El número de casos de españoles que se convierten en Fran Perea sigue subiendo y ya son más de diez millones los afectados a pesar del aviso de «Fran Perea el que lo lea». Las autoridades están desbordadas y han hecho un llamamiento para que se siga avisando, especialmente en los estados de Whatsapp, de que, si se lee el contenido del texto con el nombre del artista, te convertirás automáticamente en el cantante malagueño.
Cerca del 25% de la población española ya está compuesta por
Franes Perea, lo que está generando una inmensa cantidad de canciones sensibles
e innumerables reposiciones de la serie Los Serrano. El Fran Perea original ya
ha desaparecido entre la masa de Franes Perea y ni siquiera él puede ya
distinguirse a sí mismo.
Según los Franes Perea, ya hay más de cien millones de Franes Perea, pero desde el Gobierno rechazan ese dato alegando que “si algo sabemos de los Franes Perea es que no saben sumar muy bien”. Lo que sí se sabe con exactitud es que las advertencias de los usuarios de Whatsapp no han surtido el efecto deseado y sus contactos han leído sus estados convirtiéndose irremediablemente en Fran Perea.
Los familiares del cantautor malagueño están viviendo un
infierno, especialmente en fechas señaladas como cumpleaños y navidades, ya que
son incapaces de dar cobijo a los más de diez millones de Franes Perea que
existen. Las costas españolas también están atestadas de guitarras y ya no hay
ni una sola mujer española que no esté saliendo con un Fran Perea.
Al cierre de la edición, el Fran Perea original se ha leído un «Fran Perea el que lo lea» y se ha convertido en un súper Fran Perea, mucho más guapo, mucho más sensible y con unas rimas diez veces más emotivas.
Ten dereito a 16 semanas de baixa, pero a vista fixouse para seis semanas despois do parto. O Consello Xeral da Avogacía reclama que se respecte o dereito á conciliación das letradas, que na actualidade depende en moitos casos (sobre todo para as avogadas autónomas) da decisión discrecional do xulgado
Gandaría Pose é unha granxa de vacún de leite de Coristanco con 130 vacas en muxido. Desde fai uns dous anos empregan para a recría unha amamantadora LELY, o que lles supuxo importantes vantaxes no día a día. Cóntannos neste vídeo como é a súa experiencia:
It was the early 1980s; MTV was in its infancy, the New Music scene was beginning to hit national airwaves, and Josie Cotton was having a moment. She had an international hit with the infamous Johnny Are You Queer (decried by some as homophobic and banned in Amsterdam, but also simultaneously embraced as an anthem played in heavy rotation at Pride parades), brought her inimitable style to the 1983 movie Valley Girl, and was making charts with the marginal hits He Could Be the One, and with the early music video, Jimmy Loves Maryann.
Just before she was to complete what would have been her third album, Cotton was dropped by her label, Elektra records. She finished the album nonetheless, but later chose to step back from the music industry altogether, and the tracks were packed away, divided, and lost in storage.
Although less-visible than her contemporaries of the L.A. music scene (Josie Cotton is the invention of Kathleen Josey, who is rumored to be a Texas oil heiress whose grandfather was a business partner of J. Paul Getty), Cotton remained a prolific songwriter and singer, releasing several excellent albums over the years, adeptly exploring a variety of genres and reinventing herself with each project, but on independent labels and without much hoopla. A lot of her later work is top notch: Rabbit Hole, Beautiful But Deadly from Movie Disaster Music. See The New Hong Kong, If a Lie Was Love, All I Can See is the Face of Bruce Lee, Super 8 from Pussycat Babylon, and her inspired, under-the-radar collection of exploitation movie themes, Invasion of the B-Girls.
Josie Cotton’s lost third album was resurrected from storage after she was approached by a Stranger Things soundtrack query from Netflix, in search of unreleased music of the mid-1980s. She was inspired enough to revisit the tapes and mix the tracks; it’s more than three decades late, but Everything is Oh Yeah is, in fact, a new album, circa 1985. It’s both a time capsule and a time-travel fantasy, featuring contributions from early punk rock legend Geza X (The Dead Kennedys’ Holiday in Cambodia, et al.), and the Stray Cats’ Brian Setzer. Bouncing from new wave to surf to girl group to neo-rockabilly, there are some fun, mid-‘80s gems in here for sure—and even a Beatles and a Ramones cover.
The first-ever release of 1985’s Everything is Oh Yeah (above) coincided with the debut of her latest video, Ukrainian Cowboy:
Para deleite de Pineda, Lucio Fulci chega finalmente a Mal de Olho ou, como se conhece em Itália, Tre ragazzi galiziani parlano nel loro podcast di film gialli … e del cinema horror in generale. Neste episódio, tratamos de Non si seviza un paperino, Don’t torture a duckling ou O segredo do bosque dos sonhos, como prefiram; enquanto recuperamo-nos da festa do entruido, mais conhecida em Itália como Formiche e figure strane nelle strade, i turisti di Madrid hanno paura.
Enquanto enxugamos as lágrimas a ver Florinda Bolkan espancada com Ornella Vanoni a soar de fundo, falamos da misoginia de Fulci, os seus problemas com a censura, o declive pessoal e artístico, a criminosa atitude da personagem de Barbara Bouchet com os rapazes, auge e queda do giallo, auge e queda de Argento…
Paira no ar o capítulo dedicado a Cannibal Holocaust, ainda sem data… suspense. De momento, anunciamos um capítulo especial na memória de José Mojica Marins, quem nos deixou recentemente. Falaremos principalmente da trilogia protagonizada pelo seu personagem mais emblemático: Zé do Caixão.
A portavoz do BNG en Europa denuncia a “terrible situación humanitaria” que viven os miles de persoas que viven no maior campo de refuxiadas de Europa: o de Moria, na illa de Lesbos, que supera as 27.000 persoas segundo as propias autoridades. Ana Miranda destaca que “non podemos permitir que continúe a sistemática violación dos dereitos humanos e os ataques fascistas que sofren todos os días. A Unión Europea ten que dar unha resposta global a esta situación das persoas migrantes”.
Para a portavoz do BNG en Europa resulta “inadmisible que a UE non afronte esta situación de ausencia total de respecto polos máis elementais dereitos humanos e que non ofreza unha solución global á crise humanitaria que viven miles de persoas que escapan da guerra e que por riba ao chegar a Europa son humillados, denigrados e maltratados”. Ademais denuncia a deportación masiva que quere levar a cabo as autoridades gregas desde Mitilene, na illa de Lesbos a Turquía.
Ana Miranda recoñece que non se trata dun problema grego senón europeo. “É evidente que Grecia por si soa non pode facerse cargo das persoas que chegan as súas costas. Aí é onde ten que actuar Europa”, salienta. “Pero tampouco é de recibo que Grecia incumpra as leis internacionais e Turquía utilice aos refuxiados como moeda de cambio”, engade desde o porto de Mitilene.
Ahora que es moda entre la clerecía occidental condenar a los políticos que citan a la Virgen o blanden rosarios, la Rusia de Putin va a introducir en su Constitución una mención a Dios y a definir el matrimonio como la unión de un hombre y una mujer.
