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15 Jun 20:47

'Good Omens': cómo adaptó la serie de Amazon el libro de Gaiman y Pratchett (e impidió el Apocalipsis)

by John Tones

'Good Omens': cómo adaptó la serie de Amazon el libro de Gaiman y Pratchett (e impidió el Apocalipsis)

Nuestras impresiones sobre el arranque de 'Good Omens' fueron muy positivas. Nos pareció que la serie de Amazon hacía bien al apoyarse por completo en las interpretaciones de David Tennant y Michael Sheen. Sus encarnaciones del demonio Crowley y el ángel Azirafel, dos amigos improbables desde tiempos antiguos que se ven inmersos en una carrera contrarreloj para impedir el Apocalipsis, dotan de -paradójicamente- una humanidad y empatía a una historia que, debido a sus múltiples personajes, corría el riesgo de dispersarse en tono y ritmo.

Una vez acabada la serie, sin duda hay que añadir que la decisión de Amazon de que 'Good Omens' dure exactamente lo que tiene que durar -seis episodios- para contar la historia sin dispersión es la otra clave de su éxito. 'Good Omens' se permite disgresiones continuas sobre la narrativa principal (lo que facilita esa estructura ocasional de programa de sketches de humor británico tan tradicional y reconocible), pero sin perder nunca de vista a los héroes de la historia: Crowley y Azirafel por un lado, y Anatema, Adán y el resto de humanos por otro.

El resultado es uno de los hallazgos audiovisuales del año: una producción concisa y directa, con un humor muy inteligente pero muy accesible, que confía tanto en la cita culterana y la parodia oscura como en el gag visual y el viejo trompazo de toda la vida. Una serie tan consciente de sus propias virtudes que se puede permitir riesgos tan notables como la apertura del episodio tercero, uno de los cold openings más largos de la historia, y que repasa la historia común de Crowley y Azirafel con el paso de los siglos. Un perfecto ejemplo de la habilidad con la que está escrita la serie, solventando el problema de explicar por qué dos seres opuestos se llevan tan bien... y lo hace a base de chistes y disfraces decimonónicos.

Es cierto que la serie sufre de los inevitables altibajos. Igual que pasaba con el libro, la intensidad del humor decae parcialmente cuando se centra en los humanos, pero lo compensa a base de continuas bromas acerca del funcionamiento interno de la parte sobrenatural de la historia. Burocracias, leyes, reglas, jefes y subordinados en una maraña de relaciones entrecruzadas que nunca se explicitan pero que siempre están ahí, dando consistencia a un mundo ficticio fascinante y que jueguetea con la idea, tan Terry Pratchett, de que decenas de personas, hace tiempo, invirtieron mucho tiempo y esfuerzo en dotar de sentido racional a algo que no tiene ni pies ni cabeza: las jerarquías de lo sobrenatural.

Esa idea ya es graciosísima de por sí, y la serie la explota a la perfección: de Crowley usando la Palabra de Dios (o lo que sea) para que sus plantas sean las más saludables y aterrorizadas de la ciudad a la hilarante conversación de Azirafel con Metatron, pasando por todo lo relativo a la puesta en marcha de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis o los juicios a los protagonistas. La aplicación de códigos mundanos a fenómenos mitológicos puede parecer un pony que solo se sabe un truco, pero desde luego, se explota a conciencia en seis episodios y no llega a cansar.

Y aunque las intervenciones terrenales no estén del todo a la altura de sus contrapartidas sobrenaturales, es cierto que hay unos cuantos momentos de antología protagonizados por humanos, concentrados en el arranque de la historia: las monjas satánicas del primer episodio o el magnífico interludio protagonizado por Agnes la Chalada son muy notables. Curiosamente, algunas de las intervenciones humanas más graciosas del libro se han quedado sin adaptar, como veremos algo más abajo, pero refuerza la impresión de que Gaiman tenía intención de hablar, sobre todo, de Azirafel y Crowley.

Goodomens2

Sin duda la clave para que la adaptación sea tan buena es que Neil Gaiman, cabeza visible de la facción de fantasía de Amazon Prime Video, ha escrito personalmente los guiones basándose en su propio libro, coescrito con Terry Pratchett. Los diálogos han sido recortados o ampliados con mucho gusto y los personajes, sencillamente, son idénticos a su contrapartida literaria. La fidelidad no implica siempre necesariamente un producto audiovisual de calidad, pero es que la novela, con su ritmo frenético y su protagonismo colectivo, tenía ya cierta naturaleza de serie de televisión o película. Gaiman ha sabido aprovecharse de ello y llevarla a su terreno.

'Good Omens' es, sin duda, una de las series imprescindibles del momento. Su exquisito sentido del humor, las demoledoras interpretaciones, el ritmo frenético, en continuo sentido ascendente, y el buen gusto y sentido común con el que se ha adaptado el casi intocable material original hacen de ella una producción modélica. Solo queda preguntarse: sí, pero... ¿en qué se diferencia del libro?

'Buenos presagios': Las diferencias con el material original

Una de las principales novedades es el recurso de la voz en off, que aquí es, Dios, encarnado por Frances McDormand. Hay que acudir a los créditos para saber que su narración pertenece a la voz divina, pero es un buen recurso para acometer las abundantes rodeos que da el libro, algunos tan divertidos cómo la pregunta sobre si los ángeles bailan, desarrollada en la serie con hilarante flashback incluido. Se trata de un truco quizás algo obvio, pero está resuelto con chispa y, además, es inevitable si se quiere hacer referencia a los múltiples desvíos de la narración principal. Algunos, por supuesto, quedan en la cuneta, como los muchos y gloriosos pies de página.

Libro

Sin duda el mayor acierto es matizar la relación entre Azirafel y Crowley. La inclusión de una historia común que se remonta al Antiguo Testamento es estupenda (empezando por el Jardín del Edén, donde se nos revela que Crowley fue quizás el que desencadenó el Pecado Original, lo que elimina la idea del libro de que es un diablo menor, pero sin duda estrecha la relación de antagonismo amistoso entre ambas criaturas). Del mismo modo, también hace bien Gaiman en dar mayor protagonismo al Arcángel Gabriel (una mera mención en el libro), interpretado aquí por Jon Hamm, y que sin duda obedece a una hipotética secuela del libro que nunca existió, que Gaiman planificó con Pratchett, y en la que Gabriel habría adquirido protagonismo.

Más allá de eso hay algún otro cambio. El más singular posiblemente hace referencia a los juicios a Azirafel y Crowley en sus respectivos entornos, lo que tiene sentido, porque en la serie se pone un mayor acento en el Cielo e Infierno de donde proceden. El libro concluye de otro modo, pero en la serie se aprovecha para subrayar la estupenda idea, muy visual, de que el Cielo sea un edificio de oficinas y el Infierno un sótano mugriento. Y también redondea la idea de los estratos de poder dentro de lo sobrenatural, tan potente en la sátira literaria original.

Finalmente, no podemos dejar de hacer referencia a uno de los ingredientes más graciosos del libro, y que se pierde en la serie: los acompañantes de los Jinetes del Apocalipsis, auténticos (y tarados) Ángeles del Infierno que reciben nombres acordes a su condición de escuderos con cosas que están mal en la vida, como Cerveza Sin Alcohol y Malos Tratos A Los Animales. Según Gaiman, los eliminó del primer borrador del guión por razones presupuestarias, lo que suena absolutamente lógico. Un detalle menor en una adaptación modélica.

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15 Jun 16:08

A esquerda repite mandato en Ferrol por primeira vez dende 1983

Dende 1983 a esquerda non gobernaba a cidade en dous mandatos consecutivos; desta volta o socialista Ángel Mato substitúe a Jorge Suárez, de Ferrol en Común, á fronte da alcaldía. FeC e BNG manifestaron a súa disposición a entrar no Goberno e Mato xa avanzou que non desexa gobernar en solitario

14 Jun 16:54

Jon McNaughton: conservadurismo simbólico al óleo

by John Tones

Trumpista convencido, conservador hasta las trancas, anti-Obama militante, Jon McNaughton (no confundir, por favor lo pedimos, con el director de cine John McNaughton) es el artista oficioso del movimiento Make America Great Again. Su estilo de óleos simbólicos, relamidos, solemnes y muy derechistas se remonta a los clásicos de la pintura política estadounidense. Prepárate para un empacho de la Norteamérica más blanca, idílica y tradicionalista.

A mediados de esta década, el pintor de Utah Jon McNaughton se convirtió en el artista más o menos oficioso de la América de Trump cuando el presentador de Fox News Sean Hannity -firme defensor de las ideas del actual presidente del país y a quien el calificativo de «conservador» se le queda corto incluso en el contexto de su canal- hizo una firme defensa de su arte. Hannity hizo pública su compra de The Forgotten Man -primero dijo que se la iba a regalar a Trump, luego dijo que era para uso propio-, una metafórica pintura de McNaughton de 2011 que mostraba a Barack Obama pisoteando la Constitución del país ante el (algo cómico) pánico de los Padres Fundadores. A su vera, un «americano corriente» reflexiona sentado en un banco acerca de qué han hecho estos malditos negros presidentes con su país. Algunos críticos lo compararon con una versión de andar por casa del levísimamente superior cuadro de Maynard Dixon del mismo nombre.

The Forgotten Man

Por entonces, McNaughton aún intentaba disimular su filiación política con una descripción del cuadro a modo de disclaimer en la que asegura no tener ninguna filiación política y, por supuesto, no albergar sentimientos racistas -solo sentimientos contra ese negro en concreto-. Sin embargo, el tono alegórico del cuadro, la defensa de los valores tradicionalistas, el afectado realismo de los retratos y hasta la paleta de colores dejan bien claro su posicionamiento. Como artista, MacNaughton está más cerca de la épica nacionalista de Emanuel Gottlieb Leutze que de cualquier artista degenerado posterior a la segunda mitad del siglo XX.

El segundo golpe de efecto de MacNaughton a manos de su mecenas Hannity vino cuando éste habló en prime time de una pintura más reciente, ya posterior al triunfo de Trump: Respect the Flag. En ella, un Donald Trump abraza como si fuera un bebé muerto a la bandera de Estados Unidos, en lo que inequívocamente es un campo de fútbol americano. Trump sostiene en su mano derecha una gamuza con la que está limpiando la enseña: según el autor, la decisión de muchos jugadores de no hacer la pantomima del saludo y la lagrimita como signo de protesta por las malditas cuestiones raciales, hace llorar al Niño Jesús y mancha la bandera. Otra vez los negros. Por supuesto, este cuadro se ganó, con aún más razón que el anterior, todas las burlas y el frenesí paródico de los enemigos del presidente, quizás porque MacNaughton le dibujó las manos demasiado grandes a Trump.

Respect the Flag: el respetito es muy bonito.

Sin duda, el aspecto más interesante del trabajo de MacNaughton (aparte de toda la carga kitsch y su peligrosa candidez) es el tono casi apocalíptico que atesora. Una de mis pinturas favoritas del autor es The Demise of America, en la que Obama toca una (suponemos) triste y ominosa melodía al violín mientras el Capitolio y otros signos del poder norteamericano arden. La espectacular ingenuidad simbólica que comporta la estampita (¿tocando música mientras arde la ciudad, en serio, a estas alturas?) no le quita fuerza plástica a una imagen que vaticina el fin del mundo civilizado y acusa directamente a un responsable.

The Demise of America

Este tipo de sensibilidad entronca directamente con el otro tipo de cuadros que pinta McNaughton: las escenas bíblicas, centradas casi siempre en la figura de Cristo. A veces se aproximan a los memes de Jesús Yonqui o Jesús Cirujano Cerebral tanto en estética como en (involuntarios) resultados, pero en muchas otras ocasiones revelan un sustrato de advertencia cuasi-apocalíptica que nos recuerda el lado más amenazador de los cristianos evangélicos. La conexión con la ideología conservadora del artista es tan obvia como fascinante.

En cualquier caso, la web del pintor tiene reproducciones de todos sus cuadros para admirar y adquirir. Hay más diatribas anti-Obama que le retratan frente a un hongo atómico o quemando la Constitución, y ridiculeces como Trump enseñando a pescar a un ciudadano en un arrebato crístico o cantándole las cuarenta a Robert Mueller. Todas ellas, lo tenemos comprobado, quedan ideales en el salón o en la capillita. Make American Propaganda Great Again.

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14 Jun 16:41

‘The Battle of Polytopia’ Just Got Updated with the Polaris Tribe That Brings New Features and the Ability to Freeze the Map

by Mikhail Madnani

The Battle of Polytopia (Free) from Midjiwan is one of our favourite games and a cult classic on the App Store. It has been great seeing how a game in this genre works so well on touchscreens and also the pace at which new content is added to the game. The Battle of Polytopia has received a ton of updates adding various requested features like online multiplayer and basically keeping it fresh for newcomers and longtime fans. Today, a new tribe has been added to the game in a new update and things are about to get cold. Watch the demo playthrough with Polaris below:

The Polaris tribe has been added in Version 1.14 that released a few hours ago. It has the unique ability of being able to freeze who portions of the map. The Polaris also bring new features like Sleds, Ice Magic, and more. The tribe is available for $1.99 in game. If you missed the news earlier, Midjiwan is still planning on bringing the game to PC with full cross platform support. Read about that here.

If you have The Battle of Polytopia, make sure check out this article to find more people playing it and you can also read our forum thread dedicated to the multiplayer aspect of the game. Do you play the game often and still enjoy it?

14 Jun 16:28

Una guía destaca el valor del panteón real, que alberga los sepulcros de dos reyes

La presentó el Concello de Santiago, dentro de la colección «Saber e descubrir» que edita en colaboración con la Agrupación Cultural O Galo

14 Jun 16:27

Severino Fernández Abel: «A matanza de Boqueixón é un tema que aínda produce resquemor»

by marga mosteiro

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13 Jun 23:02

Tipos de Chiles Secos

by Mely Martinez

Tipos de Chiles Secos

CHILES SECOS MEXICANOS Aquí encontrarás una lista de los chiles secos básicos para preparar muchos de los platillos de la cocina Mexicana. No son todos los chiles que tenemos en nuestra gastronomia, pero si los más populares. Los chiles secos son un ingrediente clave en la Cocina mexicana. Muchas de las comidas tradicionales de celebración...

