Atención: spoiler. En la tercera temporada de Master Chef el primer programa de la competición se desarrollará en alguna instalación del Ejército del Aire. ¿Qué por qué lo sé? Porque en las temporadas anteriores se abrieron con el Ejército de Tierra y la Marina. ¿Por qué un programa de cocina tiene esa fijación con los militares?
Lo cierto es que bajo la apariencia de un simpático programa culinario, Master Chef incluye en su menú los valores más rancios de la España Imperial y, una y otra vez, saboreamos lo que al parecer se añora en la actual TVE: la España franquista de militares, curas, nobles, toreros y cómicos. La España del landismo y viva el turismo. La España del pueblo llano inculto y gracioso y la aristocracia refinada.
Todo en Master Chef es lo más grande. Ande o no ande
La temporada pasada se inició con la visita al “mayor portaaviones de la historia de la armada española”. Helicópteros, lanchas de desembarco, blindados anfibios y un comando de infantería de marina montaron un pequeño espectáculo publicitario mientras acompañaban a los “aspirantes”. Fue como un “Día D” a lo cutre, que mostró la importancia que el programa otorga a los valores castrenses. ¿Y tras los machunos? Pues tras ellos, las bellas damas. Así, como contrapunto, la segunda prueba tuvo de protagonistas a “toda una generación de Top Models españolas”. Para agasajarlas con un cóctel de bienvenida el programa eligió a los dos aspirantes varones con aspecto y hablar más cateto con lo que los momentos chuscos del tipo de Alfredo Landa y las suecas estaban garantizados. Por si acaso no teníamos clara la asociación, el programa utilizaba como música de fondo el “dan dabadaba...” que solía acompañar las pelis de Ozores. Militares y modelos, hombre guerreros y mujeres hermosas y, entre ellos, el español bajito y feo, pero simpático.
El tercer programa nos llevó al “complejo de hangares más grandes de Europa”, Barajas. Uno pensaba otra vez estar viendo los tiempos del NODO cuando se nos hablaba de lo cojonuda que era Iberia. Una azafata guió a los aspirantes a un Airbus. Cerrando los ojos yo veía a Conchita Velasco.
Luego tuvimos la suerte de conocer a españoles exiliados en Lisboa. Bueno, conocer, conocer, no diría yo tanto. La presentadora no tenía ni idea de quiénes eran esos chorbos ni qué hacían allí. “¿Cómo te llamas?”. “Marta”. “¿Por qué viniste a Lisboa?”. “Por amor”. Y luego otro: “¿Y tú?”. “Por amor, también”. Así es: la juventud española emigra “por amor”. No porque aquí no encuentre ni un miserable curre: por amor. Es por nuestro fogoso talante latino que cientos de miles tratan de construir fuera sus vidas.
Los programas 5 y 6 fueron sendos publirreportajes de “El rey León” y la estación de esquí de Formigal. Uno es el “más ambicioso jamás realizado en España”. La otra, “la estación de esquí más grande de España”. Portaaviones, hangares, musicales… todo en Master Chef es lo más grande. Ande o no ande.
En el 7 asistimos a uno de los momentos estrella de la temporada. El mismo cateto a babor que había babeado con las modelos esta vez acompañaba al Duque de Medinacelli, Pablo de Hohenlohe, quien le hacía de guía en una exposición de El Greco. “¿Qué tal andas de historia?”, le pregunta. Y el concursante contesta: “cortita”. Uno no sabía qué era más digno de lástima, si los comentarios del pobre analfabeto al que habían colocado ahí para hacer el bufón o las caras del aristócrata cuando los escuchaba. La viveza del rojo en el Greco le llamaba la atención al chaval: “este era español, de la selección”. Hohenlohe intentó hacer un chiste y dijo: “es que también inventó el fútbol”. Pero enseguida se percató espantado que el otro se lo creía y tuvo que decirle: “no, no, es broma”. El cocinero un tanto decepcionado le contestó: “era lo que nos faltaba ya, que después de pintar jugara al furbol, sería un crá del tó”. El espectáculo continuó un rato. Sancho y Quijote, la España eterna, el adorable simplón del populacho y el refinado y culto caballero que salvaguarda el arte. “Para mi corta ignorancia lo que le noto es la palidez…buuuuf, madre mía, parece la biblioteca de Harry Potter” y así seguía. Yo, que defiendo la popularización del acceso a la cultura y abomino de que tantos tesoros artísticos estén en palacios privados, inalcanzables para la mayoría, no pude menos que reconsiderar mi posición y pensar que no, que mejor así, que lo otro es darle miel a los cerdos. Cómo vamos a meter en los palacetes a esta tropa de asnos. Mejor como ahora: solo para deleite de las clases altas, únicas que valoran la belleza.
Pero el mismo día el programa aún tenía otra muestra de su clasismo latente. 19 “artistas que dedican su vida al arte” juzgaban los platos. El programa solo presentó al propio Duque, a los restauradores de El Prado y el Thyssen, a una galerista de relumbrón y a la presidenta de la sala de subastas Christie's. Del resto, de los “artistas”, ni palabra. Los resumió como “otros comensales de lujo”. Por allí pululaban, anónimos, zampando pinchos como los estudiantes que se cuelan en las inauguraciones. Supongo que en Master Chef ya consideraron bastante deferencia dar de comer a esos muertos de hambre.
El programa 8 fue en O Grove. Ahí los jurados fueron pescadores y marisqueiras. El menú no fue tan fino como en otras ocasiones. Tenían que juzgar una empanada y unos mejillones con salsa. La misma falta de refinamiento se produjo cuando monjitas y amas de casa tuvieron que juzgar rosquillas y torrijas y trabajadores de un complejo turístico, papas arrugás. Al vulgo no le vas a andar poniendo exquisiteces que total no saben.
El 9 fue otro publirreportaje de un crucero de cinco estrellas. El mismo día, otro arquetipo de los tiempos del NODO: los cómicos. Actores graciosetes y actrices bellas y con talento.
El 12 nos llevó a Las Ventas, “la catedral del toreo”. Si los artistas plásticos no merecían ni una mención de su nombre, los toreros no solo fueron presentados uno a uno entrando en la plaza con majestuosa toma cenital sino que les acompañaba una breve semblanza con las imágenes de sus gestas y su currículum: tantas orejas, tantas puertas grandes, tantas corridas. Por cierto que ese día descubrimos que entre los toreros hay unos cuantos galardonados con la Medalla de Oro de las Bellas Artes. De los pintores no hay noticia.
Pero el programa reservaba lo mejor para sus últimos días. Después de habernos mostrado Canarias, esta vez fue a la otra joya del turismo español cañí: Marbella. Al Trocadero Arena, cuyo “aire exclusivo y cosmopolita atrae a famosos, políticos, actores y aristócratas”, esto es, “lo más selecto de la sociedad marbellí”. Master Chef dio una muestra de su cosmovisión de las clases sociales: los aristócratas pueden, de vez en cuando, compadrear con la plebe. Y así algunos hicieron de “pinches”. Todos eran personajes de grandes méritos y apellidos ilustres: Queipo de Llano, la mujer de Pablo de Hohenlohe que habíamos visto en un programa anterior o Yeyo Llagostera, cuyo currículum dice que es “un español millonario que derrochó su fortuna a golpe de fiesta y juego que, tras la cárcel y la ruina, resurgió de sus propias cenizas”. Un ejemplo para todos que nos recordaba al querido Jaime de Mora de los tiempos de la tele franquista. Por supuesto, esta gente no tuvo que juzgar empanadas ni papas arrugás. Para estos había cordero o pez espada en crema de anguila. Que bien lo merecen.
Después de esta mistificación de la opulencia aristocrática y la haraganería, parecía que ya no se podía ser más servil y clasista. Pero sí, sí se podía. Y en su último programa la presentadora que no se sabía el nombre de los invitados de las clases bajas repetía una y otra vez “el Excelentísimo señor Embajador, la Excelentísima señora del Señor Embajador” mientras iba presentando a los diplomáticos tal cual una escena de Sissi Emperatriz. Master Chef coronaba así el vértice de su escala social medieval.
¿Y qué más? Un reparto de roles por género escandaloso. El jurado femenino valora la decoración, los masculinos la técnica. Burlas constantes al veganismo. Dos concursantes tuvieron la osadía de revelar sus sueños de inspirarse en la ciencia o la literatura y el cine para crear platos de cocina. Tales culturetas fueron cruelmente ridiculizados en tanto que las aberrantes demostraciones de ignorancia de otros eran festejadas como gracietas. Una de las concursantes aparecía descrita una y otra vez como “carnicera en paro”. ¿Qué oficio es ese? Entendimos luego por qué. En el cuento de hadas que es Master Chef, el programa eligió a la “carnicera en paro” y a un estudiante como finalistas. En su España, las mujeres paradas y los estudiantes, los más castigados de la España real, tienen posibilidades de éxito. En esa España que festeja como arte sublime los toros, la España en la que la gente emigra por gusto y refinados y cultos nobles tratan con campechana amabilidad a los bobalicones asnos del populacho. La España de las grandes infraestructuras, el turismo y la comedia, la de los valientes soldados y las hermosas modelos. La España de Master Chef.
Y si esto pasa en un programa de cocina. ¿Qué no ocurre en los informativos?
Secret Agent. Asshole. Book nerd? Sterling Archer, the modern take-down of James Bond on Adam Reed's cult animated show Archer, is many things, but that last detail has always been a quirk in the show, with literary references spouted out almost as often as jokes about oral sex.
Cumplimos 1300 programas en Radio 3 y le dedicamos este capítulo centenario a repasar la historia y el legado de la primera etapa de Blondie, el exitoso grupo neoyorquino de new wave. Playlist; X offender, Out in the streets, In the flesh, In the sun, I’m always touched by your presence dear, Denis, One way or another, Picture this, Disco song, Heart of glass, Sunday girl (French version), Atomic, The tide is high, The hunter gets capture by the game y Call me.
Spring has sprung! We’ve been obsessed with a lot of stuff this season: gluten-free facial serum, upscale grilled cheese, and when a group of friends all wear the exact same coat! But it’s these six compulsions that are really driving us crazy and interfering with our interpersonal relationships.
1. Turning Off Light Switches
We are OBSESSED with turning off lamps, overhead lighting, even booklights! Now that there’s an extra hour of daylight, you should be extra certain to shut off your lights at night. We are loving turning them off at least 12 times, though never 13 times. Always an even number. And always under 20, or else it doesn’t count and you have to restart! Enter spring with a fresh, dark outlook!
