


Ver post completo: Cómo solucionar todos los problemas de la Sanidad Pública en dos sencillos pasos.

No, no es morosa. Morosa sería si se fuera de la vivienda y aún debiese dinero. En el momento que no paga y no se va, es una inquiokupa. Un término perfecto para definir esa situación. Igual que feminazi define perfectamente a un tipo de feminista que todos conocemos. Estas ratas siempre quieren impedirte usar los términos adecuados para poder arrasar en la venta del relato.
Cuando alguien deja de pagar, se convierte en moroso y no sigue disfrutando de ese producto o servicio. Se le embarga o se le suspende el servicio.
Si el Estado considera que no se puede echar a una persona por ser “vulnerable”, lo que tiene que hacer es hacerse cargo de esa persona o de los gastos que genera esa persona a los propietarios de esas viviendas. Si se impide la expulsión de alguien que no paga, lo único que se consigue es que nadie alquile a la gente con bajos salarios o con ciertos “perfiles más arriesgados”.
No sé qué trato tienen las TV con los partidos políticos para tener que empotrar a la fuerza a estos infraseres como Sarah Santaolalla o el patán este, pero lo único que consiguen es que la poca gente que sigue viendo la TV, la deje de ver.
Paula Carmona (19) y Carla Pamies (20), residentes en Granollers y Calafell, estudian Derecho en la Universidad de Barcelona. Comparten sus incertidumbres y nos cuentan cómo su generación está harta de la situación actual. Ambas sacrifican un total de cuatro horas diarias en desplazamientos, ya que es la única alternativa asequible para seguir estudiando. Coinciden en que los trenes siempre van con retraso, por lo que siempre deben calcular más tiempo de lo que necesitan.
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En el Ártico, el deshielo tiñe los ríos de color naranja. Los científicos advierten que este fenómeno poco habitual podría desencadenar una devastadora reacción en cadena para el clima de la Tierra. [eng] Traduccion en #1
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Según el fallo de una sentencia a la que ha accedido este medio, fue hallado culpable de un delito continuado de amenazas, con el agravante de parentesco y la atenuante de reparación del daño, recibiendo una condena de un año, tres meses y un día de cárcel, con inhabilitación para el sufragio pasivo mientras dure la condena. También se le prohibió acercarse a menos de 200 metros de su víctima, su domicilio, trabajo o lugares que frecuente durante tres años y medio, y contactarla por cualquier medio por el mismo tiempo.
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El presidente de EE.UU., Donald Trump, anuncia despidos masivos por el cierre de Gobierno federal y dijo que serán "orientados a los demócratas".
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Risto Mejide le muestra los audios con Villarejo donde reconoce los chanchullos de Alfredo Prada y ella niega la mayor. La Audiencia Nacional confirmó la condena a 7 años de cárcel impuesta a Alfredo Prada, exvicepresidente de la Comunidad de Madrid y consejero autonómico durante los gobiernos de Esperanza Aguirre (PP) por la construcción del Campus de la Justicia
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Kirk añadió que los donantes «no me dejaban otra opción que abandonar la causa proisraelí». No se ha compartido ninguna prueba que vincule al único sospechoso acusado del asesinato de Kirk con Israel. Sin embargo, Kolvet, echando más leña al fuego de la conspiración, declaró que había entregado los mensajes sobre los «donantes judíos» al FBI tras el tiroteo. www.meneame.net/story/revelan-inquietantes-mensajes-charlie-kirk-envio
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Colonos y soldados sionistas atacaron este viernes, 10 de octubre, a decenas de palestinos y militantes de la solidaridad internacional que se reunían para la recolección de la cosecha de aceitunas en la localidad de Beita, en la gobernación de Nablus, al norte de Cisjordania (Palestina). Al menos seis personas necesitaron asistencia médica, tres periodistas fueron atacados, se lanzaron decenas de bombas de gas lacrimógeno, así como balas de goma y de plomo, y se incendiaron varios coches, incluidos los de los paramédicos presentes en el lugar.
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“No te retires”, le dijo Vacherot a Novak Djokovic en la red tras derrotarlo en las semifinales del Masters 1.000 de Shanghái. Le mostró mucho respeto en ese saludo, que había sido “un honor” jugar al menos una vez contra él, pero antes en pista hizo lo que debía y no se dejó impresionar por la leyenda (6-3 y 6-4).