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Este artículo es un contenido original de Mely MartínezMéxico en mi Cocina

13 Jun 19:03

Baile verbal: una entrevista con Ursula K. Le Guin

by Doctor Peligro
EXPEDIENTES DESCLASIFICADOS | INCLUIDO EN AGENTE PROVOCADOR Nº9

Rescatamos una maravillosa entrevista que la gran Ursula K. Le Guin concedió a un periódico revolucionario y en la que nos habla sobre imaginación, utopía, anarquismo, Virginia Woolf y eso de «escribir como una mujer»

Por Paul J. Comeau. Publicada en Fifth Estate N.º 382, primavera de 2010

Traducción de Raquel Duato

 

El pasado 22 de enero nos dejaba una de las grandes escritoras vivas. Ursula K. Le Guin falleció en su casa de Portland (Oregón, EE. UU.) a los 88 años, dejando huérfanas a miles de almas lectoras admiradoras de su universo. Aunque es sobre todo conocida como escritora de ciencia ficción y fantasía, no se le escapaba ningún género: poesía, libros infantiles, cuentos o ensayo. Feminista y taoísta, en sus novelas aparecen a menudo ideas anarquistas, lo que la hizo especialmente popular entre el movimiento libertario.

Desde pequeña se interesó de manera especial por la mitología y las leyendas, sin duda influida por el ambiente familiar, ya que sus padres eran antropólogos. La rama dorada, de James Frazer, y las revistas de ciencia ficción de la época fueron sus lecturas predilectas.

Construimos el mundo y lo intentamos comprender con historias. La imaginación y la narración al poder para construir nuestro universo. La pequeña Ursula, tal vez sin saberlo, lo sabía, y con solo 11 años envió su primer relato a la revista Astounding Science Fiction. Fue rechazado, pero eso no fue para nada un hecho importante en el resto de su historia.

Ursula K. Le Guin. Fotografía: William Anthony

Ursula K. Le Guin. Fotografía: William Anthony

Su obra dio un giro a las convenciones de la ciencia ficción y la fantasía. En 1966 publicó su primera novela de ciencia ficción, El mundo de Rocannon, y dos años más tarde apareció Un mago de Terramar, primer libro de una serie. En 1969 publicó La mano izquierda de la oscuridad, historia que transcurre en un planeta donde las personas no son ni hombres ni mujeres: «Eliminé el género para ver qué pasaba», dijo. El libro fue un gran éxito y el crítico Harold Bloom afirmó que Le Guin, más que Tolkien, había elevado la fantasía a la categoría de alta literatura.

Aparte de estas, algunas de sus obras más celebradas son La rueda celeste (1971), El nombre del mundo es Bosque (1973), Los desposeídos (1974), donde investiga el sistema político como elemento portador del bien y del mal, Cuatro caminos hacia el perdón (1997) o Lavinia (2008). Fue la primera mujer galardonada con el título de Gran Maestra de la Asociación de escritores de ciencia ficción y fantasía de Estados Unidos. En 2014 le dieron la medalla por la Contribución a las Letras Estadounidenses en la ceremonia del Premio Nacional del Libro, y ella la aceptó pero en nombre de todos sus colegas escritores y escritoras de fantasía y ciencia ficción que, según argumentó, habían sido excluidos de la literatura durante mucho tiempo y apartados de los honores literarios. Generosa, icono de la literatura y eterna, como sus historias.

Aquí reproducimos la entrevista realizada por Fifth Estate a Ursula K. Le Guin donde esta habla sobre las influencias en su vida y su obra, algunas de las ideas tras su famosa novela Los desposeídos, qué es necesario hacer para cambiar la percepción del anarquismo en la imaginación popular y qué inspiró su última novela, Lavinia.

Fifth Estate  (1968)

Fifth Estate (1968)

El periódico se fundó en 1965 en Detroit en medio de un clima prerrevolucionario que iría aumentando hasta el final de la década. Aunque en sus orígenes estaba muy influenciado por la contraculutura de la época, fue evolucionando durante los setenta y ochenta hacia posturas claramente primitivistas, luditas y anarcosituacionistas. En 1975, se refundó el colectivo editorial, que declaró que a partir de entonces comenzaba una nueva época en Fifth Estate, por lo que en agosto se publicó el primer número de aquel año cero. Los editores se hacían llamar Eat the Rich Gang, un grupo de afinidad semisecreto formado por veteranos activistas y gente joven. Conocidos teóricos anarquistas como John Zerzan o Fred Perlman, entre muchos otros, han sido habituales colaboradores del periódico. En 2008, Marius Mason, miembro del colectivo, fue detenido y condenado a más de veinte años de prisión por terrorismo.

Ursula K. Le Guin. Fotografía: William Anthony

Ursula K. Le Guin. Fotografía: William Anthony

 

En Los desposeídos, el filósofo Odo afirma: «El verdadero viaje es el regreso». ¿Qué relación tiene esta afirmación con tu vida en el momento en que la escribiste y qué relación tiene con tu vida actual?

Ursula K. Le Guin: No lo sé. Por supuesto, lo que escribo tiene su origen en mi vida y trato de ser sincera respecto a mis percepciones de la vida, pero no escribo para «expresarme». Mi ficción es experiencial pero no confesional. A decir verdad, rara vez tengo alguna idea de qué «relación» tiene lo que digo en mis libros conmigo personalmente. Una afirmación como «El verdadero viaje es el regreso» no es una conclusión razonada a la que se llega tras un tiempo de reflexión. Se trata de una experiencia no verbal expresada en palabras, dando por supuesto que es una experiencia compartida, que otras personas, al leer las palabras, podrían reconocer esa experiencia.

Hay un momento en Los desposeídos en el que Shevek, el protagonista, se da cuenta o acepta que su «propia función en el organismo social» es «derruir muros». ¿Hasta qué punto tu carrera como escritora ha consistido en un esfuerzo similar al de «derruir muros»?

Bueno, he derruido algunos. Unos exclusivamente en el ámbito de la literatura (intentando lograr que los críticos y profesores dejaran de marginar la literatura de género, en particular, la de ciencia ficción y la fantástica) y otros con una mayor intención social, como la decisión de hacer que la mayoría de mis protagonistas fueran personas de color, sin decir mucho al respecto, de forma que los lectores blancos tuvieran que imaginar su piel marrón si deseaban identificarse con mis personajes. También he escrito relatos polémicos y satíricos que tratan de forma bastante directa temas como la misoginia, la homofobia, la persecución y opresión doctrinaria, etc. Todo con el objetivo de derruir muros.

Ursula en una imagen de finales de los años setenta

Ursula en una imagen de finales de los años setenta

Mi metáfora para esto en mi obra es «dejar las puertas y ventanas abiertas». La casa que construyo en una historia tiene muros, de lo contrario no sería una casa, pero las puertas no están cerradas con llave y las ventanas no tienen las persianas bajadas. Construyo casas con muchas corrientes de aire. No es necesario el aire acondicionado porque el viento sopla en su interior y las atraviesa.


«¿Qué relación tiene el anarquismo con mi vida? Solo como libertad de la mente, de la imaginación»

En una entrevista anterior, describiste Los desposeídos como «una novela utópica anarquista. Sus ideas proceden de la tradición anarquista pacifista, Kropotkin, etc.». ¿Podrías hablarnos un poco más sobre los antecedentes/ideas/inspiraciones de la novela?

Necesitaría muchas horas para responder. Dediqué dos años a leer. Leí todos los libros anarquistas disponibles en Portland a principios de los 70. Eran muchos porque existían varias librerías universitarias y una tienda anarquista donde había textos que pueden conseguirse fácilmente ahora, pero en esa época no. Después de tanto tiempo, diría que probablemente mis mayores influencias fueron Kropotkin y los Goodman, en especial Communitas.

 ¿La cultura de la ciudad de Shantih en El ojo de la garza se inspiró en ideas y material de referencia similares?

 Sí. Pero más concretamente en Gandhi.

 ¿Cuándo descubriste el anarquismo? ¿Qué te atrajo hacia él?

 Tenía el germen de la historia en la cabeza pero no podía imaginar quién era mi protagonista, ese físico. Solo sabía que, de algún modo, no estaba de acuerdo con su sociedad. Empecé a leer utopías, las leí y eso me llevó hasta Gandhi. Entretanto, el debate de los biólogos sobre el altruismo frente al comportamiento egoísta me había guiado hasta los estudios de animales de Kropotkin y esto despertó en mí el deseo de leer más de Kropotkin. Quedé fascinada por toda la literatura pacifista-anarquista y me zambullí en ella. Hasta que, en un momento dado, se me ocurrió pensar: a) Nunca se ha escrito una novela utópica anarquista; b) ¡De eso trata la historia de mi físico!

Y así nació Los desposeídos.


«Si las personas que no lanzan ladrillos ni bombas, y no se visten de un modo extraño a propósito ni cuestionan ni atacan las ideas de los demás con agresividad, se identificaran a sí mismas, sencilla y claramente, como anarquistas, podría iniciarse entonces el cambio»


¿Cómo se ha desarrollado o cómo ha cambiado con el tiempo el anarquismo en relación con tu propia vida?

 No lo sé. Yo no puedo vivir una vida anarquista, y nunca pretendí hacerlo. Cuando leí sobre el anarquismo y me enamoré de él, era una mujer de mediana edad, un ama de casa de clase media con tres hijos y ningún deseo de ser ninguna otra cosa, siempre que pudiera escribir mis libros. ¿Qué relación tiene el anarquismo con mi vida? Solo como libertad de la mente, de la imaginación. La misma libertad que leer Lao Tzu me brindaba muchos años antes.

Ursula fotografiada en 1988 por Marian Wood Kolisch

Ursula fotografiada en 1988 por Marian Wood Kolisch


Con frecuencia se incluye Los desposeídos en listas de lecturas recomendadas anarquistas. Si tuvieras que crear tu propia lista de lecturas recomendadas, ¿qué obras incluirías?

Lo siento, pero estoy demasiado alejada de la literatura que conocía muy bien décadas atrás. Si intentara dar nombres, me dejaría la mitad de los más importantes. Y sin duda habrán surgido nuevos que ni siquiera conozco. Aunque, en mi opinión, Los desposeídos es la mejor descripción de una sociedad anarquista «en la práctica», la imaginación popular sigue describiendo a los anarquistas como personas que lanzan ladrillos y bombas. ¿Qué crees que debe hacerse para cambiar la percepción del anarquismo en la imaginación popular?

Si las personas que no lanzan ladrillos ni bombas, y no se visten de un modo extraño a propósito ni cuestionan ni atacan las ideas de los demás con agresividad, se identificaran a sí mismas, sencilla y claramente, como anarquistas, podría iniciarse entonces el cambio… De igual modo que muy, muy despacio, la percepción de las feministas como mujeres que odian a los hombres y queman sujetadores ha tenido que cambiar y desaparecer cuando mujeres corrientes, esposas, madres, abuelas, están dispuestas a identificarse como feministas. Pero es un proceso tan lento. ¡Se requiere tanto tiempo!

Solía encogérseme el corazón cuando un pequeño grupo de anarquistas autoproclamados se unían a una de las manifestaciones contrarias a la guerra o a la homofobia en Portland. Eran agresivos, hipócritas y no aceptaban la voluntad de la mayoría de los manifestantes en temas como no hacer enfadar a la policía y pedir represalias. Siempre eran ellos los que aparecían en las fotografías de los periódicos porque personificaban el estereotipo negativo.

Nos enfrentamos a algo un tanto nuevo: los medios de comunicación religiosos, de derechas y reaccionarios. Cuando «liberal» se ha convertido en una palabra que se enseña a temer a los niños, ¿cómo vas a hacer que el anarquismo sea aceptable?

En alguna ocasión, has hablado del proceso continuo que ha supuesto para ti aprender a escribir como una mujer. Incluso describiste al narrador masculino de La mano izquierda de la oscuridad como «una extensión deliberada del autor para los lectores varones que (o eso pensaba yo en ese momento) rechazarían un personaje central andrógino, especialmente en un libro escrito por una mujer». ¿Podrías explicar qué significa «escribir como una mujer»?

Me temo que no puedo, porque cada mujer escribe como una mujer a su propio modo. De hecho, creo que somos más variadas y menos predecibles en diversos aspectos que los escritores varones. Una breve descripción de mis principales fases en el proceso sería:

1. Leer a Virginia Woolf.

2. Leer a las nuevas escritoras feministas de los años 60, 70 y posteriores.

3. Leer poesía y ficción escritas por mujeres.

4. Pensar en los motivos que me llevaron a creer que debía escribir como los hombres y sobre los temas que ellos lo hacen.

5. Pensar seriamente: si no hago eso, entonces, ¿sobre qué escribo?

6. Volver a leer a Virginia Woolf.

7. Probar suerte.

8. ¡Bien! ¡Funciona!

Imagina por un momento que estuvieras escribiendo La mano izquierda de la oscuridad hoy en día, ¿qué diferencias habría respecto a la novela que escribiste hace 40 años?

Bueno, obviamente, podría beneficiarme de los 40 años que otras personas han pasado pensando y cuestionando la construcción del género, algo de lo que no se había dicho ni una palabra cuando escribí el libro. Sería un clima tan diferente a la casi total ausencia de tales pensamientos y debate cuando escribí el libro que soy incapaz de imaginar la situación. ¿Por qué escribiría un libro así ahora? Lo importante fue escribirlo entonces.

En la introducción para la reedición de 1976 de La mano izquierda de la oscuridad, comentas que «la verdad nace de la imaginación». Esto me recuerda a dos afirmaciones que Kurt Vonnegut hizo en Cuna de gato: «En este libro nada es cierto», y más tarde «Todas las cosas ciertas que voy a decirles son mentiras descaradas». ¿La ficción, o todo el arte en realidad, está diciendo la verdad en forma de mentiras agradables?

Podría decirse que sí. Aunque las mentiras no son siempre agradables ni la verdad cierta. Borges tiene cosas aún más interesantes que decir sobre este tema que Vonnegut.

En tu última novela, Lavinia, el personaje que le da título es un personaje secundario sin ningún texto en el poema épico de Virgilio, La Eneida. ¿Puedes explicar un poco cómo ha sido la experiencia de crear una voz para este personaje? ¿Es cierto que aprendiste latín para leer a Virgilio en su idioma original?

