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Oro intravenoso: geopolítica del opio (1/2)
El opio ha estado presente en las culturas de la cuenca del Mekong desde hace siglos. No obstante, a lo largo del convulso siglo XX pasaría de ser parte de la medicina tradicional y un elemento adicional de las celebraciones que se imbricaría de manera inseparable con el crimen organizado. Nos acercamos a las remotas regiones del norte de Myanmar para analizar las diversas facetas de la cuestión.
Hilos invisibles unen a la humanidad de múltiples y diversas formas, muchas veces de manera fortuita y, aparentemente, sin sentido alguno. Concepciones comunes, gastronomías superpuestas, palabras compartidas y mitologías que transportan los mercaderes en sus viajes. También batallas del pasado, miedos milenarios y odios irracionales. Uno de estos hilos vincula las lujosas cortes de los rajput del siglo XV con las chabolas de la Cañada Real Galiana, la China Town del Nueva York en 1900 con los coches bomba que estallaron en las calles de Kabul en 2016, los centros de rehabilitación de Sídney con las montañas birmanas, las balas de los paramilitares filipinos con las soluciones intravenosas de los hospitales de Paris: se trata del opio. Y, de la misma forma que recorre las venas y pulmones de todos estos protagonistas, se infiltra por el mundo y atraviesa fronteras de los cinco continentes hasta llegar a las regiones más profundas del sistema económico mundial.
Solo en los países de la OTAN, 10.000 personas mueren anualmente por sobredosis ocasionadas por heroína afgana, lo que triplica las víctimas sufridas a manos de la resistencia talibán durante la invasión del país entre 2001 y 2015. Unido a los problemas de transmisión de ETS asociados a su consumo y a su vinculación a grupos terroristas y al crimen transnacional, desde Laos hasta Colombia, pasando por el valle de Bekaa, en el Líbano, además de problemas de desarrollo económico y pobreza, constituye sin duda alguna una amenaza para la seguridad y la salud global, de la cual, según el PNUCID, los cuerpos de seguridad estatales consiguen interceptar tan solo entre un 10 y un 20%.
I – El Triángulo Dorado, el Mekong y las guerrillas separatistas
Al noreste de Myanmar, en las aldeas remotas del estado de Chin, los brindis y las bienvenidas no se celebran con alcohol, sino con unas caladas de opio. Se trata por lo tanto de un cultivo tradicional implantado durante generaciones, usado tanto para abastecer de sustancias estupefacientes para los momentos de celebración de la comunidad como parte de la medicina tradicional. No obstante, lo que en su día formara parte de la cultura local iría, a lo largo de los siglos XX y XXI, convirtiéndose en una excelente fuente de recursos rápidos y seguros, especialmente útiles para financiar movimientos, ejércitos y actividades que debían desarrollarse al margen de la legalidad.
Myanmar, antes conocida como Birmania, emergió como Estado independiente en 1948. No obstante, nació sumida en una tormenta de grupos independentistas que se opondrían ferozmente a la existencia de un poder centralizado, lo que haría que desde sus inicios ninguno de los Gobiernos de Rangún controlara verdaderamente todo el territorio, en manos de los diferentes grupos guerrilleros, con agendas propias. Cuando los militares tomaron el poder en 1962, se produciría un cambio de estrategia hacia una política de dividir y vencer. Aprovechándose de la heterogeneidad del territorio, los militares forjaron alianzas con unas guerrillas ofreciendo concesiones a cambio de que colaboraran para eliminar a otros grupos para terminar con el frente común antiestatal que hasta entonces habían formado, asegurar treguas en determinadas zonas y reforzar el control sobre un territorio mayor. Aunque esto supondría un claro declive para las distintas resistencias, ahora más débiles y aisladas, estas nunca desaparecerían, y reafirmarían su control sobre las remotas e incomunicadas provincias gracias al apoyo de sus respectivas bases de carácter étnico.
En esas zonas libres en las que ni el Estado ni la electricidad ni el agua corriente llegan, los grupos beligerantes hicieron del cultivo tradicional del opio, además de la producción y tráfico de metanfetaminas, un eje fundamental de su supervivencia, enrocándose en sus posiciones y negándose a desaparecer. A la vez, pasaron a formar parte del engranaje del tráfico internacional de estupefacientes; nacía el Triángulo Dorado, del cual, hasta que Afganistán le arrebatara el podio a principios de la década de los 2000, saldría la mayor parte del opio consumido a nivel mundial. Se trata del área de encuentro entre las fronteras de Tailandia, China, Laos y Myanmar, vinculados entre sí por la cuenca del Mekong y donde se calcula que actualmente podrían existir hasta 600 kilómetros cuadrados —160.000 hectáreas solo en Myanmar— destinados al cultivo del opio, lo que convertiría desde la entrada en el nuevo siglo a la antigua Myanmar —especialmente el septentrional estado de Shan, donde se produce más del 90% del opio del Triángulo— en el segundo productor mundial de esta droga después de Afganistán. Las plantaciones se llevan a cabo en áreas a las que solo es posible acceder por senderos de la jungla y ayudado por un conocimiento ancestral del territorio. Tras la recolección, se cambia por dinero o por bienes en especie y cruza las montañas en camiones o mulas hasta llegar a China, Laos o Tailandia, donde será proyectado, tras la conversión en heroína, al mercado global.
Para ampliar: “Myanmar: de Estado fallido a presidente de la ASEAN”, Antonio Ponce en El Orden Mundial
Durante la segunda mitad de los años 90, diversas campañas internacionales y de ayuda al desarrollo centradas en proveer de alternativas económicas a los agricultores llegaron a reducir el cultivo en un 86% desde 1998. No obstante, la falta de recursos de los Gobiernos regionales, la corrupción enquistada en los sistemas políticos y la prácticamente imposible capacidad de competir con los beneficios derivados de la producción de opio harían que los números despegaran de nuevo hasta alcanzar récords históricos. Así, el tráfico de las más de 750 toneladas de esta sustancia en la región generó, solo en 2014, un beneficio de más de 16 mil millones, y las cifras no han dejado de aumentar desde entonces. A su vez, el consumo entre los locales no deja de extenderse, con la consiguiente saturación de los cementerios birmanos e incluso la normalización en algunas comunidades cercanas a los centros de producción, además de fomentar la creación de grupos violentos, que, tomándose la justicia por su mano, han empezado a atacar y quemar los campos de los pequeños agricultores. Por otra parte, lo que en su día fue un mero lugar de tránsito ha pasado a ser un centro de producción y consumo masivo, con laboratorios de síntesis de metanfetamina y heroína proliferando por doquier y vínculos con el narcotráfico que se extienden hasta Nigeria.

Amapolas brotando de la pobreza
Un clima de extremos estacionales, un terreno difícil para el cultivo, la falta de alternativas económicas, la carencia de infraestructuras, con una agricultura basada en la subsistencia, y la alta rentabilidad de su cultivo son incentivos más que suficientes para potenciar el cultivo ilegal de opio. La adormidera es fácil de cultivar, rápida en la recolección y supone en muchos casos la diferencia entre poder o no pagar una educación para los hijos o los gastos sanitarios imprevistos para muchas familias. Especialmente en países como Myanmar, a la cola en el Índice de Desarrollo Humano, el cultivo de productos ilegales se sostiene gracias a la falta de oportunidades y a la precariedad de una masa importante de población. Prueba de ello es que, según la ONU, entre 170.000 y 200.000 hogares de Myanmar cultivan opio, la mayor parte del cual se destina a la manufacturación de heroína.
La narcoeconomía birmana es además alimentada tanto por el ejército como por las diversas milicias y guerrillas a las que enfrentan y que se lucran y perpetúan el sistema al exigir “impuestos de opio” a los agricultores, los cuales muchas veces, guiados por el mero instinto de supervivencia, desconocen a quién están pagando realmente. La falta de seguridad humana se configura así como un eslabón fundamental para mantener la cadena del narcotráfico y se repite a lo largo de todo el proceso, en primer lugar en la producción, pero también en el transporte —con colectivos vulnerables, como migrantes ilegales o mujeres, que son obligados a actuar como mulas y cruzar las fronteras con los cargamentos— y, por supuesto, en el consumo, generalmente vinculado a situaciones de exclusión social.

Aunque se han puesto ya en marcha diversas alternativas, como el café, lo cierto es que es difícil competir con los beneficios del opio, fácil de cultivar, transportar y almacenar y de usos no solo recreativos, sino también medicinales, ya que puede ser utilizado para tratar dolores y diarreas, especialmente en lugares donde el acceso a medicamentos convencionales es, si no difícil, directamente imposible. La producción, además, no deja de aumentar, impulsada por el interminable aumento de los consumidores no solo en Europa, Australia o Estados Unidos, tradicionales destinatarios del flujo de la china blanca o fentanilo, como se conoce a la heroína sintética, sino en los países circundantes. Asimismo, como ha ocurrido con la demanda de materias primas a escala mundial, un actor se ha impuesto como principal consumidor de opio: China. La sociedad del gigante asiático no deja de demandar heroína y ha alcanzado ya la cifra de los 1,3 millones de adictos, lo que significa el 70% de la producción de heroína de Asia. La provincia de Yunnan, en frontera con Myanmar, principal puerta de entrada de las drogas ilegales, alberga a la mitad de los adictos de toda China.
Para ampliar: “Evaluación global de las drogas sintéticas” (en inglés), UNODC
La inútil mano de hierro
La mayor parte de las políticas llevadas a cabo, basadas en la erradicación de los centros de producción y la criminalización de los implicados en el proceso —incluidos los propios consumidores—, han demostrado ser inútiles e incluso perniciosas al fomentar la corrupción y la producción a gran escala y destruir la economía de las pequeñas comunidades por no ofrecer alternativas de subsistencia. En el caso de Myanmar, la legislación antidrogas es herencia de los tiempos de dominación británica y, aunque se encuentra sobre la mesa para su reforma, sigue basada en la criminalización. Semejante acercamiento a la cuestión de las drogas se reproduce en todo el sudeste asiático, con países como Vietnam o Singapur penalizando su uso y tráfico incluso con la pena de muerte. Estas políticas se han traducido además en sistemas penitenciarios verdaderamente colapsados, como el de Tailandia, que alberga hasta 300.000 presos por delitos relacionados con las drogas —más que Francia, España, Argentina, Egipto y Australia unidos— y donde se han documentado casos de asesinatos extrajudiciales y de trabajos forzados.
Además de socialmente destructivas, dichas políticas no solo han demostrado ser totalmente ineficientes a la hora de reducir el consumo, al atacar a los consumidores y no los centros de producción, sino que además han fomentado un aumento de los precios y, por lo tanto, mayores incentivos para los traficantes, así como el aumento de la violencia y de la toma de riesgos a la hora de llevar a cabo sus actividades. Asimismo, el aumento de los posibles beneficios acaba arrastrando también dentro del flujo a las autoridades y a los funcionarios locales, con lo cual el narcotráfico queda integrado dentro del propio sistema político, económico y legal.
La última de estas cruzadas ha sido llevada a cabo, desbordando sus propios límites, por Rodrigo Duterte, presidente de Filipinas desde mayo de 2016. La estrategia de Duterte ha sido clara: actuar sin piedad contra todo aquel que participe en el pernicioso consumo y tráfico de drogas en el país, desde consumidores hasta mafiosos, pasando por camellos de poca monta, una estrategia que implantó como alcalde de la ciudad de Davao. Este acercamiento, en el que han participado miembros de las fuerzas de seguridad, del ejército y también grupos paramilitares y civiles que han tomado la iniciativa de manera autónoma, se ha cobrado ya más de 3.600 vidas. A pesar de las críticas y de las acusaciones de que las estadísticas gubernamentales para justificar la campaña han sido manipuladas, lo cierto es que la popularidad del líder no ha dejado de crecer —en contraste con las alertas por parte de la comunidad internacional ante lo que se muestra como una simple y flagrante violación de los derechos humanos—, por lo que el proyecto de erradicación de las drogas mediante la violencia sigue hacia adelante y cuenta incluso con el apoyo de la población local. No obstante, sin atacar las raíces del problema, la rueda del consumo de drogas seguirá girando y activando con ello la maquinaria del tráfico ilegal.

