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15 May 11:47

Match con el psicólogo: ¿Por qué el mejor terapeuta quizá no sea el mejor para ti?

by Jennifer Delgado

La entrada Match con el psicólogo: ¿Por qué el mejor terapeuta quizá no sea el mejor para ti? se publicó primero en Rincón de la Psicología por Jennifer Delgado.

Match con el psicólogo
Encontrar un psicólogo con el que conectes es fundamental para el éxito de la terapia. [Foto libre: Pexels]

Cuando nos planteamos ir a terapia, solemos pensar que lo importante es encontrar un buen terapeuta, como si eso bastara. Sin embargo, después de las primeras sesiones algunas personas descubren que no todos los buenos terapeutas funcionan bien para todos los pacientes.

La relación terapéutica va más allá de la experiencia o la profesionalidad. A veces puedes sentir conexión desde la primera sesión. Otras veces todo parece correcto, pero algo no termina de encajar. Y aunque parezca un pequeño matiz, puede marcar la diferencia en la eficacia del tratamiento.

Más allá de la técnica, la relación como motor del cambio

Durante mucho tiempo se ha puesto el foco en los modelos terapéuticos a la hora de elegir psicólogo: cognitivo-conductual, psicodinámico, humanista… Obviamente, es importante que el paciente se sienta cómodo con el método de trabajo del terapeuta, pero las investigaciones llevan tiempo señalando que, más allá del enfoque utilizado, uno de los factores más relevantes para que el paciente mejore es la relación que establece con el terapeuta.

Eso se traduce en que diferentes pacientes requieren no solo tratamientos distintos, sino también relaciones terapéuticas distintas. No todas las personas necesitan lo mismo ni conectan de la misma manera con cualquier profesional. Hay quienes necesitan una figura más estructurada, que les proporcione herramientas claras y directas. Otros buscan un espacio más reflexivo donde puedan explorar sus vivencias con calma.

El cambio terapéutico ocurre, en gran parte, dentro de la relación que se establece. En ese espacio es donde se genera la confianza, la apertura y la seguridad necesarias para abordar temas difíciles que a menudo bloquean la sanación. Si esa base no existe o es frágil, incluso la mejor técnica pierde efectividad.

El terapeuta también importa (y mucho)

A veces se habla del terapeuta como si fuera un mero “aplicador” de técnicas psicológicas, pero la realidad que se vive en la consulta es bastante distinta. Cada profesional lleva a la terapia su forma de ser, su estilo de comunicación, su manera de entender el mundo y de relacionarse con los demás. Y todo eso influye directamente en el proceso terapéutico.

Por ejemplo, hay terapeutas más cálidos y expresivos, mientras que otros son más analíticos y reservados. Algunos tienden a intervenir más y otros dejan más espacio al silencio. Ninguna de estas características es mejor o peor en sí misma, todo depende de cómo encajen con la persona que tienen delante.

Un estudio publicado en la Psychotherapy Research reveló queexiste una relación significativa entre la disminución de los síntomas y la coincidencia paciente-terapeuta en algunos rasgos de personalidad y en el estilo de apego. “A los pacientes y terapeutas que tienen un nivel de apego ansioso elevado les puede resultar difícil formar una alianza segura”, señalaron estos investigadores.

En términos prácticos, eso significa que un terapeuta puede ser increíblemente eficaz con ciertos pacientes y no tanto con otros. No porque haga algo mal, sino simplemente porque no hay sintonía suficiente. Y esa sintonía, esa sensación de “me entiende” o “puedo hablar sin sentirme juzgado”, es fundamental para el éxito de la terapia.

El “matching”: cuando el encaje potencia el proceso

El concepto de matching hace referencia a encontrar un terapeuta cuya forma de trabajar, de ser y de relacionarse encaje contigo. No es solo una cuestión de preferencias personales, sino de cómo esas afinidades facilitan el cambio que necesitas.

Un estudio realizado en la Universidad de Estocolmo señaló que es importante que la tendencia general de la personalidad converja. Sin embargo, no se trata simplemente de que ambos seáis iguales, sino más bien de que os complementéis.

Por ejemplo, si eres una persona muy autocrítica podría beneficiarte un terapeuta que sea más cálido y validante para que te ayude a suavizar esa dureza interior. En cambio, si tienes la tendencia a evitar los problemas podrías necesitar a un profesional más directo, que te confronte con amabilidad, pero también con firmeza.

Ese equilibrio es lo que hace que la terapia avance. El terapeuta debe compartir lo suficiente con el paciente para tener cierta sintonía y, al mismo tiempo debe aportar justo lo que falta o está menos desarrollado: más estructura, más flexibilidad, más conciencia emocional, más límites…

Ese ajuste sutil es lo que permite que la terapia no sea solo un espacio de conversación, sino un espacio de transformación. Cuando eso se logra, el proceso fluye de forma más natural: hay más apertura, más implicación y, sobre todo, más cambio real. Y eso, en última instancia, es lo que hace que la terapia funcione de verdad.

El papel de las plataformas de terapia online

En los últimos años, las plataformas de terapia online han cambiado bastante el proceso de búsqueda. De hecho, una de sus principales ventajas es que facilitan el matching. En vez de depender del psicólogo más cercano, puedes acceder a una red más amplia de profesionales y filtrar según diferentes criterios, desde especialidad y enfoque hasta idioma o estilo terapéutico.

Algunas plataformas, como Talkspace, incluso utilizan cuestionarios iniciales para sugerirte terapeutas que encajen mejor contigo. Esos formularios suelen explorar aspectos como tus motivos de consulta, estilo de comunicación, preferencias (si buscas un enfoque más directivo o más reflexivo) e incluso variables prácticas como la disponibilidad y el idioma.

Con esa información, el sistema genera una primera propuesta de “matching” que aumenta la probabilidad de que exista sintonía desde el inicio. Obviamente, no es una garantía absoluta ya que la relación terapéutica sigue siendo profundamente humana, pero reduce la incertidumbre inicial.

Además, muchas permiten cambiar de profesional con relativa facilidad si no sientes conexión, algo que en el formato tradicional puede resultar más incómodo o complicado. Algunas plataformas de terapia también ofrecen la primera sesión gratuita para que puedas comprobar si te sientes cómodo y estás en manos del psicólogo correcto. De esta forma, no tendrás la sensación de que tienes que conformarte con la primera opción disponible o con el profesional más cerca de casa.

A fin de cuentas, el vínculo terapéutico no es un detalle secundario, sino el terreno donde realmente ocurre el cambio. Cuando encuentras al profesional adecuado, todo fluye mejor y la terapia avanzará más rápido.

Referencias:

Shir, R., & Tishby, O. (2024) Therapy matchmaking: Patient-therapist match in personality traits and attachment style. Psychotherapy Research; 34(3): 353–365.

Werbart, A. et. Al. (2018) Matching Patient and Therapist Anaclitic-Introjective Personality Configurations Matters for Psychotherapy Outcomes. J Contemp Psychother; 48(4): 241-251.

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15 May 10:07

Trump culpa a Biden del “declive” de Estados Unidos tras los comentarios de Xi sobre la “trampa de Tucídides” [ENG]

by Grahml

El presidente Trump, el jueves por la noche, mencionó a su predecesor al intentar explicar los comentarios del presidente chino Xi Jinping, mientras ambos líderes se reunían en una visita de alto nivel, culpando al expresidente Biden y a su administración del “declive” de Estados Unidos. “Cuando el presidente Xi se refirió de manera muy elegante a Estados Unidos como un país quizás en declive, estaba haciendo referencia al tremendo daño que sufrimos durante los cuatro años de Sleepy Joe Biden y la administración Biden"

etiquetas: trump, declive, xi, estados, unidos, biden

» noticia original (thehill.com)

15 May 10:07

Mueren 5 turistas italianos en uno de los peores accidentes de buceo en Maldivas

by Milmariposas

Cinco turistas italianos han muerto mientras buceaban en el atolón de Vaavu, en Maldivas, en un accidente que podría ser el peor registrado en el país. Exploraban cuevas a 50 metros de profundidad y las causas aún se investigan, con varias hipótesis sobre la mesa.

etiquetas: italianos, muertos, buceadores, maldivas

» noticia original (es.euronews.com)

15 May 10:07

La invasión de los necios o la banalidad de la mentira

by josde

Abochorna ver como determinados políticos tienen que jugar al juego de la banalidad para mantener los niveles de popularidad a la que aspiran.En España, Ayuso, Tellado y Abascal son un ejemplo. No está en nuestra mano modificar la realidad pero sí, al hablar sobre ella, disfrazarla o traicionarla con bulos y mentiras.Como escribió Pablo Neruda: “La verdad ha muerto y nadie la llora”, pues no hay peor forma de poder que aquella que aspira a anular la resistencia a la verdad. Como dijo Martín Lutero: “La paz, si es posible; pero la verdad, a toda

etiquetas: banalidad, de mentir, invasión, necios

» noticia original (www.nuevatribuna.es)

15 May 09:50

"Pushed Into Poverty": Somalia’s Currency Crisis Leaves Traders Holding Worthless Cash

by Tyler Durden
"Pushed Into Poverty": Somalia’s Currency Crisis Leaves Traders Holding Worthless Cash

For decades, Muse Omar Jama made a living swapping currencies in Mogadishu’s Bakara market, where customers once lined up to trade Somali shillings for dollars and mobile money. Now his office sits mostly silent, and the safes around him are stuffed with cash no one wants, according to The Guardian.

The problem began when traders in Somalia stopped accepting worn-out shilling notes, saying the bills were too damaged to use. The boycott quickly spread to shops, buses, and businesses across the country, wiping out the value of savings held in local currency. Jama describes the shock bluntly: “It’s like we went bankrupt overnight.”

He can no longer exchange the piles of shillings stacked in his office for US dollars, and many former customers leave empty-handed. “I have to turn them away because my safes, shelves and tables are already full of Somali shillings,” he says.

Photo: The Guardian

The Guardian writes that the crisis reflects Somalia’s long shift toward a dollar-based economy. The country hasn’t printed new banknotes since dictator Siad Barre was overthrown in 1991, when the central bank collapsed. Since then, US dollars, remittances sent through hawala networks, and mobile payments have increasingly replaced local currency.

