La producción mundial de petróleo se dirige a batir el máximo de Noviembre de 2018. En los próximos meses, esta cifra se superará u volveremos a tener un encendido debate sobre los errores de las predicciones del peak oil. Las burlas y las bromas se sucederán, volverán a sacar a relucir el artículo de Art Berman sobre el pico del petróleo , y todo continuará como si nada pudiera pasar en el crecimiento mundial.
Lo que está ocurriendo es algo muy simple. Estamos en la meseta ondulante post-peak (tantas veces mencionada, pero no entendida), donde todos los productores se esfuerzan en mantener o incrementar la producción, a costa de agotar rápidamente sus reservas.
Este gráfico debería encabezar todos los análisis sobre el tema.
La línea verde son el acumulado total de los barriles descubiertos a lo largo de la historia (excepto el petróleo extrapesado).
La línea azul contiene la producción total acumulada de petróleo a lo largo de la historia.
La línea roja es la diferencia entre el petróleo descubierto y el petróleo consumido. Puesto que la línea verde apenas crece desde 2010, es evidente que las reservas se están agotando con suma rapidez, como se puede comprobar viendo la pendiente de la línea roja.
Ahora bien, 700.000 millones de barriles es una cifra enorme. Queda mucho petróleo.
Lo malo es que lo consumimos muy deprisa.
Nos han vendido que la transición energética va a conseguir eliminar completamente todos los combustibles fósiles en un periodo muy rápido (incluso hablan del Zero Neto para 2050).
En realidad la transición energética ni siquiera ha empezado, si consideramos que todos los combustibles fósiles siguen creciendo, a pesar de las enormes inversiones en las energías limpias. Incluso el informe del Energy Institute de este año, ha terminado reconociéndolo.
"Estas tendencias ponen de relieve una cruda realidad: si bien las energías renovables se expanden más rápido que nunca, la demanda global crece aún más rápido. En lugar de reemplazar a los combustibles fósiles, las renovables se están sumando a la matriz energética general. Este patrón, marcado por el crecimiento simultáneo de las energías limpias y convencionales, ilustra las barreras estructurales, económicas y geopolíticas para lograr una transición energética global verdaderamente coordinada.
El presidente del Instituto de Energía, Andy Brown OBE FEI, afirmó: «Los datos de este año reflejan un panorama complejo de la transición energética global. La electrificación se está acelerando, especialmente en las economías en desarrollo, donde el acceso a la energía moderna se expande rápidamente. Sin embargo, el ritmo de implementación de las energías renovables sigue siendo superado por el crecimiento general de la demanda, de la cual el 60 % se satisfizo con combustibles fósiles. El resultado es un cuarto año consecutivo de emisiones récord, lo que pone de relieve los desafíos estructurales para alinear el consumo energético global con los objetivos climáticos»."
Por lo tanto, la demanda de combustibles fósiles (incluido el petróleo) sigue creciendo.
Pero los descubrimientos de petróleo se han hundido en la última década. Apenas se descubren 5.000 millones de barriles cada año, mientras se consumen 31.000 millones de barriles cada año. Eso quiere decir que las reservas se están agotando con una rapidez inusitada.
Por contra, vemos que la producción mundial de petróleo se está disparando en 2025. La razón es sencilla, queda mucho petróleo todavía. Si se extraen 85 millones de barriles cada día y se quisieran producir 120 millones, se podría conseguir, simplemente perforando a toda máquina. Incluso podríamos aguantar unos años (15) sin problemas. Pero finalmente el petróleo se terminaría ...
Todas las naciones del mundo (con la excepción de Gran Bretaña) están produciendo al límite de su capacidad actual. La Opep se había resistido, pero ha decidido producir al límite de su capacidad y ya no queda capacidad excedentaria. Y la forma en que lo ha hecho, no es desarrollar nuevos yacimientos vírgenes, sino ampliar la producción de los campos productores. Es decir, aumentar la producción de sus viejos campos, a costa de agotar sus reservas con mucha rapidez.