En búsqueda de una alternativa
El problema de las drogas continúa enquistado y sin aparente solución en el corto plazo, presente en las agendas de los Estados de la región como un asunto siempre pendiente por resolver. Aung San Suu Kyi, ganadora de las primeras elecciones democráticas en Myanmar desde 1990 y cuya llegada al poder augura tiempos de cambio en la largo tiempo conflictiva república, debe enfrentar la cuestión sabiendo que los militares —con intereses vinculados a los grupos paramilitares y al tráfico de opio en el Triángulo— siguen al acecho, dispuestos a retomar el poder que tanto tiempo han monopolizado si consideran que las decisiones del nuevo Gobierno suponen una amenaza para la identidad de la nación. Deberá además actuar rápido ante la aparición de grupos de “justicieros” cristianos, que ya han empezado a atacar el problema por sus propias manos. Será un problema que requerirá garantizar la paz en los remotos territorios del norte del país, donde, a pesar de las negociaciones, sigue gobernando la ley de las guerrillas y de los militares. Además, la cuestión de las infraestructuras será imprescindible para fomentar el desarrollo de dichas regiones, comunicándolas con el resto del país para aumentar las oportunidades de sus gentes. Sin duda alguna, una férrea voluntad política y una adecuada movilización de recursos serán fundamentales para poder conseguir verdaderos cambios, tejiendo para ello cuidadosamente las alianzas para atacar y resolver las desigualdades y los problemas de gobernanza en todo el país sin ofrecer ninguna oportunidad al viejo régimen de volver a alcanzar la hegemonía en el tablero político y acabar con la joven y aún frágil democracia birmana.
A principios de 2016, agricultores de hasta 14 países expresaban su oposición a todas estas políticas clásicas por considerarlas perjudiciales e inútiles, a la vez que una justificación de los Gobiernos para la violación sistemática de los derechos humanos. Se trataba del Foro Global de Productores de Plantas Prohibidas. Allí reivindicaron su derecho a plantar como forma de subsistencia ante la ausencia de alternativas y de inversiones para el desarrollo económico y dado el potencial uso terapéutico de los opiáceos, parte de la medicina local tradicional y con valor cultural e incluso religioso. De nuevo se plantaba la semilla del debate acerca de la legalización o prohibición de las plantas con propiedades narcóticas o estimulantes, esta vez en el sudeste asiático. Está claro que las sociedades de la región son aún muy conservadoras respecto a la cuestión y el estigma, los problemas sociales y los conflictos bélicos asociados a los estupefacientes causan sin duda rechazo hacia ellos. No obstante, el camino seguido hasta ahora ha demostrado ser totalmente inútil, por lo que los gobernantes del mañana terminen quizás optando por la vía de la regularización del cultivo y canalización legal de los beneficios en pro del desarrollo económico, como ya ha ocurrido en países como Uruguay o en algunos estados de EE. UU.
Para leer la segunda parte del artículo
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TrumpLand and Clinton Archipelago
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El sótano - 100 favoritas de 2016 (II) - 16/12/16
Segundo episodio dedicado a rescatar 100 canciones favoritas de la cosecha de 2016. El orden es cronológico, según fueron apareciendo en el programa.
Playlist; Iggy Pop (Chocolate drops), Malcolm Holcombe (To get by), The Beat From Palookaville (Le bikini microscopique), Daddy Long Legs (The stranger rides tonight), Travellin’ Brothers (Lost and found), Pájaro (Sagrario y sacramento), Balloon Flights (Up to the end), Aullido Atómico (Grandes villanos), Los News (God is an alien), Silvertooth Loos and the Witch (She’s got the move), The Hillbilly Moon Explosion (Down on your knees), Charles Bradley (Good to be back home), The Limboos (I’m a fool), Mambo Jambo (Roadrace), Los Chicos (I don’t wanna learn anymore), The Baboon Show (Me myself and I) y The Blank tapes (L.A. baby).
VA – Katanga! Ahbe Casabe: Exotic Blues & Rhythm vol. 1 & 2 + Kan-Gu-Wa & Chop Chop: Exotic Blues & Rhythm vol. 3 & 4 (2016)
The first four volumes in Stag-O-Lee’s Exotic Blues & Rhythm series were released on limited edition 10″ vinyl in 2013. Katanga! Ahbe Casabe: Exotic Blues & Rhythm Vol. 1 & 2 combines the first two volumes named Katanga! Blues & Rhythm, Popcorn, Exotica & Tittyshakers! and Ahbe Casabe! Mo’ Blues & Rhythm, Popcorn, Exotica & Tittyshakers! with two additional bonus tracks. Kan-Gu-Wa & Chop Chop: Exotic Blues & Rhythm vol. 3 & 4 combines the third (Kan-Gu-Wa: Yet Mo’ Blues & Rhythm, Popcorn, Exotica & Tittyshakers!) and fourth (Chop Chop! Even Mo’ Blues & Rhythm, Popcorn, Exotica & Tittyshakers!) volumes.
This album is a colorful garden of delights consisting of R’n’B and rock’n’roll based songs from the 1940s to the early ’60s that all have this…
…slightly exotic, dark and mystical feeling from the melody structures and instrumentation. Eddie Cole & Three Peppers with their hypnotizing groover “Police” for example present a Caribbean mento with a mambo and rhythm’n’blues feel. This piece finds its roots in the late 1940s and demonstrates how far even the predecessors of rock music already got in their development.
The collection starts with the recognizable, gloomy bluesy tune named “Green Onions” played the Claus Ogermann Orchestra. The Ahbe Casabe portion is where the strange and quirky charm of exotica music captures souls even more. The title track for example is a song from the late ’50s written by proto hippie Ehden Ahbez and combines a Latin groove with a vocal melody speaking of dark backstreets in oriental cities. The backing vocal effects here are more than strange somewhere between a deep gnarling and chipmunk-style squeaking while the lead vocals on the other hand are soulful and striking as expected. Kip Tyler’s “Shadow Street” leaves the listener somewhere in between the jungle and a haunted oriental café in a town near the desert plains of Egypt. Next to master Ike Turner & His Kings of Rhythm with his exotic surf instrumental “Katanga” from the first part, good old rock’n’roll pioneer Bill Haley And His Comets should be the most famous contributor to this musical treasure chest. A nice little oddity bonus track is “The Riddle of the Papawhos” by Danny Staton, based on old spirituals and gospels with a 1950s pop music base. The other bonus track by Elena Madera named “Pu-Chun-Ga”, is another outstanding mad Latin tune with wild female vocals.
Happiness Is Love (and Making More Money Than Your Friends)
If you want to know what makes people happy, a fairly direct route is to ask them.
This is essentially what a team of London School of Economics researchers did for a presentation and forthcoming book they distilled in a post for the Center for Economic...More »
Los "pifostios" que se originaban debido al alcohol en las misas del gallo de la Nochebuena decimonónica
| Los intelectuales locales publicaban en "El Correo Gallego"sus reflexiones y colaboraciones en torno a la Nochebuena |
Me quedé con el fin de año de 1880. El periodista de "El Correo Gallego" señala que durante los doce meses, Ferrol no ha sentido los efectos de mejora alguna. Añado textuales:
Ruada do Apalpador por Ferrol o vindeiro 23 de decembro
REBECA COLLADO | Ferrol | Sábado 17 decembro 2016 | 14:08
Apuntade no calendario que o vindeiro 23 de decembro chegará o Apalpador a Ferrol. Este ano o xigante carboeiro percorrerá os barrios de Esteiro e A Magdalena desde as 12:00 horas, para achegar esta tradición galega a máis xente. Precisamente, Bruno Lopes da Fundaçom Artábria explicou que o cambio de hora da ruada ten como obxectivo «que o Apalpador chegue a máis nenos».
Lopes e o concelleiro de Cultura e Festas, Suso Basterrechea, foron os encargados de presentar esta iniciativa e máis a quinta edición do concurso de debuxo escolar. o representante de Artábria explicou que unha veintena de persoas acompañarán ao Apalpador no seu percorrido pola cidade e que nestes días xa está a visitar os centros educativos da cidade que así o solicitaron.
Suso Basterrechea agredeceu a labor que a Fundaçom Artabria vén desenvolvendo nestes anos para «poñer en valor as tradicións e a riqueza cultural do país» e sobre esta figura «emblemática» dixo que pouco a pouco vaise recuperando grazas ao traballo da entidade.
Un traballo no que colabora o Concello desde o pasado ano e co que buscan «atopar un espazo para esta figura», afirmou o edil. Así, Basterrechea animou a toda a cidadanía a participar nestas ruada e para os máis peques editáronse 5.000 postais para remitan os seus desexos de Nadal ao Apalpador.
V concurso de debuxo escolar
Lopes tamén anunciou que o concurso escolar de debuxo Conhecendo O Apalpador, que chega á súa quinta edición, aínda ten aberto o prazo para poder participar. Está dirixido aos alumnos de todos os centros educativos da comarca en tres categorías en función da idade dos alumnos, de 3 a 5 anos, de 6 a 8 e de 9 a 12.
Para participar, deberán remitir os seus traballos por correo ordinario, ou presentalos en man na sede da Fundaçom en tamaño A4 antes do o 23 de decembro. Un xurado formado por dous membros da directiva de Artábria elixirá o traballo gañador en cada categoría e se anunciará o día 26 a través da páxina web da entidade. A entrega do galardón será o 30 de decembro no local de Batallóns.
¿Es realmente peligroso hacer ‘fisting’ y beber orina?

Todas las ilustraciones Joel Benjamin
Como si estos últimos años no hubieran sido lo suficientemente duros para el porno, ahora el Reino Unido quiere controlar el tipo de porno que ven sus habitantes. Por desgracia, el fisting y la famosa práctica de sentarse en la cara de alguien están en la lista de actos inaceptables. Otras actividades recreativas prohibidas son la lluvia dorada, vomitar sobre el cuerpo y el uso de excrementos.
Aunque lo último que me gustaría ver cuando me masturbo es una diarrea explosiva, me parece relativamente inofensiva en comparación con otras cosas. Pero como no soy experto, le pedí al maestro en evaluación de riesgos Danny Clarke, de Elas Business Support, que me guiara en esta materia. Clarke asignó una calificación a cada acto según la probabilidad de que pase algo malo, la gravedad de las consecuencias y el nivel de riesgo general. También hablé con el doctor Patrick French, experto en salud sexual. Esto fue lo que dijeron.
Sentarse sobre la cara de alguien
Clarke: Los riesgos son la asfixia, los patógenos transmitidos por la sangre —seres diminutos que causan enfermedades como la hepatitis B y C— y la exposición a fluidos corporales. También se corre el riesgo de que un calambre provoque que el peso completo de quien está encima recaiga sobre tu cabeza, así como de sufrir daño físico o un trauma psicólogico. Califiqué las consecuencias como "catastróficas" por su potencial de resultar en tragedia.
Sin embargo, las probabilidades son muy bajas si se toman medidas de seguridad. Se recomiendan protocolos de consentimiento definidos, usar una técnica apropiada y tener presente a una persona que sepa primeros auxilios. También es importante asegurarse de que no haya indicios de virus transmitidos por la sangre.
Probabilidad: baja.
Consecuencias: catastróficas.
Riesgo general: medio.
French: Mientras la persona que está debajo pueda respirar, no hay problema.
Fisting
Clarke: Aquí los peligros son los patógenos de transmisión sanguínea y la exposición a fluidos corporales, objetos afilados (uñas, anillos, relojes, brazaletes, etcétera) durante el fisting, así como a gérmenes, bacterias, etcétera. También está el peligro de sufrir un traumatismo interno, una lesión muscular o un trauma psicológico. El principal riesgo es la transmisión de un virus.
Con medidas de seguridad y lubricación suficientes, es poco probable que pase. Las medidas de seguridad necesarias son exámenes médicos para confirmar que no haya indicios de virus, un programa de vacunación apropiado, medidas de higiene para una limpieza adecuada, lubricación, protocolos de consentimiento claramente definidos, asegurarse de que las mujeres no están menstruando y procesar los residuos patogénicos.
Probabilidad: baja.
Consecuencias: graves.
Riesgo genera: bajo.
French: A algunas mujeres les gusta que su pareja le introduzca los dedos o incluso el puño en la vagina. Es un acto seguro si se tiene la práctica suficiente y una pareja dispuesta. Pero existe el riesgo de sufrir un desgarro si se hace con fuerza o sin la lubricación necesaria.
Beber orina
Clarke: Los riesgos son los patógenos y la exposición a los fluidos corporales, infecciones, ahogarse con orina y trauma psicológico. Con el consentimiento y las medidas de control apropiadas, es poco probable que suceda. Se recomienda establecer protocolos definidos y medidas de control, hacer exámenes médicos, tener una persona que pueda realizar primeros auxilios y procesar los residuos patogénicos.
Probabilidad: baja.
Consecuencias: importantes.
Riesgo general: bajo.
French: La orina de la vejiga es estéril y consumirla es igual de arriesgado que practicar sexo oral sin protección con tu pareja. En teoría, podrías contraer gonorrea y clamidia, pero es improbable.
Orinar sobre el cuerpo
Clarke: De nuevo, los peligros son los patógenos que se transmiten por la sangre, la exposición a los fluidos corporales, al trauma psicológico y las infecciones en el tracto urinario y las heridas abiertas. El riesgo principal es la transmisión de virus. Con consentimiento y medidas de control, la probabilidad de que ocurra es baja. Se necesitan protocolos de consentimiento definidos, exámenes médicos para confirmar que no hay indicios de virus, tener presente a una persona que pueda hacer primeros auxilios e implementar un procesamiento de residuos patogénicos.
Probabilidad: baja.
Consecuencias: bajas.
Riesgo general: bajas.
French: Suena raro pero es una de las prácticas sexuales más seguras en lo que respecta a infecciones de transmisión sexual y VIH.
Vomitar sobre el cuerpo
Clarke: Los peligros son los patógenos transmitidos por la sangre y la exposición a los fluidos corporales, las heridas abiertas, la asfixia, el trauma psicológico y el daño físico. El riesgo principal es la transmisión de un virus. Como en muchos de los otros actos que analizamos anteriormente, con consentimiento y medidas de control, el riesgo es bajo.
Se requiere conocimiento necesario de la técnica (vomitar sin dañar la parte interior de la boca o la garganta y evitar objetos que pudieran causar asfixia), tener presente a una persona que pueda hacer primeros auxilios y ser consciente de que en cualquier momento se puede retirar el consentimiento.
Probabilidad: baja.
Consecuencias: importantes.
Riesgo general: bajo.
French: Vomitar sobre la piel es completamente seguro, igual que vomitar sin la necesidad de sentir náuseas. ¡No creo que lo hagan porque se sienten mal!
Uso de excrementos
Clarke: Los peligros son los patógenos que se transmiten por la sangre y la exposición a los fluidos corporales, las heridas abiertas, ahogarse al tragar las haces y el trauma psicológico. El riesgo principal es contraer un virus. Con consentimiento, lubricación (de ser necesaria) y cuidado, es improbable que suceda. Se recomienda tener protocolos de consentimiento definidos, permitir que los actores retiren su consentimiento, tener presente a una persona que sepa suministrar primeros auxilios, procesar los residuos y que los participantes tengan conocimiento de la técnica. En otras palabras, controlar la defecación sin causar daño en la parte baja del ano y evitar objetos que puedan causar un traumatismo interno. También se recomienda usar lubricantes.
Probabilidad: baja.
Consecuencias: importantes.
Riesgo general: bajo.
French: Suena asqueroso pero esta práctica es más común de lo que crees. El problema es que hay muchas infecciones que se transmiten con las heces incluso si el consumo es mínimo, como la hepatitis A y otras infecciones que causan diarrea. Aunque no lo creas, en Inglaterra hay un problema con una bacteria llamada shigella que produce gastroenteritis y que se transmite de esta forma.
"Los rebeldes de la generación indie acabaron casados por la Iglesia"
El músico y periodista cultural Luis Boullosa (Madrid, 1975) ha escrito en las cabeceras más diversas, desde 'La Razón' a 'eldiario.es', pasando por El Confidencial. Siempre le ha interesado la relación entre literatura y rock and roll, como ya demostró en su anterior trabajo, 'El puño y la letra' (2013).

Su estilo, intuición y rigor periodístico está muy por encima de la media, además de contar con la ventaja de ser músico, en proyectos subterráneos como Broke Lord y Gog y las hienas telepáticas. Tiene los conocimientos necesarios para saber cuando algún presunto vanguardista nos está timando y cuando aporta algo enriquecedor. Todo esto dispara el interés de su libro más reciente, 'Santos y francotiradores: supervivencia, literatura y rock & roll' (66 R.P.M). Aprovechamos para hablar con él del nivel artístico del underground rockero español.
PREGUNTA. Arranca el texto con una cita de Céline: "Todo lo interesante ocurre en la sombra". ¿No pasa justo lo contrario en la música popular? Desde Elvis Presley hasta los Beatles, pasando por Bruce Springsteen, lo más relevante suele ser también lo más comercial.
RESPUESTA. Las citas que uso en el libro no son necesariamente afirmaciones con las que comulgue. Son más bien nudos, cruces de caminos. La cultura popular es un gran iceberg y siempre hay más escondido que mostrado. El problema es que desde los sesenta, el pop-rock comercial ha ido empeorando. La dieta media para el oyente de radiofórmula ha pasado de ser caviar a ser una papilla sintética indigerible. Mientras tanto, el underground se ha ido enriqueciendo, beneficiándose en gran parte del hecho de que la producción y edición de música se ha ido convirtiendo en algo cada vez más asequible. Hace cuarenta o treinta o veinte años había bastantes artistas con un pie en el arte y otro en el showbusiness, y lo llevaban con naturalidad. Hoy no.
Cuando se quiere hablar de cómo la música afecta a las masas, se suele recurrir a los “artistas” famosos porque, efectivamente, son los que se escuchan masivamente, lo que provoca que la sociología al uso ignore el núcleo artístico más potente de su propia sociedad, siendo incapaz, por lo general, de abordar lo marginal con garantías.

