No, no se asusten. La muerte del dólar no es inminente, pero la tendencia parece irreversible.
Las monedas fiduciarias están heridas de muerte, porque están perdiendo poder adquisitivo a marchas forzadas. Los BC tienen mucho cuidado de no devaluar en exceso las principales monedas del mundo, al menos en lo que se refiere a la cotización entre ellas. En cuanto alguna se devalúa en exceso, aparecen las medidas correctoras para evitar la destrucción de una moneda importante, que podría acarrear un colapso global.
Por eso, para comprobar si las monedas fiduciarias están perdiendo valor, hay que acudir a la cotización de los activos sólidos con respecto a la propia moneda. Si cada moneda cada vez es capaz de comprar menos unidades de esos activos, significa que la divisa pierde valor (no es totalmente lineal, pero vale para la explicación). Y puesto que el oro es y ha sido siempre dinero, comprobar la relación dólar-oro, puede servir para ver como evoluciona esa pérfida pérdida de valor.
Acabo de visualizar un gráfico que lo dice todo.
El gráfico recoge algunas relaciones entre el dólar y el euro en un largo periodo de tiempo (1800-2025).
En la línea naranja está el poder de compra del dólar y en la línea azul, el poder de compra del oro.
De 1800 a 1933, casi se mueven al mismo ritmo (con un pequeño desfase en la guerra civil, que luego se recuperó). Ya sabemos que en 1933 se confiscó el oro en USA y se mantuvo su precio constante respecto al dólar en 35 dólares la onza de oro, después de la devaluación de dólar (pasó de 21$ la onza a 35$).
Durante muchos años, el respaldo del dólar por el oro, contribuyó a un movimiento similar (después de la inicial depreciación de 1933). Ambos dólar y oro, perdieron poder adquisitivo (el oro por estar anclado al dólar con un valor fijo).
A finales de la década de 1960, los déficit americanos (guerra del Vietnam) empezaron a presionar y las ventas masivas de Francia (exigió el oro vendiendo sus dólares) y otros miembros del London Gold Pool, determinaron el final del respaldo del oro.
En 1971, Nixon se "rinde" y decreta la no convertibilidad "temporal" del dólar.
Desde ese momento, el oro comienza a cotizar libremente y se produce una enorme disociación en el poder de compra. El oro se revalúa con mucha fuerza y el dólar pierde gran parte de su valor, como se pude ver en el gráfico. Ni el petro-dólar pudo evitar la depreciación.
El oro vivió su burbuja hasta 1980 y posteriormente se reajustó a lo largo de un par de décadas, donde el dólar siguió perdiendo poder adquisitivo.
En el año 2000 el oro tocó fondo y desde entonces tiene una tendencia al alza muy fuerte, mientras el dólar sigue con su devaluación permanente.
En 2024, las cosas se agravaron bastante.
Se aprobó finalmente Basilea III, donde se reconoció que el oro físico era un activo Tier 1, al mismo nivel que los bonos USA, mientras el oro-papel, no alcanzó el mismo status. Por lo tanto desde entonces hay una persecución del oro-físico, en detrimento del oro-papel.
Añadido a este cambio, la congelación de activos rusos tras la invasión de Ucrania (2022), ha disparado la compra de oro por parte de los BC de todo el mundo, especialmente los menos desarrollados.
Lo que está ocurriendo ahora es una tendencia aparentemente imparable. EE.UU. se está comportando como un matón de barrio, donde si un país no hace lo que quiere Trump, se le sanciona. La invasión de Venezuela y las amenazas a Irán , junto con el intento de conquistar Groenlandia, no ayudan precisamente, por lo que el dólar corre un grave peligro de venta masiva.
¿Para qué van a acumular dólares en la reserva, si en cualquier momento pueden no disponer de ellos?
Parece mucho más lógico acumular oro en cada país, que no puede ser confiscado, ni congelado por decisiones unilaterales.
Aparte de estas consideraciones, la deriva de las monedas fiduciarias es demencial. La deuda mundial ha crecido tan deprisa en este 2025, que para cada dólar de crecimiento del PIB mundial, se han utilizado diez dólares de nueva deuda, en un camino totalmente insostenible.
Y por si fuera poco, Trump ha puesto cerco a la presidencia de la FED, con la intención de controlar sus movimientos. Como ha repetido muchas veces, quiere bajar los tipos de interés oficiales, para pagar menos gastos financieros, que están ahogando el presupuesto USA.
Pero además, ha intervenido en parte el mercado secundario, obligando a varias entidades dependientes del estado a comprar 200.000 millones de dólares en bonos inmobiliarios.
Y plantea la intención de aumentar el presupuesto de defensa un 50%, hasta 1,5 billones de dólares.
No puede extrañarnos que tras la entrada de un nuevo presidente de la FED nombrado por Trump, no solo se bajen agresivamente los tipos de interés oficiales, sino que se decrete una nueva QE, para comprar deuda pública a largo plazo (sobre todo si desde algunos países como China empiezan las ventas agresivas), con el objetivo de bajar los tipos de los bonos del mercado secundario, haciendo uso masivo de la impresora.
Si esto ocurre (ya veremos), la devaluación del dólar contra activos sólidos como el oro (y posiblemente, muchas materias primas) va a ser imparable.
La brutal aceleración de la cotización del oro en dólares, sugiere que se ha perdido el control. Y la política monetaria agresiva que está solicitando Trump, solo puede empeorar la actual deriva inflacionista.
No estamos hablando literalmente de la "muerte" del dólar, pero su depreciación va a marcar una época. Tampoco descubrimos nada nuevo, si volvemos a repasar el primer gráfico. La tendencia (gráfico logarítmico) presenta una aceleración muy peligrosa y la política de Trump, puede asestar una estocada mortal a la credibilidad del dólar en países como China.
Un ataque a Groenlandia, tendría también consecuencias graves, porque la OTAN probablemente desaparecería como agrupación con Europa y ante este desaguisado, es muy posible que los países europeos decidieran apartarse del dólar.
Trump puede hacer la política que le apetezca, pero no esta libre de sufrir las consecuencias del "American first", si el resto del mundo empieza a darle la espalda. La principal razón para no hacerlo, era la ausencia de una divisa del impacto del dólar, pero la revalorización del oro, sugiere un intento de crear una moneda digital con respaldo parcial o total del oro, que rivalice en "prestigio" con el dólar.
No será hoy ni mañana, pero iniciativas en ese sentido ya existen como el UNIT de los BRICS. Quizás atacar Groenlandia no sea tan buena idea ...
Puede que sigamos teniendo dólares y otras monedas fiduciarias pero, ¿cuál será su poder de compra?.