
Laic a baus
Our first weekly poster is by Liverpool Lad, who gives a word of warning to Liverpool FC footballer and creator of controversy Luis Suarez after he sunk his jaws into a Chelsea defender in Sunday’s match.
“Luis Suárez’s bite was an iconic carnivorous moment. When I saw it, I felt the need to make a statement to Luis, Liverpool fans and the world that excessive meat eating is bad for the world. Next time Luis is hungry, he should take a bite out of a falafel rather than flesh and set a good sustainable example.”
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We’re selling this poster printed on FSC paper with sustainable ink for £10 plus VAT, postage and packing with all proceeds going back to the Do The Green Thing charity. You can buy this one here.
Con el casco de motocicleta Predator se puede pedir como opción (119 dólares) un apuntador láser de tres rayos. Pena que es bastante improbable que esté homologado, aunque una pena aún mayor es no poder pedirlo con el cañón de plasma para el hombro.
“Bajo ninguna circunstancia y a ningún precio vamos a contratar a Robert Downey Jr. para interpretar a Iron Man”. Esa fue la respuesta de Marvel al director Jon Favreau cuando este creyó haber encontrado a su Hombre de Hierro. Seis años después, Iron Man ha pasado de personaje secundario a héroe global, Robert Downey Jr. es probablemente el actor más querido entre los aficionados al género y uno de los tipos mejor pagados de Hollywood: su papel en Los Vengadores le valió un cheque por valor de 50 millones de dólares.
La primera Iron Man molaba. Una película basada en un cómic de la Marvel que abre con el Back in Black de AC/DC. Unos efectos especiales que hacen de Robocop una pieza de museo. El Nota de malo de la función. Gwyneth Paltrow en modo flirteo. Y, sobre todo, un Robert Downey Jr. que en la última línea de la película da la vuelta al género superheroico admitiendo en rueda de prensa que sí, que él es Iron Man.
La película fue un sleeper (un éxito de taquilla por sorpresa) hasta cierto punto. Sus 186 millones de dólares de presupuesto se multiplicaron por tres en taquilla, rozando los 600 millones recaudados alrededor del mundo. Si le añadimos las ventas de DVD y compañía, Iron Man concluyó su misión con 755 millones recaudados. O lo que es lo mismo, más dinero que El Capitán América y El increíble Hulk juntos.
La segunda parte de Iron Man fue víctima del éxito de la primera: Marvel buscó exprimir al Hombre de Hierro mientras aún estaba incandescente, y el rodaje comenzó sin tener un guión acabado. Según imdb.com, el compositor John Debney grabó la música de la película en solo cuatro días. Al final, y pese a ser una película olvidable, IM2 acabó haciendo más dinero que la primera parte. Con Robert Downey Jr. convertido en una estrella, Marvel (ya completamente integrada en la factoría Disney) estrenó en 2012 Los Vengadores con él de protagonista. Los Vengadores se convirtió no solo en el mayor pelotazo de la historia de Marvel, sino en La Película No Dirigida por James Cameron más taquillera de todos los tiempos.
Con semejantes antecedentes, uno casi puede sentir la bilis en la garganta del responsable de producir Iron Man 3. Porque los precedentes en terceras partes no son buenos. La prueba definitiva de que hacer una tercera parte es jodido es el coitus interruptus que fue El Padrino III de Francis Ford Coppola.
A la hora de hacer la tercera parte de una película, los estudios han tenido históricamente dos opciones. La primera alternativa es tratar a cada film como un suceso independiente. Este modelo funciona cuando se consigue hacer un tercer guión bueno a partir de un mismo personaje. Es el caso, por ejemplo, de Indiana Jones y la última cruzada o de Goldfinger.
La segunda opción es hacer una tercera parte dentro de una misma historia. Esto solo funciona si desde el principio se ha concebido la posibilidad de contar una misma historia en tres partes. Ejemplos de ello son El retorno del jedi o la trilogía de El Caballero Oscuro de Chris Nolan. El problema es que, en el mundo cortoplacista de Hollywood, la mayoría de producciones buscan el pelotazo fácil: el primer guión es el que hay que vender a los estudios, y por eso se procura darlo todo como si no hubiera un mañana. El guión de la secuela es fácil de escribir (suele recuperar ideas que se cayeron de la primera parte) y todavía más fácil de vender a los directivos del estudio que a estas alturas tienen el símbolo del dólar tatuado en el cristalino de los ojos.
La tercera parte es la jodida. De entrada, porque si hay tercera parte es porque la segunda, a pesar de un guión flojo y una producción a matacaballo, ha funcionado en taquilla. Agotadas las ideas iniciales, normalmente se busca el efecto sorpresa y, a veces, el reírse de sí mismo. Solo así se explican cosas como la presencia de Richard Pryor en Superman III, el cyborg volador de Robocop III, el comedy show de Peter Parker en Spider-Man III o ese Marty McFly vestido de cowboy en Regreso al Futuro III.
Y la sorpresa es precisamente el camino elegido por Iron Man 3, ya desde la elección del guionista y realizador: Shane Black. Si su nombre no les suena de nada es normal: Black es un tipo de 51 años que tuvo su momento de gloria a los 23. Era 1984 y Black firmó el guión del Arma letal, la película que hizo de Mel Gibson la estrella que fue (sí, en pretérito). Tras participar en el guión de la segunda parte de Arma letal, Black se convirtió en el guionista mejor pagado de Hollywood, cobrando casi dos millones por el libreto de El último boy scout, un millón por el de la infravalorada El último gran héroe y cuatro millones, cuatro, por The Long Kiss Goodnight, la película con Samuel L. Jackson y Geena Davis cuyo título en España algún genio decidió traducir como —guiño, guiño— Memoria letal.
Después de aquello, Shane Black se dedicó a gastarse la pasta hasta que en 2005 escribió y dirigió Kiss Kiss Bang Bang. La película no solo supuso el renacimiento de su guionista y director, sino también de su protagonista: un actor hasta entonces alcohólico y con antecedentes penales llamado Robert Downey Junior.
Así que no es de extrañar que la amistad con el todopoderoso Tony Stark haya dado a Shane Black carta blanca para hacer Iron Man 3. Y lo hace buscando sorprender: haciendo una película de Iron Man sin Iron Man. Para eso recurre a tópicos: los malos destruyen la casa del protagonista (como en Batman Begins o Skyfall), le quitan los poderes (como a Christopher Reeve en Superman II) y tiene que ser rescatado por su colega negro (como en, lo han adivinado, Arma letal). En resumen, en Iron Man 3 Robert Downey Jr. tiene que demostrar que no necesita la armadura para ser un hombre. Pero sabemos que esa idea ha sido llevada al extremo cuando un título más acertado para esta película habría sido “Las increíbles aventuras de Tony Stark”.
El problema es que Tony Stark no necesita la armadura para ser un hombre, pero sí la necesita para ser un héroe. El Tony Stark que le gusta a la gente es el bocazas que se define a sí mismo como “genio, millonario, playboy y filántropo”. Shane Black se lo cepilla por culpa de esa puta manía de humanizar a los personajes de cómic, como si el público de Marvel fuera el mismo que el de León de Aranoa. Y al final de Iron Man 3 uno se da cuenta de que Tony Stark sin la armadura de hierro no es más que Amancio Ortega con una perilla ridícula.