The fallout has hit poor households hardest. Prices for essentials like food, medicine, and transport have risen sharply—one small bag of powdered milk reportedly doubled in price. Jama now walks five kilometers to work because buses no longer accept shillings.

Vegetable seller Asha Ali Ahmed says the change has also hurt small traders. Farmers in Afgoye now demand mobile payments, driving up produce costs in Mogadishu markets. With drought already devastating crops, many customers can no longer afford basic groceries.

According to the World Food Programme, about 6.5 million people in Somalia face severe hunger, while 2 million children under five are suffering acute malnutrition.

The federal government has declared refusing Somali shillings a crime, but many traders doubt it can enforce the order. Jama remains pessimistic: “Millions are going to suffer… More families will be pushed into poverty.”

Tyler Durden Fri, 05/15/2026 - 04:15
15 May 09:50

freetasm y su ADV

Hoy, he puesto el aire acondicionado por primera vez este año y me ha saltado el chiste de mi padre en la cabeza, eso de "ya verás la factura", y me he reído yo solo en el salón. Entonces me he dado cuenta de que me estoy convirtiendo en mi padre, y he apagado el aire por si acaso. ADV

15 May 09:49

Así es como los procesos de Duelo afectan las relaciones personales

by Blanca Ruiz
**Perder a alguien cercano cambia más cosas de las que imaginabas**. Cambia la rutina, el cuerpo, la manera de pensar y también la forma en que te relacionas con otras personas. Tal vez notas que tienes menos paciencia, que algunas conversaciones cansan o que ciertos vínculos ya no se sienten iguales. Y eso suele generar culpa, confusión o incluso enojo. Muchas personas creen que [el duelo](/psicologia/duelo-afrontando-perdida) solo tiene que ver con tristeza, pero también toca la identidad, la convivencia y la manera en que cada persona expresa afecto. Por eso, **entender cómo funciona este proceso es importante para ver las relaciones con más calma y menos exigencia**. ## Qué ocurre en los procesos de duelo a nivel emocional, psicológico y relacional El duelo es una respuesta emocional ante la pérdida de un ser querido. Aunque cada persona lo vive de forma distinta, existen reacciones comunes que afectan pensamientos, emociones y relaciones. Elisabeth Kübler-Ross habló de etapas como negación, ira, negociación, tristeza y aceptación. Sin embargo, se sabe que estas experiencias no siguen un orden fijo ni aparecen igual en todas las personas. Robert Neimeyer propone una mirada más flexible. Según este enfoque, **el duelo implica reconstruir [el sentido de la vida](/psicologia/darle-un-sentido-a-nuestras-vidas) después de la pérdida**. La persona intenta comprender quién es ahora, cómo cambia su historia y qué lugar ocupa ese vínculo ausente en el presente. Debido a eso, muchas emociones se mezclan: tristeza, alivio, culpa, rabia, miedo o desconexión emocional. También se percibe un impacto relacional importante. Y, por lo general, la muerte de alguien altera las dinámicas familiares, amistades y relaciones de pareja. Cada integrante vive el dolor según su historia personal y su vínculo con quien falleció. Algunas personas necesitan hablar mucho; otras prefieren guardar silencio. Esa diferencia puede generar choques, distancia o malentendidos. Además, el duelo afecta el cuerpo y la mente. Suele haber cambios en el sueño, dificultad para concentrarse, cansancio emocional y sensación de desorientación. En ciertos momentos, **la persona intenta continuar con sus obligaciones y, en otros, necesita detenerse y conectar con el dolor**. Ese movimiento entre tristeza y adaptación forma parte de un proceso natural. ## Características de los procesos de duelo y su impacto en las personas *Una de las principales características del duelo es que no tiene una duración exacta*. Hay días tranquilos y otros donde el dolor aparece con mucha intensidad, incluso después de meses o años. Eso ocurre porque ciertos recuerdos, fechas o lugares activan emociones relacionadas con la pérdida. También es frecuente que cambie la percepción de identidad. *Cuando alguien importante muere, muchas personas sienten que ya no saben bien quiénes son* o cómo seguir con aspectos cotidianos de su vida. Esto pasa mucho en parejas, madres, padres o personas que compartían gran parte de su rutina con quien falleció. Otra característica importante tiene que ver con la oscilación emocional. *Hay momentos de llanto y otros donde aparece la necesidad de distraerse* o enfocarse en tareas prácticas. **Algunas personas se preocupan cuando logran reír o disfrutar algo durante el duelo, pero esa alternancia ayuda al equilibrio emocional**. El duelo también puede despertar preguntas existenciales. *Muchas personas revisan creencias sobre la vida, la muerte, la familia o el futuro*. Y, ¡a ver!, esa revisión puede generar crecimiento personal, aunque al principio resulte incómoda. Por último, *el proceso suele transformar la forma de relacionarse*. Algunas amistades se fortalecen porque existe escucha y cercanía emocional. Otras relaciones se enfrían porque hay incomodidad frente al dolor o falta de comprensión mutua. ## Cómo influyen los procesos de duelo en las relaciones personales Cuando una persona atraviesa un duelo, las relaciones cercanas también cambian. **El dolor modifica la manera de comunicarse, de pedir apoyo y hasta de compartir tiempo con otras personas**. A veces existe más necesidad de compañía; otras veces se siente mucho cansancio social y deseo de aislamiento. Además, cada persona expresa el duelo de forma diferente. Esa diferencia suele generar tensión, especialmente en familias o parejas. Estas son algunas de las cosas que suelen pasar: ### 1. Cambios en la comunicación Muchas personas tienen dificultad para expresar lo que sienten después de una pérdida. Algunas evitan conversaciones emocionales porque temen quebrarse frente a otros. Eso puede crear distancia incluso con personas cercanas. ### 2. Distancia emocional en la pareja Dentro de la pareja, el duelo puede generar desconexión temporal. A veces uno intenta proteger al otro y guarda sus emociones. Con el tiempo, esa dinámica provoca agotamiento y sensación de soledad compartida. ### 3. Diferencias en la forma de vivir el dolor No todas las personas lloran, hablan o recuerdan igual. Cuando alguien espera que el otro reaccione de cierta manera, puede haber conflictos, críticas o frustración dentro del entorno familiar. ### 4. Mayor sensibilidad ante comentarios externos Durante el duelo, ciertas frases duelen más de lo habitual. Por eso, incluso comentarios bien intencionados pueden sentirse fríos o poco empáticos, ya que la sensibilidad emocional suele estar más alta. ### 6. Cambios en amistades cercanas Algunas amistades se acercan mucho y ofrecen apoyo constante. Otras se alejan porque no saben cómo acompañar o porque les incomoda hablar sobre la muerte y el sufrimiento. ### 7. Necesidad de espacios individuales Aunque exista cariño, muchas personas necesitan momentos de silencio y distancia social. Eso no significa rechazo hacia los demás, sino necesidad de procesar emociones a su propio ritmo. ### 8. Reorganización familiar La ausencia de una persona cambia funciones, rutinas y responsabilidades dentro del hogar. Debido a eso, puede haber tensiones relacionadas con decisiones, cuidados o nuevas dinámicas familiares. @professional(2056547) ## Herramientas para apoyarse en las relaciones personales durante el duelo El duelo afecta los vínculos, pero también puede abrir conversaciones más honestas y relaciones más conscientes. La idea clave aquí no consiste en vivir el proceso de manera perfecta, sino en **construir espacios donde exista comprensión y respeto emocional**. * Habla de lo que necesitas con claridad, aunque todavía no tengas todas las respuestas. * Respeta que otras personas expresen el duelo de manera distinta a la tuya. * Busca momentos tranquilos para conversar sobre recuerdos y emociones. * Evita asumir que los demás saben cómo ayudarte si nunca lo dices. * Mantén algunos hábitos cotidianos porque aportan estabilidad emocional. * Permite que exista espacio para reír, descansar o distraerte sin culpa. * Crea rituales personales o familiares para recordar a quien falleció. * Identifica fechas o lugares que activan emociones intensas para prepararte mejor. * Acude a apoyo psicológico si el dolor afecta de forma constante tus vínculos o tu rutina.
15 May 09:48

Así se hacen los lavabos acrílicos.

by Fino

Si alguien se lo pregunta, se trata de fregaderos de resina reforzada con fibra de vidrio. Están hechos de fibra de vidrio picada, resina epoxi y pigmento blanco. Hay un pequeño salto temporal porque tardan unos minutos en endurecerse con calor. El curado de la resina epoxi es una reacción exotérmica y calentar el molde en la prensa acelera el proceso, pero aun así tarda entre 3 y 5 minutos, dependiendo de la temperatura. Todavía están muy calientes cuando salen del molde. @McBooples

Ver post completo: Así se hacen los lavabos acrílicos.

15 May 09:46

Escondido en lo profundo de un bosque noruego hay un museo que parece sacado del año 2077.

by Fino
15 May 09:18

K216. Toda la verdad sobre el Banco Mediolanum

by Joan Tubau

La del Family Banker es sin duda una propuesta revolucionaria: todo el mundo puede tener a su propio asesor financiero. Banco Mediolanum inventó esa figura para comercializar sus productos con una extensa red de agentes, que ya no trabajarían para la entidad en una relación laboral, sino mercantil, en la modalidad de Autónomo. Este es un podcast con un Family Banker que ha dejado el banco descontento con el trato recibido y las dinámicas tóxicas de la organización. Una pregunta me pasa por la cabeza después de grabar la entrevista: ¿Es el de Mediolanum un modelo sostenible? Sin duda le salen los números al banco, pero, ¿le salen los números al cliente?, ¿le salen los números al Family Banker? Me pregunto por la sostenibilidad de la propuesta sobre la que se construye el modelo de negocio. ¿Puede una persona con bajos ingresos pero capacidad de ahorro tener a su propio asesor financiero? La respuesta para mí es clara: puede tenerlo, pero no dentro del esquema organizativo del Mediolanum.

K216. Accede a la entrevista con el Family Banker.

