Sergioski02
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La corrupción puede tentar a todos, pero hay an...
Tuerka News - Olrait Diario: la exclusiva
Sergioski02jajajaja quitarle el tembleque en postpo
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Sergioski02wow ya tenemos ganador. Insuperable. Mira tu que este me cae mejor que todos los demas.

Una visita al depósito de semillas del fin del mundo
Sergioski02y que os parece este loren?

Os confieso que el amigo Derek Muller (aka Verisatium) empieza a darme un poco de asquete porque está visitando todos aquellos lugares en los que a mí me habría encantado entrar. Ya le vimos en Chernóbil y en CSIRO y ahora se ha colado en el interior de la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, en el Ártico, un almacén de semillas enterrado en el permafrost para proteger millones de especies de plantas del planeta ante una posible catástrofe global. El interior no es muy glamouroso (los únicos que están a la altura de la mística que exige el lugar son los norcoreanos), pero la visita merece muchísimo la pena:
Por cierto, si te gusta Fogonazos, suscríbete y recíbelo por email ;)
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Sergioski02ojo a la descripcion competa que hace de ella con una concila sucesion de emoticonos.

Tuerka News - Confluencia, construye tu propia aventura
Sergioski02jajajajaj cuando hace de alvaro ojeda me parto, que personaje mas facil y mas graciosos de imitar.
(Censoring by me.)
Sergioski02Hola Eszter, menudo coleccion de pollas te buscaste pa la foto. Asi es dificil creerte lo de DTF.

(Censoring by me.)
‘Basilica di Siponto’, reconstrucción de una antigua iglesia con malla de alambre
Sergioski02joder, que curioso

La actuación establece una relación innovadora entre lo antiguo y lo contemporáneo. Una actuación modesta, ligera y flexible que puede entenderse como alternativa a restauraciones impositivas, pesadas y rígidas, todavía demasiado comunes en este tipo de edificios.
“En la región de Apulia, al sur de Italia, el parque de Siponto es famoso por su gran interés arqueológico. Abandonado tras sufrir un terremoto en el siglo XIII, anteriormente el área había destacado como uno de los principales puertos de la región. Además de varios artefactos emblemáticos de la arquitectura románica apuliana, el lugar alberga los antiguos restos de una basílica paleocristiana, ilustrando el papel de la ciudad como una de las diócesis más importantes de la región.”

“En el espacio de esta antigua iglesia, el artista italiano Edoardo Tresoldi ha construido una monumental instalación de malla de alambre que emula la calidad arquitectónica de la antigua ciudad. La escultura, titulada ‘Basilica di Siponto’, ocupa el gran espacio con un volumen ligero y transparente, recuperando los restos arqueológicos como una forma escultural para ser explorada y experimentada por los visitantes. Capas de malla metálica se entrecruzan y superponen para formar arcos, columnas y una cubierta románica.”
“Junto a MiBACT (Ministerio de Patrimonio y Actividades Culturales) y la Superintendencia Arqueológica de Apulia, Tresoldi ha añadido su obra de arte contemporáneo al contexto arqueológico, dando una nueva vida a la antigua iglesia.”










La entrada ‘Basilica di Siponto’, reconstrucción de una antigua iglesia con malla de alambre aparece primero en más que verde.
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Sergioski02Hola Silvia, que tal? que buena tu foto. Viajar y relacionarte con los locales es lo mejor, pareces super consciente. Quieres quedar a tomar algo?

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Sergioski02esta sonriendo? dime si esta sonriendo. Has hecho la foto? pero sale sonriendo?

