Título original: How to stop Worrying and Start Living.
© 1984 by Donna Dale Carnegie and Dorothy Carnegie
Traducción de Miguel de Hernani
Editorial: Edhasa.
Si su más grande preocupación no tiene solución … ¿por qué preocuparse?
Si esta gran preocupación tiene solución, ¿por qué preocuparse? …
Las respuestas a estas dos interrogantes no son sin embargo tan fáciles.
La preocupación y el estrés atrofian a más seres humanos que cualquier otra enfermedad conocida y los laboratorios científicos no están buscando su antídoto.
¡Pero usted puede hacer algo diferente! Este libro le proporcionará unas técnicas probadas por más de 9 millones de personas de un sistema mundialmente reconocido y de fácil aplicación.
Le ayudará a canalizar sus energías de forma que usted pueda controlar su vida y no que su vida le controle a usted.
Este libro puede cambiar el rumbo de su vida:
- Demostrándole cómo es posible interrumpir la costumbre de preocuparse.
- Enseñándole cómo adquirir actitudes mentales que lo conducirán a la seguridad interior y a la felicidad.
Dale Carnegie. Autor de Cómo ganar amigos e influir sobre las personas.
Tiempo estimado de lectura: 37 minutos.
Objetivos de este libro:
- Este libro no es una aburrida disertación académica sobre cómo podría vencerse la preocupación. He tratado de escribir un informe ágil, conciso y documentado sobre el modo en que la preocupación ha sido vencida por miles de adultos. Éste es un libro práctico. Todos pueden hincarle el diente.
- Este libro es una colección de recetas afortunadas y sancionadas por el tiempo para librar nuestras vidas de la preocupación.
- La finalidad de este libro es reafirmar, ilustrar, simplificar, acondicionar y glorificar una serie de antiguas y básicas verdades. Y, al mismo tiempo, darle a usted una patada en la espinilla e inducirlo a que haga algo para aplicarlas.
- Si desea obtener el máximo provecho de este libro, hay una condición indispensable, el fervoroso deseo de aprender, la fuerte decisión de librarse de la preocupación y de comenzar a vivir.
- El propósito de este libro es recordarle lo que ya sabe, darle un golpe en la espinilla y hacer que se ponga manos a la obra y aplique ese saber.
Ideas principales:
- Nuestro problema no es la ignorancia sino la inacción.
- Es asombroso lo rápidamente que olvidamos.
- El uso de estos principios sólo puede llegar a convertirse en un hábito inconsciente por medio de una enérgica campaña de revisión y aplicación. No hay otra manera.
- Aprender es un proceso activo. Aprendemos haciendo.
- Sólo el conocimiento que se utiliza queda grabado en la mente.
- El modo de pensar bueno examina las causas y efectos y lleva a trazar planes lógicos y constructivos; el malo conduce con frecuencia a la tensión y a la depresión nerviosa.
- Hoy es nuestra más preciada posesión. Es lo único de lo que verdaderamente somos dueños.
- Lin Yutang, La importancia de vivir: «La verdadera paz mental viene de la aceptación de lo peor».
- Dr. Alexis Carrel: «Aquellos que no saben cómo combatir la preocupación mueren jóvenes».
- ¿Qué es lo que me preocupa? ¿Qué puedo hacer al respecto?
- Es difícil preocuparse mientras se está haciendo algo que exige pensar y planificar.
- Es totalmente imposible para cualquier ser humano, por brillante que sea, pensar en más de una cosa a la vez.
- «Concédeme, Dios mío, la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar. El valor para cambiar lo que cambiar puedo. Y la sabiduría para discernir la diferencia».
- Si aplicáramos la mayoría de los viejos proverbios, nuestras vidas serían casi perfectas.
- Cuidado significa comprender los problemas y dar tranquilamente los pasos necesarios para resolverlos. Preocupación significa dar vueltas y más vueltas obsesiva e inútilmente a un asunto.
Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen por qué ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:
- El liderazgo suele recaer en la gente que es capaz de ponerse de pie y decir lo que piensa.
- Como no pude encontrar un texto adecuado sobre relaciones humanas, escribí uno yo mismo. Nació y evolucionó a partir de las experiencias de los adultos de aquellas clases. Lo llamé Cómo ganar amigos e influir sobre las personas. A medida que iban pasando los años, fui comprendiendo que otro de los grandes problemas de aquellos adultos era la preocupación.
- David Seabury, How to Worry Successfully: «Llegamos a la madurez tan poco preparados para las presiones de la experiencia como un ratón de biblioteca a quien se le pidiera que hiciera un ballet». ¿El resultado? Más de la mitad de las camas de nuestros hospitales están ocupadas por personas con enfermedades nerviosas o emocionales.
- Creo haber escuchado más disertaciones sobre «Cómo me libré de la preocupación» que cualquier otra persona que haya pasado jamás por este mundo.
- Este libro no es una aburrida disertación académica sobre cómo podría vencerse la preocupación. He tratado de escribir un informe ágil, conciso y documentado sobre el modo en que la preocupación ha sido vencida por miles de adultos. Éste es un libro práctico. Todos pueden hincarle el diente.
- Este libro es una colección de recetas afortunadas y sancionadas por el tiempo para librar nuestras vidas de la preocupación.
- No encontrarán nada nuevo en este libro, sino muchas cosas que generalmente no se aplican. Ni usted ni yo necesitamos que nos digan nada nuevo; sabemos lo bastante para llevar unas vidas perfectas. Nuestro problema no es la ignorancia sino la inacción.