The first skyscrapers were impossible drawings at the times they were imagined, yet today glass towers that scale to the skies are everyday structures. On land, by sea, in the air (or in one case: outer space), these entries are daring and visionary, defying convention, technology and at times even gravity.

First, the winner of the 2013 Evolo Skyscraper Competition, the Polar Umbrella (by Derek Pirozzi), a buoyant skyscraper that protects and regenerates the polar ice caps. The umbrella helps shade the ice below it, which is, in turn, rebuilt via water frozen by energy generated “through an osmotic (salinity gradient power) power facility housed within the building’s core.”

It can much more than just a remote outpost: “Through its desalinization and power facilities, this arctic skyscraper becomes a floating metropolis equipped with NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) research laboratories, renewable power stations, dormitory-style housing units, eco-tourist attractions, and ecological habitats for wildlife.”

From the sea we shift our sights to the sky, where a high-flying design (third-place winner) aims to supplement dense cities with much-needed recreational and green space. Capped with a helium balloon and supported by solar-powered propellers, Light Park (by Ting Xu and Yiming Chen) is a floating skyscraper.

Lofted greenery helps clean the air above urban centers, and the plan balances program and structure: “Programmatic platforms that host parks, sports fields, green houses, restaurants, and other uses are suspended from the top of the structure by reinforced steel cables; the platforms fan in different directions around the spherical vessel to balance its weight. These slabs are also staggered to allow for maximum exposure to sunlight on each level.”