Estoy orgulloso de publicar este tipo de contenido en Kapital. El episodio 129, en el que Santi López pudo denunciar las malas prácticas de los bancos españoles, fue uno de los más escuchados y estoy convencido que este también lo será. Mediolanum no es honesto con sus trabajadores. La promesa con los Family Bankers es clara: sé tu propio jefe, de ti depende construir una cartera de clientes con la que ganarte la vida. Tú sal a la calle a buscarlos que nosotros te pondremos los medios. La realidad, cuando miras los fríos números, es que solo unos pocos llegan. El banco juega con las esperanzas de todos ellos, pidiéndoles compromiso total antes de entrar, obligándoles a dejar cualquier trabajo previo, no permitiéndoles tan siquiera la excedencia, para luego abandonarles a su suerte, dándoles mucha formación comercial pero muy poca formación financiera. No todos estarán capacitados para llevar una cartera de inversión. Siendo este un oficio en el que se gestionan los ahorros de una familia, no creo que sea la forma correcta de operar. Es irresponsable por parte del banco, y por eso quiero denunciarlo en este podcast. Como siempre, gracias por escuchar Kapital.


Índice:

1:52 Demasiado bueno para ser verdad.

14:32 Expectativas versus realidad.

26:19 Se prioriza el perfil comercial por encima del financiero.

33:27 ¿Qué formación recibe un Family Banker?

40:05 Los productos más rentables para el banco, no para el cliente.

45:35 Coste hundido de la apuesta.

1:00:36 Chantaje emocional dentro de la familia.

1:13:51 Presión colectiva para que vayas a la fiesta.

1:19:40 ¿De quién es la cartera de clientes?

1:31:21 En defensa del asesor financiero independiente.

1:40:11 Comisiones opacas del 5%.

1:49:28 PIAS y preferentes.

1:57:52 ¿Es sostenible este modelo?

2:05:21 Trampas emocionales.

Apuntes:

Ogilvy on advertising. David Ogilvy.

How to lie with statistics. Darrell Huff.

15 May 09:16

Dubái ha llegado a la misma conclusión que Rusia. Para proteger su petróleo de los drones hay algo mejor que misiles: jaulas gigantes

by concentrado

Tras soportar cientos de misiles y más de 2.200 drones iraníes, Dubái y Abu Dhabi han llegado a una conclusión incómoda que Rusia aprendió antes en Ucrania: frente a drones baratos, numerosos y persistentes, a veces resulta más eficaz levantar enormes estructuras metálicas sobre depósitos de petróleo que gastar interceptores multimillonarios intentando destruir cada amenaza en el aire. Las imágenes aparecidas cerca del aeropuerto internacional de Dubái muestran precisamente eso: esas gigantescas “cope cages” rodeando tanques de combustible

etiquetas: petroleo, infraestructuras, dubai, guerra, drones

» noticia original (www.xataka.com)

15 May 09:16

Islandia presume de semana laboral de cuatro días desde 2019. Seis años después han cumplido todas las promesas de la Generación Z

by Alakrán_

Islandia fue uno de los primeros países que experimentó con esta reducción de jornada sin afectar al salario. Ahora está implantada en un 86% de la población, pero cuando se planteó por primera vez desató muchas dudas, como siempre que se prueba algo nuevo. Preocupaba el descenso de la productividad, los costes para adaptar esta bajada de horas sin dañar los objetivos y las pérdidas económicas. Sin embargo, los resultados en Islandia lo han dejado claro: el ritmo se ha mantenido e incluso mejorado, con un aumento de la productividad del 1,5%

etiquetas: islandia, jornada laboral

» noticia original (www.trendencias.com)

15 May 09:16

La Ertzaintza despliega un enorme dispositivo policial en Errekaleor e identifica a decenas de vecinos

by News333

El barrio autogestionado de Gasteiz denuncia que la policía utilizó a personas sin hogar como pretexto para rodear el barrio y registrar una vivienda sin orden judicial.

etiquetas: vitoria, gasteiz, ertzaintza, errekaleor

» noticia original (www.elsaltodiario.com)

15 May 09:16

Alejandro González Iñárritu, director ganador de 4 Premios Oscar, sobre Estados Unidos: "Voy a volver a hacer las maletas, se acabó la fiesta. Ya no hay sueño americano, ahora es pesadilla"

by vicus.

Así pues, el realizador nacido en Ciudad de México se ha convertido en todo un referente dentro de la meca del cine. Sin embargo, su condición de inmigrante ha hecho que Iñárritu se replantee su estancia en Estados Unidos a tenor de las políticas antimigratorias de la administración Trump.

etiquetas: alejandro, gonzález, iñárritu, sueño, americano, pesadila

» noticia original (www.fotogramas.es)

15 May 09:15

Riesgo país de Argentina es más alto que lo que indicaría su calificación, dice jefa global de Moody’s

by Verdaderofalso

Entrevista Exclusiva: Marie Diron, directora de riesgo soberano en Moody’s, explicó a Bloomberg Línea cuánto pesan sobre las decisiones de la calificadora las elecciones presidenciales.

etiquetas: argentina, riesgo, crisis, economía, moody’s

» noticia original (www.bloomberglinea.com)

15 May 09:15

España brutal, un repaso a la arquitectura brutalista repartida por el territorio español

by Ripio

Centrales industriales, facultades universitarias, templos religiosos, torres de viviendas, moles hechas a medida de la Administración, obras nacidas de la fantasía de un genio. Eterno objeto de controversia y fascinación, la arquitectura brutalista ha marcado indefectiblemente nuestro paisaje en las últimas décadas... Un itinerario visual e informativo fundamental por los edificios que encarnan el estilo más influyente del siglo XX en el territorio español y que, celebrados unos, condenados otros, forman parte de nuestra memoria cultural.

etiquetas: españa brutal, arquitectura brutalista, reseña

» noticia original (www.microsiervos.com)

15 May 09:15

Mariló Montero genera mucho lío con esta teoría conspiranoica ante Ayuso y Antonio Naranjo en Telemadrid

by Ratoncolorao

"Hay teorías que dicen que Pedro Sánchez es capaz de inventarse cualquier cosa para no convocar elecciones en el 27", empezó diciendo la presentadora y colaboradora de televisión. "Hay incluso quien dice que podría hasta fomentar catástrofes como una nueva pandemia", apostillaba.

etiquetas: mariló montero, ayuso, naranjo, pandemia, telemadrid

» noticia original (eltelevisero.huffingtonpost.es)

15 May 09:14

Cuerpos nocturnos en los cómics underground españoles de los años 70

by arariel

Este artículo analiza la representación de los cuerpos y escenarios nocturnos en los cómics underground españoles de los años 70. Estudia las relaciones entre la noche y el movimiento underground español, la marginalidad, la transgresión y las imágenes de sociedad española. El análisis muestra que la representación de unos espacios nocturnos que se vuelven transgresivos les da a los autores y a las autoras la posibilidad de trastornar las escenas de la vida cotidiana para plantear nuevos comportamientos sociales.

etiquetas: cuerpos nocturnos, comic underground, españa 70s

» noticia original (journals.openedition.org)

15 May 09:14

Dátiles israelíes supuestamente vendidos en el mercado europeo bajo diferentes etiquetas

by Free_palestine

Las afirmaciones indican que las fechas producidas en Israel y los asentamientos de Cisjordania entran en Europa con origen oculto

etiquetas: boicot, productos, israel, bds

» noticia original (www.aa.com.tr)

15 May 09:14

Israel pide encarcelar a la relatora de ONU para Palestina tras anular juez sus sanciones

by vicus.

“Albanese debería estar entre rejas”, afirma el embajador de Tel Aviv ante Naciones Unidas, Dany Dannon

etiquetas: albanese, retatora, onu, palestina, israel

» noticia original (www.lavanguardia.com)

15 May 09:14

Friedrich Nietzsche, filósofo: “No es la falta de amor, sino la falta de amistad lo que hace infelices a los matrimonios”

by arariel

Friedrich Nietzsche percibía el amor romántico no como un refugio de paz, sino como una pasión impetuosa y, a menudo, devoradora. Para el filósofo alemán, lo que solemos llamar amor es frecuentemente una forma de posesión o un deseo de dominio disfrazado de entrega, de modo que ese ‘ardor’ acaba por ser inestable, una llama que nos consume pero que carece de la estructura necesaria para sostener una convivencia con otro ser a largo plazo.

etiquetas: nietzsche, relaciones humanas, filosofía, amor romántico, pareja

» noticia original (www.infobae.com)

15 May 09:13

Anónimo y su ADV

Hoy, en la oficina, el jefe ha entrado en mi despacho y se ha quedado de pie junto a mi mesa sin decir nada durante un minuto largo, y cuando por fin he levantado la vista me ha dicho "ah, perdona, me he distraído", y se ha ido. Llevo toda la tarde dándole vueltas a qué venía a decirme. ADV

15 May 09:13

Anónimo y su ADV

Hoy, mi hija de catorce años me ha dicho que no entiendo nada, y cuando le he preguntado qué quería que entendiera me ha dicho "ya, eso, que no entiendes ni la pregunta". Y se ha ido a su cuarto. Sigo intentando entender qué tendría que haber entendido. ADV

15 May 09:12

X y su ADV

Hoy, me ha llamado un señor con voz seria diciendo que es del partido y que necesita confirmar mi voto para las elecciones del domingo, y le he dicho que vivo en Cataluña, no en Andalucía, y se ha quedado callado un momento y me ha dicho "ya, pero por si acaso". ADV

15 May 09:10

Desdolarización: ¿por qué el mundo está dejando de confiar en el dólar y cómo afecta a tus inversiones?

by Noelia González S.
La desdolarización es un proceso gradual: M2 EE. UU. llegó a 22.686 millardos (mar-2026) y el DXY cae 9,4% en 2025 (≈97,9). FMI: dólar 56,92% de reservas (Q3-2025). Bancos centrales compran oro récord.
15 May 09:07

ÚLTIMA HORA | MARCO RUBIO ROMPE LA CALMA: “China tiene un plan: cree que será el país más poderoso”

by Negocios TV

ÚLTIMA HORA | MARCO RUBIO ROMPE LA CALMA: “China tiene un plan: cree que será el país más poderoso”

La sintonía entre Donald Trump y Xi Jinping se ve sacudida por las declaraciones del Secretario de Estado, Marco Rubio, en Fox News. Rubio advierte que, tras el buen tono de la cumbre, subyace un plan disciplinado de China para alcanzar la hegemonía global. El análisis se centra en la posible formación de un G2 (EEUU y China), un movimiento que países como India, Egipto y naciones de América Latina ven con temor, ante el riesgo de que el Sur Global sea nuevamente excluido de la toma de decisiones mundiales. ¿Está China cayendo en la "trampa" del multilateralismo de fachada mientras pacta en exclusiva con Washington?