P. Me parece brillante su texto sobre el indie. Especialmente, cuando habla de Astrud y Los Planetas, dos bandas que en un principio aborreces, pero que luego empieza a apreciar como grandes retratistas del vacío de su época.
R. Recuerdo los noventa como una época de relativa bonanza y de relativa juerga. Y, por ende, todo fue así: relativo. Todo muy clase media acomodada. Mi generación es la de los rebeldes que vivieron en casa hasta los treinta y se casaron por la Iglesia porque el que paga manda. Esos niños de clase media que empujaron el indie fueron capaces de montar grupos, sí, y enunciar algunas copias válidas de los sonidos ingleses y estadounidenses, pero nunca fueron capaces de entender el trasfondo social y político que en esos países sí existía.
Sólo ahora, en algunos casos, se ha repolitizado el asunto, para bien y para mal. El otro día conocí a Pablo (Pablo Und Destruktion), por ejemplo, y me pareció un tipo brillante y con ideas y unas ganas de comunicarlas bastante contagiosas. Sin embargo, escucho a Nacho Vegas fusilando a Phil Ochs y su oportunismo y su autocomplacencia me dan ganas de vomitar. Creo que lo que distinguió a los pocos que valieron, en ese lapso largo del indie, fue su conciencia de ser artistas. Decía Julian Cope que para ser un chamán lo primero que hay que hacer es declararse como tal, aunque seas un idiota como Jim Morrison. Ser un artista es lo mismo. Hay que decirlo. Sí, soy músico. Sí, soy un artista, un escritor, un pensador. Y que venga quien quiera a rebatirlo y que empiece el juego. Es un modo, también, de exigirse a uno mismo en consecuencia.
P. Bueno, yo adoro a Nacho Vegas, que es el único rockero que ha conseguido conectar de verdad con los movimientos sociales actuales. Dicho esto, coincido con usted en destacar el talento de Jorge Martínez, líder de Los Ilegales, que ha tenido canciones proféticas de nuestra época como 'Yo soy quien espía los juegos de los niños'. El día que Donald Trump fue elegido presidente, subió a sus redes sociales 'Tiempos nuevos, tiempos salvajes', publicada en 1982, pero que suena como escrita antes de ayer.
R. Jorge fue muy lúcido. Sigue siéndolo. Y todavía de vez en cuando le sale una canción excepcional. Está sin duda entre los mejores escritores de canciones que conozco, sintético, al hueso, extrañamente poético y limpio pese a las macarradas. Y sabe robar con elegancia. Quizá lo suyo con 'Yo soy quien espía los juegos de los niños' o 'Tiempos nuevos, tiempos salvajes' no sea un don profético, sino una muy aguda percepción de como las cosas no cambian. De qué parte de las cosas humanas no cambia nunca y de cómo, pese a ello, hay que estar en contra de ese inmovilismo. Le hago un mínimo homenaje, porque acabo el libro citando 'Sin remedio', que me parece una de las canciones más sublimes escritas en castellano. Y de las más punk.
P. Otra cosa llamativa es que es de los pocos periodistas musicales españoles que aprecian a maestros del punk como Jello Biafra (Dead Kennedys) y Evaristo Páramos (La Polla Records, Gatillazo).
R. Como Biafra, Evaristo es un clown vengador, una figura excesiva, a veces muy lúcida y otras obtusa. Creo que a Evaristo le redime que él sabe que hay puntos a los que no llega, y lo dice claramente. Biafra en cambio, al que sí conocí y entrevisté, me pareció un cretino completo, lo que me dio una pena infinita, porque los Kennedys fueron claves en mi despertar musical. Me pareció un hombre pagado de sí mismo y enquistado en su retórica de hace tres décadas. Un predicador, de esos que él mismo dice odiar.
Creo que el rock radical vasco fue esencial, y un ejemplo de como una manifestación cultural radical y aparentemente local puede permear toda una sociedad. En el libro hablo de como esas generaciones de los ochenta y los noventa absorbieron aquello y de como hoy los hijos de la burguesía en proceso de precarización lo regurgitan de modos nuevos, creando un nuevo punk inteligente realmente potente aunque poco conocido. En Pontevedra hay una banda que me parece un gran ejemplo de ello, Cuchillo de Fuego. Tienen un disco, 'Triple España', que es fantástico. Muy lúcido.
P. También retrata muy bien la decadencia de Robe Iniesta (Extremoduro), que pasó de hacer discos arrolladores a otros virtuosos, cursis, que a ratos aburren a las ovejas. Hoy mismo, Iniesta decía en el diario 'El Mundo' que "Lo malo de la democracia es que puede votar todo el mundo", una frase que no puede ser más elitista.
R. La regresión de Extremoduro empezó sobre el 94, con el 'Agila'. Robe sigue siendo un genio, pero me interesa poco su momento actual. Sin embargo, a principios de los noventa eran LA BANDA, con mayúsculas. En todo caso, no creo que el contendido de la obra de un autor deba ser explícitamente político, porque el mismo hecho de ser artista es una declaración que es en gran parte política. Aunque hables de las gotas de rocío en la mañana y de las nubes que corren.
P. Habla de que está naciendo un nuevo flamenco y un nuevo folk. No me causa ningún problema, pero muchas veces los oyentes de estos géneros vanguardistas se creen superiores a los del folk o el flamenco tradicional, lo que me parece un delirio narcisista.
R. Nuevo flamenco, nuevo folk, nuevo punk... Folclore es una palabra grande para mí. El rock&roll es música folk. Ha pasado a serlo. Quizá la electrónica lo sea ya también. O lo fue siempre. Creo que la labor de gente como Niño de Elche, Mursego, Alberto Acinas u Orthodox es la de ejecutar maniobras de desbloqueo y resurrección. Son puentes entre el pasado y el futuro que los oyentes deberían usar para viajar en ambas direcciones. Y son sinceros. Si el público quiere malgastar esas oportunidades de oro convirtiéndolas en otras cosas, en becerros de oro o en coartadas culturales de temporada, es culpa suya, no de esos creadores. El público tiene culpa de muchas cosas, aunque rara vez nos atrevamos a decirlo.
P: Hay una escuela de periodismo cultural que encuentro equivocada y disparatada. Me refiero a tótems como Greil Marcus o editoriales como La Felguera, que piensan que el secreto del universo hay que buscarlo pequeñas sectas contraculturales, sea el dadaísmo o unos moteros anarquistas de California. ¿Qué opina de esa corriente?
R. Greil Marcus es un trilero, aunque a veces brillante. Lo que hace es acuñar leyenda usando un método de relación casi instintiva entre disciplinas y puntos diversos, que es muy atractivo en principio. Lo que pasa es que la moneda le sale algo falsa. Se pasa de listo. Hace mal lo que Robert Graves hacía bien, en otro campo.En cuanto a propuestas como las de la Felguera, están parcialmente marcadas por Marcus en esa querencia por la relación entre elementos chocantes, que a veces funciona y otras no. Sin ser yo de su “método”, los considero necesarios, porque no hay tantos focos de pensamiento disidente. Esos focos de pensamiento deberían entenderse, buscar la dirección que los une. Sería interesante que los elementos contraculturales se centrasen en los obvios enemigos comunes, en lugar de empezar una nueva serie de guerras de taifas.
Yo no tengo escuela. Trato de ejercer un periodismo libre y belicoso, con cierta carga personal, influido en origen por Jaime Gonzalo (uno de los directores de Ruta 66). Pero he derivado hacia puntos que son propios. Los bares fueron otra escuela esencial para mí, la oral, la de barra en el Malpaso a las seis de la mañana viendo un directo en el que Ian Dury juega con una navaja y charlando como si no hubiese nada en el mundo más importante que esa conversación. Y ciertamente no lo había. Mi libro 'El puño y la letra' ni siquiera habla sólo de música, sino sobre el hecho creativo, sobre la supervivencia en la trinchera del arte, sobre la iniciación, sobre la vida, sobre las tomas de postura que acaban constituyéndonos como lo que somos. Sobre los precios a pagar, la soledad y la iluminación. Por suerte lo hace a modo de coro, con la intervención de múltiples actores a menudo más lúcidos que yo y muy distintos entre sí.
¿Quién es Ted Chiang? El genio de la ciencia ficción que está detrás de 'La llegada'
Un informático estadounidense de origen chino que escribe relatos cortos de ciencia ficción en sus ratos libres comienza a coleccionar, uno detrás de otro, todos los grandes premios del género. Un guionista americano se enamora de una de esas narraciones al toparse por casualidad con ella en una antología y ya sólo es capaz de cavilar durante años cómo demonios llevar a la pantalla una historia tan maravillosa como de ardua construcción. Un director de cine canadiense decide finalmente apostar por el proyecto y lo convierte en la más memorable película estrenada este año. La génesis de la que ya se ha convertido en una obra maestra de la ciencia ficción... parece de ciencia ficción.
'La llegada' es una de esas historias que obligan a cuadrarse ante el rey de los géneros imaginativos modernos, el que mejor cifra la suma de nuestros miedos, la mejor vacuna contra el shock del futuro. Porque la ciencia ficción es una estajanovista proveedora de maravillas y, cuando a su fondo dorado le acompaña también la forma (esto último, ay, suele faltar), ningún otro género puede competir. En el caso del relato de Ted Chiang en que se basa la película escrita por Eric Heisserer y dirigida por Denis Villeneuve la fusión es total: la peripecia del primer encuentro entre la Humanidad y los extraterrestres no sólo se resuelve con una imaginación casi ofensiva que habrá hecho que otros escritores se den de cabezazos contra la pared mientras exclaman "¿cómo no lo pensé yo antes?", sino que además se cuenta con una estructura hipnótica y un poderoso talento.
Pero volvamos al principio. ¿Quién es Ted Chiang y por qué se ha erigido ya en un auténtico genio de la ciencia ficción más reciente?
La historia de tu vida

Chiang Feng-nan (nombre chino de Ted Chiang) es, como ya advertimos, un escritor de ciencia ficción a tiempo parcial. Nació en Port Jefferson, Nueva York, en 1967 y obtuvo su grado en ciencias de la computación en la Universidad de Brown. Al llegar a casa después de su trabajo como escritor de manuales técnicos de software a principios de los 90, escribía esporádicamente relatos de corte fantástico sin mayores ambiciones, por puro divertimento. Cuentos extraños, muy originales, que forzaban hasta romperlas las por otra parte no muy firmes barreras del género. Cuentos extraordinarios.
Desde entonces hasta hoy Chiang ha ganado nada menos que cuatro premios Nébula, tres Hugo, tres Locus, un John W. Campbell, un Sidewise y un Theodore Sturgeon Memorial. Y todo eso con una producción escueta y selecta: sólo doce relatos y una novela corta en casi tres décadas. El lector español puede disfrutar de su arte en 'La historia de tu vida (Alamut, 2015) la única antología de Chiang publicada en nuestro idioma y que incluye sus ocho primeros cuentos. Por cierto que el que da título al volumen es el germen de 'La llegada'.
Esta antología ofrece la mejor puerta estelar a los temas y las destrezas de Ted Chiang, por lo que cada uno de sus ocho relatos, como ocho soles, merece un breve comentario incitador.

Ocho soles
En el primer relato, 'La torre de Babilonia', de evocador sabor kafkiano, unos industriosos obreros levantan una torre de altura inconcebible en la tierra entre ríos con el fin de asomarse a los dominios divinos con resultados imprevistos. En el segundo, 'Comprende', la aplicación de un medicamento experimental aumenta exponencialmente la inteligencia del protagonista hasta el punto de comprender la exacta estructura de la realidad. En 'Dividido entre cero' la matemática se alza como el arma definitiva merced al hallazgo de una sola ecuación de destrucción masiva.
'Setenta y dos letras' imagina una sociedad dominada por la cábala y la fabricación en serie de golems. El relato titulado 'La evolución de la ciencia humana' se presenta en forma de artículo científico en el momento en que la capacidad del ser humano para conocer el universo ha tocado su techo definitivo. 'El infierno es la ausencia de Dios' imagina un mundo en el que las creaciones de la religión judeocristiana existen de verdad e intervienen efectivamente, al modo de los dioses griegos, en los asuntos humanos. Y el último cuento, '¿Te gusta lo que ves?' parte de una extraña y apasionante premisa: ¿y si no existiera la belleza?
Dejamos para el final el relato que sirve de título a la antología y de inspiración a 'La llegada': 'La historia de tu vida'. El guionista Eric Heisserer ha contado la conmoción que le causó su lectura: “Se quedó conmigo. Me ensombrecía durante el día y se cernía sobre mí cuando dormía. Sabía que quería trasladarla a la gran pantalla, pero no tenía idea de cómo hacerlo, o con quién. Sólo sabía que tenía que encontrar la manera. Aquella fascinante ficción era a la vez intelectualmente vigorizante y emocionalmente verdadera”. Finalmente fue uno de los directores más carismáticos del cine actual, Denis Villeneuve, autor de 'Prisoners' (2013) y 'Sicario' (2015) quien se puso al frente del proyecto. El resultado brilla hoy en los cines.
César Goldi inaugura a nova temporada de Café 1932 falando de insubmissom

Mar Núñez e Paulo Painceiras conversam com o actor César Goldi sobre o movimento da insubmissom, que rematou com o Serviço militar obrigatório no Estado, e o seu passo pola cadeia. A sua nova obra, que está a apresentar por todo o país, tem por título ‘Goldi libre!’
Esteban Yáñez e Joaquín Crujeiras estiverom na produçom e realizaçom técnica deste quinto programa.
El sótano - 100 favoritas de 2016 (I) - 15/12/16
No hablamos de discos, sino de canciones. Y no son las mejores, tan solo son algunas de nuestras favoritas. Siguen el orden en que fueron apareciendo en el Sótano lo que lleva a dispares mezclas de estilos. Entran temas de álbumes y singles, pero apostamos por el material original y dejamos fuera las versiones. Dicho esto, aquí comienza el primer capítulo dedicado a recopilar nuestras 100 favoritas de 2016.
Playlist; The Outta Sites (Outta mind), The Chemistry Set (The fountains of Neptune), David Bowie (Lazarus), Biscuit (Goodbye again or), Death By Unga Bunga (Make up your mind), Zelators (Rock and Roll), Ty Segall (Candy Sam), Cooper (El asiento de atrás), James Hunter Six (Baby hold on), Flamingo Tours (Clap your fingers), Alice and the Wonders (At my door), Fogbound (Lazy lad), Night Beats (Right wrong), Mike Barbwire and the Blue Ocean Orchestra (El surfista de mambo), The Excitements (The Mojo train) y Guttercats (Without you I’m nothing).
Gente que habla de Jose Luis Moreno
Llevo varios días recopilando testimonios de gente que ha trabajado con José Luis Moreno. Profesionales de todos los departamentos, que generosamente han compartido su experiencia. Sorprendentemente, he dejado fuera a varios porque las historias se parecen demasiado.
Balas, herraduras, cadenas y rock and roll
Fueron una de las subculturas más excesivas y fascinantes. Y también, en gran medida, semidesconocidas. Los numerosos, agresivos y temerarios Halbstarke (literalmente «medio fuerte») brillaron con luz propia, defendiendo su territorio como auténticos locos del rock and roll y, con frecuencia, poniendo en jaque a la policía.
Halbstarke retratados por Karlheinz Weinberger en Rebel Youth
A comienzos de los sesenta, en plena explosión de los Halbstarke, como réplicas a los teddy boys ingleses, greasers americanos y blouson noirs franceses, el suizo Karlheinz Weinberger era un fotógrafo bastante desconocido dedicado a retratar a las bandas, a los fans de todo tipo de causas perdidas, a los vándalos de media Europa. Surgidos a mediados de los cincuenta, los Halbstarke se extendieron por Alemania, Suiza y Austria, desapareciendo una década más tarde con la llegada de la generación del 68. Al igual que el resto de subculturas, el cine los encumbró y retrató aún más fieros y violentos, como en la célebre película de 1956 Die Halbstarken, en realidad la respuesta a The Wild One y Rebel Without a Cause.
Una escena de Die Halbstarken
La cinta vino precedida de la conmoción que produjo la multitudinaria batalla campal del 30 de diciembre de 1956 cuando 4.000 de ellos quedaron en Dortmund y, al poco, comenzaron a producirse todo tipo de peleas, saqueos y enfrentamientos con la policía. Lo mismo sucedió dos años después con la visita de Bill Haley a Berlín cuando el teatro en el que actuó junto a sus Comets fue arrasado por grupos de Halbstarken.
El teatro en que actuó Haley tras los destrozos
Lo cierto es que su peculiar estilo (siempre de negro, o con ropa vaquera) se convirtió en el «uniforme de la delincuencia» para la prensa y, cierto o no, a partir de esa fecha se recogieron numerosos casos de agresiones a manos de bandas de Halbstarke, que robaban y golpeaban arbitrariamente. Ante la cercanía del pasado nazi, rápidamente fueron descritos como una nuevas tropas de choque, las nuevas SA.
Aunque no tenían ningún vínculo con el nacionalsocialismo, fueron los primeros en exhibir cascos pertenecientes a la antigua Wehrmacht, recordando a los motoristas que magistralmente filmó Kenneth Anger o a los primeros Hells Angels.
En Rebel Youth, la primera publicación póstuma dedicada íntegramente a la obra de Weinberger, se recogen muchos de esos retratos. El fotógrafo caputuró aquel momento, a aquellos chicos y chicas que construyeron una imagen e identidad muy marcadas, un universo exuberante presidido por su amor al rock and roll y, concretamente, a Elvis Presley. Lo más sorprendente es que, comparados con los fans americanos e ingleses, su imagen es mucho más agresiva, e incluso homoerótica, inusitadamente original, exhibiendo espectaculares y grandes hebillas de cinturones (fueron una de las primeras subculturas que lo hizo), cadenas, balas, tornillos, herraduras, cascos e incluso cartucheras con cuchillos.
[Todos a una] Es políticamente incorrecto pero nos gusta
Ah, la incorrección política. Un tema amplio, convulso, discutible, poliédrico y del que nunca nos cansamos de hablar. Humoristas bocachanclas, populismo desbocado, películas para adultos… y una cierta atracción morbosa hacia todo ello. Hoy en nuestro envite colectivo semanal revisamos aquellas películas, personas y fenómenos pop que nos atraen. Pero no deberían.
Y no deberían no porque no consideremos que haya nada censurable en ellos. Sabemos que es moralmente (o, al menos, estéticamente) reprobable que estas cosas nos gusten. Pero por otra parte encontramos motivos para que sí lo hagan: ramalazos de lucidez, ganas de tocar las narices o directamente que nos atrae palpar la mugre moral consustancial al género humano. Por supuesto, no hablamos de aprendices de cuñao chistoso, sino de auténticos dioses de la incorrección política. He aquí unos cuantos pecados que van más allá de lo meramente venial.
Louis-Ferdinand Céline

