A raíz de todo lo que está pasando en Irán, hoy toca clase de sociología.
Vamos a hablar de manifestaciones, de nuestra izquierda radical y de su brújula moral.
Y vamos a pensar por qué una revolución que puede liberar a las mujeres persas no le mola a Irene.
¡Sexta edición de «ESTO NO EXISTE»!
https://amzn.to/44zHQfHDos manifestaciones simultáneas, en Irán y en Madrid, permiten observar con claridad una de las grandes contradicciones del debate político actual. Mientras en la República Islámica de Irán se producen protestas masivas contra el régimen de los ayatolás, con miles de detenidos, decenas de muertos y una represión abierta contra mujeres y hombres, en España la movilización se dirige contra un partido de baloncesto israelí que compite en Europa.
En Irán, la crisis económica, la caída del rial, la escasez de agua y el hartazgo generacional han desembocado en una revuelta sostenida contra el islamismo político, la sharía como forma de organización social y la estructura teocrática del Estado. Las protestas, protagonizadas en gran medida por mujeres iraníes, cuestionan no solo al gobierno, sino la propia legitimidad del sistema instaurado tras la revolución islámica de 1979.
Al mismo tiempo, en Madrid, sectores de la izquierda radical concentran su acción política en protestas contra Israel, vinculadas al conflicto de Gaza, el genocidio palestino y la presencia del Maccabi en competiciones deportivas. Esta asimetría de atención revela una brújula moral selectiva: se denuncia con intensidad a Israel mientras se guarda silencio sobre la represión del régimen iraní, pese a que Irán es una teocracia autoritaria con policía de la moral, censura de internet y violencia sistemática contra la disidencia.
El contraste resulta especialmente llamativo en el ámbito del feminismo internacional. Mientras las mujeres iraníes se juegan la vida enfrentándose a un Estado que impone el velo, criminaliza la libertad personal y utiliza munición real contra manifestantes, el feminismo institucional europeo y figuras como Irene Montero o Podemos evitan pronunciarse sobre Irán, centrándose en otros conflictos donde el encuadre ideológico resulta más cómodo.
También merece mención el papel de los medios de comunicación, los llamados legacy media, cuya cobertura parece priorizar conflictos lineados con determinados marcos narrativos, relegando a un segundo plano una posible revolución iraní que cuestiona directamente el islamismo autoritario de la república de los ayatolas en esa región de oriente medio.
¿Por qué una revuelta contra una teocracia represiva apenas genera movilización política en Europa, mientras otros conflictos reciben una atención constante?
#irenemontero #podemos