Título original: Skin in the game.
© Nassim Nicholas Taleb, 2018
© de la traducción, Antonio Francisco Rodríguez Esteban, 2019
Editorial: Paidós.
El autor del bestseller internacional El cisne negro nos presenta un atrevido ensayo que desafía muchas de nuestras creencias sobre los riesgos y las recompensas, la política y la religión, las finanzas y la responsabilidad personal.
¿Por qué nunca debemos prestar atención a quienes dan más lecciones que ejemplos? ¿Por qué quiebran las empresas? ¿Por qué hay hoy en día más esclavos que en la época romana? ¿Por qué la imposición de la democracia nunca funciona?
La respuesta es sencilla: quienes manejan el mundo no se juegan la piel. Haciendo uso de su inimitable y combativo etilo, Nassim Nicholas Taleb muestra que jugarse la piel puede afectar a todos los aspectos de nuestras vidas. Se trata de tener algo que perder y arriesgarse.
Los ciudadanos, los experimentadores de campo y de laboratorio, los artesanos, los activistas políticos y los operadores de fondos de cobertura se juegan la piel.
Los analistas políticos, los ejecutivos corporativos, los teóricos, los banqueros y la mayoría de los periodistas no lo hacen.
Como dice Taleb, «Nunca confíes en nadie que no se juegue la piel. De lo contrario, los tontos y los ladrones saldrán beneficiados, y sus errores nunca los perseguirán».
Nassim Nicholas Taleb (Líbano, 1960), ensayista, investigador y financiero, es miembro del Instituto de Ciencias de la Incertidumbre en la Universidad de Massachusetts y en la London Business School. Sus otros libros se han convertido en éxitos internacionales.
Tiempo estimado de lectura: 67 minutos.
Objetivos de este libro:
- Este libro es una continuación de la colección Incerto, que combina a) debates prácticos, b) relatos filosóficos, y c) comentarios científicos y analíticos sobre los problemas del azar, y sobre cómo vivir, comer, dormir, discutir, luchar, trabar amistad, divertirnos y tomar decisiones en condiciones de incertidumbre.
- Jugarse la piel aborda cuatro temas: a) la incertidumbre y la fiabilidad del conocimiento, o, en palabras menos corteses, la detección de la mierda; b) la simetría en los asuntos humanos, es decir, la equidad, la justicia, la responsabilidad y la reciprocidad; c) el intercambio de información en las transacciones; y d) la racionalidad en los sistemas complejos y en el mundo real.
- Este libro trata de la información que deberíamos compartir con los demás.
- Este libro es un ensayo sobre la racionalidad y sobre la prueba del tiempo.
- La cuestión central de este libro es que en el mundo real resulta difícil separar la ética del conocimiento y de la competencia.
- El mensaje implícito de este libro es el peligro que entraña el universalismo cuando se lleva uno o dos paso demasiado lejos, combinando lo micro y lo marco.
- En este libro sostenemos que tanto esto (la manipulación del mercado) como los conflictos de interés son menos dañinos para la sociedad que la impunidad ante un mal consejo.
Ideas principales:
- Jugarse la piel es necesario para comprender el mundo.
- Si obtienes recompensas, también debes asumir los riesgos, no dejar que otros paguen el pr ecio de tus errores. Si pones en riesgo a los demás y estos resultan perjudicados, tienes que pagar un precio por ello.
- Si ofreces una opinión y alguien sigue tu criterio, estás moralmente obligado a exponerte a sus consecuencias.
- Quienes no asumen riesgos no deberían tomar decisiones.
- En general, toda interferencia del Gobierno tiende a eliminar la asunción de riesgos.
- El mecanismo de transferencia de riesgos impide el aprendizaje.
- Si no nos jugamos la piel no hay evolución.
- El jugarse la piel mantiene la soberbia humana bajo control.
- La transferencia de riesgos destruye cualquier sistema.
- Empieza siendo agradable con cualquier persona que te encuentres. Pero si alguien intenta ejercer la fuerza sobre ti, ejércela tú sobre él.
- Aunque sobre el papel parecen un remedio, las regulaciones acaban por exacerbar el problema, porque fomentan la ocultación de riesgos.
- No hay que seguir el consejo de quien se gana la vida dando consejos, a menos que sus consejos estén sometidos a castigos.
- Somos muchos mejores en la acción que en la comprensión.
- Puede que mentalmente no sepas adónde vas, pero lo sabes por medio de la acción.
- La predicción (que se expresa en palabras) no guarda relación con la especulación (en los actos).
- La mayoría de las personas que conocemos en la vida real pagan un precio por sus errores.
- Jugándonos la piel generamos algo sencillo, la sencillez de las cosas bien hechas.
- Las personas que no se juegan la piel no entienden la sencillez.
- Las personas que no son independientes en términos morales tienden a ajustar su ética a su profesión en lugar de encontrar una profesión que se ajuste a su ética.
- Los artesanos ponen el alma en su trabajo.
- El malvado toma el camino corto, el virtuoso el largo.
- Los productos o empresas que ostentan el nombre del propietario transmiten mensajes muy valiosos.
- Todo el mundo quiere poner el alma en lo que hace.
- Lo ético siempre es más sólido que lo legal. Las leyes viene y van; la ética permanece.
- Cuanto más circunscrita esté nuestra ética, cuanto menos abstracta sea, mejor funcionará.
- Toda asociación se constituye con el fin de excluir a otras personas y limitar su tamaño.
- Lo general mata a lo particular.
- Cuando en un club el «nosotros» llega a ser muy numeroso, la situación se degrada y cada cual empieza a luchar por sus propios intereses.
- Nunca lograremos generalizar que la ética es algo fundamentalmente local.
- En todos los lugares del planeta, en todas las épocas y en todos los negocios y empresas, los administradores han sido siempre una lacra.
- La idea principal que subyace tras los sistemas complejos es que el conjunto se comporta de una forma no prevista por sus componentes. Las interacciones son más importantes que el carácter de las unidades.
- Basta con que una minoría intransigente con una significativa inclinación a jugarse la piel alcance a un nivel muy reducido de la población, digamos al 3 o 4% del total, para que toda la población tenga que someterse a sus preferencias.
- La regla de la minoría nos demostrará cómo para que la sociedad funcione correctamente basta que exista un pequeño grupo de personas intolerantes y virtuosas que se juegan la piel.
- Los genes siguen la regla de la mayoría; las lenguas, la regla de la minoría. Las lenguas viajan; los genes no tanto.
- Las religiones estrictamente monoteístas como el cristianismo protestante y el islam salafita, o incluso el ateísmo fundamentalista, se adaptan a mentes mediocres y literales, incapaces de tratar con la ambigüedad.
- Todo el progreso de la sociedad, tanto económico como social, es obra de un pequeño grupo de personas.
- Deja a la gente sola y al amparo de una buena estructura y verás cómo se hace cargo de todo.
- Lo importante no es lo que una persona tiene o no tiene; es lo que teme perder.
- La gente que siempre ha actuado sin jugarse la piel busca lo complicado y lo centralizado, y evita lo simple como si fuera la peste.
- La calumnia era un delito muy grave en Babilonia, donde la persona que acusaba en falso era castigada como si hubiera cometido ella misma el propio delito.
- Gracias a la regla de la minoría hemos comprendido que los intolerantes se impondrán sobre los tolerantes.
- Podemos demostrar que buena parte de lo que llamamos creencia no es más que un decorado de fondo para la mente humana, más metafórico que real.
- El ecocidio, la destrucción irreversible de nuestro medio ambiente, es lo que más debería preocuparnos.
Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen por qué ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:
- Este libro es una continuación de la colección Incerto, que combina a) debates prácticos, b) relatos filosóficos, y c) comentarios científicos y analíticos sobre los problemas del azar, y sobre cómo vivir, comer, dormir, discutir, luchar, trabar amistad, divertirnos y tomar decisiones en condiciones de incertidumbre.
- Jugarse la piel aborda cuatro temas:
- a) la incertidumbre y la fiabilidad del conocimiento, o, en palabras menos corteses, la detección de la mierda;
- b) la simetría en los asuntos humanos, es decir, la equidad, la justicia, la responsabilidad y la reciprocidad;
- c) el intercambio de información en las transacciones; y
- d) la racionalidad en los sistemas complejos y en el mundo real.
- Jugarse la piel es necesario para comprender el mundo. En el ámbito erudito no hay diferencia entre la academia y el mundo real; en el mundo real sí que la hay.
- Si obtienes recompensas, también debes asumir los riesgos, no dejar que otros paguen el pr ecio de tus errores. Si pones en riesgo a los demás y estos resultan perjudicados, tienes que pagar un precio por ello. Así como tienes que tratar a los demás al como te gustaría que te trataran a ti, tendrás que compartir también la responsabilidad de esas circunstancias sin caer en la injusticia ni en la desigualdad.
- Si ofreces una opinión y alguien sigue tu criterio, estás moralmente obligado a exponerte a sus consecuencias. En el caso de que transmitas una opinión económica: «No me digas lo que «piensas»; dime lo que hay en tu cartera».
- Este libro trata de la información que deberíamos compartir con los demás, lo que un vendedor de coches usados debería (o no debería) contarte sobre el vehículo en el que estás a punto de gastarte una buena parte de tus ahorros.
- Este libro es un ensayo sobre la racionalidad y sobre la prueba del tiempo.
- La cuestión central de este libro es que en el mundo real resulta difícil separar la ética del conocimiento y de la competencia.
