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Weirdly erotic,,,
Lady Kurds, YPG. ISIS fighters go to hell if they're killed by a woman.











You Can Watch Anita Sarkeesian’s XOXO Talk In Its Entirety Right Here - Listen. Believe.
[Trigger warning for rape threats and harassment.] Last month games critic Anita Sarkeesian spoke at Portland’s XOXO Festival about the Internet’s enduring culture of misogyny and how to support women online. XOXO has now posted the speech in full, and in spite of the almost overwhelmingly upsetting subject matter, this is still one of the funniest and most hopeful responses to online harassment that I’ve ever seen.
Most importantly, for anyone wondering how to help support people facing similar abuse online, Sarkeesian shares what she’s learned first hand: “one of the most radical things you can do is to actually believe women when they talk about their experiences.”
(via The Verge)
Previously in Feminist Frequency
- Tropes vs. Women in video games, part 2
- Conservative institute tells feminists to stop criticizing video games
- Hey, remember that one time someone sent Anita Sarkeesian a bomb threat?
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How To Correct a Date On Nerd Knowledge

Dorkly has a new "choose your own adventure" type comic that addresses a sticky question. You're on a date with a fan of whatever nerd interest you have, but they aren't nearly as well-versed on that universe as you are. Do you correct a mistaken detail? Do you let it go? How would you finesse this situation without ruining your budding relationship? You can answer the questions as you see fit, or you can skip through each possible page like I did at Dorkly.
Planeta sucumbe a la censura en plena crisis
Un titular donde se asocia a un gran grupo de editorial con la palabra censura no es una buena noticia para dicha empresa. Y si el libro purgado es uno de los más esperados del año, como era el caso de El cura y los mandarines de Gregorio Morán, ya ni hablamos. La editorial Crítica, del grupo Planeta, salió al paso de la información adelantada ayer por este periódico: “No es censura. El libro es espléndido, pero impublicable. Nos hubieran cosido a demandas”, explica Carmen Esteban, editora de Crítica. Una razón temerosa, aunque sea uno de los grandes gigantes mundiales de la edición que, eso sí, como el resto de editoriales en este país, no pasa por su mejor momento.
Con el diccionario en la mano resulta difícil llamar de otra forma a lo ocurrido con El cura y los mandarines: los editores le dijeron a Morán que o retiraba el capítulo en el que criticaba a Víctor García de la Concha, antiguo director de la RAE, o el libro no se publicaba. Es decir, censura. El libro se había anunciado, había caminado en su proceso editorial y ha sido en el último momento cuando han decidido retirarlo y levantar la polvareda.
En Critica aseguran haberse quedado estupefactos con el tono beligerante del libro del tal Morán, como si no supieran que habían contratado a uno de los periodistas críticos menos dado a la complacencia y a las medias tintas de este país. O todavía peor: como si desconocieran que Planeta había publicado anteriormente libros más explosivos de Morán.
Pero parece que la censura directa no se acaba de ir nunca (porque la indirecta, esa que va de lo comercial a la autocensura, ya sabemos que siempre estuvo aquí). Y parece también que Planeta ya no es lo que era. O bien el grupo editorial no se ve suficientemente fuerte económicamente como para afrontar las presuntas demandas que generaría El cura y los mandarines (versión oficial). O bien la editorial no se ve suficientemente fuerte como para tener follones con la RAE (la otra versión de lo sucedido). Como si en época de descenso de ventas cundiera la histeria en cuando alguien echara la más mínima sombra de duda sobre uno de los pocos negocios editoriales millonarios que aún quedan: la venta de los diccionarios de la Real Academia Española. Pero el miedo es mal consejero editorial: los temores están sin duda detrás de la decisión de censurar a Morán.
En efecto, aunque Morán haya asegurado a la revista Leer que El cura y los mandarines es su libro “más duro y más brutal de todos los que ha escrito”, había motivos más poderosos para haber censurado otros libros suyos en lugar de este. ¿O acaso el Víctor García de la Concha de 2014 es más poderoso que el Adolfo Suárez de 1978? En efecto, Planeta resistió todas las presiones presidenciales para que la biografía crítica sobre la escalada política de Suárez, escrita por un joven Morán bajo el título Historia de una ambición, llegara a las librerías en 1979. Y eso que era un momento político crítico en el que se estaba formando la nueva relación de fuerzas democráticas. El mismísimo Santiago Carrillo, secretario general del PCE, calificó el libro de Morán de “pornografía política”. Pero Planeta publicó el ensayo, que se convirtió en un best-seller con cifras de ventas astronómicas de cientos de miles de ejemplares.
Planeta editaría luego otros textos controvertidos de Morán, como su ensayo sobre Euskadi Los españoles que dejaron de serlo (1981). Y es que, desde los últimos años del tardofranquismo y al calor de la politización de la sociedad, la editorial descubrió un filón en los temas políticos de alto voltaje y en los autores de izquierdas. Los miembros de la familia Lara no eran precisamente progresistas, pero tampoco tontos, de ahí que el Premio Planeta fuera a parar a manos de Manuel Vázquez Montalbán, Juan Marsé y Federico Semprún a finales de los setenta. Galardones que coincidieron en el tiempo con la domesticación cultural y política del comunismo antifranquista.
Rafael Borràs, antiguo editor de la casa, lo explicó así en su libro de memorias. La guerra de los planetas (Ediciones B, 2005): “Lara (padre) presumía de que en los tres últimos años había premiado a tres comunistas –lo cual era incierto, pues Semprún era un ex militante del PCE, y Marsé, un libertario sin carnet–, y a quienes se lo reprochaban les argüía: ‘Al hacerse millonarios, se borran de comunistas’”.
Borràs, que durante dos décadas dirigió el sello ensayístico más prestigioso de Planeta, Espejo de España, añadía lo siguiente: “Nadie podía pensar en 1973 –ni Lara ni José Manuel, que habían patrocinado el proyecto, ni yo mismo, que me lo había sacado de la manga–, que algún día la colección acogería textos del rojerío en pleno –desde Dolores Ibárruri a Santiago Carrillo, pasando por Ramón Tamames, cuando todavía militaba en el PC, o Manuel Vázquez Montalbán, que se mantuvo inasequible al desaliento hasta su muerte–. Y supongo que nadie podía imaginar tampoco que, bajo un gobierno del PSOE, se publicarían obras del precursor de los fascismos españoles –Ernesto Jiménez Caballero… Porque desde el comienzo tuve claro que el día que este país se normalizase no se podría sustituir una censura por otra de signo contrario”.
Nervios en Celtiberia
Y si ya puestos queremos hacer una interpretación política de lo ocurrido, ahí va una: la casta cultural salida de los pactos del 78, como la casta política, va a morir matando.
Guillermo López García, profesor de Periodismo de la Universidad de Valencia, ve la censura a Morán como un espejo en el que se refleja el actual nerviosismo el establishment:
“En general, me parece un síntoma más de lo nerviosos que están los tradicionales representantes del poder en España, que se filtra a casi todo lo que hacen. Por ejemplo, esa coronación tan desabrida que vivimos, o las retiradas sucesivas del gobierno con la ley del aborto y la reforma municipal, por poner dos ejemplos. Creo que están muy preocupados con la situación política y eso les lleva a reaccionar de forma desmesurada. Salvando las distancias, la cosa recuerda bastante a los últimos años del franquismo, cuando el régimen se tambaleaba ante cualquier manifestación, huelga o encierro de estudiantes. Se manifestaban cien y los jerarcas del franquismo creían que la revolución ya estaba a la vuelta de la esquina. Ahora también están muy nerviosos, y la gente que está nerviosa hace tonterías”.
Guillermo García, por último, cree que a la censura le va a salir el tiro por la culata:
“La desmesura puede ser en muchas direcciones, y en este caso han tirado por la vía de la censura, lo cual me parece un error clamoroso. Lo único que van a lograr es poner más el foco sobre el libro de Morán y que sus contenidos adquieran mucha más repercusión, y con un enfoque, además, mucho más negativo para sus intereses. Es un "efecto Streisand" en toda regla; o, si nos fijamos en España, un "efecto El Jueves". Y eso por no hablar de sus efectos sobre la imagen de Planeta, claro. Puede que no sean muchos los que se enteren de esta noticia, pero Morán tiene muchos lectores fieles que, sin duda, estarán siguiendo esto con interés”.
La chica mala del arte se aburguesa
Los enfant terribles también se hacen mayores. No se les puede reprochar cumplir años pero, después de entregarle su juventud al arte más estridente, el que produce titulares provocadores, crea colas en los museos, divide a los críticos, y enamora a galeristas y coleccionistas ávidos de pasar a la historia por visionarios y apostar por el próximo Picasso, después de todo eso, ¿se les puede reprochar que se refugien en el arte más tradicional?
La duda se plantea tras pasar una tarde en la galería White Cube de Londres, la misma que le dio su primera oportunidad a la polémica Tracey Emin (Inglaterra, 1963), cuando era una Young British Artist (YBA), hace ya 20 años. Ahora presenta 50 nuevas obras reunidas, hasta el 16 de noviembre, bajo el título The Last Great Adventure is You (La última gran aventura eres tú).
La frase puede llevar a engaño. Tracey Emin, una de las niñas malas de la generación de los YBA, siempre se ha mirado el obligo en sus trabajos. “Y aquí también lo hago. Cuando digo ‘tú’ en realidad quiero decir ‘yo’. Mi trabajo siempre es sobre mí misma”, explicaba sonriente a los periodistas el martes, durante la presentación de su primera individual en cinco años.
Sin embargo, ya no se trata de obras escandalosas como My bed, (1999) una reproducción de su cama deshecha con todos los extras alrededor, desde condones usados a bragas manchadas de sangre. En su momento aquella visión entre los finalistas al Turner Prize provocó sarpullidos. El mes pasado se vendió en una subasta por 2,2 millones de libras. El tiempo todo lo cura: es la medicina que transforma el escándalo en dinero.
Un cuerpo sin camas deshechas
La necesidad de Emin de hablar de ella de forma hiperbólica en su obra también se ha curado con el tiempo y ha pasado a un segundo plano y ahora su nueva gran aventura es una regresión al tradicionalismo artístico a través del desnudo clásico sin rostros. En todo caso, es en los títulos donde Emin parece retratarse mejor: Grasa buena, Nunca me dijiste adiós, Estar sola está bien…
Acaba de cumplir 51 años y ella misma reconoce que superar la barrera de los cincuenta la ha marcado. Su cuerpo ya no está para camas deshechas ni tiendas de campaña con el nombre de sus amantes, amigos y fetos abortados cosidos sobre ella (Everyone I have ever slept with, 1995).
“Me he dado cuenta de que estoy sola, y voy a pasar el resto de mi vida sola, por elección y tengo que enfrentarme a ello. Además, mi cuerpo de 50 años ya no es el de 35 y ese peso que siento, unido a la soledad, me obliga a mirarme de otra manera”, confiesa.
Durante los últimos años se ha apuntado a clases de dibujo y de escultura y el resultado es esta exposición llena de dibujos en gouache azul, de pequeños óleos también de desnudos donde se intuyen parejas de amantes en pinceladas oscuras y otras veces cuerpos de mujer en solitario.
La muestra la completan un conjunto de obras en bronce, de pequeño formato, y en las que cuerpos rotos parecen agonizar o descansar. En realidad, nada que cualquier amante del arte no haya visto un millón de veces firmado por otros artistas, quizás bastante mejores que Emin en el arte del desnudo. Pero que una de las británicas más díscolas y cotizadas del arte contemporáneo regrese a la tradición es noticia. Es como si hubiera hecho el camino al revés: primero romper las normas y luego aprenderlas.
"Estoy aprendiendo"
Quizás las obras más interesantes de la muestra sean las de la serie de desnudos cosidos a mano por ella sobre telas de dos y tres metros, en blanco y negro, porque juegan con el volumen de una forma que el dibujo no puede. Sólo hay un óleo de gran formato. “Casi todo en esta muestra es pequeño, porque estoy aprendiendo. Para mí dibujar y pintar son técnicas nuevas y me va a llevar tiempo poder ampliar los tamaños pero sé que llegarán cuadros grandes”. De momento no se plantea nada solemne: “Quiero divertirme con las diferentes técnicas. Realmente he disfrutado preparando esta exposición”.
Siendo la más mediática de la generación de la YBA (durante cinco años, incluso, escribió una columna en el diario The Independent contando sus intimidades) no ha podido evitar entrar en polémicas a través de la prensa de su país, que se ha volcado con esta exposición.
“Conozco grandes artistas con hijos. Son hombres”. La frase, recogida en la revista Red durante una conversación, en la que la artista afirmó que ella no había tenido hijos porque no habría sido capaz de compaginar el arte y la maternidad, ha provocado ampollas entre otras artistas como Margaret Harrison, que la acusan de hacerle un flaco favor al avance del feminismo.
El tema, obviamente, se volvió a tocar durante la inauguración: “Sinceramente, creo que en cualquier carrera creativa la maternidad es imposible. No digo que no haya buenas artistas o escritoras que sean madres. Lo que digo es que es muy difícil concentrarse en este tipo de trabajo si tienes que estar pendiente de los niños. Es algo que cambiará con los años, cuando el papel del hombre en la sociedad cambie. Pero falta mucho. Yo no habría sido capaz de ser madre y artista. Habría sido una mala madre”, dijo.
Pero es que Emin fue más allá: “¿Hay alguna mujer artista equiparable a Picasso o Van Gogh?”. Alguien le contesta: “¿Louise Bourgeois, Barbara Hepworth?”. Y Emin contrataca: “Uf, no sé si habría querido ser hija de ninguna de las dos”.
Las 10 mejores tramas de Al salir de clase
Al salir de clase es la mejor serie española de todos los tiempos.
Y punto.
Cuando se habla de ‘ALSA’ (para los fans, el chiste con los buses ya es viejo), suele ser para recalcar su condición de “cantera de actores”, aunque aquí diríamos de “gente que sale por tele”. No es mentira, pero era mucho más. Es más, como serie diaria, como culebrón adolescente, era redonda. En una industria donde creativos, productores y espectadores echan la culpa al otro de la poca enjundia de nuestras serie, ALSA era capaz de cumplir con las expectativas del público y hacer un divertidísimo culebrón diario que superaba a series anglosajonas similares. Sin ir más lejos, era mejor que su inspiración oficiosa, la exitosísima Los Rompecorazones (Heartbreak High, 1994 – 1999), utilizando mejor y con más desvergüenza su premisa y formato.