2. Washing Your Hands
We are SO into washing our hands this season, since this past winter was full of nasty flu viruses and germs. Obviously you made sure to wash your hands a lot to stay healthy and not die, right?? This habit’s basically tradition now, so why waste your time trying to beat it? We’re all about washing our hands until they bleed!!
3. Tapping Pencils Three Times Before Each Use
Tap your pencil once for each month in spring! Make sure you give a flirty wink at your office crush while you do it, because if you don’t something bad could happen to them and it will be ALL YOUR FAULT! We love it!
4. Repeating Phrases
Saying the same thing repeatedly in your head is totally on-trend this season! When choosing a phrase, remember to have fun with it, because if you don’t have fun with it, you are bad and everything will crumble!! Be sure to personalize it and make it “you,” since it will consume most of your thoughts!
5. Keeping Old Newspapers
You know how you never know when you’re going to need a newspaper from 2003, so you have to keep it in what was intended to be a pantry? Yeah, us too! Luckily, hoarding your old newspapers is all the rage this season! #OBSESSED!
7. Checking That Loved Ones Aren’t Dead
If you weren’t already worried about everyone you love dying, now’s the time. Sure, they’re probably alive, but what if they die because you didn’t check? That would be such a faux pas and you remember that panic attack you had last time you made a faux pas. You better call them all right now — at least 12 times in a row, but never 13, always even, under 20. So chic!
Everyone’s doing these compulsions, even if they don’t have a mental illness about which they should speak with their doctor! Happy Spring!
Sentirse atraído sexualmente por un familiar cercano, especialmente si no se ha convivido con él, es más habitual de lo que se cree. Ya hay activistas que luchan para evitar estigmas.
"Me llamo Natalia FerrariDíaz y no tengo
ningún inconveniente en mostrar mi cara", afirma con voz seria esta joven de 22
años residente en Barcelona. La sentencia, que puede parecer obvia, no lo es
tanto cuando procede de una chica que se dedica a la prostitución. Su caso escapa de lo que la sociedad se espera de una prostituta. "Cada vez más mujeres decididas elegimos libremente ser putas". Lo dice en voz alta y segura. "Me dedico a esto porque me gusta y todo
mi entorno actual lo sabe. Disfruto experimentando con mi sexualidad y estoy muy
orgullosa de mi trabajo".
De un plumazo te derriba los
prejuicios que uno puede poseer hacia las putas. Ni alguien le ha obligado a dedicarse
a esta profesión, ni ha tenido la necesidad de dedicarse a ella por culpa de
una vida desestructurada, privada de dinero, poca estabilidad, un entorno complejo
o el consumo de sustancias peligrosas. De hecho, hace pocas semanas el alcalde
de Barcelona, Xavier Trías, dijo que "nadie se dedica a la prostitución por
propia voluntad" para justificar el acoso policial que está sufriendo este
sector laboral en el barrio de El Raval. También llegó a comparar a las prostitutas
con el top manta. Asociaciones como Aprosex,
Prostitutas Indignadas o Genera, están trabajando para salvaguardar los
derechos de estas trabajadoras. "Relacionar la trata con la prostitución es
como relacionar el fútbol con los niños que están cosiendo pelotas en
Bangladesh. En todos los negocios hay injusticias tremendas contra las que se
tiene que luchar, pero eso no puede ensuciar la imagen de la profesión".
Natalia no trabaja en el frío de la calle. Lo hace en
espacios privados, especialmente en su piso y en hoteles. "La prostitución tiene un público
tan variado que es posible montártelo a tu manera. Puedes marcar las
condiciones según tus intereses y tu personalidad para atraer a clientes con
los que verdaderamente quieras estar".
Antes de quedar la primera vez con cualquiera de ellos pone como condición
tener una conversación telefónica para asegurarse de
que hay una afinidad. Otro requisito es
que pasen un mínimo de tres horas entre la petición de cita y la cita. "Este trabajo me ofrece una autonomía que no podría tener con otros.
Marco mis horarios y puedo permitirme trabajar solo cuando quiero".
¿Qué busca en los clientes? "Que
entiendan la sexualidad de la misma forma que la entiendo yo, que conecten conmigo. Que comprendan que su placer no está por
encima del mío por mucho que hayan pagado y que acepten mis limitaciones y mis
preferencias sexuales. Su dinero paga
el contexto íntimo. Lo que sucede luego, es cosa de ambos."¿Y cómo entiende la sexualidad?" Las personas tenemos derecho al placer, a conocernos a nosotros mismos
y disfrutar en compañía sin presiones o culpas. El sexo tiene que ser una fuente de experiencias y nadie debería decirnos qué hacer con nuestros cuerpos".
Detrás de su trabajo hay
mucha planificación. "Quiero dejar claro el tipo de
experiencia que ofrezco. Los colores, el contenido de mi blog y los detalles en
mi habitación desvelan qué va a suceder en la cita". Su caso es poco común en
el mundo de la prostitución, el cual suele pecar de precipitación. "El problema es que muchas putas empiezan a trabajar a partir de una urgencia económica y no tienen
facilidad para analizar el mercado. Es común creer que solo subiendo fotos
desnuda vas a conseguir dinero. Haciendo esto tendrás trabajo, claro, pero lo
mejor de ser tu propio jefe es que puedes elegir el público que te interesa",
explica.
"Se consigue dinero de forma
rápida, pero no es dinero fácil", responde cuando se le pregunta por si la
crisis económica puede atraer a muchas chicas -que en otras circunstancias no
se lo hubiesen planteado- a probar suerte en la prostitución."Es necesario
ser honestos con nosotros mismos e intentar tener el trabajo que nos hace
felices. Puede resultar una opción económica atractiva, pero no cualquiera vale
para ser puta".Ella hace un año
que se dedica a serlo y comenta no tener ni idea de si dentro de un año aún lo
seguirá siendo dada su forma de vivir sin hacer planes a largo plazo. Lo que sí
tiene claro es que no se arrepentirá de nada de lo que ha hecho. "Pase lo que
pase, dentro de cinco años estaré conforme con mis actos del pasado porque los
hice de forma totalmente voluntaria".
Aunque admite moverse
normalmente con el mismo grupo de amigos, cuenta que cuando le presentan a
alguna persona y ésta le pregunta a qué se dedica no tiene reparo en afirmar de
forma natural que es puta. "A veces se sorprenden y no se
lo toman en serio. Asumen que si de verdad fuera puta no hablaría de ello. La
gente está acostumbrada a que llevemos una doble vida y nunca se cuestionan por
qué o qué implica esto para nosotras. Quiero romper con los prejuicios de la
gente. Por eso hago público mi nombre
real, enseño la cara y todo mi entorno lo sabe. No quiero esconderme de nada
porque no creo que haya nada de lo que me tenga que esconder." Las chicas que
llevan dos vidas normalmente lo hacen por miedo a las
consecuencias que tendría en su entorno, con las complicaciones que ello conlleva. "Es muy triste tener que cargar con un
secreto tan grande y esconder una parte de ti para la comodidad de los demás.
Me gustaría que la sociedad dejara de poner en duda el poder de decisión que tenemos
sobre nuestros cuerpos y aceptara que algunas mujeres elegimos ser putas.
Tenemos derecho a ser felices y construir la vida que nos resulte más
enriquecedora."
En Barcelona se siente muy
cómoda ejerciendo su profesión, aunque apunta que tiene la ventaja de trabajar
por su cuenta y en espacios privados. Cuando se trabaja en la calle o para
otras personas, el tema se complica. Pero para ella tampoco es la ciudad ideal.
"Sé que en Berlín cobraría mucho más por hacer el mismo trabajo o que en un
país donde la prostitución esté legalizada tendría menos complicaciones". De
todas maneras, observa que la mentalidad de la sociedad barcelonesa cada vez es
más abierta –aunque "la mentalidad religiosa aún está muy impregnada"- y que es
probable que durante la próxima década la prostitución gane algunas batallas.
Por otra parte, últimamente
ronda por su cabeza la idea de pasarse al porno. "Me atrae porque es una forma
diferente de jugar con mi placer y quiero formar parte de
proyectos que educan en una sexualidad más sana y real". Le gustan directoras innovadoras como Erika Lust o el
trabajo de Amarna Miller.
"La dignidad o el valor de alguien como
persona no está en el uso que le da a sus genitales. Si disfruto con mi
trabajo, y no hago daño a nadie, no veo por qué otros deberían entrometerse en
lo que pasa dentro de mi habitación."
Hace un siglo, los paleontólogos decidieron que no existían las suficientes pruebas como para considerar al Brontosaurio como una especie única, en su lugar lo catalogaron como un Apatosaurus algo diferente. El examen reciente de miles de fósiles digitalizados, sin embargo, lo acaba de devolver a su antiguo status. http://es.gizmodo.com/10-mitos-sobre...
The current approved written history of the Negroni goes like this: Count Camilo Negroni, a supposedly flamboyant Italian gentleman who was obsessed with American culture, walked into a bar in Florence one day and ordered an Americano with gin in place of the soda water.… Now that's a great story. But it's a little suspect. Normally, when people substitute something in a drink, it's a one-to-one substitution. We normally swap vodka for gin. Or lime for lemon. Nobody in their right mind would swap gin for soda water. It's just not natural. But supposedly that's what Count Negroni came up with, and he inadvertently spawned an entire category of drinks. The Bijou. The Louisiane. The Tipperary.… But then the story gets even stranger.
We asked three experts for all the precautions you should take before mouth-to-butt contact happens.
Welcome to the new BuzzFeed Sex Q&A where you can ask us your awkward, confusing, gross, embarrassing, or thought-provoking questions, and we'll provide answers from leading sexual health experts. Have a question about sex or sexual health? Send it to sexQs@buzzfeed.com.
This week’s question:
Jenny Chang / BuzzFeed
Q: I have a partner who is infinitely giving in the sack. He rocks my socks off. He's always so busy doing things to/for me that I get too distracted to do much for him. I would love to change this.
One thing he's mentioned once or twice is that he'd like a rim job. In theory I would love to do this if it would give him as much pleasure as he has given me, but I have a few hesitations. Namely, if it is safe/healthy to do this without a barrier.
We are monogamous and I'm on the Pill so we don't otherwise use condoms or dental dams for any bedroom activities.
My googling turns up many different answers from sexperts and normal people, and I don't know how to separate the information wheat from the chaff. The more cautious sources indicate that one should use a dental dam (with some lube on the receiver's side of the dam). Many other sources act like this is an unnecessarily uptight precaution and having a basically clean body is good enough.