El gato de Botero (Barcelona) Esta escultura fue adquirida por...
Sergioski02joder que wapo

Fuente: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Botero_-_el_gato_gordo_1100137.JPG

Fuente: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Gato_-_Fernando_Botero_%283%29.jpg
El gato de Botero (Barcelona)
Esta escultura fue adquirida por el ayuntamiento de Barcelona al artista colombiando Fernando Botero en 1987. Estuvo un tiempo en el Parque de la Ciudadela, siendo trasladado al Estadio Olímpico durante los Juegos del 92. Luego fue a parar a la plaza de Blanquerna, detrás de las Atarazanas Reales, donde fue depositado sobre una peana para vigilar la entrada de uno de los jardines: los del Baluard, a los cuales se accede por un portón situado en dicha plaza. En 2003 fue trasladado a la Rambla del Raval, donde permanece sin peana, directamente en el suelo a un lado y en uno de los extremos de la rambla, el que mira al mar.
Más info: El País, Wikimedia Commons, Google Maps
Homenaje a la Constitución (Murcia) En el Jardín de la...

Homenaje a la Constitución (Murcia)
En el Jardín de la Constitución, junto a la Facultad de Letras de la Universidad de Murcia, se encuentra este homenaje a la Carta Magna. Consiste en dos tubos en codo y paralelos con unos travesaños dispuestos aleatoriamente. La placa de su basamento reza:
A la Constitución Española, garantía de convivencia en paz, en democracia y en libertad. 6-12-1978—6-12-1986.
Más info: Google Maps
Mapeo humanitario: Cómo ayudar al Ecuador después del terremoto

Hoy compartimos con vosotros un artículo que nos ha resultado especialmente interesante por la actualidad del mismo, ya que trata del reciente terremoto en Ecuador, por su propuesta de uso de la tecnología como herramienta colaborativa y eficiente para coordinar acciones humanitarias en situaciones de emergencia, y por nuestro interés en Ecuador, un extraordinario país donde hemos tenido la oportunidad de trabajar en este último año.
El artículo está firmado por Patricio Zambrano-Barragán y ha sido publicado previamente en los blogs del BID- Banco Interamericano de Desarrollo-, Ciudades Sostenibles y Urbe y Orbe
Han pasado ya unos días desde que un terremoto de 7.8 grados golpeó a ciudades y comunidades de la costa del Ecuador. Como respuesta, el gobierno y un sinnúmero de organizaciones de la sociedad civil lideran acciones de rescate y acción temprana en las zonas más afectadas. Una forma novedosa y efectiva de ayudar con el uso de la tecnología es el mapeo humanitario colaborativo.
Voluntarios expertos—médicos, enfermeros, psicólogos y psiquiatras—se han movilizado a las zonas más afectadas. A través de redes sociales y de canales oficiales, se han levantado varias campañas de donación de recursos para equipos de rescate, y de recolección de víveres, medicamentos y ropa para los damnificados.
Mientras, a la distancia, muchos nos preguntamos cómo podemos ayudar desde lejos.
Una opción concreta para cada uno de nosotros es el mapeo humanitario colaborativo. El objetivo es construir mapas base para organizaciones humanitarias y labores de rescate, con la ayuda de miles de voluntarios de todo el mundo. El mapeo humanitario jugó un rol de apoyo fundamental luego del terremoto de Haití (2010), y más recientemente en el terremoto de Nepal (2015).
En Ecuador, el Llactalab de la Universidad de Cuenca, en colaboración con la comunidad OpenStreetMap del país, está movilizando a voluntarios ‘digitales’ de todo el mundo para realizar un mapeo de áreas prioritarias, que hoy incluyen a las ciudades de Pedernales, Manta y Portoviejo, de acuerdo al Instituto Geográfico Militar.

Imagen del Instituto Geográfico Militar del Ecuador.
Este ejercicio puede ayudar con preguntas importantes para las labores de agencias gubernamentales claves como la Secretaría de Gestión de Riesgos (SGR), SENPLADES, y el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda. ¿Cuál es el estado de la infraestructura vial y qué rutas son utilizables? ¿Dónde se ubican las zonas con mayores daños a hogares y otras edificaciones? ¿Existen zonas de deslave? Esta información es a veces mucho más precisa que aquella disponible en plataformas como Google Maps, como se ve en los mapas de Pedernales generados en los últimos días.

