Cuando mis amigos no saben de qué hablar, generalmente terminan hablando de lo moderna que soy. Lo tengo tan asumido que he incluído en mi vocabulario habitual la siguiente frase: “Yo huelo a moderna a kilómetros, pero soy buena chica. No, por favor, no huyas”.
Lo peor no es que haga cosas tan hipsters que duelen, como fabricar coronas de flores, hablar frenéticamente de grupos que nadie conoce ni tiene interés alguno en conocer o dar el coñazo mucho y muy bien con lo guay que tiene que ser aprender a hacer calceta. Lo peor es que disfruto de todas esas cosas. Y una de las que mas disfruto es ver películas hipsters, locamente modernas.
Ahora, con la caída de lo moderno en el olvido, el odio y el rencor, eso no es un motivo para sentirse orgullosa. He oído recientemente un par de comentarios desagradables sobre “actuar como Zooey Deschannel” y, la verdad, no termino de pillarlo.
Hace tiempo que he descartado la originalidad. Todos nos vestimos guiados por algo o por alguien, ya sean maniquíes de Zara, revistas para mujeres o cosas que llevan encima músicos de rock. Todos hemos escuchado según que grupos o ido a según que bares porque en ese momento molaban, porque alguien ajeno a nosotros decidió que molaban. Dado que vamos a escoger ejemplos y a robarles cosas de forma inconsciente, no veo qué tiene de malo hacer un alarde pequeñito de honestidad y elegir de forma totalmente premeditada. Y, sinceramente, las llamadas Manic Pixie Dream Girl, las novias guapas y locas que tocan el ukelele y que llevan ropa vintage que pueblan las películas y las pajas de los modernillos no me parecen el peor ejemplo a seguir.
¿Qué había antes en la tele, en las pelis? Carries Bradshaw, Jennifers Annistons, neuróticas con una carrera brillante en el mundo de la moda, pisos increíblemente enormes y minimalistas, y finales felices en brazos de un tío guapo a rabiar con cara de no haberse acercado a un libro en su puta vida. No digo que en el cine indie el tipo de mujer sea perfecto, pero hay según que cosas que son bastante destacables y que todos parecen estar saltándose.
Las modernas adorables ukelelistas saben hablar:
En Elizabethtown, chico conoce a loca adorable (Kirsten Dunst) porque ella entabla conversación con él. En ¡Olvidate de Mí! — en inglés Eternal Sunshine of The Spotless Mind – Kate Winslet habla con Jim Carrey. No sé vosotros, pero prescindir de las situaciones romantico-absurdas de “nos enamoramos porque yo le tiré por encima el café en importante reunión de negocios” o cualquier chorrada semejante me resulta un auténtico alivio visual.

Hablando por teléfono, haciendo collages y bebiendo cerveza a la vez, todas las cosas importantes de la vida.
El objeto de deseo de las Manic Pixie Dream Girls no es un hombre croissant tipo Brad Pitt:
Y a mí, señores, eso me parece fantástico. Joseph Gordon-Levitt no es un chico muy guapo, ni tampoco es espectacular el novio de Amélie. Y qué decir de Paul Dano en Ruby Sparks. Son chicos con aspecto de personas humanas y no de modelo de anuncio de colonias, y recientemente he llegado a la conclusión de que el aspecto de persona real, de persona viva y no muriendo por dentro por gimnasio, esteroides, botox y demás, es la cosa más erótica del universo.

Ponga un nerd en su vida
Las chicas adorables y enloquecidas tiene una vida más realista:
Amélie es camarera, Summer, de 500 Days of Summer es secretaria, Annie Hall canta en un bar, Zooey Deschanel en el personaje de la adorable Pussy Katz de Flakes (muy recomendable, por cierto) vende ropa en un mercadillo. No estamos delante de una Anne Hathaway que es ayudante de una directora de una revista de moda, ni de Sarah Jessica Parker escribiendo una columna semanal que le da para vivir por todo lo alto, sino con chicas normales que se pagan las facturas con trabajos normales.

Amélie nos demuestra que se puede ser feliz siendo camarera.
Las novias del indie se ponen la ropa que les da la gana:
Vestirse como a una le da la gana, con medias de colores absurdos como Ruby Sparks, con chalecos y pantalones anchos como Annie Hall o con el pelo de colores como Clementine requiere ciertos cojones. Hay gente que lo hace en la vida real. Maldita sea, yo lo hago en la vida real, y muchas veces tienes que fingir un aplomo que no tendrás hasta dentro de diez años. Es bonito ver eso en una pantalla.

Aplaudimos tu vestimenta
Las chicas indies saben marcharse:
Clementine dice que ella no es ninguna visión, que no va a salvar a nadie, que ella, también tiene su vida. Ruby Sparks dice que quiere hacer otros amigos además de su novio, y después también se va. Annie Hall no termina con Alvy Singer, ¿os acordáis? Summer no se enamora de quien se tiene que enamorar. Sí, estoy hablando de películas de amor, de comedias románticas para modernos, pero en muchas de ellas es un alivio ver que las chicas no sirven única y exclusivamente para necesitar a un chico que le de sentido a sus vidas.

Clementine no es perfecta, pero nosotras la queremos.
Si te gusta lo que lees en Norma Jean no olvides seguirnos en Twitter, en Facebook o, si quieres recibir lo mejor de Norma Jean en tu bandeja de entrada cada domingo, suscribirte a nuestra lista de correo.
Imaginad a Halle Berry, Emma Stone, Uma Thurman, Kate Winslet y Naomi Watts haciendo guarradas. Pronto lo podréis ver en Movie 43.
Si te gusta lo que lees en Norma Jean no olvides seguirnos en Twitter, en Facebook o, si quieres recibir lo mejor de Norma Jean en tu bandeja de entrada cada domingo, suscribirte a nuestra lista de correo.