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Imagen vía.
Exterior día, playa. Dos chavales están sentados en un
duna. Uno parece mayor y más curtido que el otro. Este empieza a hablar. "¿Qué
harías si ahora mismo pasara una piba en pelotas por aquí?". El otro contesta:
"Follármela". Esto es un diálogo sacado de un cómic de Daniel Clowes y refleja
bastante bien las fantasías sexuales de los hombres, ese funambulismo entre la
ficción y la realidad aliñado con grandes dosis de chulería farolera. Se supone
que los tíos nos pasamos el día hablando de tetas, culos, coños y la relación
que tienen todos estos elementos con nuestro chakra central, la polla. En estas
conversaciones terminamos hablando sobre pajas, sobre cómo lo hacemos, sobre lo
dura que se nos pone al mirar pibas por la calle y "pssssssst", "mira esa que
viene por ahí". "¡Fuas!, yo me la petaba". "Y yo". Y hablamos de vídeos porno,
actrices porno, de tías que conocemos y que están bien fuertes y bebemos
cerveza y sudamos y se nos ponen las pollas duras y nos las sacamos y hablamos
ahí en la mesa de un bar y empezamos a masturbarnos unos delante de los otros y
nos intercambiamos los sables y venga y somos tope de colegas. Máscaras.
¿Sabéis lo que son las máscaras? Las tribus ancestrales del África occidental
ya las utilizaban hace mil millones de años para exorcizar los espíritus
malignos que habitaban —y siguen habitando— en todos los hombres humanos. Las
máscaras servían para convertir a las personas en otras cosas, entes incluso no
humanos. Nosotros, los hombres que hablan de sexo, utilizamos estas máscaras
para ocultar al hombre débil y lleno de inseguridades que llevamos dentro. Los
hombres hablamos de pajas pero no hablamos realmente
de pajas. Sabéis por donde voy, ¿no?
Este tema me interesa en exceso, llevo AÑOS queriendo
hacer este artículo, incluso desde antes de llegar a trabajar para VICE. El día ha llegado, el
doctor llega a casa, se quita el sombrero y se sienta tranquilamente en su
butaca delante de la chimenea. Hablemos de cómo se masturban exactamente los
hombres, sin groserías, sin fingir, solamente abriendo nuestros corazones y
dejando asomar los miedos y las inseguridades, que de eso —al fin y al cabo— es
de lo que tratan las pajas. Un hombre puede engañar a su esposa o a su madre
pero nunca se engañará a sí mismo a la hora de sacar a pasear al pequeño Crispín.
Yo tengo MUY claros mis hábitos pero desconozco los
detalles más íntimos del resto de hombres que habitan, han habitado y habitarán
en este planeta. A mi alrededor, constantemente, veo hombres y, más que eso,
veo muchas preguntas. Es por eso que decidí contactar vía Facebook con la gran
mayoría de mis contactos masculinos (tanto los más íntimos como los que no
tengo ni puta idea de por qué son mis amigos) e invitarles a contarme sus
intimidades masturbatorias. Me he encontrado con cosas bien raras —costumbres
onanistas que harían palidecer al mismísimo Belcebú— pero también con hombres
preocupados con su cuerpo y sus sentimientos. El metal puede ser duro como el
hierro pero también inestable como el mercurio.
Esto va a ser un viaje largo, os recomiendo haceros un
sándwich de atún o algo antes de empezar a leer. Empecemos.
¿QUÉ ES ESO DE
"PAJEARSE"?
El hombre, como he dicho antes, no es un personaje plano
y donde más se muestran sus inseguridades es en ese momento en que se enfrentan
por primera vez con su miembro y esa obligación social llamada "pajas". Puede
que antes de saber qué era eso de "meneársela" ya hubieran desarrollado algún
tipo de técnica para estimularse. Este es el caso de los que se "follaban"
calcetines, colchones u otro tipo de técnicas extrañas.