Before we get to a few back on the ground, we have covered sea, sky and the next step? Space. That’s where the Stratosphere Network of Skyscrapers comes in – a bold idea by a Chinese team to create a skyscraper grid in space. The Buckminster-Fuller-worthy hex network of globe-spanning architectural infrastructure is mind-boggling in its implications. Independently, these incredible towers are impossible to support, but as a network, they reinforce one another, and are mutually suspended above the Earth.

If is a tall order in practice, but a brilliant concept in theory: “In this case the network of buildings and bridges connected to each other, covering the entire circumference of the earth, will no longer need structural ground support and can be suspended in the air by the effect of the earth gravity. The elevated bridges and buildings that relate the grid can reach any height with out worrying about overturning, earth-quakes, floods and any other natural disasters.”
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Según confirman fuentes cercanas al comedor de tu casa, Alexander Djokovic, licenciado en Ingeniería Química por el Instituto Checoslovaco de Tecnología de Praga y Doctor en Química por el Instituto Politécnico de Zurich, no ha sido capaz de montar tus muebles tras la mudanza.
Este premiado ingeniero químico, que en su país de origen fue capaz de marcar moléculas de adrenalina con isótopos radiactivos para visualizar cómo se comporta la hormona en las células, ha colocado en el salón unos muebles que van destinados al dormitorio pese a que le has facilitado un esquema con un plano del piso en el que se especificaban, sin posibilidad de error, qué muebles iban destinados a cada habitación de tu nueva casa.
“Confundido porque muebles todos del mismo color” ha balbuceado a modo de excusa este prodigioso científico mientras se secaba el sudor de la frente y daba órdenes en su idioma al otro tío con el que ha hecho toda la mudanza.
Este químico serbio, que fue premiado en 1993 por el Massachussets Institute of Technology debido a sus extraordinarios avances en el estudio de los receptores acoplados a proteínas de tipo G, fue recomendado por tu hermana para hacer la mudanza de todos tus muebles, que a diferencia de la tuya transcurrió sin ningún tipo de problema. En tu caso, este premiado investigador, que habla cinco idiomas pero no es capaz de distinguir un armario ropero de una librería, lo va a tener muy difícil si pretende que le vuelvas a llamar para otro trabajito.
Al cierre de la edición, el autor del legendario artículo “Structure validation in chemical crystallography” ha confirmado que volverá mañana a solucionar el desastre “sin pagar más amigo lo siento tú no enfades”.

Probablemente es una de las series de televisión que más carcajadas me ha arrancado en los últimos años. Pese a su título (en español, Los informáticos) tiene bastante poco que ver con el humor “nerd” de The Big Bang Theory, por ejemplo. The IT Crowd, para quien todavía no la haya visto y se la esté perdiendo, es una comedia de malentendidos y enredos, repleta de situaciones surrealistas que llegan a complicarse hasta el delirio incluso en los breves minutos que dura cada episodio.
Está producida en el Reino Unido, pero The IT Crowd se aleja un tanto de la paleta de colores típica de la comedia inglesa y desprende un inequívoco espíritu anárquico que se debe en buena parte al origen irlandés de su creador: Graham Lineham, responsable también de Father Ted y la enloquecida Black Books (la cual ya comentamos aquí en su día). Por encima de la ironía británica, lo que predomina aquí es la entropía y la tendencia al caos. Un caos controlado, pero caos al fin y al cabo. Graham Lineman y su equipo de guionistas son capaces de pasar de la ironía sutil al chiste básico y cafre en cuestión de segundos, y viceversa. Esta capacidad de rápida metamorfosis, unida al endiablado ritmo que suele tener la acción, convierten The IT Crowd en un artefacto verdaderamente irresistible. Como cualquier otra serie, tiene sus altos y sus bajos, pero debido a su brevedad lo que predominan son los momentos álgidos. Es más, hay algunos episodios concretos que están entre lo más descacharrante que ha producido la televisión mundial en bastante tiempo. Como sucedía con la ya mencionada Black Books, es difícil juzgar la calidad global de cada episodio porque prácticamente en todos hay secuencias verdaderamente inolvidables. El tipo de humor es también bastante similar a Black Books, con una particular querencia a las ocurrencias pueriles (inteligentemente pueriles, eso sí), aunque quizá menos énfasis en el humor producido por la personalidad de los protagonistas y más en un humor clásico de situación, basado en casualidades absurdas y toda clase de circunstancias incómodas, vergonzantes o sencillamente sin sentido.