La palabra “retirada” no está ahora mismo en el diccionario de Djokovic, a sus 38 años, convencido de que en algún momento va a tener la posibilidad de aumentar su cuenta de Grand Slams, de mejorar el récord que ya tiene de 24. Su cabeza está con esa idea, pero su físico será quien marque el futuro del campeón serbio. En Shanghái le ha pasado de todo: desde problemas en el gemelo a mareos por el calor y la humedad (le tuvieron que tomar la tensión en su duelo contra Munar) e incluso vómitos. Contra Vacherot fue tratado del glúteo izquierdo y durante un rato largo cojeó en la pista.
En la conferencia de prensa posterior, quiso felicitar a su rival, como ya había hecho con entusiasmo en la red: “Quiero felicitar a Valentin por alcanzar su primera final de Masters. Partiendo de la previa [es el 204 del mundo], es una historia increíble. Le dije en la red que había tenido un torneo increíble, pero sobre todo que su actitud es muy buena y que su juego también fue espectacular. Así que todo gira en torno a él. Le deseo todo lo mejor en la final. Hoy ganó el mejor jugador”, afirmó el serbio.
Después le dijeron si quería hacer algún comentario sobre su estado físico: “Siguiente pregunta”, respondió.
Las condiciones en Shanghái han sido extremas para todos, pero durante el año el cuerpo ya le ha ido mandando mensajes a Djokovic. Centrándonos en los Grand Slams. En el Open de Australia se retiró en las semifinales contra Zverev por una lesión muscular en el muslo izquierdo que dio mucho que hablar; Nole incluso mostró la resonancia magnética para los que dudaban que era verdad. En Roland Garros y Wimbledon perdió en semifinales contra Sinner, y especialmente en la hierba de Londres afrontó el duelo tocado, tras un resbalón en rondas anteriores. “No creo que sea mala fortuna. Es la edad, el desgaste acumulado en mi cuerpo. Por mucho que lo cuide de manera completa, la realidad me está golpeando, sobre todo en el último año y medio, como jamás me había golpeado antes, sinceramente. Es difícil de aceptar para mí, porque siento que cuando estoy fresco, cuando estoy en forma, todavía puedo jugar a un gran nivel de tenis”, confesó.
En el US Open, la historia se repitió en semifinales, pero esta vez con Alcaraz como rival, después de haber tenido problemas de espalda y en el cuello en las rondas anteriores.
No se sabe qué será del futuro de Djokovic esta temporada. La semana que viene tiene un hueco en la millonaria exhibición Six Kings Slam, aunque después de lo vivido en Shanghái su presencia es por lo menos complicada. El siguiente torneo oficial sería el ATP 250 de Atenas, del que es propietario su familia (antes se jugaba en Belgrado). En la capital griega vive el tenista después de haber tenido problemas con el gobierno de su país por apoyar las revueltas estudiantiles. Su participación en el Masters 1.000 de París y en las Nitto ATP Finals también es una incógnita. Ya renunció el año pasado.
Submitted by Thomas Kolbe
ECB President Christine Lagarde on Tuesday once again called for a leadership role for the euro in the global economy. According to her assessment, the Eurozone is today a passive observer, forced to endure shocks from Washington and other financial centers. A glimpse into the obscure world of ECB officials, who see themselves as victims.
They present themselves as the masters of money – the central bankers. Their influence on real-world politics and economic developments must not be underestimated, especially in times of exploding national debt. They are the backstop of politics. They are the ones who, through massive interventions in currency and bond markets, attempt to keep government budgets, long sinking in the swamp of debt, afloat. And they are increasingly in competition with each other.
Since the U.S. under President Donald Trump made it unmistakably clear that the transatlantic cuddle course – in view of European censorship, expansive state intervention, and green transformation – belongs to the past, the ECB’s monetary policy has come under intensified market scrutiny.
On Tuesday, ECB President Christine Lagarde appeared at an event organized by Business France in Paris – delivering a speech that made waves internationally.
At a time when political credibility is increasingly negotiated on the capital markets, such appearances send signals far beyond the conference hall.
In her speech, Christine Lagarde painted an unusual overall picture – a narrative that clearly fits into the ongoing currency war with the United States. Between the lines, she suggested a general loss of confidence in the U.S. dollar, without explicitly naming the supposed culprit. She implied that Donald Trump’s abandonment of climate policy and deregulation of the U.S. economy was erratic, shaking investor confidence in the American capital market.
