El 17 de julio de 2025, sobre las 6 de la tarde, los altos cargos del presidente Donald Trump entraron en la Sala de Situación de la Casa Blanca, el búnker seguro donde se debaten y deciden asuntos de seguridad nacional clasificados y de gran importancia (...) Ahora, sin embargo, los asesores de más alto rango de Trump se habían reunido —sin él— para averiguar cómo obtener cierto control sobre un tipo de crisis muy diferente que amenazaba con sepultar la presidencia: los archivos Epstein.
Falta de tiempo y de recursos, cambios normativos, problemas de disciplina y convivencia en las aulas, necesidades de aprendizajes muy diversas y burocracia en la rendición de cuentas. Esta acumulación de factores –profesionales, emocionales y organizativos– está en el centro de las protestas que han protagonizado maestros y docentes de diferentes puntos de España en los últimos meses.
¿De dónde parte este hartazgo? Los datos del informe sobre la situación de la profesión docente, recientemente publicado por la OCDE, ahondan en esta realidad. En este informe se entrevista a docentes y responsables de dirección de 55 países de diferentes etapas educativas: infantil, primaria y secundaria.
Los resultados obtenidos nos permiten identificar al menos cuatro grandes factores que ayudan a comprender por qué tantos docentes manifiestan niveles elevados de estrés y un gran desgaste profesional.
Diversidad de necesidades de aprendizaje
En todos los niveles educativos, el profesorado trabaja de forma habitual en aulas con una elevada diversidad de estudiantes que abarcan desde dificultades de aprendizaje como la dislexia o el trastorno por déficit de atención, a diferentes presentaciones del trastorno del espectro autista o necesidades especiales de apoyo educativo.
La complejidad, diversidad y heterogeneidad de estas aulas incrementa la carga emocional y organizativa del profesorado es una realidad para la que no siempre tiene conocimientos, ni competencias, ni recursos, ni tampoco tiempo para abordar.
En el caso de España, en educación secundaria obligatoria (ESO), solamente el 0.6 % del profesorado declara no tener alumnado con necesidades diversas; el 67.5 % tiene diversidad académica en el aula (diferentes dificultades o necesidades de adaptación curricular); y el 77.8 % informa de necesidades conductuales, lingüísticas o de educación especial.
Esto sitúa a España ligeramente por debajo del promedio TALIS en diversidad académica, pero por encima en necesidades conductuales, lingüísticas o de educación especial.
Los docentes experimentan una fuerte “fatiga por el cambio”. Muchos profesores se sienten cansados ante las continuas reformas e iniciativas que deben implementar en sus centros educativos. El estrés aumenta especialmente cuando los docentes perciben que esos cambios se exigen sin proporcionar los recursos necesarios. Y es que, con demasiada frecuencia, las nuevas demandas curriculares, tecnológicas o administrativas suelen llegar sin formación, apoyo ni tiempo para su conocimiento y aplicación.
Un ejemplo fue la reciente implantación de la evaluación por competencias con la LOMLOE. Su puesta en marcha aumentó la carga administrativa del profesorado, que tuvo que elaborar nuevas rúbricas y registros de evaluación sin disponer de más recursos ni tiempo. Y todo ello sin reconocimiento institucional y social.
Continuando con el análisis del informe, el exceso de trabajo administrativo es la principal fuente de estrés para el profesorado. Destacan Australia (con un 69 % de los docentes con esta sensación), Bélgica (70.3 %), Costa Rica (65.2 %) y Japón (62.8 %). España se encuentra en valores próximos a los países mencionados (64.3 %).
En cuanto al estrés por corrección de tareas y exámenes, España, con un 53.5 % de docentes que reportan sentirlo, está por encima de Australia (49.7 %), Bélgica (46.6 %), Costa Rica (53 %) y Japón (36,6 %).
Fuentes de estrés (corrección de tareas frente a tareas administrativas.
Elaboración propia partiendo de datos TALIS 2024, OCDE.
Estos datos evidencian que la burocracia escolar constituye una preocupación ampliamente compartida entre los docentes de diferentes países.
Los propios docentes reconocen que tienen importantes lagunas en áreas muy complejas y emergentes para el desarrollo de su actividad profesional que su formación no cubre, ni al inicio de su carrera ni a través de la formacion continua.
Las mayores necesidades se concentran en el uso de la inteligencia artificial, herramientas digitales, atención a estudiantes con necesidades educativas especiales, gestión del comportamiento en el aula y apoyo socioemocional a estudiantes.
Necesidades docentes en España en Educación Secundaria Obligatoria.
Elaboración propia partiendo de datos TALIS 2024, OCDE.
La autoeficacia, es decir, la percepción que tiene cada profesional de su capacidad y sus aptitudes, también es una fuente de estrés para muchos docentes. Los docentes que perciben menor autoeficacia tienden a experimentar más estrés relacionado con la gestión y la disciplina en el aula, la relación con las familias y el bienestar socioemocional del alumnado.