Para los viejos del lugar, como este que les escribe, es el
mundo al revés: Rusia, que en nuestra infancia y adolescencia era el ‘reino de
los sin Dios’, cita a Dios en su constitución mientras nuestro alto clero
reprocha cualquier referencia a lo sagrado en un político, y previene en su ley
fundamental futuras veleidades de aprobar el matrimonio homosexual, que es ya
el estándar en todos los países de nuestro entorno.
Según ha revelado el presidente del Parlamento, Vyacheslav
Volodin, en una de las enmiendas constitucionales se leerá: “La Federación
Rusa, unida por una historia de mil años, preservando la memoria de los
antepasados que nos transmitieron los ideales y la fe en Dios, así como la continuidad
en el desarrollo del estado ruso, reconoce la unidad estatal históricamente
establecida”.
También se incluirá una enmienda que especificará que el matrimonio es la unión de un hombre con una mujer. Esta idea ya la avanzó Vladimir Putin en declaraciones que indignaron a toda la progresía de Occidente al asegurar que mientras él sea presidente, no habrá “progenitor 1” y “progenitor 2”, sino “papá y mamá”.
En la mención constitucional de Dios se le adelantó ya Viktor
Orbán en Hungría, cuya Carta Magna dice en su prefacio: “Estamos orgullosos de
que nuestro rey Esteban, santo patrón de Hungría desde hace mil años, haya
fundado nuestra patria sobre sólidos cimientos incorporándola a la Europa
cristiana”. Y Polonia celebró un acto oficial en el que se coronaba a
Jesucristo como rey de Polonia.
Y uno no puede dejar de preguntarse si es necesario pasar la
prueba de décadas bajo una tiranía atea para inmunizarse ante las miasmas de
ese laicismo radical, de ese temor reverencial a reconocer siquiera que nuestra
civilización se ha basado, queramos o no, en los valores emanados del
cristianismo.
Hace unas semanas, el Papa nos advertía del riesgo de no
darnos cuenta de que ya no existe la Cristiandad, pero se ve que hay países,
los mismos en los que se quiso extirpar la fe con una violencia desconocida
desde los tiempos de Diocleciano, que no se dan por aludidos.
Iniciamos un breve repaso a la historia del reggaeton. Hoy, una primera entrega dedicada a la creación del género más odiado y bailado. Orígenes del perreo y el debut de Daddy Yankee y DJ Playero.
El 22 de noviembre de 2019, Daddy Yankee inaugura el primer museo del reggaetón. O así lo presentó el papi. El Jefe Museum, que así se llama, es un museo dedicado a la vida de nuestro autoproclamado rey del género y al a música que lo convirtió en tal. Coincidiendo con el 15 aniversario de su disco “El Barrio Fino”, el museo expone la historia de su vida, desde su infancia y las cosas que pasaban en el barrio fino a los posteriores éxitos de su carrera musical. Incluye sus outfits más famosos, como la arriesgada combinación de camiseta grandota cualquiera y pantalón holgado random junto con cadenas y/o gafas de sol. En el museo expone también sus premios así como entrevistas exclusivas.
Durante el proceso de creación del espacio, Daddy Yankee comentó que no abunda la documentación del género que en los últimos años ha puesto a perrear a medio planeta, así que quiso incluir una historia musical general también en la exposición. Y es que resulta que el visionario que nos trajo bofetadas descartienses como “lo que pasó, pasó” vuelve a tener razón. Aunque parezca mentira, no se ha elaborado mucho sobre el género ni su historia, especialmente si hablamos del aspecto más musical. Porque de todo lo que no sea música se ha hablado y teorizado hasta el desgaste. Que si vulgar, que si machismo, que si indecencia, que si le damos la vuelta y es feminismo, que si empoderamiento, que si clasismo, que si puritanismo, etc. Pero, ¿y la música?
El reggaetón es el fruto del encuentro musical de las islas del Caribe. Nace como consecuencia de la inevitable mezcla del dembow, el dancehall y el reggae en español en producciones de República Dominicana, Jamaica, Panamá, Puerto Rico y Venezuela. Los movimientos de la población afrodescendiente en Jamaica hacia el resto de islas durante principios de siglo veinte acaban llevando de herencia el interés por el fenómeno reggae de los setenta que todos conocemos, hasta impregnar toda una generación. A lo largo de los ochenta, productores como Michael Ellis empiezan a investigar sobre la creación de su propia versión del género. El objetivo es crear el reggae que escuchan en la radio, en español. Las primeras incursiones y donde el movimiento toma más fuerza son Panamá, donde precisamente ya había una fuerte comunidad jamaico- panameña.
Esa experimentación culmina en temas como Te Ves Buena de El General, publicada en 1991 y citada aun décadas después por sus herederos Residente y Bad Bunny en Bellacoso: Hoy nadie nos ordena, solo este General cuando suena “Buena, tu te ves bien buena”. En Te Ves Buena escuchamos claramente el clásico ritmo del reggae jamaicano, esos upbeats que prácticamente flotan, con los que te taladró tu amigo el porreta todo tercero de la Eso. La voz de El General recita los con el estilo raggamuffin: cantando una nota mantenida, enlazando palabra tras palabra de manera muy rapida y haciendo subida o caída a final de frase, articulando los versos musicalmente a modo de pregunta-respuesta. Aun así, ya en este tema podemos escuchar la mezcla con la base del que será el ritmo definitorio del reggaetón. La letra del tema lo facilita y lo emula: cuando El General repite tu te ves bien buena está reforzando el tún-da ta ta del futuro reggaetón.
Si algo une a los reggaetoneros de hoy es el respeto por sus raíces. Hay plena consciencia de lo mestizo en las culturas caribeñas y latinoamericanas, y de hecho se reivindica. Los ritmos afros son la base. Se le añaden las melodía tahínas o indígenas de cada región. El hablar castellano marca el ritmo y la diferencia definitiva con otros generos afrodescendientes como el hip-hop o el rnb (lo explicamos aquí). Porque a todo eso se le añade la fascinación por un nuevo estilo que llegaba de los Estados Unidos, el hip-hop. Las bases pensadas para la pista de baile adoptan el flow y el individualismo competitivo del rap.
A principios de los noventa empieza en las pistas de Puerto Rico un fenómeno que consolidará el underground borícua: el reggaetón. La palabra viene del concepto “maratón de reggae español”, o como se le llamaba a una noche de fiesta a principios de los noventa. Las sesiones de dancehall y reggae se empiezan a transformar cuando el dj toma el micro para liderar. Siguiendo las bases, el dj recita palabras que marquen el ritmo. Los versos no tienen sentido en cuanto a la letra pero su fuerza y significado radican en el valor fónico; cómo estas palabras acompañan y refuerzan el ritmo del bajo y la percusión. Antes, mucho antes de mover los millones que mueve ahora, el reggaetón era considerado la música underground. Que se cabreen, los indies. Pero es que solo era aceptada en las salas del underground, los clubes alternativos y poco regulados.
Debido a la dura persecución policial de toda práctica poco decorosa o perjudicial para los estándares de cultura puertorriqueña, esos temas únicamente se comercializaban de manera ilegal, en quioscos de barrio o mediante vendedores ambulantes. Antes de ser perseguido por los rockeros con mucho tiempo libre en twitter, el reggaeton fue perseguido por el gobierno, que no aprobaba su mensaje sexual o violento. En 1995 se ordenó una redada sobre hasta cinco tiendas de cassette donde se distribuía este tipo de música.
