en líneas generales, cuando uno juega contra Rafael en tierra, muchas veces los rivales no luchan lo que toca. Aflojan antes. Lo mismo con Murray, con Djokovic, con David Ferrer, con Del Potro… cuando ves que el bueno se te escapa, dices «ya está, este me va a ganar». Creo que es fruto una sociedad en la que estamos menos acostumbrados a luchar que antes.

¿Sí?

Creo que sí. Y los números me lo demuestran. Por ejemplo, llevamos desde 2008 casi con los mismos Top Ten. Los siete primeros: Federer, Djokovic, Murray, David Ferrer, Rafael, Berdych, Del Potro; estos siete estaban allí en el 2008. Ostras, resulta que estamos en 2013 y siguen estando allí. Creo que los jóvenes que deberían haber entrado no han luchado lo que toca.

Por hablar de otro jugador de esta generación: Del Potro.

Tuvo la mala suerte de una lesión cuando mejor estaba jugando, que cortó un poco su ritmo ascendente, pero es uno de los jugadores que está allí para disputar cualquier torneo y para disputar incluso el número uno.

Luego tenemos a Murray, que ha ganado el US Open y Wimbledon.

Murray lo mismo: lleva cinco años ahí arriba. Tiene la mala suerte —él lo dijo— de haberse encontrado en una época del tenis donde los tres primeros no fallaban casi nunca: Federer, Djokovic y Rafael. Y esto le dificultó la posibilidad de ganar más torneos del Grand Slam. Pero después de haber ganado el US Open y ahora Wimbledon, por su talento y por sus condiciones, creo que es un claro aspirante al número uno.

Toni Nadal para Jot Down 3

¿Por qué se dan casos de jugadores de los que la prensa habla muy bien, de los que se dice que tienen mucho potencial —pienso por ejemplo en Richard Gasquet— pero llega un momento en que se estancan?

Porque uno tiene un potencial cuando es joven, pero si lo analiza correctamente —un profesional, no un amateur—, dices: bueno, este jugador tiene un buen saque, normal. Tiene un muy buen revés. El drive es normal. ¿Es luchador? No mucho. ¿Físico? Tampoco. Entonces, claro, eres muy buen jugador pero no para disputar el trono a Djokovic, a Murray, a Federer.

Entonces crees que en muchas ocasiones la prensa o los aficionados tienden a ver en algunos jugadores cosas que no hay.

Sí. Muchas veces. Porque los periodistas en muchas ocasiones no son profesionales de lo que escriben.

Sí.

La mayoría de las veces. Por eso después uno puede escribir equivocadamente.

¿Alguna vez te ha pasado que alguien ajeno a Rafael, que no lo conozca demasiado, te diga —a ti, precisamente— algo como «te has fijado que Rafa tal y cual», y con esa perspectiva exterior te haya dado alguna idea, te haya hecho ver algo…?

Sí. La tira de veces. Acostumbro a escuchar y como Rafael está arriba, mucha gente intenta dar opiniones. Vas a torneos y alguien te dice una cosa, otro te dice otra… la mayoría de veces hablan desde el desconocimiento. Pero a veces hay gente que sabe, normal.

España ha tenido muy buenos jugadores, cada vez más, hasta convertirse en una potencia tenística mundial. ¿Cómo explicas la explosión que se produjo en el tenis español?

Es una cadena. El tenis, si rememoramos otros tiempos, empezó con Santana, GimenoOrantes tuvo mucho éxito, después llegó Higueras. Más tarde hubo un parón de jugadores y creo que con Emilio Sánchez-Vicario volvió a recuperarse. A partir de aquí empezaron a salir muy buenos jugadores. Sergi Bruguera, que ganó Roland Garros dos veces. Y la gente vio lo que lo ha visto siempre: «ostras, si el vecino lo hace, no debe de ser tan difícil». Y se produjo una cadena que ha llegado hasta el día de hoy. Al final, ¿por qué nadie es profeta en su tierra? Entre otras razones porque le has visto crecer y sabes que no es especial. Porque tú ya sabes… «si éste jugaba con nosotros». Recuerdo cuando Carlos Moyá empezó a ganar, alguno que había jugado antes con él me decía «¿te parece que es tan bueno Carlos Moyá, que va a a llegar?». Y Carlos Moyá estaba el 14 del mundo.

(risas) Llegar… ¿A dónde más quieres que llegue?

Está 14 del mundo, ¡me parece que ha llegado a todo! Ya veremos si es un Sampras o no, no lo sé. Pero claro, tú al de cerca, como le has visto de pequeño… Dices «ostras, si este lo hace, yo también puedo» Aunque esto también te acerca mucho a destacar. Cuando salió Bruguera ganó en pista de tierra y los jugadores de España éramos todos de pista de tierra: Corretja, Mantilla… luego Carlos Moyá, y con su final de Australia ya se podía jugar en pista rápida, era otro escalón. Después Ferrero mantuvo el nivel y creo que con Rafael hubo otro escalón: también se podía ganar en pista de hierba.

¿La evolución de esta cadena tiene algún otro sustrato, como una mejora en la red de academias?

Bueno, hay una mejora porque, claro, hay más interés, hay más gente que lo practica, hay más jugadores… y todo el mundo se esfuerza en mejorar. Hay una cosa que también ayuda a entender este proceso: en atletismo, cuando vas a batir un record del mundo, muchas veces te ponen una «liebre». Porque si hay alguien que corra delante de ti, te resulta más fácil seguir la estela. Pues esto es lo que ha ido pasando: te han ido poniendo gente delante y tú vas siguiendo la estela. Y esto ayuda a mejorar a todo el mundo: a entrenadores, a jugadores, a las academias… a todos en general.

En el sentido contrario, ¿cómo se explica el declive del tenis estadounidense en cuanto a meter jugadores en los puestos altos del ranking?

Primero, no me gusta mucho hablar si no tengo una información precisa, porque después cuando contrastas los datos sabes que puede haber muchas otras razones. Pero creo que el tenis en los Estados Unidos no es un deporte que esté arriba, y esto es la primera causa. Después, el tenis que ellos hacían… creo que a los estadounidenses, en líneas generales y no solo en el tenis, les gusta un juego de no pensar. Un juego de «pum, pum, pum» y adiós. Les gusta un ace, un saque ganador, una cosa espectacular de estas… pero el tenis tiene otras variables. Y básicamente es porque no ha habido un gran interés, evidentemente. Estoy seguro de que no se han hecho las cosas muy bien, cuando disponen de mucho dinero… solo el torneo del US Open les permite ganar mucho dinero. No hacen bien la distribución, claramente.