En una primera fase, el mapeo se focaliza en la situación pre-terremoto: ubicar edificios e infraestructuras con base a imágenes previas al 16 de abril. Estos mapas se destinan principalmente a equipos de respuesta de la SGR y organizaciones como la Cruz Roja. A medida que se generan imágenes satelitales de la situación post-terremoto, el mapeo de las zonas afectadas permitirá identificar áreas de mayor prioridad, de acuerdo al nivel de daños y riesgo, y de mayor dificultad de acceso.
¿Cómo puedes convertirte en un mapeador humanitario? Acá tienes los pasos principales:
- Crear una cuenta en OpenStreetMap: haz click en openstreetmap.org y crea tu nueva cuenta de usuario. Date unos minutos para familiarizarte con la página y sus funcionalidades.
- Abre el gestor de tareas de mapeo (HOTOSM): dirígete a la página http://tasks.hotosm.org. Encontrarás una lista de todas las zonas por mapear; si tienes dificultad encontrando las tareas relacionadas al terremoto, simplemente ingresa ECUADOR en el buscador.
- Una vez seleccionada la tarea, haz zoom in, escoge uno de los cuadrados disponibles, y, haz click en ”comenzar a cartografiar”/“start mapping”. Luego escoge “editar con iD editor”/”edit with iD editor”
- iD editor en OpenStreetMap: dibuja polígonos encima de cada techo, y líneas para cada calle. Asegurate de ‘taggear’ cada polígono como “building” y de guardar tus cambios a menudo.
- Una vez que hayas terminado tu área, regresa a tasks.hotosm.org y selecciona la tarea como hecha.
Poco a poco, la comunidad de mapeadores está generando materiales didácticos para que todos podamos colaborar.
- Puedes seguir la conversación sobre el mapeo humanitario en redes social buscando #MappingEcuador.
- Más información más detallada y actualizada sobre el mapeo en Ecuador, haz click en este wiki: http://wiki.openstreetmap.org/wiki/ES:2016_Ecuador_earthquake
- FAQ: http://bit.ly/MappingEC
- Para un vídeo instructivo, haz click en https://goo.gl/SUOHlJ, o busca “Tutorial #MappingEcuador” en YouTube.
- Para enviar reportes desde las áreas afectadas, haz click aquí: https://mapa.desastre.ec
- A medida que se generan imágenes satelitales actualizadas, se podrán hacer una comparación pre- y post-terremoto usando la plataforma Tomnod: http://www.tomnod.com/campaign/ecuador_earthquake_2016
- Los extractos/enlaces a los mapas de base generados a partir de este ejercicio se recopilan aquí:https://data.hdx.rwlabs.org/dataset/ecuador-openstreetmap-extracts-places
- Si estás en Ecuador y tienes un dron, puedes convertirte en fotógrafo aéreo voluntario aquí (necesitas registrarte): http://uaviators.org/ops/ecuador-earthquake-april-2016. Estas imágenes dan una visión no solamente de mayor resolución sino también lateral, lo cual es esencial para evaluar daños estructurales.

Imagen tomada con un dron después del terremoto en Nepal. 2015. Fuente: UAViators
Patricio Zambrano-Barragán es especialista en Desarrollo Urbano y Vivienda en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Actualmente, trabaja en varios países de América Latina y el Caribe en temáticas relacionadas con planificación urbana y territorial. Previamente, se desempeñó como investigador en proyectos de infraestructura y gestión del territorio para el Massachusetts Institute of Technology y el Natural Resources Defense Council (NRDC). Patricio tiene experiencia tanto en el sector público como privado. Ha trabajado en el Departamento de Desarrollo de Vivienda de la Ciudad de Nueva York en programas de financiamiento de proyectos en riesgo; en la Alcaldía de Quito, Ecuador en sistemas de infraestructura urbana; y como consultor para empresas de energía y telecomunicaciones. Cuenta con una Maestría en Planificación Urbana y Regional del Massachusetts Institute of Technology y un Bachelor en ciencias políticas de la Universidad de Yale.
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Sergioski02wow este usa hasta la descripcion para reforzar el argumento. Eso no creo que te lo coja directamente de Facebook, no Diegor?

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Sergioski02Esto se llama un hack trick social. Mujeres, ancianas y de otra cultura.