Denholm Reynholm y sus problemas para entenderse con el ordenador.
La acción se centra en tres empleados de una compañía, que trabajan en un sótano y constituyen el departamento de ayuda técnica informática. Son Roy, un irlandés vago y borracho; Maurice, un cerebrito de la electrónica con la inmadurez e inocencia de un niño pequeño; y Jen, su nueva jefa, que no entiende una palabra sobre ordenadores pero que ha conseguido el trabajo mintiendo en el currículum y parece más preocupada en pintarse las uñas y conseguir novio que en aprender a encender una computadora. A ellos tres se unen algunos hilarantes secundarios como el inefable dueño y presidente de la corporación, Denholm Reinholdm, (más tarde será sustituido por su hijo Douglas, el típico niño de papá que no ha dado un palo al agua en su vida). O Richmond Avenal, un ejecutivo reconvertido en fanático de grupos de metal extremo y que propicia una de mis frases favoritas de la serie, ejemplo de la mala leche introducida en pildoritas aparentemente inofensivas (“los góticos también son personas”).
Pero no solamente los góticos son objetivo del humor ácido de Lineham. Al contrario, hay comentarios sarcásticos para todos: los empollones, los ejecutivos, los hooligans, las redes sociales, las empresas, la alta cocina, el teatro, los gays, los heterosexuales, la moda, los concursos, las discotecas de pijos, los funerales, el acoso sexual en el trabajo… nombre usted un concepto y es bastante probable que en uno u otro momento de The IT Crowd haya un dardo con ese concepto escrito en él. Sin embargo, los guiones no son monotemáticos y el leitmotiv de cada episodio no es más que una excusa para poner a los personajes en mitad de enredos estúpidos. Cualquier otra consideración resulta secundaria ante el verdadero objetivo de la serie: mantener el tono de comedia en cada secuencia, sin concesión alguna al sentimentalismo, ni al romance, ni a la reflexión seria. The IT Crowd es una enloquecida comedia desde que empieza hasta que termina y prácticamente no hay un personaje que no acabe resultando soberanamente ridículo. Al contrario que en muchas comedias norteamericanas e incluso españolas, The IT Crowd no se toma ningún respiro intentando humanizar a sus personajes o apelar a otros sentimientos del espectador que no sean la pasmada hilaridad. En realidad, la mejor manera de describir el tono de la serie es decir que se trata de comedia clásica sin concesiones: probablemente haya muy pocas otras series que —bajo un formato de narrativa convencional y no basada en sketches aislados— se hayan preocupado tanto de intentar convertir cada suceso del guión en un gag. Y como decía, en aquellos capítulos donde los guionistas están más inspirados, el nivel cómico que se alcanza es verdaderamente impresionante, hasta llegar a bordear ramalazos de verdadera locura que personalmente he podido ver en muy pocos otros programas del estilo. Dicho de otro modo: un capítulo especialmente gracioso de The IT Crowd es tan gracioso como cualquier otra cosa en la que quiera usted pensar ahora mismo. Su toque genial consiste en la habilidad para combinar un humor facilón y para todos los públicos con un considerable trasfondo de inteligencia (una vez más, recordemos Black Books), porque hay que ser muy inteligente como para centrar una escena en que un personaje se ha manchado la frente de mierda tras ir al retrete… y hacerlo sin que parezca una serie grosera y destinada a descerebrados, pero al mismo tiempo sin pretender fingir una elegancia impostada ni una delicadeza innecesaria. Consiguen ser políticamente incorrectos… pero de una manera que difícilmente podría molestar a alguien, y eso que en realidad muchos de los comentarios que hace el guión sobre instituciones y colectivos encierran una notable mala baba. Pero todo acaba siendo tan histriónico que se les perdona cualquier salida de madre.