Volviendo al estado de gracia del tenis español, no ya por Rafael sino por las cantidad de jugadores, ¿puede ser una edad de oro pasajera, como ha pasado en Argentina o en Suecia?

No, no es pasajera porque llevamos veinte años.

Ya, quizá pasajera no es la palabra que quería emplear. Me refiero a si crees que es finita.

Finita, sí. Y es probable —no lo digo con ningún ánimo de darle importancia a Rafael— que después de Rafael venga un bajón, porque… ostras, Rafael ha puesto el listón alto.

¿La gente se ha acostumbrado a que gane?

Claro. La gente se acostumbra a ganar y después, cuando los siguientes jugadores vayan a Roland Garros y lleguen a semifinales, parecerá poco. Y la realidad es que es difícil hacerlo bien cada año.

¿Crees que el aficionado de a pie, el espectador casual del tenis, es consciente de la magnitud de los logros de Rafael Nadal?

No sé. Por una parte sí, Rafael es un deportista bastante admirado en España.

Sí, que es admirado es evidente, pero me refiero a que si por ejemplo llega a una final y pierde: «uy, ha perdido, no puede ser». Como si llegar a una final no fuese ya…

Bueno… esto pasa en todo. Nosotros perdimos el otro día en la Copa Confederaciones de fútbol y mira, Brasil fue mucho mejor. Es muy difícil ganar siempre. España, hablando de fútbol, ha tenido desde siempre una gran afición y no habíamos conseguido ganar nunca. Ahora se han ganado dos europeos y un mundial, pero en el siguiente mundial no va a ser fácil. Se va a tener que luchar contra Argentina, Brasil y algunas selecciones más. Se te van a ir algunos jugadores… es difícil ganar. Lo es para Rafael, lo es para Djokovic, lo es para Fernando Alonso… para cualquiera.

Ya que nombras a Alonso, ¿a qué se debe esta conjunción repentina de deportistas españoles triunfando en bastantes disciplinas? 

A España le gusta el deporte. Los deportistas tienen una buena recompensa social y, algunos, económica. Eso hace que volvamos a lo mismo: que uno tire del otro, que la gente lo vea posible. En el baloncesto era impensable irnos a la NBA. Fue una vez Fernando Martín, y regresó. Después se fue Pau Gasol y se ha quedado la tira de años en el mejor equipo, o uno de los mejores. Después de él han ido más, y todo posible cuando ves al vecino que lo consigue.

Aun así tiene que haber algún otro factor…

No sé. Uno es la inversión que puede haber: hacer deporte en España no es caro como en otros países nórdicos donde en concreto jugar al tenis es más complicado porque tienen que estar en una superficie cerrada, hace más frío, todo es más caro. Aquí es más fácil, más asequible. Y creo que esto ayuda. Pero España funciona bien en motociclismo; en Fórmula 1 tenemos al mejor o uno de los mejores pilotos del mundo, en tenis tenemos dos jugadores dentro de los mejores del mundo, en baloncesto somos una de las mejores selecciones del mundo, en fútbol somos los mejores del mundo. En natación lo mismo, vamos bien. Estamos a un nivel, en algunos deportes, muy alto.

¿Crees que en el tenis español hay cantera? Cuando esta generación actual de jugadores tan exitosa desaparezca, ¿se mantendrá el nivel? Quizá no habrá otro Rafael Nadal…

Sí, creo que va a haber otro Rafael Nadal aquí en España. No sé cuándo, pero si ha habido uno, puede haber dos.

Me refiero a que aparezca una generación completa comparable.

En lo generacional no es fácil encontrarte con unos jugadores que hayan ganado cinco copas Davis desde el 2000, y mira cuántos Grand Slam se han ganado, muchos. En el Masters de Londres, David Ferrer y Rafael se han clasificado en los últimos años. Ferrero y Moyá se clasificaron unos cuantos años. Corretja lo ganó. Albert Costa estuvo allí. No es fácil que haya tanta gente tan buena.

Al haberse producido esa consistencia durante tantos años como decías, uno podría preguntarse si España tiene realmente la capacidad para fabricar estas generaciones una y otra vez.

Lógicamente, no es posible. Igual que, ¿va a haber otro Iniesta, Xavi, Casillas? Es posible… pero fácil no es. Por ley de probabilidades no me sale que venga otra generación tan fácilmente. Cuando estos acaben, vendrán buenos jugadores pero… a lo mejor no habrá tantos como ahora.

¿Crees que la crisis económica puede afectar a la cantera no ya del tenis sino del deporte en general?

Sí, puede afectar por el dispendio que tienen que hacer los padres. En el mundo del tenis es grande, y en muchos otros deportes. En el mundo del fútbol es un poco diferente, porque entras dentro de un club y si eres bueno ya juegas en el Real Madrid o en el Barcelona, en categorías alevines, y no te cuesta nada. Pero en el tenis cuesta. En la natación imagino que también cuesta, en muchos deportes individuales. Los padres tienen que acompañar, tienen que gastarse un dinero. Es verdad que por los hijos siempre haces un extra, pero…

No siempre se puede.

Si no puedes, no puedes.

En general, no solamente en lo deportivo, ¿te atreverías a definir la situación actual del país?

Bueno, voy a ser un poco duro… al final nosotros —me incluyo— no hemos sido buenos trabajadores. Me imagino que alguna razón tiene que haber para que el país haya funcionado peor que los otros países. Tenemos que entonar un mea culpa, todos. En líneas generales imagino que no habremos sido tan productivos como otros países. No lo sé exactamente, pero no nos engañemos: aquí la culpa siempre es de los demás. Y yo entiendo que la culpa también tiene que ser mía. No puede ser que en tenis, cuando nosotros perdamos, sea culpa de aquello, de lo otro… no, algo habremos hecho mal nosotros. Lo aplico en todos los ámbitos. Algo habremos hecho mal. No es fácil. Alemania sufrió una guerra en los años 40 y después de la guerra mira dónde llegó.

Bueno, o Corea.

Sí, sí, pero Alemania es más próximo. Yo no sé si a lo mejor en Corea se han pagado menores sueldos. En Alemania la gente ha respondido bien. Estuve hace dos semanas allí y la mayoría de productos, o muchos productos, son suyos. Mira una cosa —evidentemente es un detalle que a lo mejor no se corresponde con la realidad— pero pedí para mis hijos una Fanta de naranja, que les gusta mucho. Y la Fanta no era Fanta, era una naranjada hecha por ellos. En un buen hotel. Una Coca-Cola… también me dieron una fabricada por ellos, una marca alemana. Si te vas a la fábrica de Hugo Boss, fabrican allí en gran parte. Algo habrán hecho bien ellos, y nosotros menos bien.