Nothing could be further from reality. The U.S. economy is currently growing at nearly four percent, with investments roughly 14 percent above the long-term average. An economic powerhouse defined by stability and confidence.
Exactly this is likely a thorn in the side of the currency watchers in the ECB Tower and the central planners of the Brussels Commission. While market-driven dynamism is returning to the U.S. after the stifling Biden years, Europe’s own model – driven by central planning and CO₂ dogma – remains deeply mired in economic distortions. The transatlantic gap is glaring.
It is truly bizarre when Christine Lagarde speaks of being a “powerless observer” of political decisions made elsewhere – especially in Washington. Her institution, the European Central Bank, which has long merged with Brussels’ power architecture into a political unit, plays a central role in propping up Brussels’ eco-socialist agenda through massive bond market interventions.
The ECB was not a bystander but an active architect of this course. While Lagarde today feigns the role of powerless observer, her bank is in fact one of the key actors keeping this fragile system alive, now crumbling before her eyes.
The European Union and the ECB love to cast themselves in the victim role. The very actors who confront European citizens with heavy-handed measures such as private chat monitoring or censorship laws like the Digital Services Act and Digital Markets Act, shielding their power from criticism, present themselves as victims.
What Christine Lagarde demands is nothing less than a deepening of the monetary union – the next step toward a comprehensive banking union. This is preparation for what Brussels has already quietly planned: the gradual consolidation of national debts under the EU Commission, always kept liquid by the ECB’s money printer – a power project Brussels and Frankfurt have long committed to, to the detriment of democratic control and national sovereignty.
Christine Lagarde sees the euro – a currency that lost its largest single buyer, Russia, after the cessation of Russian gas imports and has since been gradually declining in global significance – as poised to become a new global reserve currency. The push forward is intended, among other things, through the introduction of euro stablecoins, eurobonds, and structural reforms in the Eurozone economy.
Lagarde leaves unanswered the question of who will actually implement these structural reforms. She likely referred to the €800 billion investment package her predecessor Mario Draghi presented as a universal panacea for Europe’s problems.
In Brussels, Draghi’s advice is followed, plunging headlong into debt: the planned seven-year budget of the Commission totals €2 trillion – including €750 billion for the climate economy and €130 billion for the military-industrial complex of the new crony economy.
At the ECB, no one notices the contradiction: how can the euro become a trusted global reserve currency amid these mountains of debt? They represent nothing less than a massive expansion of the money supply, exerting growing depreciation pressure on the currency.
Who would voluntarily hold a currency whose debts are neither collateralized nor energy-secured, but backed solely by an economically exhausted European taxpayer and the central bank’s printing press?
Christine Lagarde and her colleagues have inherited the poisoned legacy of Draghi’s “Whatever it takes” principle – unlimited backing of state debt with the printing press has become the foundation of European monetary and fiscal policy. While the Federal Reserve demonstrates the stability of the U.S. economy with real positive interest rates, the ECB remains the indispensable backstop of Europe’s shrinking economy and debt-heavy states – a guarantor for financing numerous socialist programs on the capitals’ and Brussels’ agenda.
The ECB is not only the guardian of the euro; it is the safety net and lifeline of a system that would have collapsed without permanent monetary support. And the markets know it.
So when Lagarde speaks of addressing domestic economic problems through appropriate reforms, the world knows: the money pump will be switched on to flood the dried-up subsidy channels of the green crony economy. Lost capital, lost confidence. In this modus operandi, the euro will never become a global reserve currency.
The numbers confirm this. About 84 percent of global trade is still invoiced in U.S. dollars. The euro accounts for roughly 7 percent, far from challenging the greenback.
While global foreign exchange reserves show a slightly different picture – 58 percent in U.S. dollars and 20 percent in euros – this does not change the verdict: the euro is no real competitor to the U.S. dollar.
The ideological rift between the U.S. and EU becomes fully visible once the ECB introduces the digital euro. Behind the technocratic façade lies not a mere modernization step but an attempt to gain full control over cross-border transfers, prevent capital flight, and establish the currency as a political instrument of discipline.
The plan is transparent: those who oppose politically – whether against Brussels’ climate dogma, the Ukraine war, or the increasing centralization of power – will lose access to their digital wallet, fully controllable at any time. A diabolical scheme undermining individual sovereignty, nearing completion.