Formato, que por una vez, tenía la duración adecuada: apenas 25 minutos en los que se cruzaban varias tramas sin apenas solución de continuidad, al principio más comedidas, y con el tiempo, más locas y absurdas. Y nunca exentas de un sanísimo sentido del humor, necesario para afrontar el trabajar en una serie que exigía mucho contenido con pocos medios y que venía a ser poco más que una cuchufleta de sobremesa. Todo para regocijo del chaval que, precisamente, venía de clase y comía viendo la serie, con un ojo en la fabada Litoral y otro en la tele. Su target, uno, y no otro. No había tramas con abelos, niños o pollas en vinagre.
El tiempo le ha convertida en una serie de culto, obviamente, por distintos motivos que pongamos, True Detective. Por ejemplo: sus fans son bastante menos pesaos. Además, se estrenó el mismo día que Star Trek, que ya sabéis todos es LA SERIE de culto por excelencia. Serendipia catódica. Y aquí, estamos, 12 años después de su cancelación, hablando de ella. Hace poco en twitter, un grupo de fans recordábamos juntos algunos de los momentos más inspirados de ALSA y nos salían un montón de ellos. De verdad, un montón. Tantos que enumerarlos todos es imposible. Por eso preferimos concentrarnos en estas gloriosas líneas argumentales, frescas de un reciente revisionado aún en proceso por parte del Señor David OD. Aquí no hay nostalgia que valga, sólo un merecido reconocimiento para la fauna que poblaba el instituto Siete Robles, el Cibercomic, el SuperPizza, el Jamaica y Alumnos en acción.