Uno de los pioneros en la creación y distribución del fue Dj Playero, por muchos considerado el padre del perreo. Dj Playero grababa cassettes con temas propios y de artistas emergentes como Daddy Yankee, que de hecho tiene su debut en la mixtape “Playero 34”. En Playero 37: Undeground volvemos a escuchar a Yankee freestyling sobre una base que años después volveremos a escuchar en temas como Lento de Nfasis. Esta base aun baila entre el reggae y el dembow, con un marcadísimo bajo que al unirse con los upbeats del reggae crea el ritmo clásico del reggaetón. Daddy Yankee canta casi irreconocible, siguiendo la moda del momento, en estilo raggamuffin, recitando tan rápido que casi no se entiende la letra. En medio de su freestyle Daddy Yankee samplea cantando como puede temas populares latinoamericanos como la Lambada, Murder She Wrote o Pose Off.
Si en cuanto la música, las bases y el sonido el reggaetón nace del reggae y el dancehall, su estética literaria y visual bebe a morro y chorreando de las tendencias del hip-hop y rap que llegaban de los Estados Unidos. La actitud gangsta, las letras sobre la vida en la calle, el hinchar el pecho y la actitud de gallito, incluso la ropa vienen de la fascinación por los raperos americanos. Cuando el gobierno empezó las campañas anti-undergraund, los colegios prohibieron a los jóvenes ir a clase en ropa holgada que recordase a los raperos. Si analizamos la letra de ese debut de Daddy Yankee en Playero 37 podemos ver que, aun cantar en raggamuffin, la letra podría ser de cualquier album hip-hop yankee: No era mi intención hacerte sentir un poco celoso Es que no paro no paro, disparo, disparo y nunca termino. Y el reggae nunca fallece porque Yankee está vivo. La influencia del hip-hop es la que hace que poco a poco se vaya perdiendo el estilo raggamuffin a la hora de cantar. Así los versos acaban siendo rapeados, casi gritados al estilo Wisin y Yandel, o bien un poco más cantados como Don Omar. Además del sonido y la estética, poco a poco el reggaetón adopta el trasfondo social del hip-hop, dando artistas como Tego Calderón, Residente o Don Omar, que usan su voz para cantar la reivindicación. Pero eso ya lo dejamos para la siguiente publicación.
Todo eso fue la base para lo que en unos años se convertiría en un fenómeno mundial, dominando las playlists, noches y nuestros corazones. Hacia principios de los dosmil es cuando vemos como la movida toma forma de verdad.
I'm a big fan of the Cosy Places subreddit, but quickly learned a key tell that a lovely room isn't lived-in: libraries of uniformly handsome or antique books that tell you you're looking at a set, or the corner of a furniture store.
The reality is that books tend to be a "noisy" presence, designed to advertise themselves and exhibiting loud and trendy design fads. Ready sources of cheap books -- library clear-outs and estate sales -- only reflect this state of affairs in bulk.
So it turns out there's an entire industry of books hand-picked and organized to look good, sold in bulk according to a variety of visual or conceptual themes. Color gradients is a hot trend in the world of books sold by the linear foot.
De cómo el Urban de Mediana Edad sintiose traicionado por la chanza de lo urban y volviose a poner el sayo del Señor Mayor del Indie, con un enojo pollaviejil de tres mil pares de cojones de res.
El señor mayor del indie ha vuelto con el gatillo fácil de Ortega Smith y el pronto agresivo del difunto Pepe Sancho, cuando le gritaba “¡sois basura!” a los miembros de la prensa canallesca. Hay rabia. Hay muchísimo dolor. Hay golondrinos en ambas axilas. Hay avisos constantes de Apple en su mail, advirtiéndole de que ya no le queda espacio en el iCloud. Hay más reflujo biliar que en el gaznate de Carl “Papá Cogote” Cox, después de siete rodaballos, una paella valenciana para cuatro y dos barreños de carajillo. Hay. Vaya si hay.
Cuatro años dedicados a purgar mi pollaviejismo indie. Cientos de horas dedicadas a ponerle comments a Rosalía en su feed de Instagram y explicando a mis colegas cuarentones de Pilates que el trap ahora se llama urban y Bad Gyal es dancehall, no trap, aunque también es urban, como el reggaeton, que tampoco es trap. Cuatro años intentando intelectualizar el perreo; soltando peroratas sobre uñas de gel, trapicheos y alta filosofía; mezclando a cascoporro lucha de clases con música dancehall y gritando al viento que, si no te gusta este rollo tan revolucionario, es porque eres un señoro, no porque tengas derecho a dar tu opinión sobre algo… Todo esto se perderá como lágrimas en la cumbia.
Como hizo Bigote Arrocet, mi mujer me dijo “ahora vengo” y no la he vuelto a ver más. Mi obsesión por dejar de ser un boomer a los cuarenta y tantos, y mi resistencia desesperada a aceptar que mediana edad y perreo son conceptos incompatibles, me han costado el matrimonio. Digo yo que acudir a casa de mis suegros vestido como Bad Bunny, también habrá tenido algo que ver con mi debacle sentimental.
Que aquí uno lo ha sacrificado todo para molar. He renegado de Yo La Tengo y Fatboy Slim, hostias. Lo he dado todo por esta revolución filosófica-estética-musical que iba a cambiar el mundo y, a tenor de los carteles festivaleros de 2020, no ha cambiado absolutamente nada. Porque el pollaviejismo ha vuelto a las calles, pollavieja is the new urban, yo qué sé. Lo único que tengo claro es que en el Primavera Sound tenemos a Strokes, Iggy Pop, Bauhaus, Kim Gordon en lo más alto del cartel. En el Sónar, en letras gordotas, veo a los Chemical y Carl “Papá Cogote” Cox. Ojo ahí, pollaviejismo con mucha barrica, presencia en boca y notas de frutos rojos. Boomerismo de proximidad, kilómetro cerdo. House progresivo con Eric Prydz. Rebecas de acrílico, fajas para la lumbalgia, calzoncillos con pedete, petanca guarra en Poble Sec. Y este verano, todos a Monegros, que actúan los nuevos valores del urban: Wu-Tang Clan, Paul Kalkbrenner, SFDK, Vitalic, la Richie, Basement Jaxx… ¿Y el neo perreo? Ni está ni se le espera, al muy ladino.
No, en serio, ¿qué ha pasado con lo urban? ¿Quién diablos me ha engañado? Lo urban era el futuro, decían en el Vice, y el temita ya huele a pasado. Después de ver a mi adorado Cecilio G cabalgando sobre un podenco y cruzando un océano de clubbers enzarpados, esperaba un 2020 más trap que el hachís que Slowthai tiene incrustado en la uña del meñique. Por los calvos de Risto, que me perdí Tame Impala en el último Primavera Sound porque estuve todo el festival en el escenario urban, con la mandíbula como el martillo de Thor, dando la turra y ahuyentando a los nietos de mis amigos.