I'm not able to discern if the idea of using a dental dam in this scenario is like the recommendation to use a dental dam for cunnilingus or a condom for fellatio, i.e., if it's what "they" should say to give you safer sex information, but in reality many monogamous couples who have been tested for STIs are unlikely to use these and they will (usually) be OK.
In a nutshell, my question is this: Is it reasonably safe to perform unprotected analingus on someone (with whom you are monogamous) who is not experiencing intestinal distress and has showered that day? Or is there always a greater risk for some kind of illness from gastrointestinal bacteria and one should always use a barrier?
Signed,
Would Like to Please
Hi, Would Like to Please! Thanks so much for your question. To help answer it, we checked in with a few experts from various fields, including: New York City sex therapist Dr. Stephen Snyder, proctologist Dr. David Rosenfeld, and Dr. Dennis Fortenberry, professor of pediatrics at Indiana University School of Medicine, who specializes in the research of health risk behaviors and STDs. Here's what they had to say:
Actually, analingus (or rim jobs, rimming, oral anal, tossing salad... whichever term you’d prefer) is reasonably safe to perform without a barrier method — at least in your VERY specific circumstances.
First of all, kudos for putting so much thought into this request. It's awesome that you're looking for ways to ~give back~ to your partner and that you want to make sure you're both being super safe. You guys are like the model for healthy experimenting in a consensual, monogamous relationship. Seriously, you rock. Anyways...
Now, we're not saying that rim jobs are totally without risk, but if you're taking the right precautions you should be able to perform unprotected analingus on your partner and be confident that you're being as safe as possible, says Snyder. Here are the major things to keep in mind:
International TableTop Day is coming up this Saturday, April 11th! If you haven’t already made plans or are looking to get someone involved who’s never played before, have we got something special for you! Expert Felicia Day has some tips to get you started.
Felicia’s top 5 tips for an epic game night:
1. Have a good collection of games for all levels, don’t just have big strategy games that are intimidating, try to have games that appeal to newbies and experts alike!
2. Only try to learn 1 new game a night, and make sure someone already knows it beforehand to quickly guide people through the rules. You can spend a whole session just reading a manual! I’ve done it. Not fun.
3. Always start with a warmup game people can get into quickly, momentum is key to fill an awesome evening!
4. Make it a potluck, everyone has to bring a snack. Booze situational. Sugar a must.
5. Do not allow anyone to eat pizza and touch your playing cards or playing pieces. That’s a long-term health hazard.
Ok but what if your family and friends aren’t familiar with this kind of gaming but you think they’d love it?
3 tips to get your family or friends into TableTop games:
1. Small short games are a great way to hook people who aren’t gamers. Love Letter, Munchkin, Sushi Go, there are tons to choose from. “Casual” is a gateway to “Hardcore Addict.”
2. When introducing people to a new game, try to find one in the vein of a video game or movie franchise that your less experienced friends are fans of, they’ll be more into it if there’s something familiar or something they like.
3. Watch an episode of Tabletop together! Preferably one where I win :D
Don’t forget to check out TableTopDay.com for dowloadable content and special events near you, plus subscribe to Geek & Sundry on YouTube to keep up with all the happenings this week!
This year we haven't seen quite the bonanza of sales we sometimes see around Easter, but there's still been plenty of great stuff getting discounts. Joining the list is Capcom's stunning Monster Hunter Freedom Unite [$9.99], down $5.00 from its regular price of $14.99. This is the first time the game has gone on sale since its English launch last summer, and as Capcom sales are relatively few and far between, there's no telling when it might get discounted again. The sale runs through April 11th, so you've got the rest of the week to scour the sofa cushions for the necessary funds.
Originally released on Sony's PlayStation Portable in 2008, Monster Hunter Freedom Unite is where the series finally broke through to the big time in Japan. You play as a new arrival to a village surrounded by wild terrain filled with even wilder monsters. You'll have to learn how to track and fight monsters, make use of the the local flora and fauna for creating items and gear, and solve the many requests the villagers have. It's a bit of a slow burn in the beginning, but once it gets its claws into you, you'll wake up hundred of hours later wondering why you're wearing a dragon's head for a cap. The game also features a great multiplayer mode where you and three other people can go hunting together, though its implementation in the iOS version is a bit spotty at times.
We at TouchArcade included it in our Best Games Of 2014 feature at the end of the year, and I personally counted it among my own Top Ten Of 2014. It's an incredible game with a very satisfying learning curve and almost bottomless content. If you need to read more, may I humbly suggest checking out our review of the game? You should also make a trip to the TouchArcade forums because there's quite the thread there for the game. Don't deliberate too long, however. You don't want to be the last person in the room without a funny story about the first time you took on Tigrex.
HBO's Game of Thrones is a story of grand design. There are what seems to be a million moving parts, dozens of characters, a bevy of different families, and at least 37 different subplots going on at a time. Keeping up can be daunting but is ultimately enriching for those loyal fans who can follow along.
That's what makes the Washington Post's illustrated guide to the 456 GoT deaths so very good. The Post catalogued each death, the episode in which it happened, the killer, the deceased's allegiance, and the method for all of the characters, including a pigeon:
(The Washington Post)
The Post's work is an impressive feat that makes you appreciate the work and research that went into watching each episode, and the time it took to compile all this data. It's a good refresher to read before this Sunday's season premiere. Though for the sake of all the people involved in this extensive project, we hope they'll get to watch at least a few episodes, take a breath, and relax before the bloodbath begins.
Head on over to the Washington Postfor a full look at their database of death.
WATCH: 'The fascinating process of human decomposition'
Las estadísticas no siempre son fiables, las personas no siempre dicen la verdad (sobre todo en el ámbito sexual) y la normalidad (sobre todo, también, en el sexo) es un concepto difuso. Sin embargo, las estadísticas pueden arrojar correlaciones relevantes si están correctamente realizadas y se centran en una población concreta que pueda equipararse a otra de distinta cultura, rango de edad o clase social.
En ese sentido, los resultados de algunas de estas encuestas relativas a las costumbres sexuales pueden ser chocantes. Como es la encuesta NSSHB (Encuesta Nacional de Salud y Comportamiento Sexual) codirigida por Debby Hebennick, del Instituto Kinsey, y financiada por la empresa de preservativos Trojan.
En 2010, el estudio publicó datos sobre el comportamiento sexual de casi 6.000 estadounidenses de entre 14 y 90 años, que no es una muestra demasiado amplia, pero sí que revestía gran rigurosidad en los criterios de selección, seguimiento y amplitud, convirtiéndose en una de las encuestas sobre sexo más importantes de las realizadas hasta el momento, según explica Pere Estupinyà en su libro S=EX2.
A continuación, algunos de los datos más llamativos extraídos de la encuesta:
El 71,5 % de mujeres de entre 25-29 años se ha masturbado durante el pasado año. Y también lo ha hecho el 46,5 % de las que tienen entre 60-69 años, que es el dato menos intuitivo. En el caso de las mayores de 70 años, el porcentaje es de 32,8 %. Es decir, que el sexo en la edad avanzada es más frecuente de lo que generalmente asumimos.
El 10 % de las mujeres declara haber experimentado una profunda tristeza después de una relación sexual en el último mes.
Saber por la NSSHB que más chicas menores de veinticinco años han practico alguna vez sexo oral que mujeres mayores de setenta indica que el sexo oral se ha convertido en un práctica mucho más frecuente en las últimas décadas. Que los porcentajes de prácticas sexuales entre chicos y chicas de 25-29 años no sean muy distintos indica que los roles se están difuminando.
Abunda en la masturbación y la infidelidad Pere Estupinyà:
De nuevo, más allá de las curiosidades sobre si la infidelidad es más o menos frecuente, saber que a mayor nivel de estudios más masturbación, o si uno de cuatro hombres y una de cada veinticinco mujeres ha mirado pornografía por internet en el último mes, sí resulta útil constatar que el 28,1 por ciento de hombres reportan haber perdido la erección cuando iban a ponerse el preservativo en alguna de las últimas tres ocasiones.
Go to Facebook on your desktop. Go to the most recent photo of yourself. Click the left arrow.
In all likelihood, you're staring at a much younger version of yourself. At your fingertips is an album of years of your life. Mine stretches back to June 2006, starting with awkward prom photos from my final days of high school. My entire adult life — as is the case for most 20-somethings like me — is thoroughly documented online.
You might not make a habit of scrolling through your past in this way. But you probably get tagged in forgotten old photos on Throwback Thursdays. If you're one of the 12 million people who use the app Timehop, you're shown a daily time capsule of all the photos, tweets, and status updates you shared on the same date in previous years. And if you're a Facebook user, you'll soon experience something like this by default: The company is quietly rolling out an "On This Day" feature that will push old photos to your news feed daily.
Our thirst for nostalgia isn't new. Previous generations, after all, made scrapbooks and photo albums. But the sheer amount of data we have about our pasts is unmatched throughout human history. Every few minutes, it's now estimated, we take as many photos as were taken during the entire 19th century — photos that are quickly uploaded to Facebook and Instagram, where they'll sit indefinitely. Yes, the age of social media has made our personal lives more public than ever before, but an equally dramatic shift has been the way it's made our past lives newly visible to ourselves.
A few months ago I started using Timehop — and began waking up every morning to a push notification of my past. I've gotten used to routinely seeing Facebook invitations to parties I went to long ago, and photos of me sandwiched in between close friends and acquaintances I haven't talk to in years. I read tweets I don't remember writing, and see reminders of a family member who died.
All along, I've kept asking myself the same question.Nostalgia is complicated: Sometimes it brings happy memories, but sometimes it hurts.Facebook's new feature has already come under fire for showing users unwelcome photos of dead loved ones. Still, there's something that compels us to look back at the past. What is it? Why do I — and millions of other people — keep opening our Timehops every day?
People think Timehop is silly — until they start using it themselves
Nostalgia was originally thought of as a mental illness. Swiss doctor Johannes Hofer coined the term in 1688, combining a pair of Greek words: nostos (homecoming) and algos (pain). Nostalgia, in other words, was homesickness — an affliction suffered by Swiss students and soldiers who went abroad. Some doctors of the era considered it a "hypochondria of the heart," and thought it could be cured by shaming sufferers until they stopped feeling nostalgia, or by covering them with leeches. If nostalgia got bad enough, some believed, it was possible to die from it.
