¿Qué es la banca en la sombra?
Es el conjunto de entidades de crédito y financieras al margen de la banca tradicional y por lo tanto, excluidas de la regulación bancaria. Este grupo toma fondos y los presta, pero sin ningún tipo de control y una cierta opacidad. Se desconoce el volumen final de activos y préstamos que manejan y solo se puede hacer una estimación.
Al carecer de regulación, pueden incurrir el determinados riesgos y sus balances pueden estar descompensados, sin las necesarias reservas.
¿Por qué tiene importancia?
En 2008, el sistema bancario mundial quebró y fue necesaria la intervención de los BC de todo el mundo, para recuperar la solvencia y liquidez del sistema. Entonces el tamaño no era muy grande, pero aún así se necesitaron diez largos años de "ayudas", con una inyección continua de dinero (en forma de QE´s, TLTRO´s, etc,) y una supresión radical de los tipos de interés (bajando a cero o negativo durante mucho, mucho tiempo), para rescatar el sector.
Entonces, la deuda en manos del público era elevada, pero la deuda pública era más manejable.
Han transcurrido 17 años y la deuda en lugar de minorar, se ha disparado hasta el punto de alcanzar niveles insostenibles, encabezada por la deuda pública. Todo el tamaño del sector (tanto el regulado como el no regulado) es mucho más grande y una crisis como la de 2008, sería inmanejable incluso para los BC. La pérdida de confianza en el sistema ha comenzado y es fiel reflejo de la comprensión de que esta vez, un crash sería el final del sistema, por lo que los grandes inversores han comenzado a comprar enormes cantidades de oro y otros activos, para buscar un refugio ante lo que pueda venir.
Si la banca regulada está más o menos controlada, la banca en la sombra no lo está y ha alcanzado un tamaño tan grande que puede arrastrar (en un efecto dominó) todo el sistema a la quiebra. La banca en la sombra se financia de los préstamos de la banca tradicional, por lo que la relación es directa y si cae una, también lo hará el resto.
Estos días ha saltado a los medios la quiebra de un par de empresas importantes, llamando la atención del mismísimo Jamie Dimon.
El crédito privado se ha puesto en el disparadero de los grandes ejecutivos del sector financiero. El colapso encadenado del
fabricante de piezas de automoción First Brands y de dos financieras de coches en Estados Unidos, Tricolor y Primalend, ha despertado al fantasma de las hipotecas
subprime. La sombra de la duda se ha depositado sobre un sector, conocido como banca en la sombra, sobre el que durante años los grandes organismos económicos mundiales han advertido tanto de su crecimiento como de su posible impacto sistémico en el sistema financiero global.
“La gran pregunta es: ¿son estos casos idiosincrásicos, o son lo que yo llamo el canario en la mina de carbón?”, se interrogaba días atrás Andrew Bailey, gobernador del Banco de Inglaterra. Unas dudas que se suman a las lanzadas por Jamie Dimon, consejero de
JP Morgan. “Me pongo nervioso cuando pasan cosas así (...) no debería decirlo, pero cuando ves una cucaracha, probablemente haya más”, aseguró tras las caídas de First Brands y Tricolor, firma especializada en la concesión de préstamos de alto riesgo.
O también se destaca el tamaño de los pasivos respecto al activo.
"El valor de gigantes como Blackstone, KKR y Apollo ha caído en un promedio de 10% o más durante el último mes, incluso cuando el resto del mercado alcanza nuevos máximos. ¿La explicación? Los inversores están preocupados con razón por las vastas carteras de préstamos que han acumulado. De hecho, la Autoridad de Conducta Financiera advirtió la semana pasada sobre la necesidad de estar "atentos" sobre el tema, mientras que el colapso del proveedor estadounidense de componentes First Brands, con pasivos que pueden ascender a 50.000 millones de dólares, ha expuesto las pérdidas que pueden estar al acecho dentro del sistema."
El método de First Brand para obtener múltiples préstamos ha llamado la atención, porque ha utilizado la misma garantía para obtener diferentes préstamos, lo que implica que cuando quiebra, los pasivos son muy superiores a los activos. Este sistema puede estar extendido ante la falta de control de estos préstamos , debido a la laxitud del sistema a la hora de verificar las garantías y conceder los préstamos. Son muchos años de bonanza y la supresión de los tipos durante tanto tiempo, ha creado una burbuja de la deuda, donde era necesario arriesgar más de la cuenta para mejorar las cuentas de resultados.
El apalancamiento masivo para negociar títulos de deuda pública con intereses ridículos, exigía multiplicar el riesgo para completar un beneficio decente. Lo mismo con los préstamos de riesgo. Daban un poco más de rentabilidad y cuando la cartera de préstamos alcanzaba cierta proporción de títulos de riesgo, se empaquetaba, mezclando títulos "basura" con activos sin riesgo, para crear un paquete cuya calificación era mucho mejor que los activos de riesgo, "saneando" la cartera.