El Scream que se montaron en plena temporada veraniega
La influencia de la saga de Wes Craven es más que palpable en esta delirante trama, en la que lo que creíamos un simple atropello accidental… resultó ser una calculada venganza. María, uno de los personajes históricos de la serie, moría bajo las ruedas del malvado psicópata. Raúl, Santi, Paloma y Andrea también corrieron peligro de muerte. Mención especial merece ese intento de asesinato a Paloma a plena luz del día, durante el cual la gente que rondaba la zona creía que se trataba de un espectáculo más del parque de atracciones. Por cierto, el asesino era Fernando el psicólogo del Siete Robles, proveniente de otra trama de la serie.
La banda del bate
Peligro. Terror. Desesperación. De la nada apareció un peligroso grupo de delincuentes juveniles que tenía aterrorizada a los estudiantes del Siete Robles. No piense el lector que se trata de un ejército de macarras, como en The Warriors o el manga Crows, no. Eran apenas cuatro tipos. Pero claro, uno era Dani Martín, el cansadamas que berrea en El canto del loco, con lo que es normal que todo el mundo estuviera acojonado: ¡podía ponerse a cantar en cualquier momento! Y luego estaba Bolo, el jefe, portador de un legendario bate de béisbol (1D8), que daba nombre a la temible pandilla.
La banda se dedicó a hacer la puñeta a Raúl (Victor Clavijo), acojonar al resto de los alumnos, y reclutar al personaje Alejo Sauras, en plena crisis de identidad. Nico (Rodolfo Sancho) recibió una paliza por listos, y también metieron el miedo en el cuerpo a otros cracks como David “Buenas”. Finalmente, los chicos buenos decidieron enfrentarse directamente a la banda, en una batalla final que reíos vosotros de la Civil War de Marvel.

Los truquitos de María para romper el bodorrio de Íñigo y Miriam
María, una Carmen Morales con los 30 más que cumplidos, era un personaje muy dulce en sus inicios, pero su relación con Íñigo la dejó tocada. La gota que colmó el vaso fue el continuo desplante de Raúl hacia ella, haciéndola enamorarse de él para luego ningunearla con acercamientos hacia Carlota (Pilar López de Ayala). La moraleja, que nuestros lectores seguro ya tienen aprendida, es “si vas de buena, no vas a conseguir nada; si vas de mala, eres capaz de llegar a conseguir lo que te propongas”. Y así, comenzó a conspirar y malmeter entre unos y otros, convirtiéndola en un personaje cada vez más abyecto y retorcido.
Su estreno como malvada fue el bodorrio entre Íñigo y Miriam, donde empezó a usar a Mónica (Silvia Fominaya tocando techo actoralmente) para sus fines, y a manipular a la pelirroja de Miriam, una guapísima Marian Aguilera. Otra de sus estrategias para evitar el enlace fue autorizar el rodaje de un culebrón de cuarta en Méjico en nombre de Miriam, actriz en ciernes que se vio forzada a aceptar ese papel protagonista y dejar el país (más sobre esto más adelante). Todo por el resentimiento que tenía hacia Íñigo. María vivía para hacer la pùñeta, sí, pero al menos tenía una misión en la vida. ¿Vosotros podéis decir lo mismo?

La Mano Negra
En el Siete Robles, hasta los profesores estaban de la olla. Durante meses, una misteriosa mano enguantada se dedicaba a propagar los secretos de los alumnos. El método elegido no era precisamente los wikileaks, sino colgar notitas en los tablones del instituto o, directamente, arrojar papeles por la ventana con cotilleos chungos. Ay, si Casillas hubiera tomado nota de este método. Finalmente, resultó ser… ¡Matilde (Ana María Vidal), la anciana secretaria del insti!
Pero la historia tuvo secuela: Eva, la novia chalada de Nico, retomó la “labor divulgadora” en secreto. La tipa hasta llegó a poner una bomba en el instituto, al más puro estilo Melrose Place. Locurón. Por cierto, a Eva la interpretaba Paz Gómez, la chica que salía en el videoclip aquel de Prince y en el otro de Manu Chao y que Torbe entrevistó hace unos años. Te cagas.

El complot Violeta-Eloy
Violeta, chica nerdy y con inquietudes musicales, como casi todas nuestras lectoras, fue un personaje que fue de menos a más y que nos dio momentaos. Desde sus inicios en plan Bea la fea hasta sus mini apariciones de regreso en la quinta temporada, su presencia siempre se hacía sentir en la serie. Nos encandiló cuando se alió con Eloy, ciega de celos por la relación entre Mateo y Miranda (trama que se terminó siendo excesiva y cansina). Ahí sacó su lado oscuro, protagonizando su verisón del CelebGate: fue capaz de colgar en internet el fornicio entre Eloy y Miranda. Miranda había aceptado sexo para salvar el CBC, y van y la graban. ¡Doble chantaje, como los grandes!
Recordemos también como Violeta se dedicaba a tergiversar las cartas que Paloma enviaba desde la India para conseguir su fin: acostarse con Alberto. Y así mil cosas, alternando la lucidez y la dulzura con auténticas actitudes de loca del coño. Como la vida misma.

El cantante enmascarado
Los grupos musicales daban mucho juego en ALSA: desde las desventuras de Turbo y sus Radar a las Tess, pasando por el intento de reclutamiento del guitarrista Alberto por las superestrellas del rock Los patéticos del silencio.
Que un guionista decida llamar a un grupo “Los patéticos del silencio” y su jefe le permita salirse con la suya merece nuestro más sincero aplauso. Bravo por ellos.
Pero antes de todo esto, la primera trama de peso del grupo Silvanos vino con la incorporación de un cantante de rostro desconocido. El tipo llegaba con una máscara de cuero, cantaba y se iba rápidamente de los ensayos. Su voz era ideal, pero… ¿quién sería? A ellos parecía darles bastante lo mismo, porque el tipo entró en el grupo sin mucho esfuerzo, y los intentos de descubrirle eran siempre bastante tibios. Finalmente resultó ser Jesús Cisneros, dueño del Twister y tipo vergonzoso en general. Quizá en Boca a Boca, la productora, había algún fan de Crimson Glory. La del cantante enmascarado fue la primera trama que se salía de las habituales en una serie de institutos para comenzar a derivar al delirio al que llegó en temporadas posteriores. Un verdadero punto de inflexión en la serie.

El bodorrio frustrado de María e Íñigo
Otro bodorrio. Esto de una boda mientras estás en el instituto no terminamos de verlo, pero que viven, porque el juego que daban era tremendo. Iñigo, ese ser de luz, accedía por puro compromiso y lástima hacia María, que por si fuera poco, se inventó un falso embarazo. Ya sabéis, chicas: hay que casarse a CUALQUIER PRECIO.
Pero la cosa no iba a ser tan fácil, puesto que Iñigo salía con Paloma a escondidas, y encima, la pelirroja Miriam volvía de Méjico muy cambiada y amargada: lo normal cuando estás todo el día escuchando a Cristian Castro. Y es que en América todo le fue fatal: se casó pero terminó divorciándose y currando de camarera. Cuando Iñigo se entera de que el embarazo de María es falso, no se lo piensa dos veces y decide largarse con Miriam. La verdad, no nos extraña.

La trama de la violación de María
Ya hemos hablado antes de Fernando, el psicólogo del Siete Robles que acabó como psicópata y asesinando a María, a la cual odiaba. ¿Y eso por qué? ¿No soportaba la canción aquella de Sopa de amor que cantaba de pequeña?
La temporada 3 comenzó con el misterio de un acosador rondando por el Siete Robles. Su principal objetivo era María, pero también tenía entre ceja y ceja a Miranda, Elena e incluso Vanesa, que ya son ganas. María alertaba a todos de la situación, pero la gente no la creía e incluso fue objeto de burla: normal cuando has hecho cosas como inventarte un embarazo, entre otras lindezas. El primer intento serio de agresión fue a Miranda, la cual bajó sus defensas pensando que el loco era Iñigo. La agresión se consumó cuando María asistió al CBC a la puesta de largo de Silvanos, merodeando en plan mosca cojonera y metiéndose con David, para luego hacerlo también con Íñigo. Karma is a bitch: después de las pullitas, se quedó a solas por un parque cercano al CBC, solitario paraje donde se llevó a cabo la violación, en la que al defenderse, le clavó un cuchillo. Comenzaba así la historia del odio que llevó al Scream del que hablábamos al principio.