Sometime after the Civil War, nostalgia stopped being seen as a curable disease. And around the turn of the 20th century, our relationship to the past changed in a fundamental way that's hard for us to grasp today. With the proliferation of the first cheap film cameras, it became possible to amass albums full of photos that served as explicit documents of your personal history. The past was no longer something you had to remember; it became something you saw.
Subsequent technologies — video cameras, then digital cameras, then Facebook and other platforms that store unlimited numbers of photos — have further connected us to our pasts. But Jonathan Wegener, the programmer who created Timehop along with Benny Wong, thinks they don't go far enough.
One of the first photos I saw in Timehop: a memory from four years ago.
"Most web services are all about real time. Nobody reads tweets from more than a day or two ago," Wegener says. "But we feel there's a ton of value in all this old data we're constantly creating." When you happen upon a forgotten photo unexpectedly, he points out, it's much more meaningful than it was on the day you took it. Timehop is his approach to systematically finding long-forgotten photos.
He and Wong got the idea in 2011, though in a slightly different form. Both avid Foursquare users, they created a service that would show you a user with the same check-ins you'd made exactly a year ago. "It's your past overlaid on your present, basically," Wegener says. (They likened it to the ghost you could race in the video game Mario Kart 64, which would drive around the track in an exact reproduction of your previous lap.)
Eventually, it evolved into a daily email that would show your previous check-ins on the same day, and grew to incorporate data from Facebook, Twitter, Instagram, and other networks. In October 2012, it was released as an app. The point of all this wasn't obvious to many people Wegener first described it to, but once they subscribed to it, they understood. "People went from incredible skepticism — like, 'Why do I need another daily email?' — to getting addicted to looking at it every day," he says. The people behind Timehop certainly didn't invent Throwback Thursday, but the phenomenon took hold on Instagram around the same time it launched and helped drive Timehop's popularity: As people shared screenshots hashtagged #TBT, it'd cause others to download the app, leading to a steady climb up the App Store leaderboards with a detectable spike every Thursday.
When I got Timehop, my initial reaction was similar to that of the people Wegener first pitched it to. At first it seemed utterly uninteresting — especially because I don't post to Facebook much, and seldom tweet about my personal life. For the first week or so, I mainly saw tweets linking to articles I only vaguely remember reading, along with a few old Facebook invitations to college parties that I may have attended.
But over time, more meaningful pieces of data from my past began to surface. I started to see photos I'd sporadically uploaded to Facebook over the years: reminders of the year I spent working in India (like the time I saw the Dalai Lama speak), a visit to the house I grew up in, and group photos of my fresh-faced friends from our first year of college. I saw tweets about articles I'd written that meant a lot to me, and others of me saying goodbye to old co-workers at my previous job.
Once I connected my iPhoto account (which includes all the photos I've taken since 2011, and some from earlier), I saw the random, mundane things I sometimes photograph but would never share online: an ordinary weeknight dinner I cooked for my girlfriend, or a Saturday visit to see my grandfather, who died last spring. Sometimes I'd see specific stories play out in slow motion. Over the past few months, for instance, my Timehops featured photos of rough lumber, then milled and cut legs, then a finished piece of furniture — the stool I'd built as part of a woodworking class I took last spring.
I only look at the photos for a moment or so — usually in the morning — but the memories often linger in my head, occasionally popping up throughout the day. And whether or not the photos stir an important, forgotten memory, I've consistently been stunned by how much time has passed since I took them. How the hell was my trip to South Dakota six years ago?
Talking to other Timehop users, it seems that these bittersweet reminders of the passage of time are almost universal — indeed, they're recognized as one of Timehop's defining characteristics. "The other day, it pulled up some photos from a trip I took seven years ago to Seattle," Matt Sevits, a Timehop user from Eugene, Oregon, told me. "I was just blown away by the fact that it'd been seven years. Sometimes it's honestly a little bewildering to see these things constantly popping up, making you realize how quickly time flies."
How nostalgia helps us feel less lonely
"Nostalgia isn't purely hedonic. It's complex," says Tim Wildschut, a psychology professor at the UK's University of Southampton and a nostalgia expert. "A participant in one of my studies once defined it in a way that really rang true with me. He described it as a 'joy tinged with sadness.'"
Most academic study of nostalgia began around 1999, when Wildschut's colleague Constantine Sedikides arrived in the UK and began wondering about the intense feelings of nostalgia he was feeling for his time in the US. (Prior to that, most nostalgia research was by commercial psychologists, who found that people often stuck to the same brands of products they used in childhood — as Wildschut puts it, "Nostalgia sells.")
The researchers began bringing people into their lab and trying to trigger nostalgia, sometimes by showing them certain photos or playing certain songs, but most often just by asking them to write about fond memories. Their stories almost always involved social memories, created with friends or family years ago — and when surveyed afterward, participants reported feeling significantly more loved and connected with others, and had higher levels of self-esteem, compared with a control group.
When asked, the participants said they most often waxed nostalgic when they were otherwise feeling sad or lonely. So the researchers intentionally tried to trigger nostalgia by evoking these feelings (they had the participants read sad news stories, or told them that a test had revealed they had high levels of loneliness). As they suspected, these people then scored higher on tests of nostalgia than control groups.
Facebook's "On This Day" feature, showing a #TBT from my childhood.
Nostalgia, the researchers hypothesized, was a sort of social defense mechanism. "It seems to counteract people's sense of loneliness, or strengthens their sense of belonging," Wildschut says. "We think of it as a clever way of acquiring proximity to important other people in their absence."
For me — and many other Timehop users — this explanation of nostalgia rings true. Last month, for instance, the app showed me a photo of a bike ride I took a few years ago with a close friend who's moved away — the first of many rides we've taken over the years. Though I've never publicly shared a screenshot from Timehop, I sent it to him, and we briefly reminisced over it. Timehop, unlike Facebook and Twitter, is often about intimate socializing between people who share memories, rather than posting things for the world to see.
Though researchers have looked closely for negative consequences of nostalgic reminiscing, they've found few. Cross-cultural studies of people from 18 countries on five continents found they all engage in nostalgia regularly and consider it to be a positive experience. Studies show it can even help people cope with fear of their own mortality. The main exception is people who habitually worry: for them, nostalgia seems to exacerbate the problem and increase anxiety levels. But by and large, the bittersweet emotion of nostalgia seems to have surprisingly positive effects. This may be related to what psychologists call the Pollyanna principle: our tendency, when recalling any given experience, to remember the good much more powerfully than the bad.
In a Guardian article about nostalgia last year, Wildschut described one of the most striking examples of the emotion's therapeutic potential: the many concentration camp prisoners, during the Holocaust, who habitually discussed memories of bountiful family meals and recipes from years earlier. When Wildschut spoke with a survivor about this behavior, the man explained to him exactly why he'd spent so much time talking about food when he was literally starving. He said, "'We used our memories to temporarily alter our perception of the state we were in,'" Wildschut told the Guardian. "'It was not a solution, but the temporary change in perception allowed you to persevere just a bit longer.'"
The problem of painful memories
So nostalgia is a powerful medicine. Does that mean getting a dose of it every morning is a good idea?
Wildschut points out that Timehop's structure is quite different from the way most people have traditionally experienced nostalgia. "When you're engaging in free-form nostalgia, it's up to you which memories you want to think about at any given time," he says. My daily Timehop, on the other hand, provides specific, explicit photos of memories I'm supposed to feel nostalgic about.
I worry that this will make them lose their potency. The shock of the old is what really makes photos resonate with nostalgia: the surprise of seeing something you totally forgot, or never even knew about, rather than dull familiarity of the photos that you framed, put out, and looked at every day. And because Timehop doesn't use any sort of algorithm — it just shows you every single post from the same date in previous years — I wonder whether next year all my photos will have lost a bit of their luster.
When I asked longer-term Timehop users if this became a problem, some confirmed it had — but others disagreed. "It turns out that because I only look at it for a few seconds, I also forget about it a few seconds afterward," Joshua Gans, a daily user, told me. "I wondered whether it'd get tiresome for me after a year, but it hasn't yet."
Anticipating future Timehops has led to another strange phenomenon. The same way Facebook and Instagram users regularly photograph what they're doing simply so they can show the world, some Timehop users are documenting their lives solely to show their future selves. "Sometimes me and my friends will check in somewhere on Foursquare, just for the sake of it coming up years later," Sevits told me. "We're purposely making memories for the purpose of seeing them later. It's sort of weird."
Timehop's Valentine's Day warning.
By far the biggest potential problem with Timehop and Faceook's new "On This Day" feature is that, among the trillions of photos we've posted to social media, there are plenty that people have no interest in reliving. And the cyclical nature of these apps means that unless something changes, any unwanted memories will echo throughout the rest of our lives. For a week in March, Timehop showed me photos of a trip I took with my ex-girlfriend. It didn't particularly bother me (it was a fun trip, and we're on good terms), but it's weird to realize that I will see them for the same week in March every single year, as long as I use Timehop.
Timehop solved this problem on Valentine's Day, with a warning screen that asked "Are you ready for #VALENTIMEHOP? Danger: exes and feels." The warning was thoughtful, and probably necessary for lots of users. Still, there are another 364 days of the year when people can (and do) encounter pictures of their exes and dead family members mixed in with the photos they do want to see.
Facebook, too, has confronted the problem of difficult memories, with mixed results. This past December, when Facebook rolled out its "Year in Review" feature (an algorithmically created slideshow of photos and highlights from each user's year), people reported being blindsided by photos of dead family members, forcing Facebook to issue an apology.
Facebook apparently tried to anticipate this with "On This Day," saying it wouldn't push photos of people you were previously in a relationship with, or people officially declared deceased on Facebook, to your news feed. But lots of people don't actually declare their relatives dead on Facebook or fill out "relationship status" by tagging their significant other — and users have already begun coming forward with stories of seeing dead friends in the middle of their feeds. Facebook may try to implement additional filters to stop this from happening, but the truth is our algorithms probably haven't caught up with the sea of data we've collected.
There's a crucial difference between "On This Day" and Timehop, of course: Users choose to download Timehop, thereby opting into seeing the memories it surfaces. "On This Day," however, pushes nostalgia on people by default — you can decide to have "On This Day" posts appear in your timeline less frequently, but you can't get rid of them altogether. This is especially galling considering that Facebook is a multi-use app: people use it to see what their friends are up to, share interesting articles, or play games. They aren't necessarily expecting to be confronted by painful memories when they open it.
My romantic, Combos-filled Valentine's Day 2014.