- La finalidad de este libro es reafirmar, ilustrar, simplificar, acondicionar y glorificar una serie de antiguas y básicas verdades. Y, al mismo tiempo, darle a usted una patada en la espinilla e inducirlo a que haga algo para aplicarlas.
- Si desea obtener el máximo provecho de este libro, hay una condición indispensable, el fervoroso deseo de aprender, la fuerte decisión de librarse de la preocupación y de comenzar a vivir.
- Si está leyendo porque quiere dejar de preocuparse y comenzar a vivir, retroceda y lea de nuevo a fondo cada capítulo. A la larga, esto significará ahorrar tiempo y obtener resultados.
- Deténgase frecuentemente en su lectura para pensar acerca de lo que está leyendo. Pregúntese cómo y cuánto puede aplicar cada sugerencia.
- Es asombroso lo rápidamente que olvidamos.
- Después de leer este libro, debería dedicar unas cuantas horas cada mes a revisarlo. El uso de estos principios sólo puede llegar a convertirse en un hábito inconsciente por medio de una enérgica campaña de revisión y aplicación. No hay otra manera.
- Bernard Shaw: «Si se enseña algo a un hombre, nunca lo aprenderá». Aprender es un proceso activo. Aprendemos haciendo. Aplique estas normas en todas las oportunidades que se le presenten. Si no lo hace, las olvidará rápidamente. Sólo el conocimiento que se utiliza queda grabado en la mente.
- Yo he escrito este libro y, sin embargo, con frecuencia me resulta difícil aplicar todo lo que defiendo aquí.
- Un nuevo modo de vida exigirá tiempo, perseverancia y una aplicación diaria.
- La mejor manera de prepararse para el mañana es concentrarnos con toda nuestra inteligencia, con todo nuestro entusiasmo, en hacer soberbiamente el trabajo de hoy. Por supuesto, que hay que cuidar del mañana, pensando, haciendo planes, preparándose; pero sin ansiedad.
- La principal diferencia entre un modo de pensar bueno y un modo de pensar malo es ésta: el bueno examina las causas y efectos y lleva a trazar planes lógicos y constructivos; el malo conduce con frecuencia a la tensión y a la depresión nerviosa.
- Un médico: «Usted, yo y todo el mundo somos como relojes de arena. Cuando empezamos la jornada, hay cientos de tareas que pensamos que debemos realizar durante el día pero, si no las tomamos de una en una y dejamos que pasen por el día de forma lenta y regular, como los granos de aren pasan por el estrecho cuello del reloj, entonces indefectiblemente destruiremos nuestra estructura mental o física». Los granos de arena, de uno en uno; las tareas, de una en una. Este consejo me salvó física y mentalmente durante la guerra.
- Contentémonos con vivir el único tiempo que nos está permitido vivir: desde ahora hasta la hora de acostarnos
- Robert Louis Stevenson: «Todos podemos soportar nuestra carga, por pesada que sea, hasta que caiga la noche. Todos podemos hacer nuestro trabajo, por arduo que sea, durante un día. Todos podemos vivir con dulzura, con paciencia, con amor y pureza hasta que se se pone el sol. Y eso es todo lo que la vida significa realmente».
- Descubrí que no era tan difícil vivir los días de uno en uno. Aprendí a olvidar los ayeres y a no pensar en los mañanas.
- Una de las cosas más trágicas que conozco de la naturaleza humana es que todos tendemos a posponer la vida. ¿Por qué somos tan necios, tan trágicamente necios?
- Montaigne, gran filósofo francés: «Mi vida ha estado llena de terribles desdichas, la mayoría de las cuales nunca ocurrieron». Lo mismo me ha pasado a mí y les ha pasado a ustedes.
- Hoy es nuestra más preciada posesión. Es lo único de lo que verdaderamente somos dueños.
- Willis H. Carrier lleva más de treinta años utilizando esta técnica:
- Paso I. Analicé la situación con valentía y honradez y pensé qué era lo peor que podía pasar como resultado de mi fallo.
- Paso II. Después de imaginar qué era lo peor que podía pasar, me resigné a aceptarlo, si era necesario.
- Paso III. A partir de ese momento, dediqué tranquilamente todo mi tiempo y energía a intentar que lo peor que ya tenía aceptado, fuera menos malo.
- Una de las peores características de la preocupación es que destruye nuestra capacidad de concentración. Cuando nos preocupamos, nuestra mente salta de una cosa a otra, se dispersa y perdemos toda capacidad de decisión. En cambio, cuando nos obligamos a enfrentarnos a lo peor y a aceptarlo mentalmente, eliminamos todo ese vago imaginar y nos situamos en una posición que nos permite concentrarnos en nuestro problema.
- William James, profesor, padre de la psicología aplicada: «Aceptar lo que ha pasado es el primer paso para superar las consecuencias de cualquier desgracia».
- Lin Yutang, La importancia de vivir: «La verdadera paz mental viene de la aceptación de lo peor».
- Cuando hemos aceptado lo peor, ya no tenemos nada más que perder. Y eso significa automáticamente que tenemos todo que ganar.
- Sé que parece estúpido decir que no se me había ocurrido antes, pero, claro, yo no había estado pensando, sólo había estado preocupándome.
- Dr. Alexis Carrel: «Aquellos que no saben cómo combatir la preocupación mueren jóvenes».