La relación de David y Miranda
Una relación que empezó como un jueguecito, pero que con el paso de los capítulos se convirtió en la única relación estable de la serie. Y es que la verborrea cómica de David (Daniel Huarte) se complementaba muy bien con la coraza de Miranda (la guapísima Diana Palazón). La relación no podía ir mejor, pero la cosa se torció cuando a David le dio la vena de priorizar su nuevo coche a su novia y los problemas del CBC. Un poco imbécil si era, el chaval. La tontería del coche caló y a ambos les dio el punto de no olvidar ese mal rollo y no ceder. Tras unas semanas instalados en el mal rollo y cuando parecían volver a recuperar la chispa, David recibe la llamada de su Íñigo, con lo que decide ir con él al nuevo CBC mejicano, con cuña de la obra CAOS incluida. Y para allá que se va nuestro querido

El Revenge que se montó Claudia
La serie se encontraba en un punto aburrido y monótono con la eterna trama Miranda-Mateo-Eloy, con poca chicha en casi el resto de prsonajes, y con el clásico lío del curso de los protas. Que esto era una serie de instituto, recuerden. En el verano de la temporada 4, irrumpe la misteriosa Claudia, una chica muy intensita y que tiene entre la venganza como motor de su vida. Resulta que era la hermana perdida de María y venía con ganas de revaancha. Sus víctimas son Sergio, Turbo, Clara y Nadine, consiguiendo a diferente escala lo que quería de todos ellos: principalmente, joderles la vida. A Claudia le da lo mismo follar con cualquiera, mentir, engañar o manipular si le acerca a su objetivo de vengarse de los “amigos” de su hermana. Luego se rehabilitó: ¡menuda rilada!

Podríamos pasar horas y horas hablando. Pero lo mejor, como siempre, es que acudáis al original. En Mitele tenéis centenares de capítulos disponibles para disfrutar en cualquier momento del día. Que no os engañen: al final viene a ser lo mismo que Arrow, pero menos oscuro.
AMIGOS DE GINES - ANTOLOGIA (4 CDS)
CD 1
1. Desde "cai" a Sevilla
2. Lole
3. Cosas de la vida
4. Me gusta Sevilla
5. Niñas de veinte años
6. Que se va "pa" el Rocío
7. Soy sevillano
8. Brindemos al amor
9. Bleras del pañuelo blanco
10. A la luz de las estrellas
11. Málaga ole tú
12. La vuelta del camino
13. En un dos por tres
14. Coplillas del romero
15. Vente a la viña16. Ayer
17. Vente a Triana
18. Son sólo celos
19. Cruzando las marismas
20. Al Cristo de los gitanos
CD 2
1. El adiós
2. Noches de primavera
3. Vaya... un mes de mayo
4. La tonta
5. Mi caballo bayo
6. Rosa la del baratillo
7. No me cuentes penas
8. Y a mi Sevilla
9. Al Rocío nos vamos
10. Homenaje a los Machado
11. Por la "vela" de Santa Ana
12. El loco
13. Los Cristos de mi Triana
14. El que vale, vale
15. Marinero
16. Porque el Rocío no se acaba
17. ¡Ay río Guadalquivir!
18. ¡Qué será ...!
19. Como esta feria ninguna
20. Tus ojos negros
CD 3
1. Llama cuando quieras
2. Marineros de Huelva
3. El favor
4. Unos y otros
5. El regreso
6. El puente del Ajolí
7. Por el Aljarafe
8. Sevillanas de colores
9. Cuando se acaba el Rocío
10. Sevilla delirio mío
11. Ole con ole viva Triana
12. Vente a la manta13. la buena gente
14. Cara y cruz de un amor
15. Ole que arte
16. Así es Triana
17. La gracia de ésa mujer
18. La "madrugá19. ¡Viva la "calle real"!20. Yo soy andaluz
CD 4
1. Sueña la margarita
2. Asómate a la ventana
3. Mañanitas de mayo
4. Cuando el amor se va
5. Libre y querete
6. Cortafuego de los pinos
7. Que vivan los sevillanos
8. Porque te espera él
9. Es mi locura
10. Si tu madre no me quiere
11. Un poco más
12. La marisma se viste de flores
13. De la primera a la cuarta
14. Cosas del amor
15. Semilla rociera
16. Sevilla es impresionante
17. Sevillana y trainera
18. Ya se van las carretas
19. Sevilla me habla de tí
20. El camino con Ginés
Amigos de Gines - Antología (2001) (4 CD´s)
CD1
AQUI
CD2
AQUI
CD3
AQUI
CD4
AQUI
MENCHU
Meet the Grand Theft Auto Pacifist

Back in January, a YouTube user by the name of "goldvision" quietly unveiled Grand Theft Auto Pacifist, an ongoing project in which he attempts to navigate the latest installment of the famously nihilistic sandbox franchise "in a manner independent of pain and suffering." The result was an enthralling blend of introspective self-analysis and kinetic gameplay footage, not to mention one of the most unique approaches to cultural criticism since Adam Curtis first picked up his pass at the front desk of the BBC archive.
Four episodes in and the experiment has not been without its setbacks, our hero having already been forced to rob a liquor store, engage in a drag race, and spend $1,090 while attempting to leave a shoe store without buying anything. Nonetheless, he's remained more or less true to his guiding principles.
I met up with goldvision, real name Jeremy Mattheis, in an overpriced hotel bar overlooking the Staples Center in Los Angeles.
VICE: What inspired you to make Grand Theft Auto Pacifist?
Jeremy Mattheis: I think non-gamers have a bad view of the gaming community. Grand Theft Auto depicts violence, and therefore people make the assumption that it promotes and causes violence. I don't think this is true and wanted to show that, even in Grand Theft Auto, it's possible to inflict and receive no negativity, to survive and engage peacefully with all other sentient beings. Also, irony.
How is it coming along?
It’s very liberating not to feel obligated to climb the ranks of the imposed system of violence and theft, but at the same time it constantly begs the question of what to do next. The freedom in not being required to complete missions or hunt other players for points means I can appreciate the world more, but finding creative outlets other than simply walking around is more difficult than I thought it would be.
Are you ever tempted to betray your ethics?
Sometimes the game forces me to carry a weapon. Even if I throw my gun away before I log out, I have two new guns when I log back in. Obviously it benefits average players to be helped out like this, but for me it means I’m only an accidental menu switch away from being perceived as an opponent. Also, I've played seven different iterations of Grand Theft Auto and the habit of automatically stealing a car when you want to go somewhere comes naturally. I have to fight my kneejerk reaction to survive by conquering, and that's surprisingly difficult.
Are you hoping to encourage other players to join the cause?
I'm not sure if I'll be able to succinctly and successfully explain to another player what I'm trying to accomplish as they fire grenades at me, but I am certainly going to try.
Why do you use an alias?
When I first started making videos, I released them under my own name. But to be honest, it’s more fun to have a character that you can explore and develop. To have that little bit of separation makes the whole project more flexible. Plus, I’m going to confess right now that I read the comments on my videos, and when you read a scathing YouTube comment, you have to separate yourself from it.
Are you concerned about the retaliation against video game critics who do use their real names, like Anita Sarkeesian?
Video games are still evolving. In a lot of ways we’re still in the black-and-white TV era. And so anybody willing to contribute to making this art form better needs to be accepted, regardless of whether they’re criticizing something or not. It’s a problem within the video game community. A lot of people are really aggressive and anger-driven.
Is that something you’ve experienced yourself?
People complain that I’m not playing the game correctly—that there’s a right way and a wrong way to play video games. I’ve experienced a lot of anger in the game, actually. I’ll just be walking around and someone will see my name and go, "Oh, it’s him." I think, Oh, cool, a friend just arrived, and then I’ll get shot in the back of the head.
You seem to die a lot in your videos.
I love exploring a world where you can be killed. Death comes up in video games all the time. It’s a recurring theme and a lot of people get used to it, but I think a lot of non-gamers find it a real turn-off to see somebody die—or to kill somebody. These are really heavy things that don’t occur in most people’s everyday lives, which is part of the appeal to me.
You don't find it alienating?
It's just different. Right now I see video games as a kind of de-evolution. You get restricted in what you can do. It’s kind of like when you get in a car: you can go fast and slow, and left and right, but you can’t really communicate with other cars. All you’ve got is a honk. So we’re all just this fleet of silent, quiet beings, driving around. It’s the same thing in video games. You can still talk to other people, but you can’t create a painting and hand that over to somebody. You have a limited number of ways to interact with your world.
And that’s the attraction?
I like the idea of a video game as an opportunity to explore and experience something from a different perspective. If you define art as self-expression through a medium, then video games are my medium, and the path I take through that virtual world is my art.
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French Philosopher Jacques Lacan Was Sort of a Dick

