Fíjense en este gráfico.
Oficialmente es la cotización del precio del oro (nominado en dólares). En realidad, nos cuenta la historia de la devaluación del dólar tomando como referencia una onza de oro.
Podemos apreciar tres grandes ondas.
- a) La primera se "construyó" tras el final de los acuerdos de Bretton Woods y la liberación del dólar por el respaldo de oro, lo que dio como resultado el inicio global del sistema 100% fiduciario, donde el dinero ya no tenía ningún tipo de respaldo.
La onza de oro pasó de 42$ hasta más de 800$, en un movimiento vertiginoso.
- b) Después de un periodo de más de veinte años, donde la cotización del oro en dólares se mantuvo contenida en torno a 250-300$ la onza, comenzó otro rally en 2005, que culminó en 2011, con un precio en torno a 2.000$ (sin llegar a esa cota).
2008 constató el final del sistema sostenido por medios convencionales y a partir de entonces, el sistema pasó al modo artificial, controlado por los BC, para evitar el rápido colapso.
Fue necesario acudir a la emisión masiva de deuda para mantener el crecimiento económico artificial. Cada dólar de crecimiento necesitó de un respaldo de 5-6$ de deuda, porque si no, el sistema decrecía sin remedio. También fue necesario la ayuda de los BC en forma de compras de deuda (directa e indirecta) para mantener los tipos de interés en niveles cero o negativos y que los gastos financieros asociados a la inmensa deuda, no ahogaran cada presupuesto nacional.
La inflación se mantuvo en niveles razonables hasta que llegó la pandemia (con un dato negativo en la crisis de los repos, que advirtió disimuladamente que incluso el sistema artificial llegaba a su fin). la imperiosa necesidad de inundar de liquidez todas las economías para evitar el colapso producto del confinamiento mundial, terminó por desatar la inflación.
Desde entonces, la ruptura de las cadenas de suministro, la crisis energética, la guerra de Ucrania, las sanciones, los aranceles de Trump, etc., todo ha contribuido a llevar el sistema artificial al límite.
La deuda mundial ha crecido como nunca en 2025, en un último aviso de que la tendencia se estaba acelerando.
- c) En estas estamos cuando el precio del oro en dólares se ha disparado en 2025, en la tercera y definitiva ola . la aceleración que muestra el gráfico no nos deja ninguna duda. La fase final de la destrucción del sistema fiduciario ha comenzado.
Al principio, solo algunos actores, conocedores de los movimientos entre bambalinas, son conscientes de lo que significa el final del sistema y corren a cubrirse con la compra de activos sólidos, frente a una devaluación del dinero. La compra de oro es el reflejo de este movimiento, pero también la subida de otros activos como las bolsas, el sector inmobiliario, las criptomonedas, y por último, las materias primas.
La gente de la calle solo nota la pérdida del poder adquisitivo (devaluación del dinero) cuando comprueba como la cesta de la compra crece mucho más deprisa que los datos de inflación oficiales que los gobierno "cocinan" en cada lugar.
Una vez iniciada la fase final, hay uqe fijarse en los grandes perdedores. El dinero en efectivo, y los mercados de bonos van a resultar un fiasco, por cuanto el dinero tenderá a su valor real, es decir (sin respaldo) el dinero fiduciario vale cero y los bonos nominados en cada moneda fiat, también valdrán cero. La consecuencia es la quiebra del sistema porque el colapso del mercado de bonos mundial , será imparable.
Los BC intentarán un último salvamento, pero esta vez ya será inútil, aunque en principio el rescate parezca tener éxito.
Guerras.
La necesidad de conseguir recursos que escasearán en el futuro, está detrás de las guerras. El conflicto de Ucrania, Irán y posiblemente Venezuela, reflejan esa lucha por los recursos.
En el caso europeo, la estrategia está clara. Merz, el canciller alemán lo acaba de expresar con claridad.
Europa tiene un plan. Agotar Rusia, mediante las sanciones, la exclusión del sistema Swift, el desgaste de una economía de guerra, para conseguir un cambio de régimen.
El concepto se define en la "extenuación económica" que Merz comentaba hace unos días.
Lo mismo se busca con Irán y Venezuela, ambos países sumergidos en graves crisis económicas.