Electricidad de bajo costo generada con orina
Sergioski02venga, sigamos con las ideas que estan revolucionando el mundo!
Un sistema desarrollado por investigadores de la Universidad de Bath, en el Reino Unido, puede ser la solución para llevar energía limpia a bajo costo en cualquier rincón de la tierra. La tecnología produce electricidad a partir de las bacterias contenidas en la orina.

La producción de energía limpia a partir de la orina no es algo precisamente nuevo. Lo que distingue a este proyecto son otros factores tales como la comodidad, la eficiencia y el costo. Según los científicos, cada dispositivo cuesta menos de tres dolares y tiene cero emisiones de gases de efecto invernadero.
Una célula de combustible microbiana, es un dispositivo que utiliza los procesos biológicos naturales de bacterias para transformar la materia orgánica tal como la orina, en electricidad. Estas células son eficientes y relativamente baratas, en comparación con otros métodos de generación de electricidad.
Lo que sucede en la práctica es que la orina al entrar en la pila microbiana produce una reacción, a partir de ahí, las bacterias generan la energía que puede ser almacenada o utilizada directamente para alimentar los dispositivos eléctricos.
La pila bacteriana desarrollada en la Universidad de Bath mide poco más de dos centímetros cuadrados y utiliza de catalizador un compuesto de carbono derivado de la glucosa y la albúmina, una proteína de la clara de huevo. Estos componentes son los que garantizan el bajo precio del sistema.
Los investigadores todavía están trabajando para aumentar la potencia del sistema. En la actualidad, cada célula es capaz de generar dos vatios de potencia por metro cúbico, lo que sería suficiente para alimentar un teléfono celular, por ejemplo.
Es un proyecto con un enorme potencial pero aún esta lejos de ofrecer soluciones reales.
La URSS de Alekséi Balabánov, el Tarantino ruso
Sergioski02el tarantino rusoooo, con eso ya basta pa leer el tocho, no?