“Yo nunca había dicho nada…” Así comienza la célebre obra de Céline Viaje al fin de la noche (1932), el autor preferido del joven Sartre y el yo más extremo de su siglo en lengua francesa. Un literato desatado, sin freno, que inventa en esa novela el lenguaje patibulario, el frenesí del insulto y la liturgia de la sangre. Niños atravesados por lanzas vestidos de marinerito (“lívidos como el resplandor de la vela”), ligamentos de cachonda que “deben” de arquearse en “el momento culminante”, ruidos selváticos que provocan “francachelas vivas… de erecciones mutiladas”…
Difícilmente se podía ir más lejos en los años treinta, en Francia, y en la novela le consagró en su primera madurez. Laureles efímeros: la democracia francesa con De Gaulle instauró la primera y necesaria corrección política y en ese marco un colaboracionista de Vichy no podía prosperar. Poco puede defenderse a un tipo que había llegado a escribir que el objeto principal de la República francesa era ennegrecer a sus ciudadanos y obtener hombres primitivos “mitad negro, mitad amarillo, parte blanco, parte rojo, parte mono, parte judía, partes de todos…” (sic)
Antisemita visceral, misógino lúbrico (no tan lejos de Forocoches) y prosélito de la sangre como estética, es la pesadilla de estos tiempos donde Paulo Coelho es un intelectual, Pablo Iglesias un político señero y Coldplay una banda de referencia. Un “ello” descarnado, sin freno, que inventó el lenguaje moderno, al que sablaron los mucho más melifluos beats, y que todos en Francia temen recordar. En inmortales palabras de Stanley Kubrick a Michael Herr: “mi antisemita favorito”. Julio Tovar
Project X
A Project X (2012) se le podrán criticar muchas cosas, pero de lo que no hay duda es que está rodada de una forma tan brutal, con esa extraña mezcla de estilo videoclipero y found footage, que es capaz de combinar un perro saltando en una cinta elástica con chicas desnudas chupando formas fálicas mirándote a TI, espectador. La película está tan convencida de que querer ser la mejor representación de una fiesta que su discurso misógino (casi) queda relegado a un segundo plano. Al contrario que comedias de la misma década como las de Judd Appatow, donde (querámoslo o no) hay un cierto control (¿responsabilidad?) a la hora de plantear gente idiota haciendo cosas idiotas, aquí la ausencia de moralidad es tan maravillosa durante la película que uno no puede sino celebrar el absoluto disparate con la boca abierta.
Sin embargo, no se confundan. Esto no es Desmadre a la americana (1978), obra maestra que celebra el hedonismo y la destrucción del Sistema. ¡En Project X todos los personajes son odiosos! Y no solo porque la película sea un ofensivo “campo de coños” (cita del co-protagonista, minuto 35). Les pongo un ejemplo: en un delicioso momento, el protagonista ha conseguido enrollarse con su amor del instituto. Tras confesar el éxito a sus compañeros, tumbados en la hierba en un estado cercano al coma etílico, sus amigos le disuaden de que tenga sexo con ella esa noche. “Christine es uno de nosotros, está bien, pero…Esta noche es la noche donde tienes que follarte a las chicas de tus sueños, tío. ¡Las chicas de tus sueños!. El personaje que habla es Costa, hiperactivo niño judío y pre-Jordan Belfort de 1,45 de estatura que practica el sexo sin protección con más de cinco chicas ebrias, logrando transmitir una fascinante repulsión adictiva. Sus frases son para embarcar: “No me jodas, ¿eso son pastillas?“, “Lorzaman, corre, hay un puto enano dentro del horno!”, “Si quieres entrar en la piscina quítate el tanga! ¡Son las normas!” o mi favorita, “¡Hasta que salga el puto sol!”
Misógina, machista, violenta, inmoral… casi podría decirse que la película es una metáfora del sueño americano: ahí tienen al padre que, aunque se ha cargado la casa y parte del barrio, le dice que está orgulloso de él porque ha dejado de ser un blandengue. También queda por recalcar la escena final, donde el amor de su vida le perdona que le fuera infiel porque, como diría Costa, esa noche era la noche en la que tenían que intentarlo todo, dinamitando la escena con el perverso uso de una canción de The XX. Lástima que los rumores no fueran ciertos y nos priváramos de ver una segunda parte…¡En 3D! Jose Sala
H.P. Lovecraft: mi racista favorito

Los lectores que llegamos a Lovecraft a través de la espléndida antología de Rafael Llopis Los Mitos de Cthulhu (1969) lo supimos desde el principio. Allí, en la extensa y documentada introducción del volumen, Llopis nos puso al corriente de las pintorescas opiniones del caballero de Providence sobre todo aquel que no fuera blanco, anglosajón y protestante; sobre la pena que sentía su corazón al ver su Nueva Inglaterra natal mancillada por “esa chusma de extranjeros miserables venidos de Europa Central”, sobre la grimita que le daba rozarse por la calle con las “hordas italo-semítico-mongoloides”, sobre sus simpatías hacia Adolf Hitler y el ideario del partido nazi. No tenemos excusa: supimos desde el primer momento que Lovecraft era un racista de tomo y lomo. Mi primera reacción ante estas revelaciones fue ignorarlas; poner el “dato curioso” entre paréntesis y seguir disfrutando de aquellas alucinantes narraciones de científicos-magos y monstruos ultraterrestres.
Esa siguió siendo mi postura oficial hasta hace bien poco, cuando al calor de la auténtica guerra cultural que se desató por la retirada del busto de Lovecraft que venía constituyendo la parte visible del premio World Fantasy desde mediados de los noventa, hubo que posicionarse. El caso es que a comienzos de la presente década, los premiados Nnedi Okorafor y China Mieville expresaron su incomodidad al estar recibiendo como galardón la cabeza de un notable supremacista blanco, lo que desató el debate que culminó con la retirada del busto en 2015. Digo debate por decir algo; fue una batalla campal, con los de siempre llorando por la pérdida de privilegios culturales de los Varones Blancos Muertos y la gente en general corriendo a parapetarse tras las trincheras de sus respectivas redes sociales. Todos los argumentos que se ofrecieron entonces para disculpar las opiniones de Lovecraft y seguir disfrutando de su obra como si tal cosa, se pueden resumir en estos cuatro:

(1) Lovecraft superó antes de morir este estado de opinión, renunciando a lo nazi, abrazando a sus hermanos de otros colores y, en definitiva, convirtiéndose a la religión verdadera de la socialdemocracia. Bonito, pero, desafortunadamente carece de apoyo documental y, desde luego, tal conversión no asoma por ninguna parte en sus relatos, lo que nos lleva a…
(2) Hace falta ser muy gañán para no saber separar la Obra (así, con mayúsculas) del autor. Esto hasta cierto punto es admisible, sobre todo si el autor a lo que se dedica es a pintar bodegones, pero en el caso de Lovecraft es bien difícil separar la Obra de sus opiniones políticas. En El horror de Red Hook, ampliamente reconocido como su relato más claramente racista leemos cosas como estas referidas a ese barrio de Brooklyn: “Su población es una amalgama miserable y enigmática: sirios, españoles, italianos y negros entremezclados entre sí…”. Peor aún, un poco más adelante leemos esto otro: “las columnas aullantes y blasfemas formadas por jóvenes de ojos turbios y rostros picados de viruela que desfilaban durante las horas más tenebrosas de la madrugada”. Esto es exactamente lo mismo que Lovecraft diría de los habitantes de Insmouth y coincide, además con la retórica de la prensa racista de su época, lo que nos conduce a una revelación: los monstruos de Lovecraft no son más que metáforas de gente de otras razas.

(3) Lo que pasa es que Lovecraft era un hombre de su época, un tiempo en que la gente consideraba científicas disciplinas como la frenología o la eugenesia. Vale, pero no puede decirse que en nuestra época estemos escasos de negacionistas del cambio climático y creacionistas científicos, lo que no los disculpa, como tampoco puede decirse que en la época de Lovecraft los posicionamientos racistas fueran ni mucho menos unánimes.
(4) Pero es que Lovecraft era un misántropo, odiaba por igual a blancos y a negros, como Harry Callahan. Lo único malo de esto es que, aunque en su obra narrativa y en su correspondencia se habla mucho y muy mal de los negros, los italianos, los eslavos, los judíos y casi cualquier otra etnia que se pueda imaginar, jamás les falta al respeto a los blancos caucásicos. Es más, si hay algún héroe en sus relatos, éste suele estar encarnado por un respetable policía blanco, o un respetable profesor universitario blanco que representa el último baluarte del orden racional frente a las fuerzas del caos y la disolución.
Pese a todo lo dicho hasta aquí, no se me confundan, Lovecraft continúa siendo mi escritor favorito, el que más influencia ha ejercido sobre mi manera de ver el mundo, la definición misma de mi zona de confort. ¿Cuál es mi excusa? Veréis: cuando leo a Lovecraft nunca me posiciono del lado del orden racional. Contemplo el triunfo del caos y la disolución. Me identifico con los monstruos ultraterrestres. Félix García
Iker Jiménez y sus programas del misterio

Tras años escondido tras su aspecto aniñado y su pose mirífica de yerno bueno y saneado, el que para muchos es el magufo número 1 de este país, ha salido del armario del liberalismo más atroz e ignaro. El aviso ya nos llegó cuando supimos que su esposa Carmen Porter le compra la ropa y le lleva el móvil y el dinero, y que solo siente desprecio por quienes escuchan o ven sus programas desde la ironía o sin creer en lo que cuenta en ellos. Pero desde que Iker abandonó la Cadena SER y dejó de ser esbirro de PRISA, donde, como él mismo confiesa, le pagaban un sueldo casi obsceno, para unirse al imperio Mediaset, el alavés ha mostrado sin rubor sus credenciales liberales: Jiménez se declara empresario (cuya mala prensa declara no entender), creador de riqueza, piedra angular de la economía española, asegura pasarse por el forro la corrección política, critica el “parasitismo social”, y nos aconseja que seamos ferozmente libres. Jiménez es un liberal, pero no uno ilustrado y leído sino uno de oídas, un liberal ágrafo, de esos a los que desde pequeños les han contado que los rojos son malos, malísimos, y que posee un credo pseudolibertario que haría llorar al mismo Adam Smith. No sé a ciencia cierta si su cuna es tan alta como la de Esperanza Aguirre y su problema es que habla desde el velo de la opulencia, pero el nivel de sofisticación de sus ideas políticas es similar al de la ex-lideresa.
Y sin embargo -siempre ese sin embargo- Iker Jiménez esconde también una persona mucho más cultivada de lo que parece, con un interés genuino en lo extraño, versada en temas de criptozoología, folklore e historia. Además, Iker se fogueó en la crónica negra durante sus años mozos y esa impronta se observa también en su forma de hacer y en sus intereses. Técnicamente sus programas de radio son inigualables. No hay nadie en España en este momento que realice otros capaces de recrear atmósferas similares y, sobre todo, que sean capaces de narrar de la manera tan perfecta que él practica. Cierto es que no es un investigador de misterio sino un mero divulgador, como se entretiene en afirmar su némesis, el iconoclasta Manuel Carballal, y que poco o nada aprendemos después de escucharle (esas opiniones de expertos, esos cientos de legajos consultados, nunca llegan a nada). Pero eso no quita para que sus programas sobre los sacamantecas, los intrusos ensotanados o los encuentros con humanoides durante su etapa en Milenio 3 sean ejemplos de aprovechamiento total de las posibilidades del medio radiofónico. Y además son un somnífero perfecto. Santi Pagés
The Room
The Room (2003) es una película ofensiva. Y no sólo estéticamente. Porque si rascamos más allá de la absoluta incapacidad de Tommy Wiseau para contar una historia, si pasamos por alto que la mejor actuación de toda la película nos la da el croma, aún nos quedará el abismo devolviéndonos la mirada. Aún nos quedará su subtexto. Ese conservadurismo rancio al estilo teledrama de Antena 3 que podría resumirse en el forocochero “tds pts xddd”. Porque The Room es el último estertor de un manchild de otra galaxia que, nada más aterrizar en la tierra, lo primero que hizo es intentar contarnos su historia. Y eso es lo genial de la película. Que, detrás de su infinito horror, aún sea capaz de fascinarnos. Porque somos incapaces de no seguir gritando “You’re tearing me apart, Lisa!” con una mezcla incómoda de humor y auténtico interés. Álvaro Arbonés
Laszivia

