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19 May 13:44

La UDEF registra el despacho del expresidente del gobierno y tres empresas, una de sus hijas

by El_dinero_no_es_de_nadie

Agentes de la UDEF están registrando en estos momentos la oficina del exjefe del Ejecutivo, así como otras tres sedes mercantiles relacionadas con la investigación. Se trata de la primera ocasión en democracia en la que un expresidente del Gobierno resulta imputado judicialmente. La Fiscalía Anticorrupción y la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) sostienen que parte de los fondos del rescate podrían haberse utilizado para blanquear dinero procedente de tramas de corrupción vinculadas a Venezuela.

etiquetas: udef, registro, zapatero

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19 May 13:44

Sentencia histórica en Alemania: Mondelez condenada por el tamaño y precio de las tabletas Milka

by mr_b

Un tribunal regional de la Bremen ha concluido que la empresa Mondelez realizó una práctica engañosa al reducir el peso de la tableta y elevó el precio sin apenas modificar el clásico envoltorio morado, por lo que la sentencia determina que engañaron a los consumidores.

etiquetas: mondelez, condenada, tamaño, precio, tabletas milka, milka, alemania, bremen

» noticia original (www.elsaltodiario.com)

19 May 13:42

Por qué cuesta más llegar a Birmingham que a la Luna: el Gobierno británico explica el fiasco de su tren de alta velocidad

by María Ramírez

Por qué cuesta más llegar a Birmingham que a la Luna: el Gobierno británico explica el fiasco de su tren de alta velocidad

El tren de alta velocidad entre el centro de Londres y Birmingham no llegará hasta al menos 2040 después de gastar más de 100.000 millones de euros en un proyecto de más de tres décadas

El tren de alta velocidad que Reino Unido sigue sin construir: ahora más corto, más caro y más lento

Unir con una línea de alta velocidad los 160 kilómetros que separan el centro de Londres y el de Birmingham es el proyecto más caro y más lento de la historia ferroviaria. La ministra británica de Transportes, Heidi Alexander, presentó este martes la última estimación del tren que se ha convertido en uno de los símbolos de la parálisis y el declive del país.

La línea estará terminada entre 2040 y 2043, es decir casi dos décadas después de la previsión inicial y más de tres décadas después del lanzamiento del proyecto, y costará hasta 118.000 millones de euros, según la estimación actual. 

“Si esto parece un aumento obsceno en coste y en tiempo es porque lo es. Si parece que estoy enfadada es porque lo estoy”, dijo la ministra Alexander en una declaración ante el Parlamento británico. La ministra habló de “desastre espantoso” y del “legado chocante” de los anteriores gobiernos conservadores y se quejó de que la mayoría del presupuesto se gastó sin haber puesto ni un kilómetro de vía, con cambios constantes de trazado y contratos mal calculados. Parte del dinero también se gastó en el trazado al norte de Birmingham que después fue cancelado en 2023.

La ministra confirmó que costaría “igual o más” a este punto cancelar el proyecto. Las obras ya están en marcha en 45 viaductos, 132 puentes y más de 70 kilómetros de túneles excavados: destruir la infraestructura a medio hacer y devolver el terreno a su estado original costaría miles de millones. Y a eso habría que añadirle las posibles compensaciones legales difíciles de calcular.

La ministra de Transportes británica, Heidi Alexander, en una comparecencia sobre el tren de alta velocidad en la Cámara de los Comunes.
La ministra de Transportes británica, Heidi Alexander, en una comparecencia sobre el tren de alta velocidad en la Cámara de los Comunes.

Más caro, más corto

El Reino Unido sigue siendo el único país grande de Europa que no tiene una red de alta velocidad –apenas los 100 kilómetros en el sur del país del Eurostar que une la isla con el continente europeo frente a los 4.000 kilómetros de España, o a los 2.800 de Francia.

El proyecto presentado por el Gobierno de Gordon Brown en 2010 para conectar Londres con el norte de Inglaterra e incluso Escocia ha ido mermando desde entonces a la par que su presupuesto se disparaba en sucesivos gobiernos del Partido Conservador. El Gobierno de Rishi Sunak canceló en 2023 el último tramo previsto que llegaba hasta Manchester y potencialmente Leeds, y el Gobierno actual de Keir Starmer ha decidido limitar la velocidad máxima en el único tramo que queda planificado, entre la capital y Birmingham. Según el proyecto inicial, esta línea tendría que haberse inaugurado este año. 

El coste se ha disparado por los cambios de planes forzados por decisiones políticas, el aumento del precio de los materiales y la construcción según se acumulaban retrasos, la falta de experiencia local o la escasez de personal por la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Los cambios en el proyecto han tenido que ver a menudo con la presión de los vecinos del rico sur de Inglaterra, en particular en el condado de Buckingham, que no querían ver pasar el tren o que no alterara la vida de una supuesta colonia de murciélagos: eso obligó a construir más túneles de lo previsto o dar rodeos en el trazado.

El resultado es que el presupuesto del mermado tren supera al gasto estimado por la NASA para su misión Artemisa que llevó a sus astronautas a la cara oculta de la Luna hace unas semanas, como ha destacado el periódico i. El gasto estimado para esa misión espacial entre 2012 y 2025 era de 93.000 millones de dólares, menos de 80.000 millones de euros al cambio actual. La estimación más baja ahora del coste del tren de alta velocidad británico es de 102.000 millones de euros. No se trata solo del coste total del proyecto, sino del presupuesto en relación con lo corto que es el trayecto.

Proyecto modesto

Los retrasos y la extensión reducida sugieren un impacto limitado cuando finalmente se complete el proyecto, que se ha quedado en modesto. Los primeros trenes de alta velocidad entre una estación a las afueras de Londres y el centro de Birmingham empezarán a circular entre 2036 y 2039, y la línea no llegará hasta el centro de Londres, a la estación de Euston, hasta una fecha que ahora se estima entre 2040 y 2043. El tren irá más despacio de lo previsto inicialmente para ahorrar costes. El tren entre las dos ciudades más rápido tarda ahora una hora y 17 minutos; con la alta velocidad, el viaje puede durar unos 40 minutos.

“El proyecto se ha recortado tanto y ha sufrido tantos retrasos y costes crecientes que no traerá la mayoría de los beneficios esperados. Creará una nueva línea rápida entre London y Birmingham, pero se suponía que iba a traer mucho más”, explicaba este abril a elDiario.es Thomas Haines-Doran, economista, catedrático de la Universidad de Leeds especializado en sostenibilidad y autor del libro Derailed: How to Fix Britain’s Broken Railways. “También hace más improbable que haya más inversiones en ferrocarril porque esto sugiere que este tipo de inversión es muy cara y lenta, aunque en realidad no tenga por qué ser así”.

El proyecto pecó, en un principio, de arrogancia y no tuvo el apoyo nacional del único tramo de alta velocidad existente que conecta el país con el continente europeo, según Sally Gimson, la autora del libro recién publicado Off the Rails: The Inside Story of HS2.

“La tecnología de la alta velocidad se había usado desde 1964. Pero lo que se planeó en el Reino Unido no era la tecnología antigua, no era el TGV3 que habían usado y desarrollado los franceses y los españoles”, explicaba Gimson durante un evento del festival literario de Oxford hace unas semanas. “Nadie pensó en levantar el teléfono y llamar a franceses o españoles: ‘Oigan, queremos una vía de alta velocidad, pero queremos que sea lo más rentable posible. ¿Podrían darnos algún consejo sobre cómo hacerlo exactamente?’. En cambio, dijimos que queríamos la vía férrea más rápida, la más moderna, la más recta del mundo, algo que nadie más había hecho y que el Reino Unido lideraría. Era un proyecto de innovación”.

El sueño de la gloria pasada llevó a no pedir ayuda a ingenieros y expertos en grandes proyectos de infraestructuras de países vecinos como España –el país con más kilómetros de alta velocidad del mundo después de China– y Francia o de otros líderes internacionales como Japón. Según Gimson, el Ministerio de Transportes apenas tenía un puñado de ingenieros y “puede que no entendiera lo que estaba encargando,”.

19 May 13:40

Game Theory #26: The Holy Empire of AI

by Predictive History

In this Tuesday, May 19, 2026 lecture to his Beijing high school students, Professor Jiang explains the connections between the Freemasons and the AI surveillance state.

Notes and References:
1. "Morals and Dogma" by Albert Pike
2. "Zero to One" by Peter Thiel
3. "What's the Difference between God and Larry Ellison?" by Mike Wilson
4. "Between Two Ages" by Zbigniew Brzezinski
5. "Empire of AI" by Karen Hao
19 May 13:21

Abogados, aparejadores, arquitectos... en activo con 70 años atrapados por una pensión pírrica: "Soy consciente de que llegará un día en el que mi cuerpo no pueda más. Entonces, a ver cómo vivo con 90 euros"

by Daniela Saltos
Las asociaciones denuncian que el 70% cobra o prevé cobrar pensiones inferiores a 700 euros y demandan una 'pasarela al RETA' justa Leer
19 May 13:21

El "talón de Aquiles" de la sanidad española: casi dos años de espera para medicamentos críticos

by Pilar Pérez
El Informe WAIT revela que, aunque el tiempo de espera bajó a 537 días, el país triplica el límite legal europeo y financia los nuevos medicamentos con un alto nivel de restricciones Leer
19 May 13:18

Toca Cantabria

by LAS OPINIONES DE FERNANDO GUILLEN

info@oficinadelconductor.es
WhatsApp 614079676 y 675047589

Analizamos lo que debe percibir un conductor de mercancía Geberal en Cantabria
19 May 13:18

Max Otte: Germany's Decline & the Civilizational Crisis of the West

by Glenn Diesen

Max Otte is an entrepreneur, political economist, investment manager, philanthropist and political activist. With 141 votes, he was the runner-up for the election of the President of the Federal Republic of Germany on 13 Februar 2022. Otte discusses the political crisis of Germany, Europe and the US.

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19 May 13:17

Cuando la “mentira en el currículum” llega demasiado lejos.

by Fino

Cuando la "mentira en el currículum" llega demasiado lejos.

Cuando la "mentira en el currículum" llega demasiado lejos.

Cuando la "mentira en el currículum" llega demasiado lejos.

Enviado por WillSmithZoolander.

Ver post completo: Cuando la “mentira en el currículum” llega demasiado lejos.

19 May 13:13

Óscar García Maceiras, CEO de Inditex: "Hemos vivido otras disrupciones y la IA no va a reemplazar el toque humano de la moda"

by Gabriela Galarza
El CEO de Inditex subraya la capacidad de adaptación del grupo en un entorno global volátil y defiende un modelo de crecimiento apoyado en la inversión, la eficiencia de la red comercial y el impulso tecnológico Leer
19 May 13:13

Juanma Moreno admite que Vox "va a ser influyente" en Andalucía, pero le pide que sea "razonable" y no exija entrar en el gobierno

by Chema Rodríguez
El líder del PP-A insiste en que no entiende el concepto de prioridad nacional y dice que está "a la espera" de un primer contacto con los de Abascal Leer
19 May 12:50

El negocio secreto de las devoluciones de amazon: El destino oculto de tus compras

by Carlos Lopez
Imagina que acabas de devolver un producto a Amazon. Lo empaquetas, lo envías y crees que volverá a la estantería como si nada. Pero la cosa es más compleja. Cada año, millones de productos devueltos crean un negocio gigante que pocos conocen. Las devoluciones no son un simple trámite, sino un negocio multimillonario con ramificaciones ... Leer más
19 May 12:49

Las vacaciones al acabar la relación se pagan y cotizan aparte

by ccguy

Caso típico: el día 15 de un mes, Manolo el del bar preavisa a Toñi la camarera la finalización de su contrato temporal o su despido objetivo para el día 30 del mismo mes. Como le quedan 15 días de vacaciones del año en curso, Manolo le dice que está de vacaciones desde ese mismo día 15, porque "tiene que" gastar las vacaciones antes de que acabe la relación laboral. Pues bien, siempre que estéis en un caso así podréis demandar gratis para cobrar y cotizar aparte esos 15 días, o los que sean, incluso después de haberlos disfrutado

etiquetas: vacaciones, cotización

» noticia original (laboro-spain.blogspot.com)

19 May 12:45

10 procesos que ayudan a construir una Autoestima saludable

by Norma Conde
A veces cuesta reconocer el propio valor, incluso cuando otras personas sí lo ven clarísimo. Quizás te exiges demasiado, minimizas lo que haces bien o sientes culpa cuando descansas un rato.  Todo eso, quieras o no, termina afectando mucho más de lo que parece, porque influye en la manera de relacionarte, de poner límites y de sentirte autoeficaz y suficiente. [La autoestima](/psicologia/componentes-autoestima) no tiene relación con sentirse mejor que nadie ni con vivir lleno de seguridad todo el tiempo. **Tiene más que ver con tratarte con respeto, tú estar contigo cuando te necesitas, tenerte paciencia y ser más amable**. Y sí, existen herramientas sencillas que ayudan bastante en ese proceso. Sobre esto hablaremos hoy. ## ¿Por qué la autoestima influye tanto en la vida diaria? La autoestima es el sentimiento que una persona desarrolla por sí misma, la relación que entabla consigo misma, su comunicación interna, lo que se dice a sí misma cada día, el respeto, la consideración y la admiración que puede tener hacia su propia persona. Esto influye en cómo se siente de eficaz y repercute en sus decisiones cotidianas, relaciones personales y maneras de enfrentar los errores.  Cuando la autoestima está muy debilitada, suelen surgir dudas constantes, miedo al rechazo y una tendencia a minimizar cualquier logro. **Durante años se creyó que la autoestima tenía poca influencia más allá del bienestar emocional**. Sin embargo, investigaciones recientes muestran una relación positiva entre una autoestima saludable y áreas como el rendimiento académico, el trabajo, la [salud mental](/psicologia/salud-mental) y la calidad de las relaciones sociales.  Además, se diferencia del narcisismo porque no parte de sentirse superior, sino de desarrollar autorrespeto y aceptación personal. Y, claro, tampoco significa sentirse bien todo el tiempo. Una autoestima sana acepta errores, reconoce límites y mantiene una imagen más equilibrada de uno mismo incluso en momentos difíciles. ## 10 procesos que ayudan a construir una autoestima saludable Fortalecer la autoestima suele requerir tiempo, práctica y mucha paciencia, porque ciertos hábitos mentales llevan años instalados. Aun así, existen herramientas respaldadas por la psicología que ayudan a construir una relación más amable con uno mismo. Algunas son muy conocidas y otras pasan más desapercibidas, pero juntas pueden generar cambios importantes cuando forman parte de la rutina. Acá compartimos algunas claves que pueden ser de ayuda: ### 1. Diálogo interior La clave y lo más importante es la forma en que entablamos conversaciones con nosotros mismos, si nos hablamos con dureza y de forma autoritaria, incluso maltratándonos verbalmente, o si, por otro lado, nos tratamos como trataríamos a un amigo, sobre todo al momento de afrontar los errores. **La forma en cómo nos damos la oportunidad de ser humanos y tratarnos con respeto**.  ### 2. Límites definidos  Tener unos límites definidos, marcar ciertos puntos de referencia con las relaciones, nos ayuda a estar bien y nos protege del daño. Los límites no son para los demás, son para uno mismo, hasta donde estoy dispuesto a esforzarme, hasta donde estoy dispuesto a aguantar, hasta donde estoy dispuesto a ayudar, mirarlo objetivamente y con equilibrio.  ### 3. Tenernos paciencia Comprender que somos humanos y nos podemos equivocar, que tenemos margen de error, nos ayuda a afrontar mejor las equivocaciones, poniendo el foco en las soluciones posibles o mirando la manera de [corregir aquello en lo que nos hemos equivocado](/psicologia/como-aprender-de-errores).  ### 4. Escritura emocional Escribir activa la mirada interna, nos estamos demostrando que lo que nos pasa nos importa, prestándonos atención. Como cuando a un niño le pasa algo y los padres le miran y le atienden, eso es una demostración de amor. **Escribir ayuda más de lo que parece, porque muchas veces uno guarda pensamientos durante días sin detenerse realmente a entender qué nos pasa**.  Es por eso que un diario personal puede servir para sacar preocupaciones, ordenar ideas y reconocer situaciones que se repiten, como exigirte demasiado o hablarte con dureza después de cualquier error.  A veces basta con dedicar unos minutos para poner en palabras cómo te sentiste durante el día, ya que eso ayuda a conocerte mejor y a entender con más claridad lo que necesitas. ### 5. Incondicionalidad El amor incondicional es necesario, porque no sería justo que te ames más o menos porque tengas más o menos kilos, porque sepas más o menos cosas, porque ganes más o menos dinero, porque logres más o menos objetivos, porque tengas más o menos resultados. **El amor no tiene que ver con lo que se produce, ya que entonces, ¿por qué amamos a un niño o a un anciano o a un gato?** Las personas merecemos amor por encima de si somos útiles.  ### 6. Relaciones que aporten respeto El entorno influye muchísimo en la forma en que una persona se percibe. Mantener vínculos donde exista escucha, apoyo y crítica constructiva ayuda a fortalecer la seguridad personal y reduce dinámicas dañinas basadas en la desvalorización.  ### 7. Metas realistas Los objetivos son importantes para el autoconcepto y la autoeficacia, que se liga de manera sutil con la autoestima; nos ayudan a tener un sentido de vida, un porqué hago las cosas que hago. **La actividad constante y equilibrada nos hace sentir competentes y que aportamos cosas a nuestra sociedad**.  Pero la autoestima y el amor no tienen que ver con lo que aportan las personas, tienen que ver con cómo nos tratamos las personas y cómo nos implicamos en ese amor.  ### 8. Terapia cognitivo-conductual Tener un espacio donde observar, evaluar y reconstruir los significados de las cosas nos permite acondicionar las bases de nuestras conductas, las creencias que tenemos de nosotros mismos y de las cosas, el merecimiento que creemos tener. Contar con un espacio donde hablar sin miedo y sin juicio, donde nos traten con respeto y amabilidad, donde recibamos contención emocional, nos enseña también una manera distinta de tratarnos. Si un terapeuta me trata de esta manera, es posible que yo aprenda a tratarme de esta manera.  ### 9. Espacios de ocio e intereses personales Dedicar tiempo a actividades que despierten curiosidad o entusiasmo fortalece la identidad personal. Pintar, cocinar, bailar, leer o aprender algo nuevo ayuda a recordar capacidades propias más allá de las obligaciones diarias. ### 10. Descanso y autocuidado Dormir bien, alimentarse de manera equilibrada y respetar momentos de descanso puede influir directamente en la salud emocional. Cuando el cuerpo vive agotado, la irritabilidad y la autocrítica suelen aumentar con más facilidad. ## Una mirada más amable hacia uno mismo La autoestima puede ser estable en el tiempo a pesar de los cambios y las dificultades de la vida, a pesar de cuánto de funcional podemos ser, a pesar de si podemos aportar o no cosas. Por eso es tan útil construir hábitos saludables en la comunicación con nosotros mismos, el respeto a nosotros mismos y la flexibilidad con nosotros como humanos. No somos máquinas que constantemente se pueden mejorar.  @professional(2070230) Además, desarrollar una autoestima saludable no implica vivir con confianza inagotable ni evitar las inseguridades, sino que tiene más relación con reconocer el propio valor sin depender constantemente de la aprobación externa.
19 May 11:46

¿Qué pasa en tu mente cuando realizas una mudanza?