Escena de Gruz 200. Imagen: Kinokompaniya CTB.
Alguien dejó dicho que de cada líder soviético que tomó el poder el pueblo esperaba algo. De Lenin, la revolución; de Stalin, ganar la guerra; de Jrushchov, la desestalinización; de Brézhnev, la paz en el mundo; de Andrópov, un retorno a la disciplina. Pero cuando llegó Chernenko, la gente solo esperaba de él que se muriera.
Konstantín Ustínovich Chernenko gobernó la URSS entre el 13 de febrero de 1984 y el 10 de marzo de 1985. Catorce meses. Batió el récord de brevedad de su antecesor, Yuri Andrópov, de dieciséis, que estuvo conectado a una máquina de diálisis desde los tres meses de su nombramiento. Algo que no tenía mucho mérito a la vista del historial médico del anterior, Brézhnev. Insuficiencia cardíaca desde 1961, a partir de 1973 sufre microderrames cerebrales. En 1975 se le dice a la opinión pública que tuvo un infarto, pero se sospechaba que fue una hemorragia cerebral, hasta que su médico personal entre el 75 y el 82 confesó a un periodista británico en los noventa que lo que le había ocurrido realmente fue una sobredosis de somníferos y ansiolíticos a los que era adicto. También había antecedentes de ese tipo en Moscú. Kerensky, el menchevique, se metía en vena cocaína, si quería trabajar, o morfina, si lo que quería era mimir.
El caso es que desde 1975 hasta la llegada de Gorbachov en el 85, la URSS tuvo como líderes a ancianos con graves problemas de salud. El sistema soviético, la democracia más perfecta jamás concebida, por lo que fuera, que no viene al caso, tenía cierta inclinación por la sucesión gerontocrática de la jefatura del Estado. Es muy ilustrativo que Chernenko, a la muerte de Brézhnev, sonara como sustituto cuando tenía setenta y un años —setenta y un años del siglo XX— porque era «el joven».
Escribió Rafael Poch que cuando Konstantín llegó por fin al poder, en el 84, había sido jefe del departamento administrativo del Comité Central, «cuyo mayor talento era preparar reuniones y afilar los lápices», en palabras textuales del periodista catalán en su libro La gran transición. Hasta llegar a ese puesto no había hecho mucho más que acompañar a Breznev de cargo en cargo como su secretario. Pero la situación de la URSS a esas alturas era crítica. Los chinos, años antes, con el cadáver de Mao todavía caliente, ya habían empezado a emprender con premura las reformas que todos conocemos. La economía soviética llevaba años estancada y en los ochenta comenzaba una contracción, el nivel de vida era cada vez más bajo y el sistema productivo estaba próximo a la obsolescencia, y, de propina, se habían metido en una guerra que se apodaría como «su Vietnam». Ese era el cuadro general cuando accedió al poder absoluto el chaval, Chernenko, esa joven promesa que estaba empezando.
Los meses de gobierno del sexto secretario general del Comité Central del PCUS tienen un gran valor simbólico. Son los últimos años de la URSS auténtica. Tras la llegada de Gorbachov comenzaron los cambios, más accidentados que la propia decadencia, y ya nada fue igual. Ese punto muerto en el que se encontró el país ya lo tratamos aquí a través del libro que el corresponsal de El País, Felix Bayón, escribió antes de que empezara la Perestroika, y también dando voz a una fuente primaria, el testimonio de Dieter, un siberiano que fue niño en aquellos días. Ahora vamos a seguir con la obra maestra de Aleksei Balabanov, cineasta ruso fallecido hace tres años, Gruz 200.
La película, centrada en el año 1984, era una crítica despiadada del resultado de setenta años de revolución y comunismo en Rusia. El crédito de esa visión tan negativa es que su director, como se cansó de repetir en su día en entrevistas, era netamente soviético. Nacido en 1959 en Sverdlovsk —actual Ekaterimburgo—, en el límite entre Europa y Asia, en los montes Urales. Balabánov estuvo en los pioneros de niño, después en el Komsomol (juventudes comunistas) y más tarde en el ejército y en la guerra. Su madre era directora de un instituto de salud, ciencia y psicoterapia, militante del PCUS, y su padre editor de Na Smenu! (Por El Cambio), el periódico órgano del Komsomol local, también miembro del partido, por supuesto. Más soviético no podía ser ni él ni su entorno.
El cine fue una vocación tardía en Balabánov. Primero quiso ser nadador profesional, luego cosmonauta, pero terminó de intérprete del ejército en Oriente Medio y África. Hasta los veintiocho años no entró por fin en la Academia de Cine de Moscú. Culto, conocedor de la periferia soviética, recorrió la URSS de punta a punta, del partido desde dentro, del ejército y presente en una guerra; poca gente le podía discutir a Balabánov cómo era su país en aquellos tiempos. Para él, Gruz 200 no fue más que una película autobiográfica, un retrato de su generación. María Kuvshinova, una de las críticas de cine más importantes de Rusia, lo expresó con estas palabras: «En Gruz 200 la URSS se presenta como un cadáver en descomposición donde el único organismo sano son los gusanos».
El título hace referencia a los ataúdes de los cadáveres de los soldados que llegaban de Afganistán. Gruz significa «carga» en ruso, 200 era su nombre en clave. Este tipo de cargamento le sirvió de inspiración a Balabánov porque él estuvo involucrado en el transporte de los féretros. En declaración a Filmmaker Magazine, lo explicó: «En 1983 serví en el ejército, en la aviación de transporte. Llevaba y traía tropas, también sus cadáveres. Durante este tiempo dormía con un piloto que se había chupado toda la guerra de Afganistán y me contaba montones de historias. Por ejemplo, que no había un control real sobre el transporte de los muertos a casa, que a menudo desaparecían».