Jacques Lacan's very name signifies fear in the hearts of graduate students who were once forced to wrangle with his notoriously difficult body of work. But for all his dense prose, the philosopher is widely considered one of the greatest thinkers of the 20th century. His weekly seminar was a veritable event and saw France’s most prominent thinkers in attendance, and he founded the Freudian School of Paris. Through his works, he transformed the fields of psychology, literary theory, sociology, and psychoanalysis.
But Lacan was also an asshole. He stole the work of colleagues, arrogantly intimidated undergrads, and was accused by feminists of being a sadistic narcissist. He romanced the ex-wives of his friends. At least one reviewer referred to him as "the Shrink from Hell.” In the current climate of notable thinkers making pricks of themselves—like the misanthropic Slavoj Žižek, the sometime thinker and full-time asshole Richard Dawkins, or the probable Nazi Martin Heidegger—Lacan’s is a name that doesn’t deserve to be forgotten.
The fact that some love to hate the father of modern psychoanalysis is nothing new. Way back in 1995, Noam Chomsky, who had met Lacan several times, described him as an “amusing and perfectly self-conscious charlatan.” Three years later, the physicist and strident critic of postmodernism Alan Sokal referred to Lacan's work as “gibberish,” a viewpoint Richard Dawkins backed up, deriding the Frenchman as a “fake” for “equating the erectile organ to the square root of minus one.” But for others—perhaps those impressed by someone with the temerity to find the penis's mathematical twin—Lacan is an endless source of inspiration.
Alongside Claude Lévi-Strauss and Louis Althusser, Lacan stood as part of the movement to infuse the French humanities with structuralism, the idea that overarching invisible structures dictate society and culture. French structuralism stood in stark contrast with humanism at this time, the philosophical camp that celebrates agency and free will, because it argues that concepts like "free will" were always already governed by the structure of society. That debate rages on today, between those who believed an enlightened class have to “uncover” the oppression of the masses (the unconscious, the machinations of capital, etc), and those who see that resistance is everywhere around them in the status quo.
He ushered a return to Freud, declaring that “the unconscious is structured like a language.” For Freud, there is nothing literal about a dream; it’s all metaphor. Like language, the unconscious is beautifully complex and not reducible to appearances. To understand the human psyche, we need to understand how the language of the mind is structured.
"For Lacan, desire doesn't merely refer to our needs and wants. Rather, desire is something that can never be sated."
Arguably the most important of Lacan's theories is his theory of desire. For Lacan, desire doesn't merely refer to our needs and wants. Rather, desire is something that can never be sated. Desire arises from an existential lack, a gaping hole that can never be filled. According to Lacan, it’s actually the constant thwarting of our desire that drives our pleasure. Phrases like “You want what you can’t get” and “the grass is always greener on the other side” hint at this logic. Desiring something—a lover, a gadget, an event—is always more tantalizing than actually fulfilling a want. Slavoj Žižek, the much-discussed Slovenian writer and modern philosopher, elegantly uses the Lacanian language of desire to describe why Coke is the perfect commodity.
Many of Lacan’s students, even those who went on to eventually reject their teacher, still permeate the halls of philosophy departments today. Some of those students, though indebted to his philosophy, have brought to light Lacan’s moral dubiousness. In a recent biography, Élisabeth Roudinesco describes the thinker of desire as a “temperamental child,” a man who'd often demand his preferred variety of liquor, cigar, or food at the click of his fingers, wherever he was.
Lacan’s casual relationship with theft is also documented. Namely, toward the books he was lent by his friends. Unlike your friend who “lost” your copy of Fifty Shades of Grey, Lacan was far more premeditated. After poring through her archives of Lacan’s letters, Roudinesco discovered that Lacan would often write to friends to either borrow or purchase books that were rare and collectible. When asked to return them, they were often “lost,” and in the case of purchasing them he rarely shelled out the full agreed-to amount.
Many psychology undergrads know the case of Aimée (a pseudonym for Marguerite Anzieu), Lacan’s patient and the subject of his now famous 1932 doctoral thesis. Aimée was jailed and put under Lacan’s ward after she tried to stab famous French actress Huguette Duflos. Aimée was described as paranoid and delusional, but Lacan was fascinated by the novel she was writing while under his care. Even Aimée couldn’t escape his avarice, as Lacan “borrowed” the novel’s manuscripts for his own scholarly work. To this day, the descendants of Aimée are trying to recover the manuscripts.
More serious are accusations of plagiarism. Lacan is famously known for positing the “mirror stage,” a psychoanalytic term for the point in life at which infants can recognize themselves in mirrors. However, not unlike his book collection, it was stolen from somebody else. Roudinesco notes that the term comes from a Communist psychologist named Henri Wallon, and that Lacan—ever "quick to erase the original archive”—“always suppressed Wallon’s name.”
Another great Lacan scam was his “variable-length session,” a fancy way to justify bilking his therapy patients out of money. Throughout his life, Lacan slowly decreased the time he spent with each patient; what began as nearly an hour of psychoanalysis later dwindled to only a few minutes, and cost a bundle. And, if you were an aspiring student of Lacan, you too were required to pay to get on his couch.
Lacan enjoyed the stereotypically French “finer” things in life—food, booze, women, and art. He liked extravagant clothing “made in accordance with his instructions: furs, suits in unusual materials, hard collars without flaps or collars twisted and turned up, lavallières of various sizes, made-to-measure shoes in rare skins, gold pieces, ingots,” Roudinesco notes.
Roudinesco also describes Lacan as a “fetishistic” collector who kept detailed lists of all of his possessions. Besides his partially-stolen collection of rare and original books, he also owned various works of fine art, like L’Origine du Monde, which was craftily covered by Sylvia with a painted panel that Lacan used to like to slide back for his friends—revealing the origin of the world like a teenager reveals their porn stash. “The phallus is in the painting,” Lacan liked to declare.
One of Lacan's students happened to be Felix Guattari, who, with French philosopher Gilles Deleuze, would eventually become famous as of Lacan’s greatest critics. Guattari was originally part of the Lacanian cult, a star student who paid for the privilege of driving Lacan home after his seminar. It was, Lacan argued, a part of the psychoanalysis.
However, when Guattari met with Lacan for dinner and explained his forthcoming book, Anti-Oedipus (a lengthy screed against Freudian and Lacanian thinking), Lacan broke off all contact with Guattari, and started spreading rumors to his friends to ruin his former disciple's career. (He also banned his students from discussing Guattari's book, as a biography of the duo notes.)
A frequent womanizer, Lacan’s friends weren’t immune to his self-centered desires. While his wife assumed she was in a monogamous marriage, Lacan was out philandering with famous French actresses. One of those actresses was Sylvia Bataille, and if the name sounds familiar it’s because she was married to the esteemed writer, and friend of Lacan, Georges Bataille. To Lacan’s credit, the two were separated before Lacan’s “intervention.” Against Lacan’s credit, he concealed the existence of the daughter he fathered with Sylvia to his other children.
"He named his beloved dog Justine, after the eponymous sex slave of the Marquis de Sade book."
Lacan had a twisted sense of humor; he named his beloved dog Justine, after the eponymous sex slave of the Marquis de Sade book. He also famously noted: “There’s a lot psychoanalysis can do, but it’s powerless against stupidity.” And winter sports, for Lacan, were a “kind of concentration camp for affluent old age.”
The idea that philosophers are shitty human beings has been all the rage these last few months. Whether it’s Martin Heidegger’s anti-Semitism or the fact that Žižek accidentally plagiarizes the occasional white supremacist magazine. But all these arguments, whether for or against these academics, assume that we should either wholly endorse, or reject, certain thinkers. And it all assumes an uncritical, unthinking reader who must be told by someone else what is and isn’t “true” and whom we can and can’t read.
If the locus of Lacan’s work was “how not to be a dick," this might be a different conversation. That’s why Roudinesco argues that, in spite of everything, Lacan should still be read today.
All too often, great thinkers succumb to the crime of not living up to their own ideas. Maybe it’s better to have an idea to aspire to than a role model to emulate. Because chances are, they’re kind of a dick.
The insane conspiracy theories of Naomi Wolf
Twitter Will Destroy The Nation-State, Argues Marketer
Formal nationhood as the basis for a social contract with its citizens dates only to the 17th century. It is a relatively new phenomenon. As Pankaj Mishra points out in Bloomberg View, 'Few people in 1900 expected centuries-old empires — Qing, Hapsburg, Ottoman — to collapse by 1918.' The belief in the centralized nation as the default political organization is grossly misplaced. And we are seeing the de-evolution of nationhood before our eyes in our daily newsfeeds....As there are now more than 30 brands of Mountain Dew, there will be more nations in Europe.
The Evolution of "Bitch" in the English Language
Slovakians claim flying car ready for production