Si vamos más allá de Superlópez, Jan tiene un montón de pequeñas curiosidades (por ejemplo, Cómo se hace un cómic). La más inesperada es este tebeo erótico de ciencia-ficción fantástica con conciencia social, Laszivia (1984). El capitán Rayón y su tripulación viajan por todas las zonas de un planeta esculpido con forma de mujer desnuda (y cuando digo “todas las zonas” insisto en el “todas”) para conocer las naciones de este planeta, basadas en los pecados capitales: Sobervia, Avharizia, Lujurizia… En cada una de ellas, Jan desata un pequeño y divertido conflicto satírico relacionado con cada uno de estas actitudes pecaminosas.
Hay un pequeño detalle que podría ensombrecer los aciertos de este tebeo: Juanita es un mozalbete homosexual que insiste en ofrecerse a sus compañeros y a su capitán y que va peinado y maquillado como una señorita. Su condición se describe en el cómic como “gustos rarillos”, de los que consigue redimirse en las últimas páginas cuando descubre el deseo hacia las mujeres. Era otra época, los ochenta, en la que todo el mundo hacía chistes de mariquitas. Incluso Jan. Pablo Vicente
A la caza
La película comienza con un brazo podrido flotando en la bahía de Nueva York y con dos policías -uno de ellos interpretado por el viscoso Joe Spinelli, recién salido de dar vida al abisal asesino de Maniac (1980)- que hablan sobre zurrar a sus esposas y obligan a unos travestis a practicarles una felación en el barrio gay. William Friedkin no engaña: esto va a ser toda una experiencia. El emplazamiento de la película es un universo alternativo y claustrofóbico -prácticamente nunca abandonamos la noche, los parques, los leather bar-, una especie de Tierra-2 filmada en helados filtros azules en la que no existen las mujeres y todas las relaciones se cimentan sobre la tensión contenida, el sexo duro y la violencia explícita. Así que admitamos lo principal: la comunidad gay es retratada de una manera sórdida y oscura. Los bares son micromundos ultracodificados: cada plano está atiborrado de merchandising sado y el cuero reina. Las escenas de sexo son realistas y para nada edulcoradas, y todo tiene un aire cortante y peligroso Está meridianamente claro que A la caza (1980) no es una película gay-friendly… pero tengo muchísimas dudas de que sea lo contrario
Y me explico: en el fondo estamos hablando de una escena muy concreta -la del cruising de los años ochenta en la era pre-SIDA-, de unos espacios muy concretos -la película se rodó en clubs auténticos y con auténticos parroquianos- y de una trama más concreta aún basada en varios casos reales de la época -un asesino sádico que elige sus víctimas en el anonimato de la noche y del sexo casual-. Esto no es un documental, sino un thriller, y el punto de vista, por supuesto, está deformado, como cada vez que una película construye un mundo propio desde una mirada particular -esto es una obviedad, pero también algo que se olvida con mucha facilidad-. A la visión subjetiva también ayuda la interpretación de un Al Pacino perdido en un ambiente que no es el suyo. El trayecto de su personaje es sorprendente, porque el espectador duda entre dos opciones: si el contacto con el submundo nocturno convierte su peripecia en un viaje al fin de la noche, o si el policía carga con sus propios demonios desde el primer momento. Por eso el ambiguo final sugiere varias lecturas, a cada cual más oscura.
La leyenda dice que se quedaron fuera del metraje cuarenta turbios minutos de sangre y sexo aún más explícito. El estajanovista James Franco rodó hace poco un pseudo-documental arty sobre el rodaje que no aporta absolutamente nada. Tras la polémica, lo que queda es una película tensa y pesimista de imágenes poderosas como es habitual en la carrera del gran Friedkin, más cruda de lo habitual en un producto de la industria y con una puesta en escena que se alimenta del miedo al contacto con el otro, con el desconocido, con las zonas de sombra. Javier Trigales
El cine de explotación europeo de los setenta y los ochenta
Vuelvo una y otra vez a revisar incansablemente el cine europeo (especialmente el mediterráneo) de explotación de los setenta y ochenta. No me canso del post-giallo brutal, por supuesto, el de Fulci y compañía, pero ese no me provoca ninguna desazón moral: Fulci te hace odiar al género humano en su más amplia extensión, casi a un nivel cósmico. Más dudas me suscitan, sin embargo, las películas derivadas de los documentales (etiquetémoslos como documentales, de alguna manera hay que definirlos) mondo, que acabaron derivando en el cine de caníbales que estalló debido al monumental prodigio comercial de Holocausto Caníbal (1980), un subgénero con el que se exacerbaron todos los mensajes salvajemente imperialistas y racistas que flotaban en los antipatiquísimos e hipnóticos mondo: indígenas caníbales que se nos comen. ¡Se nos comen!
Y sin embargo, hay algo en ese cine (dejando aparte, por supuesto, lo de “¡es que la sociedad era así!”, que eso sí que no lo niego: era y sigue siendo así, aunque ahora sea también, quizás, algo más pudorosa) que me hipnotiza, tanto desde el punto de vista estético (la pornografía de la violencia llego a unos extremos de feísmo documentaloide que aún hoy resulta perturbadora) como desde su más puro mensaje de confrontación entre humanos en vaqueros y humanos en taparrabos. No saco ninguna conclusión positiva de todo aquello, no soy capaz de -tal y como hacían los espectadores de los mondo para calmarse las conciencias y los realizadores para vender la moto- autoexcusarme en mi fascinación por la representación de la violencia extrema. Más allá, claro, de que me viene bien para no colapsar por el otro lado, el que da miedo. Y en ese sentido, como válvula de escape, nada como un Caníbal Feroz o un Comidos Vivos. Te quedas suave, suave.
Eso sí, lo de la tortuga no, ¿eh? Eso no. John Tones
La entrada [Todos a una] Es políticamente incorrecto pero nos gusta aparece primero en Canino.
¿De qué me suena Christopher Guest?
‘Mascots’ (producida y estrenada en exclusiva en Netflix) es la última película del actor, guionista, director, compositor y músico Christopher Guest. Seguramente su nombre no te suene pero vamos a probar con una pista: interpretó al Conde Rugen en ‘La Princesa Prometida’ (Rob Reiner, 1987). ¿Qué quién era el Conde Rugen? Pues nada más, y nada menos, que el hombre de seis dedos en una mano que había asesinado al padre de Iñigo Montoya. Pese a ser conocido en nuestro país por este papel lo cierto es que Guest es mucho más conocido en todo el mundo por haber encarnado a Nigel Tufnel en ‘This is Spinal Tap’ (Rob Reiner, 1984). La película, un falso documental sobre una falsa banda de heavy metal llamada Spinal Tap, es una de las mejores comedias de la historia. Guest, además de interpretar a Tufnel, coescribió el guión y las canciones de la misma junto a Rob Reiner, Michael McKean y Harry Shearer (los dos últimos interpretaban a los otros dos miembros de la banda, David St. Hubbins –cantante- y Derek Smalls –bajista-). La broma tuvo tanto éxito que Spinal Tap pasó de ser un grupo musical de ficción a dar conciertos y a grabar discos.
¿Más cosas sorprendentes sobre Guest? Su mujer es Jamie Lee Curtis. Ella afirmó que se casaría con él tras ver unas fotos del cómico en un reportaje sobre ‘Spinal Tap’ que apareció en la revista Rolling Stone. Se conocieron, se casaron y llevan juntos 32 años. Pero la cosa no queda ahí ya que Christopher Guest es el quinto barón de Haden-Guest. Sí, como suena, su padre era un diplomático con título nobiliario y, al morir en 1996, le dejó el título en herencia y el derecho a ser miembro de la Cámara de los Lores. Parlamento al que acudió regularmente hasta que la Ley de la Reforma de la Cámara de 1999 redujo el número de escaños para los miembros que accedían por derecho nobiliario. Por cierto, la muerte de su padre y la reconstrucción de las circunstancias que rodearon a su familia le inspiraron ‘Family Tree’, la serie que escribió para HBO y que está protagonizada por Chris O´Dowd, quien por cierto tiene también un papel protagonista en ‘Mascots’.
La cosa no acaba ahí: ¿Se acuerdan de ‘La hoguera de las vanidades’, la novela de Tom Wolfe? Pues el personaje principal de la misma está inspirado en las andanzas de su hermano, por parte de padre, Anthony Haden-Guest.
En ‘Mascots’, Guest repite la fórmula que mejor resultado le ha dado, la del falso documental, siguiendo, esta vez, el recorrido de los concursantes de una competición nacional de mascotas de equipos deportivos. Si en ‘Very Important Perros’ (2000) la cosa giraba alrededor de un concurso de excelencia canina en este caso la competencia va de gente disfrazada. Para la ocasión el norteamericano ha vuelto a recuperar ese humor que mezcla el costumbrismo y el absurdo y que ha desplegado en toda su obra. La excusa del concurso le sirve a Guest para hacer un buen chiste sobre la obsesión de la notoriedad, la fama y la creación artística como ya hiciera en ‘Un poderoso viento’ (2003) y ‘Nominados’ (2006). Si la cosa no resultara evidente para el seguidor de las pelis de Guest se ha permitido el lujo de incluir a Corky St. Clair, el chalado director/profesor/actor teatral que interpretaba en ‘Waiting for Guffman’ (1996), que aparece como el mentor del personaje que interpreta Parker Posey.
‘Mascots’ es una comedia coral en la que el autor ha vuelto a ser fiel a su estilo: contar (casi) siempre con los mismos actores. Además de la mencionada Parker Posey podemos encontrarnos con Jane Lynch, Ed Begley Jr., John Michael Higgins, Jennifer Coolidge, Bob Balaban, Don Lake o el siempre comiquísimo Fred Willard. Felices son las incorporaciones a su elenco habitual del también mencionado Chris O´Dowd, Zach Wood, Sarah Baker o Tom Bennet. Otra norma de Guest: convertir a secundarios de lujo en protagonistas.
En definitiva ‘Mascots’ resulta otro feliz reencuentro con el cine de este autor tan poco conocido por estos lares que solo cojea por la excesiva duración de los números de las mascotas concursantes pero que se ve reforzado por el gran trabajo de dirección y guión y la administración celosa de los sketches. Un planteamiento sencillo en el que se recorre el ‘ABC’ de la comedia de gag, mezclada con el espectáculo del cine de bofetón y entreverada por un retorcido pero agradable entramado de miserias y desencuentros que parecen recorrer felices todo el metraje apareciendo sin, aparentemente, llamar mucho la atención y por la que fluyen los dolorosos temas de los que se alimenta la mejor comedia: la envidia, la infidelidad, el engaño, la tacañería, la ira, los problemas familiares…
Lo mejor de todo es que Christopher Guest consigue ser demoledor sin que lo parezca, apenas sin soliviantar, manteniendo una especie de compromiso con la idea de que las cosas más brutales provocan mucha risa sin necesidad de reírnos del que las emite si no, más bien, de la normalidad con la que las acepta y nos las comunica. Ya saben: la comedia es tragedia más tiempo pero, si no tienen tiempo y quieren reírse ya, deberemos de decir que la comedia es tragedia más Christopher Guest.
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Nintendo Won't Release 'Super Mario Bros.' on Mobile Because People Would Complain About Having to Pay For It
Chris Kohler over at Wired did an interview with Shigeru Miyamoto about Super Mario Run [Free] and all things Nintendo. It's a great interview, but Miyamoto's discussion on why classics like the original Super Mario Bros. won't come to iPhone is interesting. Granted, there's the obvious reason (virtual directional pads) but there's a more unexpected rationale:
He’s got one more thing to say about that. “If we did put Super Mario Bros. on the iPhone, (people) would say, ‘Wow, this is well-done, but are you actually going to expect me to pay money for it? Why isn’t this free?’,” he says. “We try to create products that have value that people are willing to pay for.”
I mean, he's not wrong. Just look at the folks who got the first Mario game on a non-Nintendo platform ever, and they're complaining. The interview reveals that this is the first Mario game that Miyamoto had a heavy influence on since Super Mario Galaxy, and it could certainly be the last one he ever works on. And people are griping about it. People would complain about having to pay for Super Mario Bros. Enough wouldn't to buy it, but really, do we need the drama of people complaining about paying for a gaming classic that they can take anywhere? No. Do check out the interview on Wired.
Gettin’ Fizzy With It
‘Tis the season for a glass of bubbly—but this episode we’re not talking champagne, we’re talking seltzer. America is in the throes of a serious seltzer craze, with consumption of the bubbly stuff doubling in only a decade, from 2004 to 2014. But where does seltzer come from, and why is it called “seltzer,” rather than simply “sparkling water”? Is there any truth to the rumors that seltzer can combat indigestion—or that it will rot our teeth? Why are all the hipsters crushing cans of LaCroix, and what’s the story behind Polar’s ephemeral sensation, Unicorn Kisses?
See omnystudio.com/listener for privacy information.
The Bizarre 'Goat Simulator' is Free for the First Time
As a long time admirer of games that aren't afraid to be weird, I certainly appreciate and respect what Goat Simulator [Free] has done. I mean, you wouldn't think a buggy, janky game where you play a total jerk of a goat would strike it big, but it did. Gosh, did it ever. There are now tons of Goat Simulator games across multiple platforms, each offering their own variety of madcap entertainment. If you've been wondering what the deal is with this series but were too afraid to plunk down the money to see what it's all about, I've got some good news for you today. The original Goat Simulator is now available for free, for the first time ever.

When our own villainous Carter Dotson reviewed the game, he described it as a "sandbox of absurdity", and that's pretty much the best way you could describe Goat Simulator. When Jared Nelson awarded it with our Game of the Week, he called it "a game that lets you simulate life as a psychotic goat in an open-world physics sandbox", which is also a sensible description. It's kind of a stupid toy more than it is a game, but it's an incredibly entertaining stupid toy. But you know, I could see words like those not exactly selling the game to people. It's great that it's free at the moment so that people can see if this particular lunacy is up their alley or not.
As of this writing, I'm not sure why the game is free or for how long, so act quickly if you want to grab it. One-day sales are popular around this time of the year, after all. You might only enjoy Goat Simulator for ten minutes or so, but I promise, those will be a solid ten minutes. Go ahead. Lick some cars. Head-butt some nice people. Ride the fireworks. Be the weird jerk goat.
The Incredible 'Implosion: Never Lose Hope' Is Free on the App Store for the First Time Ever
As there are so many fantastic sales on the App Store - especially during the lead up to Christmas - it takes a lot to really surprise me when it comes to iOS discounts, but that's exactly what developers Rayark have managed to pull off. Today, for some undisclosed reason (the aforementioned festive season is a pretty good guess), Implosion: Never Lose Hope [Free] is now available for free for the next two days only, which is one of the most mind-baffling sales I have seen on the App Store for years. We loved Implosion when it launched in April 2015, as its premium take on the third person action genre was stunning for a mobile game that was already easily more than worth ten dollars. This new price of absolutely nothing is therefore the epitome of a bargain, and I'd implore anyone unfortunate enough to miss out on the game first time around to take advantage of this temporary offer and download Implosion right now before it reverts back to full price at midnight of December 14th (GMT+8).
Eagle-eyed readers will be aware this isn't the first sale for Implosion, as the game has fluctuated around the two dollar mark in the past, reaching a previous all time low of $0.99 back in September. However, today is the first time that Rayark's opus has been available for free, and despite being relatively old in App Store terms the game holds up brilliantly to this day, and is still a fantastic example of the full graphical prowess of the iPhone as a gaming device. Having been supported extensively with updates including additional missions and characters since its initial release, this is a great excuse for old fans to revisit Implosion in these cold December months, and an even better reason for cynics to finally give the game a go. Either way, let us know your thoughts on Implosion: Never Lose Hope in the comments, or on our dedicated forum thread.
Update: The App Store description has further elaborated that the Implosion sale is a limited time Christmas promotion that will only last from December 13th to the end of December 14th (in the GMT+8 timezone). This means you only have just under two days to take advantage of this sale, so act quickly to not miss out! In addition to the Implosion discount, Rayark's other games including Cytus [Free] and Deemo [Free] are also free, so give them a download as well if you're so inclined.
Anarquistas alemanes buscan pueblo en España