by Carolina Marín
Hay personas que pasan semanas pensando en cajas, papeles y muebles cuando se acerca una mudanza, pero la parte más intensa suele aparecer cuando cae la noche y la mente empieza a recordar lugares, conversaciones y rutinas que eran parte de su normalidad. Cambiar de casa altera pequeños [hábitos que daban tranquilidad](/vida/habitos-psicologicamente-saludables), desde el café de la mañana hasta el camino habitual de regreso. Y aunque muchas personas sienten emoción por comenzar otra etapa, también aparece [cansancio emocional](/clinica/fatiga-emocional), irritabilidad o nostalgia. Todo eso tiene una explicación psicológica bastante más común de lo que imaginas. Por eso hoy nos enfocaremos en explicar qué pasa en tu mente cuando realizas una mudanza y brindaremos herramientas para gestionar todo este posible remolino emocional. ## Lo que cambia cuando te mudas Las mudanzas suelen relacionarse con nuevos comienzos. Algunas personas cambian de casa porque consiguieron un mejor trabajo, desean más tranquilidad, quieren estudiar en otra ciudad o buscan estar cerca de su familia. Cambiar espacios ayuda a reorganizar prioridades y también da cierta libertad para construir hábitos distintos. Pero **el entusiasmo no elimina el cansancio emocional que se pueda producir**. Las rutinas y la estabilidad suelen ayudar a que las personas se sientan más seguras. Entonces, cuando una persona cambia de barrio, de ciudad o de país, aparecen nuevas costumbres, otros horarios y dinámicas distintas. Además, hay detalles pequeños que influyen más de lo que parece, como aprender rutas nuevas, identificar tiendas cercanas o acostumbrarse a sonidos diferentes. **Las mudanzas internacionales suelen generar un impacto todavía más intenso** porque entra en juego el idioma, las diferencias culturales y la distancia con personas importantes. En esos casos, muchas personas sienten entusiasmo y tristeza al mismo tiempo. Esa mezcla puede resultar confusa, aunque es bastante común. También influye la razón del cambio. No es igual mudarse por elección que hacerlo por una separación, problemas económicos o una situación familiar compleja. Cuando la mudanza ocurre después de una crisis, el agotamiento emocional suele aumentar porque la persona enfrenta varias pérdidas al mismo tiempo. * Artículo relacionado: ["¿Cómo volver a empezar en la vida? 15 consejos psicológicos"](/psicologia/como-volver-empezar-vida) ## Lo que sucede emocionalmente cuando realizas una mudanza Desde hace décadas, la psicología ha intentado entender cómo afectan las mudanzas a nivel emocional. Durante años se popularizó la idea de que mudarse era una experiencia altamente estresante, y una de las más importantes después de una pérdida familiar o un divorcio. Parte de esa creencia surgió a partir de los trabajos de los psiquiatras Thomas Holmes y Richard Rahe en Estados Unidos, quienes en 1967 desarrollaron la Escala de Reajuste Social para medir el impacto emocional de distintos cambios vitales. Sin embargo, **con el tiempo varios especialistas cuestionaron esa interpretación**. En la escala original de Holmes y Rahe, la mudanza no aparecía entre los eventos más severos, ya que situaciones como pérdidas afectivas, problemas económicos o separaciones acumulaban mayor tensión emocional. Además, el psicólogo Richard Lazarus explicó que el [estrés](/clinica/fases-del-estres) depende mucho del contexto personal. No vive igual una mudanza alguien que cambia de casa por decisión propia que una persona que debe irse por una crisis familiar o económica. Aun así, estudios recientes sí encontraron ciertos riesgos emocionales asociados a las mudanzas frecuentes, especialmente durante la infancia. Una investigación realizada por la Universidad de Plymouth, la Universidad de Aarhus y la Universidad de Manchester analizó la vida de más de un millón de personas en Dinamarca y encontró **una asociación entre las mudanzas frecuentes entre los 10 y los 15 años aumentaba el riesgo de depresión en la adultez**. Los investigadores relacionaron este efecto con la ruptura de vínculos sociales, los cambios escolares y la necesidad constante de adaptación. Al final, el impacto emocional de una mudanza parece depender menos del cambio de casa en sí y más de las circunstancias que rodean esa experiencia. ## Lo positivo que puede despertar una mudanza Aunque el proceso genere estrés, muchas personas descubren aspectos personales muy valiosos durante una mudanza. Adaptarse a un lugar nuevo puede fortalecer la capacidad de resolver problemas y aumentar la confianza para enfrentar cambios futuros. Además, conocer otras personas y crear rutinas diferentes ayuda a ampliar relaciones y perspectivas. También existe **una sensación de reinicio emocional**. Organizar un nuevo hogar da la oportunidad de decidir qué hábitos continúan y cuáles ya no tienen sentido. Algunas personas sienten más motivación, recuperan energía o conectan mejor con objetivos que habían dejado de lado. Otro aspecto positivo tiene relación con la identidad. Hay quienes encuentran en la mudanza un espacio para conocerse mejor porque salen de dinámicas automáticas y empiezan a observar qué necesitan realmente para sentirse bien. ## Lo retador de este proceso La parte complicada suele surgir cuando desaparecen las referencias conocidas. Muchas personas sienten nostalgia intensa al dejar una vivienda porque el hogar guarda recuerdos, rutinas y experiencias emocionales importantes. Algunos especialistas describen este proceso como un duelo habitacional. Además, **el estrés práctico también puede tener un impacto importante**. El cansancio físico, las decisiones constantes, los gastos y la presión por adaptarse pueden alterar el sueño, el apetito y el estado de ánimo. Y, claro, cuando alguien intenta mantenerse fuerte todo el tiempo, termina más agotado. En niños y adolescentes, las mudanzas frecuentes pueden afectar el sentido de pertenencia. El estudio realizado en Dinamarca encontró que cambiar varias veces de residencia durante etapas formativas se asociaba con un mayor riesgo de depresión en la adultez. Los investigadores explicaron que las amistades y la estabilidad escolar funcionan como una base emocional importante durante esos años. ## Claves para navegar las emociones tras una mudanza Sentirse realmente cómodo en un lugar nuevo suele llevar un tiempo, aunque muchas veces exista presión por sentirse bien rápido. Las personas suelen necesitar nuevas referencias para recuperar estabilidad emocional, ya que **una mudanza altera rutinas, espacios y vínculos cotidianos**. Hay días en los que todo parece emocionante y otros donde aparece cansancio o nostalgia. Eso suele ser bastante normal durante este proceso. Si estás viviendo esto, aquí tienes algunas estrategias: ### 1. Date tiempo para adaptarte Cada persona vive las mudanzas de forma distinta. Algunas necesitan pocas semanas para sentirse cómodas y otras tardan varios meses. Compararte con quienes parecen adaptarse rápido puede aumentar ansiedad y frustración. ### 2. Conserva pequeñas rutinas Mantener hábitos conocidos ayuda mucho durante los primeros días. Preparar el desayuno de siempre, escuchar música habitual o salir a caminar a cierta hora da sensación de continuidad y tranquilidad. ### 3. Habla de lo que sientes Guardar todo suele aumentar la tensión emocional. En cambio, compartir emociones como la tristeza, el agotamiento o el temor facilita la organización de los pensamientos y reduce la presión mental. Muchas personas sienten un montón de sentimientos mezclados durante una mudanza, incluso cuando el cambio era deseado. ### 4. Conoce el nuevo entorno poco a poco Explorar cafeterías, parques, supermercados o rutas cercanas ayuda a construir sensación de pertenencia. La familiaridad suele ayudar a recuperar sensación de seguridad. ### 5. Baja un poco las expectativas Las mudanzas rara vez se acomodan por completo durante los primeros días. Hay desorden, agotamiento y momentos incómodos. Es normal que el proceso tenga momentos incómodos antes de que todo empiece a sentirse familiar. @professional(2057032) Al final, una mudanza no solo cambia el lugar donde vives, sino también la forma en que vuelves a sentirte en casa. Esperamos que estas herramientas te sirvan para entender mejor tus emociones y hacer más llevadero el proceso de cambio.
19 May 11:46

La transición hacia los plásticos circulares echa el freno

by Sofía Chinea

En un momento en el que es indiscutible que sostenibilidad y competitividad deben ir de la mano, el impulso de la circularidad ha ido bajando de marchas. Ante la complejidad, los costes y la falta de claridad del marco normativo, Europa ha apostado por «desinflar» las regulaciones en materia de sostenibilidad. Una decisión que ha afectado a todas las ramas de la economía circular, incluida la producción de plásticos circulares.

En esta línea, Plastics Europe ha publicado hoy su informe bienal The Circular Economy for Plastics: A European analysis. Un informe que proporciona los datos y perspectivas más recientes (2024) sobre la transición hacia un ecosistema circular de los plásticos en Europa, incluyendo tendencias en la producción, transformación, consumo y comercio internacional de plásticos circulares, así como datos sobre la gestión de residuos.  

La conclusión clave del informe es que el ritmo de transición de Europa se ha ralentizado drásticamente en medio de una creciente competencia mundial. El crecimiento anual de la producción circular en Europa ha disminuido bruscamente, pasando del 13,6% en 2022 a tan solo el 1,2% en 2024, resultando en 8,7 Mt en producción circular (o el 15,8% de la producción total europea). En cambio, el crecimiento anual de la producción mundial de plásticos circulares se ha acelerado del 5% al 7,7%.  

Para completar, la demanda europea de plásticos circulares también está perdiendo fuerza, cayendo del 16,2% de crecimiento anual en 2022 al 4% en 2024. 

El crecimiento anual de la producción circular se ha desacelerado notablemente pasando del 13,6% entre 2018 y 2022 a un 1,2% entre 2022 y 2024

Los nuevos datos de comercio exterior también ponen de manifiesto la importante dependencia de cadenas de valor externas para la transición del ecosistema europeo: el 19 % de la demanda de plásticos circulares por parte de los transformadores se cubrió mediante importaciones, y el 12,4 % de los residuos recogidos en Europa se reciclan en otras zonas del mundo. La dependencia exterior de Europa es aún mayor respecto a los plásticos de origen fósil, ya que un 25% de la demanda de los transformadores se cubrió con importaciones extracomunitarias. 

Rob Ingram, presidente de Plastics Europe y CEO de Ineos Olefins & Polymers Europe, ha indicado: «Es profundamente preocupante que, justo cuando Europa debería acelerar la transición hacia una economía circular, veamos una brusca desaceleración. Como resultado de los altos precios de la energía y de las materias primas, los costes de emisiones y la falta de comercio justo, los productores europeos de plásticos están operando en clave de supervivencia. Nuestra cadena de valor no puede realizar las inversiones necesarias en circularidad; en cambio, estamos presenciando la descarbonización de Europa a través de la desindustrialización. A menos que se revierta esta tendencia tan dañina, Europa no podrá cumplir sus ambiciones climáticas».

Europa sigue manteniendo la mayor cuota de plásticos circulares (15,8%) en relación con su mix total de producción. Sin embargo, su liderazgo continuo en este ámbito está más ligado a un fuerte descenso en la producción de plásticos de origen fósil, que cayó un 8,3% hasta 43,3 Mt entre 2022 y 2024.

En declaraciones de Virginia Janssens, directora general de Plastics Europe: «Si seguimos exportando valiosos residuos clasificados e importando materiales reciclados, socavamos tanto nuestra base industrial como nuestras ambiciones climáticas. Debemos crear el caso de negocio para los plásticos circulares en Europa, haciendo que sea económicamente atractivo conservar y reciclar nuestros residuos plásticos. Una legislación favorable y adecuada para este propósito es un factor clave para ello».

El 70,4% de los residuos plásticos recogidos siguen enviándose a vertedero e incineración

«La crisis del Golfo ha vuelto a evidenciar la elevada exposición de Europa a shocks asociados a los recursos fósiles, y puesto de manifiesto que una economía circular europea de los plásticos fuerte no es opcional, sino una necesidad innegociable. Los residuos plásticos son un activo valioso que da a Europa la oportunidad de ser un continente rico en recursos. Es hora de retomar las riendas de nuestra economía circular, empezando por mantener y utilizar recursos estratégicos en Europa». 

Aunque la tasa de reciclaje ha mejorado hasta el 29,6%, la magnitud y complejidad de la tarea que tienen ante sí los responsables políticos y el ecosistema europeo de los plásticos no pueden subestimarse. Más del 70% de los residuos plásticos recogidos en Europa –una valiosa materia prima circular que podría reducir la dependencia europea de recursos fósiles– se siguieron mandando a incineración (16,0 Mt, 48,9%) y vertedero (7,0 Mt, 21,5%) en 2024. 

La transición circular también se enfría en España

La pérdida de competitividad europea también afecta a la transición circular del ecosistema español de los plásticos. Los datos para nuestro país revelan una desaceleración en el crecimiento de la producción de plásticos circulares (pasando de un +12.8% anual entre 2018 y 2022 a tan solo un +7.2% anual entre 2022 y 2024) y un frenazo en seco en el uso de plásticos circulares que pasa de tener un crecimiento anual del +35% entre 2018 y 2022 y a una evolución nula entre 2022 y 2024. Una situación que se ve agravada por el aumento constatado por todo el sector de importaciones con contenido reciclado declarado no verificable en el producto final.

En cuanto a la gestión de residuos, el informe confirma el liderazgo de nuestro país en índices de reciclaje. Con una tasa de reciclaje del 42.5% para todos los residuos plásticos, España encabeza el ranking europeo, por encima de Bélgica, Países Bajos y Alemania, y notablemente por encima de la media de la UE27+3 (29,6%).

Sin embargo, este dato positivo contrasta con la histórica asignatura pendiente de España que limita el avance real en circularidad: el depósito en vertedero. A pesar del impuesto sobre el depósito de residuos en vertedero, que entró en vigor en 1 de enero de 2023, las cifras revelan que más del 35% de los residuos plásticos siguen acabando en vertedero, una tasa muy por encima de la media europea (21.5%). En un contexto de creciente dependencia exterior de recursos estratégicos, urge articular un marco que fomente el máximo aprovechamiento de unos valiosos recursos locales.

Sin competitividad, la circularidad no despegará en Europa

A pesar de que la Comisión Europea haya reconocido la importancia estratégica del sector de la producción de plásticos en la Ley de Aceleración Industrial, los marcos regulatorios actuales de la UE carecen de las señales de mercado, la escala y la rapidez necesarias para revertir las tendencias actuales.  

Urge actuar a nivel europeo y nacional para restaurar la competitividad de la industria y desbloquear las inversiones en plásticos circulares a gran escala. Esto pasa por abordar la crisis de costes energéticos y de emisiones en Europa; garantizar un comercio justo y unas condiciones de competencia equitativas y, a la vez, fomentar una fuerte demanda de plásticos circulares mediante medidas ambiciosas de atracción de mercado, desbloqueando el poder económico de un mercado único armonizado.

«La transición hacia una economía circular de plásticos debe convertirse en una prioridad máxima para Europa. La Ley de Economía Circular debe impulsar realmente el cambio y hacer que la circularidad sea una oportunidad de negocio atractiva en Europa. Sin una acción urgente, corremos el riesgo de perder los beneficios de nuestra propia transición circular, y otras regiones capturarán en su lugar su valor industrial y económico. La circularidad no es solo un objetivo medioambiental, es un objetivo industrial», ha señalado Janssens. 

«Europa alberga a muchos de los productores de materias primas plásticas más innovadores y visionarios del mundo y ha sido pionera en la transición hacia un ecosistema circular de los plásticos. Con el apoyo adecuado, podemos crear un sistema circular próspero que respalde a la próxima generación de la industria en Europa y garantice su resiliencia y seguridad económica», ha añadido.

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19 May 11:45

Iran demands Big Tech pay fees for undersea Internet cables in Strait of Hormuz

by Jeremy Hsu

Iran claims it will charge US tech companies fees for using undersea Internet cables that run beneath the contested Strait of Hormuz shipping lanes. The war has already halted multiple projects and led to the suspension of cable repairs in the region—and the latest Iranian threats may accelerate efforts by Big Tech and Gulf countries to find alternative routes for bypassing the Strait of Hormuz’s digital chokepoint.

The latest assertions of Iranian authority over the Strait of Hormuz were announced in a brief statement by Ebrahim Zolfaghari, a spokesperson for Iran’s military and the Islamic Revolutionary Guard Corps. “We will impose fees on internet cables” Zolfaghari wrote in a May 9 post. It was not immediately clear how Iran might implement such fees or impose its rules on cable projects, given that the majority of routes pass through Oman-controlled waters.

But Tasnim and Fars, both Iranian state-linked media channels, laid out more detailed proposals on how Iran could charge license fees to US tech giants for the use and maintenance of undersea cables carrying regional Internet traffic, according to The Guardian. For example, the Tasnim plan described charging tech companies—specifically naming Meta, Google, Amazon, and Microsoft—license fees for cable usage while also claiming that Iran alone has the right to repair and maintain the subsea cables.

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19 May 11:44

Héroes contemporáneos.

by Fino

Héroes contemporáneos.

Héroes contemporáneos.

@Nisstika

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19 May 11:44

El poético momento en el que el robot adelantó al humano porque éste hizo una pausa para ir al baño.

by Fino
19 May 10:58

K8s Debugging Like a Pro: 10 kubectl Tips (2026)

by Thetips4you

Master kubectl debugging with 10 pro-level techniques most engineers never learn. From ephemeral containers to RBAC diagnosis, this is your complete K8s debugging toolkit for 2026.

Stop randomly guessing when pods crash. In this video, you'll learn a systematic Kubernetes debugging workflow that takes you from "something is broken" to "root cause found" in under 5 minutes — every time.

📋 In this video, you'll learn:
- Tip #1: kubectl describe deep-dive (Events section is pure gold)
- Tip #2: kubectl get events --sort-by (the command nobody uses first)
- Tip #3: kubectl logs --previous (the flag 90% of engineers miss)
- Tip #4: Streaming logs from multiple pods with labels & Stern
- Tip #5: kubectl exec mastery — env vars, network, filesystem checks
- Tip #6: kubectl debug with ephemeral containers (game changer for distroless!)
- Tip #7: kubectl port-forward for service debugging
- Tip #8: Netshoot — 80+ network tools in one container
- Tip #9: Custom columns & JSONPath for perfect output formatting
- Tip #10: RBAC debugging with kubectl auth can-i
- Bonus: kubectl explain — your offline K8s API reference

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⏱️ TIMESTAMPS
00:38 - Introduction
02:05 - Agenda Overview
03:05 - The Debugging Mindset (Observe → Diagnose → Fix)
04:45 - Tip #1: kubectl describe Deep Dive
11:20 - Tip #2: kubectl get events (Sorted & Filtered)
15:30 - Tip #3: kubectl logs Superpowers (--previous flag!)
21:00 - Tip #4: Log Streaming with Labels + Stern
25:00 - Tip #5: kubectl exec Live Container Debugging
28:00 - Tip #6: kubectl debug Ephemeral Containers ✨
31:15 - Tip #7: kubectl port-forward for Service Testing
33:00 - Tip #8: Netshoot Network Debugging
36:10 - Tip #9: Custom Columns & JSONPath
39:05 - Tip #10: RBAC Debugging (kubectl auth can-i)
42:15 - Bonus: kubectl explain (offline K8s docs)
43:45 - Complete Debugging Workflow
46:05 - Cheat Sheet
46:55 - Call to Action

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📂 RESOURCES
→ Netshoot GitHub: https://github.com/nicolaka/netshoot
→ Stern GitHub: https://github.com/stern/stern
→ kubectl docs: https://kubernetes.io/docs/reference/kubectl/

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🎓 RECOMMENDED NEXT
→ Helm Debugging Deep Dive (coming next week)
→ K8s RBAC Explained in 10 Minutes
→ Kubernetes Networking Demystified

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#Kubernetes #kubectl #K8sDebugging #DevOps #SRE
19 May 10:58

«Vivimos en una época de mucho ego y poca introspección»

by Dalia Alonso

Lo escribió Joan Didion: un día te sientas a cenar y la vida que conocías se acaba. Vivimos angustiados por el futuro y proyectamos infinitas preguntas sobre qué será de nosotros mañana, con quién estaremos, qué enfermedades sufriremos, qué trabajo nos espera. Y lo hacemos sin tener en cuenta que las cosas pueden cambiar hoy mismo, en cualquier momento. De eso habla Marta Jiménez Serrano (Madrid, 1990) en su última obra ‘Oxígeno’ (Alfaguara), una novela que narra una intoxicación por monóxido de carbono, un día de otoño de 2020, a causa de la negligencia de su casera. Tomando como partida ese suceso que casi le cuesta la vida a ella y a su pareja de entonces, el escritor Juan Gómez Bárcena, ‘Oxígeno’ relata brillantemente unos temas que nos atraviesan a todos: la crisis de la vivienda, el amor, la amistad, el miedo, y sobre todo lo que implica seguir viviendo, lo rara y extraña que se puede volver la vida cuando una roza la muerte.