Es decir, no se busca ganar una guerra militar, sino causar un destrozo económico de tal calibre que fuerce el descontento popular y consiga ejercer una presión irresistible en la opinión pública hasta que una revolución cambié el gobierno. Para ello, hay que prolongar los conflictos hasta que la crisis económica ahogue al contrario. No habrá acuerdos de paz válidos hasta lograr el objetivo.
Y todo esto se tiene que hacer antes de que el sistema salte por los aires, por lo que corre prisa aumentar las presiones hasta niveles insostenibles, como vemos cada día con la recurrencia de las rondas de sanciones a Rusia o Irán.
El último intento de control, parece ser el euro digital, cuya aceleración de puesta en marcha también ha sorprendido. Necesitan eliminar el efectivo para tener un control absoluto, tras lo cual, cualquier medida coercitiva a la población pasará por el control de las cuentas, ya que no se podrá pagar nada con efectivo.
Lo malo es que la crisis actual precipita los movimientos y es posible que nunca veamos estas medidas.
Hoy conocíamos el dato de la producción industrial en Alemania, que muestra el desastre en que se ha convertido una nación, antaño próspera (y motor industrial de Europa).
El colapso industrial alemán es innegable en los dos últimos años.
Conclusión.
La fase final del colapso fiduciario ha comenzado. El inicio de esta fase es lento, y de momento solo se aprecia en la revalorización de ciertos activos como el oro, hasta que el conjunto de la población sea plenamente consciente.
Ahora debemos poner todos los ojos en el mercado de bonos, porque cuando los gestores de fondos comprueben que el movimiento de devaluación de las monedas fiduciarias como el dólar o el euro, es imparable, comenzarán las grandes ventas de bonos. Este mercado es inmenso y además también tiene asociado los derivados (mercado de 700 billones de dólares, mucho mayor que el mercado que actúa de subyacente) que multiplican los efectos de la liquidación de posiciones, junto con las llamadas al margen que precipitan las ventas, lo que induce a pensar que una vez comenzada una ola inicial de pánico vendedor, el movimiento debería ser rápido.
Antes de pasar al final, los BC intentarán un último rescate, que esta vez será corto e infructuoso, antes de que las ejecuciones finales colapsen completamente el mercado.
No sabemos el control de los tiempos, porque aunque veamos revalorizaciones espectaculares del oro-plata, lo cierto es que la gran masa de inversores todavía cree que los BC están al mando. Cuanto tiempo permanecerán en ese pensamiento es la pregunta del millón, pero a la vista del primer gráfico, no puede durar mucho ...
No sé en que momento, todo el mundo pensó que se podía emitir dinero gratis de la nada y que esa situación podía durar eternamente, pero cuando todo colapse, seguro que nos preguntaremos como pudimos caer en semejante engaño (durante tantos años).
Probablemente, el pico del petróleo y la escasez de cobre se volverán irrelevantes. Pero debe quedar claro que la necesidad de un sistema fiduciario surgió, cuando el crecimiento económico natural, producto de la abundancia de las materias primas (petróleo fácil, barato y abundante), terminó en la década de los 70. No fue ninguna casualidad ...
Desde entonces, esta gráfica se volvió "crónica de una muerte anunciada", al desviar ambas curvas de una correlación básica y pasar del crecimiento natural al artificial generado por la deuda.
El control de los recursos, la producción industrial y la tenencia de oro está en manos de los BRICS (sobre todo China y Rusia). Como gestionen la crisis occidental será fundamental para verse arrastrados o no, al colapso occidental. Es muy difícil por no decir imposible que logren aislarse lo suficiente para evitar consecuencias muy graves. De momento, la fase inicial de la devaluación del fiat, viene dada por la desconfianza de los emergentes, que prefieren el oro al dólar-euro. China ya es un actor demasiado importante como para despreciar sus movimientos.
La dejadez de las potencias europeas durante décadas, entrará en la historia de los despropósitos, al depositar toda nuestra confianza en la descentralización industrial (centrándonos en los servicios como el turismo y la tecnología), pensando que siempre podríamos utilizar nuestro dinero para comprar las mercancías necesarias. Ahora, ni tenemos industria, ni recursos, ni posiblemente, dinero para pagarlos. Brillante ...