Se tiende a pensar que el despertar sexual en los hombres es algo sencillo, que
la cosa se pone dura por culpa de unas tetas y todo queda muy claro. Pero hay
muchas dudas y la mayoría vienen dadas por la presión social a eso llamado
"pajas", el demonio de cinco letras. Muchos de mis testimonios se han referido
a esa presión externa y al consiguiente mar de dudas que inunda sus pequeños
cerebros preadolescentes. Nadie te enseña a hacerlo, puedes comprender el
funcionamiento, entender la teórica, pero el ponerlo en práctica puede ser
complicado, ya que hay tantos tipos de pollas como de personas. Es un tópico
pero cada pene es un mundo. No todos tienen las mismas características y
algunos lo tienen más difícil para todo eso del "bajar la piel". Aquí es cuando
entra en juego otro demonio, esta vez de 12 letras: la circuncisión. Escuchemos
a uno de nuestros testimonios:
"Mi condición de individuo operado de fimosis al completo
a los siete años de edad me colocó en un punto de partida bastante jodido a la
hora de encarar la pubertad: no tenía prepucio. Para los que no estéis
familiarizados con esta movida, una operación completa de fimosis te deja el
glande completamente al descubierto y, por lo tanto, seco. Yo no di mucha
importancia a este hito en mi vida, pues por esa época solo quería jugar al
fútbol, ver dibujos animados y comer Choco Crispies. (...) El problema llegó en
la pubertad, '¿cómo coño me hago una paja sin prepucio?', pensé. Y aquí empieza
una etapa de investigación, ensayo-error, victorias, derrotas y mentiras".
Los chavales que se enfrentan a esta situación optan por
emular la piel natural con sucedáneos sintéticos, entiéndase calcetines, pijamas
u otro tipo de tejidos. Pero también "existen aceites, lubricantes y un montón
de elementos y gadgets caros para las
pajas, como los huevos tenga,
las vaginas en lata, etcétera. Luego las cremas hidratantes y los jabones
líquidos para manos de marca blanca, A.K.A cremas para rabos". Esta búsqueda de
materiales finaliza, en la mayoría de los casos en la saliva humana.
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Otras personas, por la condición de su pene, crecen
pensando que quizás tienen algún tipo de problema en el prepucio y tienen
pesadillas con que algún día les tendrán que circuncidar —no son extraños los
casos en los que hombres de 50 años entran al quirófano para someterse a esta
operación, la pregunta es, ¿qué coño han estado haciendo estos últimos 50 años?
En muchos casos este sufrimiento no es fundamentado y la cosa no va más allá, pero
EL MIEDO SIEMPRE ESTÁ ALLÍ:
"La primera vez que intenté hacerme una paja no me salía,
no como me lo habían contado. Mi glande no se descapullaba del todo. Esta
obsesión del glande me duró algunos años y tras mucho investigar pensé que
igual tenía algo llamado fimosis. El caso es que nadie me explicó que, cuando
te duchas, tienes que lavarte la polla por dentro, bajar la piel y echar agua
ahí. Yo me duchaba y simplemente me manoseaba un poco el pene y los huevos con
la mano empapada de agua y jabón, nada más. Y así fue durante la tira de años.
Hasta que una tarde, en el apartamento de la playa de mis padres, y yo loco
perdido con la movida de la fimosis, mi madre hizo que me bajara los pantalones
y concluyó que era simplemente mierda, mierda adosada a mi polla, y me mandó al
lavabo a que bajara la piel con fuerza, sin miedo, como un hombre, y rascara la
mierda con las uñas hasta que desapareciera. Así lo hice."
¿CUÁNDO Y CADA
CUÁNTO?
Dicen que no es lo mismo beberse una botella de ron por
la mañana antes de ir a trabajar que hacerlo por la noche. Del mismo modo, el timing de la masturbación es algo a
tener muy en cuenta, tanto la hora del día como la frecuencia. Se comenta que
los tíos nos masturbamos bastante, al menos más que las tías (dato curioso teniendo
en cuenta que muchas chicas no pueden llegar a correrse durante el acto coital
a menos que se estimulen ellas mismas —y por Dios que eso cuenta como
"masturbación"—), averigüémoslo:
"Suelo tener dos momentos del día para hacerlo, puede ser
o uno u otro o los dos, depende del día. Es o después de comer, entre las 16:00
y las 17:00, o bien sobre las 01:30. Como vivo con mis padres es cuando me
aseguro que están durmiendo o fuera de casa".