But more than any one specific problem, during the months I've used Timehop several people I described it to expressed a vaguer discomfort with the idea. They felt there was something just a little depressing about our memories being mined to produce yet another feed to wake up and look at in the morning. And I get that. Timehop and Facebook's "On This Day" represent yet another core part of being a person — that is, remembering one's past — that we're handing over to algorithms.
Still, I've come around to the idea that it's worth it — and that there's something valuable about the way these apps make use of data we're already amassing, providing some permanence to an otherwise ephemeral stream of photos, check-ins, and tweets. I realize this isn't the case for everyone, and that my reasoning relies on the fact that I've been lucky to experience relatively little real tragedy among my family and close friends.
But I think of it this way. Over the course of the next few decades, you'll meet new friends and slowly fall out of touch with others. You might go through traumatic breakups and meet someone new. Eventually, your grandparents and parents will die, to be replaced by your future children and grandchildren. In much the same way that most of the cells in your body are replaced every 10 years, by the end of your life, nearly every single person you'll know well will have been a complete stranger (or not alive yet) back when you were a child. And you, of course, will have fundamentally changed; though it's impossible to realize in the moment, our interests, goals, and the things we love are changing all the time.
These are hard, scary truths, and they can make us feel lonely and disconnected. But nostalgia is a lifeline to the past. It's a way of linking your current self to all your past ones. It can't slow down the passage of time, but it's a crucial way of connecting to all the people who've filled and defined your life, whether they're still around or not. As North Dakota State nostalgia researcher Clay Routledge told me, "We access memories and experiences from our past that we cherish as a way to remind ourselves, in the present, that things are okay."
Right now, Timehop can't take me back all that far, because I only have a few years' worth of data it can mine. But I can already imagine the ways it could change the way I look back on my life in the future.
I have, for instance, a pair of voicemails my grandfather left me in the few months before he died last year. In the moment, they were pretty ordinary: In one, he wished me happy birthday, and in the other he said hello. But since he's died, they've become extraordinary. When I listen to them and close my eyes, part of me is momentarily tricked into thinking he's still around, leaving voicemails. I'm careful to listen to them rarely, so their power doesn't fade with familiarity.
Timehop doesn't currently include audio. But if it — or another app — someday promised to deliver me my grandfather's voicemails once per year, I'd probably sign up for it.
It might seem strange to intentionally remember someone on such a regimented annual schedule. But this sort of practice actually goes back a very long way. My mom, who's never even heard of Timehop, does pretty much the same thing for each of her parents. Each year, on the anniversary of their deaths, she takes part in Yahrzeit — a Jewish tradition of honoring the dead. The ritual is simple: She lights a candle, says a prayer, and takes a moment to remember.
Joseph Stromberg is a science reporter for Vox.com.
Después de The Pirate Bay el siguiente objetivo de la Ley de Propiedad Intelectual en España ha sido Goear. Tras varios intentos por parte de las entidades de gestión de derechos de autor y con un recurso a la Audiencia Nacional de por medio, un juez ha ordenado el bloqueo inmediato de la página en territorio español.http://es.gizmodo.com/como-saltarse-...
Ramón durante un ensaio do Coro do Ra. Foto: Suso Rivas
É xoves e chove, para variar. Como calquera outro xoves de calquera outra semana diríxome á Moniña. Normalmente vou ata alí estudar canto. Esta vez, en cambio, a miña viaxe é moito máis especial. Ó outro lado do enorme portalón verde agárdame, para min, un dos mellores profesores de canto (o meu) que hai no noso país, disposto a que o interrogue con tódalas miñas preguntas curiosas. A confianza dá noxo e, hoxe, teño eu a tixola polo mango!
Ramón Bermejo, ademais de profesor de canto como xa vos comentei, é o director do xa supercoñecido Coro da Ra de Compostela e, desde hai pouco tempo, un dos membros da directiva da asociación Músicos ao Vivo.
E que máis podemos saber de ti, Ramón? Cóntanos como foron os teus comezos nisto da música. Cando eu tiña quince ou dezaseis anos, aquí en Santiago non había nada. Estamos falando do ano 75, 76… daquela a única posibilidade de estudar música que había era o conservatorio clásico, que me parecía como moi rancio. Eu era un fanático do rock. Tiven moitos irmáns, a maioría maiores ca min, e eles mercaban moito rock, blues ou jazz… que era o que eu escoitaba desde neno e me chamaba a atención.
Partindo desa base, con dezaoito anos eu vía que todo o que se facía a nivel musical en España e que a min me gustaba nese momento saía de Barcelona. Alí estaban os principais festivais, as revistas de música como Vibraciones, Popular 1… e as únicas escolas de música moderna daquel momento: L’aula de música moderna i Jazz e Taller de Músics. Entón, marchei para alí.
E non estudaras nada de música ata que marchaches con 18 anos? Non. Eu cantaba na casa e tal, pero o conservatorio dábame repelús. Non tiña nada que ver coa idea que eu tiña da música naquel momento en concreto. Cando cheguei a Barcelona, matriculeime no Taller de Músics. Non era un método moi académico, pero si moi musical e moi directo. Os profesores era músicos moi bos: alemáns, checos, chilenos… xente do mundo do jazz que andaba pululando pola península e estaba alí concentrada. Entón xaora, aprendías porque había moita participación cos profesores, moitas jam sessions…
Co tempo, matriculeime no conservatorio superior de Barcelona e alí estudei solfexo e harmonía. E ó mesmo tempo que estudaba canto no Taller de músics e cun profesor de lírico fóra da escola, metinme nun coro porque sempre me encantou a música polifónica.
Cal foi a razón de que elixises a voz como instrumento? Sempre me gustou, pero despois tamén coincidiu que, cando sufrín o cambio da voz e de repente se me puxo moi grave, comecei a sentir que a miña voz tiña certo poder.
É que tes un vozarrón! (Ha, ha) a xente dicíamo, mais, por outro lado, tamén era unha limitación, porque a min gustábame a música de Deep Purple, Led Zeppelin… e eu non podía cantar os temas destes tíos alí arriba!… Entón non entendía nada… non sabía que había unha cousa que se chamaba tesitura, (ha, ha) era todo un pouco complicado.
Como comprenderás, fun moi feliz cando coñecín a Frank Zappa, a Jim Morrison e a xente así, que cantaba cantigas que eu podía cantar tamén.
“A música en vivo está pendendo dun fío, que é unha lei autonómica que produce moitísima inseguridade”
E dentro do teu amor polo traballo da voz… por que en especial polos grupos polifónicos? Con ese ‘pedazo’ instrumento nunca fuches solista? Eu tiven grupos pequenos de jazz. Moitos dúos con Abe Rábade, Manolo Gutiérrez, Serafín Carballo… con moita xente. Sempre me gustou moito a dualidade de piano e voz, guitarra e voz… Era máis sinxelo tanto para ensaiar, como para atopar bólos.
Pero si é certo que a miña actividade profesional máis importante si se desenvolve en grupos vogais. Tiven un cuarteto en Barcelona que se chamaba Baobab. Eramos dous homes e dúas mulleres, e iamos acompañados con sección rítmica. Daquela, o grupo referencia para nós eran os Manhattan Transfer. Había outros, pero a nós encantábannos eles.
Con Baobab gañamos o Festival de Jazz de Getxo no ano 88 e fomos durante bastantes anos o grupo de jazz que máis traballaba en Catalunya. Tiñamos como 80 ou 90 bólos ao ano.
E con ese exitazo, por que parastes de tocar? Por circunstancias persoais da xente. Hai momentos nos que hai que tomar unha serie de decisións que implican unha maior implicación, pese á redundancia… as cousas son así.
Despois desa formación montamos outro cuarteto a capella. Foi entón cando comecei a interesarme máis por ese estilo e tamén por utilizar os coros nos que eu cantara na vertente clásica para levalos ó tipo de música que me gustaba. Foi despois desta experiencia cando volvín para Galicia.
Parte dos membros do Coro da Ra. Foto: Suso Rivas
E vasme contar por que volviches? Iso cóntocho off de record (ha,ha). Volvín por un cúmulo de razóns. Cuestións persoais por unha banda e ademais era un tempo no que era complicado vivir en Barcelona, aínda que estivese dando clase no Taller de músics. Por outra banda, en Santiago levaba un par de anos funcionando a escola Estudio e Suso Atanes ofrecérame traballo alí. Tamén aparecera a oportunidade de facer dobraxe. Eu fixera un par de cursos e aquí parecía que había bastante traballo, entón… volvín. Cando cheguei, incorporeime a Estudio, fundei o Coro da Ra… e ata hoxe!
Que foi o que te impulsou a crear un coro así, tan diferente ó que había ata daquela? Xusto antes de vir fundara o coro do Taller de músics con outro profesor de alí. Esa, digamos que foi a primeira experiencia como director que eu tiven. Sempre botara de menos, ao entrar no Taller de músics, que houbese unha big band pero non houbese un coro. Os cantantes, ou eran solistas ou nada! Botaba de menos formacións onde os que non son cantantes puidesen expresarse cantando. Sempre considerei moi importante que nunha escola de música houbese un coro para que tódolos instrumentistas cantasen. É moi importante que saiban cantar e que saiban cantar ben, que afinen e que teñan esa experiencia, porque estou convencido de que aqueles que cantan son moito mellores intérpretes.
Houbo moita afluencia ou á xente custoulle? Era algo totalmente diferente aos coros que había. Botaba iso para atrás ou o contrario? O contrario! Realmente facía falla. Eu fixen moita publicidade por tódolos pubs de Santiago con slogans tipo: Queres cantar coma os negros? (Ha, ha).
Pobres! Viñan todos enganados! Pero enseguida había 40 persoas no coro.
Que é o mellor e o peor de traballar cun coro?Supoño que manexar a tanta xente xunta non é doado. Si, no da Ra somos 65. A vantaxe é que, se nun coro falta alguén, non pasa nada. Se che falta nun cuarteto… cagámola! O coro vai soar diferente pero soa. Esa é a vantaxe.
O maior inconveniente… que é complicado manter a disciplina e hai que desenvolver unha inxente cantidade de paciencia e de man esquerda.
“Cando fundei o Coro da Ra fixen moita publicidade por tódolos pubs de Santiago con slogans tipo: Queres cantar coma os negros?”
A pregunta do millón… é certo que nas probas do coro mandas cantar o ‘aniversario feliz‘? (Ha, ha) durante moito tempo, efectivamente, pedía que, despois de facer outra serie de probas de memorización, rítmicas… xa para finalizar a xente cantase o ‘Aniversario feliz’ ou o ‘Susanita tiene un ratón’. Por que? Porque son dúas cantigas que non son tan doadas de cantar e porque chega o momento en que escoitando a alguén cantar unha desas dúas pezas xa sabes se canta ou non. Entón… para que meternos en máis saraos?
