

Ver post completo: El sábado se cumplieron 12 años de uno de los mejores momentos de Twitter.

Sophie: “Pago mucho en impuestos. Pago el 37% de impuestos federales y gané 83 millones el año pasado en total. Así que pagué el 37% de eso.”
Graham: “¿Y entonces qué haces con como $40 millones que te sobran?”
Sophie: “Lo invierto. Estoy en proceso de adquirir tres propiedades. Tengo dos y estoy a punto de tener una tercera en Florida, e invierto tanto como puedo. Ahora mismo estoy invirtiendo en mi granja. Tengo vacas de las que me encargo, ese es mi sueño, quiero tener como un rancho ganadero. Así que, tengo 12 vacas en este momento con las que trabajo en 20 acres, y eso es lo que hago en mi tiempo libre.”
Sophie no es actriz de Hollywood, ni piloto de F1… Adivinad.
Ver post completo: Sophіe Raіn revela que pagó $30,710,000 en impuestos el año pasado.

Si cualquier trabajador hace eso, es falta muy grave y lo echan. @CCivicaCatalana

Los activistas que viajaron en la flotilla a Gaza defendieron que su misión ayudaría a visibilizar aún más el drama humanitario de la región. Sin embargo, como han advertido varios analistas, su papel personal en una operación presentada como solidaria ha acaparado más atención que la tragedia que pretendían denunciar. Y es que, después de que los maltratos que afirman haber sufrido por parte de Israel hayan ocupado gran parte de la agenda política y mediática desde su regreso a España —un “trato vejatorio” que el Govern de Illa ha denunciado y promovido que se “investigue”—, el concejal del Ayuntamiento de Barcelona, Jordi Coronas, ha admitido que no piensa renunciar al sueldo que recibe del consistorio pese a haberse ausentado de su trabajo durante 35 días. @vozpopuli

Enviado por @SpainJavier
Ver post completo: Se ausentó de su puesto de trabajo durante 35 días para irse por el Mediterráneo en un barco. Se pasó por el forro la normativa. Ni pidió permiso ni ninguna excedencia.




Y el PPSOE lo ha hecho posible gracias al inestimable apoyo de la masa boba votante.

Extra:

Ver post completo: La lenta pero imparable caída de una civilización que está cerca de colapsar.

El garantismo está bien… hasta que es totalmente hackeado por los delincuentes.