Susan, en su huerto de calabacines
Al cumplir los treinta, una presión acecha. Encuentra un trabajo, compra una casa, cásate, ten hijos. Es la secuencia vital que se repite generación tras generación como garantía de éxito y felicidad. «Otra gente lucha por conseguir una buena carrera, hacer un montón de dinero y encontrar al amor de su vida. ¡Argh! Yo quiero vivir de acuerdo a mi ideología y mis valores», cuenta Caris, de 28 años.
«Quiero dejar atrás el aislamiento en el que vive la mayor parte de la gente después de la universidad», añade Sarah, de treinta. Y remata su manifiesto: «cuando tienes treinta, has acabado los estudios y el espíritu libre se ha ido. Hagamos algo loco, una era sin responsabilidades».
Para los cinco jóvenes alemanes inmersos en la Gemeinschaft Tortuga (Comunidad Tortuga), una comunidad intencional es el medio para prolongar la libertad. «Las comunidades intencionales se forman cuando las personas deciden vivir con otros para desarrollar un estilo de vida compartido, con una cultura común y un mismo propósito», define Bill Metcalf en The Findhorn Book of Community Living (no traducido al español).
Un terreno o casa compartida es la base de la mayoría de comunidades intencionales y la democracia participativa su forma de autogobierno. No obstante, existen distintos tipos de comunidades intencionales según su fin.
Están las ecoaldeas, que persiguen una forma de vida sostenible basada en energías renovables y cultivos orgánicos. Similar objetivo comparte el movimiento Back to the land, cuyos integrantes son urbanitas renegados que promulgan una vuelta a lo rural.
Otra variante son las comunidades espirituales. En una base más económica se apoya la covivienda: barrios construidos y gestionados por los propios residentes. Las comunidades de ingresos compartidos trascienden el plano de la vivienda y exploran la fórmula 'techo y comida'. Los miembros forman parte de negocios colectivos, concebidos como una suerte de cooperativas de la que participa toda la comunidad.
Caris y Elia pasaron por varias de estas comunidades intencionales y ninguna encajó en sus anhelos. «Todas tienen defectos que me alejan de querer vivir en ellas. Hay dos razones: no tienen unas estructuras pensadas, por ejemplo para tomar decisiones, o bien carecen de un contrato acerca del dinero», cuenta Caris. «Desde hace un par de años he estado pensando en vivir en una comunidad intencional. Al final, decidí fundar una yo misma», sentencia Elia, de 33 años.
Elia en el huerto comunal que gestiona en la actualidad
Estos dos jóvenes son los ideólogos de un proyecto que comenzó a forjarse en 2014. Actualmente ambos residen en Leipzig, antigua ciudad del bloque soviético que año tras año repite a la cabeza del ranking de las mejores ciudades del mundo para vivir.
De ese reducto en el este de Alemania, considerado como centro artístico del país y valorado entre los propios germanos por sus gentes pacíficas y amables, quieren escapar los cinco miembros fundadores de la gemeinschaft.
Mientras, los jóvenes españoles suspiran por un trabajo en Alemania. Paraíso del empleo, la formación con salidas laborales y los sueldos dignos. Una visión que desmitifica Markus (31), licenciado en Ciencias Políticas. «La riqueza de Alemania no está beneficiando a la gente normal, los que idealizan este país seguramente no serían los que se llevasen un trozo del pastel», apunta.
«Hay muy poca gente rica, algunos de clase media y luego ya un montón de trabajadores pobres, desempleados y personas sin hogar», abunda Markus sobre la estructura social de su país. «Con menos calidad en los servicios, menores libertades y derechos, así es como se están incrementando los beneficios de los ricos y poderosos», critica Elia, que actualmente es trabajador social.
Markus construye el retrete de compostaje
Para superar la que consideran una sociedad injusta, los promotores de Tortuga no dan la espalda a la política, sino que exploran su propia vía. Precisamente, el componente político es el que diferencia a la Comunidad Tortuga de las demás comunidades intencionales. Los cinco promotores de la gemeinschaft se declaran anarquistas. «Anarquistas en el sentido de que aborrecemos la jerarquía y la dominación. Para demostrarlo no necesitamos llevar ropa negra ni ondear banderas», precisa Caris.
La plasmación del anarquismo que proclaman se sustenta en las normas. Puede parecer contradictorio, pues la anarquía se ha asentado en el imaginario colectivo como libre albedrío. Al contrario que la anomia, ausencia de toda regulación, lo que el anarquismo rechaza es el Estado. «No tener reglas implica la dominación del más cruel, del más fuerte o del más palabrero. Esto es, del que se mueva en el nivel más bajo. Eso es lo que no queremos», puntualiza Caris. «Somos anarquistas, así que estamos de acuerdo con tener normas. Lo único que deseamos es elegirlas libremente, que no vengan impuestas por sistemas o grupos de gente ajenos», explica Ben (26).
De hecho, es una retahíla de normas las que plantean. Económicas para regular el origen y destino de los ingresos. De gobernabilidad interna, de toma de decisiones o de adhesión de nuevos miembros. También de comportamiento. En este apartado las normas van desde la regulación del nudismo al volumen al que se puede escuchar música.
Elia en sus labores de carpintería
En el plano personal, libertad absoluta siempre que no afecte a la convivencia. Ben, por ejemplo, se declara "poliamoroso". Es decir, partidario de mantener más de una relación afectiva de forma simultánea, siempre con el consentimiento de los involucrados.
La razón y el sentido común son las bases en las que sustentan la coexistencia armónica. «No hay ningún grupo que se asiente en esa idea, que creemos es vital para el funcionamiento de la comunidad intencional a largo plazo», explica Caris.
Actualmente, a los cinco promotores de la gemeinschaft se suman otras 40 personas interesadas en el proyecto. El proceso de adhesión a la Comunidad Tortuga pasa por tres fases. En la tercera se decide si el grupo acepta al interesado. Quienes ya han superado este trámite, se reúnen mensualmente en Leipzig. «Los encuentros del grupo son una o dos veces al mes y los subgrupos o comités se reúnen más a menudo. Además, mantenemos una comunicación constante por teléfono o e-mail y usamos la plataforma Weriseup para trabajar de forma conjunta», especifica Caris.
«No tener reglas implica la dominación del más cruel, del más fuerte o del más palabrero. Esto es, del que se mueva en el nivel más bajo. Eso es lo que no queremos»
Además de compartir las ideas del grupo, los miembros deben contribuir económicamente a la construcción de la comunidad. Para ello, cada integrante cede gradualmente su dinero y propiedades (casa, coche, etc.) a la comunidad. «No hay una cantidad de euros fija», explica Caris. Esos fondos se invertirán en la compra de terrenos en los que asentar a la comunidad.
Baja densidad de población, lejos de la ciudad pero cerca del mar, clima húmedo, sin industrias contaminantes, tierra barata y buena comunicación por carretera son los requisitos que ponen a la ubicación de su futura gemeinschaft. Por el momento, barajan varios emplazamientos en la cornisa cantábrica. Somiedo, Redes o los Picos de Europa en Asturias. Liébana, el valle del Besaya y Fuentes Carrionas en Cantabria. Urdabai o Gorbeia en Euskadi.
Del norte de España les atrae el clima y, sobre todo, el precio de los terrenos en comparación con Alemania. «Estamos buscando 25 hectáreas y estaría bien que esas tierras ya tuvieran algo, árboles frutales o la estructura para una casa», explica Caris.

Daniel construye una cúpula geodésica
Una escolarización más laxa que en Alemania es el segundo motivo que les hace inclinarse por España. «En Alemania la escolarización es obligatoria. Los padres que no mandan a sus hijos al colegio se enfrentan a elevadas multas o a la pérdida de la custodia», dice Elia. Ni él ni sus compañeros fundadores tienen hijos, pero saben cómo van a educar a los menores de la gemeinschaft. «No queremos que nos obliguen a mandar a nuestros hijos al colegio», afirma.
En España, la educación en el hogar se mueve en la ambigüedad legal. Está permitida según la constitución, pero es ilegal según la normativa de educación. No obstante, una sentencia dictada por el Tribunal Constitucional en 2010 negó el amparo a unos padres que pretendían educar a sus hijos en casa.
Una escolarización más laxa que en Alemania es otro de los motivos que les hace inclinarse por España
Antes de preocuparse por hipotéticas represalias a causa de la educación de los pequeños de Tortuga, los promotores tienen otras prioridades en su hoja de ruta. Cómo generar ingresos económicos una vez en España. A qué se dedicarán, dicen, dependerá de los integrantes y será consensuado por el grupo.
Entre los cinco fundadores, hay perfiles diversos. Caris practica la medicina alternativa. Elia es trabajador social. Markus está empleado a tiempo parcial en las juventudes de una organización política. Sarah es jardinera y Ben estudia permacultura.
«Puede que empiece con una granja de insectos», planea Ben sobre su futuro en España. Por el momento, la meticulosidad alemana marca ritmos pausados al proyecto. «Cuando seamos doce personas comprometidas y tengamos un buen modelo de ingresos, hayamos comprado la propiedad y tengamos una estructura legal que nos dé amparo, entonces iremos a España», explica Elia.
Requisitos que traducidos a tiempo, implican dos o tres años más de planificación. De esa calma nace su nombre. «Tortuga es un animal lento, pero determinado. Duro como su caparazón y que llega a ser muy viejo. Eso es lo que pretendemos conseguir como grupo», expresa Caris.
Las ideas locas se forjan en la mente germana a otro ritmo.
Conversores de divisas, anagramas y Westlife: la era gloriosa del euro

Todo el dinero vía
Hubo una época, a principios de los 2000, en la que ser europeo molaba. La mayoría de nosotros éramos muy enanos, el tema "Because I Got High" de Afroman no paraba de sonar allá donde fueras y todo el mundo parecía aliviado después de comprobar que el virus del cambio de milenio no había erradicado a la humanidad.
Aquella fue también la década en la que se implantó una moneda única en Europa. El euro se presentaba como una iniciativa económica alucinante y fue acogida con exaltación y escepticismo a partes iguales por los orgullosos pueblos de Europa. A la mayoría les fascinaba la idea de una sola moneda que nos uniera a todos y nos protegiera de los males financieros del exterior. Otros se mostraban más desconfiados y anticipaban un final desastroso en el que los países europeos empezarían a culparse mutuamente en momentos de crisis económica. Al final se ha visto que unos tenían más razón que otros.
¿Quizá ya va siendo hora de que admitamos que todo este tema del euro ha sido una cagada monumental? Pedimos a las distintas redacciones europeas de VICE que rememoraran esa época feliz en la que el euro no era un signo de perdición y tiempos aciagos y se asociaba más a chocolatinas, calculadoras gratis y campañas de marketing vergonzantes.
IRLANDA
El periodo de implantación del euro fue bastante confuso para los irlandeses. Por un lado, todos estábamos supercontentos porque ya no íbamos a salir perdiendo al cambiar dinero para ir a destrozarnos el cuerpo durante las vacaciones en Mallorca. Por otro, nos aterraba la posibilidad de perder nuestra identidad nacional. ¿Qué sucias tretas tendría pensadas la malvada Unión Europea esta vez? Todos habíamos oído hablar horrorizados de su intento de prohibir los plátanos curvos y los postes de bomberos.
Siendo como soy un paleto de las matemáticas, mi principal preocupación se centraba en el hecho de que, de repente, una libra se iba a convertir en 1,27 euros. ¿Significaba eso que tendría que pagar más por una chocolatina Mars simplemente por tener la misma moneda que la gente del continente? ¿Por qué? La irritación inicial pronto se disipó en el momento en que tuvimos las monedas en la mano por primera vez y nos dimos cuenta de que en la de dos euros, Finlandia y Suecia parecían un enorme pene intentando aterrorizar al esto de Europa.
Pero aquí en Irlanda tuvimos la suerte de contar con un anuncio en el que Kian, del grupo Westlife, nos explicaba, mientras jugueteaba con una carátula de CD, cómo funcionaría esta maravilla del euro.
Hoy día no estoy precisamente echando cohetes por tener el euro como moneda, sobre todo teniendo en cuenta que cada vez que algún país de la Eurozona sufre una crisis, a los grandes les falta tiempo para quejarse de que no paran de chupar del bote. No se ve mucho esa unidad que prometían al principio. ¿De qué sirve estar "todos juntos en esto" si solo es para lo bueno? Esto lo sabemos muy bien los irlandeses. Ian Moore
Países Bajos
En el año 2000, el equipo de marketing al que se le encargó la entonces honorable tarea de acercar el euro a los holandeses creó un acrónimo muy útil para ayudarnos a recordar qué países adoptarían la moneda: DING FLOF BIPS, que vendría a traducirse como COSA FLOF CULO; es decir, algo que no tiene ningún sentido.
La campaña del gobierno para dar a conocer este acrónimo fue muy intensa y tremendamente efectiva. No importaba que fueran tres palabras de lo más tonto: si vivías en los Países Bajos en aquella época, las conocías seguro. El anuncio estaba por todas partes, y los niños incluso jugaban a ver quién era capaz de enumerar todos los países más rápido.
Más tarde, cuando finalmente llegó el euro y otros países empezaron a introducirlo, el acrónimo dejó de ser tan importante. En 2011, bien entrados en la crisis financiera, la Sociedad de la Lengua Neerlandesa consideró apropiado que el pueblo votara para escoger un nuevo anagrama para el euro. De entre los muchos y disparatados candidatos, finalmente ganó, con un 26 por ciento de los votos, SMS FF BONDIGE CLIPS.
Obviamente, cuando se aprobó el anagrama, a todo el mundo se la soplaba bastante. Wiegertje Postma
Italia
En 2002, Italia se corría de gusto con la llegada del euro, seguramente porque nuestra moneda siempre ha sido muy débil comparada con la de los otros países. Los italianos esperábamos hallar una especie de redención en ese vínculo económico con nuestros vecinos.
Recuerdo muy claramente que a mi abuela le aterraba la llegada del euro, la idea de tener que cambiar por completo su concepto de la economía. Por suerte, Berlusconi se tomó un momento para calcular cuánto le costaría en euros una de sus fiestas bunga-bunga y nos envió a todos un "euroconversor" supercutre. Recuerdo que mi abuela estuvo trasteando con él un rato y luego lo guardó en un cajón con el mismo cuidado con el que se guardaría una antigua reliquia. Creo que la pobre estaba convencida de que aquel trasto le salvaría la vida el día menos pensado.
El gobierno también creó un anuncio muy extraño en el que aparecían tres abueletes riéndose y pasándoselo en grande mientras discutían sobre la cotización del euro. Creo que lo que intentaban transmitir era: "Si estos ancianos son capaces de entenderlo, tú también puedes".
Personalmente, creo que el euro le ha venido bien a Italia. Mucha gente lo considera el causante de nuestra situación económica actual, pero la culpa de eso la tiene la crisis. Sin el euro, las cosas podrían haber ido mucho peor. Mattia Salvia
Austria