¿Te interesa la política?

Claro, me interesa, porque formo parte de este país y me interesa lo que pasa a mi alrededor. No me gusta la política en líneas generales, no me gusta lo que veo, no me gusta el cariz que le dan. Son unos fanáticos. Unos fanáticos y la mayoría unos tramposos. Solo contemplan su realidad, todos ellos. No les cabe en la cabeza la posibilidad de la duda, lo cual… para mí, la gente que no duda solo puede deberse a dos razones: o bien porque eres un fanático, o bien porque eres tonto. Lo normal es dudar. Creo que ha llegado un punto donde arriba, para regir el país, no están los más preparados. Lo cual ya es un mal síntoma. Y hay demasiado fanatismo y demasiadas ganas de perpetuarse en el cargo. Y de actuar solo demagógicamente, de actuar de cara a la galería. Si se tienen que tomar medidas, se tienen que tomar. Cuando se tiene que decir una realidad, se tiene que decir y nosotros deberíamos asumirla. El atenuante hacia los políticos: creo que deberían cobrar mucho más para que la gente esté preparada. Si queremos gente preparada, tienen que cobrar mucho más. No vemos mal que Mourinho, para administrar un equipo de fútbol de veinte jugadores, cobre doce millones de euros… Guardiola o Rafael jugando al tenis. En cambio veríamos fatal que un presidente del gobierno cobre 500.000 euros. Si queremos gente responsable y bien preparada, tenemos que estar dispuestos a pagar.

Hablando de pagar y volviendo al tenis, ¿qué piensas cuando algunos dicen que en el tenis femenino se deberían jugar al menos las finales a cinco sets?

Mira, este es un tema… ¿sabes qué pasa? Cuando tú entras a valorar las cosas, a dar la opinión, según el cariz que tú le des a mis palabras…

Hombre (risas), ¡intentaré no darle ningún cariz!

No, no, es la realidad. Porque la opinión la tengo muy bien formada. No sé si deben jugar a cinco sets, o a dos. Lo que pasa es que teóricamente cuando participan en un torneo donde cobran lo mismo y toman la misma cuota de pantalla que los hombres… pues haz el mismo esfuerzo. Las mujeres, curiosamente, pueden jugar individuales, dobles y mixtos porque juegan a dos sets. En cambio, los hombres quedan bastante más cansados jugando a cinco sets. Creo que es un agravio comparativo y no me parece lógico. Yo creo que tiene que haber torneos de mujeres y torneos de hombres. En casi ningún deporte compiten conjuntamente, no hay un campeonato del mundo de fútbol donde compitan hombres y mujeres. En golf, tampoco. En baloncesto lo mismo. Y en tenis compiten juntos… bueno. Te digo, es un agravio comparativo. Yo creo que deberían jugar lo mismo. Porque si juegan juntos, que haya las mismas dificultades para todos.

Bueno, pues tiene nada de malo esa opinión. Es una opinión lógica.

Bueno… me he quedado corto (risas).

¿Qué te gusta hacer cuando no estás trabajando con Rafael?

Juego al ajedrez, me gusta el ajedrez. Cuando estoy por aquí me gusta estar con mis hijos. Cuando estoy de viaje me gusta pasear por las ciudades.

¿Se te da bien el ajedrez?

Normal.

Dime una apertura que te guste jugar con blancas.

Casi siempre juego la apertura italiana.

El giuoco piano. ¿Eso significa que te gusta el juego tranquilo?

No, me gusta el juego abierto porque juego partidas rápidas, y si juegas composiciones cerradas es más complicado, en partidas de cinco minutos. Pero vamos, si jugase un torneo jugaría con más cuidado.

¿No te gusta jugar partidas a tiempo normal, dos o tres horas?

No, porque lo hago como distracción. Juego por Internet y a tiempo normal debería esperar, se me hace muy largo.

Para el trabajo como entrenador o para otras facetas de la vida, ¿has sacado enseñanzas o ideas del ajedrez?

Creo que todo en la vida tiene un denominador común y en muchos  juegos también lo hay: el que domina el centro, domina el juego. Es más fácil desde el centro dirigir la bola hacia todos los lados, como pasa en el ajedrez. Dominar el centro. Después hay una cuestión de tiempo: tienes que saber a qué tiempo juegas. En el tenis, ¿a qué tiempo jugamos nosotros? Pues jugamos a una velocidad más lenta que Federer, por ejemplo. Pues tenemos que ser consecuentes con esta idea del juego. Lo mismo en el fútbol. Si juego contra el Barcelona, debería intentar destruir el tiempo, entiendo yo, para que ellos no pudieran combinar cuando juegan tan bien. Esto creo que es general en todos los deportes.

Es curioso que digas esto del centro, porque recuerdo una frase de Pelé —no me consta que jugase al ajedrez— que decía que la manera más rápida de marcar gol es por el centro.

Es que es la realidad en casi todos los deportes. Es más difícil jugar por el lateral, aunque después en basket puedas irte al lateral y encestar, por ejemplo. Pero desde el centro tienes todas las posiciones para pasar. Pues lo mismo pasa en el ajedrez: desde el centro dominas tú, por eso tienes que intentar dominar el centro.

Cambiando de tema: con respecto al libro Sirve Nadal, responde Sócrates, que escribiste con Pere Mas, ¿de dónde viene ese interés por la filosofía?

No, no tengo un especial interés por la filosofía. Tengo interés en pensar. En analizar lo que sucede alrededor.

Eso es filosofía a fin de cuentas.

Sí, pero creo que como ser humano, uno tiene que tener interés en lo que pasa a su alrededor.

Toni Nadal para Jot Down 4

Hablando de libros, ¿cuáles son tus libros favoritos?

Te voy a nombrar el último de Vargas Llosa, La civilización del espectáculo. En su momento me gustó La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera. Hay muchos libros que me gustan. Cualquiera de Javier Marías.

¿Te gusta ver cine?

Me gustaba más antes, y me gustan las películas antiguas. Me gustaban películas con un diálogo más elaborado. No me gustan los efectos especiales más de la cuenta. Hay unas cuantas películas que las he visto mil veces.

¿Por ejemplo?

Bienvenido Mr. Marshall, de Berlanga. Me encantaba, por lo que significaba. Érase una vez en América, con Robert De Niro. Hay muchas. El último tango en París, también. Con la muerte en los talones de Hitchcock, o Atrapa a un ladrón, también suya. Normalmente me gustan más las películas de antes.