- Jugarse la piel es algo relacionado con la simetría, con partir nuestros perjuicios, asumiendo una penalización si algo va mal. Es una idea que vincula la noción de incentivos, la compra de coches de segunda mano, la ética, la teoría contractual, el aprendizaje (en la vida real y académica), el imperativo kantiano, el poder municipal, la ciencia del riesgo, el contacto entre los intelectuales y la realidad, la responsabilidad de los burócratas, la justicia social probabilista, la teoría de opciones, la buena conducta, los vendedores de mierda, la teología …
- Si se justifica continuamente un principio, se acaba degradándolo.
- Comprender los entresijos de cómo nos jugamos la piel permite comprender también los grandes enigmas subyacentes a la compleja matriz de la realidad.
- Para este autor, jugarse la piel es algo relacionado, ante todo, con la justicia, el honor y el sacrificio, aspectos todos ellos inherentes a la existencia del ser humano.
- La regla de jugarse la piel reduce los efectos de unos divergencias que van aumentando a medida que la civilización avanza: las que existen continuamente entre
- la acción y la palabra vana,
- la consecuencia y la intención,
- la práctica y la teoría,
- el honor y la reputación,
- el conocimiento y la charlatanería,
- lo concreto y lo abstracto,
- lo ético y lo legal,
- lo genuino y lo cosmético,
- lo mercantil y lo burocrático,
- el emprendedor y el director ejecutivo,
- la fuerza y la exhibición,
- el amor y el vampirismo,
- Coventry y Bruselas,
- Omaha y Washington,
- seres humanos y economistas,
- la democracia y la gobernanza,
- la ciencia y el cientifismo,
- la politica y los políticos,
- el amor y el dinero,
- el espíritu y la letra,
- Catón el Viejo y Barack Obama,
- la calidad y la publicidad,
- el compromiso y la señalización y,
- fundamentalmente entre lo colectivo y lo individual.
- El contacto con el mundo real tiene lugar cuando uno se juega la piel, esto es, exponiéndose al mundo y pagando un precio por las consecuencias de nuestros actos, sean buenos o malos.
- El conocimiento que obtenemos jugando, a través del ensayo y el error, la experiencia y la acción del tiempo, en otras palabras, mediante el contacto con la tierra, es inmensamente superior al obtenido a través del razonamiento, algo que las instituciones interesadas se han esforzado en ocultarnos.
- Sí, en 2017 hay mercados de esclavos improvisados en párkings, donde los subsaharianos capturados se venden al mejor postor.
- Normalmente, los médicos se juegan moderadamente la piel, tienen una vaga comprensión de los sistemas complejos y algo más de dos milenios de ética progresiva determinando su conducta.
- Desde el punto de vista empírico, los sistemas complejos carecen de mecanismos unidimensionales de causa y efecto que sean obvios, y en condiciones de opacidad no conviene intervenir en tales sistemas.
- No se debe intervenir en un sistema cuyos resultados están plagados de incertidumbre ni en na acción con grandes inconvenientes si no sabe cuáles serán las consecuencias.
- En general, cuando alguien invoca abstractas nociones modernas, podemos dar por hecho que tiene cierta educación (pero no la suficiente, o no en la disciplina correcta) y muy poca responsabilidad.
- El principio que regula la intervención es el mismo que el de los médicos: «ante todo no hacer daño».
- Quienes no asumen riesgos no deberían tomar decisiones.
- Históricamente, todos los señores de la guerra y los individuos belicistas eran guerreros y, salvo unas pocas y curiosas excepciones, las sociedades eran gobernadas por personas que asumían riesgos en lugar de transferirlos a otros. Las personas importantes asumían riesgos; unos riesgos considerablemente más elevados que los de los ciudadanos normales.
- Sabemos que solo el 30% de los emperadores romanos murieron en su lecho.
- Hay quien cree que no tener guerreros en la clase dirigente es señal de civilización y de progreso. Pero no es así.
- La burocracia es una estructura mediante la cual una persona es convenientemente separada de las consecuencias de sus actos.
- ¿Qué podemos hacer si un sistema centralizado necesita personas que no estén directamente expuestas al coste de sus errores? No tenemos más opción que la descentralización o, dicho más cortésmente, la localización; esto es, limitar el número de individuos inmunes y con capacidad decisoria.
- La descentralización reduce las grandes asimetrías estructurales.
- Un sistema que carece de mecanismos para jugarse la piel y que está cargado de desequilibrios, acabará por desmoronarse y repararse por sí solo. Si es que sobrevive.
- No solo los rescates; en general, toda interferencia del Gobierno tiende a eliminar la asunción de riesgos.
- Los intervencionista no aprenden porque no son víctimas de sus errores. El mecanismo de transferencia de riesgos impide el aprendizaje.
- Nunca convencerás del todo a alguien de que está equivocado; solo la realidad podrá convencerlo.
- La maldición de la modernidad es que cada vez estamos más colonizados por una clase de personas cuya capacidad para explicar las cosas supera a su capacidad de comprensión.
- Solo puede haber evolución si hay riesgo de extinción. Si no nos jugamos la piel no hay evolución.
- La gente no aprende mucho de sus errores ni tampoco de los ajenos; más bien es el sistema el que aprende seleccionando a quienes están menos predispuestos a cierto tipo de errores y eliminando a los demás. El sistema aprende eliminando algunas de sus partes, por «vía negativa».
- La experiencia del sistema es diferente a la de los individuos: se basa en los filtros.
- El jugarse la piel mantiene la soberbia humana bajo control.
- Hasta la reciente intelectualización de la vida, la simetría del jugarse la piel se ha considerado implícitamente como la regla principal de toda sociedad organizada.
- La transferencia de riesgos destruye cualquier sistema.
- El mandamiento más conocido de Hammurabi reza así: «Si un constructor erige una casa y la casa se derrumba y mata a su propietario, el constructor será condenado a muerte».
- Hasta hace poco nadie recuperaba (es decir, nadie reclamaba) las ganancias logradas por los banqueros cuando algo iba mal a raíz de sus actos. No es extraño que hayan sido los suizos quienes empezaran a recuperar las pérdidas en 2008.
- La muy conocida lex talionis, «ojo por ojo y diente por diente», procede del código de Hammurabia. Es una ley metafórica, no literal: en realidad no es preciso arrancarse el ojo, porque la regla es mucho más flexible de lo que parece a primera vista. Se trata de infligir algún tipo de castigo, el suficiente como para que el comercio a lo Bob Rubin resulte menos atractivo, y proteger así a toda la población.
- Rabbi Hillel el viejo: «No hagas a tu vecino lo que a ti te resulte odioso: esa es toda la Torá; el resto es explicación; ve y aprende. No hagas a los demás algo que, si te lo hicieran a ti, te causaría dolor. Esta es la esencia de la moralidad».
- La mayor amenaza es el peligroso camino emprendido por algunos en su afán por limitar la libertad de expresión con la excusa de que esta puede herir los sentimientos de algunas personas. Tales restricciones no proceden necesariamente del Estado, sino más bien de una monocultura intelectual que ha arraigado en los medios y en la vida cultural gracias a una hiperactiva policía del pensamiento.
- La conducta universal está bien sobre el papel, pero en la práctica es desastrosa. Los humanos somos animales prácticos, locales y sensibles a la escala. Lo pequeño no es igual que lo grande; lo tangible no es lo abstracto; lo emocional no es lo lógico. Deberíamos centrarnos en nuestros entorno inmediato; lo único que necesitamos son reglas simples y prácticas.
- La modernidad prefiere lo abstracto a lo particular.
- El mensaje implícito de este libro es el peligro que entraña el universalismo cuando se lleva uno o dos paso demasiado lejos, combinando lo micro y lo marco.
- Empieza siendo agradable con cualquier persona que te encuentres. Pero si alguien intenta ejercer la fuerza sobre ti, ejércela tú sobre él.
- Si el beneficio de los banqueros crece y sus pérdidas se transfieren sigilosamente a la sociedad, estamos ante un problema gravísimo, porque los riesgos ocultos crecerán continuamente hasta que se produzca el estallido final.
- Aunque sobre el papel parecen un remedio, las regulaciones acaban por exacerbar el problema, porque fomentan la ocultación de riesgos.
- No hay que seguir el consejo de quien se gana la vida dando consejos, a menos que sus consejos estén sometidos a castigos.
- En cuestiones de incertidumbre, siempre hay algún loco del azar y algún pillo del azar; a uno le falta comprensión, el otro tiene incentivos distorsionados. Uno, el loco, asume riesgos que no comprende, confundiendo su pasada buena suerte con su destreza personal; el otro, el pillo, transfiere el riesgo a los demás. Cuando los economistas hablan de jugarse la piel, solo piensan en el segundo.
- Un vendedor que interviene en una transacción tiene unos intereses diferentes a los tuyos y, por lo tanto, puede ocultarte información.
- Somos muchos mejores en la acción que en la comprensión. El emprendedor gana actuando, no convenciendo. Hay campos del conocimiento (por ejemplo, la economía y las ciencias sociales en general) que caen en la charlatanería porque no hay en ellos una asunción de riesgos que los vincule con la realidad.
- Puede que mentalmente no sepas adónde vas, pero lo sabes por medio de la acción.
- Las «explicaciones» son palabras, historias que se cuenta la gente, no el tema de la ciencia de verdad. Sus actos en cambio son algo tangible y hasta mensurable y por eso debemos centrarnos en ellos. La predicción (que se expresa en palabras) no guarda relación con la especulación (en los actos).