- El miedo, la preocupación, el odio, un egoísmo extremo y la incapacidad de adaptarse al mundo real, eran en buena parte las causas de sus enfermedades y úlceras de estómago (estudio de quince mil pacientes tratados de desórdenes digestivos en la Clínica Mayo).
- Platón: «El mayor error que cometen los médicos es que intentan curar el cuerpo sin intentar curar la mente y, sin embargo, la mente y el cuerpo son uno y no han de ser tratados por separado».
- La ciencia médica ha sido incapaz de hacer frente a la ruina mental y física causada, no por los gérmenes, sino por emociones de preocupación, miedo, odio, frustración y desesperación.
- El individuo angustiado y acosado que es incapaz de hacer frente a la dura realidad rompe todo contacto con su entorno y se refugia en un mundo ideal y privado que él mismo se ha fabricado.
- El doctor Russell L. Cecil, autoridad mundial en artritis, ha enumerado las cuatro condiciones que con más frecuencia provocan esta enfermedad:
- El naufragio del matrimonio.
- El fracaso y el desastre financiero.
- La soledad y la preocupación.
- Los resentimientos largo tiempo alimentados.
- Son más los estadounidenses que se suicidan que los que mueren de las cinco enfermedades más corrientes.
- La preocupación es como el constante gotear y gotear y gotear del agua y ese constante gotear, gotear y gotear de la preocupación a menudo lleva a los hombres a la locura y al suicidio.
- Dr. Alexis Carrel: «Quienes conservan la paz interior en medio del tumulto de la ciudad moderna son inmunes a las enfermedades nerviosas y orgánicas».
- La mayoría de nosotros somos más fuerte de lo que creemos. Contamos con recursos internos a los que probablemente nunca hemos recurrido.
- Doctor McCaffery: «Enfréntese a la situación: ¡Deje de preocuparse, y a continuación haga algo!».
- Rudyard Kipling: «Tengo seis honrados servidores (me enseñaron todo lo que sé). Sus nombres son Cómo, Cuándo, Dónde, Qué, Quién y Por qué».
- Los tres pasos básicos del análisis de problemas:
- Averigüe todos los hechos.
- Analice todos los hechos.
- Llegue a una decisión y luego actúe de acuerdo con ella.
- Herbert E. Hawkes, decano de la Universidad de Columbia: «La confusión es la principal causa de la preocupación. La mitad de la preocupación existente en el mundo obedece a que las personas intentan tomar decisiones antes de tener una información suficiente sobre la que basar su decisión. Me concentro en averiguar todos los hechos que guardan relación con el problema. No me preocupo, no me atormento pensando en mi problema. No pierdo el sueño. Simplemente me dedico a averiguar los hechos. Y para cuando llega el martes, si he averiguado todos los hechos, el problema suele resolverse solo. He descubierto que si una persona dedica tiempo a obtener los hechos de una forma imparcial y objetiva, sus preocupaciones, por lo general, se evaporarán a la luz del conocimiento».
- ¿Qué hacemos la mayoría de nosotros? Si acaso dedicamos algún esfuerzo a los hechos, nos lanzamos como perros perdigueros tras los hechos que refuerzan lo que ya pensamos y pasamos por alto todos los demás. Sólo queremos aquellos hechos que justifican nuestros actos, que encajan en nuestras ilusiones y justifican nuestros prejuicios.
- Thomas Edison dijo con total seriedad que «no hay expediente al que la gente no recurra para evitarse el trabajo de pensar».
- André Maurois: «Todo aquello que está de acuerdo con nuestros deseos personales parece verdad. Todo lo que no está de acuerdo nos enfurece».
- Cuando estamos preocupados, nuestras emociones son muy fuertes. Dos ideas que me son de mucha ayuda:
- Cuando intento averiguar los hechos, simulo que no estoy recogiendo la información para mí, sino para otra persona. Esto me ayuda a ver la evidencia de una forma fría e imparcial. Esto me ayuda a eliminar mis emociones.
- Cuando intento reunir los hechos relativos al problema que me preocupa, simulo a veces que soy un abogado que se prepara para defender a la parte contraria en el asunto.
- La simple circunstancia de tener escritos en un pedazo de papel y de plantear nuestro problema con claridad ayuda mucho a llegar a una solución razonable.
- Charles Kettering: «Un problema bien planteado es un problema medio resuelto».
- Desde hacía años, siempre que tenía una preocupación, escribía dos preguntas y las respuestas a las mismas: ¿Qué es lo que me preocupa? ¿Qué puedo hacer al respecto? Descubrí que escribir tanto las preguntas como las respuestas aclaraba mis ideas.
- La experiencia me ha demostrado una y otra vez el enorme valor que tiene llegar a una decisión. Encuentro que el cincuenta por ciento de mis preocupaciones se desvanece en cuanto tomo una decisión clara y definida y, por lo general, otro cuarenta por ciento lo hace de forma inmediata cuando empiezo a poner en práctica esa decisión.
- Elimino casi un noventa por ciento de mis preocupaciones dando estos cuatro pasos:
- Anotar con precisión qué es lo que me preocupa.
- Anotar qué puedo hacer al respecto.
- Decidir qué hacer.
- Empezar inmediatamente a poner en práctica mi decisión.
- Una vez ha tomado una decisión cuidadosamente basada en los hechos, pase a la acción. No se detenga a considerarlo de nuevo. No empiece a vacilar, preocuparse y volver sobre sus pasos. No se pierda en dudas que engendran otras dudas.