A menudo escribir implica exponerse. ¿Eso puede dar pie a posibles conflictos con los demás y uno mismo?

Siempre separo mucho la escritura de la publicación, escribo del modo más libre posible. Creo firmemente que tenemos que aprender a hablar de casi cualquier cosa, aunque cueste una barbaridad, y eso pasa por cuidar cómo lo decimos. La literatura es un modo de decir cosas que no podemos expresar en ningún otro sitio. A mí tampoco me interesa el morbo, y escogí un narrador distante, analítico y elegante. Al final, escribir este libro me ha servido para colocar y entender el trauma, para poner palabras a lo que viví.

«La literatura es un modo de decir cosas que no podemos expresar en ningún otro sitio»

Han descrito su libro como una novela que habla sobre el trauma de rozar la muerte, pero a mí me pareció más una obra que habla del absurdo de la existencia.

Estoy de acuerdo, es un libro que habla sobre la fragilidad de la vida y su sin sentido. Tomé conciencia de que no vivimos en una línea recta, de que todo es mucho más imprevisible e incierto de lo que pensamos, y que lo que tenemos ahora puede desaparecer en cualquier momento. Esa certeza me dejó un shock durante cierto tiempo, viví anestesiada y en modo automático, luego me disparó los miedos y finalmente llegué al punto en el que estoy ahora. Si no sabemos qué va a ocurrir mañana y todo puede cambiar de un momento a otro, ¿para qué vivir angustiados preocupándonos por el futuro?

Esto conecta con la filosofía del Carpe Diem, que impugna en un capítulo. ¿Qué fallos le ve a esta teoría tan de moda actualmente?

Siempre me pareció horrible el Carpe Diem, y ahora aún más. Me resulta angustioso tener que vivir cada momento como si fuera el último, como si el placer fuera una obligación. No me gusta la idea de tener que disfrutar todo el rato como una imposición, como si todo tuviera que ser épico. Hay que estar presentes en nuestro día a día, pero también hay que poder hacer planes a medio y largo plazo como si se fueran a realizar. Y que luego se realicen es lo de menos. El otro día me preguntaron cuál había sido mi regalo más deseado de los Reyes Magos y dije que la Barbie Mariposa, pero luego nunca jugué con esa Barbie. Recuerdo desearla durante todo un año y la ilusión al recibirla, pero nada más. La proyección a futuro es importante para el deseo, aunque luego no culmine.

«Me resulta angustioso tener que vivir cada momento como si fuera el último, como si el placer fuera una obligación»

Oxígeno cuenta también un futuro que concibió y ya no existirá, especialmente en el terreno del amor. ¿Hasta qué punto las diferentes formas de vivir un mismo suceso en una pareja condiciona el amor?

Hasta todos los puntos. Lo que pasa en Oxígeno es una gran metáfora de la pareja porque nos ocurre lo mismo pero cada uno lo ve, lo vive, y lo gestiona de forma opuesta. A Juan le pareció que tuvimos muy mala suerte, y a mí me pareció que tuvimos mucha suerte. Para mí el amor es eso, un relato cuyos narradores coinciden hasta que dejan de coincidir. Y creo que es muy importante, cuando el relato es conjunto, entender que el otro tiene una perspectiva distinta y no por ello está equivocado.

¿Las relaciones sentimentales pueden sobrevivir a un contexto difícil?

Creo que la pareja tiene que funcionar en un contexto social y económico determinado. Esa fantasía de «cuando estamos solos, estamos muy bien» no funciona, porque una pareja no es una burbuja aislada. Las condiciones materiales, geográficas, sociales… influyen muchísimo. Pero dicho esto, cuando hay un sentimiento claro y recíproco, y una sintonía y complicidad evidentes, se puede intentar integrar eso en un contexto, por difícil que sea. Es una cuestión de voluntad. El amor es algo que también hay que saber sostener, porque hablamos del amor y de la felicidad como si fueran cosas que llegan solas y no es así. Hablamos de los sentimientos positivos como si no requieren ningún esfuerzo por nuestra parte y también hay que saber estar a la altura de ellos.

De hecho, en su libro aparece el concepto de responsabilidad, la obligación de hacernos cargo de las cosas. ¿Nos cuesta hoy en día entenderlo?

Has dado con una palabra que para mí es clave, es importante hacernos responsables. Satisfacer los propios deseos es algo que requiere de mucha responsabilidad, pero también hacernos cargo de lo que nos toca. Y eso implica a la casera, y también a la responsabilidad de todos de pagar los impuestos para que pueda venir el SUMMA 112 a sacarnos de donde nos tenga que sacar. El libro habla mucho del miedo, que puede ser una ilusión de la responsabilidad. El miedo hace que te enfoques en cosas que no controlas y pierdas energía para lo que sí podrías cambiar. Hoy en día parece que la responsabilidad es tediosa y aburrida, y el placer y la felicidad son cosas mágicas que nos tienen que venir dadas. Es fácil echar balones fuera, pero todos somos responsables de muchas de las cosas de nuestro día a día.

«Satisfacer los propios deseos es algo que requiere de mucha responsabilidad, pero también hacernos cargo de lo que nos toca»

Y sin embargo, hay problemas estructurales que llevan inevitablemente al miedo. Ha planteado de forma directa la crisis de la vivienda.

Ahora tengo un piso propio y me siento una afortunada, pero he tenido mil alquileres precarios. No soy ajena a la crisis de la vivienda, y creo que lo material impacta directamente en nuestra salud mental, la precariedad te impide tener algo tan básico y necesario como es un hogar, y esa imposibilidad por disponer de una casa propia te afecta inevitablemente en el día a día. Es muy difícil vivir en un sitio donde no te dejan poner un cuadro, o invitar a amigos a una fiesta, o tantas otras exigencias que plantean muchos caseros. Y va más allá del problema económico, repercute en tu intimidad y en cómo te relacionas con los demás.

El suceso que relata en el libro sucedió en 2020, cuando aún vivía de alquiler y no había publicado nada. ¿Cuánto ha cambiado en estos cinco años?

Me ha cambiado una barbaridad la vida. Ha sido un cambio identitario muy grande, porque para mí era una vocación el ser escritora, era algo que yo quería ser desde siempre. Me ha dado un lugar nuevo desde el que relacionarme con el mundo, y conmigo misma. Antes de dedicarme a esto, dedicaba muchas horas a leer y a escribir pero eran dos vidas distintas. Ahora estoy menos disociada, puedo vivir de la literatura y tengo unos lectores maravillosos.

En los últimos años he visto cómo su obra genera conversación, pero también críticas. ¿Cómo concibe la autoficción y cómo se lleva con las críticas que lamentan el exceso de ella?

Te reconozco que me daba mucha pereza esto al escribir ‘Oxígeno’ y tuve que hacer un esfuerzo por no pensar en los periodistas ni la crítica, simplemente decidí escribir sin pensar en el exterior. Hay que diferenciar el ego del yo, porque vivimos en una época de mucho ego y poco yo. Se le da mucha importancia a la imagen hacia fuera pero poco a la introspección, que es muy saludable y necesaria para conocerse a uno mismo y relacionarse mejor con los demás, y que no pasa por un narcisismo onanista. La terapia y la escritura, que son dos formas de introspección, me han suavizado el ego. Las críticas me dan un poco igual, creo que Proust y Dante ya hacían autoficción y no pienso en las etiquetas cuando escribo.

En la época de Proust y Dante no existían las redes sociales. ¿Le hubiera gustado ser escritora en otra época, sin Twitter ni Instagram?

Ni de broma. Me he imaginado de pronto en un café lleno de señores fumando puros y no me gusta nada. Las redes son lo que hagamos con ellas, tienen cosas y buenas y malas… A mí en la escritura no me afecta mucho, sé que hay colegas que han sacado novelas de posts en redes, pero yo necesito que la literatura tenga su espacio y su tiempo. Soy incapaz de escribir en redes algo que luego pueda ser un libro. Antes has hablado de generar conversación, y eso sí me interesa. Con muchos de mis lectores hablo de cosas que me aportan mucho, y me gusta que exista ese espacio donde pueda usar mi altavoz de forma amable. Además, las redes han hecho que muchísima gente se conozca y se haga amiga… Son lugares de encuentro, inevitablemente.

Esa intención de vincularse con los demás es algo común en este libro y en los anteriores. Su escritura trasluce una intención clara por intentar comprender al otro.

Es un buen resumen de mis libros y de mi vida. La incomunicación es una de mis obsesiones, igual que el intento de comunicarse con el otro y sentirme menos sola. Los momentos en los que la vida merece la pena es cuando nos relacionamos con los demás. Un vínculo verdadero no es algo que pase todos los días, es algo difícil de conseguir, y algo que personalmente persigo. Y es doloroso cuando no sucede, ese intento de comunicación fallida.

«Los momentos en los que la vida merece la pena es cuando nos relacionamos con los demás»

¿Cree que vivimos en una época individualista que dificulta entender al otro y sostener el dolor ajeno? En el libro comenta que el trauma casi nunca nace del dolor, sino de no dejar espacio a ese dolor.

Tenemos poca tolerancia a la tristeza ajena, pero también nos cuesta mucho soportar la nuestra. Las relaciones requieren exposición y capacidad para sostener las emociones, porque si quieres conocer al otro de verdad, tienes que ser capaz de empatizar con las contradicciones del otro, con su incertidumbre, con sus miedos. Siento que queremos estar bien a toda costa, y exigimos lo mismo a los demás, dejamos poco espacio al dolor y a la angustia porque vivimos con prisa. Además, tengo la impresión de que eso se traslada también a las relaciones amorosas. Hay que dejar tiempo y espacio para que las cosas calen, no ir con tantísima prisa. A veces estamos tan pendientes de rellenar el silencio y sostener la relación, que no logramos ver al otro.

Trata temas intensos y complicados, pero lo hace con un lenguaje sencillo. Su prosa no es enrevesada.

Con total honestidad te digo que para mí es más fácil ser compleja y el trabajo que hago conscientemente es el de simplificación y depuración. Encontrar la frase más sencilla es la tarea más difícil. Es la literatura que me gusta leer, pero también es un tema ideológico. Cuando escribí mi primer libro, tenía muy presente que quería que mi abuela lo entendiese, y ni siquiera estaba viva. Mi abuela fue a la escuela solo un año, no era una mujer letrada, pero la cultura se puede usar de muchas maneras. La cultura se puede usar para quedar por encima del otro y como ascensor social, pero a mí me interesa como lugar de encuentro. Nos enseña que todos somos iguales, que todos sentimos las mismas cosas, y por eso no quiero ni busco una literatura críptica reservada a unos pocos, en un altar inaccesible.

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19 May 10:57

De la madre narcisista a la pareja tóxica: trabajar la herida materna para romper el patrón