The concept of a flying car has captivated our imaginations since the automobile was invented. Now a Slovakian firm is claiming that it is on the verge of making that bit pervasive bit of science fiction into a practical reality. In fact, AeroMobil unveiling the third prototype of its flying car at the Pioneers Festival in Austria which kicks off on October 29th. The firm has had success achieving flight with its 2.5 pre-prototype, as demonstrated in the following video.
As the video demonstrates, the car functions as a typical roadster but then becomes capable of taking off once the wings are extended. Although the car certainly isn’t much to look at, the collapsible wings do call to mind “Back to the Future’s” DeLorean. Seems appropriate.
As it stands, the prototype can hold two lucky people, can fit into a regular parking space and runs on the same fuel as regular cars. The only thing it can do that a regular car can’t IS FLY! No big deal. Also, it can fly 430 miles on a full tank, so take that, hybrids.
According to AeroMobil spokesperson Tatiana Veber, the firm has been working on developing a viable flying car since 1990.
“Our first model looked quite bizarre and it would have problems in the regular use. That was a signal to improve the concept of the flying car in a way to become an integral part of the regular road traffic,” she said, via Daily Mail.
However, many critics and detractors of flying cars claim that they would be too cost prohibitive to become a legitimate actuality. Case in point, the Terrafugia flying car, which ended up pushing the delivery of its final flight prototype at at least 2015, is projecting a cost of 279,000 dollars. Sounds fairly affordable if you’re willing to live in your glorified X-wing starfighter of a vehicle.
AeroMobil has yet to reveal any kind of pricing model, so it remains to be seen if owning a flying car ends up being a reasonable or achievable goal.
Source: Daily Mail
Abre en Santiago la primera librería gallega especializada en títulos románticos
Excalibur
El pederasta de Ciudad Lineal, las tarjetas fantasma de Caja Madrid, el hombre que mata a sus hijos en Ubrique, la irrupción del virus del ébola en España… Para el consumidor de información, este país es un sinvivir. Y en eso llega Excalibur, el perro al que conocimos en el corredor de la muerte, condenado solo por estar ahí, por dejarse acariciar por una pareja de humanos. El mayor experto mundial en perros y brotes de ébola, Eric Leroy, director general del Centro Internacional de Investigaciones Médicas de Franceville, en Gabón, ha lanzado un mensaje: “No hay que matar al animal, es importante para la ciencia”.
En La 1 (TVE) retransmiten en directo “la llegada de las autoridades” a la casa de la auxiliar con ébola para llevarse al perro. Twiter está en llamas. “7.000 muertos por ébola en África. Silencio. 250.000 firmas en unas horas para salvar a un perro. Se nos va la olla”, dice un tuit. “No vamos a dejar que te maten, pequeño. No lo vamos a permitir”, reza otro mensaje, que incluye una fotografía de un grupo numeroso de ciudadanos que, sentados en el portal de la casa de la mujer contagiada, impide el paso a quienes pretenden llevarse al perro. La policía carga contra ellos. Decenas de cámaras y micrófonos recogen la escena. Las imágenes se pueden ver en directo en los programas matinales de televisión. El marido de la auxiliar con ébola ofrece, desde su aislamiento, información en directo en esos espacios.
Mientras la policía carga contra los animalistas que protegen la casa donde permanece atrincherado Excalibur, para dejar paso a los bomberos y coger al perro, el tutor del animal está de charla en el plató de Antena 3. Bonita forma de defender al perro. Conversa en directo con el dueño del can, que permanece aislado: “El perro está muy bien, le dejé un saco de pienso de quince kilos, le llené la bañera de agua y le abrí la puerta del tendedero para que hiciera sus necesidades. Está como en un hotel”, asegura, ajeno a que su perro está a punto de ser privatizado.
Un par de horas más tarde, dependiendo del medio que consultes, el perro ya ha sido sacrificado o se encuentra en la terraza de su casa. “Excalibur podría estar en una caja negra que han sacado, pero también vivo en el interior de la vivienda”, resume una periodista, “porque la desinformación es absoluta”.
“He muerto y he resucitado…”, cantaban Los Secretos. La historia de Excalibur es el hazmereír de la prensa internacional. La noticia más leída en el The Wall Street Journal, sin ir más lejos.
¿Merece un perro semejante follón?
Yo creo que sí. Es su perro, el tercer miembro de la familia. Y merece un respeto, un trato adecuado, un momento de reflexión. La enfermera, voluntaria, y el marido, aislado, no merecen quedarse sin perro. Excalibur es una víctima más de la ineptitud de quienes están gestionando esta crisis, de la locura generada por quienes no se dan cuenta de que, como dijo Roosevelt, “de lo único que debemos tener miedo es del propio miedo”.
P.D.
Cuando escribo este texto, poco antes de las nueve de la noche, escucho en la Cadena SER al consejero madrileño de Sanidad, Javier Rodríguez, decir que Excalibur ha sido sacrificado. “El perro ha sido sedado previamente para evitar su sufrimiento”, dijo el consejero. Inmediatamente después acusó a la auxiliar con ébola de mentir. Un gran consejero de Sanidad, sin duda.
El sótano - The Limboos, The Who, Paul Revere... - 07/10/14
“Space Mambo” es el álbum de debut de The Limboos, formación asentada en Madrid que maneja un RhythmnBlues exótico de muchos quilates. También te presentamos el nuevo single de The Who y recordamos al teclista que dio nombre a Paul Revere and the Raiders. Playlist; The Limboos (Big cheff, brownie, What I’m saying), The Len Price 3 (Wigmore swingers), The Who (Be lucky), The Youth (Suede), Los Mutagénicos (Zombie), Los Glurps (No quiero, no puedo), Los Nastis (Fumar beber y romper), Ave Negra (Ave negra), Los Tones (Cry), The Roaring 420’s (You had to lear it the hard way), Paul Revere and the Raiders (Just like me y Big Boy Pete, versión de Don and Dewey) y Allah-Las (Follow you down).
La fábrica de tíos cachas con ideas fachas
Charles Bronson liándose a tiros con una banda de delincuentes juveniles. Lou Ferrigno enviando con su fuerza hercúlea un oso pardo al espacio exterior. Chuck Norris ametrallando a un montón de terroristas árabes. Sylvester Stallone echándole un pulso a un campeón en la materia. Dolph Lundgren enfrentándose al malvado Skeletor para salvar la galaxia...
Películas tan populares de la década de los ochenta como Yo soy la justicia (Michael Winner, 1982), El desafío de Hércules (Luiggi Cozzi 1983), Delta Force (Menahem Golan, 1986), Yo, el halcón (Menahem Golan, 1986) o Masters del universo (Gary Goddard, 1987) comparten protagonistas masculinos cachas haciendo valer su fuerza. Y un mismo sello. La Cannon Films, la única productora independiente que en su época llegó a desafiar al blindado sistema de estudios de Hollywood en su propio terreno.
Cannon Films fue el sueño del director Menahem Golan y el productor Yoran Globus, dos primos israelíes que, tras arrasar en las taquillas de su país de origen, decidieron comprar en 1979 una entonces modesta productora estadounidense que acabaron convirtiendo en una de las empresas más exitosas e influyentes de la industria cinematográfica de los años ochenta. El Festival de Sitges ha revisado su herencia a través de dos documentales: el vibrante Electric Boogaloo: The Wild, Untold Story of Cannon Films de Mark Hartley y el más íntimo The Go-Go Boys: the Inside Story of Cannon Films de Hilla Medalia.
A Cannon Films se la recuerda por su capacidad para producir un gran número de películas populares a precios ajustados, muchas de las cuales surtieron buena parte del catálogo de los videoclubs españoles durante las últimas décadas del pasado siglo. Menahem Golan había trabajado como ayudante de Roger Corman en Gran Bretaña y, en cierta manera, tomó el testigo del rey de la serie B a la hora de producir a cascoporro películas exploit de bajo presupuesto.
Cachas con ¿ideas?
Ni Electric Boogaloo ni The Go-Go Boys llegan a abordar uno de los aspectos más polémicos del cine de la Cannon, su subtexto político. En los ochenta, las películas de la Cannon también eran sinónimo de explotar la violencia hacia las mujeres, alimentar los prejuicios étnicos y xenófobos, y defender el tomarse la justicia por cuenta propia. Resulta imposible separar la filiación sionista de Menahem Golan del hecho que los árabes encarnaran el nuevo paradigma de villano que instauró en buena parte su cine.
“En la Cannon nunca se hablaba de política”, argumentó Harley al respecto. “Lo único que les interesaba era rodar películas que llegaran al máximo de público posible”. Películas donde, como bien se apunta en su documental, “norteamericanos blancos de clase media eliminaban sin miramientos a gran cantidad de menores de minorías étnicas”.
Cannon encontró su mejor filón en un cine de acción protagonizado por héroes testosterónicos. Personajes que se tomaban la justicia por su cuenta ante terroristas extranjeros o delincuentes de los barrios bajos. Y cultivaron un imaginario violento, sexista y racista que triunfó en la América conservadora de la era Reagan.
Cine de primera
Pero la productora de Golam y Globus también dio su apoyo a cineastas de prestigio que no encontraban quien les financiara como Peter Bogdanovich, Andrei Konchalovski (quien les proporcionó su mejor actioner, la fabulosa El tren del infierno), John Cassavetes, Norman Mailer o Barbet Schroder. Incluso llegaron a fichar a Jean-Luc Godard firmando el contrato en una servilleta de papel.