2019 fue un espejismo. Tanto tiempo convencido de que lo urban arrinconaría a lo indie, y ahora resulta que, a la hora de la verdad, vuelven los de siempre. Gallináceas viejas, como yo. Decrepitud in this modafocka. Las dos PR: próstata y presbicia. El retorno del pollaviejismo festivalero ha sido un desengaño dolorosísimo. Como descubrir que el aroma artificial de vainilla procede del castóreo, es decir, de una secreción anal que producen los castores. Cada vez que me comía un flan de vainilla, en realidad me estaba ingiriendo un liquidillo infecto, procedente del ojal a un roedor acuático. Así me siento ahora mismo.
Por tanto, se acabó el urban de mediana edad. Vuelve el pollavieja. El Señor Mayor del Indie is back, decídselo a vuestro crush. Me bajo en esta parada. Ya basta de fingir que Élite me mola, a partir de ahora solo sinceridad: solo veo Ray Donovan, La Casa de Papel y Se Ha Escrito Un Crimen. Le acabo de regalar los mixes de DJ Playero al sobrino de mi callista. Recupero las zapatillas Munich, los pantalones Dockers y las gafas con cordel. Me voy de Tik Tok, basta ya de hacer el gilipollas, y reactivo mi cuenta de Facebook, ese geriátrico molón, la casa de la guasa, hogar del reuma y las próstatas diezmadas. Con los míos. Equipazo.
Sé que os costará dormir con esta noticia, pero pido difusión máxima por favor, pues a partir de ahora solo me interesan los DJs con chepa y quistes benignos, momias que pinchan tracks de 15 minutos porque la próstata no perdona y se orinan encima cada media hora. Raperos cincuentones y gordos como vacas marinas que se limpian el culo con los análisis alarmantes de sus nutricionistas. Peña ajada, vivida, con muchos gases y acidez cada vez que se pasa con la comida basura. Se acabó lo de “yo entiendo a los chavales”. Si los festivales resucitan el pollaviejismo en pleno 2020, después de todos los sacrificios que los señores mayores hemos hecho para que nos guste J. Balvin y La Favi, la única salida que nos queda es volver a la senectud y esperar que la comunidad de boomers sepa perdonarnos y nos permita volver al redil. Porque, parafraseando a David Bustamante, este pollavieja solo le pide una cosa al movimiento urban: devuélveme la vida que me la has quitao.
With what may just be the coolest political poster of the current election cycle, Democratic candidate Bernie Sanders announced on Friday that he'd be holding a rally on Sunday in Los Angeles featuring Chuck D's Public Enemy Radio, a Public Enemy offshoot that includes Chuck D, DJ Lord, Jahi, and the S1Ws, per Rolling Stone. Shortly after, the drama started.
Despite Sanders' impressive selection of musician endorsements, Flavor Flav is not among them, and on Friday, the law firm Ford & Friedman sent Sanders a cease and desist letter on the behalf of Flavor Flav, Public Enemy's most iconic member.
"While Chuck is certainly free to express his political views as he sees fit—his voice alone does not speak for Public Enemy," the letter, which was obtained by Pitchfork, stated. "To be clear Flav and, by extension, the Hall of Fame hip hop act Public Enemy with which his likeness and name has become synonymous has not endorsed any political candidate in this election cycle and any suggestion to the contrary is plainly untrue."
It went on to claim on Flavor Flav's behalf that the "Public Enemy Movement" can't allow itself to be "misappropriated by political operatives in support of a fictional revolution," and it called on Sanders to clarify the endorsement as simply "Chuck D of Public Enemy," as opposed to the larger group.
On Sunday morning, Chuck D clarified his endorsement on Twitter, writing: "I dig aspects of Bern. Hate the party Bulsht. But can relate to half the issues & get forward. Use your minds & be ready to fight whoever in office." In later tweets, he wrote that when it came to Flavor Flav, "my last straw was long ago." He called out Flav's lack of support for the Harry Belafonte-founded social justice organization Sankofa when it inducted Public Enemy and the hype man's general refusal to do free benefit shows, adding that if money were involved "Flav would’ve been there front & center."
The final blows to the group came later that day. In a press release, Public Enemy Radio clarified that it would still be performing at the rally, per Rolling Stone, and it broke the news that Public Enemy and Flavor Flav would officially be parting ways. "Public Enemy and Public Enemy Radio will be moving forward without Flavor Flav," the statement read. "We thank him for his years of service and wish him well."
After all of that dramatic back and forth, the rally went on as planned on Sunday Evening, with the LA Times reporting that Chuck D led Public Enemy Radio in performing classics including "Fight the Power," which seems pretty fitting for a Sanders event. Flavor Flav doesn't appear to have weighed in on the updated situation yet. VICE has reached out to Public Enemy and Flavor Flav's representatives for comment; we will update this post if they respond.
Hai 915 anos, falamos do 1 de marzo de 1105, naceu en Caldas de Reis Afonso Raimundez, coroado rei da Galiza e emperador co nome de Afonso VII. Os seus máis de 40 anos como monarca correspóndense cun gran período de esplendor para o noso país.
Me parece muy incorrecto meter a Arturo Pérez Reverte en el parque habitual de Cuñados del que tanto gusta echar mano Twitter o El Jueves. Es un tipo culto, inteligente y con el que se puede dialogar. Razona sus ideas y además escribe con una claridad y ritmo envidiables. No soy #TeamReverte como Ángel Codón o Alfonso Sánchez, pero, joder, ¡ya está bien de meterle en el mismo saco que cualquier Tomás Roncero de la vida!
A propósito: ¿Os he contado que el otro día Pérez Reverte escribió de cine como un cuñado profesional?
No os metáis con él, que fue la persona que nos dio a Tojeiro
Y es que nadie está libre de soltar una chorrada de vez en cuando. Yo mismo tiendo a menudo en entrar en bucles dialécticos en los que me creo la encarnación angélica de la lógica y el mayor regalo a la humanidad que ha dado Algeciras que no sepa tocar la guitarra o interpretar a El Profesor (Para los despistados, hablo de Paco de Lucía y de Álvaro Morte, y, ¿veis?: ya me estoy haciendo el listillo). Mis compañeros de trabajo y algunos amigos suelen llamar esos trances verborreicos en los que me sumerjo de vez en cuando de una manera bonita y que me llena de vergüenza y ganas de estrangularme con mi propio intestino delgado:
El Pacoxplaining.
Sacarlo a colación es la mejor forma de callarme y avergonzarme cuando me estoy pasando de listo. Esto es, la mitad de las veces que hablo con alguien.
Pero esto es un blog y aquí no hay nadie que pueda pararme. Así que toca hacer un poco de Pacoxplaining. El artículo de Reverte me recordó que hay un episodio de la historia del cine apañó del que muchos hablan, pero que está muy poco documentado en la red. Así que hoy toca artículo de servicio público. Espero que los neoliberales no me censuren por ello en su cruzada por convertir ‘Público’ en una palabrota y ‘Servicio’ sólo en lo que les hacen cada vez que van de putas.