"Normalmente es a primera
hora de la mañana. Recién levantado. Si por casualidad se tuerce ese momento mi
tope es la una del mediodía. Después no me apetece tanto y me da más pereza.
Normalmente es una paja al día, ha habido épocas de tres o cuatro al día, pero
ahora mismo estoy más CALMADO. Necesito estar solo en casa, es más cómodo y no
me gusta que me interrumpa ni el teléfono, ni el mail, ni el timbre".
"Sobre la frecuencia, a veces he hablado con gente y lo
que les decía les parecía meritorio. He podido estar meses sin masturbarme. Años
no, pero sí que he estado meses sin hacer eso. Luego sé que es bastante normal,
para según quien, masturbarse casi cada día. En mi caso, solía ser cuestión de
semanas. Una vez o dos a la semana. La hora suele ser muy random, lo hago cuando surge. Hubo un tiempo que creí percibir que
por las mañanas no me salía bien, era como si aún no estuviera cargado o algo
así".
"A día de hoy me masturbo poco, un par de veces a la
semana como mucho, básicamente porque tengo novia y una vida sexual bastante
activa. El día de la paja sería cuando no dormimos juntos y normalmente entre
semana es antes de dormir por razones laborales. Los fines de semana no se
descarta un cinco contra uno matutino o vespertino. Siempre en casa y
exclusivamente en mi cuarto. Cuando no he tenido pareja, la actividad aumenta".
"Cada día me masturbo cuando me despierto, si no lo
hago, me siento incómodo el resto del día. Luego me casco otra por la tarde,
siempre. Así vivo bien".
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¿DÓNDE LO HACEN
EXACTAMENTE?
La gente no es muy original. Recuerdo que de pequeño
tenía un colega que lo hacía en paradas de autobús, en el coche de sus padres
mientras iban de viaje o en los ascensores de casas ajenas. También eran un
clásico esos chavales que se hacían pajas en clase "entre carpetas" o en los
vestuarios. Era algo más cercano a un espectáculo circense, un entretenimiento
para los demás. Una curiosidad, una broma. En la actualidad la cosa discurre en
cuartos privados, la vida aburrida del hombre adulto del siglo XXI.
"Pero aunque sí me he atrevido a tener sexo en espacios
públicos, nunca se me ha pasado por la cabeza masturbarme fuera de la seguridad
de un hogar. Supongo que si te pillan follando compartes la vergüenza o incluso
el éxito, pero la mera idea de masturbarme en un parque o servicio público me
produce una mezcla entre pena y sensación de derrota".
Pero siempre hay excepciones:
"Probé a hacerlo en baños de sitios públicos después de
haber tenido contacto verbal aunque fuera mínimo con alguna chica; también me
masturbaba frente al balcón de un primer piso —algo bajo—, así medio oculto,
pero mostrándome, con la idea loca de que, por un momento, alguna chica se
percatara de mi acción y me excitara el tener unos segundos de contacto visual
con ella, obtener su reconocimiento; me he intentado masturbar siempre que he
dormido en hoteles".
¿UTILIZAN ALGÚN
TIPO DE GADGET?
Aquí hay poca imaginación. La gente normalmente no
utiliza vaginas en lata ni cosas por el estilo. Siempre habrá algún rezagado
pero la mano es siempre el fiel compañero. La cosa se pone interesante con la
peña circuncidada, ya que muchos utilizan lubricantes, geles, cremas o saliva.
Tenía la imagen mental de un hombre frotándose con un maniquí de piel de ébano
pero esto se queda en el terreno de las fantasías.
¿CUÁL ES LA FUENTE
DE SUS FANTASÍAS?
La triste (¿triste?) verdad es que muy poca gente utiliza
el cerebro. En el presente siglo XXI la imagen en movimiento ha tomado el
control. Tenía mucha curiosidad por saber cómo se organizaban a nivel logístico,
¿cuántos vídeos cargaban? ¿Uno, dos, decenas? La jungla de las pestañas. El
Minority Report onanista.