Imagen: Kinokompaniya CTB.
Partiendo de esa idea, Balabánov situó la acción en una pequeña ciudad industrial de la Rusia de provincias. No se puede decir que la película tenga un género definido. Hay terror, hay cine negro, ingredientes de comedia y un marcado simbolismo sobre el colapso del universo soviético. Es, posiblemente, una de las películas más escalofriantes que se han rodado en este siglo. Angustiosa y desagradable. Traumática. Habrá quien no pueda terminar de verla, pero quien atienda a las metáforas podrá hasta descojonarse de risa.
Trata de la desaparición de la hija de un alto cargo del partido en la aludida localidad. No siga leyendo si tiene curiosidad por verla. El argumento no es original, es la adaptación de la novela maldita de William Faulkner Santuario. Balabánov, lector compulsivo desde niño, siempre tuvo especial interés por este escritor. No solo él. En los ochenta Faulkner ganó popularidad en las regiones al sur de Moscú como representante de un sur universal, no conectado con ningún país en particular, según ha explicado Frederic H. White, autor de Degeneración, decadencia y enfermedad en la Rusia de fin de siglo.
El «sur» de Faulkner, empobrecido, decadente y corrupto a todos los niveles, era para Balabánov perfectamente asimilable al mundo soviético que conoció en los ochenta. Como su productor no pudo comprar los derechos de la novela, para Gruz 200 adaptó una de las tramas de Santuario rusificando a cada personaje. Un ejemplo: cuando la chica es violada en la novela, lo hacen con una mazorca de maíz; en la película de Balabánov es con una botella de vodka. Fácil.
La comparación con Tarantino quizá no sea exacta, pero sí es pertinente y desde luego no es original. El New York Times destacó que el universo del director ruso estaba formado por «sicarios, impúdicos funcionarios corruptos y una sucesión de cadáveres en un pastiche cinematográfico que recuerda a la obra de Quentin Tarantino en la realización artística y el gusto por lo exuberante y descarado».
Además, ambos directores no solo comparten esa inquietante indiferencia por la violencia que muestran e imprimen un ritmo frenético a sus películas, también alcanzaron la fama con el cine de gánsteres. Balabánov lo hizo con Brat (Hermano), una película ultraviolenta que, no obstante, tenía más que ver con Rambo que con Tarantino. No por la acción, sino por el efecto social que causaba en el público. Mientras el personaje de Sylvester Stallone servía al espectador americano para digerir la humillante derrota de su país en Vietnam, Brat suponía también un alivio para los rusos, que habían visto cómo su imperio soviético se había hundido como un castillo de naipes y que la Rusia que emergió estuvo a punto de ser un Estado fallido hasta la llegada de Putin.

Imagen: Kinokompaniya CTB.
El protagonista de Brat era un nacionalista de manual. Militar recién licenciado, despreciaba a los extranjeros —célebre fue cómo rechazaba la música occidental en una escena de la película—, encarnaba virtudes eslavas muy importantes, como mantener la palabra dada, y resolvía los problemas a tiros sin inmutarse en el San Petersburgo de los mafiosos arribistas y los nuevos ricos. Símbolo de la degradación de la Rusia de Yeltsin.
La película fue a Cannes, ganó el primer premio en el festival de cine de Sochi, Kinotavr, el más importante de Rusia, y su secuela, Brat 2, recaudó más de un millón de dólares en su país. Poco dinero para los grandes estudios de Hollywood, pero una auténtica barbaridad en Rusia para una película rusa. Más adelante llegó Voyná (La guerra), sobre hazañas bélicas de las tropas rusas en Chechenia, lo que le hizo ganarse a su autor la reputación de mejor director ruso del momento y la etiqueta de adscrito a los intereses nacionales.
Pero Balabánov no era un nacionalista que buscara el aplauso fácil e irreflexivo. Por si alguien se había equivocado y no era capaz de leer entre líneas, emprendió el proyecto de Gruz 200 para despejar dudas. En 2005, Vladimir Putin manifestó que la desaparición de la Unión Soviética era la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX. Era cuando el presidente comenzaba a asentar su poder. A cambio de estabilidad, orden y cierta regeneración de los servicios sociales, además de volver a ser tomados en serio en la política exterior, los rusos aceptaron mayoritariamente un Gobierno con preocupantes rasgos despóticos. El problema era que en la década anterior, los noventa, hizo mucho frío, por decirlo de algún modo. Pero cuando Putin recuperó el himno de la URSS para Rusia e hizo acto de presencia la nostalgia por el pasado comunista, cuando en la sociedad volvieron esos tics de renuncia a derechos por un presunto bien colectivo, Balabánov decidió filmar esta película. Puso de manifiesto que rechazaba por igual a los oligarcas que a los comunistas.
Eso sí, nunca reconoció que fuese una película contra Putin ni contra nada en particular. El director insistía en que su trabajo era contar historias y que cada uno interpretase lo que quisiera. Dicho y hecho, el primero en actuar fue el Gobierno ruso. La película fue calificada para mayores de veintiún años y solo se proyectó en los cines de madrugada; el periodista y presentador de TV Leonid Parfenov admitió que probablemente nunca se estrenaría en televisión porque todo ese mensaje negativo y desagradable sobre la URSS tenía también cargas de profundidad contra su sucesora, la nueva Rusia.