Todo el mundo romantiza las revoluciones, los levantamientos armados contra regímenes autoritarios y/o injustos… pero cuando la revolución es contra la dictadura de los criminales… “eh, no son formas”.
Ver post completo: Bukele: “En El Salvador priorizamos la seguridad de nuestros ciudadanos honestos, sobre la comodidad de los criminales”.
Hace 4 años los de Visual Economik dijeron que España iba a quebrar. Hoy es de las economías que más crecen. Prueba de que son propagandistas, no analistas.
etiquetas: visual economik, españa, quiebra, propaganda
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Una abogada natural de Trabada, pero con despacho en Vegadeo, aceptó una condena de seis meses de prisión por estafar casi 30.000 euros a un cliente, diciéndole que era el dinero que le tenía que pagar al juez para evitar el ingreso en prisión. La mujer, que fue juzgada en la Audiencia Provincial de Oviedo, reconoció los hechos y le devolvió el dinero al afectado. Tal y como se recoge en la sentencia, la acusada asumió la defensa de un joven por un procedimiento en el Penal número 1 de Lugo, por un delito contra la libertad sexual de menor d...
etiquetas: conformidad, abogada, estafa, engaño, pago de multa
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El diario israelí 'Haaretz' publica los testimonios de militares que exponen cómo cada vez hay menos control en los robos. 'Los comandantes no saben nada y no hacen nada'.
etiquetas: motos, televisores, robos, israel, líbano
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El expresidente catalán se someterá antes de comparecer en el tribunal a un examen forense dada su avanzada edad
Uno de los primeros hallazgos de Jane Goodall (Londres, 1934 – 2025) marcó un antes y un después en la investigación ambiental. Al observar cómo los chimpancés utilizaban herramientas –ramitas modificadas para extraer termitas– desmontó la idea de que esa capacidad era exclusiva de los humanos. «Ahora debemos redefinir al ser humano, redefinir la herramienta o aceptar que los chimpancés son humanos», afirmó entonces. Más allá de la provocación, lo que señalaba era algo más profundo: la distancia que creemos que nos separa del resto de los animales es mucho menor de lo que se pensaba.
A lo largo de los años de investigación en Gombe, Goodall documentó comportamientos que hablaban de vínculos, emociones y relaciones complejas entre chimpancés: cuidados prolongados, conflictos, reconciliaciones e incluso conductas asociadas al duelo. En un momento en el que la ciencia evitaba atribuir emociones a los animales por considerarlo poco riguroso, ella defendió lo contrario. «Los chimpancés, los elefantes, los delfines… son seres conscientes, inteligentes, con emociones», sostuvo en numerosas intervenciones. Con ello no solo amplió el campo de estudio de la primatología, sino que contribuyó a sentar las bases de debates actuales sobre bienestar animal y derechos de otras especies.
Su forma de investigar también rompía esquemas. Mientras otros científicos numeraban a los animales para mantener distancia, Goodall decidió ponerles nombres. Esa elección, criticada en su momento por falta de objetividad, le permitió identificar personalidades, relaciones y dinámicas que de otro modo habrían pasado desapercibidas. Su trabajo puso sobre la mesa que la ciencia no es solo acumulación de datos, sino también la capacidad de hacer preguntas distintas y de mirar donde antes no se miraba. «Solo protegemos aquello que amamos, y solo amamos lo que entendemos», afirmaba, condensando una idea que atravesó toda su trayectoria.
Su trabajo puso sobre la mesa que la ciencia no es solo acumulación de datos, sino también la capacidad de hacer preguntas distintas
La propia vida de Goodall fue, en sí misma, una lección sobre los caminos no convencionales. Antes de convertirse en una de las científicas más influyentes del mundo, trabajó como secretaria y llegó a África sin un título universitario. Más tarde obtendría un doctorado en Cambridge, pero su recorrido demostró que la curiosidad, la constancia y la intuición también pueden ser motores de conocimiento. En un contexto donde las trayectorias profesionales tienden a encasillarse, su historia cuestionó qué significa realmente estar preparado para investigar o aportar valor.
Con el paso del tiempo, su mirada se fue ampliando. Entendió que no bastaba con estudiar a los chimpancés si no se abordaban las amenazas que ponían en riesgo su supervivencia. La deforestación, la caza furtiva o la presión sobre los recursos naturales obligaban a ir más allá del trabajo de campo. «No puedes salvar lo que no conoces», advertía, insistiendo en que el conocimiento es el primer paso hacia la conservación.
Pero pronto añadió una segunda dimensión: tampoco se podía proteger la naturaleza sin tener en cuenta a las personas que viven en ella. Esa comprensión dio lugar a un enfoque más integral, en el que conservación y desarrollo humano van de la mano. A través de su instituto y de programas comunitarios en África, Goodall impulsó iniciativas que combinaban protección de ecosistemas con mejora de las condiciones de vida locales. La idea de que todo está conectado –personas, animales, recursos– se convirtió en uno de los ejes centrales de su pensamiento.