- Waite Phillips, destacado industrial del petróleo de Oklahoma: «Encuentro que seguir pensando en los problemas más allá de de cierto punto lo único que consigue es crear confusión y preocupaciones. Llega un momento en que cualquier investigación o reflexión adicional resulta perjudicial. Llega un momento en que debemos decidir, actuar y no mirar más hacia atrás».
- Mis compañeros han descubierto que, a fin de contestar a las cuatro preguntas, tienen que reunir todos los datos y estudiar sus problemas a fondo y, cuando han hecho esto, en las tres cuartas partes de los casos, ven que no tienen que consultarme para nada, porque la solución ha aparecido sorprendentemente. Incluso en aquellos casos en que la consulta es necesaria, la discusión sólo toma un tercio del tiempo que antes ocupaba porque sigue un camino ordenado y lógico hasta llegar a una conclusión razonada.
- Las cuatro preguntas:
- ¿Cuál es el problema?
- ¿Cuál es la causa del problema?
- ¿Cuáles son las posibles soluciones al problema?
- ¿Qué solución sugiere?
- Me di cuenta de que es difícil preocuparse mientras se está haciendo algo que exige pensar y planificar.
- Winston Churchill: «Estoy demasiado ocupado. No tengo tiempo para preocuparme».
- Las personas que están en bibliotecas y laboratorios están por lo general demasiado absortos en sus tareas para preocuparse. Los investigadores rara vez padecen depresiones nerviosas. No pueden permitirse esos lujos.
- Debido a una ley, una de las leyes más fundamentales nunca reveladas por la psicología. Y esa ley dice que es totalmente imposible para cualquier ser humano, por brillante que sea, pensar en más de una cosa a la vez.
- No es posible que nos sintamos animados y entusiasmados pensando en hacer algo interesante y sumidos en la preocupación al mismo tiempo. Una de las emociones expulsa a la otra.
- «Terapia ocupacional» es el término que emplea ahora la psiquiatría para el trabajo prescrito como si fuera una medicina. No es nada nuevo. Los médicos griegos la propugnaban quinientos años antes del nacimiento de Cristo.
- Cualquier psiquiatra nos dirá que el trabajo, el mantenerse ocupado, es uno de los mejores anestésicos que hay para los nervios enfermos.
- Como declaró Tennyson al perder a su más íntimo amigo, Arthur Hallam: «Debo perderme en la acción, para no marchitarme en la desesperación».
- Son las horas de descanso las verdaderamente peligrosas. Precisamente, cuando podemos disfrutar libremente de nuestros ocios y ser más felices, llega también el momento en que nos atacan los diablos de la preocupación. Es el momento en que nos preguntamos si estamos haciendo algo de provecho en la vida, si no estamos dando vueltas a la noria.
- Cuando no estamos ocupados, nuestra mente tiende a convertirse casi en un vacío.
- La naturaleza se apresura a llenar una mente vacía. ¿Con qué? Por lo general, con emociones. Porque las emociones de preocupación, miedo, odio, celos y envidia son impulsadas por el vigor primigenio y la energía dinámica de la jungla. Esas emociones son tan violentas que tienden a expulsar de nuestra mente cualquier pensamiento y emoción pacíficos y felices.
- «Me di cuenta que necesitaba algún trabajo nuevo que me ayudara a estar ocupada tanto mental como físicamente todas las horas del día. Así que acepté un trabajo de vendedora en unos grandes almacenes. Esa fue la solución. Inmediatamente me encontré en medio de un torbellino de actividad. En cuanto cenaba, me desplomaba en la cama y caía en la inconsciencia de forma inmediata. No tenía ni tiempo ni energía para preocuparme».
- Si usted y yo no nos mantenemos ocupados, si nos sentamos y nos obsesionamos, engendraremos una multitud de lo que Charles Darwin llamaba los «wibber gibbers» que no son más que nuestros viejos duendes que nos dejan vacíos y destruyen nuestro poder de acción y nuestra fuerza de voluntad.
- George Bernard Shaw: «El secreto de sentirse desdichado reside en tener el tiempo libre para preocuparse de si uno es feliz o no».
- A menudo nos enfrentamos a los grandes desastres de la vida con valor y, en cambio, permitimos que las pequeñeces, las «pejiguerías» nos venzan.
- Joseph Sabath, magistrado de Chicago: «Lo que hay en el fondo de la mayoría de infelicidad matrimonial son trivialidades».
- Frank S. Hogan, ex fiscal del distrito del Condado de Nueva York: «La mitad de los casos en nuestros tribunales de lo criminal se originan en pequeñas cosas. Una jactancia de taberna, una disputa doméstica, un comentario insultante, una palabra despreciativa o una grosería son pequeñeces que llevan a la agresión y al homicidio. Son pocos los que sufren agravios importantes y crueles. Son los pequeños golpes a nuestra autoestima, las indignidades, las pequeñas heridas a nuestra vanidad, lo que causan la mitad de los pesares del mundo».
- Un aforismo legal muy conocido dice: De minimis non curat lex (La ley no se ocupa de minucias). Y nadie que quiera paz interior debe preocuparse de ellas tampoco.
- Muchas veces, lo único que necesitamos para superar la irritación de las pequeñeces es dedicar una atención especial a otra cosa, establecer un nuevo y agradable punto de vista en nuestra mente.