El petróleo de fácil extracción ya ha sido producido, por lo que el que queda será más caro extraerlo. Un ejemplo de ello es el shale oil. Necesitamos precios de 100$ el barril, para desarrollar toda la infraestructura y perfeccionar las técnicas de extracción. Eso nos ha permitido ganar quince años, porque el petróleo del resto del mundo excepto el shale oil estadounidense, hace tiempo que llegó al límite, manteniéndose desde entonces en una meseta que ya lleva veinte años.
https://peakoilchart.com/peak-oil-chart?category=4&excluded=236
Producción de petróleo mundial excepto EE.UU.
Está claro que esta situación no es puntual, sino una tendencia que ya dura 20 años.
La perforación de relleno horizontal y vertical, es lo que mantiene la producción alta. Pero si la campana de Gauss que Hubbert describió como el proceso habitual en el desarrollo de un campo de petróleo, ha sido pervertida por estas técnica de maximizar la producción, entonces estamos ante un proceso muy peligroso. Las matemáticas son inflexibles. Las reservas de petróleo son las que son y el área que describe la curva de producción debe coincidir exactamente con las reservas totales descubiertas. Si el gráfico que describe la producción de un campo, ya no es una campana de Gauss, entonces la parte de descenso debe ser abrupta, porque las reservas de petróleo se han agotado. Y eso no lo veremos hasta que comience el descenso.
Los pozos de nivel 1 del shale oil estadounidense están muy cerca de agotarse, y después, dadas las características de declive de esos campos, la caída será gigantesca, porque el resto de pozos de nivel inferior, tienen una producción muy inferior a los de nivel 1.
Entre 2027 y 2030, terminan casi todos los desarrollos de las reservas conocidas. Incluso las ampliaciones de Oriente Medio (con alguna excepción en Irak) también finalizan, por lo que la tasa de declive aumentará hasta niveles muy desagradables. El agotamiento impondrá su ley y sin nuevos desarrollos pendientes, el declive será vertiginoso, como ya nos advierte la propia IEA.
¿Por qué no caemos ya?.
Muchas personas se preguntan que si la cosa está tan mal (exceso de deuda mundial, problemas en la producción de materias primas críticas, burbujas de todos los activos), por qué no experimentamos una fuerte caída en las bolsas. La razón es el incremento de la liquidez.
En economía, M2 es un indicador monetario que ilustra la liquidez del sistema. Se compone del dinero en efectivo más los depósitos a la vista más los depósitos a corto plazo, que equivalen a la liquidez "inmediata" del sistema. Simplificando, digamos que es un elemento que caracteriza el dinero en circulación del sistema.
Los cuatro principales bancos centrales del mundo tienen este gráfico.
Desde 2020, la liquidez del sistema ha crecido de forma imparable (ni la QT ni nada, ha frenado el crecimiento), hasta alcanzar un 50% de incremento en cinco años. Por supuesto, esta liquidez no ha ido a los bolsillos de los consumidores, sino que en su gran mayoría, ha servido para incrementar el precio de los activos (oro, bitcoin, activos inmobiliarios y bolsas de todo el mundo).
Por lo tanto, la liquidez masiva es la responsable de los aumentos de los precios de los activos, no la buena marcha de la economía mundial. Pero esto tiene efectos colaterales, como es la inflación.
Todo el mundo ha podido comprobar como la cesta de la compra ha crecido muy por encima de la tasa de inflación oficial. Y el poder adquisitivo ha disminuido, empobreciéndonos a todos. Las personas que tienen un margen más alto, no lo notan, pero las clases bajas lo están pasando muy mal, reduciendo su consumo o cambiando a productos más baratos para compensar la pérdida del poder adquisitivo.
¿Qué ocurrirá cuando la producción mundial de petróleo empiece su descenso abrupto?
Si la transición energética no ha comenzado (y sin comenzar ya tenemos problemas con su elemento base, el cobre, que ya empieza a escasear) y las reservas de petróleo amenazan un desplome de la producción mundial de petróleo alrededor de 2030, ¿qué nos va a pasar?.
a). La primera consecuencia es la lucha por los recursos.
Sí, no tenemos una guerra Ucrania-Rusia, sino un conflicto OTAN-Rusia, donde lo que se pretende es agotar Rusia, para provocar un hundimiento económico y un cambio de régimen favorable a Occidente, para acceder sin cortapisas a los enormes recursos rusos.
Además, el incremento de los presupuestos de defensa de los países de la OTAN hasta el 5% del PIB, no es para detener la invasión de las horas rusas a Europa, sino para prepararnos para una larga lucha, tanto en Rusia, como en África e incluso Oriente Medio.