En paralelo, su discurso incorporó una dimensión más cotidiana. Lejos de situar toda la responsabilidad en gobiernos o grandes corporaciones, Goodall insistía en el papel de las decisiones individuales. «Cada uno de nosotros marca una diferencia cada día. Tenemos que decidir qué tipo de diferencia queremos hacer», decía con frecuencia. Su mensaje no buscaba culpabilizar, sino activar: la suma de pequeñas decisiones también construye cambios estructurales.
Esa apuesta por la acción individual estuvo estrechamente ligada a su trabajo en educación. Durante décadas impulsó programas dirigidos a jóvenes, convencida de que el cambio cultural debía empezar por las nuevas generaciones.
A pesar de haber sido testigo directo de la degradación ambiental en múltiples regiones del mundo, Goodall mantuvo un discurso esperanzador. Su optimismo no era ingenuo, sino deliberado. «La razón por la que tengo esperanza es porque veo el espíritu humano en acción», sostenía, apoyándose en ejemplos concretos de restauración ecológica y compromiso social. Su esperanza funcionaba como una herramienta narrativa para evitar la parálisis ante la crisis ambiental.
Jane Goodall falleció en octubre de 2025, pero su legado sigue profundamente vivo en la ciencia, la educación ambiental y el activismo global. Su figura refuerza una idea que atraviesa toda su vida: nunca es demasiado tarde para actuar. Y no se limita a sus descubrimientos científicos. Está en la manera en que hoy entendemos la relación entre humanos y animales, en cómo abordamos la conservación y en la creciente conciencia sobre nuestro impacto en el planeta. Pero, sobre todo, está en una enseñanza que se repite, de distintas formas, a lo largo de su vida: comprender es el primer paso para cuidar.
La entrada Diez cosas que nos enseñó Jane Goodall se publicó primero en Ethic.
¿Estamos «entrenando» a nuestro cerebro para la fatiga constante y el olvido? Hablamos con la neurocientífica María José Rubio, docente del Grado de Psicología y del Máster Universitario en Neuropsicología Clínica de la Universidad Internacional de Valencia (VIU), sobre el impacto cognitivo que el ‘scroll’ infinito, las redes sociales y el uso desenfrenado de ‘chatbots’ están teniendo sobre nuestros cerebros.
Recientemente, en una sentencia sin precedentes, un jurado en Estados Unidos condenó a Meta y a Google por generar adicción a través del diseño de sus plataformas, especialmente entre los menores de edad. Pero no es un fenómeno que se limite a los jóvenes. ¿Por qué el cerebro actual se vuelve adicto a las redes sociales?
En mi opinión, las redes sociales están aprendiendo a hablar el idioma biológico del cerebro. No estamos ante una simple herramienta de comunicación sino ante entornos diseñados para explotar mecanismos muy antiguos de recompensa, anticipación y necesidad de pertenencia. Cada notificación, cada like, cada novedad activa circuitos dopaminérgicos relacionados no tanto con el placer como con la expectativa de recompensa. Y eso es especialmente potente cuando la recompensa es variable e impredecible, porque el cerebro queda enganchado esperando «la próxima». Y algo que nos preocupa es que en los menores este tema es aún más delicado, porque su corteza prefrontal –que es la región implicada en el autocontrol, la planificación y la regulación de impulsos– aún está madurando.
«Las redes sociales están aprendiendo a hablar el idioma biológico del cerebro»
Hace un par de años, el Diccionario Oxford eligió brain rot como «palabra del año». Desde la perspectiva de la neuropsicología, ¿cuán cierto es que, en medio del tsunami de estímulos y sobreinformación, nos estamos «pudriendo» el cerebro?
Yo no diría que el cerebro se está «pudriendo» porque esa expresión es demasiado alarmista pero sí creo que estamos viendo una reorganización preocupante de nuestros hábitos mentales. El cerebro es plástico: se adapta a aquello que hacemos de forma repetida. Si lo entrenamos en la fragmentación, en la urgencia o en el consumo rápido de estímulos, se vuelve más eficaz en eso, pero menos competente para sostener la atención, tolerar el aburrimiento o profundizar. El verdadero riesgo no es una degeneración cerebral en sentido literal. Lo que debe preocuparnos es la posible erosión de ciertas capacidades cognitivas superiores por falta de uso. Te pongo una analogía: igual que el cuerpo se resiente con el sedentarismo, la mente también se empobrece cuando vive instalada en la sobreestimulación y la superficialidad. No es que pensemos menos: pensamos peor, más deprisa y con menos profundidad.
Desde hace ya unos años, los expertos han dado la voz de alarma por el retroceso de nuestra capacidad de atención y concentración. Johann Hari incluso habla de una crisis atencional, debida principalmente a la hiperconexión y al diseño de las plataformas. ¿Qué impactos concretos está observando la neurociencia que tienen el scroll infinito, la gratificación instantánea de las redes sociales y la hiperconectividad sobre el cerebro?