El agotamiento docente surge de la interacción de múltiples variables que hacen que las aulas sean cada vez más complejas: reformas constantes, sobrecarga laboral, demandas crecientes en el ámbito de las emociones y una necesidad constante de actualización y formación profesional.
Detrás de cada aula hay docentes que intentan responder a necesidades cada vez más complejas, plurales y diversas. Por ello, mejorar la educación no sólo es pedir más al profesorado sino ofrecer mejores condiciones para enseñar: ratios más reducidas, apoyos más especializados y menos carga burocrática.
Que son, precisamente, las reivindicaciones que actualmente mueven a movilizarse a docentes de diferentes comunidades autónomas como la Comunidad Valenciana y Cataluña.
Esperanza Bausela no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
ÚLTIMA HORA| Alerta militar: Un bombardero nuclear B-52 se estrella en California y desata el pánico
Un bombardero estratégico B-52 Stratofortress de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos se ha estrellado este lunes en California poco después de despegar. El siniestro ha tenido lugar en la conocida Base Edwards, un centro neurálgico para los ensayos aeroespaciales del Pentágono situado en el desierto de Mojave, a unos 160 kilómetros al norte de Los Ángeles.
Los equipos de emergencia se han desplazado de forma inmediata al lugar del accidente militar. Por el momento, las autoridades de la instalación no han aportado detalles sobre el estado de la tripulación, posibles víctimas o las causas que han provocado la caída de la aeronave.
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This wasn’t a rhetorical question when I posed it to my wife as our daughter’s birth approached. Before my daughter was born, I had seen my father just once in the past 27 years. That’s over 1,400 Tuesdays. In fact, as a kid I hardly saw fathering any day of the week, save for on TV sitcoms; absent dads were prevalent within my family and among my peers.
My daughter was born on a Saturday. My first Tuesday as a father came and went in a blur of exhaustion. I’d always loved playing and working with kids. I felt generally competent in what to do with my newborn daughter. Yet as I held her, insecurity from my father’s absence kept me questioning: Will I be better than my absent father?
Absence assumes different forms
Years before my daughter’s birth, I was a first-year Ph.D. student intending to study Black men and how their memories of childhood affected them as adults.
My pivot toward focusing on fatherhood began while I was conducting interviews for a larger study on men of all races and unemployment. After completing these interviews, I was surprised to see that 85% of my respondents grew up with absent fathers. The nature of the absences – how they occurred and how they felt – struck me as a more compelling area of study.
Historically, scholars and policymakers looked at whether fathers lived with their kids as the sole criterion when designating them as “present” or “absent.” Yet, my respondents’ stories revealed distinctions that “nonresident” alone did not capture. Specifically, my analysis identified four unique patterns of absence: “consistent,” “inconsistent,” “extended” and “absolute.”
Consistent absence includes regular interactions, like every Tuesday after school or every weekend.
Inconsistent absence involves irregular and unpredictable interactions – a dad who promises to show up on Tuesday but doesn’t appear until Friday, or disappears for weeks at a time.
Extended absence occurs when years pass between interactions: meeting your father for the first time at 9 years old, and then having no interaction with him until he shows up at your high school graduation, for instance.
Finally, absolute absence means interactions never occurred or they can no longer occur, such as a father who died or disappeared, with his whereabouts unknown. Some people in this category didn’t even know their fathers’ names.
These categories complicate what can otherwise be oversimplified.
For example, the fathers of Presidents Bill Clinton and Barack Obama were both absent, but in distinctly different ways.
Clinton’s biological father died in a car accident before he was born – an absolute absence. Obama’s father left the family when Barack was 2 years old and reappeared only once, years later – a relationship characterized by extended absence.
In contrast, other famous people saw their absent fathers more regularly.
The parents of the rapper Ye, formerly known as Kanye West, divorced when he was 3 years old, but he grew up spending summers with his father, putting the absence in the “consistent” category. Similarly, Maroon 5 singer Adam Levine regularly saw his dad on weekends after his parents divorced, which I also classify as a consistent form of absence.
Better than my father, or better than his absence?
Ironically, I became a father as I began my dissertation research on absent fathers. Using the four categories of paternal absence I developed, my dissertation examined how men’s experiences with absence shaped their own aspirations for fatherhood and romantic relationships.
I wanted to showcase the complexity and range of experiences of growing up with an absent father, while also exposing the disparity in how people remembered their absent fathers. Specifically, some people knew their fathers, while others knew only that their father was absent. This memory gap makes it harder for some new dads to envision what it means to be better than their own fathers.
Like me, the men I interviewed for my research relayed anxieties about navigating fatherhood. Like me, they wanted to be better than their fathers.
But we all differed in how prepared we felt for the task. Some had vivid memories to guide them: One respondent, who experienced inconsistent absence, hated that his father never showed curiosity in getting to know him. So when he became a parent, he made sure to ask his daughter questions so she would know he cared about her life.
Yet those with little to no memories of their father may aspire to be, as another respondent put it, “a father like my mother.”
Doing this work, I’ve been able to reimagine my own experience with absence.