by Olga Fernández Txasko
No es mala suerte, es memoria emocional. Cuando el sistema nervioso aprendió que el amor dolía, puede confundir intensidad con vínculo, caos con pasión y migajas con esperanza. Si alguna vez has pensado: “¿Por qué siempre termino con el mismo tipo de persona?”, quiero que respires antes de seguir leyendo. Porque lo que voy a decirte puede doler, pero también puede liberarte: **muchas veces no repetimos relaciones dañinas por falta de inteligencia, por debilidad o por mala suerte**. Las repetimos porque nuestro sistema emocional aprendió demasiado pronto una forma de amar que no era segura, pero sí conocida. Cuando una persona ha crecido con una madre —o un padre— con [rasgos narcisistas](/personalidad/personas-narcisistas), emocionalmente inmaduro, crítico, frío, controlador o impredecible, el amor puede quedar asociado a esfuerzo, miedo, culpa, tensión o necesidad de aprobación. Y cuando eso ocurre durante años, no solo se guarda como recuerdo. Se convierte en un mapa interno. Ese mapa puede acompañarte después a la vida adulta, a tus amistades, a tu trabajo y, por supuesto, a tus relaciones de pareja. El célebre estudio CDC-Kaiser sobre experiencias adversas en la infancia (con más de 17.000 participantes) fue una de las grandes investigaciones que ayudó a poner sobre la mesa la relación entre lo vivido en etapas tempranas y la salud y el bienestar en la vida adulta. ## El impacto en ti: más allá de las etiquetas Una de las primeras trampas cuando hablamos de relaciones tóxicas es quedarnos atrapados en la pregunta: “**¿Era narcisista de verdad?**”. Entiendo esa necesidad. Cuando has vivido confusión, invalidación o manipulación emocional, necesitas certezas. Necesitas saber si lo que viviste fue real. Necesitas que alguien te diga: “No, no estabas exagerando”. Pero para empezar a recuperarte no siempre necesitas un diagnóstico de la otra persona. De hecho, en muchos casos nunca lo tendrás. Lo que sí puedes mirar es el impacto que esa relación tuvo en ti. ¿Te confundía constantemente? ¿Te hacía dudar de tu percepción? ¿Te dejaba en culpa, ansiedad o hiperalerta? ¿Sentías que tenías que ganarte el amor? **¿Terminabas pidiendo perdón por tener necesidades básicas?** ¿Te alejabas cada vez más de ti para sostener el vínculo? Si la respuesta es sí, ya tienes suficiente información para empezar a mirarse con honestidad y cuidado. Desde mi trabajo como coach especializada en [heridas de la infancia](/desarrollo/heridas-emocionales-infancia) y abuso emocional, mi labor no es diagnosticar clínicamente a nadie ni poner etiquetas cerradas. Mi trabajo consiste en acompañar a las personas a reconocer dinámicas, recuperar criterio, fortalecer límites y dejar de vivir desde el piloto automático que dejó la infancia. Porque **cuando entiendes el patrón, dejas de llamarlo destino**. No se trata de convertir a la otra persona en “el monstruo” de tu historia. Se trata de dejar de justificar lo que te rompe por dentro y empezar a volver a ti, a conectar con lo que sientes, con lo que necesitas y con lo que ya no quieres seguir normalizando. ## Por qué tu sistema nervioso confunde “hogar” con “alerta” Hay una frase que repito mucho porque cambia la forma de entender muchas relaciones: tu sistema nervioso no siempre busca lo mejor; muchas veces busca lo conocido. Si en tu infancia el amor venía mezclado con crítica, exigencia, silencio, chantaje emocional, imprevisibilidad o castigo, tu cuerpo pudo aprender que amar era estar alerta. Que **para recibir atención había que portarse bien, complacer, anticiparse, no molestar, cuidar el humor del otro o demostrar constantemente el propio valor**. Entonces, de adulto o adulta, cuando aparece una persona que al principio te idealiza, luego se enfría, después vuelve con intensidad, más tarde desaparece y finalmente te da una migaja de afecto, tu mente puede decir: “Esto me hace daño”, pero tu cuerpo puede sentir: “Esto me resulta familiar”. Y lo familiar, aunque duela, puede confundirse con “hogar”. Esto no significa que tu infancia te condene. Significa que tu infancia pudo enseñarte un idioma emocional que ahora necesitas revisar. Porque **si aprendiste que amor era tensión, la paz puede parecerte aburrida**; si aprendiste que afecto era intermitencia, la coherencia puede parecerte extraña; y si aprendiste que para que te quisieran tenías que esforzarte, una relación recíproca puede desconcertarte, no porque no la quieras, sino porque tu cuerpo todavía no sabe vivir ahí. Aunque parezca extraño, para una persona que creció en caos, la calma no siempre se siente segura al principio. A veces se siente vacía. A veces se siente rara. A veces incluso se siente como una amenaza, porque el cuerpo espera la próxima tormenta. ## Cuando la calma se siente aburrida Una de las experiencias más difíciles para quienes hemos vivido relaciones dañinas es esta: aparece alguien estable, respetuoso, coherente… y no sentimos “chispa”. O sentimos calma, pero la interpretamos como falta de pasión. O sentimos seguridad, pero la confundimos con aburrimiento. O no hay drama, y entonces creemos que no hay amor. Pero muchas veces lo que llamamos química es activación. Es ansiedad. O el sistema nervioso entrando en alerta y generando urgencia, obsesión, necesidad de respuesta, miedo a perder al otro, deseo de gustar o miedo al abandono. Y esto, déjame decirte, no siempre es amor. A veces es una herida reconociendo otra herida. Por eso, cuando una persona empieza a salir de relaciones caóticas, puede atravesar una etapa muy confusa. Ya no hay tantos picos emocionales. Ya no hay tanta persecución. **Ya no hay que demostrar tanto. Y entonces aparece una sensación de vacío**: “¿Y si esto no es amor? ¿Y si me falta algo? ¿Y si necesito intensidad para sentir?”. Yo a esto suelo llamarlo una especie de abstinencia emocional. No en sentido clínico, sino como una forma sencilla de explicar que el cuerpo se había acostumbrado al sube y baja, y al principio la calma puede parecer ausencia. Pero no es ausencia. Es aprendizaje de seguridad. Y a quienes hemos vivido la inseguridad en la infancia, aprender seguridad puede resultarnos totalmente extraño. No porque esté mal, sino porque es nuevo. ## La trampa de la validación intermitente Las dinámicas de validación intermitente son especialmente difíciles de soltar para quienes crecimos mendigando amor emocionalmente. Cuando alguien te da afecto a ratos, cuando unas veces eres especial y otras pareces invisible, cuando nunca sabes qué versión de la otra persona vas a encontrar, se activa una búsqueda muy profunda: “Esta vez sí. Esta vez me elegirá. Esta vez conseguiré que se quede. Esta vez me van a querer”. Y ahí no solo estás intentando sostener una relación presente. **Muchas veces estás intentando reparar una escena antigua**. La niña o el niño interior piensa: “Si ahora logro que me quieran, quizá por fin demuestre que sí valgo”. Pero el amor adulto no debería sentirse como un examen permanente. No debería exigirte renunciar a tu dignidad para obtener pequeñas dosis de afecto. Una relación sana no se sostiene sobre la duda constante. Se sostiene sobre la coherencia, el respeto y la posibilidad de ser tú sin miedo a que el otro te castigue por existir. Cuando hablo de “radar emocional”, me refiero a esa brújula interna que te dice qué personas te resultan atractivas, qué comportamientos toleras, qué señales minimizas y qué tipo de amor te parece familiar. Si creciste en una familia donde había crítica, comparación, manipulación, culpa o afecto condicionado, tu radar pudo quedar sintonizado en la frecuencia del esfuerzo. Y entonces, **sin darte cuenta, puedes sentirte atraído o atraída por personas que te obligan a demostrar**: personas que no te eligen claramente, que te dan una de cal y otra de arena, que te hacen sentir especial al inicio y luego te dejan persiguiendo la versión que conociste al principio, o que te confunden, te invalidan y te hacen sentir demasiado sensible. Las investigaciones recogidas en el PolyU Scholars Hub sobre maltrato emocional infantil y bienestar en relaciones románticas adultas apuntan a una asociación negativa entre el maltrato emocional temprano y el bienestar posterior en las relaciones de pareja. Esto no significa que todas las personas con heridas infantiles vayan a repetir relaciones dañinas, pero sí que existe una relación que conviene mirar con seriedad. Por eso es tan importante dejar de preguntarte solo: “¿Por qué atraigo a estas personas?” y empezar a preguntarte también: “¿Qué parte de mí aprendió a quedarse donde no había suficiente amor?”. No para culparte, sino para devolverte poder. ## Los 5 patrones heredados de la herida materna ### 1. Vivir el amor como un examen Uno de los patrones más comunes es vivir el amor como algo que hay que merecer. Si de pequeño o pequeña sentiste que tenías que portarte bien, no molestar, destacar, cuidar, callar o adaptarte para recibir cariño, es posible que de adulto o adulta te enganches a personas que te validan a ratos. **No porque quieras sufrir, sino porque una parte de ti sigue intentando conseguir una aprobación que de pequeño te faltó**. En estos casos, la idea inconsciente suele ser: “Si consigo que me elija, por fin valdré”. Y esa idea te deja muy vulnerable ante personas que se benefician de tu esfuerzo constante. ### 2. Miedo al abandono y tolerancia a migajas Otro patrón frecuente es el miedo al abandono. Si tu cuerpo aprendió que perder el vínculo era peligroso, puedes tolerar migajas, promesas sin hechos, mensajes intermitentes, ausencia emocional o faltas de respeto “pequeñas”. No porque no veas lo que ocurre. Muchas veces lo ves perfectamente. Pero **tu sistema nervioso interpreta la distancia como amenaza**. Y cuando el cuerpo entra en amenaza, no siempre eliges desde tu dignidad. A veces eliges desde el miedo. Por eso puedes terminar cayendo en la rueda de volver a escribir, justificar lo injustificable, esperar un cambio que no llega y conformarte, en definitiva, con mucho menos de lo que necesitas. ### 3. El rol de salvador o salvadora También aparece mucho el rol de salvador o salvadora. Si en casa tuviste que calmar, cuidar, adivinar estados de ánimo o hacerte responsable de emociones que no te correspondían, puedes acabar sintiéndote atraído o atraída por personas heridas, inaccesibles o emocionalmente caóticas. Entonces la pareja deja de ser un vínculo entre iguales y se convierte en una misión: “Si le ayudo, cambiará. Si le entiendo, se abrirá. Si le cuido, no me abandonará. Si aguanto un poco más, verá todo lo que valgo”. Pero amar no es rescatar. Y cuidar no debería costarte la identidad. ### 4. Normalización del desprecio Otro patrón es la normalización del desprecio. Cuando una persona ha crecido escuchando críticas, burlas, comparaciones o comentarios hirientes, puede llegar a tolerar en pareja cosas que a otra persona le parecerían inadmisibles. **Puede justificar el daño diciendo: “Es su carácter”, “ha sufrido mucho”, “en el fondo me quiere”, “no fue para tanto” o “yo también soy muy sensible”**. Pero que alguien tenga heridas no le da derecho a herirte. Una relación sana no te humilla para luego decirte que exageras. No te castiga con silencio para que aprendas. No utiliza tus vulnerabilidades contra ti. No te obliga a empequeñecerte para que el otro se sienta grande. ### 5. Gaslighting interno: cuando ya dudas de ti sin que nadie te lo diga Y, por último, aparece algo que muchas personas no identifican al principio: el gaslighting interno. La Asociación Americana de Psicología define el gaslighting como una forma de manipulación que lleva a una persona a dudar de sus percepciones, experiencias o comprensión de los hechos. Pero cuando has vivido mucha invalidación de pequeño, llega un momento en que ya no necesitas que el otro te diga “exageras”. Te lo dices tú: “Quizá soy yo”, “quizá pido demasiado”, “quizá lo he entendido mal”, “quizá soy demasiado intensa”, “quizá debería aguantar un poco más”. Y así la duda se convierte en una cárcel. Si creciste en un entorno emocionalmente inseguro, quizá aprendiste que la intensidad era amor. Pero en una relación sana, el amor no necesita ponerte en alerta para sentirse real. Quizá aprendiste que la prisa era conexión, pero el amor sano respeta ritmos, tiempos y límites. **Quizá aprendiste que los [celos](/pareja/tipos-celos) eran interés, pero una persona que te quiere no necesita poseerte para demostrar afecto**. Quizá aprendiste que la frialdad era algo que merecías cuando fallabas, pero en un vínculo sano hay reparación, conversación y responsabilidad afectiva. Quizá aprendiste que perseguir era amar, pero el amor adulto necesita reciprocidad. Y quizá aprendiste que la calma era peligrosa porque en casa la calma solo era la pausa antes de la tormenta. Por eso, cuando hoy algo está en paz, tu cuerpo puede ponerse nervioso. No porque la paz sea mala, sino porque todavía no la reconoce como segura. Ahí empieza el trabajo: en enseñar a tu sistema interno que la calma no es abandono, que el respeto no es distancia y que no tener que ganarte el amor no significa que no haya amor. ## Cómo romper el patrón: el Método RAN© Si eres de los que, a pesar de entender lo que has leído, sigues repitiendo el mismo tipo de pareja, por favor, no te castigues. Muchas personas entienden perfectamente lo que les pasa y aun así repiten. Sabes que esa persona no te hace bien, sabes que estás recibiendo migajas, sabes que vuelves a entrar en la misma rueda y, aun así, te preguntas: “¿Cómo puedo saberlo y seguir ahí?”. La respuesta es que **entender no basta**. Porque el patrón no vive solo en la mente. Vive también en el cuerpo, en la respuesta automática, en el miedo al abandono, en la culpa, en la necesidad de demostrar valor y en la ansiedad que aparece cuando el otro se aleja. Por eso, desde el Método RAN©, el trabajo no consiste solo en analizar la historia, sino en reconocer cómo se activa hoy, aceptar lo que aparece sin juzgarlo y nutrir una respuesta nueva, más adulta y más coherente contigo. El Método RAN© es mi forma de acompañarte a salir del piloto automático que dejó la infancia —miedo, culpa, hiperalerta, autocrítica, complacencia, autoexigencia— y reentrenar tu sistema nervioso y tu mente para vivir desde más seguridad, autoestima y coherencia contigo. RAN© son tres pasos simples, pero profundos: reconocer, aceptar y nutrir. Aplicado a las relaciones, sería algo así. * **Reconocer significa parar y preguntarte**: “Esto que siento, ¿es amor o activación? ¿Es deseo o ansiedad? ¿Estoy en calma o estoy intentando que me elijan?”. No se trata de juzgarte, sino de empezar a observarte. Porque cuando puedes nombrar lo que ocurre dentro de ti, ya no estás completamente dentro del hechizo. * **Aceptar significa decirte**: “Tiene sentido que me active. Mi cuerpo aprendió esto antes. No soy tonto, no soy tonta, no soy débil, no estoy roto ni rota. Estoy ante un patrón aprendido”. Aceptar no es resignarte. Aceptar es dejar de pelearte contigo para poder empezar a elegir diferente. * **Nutrir significa darte una respuesta nueva**: “Hoy no necesito perseguir para valer. Hoy puedo ir despacio. Hoy puedo observar hechos, no promesas. Hoy puedo poner un límite y ver qué ocurre”. Ese es el punto de cambio: no cuando entiendes todo de golpe, no cuando ya no sientes nada, no cuando dejas de tener miedo, sino cuando, aun sintiendo la vieja activación, eliges un gesto pequeño que protege a la persona adulta que eres hoy. ## Herramientas para el día a día: límites y no negociables Si estás empezando una relación, o si estás dentro de una relación que te confunde, uno de los consejos más importantes que puedo darte es este: empieza a observar qué ocurre cuando pones límites. Un límite pequeño puede darte mucha información. Puedes decir: * “Prefiero ir despacio”. * “No me siento cómodo/a con ese comentario”. * “Hoy no puedo quedar”. * “No quiero seguir esta conversación si hay desprecio”. * “Necesito claridad, no ambigüedad”. * “No me va bien que desaparezcas y luego vuelvas como si nada”. * “Puedo escuchar lo que sientes, pero no desde el ataque”. * “No voy a justificar una necesidad básica”. **La respuesta de la otra persona ante un límite suele mostrar mucho más que sus palabras bonitas**. Si respeta, aunque le incomode, hay una señal de madurez. Si se burla, presiona, castiga, desaparece o te hace sentir culpable, ahí tienes información. Una persona que se beneficiaba de tu falta de límites suele enfadarse cuando empiezas a tenerlos. Y eso duele, sí. Pero también libera. Porque te muestra quién podía quererte mientras te adaptabas, pero no mientras te elegías. Y permíteme recordártelo: mereces elegirte. Otra herramienta sencilla que siempre recomiendo es tener una lista de no negociables antes de volver a vincularte desde la herida. Esta lista conviene elaborarla antes de estar ya enganchado o enganchada en una relación, porque cuando la herida se activa, muchas veces negocia cosas que tu parte adulta no negociaría. Puedes preguntarte: * ¿Qué no quiero volver a normalizar? * ¿Qué señales no voy a minimizar más? * ¿Qué necesito para sentirme respetado/a en una relación? * ¿Qué comportamientos ya no voy a traducir como amor? * ¿Qué necesito para sentirme en paz después de estar con alguien? * ¿Qué parte de mí suelo abandonar cuando quiero que me quieran? Algunos no negociables pueden ser: * Respeto * Coherencia * Responsabilidad afectiva * Capacidad de reparar * Ausencia de humillaciones * Ausencia de castigos con silencio * Claridad * Reciprocidad * Libertad para ser tú * Respeto a tus tiempos * Cuidado en la forma de hablar * Hechos que acompañen a las palabras Porque **si no tienes no negociables, tu herida negocia por ti**. Aunque no lo creas, esas emociones con las que creciste en tu infancia pueden seguir dirigiendo cómo te vinculas en la vida adulta. No porque seas débil, sino porque fueron aprendidas muy pronto. Y lo aprendido se puede revisar, cuestionar y transformar. ## Tu herida no es tu destino Quiero terminar con algo importante: si has repetido relaciones dañinas, eso no significa que estés condenado o condenada, ni que haya algo malo en ti. Así que, por favor, antes de seguir analizando tu historia, deja de castigarte. Significa que **una parte de ti estaba intentando resolver en la pareja algo que empezó mucho antes**: la necesidad de ser visto/a, elegido/a, validado/a, cuidado/a o amado/a sin tener que ganártelo. Pero déjame decirte algo con claridad: el amor no se gana. El amor se construye. Y se construye con respeto, presencia, coherencia y límites. Cuando empiezas a trabajar tu herida, el imán cambia. Lo que antes te parecía irresistible empieza a parecerte agotador. **Lo que antes llamabas química empiezas a reconocerlo como ansiedad**. Lo que antes justificabas empieza a dolerte de una forma más clara. Y lo que antes te parecía aburrido —la calma, la reciprocidad, la estabilidad— empieza a sentirse como hogar, como ese hogar interno que quizá no tuviste, pero que puedes empezar a construir dentro de ti. La infancia se repite hasta que la miras con verdad. Y cuando la miras, cuando reconoces el patrón, cuando dejas de perseguir migajas y cuando aprendes a sostener la calma sin confundirla con vacío, empiezas a elegir desde otro lugar: no desde la carencia, no desde el miedo, no desde la niña o el niño que tuvo que ganarse el amor, sino desde la persona adulta que por fin empieza a decirse: “No necesito demostrar que valgo”.
19 May 10:56

Querido Líder de Barbara Demick

by Raul Barral Tamayo

Título original: Nothing to Envy. Ordinary lives in North Korea.
© Barbara Demick, 2009
© de la traducción: Pablo Sauras, 2011
Editorial: Turner Publicaciones.

No es fácil relatar la vida cotidiana en uno de los países más hostiles del mundo. Sobre todo porque en ese país no hay internet, no llegan los medios de comunicación, no se permite la entrada a los extranjeros, y se ejerce la dictadura más férrea y autoritaria del mundo, con la población sometida a los dictados de un Querido Líder, paternal y divino, cuya estatua gigante adorna cada esquina.

Barbara Demick ha escrito este libro a partir de seis largas entrevistas a disidentes o exiliados norcoreanos que consiguieron escapar de Corea del Norte. Gracias a sus voces el lector puede asomarse a un país que en la década de 1990 «se cayó» del mundo desarrollado, que ha padecido una terrible hambruna y padece aún un lavado de cerebro colectivo.

Este es un libro emocionante, a veces angustioso, a veces surrealista: una historia «no oficial» escrita por sus protagonistas. Fundamental para entender los mecanismos del absolutismo, y para asomarse a un extraño o país que cobra en nuestros días especial importancia en el panorama internacional.

Ganador del Premio Samuel Johnson de la BBC. Finalista del premio del National Book Critic’s Circle estadounidense.

Barbara Demick ha dedicado varios años a entrevistar a exiliados y disidentes norcoreanos, desde que se trasladó a Seúl como corresponsal del diario Los Angeles Times en el año 2001. Sus reportajes sobre Corea del Norte la hicieron merecedora del premio que concede el Overseas Press Club sobre periodismo y derechos humanos, el premio Osborne Eliott de la Asia Society y el premio Arthur Ross de la American Academy of Diplomacy. Este es su primer libro publicado en español, aunque también es autora de una obra sobre la vida cotidiana durante la guerra de Bosnia, que fue finalista del premio Pulitzer. Actualmente, Demick dirige la delegación de Los Angeles Times en Pekín.

Tiempo estimado de lectura: 62 minutos.

Objetivos de este libro:

  • El presente libro se basa en las conversaciones que he mantenido con norcoreanos a lo largo de siete años. Todos los diálogos corresponden al testimonio de primera mano de una o más personas.

Ideas principales:

  • Se quejan amargamente de la falta de luz, que siguen achacando a las sanciones de Estados Unidos.
  • La oscuridad le permite a uno disfrutar de un grado de libertad y privacidad que normalmente resulta tan inaccesible como la electricidad.
  • El ritmo de la vida es más lento en Corea del Norte. Nadie tiene reloj.
  • Había espías en todas partes. Los vecinos se denunciaban entre sí, los amigos también. Incluso los amantes.
  • Fueron incontables las veces que oyó, en la radio y en la televisión, que los surcoreanos eran muy desgraciados por vivir bajo el yugo de Park Chung-hee, que era un títere de Estados Unidos.
  • Kim Jong-il está persuadido de que las películas son un medio indispensable para inculcar en las masas lealtad al régimen.
  • Los coreanos identifican su hogar con el sitio donde nacieron sus antepasados paternos, por mucho tiempo que lleven sin vivir allí.
  • Los coreanos eran un solo pueblo.
  • El sistema de clases solo admitía la movilidad social descendente.
  • El periodismo era una profesión de enorme prestigio, pues se consideraba a quienes la ejercían los portavoces del régimen.
  • Todas las dictaduras son iguales hasta cierto punto. Las estatuas que presiden todas las plazas, los retratos que cuelgan en todos los despachos, los relojes con la efigie del dictador.
  • El adoctrinamiento de los norcoreanos comienza en la infancia, en las guarderías de las fábricas donde pasaban catorce horas diarias.
  • Los norcoreanos tenían prohibido poner ninguna otra cosa en las paredes; ni siquiera se les permitía colgar fotografías de sus parientes más cercanos: qué otro pariente podía uno necesitar que no fuera Kim Il-sung.
  • Los niños norcoreanos no celebraban sus cumpleaños, sino solo los de Kim Il-sung y Kim Jong-il, que eran festividades nacionales, y a menudo los únicos días en que la gente recibía carne en su paquete de comida.
  • Corea del Norte sufría una escasez crónica de fertilizantes químicos, y como no había muchos animales de granja, era necesario recurrir a los excrementos humanos.
  • Todos los televisores y las radios están preajustadas para que solo puedan recibir canales oficiales.
  • Ni siquiera la famosa Stasi, órgano de inteligencia de la Alemania Oriental, disponía de una red semejante.
  • Estaban los kyuch’aldae unidades móviles de policía que recorrían las calles en busca de infractores y tenían derecho a irrumpir en hogares sin previo aviso.
  • El país era demasiado pobre y el suministro eléctrico demasiado precario para permitir la vigilancia electrónica, por lo que la seguridad del Estado también dependía de los denunciantes privados, de los soplones.
  • El ciudadano medio debía forzarse a no pensar demasiado si no quería verse como un apestado.
  • Las normas sobre desplazamientos eran muy estrictas: solo para ir de los suburbios al centro ya hacía falta un permiso.
  • Como los trenes habían dejado de salir a horas fijas, los viajeros se habían acostumbrado a pasar toda la noche esperando.
  • Para sobrevivir a la década de 1990, uno debía reprimir el impulso de compartir la comida.
  • En una hambruna la gente no muere necesariamente de hambre: a menudo lo hace de alguna enfermedad relacionada.
  • El hambre se ensaña sobre todo con los más inocentes, aquellos que jamás robarían comida, mentirían, violarían la ley ni traicionarían a un amigo.
  • El absentismo se castigaba con una estancia de treinta días en un centro de detención, pese a que quienes trabajaban ya habían dejado de cobrar un salario.
  • Ante la escasez de comida, no pocas familias norcoreanas llevaron a cabo una selección brutal en sus propios hogares: los padres y los abuelos renunciaban a alimentarse para que pudieran sobrevivir los más jóvenes. Esto produjo un número extraordinario de huérfanos, ya que los niños eran a menudo los únicos miembros de la familia que quedaban vivos.
  • Los llamados desertores llevarían sobre su conciencia el hecho de que su libertad había exigido el sacrificio de sus seres queridos, que seguramente pasarían el resto de sus vidas en un campo de trabajo.
  • Muchos se odian a sí mismos por lo que tuvieron que hacer para sobrevivir.
  • A Jun-sang le admiraba que George Orwell hubiese comprendido tan bien (aun sin haberlo vivido) la clase de totalitarismo que padecía Corea del Norte.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen por qué ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Una vez logré entrar en el país, pude comprobar que era casi imposible contar lo que sucedía allí. A los periodistas occidentales se les asignaban «supervisores».
  • En las fotografías y en las imágenes que ofrecía la televisión, los norcoreanos daban la impresión de ser autómatas; gente que se limitaba a marchar al paso de la oca en los desfiles militares y a ejecutar ejercicios gimnásticos en masa para honrar a las autoridades.
  • En Corea del Sur entré en contacto con norcoreanos que habían huido de su país, refugiándose en China o en Corea del Sur: así empecé a formarme una idea de la vida real en la República Popular Democrática de Corea.
  • El presente libro se basa en las conversaciones que he mantenido con norcoreanos a lo largo de siete años. Todos los diálogos corresponden al testimonio de primera mano de una o más personas. He procurado, en la medida de lo posible, comprobar la veracidad de los testimonios que he escuchado y contrastarlos. Para describir aquellos lugares que no conozco me he apoyado en relatos de refugiados, así como en fotografías y vídeos diversos a los que he tenido acceso. La realidad de Corea de Norte tiene tantos aspectos herméticos que sería insensato afirmar que no me he equivocado en nada.
  • Si uno mira imágenes captadas por satélite por la noche, le resultará curioso observar una gran mancha oscura. Esta zona sin luz corresponde a la República Popular Democrática de Corea.
  • El país fundió a negro a principios de la década de 1990. Su atrasada e ineficiente economía no pudo sobrevivir al hundimiento de la Unión Soviética, que había sostenido a su viejo aliado comunista suministrándole combustible barato. Las centrales eléctricas cayeron en un estado de deterioro irreparable. Las luces se apagaron.
  • Contemplar el espacio vacío que hoy es Corea del Norte le recuerda un poco al espectador las aldeas remotas de África o del Sudeste Asiático que aún no conocen el efecto civilizador de la electricidad.
  • Corea del Norte no es un país subdesarrollado, sino un país que ha abandonado el mundo desarrollado.
  • Los norcoreanos de cierta edad aún recuerdan la época en que contaban con mejor suministro eléctrico.
  • Se quejan amargamente de la falta de luz, que siguen achacando a las sanciones de Estados Unidos.
  • Cuando ya se han acostado los adultos (lo hacen muy temprano: a veces, en invierno, a las siete de la tarde), no cuesta mucho salir furtivamente de casa. La oscuridad le permite a uno disfrutar de un grado de libertad y privacidad que normalmente resulta tan inaccesible como la electricidad. Envuelto en un manto mágico de invisibilidad, uno puede hacer lo que se le antoje sin tener que preocuparse de las miradas curiosas de los padres, los vecinos y la policía secreta.
  • Conocí a muchos norcoreanos que me contaron hasta qué punto habían llegado a amar la oscuridad.
  • La esperaba largo rato, a veces durante dos o tres horas. No tenía importancia. El ritmo de la vida es más lento en Corea del Norte. Nadie tiene reloj.
  • A mediados de la década de 1990, ya casi todo estaba desgastado, roto o funcionaba mal. Sin embargo las imperfecciones no se no estaban tanto por la noche.
  • El cielo nocturno de Corea del Norte es realmente espectacular.
  • Cuando le pregunté a la muchacha cuáles eran los recuerdos más felices de su vida, me habló de aquellas noches.
  • En medio de ese agujero negro, de ese país oscuro y desolado donde millones de personas han muerto de hambre, también existe el amor.
  • La animosidad de Corea del Norte se mantenía tan viva que parecía que la guerra aún no hubiese terminado.
  • Las autoridades de Corea den Norte toman siempre la precaución de asignarles a los visitantes extranjeros un par de «supervisores»: a cada uno le corresponde vigilar que el otro no sea sobornado. Era extraña la frecuencia con que introducían la frase «Gracias a nuestro querido Líder Kim Jong-il» en nuestras conversaciones.
  • No iba a poder encontrar respuestas a mis preguntas dentro de Corea del Norte. Tendría que hablar con gente que había abandonado el país.
  • Se estaban muriendo de hambre y ella tenía la obligación de enseñarles lo inmensamente afortunados que eran de vivir en Corea del Norte.
  • Kim Il-sung, que había gobernado el país desde la partición de la península de Corea, al término de la Segunda Guerra Mundial, hasta su muerte, en 1994, debía ser adorado como un dios, y su hijo y sucesor, Kim Jong-il, como el hijo de un dios, una especie de figura cristológica.
  • No hay love hotels. Se veían con malos ojos las relaciones de intimidad casual entre los dos sexos.
  • Mi-ran: «Tardamos tres años en cogernos de la mano, y otros seis en besarnos. Jamás se me habría pasado por la cabeza hacer nada más. Cuando abandoné Corea del Norte tenía veintiséis años y era maestra, pero aún no sabía cómo se conciben los hijos».
  • Había espías en todas partes. Los vecinos se denunciaban entre sí, los amigos también. Incluso los amantes.
  • Las dos Coreas no pueden comunicarse por teléfono, ni por carta, ni por correo electrónico.
  • No hay apenas ningún letrero, son muy pocos los automóviles. Por lo general está prohibido poseer un coche; nadie podría, en todo caso, permitirse el lujo de comprarlo.
  • Es raro ver tractores, predomina el arado tirado por bueyes.
  • Las casas son sencillas, funcionales y monocromáticas.
  • Quedan pocas cosas anteriores a la Guerra de Corea.
  • En 1984, George Orwell imaginó un futuro distópico en el que no había más colorido que el de los carteles de propaganda. Esto es lo que sucede hoy en Corea del Norte.
  • Como todas las películas, publicaciones y emisiones extranjeras estaban prohibidas, daba por sentado que en ningún otro lugar del mundo se vivía mejor; lo más probable, incluso, era que la gente, en el extranjero, viviese peor.
  • Fueron incontables las veces que oyó, en la radio y en la televisión, que los surcoreanos eran muy desgraciados por vivir bajo el yugo de Park Chung-hee, que era un títere de Estados Unidos, y más tarde de su sucesor, Chun Doo-hwan.
  • Mi-ran se sentía bastante afortunada de haber nacido en Corea del Norte y de vivir bajo la cariñosa tutela del líder paternal.
  • Comían harina de maíz, más barata y menos nutritiva que el arroz. Este es el alimento básico de los norcoreanos.
  • Solo había para Mi-ran una cosa capaz de aliviar momentáneamente la grisura de la vida en el pueblo: el cine. Todas las poblaciones, por muy pequeñas que sean, tienen una sala de cine, pues Kim Jong-il está persuadido de que las películas son un medio indispensable para inculcar en las masas lealtad al régimen.
  • Allí se producían cuarenta películas al año, en su mayor parte dramáticas y casi siempre sobre los mismos temas: el camino hacia la felicidad pasaba por la autorenuncia y la supresión del individuo en aras del bien colectivo. El capitalismo era la degradación absoluta.
  • A Mi-ran le gustaban sobre todo las producciones rusas: eran menos propagandísticas y más románticas que las norcoreanas.
  • Un retrato gigante de Kim Il-sung cubría la facha de la sala, porque según el reglamento todas las imágenes del Gran Líder deben guardar proporción con el tamaño del edificio.
  • La resistencia antijaponesa era un tema tan corriente en el cine norcoreano como lo fueron los indios y los vaqueros en la época temprana de Hollywood.
  • Los coreanos identifican su hogar con el sitio donde nacieron sus antepasados paternos, por mucho tiempo que lleven sin vivir allí.
  • Los japoneses habían gobernado el país durante treinta y cinco años, y con su brusca retirada se crearía un vacío de poder muy peligroso.
  • Las enemistades políticas tendían a fragmentar el país de norte a sur: el este gravitaba de manera natural hacia Japón, el oeste hacia China. Por tanto, la división de Corea en una mitad septentrional y otra meridional fue artificial, inventada en Washington e impuesta a los coreanos sin contar en ningún momento con su parecer. Se dice que el entonces secretario de Estado norteamericano , Edward Stettinius, tuvo que preguntar a un subordinado dónde estaba Corea.
  • A los coreanos les indignó que su país fuera dividido como lo había sido Alemania. A fin de cuentas, en la Segunda Guerra Mundial no habían sido agresores, sino víctimas. De ahí que en aquella época se aplicaran a sí mismos una expresión autodespectiva: no eran más que «renacuajos entre ballenas», aplastados por las rivalidades entre las dos superpotencias.
  • Dado que las dos partes proclamaban su legitimidad para gobernar Corea, la guerra era inevitable. El 25 de junio de 1950, las tropas de Kim Il-sung atravesaron la frontera con tanques que les habían suministrado los soviéticos. El audaz desembarco anfibio en Incheon de cuarenta mil soldados norteamericanos al mando del general Douglas MacArthur invirtió la situación. Aparte de Estados Unidos y Corea del Sur, tropas de quince países, entre ellos Gran Bretaña, Australia, Canadá, Francia y Holanda, se incorporaron a una coalición organizada por las Naciones Unidas. Recuperaron Seúl y avanzaron hacia el norte, en dirección a Pyongyang. Sin embargo, las fuerzas comunistas de China entraron entonces en la guerra, forzando la retirada de las tropas de la coalición cuando se aproximaban al río Yalu. Dos años más de enfrentamientos solamente lograron sumir en el desánimo a las dos partes: se había llegado a un punto muerto. Se selló el armisticio, el 27 de julio de 1953.
  • Huh Jae-suk: «La vida de un prisionero de guerra valía menos que la de una mosca. Todos los días temblaba de miedo cuando entrábamos en la mina. Era como un animal camino del matadero, nunca sabía si iba a salir vivo de allí».
  • Los coreanos eran un solo pueblo. Tenían el mismo aspecto. Muchas personas sin ninguna relación con la política se vieron simplemente obligados a desplazarse, hacia el norte o hacia el sur, para huir de los combates.
  • Nada más terminar la guerra, Kim Il-sung se propuso como objetivo prioritario depurar a todos sus enemigos. Empezó por arriba, es decir, por aquellos que podían disputarle el cargo. Ordenó la detención de los miembros fundadores del Partido Comunista en Corea del Sur: habían sido de extraordinaria utilidad durante la guerra, pero una vez cumplida su misión podía prescindirse ya de ellos. Un país que cada vez iba pareciéndose más a la antigua China imperial: Kim Il-sung como señor absoluto e indiscutible. Entonces procedió a ocuparse de la gente corriente. en 1958 ordenó poner en marcha un proyecto muy complejo, que consistía en clasificar a todos los norcoreanos por su grado de fiabilidad política. Los antecedentes de cada ciudadano eran sometidos a un total de ocho comprobaciones, y se establecía una calificación basada en el examen del pasado de padres, abuelos y hasta primos segundos.
  • El proceso no dejaba de ser, en cierto sentido, una actualización del régimen feudal que llevaba siglos asfixiando a los coreanos. Corea había estado sometida a un sistema de castas tan rígido como el de la India. Esta estructura de clases se basaba, en gran medida, en las enseñanzas del filósofo chino Confucio, quien sostenía que cada persona ocupa un lugar fijo en una pirámide social.
  • A los norcoreanos de condición social inferior no se les permitía vivir en la capital, ni tampoco en las mejores zonas rurales, es decir, las más meriodionales, donde la tierra era más fértil y el clima más cálido.
  • Los norcoreanos se organizan en las llamadas inminban, término que significa literalmente «consejo del pueblo»: se trata de cooperativas formadas por unas veinte familias y que administran sus respectivos barrios. Cada una elige a un jefe, por lo general una mujer de mediana edad, que se ocupa de transmitir a las autoridades superiores cualquier sospecha.
  • El sistema de clases solo admitía la movilidad social descendente. Un podía, aun cuando perteneciese a la clase principal (circunscrita a la familia gobernante y los cuadros del Partido), ser degradado por mala conducta. Sin embargo, desde el momento en que uno ingresaba en la clase hostil, le era imposible abandonarla: quedaba adscrito a ella de por vida. La mancha original, la falta que uno hubiese cometido, era permanente e irreparable.
  • Al igual que en el sistema de castas de la antigua Corea, el estatus familiar se heredaba. Los pecados del padre eran los pecados de los hijos y de los nietos. Los norcoreanos denominaban a estas personas beuhun: «sangre contaminada» o impura.
  • A los norcoreanos no se les informa de su clasificación social.
  • A Mi-ran le exasperaba a menudo la pasividad de su padre. Más tarde llegaría a comprender que se trataba de un mecanismo de supervivencia. Parecía que hubiese sofocado su personalidad para evitar llamar demasiado la atención.
  • Pertenecer a la clase hostil suponía no disfrutar nunca del beneficio de la duda.
  • Se aprecia mucho el talento para cantar, ya que poca gente tiene un equipo musical.
  • Estados Unidos era la encarnación del mal y los surcoreanos eran los patéticos lacayos de Estados Unidos.
  • La cultura coreana se basa en el cultivo del arroz.
  • Históricamente, el éxito en la vida ha dependido para los coreanos de la proximidad al poder, lo que remite a la antigua tradición asiática según la cual uno debe luchar por dejar atrás la granja y aproximarse al palacio imperial.
  • Aun hoy, uno puede invertir hasta tres días en recorrer los cuatrocientos kilómetros que separan Chongjin de Puongyang.
  • Quizá debido a la presencia de tantos inconformistas en el pool genético, se cree que el territorio en cuestión (lo que hoy es la provincia de Hamgyong del Norte) engendra a los coreanos más aguerridos y difíciles de doblegar.
  • Aún hoy, los habitantes de Chongjin apenas conocen la historia de su ciudad (se diría, en efecto, que es una ciudad sin pasado), ya que el régimen de Corea del Norte se niega a reconocer que nada sea obra de los japoneses.
  • Una ciudad tan importante como Chongjin no podía dejarse en manos de gente que no fuera de fiar, por lo que el régimen precisaba cuadros de dirigentes leales que perteneciesen a las clases principales. Se trataba de evitar que la ciudad se apartase de la línea marcada por el partido.
  • Song Hee-suk: «Yo no vivía más que para el mariscal Kin Il-sung y para la patria. Jamás se me pasó por la cabeza otra cosa».
  • El periodismo era una profesión de enorme prestigio, pues se consideraba a quienes la ejercían los portavoces del régimen.
  • Como Pyongyang es la única ciudad norcoreana que visitan con cierta frecuencia los extranjeros, el régimen se cuida mucho de que sus habitantes causen una buena impresión con su aspecto y tengan la suficiente solidez ideológica.
  • Pese al supuesto igualitarismo imperante, las viviendas se distribuyen según los mismos principios jerárquicos que inspiran la investigación sobre el pasado familiar de los ciudadanos.
  • Cuando nació la primera hija, su suegra le hizo una sopa de algas fangosas, receta tradicional coreana indicada para ayudar a las madres recién paridas a recuperar sus reservas de hierro. La siguiente vez, disgustada por el hecho de que fuese otra niña, le arrojó las algas a la señora Song para que ella misma se hiciera la sopa. Cuando llegó la tercera niña, dejó de hablarle a su nuera. El cuarto hijo nació una tarde en que estaba sola en casa. Un niño, por fin. La señora Song se redimió ante la familia; su suegra le hizo sopa de algas.
  • Pese a tener cuatro hijos y hacer todas las tareas domésticas, la señora Song trabajaba seis días a la semana a jornada completa en la fábrica. Los niños se criaron sobre todo en la guardería de la fábrica.
  • La buena marcha de las fábricas dependía de las mujeres, ya que el país sufría una perpetua escasez de mano de obra masculina: alrededor del veinte por ciento de los hombres en edad de trabajar pertenecía a las fuerzas armadas, lo que hacía del ejército norcoreano el mayor del mundo en términos proporcionales.
  • La jornada era de ocho horas, con un receso para almorzar y echar una pequeña siesta. Después del trabajo la señora Song tenía que acudir al auditorio de la fábrica, donde dedicaba varias horas a su formación ideológica. Cuando por fin volvía a casa ya eran las diez y media. Entonces atendía las labores domésticas y hacía la cena. Se levantaba antes del amanecer y preparaba a su familia antes de marcharse a las siete de la mañana. Los miércoles por la mañana se presentaba a trabajar más temprano de lo habitual, pues debía asistir obligatoriamente a la asamblea de la Federación de Mujeres Socialistas. Los viernes por la noche volvía a casa más tarde: ese día tocaba sesión de autocrítica, que consistía en que ella y los demás miembros de su unidad de trabajo se ponían de pie sucesivamente y revelaban al grupo cualquier falta que hubiesen cometido. Se trataba de la versión comunista de la confesión católica. En aquellas reuniones solía decir con total franqueza que temía no estar trabajando lo suficiente.
  • Todos esos años sin apenas dormir, de clases y sesiones de autocrítica (los mismos procedimientos empleados para interrogar o lavar el cerebro a una persona) había anulado en ella toda posibilidad de resistencia.
  • Kim Il-sung rechazaba el universalismo de la tradición comunista: era un nacionalista a ultranza.
  • Todas las dictaduras son iguales hasta cierto punto. Las estatuas que presiden todas las plazas, los retratos que cuelgan en todos los despachos, los relojes con la efigie del dictador.
  • El adoctrinamiento de los norcoreanos comienza en la infancia, en las guarderías de las fábricas donde pasaban catorce horas diarias; durante los cincuenta años siguientes, no escuchan ninguna canción ni ven ninguna película ni leen en el periódico un solo artículo que no esté destinado a divinizar la figura de Kim Il-sung; el país está cerrado herméticamente para evitar que se cuele la más mínima duda sobre la divinidad del líder. ¿Quién podría resistir frente a todo eso?
  • En la casa de la señora Song, como en cualquier otra, colgaba un retrato enmarcado de Kim Il-sung en una pared por lo demás desnuda. Los norcoreanos tenían prohibido poner ninguna otra cosa en las paredes; ni siquiera se les permitía colgar fotografías de sus parientes más cercanos: qué otro pariente podía uno necesitar que no fuera Kim Il-sung. A los periódicos norcoreanos les gustaba publicar «historia de interés humano» sobre héroes que habían muerto intentando salvar estos retratos de un incendio o una inundación. El Partido de los Trabajadores los repartía de forma gratuita junto con un paño blanco, que había que guardar en una caja debajo de los retratos, y emplearse solamente para limpiarlos. Una vez al mes, más o menos, uno recibía la visita de los inspectores de la Policía de Estándares Públicos, que se encargaban de comprobar la limpieza de los retratos.
  • «La lealtad y la devoción filial son las virtudes supremas de la revolución» era una cita especialmente socorrida cuando se trataba de atar corto a un niño díscolo. Sus hijos no debían olvidar jamás que se lo debían todo a los dirigentes del país. Al igual que los demás niños norcoreanos, no celebraban sus cumpleaños, sino solo los de Kim Il-sung (el 15 de abril) y Kim Jong-il (el 16 de febrero), que eran festividades nacionales, y a menudo los únicos días en que la gente recibía carne en su paquete de comida. Más tarde, cuando estalló la crisis energética, serían también los únicos en que había suministro eléctrico.
  • Algún que otro domingo (pero esto sucedía muy raramente) no iban al trabajo ni ella ni Chang-bo y los niños no estaban en la escuela: entonces podían pasar el día todos juntos, como una verdadera familia. A lo largo de aquellos años consiguieron ir a la playa en dos ocasiones, a pesar de que estaba a tan solo unos pocos kilómetros de su casa. Nadie en la familia sabía nadar.
  • A partir de los doce años se organizaba a los chicos en batallones y se los enviaba al campo a cultivar arroz, trasplantar y desherbar.
  • Corea del Norte sufría una escasez crónica de fertilizantes químicos, y como no había muchos animales de granja, era necesario recurrir a los excrementos humanos. Cada familia estaba obligada a enviar todas las semanas un cubo lleno de heces a un almacén recibiendo a cambio un vale que acreditaba que había cumplido con su deber y que más tarde podía canjearse por comida. Por lo general se encomendaba esa tarea repulsiva a los niños mayores.
  • Como cualquier ocupación relacionada con la propaganda, otorgaba cierto prestigio.
  • Cualquiera que en el ejército tuviese un puesto superior al de soldado de tropa gozaba de cierto predicamento y podía, por descontado, terminar ingresando en el Partido.
  • Generalmente era el Estado el que, en nombre de Kim Il-sung y como recompensa por servicios extraordinarios, concedía los televisores.
  • Todos los televisores y las radios están preajustadas para que solo puedan recibir canales oficiales. Aun así, la programación es bastante entretenida.
  • Chang-bo, en voz alta, riéndose: «¡Ya! Si hay tantas botas, ¿cómo es que mis hijos nunca han tenido unas?». Las palabras salieron de sus labios antes de que pudiera pensar en las consecuencias. La señora Song no supo qué vecino había hablado. En cualquier caso, el comentario de su marido llegó de inmediato a oídos del jefe del inminban, quien a su vez informó al Ministerio para la Salvaguarda de la Seguridad del Estado. Dirige una extensa red de informadores: según cuentan los refugiados, hay por lo menos uno por cada cincuenta personas. Ni siquiera la famosa Stasi, órgano de inteligencia de la Alemania Oriental, disponía de una red semejante. Espiar a los propios conciudadanos era una especie de pasatiempo nacional.
  • Cada cierto tiempo, el Partido dictaba decretos tales como el que prohibía a los hombres dejarse crecer el cabello más allá de los cinco centímetros. En el caso de infracción grave, a uno lo podía detener la Policía de Estándares Públicos.
  • Estaban los kyuch’aldae unidades móviles de policía que recorrían las calles en busca de infractores y tenían derecho a irrumpir en hogares sin previo aviso. Les interesaban aquellos ciudadanos cuyo consumo eléctrico hubiese superado la cuota permitida, que tuviesen una bombilla de más de cuarenta vatios, un fogón eléctrico o un hornillo para arroz.
  • La policía se presentaba a menudo después de la medianoche para comprobar si había en la casa algún huésped que no tuviera permiso de viaje. Esta era una infracción grave, aun cuando se tratara de un pariente de fuera, y muy especialmente si el huésped resultaba ser un(a) amante.
  • Todo el mundo debía estar alerta ante cualquier conducta subversiva o cualquier violación de las normas. El país era demasiado pobre y el suministro eléctrico demasiado precario para permitir la vigilancia electrónica, por lo que la seguridad del Estado también dependía de los denunciantes privados, de los soplones. Los periódicos publicaban con frecuencia reportajes sobre pequeños héroes, niños que habían denunciado a sus padres. Por tanto, no tenía nada de extraordinario que el vecino le denunciara a uno por hablar más de la cuenta.
  • Para la señora Song no era solo que su marido hubieses faltado al respeto a las autoridades: por primera vez en su vida sintió miedo. Ella había mostrado siempre una conducta tan intachable y una lealtad tan sincera al régimen que jamás pensó que pudiera encontrarse en una situación vulnerable.
  • El comentario impulsivo de Chang-bo era el tipo de error que podía valerle ser deportado a un campo de prisioneros en las montañas a cualquiera que no gozase de una posición social suficientemente respetable. Sabían de un hombre que había sido deportado a perpetuidad por bromear con la estatura de Kim Jong-il. Song conocía personalmente a una mujer que trabajaba en su fábrica y que también había sido deportada, en este caso por algo que había escrito en su diario. Entonces no había sentido ninguna lástima por ella. «Es una traidora; seguramente se lo habrá buscado», se había dicho la señora Song. Ahora se avergonzaba de haber pensado una cosa así.
  • A la prensa norcoreana le gustaba referirse a la superioridad genética de los coreanos. Los europeos del Este y los chinos no eran tan fuertes ni tan disciplinados como ellos. Se habían desviado del verdadero camino del comunismo.
  • Al principio los indicios eran casi imperceptibles: una bombilla que se apagaba unos segundos, luego unos minutos, después horas, después días. La electricidad fue volviéndose cada vez más esporádica, hasta el punto de que ya solo se podía contar con ella unas cuantas noches a la semana, y únicamente por espacio de unas horas.
  • Los norcoreanos pasan la mayor parte de sus vidas vestidos con algún tipo de uniforme, de modo que eso era lo que la fábrica producía en masa.
  • Como la mayoría de los norcoreanos de su generación, no sabía nadar y le daba pánico.
  • Faltar al trabajo suponía perder los cupones que se canjeaban por comida. Y si uno faltaba una semana entera sin motivo enteramente justificado podía terminar en un centro de detención.
  • Kim Il-sung había creado la cultura más hostil al consumo que podía concebirse en el siglo XX.
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  • Quienes visitaban Pyongyang en la década de 1990 contaban que los almacenes a veces exhibían frutas y hortalizas de plástico pensando en los extranjeros que solo iban de escaparates.
  • Se suponía que los norcoreanos no tenían por qué comprar nada, ya que el Estado, merced a la generosidad de Kim Il-sung, surtía todas sus necesidades. Recibían dos conjuntos de ropa al año. La gama de colores era muy reducida: un añil apagado para los uniformes de los obreros de fábrica, negro o gris para los empleados de oficina. El rojo quedaba reservado para las bufandas que llevaban los niños que hasta los trece años en virtud de su pertenencia a los Jóvenes Pioneros.
  • No era sólo que no se pudiera ir de compras: casi no había dinero disponible. Los salarios, raquíticos, eran más bien asignaciones. No daba más que para ciertos gastos accesorios como el cine, el periódico o cortarse el pelo. Comprar tabaco, en el caso de los hombres. Cosméticos, si se era mujer: sorprendentemente, las norcoreanas usaban mucho maquillaje.
  • A diferencia de lo que sucedía en la Unión Soviética, rara vez se veían largas colas. Si uno quería hacer una compra importante (digamos un reloj o un tocadiscos) debía pedir autorización a su unidad de trabajo. No se trataba solo de tener el dinero.
  • El sistema público de reparto de alimentos sí logró proporcionar a cada ciudadano una mezcla de granos, cuya cantidad se calculaba con gran exactitud en función del rango social y la ocupación.
  • Durante los veinte años siguientes a la partición de la península, en 1945, el norte fue más rico que el sur capitalista. En 1949, Corea del Norte presumía de ser el primer país asiático que había logrado erradicar el analfabetismo.
  • Miles de coreanos de origen que vivían en China regresaron a Corea del Norte tras huir de la hambruna provocada por el Gran Salto Adelante de Mao Tse-tung.
  • Una proporción enorme de la riqueza nacional se dilapidaba en las fuerza armadas. El presupuesto de defensa absorbe el veinticinco por ciento del producto nacional bruto, a pesar de que la península coreana no ha conocido ningún conflicto armado desde 1953. Mantiene un ejército de un millón de hombres, el cuarto más grande del mundo, para un país que es la cuarta pate de España en extensión.
  • La máquina de propaganda del régimen azuza la histeria colectiva advirtiendo de una inminente invasión por parte de los imperialistas belicosos.
  • La economía del gran rival, Corea del Sur, adelantó por primera vez a la norcoreana a mediados de la década de 1970, y en la década siguiente ya había logrado hacerle morder el polvo.
  • Corea del Norte es el único lugar del mundo donde casi todos los alimentos básicos se cultivan en granjas colectivas. El Estado confisca la totalidad de la cosecha y luego devuelve una porción al granjero. A principios de la década de 1990, los granjeros, que pasaban hambre a medida que iban reduciéndose las cosechas, empezaron a esconder parte de ellas.
  • El ciudadano medio debía forzarse a no pensar demasiado si no quería verse como un apestado.
  • Miles de personas estaban en las mismas: ¿qué tenían para vender? ¿Dónde podían conseguir algo de comida?
  • Aquel día fue el 9 de septiembre de 1993. Kim Ji-eun no lo olvidaría jamás porque fue la primera vez en su vida que paso un día entero sin comer. El fin de una era no llegó en un momento determinado. La gente tardaría aún varios años en comprender que su mundo se había transformado de manera irreversible.
  • Se preguntó si valía la pena que comprometiera su reputación pidiéndole salir. Decidió que sí.
  • Aunque Pyongyang estaba a tan solo cuatrocientos kilómetros de Chongjin, las cartas tardaban hasta un mes en llegar.
  • No se podía hablar abiertamente ni de sexo ni de estatus social.
  • La cultura nacional excluye lo que generalmente asociamos con  tener una pareja, salir con alguien. Aún hoy se conciertan no pocos matrimonios, ya sea entre familias, secretarios del partido o dirigentes.
  • Las parejas no pueden mostrar su afecto en público: hasta ir de la mano se tiene por indecoroso.
  • Los refugiados norcoreanos aseguran que no existe el sexo antes del matrimonio y que es impensable que una estudiante soltera se quede embarazada.
  • Si una pareja quiere tener relaciones extramatrimoniales no les queda más remedio que irse a un parque por la noche; sin embargo no conozco a nadie que admita haberlo hecho. Este puritanismo forma parte de la cultura tradicional coreana.