Lo que observamos es una combinación muy clara de fatiga atencional, impulsividad y dificultad creciente para sostener el esfuerzo mental. El scroll infinito elimina el punto de cierre que es muy importante para el cerebro. Antes, una actividad tenía un principio y un final; ahora entramos en dinámicas de consumo sin límite, donde siempre hay un estímulo más esperando. Eso mantiene al cerebro en un estado de vigilancia constante. Además de eso, la gratificación instantánea va moldeando nuestras preferencias: cada vez cuesta más tolerar procesos lentos, complejos o que no ofrecen recompensa inmediata.
«Igual que el cuerpo se resiente con el sedentarismo, la mente se empobrece cuando vive instalada en la sobreestimulación»
En Generación dopamina, la psiquiatra Anne Lembke alerta sobre el precio personal y social que tiene la búsqueda desenfrenada por el placer. ¿Nos hemos convertido en esclavos de la dopamina? ¿Cómo superar esta búsqueda de «chute» dopamínico constante en internet?
Creo que a veces simplificamos demasiado cuando hablamos de la dopamina. La dopamina no es «la molécula del placer» solamente; también interviene en la motivación, la anticipación, y la búsqueda. El problema es haber construido ecosistemas digitales que la estimulan de forma continua, intensa y sin apenas fricción. Eso genera un efecto muy claro: lo cotidiano empieza a parecernos poco. Una conversación tranquila, una lectura larga o incluso el descanso quedan en desventaja frente al estímulo rápido, brillante y constante. Para salir de esa lógica no hace falta demonizar internet pero sí reeducar el sistema de recompensa. Y ¿eso qué implica? Pues volver a familiarizarnos con el esfuerzo, el silencio, la espera, y con actividades que no dan un premio inmediato.
¿Cree que el uso (y el abuso) de las redes sociales y los motores de búsqueda está llevando a la fatiga cognitiva? ¿Qué consecuencias tiene la fatiga digital sobre la mente humana?
La fatiga cognitiva se ha convertido en una de las grandes epidemias silenciosas de nuestro tiempo. El cerebro tiene una capacidad limitada para procesar información y tomar decisiones, y el entorno digital lo somete a una sobrecarga constante. Al pasar el día saltando entre notificaciones, mensajes y tareas fragmentadas, agotamos nuestros recursos atencionales mucho antes de percibirlo. Esto se traduce en dificultad para concentrarse, irritabilidad, peor memoria de trabajo y una sensación difusa de agotamiento mental. No es tanto un cansancio físico como una mente saturada por microdemandas continuas, que acaba deteriorando la calidad y profundidad del pensamiento.
«No hay tanto un cansancio físico como una mente saturada por microdemandas continuas»
¿Tenemos menos memoria hoy que hace unas décadas? Si sí… ¿cuánta culpa la tiene el llamado «Efecto Google» y cuánta la pereza cognitiva que están generando los chatbots? O, mejor dicho: ¿estamos cayendo en el «sedentarismo cognitivo»?
En términos biológicos, no creo que tengamos menos memoria aunque sí estamos cambiando profundamente nuestra relación con ella. El llamado «Efecto Google» refleja algo muy humano: cuando sabemos que una información está disponible, tendemos a recordar menos el contenido y más dónde encontrarlo, lo cual no es necesariamente negativo. El problema surge cuando delegamos también la elaboración del pensamiento. Los chatbots pueden ser herramientas muy valiosas para aprender o explorar ideas pero también pueden ser un sustituto del esfuerzo mental puede fomentar una pasividad preocupante. Cuando dejamos de buscar, comparar, recordar o argumentar, entramos en una forma de «sedentarismo cognitivo» que, como ocurre con el cuerpo, termina pasando factura.
«Hay que proteger la atención como si fuera un bien de primera necesidad, porque lo es»
Los expertos están recomendando recuperar prácticas milenarias como la meditación, la respiración consciente y la atención profunda. Como neuropsicóloga, ¿qué recomienda para hacerle frente a la fatiga digital y a la pereza cognitiva?
Yo recomendaría partir de una idea sencilla: proteger la atención como si fuera un bien de primera necesidad, porque lo es. La atención determina lo que hacemos, y también quiénes somos, qué recordamos y cómo pensamos, y hoy la cedemos con demasiada facilidad. En la práctica, conviene introducir momentos sin pantalla, reducir interrupciones, trabajar en bloques de atención profunda, recuperar la lectura de textos largos o la escritura a mano y aprender a tolerar el aburrimiento sin recurrir al móvil. A esto se suman herramientas como la respiración consciente o la meditación, útiles para regular el estrés y fortalecer la atención cuando se practican con constancia. La clave es reaprender a ir más despacio. En un entorno que nos empuja a reaccionar, el «pensar bien» exige detenerse.
La entrada «No es que pensemos menos: pensamos peor, más deprisa y con menos profundidad» se publicó primero en Ethic.