I used to assume that the pattern of absence I experienced with my own dad reflected a standard. My parents divorced when I was 3 years old. I saw my father regularly until moving away at 6 – a form of consistent absence. But the rest of my childhood passed without seeing my father, shifting me to extended absence. I used to wrongly dismiss less extreme patterns of absence, such as seeing one’s father weekly or monthly, as “not absence.”
My unique experience of absence has also distinctly shaped how I remember my father. My memories mainly come from 6 years old and earlier. Many are unfavorable, like his smoking in the car, knowing I had asthma. Some fond ones exist, like the two of us walking on the beach or feeding ducks at a local pond.
Still, what I recall most is my fear of my father. The origins of this fear escape me. I’ve been told he abused my mother, but I don’t remember witnessing it.
These scant memories presented a paradox as I entered fatherhood: I didn’t want to be feared like my father, but I didn’t know exactly what made me afraid of my father. This uncertainty loomed throughout my early years of parenting: When my daughter cried in my arms or preferred my wife over me, was it simply a sign of normal fussiness? Or had I unknowingly become a scary figure, like my father?
From abandoned son to present father
I last met my father 20 years ago. I was full of hate when that meeting began, but this hatred soon dissipated. First, I realized I wasn’t angry at my father, because I barely knew my father. I was angry at his absence. Second, I learned that his father was absent, too.
They say “hurt people hurt people.” Before my dad was an absent father, he was missing his dad, too. This doesn’t excuse his absence or his treatment of my mother. But it did make it harder to hate someone who was probably hurting like me.
As I continue to explore the impact of absent fathers as an academic, I continue to reconcile my transition from abandoned son to a present father. Lacking inspiration or guidance from my own father, I’m practicing fatherhood on my terms.
For me, that’s meant building traditions. From the outset, we’ve created routines around music, dancing, bath time, reading and talking about “big emotions.” Our most meaningful tradition has been our weekly daddy-daughter breakfast, which I started when she was 18 months old. She’s now 8.
Sometimes we go on Tuesdays. But any day of the week is fair game.
Matthew Alemu previously received funding from The Rockefeller Foundation, which provided financial support to the Michigan Recession and Recovery Study (MRRS) at the University of Michigan where Dr. Alemu was a graduate research fellow
Precios abusivos, cobrar por todo 10 veces su precio real. Tratar mal a los turistas. El gobierno cobrando licencias y precios desorbitados a los dueños de hoteles o quien quisiera poner un negocio. Y la llegada del Sargazo (un alga que se pudre y deja un olor a podrido increíble, y tiñe de color mierda el agua) La zona no gasta dinero para limpiar la zona y aquello es un estercolero. @Bitelchus
Ya no van turistas. Esperas aguas turquesas y el paraíso y te encuentras esto:
Casi la mitad de las pruebas de determinación de edad que se han realizado en Extremadura a menores migrantes no acompañados (menas) en el último año revela que en realidad son adultos. Según la Memoria 2025 de la Fiscalía de la Comunidad Autónoma de Extremadura, en 2024 los fiscales delegados de extranjería tramitaron un total de 129 expedientes de determinación de edad y de ellos, 64 concluyeron que la persona era en realidad adulta. Otros 24 expedientes ratificaron la minoría de edad de los migrantes y los 41 restantes quedaron archivados, bien por renuncias a continuar el procedimiento o bien por abandonos voluntarios del centro de acogida. @lacronicabadajoz
Esta metodología me ha recordado a las cifras de delitos vioIentos. Un porcentaje alto es cometido por extranjeros, hay otros que son extranjeros nacionalizados, y muchos delitos que ni se denuncian porque es normal en su cultura y no salen del entorno familiar.
¿Y si todo lo que crees saber sobre la autoestima estuviera equivocado? A menudo la confundimos con la seguridad, el éxito o la imagen que proyectamos, pero la verdadera autoestima es mucho más profunda: es lo que queda de ti cuando la "fachada" se cae.
En esta clase, nos alejamos de los consejos superficiales para entender la autoestima desde una perspectiva relacional y psicológica. Analizamos cómo se construye en la infancia, por qué terminamos rechazando partes de nosotros mismos para ser aceptados y cómo recuperar una estructura interna que no dependa de la validación externa.
Aprende a analizar a las personas para mejorar tu vida y tus relaciones. En el canal de Claudia Nicolasa Psicología encontrarás la combinación perfecta entre el aprendizaje en psicología y el entretenimiento, a través de análisis psicológicos sobre temas de actualidad, noticias, series, películas y personajes populares.
00:00 - Introducción: ¿Qué es realmente la autoestima? (Más allá del amor propio). 05:15 - La metáfora del iceberg: Por qué la seguridad aparente puede ser frágil. 14:30 - Fachada vs. Estructura: ¿Tu valor depende de las condiciones externas? 28:45 - El origen relacional: Cómo se construye el valor personal desde el bebé. 42:10 - La Escisión: Las partes de ti que abandonaste para ser querido. 55:20 - Self Ideal vs. Self Real: La trampa de la vergüenza y la autoexigencia. 1:10:15 - Los 3 perfiles de la baja autoestima: El que se achica, el que se infla y el que se adapta. 1:22:40 - Mecanismos de defensa: Identificando el falso self y la desconexión. 1:35:10 - Reparar a través de los vínculos: Relaciones que expanden vs. relaciones que encogen. 1:48:00 - La hucha de monedas: El papel de la acción y la exposición en la sanación. 2:00:00 - Conclusión: La autoestima madura es el suelo firme que queda cuando la ola baja.