¿Has tenido tiempo de ver series de televisión?

No las sigo mucho. He visto capítulos de vez en cuando. Me gustaba Aquí no hay quien viva, pero me gustaba antes, al principio. Porque las cosas, cuando se alargan más de la cuenta… es más difícil ser brillante mucho tiempo. Cuando estábamos de viaje, veía Lost (risas), pero al final el guionista te hacía creer lo que quería, sin una base…

¿Viste el final?

No, no llegué a ver el final porque creo que en Lost el que se perdió fue él (risas) y al final le daba igual, claro.

No la he visto, pero me resulta curioso que cada vez que pregunto a alguien sobre Lost es exactamente eso lo que me dice todo el mundo.

Sí, sí. El perdido fue él.

¿Qué música te gusta escuchar?

La verdad es que me gusta la música tranquila. Soy poco musicólogo… mira, me gusta Frank Sinatra, la canción francesa de los sesenta, Gilbert Bécaud y algunas canciones de estas facilonas.

Canción ligera, que se decía antes.

Sí, no me gusta lo estruendoso. Y no estoy suficientemente preparado como para que me guste la ópera o la música sinfónica, creo que esto exige una preparación al oyente, y yo no la tengo. Y no me gusta lo de hoy en día, demasiado fácil. Me quedo con una cosa que al menos la hagan bien, como Frank Sinatra o Gilbert Bécaud, que al menos la canción quería decir alguna cosa.

Dime un lugar del mundo donde te guste retirarte de vez en cuando.

Hay muchos sitios en el mundo que me gustan, de hecho. Creo que en líneas generales el mundo es muy bonito. De lo que yo he tenido ocasión de visitar, Melbourne me encanta. No me retiraría a Nueva York, pero me gusta visitarla. Me gustan Londres, París, Roma. La ciudad que más me gusta creo que es Roma, pasearla.

Un personaje histórico al que te hubiera gustado conocer.

Hitler. Porque no entiendo cómo se puede ser tan malvado. Me gustaría encontrarle una explicación.

¿Imaginas que viajas en el tiempo, lo conoces y te cae bien?

No, imposible. No es posible que te caiga bien un individuo de esta calaña. Es totalmente imposible. Pero yo me pregunto a veces cómo es posible llegar a esta maldad. Stalin era igual de malo que él. Estos no es que tuviera interés en conocerlos, sino interés en preguntarles y saber cómo han llegado a eso. Personajes históricos… hay mucha gente interesante.

¿Y un suceso histórico del que te hubiera gustado ser testigo?

Un hecho histórico… no sé, debería decir algo bueno.

O no. Aunque solo sea por curiosidad, como lo de Hitler.

No, no, pero no me gustaría ver lo que él hacía, sino preguntarle el por qué. Hay muchos hechos históricos que a uno le quedan grabados. A mí me gusta sobre todo la gente que hace el bien. Gente que es correcta. Aunque te haya dicho Hitler, te lo matizaré, porque no tengo ningún interés en conocer a una persona detestable como esta gente, como cualquier dictador.

Pero yo también creo que sería interesante conocerlo para saber de dónde viene.

Saber por qué se da esto, para que no se volviera a repetir.

Volviendo al deporte y aparte del tenis, ¿cuáles son los deportistas que te han impresionado más?

Hay muchos deportistas que me han impresionado mucho. Tiger Woods en golf. Messi. Johann Cruyff en su momento, cuando jugaba en el Barcelona, también me impresionó. Mark Spitz. Michael Jordan, evidentemente. Todavía cuando ves imágenes suyas y ves lo que hacían…. y en tenis me impresionaron Nastase, Borg. Y Federer, también, la elegancia que ha tenido. Hay muchos deportistas que lo hacen muy bien.

Te voy a citar unos hechos célebres de la historia del deporte y tú me dices qué te sugieren. Por ejemplo, cuando Jesse Owens gana cuatro medallas de oro en Berlín delante de toda la plana mayor del partido nazi.

¿Qué me sugiere? Fue una afrenta al racismo de los nazis, a las opiniones de Hitler… creo que fue un hecho bueno para la raza negra y ya te digo: una afrenta a Hitler, sobre todo.

Otra imagen: cuando el boxeador Rocky Marciano noqueó a su antiguo ídolo Joe Louis y después del combate fue al vestuario de Louis para pedirle perdón entre lágrimas por haberlo tumbado.

Esta imagen me sugiere… iba a decir una persona correcta pero no es así, porque no lo conozco. Pero sí una persona que sentía un respeto hacia su rival, que es lo que debería pasar. Esto me sugiere lo que no pasa en el mundo del fútbol: el otro día estaba discutiendo con mis hermanos y hablaba precisamente de eso. Las veces que ha podido ganar Rafael evidentemente sientes una gran alegría por la victoria, pero si aprecias a tu rival, que es lo que toca después de años de lucha, lo normal también es que te sepa mal noquearle. Entonces creo que es una buena imagen del deporte, en el que uno quiere ganar pero le sabe mal noquear al rival.

Otro episodio: ¿qué te sugirió cuando Brasil se presentó al mundial de fútbol de 1982 con un equipo fantástico, uno de los mejores equipos, y sin embargo perdió?

Una desgracia. En aquel mundial —una vez España había quedado eliminada rápidamente— yo quería que ganase Brasil. Recuerdo todavía el partido contra Italia: a ellos les bastaba el empate, estaban 2-2… y seguían yendo a lo grande. Para mí fue una decepción el que perdieran, porque me gusta que ganen los que hacen las cosas bien. Y aquellos lo hacían realmente bien. No me suelo acordar mucho de los jugadores pero recuerdo a Falcao, Zico, Sócrates y unos cuantos más… es una pena que perdieran.

Un poco antes de ese mundial: ¿recuerdas el secuestro de Enrique Castro, «Quini», cinco veces máximo goleador de la liga española de fútbol? Más que nada porque es impensable que algo así suceda hoy.

Sí, bueno, allí también era totalmente impensable. Recuerdo, ¡ostras! La sorpresa de que secuestraran a un futbolista. Quini en aquel momento era delantero del Barcelona y además era una persona muy correcta, hacía cara de buena gente. Todavía recuerdo las imágenes de cuando le soltaron.

¿Recuerdas el salto de longitud de Bob Beamon?

Sí, 8,90. Lo he vi...