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15 May 09:06

Entrenador Men’s Health: Cómo ponerte en forma sin abandonar a las dos semanas | Fito Florensa

by Gente Interesante con Oriol Roda

Empieza tu transformación para el verano con El Camino del Cambio. Semana gratuita el 18 de mayo, con entrenamiento, nutrición y comunidad de Fito Florensa. Apúntate en https://gente.info/fito

Fito Florensa, durante 12 años entrenador oficial de los retos de Men's Health en España, sostiene que el 97% de las personas que empiezan una transformación física fracasan, y no por falta de conocimiento ni de voluntad, sino por falta de adherencia. En esta conversación explica por qué hemos delegado el movimiento, cómo planificar 15 minutos el domingo bate a cualquier dieta, qué tipo de entrenamiento construye hábito desde cero, y cómo logró que Joan Lascorz, tetrapléjico, acabase noveno en el Dakar.

Repasa lo esencial de esta entrevista en 5 minutos de lectura. Suscríbete gratis aquí: https://www.oriolroda.com/p/entrenador-de-los-retos-mens-health

MOMENTOS DE LA ENTREVISTA
0:00:00 Fito Florensa: el entrenador detrás de los retos de Men's Health en España
0:03:35 Por qué el 97% de las personas que empiezan una transformación física fracasan
0:05:51 Hemos delegado el movimiento: lo que delegas lo acabas perdiendo
0:08:41 Lo que funciona con un famoso, ¿funciona con una persona normal de la calle?
0:15:43 Hay genética, sí, pero lo que define cómo te ves y te sientes es el hábito
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0:30:50 Una cosa es lo que quieres y otra muy distinta lo que necesitas
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15 May 09:03

Difícil elección.

by Fino

Venimos de aquí.

Difícil elección.

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15 May 09:03

La evolución de Helena y Aquiles de Troya

by Fino
15 May 06:50

El monstruo moral, por Michel Foucault

by Michel Foucault

En esta clase del 29 de enero de 1975, perteneciente al curso Los anormales, Michel Foucault analiza el surgimiento de la figura del “monstruo moral” en el tránsito entre los siglos XVIII y XIX. En este recorrido, Foucault aborda temas como la criminalidad, el monstruo político, la figura de Luis XVI y María Antonieta, la relación entre soberanía y violencia, y la construcción moderna del criminal como enemigo social.

Hoy voy a hablar de la aparición, en los umbrales del siglo XIX, de un personaje que tendrá un destino tan importante hasta fines de ese mismo siglo y principios del XX, y que es el monstruo moral.

Creo entonces que hasta el siglo XVII o XVIII podía decirse que la monstruosidad, la monstruosidad como manifestación natural de la contranaturaleza, llevaba en sí misma un indicio de criminalidad. En el nivel de las reglas de las especies naturales y el de las distinciones de esas especies, el individuo monstruoso siempre se refería, si no sistemáticamente, sí al menos virtualmente, a una criminalidad posible. Luego, a partir del siglo XIX, vamos a ver que la relación se invierte, y se planteará lo que podríamos llamar la sospecha sistemática de monstruosidad en el fondo de toda criminalidad. Cualquier criminal, después de todo, bien podría ser un monstruo, así como antaño el monstruo tenía una posibilidad de ser un criminal.

Un problema, por lo tanto: ¿cómo se produjo la transformación? ¿Cuál fue su operador? Creo que para poder resolver la cuestión, antes hay que plantear otra, desdoblarla y preguntarse cómo fue posible que en el siglo XVII, e incluso ya entrado el XVIII, la lectura de la monstruosidad no fuera reversible. ¿Cómo es que pudo admitirse el carácter virtualmente criminal de la monstruosidad sin establecer o plantear la recíproca, que era el carácter virtualmente monstruoso de la criminalidad? Se inscribió efectivamente la aberración de la naturaleza en la transgresión de las leyes y, sin embargo, no se hizo lo inverso, es decir, no se comparó la índole extrema del crimen con la aberración de la naturaleza. Se admitía el castigo de una monstruosidad involuntaria y no se admitía, en el fondo del crimen, el mecanismo espontáneo de una naturaleza turbia, perturbada, contradictoria. ¿Por qué?

Ante todo, querría responder a esta primera subcuestión. Me parece que la razón hay que buscarla por el lado de lo que podríamos llamar la economía del poder punitivo. En el derecho clásico, el crimen era, aunque no únicamente, el daño voluntario hecho a otro. Tampoco era solamente una lesión y un perjuicio contra los intereses de la sociedad en su totalidad. El crimen era crimen en la medida en que, además, y por el hecho de serlo, afectaba al soberano; afectaba los derechos, la voluntad del soberano, presentes en la ley; atacaba, por consiguiente, la fuerza, el cuerpo, el cuerpo físico del soberano. En todo crimen, por lo tanto, había enfrentamiento de fuerzas, rebelión, insurrección contra el soberano. En el crimen más mínimo, un pequeño fragmento de regicidio. Por eso, y en función de esta ley de economía fundamental del derecho de castigar, el castigo, a cambio, no era simplemente ni reparación de los daños, desde luego, ni reivindicación de los derechos o los intereses fundamentales de la sociedad. El castigo era algo más: la venganza del soberano, su revancha, el contragolpe de su fuerza. El castigo era siempre vindicta, y vindicta personal del soberano. Éste volvía a enfrentar al criminal; pero esta vez, en el despliegue ritual de su fuerza, en el cadalso, lo que se producía era sin duda la inversión ceremonial del crimen. En el castigo del criminal se asistía a la reconstrucción ritual y regulada de la integridad del poder. Entre el crimen y su castigo no había, a decir verdad, algo así como una medida que sirviera de unidad común a uno y otro. No había un lugar común al crimen y al castigo, no había elementos que encontráramos aquí y allá. El problema de la relación entre crimen y castigo no se planteaba en términos de medida, igualdad o desigualdad mensurable. Entre uno y otro había más bien una especie de justa, de rivalidad. El exceso del castigo debía responder al exceso del crimen y tenía que imponerse a él. En consecuencia, había necesariamente un desequilibrio en el corazón mismo del acto punitivo. Era preciso que hubiera una suerte de plus del lado del castigo. Ese plus era el terror, el carácter aterrorizador del castigo. Y por carácter aterrorizador del castigo hay que entender cierta cantidad de elementos constitutivos de ese terror. En primer lugar, el terror inherente al castigo debía retomar en sí mismo la manifestación del crimen; en cierto modo, éste tenía que presentarse, representarse, actualizarse o reactualizarse en el castigo mismo. El propio horror del crimen debía estar ahí, en el cadalso. Por otra parte, como elemento fundamental de ese terror, tenía que resplandecer la venganza del soberano, que debía presentarse como insuperable e invencible. Por último, tenía que haber la intimidación de cualquier crimen futuro. El suplicio, por consiguiente, estaba inscripto con toda naturalidad en esta economía, que era la economía desequilibrada de los castigos. La pieza principal de esta economía no era entonces la ley de la medida: era el principio de la manifestación excesiva. Y ese principio tenía como corolario lo que podríamos llamar la comunicación en lo atroz. Lo que ajustaba el crimen y su castigo no era una medida común: era lo atroz. Por el lado del crimen, lo atroz era la forma o, mejor, la intensidad que asumía cuando alcanzaba cierto grado de rareza, violencia o escándalo. Un crimen llegado a cierto nivel de intensidad se consideraba atroz, y al crimen atroz tenía que responder la atrocidad de la pena. Los castigos atroces estaban destinados a responder, a retomar en sí mismos, pero para anularlas y derrotarlas, las atrocidades del crimen. Con la atrocidad de la pena se trataba de hacer que la atrocidad del crimen se inclinara ante el exceso del poder triunfante. Réplica, por consiguiente, y no medida.

El crimen y su castigo sólo se comunican en esta especie de desequilibrio que gira en torno de los rituales de la atrocidad. Por lo tanto, y como se darán cuenta, no había enormidad del crimen que pudiese suscitar una cuestión porque, precisamente, por enorme que fuera, por atroz que se manifestara, siempre había poder de más; como característico de la intensidad del poder soberano, había algo que permitía a ese poder responder siempre a un crimen, por atroz que fuera. No había crimen en suspenso, en la medida en que, por el lado del poder encargado de responder a él, siempre existía un exceso susceptible de anularlo. Es por eso que, ante un crimen atroz, el poder nunca tenía que retroceder o vacilar: una provisión de atrocidades intrínseca a él le permitía enjugar el crimen.

De tal modo se desarrollaron las grandes escenas de suplicio del siglo XVII e incluso del XVIII. Acuérdense, por ejemplo, del crimen espantoso perpetrado contra Guillermo de Orange. Cuando lo asesinaron, la respuesta fue un suplicio que era tan atroz como el crimen. Esto ocurría en 1584, y quien lo cuenta es Brantôme. El asesino de Guillermo fue sometido al suplicio durante 18 días:

El primer día, lo llevaron a la plaza, donde había una caldera con agua hirviente, en la que le sumergieron el brazo que había dado el golpe. Al día siguiente se lo cortaron y, caído a sus pies, lo pateaba constantemente de uno a otro lado del cadalso. El tercer día, le atenazaron las tetillas y el brazo por delante. El cuarto, le atenazaron la parte de atrás del brazo y las nalgas, y así sucesivamente este hombre fue martirizado durante 18 días; el último, lo apalearon y fajaron. Al cabo de seis horas, aún pedía agua, que no le daban. Finalmente, se rogó al teniente en lo criminal que lo rematara y estrangulara, a fin de que su alma no desesperase.

