Me ha parecido sumamente ingenioso lo que hace Drive & Listen, una web en la que puedes experimentar cómo es la conducción en otras ciudades del mundo. Utilizan vídeos de YouTube seleccionados a mano y los acompañan con emisoras de radio locales, que además puedes seleccionar. Todo muy directo y ágil.
El funcionamiento de esta web es muy sencillo: en el menú aparece una gigantesca lista de ciudades del mundo en la que puedes elegir la que prefieras. Aparte de eso puedes acelerar la velocidad de conducción un poco –si eres un poco ansiaviva– y activar o desactivar el sonido ambiente. Además de eso hay un panel de emisoras de radio, complemento imprescindible de cualquier coche, que se superpone al sonido ambiente, creando una experiencia más… realista, por decir algo. Curiosamente aunque los vídeos pueden ser antiguos la radio es online, completamente en directo; de hecho escuché a una locutora dar la hora en Guadalajara (México).
Aunque no todas las selecciones parecen perfectas (de Madrid el vídeo son las calles de Paracuellos del Jarama, una localidad situada a las afueras) creo que en general están bastante bien elegidas y son representativas. Hay algunas curiosas, como una nevada Ekaterimburgo en Rusia, las cuestas de San Francisco o las playas de Recife (Brasil). Toronto, Amsterdam o Hamburgo me han parecido sitios bastante agradables, al menos en las zonas seleccionadas.
Algunos usuarios (como Mark Bradbourne y Crash_Recovery) están publicando algunas melodías y canciones populares en un curioso formato infográfico: separando los diferentes instrumentos por tipos (guitarras, pianos, bajos, baterías, etcétera), las partes vocales y combinándolos en un colorido formato que muestra cronológicamente cuándo entran y salen en la composición y su frecuencia.
En estas infografías el eje X se corresponde con el tiempo de la canción, el eje Y con las diferentes notas, los puntos marcan cada tipo de instrumento y el tamaño de los puntos es la duración de las notas.
No sé si el formato es novedoso o no, pero parece que se está haciendo popular, al menos para los grandes éxitos de toda la vida… Me he topado con estos ejemplos de Queen (Bohemian Rhapsody) y de Alan Silvestri (Back to the Future) que además están entre mis temas favoritos, así que ahí quedan a modo de ejemplo.
La recomendación de los médicos de "Beba líquidos" es un pleonasmo como "suba para arriba" o "Salga fuera". Pero es necesario porque el verbo beber está apropiado por beber alcohol, así que aunque el alcohol también es líquido, se especifica que se beban líquidos, no que se beba "a secas" (beber a secas suena también raro).
El Universo Wordle no parece de crecer, y el último entretenimiento de este tipo es Nerdle, una versión con números que además parece especialmente difícil, aunque no imposible.
En Nerdle las «palabras secretas» son sencillos cálculos aritméticos con los números del 0 al 9 y las cuatro operaciones matemáticas básicas (+ - * /), además del siglo igual (=). Las pistas se marcan en verde (acierto) o púrpura (correcto, pero el la posición equivocada). La expresión debe ser matemáticamente correcta; según sus creadores –que lo han mirado uno por uno– hay 17.723 resultados válidos de entre todos los posibles combinando números y símbolos.
El juego parece enrevesadamente complicado, pero el hecho de que algunos números se descarten rápidamente, así como las operaciones que sólo son cuatro, ayuda. También el hecho de que ha de haber un signo (=) y que una vez averiguada su posición se puede ver si el resultado tiene una o más cifras.
Es todavía pronto para saber cuán complicadas pueden ser las expresiones, pero está claro que puede haber números repetidos, y quizá valores como 007 = 7 son considerados válidos. De lo que sí que advierten es de que a la derecha de la igualdad sólo hay un número (no más operaciones) y de que el orden de prioridad de los operadores es el normal (como es sabido, * y / tienen prioridad sobre + y -). Lo que está claro es que es un poco diferente y sobre todo muy entretenido. Y como en el original, la dosis es de uno al día.
La fiebre del Wordle empieza a parecerse un poco a la del Sudoku cuando se popularizó allá por 2004, con infinitas variantes de las que surgía una cada día. Aunque entonces era más fácil jugar papel rellenando las casillas con un lápiz y ahora hace falta un dispositivo electrónico, lo cierto es que ¿quién no lleva uno encima y tiene unos minutos libres para relajarse en algún momento?