- Lo que importa en la vida no es la frecuencia de nuestros «aciertos», sino cuánto obtenemos cuando hemos acertado. Equivocarse no cuenta cuando no implica coste alguno.
- Los riesgos en la vida real siempre son difíciles de reducir a un «suceso» bien definido y fácil de describir con palabras. Muchos riesgos son terriblemente no lineales: podemos beneficiarnos de la lluvia, pero no de las inundaciones.
- La predicción, especialmente en «ciencia», es a menudo el último refugio del charlatán, y ha sido así desde el principio de los tiempos.
- La propia operación del Tiempo (que capitalizamos) y su irreversibilidad requiere el filtro de la asunción de riesgos.
- Todas las personas que conozco que han fracasado sistemáticamente en los negocios comparten este bloqueo mental: son incapaces de comprender que si algo estúpido funciona (y sirve para hacer dinero), no puede ser estúpido. Lo racional es lo que permite sobrevivir a lo colectivo (entidades destinadas a vivir largo tiempo).
- Hay riesgos que no podemos asumir. Y hay otros que no podemos no asumir.
- La mayoría de las personas que conocemos en la vida real pagan un precio por sus errores.
- El intelectualismo cree que podemos separar una acción de sus consecuencias, que podemos separar la teoría de la práctica y que siempre podemos obtener un sistema complejo partiendo de planteamientos jerárquicos, es decir, de una forma vertical (y ceremonial).
- Utilizar las matemáticas cuando no es necesario no es ciencia sino cientifismo.
- Sustituir una mano que funciona correctamente por algo más tecnológico, por ejemplo una mano artificial, no es más científico. Sustituir los procesos «naturales», es decir, ancestrales, que han sobrevivido a millones de agentes estresantes por algo publicado en una revista «sometida a una evaluación inter pares» que no resistiría la replicación o el escrutinio estadístico ni es ciencia ni es una buena práctica.
- El desprecio de las verdades complicadas de un modo insulso y derivadas de algún constructo verbal siempre ha estado presente en la historia intelectual.
- La diatriba Contra los profesores, que Sexto Empírico escribió hace veintidós siglos. La regla es: Quienes hablan deberían actuar y quienes solo quieren actuar deberían hablar.
- Uno de los efectos secundarios de la modernidad: a medida que el mundo se hace más tecnológico, se incrementa la separación entre el producto y el usuario.
- Algunos de los problemas más graves de la arquitectura y el paisajismo actual: hoy los arquitectos construyen para impresionar a otros arquitectos, y al final acabamos con estructuras extrañas (e irreversibles) que no satisfacen el bienestar de sus residentes.
- La especialización produce efectos secundario: uno de ellos es la separación del trabajo de sus propios frutos.
- Jugándonos la piel generamos algo sencillo, la sencillez de las cosas bien hechas. Las personas que solo conciben soluciones complicadas no tienen incentivos para implementar soluciones sencillas.
- Un sistema burocrático aumentará su complejidad a medida que intervengan individuos que venden soluciones complejas, porque eso es lo que su posición y su educación les incita a hacer.
- Las cosas diseñadas por personas que no se juegan la piel tienden a ser más complicadas (antes de su colapso final).
- Cuanto se te recompensa por tu percepción, y no por los resultados, debes demostrar una cierta sofisticación.
- Las personas que no se juegan la piel no entienden la sencillez.
- Las personas tienen dos cerebros: uno actúa cuando asumen riesgos, y el otro cuando no corren ninguno.
- Asumir riesgos puede hacer que las cosas aburridas lo sean menos.
- Muchos adictos con un intelecto adormecido y la agilidad mental de una coliflor son capaces de concebir los trucos más ingeniosos para procurarse su dosis. Cuando se someten a rehabilitación se les suele decir que si hubieran empleado la mitad de la energía mental que han utilizado en conseguir la droga en ganar algún dinero, habrían llegado a millonarios.
- Si se declara un incendio, correrás más rápido que en una prueba de atletismo. Si eres capaz de levantar un coche para salvar a un niño, superando con creces tus propias capacidades, la fuerza obtenida en ese instante seguirá presente cuando todo se haya calmado.
- El mundo anglosajón siempre ha sentido predilección por el enfoque legal en vez de por el regulador: «Si me haces daño, te demando». Esto ha desembocado en un derecho común muy sofisticado, adaptativo y equilibrado, que se ha construido de abajo arriba con el método de ensayo y error. Cuando la gente negocia, casi siempre prefiere hacerlo en un enclave autónomo de la Commonwealth, para que actúe como for en caso de disputa. El derecho común apela al espíritu de la ley, mientras que la regulación, debido a su misma rigidez, se centra en la letra.
- Si no puedes pleitar con eficacia, regula. Aunque las regulaciones han demostrado tener algún que otro beneficio para la sociedad, prefiero ser tan libre como sea posible, pero asumir mi responsabilidad social, afrontar mi destino y pagar la multa que proceda cuando causo perjuicios a otras personas. Mediante la regulación privas a la gente de su libertad. Algunos creemos que la libertad es uno de nuestros bienes más preciados. Y esto incluye la libertad para cometer errores hasta el punto de que nunca debería canjearse por beneficios económicos o de cualquier otro tipo.
- Si no asumes riesgos por tus propias opiniones, no eres nada.
- Permitir que otro muera en nuestro lugar no tiene nada de honorable. El honor implica que hay determinadas acciones que no emprenderás jamás, independientemente de las recompensas materiales que obtengas por ello. El honor implica que hay ciertas cosas que harías incondicionalmente, al margen de sus consecuencias.
- Solo los cobardes se desprenden de su escudo para correr más rápido.
- Las personas que no son independientes en términos morales tienden a ajustar su ética a su profesión en lugar de encontrar una profesión que se ajuste a su ética.
- Existe otra dimensión del honor: la de implicarse en acciones que vayan más allá de la mera asunción de riesgos para ponernos a nosotros mismos en riesgo por los demás, para arriesgarnos nosotros mismos por los demás; es decir, sacrificar algo significativo en beneficio de la colectividad.
- Los artesanos ponen el alma en su trabajo. Los artesanos hacen las cosas fundamentalmente por razones existenciales, y solo en segundo lugar por razones financieras y comerciales. Sus decisiones nunca son plenamente económicas, aunque no dejan de serlo. No venderían algo defectuoso o de calidad dudosa porque heriría su orgullo. Tienen tabúes sagrados, cosas que no harían aunque ello aumentara notablemente sus beneficios.
- Compendiaria res improbitas, virtusque tarda: el malvado toma el camino corto, el virtuoso el largo. En otras palabras: tomar atajos es deshonesto.
- Alejandro Dumas se decía que gestionaba a todo un taller de negros (cuarenta y cinco, concretamente), lo que le permitió aumentar su producción hasta llegar a las ciento cincuenta novelas.
- Yossi Vardi me recomendó que no tuviese nunca ningún ayudante. La mera presencia de un ayudante suspende tu filtro natural, y ello te obliga a hacer solamente lo que te hace disfrutar y con el tiempo acabas encauzando tu vida en ese sentido. De otro modo acabarás ayudando a tus ayudantes o te verás obligado a «explicar» cómo deben hacer las cosas, lo que requiere más esfuerzo mental que hacerlas uno mismo. Al decir ayudante excluyo aquí a los empleados contratados para una tarea específica, como corregir exámenes, ayudar con la contabilidad o regar las plantas; me refiero mas bien a un ángel de la guarda que supervisa todas tus actividades.
- Cuando se tiene un ayudante (salvo para lo estrictamente necesario) todo pierde su alma. La asistencia te aleja de la autenticidad.
- Los emprendedores son unos héroes en nuestra sociedad. Fracasan por el resto de nosotros.
- La destreza para hacer cosas es diferente de la destreza para venderlas.
- Los productos o empresas que ostentan el nombre del propietario transmiten mensajes muy valiosos. La eponomia indica compromiso con la empresa pero también confianza en el producto.
- Cuanto te conviertes en ciudadano de Estados Unidos, tienes que pagar impuestos en cualquier parte, aun cuando vivas en el extranjero.
- Si quieres estudiar valores clásicos como la valentía o aprender algo sobre el estoicismo, no necesitas especialistas en la Antigüedad. Lee los textos originales (Séneca, César o Marco Aurelio) siempre que sea posible. O lee a autores que comentan a los clásicos pero también fueron hombres de acción, como Montaigne, personas que en un determinado momento asumieron sus responsabilidades y luego se retiraron a escribir libros. Si es posible, evita a los intermediarios.
- Los héroes de la historia no eran especialistas en estudios clásicos ni ratones de biblioteca, esos seres que solo viven en los libros. Eran personas de acción y estaban dotados de un espíritu audaz que les hacía jugarse la piel.
- Yo mismo he experimentado en algunas disputas personales cómo estos especialistas en estudios clásicos, que conocen al detalle lo que individuos tan valientes como Alejandro, Cleopatra, César, Aníbal, Juliano, Leónidas y Zenobia tomaron para desayunar, son incapaces de demostrar el más mínimo valor intelectual.
- Algunos elementos centrales de los riesgos pueden resultar obvios para quienes los acometen, pero han escapado al escrutinio de los teóricos durante más de dos siglos.
- La globalización nos conduce a una cacofonía al estilo de la Torre de Babel, debido al desequilibrio existente en la relación ruido-señal.
- Los trabajadores, las personas que hacen cosas, albergan un artesano en su interior.