Fue la época en que Menahem Golam intentó dejar de ser el nuevo Roger Corman para convertirse en un Harvey Weinstein avant la lettre. Por lo que explica él mismo en The Go-Go Boys, que ciertas películas de John Cassavetes se estrenaran en países como Japón hay que agradecérselo a Charles Bronson. Golam obligaba a adquirir Love Streams (Corrientes de amor, 1983) a quien quisiera estrenar Yo soy la justicia o derivados.
Cuando Menahem Golam y Yoram Globus llegaron a Hollywood no eran ningunos advenedizos en la profesión. Venían de producir algunos de los títulos más exitosos de la historia del cine de su país, lo que les ha valido el sobrenombre de los “Steven Spielberg y George Lucas israelíes”. Uno de sus mayores triunfos fue Polo de limón (Boaz Davidson, 1978), el principal antecedente de la serie Porky's y tantas otras comedias sexuales adolescentes de hormona desmadrada. Los propios Golam y Globus se encargaron de rehacer la película en Estados Unidos bajo el título El último americano virgen (Boaz Davidson, 1982).
En la estela del cine exploit, en muchas cintas de la Cannon tiraban más dos tetas que un buen argumento. En su catálogo se encuentran algunas de las experiencias post-Emmanuelle de Sylvia Kristel como El amante de Lady Chatterley (Just Jaekin, 1981), Mata Hari (Curtis Harrington, 1984) o la inenarrable Bolero (John Derek, 1984) con Bo Derek.
La Cannon tenía una respuesta de bajo presupuesto para todos los grandes éxitos del sistema de estudios. Si Bruce Lee ponía de moda las artes marciales, ellos se sacaban de la manga El guerrero americano (Sam Firstenberg, 1985), donde el héroe local se enfrenta a malvados ninjas utilizando sus mismas armas. Cuando Brooke Shields se convirtió en una estrella gracias a El lago azul, Golan y Globus decidieron enmarcarla en una aventura en el desierto en Sahara (Andrew V. McLaglen, 1983). Y ofrecieron el sueldo más alto de la época a Sylvester Stallone para que repitiera el éxito de sus Rocky en un film donde no tenía que soltar ni un solo puñetazo, únicamente echar pulsos.
Copiar sin gusto
“Las películas de la Cannon siempre te recordaban a alguna otra, pero sin el buen gusto”, sentencian en Electric Boogaloo. Los guiones, que según los rumores sólo se molestaban en leer las secretarias, se basaban en ideas locas y creaban conexiones entre imaginarios que a priori no tenían nada que ver. Desde estas premisas, tanto podían triunfar como convertirse en estrepitosos fracasos. Uno de sus mayores hits, por ejemplo, fue precisamente el que da nombre a uno de los dos documentales, Electric Bogaloo (Sam Firstenberg, 1984), uno de los filmes que supo captar al momento la fiebre del breakdance... y al que añadieron una protagonista que parecía escapada de Flashdance.
Paradójicamente, los perpetradores de películas a las que se ha reprochado los prejuicios raciales fueron vistos a menudo como extraños en la industria estadounidense. Menahem Golam y Yoram Globus no eran un par de productores judíos de Hollywood de toda la vida, sino dos inmigrantes israelíes que intentaban conquistar una industria extranjera para ellos. Como comentó Mark Harley en la presentación en Sitges, su historia a priori puede parecer la de David luchando contra Goliat, la de dos pequeños empresarios que consiguen hacerle la competencia a la gran industria. Pero como bien reflejan los dos documentales, los avatares de la Cannon ponen de manifiesto las dificultades para mantener una productora en la cresta de la ola incluso cuando la taquilla es el principal objetivo.
Reyes del marketing
La Cannon popularizó nuevas estrategias comerciales, sobre todo en el Mercado del Festival de Cannes, la gran cita internacional de la industria cinematográfica. En lugar de presentarse con películas listas para mostrar a posibles compradores, utilizaban la táctica de la preventa, ahora totalmente normalizada. Promocionaban proyectos que solo existían sobre el papel. Y cerraban tratos a partir de una mínima sinopsis, el nombre de un actor con gancho y un cartel bien llamativo. Los anuncios de sus próximos proyectos se hicieron omnipresentes en las marquesinas de la Croisette y las revistas de la industria durante los años ochenta.
Golan y Globus también se enorgullecían de invertir todos los beneficios en nuevas películas, en lugar de cultivar una imagen de poder y de glamour como hacían otros productores. Por la Costa Azul se paseaban ataviados con un chándal dominguero donde lucían el logo de la productora. Sin embargo, su ambición de rodar cada vez más filmes y cada vez más caros acabó con una productora que tenía en la modestia de sus planteamientos la clave de su éxito.
Tu muro de Facebook
Deja de enseñarme el coño por Whatsapp. Así no vamos a ningún sitio. Esto no es serio, nada serio. No quiero cruzarme en el portal con tu marido y que me vengan a la mente esa cantidad de selfies: guarros. Somos vecinos y solamente nos vemos a través del puto móvil, de la pantallita. Me duelen los dedos de teclear. Es un coñazo. A mí también me gusta charlar. Hablar de tú a tú, mirando a los ojos a la gente. Ni mandarte cartas escritas a mano puedo. He pensado en dejarte alguna debajo del felpudo de tu casa, tocar el timbre y esconderme, pero me da mucha vergüenza. Nos conocimos por Badoo y el primer día que quedamos me dejaste que me corriera dentro. Lo hicimos sin condón, con el calentón. Increíble que los dos vivamos en el mismo bloque. Pienso que es la divina providencia. AMOR. Ayer, al bajar la basura, bastante tarde, me encontré en el cubo del vecindario aquel vestido que te regalé. Me costó mucho elegirlo. Esas cosas no se hacen. Por eso me he visto obligado a escribirte, tras una noche en vela y muchos sudores. No entiendo por qué me bloqueas a ratos en la mierda del Whatsapp y tengo que tirar de SMS, ¿o es un rollo romántico que desconozco? Miro tu muro de Facebook y parecéis una familia feliz. Menuda mentira. Hemos follado como animales. También con mucha pasión y sentimiento. La última vez, al despedirnos, me abrazaste con fuerza. Con mucha fuerza. Eso es que me quieres, ¿o no te quieres acordar? Tu hijo se huele algo. Coincidí el otro día con él en el ascensor y me miraba mal. Muy mal. Ni me saludó ni me dijo adiós. Agachaba la cabeza. Siento lo del lunes, te dejé un preservativo usado en el buzón. Fui yo. Sí. Fue una locura, lo sé, pero necesitaba llamar tu atención. Lo guardaba con ganas porque olía a nosotros. Como los clínex que escondo en una caja de zapatos debajo de la cama. Llevo mucho tiempo, demasiado, sin saber de ti. La última que te vi, en la cola de la pescadería, recuerda, te sonreí y me torciste la cara. No sé si me estás vacilando, estoy empezando a mosquearme mucho y no quiero volverme loco. No lo estoy. ¡Contesta a mis emails! Para que realmente exista lo nuestro todo el mundo tiene que hablar de ello. Voy con la verdad por delante. Mi verdad. Nuestra verdad. Las cosas tienen que cambiar. Como esto siga así pienso publicar todas esas fotos que me has mandado en pelotas. Me importa un cojón que el cornudo de tu esposo vaya al gimnasio. No aguanto más. TE AMO. Siento dejarte este mensaje en tu muro. Es lo que hay. CARIÑO.
Planeta censura el libro de Gregorio Morán sobre la casta cultural española
El ensayo se llama El cura y los mandarines, lo ha escrito Gregorio Morán y es una historia sobre los vínculos entre la cultura y la política española entre 1962 y 1996. Hoy tenía que haberlo puesto en circulación la editorial Crítica, del grupo Planeta, y tenía todas las papeletas para convertirse en uno de los ensayos culturales del año: Gregorio Morán, periodista crítico de referencia, culminaba así una carrera dedicada a investigar la fontanería del poder en nuestro país. Pero no será así, al menos en el sello de José Manuel Lara, así lo ha confirmado la editorial a este periódico a pesar de estar anunciado el lanzamiento desde hace meses.
Crítica se ha negado a publicar el ensayo sin purgar, a lo que Morán se ha opuesto. Conclusión: Morán cobrará el adelanto estipulado y buscará otra editorial, en un acuerdo de divorcio con una cláusula de confidencialidad que quizás no permita hablar a Morán sobre el asunto, como confirman a El Confidencial fuentes próximas al escritor asturiano. La censura convierte El cura y los mandarines en un libro maldito y legendario.
Los editores de Crítica pidieron hace unas semanas a Morán que purgara una capítulo de once páginas del manuscrito en el que se hacían referencias críticas a la trayectoria de Víctor García de la Concha y su paso por la Real Academia Española (RAE), y donde también se mencionaba a otros académicos de la institución como Luis María Ansón y Juan Luis Cebrián. Pero Gregorio Morán se resistió y rechazó de manera tajante esta posibilidad. Fuentes del entorno de Morán confirman que el dedicado a los académicos es uno de los muchos capítulos "calientes" del ensayo.
Si bien los comentarios de Morán sobre la RAE podrían haber sido la gota que colmara el vaso de la paciencia de sus editores, el libro en su totalidad ha sido un quebradero de cabeza para Crítica desde que la editorial recibió el original, que iba a enervar a una buena parte del grupo dominante político y cultural español.
Aunque el ensayo reparte mandobles a personajes más relevantes que De la Concha, actual director del Instituto Cervantes, no es menos cierto que los lucrativos acuerdos comerciales entre el mundo RAE y Planeta son conocidos por todos, incluido la publicación de ese best seller llamado Diccionario de la Lengua Española, cuya nueva edición, por cierto, está al caer.