Just like censorship, chat monitoring, and eco-socialist regulatory mania, it will inevitably lead to a socio-political fiasco.
On October 14, the European Parliament will debate the introduction of chat monitoring – or, in other words, the end of postal privacy. All factions will lay their cards on the table. We will see who truly stands with the citizens, who defends the values of a free civilization, and who upholds the foundations of civic liberty. Many likely will not.
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About the author: Thomas Kolbe is a German graduate economist, who has worked for over 25 years as a journalist and media producer for clients from various industries and business associations. As a publicist, he focuses on economic processes and observes geopolitical events from the perspective of the capital markets. His publications follow a philosophy that focuses on the individual and their right to self-determination.

“Financié OpenAI con los primeros 50 millones de dólares aproximadamente.
La intención era que fuera una empresa sin ánimo de lucro y de código abierto, pero ahora están tratando de cambiar eso en beneficio propio para convertirla en una empresa con ánimo de lucro y de código cerrado”.

Ver post completo: Elon Musk: “Se me ocurrió el nombre OpenAI como una organización de código abierto y sin ánimo de lucro”.
Para entender la importancia del reciente anuncio de China sobre restricciones a las exportaciones de tierras raras, conviene empezar por lo más elemental: ¿qué son estas sustancias, por qué se denominan «raras» y cómo ha construido China su dominio? Solo así podemos calibrar los riesgos y las oportunidades que se abren para Estados Unidos, Europa y otros actores globales, y las posibles razones políticas que motivan esta escalada.
Las tierras raras son un conjunto de diecisiete elementos químicos, la mayoría de ellos lantánidos, más escandio e itrio, que tienen propiedades magnéticas, ópticas y electrónicas singulares: son esenciales para fabricar imanes de alta potencia, baterías, turbinas eólicas, semiconductores, láseres, dispositivos ópticos y sistemas militares sensibles. Aunque el nombre invita a pensar en algo escaso, no lo son tanto en términos de abundancia en la corteza terrestre: muchos de estos elementos están presentes en concentraciones moderadas, pero casi nunca aparecen en vetas puras ni concentradas: suelen estar mezclados con otros minerales que dificultan su extracción y separación. Esa dificultad técnica es parte de la razón por la que su explotación es costosa y compleja.
En cuanto a reservas, China lidera con creces: según estimaciones recientes, conserva cerca de 44 millones de toneladas equivalentes en óxidos de tierras raras, un porcentaje muy relevante frente a otros países como Brasil (21 millones), India (6.9 millones) o Australia (5.7 millones). Globalmente, China controla más del 69% de la producción de tierras raras. En abundancia total, no suponen un problema tan relevante: la realidad es que no encontramos más yacimientos de tierras raras simplemente porque no las buscamos con la suficiente insistencia: ahora que se conoce su importancia estratégica, se buscan más, y periódicamente se anuncian nuevos yacimientos en otros países. Sin embargo, en producción, ese liderazgo es aún más significativo: en 2024 China extrajo alrededor de 270,000 toneladas en equivalente de óxidos de tierras raras, mientras que Estados Unidos produjo tan solo unas 45,000 toneladas. Pero el dominio chino no radica solo en el dominio de las minas: la clave es que controla casi el 90% de la capacidad global de procesamiento y refinación, etapas donde se convierten los óxidos minerales en sustancias puras útiles.
¿Cómo llegó China a esta posición? La respuesta no es solo geológica, sino fundamentalmente estratégica y política, el resultado de trazar planes y estrategias a largo plazo. Desde los años ochenta y noventa, Beijing empezó a invertir de manera sistemática en la cadena completa de suministro de tierras raras: minería, separación química, fabricación de imanes, reciclaje, tecnología de aleaciones… Esa integración vertical permitió que los costes cayeran y que los competidores fuera de China no pudieran igualar ni la escala ni el dominio tecnológico. Asimismo, China aplicó regulaciones, subsidios y protección industrial para orientar la cadena hacia sus empresas nacionales. Además, China ha utilizado cuotas de producción, permisos y controles internos como palanca de disciplina sobre sus actores mineros para regular oferta interna y exportaciones.