- A la gente le gusta hacer cosas. Simplemente hacerlas, porque sienten que forma parte de su identidad. Todo el mundo quiere poner el alma en lo que hace.
- Si no puedes poner el alma en algo, es mejor que lo abandones y dejes esa materia en manos de otros.
- Quienes no se juegan la piel (conservan los beneficios, transfieren los perjuicios a otros y poseen una opción oculta a costa de los demás): burócratas y analistas políticos; consultores y sofistas; grandes empresas con acceso al Estado; ejecutivos corporativos (con traje); científicos que mantienen el sistema, teóricos, buscadores de datos, estudiosos de lo observacional; gobierno centralizado; editores; periodistas que «analizan» y predicen; políticos; banqueros; personas que buscan recompensas, premios, honores, ceremonias, medallas, tomar el té con la reina de Inglaterra, reconocimientos académicos, saludar a Obama.
- Quienes se juegan la piel (conservan sus beneficios y asumen su propio riesgo): ciudadanos; comerciantes y empresarios; artesanos; emprendedores; experimentadores de campo y de laboratorio; gobiernos de ciudades-estado; escritores y (algunos) editores; especuladores; activistas; operadores de fondos de cobertura.
- Quienes se juegan la piel por otros o ponen su alma en juego (Asumen las desventajas en beneficio de los demás o por valores universales): santos, caballeros, guerreros y soldados; profetas y filósofos (en un sentido premoderno); artistas y ciertos artesanos; emprendedores / innovadoras; científicos inconformistas que asumen riesgos al formular conjeturas alejadas de la creencia establecida; gobierno municipal; escritores de verdad; periodistas que asumen riesgos y revelan fraudes (sobre regímenes poderosos, empresas) y personas rebeldes; disidentes y revolucionarios.
- La recompensa más elevada que uno puede obtener, y quizás la única, es morir por sus ideas o por su actitud; caso de Sócrates, Jesús, Santa Catalina, Hipatia, Juana de Arco.
- Quien atrapa las tortugas debe comérselas, dice un refrán de la Antigüedad. Estableciendo así el principio según el cual tenemos que comernos aquello que suministramos a los demás.
- Ten cuidado con la persona que te ofrece su consejo diciéndote que tienes que emprender cierta acción «buena para ti» cuando en realidad también redundará en su beneficio, toda vez que el perjuicio que tú sufras no le afectará a él.
- Deshazte como sea de esos individuos que quieren ofrecerte un producto disfrazado de consejo.
- Como bien sabían los romanos, uno elogia alegremente una mercancía cuando quiere librarse de ella.
- «Dar consejos» como argumento de venta es fundamentalmente poco ético: la venta no puede equipararse a un consejo. Podemos decirlo con toda seguridad. Se puede dar consejos y se puede vender, pero lo uno ha de mantenerse separado de lo otro.
- Lo ético siempre es más sólido que lo legal. Con el tiempo, lo legal acaba convergiendo con lo ético, nunca a la inversa. Las leyes viene y van; la ética permanece.
- Al contrario de lo que nos dice la lógica, cuantas más regulaciones hay, más fácil es hace dinero.
- La sharía, la ley que regula las transacciones y las finanzas en el mundo islámico, tiene interés porque preserva algunos de los métodos y prácticas mediterráneas y babilónicas que se han perdido. Es algo así como una conjunción de la ley grecorromana, las leyes comerciales fenicias, la legislación babilónica y las costumbres comerciales de las tribus árabes; y, en ese sentido, nos permite acercarnos a antiguas tradiciones mediterráneas y semíticas.
- La sharía establece la prohibición de gharar, y lo hace de un forma muy drástica para que esta pueda ser desterrada de cualquier transacción comercial. Es un término extremadamente sofisticado de la teoría de decisiones que no existe en nuestra lengua: implica tanto la incertidumbre como la decepción; como en una transacción se trata de que ambas partes sufran la misma incertidumbre al afrontar acontecimientos aleatorios, la asimetría equivale al robo. Ninguno de los participantes en una transacción debe tener certidumbre alguna sobre su resultado cuando la otra parte solo tiene incertidumbre.
- Puede que no sea exigible desde el punto de vista ético, pero la política más eficaz y más libre de vergüenza es la transparencia máxima, la cual incluye la transparencia de intenciones.
- Cuanto más circunscrita esté nuestra ética, cuanto menos abstracta sea, mejor funcionará. Es la única forma de que el sistema funcione correctamente.
- Sentir simpatía hacia todos será tiranía para ti, mi buen vecino.
- Un país no es una gran ciudad, una ciudad no es una gran familia y el mundo, por más que digan, no es una gran aldea.
- Toda asociación se constituye con el fin de excluir a otras personas y limitar su tamaño.
- Incluso el banco de inversiones Goldman Sachs, conocido por su agresiva avaricia, actúa como una asociación comunista de puertas para adentro, gracias al sistema de cooperación imperante en su estructura de gobierno.
- Todos aplicamos nuestra propias reglas éticas pero existe un límite más allá del cual las reglas dejan de tener validez.
- Es lamentable, pero la verdad es que lo general mata a lo particular.
- Cuando en un club el «nosotros» llega a ser muy numeroso, la situación se degrada y cada cual empieza a luchar por sus propios intereses. Lo abstracto es demasiado abstracto para nosotros. Por eso defiendo los sistemas políticos que actúan primero en los municipios y luego van subiendo de nivel (irónicamente, como los «suizos» de Suiza), en vez de la situación contraria. Ser en cierto modo tribales no es algo malo. Aquí el sistema ideal es el federalismo al estilo americano.
- Esa transformación de escala desde lo particular a lo general es lo que explica mi escepticismo con respecto a la globalización desenfrenada y a los grandes Estados centralizados y multiétnicos.
- No hay forma de lograr la misma cohesión en una gran ciudad, porque aquí el «otro» es una entidad teórica y nuestro comportamiento hacia él o ella viene dado por una regla ética general, no por alguien de carne y hueso. Nunca lograremos generalizar que la ética es algo fundamentalmente local.
- Lo que Ostrom descubrió empíricamente es que existe un cierto tamaño de comunidad por debajo del cual la gente actúa en términos colectivos, protegiendo los bienes comunes, como si toda la unidad fuera racional. Son algo así como un club. Uno forma parte de un grupo mucho mayor que su estrecha individualidad, pero más limitado que la humanidad en general.
- A escala federal, soy liberal; a escala estatal, republicano; a escala local, demócrata; y con mi familia y mis amigos, socialista. Si estas palabras no te convencen de la necedad de las etiquetas izquierda-derecha, nada lo hará.
- Si en Suiza y en otros países germánicos las cosas funcionan bien no es por la rendición de cuentas sino por su tamaño, que los predispone a rendir cuentas; por eso, Alemania es una federación.
- La Ley de Rodas establece que si se tira mercancía para aligerar la carga del barco, lo que se ha perdido para beneficio de todos debe recuperarse mediante la contribución de todos.
- El defensor más fiable de un producto es su usuario. Ninguna publicidad supera la credibilidad de un usuario genuino.
- En este libro sostenemos que tanto esto (la manipulación del mercado) como los conflictos de interés son menos dañinos para la sociedad que la impunidad ante un mal consejo.
- En general, jugarse la piel implica entrar en un conflicto de interés. Espero que este libro contribuya a demostrar que lo primero es más importante que lo segundo. No hay problema en que la gente tenga un conflicto de interés, siempre que este sea coherente con la asunción del riesgo de pérdidas.
- Los médicos se juegan la piel en diversos grados, aunque quizás no lo hagan del todo en el efecto de agencia que separa al cliente del proveedor. Y los intentos de colocar la asunción de riesgos en este campo han provocado algunos efectos adversos, ya que se traspasa la incertidumbre del médico al paciente. El sistema legal y las medidas reguladoras probablemente pondrán la responsabilidad del médico en el lugar equivocado. El sistema obliga al médico a transferir el riesgo de sí mismo al paciente, del presente al futuro y del futuro inmediato a un futuro más lejano.
- El doctor, a pesar de su aspecto autoritario, es alguien que es encuentra en una situación delicada. Él no es tú, ni es un familiar tuyo, por lo que no experimenta una pérdida emocional directa si tu salud se degrada. Pero, como es natural, quiere evitar que le demandes, porque eso podría resultar desastroso para su carrera.
- Al médico se le presiona para que se proteja a sí mismo. Si el paciente muriese unas semanas después de la visita, algo poco probable, el médico podría ser acusado de negligencia por no haberle recetado el medicamento que en ese momento se consideraba más útil, pero que ahora, conforme a lo que sabemos, estuvo respaldado por estudios sospechosos o incompletos.
- Puede que el médico sepa, en su fuero interno, que las estatinas son perjudiciales por los efectos secundario que tienen a largo plazo. Sin embargo, las empresas farmacéuticas han logrado convencer a todo el mundo de que estas consecuencias todavía no detectadas son inocuas, cuando lo más correcto y previsor es considerarlas potencialmente dañinas. De hecho, salvo en los casos de pacientes graves, los riesgos de este fármaco superan a sus beneficios. Aquí los riesgos médicos a largo plazo son invisibles, solo se manifestarán con el tiempo, pero el riesgo legal es inmediato.