"Suelo usar webs porno y normalmente me dejo llevar por
lo que me propongan ese día en la propia web. Tengo varias pestañas con vídeos
diferentes y voy saltando".
"Cargo tranquilamente 20
videos. ¿Necesario? No. Ya lo sé pero no puedo evitarlo.
Cargo al momento de la acción
A NO SER que la chavala me ponga bien cachondo y entonces miro los previos, las
risas forzadas, etcétera. Pero normalmente paso al minuto dos.
Intento ver todos los videos
antes de correrme. El problema es que a veces el último es bastante malo y he
cerrado el resto".
"Al principio de los
tiempos, para excitarme, solo usaba mi imaginación pero esto de internet ha
conseguido mermarla bastante. A día de hoy me cuesta mucho ponerme a punto
usando solo mi mente. Cuando tenía portátil era mi fiel compañero de
masturbación, pero hace años que solo tengo ordenador de sobremesa por motivos
laborales y económicos. Hubo un tiempo en el que el móvil disfrutó de la
hegemonía, pero luego a mi padre le regalaron un iPad por no sé qué movida.
Creo que si él le hubiera encontrado el mismo uso que yo, no me lo habría hecho
heredar. Desde entonces, casi siempre uso el iPad. El principal problema del
smartphone y la tableta es la incomodidad para abrir varias pestañas a la vez
(no hay cmd+click)".
"Además de consumir porno del teléfono, generalmente
Pornhub, me gusta pensar en gente que conozco, como las novias y mujeres de mis
colegas".
"Descubrí una página web cojonuda llamada Nudevista, allí hay de todo.
Suelo poner vídeos cortos, nunca más de un vídeo a la vez. Utilizo el ordenador
portátil para estos menesteres".
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Los tíos no son como las tías que solo les interesa el
sexo lésbico o las chicas frotándose con globos. Los hombres son un contenedor
de cualquier tipo de basura:
"Según el día voy cambiando de tipo de vídeo (parejas,
tríos, orgías, lesbianas...) y siempre paso los preliminares del tipo striptease
y voy directo al sexo oral o al folle. Aunque me gusta mucho comer coños, no me
gusta ver cómo lo hace otro tío y suelo pasarlo. En el caso del sexo lésbico sí
que lo disfruto".
"Uno de mis géneros porno favoritos son las 'compilations'. Esto es, los greatetst hits de la guarrada que te
ponga, a mí, en concreto, las corridas. 'Oral', 'face', 'creampie', 'anal
creampie', etcétera. Últimamente me estoy dejando llevar más por actrices
famosas como Amarna Miller o Mia Khalifa o alguna clásica que no decepciona
como Heather Brooks o la gran Sasha Grey".
"Tags: milf, milf POV, POV, casting POV".
"Intento pensar en alguna de las chicas que últimamente
me ponen. Siento una predilección algo inexplicable y vergonzosa (no porque sea
vergonzosa en sí, sino porque me da vergüenza que la gente lo sepa) por las
chicas de estética hippie, vestidas con trapitos o directamente harapos,
opcionalmente con tatuajes, piercings, todo eso. Sandalias, pañuelos, faldas
bordadas. En especial, me ponen mucho las chicas con rastas. Es como mi gran
fantasía, tener una aventura con una de esas chicas de largas rastas que se
hacen su propia ropa y en verano van vestidas un poco como en una película
exótica que ocurre en el lejano oriente. Ir en furgoneta con una de esas por
ahí, tocar música tropical, dormir al raso y pasar las tardes comiendo frutas
verdes y amarillas en playas nudistas. A partir de ahí también me han ido
interesando las bohemias, las punkis, las excéntricas. No sé, las que se visten
o peinan raro. Es una atracción, no sé, meramente estética, visual, que aun hoy
me intriga un poco, me gustaría saber de donde salió. Cuando lo pienso, sé que
no tengo mucho en común con esa gente y no me veo para nada sentado entre ellos
en alguna plaza de Gracia, contando historias alrededor de un brik de sangría,
pero, individualmente, las chicas de este estilo me la ponen muy dura. Y cuando
busco porno o cosas para excitarme, suelo buscar por ahí o visitar perfiles de
Facebook de ciertas personas reales de este rollo".
