Todos sabemos que desde 2008, la deuda pública mundial ha estallado y la deuda total alcanza niveles nunca vistos. Peor aún, la aceleración tras la pandemia, nos ha puesto en una situación desesperada, con peligro de entrar en una espiral de desequilibrio permanente que concluya con un desastre financiero tan grande que ponga en peligro el sistema fiduciario mundial al completo.
Intentando analizar la tendencia de la deuda, he encontrado este informe de CaixaBank, donde estudia una serie de parámetros de control, para encontrar los límites de la deuda que pueden desequilibrar el sistema. Se refiere a la deuda pública de los principales países occidentales europeos, más Japón y USA.
Es algo así como encontrar un punto de no retorno. Si se superan esos parámetros de forma continua, el sistema hace aguas y la deuda crece sin control. La pérdida del control hace que los mercados exijan tipos cada vez más altos para compensar el riesgo y finalmente, si no se consigue volver a las "zonas seguras", se produce una explosión de deuda que inhabilita el sistema.
Voy a copiar el informe completo (Enero 2025) intercalando mis comentarios (quark) y las variaciones producidas desde entonces, para actualizar el informe.
https://www.caixabankresearch.com/es/economia-y-mercados/sector-publico/limites-deuda
Los límites de la deuda
En los próximos años, las sendas de tipos de interés y crecimiento de PIB nominal dibujarán un entorno en el que no será tan fácil recuperar espacio fiscal sin un esfuerzo proactivo de los Gobiernos.
Una vez consolidada la normalización pospandémica y acercándonos al fin de la crisis inflacionista, están reemergiendo tanto la preocupación sobre los niveles de deuda pública (véase el primer gráfico) como las llamadas a un reajuste de las cuentas públicas y a la reconstrucción de colchones que den margen de acción a la política fiscal cuando sea necesario.
Sin embargo, la recuperación de margen fiscal encuentra en el entorno actual obstáculos relevantes. Por un lado, y más allá de la distensión cíclica de la política monetaria, se prevé que a medio plazo los tipos de interés fluctúen alrededor de niveles algo más altos que los anticipados hace unos años,
1 elevando el coste medio de la deuda pública. Por el otro, el potencial de crecimiento económico a medio plazo está rodeado de incertidumbres, desde el interrogante de la inteligencia artificial y sus efectos sobre la productividad agregada hasta las consecuencias de un mundo menos globalizado y/o más fragmentado en áreas económicas. Además, el envejecimiento poblacional, la geopolítica (con necesidades asociadas de gasto en defensa) y las inversiones para la transición energética y la adaptación al cambio climático ejercerán una presión creciente sobre las cuentas públicas. Y, a todo ello, se le suma la propia inercia del gasto público por razones de «economía política».
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Si las cosas venían complicadas, la obligación de incorporar un gasto en defensa igual al 5% del PIB en los próximos años, introduce otro foco de incremento importante de deuda no contabilizado en este informe. Por otro lado, para ver las aclaraciones (número en recuadro pequeño azul), es importante acudir al original. ]
Todos estos ingredientes pueden aplicarse sobre los cuatro grandes factores que delimitan la evolución de la deuda pública: el nivel de deuda de partida, los pagos de intereses, el saldo público primario2 y el crecimiento del PIB. Así, podemos ver cuán ancho o estrecho es el camino para reconstruir los colchones fiscales bajo distintos escenarios económicos. Lo haremos con un ejercicio sencillo de sensibilidad de las dinámicas de la deuda.3,4
En primer lugar, acogiéndonos a la relativa moderación del crecimiento nominal del PIB que dibujan las últimas previsiones del FMI y al suave pero progresivo aumento de los intereses de la deuda que anticipan los mercados financieros, en la primera tabla recogemos el saldo primario mínimo que, si se mantiene sostenidamente durante 10 años, permite llegar a distintos niveles de deuda.5 Ello sugiere que, respecto a 2024, es necesario cierto ajuste fiscal para estabilizar la deuda o corregirla suavemente en las principales economías, aunque el esfuerzo sería moderado (saldos parecidos a los de 2019) en la mayoría de casos. Sin embargo, una recuperación más sustancial del margen de maniobra fiscal sí exigiría un esfuerzo fiscal relevante y claramente superior al realizado en 2015-2019.
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El saldo primario es la diferencia entre los ingresos y los gastos del gobierno, excluyendo el pago de intereses de la deuda pública. Es una medida de la estabilidad presupuestaria. Si el saldo es positivo hay superávit, mientras que si el saldo es negativo, hay déficit.
Lo primero que se observa es que hay un claro empeoramiento generalizado desde los datos de 2019 a los de 2024.
En la tabla hay tres columnas más. La primera nos proporciona como tendría que ser el saldo primario para una senda de estabilidad de la deuda, con datos de 2024.
La segunda columna, nos muestra el saldo primario necesario para retornar a los niveles de 2019.