- El paciente debería evitar el tratamiento cuando su dolencia es leve y recurrir a la medicina solamente en «situaciones extremas», es decir, para solucionar dolencias severas y muy ocasionales. El problema es que los enfermos leves constituyen un segmento de la población mucho mayor que el de los enfermos graves; por lo tanto, las empresas farmacéuticas tienen un claro incentivo para centrarse en ellas. Los fallecidos dejan de tomar medicinas.
- Tanto el doctor como el paciente se juegan la piel, aunque no de forma perfecta, mientras que los administradores no se juegan nada, y esta parece ser la causa del mal funcionamiento del sistema. En todos los lugares del planeta, en todas las épocas y en todos los negocios y empresas, los administradores han sido siempre una lacra.
- La idea principal que subyace tras los sistemas complejos es que el conjunto se comporta de una forma no prevista por sus componentes. Las interacciones son más importantes que el carácter de las unidades. Es lo que se denomina propiedad «emergente» del conjunto. Y las interacciones pueden obedecer a reglas muy simples.
- La regla de la minoría es la madre de todas las simetrías. Basta con que una minoría intransigente (un cierto tipo de minoría intransigente) con una significativa inclinación a jugarse la piel (o incluso a poner el alma en juego) alcance a un nivel muy reducido de la población, digamos al 3 o 4% del total, para que toda la población tenga que someterse a sus preferencias.
- La población kósher no llega a las tres décimas partes del total de residentes en Estados Unidos. Sin embargo, parece que todas las bebidas son kósher. ¿Por qué? Sencillamente porque hacerlo todo kósher permite a productores, tiendas y restaurantes no tener que distinguir entre líquidos kósher y no kósher, con indicadores especiales, estanterías y stocks separados e instalaciones de almacenamiento diferentes. La simple regla que cambia el total puede enunciarse así: Un comensal kósher (o halal) jamás puede comer alimentos no kósher (o no halal), pero un comensal no kósher no tiene prohibido comer alimentos kósher.
- Si las minorías viven en guetos económicamente independientes, no pueden aplicárseles la regla de la minoría.
- Si elaborar comida kósher cuesta diez veces más, entonces la regla de la minoría no tiene validez, excepto en algunos barrios muy ricos.
- En el Reino Unido, donde la población musulmana (practicante) solo constituye el 3 o 4% del total, gran parte de la carne es halal. En Nueva Zelanda, cerca del 70% de sus importaciones de cordero son halal.
- No hay que pensar que la proliferación de coches con cambio automático se debe necesariamente a una preferencia mayoritaria; podría deberse al hecho de que quienes saben conducir con el cambio manual siempre pueden conducir en automático, pero no al revés.
- El físico francés Serge Galam me explicó su investigación y me mostró un modelo informático de las elecciones según el cual basta con que una determinada minoría supere cierto nivel para que sus opciones prevalezcan. Son estas las personas a las que hay que estar atento.
- Las cadenas de comida rápida como McDonald’s no prosperan porque ofrezcan un gran producto, sino porque no son vetadas por un grupo socioeconómido al completo, sino solamente por una pequeña proporción de individuos de dicho grupo. Cuando hay pocas opciones, parece ser siempre la apuesta más segura.
- Los jázaros tuvieron que elegir entre el islam, el judaísmo y el cristianismo. La leyenda dice que tres delegaciones de cada una de esas religiones (formadas por obispos, rabinos y jeques) se presentaron ante ellos para ofrecerles sus argumentos. Los señores jázaros preguntaron a los cristianos: «Si os obligaran a elegir entre el judaísmo y el islam, ¿qué elegiríais?». «El judaísmo», respondieron ellos. A continuación les preguntaron a los musulmanes: «¿Y vosotros qué elegiríais, el cristianismo o el judaísmo?». «El judaísmo», dijeron los musulmanes. Y así fue como la tribu de loa jázaros se convirtió al judaísmo.
- Si se celebra una reunión en Alemania y uno de los presentes no habla alemán, la reunión se hace en … inglés.
- Cuando los persas invadieron Babilonia se encontraron con una administración llena de escribas que solo sabían el arameo, nada de persa, así es que el arameo se convirtió en la lengua del Estado. Si tu secretario solo puede transcribir dictados en arameo, esa es la lengua que usarás.
- No fueron los griegos sino los romanos quienes extendieron el griego por el Mediterráneo, ya que lo utilizaron en todo el Imperio oriental. El Nuevo Testamento se escribió en el griego de Siria.
- Sorprendentemente, Turquía sigue habitada por las mismas poblaciones de Asia Menor que encontramos en los libros de historia, pero que ahora adoptan otros nombres. No hubo ejército en el mundo que no se introdujese en la zona para practicar el turismo y el saqueo.
- Los genes siguen la regla de la mayoría; las lenguas, la regla de la minoría. Las lenguas viajan; los genes no tanto.
- Construir teorías raciales sobre la base de la lengua, dividiendo a los pueblos en «arios» y «semitas» siguiendo consideraciones lingüísticas, es un error.
- La gran ironía es que los supremacistas del norte de Europa (los «arios»), antisemitas por naturaleza, utilizaron a los antiguos griegos para dotarse de pedigrí y vincularse a una civilización gloriosa, pero no se dieron cuenta de que los griegos y sus vecinos «semitas» del área mediterránea están genéticamente muy cerca unos de otros.
- Convertirse en musulmán es algo irreversible, ya que la apostasía es en el islam el mayor delito que puede cometerse y está sancionada con la pena de muerte.
- Los cristianos eran intolerantes con el paganismo de los romanos. La «persecución» que sufrieron fue más obra de su propia intolerancia hacia los dioses locales que a la inversa. Lo que sucede es que nosotros leemos la historia escrita por los cristianos, no la que escribieron los grecorromanos.
- Existen infinidad de historias sobre los mártires y santos cristianos, pero se sabe muy poco de los héroes paganos. Incluso los antiguos cristianos de la tradición gnóstica han sido expurgados de los documentos históricos.
- Mi heurística me sugiere que cuanto más pagano sea alguien, más brillante es su mente, y mayor capacidad tiene para gestionar matices y ambigüedades. Las religiones estrictamente monoteístas como el cristianismo protestante y el islam salafita, o incluso el ateísmo fundamentalista, se adaptan a mentes mediocres y literales, incapaces de tratar con la ambigüedad.
- Si el salafismo crece es porque alberga en su seno la corriente más intolerante del islam.
- Para prohibir un libro o para poner en la lista negra a ciertas personas, solo hace falta que haya unos cuantos (y motivados) activistas trabajando en ello.
- Podemos conjeturar que los valores morales de la sociedad no se forman merced a una evolución del consenso. Al contrario: la persona más intolerante es la que impone la virtud en los demás precisamente por su propia intolerancia. Y lo mismo se aplica a los derechos civiles.
- La moralidad es algo que probablemente viene forzado por una determinada minoría.
- Todos los que conciban la humanidad como un agregado creerán erróneamente que los seres humanos se están trocando espontáneamente en personas más morales, más amables y con un espíritu más elevado, cuando en realidad eso solo sucede en una pequeña proporción de la humanidad. Pero se da la circunstancia de que esto funciona en los dos sentidos, tanto en lo bueno como en lo malo. Cuando al historiador Peter Fritsche le preguntaban «¿Por qué los polacos de Varsovia no prestaron más ayuda a sus vecinos judíos?», él respondía que, en términos generales , sí que lo hicieron. Solo que para ayudar a un judío hacían falta siete u ocho polacos. En cambio, bastaba un solo polaco delator para entregar a una docena de judíos.
- Los resultados son paradójicamente más estables bajo el gobierno de la minoría; la variación de los resultados es más baja y es más probable que la regla emerja de manera independiente en poblaciones independientes. Lo que surge de la regla de la minoría tiene más probabilidades de ser una regla binaria: o blanco o negro.
- ¿Puede una sociedad que ha decidido ser tolerante mostrarse intolerante con la intolerancia?
- Una minoría intolerante puede, efectivamente, controlar y destruir la democracia. En realidad, acabará destruyendo nuestro mundo.
- No podemos permitir que se utilicen los «valores estadounidenses» o los «principios occidentales» en nuestras relaciones con el intolerante salafismo (que niega el derecho a practicar otras creencias que no sean la suya). Porque eso solo lleva a Occidente al suicidio.
- Podemos afirmar sin ningún género de dudas que los mercados no son la suma de sus participantes, pero que los cambios en los precios son un reflejo de la actividad de los compradores y vendedores más motivados. Mi máxima personal es: el mercado es como un cine con una puerta diminuta. Y la mejor manera de detectar a un cretino es descubrir si le preocupa más el tamaño del cine que el de la puerta.
- Si la ciencia se hubiera guiado por el consenso de la mayoría, aún seguiríamos atrapados en la Edad Media.
- Decía Alejandro Magno que era preferible tener un ejército de ovejas dirigido por un león que un ejército de leones dirigido por una oveja. Alejandro comprendía el valor que representa una minoría activa, intolerante y valiente.
- Margaret Mead: «No me cabe la menor duda de que un pequeño grupo de ciudadanos resueltos puede llegar a cambiar el mundo. De hecho, siempre ha sido así». Las revoluciones son indiscutiblemente obra de una minoría obsesiva. Y todo el progreso de la sociedad, tanto económico como social, es obra de un pequeño grupo de personas. La sociedad no evoluciona por consenso, porque haya en ella votaciones, elecciones continuas … Todo lo que hace falta es una regla asimétrica y alguien que ponga en juego su alma.
- La conducta «media» de quien interviene en los mercados no nos permite comprender el comportamiento general de los mercados.