04 Sep 22:52

MARC MARON ‘The social media generation’











MARC MARON ‘The social media generation’

15 Sep 08:30

Por fin: un sistema de envío urgente para el Ratoncito Pérez

by La Gusa

Cuando a un niño se le cae un diente es costumbre dejarlo bajo la almohada (al diente, no al niño) y esperar que el Ratoncito Pérez entre a hurtadillas en la habitación y cambie la pieza por un regalo más o menos del mismo tamaño (es un pacto establecido por cuestiones prácticas: un triciclo bajo la almohada alteraría el sueño del niño, y creo que ningún padre querría eso).

El nombre del personaje y la costumbre varían según la región, pero lo que queda claro al niño es que a medida que avanza su crecimiento va recibiendo regalos según los cambios sufridos, tanto físicos como hormonales. O por lo menos es lo que yo entendí; todavía estoy esperando mi regalo por haberme salido pelos en las piernas.

Retrasos como el anterior no se darían si todos los padres fueran como Jeff Highsmith y tuvieran el Sistema de Envío Urgente para el Ratoncito Pérez (o Tooth Fairy Tooth Transport si eres del oeste de la Vega Baja). El funcionamiento, a grandes rasgos, es como esos misteriosos tubos que penden sobre las cajeras de Mercadona transportando dinero o restos de ADN para futuras investigaciones. El vídeo es capaz de explicarlo bastante mejor que yo:

Visto en MAKE

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10 Sep 14:30

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09 Sep 14:14

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05 Sep 06:33

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02 Sep 13:22

Western: 'Los valientes andan solos' de David Miller

by Alberto Abuín
Juan Utrilla de Noriega

Quiero verla, tiene muy buena pinta

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Ya era hora de incluir en este ciclo del western una de esas joyas atemporales y únicas, que más de 50 años después siguen tan vigentes, o incluso más, que el primer día. ‘Los valientes andan solos’ (‘Lonely Are the Brave’, David Miller, 1962) es un western ambientado a principios de los años 50, en un mundo que cambiaba a marchas forzadas y que literalmente engullía a todo aquel que se resistía a los cambios. Kirk Douglas siempre la consideró su película preferida de todas cuantas protagonizó, lo cual no deja de ser llamativo teniendo en cuenta su increíble filmografía llena de títulos inolvidables. En la cima de su carrera, teniendo el absoluto control de toda película en la que intervenía —supervisaba los guiones y elegía al elenco y al director— enseguida se enamoró de la novela de Edward Abbey y quiso llevarla al cine.

Para ello contó con la inestimable ayuda de su buen amigo Dalton Trumbo, ya libre de la tiranía del senador McCarthy —que le llevó a protagonizar una de las anécdotas más ridículas, y delirantes, de la historia de los Oscars a raíz de su nominación por el libreto de ‘El bravo’ (‘The Bravo’, Irving Rapper, 1956)—, que con la inspirada dirección de un sorprendente David Miller, a quien la Universal quiso convertir en el nuevo Douglas Sirk debido a su excelente mano para dirigir actrices, nos brindan un western crepuscular en toda regla. Una visión melancólica del género cinematográfico por excelencia que influiría en directores como Clint Eastwood, quien la homenajea en sus trabajos más nihilistas y de forma mucho más clara en la imprescindible ‘Un mundo perfecto’ (‘A Perfect World’, 1993) con la que comparte no pocos elementos.

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¿Os acordáis de la alegoría sobre la máquina del tiempo en el mencionado film de Eastwood? Pues su origen está en esta película. Dicho momento está recogido en la segunda imagen, una autopista que Jack cruzará en dos instantes muy señalados. Una autopista con coches, y en el espejo retrovisor una imagen casi anacrónica, un cowboy a lomos de su caballo, el pasado que queda atrás. La composición del plano no puede ser más sugerente e inteligente, una decisión de puesta en escena que revelaba a un Miller inspirado, en contra de lo que años más tarde declararía Kirk Douglas al respecto, considerando que ceder la dirección del film a Miller fue una equivocación. El mítico actor pensaba que para hacer un buena película llegaba con un buen guión, una creencia desgraciadamente muy extendida, y que films como este demuestran que no es cierto.

(From here to the end, Spoilers) La dirección de Miller es casi milimétrica, atendiendo a todos y cada uno de los aspectos del film con visible pericia. El ritmo, que algunos podrán considerar lento, es el apropiado para una película cargada de nostalgia en casi todos sus planos. La utilización del formato scope, siempre abocado a la espectacularidad, encuentra aquí una razón de ser, primero con todas las vivencias de Jack en el pueblo —una violenta pelea con un manco en un bar, perfectamente planificada, o la visita en la cárcel a su antiguo amigo, quien para desgracia de Jack ha sido domesticado por la vida familiar y se niega a fugarse con él— y después en esa angustiosa y triste segunda mitad, cuando Jack es perseguido tanto por tierra como por aire por un helicóptero, y en la que la relación hombre/naturaleza me hace recordar los westerns de Anthony Mann.

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La fotografía en blanco y negro pertenece a uno de los mejores nombres de los años 60, Philip H. Lathrop, quien haría algunos de sus mejores trabajos para Blake Edwards, y que en clara consonancia con el tono del film apoya el claro aire desmitificador de la historia. Todo un puñetazo sin piedad ni concesiones a la figura del cowboy del western clásico y que en cierto modo suponía un precedente de lo realizado por Sam Peckinpah en la magistral ‘La balada de Cable Hogue’ (‘The Ballad of Cable Hogue’, 1970), aunque aquí el avance tecnológico, que ha cambiado un mundo que avanza hacia nadie sabe dónde, es mucho mayor. Aviones, coches, camiones, y el recuerdo de la Guerra de Corea, marcan ese mundo al que Jack se resiste a pertenecer y comprender —no lleva identificación porque él sabe cómo se llama y no necesita ningún papel que le recuerde quién es—.

Kirk Douglas compone una de las interpretaciones de su vida controlándose un poco más que de costumbre. Ese vaquero que vive el mundo moderno según las viejas leyes y costumbres es de los que se meten muy dentro. Su mirada melancólica, mezcla de desesperanza y rebeldía, puede apreciarse en el emotivo momento en el que abandona a su yegua, Whisky, para proseguir su huida a pie en la que se da cuenta de que su caballo es realmente la única unión con el mundo que añora. A su lado brillan Gena Rowlands en uno de sus primeros papeles para el cine, como la mujer del mejor amigo de Jack y cuya historia de amor pasada evoca tiempos lejanos y mejores; y por otro lado Walter Matthau en el personaje del sheriff que persigue a Jack y al mismo tiempo le admira resistiéndose a creer que el hombre tumbado en la autopista, víctima de un atropello por un gran camión lleno de inodoros —ironía terrible— es el que persigue ya que nunca lo vio de cerca. Todo un precedente del interpretado por Eastwood en ‘Un mundo perfecto’.