La tercera columna, indica el saldo primario necesario para reducir los niveles de deuda a la mitad de la distancia con el 60%. Es decir, si la deuda es del 120% actualmente, el saldo primario señalado nos conduciría a una deuda del 90%. Si la deuda es del 100%, el saldo primario indicado , nos llevaría a una deuda del 80%. ]
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En la misma línea, si asumimos que el saldo primario y el PIB nominal evolucionan según las últimas previsiones del FMI, la segunda tabla nos muestra el umbral del coste medio a partir del que se desestabilizarían las dinámicas de deuda. Este ejercicio muestra que el FMI mantiene una visión positiva para las cuentas públicas en España y Alemania, dado que la senda fiscal que prevé el FMI da margen a la reducción de la deuda, incluso con tipos de interés que terminen siendo superiores a lo previsto por el mercado. Sin embargo, la visión del FMI para el resto de grandes economías avanzadas es menos favorable, especialmente en los casos de Francia y EE. UU., donde las sendas fiscales previstas por el FMI solo permitirían estabilizar la deuda si los tipos de interés terminaran siendo muy inferiores a lo anticipado por los mercados.
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Hay cambios. La deuda promedio de 2025-2029 según forwards de mercado, ha cambiado sobre todo para Japón. Ha pasado del 0,7% al 1,55%, con la continua subida de los tipos a lo largo de 2025. El resto tiene menos variaciones.
Alemania y España tienen margen, Japón se empieza a poner nervioso, Gran Bretaña e Italia tienen ligeras dificultades y Francia-EE.UU. van de cabeza a la destrucción.]
Por último, la tercera tabla muestra el crecimiento del PIB nominal mínimo para evitar un desequilibrio de las dinámicas de la deuda si se cumplieran las sendas de saldo fiscal primario previstas por el FMI y la evolución de los tipos de interés proyectada por los mercados financieros. Al igual que en la segunda tabla, este ejercicio refleja la visión positiva que el FMI sostiene para España y Alemania, mientras que, de nuevo, las sendas fiscales de EE. UU. y Francia requerirían una aceleración notable del PIB nominal para mantener la deuda estable.
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El crecimiento del PIB nominal incluye tanto el incremento de la producción total como la inflación. Un PIB nominal alto, puede tener un crecimiento económico bajo asociado a una inflación muy alta.
De nuevo Japón, Alemania y España están en mejor disposición que el resto para mantener una deuda estable, con los crecimientos previstos. Gran Bretaña e Italia tienen que mejorar y Francia-USA van camino del desastre, una vez más.]
Estos tres ejercicios también resaltan las particularidades de Japón. A diferencia del resto de grandes economías, las dinámicas de deuda de Japón siguen contando con el margen de unos bajos tipos de interés y, según el FMI, es el país para el que se prevé una mayor redinamización del crecimiento del PIB nominal, lo que le daría un apoyo extra para recuperar espacio fiscal. Pero, a pesar de estos vientos de cola, su ratio de deuda es muy superior a las demás economías.
[ - quark.
Aquí el informe peca de optimista para Japón. Los tipos de interés se han disparado en 2025, poniendo en serios apuros al país. ]
En definitiva, la simulación de escenarios para las dinámicas de deuda confirma que, en los próximos años, las sendas de tipos de interés y crecimiento de PIB nominal dibujarán un entorno en el que no será tan fácil recuperar espacio fiscal sin un esfuerzo proactivo de los Gobiernos.
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El resumen del informe es ligeramente optimista para mi gusto. La situación de Gran Bretaña ha empeorado en general, y la política de aranceles de Trump, puede ocasionar problemas adicionales, no contemplados en el informe.
Pero la idea genérica es mostrar una serie de parámetros a vigilar, para comprobar si la senda de desequilibrio en la deuda, amenaza con derribar el sistema, si se superan los límites definidos en este estudio.
De momento, Francia y EE.UU. caminan hacia la quiebra. Los desequilibrios son tan extremos que es posible que hayan ya alcanzado el punto de no retorno. Ese que establece la necesidad permanente de emitir nueva deuda, solo para pagar intereses. Como la deuda pública no deja de crecer con rapidez, los mercados están empezando a ponerse nerviosos y el resultado suele ser tipos más altos.
¿Fin de la hegemonía del dólar?
Teniendo en cuenta que EE.UU. es la referencia mundial, si no pone límite a la deriva actual, el sistema colapsará en poco tiempo (puede ser unos meses o varios años, nadie lo sabe). El límite de la deuda se alcanza, cuando los tipos de interés de mercado, se desligan de los objetivos de inflación. Una larga tendencia con parámetros de control desbocados, termina siempre con una explosión en los tipos, lo que a su vez eleva los gastos financieros fuera de control, obligando a crear cada vez más deuda, solo para pagar los intereses. Si no estamos en ese punto, no falta mucho, sobre todo en el caso de USA.
La deuda pública USA, también esta fuera de control.
Parece que solo el status del dólar como moneda de reserva mundial ha permitido mantener bajo control el estallido de la deuda. Pero el crecimiento de las reservas en oro en manos de los BC, está poniendo en peligro esta situación.
La explicación de por qué la cotización del oro se ha disparado queda clara. Algunos países e instituciones financieras, ya no se fían del sistema dólar y toman posiciones ante lo que pueda venir.
Por último, para mantener la ilusión del crecimiento, se sigue incrementando la liquidez del sistema a una velocidad muy superior al crecimiento real. Eso nos da para todo, sobre todo para engordar las burbujas hasta el infinito y más allá.