Que é o que para ti é máis importante nun bo cantante? Primeiro, a honestidade. Iso inclúe que a súa voz sexa honesta. Non me gustan os cantantes que imitan, que soan a alguén. E, por outra banda, a actitude, a enerxía…
E nun bo coro? Sentido do ritmo antes de nada, a afinación… Se me dan a escoller, prefiro que soen ben ritmicamente. Iso por un lado. E despois o equilibrio entre as voces e o empaste. Canto menos se noten as voces dos cantantes como individuos, mellor. Tamén valoro moito a capacidade de transmisión. Esta foi unha das cousas nas que avanzou o Coro da Ra moitísimo nestes últimos anos.
Como ves o panorama musical galego en xeral? Que se está a facer desde o colectivo Músicos ao Vivo? Neste momento véxoo mal. Quero dicir, véxoo ben polo que respecta á parte creativa. Hai grupos fantásticos, cada vez a xente é máis nova e está máis preparada… pero o futuro é moi incerto.
A música en vivo está pendendo dun fío, que é unha lei autonómica que produce moitísima inseguridade. E por outra banda está o que é o día a día dos músicos a nivel traballadores… Falta que gañemos a consideración social que merece a profesión e que a nivel laboral tamén consigamos o que se conseguiu en case tódolos colectivos.
En Músicos ao Vivo estase traballando desde hai seis anos neste sentido. Primeiro, en mellorar no posible as condicións dos músicos que fan música en vivo, en que aumenten os circuitos… pero todo isto depende un pouco da actitude institucional. O primeiro que se precisa é unha lei que lle dea certa seguridade á actividade dos músicos e despois unha política que se deseñe a longo prazo, non como as que se fixeron ata o de agora, que son políticas cortoplacistas, nas que se gastaron moitísimos cartos e a maior parte delas non teñen ningún sentido. Deberíase deseñar unha política cultural que apoie o desenvolvemento da música galega desde tódolos ámbitos.
E despois desta entrevista de 40 minutos de reloxo chegamos ao final. Moitísimas grazas, Ramón, pola túa atención. Grazas a vós!
A ver! Que tal o fago? Aniversario feliiiiiiz, aniversario feliiiiiiiz…
Ramón nun ensaio. Foto: Suso Rivas.
EN CURTO
Que coro che gustaría dirixir? Pois o coro Monteverdi ou o Eric Ericsson de Suecia, que son clásicos e referenciais, moi potentes.
Cantante masculino. Kurt Elling, é un cantante de jazz, para min o máis completo que coñezo, cunha voz de barítono preciosa e unha técnica que utiliza de xeito supernatural. E, en Galicia, Xabier Díaz, non quero deixar de nomealo.
Cantante feminina. Hai moitas que me gustan pero, por exemplo, Silvia Pérez Cruz.
Un lugar no que che gustaría para actuar. Nos Jameos del Agua, en Tenerife. É un sitio impresionante metido na lava.
Un libro para informarse sobre técnica vocal. A nivel básico, Como cantar. É un libro recente, que ten explicacións básicas que parecen moi sinxelas, pero ten o fundamental. Outra aproximación un pouco máis espiritual sería El Tao de la voz, escrito por un mestre chinés que fala da voz como vivencia.
Eric Stanton (1926-1999) fue un gran dibujante. Compartió, en sus inicios, estudio con Steve Ditko y participó en la creación de Spiderman ("Creo que lo de que salieran telas de araña de sus muñecas fue cosa mía", reconocía modestamente en una entrevista hace años), y a lo largo de su dilatada carrera además de cientos de dibujos publicó más de cien cómics. Hasta el viernes 27 ninguna galería le había dedicado su espacio, a pesar de que en 1984 una sala de fiestas, Danceteria en Manhattan, colgó sus dibujos durante 3 días escasos y más de 3.000 personas acudieron a verlo.
Eric Stanton solo pintaba por encargo, además. Pero su "problema", la particularidad que lo mantuvo fuera de los circuitos convencionales del arte y apenas reconocido, era el contenido de sus dibujos e historias. Interesado desde su más tierna infancia en las mujeres fuertes y poderosas, Stanton se hizo un nombre y un importante hueco como el más solicitado dibujante de "perversiones" sexuales de EEUU. Sus facesitting, sus retratos de mujeres peleando, de hombres siendo aplastados por inmensas amazonas furiosas, y otras escenas de fuerte contenido sexual le hicieron un hueco en la contracultura estadounidense y le ganaron el sobrenombre del 'Rembrandt de la cultura pop'.
"Creo que se hubiera sentido absolutamente orgulloso de ver sus trabajos colgados en las paredes de una galería", afirma Richard Pérez, colaborador imprescindible en la muestra Vida Bizarra: el arte de Elmer Batters y Eric Stanton, inaugurada por Taschen en la galería que la editorial tiene en West Hollywood, en Los Ángeles. "Para mí es el ejemplo máximo del artista underground, contracorriente, verdadero precursor del feminismo y de la reivindicación de un papel protagonista y dominante de las mujeres en este tipo de arte".
"Es maravilloso ver sus nombres en letras gigantes de color rosa fluorescente en el letrero de la galería", coincide Dian Hanson, famosa editora de revistas pornográficas y responsable de los libros de contenido sexual de Taschen, que es comisaria de la exposición.
"Estos artistas llevaron una vida dura, fueron víctimas de timos de sus editores, fueron arrestados, ninguneados y marginados. Hasta el punto que cuando Elmer Batters recibió la visita de Benedikt Taschen para editar un libro sobre sus fotografías, me llamó muy mosqueado, no se podía creer que quisiéramos hacerlo. Se sintieron tan felices de ver los libros publicados y, sobre todo, de ver ¡que les pagábamos por ello!". Hanson trabajó con Batters y Stanton en los años en los que editaba en EEUU la revista de arte fetichista más importante del mundo, Leg Show Magazine, y siente que está elevando, de alguna manera, a estos dos artistas al nivel que merecen.
En el cálido anochecer angelino al menos un par de centenares de personas acudieron a la llamada de las letras rosas del letrero de la galería Taschen en su segunda exposición, una provocación en forma de 200 fotografías y dibujos, además de portadas de cómics, que mezclan el color con el blanco y negro, genitales femeninos con zapatos de tacón e inocentes pies de uñas pintadas con copas de vino, y muchas, muchas mujeres sentadas sobre las caras de hombres semiaplastados, con la intención de "crear un foro para explorar los orígenes de nuestra actual autonomía sexual y plantear al mismo tiempo asuntos como el poder, la dominación, la libertad y la represión sexuales", según reza su presentación.
El decano del arte de las piernas... y de los pies
A Elmer Batters (1919–1997) se le ha llamado el "decano del arte de las piernas" aunque, realmente, lo que le obsesionaban eran los pies. Modelos femeninos sin ropa interior pero con medias, descalzas, que se chupan los dedos de los pies o que juegan de manera provocadora con zapatos, aparecen recurrentemente en unas fotografías que le costaron en su día aparecer ante el juez. "Cuando empezó en los cincuenta no era posible decir que te gustaban los pies. Le arrestaron, simplemente, por la manera en la que aunque enseñaba a la mujer, de cuerpo entero pero con demasiado protagonismo del pie. Cuando pregunto al tribunal qué había de obsceno en sus fotografías le dijeron: "Lo que haces con sus pies es pervertido", explica Hanson.
Haber elegido Vida Bizarra como tema para su segunda exposición en la ciudad californiana, después del éxito que consiguieron con la retrospectiva fotográfica de los Rolling Stones, no tiene que ver con el ubicuo (y dulcificado) sadomasoquismo de 50 sombras de Grey. "Benedikt Taschen tiene en su colección privada los archivos completos de estos dos artistas. Siempre le fascinaron sus trabajos y le gusta plantear propuestas arriesgadas y chocantes", explica Hanson.
"De hecho, su arte fue uno de los motivos por los que Taschen y yo nos conocimos, él quiso conocerme porque editaba Leg Show y me propuso trabajar para Taschen". Hanson forma parte de la editorial desde 2001 y durante estos años ha publicado más de 20 libros de fotografías y arte dentro del área de contenido sexual de la marca, con títulos como El gran libro de los penes y colecciones de Robert Crumb o Terry Richardson. Batters y Stanton también fueron objeto de libros de Taschen en los años noventa.
"Cuando publicamos esos libros, en los noventa, resultaron muy chocantes. Pero enseguida se convirtió en una moda. Con la llegada de internet y de cientos de miles de webs con contenido fetichista, es imposible pensar que se trata de algo underground", considera Hanson. Pero Richard Pérez discrepa. "Todavía no se acepta este tipo de arte", asegura.
"La prueba está en que no lo habrás visto nunca en ninguna otra galería. No es políticamente correcto y no se les toma en serio por su contenido sexual. Lo consideran pornografía. En EEUU, si es sexo, tiene que estar marginado. La gente lo consume, sin duda, pero no abiertamente. Me encanta ver que tantas personas hayan acudido a la convocatoria, pero me encantaría poder preguntarles qué opinan, qué les parece", bromea.
Las fotografías, en color y blanco y negro, de Batters comenzaron siendo casi juegos inocentes de mujeres "pilladas" con un zapato quitado o recién caídas de un columpio hacia atrás con la ropa interior al aire. Pero con la llegada de los ochenta se puede advertir más atrevimiento en sus propuestas, con sus modelos Carol, Sylvia y Yolanda escenificando desnudas momentos de gran pasión mientras se chupan los dedos de los pies. También en la obra Stanton hubo una progresión. "Hubo un antes y un después del año setenta. Cuando se estrenó Mona, la novia virgen, la primera película pornográfica de triple XXX, Stanton se hizo más hardcore y empezó con los facesittings, algo de S&M, bondage, etc", explica Pérez.
De la primera época, destaca una portada para Desire&Discipline, de 1965. Es un baile de carnaval. Una mujer morena, con ajustado traje de cuero rojo y botas de tacón, baila con un hombre en un camisón transparente con un antifaz negro. En segundo plano, un hombre disfrazado de diablo les observa divertido. Es el retrato del propio Stanton que su amigo Ditko realizó para la ocasión. Entre los de la segunda etapa, hay un collage sobre la foto de una pin-up en la que Stanton ha añadido la cabeza de un hombre entre las piernas de la modelo y ha transformado la expresión de la chica en un gesto diabólico, titulándolo Strictly pin-downs.