Ahora nadie sabe como está el sector, porque apenas hay quiebras. Pero si la situación se complica, todos estos títulos empaquetados, no valdrán nada, originando una quiebra en cascada, para todos los que posean grandes cantidades de estos títulos.
Otro problema es la desconfianza entre bancos, debido al desconocimiento del riesgo real de cada banco o entidad. Esa desconfianza, genera un problema de liquidez, cuando los prestamos interbancarios se suspenden, disparando por ejemplo, los tipos del mercado interno (SOFR rate).
¿Cuál puede ser el volumen de la banca en la sombra?
En este informe (Funcas) que llega hasta 2022 encontramos una referencia, sabiendo que en 2022 hubo un fuerte retroceso de los mercados, que se ha visto corregido y aumentado en 2023-2025.
"Desde 2008, año de la crisis financiera global, la banca en la sombra ha ido ganando peso. En ese año, representaba el 42,92% del total de activos financieros, con un volumen de 95,43 billones de dólares. Este porcentaje y volumen han crecido paulatinamente, alcanzando el 50,35% y 196,21 billones de dólares en 2019. Este crecimiento puede explicarse por la creciente importancia de las entidades no bancarias en la intermediación financiera, en un entorno de regulación más estricta para los bancos tradicionales, lo que llevó a que ciertos actores financieros se trasladaran a este sector menos regulado. A pesar de la pandemia de COVID-19 y la inestabilidad económica asociada, el sector de la banca en la sombra siguió expandiéndose, alcanzando un volumen de 230,63 billones de dólares en 2021, representando el 49,81% del total de activos financieros. Durante este período, los bajos tipos de interés y las medidas de estímulo económico favorecieron la expansión de los mercados de crédito no bancario, facilitando el crecimiento de estas entidades."
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La actividad crediticia de la banca en la banca en la sombra
"Las actividades crediticias de las shadow entities son de particular importancia para la estabilidad financiera, porque la transformación de vencimientos, el apalancamiento y la transferencia imperfecta de crédito pueden generar vulnerabilidades que pueden amplificar o transmitir shocks. Además, si dichas entidades no son lo suficientemente resilientes a los shocks podrían desacelerar el flujo de crédito a la economía en general, especialmente durante las recesiones. En general, los activos en manos de estas entidades incluyen principalmente préstamos y títulos de deuda. En cuanto a su evolución, el cuadro 1 indica un crecimiento continuo en el volumen de activos crediticios en manos de diversos sectores de la banca en la sombra. Entre 2008 y 2022, el volumen de activos crediticios ha crecido un 80,7% para las empresas aseguradoras, un 115% para los fondos de pensiones y un 75,8% para otros intermediarios financieros. Además, el cuadro 1 refleja cómo en el caso de las aseguradoras, cerca del 14% de estos activos crediticios corresponden a préstamos. En el caso de los otros intermediarios financieros el peso de los préstamos en la cartera de los activos crediticios se acerca al 30%."

Conclusión.
El tamaño completo del sector bancario regulado y no regulado ha alcanzado unos límites difíciles de manejar si comienzan los problemas. Y ni siquiera estamos metiendo en la ecuación los mercados de derivados OTC.
Tantos años de supresión de tipos han generado una necesidad de invertir con más riesgo para suplir los bajos márgenes de unos tipos tan reducidos. El volumen de deuda global ha crecido muy por encima del crecimiento de la economía mundial (encabezado por la deuda pública) y ahora, después de tantos años de inflación controlada, la entrada en escena de inflaciones medias más altas, presiona la subida de tipos, poniendo en riesgo la cartera adquirida a tipos mucho más bajos. Las pérdidas acumuladas en los balances son enormes y el riesgo inherente puede hacer estallar el sistema.
Por ejemplo,
Otro riesgo procede del encadenamiento de participaciones cruzadas en préstamos, que une a varias compañías en su destino. El enorme tamaño de algunas de estas empresas "demasiado grandes para caer", pone en riesgo el sistema al completo.
Los BC están muy atentos y no pueden permitir un crash en el sector, porque sería imparable esta vez. Así que cualquier crisis (como los bancos regionales en 2023) obliga a intervenir en una fase temprana para evitar el efecto bola de nieve. Aún así, el sistema está "podrido" por esas pérdidas desconocidas y acumuladas. Un descenso en la actividad económica, un crash de la burbuja de la bolsa o una inflación desbocada, serían detonantes infalibles para la explosión de la burbuja de la deuda. Se puede ganar tiempo, pero el destino final está sellado.
Son ciclos que se repiten y lo malo esta vez es que el volumen de la burbuja ha crecido tanto que su estallido amenaza el propio sistema. La última vez (2008) solo los BC pudieron detener el golpe. Esta vez se les ha ido de las manos y el tamaño es tan grande que una vez desatada la crisis, no se podrá parar.