Lírica, violenta —el episodio en off en la cárcel con un sádico George Kennedy hacen pensar en lo que años más tarde nos contarían en la famosa ‘Acorralado’ (‘First Blood’, Ted Kotcheff, 1982)— y con una emoción contenida difícil de igualar, ‘Los valientes andan solos’ es toda una elegía hacia un género que comenzaba a agonizar, en su concepto más clásico, en aquellos años.

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22 Aug 17:58

'Abe', el cortometraje del robot psicópata que se convertirá en película

by Mikel Zorrilla

Hace ya algunos meses que dediqué un artículo doble a 20 cortometrajes que fueron adaptados posteriormente en forma de largometraje con una fortuna desigual. Estamos ante una moda no tan popular como las secuelas o el salto a la gran pantalla de superhéroes de cómic, pero cada cierto tiempo se anuncia que determinado cortometraje recibirá dicho tratamiento. El último en confirmarse ha sido ‘Abe‘ (id, Rob McLellan, 2013), una obra sobre un robot psicópata.

El principal responsable detrás de ‘Abe’ es Rob McLellan, cineasta con una dilatada experiencia en el mundo del cortometraje que ha sido con su octavo trabajo cuando ha conseguido llamar la atención de Hollywood. Ha sido MGM quien se ha hecho con los derechos de adaptación de ‘Abe’ y el propio McLellan se encargará de escribir y dirigir su salto al largometraje. Por mi parte, puedo deciros que el corto me ha sorprendido positivamente, ya que es cierto que las motivaciones del robot no se alejan en demasía de las de cualquier psicópata inadaptado, pero el hecho de ser una máquina le da un aire especial que me ha dejado con ganas de más, ¿y a vosotros?

Vía | Deadline

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26 Aug 07:52

Robert Zemeckis: 'Regreso al futuro', irrepetible

by Sergio Benítez

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Se había estrenado el viernes pero, por circunstancias que ahora mismo no recuerdo, no podía ir a verla hasta el domingo. El cine estaba a cinco minutos andando desde casa de mis padres y aún así, ya llegábamos tarde. El frío y la humedad de aquél mes de diciembre no eran impedimentos para que se hubiera formado una cola que daba la vuelta al edificio que ocupaban dos salas ahora reconvertidas en salón de juegos, un interminable desfile de gente que auguraba que no iba a ser sencillo el buscar sitio. Por fin pudimos entrar, cada uno tomando asiento donde quedaban huecos libres, que aquellos no eran tiempos de butacas numeradas. A mi me tocó en una esquina de la segunda o tercera fila de una sala que había ocupado hasta el último resquicio disponible. Sobre la pantalla ya se podían ver los muchos relojes de la destartalada vivienda de Doc Brown.

Al hablar de ‘Regreso al futuro’ (‘Back to the Future’, Robert Zemeckis, 1985) tenemos que hacerlo de una parte tan importante de nuestras vidas —así, sin precisar que vidas son éstas— que recuerdos, sentimientos y realidades se mezclan para conformar un todo de suma relevancia. Y así, la percepción que como crítico se puede tener de ella hoy, intentando hacer un fútil ejercicio de aislamiento, queda ahogada por la miríada de estímulos que sólo su nombre o el tarareo de su genial tema musical despiertan en el cinéfilo que, como servidor, la descubrió con la edad justa. Diez “tiernos añitos” que en ese 1985 ya habían transitado por aquélla inigualable aventura por los muelles de Goon y que pocas veces volverían a encontrar algo en el cine como el primer viaje en el tiempo de Marty McFly.

Nadie quería viajar al pasado

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Como ya comenté la pasada semana en la entrada correspondiente a ‘Tras el corazón verde’ (‘Romancing the Stone’, 1984), el guión de ‘Regreso al futuro’ fue ideado y escrito por Robert Zemeckis y Bob Gale tras finalizar el rodaje de ‘Frenos rotos, coches locos’ (‘Used Cars’, 1980): pasando unos días en el hogar paternal, Gale había encontrado el viejo anuario del instituto de su progenitor, descubriendo con gran asombro que, al igual que él, su padre había sido vicepresidente de curso. Tal descubrimiento le llevó a pensar que, de haber coincidido en la época estudiantil, ambos serían amigos. Sólo unos pasos separaban a tal línea de pensamiento de la historia de Marty, un chaval de 17 años que, por medio de una máquina del tiempo construida por un excéntrico científico amigo suyo, se ve trasladado a 1955, época en la que sus padres se conocieron y enamoraron.

Pero poder llevar tan espléndida idea a la gran pantalla no iba a resultar asunto sencillo. Tras la escritura del primer tratamiento, Zemeckis y Gale presentarían el proyecto a la Columbia, una productora que después del relativo fracaso que fue la anterior cinta del realizador, y a pesar de que la idea le gustaba, no creyó conveniente hacer descansar una producción de la envergadura que iba a requerir el filme en los inexpertos hombros de Zemeckis. Motivos muy diferentes fueron los que adujeron en Disney, una casa en la que se llevaron las manos a la cabeza al ver cómo una parte muy importante de la historia era que la madre de Marty en su versión adolescente de 1955 se enamoraba de su propio hijo, ¿temática semi-incestuosa en el hogar de Mickey Mouse? No señor.

Cuatro largos años tuvieron que transcurrir hasta que el éxito de la cinta de aventuras con Michael Douglas y Kathleen Turner les abriera las puertas a “los Bob” para poder filmar prácticamente lo que les viniera en gana. Y ese “lo” iba a ser ‘Regreso al futuro’, que finalmente se llevarían a la Universal para poder volver a contar con el inigualable respaldo de Steven Spielberg como productor ejecutivo. Hecho éste que indudablemente ayudó a la concesión por parte de la major de los 19 millones de dólares que servirían para transportar al público tres décadas en el pasado.

Una nevera no es una máquina del tiempo

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Aún contando con el beneplácito del presidente de los estudios, no fueron pocos los cambios que, sobre la idea inicial se tuvieron que hacer antes y durante el rodaje. Para empezar, lo que el mero sentido común y las limitaciones presupuestarias imponían era el cambio de la mascota de Doc de un mono a un perro y, más importante aún, el que el vehículo temporal que sirviera a Marty para viajar a mediados de la década de los cincuenta no fuera la nevera inicialmente prevista; aunque aquí el sentido común está circunscrito a la mentalidad norteamericana y al hecho de que a alguien se le ocurriera decir que no se podía poner un frigorífico por si a algún infante se le ocurría meterse en el de su casa y quedaba en él atrapado (sic).