Si bien ninguneado por el mundo del arte, lo cierto es que Stanton subo aprovechar su talento. "Lo que más me divierte es que se convirtió en un pequeño emprendedor, montó un negocio de venta directa por correo postal y vivió bastante desahogadamente de sus cómics. Tenía su casa de Conneticut, un edificio en Manhattan, un asistente...", comenta Pérez. Uno de sus mayores éxitos fueron las aventuras de Blunder Broad (algo así como "tía patosa"), una especie de super heroína, parodia erótica de Wonder Woman, que es continuamente violada y torturada por sus enemigos y pierde sus superpoderes cuando le hacen el cunnilingus.
She's not as invulnerable as Superman, but small arms fire can't hurt her a bit. It just . . . nudges her. A little bit. Enough to be noticeable. And enough to annoy her.
No hay producto como el nuestro, no hay cocina como la nuestra, como aquí no se come en ningún sitio. Es algo que oigo aquí y allá con cierta frecuencia. El verano pasado el equipo de australianos con el que estuve trabajando, llegado a Galicia después de 9 semanas rodando por el mundo, puso cara de "Por Dios ¿Aquí también?" cuando alguien, en un pueblo de la costa gallega, les dijo que aquí teníamos el mejor producto del mundo. En cuanto la persona en cuestión se dio la vuelta me dijeron que llevaban casi 80 días oyendo lo mismo por todo el mundo. En palabras del director "aquí tenemos lo mejor, no hay nada como lo nuestro... por favor ¡Un poco de originalidad!"
Y no es que no crea que aquí (escribo desde Galicia, pero casi diría que esto es circunstancial. Podría decir lo mismo en la inmensa mayoría de los sitios) no tengamos algunos productos excelentes, seguramente, incluso, algunos de ellos podrán estar entre los mejores del mundo en su categoría. Sólo me faltaría saber qué es ser mejor (más sabroso, más potente, más delicado, nutricionalmente más equilibrado...) y cómo se mide eso en términos absolutos. Bueno, eso y haber probado todos los demás de esa misma categoría para comparar. Pero acepto que me voy por las ramas: en cualquier lugar hay productos fantásticos y aquí, en Galicia, donde contamos con un clima templado, aguas frías e influencia de la Corriente del Golfo, zonas de montaña, otras con un clima prácticamente mediterráneo es cierto que tenemos la suerte de que todo eso nos ayuda a tener buenas carnes, buenos pescados, buenas verduras, etc.
Pero, insisto ¿Tienen que ser los mejores del mundo, en absoluto, para que estemos orgullosos de ellos? Está bien, acepto el juego. Cuando alguien me dice que, por ejemplo, las cigalas gallegas son las mejores del mundo habrá probado, al menos, las cigalas de otros cuatro o cinco sitios para comparar, digo yo. Lo otro sería hacer el fanfarrón de manera gratuita. Que levanten la mano los que hayan probado cigalas de cinco procedencias diferentes. Gracias. Y ahora que la levanten los que hayan probado carne de vacuno de razas autóctonas de cinco partes distintas del mundo y que la hayan probado, además, en los mismo términos de proximidad que la de aquí. Bien, o los que han levantado la mano son mayoría o esas afirmaciones exaltadas carecen de valor.
Y no estoy atacando a nadie, que quede claro. No necesito que lo mío sea lo mejor para quererlo. Mi hija seguramente no es la niña más lista o más encantadora del mundo. Creo que es lista y sociable, creo que se esfuerza en serlo cada vez más. Y no necesito absolutos ¿Por qué habría de necesitarlos, entonces, con las vacas cachenas o el queso de O Cebreiro? Y lo mismo diría,si estuviese hablando de Alicante, de Cantabria o de Sajonia, insisto. No es atacar, es tratar de poner las cosas dentro de la escala de lo razonable. Lo otro me suena siempre al himno del equipo en el estadio, a los míos son los mejores aunque pierdan, porque son los míos. Y sí, está muy bien como sentimiento, pero los sentimientos y los absolutos tienen poco que ver.
Me rebela, por lo demás, ese discurso fácil de lo nuestro es lo mejor, no nos conocen lo suficiente. Porque es no asumir que igual podrías mejorar, que igual en el hecho de que no te conozcan tienes algo que hacer. Y porque no nos lo creemos. No se lo creen ni los que lo dicen. Pero mejor ir a los datos.
En Galicia se come como en ningún sitio. Estos días de semana santa se llenaban las redes sociales de fotografías de platos y raciones acompañados de hashtags de autoafirmación ¿Una ración de calamares a 5, 6 o 7 €? ¿Seguro? Los pocos que se han pescado en Galicia están, esta semana, a 6,5€/Kg en lonja (han llegado a pagarse, este año, a 24€). Repito, en lonja. De ahí van al distribuidor y, con suerte, de ahí al restaurante. Los que te comes, a ese precio, fueron capturados en el Índico (probablemente por una tripulación de filipinos en un barco con bandera de conveniencia), congelados hace meses y fritos, más que probablemente, en un aceite que ni es de aquí ni es bueno. Pero que nadie nos estropee la tarde: nuestro producto, nuestra cocina. Como aquí en ningún sitio.
¿Hablamos del precio de los berberechos, de las vieiras, de la lubina salvaje o del bogavante autóctono en origen y de cómo, en ocasiones, es más bajo cuando llega al plato? ¿A nadie le hace pensar? ¿Hablamos de cuánto cuesta el kilo de vaca cachena y de cuánta sale al mercado y de lo que vale esa hamburguesa luego en el sitio de moda? ¿De verdad salen las cuentas?
¿Sabes cuántos bogavantes gallegos se han vendido en los que va de año? Unos 15 Kg al día, de media. Piensa en la cantidad de arroces con bogavante, de aquí, de la ría, de dónde va a ser, el mejor del mundo, que se vende en toda Galicia al día/semana/mes. Alguien está haciendo negocio a costa del discurso.
En Galicia tenemos los mejores quesos de España. Es algo que he escuchado más de una vez. Dime diez quesos españoles. O tres catalanes. O andaluces. Si no eres capaz ¿Cómo puedes defender que los de aquí son los mejores? Salvo, claro esté, que lo pongamos en la esfera de las croquetas de tu madre. Entonces sí, son las mejores. Volvemos al mundo de los sentimientos. Los vinos gallegos están en un momentazo único, para sí lo quisieran otros. Y con una relación calidad/precio... Vale ¿Has probado muchos vinos de Murcia recientemente? ¿De Navarra, alsacianos, de la Beira Litoral? ¿Sabes decirme cuatro zonas productoras portuguesas, que están ahí al lado, y una o dos bodegas en cada una?
Me apena, como cliente y como persona atenta al sector porque esos datos, incuestionables, hablan de clientes mal informados o que prefieren mirar para otro lado. Y de distribuidores y restaurantes que explotan el tópico a sabiendas. Y eso, lo siento, no es defender la gastronomía ni el producto de ningún sitio.
Por otro lado leo defensas acérrimas de nuestra gastronomía y de nuestra manera de comer. Pero las tabernas de siempre están cada vez más vacías y los gastrobares que sirven quinta gama cada vez más llenos. Nos encantan los ceviches, los tiraditos, los ssam y las pastas rellenas de cosas., aunque luego la mayoría no hayamos comido un chourizo de linguas o un bolo de torresmos. Pero lo que nos gusta es lo nuestro, por lo visto.
Y no me niego, por supuesto, a que haya cosas de otros sitios. Las disfruto como el que más. Pero no me encajan con el discurso de que lo nuestro es lo mejor. Como tampoco me encaja el hecho de que la cantinela de que lo nuestro es lo mejor sea usado, reiteradamente, por algunos productores que venden materia prima de fuera a precio de oro al revestirla con ese soniquete. Y como no me encaja con todos esos locales (ayer, sin ir más lejos, me tocó experimentar uno) en los que están tan orgullosos de lo suyo que, en cuanto oyen un acento levemente extranjero o ven un aspecto que se sale de lo habitual entre la clientela local, te intentan colocar lo más caro de la carta. Que además es de fuera. Pero, eh, como lo nuestro no hay nada. Lo sabe todo el mundo.
Lo siento. No soy complaciente. No lo he sido nunca. Creo que la complacencia no ayuda. Cuando uno no sabe qué hacen los demás de su sector no puede mejorar, cuando uno se empeña en que la culpa de sus desgracias es de los otros no puede hacer más que lamentarse. Cuando uno usa la tradición o el amor al producto local, o a las costumbres o a lo que sea como herramienta de marketing pero luego su discurso real, lo que llega al plato, va por otro lado, eso no está ayudando a mejorar. Es eso lo que no ayuda. Falta autocrítica. Y, sí, lo sé: hay excepciones. Bastantes, por suerte, y muy honrosas. Aunque sean minoritarias. Pueden ser más o menos mediáticas en el sector, pero date una vuelta por tu pueblo, o por el de tus padres. Sal del centro y vete a un barrio de la periferia. Esa es la realidad, no las excepciones honrosas.
Es más fácil encontrar un cronut que un pan de festa en mi pueblo. Me cuesta menos encontrar un pak choy que unos xenos. En mi pueblo ya no encuentras la tradicional empanada de berberechos cocinados con concha casi nunca, pero a diario puedes comprar una de hojaldre rellena de jamón y queso. Y pizza. Incluso calzone. Hacemos cupcakes y mugcakes y popcakes, brownies, muffins y scones. Bebemos ginebra -pero de aquí (aunque lo de aquí quiera decir en la mayor parte de los casos destilada fuera y envasada aquí)- y ahora vermut, del cual no tenemos ninguna tradición elaboradora pero del que, de pronto, no sólo hacemos un buen montón sino, atención, redoble, alguno de los mejores del mundo. Pero como lo nuestro no hay nada. Los tradicionales vermuts y ginebras que destilaban nuestros abuelos, ya. Pero pídete un chupito de caña después de la cena, verás como los foodies de turno te mirarán mal.
La mayoría de los foodies (terrible palabra) saben qué es un sashimi y han probado el ajo negro, pero seguramente no saben qué es un apupo o una chanfaina. Pero lo nuestro es lo mejor. Y lo sabe todo el mundo. Yo me conformaría con que aquí se comiera realmente bien, con que el producto fuera honesto, que fuera lo que me dicen que es en todas las ocasiones, que tuviera un precio justo y con que, de verdad, ese amor a la tradición se tradujese en recetas y productos que no desaparecen porque ya nadie los valora, en tabernas llenas, en cocineros de fuera veniendo a aprender técnicas de aquí para reinterpretarlas luego en sus cartas a cientos de kilómetros (y no sólo al reves). Pero no, eso es pedir poco. Tenemos que ser los mejores del mundo, por lo visto.