Se encuentran otros ejemplos de ese mismo exceso ritual del poder a fines del siglo XVII. El siguiente está tomado de la jurisprudencia de Aviñón (se trata de los Estados Pontificios y, por lo tanto, no es exactamente lo que pasaba en Francia pero, en fin, les muestra el estilo general y los principios económicos que regían el suplicio). La massola consistía en esto. El condenado era atado al poste, con los ojos vendados. Alrededor de todo el cadalso había estacas con ganchos de hierro. El confesor le hablaba al oído al penitente y, “luego de darle la bendición, el verdugo, que tiene una maza de hierro como las que usan en los mataderos, aplica un golpe con toda su fuerza en la sien del desdichado, que cae muerto”. Y el suplicio comienza justamente después de la muerte. Puesto que, después de todo, lo que se trataba de lograr no era tanto el castigo mismo del culpable, la expiación del crimen, como la manifestación ritual del poder infinito de castigar: la ceremonia del poder punitivo, que se despliega a partir de sí mismo y en el momento en que su objeto ya ha desaparecido, para encarnizarse, por lo tanto, en un cadáver. No bien el desdichado cae muerto, el verdugo, “que tiene un gran cuchillo, lo degüella, cosa que lo llena de sangre y constituye un espectáculo horrible a las miradas; le cercena los nervios junto con los dos talones y a continuación le abre el vientre, del que saca el corazón, el hígado, el bazo y los pulmones, los cuales cuelga de ganchos de hierro para cortarlos y dividirlos en fragmentos que pone en los otros ganchos a medida que los corta, como se hace con los de un animal. Que mire quien pueda mirar”.

Así pues, podrán darse cuenta de que los mecanismos de poder son tan fuertes y su exceso está tan ritualmente calculado, que el castigo del crimen nunca tiene que reinscribirlo, por enorme que sea, en algo que se erija en naturaleza. Los mecanismos de poder son en sí mismos lo suficientemente fuertes para absorber, exhibir, anular, en rituales de soberanía, la enormidad del crimen. En esta medida, no es necesario y, en el límite, es incluso imposible, que haya algo así como una naturaleza del crimen enorme. No hay naturaleza del crimen enorme; de hecho, no hay más que un combate, un furor, un encarnizamiento a partir del crimen y en torno de él. No hay mecánica del crimen que dependa de un saber posible; no hay sino una estrategia del poder, que despliega su fuerza alrededor y a propósito del crimen. Es por eso que, hasta fines del siglo XVII, nunca hubo un verdadero interrogante sobre la naturaleza del criminal. La economía del poder es tal que esta pregunta no se había planteado o, mejor, sólo se la encuentra de una manera muy marginal. Creo que podemos decir, en consecuencia, que hasta fines del siglo XVIII la economía del poder punitivo era tal que la naturaleza del crimen, y sobre todo la del crimen enorme, no tenía que plantearse.

Ahora, ¿cómo se produce la transformación? Y con ello pasamos a la segunda parte de la cuestión. Más precisamente, ¿de qué manera el ejercicio del poder de castigar necesitó, en un momento dado, referirse a la naturaleza del criminal? ¿Cómo, a partir de cierto momento, la división entre los actos lícitos y los actos ilícitos se vio obligada a duplicarse con una distribución de los individuos en normales y anormales? Querría indicar al menos la línea de la respuesta en la siguiente dirección. Sabemos bien – todos los historiadores lo dicen– que el siglo XVIII inventó toda una serie de tecnologías científicas e industriales. Por otra parte, también sabemos que definió, o al menos esquematizó y teorizó, cierta cantidad de formas políticas de gobierno. Es sabido, igualmente, que introdujo, o desarrolló y perfeccionó, aparatos estatales y todas las instituciones ligadas a ellos. Pero lo que habría que subrayar, y es eso lo que está, me parece, en el principio de la transformación que trato de indicar ahora, es que el siglo XVIII hizo otra cosa. Elaboró lo que podría llamarse una nueva economía de los mecanismos de poder: un conjunto de procedimientos y, al mismo tiempo, de análisis, que permiten aumentar los efectos de poder, disminuir el costo del ejercicio de éste e integrarlo a los mecanismos de la producción. Aumentar los efectos de poder: quiero decir lo siguiente. El siglo XVIII encontró diversos medios o, en todo caso, el principio según el cual el poder –en lugar de ejercerse de una manera ritual, ceremonial, discontinua, como sucedía en el feudalismo e incluso en la gran monarquía absoluta– llegó a ser continuo. Es decir que ya no se ejercía a través del rito, sino de los mecanismos permanentes de vigilancia y control. Aumentar los efectos de poder quiere decir que esos mecanismos de poder perdieron el carácter lacunar que tenían en el régimen feudal y hasta en el de la monarquía absoluta. En vez de recaer en puntos, zonas, individuos, grupos arbitrariamente definidos, el siglo XVIII encontró unos mecanismos de poder que podían ejercerse sin lagunas y penetrar en la totalidad del cuerpo social. Aumentar los efectos de poder significa, para terminar, que supo hacerlos ante todo inevitables, esto es, separarlos del principio de la arbitrariedad del soberano, de su buena voluntad, para erigirlos en una especie de ley absolutamente fatal y necesaria, que en principio recaía de la misma manera sobre todo el mundo. Así pues, aumento de los efectos de poder y disminución, también, del costo del poder: el siglo XVIII puso a punto toda una serie de mecanismos gracias a los cuales el poder iba a ejercerse con gastos –financieros, económicos– menores que en la monarquía absoluta. También se va a reducir su costo, en el sentido de disminuir las posibilidades de resistencia, descontento y rebelión que podía suscitar el poder monárquico. Y finalmente, menguan la amplitud, el nivel, la superficie cubierta por todas las conductas de desobediencia e ilegalidad que el poder monárquico y feudal estaba obligado a tolerar. Luego de este aumento de los efectos de poder y la reducción del costo económico y político, integración al proceso de producción: en lugar de tener un poder que actúa esencialmente mediante quitas de los frutos de la producción, el siglo XVIII inventó unos mecanismos de poder que pueden tramarse directamente sobre los procesos de producción, acompañarlos a lo largo de todo su desarrollo y concretarse como una especie de control y aumento permanente de esa producción.

Dicho esto, me parece que, en ese nuevo conjunto tecnológico del poder, la penalidad y la organización del poder de castigar pueden servir de ejemplo. Primeramente, tenemos –a fines del siglo XVIII– un poder de castigar que va a apoyarse en una red de vigilancia tan apretada que el crimen, en principio, ya no podrá escapar. Desaparición, por lo tanto, de la justicia lacunar en beneficio de un aparato de justicia y de policía, de vigilancia y de castigo, que ya no dejará ninguna discontinuidad en el ejercicio del poder punitivo. En segundo lugar, la nueva tecnología del poder de castigar va a vincular el crimen y su castigo, de una manera necesaria y evidente, por medio de una serie de procedimientos, en primera fila de los cuales están la publicidad de los debates y la regla de la íntima convicción. A partir de ese momento, a un crimen deberá responder necesariamente una pena, una pena que se aplicará de manera pública y en función de una demostración accesible a todos. Por último, tercera característica de esta nueva tecnología del poder punitivo, la sanción tendrá que administrarse de tal manera que se castigue exactamente lo necesario para que el crimen no vuelva a comenzar, y nada más. Todo el exceso, toda la gran economía del derroche ritual y magnífico del poder de castigar, toda esa gran economía de la que les di algunos ejemplos, va a desaparecer ahora en beneficio de una economía ya no del desequilibrio y el exceso, sino de la mesura. Será preciso encontrar cierta unidad de medida entre el crimen y el castigo, unidad de medida que permita adaptar la sanción de tal modo que sea justo la suficiente para castigar el crimen e impedir que se reitere. Esa unidad de medida que la nueva tecnología del poder de castigar se vio obligada a buscar es lo que los teóricos del derecho penal y los mismos jueces llaman interés, o bien razón del crimen: el elemento que puede considerarse como la razón de ser del crimen, el principio de su aparición, de su repetición, de su imitación por los otros, de su mayor frecuencia. En síntesis: la especie de soporte del crimen real, tal como fue cometido, y el soporte posible de otros crímenes análogos en los demás. Ese soporte natural del crimen, esa razón de ser del crimen, es lo que debe servir de unidad de medida. Ese es el elemento que el castigo tendrá que retomar dentro de sus mecanismos, para neutralizar el soporte del crimen, oponiéndole un elemento al menos igualmente fuerte o un poco más, de tal forma que el soporte quede neutralizado; un elemento, por consiguiente, al que debe referirse el castigo, según una economía que tendrá una medición exacta. La razón del crimen, o bien el interés del crimen como razón de éste, es lo que la teoría penal y la nueva legislación del siglo XVIII van a definir como el elemento común al crimen y al castigo. En lugar de esos grandes rituales dispendiosos, durante los cuales la atrocidad del castigo reiteraba la atrocidad del crimen, va a haber un sistema calculado en el que aquel no se referirá ni repetirá en sí el crimen mismo, sino que se remitirá simplemente al interés de éste, poniendo en juego un interés semejante, análogo, aunque un poco más fuerte que el que sirvió de soporte al propio crimen. El nuevo principio de economía del poder punitivo que reemplaza el principio de atrocidad es esto, ese elemento interés/razón del crimen.

Como pueden advertirlo, a partir de ahí van a plantearse toda una serie de cuestiones novedosas. En lo sucesivo, lo más importante ya no va a ser la cuestión de las circunstancias del crimen – vieja noción jurídica–; y ni siquiera la que planteaban los casuistas sobre la intención del criminal. La cuestión que se planteará será, en cierto modo, la de la mecánica y el juego de los intereses que pudieron hacer criminal a quien hoy está acusado de haber cometido un crimen. Lo que se planteará, por tanto, no es el entorno del crimen y ni siquiera la intención del sujeto, sino la racionalidad inmanente en la conducta criminal, su inteligibilidad natural. ¿Cuál es la inteligibilidad natural que sostiene el crimen y va a permitir establecer el castigo exactamente pertinente? Así pues, el crimen no es sólo lo que viola las leyes civiles y religiosas; ya no es únicamente lo que viola eventualmente, a través de esas leyes, las de la naturaleza misma. El crimen es ahora lo que tiene una naturaleza. Aquí lo tenemos, por el juego mismo de la nueva economía del poder de castigar, lastrado con lo que nunca había recibido ni podía recibir en la antigua economía del poder punitivo; aquí lo tenemos, lastrado con una naturaleza. El crimen tiene una naturaleza y el criminal es un ser natural caracterizado, en el plano mismo de su naturaleza, por su criminalidad. Por lo tanto, podrán ver que, por esta economía del poder, se plantea la exigencia de un saber absolutamente nuevo, en cierto modo un saber naturalista de la criminalidad. Será preciso hacer la historia natural del criminal como criminal.