Retirada la nevera y elegido el Delorean con puertas de apertura vertical por su gran parecido con una nave espacial —algo con lo que el filme bromeará en la primera escena en el pasado—, otro de los cambios significativos efectuados sobre el argumento inicial fue la forma en la que Doc devolvía a Marty al futuro: si en la cinta que se estrenó en cines el regreso se producía por mano de la energía liberada por un rayo, en el libreto inicial el condensador de Fluzo recibía su carga de una de las muchas explosiones nucleares efectuadas en el desierto tras la Segunda Guerra Mundial.

El reparto, incuestionable acierto

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De equivalente relevancia a que el guión de Zemeckis y Gale funcionara era que la elección de los actores comportara la precisión exacta para que la empatía con los personajes fuera tan inmediata como la que se da con Marty, George, Lorraine y Doc. Conocidísima es ya la historia en torno al primer elegido para el personaje que otorgaría a Michael J.Fox la fama internacional pero, por si acaso, aquí va bastante resumida: el canadiense, que por aquél entonces rodaba para la Paramount ‘Enredos de familia’ (‘Family Ties’, 1982-1989), no fue la primera elección de los responsables de la cinta, que se decantaron por un joven Eric Stoltz que, tras cinco semanas de rodaje y dos secuencias practicamente finalizadas —la del parking del centro comercial y el primer encuentro con George en 1955—, no conseguía transmitir el humor y la jovialidad con la que Zemeckis y Gale habían pensado al personaje.

Optando pues por Michael J.Fox, que durante los tres meses y medio de rodaje durmió unas tres horas diarias de media al tener que compaginar la serie de televisión con el rodaje del filme, ‘Regreso al futuro’ añadió la pieza fundamental que le faltaba a un mecano que ya se asentaba sobre cuatro sólidas bases, las que encarnaban Lea Thompson, Crispin Glover, un Christopher Lloyd magnífico como un genio loco mezcla entre Albert Einstein y un personaje de Tex Avery, y ese F.Thomas Wilson para el que tanto rencor guardábamos por representar a la perfección al matón de turno. Para Fox, como decía, la cinta sería trampolín hacia una carrera que se vió truncada por el Parkinson, dando en este filme tan sobradas muestras de su buen hacer ante la cámara que no es descabellado afirmar que sin él, la película nunca habría sido lo mismo.

En lo que a sus cuatro compañeros respecta, pocos son todos los elogios que pueden ir a parar hacia las espléndidas caracterizaciones a las que el cuarteto se somete para representar a los mismos personajes con treinta años de diferencia, siendo en este sentido espectaculares las transformaciones —y no sólo por labor del maquillaje, cuidado— del matrimonio McFly, con un Crispin Glover que borda al apocado George y nos deja atónitos en su momento determinante en la trama y una Lea Thompson que en esas dos Lorraines tan dispares convence tanto que casi podríamos llegar a olvidar el hecho de que se trata de la misma actriz.

‘Regreso al futuro’, de una ida y una vuelta

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Tan complicado que resulta imposible, buscar a un único responsable del perfecto mecanismo de relojería que es ‘Regreso al futuro’ carece de sentido. En su lugar, quizás haya que puntualizar quiénes son los que mayor peso específico aportan a que el filme funcione desde el primer al último segundo y cuáles los que, en un avanzado segundo plano, conforman el inmejorable telón de fondo sobre el que se desarrolla la función. Dividida así la responsabilidad, no cabe duda de que entre estos segundos se encuentran el espectacular diseño de producción de Lawrence Pull —a ver quién es el que se atrevería a decir que la cinta no está rodada realmente en 1955— y, por supuesto, la banda sonora de Alan Silvestri.

Segunda colaboración del compositor con Robert Zemeckis, ‘Regreso al futuro’ supone, sí o sí, la puesta de largo del músico y probablemente una de sus tres mejores partituras: queriendo sacarse la “espinita” de no haber podido conseguir mejores sonoridades en su trabajo para ‘Tras el corazón verde’, Silvestri logra aquí hacerse eco del sinfonismo desaforado que John Williams había venido rescatando para la música de cine desde mediados de los setenta, componiendo un tema tan reconocible como lo han sido siempre las melodías del compositor fetiche de Steven Spielberg y logrando que toda una generación siga enardeciendo a la que escucha la singular combinación de nueve notas que conforman el leitmotiv de la película.

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Con el incomparable escenario que lo anterior supone, es incuestionable que la terna que componen intérpretes, dirección y guión es la que lleva a la cinta a lo más alto. De los primeros ya hemos hablado más arriba, así que hora es ya de dedicarle merecida atención a los otros dos. Con ‘Regreso al futuro’, Zemeckis demostraba a aquellos que hasta entonces no habían querido verlo que no sólo era un ejemplar émulo de Spielberg, sino que, en muchos sentidos, estaba ya a la altura de lo que su mentor había llegado a conseguir en el séptimo arte.

Ya estemos hablando de sentido del ritmo o refiriéndonos a la claridad de su narrativa, queda claro que con éste filme el cineasta conseguía entrar por la puerta grande en los mejores directores de los años ochenta, un título que, si así lo quisiéramos, podría otorgársele sólo por la secuencia de la persecución en monopatín por la plaza central de Hill Valley, una escena que destila toda la esencia de la forma de hacer cine de Zemeckis y que se sitúa, por méritos que van más allá de lo que torpemente podría expresar aquí, como uno de los MOMENTOS cinematográficos por antonomasia del cine de todos los tiempos.

Y si la dirección de Zemeckis resulta fundamental a la hora de valorar ‘Regreso al futuro’, otro tanto es el guión final escrito por el cineasta y Gale. Plagado de detalles y guiños de principio a fin —atención al homenaje simultáneo y desvergonzado a ciertos universos galácticos—, la forma de enhebrar acontecimientos que tiene la cinta se va sustentando en ir dando al público la información necesaria y suficiente para que, almacenada en la memoria a corto plazo, sirva de apoyo a lo que la trama va necesitando. Ejemplos claros de ello son la temprana descripción de la pasión de Marty por la música —que después servirá de perfecta justificación para la secuencia del baile— y, por supuesto, todo lo que rodea al reloj de la torre, protagonista silente del destino de Marty desde que éste recibe el panfleto en el que se reproduce la noticia del rayo.