Contenido publicado originalmente en http://gourmetymerlin.blogspot.com. Si lo encuentras publicado sin acreditar autoría estás ante un sitio pirata
Male mice sing different songs in different contexts when courting lady mice, saving their best stuff for females they haven't even met yet. That's according to new research out of Duke University that documented male mice changing their tunes, literally, as social contexts changed.
Elektra (renombrada Elektra Natchios), es un personaje ficticio femenino, una kunoichi, - un ninja asesino - descendiente de Grecia, creado por el historietista Frank Miller para Marvel.
El armamento de Elektra consta de sais, etc. aunque demuestra un gran dominio de cualquier tipo de arma (en especial, las de origen oriental). Su uniforme es rojo y consiste en tiras de tela roja que se ata en torso, brazos y piernas, además de un pañuelo que cubre su melena.
Hija de Hugo Kostas Natchios y Christina Natchios Fue instruida desde joven en la lucha y artes marciales.
Elektra Natchios se crió bajo la atenta mirada de su padre, Dimitri, que le crió solo tras la muerte de su madre. Elektra creció en el ambiente de la lavandería de su padre, junto con el que vivió hasta que fue a la Universidad de Columbia.
Allí compartió habitación con Phoebe McAllister, con la que entabló amistad, además de con Melissa Beckerman. Durante su infancia y adolescencia, Elektra recibió la más esmerada educación en artes marciales por parte de la Maestra Piedra. Dicho entrenamiento se puso a prueba cuando Elektra se vio obligada a intimidar a Calvin Langstrom III, alias Trey, que amenazó de muerte a su amiga Melissa.
Por esa época, Elektra había entablado una relación sentimental con Matt Murdock, un estudiante de derecho, que en secreto actuaba por las noches como Daredevil… Seguir leyendo aquí
Idioma: Español. Editorial: Marvel Año: 1981 Guion: Frank Miller, Varios Dibujo: Bill Sienkiewicz, Varios Tradumaquetador: Merlinda, Spidey Iker, Birk, el Golen, Starchaser, Ionpeliman, Jekyll, Meisenhauser, Moagui, Cnavalon, UltronXII, Spiderman2099, Darrakis, el_supremo, remy110590, Carlos_1981, Chesy, monchocolate, Biggy, LaNane (CRG)Otroentretantos, Pontiux (L9D)Chiganer (LLSW) Archivos: 90 Formato: CBR – CBZ Tamaño: 870 Mb
ELEKTRA VOL1
ELEKTRA VOL2
ELEKTRA - LA MANO
Miniserie donde se descubren los orígenes de una de las organizaciones más misteriosas del Universo Marvel: La Mano.
ELEKTRA - DARK REIGN
Miniserie ligada a "Reinado Oscuro". Es la mujer más mortífera del mundo, y nunca lo ha pasado peor. Rota, golpeada y torturada por científicos extraterrestres, Elektra recuperó la libertad después de que los Skrull fueran derrotados. Ahora, debe limpiar su nombre, pero la impostora que se hizo pasar por ella cometió demasiadas atrocidades. Demasiadas personas quieren ver a Elektra muerta, y en las circunstancias actuales, no es algo demasiado difícil de conseguir. ELEKTRA – SAGA
Recopilación de las apariciones de Elektra a cargo de Frank Miller (la mayoría vistas en la serie de "Daredevil") puestas en orden cronológico, de tal manera que la historia comienza con el encuentro entre Matt Murdock y Elektra Natchios en la universidad, para finalizar con la aparente resurección de Elektra, estando entremedio la colaboración de ella con Kingpin, su enfrentamiento con Bullseye y en si toda la magistral etapa de Frank Miller que hizo de este personaje todo un mito. ELEKTRA - RAIZ DEL MAL
Tras el retorno del personaje en Caída del Paraíso, Elektra Raíz del Mal vino a resituar al personaje, tratando de definir su estatus en el Universo Marvel.
ELEKTRA - GLIMPSE & ECHO
En esta miniserie se volverá a enfrentar con la Organización de La Mano. ELEKTRA – ASESINA
¡La obra maestra de Frank Miller y Bill Sienkiewicz! Dos de los mejores creadores del Noveno Arte unen fuerzas en un relato que se sumerge en la mente de Elektra, la más mortífera asesina del Universo Marvel, cuya vida está llena de amor, muerte y pasión. Un sofisticado juego del gato y el ratón con el destino del mundo libre como premio al final del camino. ELEKTRA - LIVES AGAIN
Fue el gran amor de su vida, la persona que le volvió loco y le llevó al peor de los abismos. Matt Murdock luchó con toda su alma por salvar a Elektra. Y perdió. Elektra ha muerto, o eso cree el Hombre Sin Miedo. Sin embargo, ¿qué pasaría si regresara? ¿Cómo afectaría a su vida y a su destino? ¿Volvería a cometer los mismos errores o conseguiría remediarlos? Frank Miller recupera a uno de los más importantes personajes que añadiera a los mitos del Diablo Guardián, para narrar su historia definitiva. ELEKTRA Y WOLVERINE - LA REDENTORA
Cuando Logan es contratado para proteger a la misma persona que tiene que asesinar Elektra, saltan las chispas. ELEKTRA & SPIDER-MAN
Especial donde Elektra y Spider-Man harán equipo. SHADOWLAND - ELEKTRA
Elektra Natchios había prometido nunca más interferir en la vida de su ex amante, Matt Murdock. Veremos lo que la hizo romper su promesa y volver al lado de Daredevil en Shadowland. ULTIMATE - DAREDEVIL & ELEKTRA
Antes de luchar en nombre de la justicia, antes de vestirse con un traje que le aprisionaría toda la vida, antes de Daredevil, Matt Murdock era un estudiante más en la Universidad. Allí conoció a Elektra, la mujer que más adelante viviría una relación amor-odio con él. ULTIMATE – ELEKTRA
Continuación de la miniserie Ultimate Daredevil y Elektra que presentaba a ambos personajes en este universo alternativo.
Matt Murdock comienza a trabajar como abogado con su amigo Foggy mientras intenta reencontrarse con Elektra Natchios. Pero la investigación de negocios sucios relacionados con la familia Natchios y su relación con Kingpin lo complicará todo aún más.
En esta nueva historia aparece por primera vez la versión ultimate de Benjamin Poindexter, un joven asesino que llegará a convertirse en Bullseye.
WHAT IF…? DAREDEVIL VS ELEKTRA
Y si… Daredevil muriera salvando a Elektra?
Escribir sobre un trauma que sufres, en tanto en cuanto sacas a relucir los detalles, reflexionas sobre lo ocurrido y haces un ejercicio de catarsis para compartirlo con el mundo, parece mejorar las funciones inmunitarias.
Para probarlo, se llevó a cabo un experimento en el que se solicitó a un grupo de personas que recordaran su mayor trauma. A continuación se dividió el grupo en dos. El primero tuvo que escribir sobre su trauma durante veinte minutos al día durante cuatro días sucesivos. El segundo también debía escribir, pero sobre cualquier otro tema que ellos escogieran.
Tal y como lo explica Robert Trivers en su libro La insensatez de los necios:
Se tomaron varias muestras de sangre de los individuos; una antes de iniciar el experimento, otra el último día en que escribieron y la última, seis semanas más tarde. Si bien al terminar de escribir, los que escribieron acerca de la situación traumática manifestaron sentirse peor que los otros, su sistema inmunitario reveló una mejoría con la segunda muestra, mejoría que todavía podía detectarse seis semanas después, momento en el que también declararon sentirse mejor (que los que no habían escrito acerca del trauma).
En otras palabras: afrontar un hecho traumático causa un sentimiento negativo en un primer momento, pero los efectos inmunitarios suelen ser positivos. Y, a largo plazo, los efectos también son positivos para el humor. La clave está en revelar tus emociones.
De hecho, los rituales de confesión son frecuentes en la mayoría de las religiones. Confesar los pecados podría tener efectos similares. El beneficio de la psicoterapia también podría residir en parte en el hecho de revelar información traumática o bochornosa que el individuo oculta a otras personas.
Hay indicios también de que la inhibición está vinculada con los problemas de salud. Así, los que han tenido traumas infantiles y los mantienen en secreto (traumas sexuales, casos de abuso físico o afectivo, muerte o divorcio de los padres) en la edad adulta son más proclives a tener enfermedades como el cáncer, alta tensión arterial, gripe, dolores de cabeza, etcétera.
En un trabajo de Buhrfeind y Pennebaker titulado Expressive Writing and Coping with Job Loss los participantes tenían que escribir sobre sus sentimientos después de haber perdido su trabajo. Tal y como señala Richard Wiseman en su libro Rarología:
Desde una perspectiva psicológica, hablar y escribir son dos cosas muy distintas. Hablar, a veces, es una actividad poco estructurada, desorganizada, incluso caótica. Por el contrario, escribir anima a la creación de un argumento y una estructura que ayudan a dar sentido a lo sucedido y nos dirigen a una solución. En resumen, hablar puede añadir confusión, mientras que escribir proporciona un enfoque más sistemático, más centrado en la solución.
Estas correlaciones también concuerdan con le hecho de que pertenecer a grupos de charla en los que se comparten los mismos traumas resulta también beneficioso a nivel psíquico. Podéis leer más sobre ello en El despegue de los grupos de autoayuda.
On the 2nd of April 2015, 106-year old Portuguese director Manoel de Oliveira died at his hometown, Porto. Obituaries: The Guardian, Time.
The only filmmaker whose active career spanned from the silent era to the digital age, he debuted in 1931 with the short documentary Douro, Faina Fluvial (part 1 and part 2; YouTube), with another short, O Velho do Restelo, released last year and screened at the 71st Venice Festival, marking its end. John Malkovich, who worked with Oliveira in the feature films O Convento [trailer; YT], Je Rentre à La Maison (these two alongside Catherine Deneuve) and Um Filme Falado [full film; YT], echoed the thoughts of many when he said he believed Oliveira could go on for ever.
A Caça (1964), he was forced by Salazar's regime to add a happy ending. In 1988 he had the opportunity to revert it to his original vision but chose to keep the forced version, although only showing it after the film credits.