Lavinia empezó a «hablarme» antes de que acabara mi muy lenta lectura de La Eneida. Me refiero a que empecé a pensar en ella: ¿Quién era? ¿Qué opinaba sobre tener que casarse con ese extranjero? ¿Cómo era su vida, la de la hija de un rey en la Edad de Bronce en esa parte de Italia? Ella hizo lo que los personajes de las novelas hacen cuando empiezan a cobrar vida en la mente de uno. Estaba ahí todo el tiempo. (Shevek, de Los desposeídos, estuvo en silencio en mi mente durante aproximadamente tres años, esperando). En cuanto le pedí a Lavinia que me hablara de sí misma, empezó a hacerlo, con su propia voz, de ahí el uso de la narración en primera persona. Me limité a escuchar y a escribir. (Vale, lo admito, también investigué un poco sobre la época). Respecto al latín, había estudiado en el instituto y luego en la universidad, pero no lo suficiente para leer a Virgilio, que no es sencillo. Deseaba leerlo en latín. Se puede decir que es uno de esos poetas que tienes que leer en su propia lengua. Con mis más de 70 años, estaba claro que era una cuestión de ahora o nunca. Así que saqué mis viejas gramáticas y memoricé todas esas condenadas declinaciones y conjugaciones de nuevo. Mereció la pena.

Gracias por el tango, un abrazo. Ursula

13 Jun 18:57

Superheroes mal: el lado oscuro del mito

by Felipe Rodríguez Torres

La llegada de El hijo ha sorprendido a la legión de seguidores del cine de superhéroes. Pero para el lector de cómics avezado, esta visión negra del mito de Superman esto no es ninguna sorpresa, porque las deconstrucciones y visiones críticas del género es una tendencia nacida en los años ochenta que sigue muy vigente a día de hoy en su versión en papel.

No debería sorprender que la figura del superhombre -encarnada en la figura de Superman y aparecida por primera vez en el primer ejemplar de la revista Action Comics, en mayo de 1938- sea continuamente diseccionada, analizada y revisionada desde el prisma del totalitarismo y el fascismo, basándose en la máxima de que el poder absoluto corrompe absolutamente. Porque aunque la criatura de ficción creada por Jerry Siegel y Joe Shuster para DC Comics haya sido siempre considerada un adalid de la libertad, la justicia y el bien en mayúsculas, su verdadero origen ya daba pistas de por donde iban a ir los tiros en la interpretación posmoderna y contemporánea del mito. Dicho origen primigenio apareció en 1933 en la revista pulp Science Fiction, bajo la forma de relato pulp en prosa titulado The Reign of the Superman, escrito por Siegel e ilustrado por Shuster.

Pero más allá de este relato de origen amateur, el icono creado por ambos autores se convirtió -tanto bajo su batuta como por sus continuadores- en símbolo de la bondad y la pureza, del bien y del orden. La llegada de Marvel Comics y sus héroes humanizados siguieron la misma tónica, aunque sus personajes -con mayores niveles de profundidad y capas que sus contrapartidas de la Golden Age– sí permitían el juego de la dualidad, aunque en la mayoría de las ocasiones el viraje ocurriera del mal al bien, exceptuando el via crucis vivido por Jean Grey en su transformación en Fénix Oscura. Todo cambiaría con la llegada de los años ochenta y sobre todo, con la de de Alan Moore.

Los precursores: Alan Moore, Rick Veitch y Pat Mills

En 1982, un joven Alan Moore rescataba en las páginas del magazine británico Warrior a Marvelman, un personaje creado en 1954 por Mick Anglo para el editor inglés L. Miller & Son y trasunto del Capitán Marvel/Shazam estadounidense de la editorial Fawcett Comics. El personaje tuvo -en su primera etapa- una vida editorial que abarcó casi diez años. Su reinterpretación a manos de Moore no tuvo dicha longevidad y periodicidad: la obra comenzó a publicarse en el segundo ejemplar de Warrior en 1982 y la cancelación de la revista provocó que hasta finales de los ochenta y ya dentro del mercado americano (bajo el paraguas de la desaparecida Eclipse Comics y renombrado como Miracleman) Alan Moore no pudiera rematar uno de sus trabajos más emblemáticos. Pero, en cambio, se convirtió en el punto de partida de una reinterpretación crítica y demoledora de los mitos del superhéroe americano.

Partiendo de los conceptos e ideas del tebeo original, Alan Moore entrega un trabajo demoledor, tanto en discurso como en forma. Apoyado por dibujantes como Garry Leach, Alan Davis, Chuck Austen y John Totleben, Moore disecciona no solo lo que significa la aparición de un ser sobrehumano en el mundo real, sino que convierte a estos seres aparentemente puros en víctimas de gobiernos y organizaciones secretas, que convierten la supuesta pureza en absoluta vileza y aquello sugerido en mostrado. En primer lugar, coloca en primera línea todo aquello que les era escamoteado a los lectores infantiles de dichas publicaciones, ya fuera la extrema violencia, la sexualidad de estos seres y sobre todo, la semilla perversa de sus propios orígenes, donde los mundos inocentes en cuatricromía se convertían en refugios de la mente, trampas mentales que ocultaban bajo su brillante superficie historias de abusos y vejaciones.

Miracleman

Es por ello que más allá de Michael Moran/Miracleman, la atención se centra sobre todo en uno de los jóvenes sidekicks del héroe: Johnny Bates, alias Kid Miracleman. En manos de Moore, Kid Miracleman se ha convertido en un perverso ser superior, donde la personalidad del niño que libraba al mundo del mal ha quedado sepultada y torturada por un alter ego adulto sociópata y ebrio de poder que se convertiría en el ejemplo fundacional del superhéroe perverso. Si en su primera aparición, la personalidad pública de este crecido Johnny Bates trae al recuerdo al futuro Ozymandias creado por Moore para Watchmen (1986-87), su posterior desarrollo nos muestra gráficamente los límites ultraviolentos a los que pueden llegar unos personajes y símbolos que representaban hasta ese momento el bien y la inocencia suprema. El enfrentamiento de ambos en los compases finales del arco argumental lleva al extremo la mayor violencia gráfica jamás representada hasta el momento en un tebeo de superhéroes, lo que unido al arte de John Totleben, acerca al género al terror más puro. Un combate que, al igual que en pasajes previos de la obra, demuestra que incluso al héroe del relato no le tiembla el pulso para descargar su extrema violencia ante una humanidad que para estos semidioses no son más que meras hormigas.

Desde los orígenes de Superman a ‘Watchmen’, ‘Miracleman’ o ‘Invencible’, revisamos la mitología invertida de los superhéroes: cuando los poderes no garantizan la nobleza a toda costa.

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Alan Moore seguiría reinterpretando la aparente inmutabilidad de los iconos del género en Watchmen, la visión definitiva de los superhombres en un entorno realista, donde las acciones de estos seres reconstruyen y transforman el mundo tal y como lo conocemos -al contrario que en los relatos habituales de las dos grandes, donde el mundo no se ve afectado por la aparición de los mismos- y que a su vez, ahondaría y diferenciaría la visión de Moore y la de sus contemporáneos. Incluso seres de actitud tan reprobable como Kid Miracleman, Rorschach, Ozymandias o el Doctor Manhattan son analizados y diseccionados desde un punto de vista basado tanto en la comprensión como en la compasión. Todo lo contrario de lo que harían los dos siguientes autores que dinamitarían el subgénero y sus héroes con pies de barro: Rick Veitch y Pat Mills. Si Moore mira al género desde la desesperanza y la empatía -lo que no quita para entregar un demoledor relato y retrato del mismo- Veitch, y sobre todo Mills, no ocultan su desprecio y rechazo por el mismo. Lamentablemente, el trabajo de ambos autores -tan influyente en la reformulación del tebeo de superhéroes del siglo XXI- es un gran desconocido para una parte del fandom.

El Uno

Rick Veitch -amigo y colaborador de Alan Moore en su etapa al frente de La Cosa del Pantano (1984-87) y posteriormente en Greyshirt, su homenaje a The Spirit de Will Eisner en la serie antológica Tomorrow Stories (1999-2000)- realizó una ambiciosa y visionaria trilogía superheróica, que comenzó en 1985 con El Uno -bajo el sello Epic Comics de Marvel- y continuaría con El Maximortal, para finalizar con Niñatos en el año 1996. Una trilogía de historias aisladas las unas de las otras, pero que leídas en su conjunto conforman un universo retorcido, donde los elementos básicos tanto de los conceptos del género como de su historia son transformados en verdaderas distopías del horror. A través de la descarnada y feísta visión de Rick Veitch y partiendo de los conceptos básicos vistos en el Miracleman de Moore, el autor se adentra en un relato que critica abiertamente tanto las estructuras narrativas de la ficción como las de su estructura empresarial. Pero sobre todo brilla por su visión del mito del héroe. Un héroe que en su versión primigenia, Superman -ya sea El Uno o El Maximortal- se convierte en manos de Veitch en una criatura ajena a toda empatía y cuya deficiencia mental bajo estándares humanos lo convierten en arma de destrucción masiva y totalitaria en manos de gobiernos fascistas que pretenden doblegar a una sociedad decadente gracias a los milagros del capitalismo en su versión más neoliberal.

Rick Veitch llegaría aún más lejos en el tercer y mejor fragmento de su trilogía, Niñatos. Una visión demoledora del sidekick clásico del tebeo de superhéroes, que aquí es convertido en subyugado infante en manos de unas contrapartidas adultas que sacan al exterior todo aquello que subyacía en los estratos más bajos de los relatos originales, tales como una Wonder Woman dominatrix de tendencias lésbicas, un Batman pederasta o un Green Arrow que disfruta con las adicciones y torturas psicológicas infligidas a su compañero de aventuras. Un conjunto de héroes que dominan y controlan a una sociedad que ha perdido la capacidad de soñar y aceptan el sometimiento a unas figuras autoritarias de poder que han destruido el mundo a imagen y semejanza de los señores feudales de antaño.

Marshal Law

Aún más allá llegarían Pat Mills y el dibujante Kevin O’Neill con Marshal Law. Una reinterpretación de los superhéroes antisistema y de alma punk, donde no solo se arroja una crítica arrolladora e irrespetuosa acerca del pasado del género, sino una mirada absolutamente lúcida sobre las nuevas formas del vigilante enmascarado contemporáneo, nacido en los años ochenta. A partir de un conjunto de miniseries y especiales publicados entre 1987 y 1993, Mills y O’Neill no dejan títere con cabeza en su repaso a las figuras y conceptos más prominentes de la historia de los tebeos de superhéroes, que van desde iconos de la Golden Age como Superman, Wonder Woman y Batman a los héroes neuróticos de Stan Lee y Jack Kirby, pasando incluso por los integrantes aparentemente naifs e inocentes de La Legión de Superhéroes. Todo ello en un universo distópico, que al igual que los ejemplos previos basaban su visión en la opresiva atmósfera conservadora y totalitaria del neo-conservadurismo propugnado por dirigentes como Ronald Reagan y Margaret Thatcher. El conjunto estaba apoyado en un irreverente arte gráfico, donde las perspectivas planas, los físicos escorzados y el barroco horror vacui de sus viñetas representaban perfectamente la deriva y purulencia interior que anidaba en el género. Una pesadilla fascistoide de trazos anarquistas, tan excesiva como imprescindible.

Tres trabajos precursores donde Mills, Moore y Veitch hablaban y desmontaban el género de superhéroes para hablar no solo de las condiciones sociales y políticas de los años ochenta y la desesperanza asociada a ellas, sino que desarrollaban un discurso certero acerca de los orígenes de aquella situación, tanto en el mundo real como en las viñetas. Los tebeos de superhéroes originarios eran aparentemente inocentes, pero dentro de ellos subyacía un discurso propagandístico capitalista y ferozmente neo-liberal hartamente pernicioso, que conformó un universo de blancos y negros en varias generaciones de lectores y, en consecuencia, en el desarrollo de la sociedad contemporánea.

La irrupción en el mainstream

Crime Syndicate

Por supuesto, el mainstream no tardaría en acoger la tendencia. No hay que olvidar, que en paralelo a estos tres trabajos mencionados anteriormente, habían aparecido dos obras de la magnitud de Watchmen y el Dark Knight de Frank Miller, con lo que ello conllevó para el género. Y si al principio esta visión negativa de los impolutos héroes de antaño trajo consigo una perniciosa invasión de vigilantes y antihéroes sobrecargados de testosterona y armas de formas fálicas -curiosamente una mala interpretación de los excesos parodiados por Pat Mills en Marshal Law– tales como el sustituto de Batman Jean Paul Valley, los supermanes aparecidos tras la muerte de Superman, los X-Force de Rob Liefeld y posteriormente los engendros infantiloides de la factoría Image, el género aunó ambos mundos para provocar un retorno a los orígenes. El primer caso digno de mención sería una publicación de DC Comics, Kingdom Come (1996) de Mark Waid y Alex Ross y que partía -supuestamente- de un concepto desarrollado y no realizado por Alan Moore para DC en los ochenta titulado Twilight of the Superheroes.

A finales de los años noventa, intentando devolver el lustre a una industria ahogada por el oscurantismo mal entendido y el exceso de violencia y provocación basada en la nada, los superhéroes buscaron un retorno a la luminosidad de sus orígenes, confrontándoles con su reverso tenebroso, que había pasado de ser un elemento crítico a ser absorbido y blanqueado por lectores y editoriales. El trabajo de Waid y Ross mostraba -a través del pictórico e icónico arte realista de Ross- un futuro universo DC donde -a la manera de los melancólicos y depresivos héroes de Moore- los iconos de antaño habían abandonado la actividad superheroica y su contacto con el mundo, dejando a la Tierra y, en consecuencia, a los seres humanos que la habitan, en manos de las peores versiones de sus contrapartidas noventeras.

JLA Tierra 2

Es en ese punto donde este trabajo y las obras venideras provenientes del mainstream difieren de los trabajos anteriores que demolían el género. Para Waid y Ross, la pureza de los héroes de la Golden y la Silver Age era auténtica, héroes simples para tiempos más simples que habían sido degradados por las interpretaciones de Moore, Mills o Veitch. Es por ello que Kingdom Come termina como un canto al sacrificio del héroe y en una integración y rehabilitación de la nueva generación. Estos últimos no son fruto del pasado y consecuencia lógica de las largas sombras de sus precursores, sino únicamente unos jóvenes descarriados.