Con ese contexto, las recientes medidas anunciadas en forma de ampliación de los controles de exportación no pueden ser entendidas como un accidente, sino como un acto consciente de diseño geopolítico. Beijing extenderá los permisos de exportación a doce elementos, y exigirá licencias para equipos de minería y refinación. Los usos vinculados con defensa, semiconductores y aplicaciones duales recibirán un escrutinio especial. Además, estas restricciones incluyen tecnología utilizada en procesos chinos, es decir, afectarían incluso a productos fabricados fuera de China si incorporan componentes o procesos vinculados con materias primas chinas.
¿Qué efectos inmediatos y de mediano plazo pueden derivar de esta jugada? En primer lugar, una disrupción en las cadenas de suministro para sectores estratégicos: defensa, industria aeroespacial, fabricantes de automóviles eléctricos, productores de turbinas eólicas y empresas de chips. Las empresas que confían en proveedores chinos pueden encontrarse con retrasos, aumentos de precios o bloqueos regulatorios. La nueva normativa obliga a que la exportación de ciertos óxidos e imanes esté sujeta a licencias, lo cual introduce una capacidad de «ralentización» deliberada: no es una prohibición total, pero sí un freno regulatorio.
En segundo lugar, la reacción internacional probablemente será agresiva: sanciones recíprocas, amenazas arancelarias (como la amenaza de Trump de imponer «aranceles masivos» tras el anuncio chino), , demandas en la Organización Mundial de Comercios, e incentivos para acelerar proyectos nacionales de tierras raras. Esa presión puede generar tensiones diplomáticas graves y una escalada comercial.
Tercero, una carrera por diversificar la oferta: países y empresas tratarán de encontrar minas alternativas, plantas de refinación no chinas y tecnologías que reduzcan la dependencia. Ya hay señales prometedoras: empresas europeas planean imanes sin tierras raras, las inversiones en reciclaje de metales críticos crecen, y en Europa existe una legislación activa como la Critical Raw Materials Act para fomentar el desarrollo de capacidades locales de extracción y procesamiento. En el Reino Unido, por ejemplo, la planta Pensana Salt End aspira a cubrir un 5% de la demanda mundial de neodimio y praseodimio.
Para Estados Unidos, las alternativas son dolorosamente limitadas en el corto plazo. Aunque tienen la mina Mountain Pass operada por MP Materials, las etapas de separación química avanzada y producción de imanes no están completamente desarrolladas, y no se desarrollan de un día para otro. El Departamento de Defensa ha comprometido fondos para construir una cadena «desde la mina al imán» antes de 2027, pero esa meta está lejos de estar asegurada, especialmente para los tierras raras «pesadas» (disprosio, terbio), donde China tiene un monopolio casi total.
Pero esas restricciones estratégicas no pueden entenderse solo como respuestas defensivas: China, en realidad, espera obtener de ellas varias ventajas. Primero, quiere reforzar su centralidad en las negociaciones comerciales: al controlar los cuellos de botella de suministro crítico, tiene cartas para presionar concesiones en tecnología, acceso de mercado o aranceles. Segundo, puede incentivar que industrias intensivas tecnológicas se asienten en China para asegurar acceso, lo que reforzaría su liderazgo en cadenas de valor de alta tecnología. Y tercero, la medida envía un mensaje geopolítico: que China está dispuesta a «armar» su ventaja minera como palanca de poder global.
Más aún, hay consecuencias colaterales inquietantes: la militarización del comercio tecnológico. Al interpretar estos minerales como bienes de uso dual, China está borrando la frontera entre la industria civil y la militar, lo que complica cualquier acuerdo internacional. Nada que no hubieran hecho antes los Estados Unidos, pero un cambio significativo. El control sobre tecnologías de refinación y equipos obliga a contrapartes extranjeras a depender de licencias chinas incluso para productos no fabricados en China. Además, puede catalizar alianzas de suministros estratégicos: Estados Unidos, Europa, Canadá, Australia y Japón se verán obligados a cooperar en proyectos conjuntos para mitigar esta dependencia. En el plano financiero, las compañías con exposición a estas cadenas pueden ver devaluaciones, riesgos en fusiones y adquisiciones y reconfiguración de valoraciones.
No podemos descartar que este movimiento conduzca a innovaciones disruptivas: motores eléctricos sin imanes de tierras raras, nuevos procesos de separación eficientes, o materiales sustitutivos. Ya se reporta que fabricantes europeos como BMW o Renault exploran motores que prescindan de tierras raras. Si alguna de estas tecnologías alcanza viabilidad comercial, podrían llegar a erosionar la ventaja china a mediano plazo.