En su artículo, Reverte decía un par de cosas ciertas de manera superficial . Por ejemplo, que los actores españoles a menudo tienen problemas para vocalizar (se nota que no ha visto mucho cine en otros idiomas que no sea doblado, que el otro día me vi una australiana que me hizo sugerir a los distribuidores internacionales que le pusieran subtítulos o me pagaran una visita al otorrino). Pero casi todo eran cosas directamente erróneas. Una parte importante fue cagarla en la crítica del sistema de subvenciones y ligarlo a la producción de películas de ideología de izquierdas, algo muy tonto por dos motivos:
La mayoría de las películas que se producen y ganan pasta son comedias más bien rancias o basadas en cintas extranjeras. Por no hablar de que muchísimos productores, como comenté hace tiempo, son de hecho de derechas. Curiosamente, publicó el artículo poco antes de que una película social progresista, ‘Adu’, hiciera un dineral en taquilla, echando por tierra su razonamiento de que esas no son las cintas que la gente quiere ver. A ver, Reverte: lea usted a William Goldman. En el cine nadie…. NADIE… sabe nada.
La película más subvencionada de la historia de nuestro cine fue ‘Sangre de Mayo’, pagada enteramente con 15 millonazos de euros por parte del gobierno de Esperanza Aguirre.
Se rumorea que parte de la peli se tuvo que rodar otra vez por estar desenfocada.
Dicho esto (y ya estoy otra vez con introducciones más largas que los posts en sí), lo que me llamó la atención del artículo fue cómo pillaba la solución Pepe Gotera de “esto me arremango yo y lo soluciono en dos patás a carallo sacado” al problema de las subvenciones. Para El Sr. D. Exclmo Arturo, la cosa era fácil:
“(Se hacen) doscientas al año, algunas de las cuales no se estrenan o logran recaudaciones ínfimas. Mientras que, por ejemplo, si se destinase la mitad a ayudar con criterio a nuevos directores y gente prometedora, que eso sí es invertir bien, con el resto aún podrían hacerse 25 películas grandes al año, con presupuesto de 4 millones cada una.”
La gracia de la afirmación es que me recordó enormemente al modelo de la mítica Ley Miró. Nada de incentivos fiscales a todos, nada de la muy problemática subvención sobre taquilla que se afianzó en los 90 (sí, sí: esa que acaba dando como resultado la compra de entradas), nada de cuotas, grabar la promoción de pelis de majors y nada de fomentar las ventas internacionales (que viene a ser, así a lo bruto, lo que hacen los franceses). Ayudar con criterio.
Claro que… ¿el criterio de quién exactamente?
Y ahí es donde estuvo el problema. Porque de lo que va esto, además del temido pacoxplaining, es de hacer un poco de historia. Una historia por la que muchos me han preguntado ya: Entre mis actividades en redes sociales, echo a veces un rato en contestar cuestiones que me plantean en CuriousCat, una oscura red en la que a veces me preguntan de cine, a veces de mis hábitos masturbatorios y muy a menudo sobre por qué soy vago como el resto de andaluces (sí: tengo un hater racista que es la mar de entrañable porque parece no darse cuenta que tengo todo el tiempo del mundo para pensar la respuesta que lo ponga en ridículo). En más de tres ocasiones me han pedido que explique qué puñetas era eso de la Ley Miró de la que tanto se habla.
Como vivo en mi burbuja freak, siempre pensé que era algo más conocido. Feck: que convertimos las bragas de Pilar Miró en el macguffin del guión de ‘CineBasura: La peli’ (crédito a quien se debe: aquello fue idea de José Viruete). Pero se ve que no lo sabe tanto cinéfilo. Y tengo una hipótesis para explicar por qué yo sí la tengo presente. Os la presento gráficamente:
En la foto, PACO FOX
Si bien cuando estudié cine lo que se me explicó fue el sistema de subvenciones vigente en los 90 (con las maravillosas jugadas de cierto poderoso presidentQUIZIR productor que usaba CREATIVAMENTE una subvención para fomentar películas de nuevos directores con el fin de hacer pelis ya amortizadas antes del estreno), lógicamente también me comentaron en clase lo que había antes y cómo afectó a la imagen local del cine español.
Porque en otros tiempos, el cine local, altamente protegido con cuotas por la dictadura, era muy popular y se centraba sobre todo en comedias (como le está pasando a toda Europa ahora mismo), pero también tenía mucha película de género. Sin embargo, ya entrados los 80, la cuota de pantalla había caído en picado. En parte por efecto de la Ley Miró. Que no lo digo yo ni Hans Magnus Enzensberger: lo reconocía Fernando Méndez Leches, el hombre con el bigote más guarro de la historia (en serio: no fuméis puros), que sustituyó a Pilar Miró y que explicaba en El País en el 86 que la cosa estaba muy marl. Aunque él lo achacaba al auge del vídeo y no a la repetición de temáticas. Sí: ya en ese año estaba presente ese tópico de ‘Todas las pelis españolas van sobre la Guerra Civil”. Lo cual es tonto, claro. Sobre todo decirlo hoy en día, en el que la que iba de eso ha sido la de Amenagüer y, encima, lo ha petado en taquilla.
Así que flash back dentro de flash back a 1983, en el que aparece el Real Decreto 3304 que pasaría a la historia como Ley Miró. Con la llegada de los socialistas, como ya explicó el gran Mariano Ozores…
Cine de actualidad.
… la directora Pilar Miró se puso al frente de la tarea de cambiar la ley del cine, que apenas se había abordado por la UCD y que todavía tenía aspectos de las primeras reformas del franquismo en los 60 por parte de José María García Escudero, probablemente la figura más importante y olvidada de nuestro cine junto al camello de Andrés Pajares. Escudero implementó un sistema lógico de ayudas y fomentó la Escuela Nacional de Cinematografía, sin la cual no tendríamos a Mario Camus, sin el cual no tendríamos ‘Los Santos Inocentes’ y sin la cual la cultura española sería sensiblemente peor.
A todo esto, que ‘Los Santos Inocentes’ es la típica película que se pudo hacer gracias a la Ley Miró. Que si esperáis que esto sea un ataque frontal al cine patrio de los 80 estáis en el bloj equivocado. Que aquí, no lo olvidemos, celebramos la Semana de Garci. Y volveríamos a hacerlo. Sobre todo si la Comunidad de Madrid nos da una buena subvención.
El plan de Miró consistía en básicamente lo que decía Reverte: abogar por subvenciones sobre proyectos que se consideraran de calidad, subiendo sus presupuestos para evitar que se hicieran demasiadas películas como ‘El Fascista, La Beata y su Hija Desvirgada’ o, más importante, su secuela ‘El Fascista, Doña Pura y el Follón de la Escultura’.
Ya no se ponen títulos como antes.
Gracias a dios.
El plan, resumido, proponía subvención anticipada de hasta el 50% del coste de las películas según una evaluación de un comité. El resto de películas podría optar a una subvención del 15% de taquilla. Aparte de ese meollo de la pasta, que de lo que se trata esto, también se establecieron cuotas de pantalla de un día de cine español por cada tres películas extranjeras dobladas (algo muy francés), creación del ICAA, la desaparición de la censura y, por supuesto, la apertura de las salas X. Ello nos dio moquetas incómodamente pegajosas, pero también la desaparición del cine S, esa plaga de señores hirsutos canijos simulando follar que sólo ofreció al mundo una cosa buena:
El título “Sueca bisexual busca semental”.
Bueno: dos cosas buenas. Que ‘El Fontanero, Su Mujer y Otras Cosas del Meter” también tenía su gracia. El título, claro. No veáis la película, por el amor de peich.