Mi actitud hacia el dinero era bastante relajada cuando se implementó el euro, probablemente porque tenía diez años y ese tema me la traía bastante al pairo. Recuerdo que mis compañeros de clase y yo estábamos emocionados coleccionando las monedas de los distintos países. Me pregunto cuánto tardé en gastarme mi colección en cerveza barata y condones.
Mis padres me regalaron el "euromonedero", que contenía un ejemplar de cada una de las denominaciones de la moneda. Me dijeron que quizá algún día sería algo muy especial. A juzgar por la crisis que hemos vivido, tal vez tuvieran razón. Por aquel entonces todo el mundo estaba obsesionado con irse al extranjero y comprar cosas simplemente para usar la nueva divisa. A mí me sigue gustando mucho la moneda y la idea de una Europa unida y no me interesa nada volver a nuestros antiguos chelines. Thomas Hoisl
Alemania
Para la mayoría de nosotros la llegada del euro no fue para tanto, aunque la idea de volver de viaje sin llevar en el bolsillo un montón de monedas extranjeras inútiles era bastante atractiva. Ya no tendríamos que hacer cola para cambiarlas. Por otro lado, lo de viajar a países que antes eran más baratos, como Grecia, dejó de ser tan guay.
Para desviar la atención, el gobierno alemán realizó un vídeo proeuro en el que se ponía de manifiesto la multiculturalidad que aportaría la moneda enseñando a una mujer escasamente vestida tocando el violín en unas ruinas de Grecia y a un chaval irlandés tocando la flauta en un prado. El vídeo culminaba con una moneda de 1 euro volando hacia lo que parecía la fiesta de azotea más cutre del mundo.
Había mucha gente emocionada por la noticia. Para los más fanáticos de la nueva divisa, el euromonedero era el artículo de coleccionismo definitivo. Treinta años después, estos kits han dejado de despertar ese entusiasmo inicial. Hoy día, la gente está centrada en los defectos más obvios de la moneda única. Puede que el euro haya supuesto un ligero encarecimiento de las salchichas en Alemania, pero para los griegos ha supuesto un aumento bestial de los precios. Y como impulsores del ideal europeo, deberíamos responsabilizarnos de ello. No se puede iniciar algo tan grande para luego dedicarte a joderlo desde dentro. Bárbara Dabrowska
Francia
Justo antes de la entrada del euro, un día mi hermano llegó a casa con una cesta que le habían dado en el trabajo. En la cesta había 15 euros (unos 100 francos de los antiguos) en varias denominaciones originalmente dispuestos en forma de ramo. A mis once años, pensé que la moneda era bonita, pero mi única preocupación era si mis revistas y chucherías favoritas se verían afectadas por la inflación. Eso y la desaparición del increíble billete de 50 francos, en el que salía el Principito y la serpiente con el elefante dentro.
Yo era demasiado inmaduro como para alegrarme o preocuparme por la supuesta etapa de gloria en la que Europa estaba a punto de entrar, pero estaba entusiasmado con los euros de chocolate que me daban por Navidad, mucho más grandes que los francos. Todo el mundo en mi entorno parecía feliz con la noticia, incluso aunque de vez en cuando tuvieran que pararse un momento a hacer sus cálculos a la hora de pagar en la caja del súper. Pero la persona más entusiasmada con el euro tuvo que ser, sin duda, la señora que cantaba en el anuncio que se hizo en Francia para anunciar su llegada. "Calcular en francos no es difícil, pero es más bonito hacerlo en euros ♪", rezaba la canción. No sé de dónde salió, pero no era nada pegadiza. Julie Le Baron
España
Curiosamente, tengo muy buena memoria para recordar las tonterías. Recuerdo perfectamente la primera vez que saqué euros en un cajero: fue el 1 de enero de 2002 y estaba entusiasmado con lo de tener una nueva moneda. Soy plenamente consciente de lo estúpido que suena ahora, pero en aquel entonces me daba la sensación de estar viviendo un momento histórico, un paso hacia una Europa mayor, más fuerte y más unida. Actualmente, viendo el sufrimiento que el euro ha causado a mi país, me avergüenzo de haber pensado esas cosas.
El anuncio que hizo el gobierno para promocionar la moneda única era bastante patético y estaba basado en la familia española más tópica que uno se pueda imaginar, "los García". Todos los miembros de la familia cantaban y bailaban como si estuvieran en un musical horrible. "El euro nos da estabilidad", decían tres abueletes, y a continuación se ponían a bailar claqué. El vídeo desprende la misma felicidad injustificada que nos llevó a la crisis económica años después. Estoy seguro de que hubo un montón de Garcías que fueron desahuciados durante ese periodo. Cuesta recordar exactamente por qué nos hacía tanta ilusión toda esa historia, y el anuncio hoy causa más lástima que alegría.
Este semana pasé junto al mismo cajero del que saqué mis primeros euros. El banco al que pertenecía ha quebrado y el local ahora está en alquiler. Juanjo Villalba
Grecia
Viendo el anuncio que se hizo en Grecia en el 2000, no dejo de preguntarme qué habrá sido de la niñita que sostenía la moneda gigantesca de euro. No creo que fuera mucho más joven que yo cuando hizo el anuncio, por lo que seguramente los dos habremos vivido la misma experiencia en lo que va de mes: me pregunto si su padre habrá aumentado la dosis de las pastillas para la tensión, nervioso por el referéndum de Grecia, o si su abuela fue una de las personas que tuvo que hacer cola en el banco, con 32 grados de temperatura, para sacar dinero, o si ha podido dormir tranquila durante todo este tiempo. ¿Cómo puede mantener su integridad mientras se queda de brazos cruzados viendo la tele?
"Una moneda potente es sinónimo de un futuro cierto", dice la voz en off del anuncio. Toma zasca en toda la boca. Me pregunto si esa niña también se despertaba todos los días del pasado mes de julio sin saber qué le deparaba el futuro ese día; si tiene miedo, siente vergüenza, paranoia o culpa.
La verdad es que es imposible describir lo que el mes pasado ha supuesto para los griegos. La única comparación que se me ocurre es la de una relación que se ha estrellado contra las rocas: Europa es ese chico del que te enamoras hasta las trancas pero que lleva demasiado tiempo haciendo el capullo. Grecia es esa novia que una vez fue muy interesante pero que ahora no sabes por dónde coger: ¿lo suyo es excentricismo o simplemente locura?
"Nuestra moneda común es tan estable como la Unión Europea misma", entona una voz en el anuncio en lo que casi parece una de esas cartas de amor que se envía la gente que empieza a salir. No tiene ningún sentido, si lo piensas ahora, así que no vale la pena ni analizarlo. Solo espero que esa chica tenga un novio que esté bueno y la trate bien. Elektra Kotsoni
Traducción por Mario Abad.
Leer hasta echar la pota: 16 libros sobre punk editados en castellano
Aunque resulte irónico si consideramos la esencia irreflexiva del género, se ha escrito mucho sobre punk. Y muy bueno. Más allá de las vidas de santos y el anecdotario mítico habituales en el rock, que también, el punk asocia un halo de trascendencia revolucionaria y hartazgo social (incluso de jugada posmoderna) que ha llevado a la reflexión desde múltiples perspectivas y complejidades. Desde entrevistas livianas a sesudos ensayos sociopolíticos, recomendamos una selección de textos sobre el gran arte de gritar lo jodidos que estamos.
Pasado el suficiente tiempo en el ciclo generacional como para volverse respetable y con un mercado sobreexplotado a base de domesticación y banalidad, quizá no sea mala idea acercarse a los motivos sociales y anímicos de una generación que dijo basta. Y para eso está la literatura. Seleccionamos 16 obras editadas en España para que puedas leerlo tú mismo (y no incluimos el esperadísimo Punk, pero ¿qué punk? editado por La Fonoteca y escrito por Tomás González Lezana porque ya habrá tiempo de escribir y hablar sobre él en breve).
1. Por favor, mátame. Una historia oral del punk (1996) de Legs Mcneil y Gilliam McCain

Porque la historia es mejor empezarla de boca de sus protagonistas. Mcneil, que ya estaba por ahí editando fanzines llamados Punk antes de que se supiera qué era el punk, recopila y monta horas de entrevistas sobre los orígenes del género en Nueva York. Desde cagadas en el pecho de Andy Warhol hasta Sid Vicious colgándose condones en el pelo, pasando por Patti Smith, Richard Hell, los New York Dolls o Iggy Pop, cada uno con sus cosas. Y para culminar, la melancólica vida de los Ramones, quienes nunca recibieron todo lo que merecían. Quizá haya algunos testimonios de gente cuya música se vea ahora mismo muy alejada de lo que se entiende por punk pero seguro que su estilo de vida sigue estando a la altura de lo que imaginas. Reeditado cada cierto tiempo por la editorial Libros Crudos, la última vez en 2010, aún se puede ver por las librerías.
2. Tenemos la bomba de neutrones (2001) de Marc Spitz y Brendan Mullen

Complemento indispensable del libro anterior. La historia oral del punk de Los Ángeles tiene un tono menos romántico y nada de la influencia arty de Nueva York. Lo compensa echando mano del garage de la costa oeste, de Jim Morrison teniendo espasmos y de copa, raya y paliza. Con Iggy Pop de nexo entre las dos costas y la visita de The Damned en 1977 como pistoletazo de salida, el libro se va volviendo más interesante a medida que desgrana diferentes cismas de un movimiento que se encontraba menos cohesionado en California que en otros sitios, dando inicio a todo tipo de subgéneros como el hardcore, el psychobilly o el power pop. Editado por Munsters Records en 2010, se puede conseguir a través de su página web (a mí me llegó con unos cromos de bandas de regalo… ¡me tocó Swell Maps!).
3. England’s Dreaming: Los Sex Pistols y El Punk Rock (1991) de Jon Savage

Y aquí entramos en harina. Con sus 800 páginas y su circunvalación tremendamente analítica a lo que fueron (sobre todo a lo que representaron) los Sex Pistols, este pedazo de tocho analiza el punk británico de la manera menos punk posible. Pero es impresionante: perspectivas sociopolíticas, disecciones culturales y una documentación exhaustiva hasta la náusea. No es de extrañar que tanta pretensión de tesis académica pequeñoburguesa cabree a alguno de los principales artífices del movimiento (John Lydon se ha quedado a gusto en alguna ocasión). Seguramente sea el libro que más aspira al título de biblia del punk de todos los que se han escrito. Random House sacó una edición bastante bonita en 2009 que aún se puede encontrar.
4. Rastros de carmín (1989) de Greil Marcus

Hasta abajo con el análisis intelectual. Para Greil Marcus el punk no fue tanto un fenómeno musical como la conclusión lógica de una serie de movimientos artísticos-culturales contestatarios que se sucedieron a mitad de siglo XX, con el situacionismo de Guy Debord a la cabeza. Vamos, que si Savage cojeaba un poco del lado Malcom McLaren del punk británico, Marcus desparrama. Con esa base el texto tiende vínculos (y de qué manera) con las vanguardias dadaístas, el nihilismo y lo que sea que haya acontecido en la historia de la humanidad que tuviese un poco de cagarse en los muertos de lo establecido. Y así, a golpe de revelaciones cosmogónicas trata de esbozar un mapa que otorgue sentido a todo lo que se ha dado en denominar contracultura. Ojalá. La última edición por parte de Anagrama fue en 2006 y habrá que tirar de segunda mano.
5. Acelerados al máximo: punk rock y teoría del género (1995) de Stewart Home

Rechazando de pleno la tesis de los movimientos artísticos y dejando claro que Greil Marcus se mira demasiado el ombligo, Stewart Home mantiene que el punk está bien siendo punk. Y ser punk es asaltar la calle con música, desde abajo y con conciencia de clase. A partir de ahí el libro trata de teorizar sobre los rasgos de identidad esenciales del movimiento y denunciar lo que el mercado, los abanderados y el establisment han hecho con ellas. Contrapartida interesante a los dos tomazos anteriores, que, con una mala baba muy cafre y gran capacidad para abrazar sus propias contradicciones (acaba teorizando sobre que no se debe teorizar), consigue polarizar al lector en su empeño en devolver el juguete a los desheredados. Tiene además la enorme virtud de sacar a colación un buen número de bandas no tan conocidas que abarcan desde el sonido Oi! hasta la eclosión de las Riot Grrrl. En España salió en 2011 por Libertos Editorial y comienza a escasear.
6. Subcultura: El significado del estilo (1979) de Dick Hebdige

Libro tangencial, aunque necesario para esta tanda de recomendaciones, donde se realiza un recorrido sociológico por las subculturas posteriores a la Segunda Guerra Mundial a través de la música. Muy centrado en la estética y la ritualística de las tribus urbanas, queda como el primer testimonio académico sobre ponerse cresta de colores para asustar a las viejas. Aún recuerdo cuando allá por los años noventa me enteré de la existencia de esta obra y fui con mi adolescencia a la librería más cercana para ver si lo tenían, me dijeron que nunca habían oído hablar de “tribus urbanas” y que lo más parecido a lo que yo decía era la Historia de la Teoría Política de Sabine. Ay, las provincias. Efectivamente, no apareció en España hasta unos cuantos años después, en 2004 (sólo ha necesitado 25 años desde su publicación original) por Ediciones Paidós. Tiene una reedición más reciente en 2013.
7. Rotten: No Irish, No Blacks, No Dogs (1995) de John Lydon

John Lydon nos cuenta su vida y considerando que es una de las personalidades más inteligentes y eclécticas que ha salido del punk todo lo que hay aquí es bueno. Divertida, contradictoria, personalísima y supurando un ego descomunal (claro, es una autobiografía), tiene además testimonios de otros personajes de la época que acotan, completan, matizan y desdicen a Lydon. Fue reeditada en 2015 por Acuarela y Antonio Machado Libros para aprovechar el tirón de la publicación en España por parte de Malpaso Ediciones del segundo libro de memorias de Lydon: La ira es energía (2014). De formato más tradicional (nadie le enmenda la plana) aunque más extenso y actualizado, esta secuela autobiográfica no alcanza el nivel del primero aunque sigue siendo recomendable si te quedaste con ganas de saber más de PIL.
8. The Clash: Strummer, Jones, Simonon, Headon (2008), de The Clash

Hablando de vidas de santos. Ellos mismos se guisaron y se comieron este libro que trae todo tipo de documentación gráfica, anécdotas, reflexiones y comentarios de The Clash sobre The Clash. Y bueno, quizá el resultado sea un poco del tipo libro-objeto-de-colección lleno de fotos de ellos en el backstage, declaraciones de “no tengo un día libre, tú” y menos pretensiones que el resto de los aquí mentados. Pero es que hay muchos fans de The Clash. Y si eres fan de The Clash este libro te va a encantar. Editado por Global Rythm Press en 2008, aún está disponible para recordarnos que también el punk necesita su mítica y sus himnos.
9. Éramos unos niños (2010) de Patti Smith

Volvemos a USA con Patti Smith narrando sus vivencias artísticas, encuentros con los mitos del momento y su relación con Robert Mapplethorpe en la nueva York de mediados de los setenta. Estructurada como una novela de iniciación que culmina con la salida de Horses (1975) y con el nacimiento de la escena protopunk como telón de fondo, probablemente sea el libro mejor escrito de todos los que aparecen en esta lista. Editado por Lumen en 2010 y aún disponible, si se quiere más Smith (que no sería raro) acaba de salir también M-Train (2015), un libro de viajes donde rememora cafeterías, y que fijo que es una maravilla.
10. Commando: Autobiografía de Johnny Ramone (2012) de Johnny Ramone y John Cafiero

Biografías de los Ramones hay a patadas, más aún desde que hace años se convirtiesen en objeto de consumo masivo. ¿Y por qué de todas esas biografías recomendamos ésta? Porque Johnny Ramone fue reaccionario, católico, disciplinado y prácticamente todo lo contrario de lo que debería ser un punk (menos mal que pacifista no). Y con todo, se esforzó lo máximo posible por ser punk para conseguir una vida mejor. Si la tragedia que subyace en toda esa rabia contradictoria no te hace pensar que estás ante una gran biografía espera a cuando detalle su lista de los mejores políticos republicanos. Desmitificadora y bastante macarra, su capacidad para deconstruir los tópicos habituales de este tipo de libros y posicionar a los Ramones como un conjunto disfuncional de lumpen-proletariado del rock sin duda logra una perspectiva interesantísima. Editada por Malpaso en 2012 y perfectamente disponible.
11. Nuestro Grupo Podría Ser Tu Vida: Escenas Del Indie Underground Norteamericano 1981-1991 (2001) de Michael Azerrad