Esta tendencia de salvar los muebles y el significado oculto de estas mitologías, continuaría hasta nuestros días tanto en DC como, en menor medida, en Marvel. Grant Morrison, en su novela gráfica JLA Tierra 2 (2000) -junto al dibujante Frank Quitely– reciclaba al Sindicato del Crimen de América -una versión maligna de la Liga de la Justicia que perecía en Crisis en Tierras Infinitas (1985-86)-. Les imbuía del espíritu de un grupo de vigilantes salidos del Niñatos de Rick Veitch para confrontarlos con la JLA tradicional, que era realzada y ensalzada. El resto de trabajos de DC Comics que se acercaban al lado oscuro de estos héroes -ya fuera en la continuidad o en líneas temporales alternativas- entregarían gozosos trabajos que irían desde la transformación en Crisis infinita (2005-06) del Superboy de la Silver Age en un sosías del Kid Miracleman de Alan Moore. Pasando por las versiones totalitarias de Superman y Batman en Poder absoluto de Jeph Loeb y Carlos Pacheco, la transformación de los héroes en sus versiones dark en Eclipso – La oscuridad interior (1992) o la transformación del ya de por si fascistoide Halcón en el dictador totalitario Monarca en Armageddon 2001 (1991), de Archie Goodwin y Dan Jurgens.

Superman – Hijo rojo

Aún más interesante serían versiones alternativas de las leyendas del héroe de Krypton, como el Elseworlds titulado Superman Hijo Rojo (2003), obra de Mark Millar y Dave Johnson, donde el inmigrante kryptoniano caía en Rusia en vez de en la Kansas fordiana, convirtiéndose en un totalitario pero magnánimo icono del comunismo staliniano, transformando a su vez el equilibrio de poder en nuestra historia del siglo XX. Pero todas estas versiones en negativo de los anteriormente puros e inocentes héroes servían, más que para desprestigiarlos, como relato cautelar para ensalzar la bondad primigenia de un género y unos personajes que no debían salirse del redil. En los últimos años, la tendencia a mirar el otro lado del espejo de los héroes han dado como resultado eventos como Forever Evil (2013) de Geoff Johns y David Finch, que recicla los aciertos del Sindicato del Crimen de Morrison sin aportar nada especialmente reseñable, o Dark Nights: Metal (2017) de Scott Snyder y Greg Capullo, donde los personajes de DC Comics han sido testigos, junto al lector, de la aparición de una caterva de versiones en negativo de Batman, siendo el Batman Que Ríe quien se ha convertido en el último gran fan favorite de la afición.

Marvel Comics no ha jugado tanto con este concepto, sobre todo porque sus personajes no permiten la multiplicidad de miradas que si tienen los héroes de DC. Pero tímidamente, sobre todo a partir de la llegada del editor Joe Quesada como jefe editorial de la Casa de las Ideas, existen algunas propuestas que aportan una mirada más cínica que crítica, especialmente en The Ultimates (2002-07) de Mark Millar y Bryan Hitch. En tan fundacional serie, punto de partida para una nueva manera de entender los superhéroes desde el punto de vista industrial, Millar se apoya en la horizontalidad magnificada y el trazo espectacularmente realista de Bryan Hitch y redefinir a Los Vengadores, atreviéndose a sacar a la luz los deseos y características más oscuras de los mismos. Un Capitán América que más que nunca es un hombre fuera del tiempo debido a su mentalidad ultraconservadora fruto de los años cuarenta, el alcoholismo y nihilismo autoconsciente de Tony Stark, la personalidad abusadora de Henry Pym dirigida hacia su esposa Janet Van Dyne, la incestuosa relación entre Wanda y Pietro Maximoff -aquí más mostrada que la sugerida en los tebeos clásicos- o un Hulk que se convierte en una fuerza de destrucción masiva tan grande y peligrosa como Kid Miracleman o los superhéroes psicóticos de Marshal Law, motivado por la liberación de los deseos más reprimidos -la mayoría de ellos de índole sexual- de un enfermizo Bruce Banner.

Hijos del 11-S: Las propuestas contemporáneas

The Boys

En paralelo a estas propuestas mainstream, la llegada del nuevo siglo y, sobre todo, los atentados del 11-S, tuvieron como fruto una nueva hornada de autores y títulos que continuaron e incluso en algunos casos plagiaron los aciertos de sus ilustres precedentes. Es el caso de Garth Ennis y su mirada despectiva a los héroes en mallas, cuyo máximo exponente sería The Boys (2006-12), donde recoge el testigo de la mirada de Pat Mills en Marshal Law y el grotesco grafismo de los tebeos de Rick Veitch -de la mano del dibujante Darick Robertson-. En la serie entrega un nuevo relato de camaradería tradicional entre colegas made in Ennis, en su lucha contra unos superhombres y superheroínas que se han convertido, embriagados de poder, en la mayor amenaza para los seres humanos.

Parecido acercamiento es el de Mark Millar y Frank Quitely al recoger el testigo de Warren Ellis y Bryan Hitch en The Authority. Millar llevó al extremo la propuesta del más inteligente y sutil Ellis, convirtiendo al supergrupo protector del universo en una cuasi fuerza totalitaria a quienes, aunque de principios aparentemente puros, no les tiembla el pulso en forzar su poder ante unas Naciones Unidas tan corruptas como impotentes ante la magnitud de estos superhombres, una idea que sirvió de punto de partida para la premisa de su posterior Superman Hijo Rojo. Pero si su The Authority eran héroes con actitudes y puntos de vista tan totalitarios como criticables, no se podía decir lo mismo de la némesis del supergrupo en su primera saga, reconvertidos en jueces, jurados y ejecutores. Un trasunto paródico y desmitificador de Los Vengadores -también una protoversión más negativa de sus futuros Ultimates– que masacran, violan y destruyen, apoyados por los poderes ocultos del mundo, al estilo de los superhombres de Miracleman o la trilogía de Rick Veitch.

Invencible

Mark Millar convertiría la virtud en vicio en su universo compartido llamado Millarworld, introduciendo el mismo concepto en multitud de géneros asociados a los superhéroes. Desde los superhéroes juveniles perversos y trastornados de Kick-Ass, al ripeo absoluto de los conceptos de las obras de los ochenta y la reinterpretación de Superman en la muy mediocre Superior, junto al dibujante Leinil Francis Yu o Wanted, su pretendida aproximación al Watchmen de Moore, pero con la “originalidad” de posar la mirada en la deconstrucción de los supervillanos. Todo ello aderezado con violencia y provocación vacua, apropiándose de los hallazgos de autores previos y superiores, pero sin aportar nada más que gratuidad con ansias de provocación, sin un discurso de fondo que sustente sus vacíos artificios.

Más interesante sería la aproximación de Robert Kirkman a los mitos del héroe adolescente -con Spider-Man en el espejo retrovisor- y Superman con Invencible. Un serial en apariencia fresco y luminoso que en sus primeros compases se entiende como una versión juvenil y liviana del héroe de Krypton mezclado con la atmósfera de cotidianeidad de la creación de Lee y Steve Ditko, para acabar rompiendo las expectativas y creencias, tanto del personaje protagonista como de los lectores, en su ejemplar número 11. En dicho número, descubrimos al unísono, tanto lectores como protagonista, que la llegada a la tierra de Mark Grayson, al estilo de inmigrante intergaláctico a la Kal-El, no era más que una primera pica para la invasión multitudinaria de una raza totalitaria llamada los Viltrumitas, comandada por su padre -un trasunto de Jor-El- que únicamente pretende la colonización y el sometimiento a la fuerza de toda la galaxia. Es tanto este concepto, como la figura del Ultraman de DC Comics desarrollado por Grant Morrison y posteriormente por Geoff Johns, el que quizá sea el referente más cercano de los creadores de El hijo (2019).

El hijo

Al igual que la mayoría de estos últimos ejemplos de la contemporaneidad comiquera, El hijo busca poco más que epatar. Una gamberrada que entremezcla superhéroes con slasher, que basa sus golpes de efecto en un gráfico y efectivo gore, pero que más allá de la travesura y la patada en el culo al tono y estilo del Superman de Zack Snyder, poco más se puede rascar de ella. Al contrario que las obras de los ochenta y su discurso político, social y artístico o algunas de las obras post 11-S que sirven como terapia y catarsis de lo ocurrido, las imágenes de El Hijo no permanecen en la retina y en las mentes de sus espectadores. Un trabajo que bebe de todas y cada una de las fuentes aquí expuestas, pero que no alcanza en ningún momento las infinitas interpretaciones, tonos y conceptos que cualquiera de ellas atesoran.

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13 Jun 18:46

Debbie Harry has always been a master at on-screen interviews

by David Pescovitz

"Where do you think Blondie will be ten years from now?"

"San Quentin."

13 Jun 18:45

Women in Rock & Roll's First Wave, 1950s and early 1960s

by filthy light thief
For sixty years, conventional wisdom has told us that women generally did not perform rock and roll during the 1950s. The reality is, however, that hundreds—or maybe thousands—of women and girls performed and recorded rock and roll in its early years. And many more participated in other ways: writing songs, owning or working for record labels, working as session or touring musicians, designing stage wear, dancing, or managing talent—to give just a few examples. The Women in Rock Project is working to document these musicians, artists, and other women in the first wave of rock'n'roll, from Faye Adams to "The Duchess," Norma-Jean Wofford, with biographies and partial discographies, and some interviews.

The site was created by Leah Branstetter (Twitter) as a digital dissertation in partial fulfillment of the requirements for the degree of Doctor of Philosophy at Case Western Reserve University. Branstetter is also Digital Education Manager at the Rock & Roll Hall of Fame, where she oversees Rock Hall EDU.

A few more videos and bios to stoke your interest: Found from Open Culture, via Everlasting Blort.
13 Jun 18:17

Paco Nogueiras, músico e actor: «É moi complicado vivir da cultura»

by p. Calveiro

Leva por bandeira o lugar no que creceron el e maila súa vea artística, Conxo

13 Jun 18:12

Tenemos más mascotas que niños

by alberto Mahía

En los hogares de la provincia coruñesa ya hay más animales de compañía que menores de 14 años, solo en Santiago son 14.000

13 Jun 18:10

Denuncia a un vecino en Santiago por abusar sexualmente de su perra y causarle infecciones vaginales

by Xurxo Melchor

El afectado ha entregado a la Policía Nacional un CD con imágenes de los hechos

13 Jun 18:05

Investigan a un vecino de Santiago por presuntos tocamientos sexuales a una perra

by E.P.

La Policía Nacional investiga a un vecino de Santiago de Compostela por un delito de maltrato animal en relación a supuestos tocamientos de carácter sexual a una perra. Así lo han confirmado a Europa Press fuentes próximas a la investigación, que han indicado que esta semana un vecino de la capital gallega ha denunciado supuestos tocamientos a su perra, hechos tipificados como un supuesto delito de maltrato animal.

Por ello, los hechos se encuentran "en fase de investigación" por parte de la Policía Nacional de la comisaría de la capital gallega, han apuntado las mismas fuentes.

Acabar con estos casos "sádicos" y "vomitivos"

A raíz de esta denuncia, los colectivos animalistas Libera y Fundación Franz Weber han señalado que se trata de "contextos puntuales", pero que "no están debidamente sancionados". Al respecto, puntualizan que el Código Penal "recoge penas de hasta un año de cárcel por la explotación sexual de animales" y reclaman "contundencia" para "evitar nuevos casos vomitivos" como el investigado en Santiago.

"Hasta 2015 la zoofilia no estaba contemplada como delito en España y el Código Penal lo ha incluido en el tipo relativo al maltrato animal, el artículo 337, que recoge penas de prisión de hasta un año, si la crueldad ejercida no acaba con la vida del mismo o no se hubieran empleado armas u objetos, y la inhabilitación para la tenencia, comercio o profesión relacionada con animales por un máximo de 36 meses", han expuesto los animalistas.

Estados Unidos creará una ley federal contra la crueldad y el maltrato animal

El Confidencial
Hasta ahora las leyes son estatales y los fiscales tienen problemas a la hora de perseguir a delincuentes cuando viajan a otro estado

Además, inciden en que "el caso evidencia todavía más sadismo si se tienen en cuenta las declaraciones del responsable del animal" en las que se "refleja que la perra de raza boxer tuvo que ser trasladada en varias ocasiones a una clínica veterinaria por infecciones en varias zonas del cuerpo, entre ellas sus órganos genitales".

Por parte de la Fundación Franz Weber y la Asociación Animalista Libera señalan que actualmente "ninguna persona sin antecedentes penales está en prisión por casos de explotación sexual de animales", por lo que reivindican "un endurecimiento de la normativa" para "enviar un mensaje contundente a todos los degenerados que explotan sexualmente a los animales" e "incluso contra aquellos que difunden estos contenidos en Internet", concluyen.

13 Jun 18:02

El anciano 'rayacoches' de Vigo queda absuelto por problemas psíquicos

by E.P.

José Antonio V.V., de 80 años de edad, conocido como el anciano 'rayacoches' de Vigo, ha sido absuelto este miércoles en una causa penal que se seguía contra él por un delito continuado de daños, causados a una docena de coches, y se le ha aplicado una eximente completa por sus problemas psíquicos.

Así lo ha explicado, en declaraciones a los medios, su abogada, Patricia Carro, quien ha señalado que ha habido un acuerdo de conformidad para que el procesado no tenga responsabilidad penal en este caso. El juzgado de lo Penal número 1, no obstante, ha decretado el internamiento, por dos años, en la residencia en la que José Antonio ya está viviendo desde hace unos 3 meses.

En todo caso, el acuerdo incluye que sí se hará cargo de la responsabilidad civil, y pagará los daños ocasionados en esta causa, unos 5.000 euros. Su letrada ha explicado que, según los últimos informes forenses, este anciano está en situación de "vulnerabilidad psíquica crónica irreversible", padece una serie de trastornos y una "pseudodemencia".

La Fiscalía pide el internamiento psiquiátrico "urgente" del anciano que raya coches

Efe
El arresto del septuagenario se produjo este jueves tras recibir una orden judicial emitida por el Juzgado de lo Penal número 1 de Vigo

Asimismo, Patricia Carro ha avanzado que la Fiscalía prevé el inicio de los trámites para declarar la "incapacitación civil" del anciano, lo que supondrá que su patrimonio y su responsabilidad civil quedarían bajo tutela judicial.