El objetivo de la ley, aparte de poner un poco de orden en tanto dry humping y penes flácidos, era «facilitar la producción de películas de calidad, las proyectadas por nuevos realizadores, las dirigidas a un público infantil o las que tengan carácter experimental». Con las tres últimas partes de la enumeración poco se avanzó. De hecho, fue la ley posterior la que permitió una revolución en ese sentido. Pero como dijo Hamilton a Bottas, no nos adelantemos.
La clave era lo de ‘películas de calidad’. Para determinar tan laxo término, se estableció un comité que seleccionaría los proyectos. Películas, como reclamaba Don Arturo en su artículo, de mayor envergadura. Eso fue un duro golpe para las cintas de presupuesto bajo o medio ya que favorecía a los grandes dramas de época de prestigio. Claro que, en teoría, eso podría haber ayudado también a crear cine de género caro. Pero de ahí sólo salió ‘El Caballero del Dragón’, y todos sabemos como acabó eso.
-España: Mundo… ¡¡¡¡os damos al David Bowie español!!!! -Mundo: Señor, no me grite.
Porque lo que consideraba ese comité como ‘calidad’ generalmente se traducía en dramas, especialmente de origen literario. Películas hechas para participar en festivales internacionales y ganar premios. Que a veces conectaban con el público, pero más bien a menudo no. Porque todos podemos imaginar que ‘Luces de Bohemia’ pueda ser interesante, pero si en el cine de al lado daban ‘Rambo’ y ‘Regreso al Futuro’, pues como que lo tenía difícil para atraer al público. Además, el resultado de las decisiones del comité se tradujo sobre todo en favorecer muchas películas abotargadas y con poco interés de trasgresión.
Pero lo que más dolió y sigue doliendo fue el desmantelamiento casi total del cine de género. Gente como Paul Naschy vio casi imposible financiar sus pelis.
Lo cual, si me preguntáis a mí, no es una desgracia. Mucho peor fue la caída en picado de la carrera de Mariano Ozores. Pero soy firme defensor de que haya pelis para todos y si la gente quería ver a Jacinto Molina con felpa en la cara, pues me alegro por ellos. El caso es que la práctica imposibilidad de financiar casi todo lo que no fuera drama o comedia madrileña se tradujo en un descenso con la aplicación de la ley de casi el 60% del número de películas. Lo que había, como también reclama Reverte, era más caro, pero también destruyó mucha productora que no solo daba trabajo a mucha gente, sino también caspa a muchos otros y, lo que es más importante, la posibilidad de hacer cine de género, algo en lo que reinaron los italianos en esa misma época como bien saben los seguidores acérrimos de Vicisitud y Sordidez o han pasado por la CutreCon.
Por supuesto, otra consecuencia paralela de la creación de un comité de expertos para repartir pasta fue la proliferación de acusaciones de amiguismo. Cosa que, para qué engañarnos, también se comenta hoy en día sobre todo tipo de ayudas a la producción y a la distribución. Porque esto es un país pequeño y todo el mundo mira por su propio culo. Bueno, por el culo de otros, que mirarse el de uno es complicado. Y el de otros es un poco embarazoso. PACO DEJA LAS ANALOGÍAS TRASERALES, QUE TE PIERDES.
El experimento, si bien nos dio un buen puñado de películas cojonudas, sí que dejó marcada la imagen del cine español de cara al público justo cuando la industria internacional se acababa de dar cuenta de que quienes eran el futuro del cine no eran las parejas mayores con poder adquisitivo, sino la chavalería. Hasta los 70, Hollywood creía que, como los adolescentes no tenían pasta, no valía la pena hacer pelis para ellos. Pero luego llegó ‘La Guerra de las Galaxias’ y todo el mundo comprendió que el futuro estaba en mucho cine de género. La bienintencionada irrupción justo en plena eclosión de la era Amblin de la Ley Miró hizo que España diera un paso adelante en cuanto a grandes películas, pero un paso atrás en cuanto éxito de público. Los que fuimos jóvenes en esa época salíamos corriendo ante la mención de algo como ‘Dragon Rapide’. Que vi en el cine en su estreno. Pero, claro, dale a un niño tres dramas seguidos de la Guerra Civil y te dirá que todo el cine español es sobre eso. Es como si a alguien que ve poco porno le das tres pelis alemanas guarras seguidas. Se pensará que todo son meadas y gorrinadas y ya nunca volverá a ver la producción de ese país. Lo cual está mal: ver porno alemán es mucho más divertido que ver comedias alemanas.
En serio: lo de ese país con el humor es para hacérselo mirar y luego prohibirles la exportación de sus comedias por el bien de la humanidad. Estoy redactando una petición a la ONU tras dos años de ver las más importantes. No quiero ni pensar cómo serán las de serie B…
La Ley Miró fue ajustada un poco en 1986, pero por parte de otro director de cine que decía que el problema no era la repetición de temáticas mientras que reconocía estar preparando una peli de la guerra civil (que, para ser justos, nunca llegó a rodar). Con el cambio de década también llegaron nuevas leyes. Se impuso una visión más de subvención a posteriori, lo cual, por supuesto, provocó sus propios problemas. Eso sí: se creó una provisión específica para arreglar algo que la Ley Miró intentó pero no consiguió: animar a la producción de óperas primas o segundas películas. Con una subvención del 33% a un máximo de presupuesto de 100 millones de pesetillas (que, para los que no recuerden eso, era muy poco para hacer una peli en los tiempos del celuloide) pudo debutar una generación de directores, bien llamados Alejandro (Amenauer y de la Iglesia) y empeñados en un resurgir del cine de género, bien gente interesante como Mariano Barro-So o Fernández Armero o bien plagas para la humanidad como Daniel Caspa-solo.
El día de la bestia
Y, por supuesto, compras masivas de entradas de la sala 9 del Acteón, presupuestos hinchados, ayudantes de dirección firmando películas de señores mayores y cosas así. Pero ese es otro tema. Aquí estábamos para pacoxplainear eso tan comentado de la Ley Miró. Un ejemplo de cómo las buenas intenciones a menudo arrojan… resultados encontrados. ¿Sacrificaríamos ‘Los Santos Inocentes’ o ‘El Bosque Animado’, películas que tenéis que ver YA por una cierta realidad paralela en la que Jess Franco acabara dirigiendo un ‘Ator el Poderoso’ hispano? ¿Nos quedaríamos sin los medios con los que contó Berlanga para ‘La Vaquilla’ por la posibilidad de una última gran película de Ozores o la irrupción una década antes de un director como Álex de la Iglesia capaz de crear cine de género con personalidad, satánico y de Carabanchel?
Y yo qué sé. Sólo quería explicar que lo que contaba el amigo Arturo no es tan fácil como él cree. Desde el respeto y el amol, que el año pasado vi una peli junto a él y se reía con las mismas cosas que yo. A ver si alguien habla con él para que venda los derechos y asesore un nuevo Alatriste que no mezcle seis novelas en dos horas con un prota con el mismo acento que Rajoy.