  • Antiguamente se esperaba que las mujeres estuvieran casadas antes de cumplir los catorce años.
  • El hecho de que hoy en día las diferencias más profundas entre las dos culturas se refieran a las costumbres sexuales e indumentarias indica hasta qué punto Corea del Sur ha cambiado mientras que Corea del Norte se ha quedado detenida en el tiempo.
  • Muchos de los refugiados norcoreanos que entrevisté me contaron que lo que más les había sorprendido de Corea del Sur era que las parejas se besaran en público.
  • Los habitantes del mundo electrificado no han conocido nunca una oscuridad tan absoluta como la que engulle Corea del Norte por la noche. La punta ardiente de un cigarrillo es muchas veces la única señal de que viene alguien por la calle.
  • Las normas sobre desplazamientos eran muy estrictas: solo para ir de los suburbios al centro ya hacía falta un permiso.
  • El gobierno había hecho del cuidado y la alimentación de sus estudiantes de élite uno de sus objetivos prioritarios: al fin y al cabo se trataba de los científicos del mañana, y se esperaba que sus logros terminaran sacando al país de la pobreza. La residencia tenía calefacción por la noche y había electricidad para que los chicos pudieran seguir estudiando después de que anocheciera.
  • Todos los norcoreanos son capaces de recordar con extraordinaria claridad lo que estaban haciendo cuando se enteraron de la muerte de Kim Il-sung. Indefectiblemente el entrevistado, por muy olvidadizo o reservado que sea, se anima al escuchar la pregunta. Las mismas personas que han reprimido muchos de sus recuerdos traumáticos de la década de 1990 son capaces de recordar con enorme elocuencia y precisión todo cuanto hicieron aquel día.
  • En marzo de 1993, Corea del Norte anunció su intención de retirarse del Tratado de No Proliferación Nuclear para continuar con su programa de fabricación de armamento, lo que dio lugar al primer episodio de pánico nuclear desde el final de la Guerra Fría.
  • Toda esperanza de que cambiara el régimen a raíz de la muerte de Kim Il-sung se había hecho añicos rápidamente. El poder había pasado a su hijo. Las cosas no iban a mejorar. Resonaron en sus oídos las palabras de su padre: «El hijo es aún peor que el padre».
  • No lloraba. ¿Qué le estaba pasando? ¿Por qué no le entristecía la muerte de Kim Il-sung? ¿Es que no lo amaba?
  • Rodeado de estudiantes que sollozaban, Jun-sang se preguntó lo siguiente: si todos los demás sentían un amor tan sincero por Kim Il-sung y él no, ¿cómo diablos sería capaz de encajar en ese mundo? A esta revelación siguió de inmediato otra no menos trascendental: todo su porvenir dependía de su capacidad para llorar.
  • La gente en todo el país comenzó a aglomerarse alrededor de las estatuas de Kim Il-sung para rendirle honores.
  • El histrionismo del dolor adquirió un carácter competitivo. ¿Quién podía llorar más fuerte? ¿Quién estaba más deshecho? Los noticiarios de la televisión alentaban estas exhibiciones emitiendo durante horas imágenes de personas gimiendo. Aquello parecía el fin del mundo.
  • Los inminban llevaban la cuenta de las veces que uno acudía a la estatua a rendir honores a Kin Il-sung, y le observaban muy de cerca. No solo se examinaba su conducta, sino las expresiones de su rostro y su tono de voz: se trataba de determinar hasta qué punto era sincero.
  • Llorar es la reacción natural de quien se encuentra en medio de una multitud de personas que lloran.
  • No pocos norcoreanos de edad avanzada sufrieron infartos durante el periodo de luto, ya fuera por el impacto o por la pena; de hecho, se registró un aumento sensible de la mortalidad inmediatamente después de aquel acontecimiento. Otros muchos mostraron su desconsuelo suicidándose.
  • Casi nunca estaban encendidas las luces durante el día, ya que se había desviado el suministro eléctrico para mantener continuamente iluminada la estatua de Kim Il-sung. A la unidad de pediatría llegaban niños muy débiles: llorar bajo el sol abrasador les había causado una deshidratación peligrosa. Algunos incluso habían sufrido espasmos.
  • En Corea del Norte se espera de los médicos una abnegación total. Se ven obligados a donar no solo sangre, sino también trozos de piel para injertar en quemaduras. La obligación de ir a las montañas a recoger hierbas medicinales. Fabricarse sus propias medicinas. Quienes viven en climas cálidos pueden a menudo cultivar algodón para hacerse sus propias vendas.
  • Dada la escasez de anestesia, se recurría a la acupuntura en el caso de una operación sencilla, con la de apendicitis. «Cuando funciona, funciona muy bien», me contaría años después la doctora Kim. ¿Y cuando no funcionaba? Entonces se ataba al paciente a la mesa de operaciones para impedir que se contorsionara. En la mayor parte de los casos, sin embargo, los norcoreanos soportaban el dolor de manera estoica.
  • Gran parte del instrumental médico estaba obsoleto o estropeado, y era imposible conseguir repuestos. El bolso de la doctora Kim se fue haciendo cada vez más ligero: llegó un momento en el que ya no contenía más que el fonendoscopio. Lo único que podía hacer por sus pacientes era extender recetas; cabía, por lo demás, la esperanza de que tuviesen algún contacto en China o en Japón, o dinero escondido en alguna parte para adquirir los medicamentos en el mercado negro.
  • Los suegros se hicieron cargo del bebé: en caso de divorcio es siempre la familia paterna la que se queda con el niño.
  • Sabía de otros médicos que habían aceptado sobornos a cambio de prestar una atención sanitaria que se suponía gratuita, pero bajo ningún concepto quería ser como ellos. El hecho, sin embargo, es que pasaba hambre.
  • Si un gran hombre como Kim Il-sung puede morir, ¿por qué haría de seguir viviendo y alimentándose un don nadie como yo?
  • Kim Il-sung fue enterrado en un mausoleo subterráneo. Su cuerpo fue embalsamado y expuesto al público de acuerdo con la tradición comunista iniciada con la muerte de Lenin en 1924.
  • ¿Cómo explicarle a una madre que su hijo necesita comer más cuando no hay más comida?
  • Hasta los niños de cuatro años sabían que se estaban muriendo y que yo no estaba haciendo nada para ayudarlos. La doctora Kim no llevaba ejerciendo su profesión el tiempo suficiente para crearse una coraza frente al dolor que la rodeaba. El dolor de los niños era su dolor. Años después, cuando le pregunté si se acordaba de alguno de los que habían muerto estando bajo su tutela, me contestó secamente: «Me acuerdo de todos».
  • El hospital terminó por vaciarse. La gente dejó de llevar allí a sus familiares enfermos. ¿Para qué se iba a molestar?
  • El fallecimiento de Kim Il-sung coincidió con los últimos estertores del sueño comunista.
  • En 1995 la economía estaba ya tan exánime como el cuerpo del Gran Líder. La renta per cápita estaba cayendo en picado: de 2.460 dólares en 1991 había pasado a 791 dólares en 1995.
  • Los detritos de la civilización fueron desapareciendo. No había bolsas de plástico ni envoltorios de caramelos flotando en la risa, ni latas de refrescos desperdigadas en el puerto. Si uno apagaba un cigarrillo en el suelo, otro lo recogía para extraer de él unas cuantas motas de tabaco y luego enrollarlas en trozos de periódico.
  • Siempre escaseaban los libros y el papel, por lo que las madres más ambiciosas se veían obligadas a copiar a mano los libros de texto para que sus hijos pudieran estudiar en casa.
  • Al acordeón se lo llamaba a menudo el «instrumento del pueblo», porque era fácil de transportar de camino hacia una obra o en una ardua jornada de trabajo voluntario en el campo: nada como una vigorizante marcha militar interpretada con el acordeón para animar a los trabajadores en el campo o en la obra.
  • La figura de Kim Il-sung pareció adquirir después de su muerte una dimensión aún mayor. Pyongyang ordenó que se modificaron los calendarios. Los años dejarían de contarse desde el nacimiento de Cristo: el nuevo origen de la escala para los norcoreanos sería su nacimiento (en 1912), de tal modo que el año 1996 pasaría a conocerse como Juche 84.
  • Aunque no había duda de que Kim Jon-il era el jefe del Estado, el hecho de ceder a su padre el título presidencial demostraba su lealtad filial a la vez que le permitía ejercer el poder en nombre de un personaje al que la gente profesaba auténtica veneración y que era, ciertamente, más popular que su hijo. Hasta 1996 había prohibido que se erigieran estatuas en su honor disuadido a los artistas de que pintaran retratos suyos y evitado las apariciones públicas, pero tras la muerte de su padre quiso asumir un mayor protagonismo.
  • El material más difícil de obtener era el cristal para las ventanas, ya que la fábrica de Chongjin había cerrado por completo. Las ventanas rotas se tapaban con planchas de plástico. Solo producía cristal una fábrica situada en Nampo, un puerto del mar Amarillo.
  • Era bien sabido lo mucho que costaba obtener un permiso para viajar a Pyongyang.
  • Como los trenes habían dejado de salir a horas fijas, los viajeros se habían acostumbrado a pasar toda la noche esperando.
  • Los profesores recibieron una pequeña parcela de tierra próxima a la escuela donde se les ordenó que cultivaran maíz. Esta comida tan modesta mitigaba el hambre de los niños, pero no les proporcionaba suficientes calorías para resolver el problema.
  • La secuencia era siempre la misma: primero la familia dejaba de aportar la cantidad exigida de leña; luego el niño llegaba a la escuela sin comida; luego dejaba de participar en clase y se quedaba dormido en el recreo; y finalmente, sin que mediara ninguna explicación, dejaba de ir a la escuela.
  • A menudo le deprimía pensar en lo poco que había hecho para ayudar a sus alumnos. ¿Cómo había podido comer ella tan bien cuando sus alumnos estaban muriéndose de hambre?
  • Lo que Mi-ran no comprendía es que se trataba de una técnica de supervivencia. Para sobrevivir a la década de 1990, uno debía reprimir el impulso de compartir la comida. Era necesario aprender a no preocuparse por los demás si uno no quería perder el juicio. Con el tiempo Mi-ran fue acostumbrándose a pasar de largo ante un cadáver tendido en la calle sin apenas fijarse en él. Llegó a ser capaz de pasar junto a un niño agonizante sin sentirse obligada a ayudarlo. Si no estaba dispuesta a compartir su comida con su alumna favorita, era evidente que no iba a hacerlo con un perfecto desconocido.
  • Una única muerte es una tragedia, un millón de muertes es una estadística.
  • Se ha dicho que las personas que han crecido en un país comunista son incapaces de valerse por sí mismas porque esperan que el Estado cuide de ellas. Este no fue el caso de muchas de las víctimas de la hambruna norcoreana. La gente no quiso aceptar pasivamente la muerte. Cuando cesó la distribución pública de comida, hubo que explotar las reservas de creatividad para conseguir alimentarse.
  • Los norcoreanos aprendieron a tragarse su orgullo y a taparse la nariz. Así, arrancaban de los excrementos de animales de granja los granos de maíz que no digerían. Los trabajadores de los astilleros desarrollaron una técnica que consistía en raspar el fondo de los espacios de carga de los buques allí donde se había almacenado comida.
  • Nadie indicaba a los norcoreanos lo que debían hacer (el gobierno se negaba a reconocer el alcance del problema de la escasez), por lo que tenían que valerse por sí mismo.
  • La gente dedicaba todo su ingenio a la recogida y producción de alimentos. Uno se levantaba temprano para buscar algo de comida para desayunar, y enseguida tenía que empezar a pensar qué iba a hacer para cenar. El almuerzo era un lujo del pasado: a esa hora uno dormía para preservar sus calorías. A la larga nada de eso fue suficiente.
  • Su adorado mariscal Kim Il-sung había advertido al país una y otra vez de que los socialistas debían «estar en guardia ante las venenosas ideas del capitalismo y el revisionismo». Le encantaba esta máxima.
  • Ningún miembro de la familia había cobrado el sueldo desde la muerte del Gran Líder; ni siquiera el marido, pese a su pertenencia al Partido y al prestigio de su trabajo en la emisora de radio.
  • Al no tener dinero para comprar soja, la familia empezó a desprenderse de sus bienes. Primero fue su preciado televisor.
  • La población de ranas no iba a tardar en extinguirse debido a la caza excesiva.
  • El apartamento de dos habitaciones, que siempre les había parecido demasiado pequeño para albergar a la familia y todas sus cosas, estaba ahora vacío; en las paredes solo colgaban los retratos de Kim Il-sung y Kin Jong-il. Lo único que quedaba por vender era el propio apartamento. En teoría, sin embargo, no era posible tal cosa, puesto que uno no es propietario de su casa: tan solo se le ha reconocido el derecho a vivir en ella. Aun así había surgido un mercado inmobiliario ilegal en el que la gente intercambiaba viviendas y sobornaba a funcionarios paa que hiciesen la vista gorda.
  • En 1995 empezó a ser imposible conseguir arroz en Chongjin a menos que uno tuviese dinero para comprarlo en el mercado negro.
  • En una hambruna la gente no muere necesariamente de hambre: a menudo lo hace de alguna enfermedad relacionada. La desnutrición crónica disminuye la capacidad del organismo para combatir las infecciones, haciéndolo cada vez más vulnerable a la tuberculosis y la fiebre tifoidea. De nada sirve disponer de antibióticos, pues el cuerpo desnutrido carece de fuerzas para metabolizarlos. Por lo demás, ciertas enfermedades normalmente curables de pronto se vuelven fatales.
  • El hambre, asesina escurridiza, sabe ocultarse muy bien en las estadísticas que reflejan un aumento de la mortalidad infantil o un descenso de la esperanza de vida: tan solo deja arás la prueba circunstancial de un «exceso de mortalidad».
  • El hambre sigue una progresión natural.
    • Empieza atacando a los más vulnerables, es decir, los niños menores de cinco años: contraen un resfriado que más tarde se convierte en neumonía; la diarrea se convierte en disentería. Mueren aún antes de que a sus padres se les ocurra buscar ayuda.
    • Las siguientes víctimas son las personas mayores: primero las de más de setenta años; luego los de sesenta y los de cincuenta. Es posible que hubiese fallecido de un modo u otro, pero ¿tan pronto?
    • Finalmente, el hambre alcanza a los que aún están en su juventud.
    • Los hombres, al tener menos grasa corporal, suelen morir antes que las mujeres.
    • Son especialmente vulnerables los más atléticos, ya que su metabolismo les hace quemar más calorías.
  • El hambre se ensaña sobre todo con los más inocentes, aquellos que jamás robarían comida, mentirían, violarían la ley ni traicionarían a un amigo. Esto hace pensar en un fenómeno que advirtió el escritor italiano Primo Levi tras regresar de Auschwitz: él y los otros supervivientes del campo no querían volver a verse jamás, porque todos habían hecho algo de lo que se avergonzaban.
  • Señora Song: «Morían primero las personas más sencillas y bondadosas, las que hacían lo que se les decía».
  • La señora Song había vendido todos los libros de Chang-bo a excepción de las obras de Kim Il-sung y Kin Jong-il, de las cuales estaba prohibido desprenderse. Los únicos objetos de os que no podían prescindir eran dos pares de palillos, dos cucharas y unos cuantos tazones y cacerolas.
  • La señora Song estaba dispuesta a robar, mendigar, hacer lo que fuese necesario con tal de conseguirle comida a su marido.
  • En 1998 se calculaba que ya habían muerto a causa de la hambruna entre seiscientos mil y dos millones de norcoreanos, lo que equivalía al diez por ciento de la población.
  • Entre 1996 y 2005, Corea del Norte recibió dos mil cuatrocientos millones de dólares en ayuda alimentaria, procedente en gran parte de Estados Unidos. Si el régimen se mostraba dispuesto a aceptar esta ayuda, en cambio rechazaba la presencia en el país de los extranjeros (técnicos, observadores, cooperantes) que llegaban con ella.
  • A finales de 1998 había pasado ya lo pero de la hambruna, lo que no se debía necesariamente a ninguna mejora en la situación: quizá la razón estuviese en que había menos bocas que alimentar.
  • El ladrón se había llevado hasta el cristal de los retratos de Kim Il-sung y Kin Jong-il, pero había dejado los retratos.
  • La hambruna produjo este curioso efecto indirecto: justo cuando el país tocaba fondo y habían muerto ya cientos de miles de personas, surgió el espíritu emprendedor. El derrumbe del sistema socialista de distribución de alimentos favoreció la aparición de negocios privados. Estaba claro que no todos podían ir a las montañas a recoger hojas y moras y arrancar la corteza de los pinos; la gente tenía que comprar comida en alguna parte y alguien tenía que suministrársela. Los norcoreanos necesitaban vendedores: pescadores, carniceros y panaderos que llenaran el vacío del sistema de distribución colapsado.
  • No sabían de negocios más que lo que se les había enseñado: que toda iniciativa de índole privada era necesariamente egoísta. Y sin embargo el hambre y la desesperación las impulsaba a ensaya la economía de libre mercado. Para ello debían desembarazarse de muchas ideas que la propaganda del régimen llevaba inculcando en ellas desde la infancia; se trataba de desaprender.
  • El absentismo se castigaba con una estancia de treinta días en un centro de detención, pese a que quienes trabajaban ya habían dejado de cobrar un salario.
  • Como el maíz era imposible de digerir a menos que se triturase muy fino, el molino resultaba un buen negocio.
  • A falta de otra cosa, uno vendía su cuerpo. Pese a que Kim Il-sung había cerrado las casas kisaeng, no se había conseguido erradicar del todo la prostitución, que se practicaba con la máxima discreción en las casas de los clientes. La hambruna no solo devolvió la prostitución a la calle, sino que dio origen a una nueva clase de prostitutas: jóvenes casadas que necesitaban desesperadamente dar de comer a sus hijos. A menudo no pedían más que una bolsa de fideos o unas cuantas patatas dulces en pago por sus servicios.
  • Violaba la ley quien aceptara cobrar por cualquier servicio, ya fuera reparar una bicicleta u ofrecer favores sexuales. Pero ¿a quién e importaba ya? Todo el mundo se veía obligado a hacer algo ilícito para sobrevivir.
  • No recordaba la última vez que había visto un plátano: hacía veinte años, quizá. Un día vio naranjas, ¡naranjas de verdad! Nunca había probado una, pero las había visto en foto. Otro día se fijó en una fruta amarilla y marrón coronada por un penacho de hojas puntiagudas. Una amiga le explicó que se trataba de una piña.
  • Hacía tanto tiempo que Corea del Norte no fabricaba nada que lo normal se había vuelto extraordinario.
  • Había mujeres a las que les rugía el estómago de hambre, y que sin embargo estaban dispuestas a gastarse su último won en una permanente.
  • La inmensa mayoría de los vendedores eran mujeres, porque trabajar en el mercado se consideraba una actividad vil, tradicionalmente reservada a las mujeres. La nueva economía que iba surgiendo tenía un notorio carácter femenino. Los hombres seguían atrapados en empleos públicos que nadie les pagaba, y el dinero lo ganaban las mujeres.
  • Raro era el día en el que la señora Song no veía a alguien muerto o agonizando. Una cabeza se balanceaba mientras el carro avanzaba a sacudidas sobre el pavimento. La señora Son se quedó mirándola. La cabeza pertenecía a un hombre de unos cuarenta años. Ella le vio parpadear levemente. No había muerto todavía, pero no le faltaba mucho, así que se lo llevaban ya.
  • Con catorce años, su estatura era la de un niño estadounidense de ocho.
  • Los norcoreanos los llamaban kochebi, «golondrinas errantes»: niños cuyos padres habían muerto o se habían marchado en busca de comida. Obligados a valerse por sí mismos, tendían a agruparse en la estación como palomas tratando de atrapar alguna miga.
  • Como sucedía en no pocos países comunistas, los orfanatos norcoreanos no eran solo para huérfanos, sino también para niños cuyos padres ya no podían hacerse cargo de ellos. Eran como internados; lugares donde proporcionaban educación y alojamiento. Ser admitido se consideraba un privilegio.
  • Hyuck recordaba las palabras admonitorias de su padres: «Antes morir de hambre que robar».
  • La estación de tren de Chongjin. Allí iban los que no tenían nada, ni siquiera adónde ir, pero aún no se resignaban a tumbarse junto a la carretera. El movimiento de los trenes creaba una ilusión de finalidad, de sentido, que mantenía viva la esperanza cuando todo parecía desmentirla. Le permitía a uno fantasear con la llegada de un tren que traería algo de comida, o que se dirigiría a un lugar mejor: entonces uno no tendría más que subirse.
  • Si quedarse quieto significaba morirse de hambre, ninguna amenaza por parte de las autoridades podía hacer que la gente se quedara en sus casas. Era la primera vez que los norcoreanos vagaban por el país con total impunidad.
  • Ante la escasez de comida, no pocas familias norcoreanas llevaron a cabo una selección brutal en sus propios hogares: los padres y los abuelos renunciaban a alimentarse para que pudieran sobrevivir los más jóvenes. Esto produjo un número extraordinario de huérfanos, ya que los niños eran a menudo los únicos miembros de la familia que quedaban vivos.
  • Había pocos niños que tuviesen zapatos y, si llegaban a tenerlos, los cambiaban enseguida por comida y se cubrían desde entonces con bolsas de plástico los pies, que se les congelaban con frecuencia.
  • «Solo se puede ofrecer caridad con el estómago lleno», les gusta decir a los norcoreanos: no debes alimentar a los hijos de otra persona si los tuyos están pasando hambre.
  • Casi todos los niños fumaban para amortiguar el hambre.
  • Ya fueran o no leyendas, lo cierto es que las historias de canibalismo se propagaron por los mercados. Nada indica, sin embargo, que la práctica estuviese extendida, ni que llegaran a producirse tantos casos como los que se documentaron en China durante la hambruna del periodo 1958-62, que mató a treinta millones de personas.
  • Cuando un niño se alimenta mal durante muchos años, la cabeza sigue creciendo hasta un tamaño normal, pero en cambio se estanca el desarrollo de sus extremidades.
  • No se les permitía a los presos interrumpir su trabajo más que para comer, dormir y recibir clases de ideología.
  • Una de las consecuencias de la inanición es la pérdida del deseo sexual. No había, por tanto, prácticamente actividad sexual en el campo, y eran infrecuentes las peleas.
  • «El problema alimentario está llevando a la anarquía», se lamentó Kim Jong-il en un discurso pronunciado en diciembre de 1996.
  • En el código penal norcoreano, la pena capital quedaba circunscrita a casos de asesinato premeditado, alta traición, terrorismo, «actividades antiestatales» y «actividades antipopulares», pero estos conceptos eran lo bastante vagos para comprender cualquier actividad que pudiera molestar al Partido de los Trabajadores.
  • A diferencia de lo que habían hecho en su día los estudiantes e intelectuales de otros países comunistas, los de Corea del Norte no se atrevían a organizar protestas. La represión brutal a la que estaba sometido el país hacía imposible que surgiera ningún movimiento organizado de resistencia. Cualquier actividad de oposición al régimen tendría consecuencias terribles para el disidente, su familia inmediata y todos los demás parientes conocidos. El sistema pretendía suprimir la sangre impura a lo largo de tres generaciones, de modo que el castigo se extendería a padres, abuelos, hermanas, sobrinos, sobrinas, primos y primas.
  • Era imposible poner en marcha un club de lectura u organizar un debate político. Todo intercambio libre de ideas suponía adentrarse en territorio prohibido. En un grupo de tres o cuatro personas tenía forzosamente que haber como mínimo un espía perteneciente a alguna de las diversas agencias de inteligencia.
  • Jun-sang sospechaba que su mejor amigo era informante del gobierno. Había algo en su actitud audaz que resultaba artificial, y que le hizo temer que le estuviera tendiendo una trampa. Desde entonces tuvo por norma rehuir a su amigo.
  • Mientras viva en Corea del Norte no debes hablar jamás de política, tenia que recordarse a sí mismo. No debes hablar ni con tu mejor amigo, ni con tus profesores, ni con tus padres. Y desde luego que no debes hacerlo con tu novia.
  • Llevaban sus mejores prendas encima de la ropa de diario, con la esperanza de no parecer míseros norcoreanos al entrar en China.
  • En los casi cincuenta años transcurridos entre el final de la Guerra de Corea y la huida de Mi-ran en octubre de 1998, tan solo 923 norcoreanos habían escapado a Corea del Sur. En 2001 se estimaron en cien mil las personas que ya habían conseguido entrar en China.
  • Los llamados desertores llevarían sobre su conciencia el hecho de que su libertad había exigido el sacrificio de sus seres queridos, que seguramente pasarían el resto de sus vidas en un campo de trabajo.
  • Para la doctora Kim no había duda de que Corea del Norte era el mejor país del planeta. ¿Para qué ir a otro lugar?
  • En marzo de 1999 eran ya tantos los norcoreanos que huían a China que uno podía recibir consejos en los pueblos fronterizos sobre los mejores lugares para cruzar la frontera.
  • Los hombres chinos tenían a las mujeres coreanas por más modestas y sumisas que las chinas. Decenas de miles de mujeres norcoreanas han sido vendidas a ciudadanos chinos.
  • En el año 2000, los chinos estaban hartos de los refugiados norcoreanos; temían que fueran a quitarles los empleos a los ciudadanos chinos y a alterar el equilibrio étnico del nordeste del país.
  • La señora Song había dado por sentado que Oak-hee se encontraba en China con todas esas zorras y esos traidores. Si su hija había traicionado a la patria, merecía estar en la cárcel. Sin embargo, una hija es una hija. La señora Song no podía permitir que su primogénita languideciera en el principal centro de detención de Chongjin.
  • ¿Por qué tuviste que parirme en este horrible país? ¿A quién quiere más, a Kim Jong-il o a mí?
  • Los norcoreanos llaman a su país Chosun y a su vecino Nam Chosun, que significa literalmente Corea del Sur.
  • En el artículo III de su Constitución, Corea del Sur se declara único estado legítimo de la península coreana, lo que convierte automáticamente en ciudadanos a todos sus habitantes, incluidos los norcoreanos. El Tribunal Supremo reconoció expresamente en 1996 el derecho a la ciudadanía de los norcoreanos. Pero la realidad es más compleja. Para ejercer ese derecho, un norcoreano debe entrar en Corea del Sur por voluntad propia; no le es posible reclamarlo en la embajada de Corea del Sur en Pekín, ni en ninguno de sus consulados.
  • Debido a la lealtad residual que mantiene hacia su aliado comunista, y para evitar que crucen la frontera millones de norcoreanos, China no permite acceder a las oficinas diplomáticas a quienes buscan asilo.
  • Corea del Norte lleva medio siglo estancada cultural y económicamente. Los norcoreanos comen y hablan como lo hacían los surcoreanos en la década de 1960.
  • Echaba de menos algunas cosas de Corea del Norte, como la camaradería entre vecinos o la atención sanitaria, que había sido gratuita hasta que el sistema se vino abajo.
  • Cuando eres demasiado mayor para trabajar, ya no les interesas. Prefieren deshacerte de ti.
  • Los refugiados norcoreanos carecen justamente de los atributos más apreciados en Corea del Sur: ser alto y de piel clara, tener dinero y títulos universitarios de prestigio, vestir ropa de marca, hablar buen inglés. Esto explica la baja autoestima que se observa muy a menudo entre ellos.
  • En la sociedad surcoreana existe el temor fundado de que tras la caída del régimen de Kim Jong-il invadan el país veintitrés millones de personas necesitadas de comida y cobijo. A pesar de que la corrección política establece que todos los coreanos ansían reencontrarse con sus hermanos ausentes, a algunos le horroriza esa posibilidad.
  • A pesar del apoyo que les brinda el gobierno, los refugiados no pueden dejar de percibir la compasión, el miedo, la culpa y la vergüenza que les inspiran a los surcoreanos.
  • No habría venido de haber sabido lo que sé ahora. Yo no había conocido a ningún refugiado que estuviera dispuesto a admitir tal cosa. Sospecho, sin embargo, que hay otros que piensan más o menos lo mismo.
  • La triste realidad es que los refugiados norcoreanos tienen a menudo caracteres difíciles. A muchos les impulsó a huir no sólo el hambre, sino la incapacidad para encajar en la sociedad norcoreana. Y era frecuente que continuaran arrastrando sus limitaciones después de cruzar la frontera.
  • Tenía las piernas demasiado cortas y la cabeza demasiado grande, la estructura típica de quien ha padecido desnutrición en su etapa de crecimiento.
  • Una ventaja de ser bajo era que uno no necesitaba comer tanto.
  • Los norcoreanos no tienen por costumbre entablar conversaciones triviales con desconocidos, y se quedan desconcertados cuando alguien lo hace.
  • Mi-ran seguía siendo en el fondo la misma persona que había ocupado el escalafón inferior de la sociedad norcoreana, una mujer pobre y de sangre impura. Se había visto sometida desde niña a un adoctrinamiento minucioso, que había ido moldeando su personalidad; había sufrido luego el dolor de sentirse traicionada. Durante años había tenido miedo de decir lo que pensaba y de albergar pensamientos prohibidos. Se había endurecido lo suficiente para poder pasar de largo ante los cadáveres tendidos en la calle. Y había aprendido a comer hasta el último grano de arroz o de maíz de su almuerzo sin pararse a pensar, entristecida, en aquellos niños a los que daba clase y que pronto morirían de hambre. La atormentaba el sentimiento de culpa. Y es que la vergüenza y la culpa son los denominadores comunes de los refugiados norcoreanos. Muchos se odian a sí mismos por lo que tuvieron que hacer para sobrevivir.
  • Resultaba demasiado peligrosos poner por escrito lo que uno de veras pensaba.
  • Corea del Norte seguía siendo un agujero negro en lo referente a internet; era uno de los pocos países que habían decidido mantenerse desconectados. En un club informático que había en Chongjin, los niños podían jugar a juegos de ordenador, pero nada más.
  • Su educación norcoreana no valía de nada en Corea del Sur. Sus conocimientos científicos y tecnológicos se habían quedado obsoletos. No tenía buenas perspectivas profesionales a corto plazo, y solo desempeñaba trabajos esporádicos, como repartir comida en motocicleta.
  • A Jun-sang le admiraba que George Orwell hubiese comprendido tan bien (aun sin haberlo vivido) la clase de totalitarismo que padecía Corea del Norte.
  • A los refugiados norcoreanos les cuesta a menudo salir adelante. Para alguien que ha huido de un país totalitario no es fácil adaptarse al mundo libre. Los refugiados tienen que redescubrir quiénes son en un mundo que ofrece posibilidades ilimitadas. Quienes han tenido que aceptar durante toda su vida que el Estado decida por ellos pueden llegar a sentirse paralizados.
  • Muchos refugiados quieren regresar a Corea del Norte. La mayoría huyeron convencidos de que el régimen de Kim Jong-il estaba a punto de caer y de que al cabo de unos podrían volver a un país libre.
  • Es mu improbable que Jun-sang vuelva a ver a sus padres a menos que el régimen caiga mientras viven.
  • Corea del Norte es hoy el último bastión del comunismo puro que queda en el mundo.
  • Kim Jong-il gobierna su país como si aún viviera en plena Guerra Fría, generando propaganda de manera ininterrumpida, prohibiendo la entrada al país a la mayoría de los extranjeros y amenazando con armas nucleares y misiles a sus enemigos, reales o imaginarios.
  • El estancamiento de Pyongyang es tal que da la impresión de haber quedado atrapado en una cápsula del tiempo en la década de 1960.
  • Un estudio de doscientos cincuenta hogares norcoreanos llevado a cabo en el verano de 2008 reveló que las dos terceras partes seguían complementando su dieta con hierbas que recogían en el campo. La mayoría de los adultos no almorzaban por falta de alimentos. Cuando se les preguntó dónde iban a conseguir su siguiente comida, los entrevistados dijeron no saberlo u ofrecieron respuestas vagas.
  • Aunque no creen que vuelva a producirse una hambruna como la de la década de 1990, las agencias de Naciones Unidas denuncian que la población lleva años sufriendo desnutrición.
  • Aun en las épocas más favorables, Corea del Norte solo es capaz de producir alrededor del sesenta por ciento de la comida necesaria para alimentar a la población, y actualmente no tiene dinero para importar el resto. La penuria alimentaria se va agravando cuanto mayor es la distancia respecto a Pyongyang.
  • La gente no es estúpida. Todos sabemos que el gobierno es el culpable de la situación horrible que vivimos. Todos sabemos que lo pensamos y todos sabemos que los demás lo piensan. No nos hace falta hablar de ello.
  • Algunas de las personas cuyas vida he ido relatando en este libro se comunican de vez en cuando con sus parientes de Chongjin por medio de los teléfonos ilegales disponibles en Musan, Hoeryong y otras ciudades fronterizas, y que captan señales de móviles chinos.
  • La señora Song: «La gente lo está pasando realmente mal. No hay mucha comida en el mercado y la inflación se ha desbocado. La gente hace milagros».
  • Oak-hee: «Las familias de los refugiados están entre las más ricas de sus respectivos barrios».
  • Son muchos los que han observado este fenómeno específicamente norcoreano. A falta de sillas y bancos, la gente se pasa horas sentada en cuclillas junto a las carreteras, en los parques, en el mercado. Miran fijamente hacia delante como si esperaran algo: ¿un tranvía, quizá? ¿Un coche? ¿Un amigo, un pariente? Puede que no estén esperando nada en particular. Puede que solo estén esperando a que algo cambie.