Lo mismo puede aplicarse a los futuros episodios en Irán y Venezuela. No vamos a ver invasiones, pero si intercambios para consumir la economía de esos países y causar un cambio en el gobierno para conseguir privilegios occidentales que ahora no existen. En resumen, un acceso a las fuentes de energía y minerales, precisos para mantener un buen suministro occidental.
Puesto que existe un bloque opuesto (BRICS) que lucha por los mismo recursos, la batalla no será un paseo por el parque.
b) La segunda consecuencia es la inflación y posiblemente, la hiperinflación.
Si los BC acuden al rescate de los mercados, con nuevas inyecciones de dinero para evitar el colapso sistémico, la desconfianza crecerá hasta elevar la inflación a la categoría de hiperinflación.
No podemos desligar la subida de los metales preciosos de un fuerte incremento de la desconfianza en la estabilidad del sistema. Solo hace falta ver el precio del oro, para comprobar que el grado de confianza está descendiendo con demasiada rapidez.
Solo el precio del petróleo parece contener la subida de los precios. Y al menos durante un par de años, debería seguir así, a no ser que decidan eliminar el petróleo ruso del sistema de producción, con los ataques a las infraestructuras rusas. Pero eso tendría contrapartidas muy negativas en la oferta del petróleo mundial y por lo tanto, ante la ausencia de capacidad excedente, un fuerte aumento de los precios del petróleo (antes de tiempo). Veremos esta parte, como se desarrolla.
c). Hundimiento económico mundial.
El petróleo es la sangre del sistema y en 2030, continuará siéndolo.
Si el descenso es abrupto como espero, la crisis económica será imparable, incluso antes de 2030, si las guerras se generalizan.
No podemos hacer nada, porque la transición nunca ha sido una solución viable, solo un pequeño sustituto de las fuentes de energía. Además, no solo va a comenzar a escasear el petróleo, el resto de materias primas ya tiene problemas con las reservas (de nuevo, la falta de descubrimientos y el agotamiento de las reservas) y más tendrá cuando la producción de petróleo (fundamental para la extracción de elementos básicos), empiece su descenso.
Conclusión.
Pese a la bonanza en el mercado del petróleo que actualmente disfrutamos (y que durará unos años), las perspectivas son horrorosas.
Mi hoja de ruta en la extracción del petróleo mundial es este gráfico (Rabas)..png)
Pero si por las circunstancias que fuera, se deja de invertir, IEA recuerda como podría ser el gráfico del futuro.
En cualquiera de los dos escenarios la situación es difícil. Muy posiblemente, la contracción económica mundial ya ha comenzado (el PIB es una medida un poco artificial de la realidad económica global).
Precios al alza, producción a la baja, crisis económica, paro, pobreza y guerras de todo tipo, es lo que nos espera para la década siguiente (podría adelantarse sin duda alguna).
Y lo peor es que somos 8.200 millones de personas, en un sistema cuya capacidad de carga apenas alcanza para mantener 2.000 millones en el mejor de los casos. En el peor, las retroalimentaciones que se producirán empeorarán el pronóstico hasta límites insospechados.
Estamos al borde de un acantilado, pero disfrutamos de un día (o un par de años) soleado, mientras nos acercamos al precipicio.
Recuerden, lo único que importa es la pendiente de la línea roja del primer gráfico. Comprender las consecuencias de ese descenso es vital para saber donde estamos y hacia donde nos dirigimos. Y los últimos 100.000-200.000 millones de barriles no se extraerán nunca, con lo que estamos muy, muy cerca del precipicio ...
Solo ese gráfico explica las guerras que vamos a comenzar a experimentar y por qué son inevitables. Puede que las autoridades nunca mencionen el pico del petróleo, pero saben de sobra donde estamos y hacia donde vamos. Con el incremento de liquidez monetaria, están ganando tiempo, antes de precipitarnos hacia una crisis económica que nunca acabará. Lo único que oiremos es el "fin de la abundancia" de Macron o la mención al "estado del bienestar insostenible" de Merz. Las medidas destinadas a prolongar el sostenimiento del sistema, pasan inevitablemente por la guerra de los recursos en Europa (simplemente carecemos de todo tipo de recursos).
Solo una opinión.