¿CUÁNTO DURA TODO
EL PROCESO?
Esto me encanta: se alarga más el proceso de búsqueda que
la paja en sí misma. Hay que tener una buena base de datos preparada para
apoyar la paja. Que luego no utilices ni un 2% del total que tienes almacenado
no importa. La seguridad y la tranquilidad que te genera todo ese material acumulado
es algo impagable. Siempre existe esa idea de querer ver TODOS los vídeos antes
de terminar, algo que genera una estrés innecesario y entrañable.
"Lo que siento siempre y
absolutamente CADA VEZ que me termino de correr es una sensación de PÉRDIDA DE
TIEMPO abismal, ya que he estado casi una hora buscando vídeos para hacerme una
paja".
¿DÓNDE DEPOSITAN EL
RESULTADO?
Joder, aquí podéis coger unos buenos consejos. El
testimonio más extraño es este tío que se masturba mirando vídeo y antes de
correrse va al baño a terminar la obra pensando con amigas suyas:
"Cuando veo que la cosa ya está como para manchar mi
escritorio, me levanto y me voy al lavabo y allí remato la faena imaginando
mentalmente que me estoy follando a alguna conocida de mi día a día. Desde una
amiga a una conocida o una compañera de trabajo. Nunca en mi novia, no tiene
sentido. A mi novia me la puedo follar, no hace falta que me la imagine. Luego
me limpio con papel de váter, tiro de la cadena y, durante unos segundos, me
siento como un violador platónico. Luego se me pasa y sigo con mi vida".
Por lo general los materiales escogidos son papeles
densos y absorbentes como el mencionado papel de váter o el papel de cocina,
muy utilizado por las fuentes que he consultado. Gracias a este artículo he
descubierto un material que voy a ir a comprarme justo cuando salga hoy del
curro:
"En cuanto al
soporte para la corrida, no tengo problema en dejarla que caiga sobre mi propio
cuerpo cuando me masturbo tumbado. Es mi propio semen, joder. Si lo hago de
pie, que es mucho menos a menudo, me corro sobre un trozo de papel higiénico.
Eso sí, desde hace varios años no suelen faltar toallitas húmedas en mi casa y
ya os digo que es bastante placentero limpiarse el nabo y la corrida con ellas.
Por lo tanto, antes de hacerme una buena paja me aseguro de tener esas suaves
toallitas a mano. Esto lo aprendí de un polvo en casa de una chica muy limpia.
Hay que saber aplaudir y adoptar ciertos hábitos".
LA SENSACIÓN
POSTERIOR
Muchos masturbadores se sienten cansados y tristes
después de eyacular, es algo de lo que la evolución está muy orgullosa. El
descanso del guerrero después de preñar a la hembra con las caderas más anchas.
Lo cierto es que la sensación general es la indiferencia, la mayoría se guardan
sus aparatos o lo que sea dentro de los pantalones y siguen con su vida. Sacan
el bimbo de la tostadora y lo untan con crema de cacahuete. Se ponen la
chaqueta y se van a currar. Se tapan con la manta y se soban. Es una acción
diaria más, nada realmente importante, es como cortarse las uñas o tirar el
bebé a la basura: NO BIG DEAL.
Pues esto ha sido todo AMIGAS (espero que este artículo
haya despertado el interés, sobre todo, de las mujeres. De algún modo me excita
o me alegra pensar que mis palabras las leen mujeres. Es como estar dentro de
sus cabezas. Ahora me estáis leyendo. Hola, estoy aquí. En vuestros cráneos y
en breve estaré dentro de vuestras camas. ¿Verdad? El tío está delirando
después de haber escrito este puto texto de más de tres mil palabras). En fin.
Espero que este artículo haya sido de interés y que haya tenido cierta función
didáctica. Pero tampoco os lo toméis demasiado a pecho, al fin y al cabo cada
paja es un mundo y lo más importante es amar de verdad y con extrema desesperación.