Causas pendientes

Además de la vista de este jueves, José Antonio V.V., que ya tiene antecedentes por daños, tiene pendiente otras tres causas en dos juzgados de Vigo.

Se estima que hay más de un centenar de perjudicados en estos procedimientos por la actividad delictiva de este hombre, aunque dicha actividad se remonta a varios años y la Policía le atribuye la autoría de daños a más de un millar de vehículos.

Así, durante años ha "atemorizado" a los vecinos de O Calvario y A Doblada donde no solo se dedicaba a rayar coches, sino que también dañaba cerraduras de vehículos y de locales, introduciendo palillos.

Un hombre de 79 años tiene atemorizado a un barrio de Vigo

EC
En el barrio O Calvario, sufren y nunca mejor dicho el calvario de aguantar a uno de sus vecinos. Parece una broma pero no lo es.

En febrero de 2019, a instancias de la Fiscalía y del juzgado de primera instancia 5 (asuntos de Familia) de Vigo se ordenó su ingreso en el Hospital Álvaro Cunqueiro. Un mes después, fue internado en una residencia, en la que también vive su hermana.

Su abogada ha asegurado que el anciano "está a gusto" en esa residencia, donde está "bien alimentado" y "tratado psiquiátricamente".

11 Jun 22:20

The "lost" Leonardo da Vinci painting has been found hanging in a yacht

by David Pescovitz

In 2017, British auction house Christie's auctioned off the painting "Salvator Mundi" by Leonardo da Vinci (or by his workshop, at least) for $450 million. The buyer was a Saudi Arabian prince and Minister of Culture thought to be buying the art on behalf of Mohammad Bin Salman (MBS), the Crown Prince of the country, as a gift. The lucky recipient was reportedly Prince Mohammed bin Zayed of Abu Dhabi for display in his Louvre Abu Dhabi. But then it vanished. For two years, Savator Mundi's location has been unknown to the public. From Kenny Schachter's column on artnet:

You won’t believe where I’m told the painting is today. Apparently, the work was whisked away in the middle of the night on MBS’s plane and relocated to his yacht, the Serene.

...My sources say (it) will remain onboard until MBS finishes transforming the ancient Saudi precinct of Al-Ula into a vast cultural hub—basically an art Disneyland—that will no doubt compete with Abu Dhabi’s Louvre and, more significantly, the Jean Nouvel-designed National Museum in Qatar, the sworn enemy of the Saudi crown prince.

In the meantime, I'm sure the salty air will add a nice patina to the painting.

"Where In the World Is ‘Salvator Mundi’? Kenny Schachter Reveals the Location of the Lost $450 Million Leonardo" (artnet)

11 Jun 12:16

Entrevisté a Eduard Limónov y sentí deseos de estrangularlo

by Sabina Urraca

Me acerco a la barra del bar y pido un chupito de tequila. El camarero observa mi temblor. "¿Estás bien? ¿Qué tienes, una entrevista de trabajo?". Sabiendo que ninguna frase puede explicar del todo a lo que me voy a enfrentar, murmuro algo así como que voy a entrevistar a un escritor, o más bien a un personaje, que además escribe, que me fascina. El camarero me mira con sorna. Primer momento de ridículo, de sentirme una idiota. "Pero no te preocupes, mujer, que si es tan de puta madre seguro que es un tío guay. No tengas miedo", me dice. ¿Un tío guay? Siento que me acerco a pasitos cortos a esa brecha que separa el personaje que amamos en la distancia de la persona que realmente es. Para relajarme, imagino sus vísceras, las tripas de Limónov, borboteando como las de cualquier otro, en la oscuridad del cuerpo.

Estoy en el local contiguo al edificio en el que, en un ático soleado, Eduard Limónov espera bebiendo vino, charlando con su editor (César Sánchez, de la editorial Fulgencio Pimentel) y la traductora (Tania Mikhelson, una niña prodigio de la traducción). Eduard Limónov, de nacimiento Eduard Savienko, hijo del proletariado ruso, adolescente gamberro, confeccionador de pantalones, poeta, novelista, político, mujeriego, sufriente por amor y causa de sufrimiento por amor, exiliado de la URSS, ocasionalmente gay entre los arbustos de Central Park, estalinista, punk, esteta, homeless, mayordomo de un millonario, personaje estrambótico de la vida cultural parisina de los 80, activista político, militar en el bando de los serbios, miembro de la resistencia contra el régimen de Putin, fundador del Partido Nacional Bolchevique, condenado a prisión y mundialmente conocido a raíz, sobre todo, de la biografía novelada que Emmanuel Carrére escribió sobre él, bebe vino y come productos riojanos a pocos metros de mí.

"A lo largo de la entrevista, Limónov no me mira a los ojos en ningún momento"

Sólo tengo que llamar al telefonillo, subirme al ascensor. Ha venido a España a presentar El libro de las aguas , publicado por la editorial Fulgencio Pimentel, unas memorias hermosas a más no poder, desgarradoras, intensas como sólo pueden serlo unos textos escritos en la cárcel por alguien que piensa que pasará 14 años en una celda -finalmente fueron 2-, unos relatos de aventuras que toman como hilo conductor las aguas que bañaron su cuerpo y su alma, y que hablan, sobre todo, de guerra y amor. Llamo al telefonillo.

Nadie lo ha mencionado en las diversas entrevistas y artículos que han ido saliendo estos días, pero es evidente, y al principio, sin poder evitarlo, se me encoge el corazón: Limónov, en nuestras cabezas, es indestructible, pero en la realidad, el tiempo ha pasado por su cuerpo: tiene unos 76 años frágiles, los brazos delgados -asoma de vez en cuando su limonka, el tatuaje de la granada de mano en el brazo, algo marchita- aunque la elegancia sigue intacta. Pelo y barba enteramente blancos, ojos impenetrables. Me estrecha la mano, se sienta. Y entonces, como un gas que se va expandiendo hasta intoxicar a todo un pueblo, siento cómo su mirada se nubla y lo envuelve un halo de autismo.

A lo largo de la entrevista, Limónov no me mira a los ojos en ningún momento. A lo largo de la entrevista, responde en voz queda, inaudible, a veces moviendo sólo los labios, para desesperación de la traductora y angustia mía. A lo largo de la entrevista, sonríe sólo una vez. Le pregunto algo y él responde desganado, cada vez más lleno de furia, cosas que no tienen que ver con mis preguntas. Hay dos veces en las que estoy a punto de irme. Él está a punto de irse todo el rato. De El libro de las aguas dice: "Es un éxito, uno de los mejores libros que escribí. Tenía que escribirlo y lo escribí". Silencio.

Le cuento que a veces tengo el capricho obsceno de la cárcel como retiro literario, que me escribo con dos presas de la cárcel, que las dos escriben, y que lo hacen cada vez más, casi compulsivamente. Noto en sus ojos un interés que se apaga casi inmediatamente. Parece que va a hablar. La traductora y yo mantenemos nuestras sonrisas congeladas. Limónov habla: "Escribí este libro en una cárcel de régimen especial para los enemigos de estado. La cárcel es una experiencia muy buena en muchos sentidos. No veo nada horrible en la cárcel. Es un lugar maravilloso para escribir libros: nadie te molesta, sientes mejor la profundidad de la vida estando encarcelado. Cualquier situación extrema, como por ejemplo la guerra, la cárcel o la emigración, es una prueba en la que la persona muestra todas sus cualidades, y a veces eso lleva a la gente a sacar fuera lo más interesante de sí misma. En la vida normal, en cambio, cuesta mostrar algo específico, la intensidad se pierde".

Vuelve a caer en un mutismo enfurruñado. Se mira incesantemente los dedos, los anillos: un trilobites negro, un grueso anillo de plata con la efigie de Mussolini. ¿Quién es ahora Limónov? ¿Qué hace? ¿Cómo es su casa? ¿Qué lee? ¿Escribe? ¿Por qué ese trilobites en el anillo? Quisiera saberlo todo, pero él corta las preguntas con un machetazo: "Mi vida ahora es horrible. Vivo como puedo. Pero mi vida ahora no importa. Me interesa más bien poco. A veces me cansa mi propia existencia, no me apetece demasiado pensar en ella. Me interesan las cosas del mundo exterior". Las palabras quedan suspendidas. Veo que se quiere ir. Le pregunto si se quiere ir. Ni siquiera me responde, sigue mirando al vacío.

"Mi vida ahora es horrible. Vivo como puedo. Pero mi vida ahora no importa. Me interesa más bien poco. A veces me cansa mi propia existencia, no me apetece demasiado pensar en ella"

Cuando comento que en este libro habla de agua, de guerra y de amor y sexo, salta ofendido: "¡Eso no es así! Yo no hablo de sexo; hablo de relaciones. De hecho, odio el sexo". Nos quedamos en suspenso. Sí, comprendo, yo también, después de leer El libro de las aguas, siento cierto agotamiento físico, un asco hacia todo ese trajín que conllevan las relaciones humanas: animales apareándose, buscando poseerse, sufriendo. Realmente, lo único que quiero decirle es: "¿Estás cansado, verdad? Yo también estoy bastante cansada". Y quedarme en silencio, como él, mirando al infinito. De pronto añade: "Nunca he forzado a nadie a amarme".

Me pregunto, y le pregunto, si él, este sabio que ha satisfecho sus ambiciones, que ha vivido tanto, ha conseguido al fin la calma, y me doy cuenta de que en realidad eso es lo único que me importa en esta entrevista: saber si el personaje está en paz, saber si ha descubierto que se puede estar bien en la nada más absoluta. Me mira enfurecido (pero al menos me mira) y, en un susurro feroz, me larga: "La entrevista como género es un intento de desenmascarar a una persona, de conseguir una supuesta verdad oculta, quitando todas las máscaras de un personaje, y eso es algo que no funciona con personas inteligentes. Freud se equivocaba pensando que se podían analizar todas las cosas, el origen de un libro. Los libros se escriben de forma azarosa, por casualidad, y los libros importantes que quedan en la historia son los libros que por casualidad ha descubierto algo. La única forma de valorar un libro es saber si ha descubierto algo importante. Un libro fracasado es un libro que no trae nada nuevo. Espero que tengas claro eso". Resulta casi amenazante.


MIRA:


De pronto sube el tono de voz, como si algo se alborotara en su interior, como si me reprendiese a mí por algo que le ha dicho otro: "¡No sé, son simples recuerdos de mi vida! ¡No hace falta buscar nada entre líneas! Creo que es un buen libro. Tenía que escribirlo, lo escribí, y lo hice bien".

Quiero imaginármelo en Rusia, en su casa. ¿Qué piensa, qué hace? ¿Es posible que esté quieta una persona que nunca ha estado quieta? Lo imagino leyendo un libro. ¿Ha visto la serie Chernóbil? Suspira. "No, no he visto Chernóbil. En cuanto a los libros y la ficción... Cada vez me interesa la ficción menos y menos. Los personajes inventados carecen de interés, y cada vez más los lectores prefieren las biografías de personas, la realidad, los críticos, todos se van dando cuenta". Se recoloca de nuevo los anillos. Murmura algo. "Me gusta Stevenson. La isla del tesoro. Ese es el mejor libro".

Imagino al pequeño Edichka sentado en una escalinata de Jarkov, la ciudad en la que se crió, pasando las páginas de la novela de Stevenson, rechinando los dientes ante el ansia de vivir aventuras más feroces que esas, sustituyendo el ron del Capitán Flint por vodka hecho gelatina por efecto de la congelación. Ahora, tras superar con creces las aventuras de Jim Hawkins, tras vivir y bañarse en aguas de cientos de lugares, Limónov está asentado en su Rusia natal, y habla claro con respecto al país: "Lo que me une a Rusia es que es mi país. Nada más. Siento que debo vivir allí. Es un país frío, oscuro y reaccionario. Sólo trato de entender, de analizar mi país, no vivo allí por una cuestión de placer, o por que esté a gusto allí".

"Odio reencontrarme a gente de mi pasado. Me pasa lo mismo con las ciudades de mi pasado No me apetece volver a pisarlas"

Cuando le pregunto por Putin, su adversario hasta hace unos años, exclama: "¡Deja de preguntarme por Putin!". Bufa, exasperado. Siento que, como en una operación sin anestesia, necesito que alguien me dé un trapo para morder antes de poder seguir con la entrevista. Me dan ganas de decirle: "Eduard, Limónov, pequeño-gran Savienko, yo me leí tu Soy yo, Edichka, dejé todo y me fui a vivir a un coche en un bosque helado del norte de California, trabajando 14 horas al día en las plantaciones de marihuana en una tienda de campaña militar heladora, y vi a un oso, y el oso me miró a los ojos, y mi único alivio diario era coger un quad y correr con él por los bosques hasta llegar a un claro donde poder abrir tu libro y leerlo de nuevo, y sentirme acompañada en la soledad y el peligro. Eh, joder, mírame a los ojos: yo también he amado a mujeres y hombres desesperadamente y he sufrido, y he vivido sola en una choza sin agua y he despellejado un jabalí con mis propias manos entre arcadas, y luego lo he despiezado completo, y quiero saber qué cojones pasa, cuándo se agota esta fuerza animal, cuándo el amor y el sexo se agotan, porque quizás esté deseando que suceda, y por eso deseo que al fin llegue esa paz, y deseo que me digas que esa paz existe". Pero no digo nada de todo eso. Le pregunto, en cambio, por la meditación, como agarrándome a un clavo ardiendo.

Sí, sí, quiero saber si vivió más momentos como el que se relata en la biografía que Carrére escribió -Limónov lavaba la pecera de uno de los directivos de la cárcel y de pronto vivió una iluminación, un momento en el que todo se detuvo y nada importaba- y entonces él me mira con desprecio: "¿Meditación? Eso es una mierda que se inventó Carrére. Carrére es un niño burgués que se ha imaginado cosas. ¿De verdad creéis que me acuerdo tan bien de todo lo que he escrito? ¿De verdad me veías en la cama de la cárcel en la postura del loto?". Lo dice con desprecio, sin dejar de mirar al vacío. "No me acuerdo de las cosas que he escrito. Una vez llegué a una revista para la que escribo cada semana, les entregué un texto sobre los juzgados rusos y la editora vio el texto, pero me dijo: ¡Pero Eduard, nos mandó ese mismo artículo hace un mes! Le di la razón. Así que no sé cómo pretendéis que me acuerde de todo lo que he escrito".