El australiano Evans fue captado por las cámaras realizando un símbolo asociado en los últimos años a movimientos supremacistas blancos. El organismo futbolístico trata de averiguar si lo hizo con carga política, o fue una señal para amigos y familia.
Los hongos micorrícicos forman redes subterráneas que sustentan la vida vegetal y ayudan a regular el clima de la Tierra al incorporar carbono al suelo. En un estudio publicado en Science , un equipo internacional de investigadores elaboró los primeros mapas globales que estiman la distribución y la masa de las redes de hongos micorrícicos arbusculares de la Tierra. Publicada junto con una visualización interactiva que ayuda a revelar la magnitud de esta infraestructura fúngica subterránea, la investigación ayudará a los científicos y a los
Vamos a jugar a una cosa. Os describo a un señor y adivináis quién es. Salta de la política al negocio internacional, colecciona amistades con pasta en tres continentes, aparece en la documentación de una trama de corrupción con viajecitos a Venezuela incluidos y acaba de intermediario de lujo. ¿Ya lo tenéis? Pues no, no es Zapatero. Es otro, y siempre cae de pie.
A Zapatero lo tienen estos meses crucificado en directo. Imputado, la agenda de su presunto testaferro en todas las portadas, su papel en Venezuela analizado fotograma a fotograma desde que Trump se llevó a Maduro en enero. Vale, fenomenal, escrutinio máximo, me parece de maravilla escrutar a un expresidente. Ahora hacedme un favorcito y aplicad esa misma lupa al yernísimo.
Alejandro Agag, para quien no lo ubique, es el que se casó con la hija de Aznar y desde entonces le va todo de cine, qué cosas. El País lo bautizó «el conseguidor» en 2007. En el sumario de Gürtel un imputado dijo que él le presentó a Francisco Correa, la UDEF anotó un regalito de cortesía y unos billetes y hoteles a Caracas en el 98, y pasó por una financiera portuguesa salpicada por el caso BPN. ¿Citado a declarar alguna vez? Jamás. Ni un mal café con el juez.
Y es que el cuñadismo patrio es un deporte de señores. Imaginaos por un segundo a una mujer con ese currículum. «La conseguidora», la titularían, y le sacarían hasta el ticket del Mercadona y las fotos en chándal. A él en cambio lo reciclan en visionario verde, fundador de la Fórmula E, el chico de los coches eléctricos que se va a Shanghái a dar lecciones de futuro. El barniz de la sostenibilidad le deja el expediente impecable y lo devuelve monísimo al circuito de Davos. A Zapatero, que media para una dictadura, nadie le ofrece ese lavado en seco. Normal.
¿Por qué a uno sí y al otro no? Pues porque la maquinaria que se desayuna al PSOE cada mañana la sostienen justo los amiguetes de Agag. Tirar de su hilo salpica a Aznar, al PP y a media tertulia que vive de fingir indignación a la carta. La curiosidad periodística, tan fierecilla con el de enfrente, se vuelve un gatito ronroneando en cuanto el investigado es de la familia. Literal, de la familia.
Funciona la utilidad, claro. Atizar a Zapatero hace pupa a Sánchez, así que el material rinde cada amanecer. Agag no sirve de palanca contra nadie aprovechable, así que su carpeta duerme la siesta en la hemeroteca. Y mientras, aquella operación inmobiliaria de la Iglesia que vació pisos en el centro de Madrid, con el rastro pasando por la dirección de su hermana, se quedó en un par de reportajes y a otra cosa. Familias a la calle, eso sí, sin escándalo nacional ni tertuliano rasgándose la camisa.
Y no me vengáis con que es lo mismo. Lo de Zapatero en Venezuela tiene su miga geopolítica de verdad, con presos por medio, y merece que los temas se esclarezcan. El asunto no es que vigilen a Zapatero. El asunto es la carita de no haber roto un plato que se les pone a todos en cuanto el apellido es el bueno y las amistades, las correctas.
Así que la respuesta a por qué a Agag no le pasa lo que a Zapatero es de las fáciles. Porque el escándalo en este país no va de hechos. Va de bando, de relato y de qué señores deciden a quién le toca portada y a quién le toca palco. Y casualmente, los que deciden, casi siempre son los mismos señores.
Un tuit, posteriormente eliminado, del comentarista de la UFC Daniel Cormier, que muestra mensajes directos que recibió de Eric Trump en los que Eric pregunta sobre información privilegiada acerca de las peleas de UFC Freedom 250 y alude a realizar apuestas con información privilegiada.
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Antes de que los números de los edificios existiera, encontrar la casa de alguien significaba conocer su oficio, a sus vecinos, y el signo sobre su puerta. Los gobiernos descubrieron en un momento dado que necesitaban localizar a todo el mundo a la vez. El proyecto administrativo detrás del número de tu portal es más antiguo, extraño, e importante de lo que puede parecer.