- Las preocupaciones sin importancia nos desagradan y nos angustian, sólo porque las exageramos.
- André Maurois, revista This Week: «Perdemos muchas horas irremplazables rumiando agravios que, dentro de un año, nosotros y todo el mundo habremos olvidado».
- Probablemente, usted y yo podríamos eliminar nueve de cada diez preocupaciones nuestras ahora mismo si dejáramos de reconcomernos durante el tiempo suficiente para descubrir si, según la ley de las probabilidades, existe una verdadera justificación para nuestras preocupaciones.
- Las más famosa empresa de seguros del mundo, la Lloyd’s de Londres, ha ganado innumerables millones de dólares con la tendencia que todos tenemos a preocuparnos por cosas que raramente suceden. Lloyd’s de Londres apuesta con la gente a que los desastres que les preocupan nunca se producirán. No lo llaman apuesta, lo llaman seguro. Pero en realidad es una apuesta basada en la ley de las probabilidades.
- Se ha dicho que casi todas nuestras preocupaciones proceden de nuestra imaginación y no de la realidad.
- Es asombroso lo rápidamente que aceptamos casi cualquier situación, nos adaptamos a ella y olvidamos el problema.
- William James: «Acepta las cosas como son. Aceptar lo que ha sucedido es el primer paso para superar las consecuencias de cualquier desgracia».
- John Milton: «No es una calamidad ser ciego, la única calamidad es no ser capaz de soportar la ceguera».
- Walt Whitman: «Enfrentarse a la noche, las tormentas, el hambre, el ridículo, la desgracia, el rechazo como hacen los árboles y los animales».
- ¿Estoy propugnando que nos limitemos a inclinarnos ante todas las adversidades que encontremos en nuestro camino? ¡En absoluto! Eso es puro fatalismo. Mientras haya una posibilidad de superar una situación, ¡luchemos! Pero cuando el sentido común nos dice que estamos ante algo que es así, entonces, en aras de nuestra cordura, no «miremos hacia el pasado y el futuro y suspiremos por lo que no existe».
- Henry Ford: «Cuando no puedo arreglar las cosas, dejo que se arreglen solas».
- K. T. Keller, presidente Chrysler Corporation: «Cuando me enfrento a una situación difícil, si puedo hacer algo al respecto, lo hago. Si no puedo, la olvido».
- Podemos inclinarnos ante las inevitables borrascas de la vida o resistirnos a ellas y rompernos.
- «Cada vez que me siento tentado a preocuparme por algo que me es imposible cambiar, me encojo de hombres y me digo: ¡Olvídalo!».
- Durante los últimos años, he leído prácticamente todos los libros y revistas que he podido que trataran incluso remotamente de la eliminación de la preocupación. ¿Quieren saber cuál es el mejor consejo sobre la preocupación que he descubierto en todas esas lecturas? Esta inestimable plegaria escrita por el doctor Reinhold Niebuhr: «Concédeme, Dios mío, la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar. El valor para cambiar lo que cambiar puedo. Y la sabiduría para discernir la diferencia».
- Creo sinceramente que ese es uno de los mayores secretos para conseguir la verdadera paz mental: un sentido de los valores.
- Sólo hay un modo de que el pasado puedas ser constructivo, consiste en analizar con calma nuestros errores, sacar de ellos provechosas conclusiones y olvidarlos.
- Me resulta embarazoso reconocer tanta estupidez, pero descubrí hace tiempo que «es más fácil enseñar a veinte lo que sería bueno hacer que ser uno de los veinte que sigan mi propias enseñanzas».
- Algunos lectores se reirán de que se dé tanta importancia a un proverbio tan manido como «No lloréis por la leche derramada». Estos manidos proverbios han surgido de la dura experiencia de la raza humana y han sido transmitidos a lo largo de incontables generaciones.
- Si aplicáramos la mayoría de los viejos proverbios, nuestras vidas serían casi perfectas.
- El propósito de este libro es recordarle lo que ya sabe, darle un golpe en la espinilla y hacer que se ponga manos a la obra y aplique ese saber.
- Marco Aurelio: «Nuestra vida es la obra de nuestros pensamientos».
- Norman Vincent: «No somos lo que pensamos, pero lo que pensamos, lo somos».
- Cuidado significa comprender los problemas y dar tranquilamente los pasos necesarios para resolverlos. Preocupación significa dar vueltas y más vueltas obsesiva e inútilmente a un asunto.
- Si medio siglo de vida me ha enseñado algo, este algo es que «nada que no seas tú mismo puede traerte la paz».
- Epicteto, el gran filósofo estoico, nos previno que debemos poner más cuidado en eliminar los malos pensamientos de nuestro espíritu que en eliminar «los tumores y abscesos del cuerpo».
- Abraham Lincoln tenía razón cuando dijo que «la mayoría de personas son tan felices como deciden serlo». La felicidad es algo interior, no un asunto externo.
- No calientes tanto el horno de tu odio que te abrase a ti mismo.
- George Rona: «Una respuesta amable disipa la ira».
- Confucio: «Que te agravien o roben no es nada a menos que continúes recordándolo».
- Hay un viejo proverbio que dice que es un necio quien no puede enfadarse pero es un sabio quien no se enfada.
- Nadie puede humillarnos o perturbarnos a menos que se lo permitamos.
- Epicteto: «A la larga, todo hombre sufre el castigo de sus malas acciones. El hombre que recuerde esto no se enfurecerá con nadie, no se indignará con nadie, no humillará a nadie, no culpará a nadie, no ofenderá a nadie, no odiará a nadie».