Le pregunto sobre la violencia, sobre la muerte, sobre si cree que la pulsión de lucha y muerte en el ser humano es inevitable. Gruñe algo en ruso. Ni siquiera la traductora es capaz de descifrarlo. Ya casi no me atrevo a hablar. Musito tímidamente una pregunta sobre los personajes. ¿Quiénes, de todos estos seres amados que ahora yo también amo, permanecen con más fuerza en su memoria? Mirando al vacío, responde: "No pienso nunca en los personajes del libro, nunca pienso en esas personas que conocí. La idea que tengo de ellos va cambiando, yo también voy cambiando. Me he reencontrado con algunos de ellos. Con Yelena, que fue mi mujer, con la que emigré de Rusia a Estados Unidos, me encontré el año pasado, y fue espantoso. Odio reencontrarme a gente de mi pasado. Me pasa lo mismo con las ciudades de mi pasado No me apetece volver a pisarlas", dice con desprecio.

De pronto, cuando estoy a punto formular otra pregunta, Limónov se levanta y entra en la casa. Quedamos solas en la terraza la traductora y yo. Ella se deshace en disculpas, e intenta, como lleva intentando durante toda la entrevista, salvar la situación. Miro hacia dentro. Eduard Limónov -Edichka, el adolescente Savienko, el escritor ruso que follaba con negros en el parque, el hombre destrozado por amor, el dirigente del partido todos ellos dentro de él -da vueltas por el salón de la casa como un animal enjaulado. Estoy al borde del colapso, pero sonrío, en una mueca congelada, llena de terror. Empiezo a temblar. ¿Qué he hecho mal? ¿Qué he dicho que tanto le ha enfadado? Me acerco a él y musito un thank you, susurro un sorry. Él gruñe, gira la cabeza con violencia hacia la pared para dejar clara su intención de no mirarme. Recuerdo leer de pequeña sobre un fan de Nina Hagen al que Nina, en mitad de un concierto, sin ningún tipo de explicación, escupió en la cara. Quizás sea eso, la adoración extrema, lo que repele a la estrella.

"Mirar la vida muy de cerca también es que tu personaje favorito se vuelva ante tus ojos un tipo loco que gruñe y te odia, que se meta en la casa y te deje en la terraza con la entrevista a medias y la boca seca de ansiedad"

Me despido torpemente, salgo de la casa y le doy una patada a una caja que hay en la calle. El cartón sale despedido con una fuerza en la que no me reconozco. La gente me mira. Ni siquiera me he sacado una foto con él, la foto de rigor para el artículo. En la puerta del bar, el camarero de antes me sonríe al pasar. "¿A que ha ido bien?". Niego con la cabeza, apretando mucho la sonrisa, y hago un gesto de "prefiero no hablar", porque sé que puedo romper a llorar en el hombro del camarero a poco que me acerque.

Esa noche no duermo. Mi pareja se acerca varias veces, me ve en estado de shock, me toca la frente, me observa asustado, me trae agua. Está medio dormido. Lo miro devastada. Se frota los ojos y me pregunta: "¿Qué has dicho? ¿Has dicho: vamos al hospital?". No, no he dicho nada de eso. Me río un poco, con esa risa lastimera del que no tiene ningún derecho a estar jodido, pero lo está. ¿Te imaginas?: "Pues mire, doctor de urgencias, llevo toda la noche con una migraña que me va a matar, con vómitos y taquicardias porque uno de los escritores que más amo me ha despreciado. Póngame morfina, urbasón, únteme ibuprofenos, o mejor métame un supositorio que me termine de humillar, aunque realmente lo que merecería es que me despachasen al basura de los residuos orgánicos del hospital".

A las seis de la mañana, con un dolor que me paraliza media cara, saco la cara por la ventana. Ha empezado a llover. "Me da igual- susurro- me da igual, hijodeputa. Yo te voy a seguir leyendo, yo te voy a seguir queriendo". Abro El libro de las aguas por la página 96 y recomienzo, me hundo por segunda vez en las aguas del Río Kubán. Limónov es joven, y se arrastra bajo la lluvia con los muchachos de su partido. Se pregunta qué hace allí: "Por qué andaba yo con ellos, allí, entre los juncos del Kubán? Me sentía empujado por un poderoso instinto: quería escudriñar la historia como el miope que era, poniéndola delante de mis narices". Y entonces pienso que mirar la vida muy de cerca, como la miope obsesiva que soy, también pasa por que te desprecien sin explicación aparente. Mirar la vida muy de cerca también es que tu personaje favorito se vuelva ante tus ojos un tipo loco que gruñe y te odia, que se meta en la casa y te deje en la terraza con la entrevista a medias y la boca seca de ansiedad.

Al día siguiente, en la Feria del Libro, Limónov, encantador y risueño, responderá amablemente a las preguntas de Manuel Jabois y del público, disfrutando genuinamente con cada carcajada del público. Más tarde, en la caseta de firmas, mientras sonríe a sus fans, se girará, verá sorprendido que esa chica que le entrevistó ayer está justo detrás de él y le dedicará la última mueca de desprecio, para después volver a girarse, desprendiendo encanto. Y, justo en ese momento, alguien inmortalizará el instante. Su encanto, mi cara de horror tras la noche de sufrimiento. Esa es mi foto con Limónov: el mito, el viejo gruñón, mi amado enemigo.

11 Jun 12:10

What Your Favourite Movie Says About You

by Ryan Bassil

Just as people relate to the protagonist in their favourite novel or see bits of themselves in a band’s frontperson, they connect with the flaws and spoils of the main character in their number one film. It’s how it goes. We’re human: we eat, sleep, piss, shag, fight, pay the bills and somewhere between, look toward art as a way to understand why we do what we do.

For some people, watching a movie is about engaging with the purest of fantasy. It’s a cheap ticket to the harsh deserts of Tatooine, James Cameron’s exoplanetary moon or wherever the fucking weird place in Pan’s Labyrinth is set – and you don't even have to put on pants to get there. For others, it’s romance, as learned through the verbal two-step of Richard Linklater’s Before trilogy, the jostling and ribbing of Love & Basketball from Gina Prince-Bythewood or the strange isolation of Sofia Coppola's Lost In Translation; determination, from the rags-to-riches narratives of Tony Montana, Jamal Malik and Chris Gardener; stupidity: in whatever Jim Carrey is in.

Like songs and paintings and polyphonic ringtones, there is a film to suit every emotion. Anger (La Haine). Grief, death and loss (Up). Falling in love with the older, hot American man visiting your vacation villa (Call Me By Your Name). It’s all there. From Lady Bird's precise mother-daughter-col girl relationships to the hard-working grit of a Frances McDormand character making you realise how pathetic you really are, watching movies is one of the best ways to understand the nuances of the human condition.

That strong connection we have with films leads almost directly to why an outrageously high number of red-flag straight male Tinder users identify with Fight Club’s Tyler Durden. It’s the reason behind every T-bird and Pink Lady outfit currently on the streets of Brighton, and the inspiration for every imitation Titanic 'you stand behind and I'll go in front with my arms out' pose posted online for laughs. Pretty much everyone has a little bit of them in a film, somewhere. In light of that, let’s look into what people’s favourite film says about them. Or to be more direct: what your favourite film says about you. That’s you, who I am talking to. I’M TALKING TO YOU. HIYA.

SO, YOUR FAVOURITE FILM IS PULP FICTION (1994)

Let’s start with an easy one: Quentin Tarantino’s Pulp Fiction. The one where Uma Thurman’s character accidentally snorts smack and almost dies and John Travolta says something about burgers and cheese and Europe. “They just do things differently over there,” he posits, before repeating that quote you gleefully recite when ordering a royale with cheese – which would be fine on the odd occasion but not when you say it at your local shopping centre’s Burger King every other weekend. Also be honest: you probably bought this with Seven or Inception or something like that as part of a 2-for-1 offer at HMV before it closed down.

SO, YOUR FAVOURITE FILM IS CLUELESS (1995)

This one is good because it suggests you have at least probably read a book that wasn’t also sold in HMV (it’s based on Jane Austen’s Emma, doncha know) and/or despite edging 30, you still think the high school years were the best of your life and continue to dress accordingly. Like Cher, you’re a boy or girl or man or woman who can’t drive but that’s OK – someone else will always do it for you. Oh and definitely stop drinking so much coffee, that stuff is bad. Pretty sure it’s why you don’t sleep very well? Anyway.

SO, YOUR FAVOURITE FILM IS KIDS (1995)

Okay, yeah, you can rip a bong from an apple or a bottle of water but do you have a job? And by job that’s anything outside of the music, content and documentary industries and also not at a skate shop.

SO, YOUR FAVOURITE FILM IS PRINCESS MONONOKE (1997)

Like fellow Studio Ghibli films Spirited Away (often deemed a metaphor for a brothel) and My Neighbour Totoro (it’s about death), Princess Mononoke contains a sub-text. Director Hayao Miyazaki says that while on the surface it’s about a man’s quest to find a cure for a curse, it’s actually about leprosy. It’s these things, you say, that elevate the Japanese anime house’s films into works of art that “adults and children can both enjoy.” For now you’re working in CeX or IT or recruitment, you also like to spend lots of time alone, but one day you really do plan to get your shit together and make the trip to Kyoto to meet up with the pen-pal you’ve been chatting with on a Japanese speech learning app.

SO, YOUR FAVOURITE FILM IS 'ANYTHING FROM THE MARVEL CINEMATIC UNIVERSE (2009-2019)'

No knives thrown… what Marvel has done with the MCU is incredible. It’s a once-in-a-life-time level of accomplishment. It’s for nerds who have way too much free time on their hands and I envy every one of them.

SO, YOUR FAVOURITE FILM IS BRIDESMAIDS (2011)

Ballie Ballerson on the weekend is it. Prosecco pong? Thought so.

SO, YOUR FAVOURITE FILM IS 'ANYTHING BY WES ANDERSON (1996-2018)'

Like the Bridesmaids fan above, the Wes Anderson watcher also likes to drink. But you drink gin. Cool gin, like pink gin. Or one with berries in. Or any gin, really, so long as it isn’t the supermarket own brand or Gordon's. You have some tattoos, you like candles, you do drugs, but not too many drugs. At one point you’ve probably colour-coordinated your bookcase display. Open your tea cupboard: there are at least ten different flavour blends. Bill Murray excites you. Something is very wrong.

SO, YOUR FAVOURITE FILM IS GOODFELLAS / THE GODFATHER / THE GODFATHER II

I guess you’re a man and that’s OK :)

SO, YOUR FAVOURITE FILM IS THE SHAWSHANK REDEMPTION (1994)

You watched this in school, haven't bothered with another film since. This is the Of Mice and Men of movies.

SO, YOUR FAVOURITE FILM IS WEST SIDE STORY (1961)

Hi, nan.

SO, YOUR FAVOURITE FILM IS LORD OF THE RINGS (2001-2003)

Screw the Myers-Briggs personality test, there are two types of people in this world: those who can't do anything for three continuous hours except maybe sleep. And then you have those who grab some thrills from watching little men go find a ring they've lost in a weird fantasy world. “But it’s one of the best fanta–” Nope. “It’s so detai–” No, no, no. This is pure hopepunk, fantasy-core.

SO, YOUR FAVOURITE FILM IS THE EXORCIST (OR EQUIVALENT HORROR FILM)

There’s something very lawful neutral about you horror film-loving lot. I'd probably expect you to be chaotic evil, due to the enjoyment you gain from an evening spent watching possessed childrens’ heads turn anti-clockwise on their necks. But you're actually the most vanilla of the bunch. Surrounded by an extensive collection of the macabre (loads of things to read, basically, and maybe a cat), I kinda feel you get you kicks from watching bad things happen to bad people while toeing the line of absolute mediocrity.

SO, YOUR FAVOURITE FILM IS 'THE BATMAN FILM WITH HEATH LEDGER’S JOKER IN (2008)'

*Joker voice: “WhY sO SeRious”*

SO, YOUR FAVOURITE FILM IS 'THE BATMAN FILM WITH TOM HARDY'S BANE IN (2012)'

*Bane voice: “I AM BANE”*

SO, YOUR FAVOURITE FILM IS NONE OF THE ABOVE

Well done. You are a rounded individual who can't be easily placed in an archetypal box based on something you watched on DVD more than three times!

@ryanbassil

11 Jun 02:21

Bisexual Women Explain Why They Hate Being 'Unicorn Hunted' for Threesomes

by Sophie Hemery

Chloe*, who is bisexual, had her dating app set to exclude men when she matched with Cat. Though Cat's profile mentioned being interested in "someone to join" her and her boyfriend, it also said she was up for dating solo. Chloe clarified that she wasn't interested in a threesome, and the two of them shared what she describes as "fast-track intimacy". Two dates and some sex later, Cat abruptly called things off over text.

"I did feel a bit let down, because I’d allowed myself to be vulnerable," Chloe tells me. But it wasn’t until one more text came that she felt actual animosity. "It was something along the lines of: 'I hope this isn’t too cheeky now, but would you be up for meeting me and my boyfriend?'" Chloe was angry and hurt. "I feel like the connection we shared was actually just to manipulate me into a threesome. To reel me in." Upon reflection, she feels the experience was "toxic and actually kind of dehumanising".

As non-monogamous dating and polyamory have become more popular in recent years, sex educator Ruby Rare tells me that having a threesome with another woman has become something of a gateway drug for heterosexual couples – with most conducting their search for "a third" on dating apps. Ruby embraces this increased openness, but says that "the reality is that there are lots of people getting involved in these conversations who might not have much education" around sexuality, gender and feminism – which isn’t surprising, considering the state of sex-ed in schools.

What Cat was doing is known as "unicorn hunting".

"Unicorn hunting refers to people looking for somebody to be the perfect fit for what they want sexually or romantically," says author and academic-activist Meg-John Barker. "Often the phrase is used in the context of man/woman couples who are searching for a 'hot bi babe' who will fancy them both equally and join them for a threesome." Another common usage is for a poly man/woman couple looking for a girlfriend. The main problem, though, Barker tells me, is that "they're looking for a mythical beast who doesn't really exist".