El que haya corrido alguna vez, y más el que haya corrido de forma profesional o semiprofesional, entiende que lo que ha hecho este hombre es algo totalmente alienígena.
Existe una contradicción profundamente arraigada en las sociedades contemporáneas: trabajadores asalariados, incluso cualificados y con ingresos medios o relativamente elevados, que se identifican ideológicamente con postulados económicos que objetivamente perjudican sus propios intereses. Esta disonancia cognitiva, lejos de ser anecdótica, constituye uno de los pilares sobre los que se sostiene la hegemonía del pensamiento económico neoliberal.
etiquetas: trabajador, conciencia, clase
» noticia original (www.lavozdeasturias.es)
Este gráfico muestra de manera resumida el perfil de usuarios de Menéame. Como ya he dicho muchas veces, los ingresos los obtenemos principalmente de la publicidad que generan los usuarios anónimos y en segundo lugar los sucriptores. Estamos estudiando un sistema de análisis por inteligencia artíficial con los datos anonimizados para valorar a los usuarios no suscritos según esos dos ejes que podéis ver. El sistema está ya bastante afinado y no solo puntúa en los dos ejes si no que nos da un análisis del usuario de este tipo
etiquetas: debate constructivo, voto negativo, inteligencia artificial
» noticia original (blog.meneame.net)
El reciente caso de la muerte de una paciente oncológica en Tarragona que abandonó la quimioterapia para ponerse en manos de chamanes pseudomédicos sin escrúpulos ha destapado el terrible costo de abandonar la medicina científica.
Según la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (APETP), "Estamos ante un problema de gran magnitud, calculamos que hay más de 1.000 fallecimientos cada año en España por pseudoterapias. Hay un auge constatable desde la pandemia, porque discursos de charlatanes campan a sus anchas. "
etiquetas: , fallecimientos, pseudoterapias
» noticia original (cnho.wordpress.com)
Hombres de esmoquin y mujeres con vestido se lanzaron bajo las mesas; parecía una escena de una película de Hollywood, pero ahora me estaba pasando a mí
etiquetas: casa blanca, trump, violència, tiroteo
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El periodista defiende la ética profesional y rechaza que se considere periodismo a ciertos contenidos en medios y redes durante un debate en ‘Malas Lenguas Noche’ ...
etiquetas: vito quiles, javier negre, periodismo
» noticia original (www.catalunyapress.es)
WSL9x es el subsistema de Windows para Linux que ejecuta un kernel de Linux moderno (6.19 al momento de escribir este artículo) de manera cooperativa dentro del kernel de Windows 95/98, lo que permite a los usuarios aprovechar el conjunto completo de capacidades de ambos sistemas operativos al mismo tiempo, incluida la paginación, la protección de la memoria y la programación preventiva. Ejecute todas sus aplicaciones favoritas una al lado de la otra, ¡no es necesario reiniciar!
etiquetas: wsl, windows, windows 95, linux, wsl9x, windows subsystem for linux
» noticia original (codeberg.org)
Déjame contarte una historia. Cuando era niño, sufría de terrores nocturnos. Siempre era el mismo sueño: oía a mi familia y a mis vecinos gritar en la calle mientras eran perseguidos y luego aniquilados por una fuerza malévola sin nombre, algo que ni yo ni nadie más podía controlar, una gran oscuridad que, de alguna manera, era culpa mía. Hoy, ese sueño de la infancia por fin se está haciendo realidad. Hoy por fin puedo decir las nueve o diez palabras más dulces del idioma inglés: Global Tetrahedron ha completado su plan para controlar InfoWars
etiquetas: infowars, the onion, alex jones
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Juan sabe que muchas víctimas avergonzadas tendrían que reconocer su experiencia sin pudor
etiquetas: abusos, iglesia, religión
» noticia original (nuevecuatrouno.com)
El futbolista del Huesca se dejó caer, y el colegiado mostró al portero la segunda cartulina amarilla, expulsándole del choque. Sin dudar un momento, Andrada salió disparado a buscar a Pulido, y arremetió contra él con un violento puñetazo directo al rostro.
etiquetas: fútbol, agresón, real zaragoza, sociedad deportiva huesca
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