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Para la izquierda estadounidense, las victorias más ilusionantes de estos últimos años no se han logrado contra la derecha, sino dentro del propio Partido Demócrata. La periodista Raina Lipsitz lo explica en su ensayo ‘The Rise of a New Left’.
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Mañana (jueves 18 de junio) a las 20:00h hablaremos con Coto Matamoros, para desvelar el lado más opaco del Mundial de Fútbol y sus derivadas geopolíticas.
Podemos sufrir por lo que aún no hemos perdido. [Foto libre: Pexels]
Cuando pensamos en el duelo, casi siempre lo asociamos a una pérdida, ya sea la muerte de un ser querido, una separación o incluso el final de una etapa vital importante que nos obliga a enterrar un rol que habíamos integrado como parte de nuestra personalidad. Hablamos del dolor que llega cuando hemos perdido a alguien o algo significativo, pero existe otro tipo de sufrimiento que suele pasar desapercibido y que, sin embargo, puede ser mucho más complejo: el duelo anticipado.
¿Qué es exactamente el duelo anticipado?
A mitad de 1910, Freud hizo referencia a que las personas, frente al reconocimiento o la comprensión de que aquello que ama o es bello, perecerá, anticipa la pérdida y se aleja. Así sentó las bases para comprender el fenómeno del duelo anticipado.
Más adelante, a inicios de 1940, el psiquiatra Erich Lindemann comenzó a observar las reacciones emocionales de las familias de los soldados durante la guerra. Ante la amenaza de muerte o separación del ser amado, las personas reaccionaban con sufrimiento y angustia, incluso antes de que la pérdida se hubiera consumado. En 1944 se refirió por primera vez a ese fenómeno como “dolor anticipado”.
Décadas después, hoy comprendemos el duelo anticipado como la respuesta emocional ante una pérdida esperada o inevitable. No implica únicamente sentir tristeza, sino que suele ser una mezcla compleja de emociones: miedo, rabia, culpa, ansiedad, impotencia…
Se produce cuando un familiar recibe un diagnóstico terminal, por ejemplo, o cuando somos testigos de cómo una enfermedad neurodegenerativa va borrando poco a poco a la persona que conocíamos. También aparece cuando intuimos que una relación, ya sea de pareja o de amistad, está llegando a su fin o cuando un cambio inevitable nos obliga a despedirnos antes de tiempo de algo o alguien que amábamos.
En esos casos, la mente salta al futuro y comienza a dolerse por lo que vendrá, lo cual suele generar una sensación extraña, como si estuviéramos viviendo en dos tiempos a la vez: el presente, donde la persona todavía está, y el futuro, donde imaginamos su ausencia.
El dolor de perder poco a poco
El corazón no siempre espera a que ocurra la despedida para empezar a sufrir. A veces el duelo comienza en el momento en que recibimos la noticia. Otras veces llega a «cámara lenta», cuando vemos que alguien cambia poco a poco. O cuando comprendemos que el tiempo compartido ya no será infinito.
De hecho, una de las características más duras del duelo anticipado es que la pérdida no suele ocurrir de golpe. En enfermedades como el Alzheimer, por ejemplo, muchas familias experimentan una sensación paradójica porque la persona sigue físicamente presente, pero ciertos aspectos de su identidad van desapareciendo poco a poco.
Es una especie de despedida progresiva. Cada pérdida, ya sea un recuerdo olvidado, una conversación que ya no se puede mantener o una capacidad que desaparece, obliga a reajustar la relación, un proceso que suele ser agotador emocionalmente.
Para Lindemann, el duelo anticipado nos brinda la posibilidad de comenzar la despedida antes de la pérdida, lo que, en principio, nos ayudaría a lidiar mejor con esa situación y retomar con mayor rapidez el ritmo de vida habitual.
Sin embargo, a menudo la realidad dista bastante de la teoría y lo cierto es que saber que se producirá una pérdida no siempre la hace más fácil. A veces ocurre justo lo contrario: la incertidumbre prolongada puede resultar especialmente desgastante.
Y es que a la comprensible tristeza por la pérdida a menudo se le suma el hecho de que la persona atraviesa un duelo invisible porque su entorno no siempre lo reconoce. Debe escuchar frases como “todavía está aquí” o “no pienses en eso”, que suelen aumentar la sensación de soledad e incomprensión.
Y es que quien vive un duelo anticipado se encuentra en una posición difícil porque no puede despedirse del todo, pero tampoco puede seguir viviendo como si nada estuviera pasando. Esa ambigüedad emocional en la que se fluctúa de la esperanza a la aceptación, también resulta agotadora. Queremos creer en un milagro, pero al mismo tiempo somos conscientes de que debemos prepararnos para lo inevitable.