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¿Por qué piensas tanto en esa persona? 8 claves

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**Hay personas que se instalan en nuestra cabeza con una facilidad inquietante**. No hace falta que estén presentes, que nos escriban o que formen parte real de nuestro día a día. A veces basta una canción, una calle, una frase o una simple notificación para que la mente vuelva allí: a esa persona, a esa conversación pendiente, a ese recuerdo, a esa posibilidad que no terminó de pasar. Pensar mucho en alguien no siempre significa estar enamorado. Esta es una idea importante. A veces puede haber amor, claro. Pero otras veces lo que hay es deseo, ansiedad, idealización, [dependencia emocional](/social/tipos-de-dependencia-emocional), falta de cierre, herida de ego, nostalgia o incluso una especie de adicción psicológica a lo que esa persona representa. ## Por qué piensas tanto en esa persona (y cómo ponerle fin) La pregunta, por tanto, no debería ser solo “¿por qué pienso tanto en esa persona?”, sino algo más preciso: **¿qué parte de mí se ha quedado enganchada a esa historia?** Porque muchas veces no estamos atrapados en alguien, sino en lo que esa persona activó dentro de nosotros. ### 1. Porque la historia quedó incompleta El cerebro humano tolera mal lo inconcluso. Una relación que termina de forma clara, aunque duela, suele ser más fácil de procesar que una historia ambigua, intermitente o mal cerrada. Lo que queda a medias tiende a ocupar más espacio mental. Esto pasa mucho con los “casi algo”: personas con las que hubo química, tensión, promesas implícitas o momentos intensos, pero nunca una relación real y estable. Al no haber una conclusión clara, la mente intenta completar el relato. Empiezas a darle vueltas a lo que dijo, a lo que no dijo, a si hubo señales, a si tú interpretaste mal, a si quizá todavía queda una posibilidad. Y en ese bucle, la persona empieza a crecer dentro de tu cabeza más de lo que creció en la realidad. El problema es que la mente confunde pensar con resolver. Crees que si analizas más, entenderás mejor. Pero muchas veces solo estás manteniendo viva una historia que, en los hechos, ya no avanza. A veces el cierre no llega por una conversación perfecta, sino por una decisión interna: **aceptar que no todo tendrá una explicación limpia**. ### 2. Porque has idealizado a esa persona No siempre pensamos tanto en alguien por lo que realmente fue. Muchas veces pensamos en lo que imaginamos que podía haber sido. La idealización es especialmente potente cuando conocemos poco a alguien o cuando la relación tuvo momentos intensos pero escasos. Al haber poca realidad, hay mucho espacio para proyectar. La mente rellena los huecos con fantasía: cómo habría sido la relación, cómo te habría tratado, cómo habría encajado en tu vida, cómo te habrías sentido a su lado. Esto es peligroso porque la persona real queda sustituida por una versión editada, mejorada y emocionalmente conveniente. No piensas en sus contradicciones, en sus límites, en sus defectos o en sus señales de desinterés. Piensas en su potencial. Y el potencial puede ser una droga muy fuerte. Porque no se puede discutir con algo que nunca llegó a ocurrir. Por eso conviene hacerse una pregunta incómoda: **¿echo de menos a esta persona o echo de menos la película mental que construí con ella?** Muchas obsesiones emocionales se desinflan cuando dejamos de alimentar la versión imaginaria y miramos los hechos con crudeza. ### 3. Porque activó una necesidad emocional profunda A veces alguien nos engancha no por lo que nos da, sino por lo que toca dentro de nosotros. Quizá esa persona te hizo sentir especial en un momento en el que te sentías invisible. Quizá apareció cuando necesitabas ilusión. Quizá te dio atención, deseo, validación o sensación de aventura. Quizá representaba una salida de una etapa gris. Quizá, simplemente, te hizo sentir vivo. En estos casos, no pensamos tanto en la persona en sí, sino en el estado emocional que asociamos a ella. La persona se convierte en un símbolo: de autoestima, de posibilidad, de juventud, de deseo, de reconocimiento, de cambio. Y cuando eso ocurre, la mente se aferra. No porque esa persona sea necesariamente extraordinaria, sino porque conectó con una carencia. Esto no significa que lo que sentiste fuera falso. Significa que quizá esa intensidad habla tanto de ti como de la otra persona. Y ahí está la clave: si alguien te obsesiona porque te hizo sentir valioso, deseado o importante, tal vez el trabajo no sea recuperar a esa persona, sino aprender a reforzar tu [autoestima](/personalidad/como-se-construye-autoestima) sin depender tanto de estímulos externos. ### 4. Porque hay refuerzo intermitente El refuerzo intermitente es uno de los mecanismos psicológicos más adictivos que existen. Ocurre cuando alguien te da atención de forma irregular: a veces se acerca, a veces se aleja; a veces parece interesado, a veces frío; a veces te busca, a veces desaparece. Este patrón genera mucha más obsesión que una disponibilidad constante. Cuando alguien es claro, el cerebro se calma. Pero cuando alguien es imprevisible, el cerebro se activa. Empieza la vigilancia: “¿me escribirá?”, “¿por qué ha tardado tanto?”, “¿qué significa este mensaje?”, “¿por qué ayer sí y hoy no?”. La incertidumbre engancha porque obliga a la mente a buscar señales. Y cuanto más analizas, más dependiente te vuelves del siguiente gesto. Este mecanismo es muy frecuente en vínculos ambiguos, relaciones evitativas, dinámicas de atracción-rechazo o personas que dan migajas emocionales suficientes para mantener tu interés, pero no suficiente compromiso como para darte seguridad. Y aquí hay que decirlo claro: que alguien te genere ansiedad no significa que haya una conexión profunda. A veces solo significa que te está desregulando. La intensidad no siempre es amor. A veces es abstinencia. ### 5. Porque tu ego quedó herido No toda obsesión nace del amor. Algunas nacen del orgullo herido. Cuando alguien nos rechaza, nos ignora, nos sustituye o no nos elige, puede activarse una necesidad muy potente de recuperar valor. La mente no piensa solo “quiero a esta persona”, sino “necesito demostrar que sí valgo”, “necesito que se arrepienta”, “necesito que vuelva a mirarme como antes”. Esto es muy humano, pero también muy tramposo. Porque el foco deja de estar en si esa persona te conviene y pasa a estar en reparar una herida narcisista. A veces no quieres volver con alguien: quieres ganar. Quieres recuperar la posición emocional que sentías haber perdido. Quieres que el otro confirme que eras importante, deseable, inolvidable. Pero vivir pendiente de esa validación te coloca en una posición débil. Le estás entregando a otra persona el poder de confirmar tu valor. Y ahí conviene ser muy honesto: **¿quiero a esta persona o quiero que esta persona me devuelva una imagen positiva de mí mismo?** La diferencia es enorme. ### 6. Porque estás usando esa obsesión para evitar otra cosa Pensar mucho en alguien también puede funcionar como una distracción emocional. A veces la mente se engancha a una persona porque eso resulta más tolerable que mirar otros asuntos: una vida que no nos satisface, una relación actual apagada, una etapa de soledad, una falta de propósito, una baja autoestima, un duelo no resuelto o una sensación de vacío. La obsesión amorosa puede ser dolorosa, sí, pero también da narrativa. Da emoción. Da un problema concreto al que agarrarse. En lugar de enfrentarte a preguntas más grandes —“¿qué estoy haciendo con mi vida?”, “¿por qué me siento tan solo?”, “¿qué necesito cambiar?”— la mente reduce todo a una persona. Esto puede parecer absurdo, pero tiene lógica psicológica. Es más fácil obsesionarse con un mensaje que no llega que asumir que tu vida necesita una reorganización profunda. Por eso, cuando alguien ocupa demasiado espacio mental, hay que mirar también el contexto: ¿en qué momento vital apareció esa persona?, ¿qué estaba pasando en tu vida?, ¿qué vacío vino a tapar?, ¿qué emoción te ayudaba a no sentir? A veces la obsesión no es el problema principal. Es el síntoma. ### 7. Porque confundes intensidad con compatibilidad Hay vínculos que generan mucha intensidad, pero poca paz. Mucha química, pero poca estabilidad. Mucho deseo, pero poca construcción real. Esto es especialmente habitual cuando venimos de patrones emocionales inseguros. Si estamos acostumbrados a asociar el amor con incertidumbre, esfuerzo o conquista, una relación tranquila puede parecernos aburrida, y una relación caótica puede parecernos profunda. Pero no todo lo que acelera el pulso es bueno para ti. Pensar mucho en alguien puede ser una señal de conexión, pero también puede ser una señal de alarma. Si esa persona activa ansiedad, dependencia, comparación, inseguridad o necesidad constante de interpretación, quizá no estás ante una gran historia de amor, sino ante un vínculo que toca tus puntos débiles. La compatibilidad real no se mide solo por la atracción. Se mide por cómo te sientes de forma sostenida: si puedes ser tú, si hay reciprocidad, si existe cuidado, si hay claridad, si la relación te expande o te consume. La mente obsesiva suele fijarse en los picos emocionales. Pero una relación sana se construye más en los valles: en la calma, la coherencia, la confianza y la disponibilidad. ### 8. Porque sigues alimentando el vínculo mentalmente A veces decimos que no podemos dejar de pensar en alguien, pero seguimos haciendo cosas que mantienen viva esa presencia: mirar sus redes, revisar conversaciones antiguas, preguntar por esa persona, imaginar encuentros, escuchar canciones asociadas, releer mensajes, fantasear con explicaciones o construir diálogos internos. Esto no es neutral. Cada pequeño gesto refuerza el circuito. La mente funciona por repetición. Cuanto más visitas mentalmente un lugar, más fácil es volver a él. Por eso, olvidar no es un acto mágico, sino un proceso de deshabituación. No se trata de prohibirte pensar. Eso suele funcionar mal. Se trata de dejar de alimentar deliberadamente el bucle. Menos exposición, menos estímulos, menos rituales, menos investigación, menos fantasía. Y también más vida real. Más cuerpo. Más planes. Más proyectos. Más vínculos concretos. Más acciones que te devuelvan al presente. En algunos casos, también puede ayudar aprender estrategias para [regular la ansiedad](/clinica/regular-la-ansiedad), especialmente cuando el pensamiento repetitivo se mezcla con nerviosismo, impulsividad o necesidad constante de comprobar. Porque muchas veces no dejamos de pensar en alguien cuando encontramos una respuesta perfecta, sino cuando nuestra vida vuelve a ser más interesante que la obsesión. ## Qué hacer si no puedes dejar de pensar en esa persona Lo primero es no dramatizar. Pensar mucho en alguien no te convierte en débil ni en ridículo. Significa que hay una carga emocional que necesita ser entendida. Pero entender no es lo mismo que justificar cualquier bucle. Puedes empezar por hacer tres cosas muy muy simples. Primero, separa hechos de interpretaciones. Hecho: “no me ha escrito”. Interpretación: “seguro que aún siente algo pero tiene miedo”. Hecho: “la relación terminó”. Interpretación: “nadie me hará sentir igual”. Esta distinción parece básica, pero cambia mucho. Segundo, mira la reciprocidad. No cuánto te gusta esa persona, sino cuánto está poniendo realmente. El deseo unilateral puede ser intensísimo, pero no construye una relación. Tercero, recupera poder práctico. Reduce estímulos, deja de comprobar, ordena tus rutinas y vuelve a invertir energía en áreas donde sí tienes margen de acción. El amor sano no debería dejarte permanentemente en estado de espera. ## Conclusión Pensar mucho en alguien puede tener muchas causas: una historia inconclusa, una idealización, una necesidad emocional activada, una dinámica intermitente, una herida de ego o una vida que necesita más dirección. La clave está en no confundir presencia mental con importancia real. Que alguien ocupe mucho espacio en tu cabeza no significa necesariamente que deba ocuparlo en tu vida. A veces esa persona es importante. Otras veces solo representa algo que necesitas mirar dentro de ti. Y quizá la pregunta más útil no sea “¿por qué pienso tanto en esa persona?”, sino esta: **¿qué estoy evitando, esperando o intentando reparar cada vez que vuelvo mentalmente a ella?** Ahí suele empezar la respuesta.
19 May 07:16