- Cuanto mayor dimensión tiene un fenómeno, mayor es el número de interacciones posible, y por eso resulta desproporcionadamente más difícil entender lo macro a partir de lo micro, lo general a partir de lo simple. Este crecimiento excesivo de las exigencias computacionales recibe el nombre de maldición de la dimensionalidad.
- Comprender cómo funcionan las diversas subpartes del cerebro (es decir, las neuronas) nunca nos permitirá comprender cómo funciona el cerebro en sí mismo.
- Las enfermedades monogénicas, aquellas en las que interviene un solo gen, son en gran medida tratables, pero no sucede lo mismo con todas las que implican a una dimensión mayor de genes.
- Richard Dawkins y Steven Pinker dominan mejor la lengua inglesa que la teoría de las probabilidades.
- La estructura subyacente de la realidad es más importante que sus actores, algo que los legisladores no logran entender.
- Curiosamente, una de las ideas más citadas en la historia, la idea de la mano invisible, es la que parece estar menos integrada en el pensamiento moderno.
- Los individuos no necesitan saber adónde van; los mercados sí.
- Deja a la gente sola y al amparo de una buena estructura y verás cómo se hace cargo de todo.
- La libertad total es lo último con que uno desea lidiar cuando tiene que gestionar una religión organizada. Toda organización pretende que un determinado número de sus miembros se vean privados de una parte de su libertad. Se puede dominar a tales personas mediante el condicionamiento y la manipulación psicológica, y obligándolos a jugarse la piel de manera que pierdan algo significativo cuando desobedezcan.
- Tenemos empleados porque están dispuestos a jugarse la piel en nuestra empresa.
- Todo asalariado está en cierta medida domesticado. Quien ha sido empleado en algún momento de su vida presenta señales claras de sumisión.
- Cuanto más tiempo permanece alguien en una empresa, mayor será su inversión emocional en pro de la permanencia, y por eso, al marcharse, se le garantiza una «salida honorable».
- Las personas ya no son posesión de una empresa sino que están poseídas por algo peor: por la idea de que deben ser empleables. El sujeto empleable forma parte de una industria y por eso tiene miedo de molestar, no solo a su empleador sino a otros posibles empleadores.
- La estrategia de gestión de riesgos de las familias romanas, en las cuales había generalmente un esclavo que hacía las veces de tesorero, se ocupaba de gestionar la economía doméstica y el patrimonio de la familia. ¿Por qué? Pues porque en aquella época se podía infligir un castigo mucho mayor a un esclavo que a un hombre libre o a un liberto, y sin necesidad de tener a la ley de nuestro lado.
- El mejor esclavo es el individuo al que pagas más de lo que le corresponde: él es consciente de ello y por eso le aterra perder su estatus.
- La libertad implica riesgos, uno se juega la piel de verdad. Porque la libertad nunca es libre.
- Hay algunos empleados que no son esclavos, pero estos constituyen una proporción ínfima. Podrás identificarlos porque les importa un comino su reputación, al menos su reputación dentro de la empresa.
- Quienes asumen riesgos suelen ser personas socialmente impredecibles. Quienes asumen riesgos actúan así porque son animales salvajes y no pueden ir contra su naturaleza.
- Lo importante no es lo que una persona tiene o no tiene; es lo que teme perder. Cuanto más tienes que perder, más frágil eres.
- Cuando en la vida se alcanza la cumbre siempre se paga un precio por ello. Quizá pienses que el director de la CIA es el hombre más poderoso de Estados Unidos. El tipo ni siquiera podía tener una relación extramatrimonial. Puede que tenga en sus manos la vida de los demás, pero sigue siendo un esclavo. Y toda la estructura de la administración pública se organiza sobre la base de ese principio.
- Resulta más fácil confiar en la palabra de una autócrata que en la de un frágil presidente electo.
- Olvídate de la potencia militar de un ejército: lo que importa es quién aprieta el gatillo. Observar a Putin me hizo darme cuenta de que los animales domesticados no tienen ninguna oportunidad ante un depredador salvaje. Ni una sola.
- Cuando se trata de decisiones importantes no se puede confiar en personas cuya supervivencia en la empresa depende de la «evaluación laboral» realizada por alguien de rango superior.
- Arabia Saudí estuvo implicado de algún modo en el ataque al World Trade Center, pero los burócratas de Estados Unidos no querían tener problemas con el petróleo, y de ahí que no tomaran la decisión correcta; lejos de eso, acabaron apoyando la absurda invasión de Irak porque parecía algo más sencillo.
- Lo que les pasa a los informantes: que aunque finalmente resulten exculpados, la verdad tarda mucho tiempo en imponerse sobre el ruido creado por los individuos cómplices de las empresas.
- Ser ético supone asumir un enorme coste por los demás.
- No es un secreto que las grandes empresas prefieren a empleados con hijos; quienes afrontan riesgos son más fáciles de dominar, especialmente quienes viven asfixiados bajo el peso de una hipoteca.
- Para tomar decisiones éticas no puedes estar atrapado en un dilema entre lo particular (amigos, familia) y lo general.
- Tradicionalmente, y de manera implícita, la sociedad ha castigado siempre a algún grupo de la comunidad por los actos cometidos por uno de sus miembros.
- Los salafistas no son una raza sino unos individuos que apoyan un movimiento político que es a la vez una organización criminal; pero la gente tiene tanto miedo de ser etiquetada como racista que acaba perdiendo sus facultades lógicas.
- Para estar libre de conflictos no debes tener amigos.
- La vida es sacrificio y asunción de riesgos.
- El hecho de que Trump se expresara de una forma poco convencional era señal de que no había tenido jefes ni supervisores a los que tuviera que convencer o impresionar o cuya aprobación le fuera necesaria: quien ha sido empleado es más cuidadoso a la hora de elegir las palabras.
- Las cicatrices indican que alguien se ha jugado la piel.
- Siempre será cierto que los actos sin palabras desbancan a las palabras no acompañadas de actos.
- La figura del intelectual pero idiota (IPI) es producto de la modernidad. Es en nuestros días cuando vemos cómo asume el poder gente que no se juega la piel.
- La desigualdad es, por definición, una suma cero.
- Jugarse la piel impide que los sistemas se pudran.
- En los países en que se ha desarrollado mucho el Estado, los individuos que ocupan el escalafón más alto tienen una escasa movilidad descendente.
- Los que se ganan la vida asumiendo riesgos perderán algún día su sustento por haber asumido riesgos.
- En su Retórica, Aristóteles sostenía que es más probable que sean tus propios allegados quienes te tengan envidia: en las clases más bajas se envidia antes a un primo o a alguien de clase media que a un individuo muy rico.
- En las antiguas sociedades rurales, la envidia estaba más controlada; los ricos no estaban tan expuestos a otras personas de su clase. No tenían que mantener el tipo ante otros ricos ni competir con ellos. Se quedaban en su región y vivían allí toda la vida, rodeados de personas que dependían de ellos, como un señor feudal en su castillo.
- La intelligentsia se siente facultada para tratar a los pobres como una abstracción, como una abstracción que ella misma ha creado. Y por eso está convencida de que sabe lo que le conviene a esa gente.
- La gente se compadece más de quienes pertenecen a su clase. Tradicionalmente, la clase alta rescataba a los familiares arruinados convirtiéndolos en «mayordomos» o en dames de compagnie. «Tú cuidas de mi progenie si se arruina y yo cuidaré de la tuya».
- En mi opinión, los autores inundan sus historias con números y gráficos cuando carecen de argumentos sólidos y lógicos. Se suele confundir el empirismo con el flujo de datos. Cuando uno tiene razón solo necesita unos pocos datos significativos.
- Tom Holland: «Lo que más admiro de los romanos es su desprecio del culto a la juventud».
- Podemos definir a una persona libre precisamente como aquella cuyo destino no depende esencial o directamente de la evaluación de sus pares.
- El lector que se inclina siempre por los libros de moda, por los reseñados recientemente por The New York Times, no me interesa.
- Si pasa el tiempo intentando impresionar a los demás en el club 21 de Nueva York, tal vez hay algo en tu interior que no va bien.
- Si dices una estupidez te considerarán estúpido. Pero si formas un grupo de veinte personas que crean una academia y dices estupideces aceptadas por el grupo, has conseguido la «evaluación de los pares» y podrás crear un departamento en una universidad.
- Cuanto más tiempo circula una idea sin ser falsada, mayor será su esperanza de vida.
- En algunas profesiones (como por ejemplo la de médico), las acciones realizadas en el mundo real se denominan clínicas y no se consideran científicas. Muchas disciplinas carecen de esta tercera dimensión, la dimensión clínica.
- Si tu abuela o algún anciano te da un consejo, lo más probable es que funcione en el 90% de las ocasiones.
- La mayor parte de lo que consideramos «irracional» procede de una mala comprensión de la probabilidad.
- Nietzsche: «La locura es rara en los individuos, pero es la regla en grupos, partidos y naciones».
- En cualquier tipo de actividad o negocio ajeno al filtro directo que implica jugarse la piel, la gran mayoría de la gente conoce la jerga, interpreta su papel y está familiarizada con los detalles aparentes, pero no tiene la menor idea del asunto.
- Debes contratar siempre al agente de más éxito, el que depende de un historial sólido, cuyos detalles puedas comprender en menor medida. No en mayor sino en menor medida.
- Aquello que se puede presentar y expresar en una narración inequívoca y que convenza a los más imbéciles es una trampa para imbéciles.