Douglas Reynholm no dando la nota en un funeral. Qué va.
Naturalmente, algo que ayuda al tremendo efecto cómico de la serie es la calidad de las interpretaciones. Los tres actores protagonistas bordan sus respectivos papeles. El irlandés Chris O’Dowd presta su aspecto proletario y su marcado acento a su personaje, representando diversos tópicos sobre su nacionalidad; es desordenado, poco aficionado al trabajo duro y sí muy aficionado a la cerveza. Richard Aoyade compone un divertido Maurice que parece más un dibujo animado que un individuo de carne y hueso. Aunque quizá la palma de los tres se la lleva Katherine Parkinson, cuyo personaje puede parecer más convencional al principio —como sirviendo de contraste a los dos “freaks” de sus compañeros— pero que termina teniendo varios de los momentos más enloquecidos de todo el show. Ni qué decir tiene que únicamente recomiendo ver esta serie con subtítulos, por todos los personajes pero muy especialmente por algunos de los arranques trogloditas de la actriz principal (cuando esta mujer se pone a berrear es algo verdaderamente digno de escuchar). Y cómo no, está muy brillante Chris Morris en el papel del psicodélico Denholm Reinholdm, un robótico empresario de energía inagotable que parece el producto de una colección mal digerida de manuales de gestión. Su personaje desaparece pronto —ya se lo aviso para que se ahorren el disgusto— pero también es notable la interpretación de Matt Berry como el hortera de su hijo Douglas.
La serie únicamente se prolongó durante cuatro cortas temporadas, y probablemente terminó a tiempo (en la cuarta seguía habiendo nivel pero ya se adivinaba un horizonte de posible agotamiento creativo). Esta brevedad es una bendición y un castigo al mismo tiempo: por un lado se evita que el espíritu original del programa se descomponga ante nuestros ojos, pero por otro nos hace consumir obsesivamente el escaso material disponible hasta que nos sentimos huérfanos de él. De todas maneras, creo que constituye un acierto de algunas comedias británicas el no querer sobreexplotar el éxito, aparcándolas cuando todavía pueden ofrecer un producto de calidad y dejando un buen sabor de boca que ya nada puede cambiar. Ah, existe una versión estadounidense en la que está uno de los actores originales (el que interpreta al infantil Maurice), pero todavía no la he llegado a ver.
Así que ya saben, si quieren pasar unos ratos verdaderamente divertidos alejados de los problemas de la vida, no lo duden: The IT Crowd es lo que están buscando. Eso sí, como casi siempre insisto al hablar de series extranjeras y muy especialmente en el caso de las comedias: háganse un favor y véanla en versión original con subtítulos. Las voces auténticas de los actores, especialmente en los episodios más enloquecidos, son absolutamente imposibles de sustituir. Por lo demás, les garantizo a quienes todavía no la hayan visto que el nivel de carcajadas está en registros olímpicos. Vuelvan ustedes después de haber visto episodios como el de la visita al teatro (“¡Soy un discapacitado!”) y díganme después que no tengo razón. Grandiosa.
Sin más, nos despedimos desvelando un secreto para nuestros lectores. Si puede usted navegar y comunicarse con otras partes del mundo, si gran parte de la economía y la sociedad funcionan bajo los parámetros de la modernidad y el progreso, es gracias a la caja que los tres protagonistas sostienen entre manos… ¿qué es? Vea usted la serie y compruébelo por sí mismo/a:

KowalskyMucho mito junto

Chevy Chase, Dan Aykroyd, Steve Martin, Martin Short, Paul Simon, Tom Hanks, Lorne Michaels
Kowalsky@Luis, se va acercando la hora...
Convincing people to turn things off properly was Joe Stephenson’s mission with this poster.
The Pentagram designer says, “The standby light embodies everything that’s wrong with the world: rather than walking two steps to turn the telly off properly, we just leave it on standby, sucking up electricity and driving up our energy bills. So I wanted to demonize those little red lights, by making everyone think of Kim Jong Il whenever they see one.”
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KowalskyCojonut! Jaja

Facehugger meets Easter Bunny… Hay que escoger mejor los proveedores.
(Me lo encontré facebookeando por ahí).
KowalskyMenudo fenómeno! Brutal!
KowalskyInternet at it's finest!