El petróleo que no había bajo tierra

by Enrique Dans

IMAGE: A cross-section illustration showing an abandoned oil well transformed into a geothermal energy system, with underground heat flowing upward toward a clean modern cityscape

La vieja industria petrolera podría terminar encontrando su redención no en extraer más hidrocarburos, sino en aprovechar los agujeros que dejó atrás.

El petróleo, por definición, estaba bajo tierra. Pero el verdadero valor que podría esconder el subsuelo no sería ya el crudo, sino el calor geotérmico accesible gracias a los millones de pozos perforados (y en muchos casos, abandonados) por la industria fósil. Mi título intenta provocar precisamente esa inversión conceptual: después de décadas excavando para extraer carbono, descubrimos que lo verdaderamente útil quizá era otra cosa. Además, tiene un matiz irónico: la industria petrolera llevaba décadas buscando riqueza bajo tierra, pero podría haber pasado por alto que la oportunidad más sostenible no era el petróleo en sí, sino la infraestructura creada para acceder al subsuelo.

El pasado octubre escribí sobre la idea de que las renovables están, literalmente, por todas partes: sobre nuestras cabezas, en el viento, en las mareas, en las baterías, y también bajo nuestros pies, en forma de una energía geotérmica que hasta hace poco parecía condenada a ser una curiosidad limitada a lugares muy concretos. La cuestión, como planteaba entonces, no es si tenemos energía disponible, sino por qué seguimos empeñados en quemar cosas para obtenerla cuando existen alternativas más limpias, más baratas y tecnológicamente cada vez más evidentes.

La novedad interesante es que una parte de esa oportunidad podría estar precisamente en el legado físico de la industria que más ha contribuido a retrasar la transición energética: millones de pozos de petróleo y gas, muchos de ellos abandonados, improductivos o sin propietario responsable, que hoy son un problema ambiental, económico y regulatorio. Un interesante artículo de Wired, «Old oil and gas wells could find second life producing clean energy«, plantea una idea tan simple como provocadora: reutilizar parte de esos pozos para producir energía geotérmica, calefacción limpia o incluso almacenamiento energético subterráneo. No se trata de ciencia ficción, sino de proyectos piloto, cambios regulatorios y estudios técnicos ya en marcha en estados como Oklahoma, New México, Alabama, North Dakota, Pennsylvania o Colorado.

La lógica es poderosa: si ya hemos perforado el subsuelo, si ya conocemos buena parte de su geología, si ya existen datos, trabajadores, equipos, permisos e infraestructuras, ¿por qué no intentar convertir una parte de ese pasivo en un activo? La geotermia no tiene la espectacularidad fotogénica de los paneles solares ni la iconografía de los aerogeneradores, pero posee una característica enormemente valiosa: puede generar energía o calor de forma continua, sin depender de que sople el viento o brille el sol. El World Resources Institute la describe como una fuente capaz de aportar electricidad limpia 24/7 y servicios esenciales para una red descarbonizada, precisamente porque no está sujeta a las mismas restricciones meteorológicas que la solar o la eólica.

La Agencia Internacional de la Energía va más lejos: sostiene que la industria del petróleo y el gas posee una parte muy significativa de las capacidades necesarias para escalar la geotermia de nueva generación, desde la perforación y la ingeniería de yacimientos hasta la monitorización, la gestión de proyectos y las cadenas de suministro. Según la IEA, hasta un 80% de la inversión necesaria en un proyecto geotérmico tiene relación con capacidades ya existentes en esa industria. En otras palabras: la transición no exige necesariamente tirar por la borda todo el conocimiento acumulado por el sector fósil, sino dejar de utilizarlo para seguir agravando el problema.

La idea tiene además una dimensión casi irónica. Durante décadas, el petróleo y el gas perforaron la corteza terrestre para extraer carbono enterrado y liberarlo a la atmósfera. Ahora, esas mismas técnicas de perforación horizontal, sensores, modelización geológica y gestión de fluidos pueden servir para hacer circular agua por formaciones calientes y extraer calor sin combustión. En mi artículo anterior mencionaba el caso de Fervo Energy y los sistemas geotérmicos mejorados, que toman técnicas procedentes del fracking y las redirigen hacia un fin completamente distinto: no fracturar para obtener hidrocarburos, sino para acceder a calor renovable. Esa inversión conceptual es, probablemente, una de las más interesantes de la transición energética.

Pero conviene evitar el entusiasmo ingenuo: no todos los pozos abandonados sirven. Muchos no son suficientemente profundos, otros no alcanzan temperaturas adecuadas, otros presentan problemas de integridad, corrosión o contaminación, y en muchos casos los caudales no bastan para producir electricidad de forma rentable. Wired lo subraya claramente: la oportunidad existe, pero está todavía lejos de ser una solución masiva y estandarizada. Probablemente su primer campo de aplicación no sea tanto la generación eléctrica a gran escala como el uso directo del calor: escuelas, viviendas, invernaderos, campus universitarios, procesos industriales o redes de calefacción local.

El ejemplo de Tuttle, en Oklahoma, resulta particularmente sugerente: el programa Wells of Opportunity del Departamento de Energía de los Estados Unidos trabaja precisamente en reutilizar pozos de hidrocarburos para suministrar calor a escuelas públicas y viviendas cercanas. No es una megaplanta ni una promesa grandilocuente: es algo mucho más interesante, una solución local, distribuida, que convierte infraestructura muerta en utilidad pública.

Ahí está, a mi juicio, la parte más provocadora del asunto. Durante años hemos tratado los pozos abandonados como un coste inevitable, como un agujero (nunca mejor dicho) que alguien tendrá que sellar con dinero público cuando la empresa responsable ya no exista, haya quebrado o haya desaparecido tras sucesivas ventas de activos. El Departamento del Interior estadounidense reconoce que estos pozos suponen riesgos para la seguridad pública y el medio ambiente, y la IEA incluye ya los pozos y minas abandonados dentro de su contabilidad global de emisiones de metano.

La pregunta, por tanto, no es solo energética: es institucional. ¿Vamos a seguir permitiendo que la industria fósil socialice sus costes de cierre mientras privatiza sus beneficios de extracción? ¿O vamos a exigir que parte de ese legado se convierta, cuando sea técnicamente posible, en infraestructura útil para la transición? La geotermia en pozos abandonados no va a resolver por sí sola el problema energético mundial, pero puede hacer algo quizá igual de importante: cambiar la narrativa. Convertir un símbolo de extracción, contaminación y abandono en uno de reparación, reutilización y generación limpia.

La transición energética no será una sustitución limpia y ordenada de unas tecnologías por otras. Será, en muchos casos, una batalla por reinterpretar infraestructuras existentes. Redes eléctricas, tejados, aparcamientos, minas, embalses, baterías de vehículos, centros de datos, pozos petroleros: todo puede convertirse en parte de un sistema energético distinto si dejamos de pensar con las categorías del siglo XX. La geotermia aplicada a antiguos pozos de petróleo y gas es precisamente eso: una forma de mirar un residuo industrial y preguntarse si, en lugar de enterrarlo o ignorarlo, puede convertirse en una pieza de la solución.

No deberíamos caer en el error de venderlo como una panacea. Reutilizar pozos exigirá mapas geológicos rigurosos, estándares de seguridad, regulación específica, monitorización, transparencia, financiación y una evaluación caso por caso. También exigirá evitar que la palabra «geotermia» se convierta en una coartada reputacional para empresas que siguen ampliando su negocio fósil. Pero sería absurdo no explorar una oportunidad que combina energía limpia, reutilización de activos, reducción de pasivos ambientales, empleo para trabajadores del petróleo y gas, y generación distribuida.

Lo verdaderamente intrigante es que la industria que durante décadas excavó el problema podría tener bajo sus pies parte de la solución. No porque haya que absolverla, ni porque de repente debamos creer en su reconversión milagrosa, sino porque la transición energética será mucho más rápida si aprovechamos todo aquello que pueda ser reaprovechado. Incluso los agujeros.


This article is also openly available in English on my Medium page if you use this link, «A geothermal redemption: could the oil industry transform orphaned wells into sources of renewable energy