A revista Cadernos de Lingua analiza que é o que máis inflúe no número de procuras no Dicionario da RAG, destacando que os principais factores externos son a circulación dun termo nos medios de comunicación e no mundo escolar. Nos últimos anos entradas como afouteza, teimudo, sapoconcho ou chimpín estiveron entre as máis consultadas
2020 marks the start of a golden age of acceptance and social progression. But along with progress, we must also seek reflection. We need to identify our previously held problematic beliefs and atone for the betterment of all people and many of us are doing so. But you know who hasn’t? Fucking ’90s movies.
That’s right. This week, we went back to revisit some of our favorite films from our youth and we are shocked and appalled at how insensitive and offensive they turned out to be. In this day and age there’s no excuse for these classic films to be so tone deaf. Let’s break down some of our favorite films made over 20 years ago that absolutely refuse to get with the times.
Dazed and Confused (1993)
This cult hit by Richard Linklater was a smash success and was the breakout vehicle for many big name actors we all love today. But there is a darker side to this seemingly innocuous tale about teenage substance abuse and sexual manipulation. Matthew McConaughey’s iconic character is a fun-loving chill dude at first glance and the line “I get older, they stay the same age” is a classic, but has anyone ever taken the time to consider the implications of this quote? 2020 has a different attitude towards sex and power dynamics and this movie needs to get with the times, yet no matter how many times we watch it, they repeat the exact same problematic behavior! You’re on notice, Dazed and Confused.
American Beauty (1999)
Again, another hit movie with deeply troubling undertones. I haven’t watched it but I looked at the DVD cover and saw that it stars KEVIN SPACEY?! It boggles the mind how in the year 2020, such a prolific abuser is allowed to star in this 1999 film. American Beauty, you are CANCELLED.
Clueless (1995)
We remember this one as our favorite film growing up. We remember all the Clueless-themed sleepovers and birthday parties. However, looking back, there are several issues with this problematic fave. Notably, the use of the “r-slur.” In 2020, sensitivity towards mental illness and disability is finally becoming commonplace, which makes you wonder what kind of brain-dead moron decided it was okay to use this language in a movie (and a comedy movie at that!). It’s crazy insane to make light of such things and, frankly, it’s a bit psycho. Sidenote: the continuity errors in this film really trigger my self-diagnosed OCD, LOL!
Honorable Mentions: Ace Ventura, Clerks, The Mask, Chasing Amy. The list goes on. All these classic movies seem to have their morals planted firmly in the past and frankly we’re tired of hearing excuses. Do better, 90’s! Now if you’ll excuse us, we have to prepare for our review of some classic ’90s gangsta rap albums. Should be a nice palate cleanser for the problematic taste those movies left in our mouth.
O que será número tres na lista da coalición Galicia en Común afirma que se leva "sentindo presionado desde hai moitos anos" para traspasar as barreiras da política municipal, algo que asume de maneira "construtiva".
El Consello Nacional del Bloque Nacionalista Galego ha dado luz verde esta mañana a las listas y al programa electoral para los comicios de abril. La portavoz nacional de la formación ha apelado, una vez más, a conseguir una Xunta "sin sumisiones". "Ni gobiernos absolutistas, ni sucursalistas... Es el momento de tener en la presidencia a una mujer nacionalista con las manos libres y las ideas claras para defender, siempre y en todo lugar, los intereses de los gallegos y de las gallegas; para construír un país con oportunidades en el que vivir y trabajar”, ha proclamado. “Porque merecemos un gobierno que no reciba órdenes ni de Génova ni de Ferraz", ha continuado: "El cambio gallego es acabar con el tiempo del sí bwana al madridcentrismo y conseguir algo tan simple y tan revolucionario como que Galicia sea gobernada desde Galicia”.
I want to like Altered Carbon, Netflix’s cyberpunk epic which just premiered its second season. But I can’t. Every moment watching the show is torture for me. Anthony Mackie’s performance as Takeshi Kovacs—the so-called “last Envoy” and hero of the show—is good. The AI hotel Poe is a welcome change from the books. The fight scenes are well choreographed, the production values high, and the street life of Harlan’s World is spectacularly high tech and low-life. If you want to get lost in a cool and expensive-looking cyberpunk yarn, Altered Carbon is the best show in town—only if you haven't read the books.
Yes, I know. "The book was better than the movie/show" is something we could say about almost any adaptation, but I truly can’t enjoy Altered Carbon because I read the books they’re based on and it feels like Netflix gutted the story of everything that made it interesting. The three Takeshi Kovacs novels are weird books about eldritch alien horrors and revolutionary politics in a world where no one dies. Altered Carbon took that raw material and stripped out anything complicated. The books are stories about power and revolutionary politics. The show is an action adventure love story with some light class critique.
Adaptation is hard. Television is a different medium than books and things are going to change, I understand that. Game of Thrones did a mostly great job of adapting George RR Martin’s books. I think the Lord of the Rings films are better than the novels. So too with The Princess Bride. Sometimes adaptations make large changes from the source material for the better. The novel Jaws is based on has an entire subplot about the local Mafia that landed on the cutting room floor for the film.
But Netflix’s Altered Carbon feels like it butchered its source material. This started in the first season with Takesh Kovacs, the main character. In the show, Kovacs is the “last Envoy,” the lone remaining member of a revolutionary group that wants to overthrow the ruling elites and eliminate the technology that keeps everyone alive forever. In the novels, Kovacs is still an Envoy, but Envoy's are the Special Operations Forces of the U.N. Protectorate—the Earth based government that keeps order in the galaxy. He leaves the service after witnessing a genocide he blames on the U.N. He saw his fellow soldiers die horrifically and he blamed leadership, but not necessarily the power structure. Kovacs is cynical, he’s not a revolutionary.
In the novels, Kovacs never met Quellcrist Falconer. She’s a historical figure he admires, akin to Mao Zedong—a political theorist who led a revolutionary movement. She’s a model to be emulated, the foundation for the revolutionary politics of Kovacs’ world, not his love interest. In the books, he’s in love with the idea of her. In the show, he’s quite literally in love with her and that drives the plot of the first and second season. That change forces the show to pursue Kovacs as a personal but not political figure. Kovacs seeks her out because he’s in love, not necessarily because he believes in her crusade against the entrenched power structure.
The politics of the Envoys in the show are reactionary and anti-technology. Falconer invented the cortical stacks that allow humans to live forever. She regrets her decision and wants to destroy the technology and allow people to die. She feels that she’s only enabled a system that allows the rich to accumulate power as they deepen their immortality.
The problem is that that system already exists. It exists in our world and the idea that removing a technology that enables immortality would change that is naive. Immortality is a banal given in the novels, it’s a hard fact. It is the accumulation of wealth and power that makes the rich immortals into monsters, not the technology itself.
In the novels, the Meths—rich, powerful, and long-lived humans—are barely seen. They’re as alien to normal people as the birdlike Martians. There is a sense that they’re gods, so powerful and old that they can’t be fought let alone seen. In the show they’re an indulgent ruling class driving the plot forward at every turn. They’re decadent, immortal, amoral, and boring.
The books ask the question: how do you fight these gods and build something better? “Every previous revolutionary movement in human history had made the same basic mistake,” Falconer says in Woken Furies, the third novel. “They’ve all seen power as a static apparatus, as a structure. It’s not. It’s a dynamic, a flow system with two possible tendencies. Power either accumulates or it diffuses through the system...a genuine revolution has to reverse the flow. And no one ever does that, because they’re all too scared of losing their conning tower moment in the historical process.”