Unicorn hunting couple Tinder profile

"Some of the criticism of unicorn hunting is about it coming from a heteronormative standpoint, where the needs of the man/woman couple is prioritised and where there might be a sense that it's for the man's benefit – wanting to see his partner with another woman," Barker adds. "Where his partner's sexuality is assumed to be flexible in a way his is not. Perhaps even all about his desire, not hers, and not the other woman's."

Unicorn hunting is prevalent on a wide variety of dating apps. Designated apps such as Feeld allow couples to create shared profiles and allow all users to define their sexual desires, including threesomes, but this doesn’t prevent problematic unicorn hunting happening. Thirds are also commonly hunted down on apps such as OkCupid and Tinder, with couples either creating a profile together, or using on their own. Even users of lesbian dating apps such as HER aren't safe, with many users reporting unicorn hunters commonly popping up in their potential matches.

In response to the proliferation of unicorn hunting on all kinds of dating apps, there is a Facebook community with over 9,000 members devoted to sharing experiences of being "hunted". Some women-who-date-women now feel compelled to open their app profiles with lines like "I am not your unicorn," "No, I don't want to meet/fuck your boyfriend," and, :No threesomes please." Lesbians are unicorn hunted, too – but women who identify as bisexual seem to be prime targets, often having their potential matches overrun with unsolicited threesome proposals.

Francesca – who had a threesome she feels was "very male gaze-y", after being unicorn hunted online – says she feels bisexual women are hunted most often in this way because they "are seen as greedy and promiscuous and always up for sex" according to societal stereotypes. "A lot of it feels really essentialising and potentially exploitative," she says. After paying a subscription for one month to OkCupid to see who had "liked" her, 15 out of her 38 likes were from couples. "Some even had a meme as their profile picture, with 'reasons to date a couple', and all the main pictures were of the woman." In order to come up in her matches, couples set their identity as, for example, "gay woman".

"Hitting people up for threesomes isn’t a very consensual thing to do unless they have specifically said in their profile that they are keen on this," says sex educator Justin Hancock. He also thinks "it is an example of biphobia", because "being bi doesn’t mean that people will be interested in sex with more than one person", and that unicorn hunting often "objectifies and fetishises" women-who-date-women. Meanwhile, hetero couples are proudly putting shiny unicorn emojis in their app profiles, hoping to find the third of their dreams.

Bisexual unicorn Tinder profile

Zoë, who has been unicorn hunted both offline and on dating apps (to the extent she felt compelled to change her username to Not Another Unicorn), thinks that the way the process plays out is almost always harmful for the third – usually a bisexual woman. She says her main problem with it is that couples are usually deceitful in their approach, and end up reinforcing oppressive structures such as patriarchy and heteronormativity.

"I find that typically guys use their girlfriends as bait, as a way of using a woman to make him – as a very masculine man – less predatory or threatening," she says. Zoë has been "duped quite a few times in what is supposedly a queer space". She says that usually a woman will start communicating with her, and then – once things feel comfortable and flirty – present her male partner.

"I really have a problem with the duplicitous approach that couples have, to move under the radar in queer or progressive sexuality spaces," says Zoë – adding that she feels it "erases genuine girl-on-girl desire" by having "women kind of orbiting male desire, only existing to serve that male desire and the male gaze".

Holly experienced this dynamic after matching with Clara, who was in a non-monogamous relationship with a man. Her and Clara became close, and it was only after two years of dating and friendship that she "suddenly realised that the plan the whole time… was just to get me to sleep with her boyfriend".

In Priya’s case, initially she was interested in having a threesome with the couple who sought her out online – but in the end she found their approach disrespectful. While she had been enjoying getting to know the woman over text, one day "the woman disappeared and suddenly the man took over". Priya said this felt "weird", like her connection with the woman was insignificant. And quickly, despite the fact she'd told the couple that she wasn’t comfortable sending nudes or meeting somewhere private, the man asked for both those things a second time. "I just didn’t feel like I was being heard," she says.

This kind of treatment has left much of the queer community with a sour taste surrounding unicorn hunting. "A couple looking for someone together isn’t inherently problematic," says Zoë, "but the idea that: 'This is my partner, and this is someone I’m just fucking who I don’t really give a shit about but is fulfilling my needs right now' – that makes me uncomfortable, the idea that people are disposable in relation to this primary relationship." She says the dynamic often relies on the unicorn’s "passivity" and "strong restrictions" being placed on their desires, behaviours and emotions. In essence, she says, often "these couples are looking for someone who is ostensibly doing sex work but they don’t want to pay for it".

Unicorn hunting Tinder profile

Luna Matatas – who describes herself as "a card carrying unicorn" – started teaching workshops on pleasurable group sex after a "ton of terrible" experiences. "I'd say 95 percent of the time, I felt like I was being invited into a couples' space as an 'invited intruder' – sort of like, 'We want you here, but don't get too close, don't take up too much space with your desires…"

Luna can now spot red flags on app profiles – such as those asking for "no drama" and not detailing anything about their interests or positive traits.

"When I teach, it's the exact same problems that come up all the time – the couples are usually very protective around their own needs and desires… and they forget that the other person is not just there to serve them." She urges couples to think about what they’re offering someone else. Her own best threesome felt positive from the offset: "They were showing off their fun qualities, what sexy things they have to offer someone else." And crucially, she says, the couple "recognised their couples' privilege". The couple put her comfort and pleasure at the centre of the experience, and they were "treating me and them like three separate people".

Luna urges couples to want to find someone to join them for a threesome to use appropriate apps, and to have a shared profile that includes photos of them both. She says it's important the couple only seek out people whose profiles say they’re interested in threesomes and that, while communicating with the third, they’re able to openly discuss everyone’s desires and needs equally. Basically, to remember that "the other person is actually a human and not just another body they’re adding into their fantasy".

And if a couple would prefer someone to enact their fantasy? Maybe they should consider paying a sex worker rather than asking a bisexual woman to do it for free.

*All names have been changed

@SophieHemery

11 Jun 02:14

What's the collective noun for Meeples?

by hearthpig
The 45th Annual Origins Game Fair kicks off in Columbus, Ohio this Wednesday. Inaugurated in 1975 as the Origins International Game Expo in Baltimore, and initially focusing on large scale wargaming, the Convention has taken place in Columbus, Ohio since 1996 and was renamed Origins Game Fair in 2007. Origins is second only to Gen Con in size with almost 20,000 attendees in 2018. While Gen Con might be considered the darling of the industry, with more premiere issues and far more attendees overall, Origins still enjoys the participation of a large number of game publishers.

The convention also includes social deduction games, pencil and paper gaming, miniatures gaming, a group that takes train games very VERY seriously, a full sales floor, and much more besides. Minimal focus on pop culture, actors, comic books etc except insofar as they may be incorporated into games, although the potential for cosplay goes up exponentially with each passing day.

The concurrence of Columbus Pride weekend with the Con in recent years just makes everything that much more colorful.
10 Jun 16:01

CK#161: Mascotas corporativas, de Naranjito a Ronald McDonald.

by lynnot

La mascota es un elemento de identidad corporativa que vive una cierta decadencia. Nosotros reivindicamos algunas de las más locas y queridas. Del mítico Bibendum de Michelín a Ronald McDonald, pasando por Naranjito y Cobi y el resto de mascotas de Juegos Olímpicos y Mundiales. Y claro, iconos como Fido Dido, los personajes de los cereales de Kellogg’s o Mimosín y Don Limpio. ¿Alguien se anima a diseñarnos una mascota?

Ir a descargar

La heráldicas, banderas o estandartes y otros avatares fueron los precursores de la mascota tal y como hoy la conocemos. No obstante, quizá la mascota más famosa, el Bibendum de Michelín fue una de las primeras y tras la industrialización, otros  muchos productos manufacturados como El Gigante Verde no tardaron en tener la suya propia. 

El cine y la televisión no tardó en adoptar esta forma de marketing, programas como el mítico Un, dos, tres tuvieron a la carismática Ruperta y las salas de cine adoptaron al polémico Cinecito. Y productos de uso doméstico tan populares como Mr Proper o Don Limpio traian consigo personajes carismáticos.


En los grandes eventos mundiales, la mascota siempre ha estado presente. En Juegos Olímpicos o Mundiales han quedado en el recuerdo Cobi, Naranjito o Misha.  El  mundo del deporte, sobre todo el norteamericano está plagado de mascotas para amenizar descansos y tiempos muertos. Incluso las Exposiciones Universales o el Año Xacobeo nos han descubierto a Curro o Fluvi.

No dejéis de comentarnos vuestras mascotas favoritas y más odiadas en esta web o en las redes sociales por las que nos movemos.

10 Jun 15:54

'Historias para no dormir': los 11 mejores episodios para iniciarse en el inquietante mundo de Narciso Ibáñez Serrador

by Kiko Vega

'Historias para no dormir': los 11 mejores episodios para iniciarse en el inquietante mundo de Narciso Ibáñez Serrador

Desde que a principios de los sesenta comenzase a jugar con su padre en 'Mañana puede ser verdad', Narciso Ibáñez Serrador no paró de crecer como creador, narrador, maestro y pionero del fantástico en España. Medio siglo de poderío e imaginación al servicio del género. Un par de largometrajes que hace mucho que son historia de nuestro cine y algunas de las aportaciones más recordadas de nuestra televisión solo son parte de su legado.

Las noches de los dos rombos

Antes de la irrupción rompedora de 'La dimensión desconocida', la televisión estadounidense ya contaba con seriales como 'Tales of Tomorrow' o 'Misterios de la ciencia', aunque sería la serie de Rod Serling la que cambiaría las reglas del juego.

Conocedor del audiovisual global y experto en las artes del horror, "Chicho" fue probando la fórmula en 'Mañana puede ser verdad' o 'Tras la puerta cerrada', hasta dar con la forma definitiva en 1966 con 'Historias para no dormir', la antología de horror definitiva en castellano. 

El legado de la serie sigue vigente y cada vez somos más conscientes de su enorme calado en nuestros cineastas. Cuarenta años después, un selecto puñado de ellos tuvo la suerte de participar en 'Películas para no dormir', una propuesta que no terminó de brillar como merecía, pero que nos dejó algún pequeño clásico de culto, como el 'Cuento de navidad' de Paco Plaza y para recordar a un realizador histórico.

'Historias para no dormir' sigue siendo un perfectamente equilibrado ejercicio de estilo. De estilos, más bien. Comedia negra, ciencia ficción, realismo mágico, suspense y terror, mucho terror, hicieron de ella nuestra más preciada colección de relatos del género. 

Sus guiones, su puesta en escena y un grupo de actores imponentes, que eligieron utilizar su voz como arma principal, hicieron el resto. Este resumen apenas cubre un tercio del conjunto, pero es una estupenda guía para iniciarse en la oscuridad, aunque en realidad era una serie que iluminaba. 

El cumpleaños (1966)

Para su presentación, Serrador apenas necesitó poco más de diez minutos. En 'El cumpleaños' ya se incluía todo lo que haría grande a nuestro querido Narciso Ibáñez Serrador.

En apenas doce minutos y con un sentido del humor muy negro, negrísimo, Serrador empezaba su fijación por historias protagonizadas por gente que trabaja en banca. Adaptando un relato de Fredric Brown, autor a recuperar cuanto antes y que solo escribió cinco novelas pero con un amplio repertorio corto, 'El cumpleaños' es una lección de puesta en escena, ritmo, malísima uva, presencia, ambientación y shock. Repito: doce minutos, colegas. 

Bajo el seudónimo de Luis Peñafiel, el mismo Chicho se encargó de prácticamente la totalidad de los treinta guiones que, divididos en tres temporadas, coronaron el fantástico nacional como, por qué no, el más interesante del mundo en ese momento.

El televisor (1974)

Con 'El televisor', uno de los más queridos y recordados especiales de Chicho para televisión, nos adentramos en dimensiones más cercanas a series actuales que a la tele nacional de hace medio siglo para destrozar de forma muy crítica la televisión que acogió a Serrador.

De nuevo con el gran Narciso Ibáñez Menta en una de sus más increíbles interpretaciones, 'El televisor' es un alucinante y aterrador retrato de la mediocridad en una era donde los televisores podían cambiar la vida de la gente hasta límites insospechados. Para qué ir a misa si la tenemos en casa, ¿verdad?

Un padre de familia que vendría a ser el abonado ideal de Netflix verá su vida descompuesta en pedazos el día en que, tras muchos ahorros, un flamante televisor de 24'' llega finalmente a su hogar. 

Sobra decir que cuanto menos sepas más disfrutarás de esta gloriosa epopeya de andar por casa que deja en mal lugar misterios más recientes, modernos y tecnológicos a la hora de hacer trizas el formato y el contenido de la televisión. Pura magia en un episodio especial que sirvió de puente entre la segunda y la tercera temporada.

El asfalto (1966)

Una de las más crueles y trágicas historias para no dormir es 'El asfalto', donde seremos testigos de cómo cada uno de los estratos de la sociedad hará como que no ve el problema que tiene delante de las narices. Un retrato fiel sobre lo invisibles que nos hacemos ante los demás en un mundo que no ha cambiado desde entonces.

Creando una mitología única a partir de las soleadas tardes de verano españolas, ambos Ibáñez, entre decorados surrealistas de Mingote y transiciones de programación infantil, absorben la humanidad de un despistado peatón. La pericia técnica de la realización, los trucos de mago de Serrador, capaces de sacarnos una sonrisa para luego congelarla, hacen de este relato un clásico.

La broma (1966)

Basada en una idea de Robert Arthur, autor de 'Los tres investigadores', es algo así como el reverso vengativo de ‘El cumpleaños’ con un protagonista genio y figura hasta la sepultura.

Otro brillante desenlace que uno no ve venir a pesar de las pistas (qué juguetón ha sido siempre) porque, no nos engañemos, hay muchas tablas aquí. A pesar de ser uno de esos episodios que tiene su razón de ser en su final, no debemos olvidar que sin un buen final no existe una buena historia.

La zarpa (1967)

Chicho era un crack. Y en la introducción de este segundo episodio de la segunda temporada, además, se comporta como un verdadero troll de hoy, detalle que lo convierte en una persona 1000% más admirable de que lo ya era.