En 1980 muchos daban el punk por muerto y asimilado en las producciones new wave más inocuas de la industria. Sin embargo, no tardaron en surgir grupos que recogieron el do it yourself, la mala cara y el ruidaco y lo hicieron evolucionar durante la década siguiente. Black Flag, The Minutemen, Mission Of Burma, Minor Threat, Hüsker Dü, The Replacements, Sonic Youth, Butthole Surfers, Big Black, Dinosaur Jr., Fugazi, Mudhoney y Beat Happening son las trece bandas que repasa este ensayo. Azerrad atina encauzando las múltiples historias individuales en un relato común sobre el asentamiento de una subcultura que culminaría con la escena grunge de Seattle, dando por el camino nuevos subgéneros como el hardcore, el noise o el straight edge. Editado por Contra en 2013 y muy recomendable.
12. La chica del grupo (2015) de Kim Gordon

Kim Gordon comienza estas memorias por el final, contando el momento en el que se acabó el amor, Sonic Youth y todo lo demás. A partir de ahí sigue el repaso de su vida. Caprichoso en las anécdotas pero brillante en las reflexiones sobre política, identidad, feminismo (puya hacia Lana del Rey incluida), la industria o el arte, quizá lo más gratificante de su lectura sea precisamente que Gordon ha escrito lo que le ha salido del coño. Y eso es algo que habitualmente no le dejan hacer a la chica del grupo. Editado también hace poco por Contra, en 2015.
13. Desorden público. Una plegaria Punk por la libertad (2012) de las Pussy Riot

Conjunto de documentos, testimonios, canciones, declaraciones de abogados y cartas de apoyo que sirven como alegato hacia uno de los casos de discriminación de género y censura más sonados de los últimos años. Casi un collage de textos y material gráfico para comprender, padecer y llegar a la conclusión de que el punk sigue siendo terriblemente necesario. Publicado por Malpaso en 2015 sólo tiene una pega circunstancial: lo solitario que se encuentra este libro en el mercado español. Ojalá alguna editorial se animara a publicar Girls to the Front: The True Story of the Riot Grrrl Revolution (2010) de Sara Marcus para contextualizar la eclosión del punk feminista.
14. PostPunk. Romper todo y empezar de nuevo (2005) de Simon Reynolds

Como su nombre indica, este libro no va sobre punk y aún así le dedica sus buenos capítulos porque a partir de 1978 todo va a ir sobre punk. Simon Reynolds (la persona que mejor sabe describir el sonido) disecciona una de las épocas más fructíferas de la historia musical y deja claro que la influencia de la filosofía punk tuvo mucho que ver con ello, aunque sólo fuese por oposición a su conservadurismo sonoro. Con la atención habitual de Reynolds a las condiciones sociopolíticas y psicogeográficas (término que Reynolds recoge del situacionismo) que propiciaron cada eclosión musical, es un ensayo imprescindible si se quiere entender hasta qué punto el pop de los siguientes treinta años ha vivido de lo que fagocitó en este periodo. Lo trajo a España la editorial argentina Caja Negra en 2013.
15. Harto de todo, una historia oral del punk de Barcelona 1979-1987 (2011) Jordi Llansamà

Porque a veces se nos olvida que por aquí cerca también se hacen cosas. Tres libros salieron en 2011 sobre el punk de Barcelona: Que pagui Pujol! Una crónica punk de la Barcelona de los 80, un magnífico relato autobiográfico de Joni Destruye; el aquí recomendado Harto de todo y Odio obedecer. La escena alternativa en los 80: punk, rock y hardcore, de Xavier Mercadé, mucho mas centrado en la fotografía (de hecho, los tres libros se acompañan de material fotográfico de Mercadé). Sin que ninguno de los tres sea superior a los otros (de hecho, son bastante complementarios), el libro de Llansamà ofrece el panorama más amplio, un anecdotario variado y tiene esa ambición de definitivo que caracteriza a las historias orales. Pese a ausencias y algún derrape, el fresco dibujado es impresionante. Publicado por BCore y ya algo difícil de encontrar.
16. Movimiento de resistencia. Años 80 en Euskal Herria: contexto, crisis y punk (2015) de Jakue Pascual

Y acabamos con otra aportación nacional (o estatal, según se mire). Un ensayo que analiza desde una perspectiva sociológica el nacimiento del Rock Radical Vasco. Con un lenguaje en ocasiones excesivamente académico (nace de una tesis doctoral) y cantidad de testimonios de la época, el libro repasa la evolución del punk vasco y sus elementos asociados: fanzines, drogas, radios libres, eventos y peleas, así como su relación con el mundo abertzale. Tiene el honor de ser la primera interpretación en conjunto sobre la escena y culmina con un muy completo glosario de bandas para demostrarlo. Editado por Txalaparta en 2015, disponible en su página web.
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El único Programa De La Tele Que Normaliza El Sexo Anal O El BDSM
Cuatro estudiantes de comunicación audiovisual han conseguido algo impensable hace unos años: colar en una televisión pública un programa que aborda el sexo como elemento de subversión y ahonda en prácticas contrasexuales o no heteronormativas, como el sexo anal o el BDSM. El programa se llama Formo Ergo Sum y aunque de momento solo han grabado el programa piloto, ahora mismo están intentando financiar el resto de episodios a través de una campaña de micromecenazgo que ya ha superado su objetivo.
Entrevistamos a sus creadoras para que nos cuenten más sobre su programa.
Broadly: No debería ser noticia, sin embargo lo es. La verdad es que Follo, ergo sum es de los pocos programas que se emitirá en TV sobre sexo y prácticas no heteronormativas o contrasexuales. ¿Por qué os decidisteis a hacerlo?
Follo Ergo Sum:Porque hay un vacío en la representación de todas aquellas prácticas sexuales e identidades que no encajan en la cisheteronormatividad. Y este vacío es una forma de poder que nos borra y nos niega la existencia. Pero además de este silencio representativo, los medios emiten constantemente imágenes y discursos sexuales absolutamente machistas. Vivimos en la cultura de la violación y de la reducción de la mujer a un objeto al servicio del deseo del hombre, y esto lo vemos una y otra vez de forma más o menos evidente en los discursos mediáticos. Por ello pensamos que era hora de dar visibilidad a las prácticas contrasexuales.
Nos contaron que el penetrador siempre era el hombre, y la penetrada siempre era la mujer. Nos contaron que si no había penetración no era follar
Decís en vuestra descripción: "Nos han explicado una verdad sobre el sexo que no es nuestra verdad y por eso producimos una nueva". ¿Qué verdad nos contaron?
Nos contaron una verdad cisheteronormativa, coitocéntrica y machista, donde nuestro placer como mujeres, como lesbianas o como trans se desvanecía. Nos contaron una verdad en la que existían dos géneros naturales, y que uno tenía sexo con el otro a través del coito. Nos contaron que el penetrador siempre era el hombre, y la penetrada siempre era la mujer. Nos contaron que si no había penetración no era follar. Nos contaron que las lesbianas no follan. Nos contaron que "no" a veces quería decir "sí". Nos contaron que los órganos reproductivos son los órganos sexuales. Nos contaron que nuestro cuerpo termina donde termina nuestra piel. Nos contaron que cuando estás enamorada sólo puedes y debes follar con una persona. Nos contaron que las personas con diversidad funcional no tienen sexualidad, ni tampoco los niños, ni las personas de tercera edad. Nos contaron que la masturbación es un secreto que las mujeres nunca debemos confesar.
¿Os esperabais llegar tan pronto al objetivo de Verkami? ¿Cuáles son los próximos pasos? ¿Y cuántos capítulos más podremos ver?
La verdad es que la gente ha sido muy entusiasta con el proyecto y nos ha ayudado mucho con la campaña. Estamos muy contentas de que haya tenido tan buen recibimiento. Cada capítulo implica una investigación profunda sobre cada tema y la búsqueda de teóricos y teóricas y artistas visuales de afinidad ideológica. Teniendo también en cuenta el dinero que hemos conseguido y el tiempo del que disponemos, tenemos pensado realizar dos capítulos más. ¡Pero quién sabe!
Alba Cid, Laia Vaello, Sofia Esteve y Marina Freixa, creadoras de "Follo Ergo Sum"
¿A qué tipo de público va dirigido? ¿Creéis que podría asustar a nuestras madres y padres?
Creemos que el programa puede tener diversos perfiles de público. Por un lado, el movimiento queer y feminista por cuestiones de proximidad ideológica. Pero Follo ergo sum también es una reflexión sobre la construcción del cuerpo, la sexualidad y el género en nuestra sociedad y aquí entra toda la gente. Hay que reeducar a algunas madres, algunos padres, en este tema y Follo ergo sum puede ser una buena herramienta para ello. Al fin y al cabo, lo que hacemos es hablar de prácticas abyectas con un lenguaje tan legitimado como lo es el filosófico o académico. Nos encontramos con que de repente muchxs se enfrentan a sus propios prejuicios de cara, porque son figuras "con autoridad" las que hablan de los temas que les provocan fobia.
Después de ver el piloto, creo que existe un discurso de género muy potente e interesante y os basáis en referencias históricas y filosóficas. Hay mucho de componente pedagógico.
¡Totalmente! Al fin y al cabo las prácticas sexuales son una forma más de reproducir la verdad de nuestro sistema, de reproducir verdades sobre nuestros cuerpos, nuestro género, nuestra sexualidad, nuestra identidad.
Me gusta mucho que añadáis biografía y filmografía en los créditos, al acabar cada programa. ¿Es una idea que queréis mantener?
Sí. Nos la recomendó nuestro tutor Jordi Balló y pensamos que es una muy buena idea. Al fin y al cabo, Follo ergo sum es un trabajo de investigación basado en gran parte en los libros. Además, como toda bibliografía, puede funcionar como hipervínculo para investigar más sobre el tema.
¿Por qué decidisteis empezar por el sexo anal para el piloto Plaer Anal?
Leímos la Teoría de los cuerpos agujereados de Marta Segarra, que dedicaba un capítulo a la sodomía desde una perspectiva histórica y queer. Nos fascinó su reflexión sobre los agujeros del cuerpo, y especialmente su capítulo sobre el ano como espacio desde el que se construía el binarismo hombre-impenetrable y mujer-penetrada.
Hemos sido tachadas de guarras cuando nuestra sexualidad ha sido 'excesiva' para la norma. Y de mojigatas cuando no nos hemos arrodillado ante el placer de un hombre
Entiendo que cada capítulo ahondará en una práctica distinta. ¿Qué nos espera en los próximos?
El siguiente queremos centrarlo en el BDSM y ya hemos empezado a investigar. Existen teorías realmente interesantes sobre esta práctica, nosotras nos remontamos a Foucault. Él planteaba que el BDSM, al partir de un contrato entre dos personas que se repartían el rol de poder dominadxr-dominadx, era una subversión respecto al poder no elegido e inconsciente de la sociedad en que vivimos (lo que él denominaba "biopoder").
Vosotras que habéis estudiado comunicación, ¿cómo creéis que se representan las practicas sexuales en la televisión o en el cine. ¿Seguimos, en general, instaladas en códigos machistas y patriarcales?
La representación del sexo en el cine y en la televisión es, generalmente, absolutamente machista. No sólo por el hecho de que las prácticas que generalmente se muestran son cishetoronormativas. Creemos que existe un nivel muy alto de violencia sexual en el audiovisual que no es explicada ni percibida como tal. Existen muchas películas y series en las que se normalizan y justifican violaciones y agresiones sexuales de todo tipo. Hace poco vimos Kiki, el amor se hace. Hay una violación continuada de uno de los personajes a su mujer: por las noches la duerme y se folla su cuerpo. Sin embargo, en la película está tratado como si tal cosa fuese un signo de amor de un hombre incapaz de expresarle a su mujer sus sentimientos. ¡La película nos hace empatizar con el violador! Es el colmo. Y lo peor es que es una película que se las da de progre, cuando esconde cantidades de conservadurismo bajo su apariencia desenfadada.
Aunque sois jóvenes, y echando un ojo al entorno, ¿creéis que aún hay que romper muchos barreras y tabúes entorno al sexo?
Por supuesto, el sexo sigue envuelto de un gran conservadurismo y todas las prácticas fuera de lo cisheteronormativo siguen siendo estigmatizadas e invisibilizadas. Nosotras como mujeres hemos vivido la experiencia de que se nos haya extirpado nuestra capacidad de desear, porque nos han enseñado que nuestro placer está al servicio del otro. Y como lesbianas (o no heterosexuales), hemos vivido la lesbofóbia externa y la nuestra propia, a pesar de venir de entornos supuestamente "progresistas". Hemos sido tachadas de guarras cuando nuestra sexualidad ha sido "excesiva" para la norma. Y de mojigatas cuando no nos hemos arrodillado ante el placer de un hombre. El patriarcado siempre tendrá un insulto para nosotras, hagamos lo que hagamos. Una reflexión así hace Itziar Ziga en su fantástico libro Devenir perra.
Aspiramos a una sociedad de mujeres, lesbianas, trans e intersexuales feministas y de marikas y hombres penetrados
¿Cómo os adentrasteis en la teoría queer feminista? ¿Se nota el cambio del instituto a la Universidad?
Cada una venimos de familias y entornos algo distintos. Aunque en general acordamos que el instituto es un espacio de brutal represión y violencia contra las sexualidades y los géneros disidentes. Existe el silencio generalizado de la comunidad educativa respecto a estos temas. En la Universidad como institución tampoco hemos visto grandes cambios al respecto, pero es cierto que es un espacio que favorece la proximidad a las ideas feministas, no tanto por lo que se aprende en las aulas, sino por los círculos políticos y activistas que se generan a su alrededor.
Creo que ninguna de nosotras se imagina haber hecho algo así hace unos años. Creo que todas, aunque unas más que otras, estábamos profundamente sumergidas en los cánones de la cisheteromornatividad, que controlaba nuestros cuerpos y sexualidades, la totalidad de nuestras vidas.
Os declaráis abiertamente feministas, pero además el piloto es tremendamente liberador también para el hombre y el placer masculino. ¿Creéis que un pensamiento feminista nos haría disfrutar más del sexo tanto a hombres como mujeres?
Por supuesto, el feminismo (o los feminismos) son un replanteamiento total de la sociedad. Los feminismos desmantelan el ejercicio sutil e invisible del poder, ponen sobre la mesa la construcción del género y de la sexualidad y esto nos afecta a todas las personas. Aunque en el patriarcado las mujeres somos el género oprimido, las normas del género son muy rígidas y afectan también a los hombres. En el caso de Plaer anal se ve muy claro: cómo un espacio de placer como el ano se les extirpa, se les recorta del cuerpo. De hecho, a raíz de Plaer Anal hemos reflexionado sobre cómo situar la identidad de los hombres en la lucha feminista.
Aspiramos a una sociedad de mujeres, lesbianas, trans e intersexuales feministas y de marikas y hombres penetrados; aunque nosotras abogamos por la fluidez creativa entre todas esas identidades (sin olvidar nunca las diversas estructuras de opresión que vivimos, y las formas en que las luchas deben articularse a partir de ellas).