There’s lots of these conversations in the novel—moments where a cynical soldier who once upheld the power structure struggles to understand how anything could ever be different. In the books, Falconer’s answers are complicated. She’s there to build something better, not just destroy everything.
In the show, Falconer is mostly good at stabbing people in the throat. It looks cool, but it feels hollow.
A proposta que a Executiva do Bloque somete ao Consello Nacional da formación este sábado implica sitúa á que fora deputada por En Marea no Congreso no terceiro posto da candidatura pontevedresa
Acompaña la lectura del artículo con nuestra lista en Spotify: Si tú no practicas con tu instrumento, tu vecino que sí está practicando terminará tocándolo mejor que tú. (Bill Monroe) El bluegrass tiene una estructura musical muy, muy estricta. Si empiezas a diluirla, desaparece. (Emmylou Harris, cantautora de country) Los montes Apalaches se extienden unos dos mil quinientos kilómetros […]
“As COVID-19 spreads, so too does the demand for face masks. The Centers for Disease Control and Prevention released a detailed chart breaking down what types of beards and mustaches are compatible with respiratory masks.” — Marketplace, 2/26/20
A Valedora da Universidade da Coruña conclúe que a decisión pola que o ente académico decidiu, en setembro de 2019, anular as xornadas sobre traballo sexual que se ían desenvolver ese mes na facultade de Socioloxía foi "un grave erro", que...
¿Alguna vez has tenido ganas inexplicable de morder hielo? Podría ser una señal de que tienes anemia. Ser anémico significa que el cuerpo tiene un número anormalmente bajo de glóbulos rojos, y puede suceder por varias razones. Es posible que el cuerpo no esté produciendo los suficientes, o que el cuerpo está perdiendo o destruyendo glóbulos rojos sanos a una velocidad más rápida que la normal.
Los glóbulos rojos contienen una proteína rica en hierro llamada hemoglobina, que suministra oxígeno a todo el cuerpo. Si no existe un suministro adecuado, los órganos y tejidos no reciben la cantidad adecuada de oxígeno. Algunas personas no presentan síntomas, pero por lo general la anemia puede causar cansancio, mareos y fatiga. También es posible experimentar falta de aliento, latidos cardíacos irregulares, dolores de cabeza, calambres en las piernas, insomnio y dificultad para concentrarse.
Existen muchos tipos de anemia, más de 400 en total, y cada tipo tiene su propia causa y síntomas. Por ejemplo, la anemia de células falciformes es un trastorno sanguíneo hereditario. Otros tipos pueden desarrollarse por una deficiencia nutricional, como la falta de vitamina B12 o hierro. El hierro es fundamental para la composición de los glóbulos rojos sanos. Cuando los niveles de hierro se encuentran demasiado bajos, la producción de glóbulos rojos se detiene, lo que lleva a la anemia ferropénica. La anemia por deficiencia de hierro es la que está asociada con la masticación de hielo.
La deficiencia de hierro se puede producir debido a un sangrado en el cuerpo, como con sangrado menstrual excesivo o un sangrado en el tracto digestivo. También puede ocurrir en personas con enfermedades intestinales como la enfermedad de Crohn o la enfermedad celíaca, que pueden bloquear la absorción de hierro. Las personas que no consumen suficientes alimentos ricos en hierro también pueden sufrir una deficiencia.
El deseo de comer productos no alimentarios se conoce como “pica”. Una de las formas más comunes de pica es comer hielo, que se conoce como pagofagia. No se sabe con exactitud porque las personas con anemia desarrollan este antojo. Obviamente el hielo no suministra hierro ni afecta la absorción de este nutriente. Algunas personas con deficiencia de hierro sufren de irritación en la lengua, por lo que el hielo podría servir como un calmante. Se ha visto que los síntomas de comer hielo se eliminan, una vez que los nivele de hierro en la sangre regresan a un rango normal.
Un estudio propone que el hielo puede dar a los pacientes con deficiencia de hierro un impulso mental, de la misma forma que una taza de café. Al final de cuentas la fatiga es uno de los síntomas más comunes de la anemia por deficiencia de hierro. Según los autores de este estudio, el hielo funciona al activar el reflejo de inmersión de los mamíferos. Cuando los mamíferos se sumergen en agua fría, disminuye su ritmo cardíaco y contraen los vasos sanguíneos de sus extremidades. Esto permite disminuir el suministro de oxígeno a la periferia del cuerpo, ahorrándolo para los órganos vitales.
Este reflejo se activa cuando la cara de una persona entra en contacto con agua fría. Por eso, tal vez, el masticar cubos de hielo puede conducir a un aumento en la cantidad de sangre oxigenada que llega al cerebro, proporcionando el impulso cognitivo que los pacientes anémicos necesitan. Aunque se necesita mucha más investigación para corroborar esta hipótesis, la idea no suena tan descabellada.
La buena noticia es que la anemia ferropénica es tratable, solamente con aumentar la cantidad de hierro en la dieta, así como con suplementos diarios. Y cuando la deficiencia nutricional ha sido eliminada, también la pagofagia.
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En los últimos años, sobre todo a raíz de la proliferación del smartphone, los padres han empezado a leer menos a sus hijos, tal y como señala una encuesta efectuada por Common Sense Media.
Muchos de estos padres consideran que leer a un bebé que parece no entender nada de lo que se le está leyendo carece de sentido. Sin embargo, esto no es así.
La importancia de la lectura
Mientras los padres le leen un cuento a sus hijos (o simplemente les explican una historia), el bebé está aprendiendo. Aprende el idioma, su estructura, sus rasgos gramaticales. No basta con entregar a los niños una tableta donde aparezca un vídeo para que se entretengan.
Tal y como lo explica Maryanne Wolf en su libro Lector, vuelve a casa:
Durante más de cuatro décadas, uno de los factores principales en el desarrollo posterior de la lectura ha sido la frecuencia con la que los padres leían a sus hijos. Actualmente hay una serie de excelentes iniciativas en todo el mundo instando a los padres a hacerlo, como la exitosa campaña estadounidense Reach Of & Read, promovida por los pediatras Barry Zuckerman y Perri Klaus; el proyecto italiano Nati per leggere, y el exitoso programa Bring Me A Book que Judy Koch implantó en California y China.
Estas iniciativas no solo promueven la lectura, sino la lectura compartida de libros físicos, porque consideran que la lectura dialógica es la más fructífera, esto es, la lectura en la que padre e hijo forman una especie de bucle de comunicación interactiva que construye el lenguaje.
Los datos de imágenes cerebrales de Hutton ponen de manifiesto los importantes efectos que esta forma de lectura tienen en el desarrollo de las regiones del lenguaje en la primera infancia.
Con la lectura, los niños no solo viajan con la imaginación a lugares lejanos, sino que se familiarizan con los importantes esquemas cognitivos de historias y cuentos que reaparecerán una y otra vez en sus años posteriores de colegio. Lo más importante, con todo, es que en estas lecturas se sientan las bases para aprender palabras que los niños jamás escucharían en otro contexto.
Los estudios sobre la relación que existe entre el reconocimiento de fonemas por parte de los niños y su posterior éxito lector son bien conocidos; lo mismo sucede con respecto a los que abordan el conocimiento de vocabulario.