¿Cómo se manifiesta el duelo anticipado? Sus síntomas y fases
Aunque cada persona vive el duelo anticipado de manera única, la práctica clínica sugiere que este proceso suele seguir ciertos patrones emocionales relativamente comunes. Identificar esas experiencias nos ayudará a comprender mejor lo que estamos sintiendo y, sobre todo, a recordar que forma parte de la respuesta humana normal ante una pérdida que ya ha comenzado, aunque todavía no se haya consumado del todo.
1. El impacto: “Esto no puede estar pasando”
La primera etapa suele comenzar con la constatación de la evidencia; o sea, nos damos cuenta de que existe un deterioro irreversible. Podemos recibir una noticia que rompe la continuidad de la vida tal y como la conocíamos o simplemente constatar que la separación ya es inevitable.
En esta fase predominan varios sentimientos:
Incredulidad
Negación parcial
Búsqueda compulsiva de información
Esperanza de que nos estemos equivocando
Sensación de irrealidad
En muchos casos se activa un mecanismo de negación que nos protege y nos permite ir asimilando gradualmente una realidad demasiado dolorosa.
2. La conciencia de las pérdidas: “Ya no es igual”
Poco a poco, comenzamos a constatar que la pérdida no es futura sino que, de cierta forma, ya ha empezado. Básicamente, no perdemos a la persona o el rol de una sola vez, sino fragmento a fragmento. Y cada uno de esos cambios supondrá un pequeño duelo dentro del gran duelo. Constatamos que «ya nada es igual ni volverá a serlo».
3. La ambivalencia emocional: amar y agotarse al mismo tiempo
Esta es quizá una de las fases más complejas y menos comprendidas del duelo anticipado porque podemos sentir tristeza y, al mismo tiempo, estar agotados por el impacto de la situación.
En esta etapa podemos sentir:
Culpa por sentirse agotado
Irritabilidad
Enfado por la situación
Deseos contradictorios
Sensación de perder la propia identidad
En el caso de las enfermedades terminales, por ejemplo, podemos querer que la persona siga a nuestro lado pero, al mismo tiempo, no deseamos que siga sufriendo. Esas emociones contrapuestas son una reacción normal ante una situación extraordinariamente exigente desde el punto de vista emocional.
4. El duelo ambiguo: está aquí, pero no del todo
La psicóloga Pauline Boss acuñó el término pérdida ambigua para referirse a una persona que está físicamente presente, pero psicológica o relacionalmente parece ausente. Esa ambigüedad genera una gran dificultad porque no podemos despedirnos por completo, pero al mismo tiempo, es imposible mantener la relación anterior.
5. La reorganización de la vida y de los roles
Con el tiempo, muchas personas empiezan a adaptarse a una nueva realidad. Eso significa que vamos aceptando progresivamente la pérdida y reorganizando nuestros roles en función de ellos. Por ejemplo, un hijo pasa a ejercer un rol parental, una pareja se convierte en cuidadora y se redistribuyen las responsabilidades familiares. Muchas personas comienzan a vivir una vida completamente distinta en la que su identidad también cambia a medida que va asumiendo esas nuevas funciones.
6. La preparación y el significado
A diferencia del duelo a posteriori, el duelo anticipado ofrece algo que puede muy doloroso, pero también valioso: tiempo. Ese tiempo puede utilizarse para
Resolver asuntos pendientes
Expresar afecto
Tener conversaciones difíciles
Crear recuerdos
Prepararse emocionalmente
Obviamente, eso no elimina el sufrimiento, pero a algunas personas las ayuda a hacer un cierre.
7. La aceptación imperfecta
La aceptación en el duelo anticipado no es realmente la fase final, sino más bien algo que aparece y desaparece. Un día podemos sentirnos más serenos, como si lo hubiésemos aceptado del todo y al día siguiente derrumbarnos.
Por eso, la mejor forma de entender el duelo anticipado no es como una escalera que se sube peldaño a peldaño, sino como una espiral: a veces avanzamos y otras retrocedemos.
En general, el duelo anticipado suele estar marcado por síntomas que vienen y van:
Tristeza persistente o depresión antes de que ocurra la pérdida.
Ansiedad ante el futuro y miedo a lo que vendrá.
Sensación de impotencia por no poder cambiar la situación.
Culpa por seguir disfrutando de los momentos cotidianos.
Irritabilidad o agotamiento emocional.
Necesidad de aprovechar cada instante y, a la vez, sensación de que nunca es suficiente.
Pensamientos recurrentes sobre cómo será la vida después de la pérdida.
¿Cómo afrontar un duelo anticipado?
No existe una fórmula mágica para atravesar estas situaciones, pero es importante que desarrolles herramientas psicológicas que te ayuden a lidiar con esos sentimientos de la mejor manera posible.
Permítete sentir emociones contradictorias. Amar y estar cansado. Tener esperanza y sentir miedo. Desear más tiempo y querer que termine el sufrimiento. Las emociones complejas son normales en esta fase y no te convierten en una mala persona.
Habla de ello. Un estudio desarrollado en la Universidad de Indiana constató que compartir el dolor con familiares, amigos o profesionales puede reducir la sensación de aislamiento y ayudarnos a lidiar con la pérdida. El sufrimiento suele volverse más llevadero cuando dejamos de llevarlo en silencio.