- Plegaria de los indios sioux: «Oh, Gran Espíritu, no me dejes juzgar ni criticar a nadie hasta que haya caminado en sus mocasines durante dos semanas».
- Confucio: «Un hombre furioso está siempre lleno de veneno».
- Las compañías de seguros calculan que, como promedio, viviremos sólo un poco más de los dos tercios de la diferencia entre nuestra edad actual y los ochenta años.
- Es natural que las personas se olviden de ser agradecidas, por ello, si vamos por ahí esperando gratitud, nos dirigimos directamente a un montón de pesares.
- Si queremos encontrar la felicidad, dejemos de pensar en la gratitud o ingratitud y demos por el íntimo placer de dar.
- Hemos de recordar que nuestros hijos son en gran parte lo que hacemos que sean. Nuestros hijos, de modo inconsciente, absorberán el hábito de elogiar y agradecer.
- Eddie Rickenbacker, permaneció veintiún días perdido sin esperanza en el Pacífico: «Lo más importante que aprendí de aquella experiencia fue que, si se tiene toda el agua necesaria para beber y toda la comida necesaria para alimentarse, nunca hay que quejarse de nada».
- Aproximadamente un noventa por ciento de las cosas que hay en nuestras vidas están bien y un diez por ciento, mal. Si queremos ser felices, lo único que debemos hacer es concentrarnos en el noventa por ciento que está bien y dejar de lado el diez por ciento que está mal.
- Jonathan Swift, autor de los Viajes de Gulliver: «Los mejores médicos del mundo son el doctor Dieta, el doctor Quietud y el doctor Alegría».
- Schopenhauer: «Casi nunca pensamos en lo que tenemos sino en lo que nos falta».
- Un comentarista de radio: «Sólo se puede expresar aquello que está en nuestra conciencia».
- Angelo Patri: «Nadie es tan desgraciado como el que anhela ser alguien y algo distinto de la persona que es en cuerpo y mente».
- El gran psicólogo Alfred Adler declaró que una de las características maravillosas de los seres humanos es «su poder de transformar un menos en un más».
- «Dos hombres en la cárcel miraron a través de las rejas, uno vio el barro, el otro vio las estrellas».
- La fórmula de Nietzsche para el hombre superior ra: «No sólo no amilanarse ante las necesidades, sino además amarlas».
- William James: «Nuestras mismas debilidades nos ayudan de forma inesperada».
- ¿De dónde sacamos la idea de que la vida segura y agradable, la ausencia de dificultades y la comodidad de la holgura hicieron a las personas buenas o felices? A lo largo de la historia la fuerza del carácter y la felicidad han ido siempre a personas de toda suerte de circunstancias, buenas, malas o indiferentes que han tomado sobre sus espaldas su responsabilidad personal.
- Aunque no triunfemos, el mero intento de convertir nuestro menos en un más hará que miremos hacia adelante y no hacia atrás; sustituirá nuestros pensamientos negativos por otros positivos; liberará energía creativa y nos servirá de acicate para ocuparnos de tal modo que no tendremos ni tiempo ni inclinación para llorar sobre lo pasado y desaparecido para siempre.
- «Todos mis esfuerzos se encaminan a aumentar el interés social del paciente. Sé que la verdadera razón de su enfermedad es su falta de cooperación y quiero que él lo vea también. En cuanto pueda relacionarse con sus semejantes en términos de igualdad, está curado.
- Todo lo que exigimos a un ser humano, y el más alto elogio que podemos hacerle, es que sea un buen compañero, un amigo para los demás hombres y una auténtica pareja en el amor y en el matrimonio.
- Al intentar agradar a los demás nos hará dejar de pensar en nosotros mismos; y eso es exactamente lo que produce la preocupación, el temor y la melancolía.
- Podría llenar un libro con relatos de personas que al olvidarse de sí mismas encontraron la salud y la felicidad.
- Margaret Yates: «Una tercera parte de mis pacientes sufren, no de neurosis clínicamente definibles, sino de la falta de sentido y del vacío de sus vidas».
- No es necesario que se convierta en una Florence Nightingale o en un reformador social para ayudar a mejorar el mundo, su propio mundo privado; puede empezar mañana mismo con las personas que conoce.
- Zoroastro: «hacer bien a los demás no es un deber; es una alegría porque aumenta tu propia salud y tu propia felicidad».
- Benjamin Franklin: «Cuando eres bueno para los demás, eres lo mejor para ti mismo».
- Santayana: «El hombre no está hecho para comprender la vida, sino para vivirla».
- La mayoría de esos suicidios y probablemente la mayoría de esos casos de locura podrían evitarse si esas personas hubieran tenido el consuelo y la paz que se encuentran en la religión y la plegaria.
- Carl Jung: «Entre todos mis pacientes en la segunda mitad de su vida, no ha habido uno solo cuyo problema no fuera en última instancia hallar una perspectiva religiosa a la vida».
- William James: «La fe es una de las fuerzas por las que viven los hombres y su total ausencia significa hundirse».
- Gandhi: «Sin la oración hace tiempo que sería un demente».
- Cuando nos vemos acosados y en el límite de nuestras fuerzas, recurrimos a Dios en nuestra desesperación.
- Un mero hombre solo puede ser derrotado fácilmente pero un hombre animado con el poder de Dios en su interior es invencible.