Planeta: "No es censura"
“Llevo luchando por publicar este libro desde hace meses, porque es un libro espléndido. Pero el departamento jurídico ha hecho un informe de tres páginas en el que deja claro todos los motivos de demandas”, explica Carmen Esteban, directora editorial de Crítica, a este periódico, desde Fráncfort. “No podemos asumir esos riegos, según el departamento jurídico. Hay descalificaciones personales porque sí…”
“No ha habido vocación de censura. Se le pidió al autor que rectificara, pero él se negó a pulir nada”, añade. “No es censura, era un libro denunciable y el responsable es el editor. Hay muchas intromisiones en el honor”, dice. El libro estaba contratado desde hace diez años. De hecho, la editora asegura que el libro que se contrató era otro, pero que llegó éste. “Un libro espléndido, pero impublicable porque nos habrían cosido a demandas”, repite.
Abuso sobre abuso
La ironía del asunto es que El cura y los mandarines es un repaso a las mezquindades y los abusos de poder de la cultura española de la segunda mitad del siglo XX. Así que su censura vendría ser un extraño caso de profecía autocumplida. Qué mejor manera de certificar las tesis del libro que censurándolo, y qué mejor forma de promocionarlo que impidiendo su publicación (podría pensar un cínico).
En efecto, curiosa manera de silenciar un libro que logrando que toda España se entere en los próximos días de su existencia por haber sido boicoteado."En Planeta han perdido los papeles. Es un caso claro de incompetencia e impunidad", confirman a este periódico fuentes conocedoras del conflicto.
Estamos ante un atropello cultural o el penúltimo capítulo de una serie de episodios vergonzantes de la cultura española. Si Morán decide algún día ampliar el objeto de estudio de su libro hasta el siglo XXI, no tendrá que escribir el epílogo: ya lo han hecho sus censores por él.
La demostración de que a Crítica/Planeta se le ha ido este asunto de las manos, es que acaba de aparecer en los kioscos el número de octubre de la revista Leer… con una entrevista a Morán sobre El cura y los mandarines, realizada antes de que estallara el quilombo y cuando aún se pensaba que Crítica publicaría el libro a principios de octubre. El titular de la entrevista ya avisa del tono del ensayo frustrado: “Este es el libro más duro y brutal de todos los que he escrito”, lo que dicho en boca de Morán, conocido por sus andanadas críticas, suena para hacerse caca en los pantalones (que es lo que parece que les ha ocurrido a algunos en el grupo Planeta). Y más: “Es un ajuste de cuentas con mi generación… Por eso es posible que este libro no exista, que no salga en los papeles”, afirma Morán profetizando la que se le podía venir encima.
Otra joyita de la entrevista de Leer sobre César Alonso de los Rios: “Es uno de los que cruza todo el ciclo español entero: sale de un seminario de un pueblo de Valladolid y va directamente al Frente de Liberación Popular (FLP); de ahí al PCE, donde tiene una activa participación; luego pasa al PSOE a ser nada menos que la mano izquierda de Solana en Cultura, y de ahí al PP, extrema derecha, además no la facción más moderada”.
Y otra más referida a los capítulos en los que habla de Camilo José Cela: “No creo que haya en la Historia de la Literatura Española desde Quevedo, un trepa con tanto talento para trepar”.
Resumiendo: Morán ha decidió escarbar en la memoria histórica del país y poner a cada uno en su sitio.
Más errores del grupo editorial: El cura y los mandarines sigue disponible para comprar en las principales páginas de comercio electrónico de libros (Amazon, FNAC y Casa del Libro), pese a que Planeta/Crítica ha retirado la ficha del ensayo de su página web y, por tanto, el libro oficialmente no existe. ¿Qué va a pasar con los lectores que han comprado el ensayo en preventa?
Si los editores del grupo Planeta pensaban que podían controlar a un personaje como Morán estaban equivocados. A estas alturas de su carrera, tras varias décadas escribiendo a la contra y resistiendo a no pocas presiones y censuras, Morán no sólo ha demostrado que siempre dispara con bala, sino que la autocensura no va con él. Ejemplos de esta actitud hay muchos. Recuerden su biografía crítica de Adolfo Suárez, publicada en el punto álgido de su presidencia y en medio de una ensordecedora polémica, y que Planeta (sí, Planeta) convirtió en best seller durante la Transición. Por no hablar de sus tres décadas de críticas inmisericordes a Jordi Pujol en su clásico artículo de los sábados en La Vanguardia.
Planeta, de hecho, había publicado hasta ahora varios de los ensayos más conflictivos de Morán, de Miseria y grandeza del Partido Comunista de España a Los españoles que dejaron de serlo. Repetimos: hasta ahora. ¿Qué está pasando?
Ahora la otra gran cuestión es la siguiente: ¿Se atreverá algún otro gran grupo editorial a publicar el ensayo o preferián mirar hacia otro lado? "Apostaría a que hay pocas posibilidades de que una editorial grande se atreva con esto", zanjan fuentes cercanas a Morán.
La OMS recomienda renovar el palillo de la boca cada dos meses
"¿Toco bien para ser una chica?"

Se dice que “el punk es igualdad”, pero parece que esa letra la debió escribir un hombre.
"CONGO JAZZ"
trax:MUSIC FROM PLANET EARTH Volume 1
So the story went in many of the alien invasion films, it was always going to be some remote back woods territory where the people from another planet would choose to land, so it was hardly surprising that aspiring rockabilly performers and early rock ‘n’ rollers in the southern states picked up on the phenomena while craning their necks upwards. Billy Lee Riley And The Little Green Men, The Wildetones, Buck Trail and Joe Tate all took the idea to new levels of incredulity, while Lynn Vernon’s instrumental chops for the Tennessee-based Cover label just needed a suitable title to put it in the frame. But if those southern performers were looking to the skies for inspiration, legend has it that Sun Ra And His Arkestra were looking down on them from their own planet. Far fetched? I don’t think so.





















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