- Aprendí, a mis veintitantos años, que la gente a la que comprendes con más facilidad son necesariamente los más mierderos.
- En campos fraudulentos como la economía, tan ritualista y dominada por las baterías de citas, descubrí que todo está en la presentación.
- Nunca contrates a un académico, a menos que su función sea compartir los rituales de escribir artículos o hacer exámenes.
- El verdadero intelecto no debería parecer intelectual.
- A la medicina le llevó un tiempo comprender que cuando a un paciente le duele la cabeza es mucho mejor darle una aspirina o recomendarle una buena noche de descanso, antes que someterlo a cirugía cerebral, aunque esta última parezca más «científica». Sin embargo, muchos «consultores» y muchos de esos individuos tan bien pagados no parecen haber llegado aún a esa conclusión.
- Las «creencias» religiosas son procedimientos mentales heurísticos para resolver ciertos problemas, sin que el agente realmente lo sepa.
- La gente que siempre ha actuado sin jugarse la piel (o sin jugársela en el lugar conveniente) busca lo complicado y lo centralizado, y evita lo simple como si fuera la peste. En cambio, los que practican lo de jugarse la piel desarrollan el instinto opuesto y buscan la heurística más simple.
- Pensemos que cerca del 80 o el 85% del coste de un tomate puede atribuirse al transporte, almacenamiento y residuos (existencias no vendidas), más que al coste para el agricultor. Por lo tanto, es evidente que nuestros esfuerzos deberían centrarse en la distribución menos sofisticada.
- El mero hecho de que una evaluación permita que te juzguen no por los resultados finales sino por algún parámetro intermedio que te incita a parecer sofisticado, provoca ciertas distorsiones.
- En campos de baja calidad como las finanzas académicas (donde los artículos suelen ser una forma de narración compleja), el «prestigio» de la publicación es lo único que se valora.
- Cuando la gente se enriquece, se desprende de su mecanismo experiencial gobernado por la idea de jugarse la piel.
- Estoy convencido de que la mayoría de la gente es más feliz en barrios pequeños, donde pueden sentir el calor y la compañía humana.
- Muy pocas personas comprenden sus propias preferencias, y por ello acaban siendo manipuladas por quienes quieren venderles algo.
- Si la riqueza limita tus opciones en lugar de multiplicarlas, algo estás haciendo mal.
- Si eres rico tienes que ocultar tu dinero si quieres tener lo que yo llamo amigos. Tal vez esto sea de dominio público; lo que resulta menos obvio es que también hay que ocultar la erudición y el aprendizaje. Las personas solo pueden ser amigas en términos sociales si no intentan eclipsarse o aventajarse unas a otras.
- Podemos generalizar y definir una comunidad como el espacio en el que se han abolido muchas reglas de competitividad y jerarquía, donde lo colectivo prevalece sobre los intereses propios.
- Estoy convencido de que si la pizza costara doscientos dólares, la gente con corcho en el culo haría cola para consumirla.
- La idea de que un enemigo dominado es mejor que un enemigo muerto fue perfeccionada por la orden de los asesinos.
- Lo interesante de la secta de los asesinos es que el asesinato en sí mismo ocupaba un lugar muy discreto en su agenda. Comprendían la importancia de enviar mensajes significativos. A ellos les gustaba dominar a sus enemigos. Pero sabían que el único enemigo al que no puedes manipular es el enemigo muerto.
- Las amenazas verbales no revelan nada más que debilidad e informalidad. Recuérdalo siempre: nada de amenazas verbales.
- Conforme al sistema ético de la secta de los asesinos, el asesinato político contribuía a evitar la guerra; dejar una daga junto a la cama o cualquier otra amenaza era más efectivo para evitar el derramamiento de sangre. Con su precisión aspiraban a reducir lo que hoy llamamos daños colaterales.
- A los mongoles no les interesaba matar a todo el mundo; tan solo querían sumisión, lo cual era fácil de conseguir mediante el terror.
- La transferencia de genes entre diversas zonas tiene lugar gracias a las migraciones, las inclemencias del clima y un suelo estéril y no tanto por las guerras.
- Todos los malos emperadores (Calígula, Caracalla, Heliogábalo y Nerón) acabaron asesinados por la guardia pretoriana o, en el caso de Nerón, muertos por propia mano. En los primeros cuatrocientos años del Imperio Romano, menos de un tercio de los emperadores falleció de muerte natural.
- Si no comprendemos algo que presenta un efecto sistémico, lo mejor es evitarlo.
- En la antigua Roma, la gente obtenía información sin un filtro centralizado.
- Los periodistas se preocupan considerablemente más por la opinión de sus colegas que por el juicio de sus lectores.
- El periodismo es la madre de todos los problemas de agencia.
- Jugarse la piel crea diversidad, no monocultura.
- Richeliu, Voltaire, Talleyrand: «Dame unas líneas escritas por un hombre cualquiera y encontraré en ellas razones suficientes para colgarlo».
- Donald Trump: «Los hechos son ciertos, las noticias son falsas».
- El principio de caridad estipula que tenemos que intentar comprender un mensaje como si fuéramos su autor.
- La calumnia era un delito muy grave en Babilonia, donde la persona que acusaba en falso era castigada como si hubiera cometido ella misma el propio delito.
- Es inmoral oponerse al sistema de mercado y no vivir en una choza o una cueva situada bien lejos del mercado. Es mucho más inmoral defender las virtudes de nuestra vida sin asumir sus consecuencias.
- Si tu vida privada entra en conflicto con tus opiniones, cambia de ideas, no de vida.
- Si tus actos privados no pueden generalizarse, entonces es que no tienes ideas generales.
- Si un vendedor de coches intenta venderte un coche de Detroit mientras conduce un Honda, está indicando que la mercancía que ofrece tiene un problema.
- Los hoteles aprecian el medio ambiente, pero puedes apostar lo que sea a que no lo anunciarían tan ostentosamente si no fuera bueno para su cuenta de resultados.
- Las causas globales (la pobreza especialmente la infantil, el ambiente, la justicia para algunas minorías explotadas por los poderes coloniales y algún sexo aún desconocido y que será perseguido) son hoy en día el último refugio de la virtud de la publicidad canalla. La virtud no es algo que pueda publicitarse. No es una estrategia de inversión. Ni un esquema de reducción de costes.
- Como es habitual, si algo tiene sentido ha de estar en los clásicos.
- No estoy diciendo que todos los que dan su nombre a un edificio sean necesariamente individuos sin virtud y que pretenden comprar su lugar en el paraíso. Muchos se ven obligados a actuar de este modo por la presión social y la de sus compañeros, ya que esta puede ser una manera de alejar las críticas.
- El valor es la única virtud que no puedes falsificar.
- Defender la verdad cuando es impopular es algo más que una virtud, porque te cuesta algo: tu propia reputación.
- A mí me parece que si dejas a la g ente en paz, esta tiende a calmarse por motivos prácticos. La gente que pisa el terreno y se juega la piel no está interesada en la geopolítica ni en los grandes principios abstractos, sino que lo que quieren es tener pan en la mesa, cerveza en la nevera y buen tiempo en los picnics familiares al aire libre. Tampoco quieren ser humillados en su contacto con los demás.
- Si quieres paz, deja que la gente se arregle entre sí, como han hecho durante milenios. Al final se verán obligados a encontrar una solución. Por regla general, el ser humano tiende a la cooperación, salvo cuando las instituciones se interponen en su camino.
- Si no entiendes el problema en absoluto y no te juegas la piel, terminas viéndolo todo a través de la geopolítica. Para estos expertos ignorantes, todo se resume en un enfrentamiento: Irán frente a Arabia Saudí, Estados Unidos frente a Rusia, Marte frente a Saturno.
- La falta de riesgos asumidos distorsiona la información de una manera asombrosa.
- A la gente de la calle le interesan los bienes comunes y la paz, no los conflictos y las guerras.
- En la naturaleza hay pocos, muy pocos depredadores si los comparamos con lo que podríamos llamar «animales que cooperan». Incluso los depredadores terminan estableciendo algún tipo de acuerdo con sus presas.
- La historia es, fundamentalmente, paz interrumpida por guerras, no guerras interrumpidas por la paz.
- Mi lema en la vida es que «los matemáticos piensan en objetos y relaciones (definidas y construidas de manera precisa), los juristas y los expertos en leyes en categorías conceptuales, los lógicos en operadores abstractos y … los tontos en las palabras mismas».
- La filosofía nació merced al afán de rigor en el discurso y el esclarecimiento de nociones confusas, por oposición al fomento de la retórica de que hacían gala los sofistas.
- Salvo en la poesía, conviene ser muy cuidadoso con la ampulosidad de las palabras, archienemiga del conocimiento.
- Las personas rara vez quieren decir lo mismo cuando utilizan la palabra religión, pero ni siquiera se dan cuenta de ello.
- La Unión Europea trata el salafismo como si fuera una religión cuando en realidad es un sistema político intolerante, que fomenta (o permite) la violencia y rechaza las instituciones de Occidente; esas mismas instituciones que les permiten operar.
- Gracias a la regla de la minoría hemos comprendido que los intolerantes se impondrán sobre los tolerantes; por eso hay que parar el cáncer antes de que metastatice.
- El salafismo es muy similar al comunismo soviético en su apogeo, de raíces claramente ateas: ambos ejercen un control universal sobre cualquier actividad y pensamiento humanos, lo que hace que los debates sobre si la religión o los regímenes ateos son más letales carezcan de pertinencia, de precisión y hasta de realismo.