Imagen: Kinokompaniya CTB.
«Solo mostré la vida de la gente como yo recuerdo que era», explicó Balabánov sobre Gruz 200. Y no hicieron falta decorados. Se trasladaron a una localidad en la Rusia de provincias, Cherepovets, donde el paisaje no había cambiado en absoluto desde hacía más de treinta años. Les invito a recorrerla en Google Maps. Les sitúo en uno de los cruces de tuberías del tipo de los que salen en la película. En dirección contraria se adentrarán en la ciudad.
Algunos actores, como la que interpretaba a la madre loca y alcohólica del oficial corrupto de la milicia, vivían en el edificio comunal donde estaban rodando. No era actriz, era una vecina que estaba por allí. El único esfuerzo de ambientación fue reproducir los vestidos de los jóvenes propios de la moda soviética de los ochenta, la ropa con la que se salía de marcha; lo hizo la mujer de Balabánov.
Eran años de limitaciones con el alcohol y todo el mundo compraba vodka casero —alrededor de esto gira el argumento—, y las discotecas estaban llenas de jóvenes que solo pensaban en ponerse ciegos y divertirse. El futuro que les esperaba era lo que tenían sus padres, trabajos industriales sucios, insalubres y mal pagados, en los que uno no tardaba en abandonarse el alcoholismo. «Mostré la inmundicia en la que vivíamos. Estuvimos viviendo en una sociedad enferma desde 1917», declaró el director.
Consciente en ese momento de que su cine o se amaba o se odiaba, la extrema brutalidad de Gruz 200, la distancia irónica que pone Balabánov en escenas realmente abyectas, también le dio problemas en festivales internacionales. Se conoce que no fue fácil entender que la película simbolizaba el final de la vieja URSS. Uno de los personajes principales, un catedrático en Ateísmo Científico que está perdiendo la fe en el sistema con Chernenko y la guerra, termina convirtiéndose al cristianismo en la iglesia ortodoxa local cuando descubre lo podrido que está el sistema al enterarse por su cuenta de la trama de secuestros y asesinatos que suceden en el pueblo, que, por cierto, no se atreve a denunciar. O el militar encargado de gestionar la llegada de los muertos de Afganistán, que ve cómo van muriendo todos los antiguos compañeros de clase de su hija, al tiempo que descubre que su novio, pequeño comerciante un tanto oscuro, gana trapicheando tres veces más que él. La escena de un avión militar de transporte cargando soldados al trote mientras descarga ataúdes era terriblemente elocuente. Y una de las imágenes finales, con la chica violada, esposada a una cama en la que yacen tres cadáveres junto a su cuerpo —el de un psicópata carcelero de la milicia, el de un joven recluta muerto en el frente y el de un obrero alcohólico—, todo lleno de moscas, refleja, alegóricamente, el final de la sociedad soviética tras una larga agonía.
A la gente que vivió aquellos días, confesó Balabánov posteriormente, es a quienes menos les gustó la película. Quizá, de alguna manera, se ven vinculados a lo que ocurre, sugirió el director, que solo quería mostrar, muy a su manera, insistió, cómo la moral se transformó con el cambio de ideas políticas y sociales. De dónde surgió, en definitiva, la casta mafiosa de oligarcas que se zamparon el país en los noventa. Los aludidos sanos gusanos del cadáver. El crítico Vadim Rutkovskii escribió en GQ ruso que era una «crónica de la defunción no declarada de la URSS».
Al margen de otras consideraciones, con Gruz 200 Balabánov alcanzó la maestría, un estilo propio inequívoco y una contundencia que no le abandonaron hasta su muerte. Al año siguiente rodó Morfijum (Morfina), adaptación esta vez de Mijáil Bulgákov, que, como su propio nombre indica, trata sobre la adicción al opiáceo. Kochegar, otro noir escalofriante, y la póstuma Ya tozhe jochú, una réplica a Stalker de Tarkovski, que rodó sabiendo que iba a morir y anunció que sería su última película.