- La oración nos ayuda a expresar en palabras lo que nos preocupa. La oración nos proporciona una sensación de compartir nuestra carga, de no estar solos. La oración pone en vigor un principio activo de esfuerzo. Es el primer paso hacia la acción.
- Schopenhauer: «El vulgo disfruta enormemente con los defectos y las locuras de los grandes hombres».
- Ahora sé que las personas no están pensando en usted o en mí ocupándose de lo que se dice de nosotros. Piensan en ellas mismas.
- Aunque se mienta sobre nosotros, nos ridiculicen, nos traicionen aquellos en quienes confiamos, nos apuñalen por la espalda y nos venda uno de nuestros seis mejores amigos, no nos entreguemos a una orgía de autocompasión.
- Hace años descubrí que, aunque no podía impedir que me criticaran injustamente, podría hacer algo infinitamente más importante: podía decidir si dejaba que las críticas injustas me afectara.
- Antes echaba la culpa de mis problemas a otras personas, pero a medida que he ido acumulando años descubrí que yo mismo era, en último término, el único culpable de todas mis desgracias.
- Señor Howell: «Me pregunto: ¿Qué equivocaciones he cometido? ¿Qué cosas he hecho bien y hasta qué punto podía haber mejorado mi actuación? ¿Qué lecciones puedo aprender de esta experiencia?».
- Benjamin Franklin luchaba contra una de sus deficiencias cada día durante una semana. Mantuvo esta batalla con sus defectos cada semana durante más de dos años.
- El hombre pequeño se enfurece ante la menor crítica, pero el hombre sabio está deseoso de aprende de los que le censuran, reprueban y «disputan la acera».
- Seamos nosotros nuestros más severos críticos. Tratemos de poner remedio a todas nuestras debilidades antes de que nuestros enemigos tengan ocasión de decir una palabra.
- La Rochefoucauld: «Las opiniones de nuestros enemigos se acercan más a la verdad respecto a nosotros que nuestras propias opiniones».
- Cualquier psiquiatra nos dirá que la fatiga también disminuye nuestra resistencia a las emociones de la preocupación y del miedo. Por tanto, impedir la fatiga tiende a impedir la preocupación.
- La práctica médica afirma que cualquier estado nervioso o emocional «desaparece en presencia de un completo descanso».
- La fatiga se acumula con asombrosa rapidez.
- Si no puede hacer siesta a mediodía, trate por lo menos de acostarse durante una hora antes de la cena. Una siesta de una hora antes de la cena añadida a las seis horas de sueño durante la noche le será más beneficiosa que ocho horas de sueño ininterrumpido.
- Haga lo que hace el ejército y tómese frecuentes descansos.
- Los psiquiatras afirman que la mayor parte de nuestra fatiga procede de nuestras actitudes mentales y emocionales.
- El aburrimiento, el resentimiento, la sensación de que no somos apreciados, la sensación de inutilidad, la prisa, la ansiedad, la preocupación … Ésos son los factores emocionales que agotan al trabajador sedentario. Nos cansamos porque nuestras emociones producen tensiones nerviosas en el cuerpo.
- William James: «La tensión es un hábito. Relajarse es un hábito».
- Es posible relajarse en los ratos libres, casi en cualquier sitio que estemos. Hay que sentir cómo la energía huye de nuestros músculos faciales para refugiarse en el centro del cuerpo. Piense que está tan libre de tensiones como un bebé.
- Doctora Rose Hilferding: «Rumiar amargamente las preocupaciones y guardarlas para uno mismo es algo que causa una gran tensión nerviosa. Todos tenemos que compartir nuestros problemas. Tenemos que compartir la preocupación».
- Puede que sea porque al hablar obtenemos una mejor percepción de nuestros problemas, una mejor perspectiva.
- El constante recordatorio de «un millón de cosas que hacer y nada de tiempo para hacerlas» puede preocuparlo hasta causarle tensión y fatiga, pero además también puede preocuparlo hasta aquejarlo de presión alta, problemas cardíacos y úlceras de estómago.
- Charles Evan Hugues, antiguo presidente del Tribunal Supremo de los Estados Unidos: «Los hombres no mueren de exceso de trabajo. Mueren de dispersión y preocupación».
- Una de las principales causas de la fatiga es el aburrimiento. Raramente nos cansamos cuando estamos haciendo algo interesante y atractivo.
- Allí donde esté tu interés estará también tu energía.
- Si hago mi trabajo como si de verdad disfrutara haciéndolo, entonces disfruto haciéndolo, hasta cierto punto. También averigüé que trabajo más rápido cuando disfruto del trabajo.
- Hablándose a sí mismo a todas horas, usted puede orientarse a tener pensamientos de coraje y felicidad, de fuerza y paz. Hablándose a sí mismo de las cosas por las que tiene que estar agradecido, puede llenar su espíritu de pensamientos que se elevan y cantan.
- Si no encontramos la felicidad en el trabajo, es posible que no la encontremos en ningún otro sitio.
- Pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo y, sin embargo, nadie sabe en qué consiste verdaderamente el sueño.
- Preocuparse por el insomnio le hará mucho más daño que el insomnio mismo. El primer requisito para un buen sueño nocturno es una sensación de seguridad. Necesitamos sentir que algún poder superior a nosotros nos cuidará hasta la mañana.