Tercera serie de cuestiones, de exigencias: lo que se encuentra entonces es que, si bien es cierto que el crimen es algo que tiene en sí mismo una naturaleza, si bien debe ser analizado y castigado – y hay que analizarlo para castigarlo – como una conducta que tiene su inteligibilidad natural, hay que plantear, en consecuencia, la cuestión de cuál es la naturaleza de un interés tal que viola el interés de todos los otros y, en el límite mismo, se expone a los peores peligros, porque corre el riesgo del castigo. Ese interés, ese elemento natural, esa inteligibilidad inmanente al acto criminal, ¿no es un interés ciego a su propio fin? ¿No es una inteligibilidad que, en cierta forma, está enloquecida por alguna cosa y es un mecanismo natural? Ese interés que empuja al individuo al crimen y, por consiguiente, a exponerse al castigo – que ahora, en la nueva economía, debe ser fatal y necesario–, ¿no hay que concebirlo como un interés tan fuerte y tan violento que, incapaz de ver más allá de sí mismo, no calcula sus propias consecuencias? ¿No es un interés que se contradice al afirmarse? Y, de todos modos, ¿no es un interés irregular, desviado, no concordante con la naturaleza misma de todos los intereses? Puesto que no hay que olvidar que el contrato primitivo, que los ciudadanos supuestamente firman unos con otros, o que presuntamente suscribieron de manera individual, muestra con claridad que en la naturaleza del interés está el vincularse al interés de los otros y renunciar a su afirmación solitaria. De modo que, cuando el criminal retoma, en cierta forma, su interés egoísta, lo arranca a la legislación del contrato, o a la legislación fundada por éste, y lo hace volar contra el interés de todos los demás, ¿no desanda la inclinación de la naturaleza? ¿No desanda su historia y su necesidad intrínseca? Por consiguiente, ¿no nos toparemos, en el caso del criminal, con un personaje que será, a la vez, el retorno de la naturaleza al interior de un cuerpo social que renunció al estado natural por el pacto y la obediencia a las leyes? ¿Y este individuo de naturaleza no va a ser muy paradójico, ya que tendrá por propiedad ignorar el desarrollo natural del interés? Ignora la inclinación necesaria de ese interés, ignora que el punto supremo del suyo consiste en aceptar el juego de los intereses colectivos. ¿No vamos a vernos ante un individuo de naturaleza que trae consigo al viejo hombre de los bosques, portador de todo ese arcaísmo fundamental anterior a la sociedad, y que será al mismo tiempo un individuo contra la naturaleza? En resumen, ¿el criminal no es precisamente la naturaleza contra naturaleza? ¿No es el monstruo?

En efecto, es en esta especie de clima general, este horizonte, en el que la nueva economía del poder de castigar se formula en una nueva teoría del castigo y la criminalidad, donde vemos aparecer por primera vez la cuestión de la naturaleza eventualmente patológica de la criminalidad. Según una tradición que se encuentra en Montesquieu pero se remonta al siglo XVI, a la Edad Media y también al derecho romano, el criminal y, sobre todo, la frecuencia de los crímenes representan en una sociedad algo así como la enfermedad del cuerpo social. La frecuencia de la criminalidad representa una enfermedad, pero que es enfermedad de la colectividad, del cuerpo social. Aunque análogo en la superficie, muy diferente es el tema que vemos asomar a fines del siglo XVIII, y en el cual el crimen no es la enfermedad del cuerpo social, sino que el criminal, en cuanto tal, bien podría ser en efecto un enfermo. Esto se dice, con toda claridad, en la época de la Revolución Francesa, en las discusiones que se produjeron hacia 1790-1791, en el momento en que se elaboraba el nuevo Código Penal. Les cito algunos textos, por ejemplo el de Prugnon, que decía: “Los asesinos son excepciones a las leyes de la naturaleza, todo su ser moral está apagado […]. Están al margen de las proporciones corrientes”. O este otro: “Un asesino es [verdaderamente] un ser enfermo en el que una organización viciada ha corrompido todos los afectos. Lo consume un humor acre y ardiente”. Vitet, en la Médecine expectante, dice que ciertos crímenes acaso sean en sí mismos especies de enfermedades. Y en el tomo XVI del Journal de médecine, Prunelle presenta un proyecto de investigación en el presidio de Tolón, para verificar si se puede considerar que los grandes criminales que en ese momento están encerrados en él son o no enfermos. Primera investigación, me parece, sobre la medicalización posible de los criminales.

Creo que con este conjunto de textos y proyectos, en particular el de Prunelle, se marca el punto a partir del cual va a organizarse lo que podríamos llamar una patología de la conducta criminal. En lo sucesivo –en virtud de los principios de funcionamiento del poder penal, en virtud no de una nueva teoría del derecho, una nueva ideología, sino de las reglas intrínsecas de la economía del poder punitivo– sólo se castigará en nombre de la ley, desde luego, en función de la evidencia del crimen manifestada a todos, pero los castigados serán individuos que de aquí en más siempre se referirán al horizonte virtual de la enfermedad, individuos a quienes se juzgará como criminales, pero calibrados, evaluados, medidos en términos de normal y patológico. Así pues, la cuestión de lo ilegal y la de lo anormal, o bien la de lo criminal y la de lo patológico, ahora están ligadas, no a partir de una nueva ideología dependiente o no de un aparato del Estado, sino en función de una tecnología que caracteriza las nuevas reglas de la economía del poder de castigar.

Querría empezar ahora con la historia del monstruo moral, cuyas condiciones de posibilidad, al menos, recién procuré mostrarles y poner de manifiesto, ante todo, el primer perfil, el primer rostro de ese monstruo moral, así llamado por la nueva economía del poder punitivo. Ahora bien, curiosamente, y de una manera que me parece muy característica, el primer monstruo moral que aparece es el monstruo político. Es decir que la patologización del crimen se efectuó, creo, a partir de una nueva economía del poder y tendremos algo así como una prueba complementaria de ello en el hecho de que el primer monstruo moral que aparece a fines del siglo XVIII, en todo caso el más importante, el más patente, es el criminal político. En efecto, en la nueva teoría del derecho penal de la que les hablaba hace un momento, el criminal es quien, tras romper el pacto que ha suscripto, prefiere su interés a las leyes que rigen la sociedad a la que pertenece. Vuelve entonces al estado de naturaleza, porque ha roto el contrato primitivo. Con el criminal reaparece el hombre de la selva, hombre de la selva paradójico, dado que desconoce el cálculo mismo de interés que, igual que a sus semejantes, le hizo suscribir el pacto. Como el crimen es, por lo tanto, una suerte de ruptura del pacto, afirmación, condición del interés personal en oposición a todos los demás, podrán ver que el crimen es esencialmente del orden del abuso de poder. En cierta forma, el criminal es siempre un pequeño déspota que hace valer, como despotismo y en su propio nivel, su interés personal. Así vemos de una manera muy clara como, hacia la década de 1760 (vale decir, treinta años antes de la Revolución Francesa), se formula el tema, que será tan importante durante la Revolución, del parentesco, el parentesco esencial entre el criminal y el tirano, entre el infractor y el monarca despótico. De una y otra parte del pacto así quebrado, hay una especie de simetría, de parentesco entre el criminal y el déspota, que en cierto modo se tienden la mano como dos individuos que, al rechazar, ignorar o romper el pacto fundamental, hacen de su interés la ley arbitraria que quieren imponer a los otros. En 1790, Dupont dice esto, justamente en el momento de las discusiones sobre el nuevo Código Penal: “Tanto el déspota como el malhechor perturban el orden público. En nuestra opinión, un orden arbitrario y un asesinato son crímenes iguales”.

Ese tema del soberano por encima de las leyes y el criminal por debajo de ellas, el tema de esos dos fuera de la ley que son el soberano y el criminal, vamos a encontrarlo en principio antes de la Revolución Francesa, en la forma más apagada y corriente, que será esta: la arbitrariedad del tirano es un ejemplo para los criminales posibles e incluso, en su ilegalidad fundamental, una licencia para el crimen. En efecto, ¿quién no podrá autorizarse a infringir las leyes, cuando el soberano, que debe promoverlas, esgrimirlas y aplicarlas, se atribuye la posibilidad de tergiversarlas, suspenderlas o, como mínimo, no aplicarlas a sí mismo? Por consiguiente, cuanto más despótico sea el poder, más numerosos serán los criminales. El poder fuerte de un tirano no hace desaparecer a los malhechores; al contrario, los multiplica. Y desde 1760 hasta 1780-1790, es un tema que encontramos constantemente en todos los teóricos del derecho penal. Pero a partir de la Revolución, y sobre todo de 1792, veremos el tema del parentesco, de la aproximación posible entre el criminal y el soberano, en una forma mucho más concisa y violenta, mucho más cercana, si lo prefieren. Y a decir verdad, en esa época no se presencia simplemente el paralelo entre el criminal y el soberano, sino una especie de inversión de los roles por una nueva diferenciación entre uno y otro.