Un prólogo espectacular nos mete de lleno en una de las historias más aventureras de la serie para situarnos en una aldea británica del siglo XIX donde padre e hijo juegan al ajedrez al calor de la chimenea. La paz se romperá con la llegada de un sobrino aventurero que busca trabajo.

'La zarpa' es un estupendo e inteligente relato sobre la desesperación y el precio de los sueños que a pesar de los lugares comunes consigue avanzar con el ritmo de la música aunque nadie se mueva del salón de esa casa.

La sonrisa (1966)

Basada en un relato de Ray Bradbury con mucho en común con su famosa 'Fahrenheit 451', ‘La sonrisa’ hará las delicias de los más afines a la brujería desde unos espectaculares créditos de apertura con la música de Waldo de los Ríos, un grande que se fue muy pronto.

Un increíble episodio que es puro diálogo, pero éste se recita ante una ambiciosa puesta en escena, y la transición entre épocas a través de la palabra resulta tan escalofriante como si estuviera plasmada en imágenes. Un inteligente aperitivo para ver junto a la obra maestra de Aleksey German, 'Qué difícil es ser un dios'. Ambas muestras geniales del efecto del odio en la civilización.

El aniversario (1966)

Una historia de violencia y venganza que nunca sabes por dónde va a salir, protagonizada por el personaje más desagradable de toda la serie, el Stinger de Fernando Delgado es un protagonista repugnante.

'El aniversario' es un thriller modélico, una partida de ajedrez entre dos mentes opuestas con más asuntos pendientes de los que uno imagina durante su primer acto. Otro relato certero con un gran clímax que devolverá el orden a la situación. A través del caos, por supuesto.

Freddy (1982)

Un giallo centrado en una feria ambulante con otro de los clásicos del género y de la serie: los muñecos. De todos modos, 'Freddy' es una historia de seducción, lujuria y prohibición, una suerte, de hecho, del 'Dónde te escondes hermano' ('Basket Case') que presentaba ese mismo año el gran Frank Henenlotter.

Se trata de un episodio más subido de tono de lo habitual, que para eso estábamos en los primeros ochenta, una era donde nuestra televisión estaba dominada por la delantera de Fedra Lorente, la mítica "Bombi" del 'Un, dos, tres'. Puede que superar los noventa minutos sea un precio demasiado alto que pagar, pero os prometo que el desenlace de la historia merece mucho la pena.

El regreso (1967)

Una historia de Fernando Jiménez del Oso que nos cuenta qué pasaría si tu tío fuera una suerte de Aleister Crowley. Duelo interpretativo de alta intensidad en una historia con más ecos EC y pulp que harán las delicias del aficionado.

Otra venganza de ultratumba, de pico y pala, con un trío par de personajes estupendo gracias al gran trabajo de Paco Morán, Irene Gutiérrez Caba y José Orjas. Escepticismo contra planes maquiavélicos y traiciones familiares. Un día cualquiera en Universo Serrador.

El muñeco (1966)

Basada en relatos de Henry James y Robert Bloch (entonces Roberto), es una clásica historia de institutrices, caserones y fenómenos extraños con otra excelsa ambientación omnipresente de Waldo de los Ríos. Visualmente está lleno de ideas excelsas, como sus transiciones en sepia con efecto de cine mudo, ideal para entrar en calor.

Una historia de amistad paranormal entre seres humanos que no lo tienen fácil. Un clásico de los malditos que viven en la oscuridad que solo unas pocas velas pueden alumbrar donde sorprende una jovencísima Teresa Hurtado como elemento principal de un episodio que termina con una de las sentencias más delirantes de todas las historias para no dormir.

El vidente (1967)

Antes, mucho antes de que 'La llegada' revolucionase la ciencia ficción mainstream (aunque yo me quedo con el 'Interstellar' de Nolan) "Luis Peñafiel" adaptó un cuento de Juan Tebar que dio como resultado un excelente thriller de suspense paranormal.

Entre supuestas personas con capacidades extrasensoriales y un gran reparto, esta historia ambientada en Inglaterra es un frenético ejercicio de "quién es el asesino" con una ambiciosa resolución y un rebuscado, aunque ejemplar cierre dramático.

Para siempre

Es difícil no caer rendido ante la brutal capacidad de Chicho para contar historias inquietantes. Con su pérdida es posible las nuevas generaciones de cineastas se decidan a echar un vistazo a nuestro pasado y, así, descubrir a otros grandes autores que logren inspirarlos. 

La grandeza de estos episodios, además de en saber elegir con mucho tino las obras de referencia que adaptar, estaba en la tremenda destreza narrativa de un realizador que estaba apuntando esas cámaras desproporcionadas a poco más que un pequeño teatro. 

Tal vez por eso sus dos largometrajes para cine, 'La residencia' y '¿Quién puede matar a un niño?', resultaron tan juguetones y libres. Tal vez por eso hubiéramos deseado más largometrajes de un genio del suspense que, del mismo modo que siempre ha estado ahí, su partida no impedirá que vaya a ser recordado como tal en el futuro. Algo solo al alcance de los más grandes.

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El gallego que denunció las prácticas del mayor matadero de Francia: “Te dejan muy clarito que esto no es un trabajo para maricas”

by Miguel Ayuso

El gallego que denunció las prácticas del mayor matadero de Francia: “Te dejan muy clarito que esto no es un trabajo para maricas”

Hay una fecha que Mauricio García Pereira nunca olvidará: el 3 de noviembre de 2016. Hasta entonces había sido un completo desconocido, pero ese día protagonizó una entrevista en exclusiva publicada en el diario francés Le Monde, en la que denunció que en el mayor matadero público de Francia, el de la ciudad de Limoges, se sacrifican todos los días vacas en avanzado estado de gestación.

La práctica era, y sigue siendo, completamente legal. Pero García Pereira llevaba cinco años en el matadero y no aguantaba más este tipo de prácticas, que consideraba abominables. Entró en contacto con la asociación animalista L214, se comprometió a grabar imágenes de lo que ocurría en el matadero y, a diferencia de lo que suele ocurrir en este tipo de denuncias, se atrevió a dar la cara. Casi tres años después, nada ha cambiado en su antiguo centro de trabajo.

“El primer año que trabajé en el matadero no lo sabía, lo descubrí al final del primer año, que mataban vacas preñadas todos los días a sabiendas”, explica García Pereira a Directo al Paladar. “Al principio ni me lo imaginaba, me parecía inconcebible. Cuando lo vi me pareció un escándalo. Llamé a uno de los jefes, pedí parar la cadena, que lo pararan todo, pensé que era un accidente. ¿Cómo puede matarse una vaca con un ternero a punto de nacer? Pero sigue siendo legal, y lo siguen haciendo. Tienen el sistema tan inculcado desde hace años que ahora no pueden cambiarlo”.

Unos meses después de la denuncia protagonizada por García Pereira, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria publicó un informe que atestiguaba que el 3 % de las vacas llegan al matadero en avanzado estado de gestación, pero también que es improbable que los fetos sufran ningún dolor

“¿Cómo puede matarse una vaca con un ternero a punto de nacer? Pero sigue siendo legal, y lo siguen haciendo”

García Pereira firmó un contrato para escribir un libro sobre sus vivencias en el matadero la misma semana que decidió ponerse delante de una cámara. El libro se publicó en Francia en 2018 con el título Maltrato animal, sufrimiento humano y ahora llega a España. En él encontramos el retrato de un hombre maltratado por la vida que tuvo que dejar su amada Galicia por Francia y acabó trabajando en un lugar en el que nadie quiere trabajar.

“Entré a trabajar en el matadero por necesidad, estaba en la calle sin trabajo, durmiendo en casa de amigos o en el coche”, explica García Pereira. “Yo en Francia no tengo familia, aparte de mis dos hijos toda mi familia está en España. La mayoría de gente que trabaja ahí es por necesidad, no porque les guste. Hay alguno que le pilla el gusto, que pone los ojos como platos cuando degolla a un cordero o sangra a un cerdo, y tienen cara de gusto, le mola. Y te lo dice. Y cuando ves cómo lo dicen te quedas de piedra. Yo me quedé acojonado. ¿Pero cómo te va a gustar matar a un animal? Y no uno, 500. Son psicópatas”.

Matadero Limoges Imágenes de los vídeos que la asociación L214 publicó de los mataderos de Limoges.

Un ambiente laboral insufrible

Lo que choca del libro que firma García Pereira no es tanto su retrato de las prácticas del matadero, que más o menos todos nos imaginamos –o conocemos, gracias a muchos vídeos que se han publicado sobre lo que ocurre en estos lugares– sino el retrato en primera persona de un ambiente laboral tóxico, que saca lo peor del ser humano.

“La presión psicológica es más fuerte que la física, aunque esta sea muy dura”, apunta García Pereira. “Los primeros días te hablan amablemente entre comillas; amablemente, pero seco y directo. Te dejan muy clarito que esto no es un trabajo para maricas. Lo dicen así. Aquí o eres un hombre o… Te lo dejan muy clarito. Es un ambiente muy masculino y la jerarquía está muy definida. Los ancianos son intocables”.

Maltradoportada

En este ambiente se trata de obviar que todo el mundo vive rodeado de muerte. Al fin y al cabo, tal como pensaba el propio García Pereira, alguien tiene que hacer ese trabajo. Hay que alimentar a la gente. Pero el sufrimiento animal se contagia, máxime cuando, como denuncia el autor, el trabajo se realiza en condiciones pésimas y en un entorno lleno de presiones.

“Los obreros, y sobre todo los últimos que llegamos, hacemos los peores trabajos, el trabajo más sucio”, explica García Pereira. “Estamos en la tripería, limpiando mierda, mierda y mierda. Estuve durante años limpiando tripas de cerdo. Me lavaba las manos y el olor me duraba días. He trabajado durante años en la pura mierda, desde las 5:30 de la mañana hasta las tres o las cinco de la tarde, porque los horarios varían. Los lunes trabajábamos doce horas. Como cierra el fin de semana hay que matar lo que no se ha matado esos días”.

“En siete años he estado 20 o 30 veces en el punto en el que descargan los camiones”, prosigue el extrabajador del matadero. “Era un puesto en el que no quería estar. Ya ves a los animales que no quieren bajar, ya huelen el olor. Lo primero que distingue a un matadero es el olor. Si nosotros olemos a 200 metros imagínate los animales, y más los mamíferos, que tienen el olfato mucho mejor que el nuestro. Ese olor de putrefacción, de muerte, ese olor de mierda que no tiene nombre, lo sientes antes de llegar al parking, y según te acercas es cada vez más fuerte. Es un olor impresionante, y aprendes a respirar por la boca porque respirar por la nariz te deja atontado. Y es un olor que te sigue después de ducharte y perfumarte. Te sigue durante días”.

“Es un olor impresionante, y aprendes a respirar por la boca porque respirar por la nariz te deja atontado”

Para soportar este ambiente, muchos trabajadores se dan a la droga, un problema que sufría el propio García Pereira, que cuenta en el libro cómo se hacía rayas de cocaína en los retretes del trabajo para tener la energía que le permitiera continuar la jornada.

“Yo no voy a decir que todo el mundo se emborracha todos los días, pero es verdad que mucha gente bebe, muchos todos los días, al menos fuera del trabajo”, explica el extrabajador. “Hay gente sana, en el sentido de que no bebe, pero bueno… Para trabajar en un matadero hay que tener una mentalidad diferente. Una cosa es ver morir un animal o matarlo para dar de comer a la familia y otra cosa es estar todos los días haciéndolo. Llegas de noche y sales de noche, después de haber matado a 500 animales y eso pesa. Pesa mucho”.

“Es imposible no golpear a los animales”

A diferencia de otros activistas por los derechos animales, García Pereira no es vegano –aunque, reconoce, ya no come carne de mamífero–, ni cree que sea moralmente reprobable alimentarse de otros seres sintientes. Lo que el denuncia sobre todo es la forma en que funciona el sistema alimenticio, que concentra todo lo peor del mismo en los mataderos. “Aquí lo que importa es continuar la cadencia, seguir el ritmo”, explica García Pereira. Y esto obliga a realizar comportamientos poco éticos, cuando no legalmente punibles.

Mauricio2

En los últimos meses hemos visto varios vídeos de mataderos españoles donde los operarios cortan miembros de animales aún conscientes o golpean a estos, motivo por el cual organizaciones de toda Europa piden que se instalen cámaras en las instalaciones. Pero García Pereira cree que esto no solucionaría el problema, que es mucho más complejo, y tiene que ver directamente con el volumen de los animales que se despachan a diario en los grandes mataderos.

“En un matadero tan grande como el de Limoges, cuando descargan los camiones dejan en un espacio a 400 o 500 animales, de 800 kilos cada uno, ¿cómo quieres manejar a todos esos animales que saben que van a la muerte sin pegarles?”, explica el extrabajador. “Si no no avanzan. Hay que abrir puertas, cerrarlas, pasarlos de un lado a otro, hay mucho ruido, gritos, hay vacas que no quieren andar… ¿Qué va a hacer esa gente? Hay que seguir el ritmo, la cadena continúa, si no llegas los jefes que vienen detrás te van a a echar la bronca”.

García Pereira se presentó como candidato a las pasadas elecciones europeas por el partido de la Francia Insumisa –que podríamos calificar como el Podemos francés– y ha dado charlas incluso en el Parlamento europeo para denunciar esta situación. Hoy por hoy su prioridad no es la política, sino montar un restaurante vegetariano en Limoges que le permita pagar las facturas –para el que está recaudando dinero–, pero cree que la solución a lo que se vive en los mataderos pasa solo por endurecer la legislación.

“La cámaras pueden ser efectivas, pero lo principal es bajar las cadencias y hacer instalaciones mejores”, concluye García Pereira. “Hay que legislar todo esto. No concibo cómo pueden inseminar una vaca artificialmente, que casi se puede llamar violación, para luego matarla y tirar el ternero a la basura. Por Dios. ¿Estamos de acuerdo en que se pueda hacer esto? No es una, son decenas todos los días. No sé si lo hacen en España, pero lo hacen en el mayor matadero de Francia. Aquí todo el mundo lo sabe, se hace desde hace lustros. Yo lo he descubierto en 2012, pero se hace desde los años 80. Si la gente quiere seguir viviendo en la ignorancia, que sigan, pero yo quiero que todo el mundo lo sepa”.

Imágenes | Editorial Península/L214

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