- Una de las mejores curas para el insomnio es cansarse físicamente trabajando en el jardín, nadando, jugando al tenis, esquiando o simplemente realizando algún trabajo físico agotador. Esto es lo que hacía Theodore Dreiser. La naturaleza obligará a quien sea a dormir pese a toda su fuerza de voluntad. La naturaleza permitirá que pasemos sin comida o sin agua mucho más tiempo que sin dormir.
Reglas fundamentales para controlar la preocupación:
- Viva solamente el día de hoy. No viva en el ayer ni en el mañana.
- Haga frente a los problemas.
- Pregúntese: ¿Qué es lo peor que puede suceder?
- Prepárese para aceptar lo peor.
- Trate de mejorar la situación a partir de lo peor.
- «Aquellos que no saben cómo combatir la preocupación mueren jóvenes».
Reglas para romper el hábito de la preocupación:
- Manténgase ocupado. La persona preocupada debe perderse en la acción para no marchitarse en la desesperación.
- No nos dejemos atribular por insignificancias que deberíamos despreciar y olvidar. Recuerde: «La vida es demasiado breve para ser pequeña».
- Examinemos los antecedentes. ¿Qué probabilidades hay, según la ley de las probabilidades, de que eso que me preocupa tanto llegue a suceder?
- Cooperemos con lo inevitable. Si sabe usted que cambiar o revisar alguna circunstancia está fuera de su alcance, dígase: «Es así, no puede ser de otra manera».
- Ponga un «tope de pérdida» a sus preocupaciones. Decida qué grado exacto de ansiedad merece una cosa y niéguese a concederle más. Siempre que nos sintamos tentados a dar buen dinero por malo en términos de la vida humana, detengámonos y hagámonos estas tres preguntas:
- ¿Cuánto me importa de verdad esa cosa de la que me estoy preocupando?
- ¿En qué punto debo fijar un «tope de pérdidas» para esta preocupación y olvidarme de ella?
- ¿Cuánto exactamente estoy dispuesto a pagar por este silbato? ¿He pagado ya más de lo que vale?
- Deje que el pasado entierre a sus muertos. No tratemos de aserrar el serrín.
Reglas si queremos cultivar una actitud mental que nos aporte paz y felicidad:
- Pensemos y actuemos con alegría y nos sentiremos alegres. Llenemos nuestra mente de pensamientos de paz, valor, salud y esperanza.
- No tratemos nunca de pagar con la misma moneda a nuestros enemigos porque, si lo hacemos, nos haremos más daño a nosotros mismos que a ellos.
- Evitar el resentimiento y la preocupación por la ingratitud. Haga frente a los problemas:
- En lugar de preocuparnos por la ingratitud, demos por hecho que existirá.
- Recordemos que el único modo de ser feliz es no esperar gratitud, sino dar por el placer de dar.
- Recordemos que la gratitud es un rasgo «cultivado»; por ello si queremos que nuestros hijos sean agradecidos, debemos enseñarles a serlo.
- ¡Contemos nuestros bienes, no nuestros infortunios!
- No imitemos a los demás. Encontrémonos y seamos nosotros mismos, porque «la envidia es ignorancia y la imitación, suicidio».
- Cuando el destino nos entregue un limón, procuremos hacer una limonada.
- Olvídese de sí mismo interesándose en los demás. Cada día haga una buena acción que haga aparecer una sonrisa de felicidad en el rostro de alguien.
Cómo se evita que las críticas nos preocupen:
- Recordemos que las críticas injustas son frecuentemente elogios disfrazados. Recordemos que nadie patea a su perro muerto.
- Hagámoslo lo mejor que podamos y luego abramos nuestro viejo paraguas e impidamos que la lluvia de la crítica se nos meta cuello abajo.
- Llevemos un registro de las tonterías que hemos hecho y critiquémonos nosotros mismos. hagamos lo que hacía E. h. Little: pidamos una crítica imparcial, útil y constructiva.
Buenos hábitos de trabajo:
- Despeje la mesa de todos los papeles, excepto los que tengan que ver con el problema que tiene entre manos.
- Haga las cosas según su orden de importancia.
- Cuanto tenga un problema, resuélvalo inmediatamente si tiene los datos necesarios para tomar una decisión. No posponga las decisiones una y otra vez.
- Aprenda a organizar, delegar y supervisar.
Reglas para no preocuparnos por el insomnio:
- Si no puede dormir, hago que hizo Samuel Untermyer. Levántese y trabaje o lea hasta que sienta sueño.
- Recuerde que nadie se ha muerto por falta de sueño. Preocuparse por el insomnio causa generalmente mucho más daño que el insomnio mismo.
- Intente rezar o repita el Salmo XXIII. como hacía Jeannette MacDonald.
- Haga ejercicio. Cánsese tanto físicamente que no pueda permanecer despierto.
Maneras de impedir la fatiga y la preocupación y de conservar la energía y el ánimo:
- Descanse antes de estar cansado.
- Aprenda a descansar en su trabajo.
- Aprenda a descansar en casa.
- Aplique estos cuatro buenos hábitos de trabajo:
- Despeje su mesa de trabajo de todos los papeles excepto aquellos que tiene relación con el problema que tiene entre manos en ese momento.
- Hagas las cosas por orden de importancia.
- Cuando tenga un problema, resuélvalo en el acto si cuenta con los datos necesarios para tomar una decisión.
- Ponga entusiasmo en su trabajo.
- Recuerde que nadie se murió por falta de su sueño. Es la preocupación por el insomnio lo que hace el daño, no el insomnio.
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