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No voy a entrar, por lo peliagudo del asunto, en tratar de dirimir la cuestión de las muchas paradojas temporales en las que incurre el guión de la cinta, que coquetea a lo largo de su desarrollo con la Teoría del Universo Mutable —aquella que afirma que si se pudiera viajar al pasado y realizar un cambio en éste, se abriría la puerta a una nueva línea temporal, como bien podremos observar en la segunda parte de la trilogía— sin querer postularse en ningún momento como algo más que un filme destinado a entretener a un público objetivo tan vasto que, sinceramente, sólo se me ocurre un rango de edades para las que ‘Regreso al futuro’ no es recomendable.

Con su asombrosa mezcla entre cine de ciencia-ficción, comedia, romance, algo de aventuras y otro poco de acción, ‘Regreso al futuro’ reventó las taquillas de medio mundo, logrando sus 210 millones de dólares recaudados en Estados Unidos colocarla en el primer puesto de las películas estrenadas en 1985. Referente inmediato siempre que se habla del cine de hace tres décadas, la cinta de Zemeckis llegó incluso a trascender el ámbito cinéfilo cuando, en una de las anécdotas más agradables de las muchas que recuerda Bob Gale alrededor del filme, el propio Reagan —que protagoniza uno de los diálogos más descacharrantes del metraje— incorporó a uno de sus discursos una cita de ‘Regreso al futuro’. Tal fue la relevancia de lo logrado por Robert Zemeckis y tal sigue siendo hoy la de un título que, permitídmelo, siempre será un clásico atemporal del séptimo arte.

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28 Aug 08:05

Bandas a descubrir: Buffalo Killers

by Emilio de Gorgot
Juan Utrilla de Noriega

muy buena pinta! me bajare lo que haga falta cuando vuelva

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Un grupo ideal para quien sienta nostalgia del periodo 1967-1975. Son jóvenes, pero no suenan a nada contemporáneo… más bien al contrario. Es posible que algunos lectores ya los conozcan, aunque es casi seguro que otros muchos no habrán oído hablar de ellos. Este trío de Cincinatti saltó al candelero poco después de la publicación de su primer álbum homónimo, cuando los Black Crowes les pidieron que fuesen sus teloneros en el año 2007. El cantante de los Crowes, Chris Robinson, quedó prendado del disco e insistió para tenerlos como acompañantes en su gira. Su segundo disco Let it ride fue producido por un famoso paisano de Ohio, Dan Auberbach de los Black Keys, poniendo de manifiesto que parecen llamar más la atención de nombres consagrados en el negocio que del gran público. ¿Qué hacen? Rock setentero repleto de riffs de guitarra, aunque generalmente tranquilo, incluso atmosférico,  casi siempre tintado con barnices psicodélicos y en ocasiones estribillos memorables (escuchen por ejemplo el estribillo de Let it ride).

 

Los hermanos Andrew Gabbard (guitarrista y cantante) y Zachary Gabbard (bajista y cantante) crecieron en una casa repleta de aquellos estilos de música: su padre, que tocaba la guitarra, los sumergió desde pequeños en la obra de Grateful Dead, Neil Young, Crosby, Stills & Nash y diversas bandas de psicodelia y country. Se unieron al batería Joseph Sebaali en un primer quinteto —Thee Shams— que no llegó a ninguna parte. Reducidos ya a tres piezas y reconvertidos en Buffalo Killers, empezaron pronto a dar que hablar entre algunos artistas consagrados que se enamoraban instantáneamente de su música. Las bases instrumentales blues-rock y unas melodías casi siempre sorprendentes que tan pronto recuerdan a Blue Cheer como a los Beatles son su marca de fábrica (aunque el grupo que más me traen a la mente son James Gang, el fantástico combo del que más tarde sería guitarrista de los Eagles, Joe Walsh… una banda que curiosamente también procedía de Ohio). En su música son igualmente característicos los juegos de voces entre los hermanos Gabbard, quienes evidentemente llevan desde pequeños aprendiendo a empastar sus respectivos timbres.

 

Su estilo es absolutamente vintage, desde sus atuendos a las portadas de sus discos, pasando por sus sencillos videoclips casi artesanales. No parecen especialmente interesados en sumergirse en los estilos más de moda para llamar la atención o lograr una mayor repercusión, aunque en ciertos aspectos —tanto filosóficos como musicales— se los podría relacionar con bandas de la corriente stoner, que sigue siendo relativamente popular. Pero lo suyo es la música de una generación anterior. Si unos los escuchara de pasada podría llegar a creer que se trata de un oscuro grupo de principios de los 70, perdido en el túnel del tiempo y que alguien hubiese redescubierto ahora por casualidad.

 

 

Es poco probable que algún día lleguen a hacerse inmensamente populares; no interpretan la clase de música que suena en la mayoría de radios, tampoco son unos sex-symbols ni tienen una actitud controvertida, y de momento no parecen demasiado dispuestos a alejarse de sus raíces. Son tres tipos muy normales haciendo la música que les gusta desde pequeños, y optan por canciones generalmente sencillas, poco ambiciosas y con nulas ínfulas. No parecen hechos para el estrellato, en el que entran otros muchos factores aparte del pura y exclusivamente musical. Pero, eso sí, la admiración de algunos famosos fans ha permitido que gocen de una cierta repercusión y que los hayamos conocido también en España, aunque incluso en su propio país sigan tocando en salas pequeñas.

 

 

En resumen, una delicatessen para quien añore los tiempos mejores y más despreocupados del «verano del amor», para quien desee conocer nuevas canciones en la onda hippie psicodélica de finales de los 60 y principios de los 70, o sencillamente para quien desee tumbarse en un sofá y disfrutar de una banda adecuada para saborear el producto de sus macetas. Probablemente espantarán a quienes busquen un sonido moderno e «innovador» (si es que aún existe algo innovador en estos días) y desde luego lo suyo no es «bailable» ni «rompedor». No, Buffalo Killers son como unos expertos degustadores de vino tinto que no tienen la más mínima intención de pasarse al gin tonic. Ellos están aferrados a un pasado que no llegaron a vivir… pero lo que hacen, lo hacen a la perfección. Además, todo hay que decirlo, ¡tienen un gran nombre! Esperemos que algún día gocen de algo más de reconocimiento. No son el grupo que salvará la industria musical, de eso nos damos cuenta perfectamente, pero desde luego merecen bastante más atención de la que reciben.