- En la vida real, la creencia es un instrumento para hacer cosas, no el producto final.
- Primero actúa la supervivencia; después, la verdad, la comprensión y la ciencia. Dicho de otro modo: no necesitamos la ciencia para sobrevivir, pero para hacer ciencia tenemos que sobrevivir.
- Juzgar a la gente por sus creencias no es científico. No hay «racionalidad» en las creencias, hay racionalidad en las acciones.
- Paul Samuelson: «Nunca sabremos lo que realmente piensa la gente, lo que auguran sus actos, si se lo preguntamos directamente; ellos no tienen por qué saberlo. Lo que importa en última instancia es el precio que pagan por ello, no lo que «piensan» al respecto o las diversas respuestas que te ofrecen a ti o a sí mismos».
- En Antifrágil he demostrado que cometer cierto tipo de errores es la opción más racional cuando se trata de errores con costes ínfimos, porque nos llevan a hacer descubrimientos. Por eso me opongo a que el Estado nos dicte lo que «debemos» hacer: solo la evolución es capaz de determinar si algo «erróneo» es realmente un error, siempre y cuando la asunción de riesgos nos permita escoger.
- Considero que la religión existe para imponer el control de los riesgos de cola a lo largo de las generaciones, ya que sus reglas binarias e incondicionales son fáciles de enseñar y de aplicar. Nuestra supervivencia no puede ser azarosa.
- Jugarse la piel significa no prestar atención a lo que dice la gente, sino solamente a sus actos y al grado en que se arriesgan.
- Conviene no desacreditar todo aquello que nos permita sobrevivir.
- Podemos demostrar que buena parte de lo que llamamos creencia no es más que un decorado de fondo para la mente humana, más metafórico que real. Como terapia puede que funcione.
- Hasta qué punto «crees» sinceramente en algo cuya verdadera entidad solo se pondrá de manifiesto en lo que estás dispuesto a arriesgar para obtenerlo.
- Si consideras las creencias en términos evolutivos, no prestes atención a la competencia entre ellas; considera más bien la supervivencia de los pueblos que las han acogido.
- Sea cual sea su propósito, las leyes kashrut han pervivido durante milenios no por su «racionalidad» sino porque las poblaciones que siguen tales reglas han conseguido sobrevivir.
- La racionalidad no depende de factores explicativos explícitos, sino que está relacionada con todo lo que contribuye a la supervivencia y evita la ruina.
- Cualquiera que haya sobrevivido varios años en el negocio del riesgo empresarial tiene su propia versión de ese conocido principio nuestro según el cual «para tener éxito, primero tienes que sobrevivir».
- Todo lo que en las ciencias sociales tiene que ver con la probabilidad es erróneo. Profundamente erróneo. Desde que el matemático Jacob Bernoulli planteara hace veinticinco años su formulación inicial sobre la toma de decisiones en una situación de incertidumbre, hoy canónica, casi todos los que han trabajado sobre la materia han cometido el grave error de olvidar el efecto que tiene la diferencia entre conjunto y tiempo. Los investigadores en matemáticas aplicadas Claude Shannon y Ed Thorp y el físico J. L. Kelly, lo entendieron a la perfección.
- Hace falta mucha inteligencia para plantearse cuestiones probabilísticas cuando uno se juega la piel.
- El problema básico es que si hay una posibilidad de ruina, ya no se pueden hacer análisis de coste y beneficios.
- Hay en nosotros una tendencia innata a «sobreestimar» las probabilidades pequeñas. Fumar un solo cigarrillo no hace daño, por lo que un análisis coste-beneficio consideraría irracional renunciar a este placer por un riesgo tan ínfimo. Lo que mata es el propio acto de fumar, el consumir un cierto número de cajetillas al año o cientos de miles de cigarrillos; en otras palabras, la exposición serial reiterada.
- Si tienes una ínfima probabilidad de ruina como riesgo «excepcional», sobrevives y vuelves a caer en ello acabarás por hundirte con una probabilidad del cien por cien. Esto provoca confusión porque da la impresión de que si un riesgo «excepcional» es razonable, un riesgo adicional también debe serlo.
- A menos que seas un perfecto narcisista y un psicópata (e incluso en ese caso), la peor situación imaginable nunca podrá ser solamente la pérdida de tu propia vida. El ecocidio, la destrucción irreversible de nuestro medio ambiente, es lo que más debería preocuparnos.
- Como he demostrado en Antifrágil, es preciso que el sistema esté formado por elementos frágiles (siempre y cuando sean renovables y sustituibles) si queremos asegurarnos la solidez del propio sistema.
- Sgún el ideal griego que Aristóteles heredó de Homero (y transmitido por Solón, Pericles y Tucídides), el valor nunca es egoísta: El valor consiste en sacrificar tu propio bienestar por la supervivencia de alguien perteneciente a un estrato superior al tuyo.
- Warren Buffet: «La diferencia entre las personas que tienen éxito y las que tienen muchísimo éxito es que estas últimas dicen no a casi todo».
- Cada vez que oigo decir que «tenemos que asumir riesgos (de cola)», sé que estas palabras no las ha pronunciado un superviviente sino un académico o un banquero; como hemos visto, este último casi siempre acaba en la quiebra, normalmente con dinero ajeno.
- En una estrategia que implica ruina, los beneficios nunca compensan el riesgo de ruina.
- Cada uno de los riesgos que asumes como individuo reduce tu esperanza de vida.
- La racionalidad consiste en evitar la ruina sistémica.
- Cuando la barba (o el cabello) sean negros, atiende al razonamiento, pero obvia la conclusión. Cuando la barba sea gris, considera tanto el razonamiento como la conclusión. Y cuando la barba sea blanca, sáltate el razonamiento, pero piensa en la conclusión.
- Una larga máxima, al estilo de la vía negativa:
- Que no haya músculos sin fuerza,
- amistad sin confianza,
- opinión sin consecuencias,
- cambio sin estética,
- edad sin valores,
- agua sin sed,
- alimento sin nutrición,
- amor sin sacrificio,
- poder sin justicia,
- hechos sin rigor,
- estadística sin lógica,
- matemáticas sin demostraciones,
- enseñanza sin experiencia,
- cortesía sin calidez,
- valores sin prácticas,
- licenciaturas sin erudición,
- militarismo sin entereza,
- progreso sin civilización,
- amistad sin compromiso,
- virtud sin riesgo,
- probabilidad sin ergodicidad,
- riqueza sin exposición,
- complejidad sin profundidad,
- fluidez sin contenido,
- decisión sin asimetría,
- ciencia sin excepticismo,
- religión sin tolerancia.
- Y, sobre todo: Nada sin jugarse la piel.
- Glosario:
- Cientifismo: creencia conforme a la cual la ciencia parece … ciencia, y que pone más énfasis en los aspectos cosméticos que en el excepticismo inherente a ella.
- Comercio a la Bob Rubin: resultados obtenidos en un dominio asimétrico donde los beneficios son visibles (y obtienen alguna compensación) y los perjuicios raros (y además no se castigan porque los actores no se juegan la piel). Se puede aplicar también a la política y a cualquier ámbito donde apenas haya castigo y las víctimas sean tan abstractas como dispersas (por ejemplo, los contribuyentes o los accionistas).
- Efecto Lindy: cuando una tecnología, una idea, una empresa o un bien no perecedero aumenta su esperanza de vida con cada día adicional de supervivencia, a diferencia de lo que sucede en los bienes perecederos. Un libro que lleva cien años reimprimiéndose probablemente se reimprimirá durante cien años más, siempre y cuando sus ventas sigan siendo aceptables.
- Ergodicidad: en nuestro contexto, la ergodicidad se produce cuando un grupo de jugadores comparten las mismas propiedades estadísticas (en particular, la expectativa), como si fueran un único jugador a lo largo del tiempo. Las probabilidades de conjunto son similares a las probabilidades temporales.
- Problema de agencia: desajuste de intereses entre el sujeto agente y el actor principal, por ejemplo, entre un vendedor de coches y tú mismo (propietario potencial) o entre el médico y el paciente.
- Regla de la minoría: se trata de una asimetría en la que el comportamiento de la totalidad viene dictado por las preferencias de una minoría.
- Via negativa: en teología y filosofía, significa centrarse en lo que una cosa no es, en una definición indirecta, considerada menos propensa a falacias que la via positiva. En términos de acción, es una receta sobre lo que debemos evitar, lo que conviene no hacer.
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Algunos enlaces relacionados:
Algunos libros relacionados:
- Antifrágil de Nassim Nicholas Taleb.
- El cisne negro de Nassim Nicholas Taleb.
- ¿Existe la Suerte? de Nassim Nicholas Taleb.
- Ante todo no hagas daño de Henry Marsh.
- The big reset by Willem Middelkoop.
- Careless People by Sarah Wynn-Williams.
- Discipline is Destiny by Ryan Holiday.
- The Big Myth by Naomi Oreskes and Erik M. Conway.
- It’s not my fault by George A. Goens.
- The death of money by James Rickards.
- Slack by Tom DeMarco.
- The 4 disciplines of execution by Chris McChesney, Sean Covey & Jim Huling.
- Can’t hurt me by David Goggins.
- Supernormal by Meg Jay.
- The Upside of Stress by Kelly McGonigal, PhD.
- Thinking in Bets by Annie Duke.
- Maverick! de Ricardo Semler.
- Difficult conversations by Douglas Stone, Bruce Patton & Sheila Heen.
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