Vive el presente cuando sea posible. La mente tiende a viajar hacia el futuro y anticipar escenarios dolorosos. Crear pequeños momentos significativos en el aquí y ahora puede ser una fuente importante de consuelo más adelante.
Cuídate sin sentirte culpable. Los cuidadores suelen olvidarse de sus propias necesidades. Sin embargo, descansar, pedir ayuda o reservar tiempo para uno mismo no es egoísmo; es una forma de cuidarse para poder seguir cuidando al otro.
Acepta que no puedes controlarlo todo. Una de las tareas más difíciles del duelo anticipado consiste en aprender a convivir con la incertidumbre. No podemos evitar algunas pérdidas ni sabemos exactamente cuándo se producirán. Lo único que podemos hacer es decidir cómo queremos atravesar ese camino.
El duelo anticipado nos recuerda una verdad profundamente humana: a veces empezamos a extrañar a alguien antes de haberlo perdido. Y aunque ese dolor puede resultar desconcertante, también habla del vínculo que compartimos porque donde existe amor, a menudo también se esconde la sombra del duelo, incluso antes de la despedida.
Referencias:
Thulstrup, B. et. Al. (2025) Anticipatory grief – A neglected phenomenon among relatives of patients with incurable cancer: A qualitative study. European Journal of Oncology Nursing; 74: 102730.
Rogalla, K. B. (2020) Anticipatory Grief, Proactive Coping, Social Support, and Growth: Exploring Positive Experiences of Preparing for Loss. Omega (Westport); 81(1): 107-129.
Lindemann E. (1944) Symptomatology and management of acute grief. Am J Psychiatry; 151(6 Suppl): 155-160.
Cuando recibes una cantidad importante de dinero de forma inesperada — una herencia, una indemnización por despido, la venta de un inmueble o un bonus — la decisión más importante no es dónde invertirlo, sino qué hacer en los primeros 30 días. La respuesta: no lo inviertas todavía. Primero,...
ÚLTIMA HORA | Alarma en Moscú: Un bombardero nuclear ruso se estrella en extrañas circunstancias
Un bombardero estratégico ruso Tu-22M3 se ha estrellado en la región de Irkutsk, en Siberia, según informaciones preliminares difundidas este lunes. Por el momento, el Kremlin y las autoridades rusas no han confirmado oficialmente las causas exactas del accidente ni el estado de la tripulación.
El Tu-22M3 es uno de los principales bombarderos nucleares y de largo alcance de la fuerza aeroespacial de Rusia, utilizado activamente en operaciones militares estratégicas y en la guerra en Ucrania para ataques de largo alcance con misiles de crucero.
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Oswald Aulestia vivió una vida fuera de lo común. Fue perseguido por el FBI, se movió en círculos de multimillonarios, conoció a algunas de las personas más influyentes del mundo y pasó décadas rodeado de sexo, poder, dinero y excesos. En este podcast nos cuenta cómo fueron realmente aquellos años y las lecciones que ha aprendido después de 80 años de vida. Hablamos sobre el poder, el dinero, el miedo, la soledad, el arrepentimiento y el sentido de la vida desde la perspectiva de alguien que asegura haberlo vivido todo.
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«Europa será irreconocible en 20 años o menos». Es la conclusión a la que llega el documento que perfila la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, en el que se afirma que el Viejo Continente se enfrenta a «la desaparición de su civilización» por efecto del gran flujo migratorio. De esta manera, el informe da una pátina de oficialidad a la idea del ‘gran reemplazo’, una teoría de la conspiración que abandera la ultraderecha y que sostiene que la población blanca -sobre todo la de religión cristiana- está siendo sustituida por ciudadanos de otras razas -sobre todo musulmanes- como resultado de una estrategia de la izquierda ‘woke’ que alienta la inmigración masiva y una baja tasa de natalidad. @elcorreo
El tuit de Lorena González Fletcher («Fuck Elon Musk», 2020) se viralizó como símbolo del rechazo político a Musk en California.
Eso impulsó la salida de Tesla/SpaceX a Texas, costándole al estado cientos de miles de millones en impuestos y empleos (según el post y artículos recientes).
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Ilia Topuria ya no afronta la misma realidad deportiva que hace apenas unos días. Su derrota ante Justin Gaethje en la velada de la Casa Blanca ha cambiado por completo el escenario, perdió el invicto, cedió el cinturón del peso ligero y abrió una etapa de interrogantes que va mucho más allá de un simple tropiezo.
El golpe deportivo
La caída de Topuria no fue una derrota cualquiera. Llegaba al combate como una de las grandes estrellas de la UFC, con una aura de invencibilidad construida a base de victorias, confianza y un discurso de dominio absoluto sobre la división. Pero Gaethje, un rival veterano y de enorme dureza, consiguió llevar la pelea a un terreno incómodo para el hispano-georgiano, que terminó imponiéndose antes del quinto asalto, cuando el estado físico del español ya había quedado muy afectado.