En mi opinión, estamos ante un paso estratégico hacia una nueva fase geo-económica: los recursos minerales dejan de ser insumos pasivos y se convierten cada vez más en palancas de poder, y China ya no es en absoluto un actor tímido o únicamente reactivo en este sentido. Para quienes dependen de estos suministros, la pregunta ya no es sólo tecnológica o industrial: es de soberanía estratégica. El siglo XXI podría definirse, en buena parte, por quién controle las materias primas más discretas, pero más críticas de todas.
You can read this article in English on my Medium page, «China’s rare earth export controls: what they mean for the United States and Europe»
Ayuso tiene como objetivo convertirse en la candidata del PP a la presidencia del Gobierno de España. Si Feijóo decide encender el frente judicial con Peinado, Ayuso se lo apaga con Alberto Quirón. Si Feijóo hace equilibrios en Gaza, Ayuso se los revienta respaldando a Israel. Si Feijóo clama contra el atasco de los trenes, Ayuso le prepara el atasco del metro. Si Feijóo despeja el balón del aborto, Ayuso se lo devuelve a los pies. No tendrá piedad. Como con Casado.
etiquetas: pp, isabel, alberto, crónica, guerra anunciada
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Los drones y la tecnología LiDAR han desvelado un trazado urbano que se intuía y que ahora se puede apreciar en plenitud
etiquetas: ciudad medina azahara, córdoba capital, drones, lidar, neoarqueología
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La investigación judicial de la Dana que se cobró la vida de 229 personas examina la actuación de las administraciones que eran garantes de la protección de los ciudadanos. La Generalitat Valenciana es el principal foco de la instrucción, que sigue el juzgado número 3 de Catarroja, donde además figuran como protagonistas agencias estatales como la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) o la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Pero los ayuntamientos han aparecido también en la boca de algunos de los declarantes.
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La empresa Zeleros es una de las más avanzadas en cuanto a esta tecnología en España
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Artículo original publicado en matoeconomia.blogspot.com por Carlos Sánchez Mato
Los datos son tozudos. La gestión del PP aumentó la deuda pública en 31,6 puntos porcentuales con respecto al PIB. Recortando y con austericidio. Desde la moción de censura, el gobierno de coalición la ha incrementado catorce veces menos. Con escudo social. No es lo mismo.
La evolución de la deuda pública desde 2011 muestra la variación experimentada y el impacto de las tres grandes crisis. La variación entre final de 2011 y la moción de censura ascendió a 31,6% del PIB (gran recesión) Desde ahí a final de 2024, solo 2,3% (pandemia e inflación derivada de la guerra en Ucrania).
En la pandemia y debido a las políticas públicas de escudo social, la deuda creció a un ritmo más rápido (un 50% más que con el PP en la gran recesión) Pero la reducción por parte del gobierno de coalición ha sido 6 veces más veloz que la del austericidio perpetrado por Rajoy.
Es evidente que había dos formas de gestionar las crisis con el actual sistema y las reglas fiscales de la UE. Y la del PP no solo hace daño socialmente. Además dificulta cumplir con las exigencias de la Comisión Europea. El austericidio es letal para el crecimiento.
Por eso se ponen tan nerviosos y, en vez de hablar de la deuda con respecto a la riqueza (PIB), la derecha cambia la portería y se refiere a importe. Ni así. Con el PP se aumentó la deuda en 511.405 millones (+69%). Con el gobierno de coalición 436.472 millones (+35%).
Con el PP, la deuda pública se incrementó en sus casi 7 años de gobierno a un ritmo diario de 216 millones de euros. Con el gobierno de coalición, un 21% menos, a un ritmo de 171 millones diarios.
Cambiemos el chip con la deuda pública y dejemos de demonizarla. Y es que la clave no es cuánto se incrementa sino para qué se aumenta. Hacerlo para rescatar a la banca o para multiplicar el gasto militar, mal. Si es para levantar un escudo social, proteger a la gente o estimular la economía, bien.
La entrada Dejemos de demonizar la deuda pública. La clave no es cuánto se incrementa sino para qué se aumenta. se publicó primero en ATTAC España | Otro mundo es posible.