En efecto, ¿qué es, después de todo, un criminal? Un criminal es quien rompe el pacto, quien lo rompe de vez en cuando, cuando lo necesita o lo desea, cuando su interés lo impone, cuando en un momento de violencia o ceguera hace prevalecer la razón de su interés, a pesar del cálculo más elemental de la razón. Déspota transitorio, déspota por deslumbramiento, déspota por enceguimiento, por fantasía, por furor, poco importa. A diferencia del criminal, el déspota exalta el predominio de su interés y su voluntad; y lo hace de manera permanente. Es un criminal por estatuto, mientras que el criminal es un déspota por accidente. El déspota puede imponer su voluntad a todo el cuerpo social por medio de un estado de violencia permanente. Es, por lo tanto, quien ejerce permanentemente – al margen de los estatutos y de la ley, pero de una manera que está completamente imbricada en su misma existencia– y exalta en forma criminal su interés. Es el fuera de la ley permanente, el individuo sin vínculo social. El déspota es el hombre solo. Es aquel que, por su existencia misma y su mera existencia, comete el crimen máximo, el crimen por excelencia, el de la ruptura total del pacto social por el cual el cuerpo mismo de la sociedad debe poder existir y mantenerse. El déspota es el individuo cuya existencia se confunde con el crimen y cuya naturaleza, por tanto, es idéntica a una contranaturaleza. Es quien hace valer su violencia, sus caprichos, su sinrazón, como ley general o razón de Estado. Vale decir que, en sentido estricto, desde su nacimiento hasta su muerte, o, en todo caso, durante todo el ejercicio de su poder despótico, el rey – o al menos el rey tiránico– es simplemente un monstruo. El primer monstruo jurídico que vemos aparecer, dibujarse en el nuevo régimen de la economía del poder de castigar, el primer monstruo que aparece, el primer monstruo identificado y calificado, no es el asesino, no es el violador, no es quien rompe las leyes de la naturaleza; es quien quiebra el pacto social fundamental. El primer monstruo es el rey. El rey es, creo, el gran modelo general a partir del cual se derivarán históricamente, por medio de toda una serie de desplazamientos y transformaciones sucesivas, los innumerables pequeños monstruos que van a poblar la psiquiatría y la psiquiatría legal del siglo XIX. Me parece, en todo caso, que la caída de Luis XVI y la problematización de la figura del rey marcan un punto decisivo en esta historia de los monstruos humanos. Todos los monstruos humanos son descendientes de Luis XVI.

Creo que vemos muy claramente esta aparición del monstruo como rey y del rey como monstruo en el momento mismo en que se planteó, entre fines de 1792 y comienzos de 1793, la cuestión del proceso del rey y la pena que debía aplicársele, pero más aun la forma que tenía que asumir ese proceso. El comité de legislación había propuesto que se le aplicara el suplicio correspondiente a los traidores y conspiradores. A lo cual varios jacobinos, y principalmente Saint-Just, habían respondido: esa pena es inaplicable a Luis XVI, precisamente porque es la prevista por la ley; es, por lo tanto, el efecto del contrato social y sólo se la puede administrar legítimamente a quien lo haya suscripto y, en esta medida, tras haber roto en un momento dado ese pacto, acepte ahora que actúe contra él, sobre él o en referencia a él. El rey, en cambio, jamás suscribió el pacto social. No se trata entonces de aplicarle sus cláusulas internas o las que derivan de él. No se le puede aplicar ninguna ley del cuerpo social. Él es el enemigo absoluto y el cuerpo social en su totalidad debe considerarlo como tal. En consecuencia, hay que matarlo, como se mata a un enemigo o a un monstruo. Y además eso es demasiado, decía Saint-Just, porque si se pide a la totalidad del cuerpo social que mate a Luis XVI y se deshaga de él como su enemigo monstruoso, se exalta a aquél en su integridad contra el rey. Vale decir que, en cierto modo, se admite una simetría entre un individuo y el cuerpo social. Ahora bien, Luis XVI no reconoció jamás la existencia de este último y siempre que ejerció su poder lo hizo desconociéndola y aplicando ese poder a individuos particulares, como si el cuerpo social no existiera. En consecuencia, y como sufrieron el poder del monarca en tanto individuos y no como cuerpo social, tendrán que deshacerse de Luis XVI como individuo. Así pues, lo que debe servir como soporte a la desaparición del rey es una relación individual de hostilidad. Lo cual quiere decir, en términos claros, en el nivel de las estrategias políticas de la época, que era una manera de evitar, por supuesto, que la nación entera tuviera que pronunciarse sobre la suerte de Luis XVI. Pero en el plano de la teoría del derecho, esto significaba que cualquiera, aun sin el consentimiento general de los demás, tenía derecho a eliminarlo. Cualquiera podía matar al rey: “El derecho de los hombres contra la tiranía – dice Saint-Just– es un derecho personal”.

Creo que toda la discusión que se extendió desde fines de 1792 hasta principios de 1793 acerca del proceso al rey es muy importante, no sólo porque en ella vemos aparecer al primer gran monstruo jurídico, que es el enemigo político, que es el monarca, sino también porque todos esos razonamientos los vamos a encontrar trasladados y aplicados a un ámbito muy distinto, en el siglo XIX, y sobre todo en su segunda mitad, cuando el criminal de todos los días, el criminal cotidiano, a través de los análisis psiquiátricos, criminológicos, etcétera (desde Esquirol hasta Lombroso), sea caracterizado efectivamente como un monstruo. A partir de ese momento, el criminal monstruoso traerá aparejada la siguiente cuestión: ¿se le deben aplicar realmente las leyes? En cuanto ser de naturaleza monstruosa y enemigo de la sociedad entera, ¿no tiene ésta que deshacerse de él sin acudir siquiera al arsenal de las leyes? De hecho, el criminal monstruoso, el criminal nato, nunca suscribió el pacto social: ¿le competen efectivamente las leyes? ¿Hay que aplicárselas? Los problemas presentes en las discusiones referentes a la condena de Luis XVI, las formas de esta condena, vamos a verlos transpuestos a la segunda mitad del siglo XIX, con respecto a los criminales y los anarquistas, quienes también rechazan el pacto social, con respecto a los criminales monstruosos y a todos esos grandes nómades que giran en torno del cuerpo social pero a los que éste no reconoce como sus integrantes.

En esa época, hacía eco a esta argumentación jurídica toda una representación que es, me parece, igualmente importante; una representación caricaturesca, polémica, del rey monstruoso, del rey que es criminal por una especie de naturaleza contranatural, que se hace una con él. Es la época en que se plantea el problema del rey monstruoso, en que se escriben toda una serie de libros, verdaderos anales de los crímenes reales, desde Nemrod hasta Luis XVI, desde Brunegilda hasta María Antonieta. Es el libro, por ejemplo, de Levasseur sobre los Tigres coronados, el de Prudhomme sobre los Crímenes de las reinas de Francia, el de Mopinot, las Effrayantes histoires des crimes horribles qui ne sont communs qu’entre les familles des rois, que data de 1793 y es un texto muy interesante porque hace una especie de genealogía de la realeza. El autor dice que la institución real nació de la siguiente manera. En el origen de la humanidad había dos categorías de personas: quienes se dedicaban a la agricultura y la ganadería y quienes estaban obligados a proteger a las primeras, porque los animales salvajes y feroces amenazaban comerse a las mujeres y los niños, destruir las cosechas, devorar las manadas, etcétera. Por lo tanto, hacían falta cazadores, destinados a proteger a la comunidad de agricultores contra las fieras. Luego llegó un momento en que esos cazadores fueron tan eficaces que las fieras desaparecieron. En consecuencia, aquellos perdieron utilidad pero, preocupados por su inutilidad, que iba a privarlos de los privilegios de que disfrutaban como cazadores, se transformaron en bestias salvajes y se volvieron contra las personas a quienes protegían. Y a su turno, atacaron las manadas y las familias que debían resguardar. Fueron los lobos del género humano, los tigres de la sociedad primitiva. Los reyes no son otra cosa que esos tigres, esos cazadores de antaño que ocuparon el lugar de las fieras, en torno de las primeras sociedades. Es la época de todos esos libros sobre los crímenes de la realeza, y también la época en que Luis XVI y María Antonieta, como ustedes saben, son representados en los panfletos como la pareja monstruosa, ávida de sangre, a la vez chacal y hiena. Y todo esto, cualquiera sea el carácter de pura coyuntura de esos textos e independientemente de su énfasis, es sin embargo importante, a causa de la inscripción dentro de la figura del monstruo humano de cierta cantidad de temas que no se borrarán a lo largo de todo el siglo XIX. Esta temática del monstruo humano va a cristalizarse sobre todo alrededor de María Antonieta, que acumula, en los panfletos de la época, varios rasgos propios de la monstruosidad. Desde luego, es en primer lugar y esencialmente extranjera, es decir que no forma parte del cuerpo social. Por lo tanto, con respecto al cuerpo social del país en que reina, es la fiera y, en todo caso, el ser en estado de naturaleza. Además, es la hiena, la ogresa, “la hembra del tigre” que –dice Prudhomme– “una vez que ha visto […] sangre, ya no puede saciarse con ella”. Entonces, todo el aspecto caníbal, antropofágico del soberano ávido de la sangre de su pueblo. Y además, es también la mujer escandalosa, la mujer desenfrenada, que se entrega a la licencia más extremada, y esto, en dos formas privilegiadas. En primer lugar, el incesto; porque en los textos, esos panfletos que se leen sobre ella, nos enteramos de que, cuando era aún muy niña, fue desflorada por su hermano José II; se convirtió en la amante de Luis XV; luego fue la querida de su cuñado, por lo que el delfín es, me parece, hijo del conde de Artois. Les cito uno de esos textos para darles una idea de esta temática, un texto que tomo de La Vie privée, libertine et scandaleuse de Marie-Antoinette, aparecido en el año I, referido, justamente, a las relaciones entre María Antonieta y José II:

“Fue el más ambicioso de los soberanos, el hombre más inmoral, el hermano de Leopoldo, en definitiva, quien gozó de las primicias de la reina de Francia. Y la introducción del priapo imperial en el canal austríaco acumuló en él, por así decirlo, la pasión del incesto, los gozos más sucios, el odio a Francia, la aversión a los deberes de esposa y madre; en una palabra, todo lo que rebaja a la humanidad al nivel de las bestias feroces.”

Así pues, tenemos a la incestuosa y, junto a ella, la otra gran transgresión sexual: es homosexual. También, en este caso, relación con las archiduquesas, sus hermanas y primas, relaciones con las mujeres de su entorno, etcétera. La pareja antropofagia/incesto, los dos grandes consumos prohibidos, me parece característica de esta primera presentación del monstruo en el horizonte de la práctica, el pensamiento y la imaginación jurídica de fines del siglo XVIII. Con esto: que en esa primera figura del monstruo, María Antonieta, la figura del desenfreno, de la licencia sexual y, en particular, del incesto, me parece el tema dominante.