Imagen: Kinokompaniya CTB.
En el cajón se quedó su proyecto sobre Stalin, al que supuestamente iba a representar como a un capo dei capi. The American, que iba a protagonizar Willem Defoe, enamorado del cine de Balabánov desde que vio Voyná, pero que rechazó el papel porque no se veía en él. En su lugar se contrató a Michael Biehn (el que le hace un hijo a Sarah Connor en Terminator, o fiel camarada de Ripley en Alien II). Empezaron a filmar en Nueva York y todo fue bien. Luego fueron al norte de Siberia, y, tal y como contó Balabánov: «Michael empezó a beber vodka heavily, rodamos tres días y fuimos a Irkutsk, donde se armó la de dios, se dedicó a beber todos los días hasta perder el conocimiento y me negué a continuar filmando, de hecho el invierno se estaba pasando. Él se volvió a Los Ángeles y prometió devolver el dinero. No devolvió nada. Presentamos una demanda, de la que por supuesto no sabemos nada, perdimos nuestro dinero y eso es todo». Y también se quedó inconclusa, aunque se estrenara así en la televisión rusa, The River, porque la protagonista, Tuyaara Svinoboyeva, murió en un accidente de coche durante el rodaje.
Cuando Balabánov fue invitado al Festival de Cine de Gijón, dejó esta anécdota que relató así La Nueva España:
Varios ciudadanos alertan de madrugada a la Policía ante el temor de que un ciudadano pudiera encontrarse en apuros dentro del mar, a la altura de la escalera tres. El personaje en cuestión es el director de cine Alekséi Balabánov, que, después de presentar su película en el Festival Internacional de Cine de Gijón y de cenar en un restaurante de la ciudad, alrededor de la una de la madrugada pretendió darse un baño en San Lorenzo vestido y sin descalzarse. Era una escena que recordaba demasiado a la de un bañista en apuros y que alarmó a quienes la estaban observando desde el muro. Cuando los policías llegaron al lugar de los hechos comprobaron que a la altura de la escalera tres del arenal gijonés un hombre estaba entrando en el agua totalmente vestido. Los agentes se acercaron a él y trataron de hacerle razonar. Era extranjero y no los entendía. Mientras, muy cerca de la orilla del mar, el hijo y la mujer del cineasta ruso observaban la escena, según fuentes policiales, «divertidos ante la ocurrencia» del artista, empeñado en probar las frías aguas cantábricas.
Alekséi Balabánov falleció el 18 de mayo de 2013 con cincuenta y cuatro años de edad. El primer ministro, Dimitri Medvedev, escribió en su Facebook que sus películas eran un retrato de Rusia en sus tiempos más dramáticos. Para algunos colegas de profesión fue el director de cine ruso más importante de los últimos veinte años. El crítico del diario Kommersant, Mikhail Trofimenkov, le situó entre John Ford y Dostoievski. Pero el mejor epitafio se lo puso su colega, el director Andrei Zernov, cuando vio Gruz 200: «Todos queríamos filmar una película como esta y no teníamos el valor suficiente. Pero Balabánov la hizo».

Imagen: Kinokompaniya CTB.
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http://fotolitosblog.blogspot.com/2016/04/blog-post_18.html
Sergioski02os habeis planteado algun giro en vuestras vidas si esta persona vuelve a ser presidente 4 años mas?