Ese resultado tiene consecuencias inmediatas. No solo cambia el relato sobre Topuria, sino que modifica también la gestión de la división del peso ligero. Ahí su nombre dejaba de ser una promesa para convertirse en el centro del campeonato. A partir de ahora, el reto no será únicamente volver a competir, sino reconstruir la narrativa de campeón después de una noche en la que la velocidad, el daño acumulado y la dureza del rival pesaron más que su hoja de servicios previa.
Qué viene ahora
La primera consecuencia lógica es el descanso. Después de una pelea tan exigente, y más aún con el rostro visiblemente castigado y una derrota que obligó a la intervención médica, lo normal es que Topuria no vuelva a pelear de inmediato. En la UFC, cuando un campeón pierde el cinturón en una pelea tan mediática, el siguiente paso suele depender de dos factores. El primero la recuperación física y el segundo el movimiento de la propia división.
Las mejores imágenes del combate de Topuria en la Casa Blanca
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<a href="https://www.elindependiente.com/wp-content/uploads/2026/06/topuria-8-1200x800.jpg" class="galeria__foto item" data-caption="Ilia Topuria tras perder el combate | EFE/ Octavio Guzmán" data-fslightbox="lightbox-siuw"> <a href="https://www.elindependiente.com/wp-content/uploads/2026/06/gaethje-1-1200x800.jpg" class="galeria__foto item" data-caption="Justin Gaethje celebra tras derrotar a Ilia Topuria | Jacquelyn Martin - Pool via CNP / Zuma Press / Europa Press / ContactoPhoto" data-fslightbox="lightbox-siuw"> <a href="https://www.elindependiente.com/wp-content/uploads/2026/06/gaethje-2-1200x800.jpg" class="galeria__foto item" data-caption="Justin Gaethje abandona el octágono | Bonnie Cash - Pool via CNP / Zuma Press / Europa Press / ContactoPhoto" data-fslightbox="lightbox-siuw"> <a href="https://www.elindependiente.com/wp-content/uploads/2026/06/gaethje-3-1200x868.jpg" class="galeria__foto item" data-caption="Justin Gaethje celebra tras derrotar a Ilia Topuria | Bonnie Cash - Pool via CNP / Zuma Press / Europa Press / ContactoPhoto" data-fslightbox="lightbox-siuw">
La segunda consecuencia es competitiva. Topuria pasa de dominar el tablero a tener que volver a ganarse la posición. Eso puede traducirse en una pelea de reenganche, en una revancha si la UFC la considera rentable o en una espera más larga mientras se ordenan los cinturones y los aspirantes. El antecedente reciente de la división indica que la UFC ya manejaba escenarios alternativos. El ecosistema alrededor de Topuria llevaba meses girando en torno a su figura, incluso antes de la derrota.
La revancha inmediata no es automática, pero tampoco está descartada. Topuria sigue siendo uno de los nombres más valiosos de la compañía por impacto mediático, proyección internacional y capacidad para generar conversación dentro y fuera del octágono. Si la UFC quiere capitalizar el interés que ya había alrededor del combate de la Casa Blanca, repetir el cruce con Gaethje sería una opción lógica desde el negocio y también desde el espectáculo.
Sin embargo, esa revancha dependerá de cómo se mueva el título en los próximos meses y de si la UFC decide privilegiar una pelea de consolidación para Gaethje o un nuevo emparejamiento con otro aspirante. Topuria, por su parte, tendría que recuperar sensaciones, sanar y demostrar que la derrota no ha alterado su techo competitivo. En un deporte tan narrativo como la UFC, perder el cinturón no significa perder el valor, pero sí obliga a reconstruir el camino.
España y el gran escenario
Uno de los grandes alicientes de futuro sigue siendo España. Topuria ha alimentado durante meses la idea de pelear en territorio español. En varias ocasiones, dejó caer que su calendario podía incluir una próxima aparición antes de fin de año y quizá incluso en España. La derrota no mata esa posibilidad; al contrario, puede reforzarla si la UFC busca un gran evento con un nombre todavía muy poderoso.
Ese escenario, además, encaja con la lógica de negocio de la UFC en Europa. Topuria es una figura de entrada masiva al público español y latino, y una pelea suya en España seguiría siendo una de las fórmulas más potentes para expandir la marca. Si la empresa decide esperar, el regreso en un gran evento en Europa tendría mucho sentido como punto de reinicio de su nueva etapa.
Cómo queda su legado
La derrota no borra lo que Topuria ya había construido. Su carrera sigue teniendo un peso enorme por la forma en la que irrumpió en la élite y por la expectativa que generó. Pero sí cambia el discurso de "invicto intocable" por otro más complejo, el de un campeón que ya sabe lo que es caer y que ahora debe demostrar que también sabe levantarse.
En términos de legado, eso puede incluso enriquecer su historia si gestiona bien esta fase. Muchos campeones han redefinido su carrera después de perder un cinturón, y Topuria todavía tiene edad, proyección y atractivo de sobra para volver a una pelea grande. La gran pregunta ya no es si puede volver a ser campeón, sino cómo de rápido logrará convertir esta derrota en un nuevo impulso.