Pero, enfrente del monstruo real, y en la misma época, en la literatura contraria, es decir, la literatura antijacobina, contrarrevolucionaria, vamos a encontrar la otra gran figura del monstruo. Y esta vez, no el monstruo por abuso de poder, sino el monstruo que rompe el pacto social por medio de la revuelta. En cuanto revolucionario y ya no en cuanto rey, el pueblo va a ser precisamente la imagen invertida del monarca sanguinario. Va a ser la hiena que ataca el cuerpo social. Y en la literatura monárquica, católica, etcétera, y también inglesa de la época de la revolución, tenemos una especie de imagen invertida de esa María Antonieta representada por los panfletos jacobinos y revolucionarios. Vemos el otro perfil del monstruo esencialmente en referencia a las masacres de septiembre: el monstruo popular, el que rompe el pacto social, en cierta forma por abajo, mientras que María Antonieta y el soberano lo rompían por arriba. En su descripción de esas masacres, Madame Roland, por ejemplo, decía: “Si conocieseis los espantosos detalles de las expediciones! Las mujeres brutalmente violadas antes de ser desgarradas por esos tigres, las tripas cortadas ostentadas como condecoraciones, sangrientas carnes humanas devoradas!”. Barruel cuenta la historia de cierta condesa de Pérignon que habría sido asada en la plaza Dauphine con sus dos hijas, y seis sacerdotes a quienes también habrían quemado vivos en el lugar, por haberse negado a comer el cuerpo asado de la condesa. Relata, igualmente, que en el Palacio Real pusieron en venta pasteles de carne humana. Bertrand de Molleville y Maton de la Varenne cuentan toda una serie de episodios: la famosa historia de Mademoiselle de Sombreuil, que bebe un vaso de sangre para salvar la vida de su padre, o la del hombre a quien obligaron a tomar la sangre extraída del corazón de un joven para salvar a sus dos amigos; y también la de los masacradores de septiembre que presuntamente bebieron el aguardiente en que Manuel habría echado pólvora de cañón y comieron pequeños panes remojados en las heridas. Tenemos también la figura del licencioso y antropófago, pero en la que la antropofagia se impone al desenfreno. Los dos temas, prohibición sexual y prohibición alimentaria, se anudan por tanto de una manera muy clara en esas dos grandes primeras figuras del monstruo y el monstruo político.

Estas dos figuras del monstruo – el de abajo y el de arriba; el monstruo antropófago, que está representado sobre todo en la figura del pueblo sublevado, y el monstruo incestuoso, representado principalmente por la figura del rey– son importantes, porque vamos a reencontrarlas en el fondo de la temática jurídico médica del monstruo en el siglo XIX. En su gemelidad misma, son dos figuras que van a frecuentar la problemática de la individualidad anormal. No hay que olvidar, en efecto, que los primeros grandes casos de medicina legal, a fines del siglo XVIII y, sobre todo, a principios del XIX, no fueron en absoluto ejemplos de crímenes cometidos en estado de locura flagrante y manifiesta. No es eso lo que constituye un problema. Lo que sí lo es, lo que fue el punto de formación de la medicina legal, es justamente la existencia de esos monstruos, a quienes se reconoce como tales precisamente porque eran a la vez incestuosos y antropófagos, o bien en la medida en que transgredían las dos grandes prohibiciones, la alimentaria y la sexual. El primer monstruo registrado, como saben, es una mujer de Sélestat cuyo caso analizó Jean-Pierre Peter en una revista de psicoanálisis; la mujer de Sélestat, que había matado a su hija, la descuartizó y condimentó el muslo con repollo blanco, en 1817. Es también el caso de Léger, ese pastor al que su soledad devolvió al estado de naturaleza y que mató a una niña, la violó, cortó sus órganos sexuales y se los comió, y le arrancó el corazón para chuparlo. Es asimismo, hacia 1825, el asunto del soldado Bertrand, quien abría las tumbas del cementerio de Montparnasse, sacaba los cadáveres de las mujeres, los violaba y, a continuación, los abría con un cuchillo y colgaba sus entrañas como guirnaldas en las cruces de las tumbas y las ramas de los cipreses. Esto, esas figuras, fueron los puntos de organización, de desencadenamiento de toda la medicina legal: figuras, por lo tanto, de la monstruosidad, de la monstruosidad sexual y antropofágica. Estos temas, que con la doble figura del transgresor sexual y el antropófago van a cubrir todo el siglo XIX, los encontraremos constantemente en los confines de la psiquiatría y el derecho penal y darán su dimensión a esas grandes figuras de la criminalidad de fines de siglo. Es Vacher en Francia, es el Vampiro de Düsseldorf en Alemania; es, sobre todo, Jack el Destripador en Inglaterra, que presentaba la ventaja, no sólo de destripar a las prostitutas, sino de estar probablemente vinculado por un parentesco muy directo con la reina Victoria. Por eso, la monstruosidad del pueblo y la monstruosidad del rey se reunían en su turbia figura.

Estas dos figuras, la del antropófago –monstruo popular– y la del incestuoso –monstruo principesco–, sirvieron a continuación como grilla de inteligibilidad, vía de acceso a varias disciplinas. Evoco, desde luego, la etnología, tal vez no entendida como práctica sobre el terreno, sino al menos como reflexión académica sobre las poblaciones llamadas primitivas. Lo que subyace a su problemática son esos temas de la antropofagia y el incesto. El totemismo como signo de interrogación de las sociedades primitivas; ¿qué tenemos con él? Pues bien, el problema de la comunidad de sangre, del animal portador de los valores del grupo, portador de su energía y vitalidad, de su vida misma. Es el problema del consumo ritual de este animal. Por tanto, de la absorción del cuerpo social por cada uno, o bien de la absorción de cada uno por la totalidad del cuerpo social. Lo que se lee detrás del totemismo, incluso a los ojos de Durkheim, es una antropofagia ritual como momento de exaltación de la comunidad, y esos momentos son para él simplemente momentos de intensidad máxima, que no hacen más que escandir un estado en cierto modo estable y regular del cuerpo social. Estado estable, ¿que se caracteriza por qué? Por el hecho, justamente, de que la sangre de la comunidad está vedada, no se puede tocar a la gente perteneciente a ella, y, en particular, no se puede tocar a las mujeres. El gran festín totémico, el gran festín asediado por la antropofagia, no hace sino escandir, de una manera regular, una sociedad presidida por la ley de la exogamia, es decir, de la prohibición del incesto. Comer de vez en cuando el alimento absolutamente prohibido, vale decir, al hombre mismo, y, además, vedarse uno mismo, de una manera regular, el consumo de sus propias mujeres: sueño de la antropofagia, rechazo del incesto. Sin duda son estos dos problemas los que organizaron para Durkheim, y después de él en otros lugares, todo el desarrollo de esta disciplina. ¿Qué comes y con quién no te casas? ¿Con quién tienes lazos de sangre y qué tienes derecho a cocinar? Alianza y cocina: como muy bien saben, son cuestiones que frecuentan aún hoy la etnología teórica y académica.

Con estas cuestiones, a partir de estas cuestiones del incesto y la antropofagia, se abordan todos los pequeños monstruos de la historia, todos esos bordes exteriores de la sociedad y la economía que constituyen las sociedades primitivas. En términos generales, podríamos decir lo siguiente. Los antropólogos y los teóricos de la antropología que privilegian el punto de vista del totemismo, es decir, en definitiva, el de la antropofagia, terminan por producir una teoría etnológica que lleva a una extrema disociación y distanciamiento con respecto a nuestras sociedades, porque se las remite precisamente a su antropofagia primitiva. Es el caso de Lévy-Bruhl. Después, al contrario, si uno asimila los fenómenos del totemismo a las reglas de la alianza, es decir, si disuelve el tema de la antropofagia para privilegiar el análisis de las reglas de la alianza y la circulación simbólica, produce una teoría etnológica que es una teoría de la inteligibilidad de las sociedades primitivas y de la recalificación del sedicente salvaje. Luego de Lévy-Bruhl, Lévi-Strauss. Pero, como podrán advertir, de todas maneras siempre estamos atrapados en la tenaza canibalismo/incesto, es decir, en la dinastía de María Antonieta. El gran exterior, la gran alteridad que nuestra interioridad jurídico política define, desde el siglo XVII, es, pese a todo, el canibalismo y el incesto.

Lo que vale para la etnología, ustedes saben que vale, desde luego y a fortiori, para el psicoanálisis; puesto que si la antropología siguió una línea inclinada que la condujo del problema, históricamente primordial para ella, del totemismo, es decir, de la antropofagia, al más reciente de la prohibición del incesto, puede decirse que la historia del psicoanálisis se hizo en sentido inverso, y que la grilla de inteligibilidad que Freud planteó para la neurosis es la del incesto. Incesto: crimen de los reyes, crimen de la demasía de poder, crimen de Edipo y su familia. Es la inteligibilidad de la neurosis. Luego siguió la grilla de inteligibilidad de la psicosis, con Melanie Klein. Grilla que se formó a partir de qué? Del problema de la devoración, de la introyección de los buenos y malos objetos, del canibalismo; ya no crimen de los reyes, sino de los hambrientos.

Me parece que el monstruo humano, que la nueva economía del poder punitivo comenzó a dibujar en el siglo XVIII, es una figura en que se combinan fundamentalmente los grandes temas del incesto de los reyes y el canibalismo de los hambrientos. Son estos dos temas, constituidos a fines del siglo XVIII en el nuevo régimen de la economía de los castigos y en el contexto particular de la Revolución Francesa, con las dos grandes formas del fuera de la ley según el pensamiento burgués y la política burguesa, vale decir, el soberano despótico y el pueblo sublevado; son estas dos figuras las que ahora vemos recorrer el campo de la anomalía. Los dos grandes monstruos que velan en el dominio de la anomalía y que aún no se han dormido – la etnología y el psicoanálisis dan fe de ello– son los dos grandes sujetos del consumo prohibido: el rey incestuoso y el pueblo caníbal.

El cargo El monstruo moral, por Michel Foucault apareció primero en Bloghemia.