Canción de hielo y fuego es, posiblemente, la obra de literatura fantástica más importante desde El señor de los anillos y la adaptación para televisión hecha por HBO ha conseguido plasmar el universo creado por George R. R. Martin con gran fidelidad. Esto ha hecho que sea prácticamente una serie de culto, a pesar de contar únicamente con dos temporadas.
Queda poco para que comience la tercera temporada de Game of Thrones, adaptación televisiva de la obra Canción de hielo y fuego de George R. R. Martin. Esta tercera temporada relatará los acontecimientos que se desarrollan a lo largo de la primera mitad del tercer volumen de la saga, Tormenta de espadas. El problema es que hasta el día 31 de marzo no se emitirá en Estados Unidos, así que todavía hay que esperar un poco para ver qué ocurre con Arya, Jaime, Tyrion, Robb o John Nieve. Mientras tanto puedes prepararte con esta selección de los mejores vídeos de Juego de tronos, donde hemos reunido algunos de los homenajes más curiosos y las parodias más divertidas. Juegos, vídeos musicales, mezclas con otras series... YouTube es una gran plataforma para que cualquier seguidor aporte su visión.
Lo cierto es que el universo creado por Martin podría albergar un RPG clásico sin problemas. En College Humor investigaron cómo sería un juego de estas características (aunque en una clave de humor, claro) y, sin duda alguna, daría la talla. Es más, el juego de la segunda temporada hasta tendría una fase de bonus en la que se podría abofetear a Joffrey, que es algo que todos disfrutaríamos.
En realidad se trata más de un resumen de cada una de las temporadas como si se tratase de un título del estilo de los primeros Final Fantasy, así que ver estos vídeos de Juego de tronos en versión RPG es una buena forma de recordar algunos de los acontecimientos más destacados de las dos primeras temporadas de la serie.
Que la televisión ha evolucionado mucho en las dos últimas décadas no es un secreto. Antes ya se hacían series de calidad, pero en los últimos años han aparecido auténticas obras maestras que pasarán a la historia de este medio. Y es posible que Juego de tronos sea una de ellas. Sin embargo, podría haber nacido mucho antes, ya que el primer libro se publicó en 1996.
¿Cómo habría sido la serie con una estética más 'noventera' y muchos menos medios? En YouTube se puede encontrar la respuesta, al menos en parte, ya que un usuario subió un vídeo en el que muestra cómo cree que habría sido la intro de la serie de haber sido emitida en 1995. Y si esto no es suficiente, también es posible ver algunas escenas como si fuesen capítulos de la mítica Seinfield.
De todos modos, la mezcla de universos más conocida (aunque no la más épica) es la fusión con Los Simpson. La serie creada por Matt Groening sustituyó el gag del sofá y el de la pizarra por una introducción que imitaba la de Juego de tronos (que, por cierto, está entre las mejores de todos los tiempos). En ella aparecen guiños a capítulos clásicos (Bobo, el oso de peluche de Burns, o el monorraíl, que recorre este híbrido de Springfield y Poniente, por ejemplo) y adaptaciones de personajes al universo de George R. R. Martin. De este modo, vemos a Abe Simpson convertido en un anciano o la imponente figura del sofá, que hace las veces de Muro.
A pesar de lo que hemos visto, parece que no hay forma de mejorar los créditos de esta serie. La animación en la que se ven las ciudades en las que se desarrollará la acción en cada capítulo (sí, la intro cambia en función de las localizaciones que visitan los protagonistas) consigue un resultado espectacular de una forma sencilla y elegante, así que no debería haber un vídeo de Juego de tronos que la superase... Pero sí lo hay.
¿Cómo lo consigue? Con gatos. Si algo os ha enseñado Internet, es que todo es mejor con gatos, y una serie de HBO no iba a ser la excepción. Hay otra (más aburrida) que supera los 4 millones de visualizaciones en YouTube. Pero volvamos a los gatos. Aunque, bien pensado, tal vez habría sido mejor utilizar un huargo.
Dominik Omega es un rapero poco conocido, Pero eso no le ha impedido crear el rap de Juego de tronos, una canción de poco menos de 4 minutos plagada de referencias a la serie. La Montaña que rima dedica este tema a todos los que esperaron varios años hasta el lanzamiento de Danza de dragones, el quinto volumen de la saga (y último hasta el momento). Afortunadamente no incluye detalles específicos sobre la trama, por lo que no es necesario haber llegado a este punto para disfrutar de ella.
Eso sí, por si acaso, si no te basta con las referencias al Matarreyes, el lado puntiagudo de las espadas, Meñique o la casa Stark, confórmate con recordar que en este juego de tronos "no hay término medio, o ganas o mueres" y no busques qué es la Boda Roja. Nos lo agradecerás.
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