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Percentage of male population dying before the age of 65 in Europe
Reddit user: trinitronbx, Data worldbank.org
European countries with the highest mortality rate among men under the age of 65:
1. Russia - 43%
2. Ukraine - 40%
3. Belarus - 40%
4. Moldova - 37%
5. Lithuania - 36%
6. Georgia - 33%
7. Azerbaijan - 29%
8. Bulgaria - 29%
9. Hungary - 28%
10. Romania - 28%
11. Armenia - 28%
12. Estonia - 27%
European countries with the lowest mortality rate among men under the age of 65:
1. Iceland - 10%
2. Switzerland - 10%
3. Sweden - 11%
4. Italy - 11%
5. Netherlands - 11%
6. Malta - 11%
7. Norway - 11%
8. Ireland - 12%
9. Cyprus - 12%
10. Spain - 12%
11. United Kingdom - 13%
12. Luxembourg - 13%
Etymological Map of Africa
Reddit user: Virble
Distrito Altamira: A orixe da cidade de Compostela

O delimitado Distrito Altamira é posiblemente a zona habitada máis antiga do centro histórico de Compostela. Algúns especialistas determinan que ao redor desta delimitación,...
Por Redacción
Personajes de Ferrol; PACHARA 2.
"Save your favourite dildo, but throw away the other 15!"
Let's get it out of the way right now: Swedish death cleaning is a little bit morbid. The idea is that when people die they leave stuff. Lots of stuff. Reams and reams of it, piles and piles of it. And it's friends and family that are left to dealt with this stuff surfeit, this surplus of minutae. That's where Döstädning comes in. In Sweden, people start the process as early as their '50s, slowly but steadily decluttering as the years roll by.
"Death cleaning is not about dusting or mopping up," [says] Margareta Magnusson, the author of The Gentle Art of Swedish Death Cleaning, who is currently in the process of Döstädning and says she is between the age of 80-100. "It is about a permanent form of organisation that makes your everyday life run more smoothly."
El inventor de la píldora decidió que las mujeres 'necesitaban' tener la regla, pero no es verdad
Si alguna vez has tomado anticonceptivos orales, probablemente estarás familiarizada con el concepto de las píldoras de placebo: una semana entera tomando pastillas sin efecto alguno al final de cada mes. Como no contienen hormonas, al tomarlas se desencadena lo que se conoce como "sangrado por deprivación", que imita una menstruación y viene acompañado de divertidos síntomas relacionados con la regla como calambres y diarrea. Probablemente también te habrás preguntado, al menos una vez, si podías saltarte esa semana y pasar directamente a las píldoras hormonales de la semana siguiente, ahorrándote el sangrado para preservar la inviolabilidad de tus sábanas nuevas o tus inminentes planes vacacionales en la playa.
De hecho, aunque la mayoría de marcas de anticonceptivos orales incluyen píldoras inactivas en sus envases, no existe ninguna justificación médica real para ello. Los ginecólogos llevan años afirmando que el sangrado por deprivación es médicamente innecesario. Así que, para muchas mujeres que toman anticonceptivos hormonales, surge una pregunta completamente válida: ¿por qué diablos sangro cada tres semanas si no tengo que hacerlo?
La respuesta, sorpresa, se encuentra en la Iglesia Católica. La iglesia considera que los anticonceptivos son pecado, con una importante excepción: "Una pareja casada no estaría pecando... Si el marido y la mujer supieran que existen motivos naturales que impiden que tengan hijos", según explica Jonathan Eig, un periodista que ha escrito un extenso artículo sobre el desarrollo de la píldora. Bajo el dogma vigente de la iglesia, el "método del ritmo" ―según el cual las parejas casadas llevan un seguimiento del ciclo de ovulación y practican sexo sin fines procreativos durante los "períodos seguros" en que la mujer no está ovulando— sí que es natural en este caso.
Esta creencia bizantina y ligeramente confusa es importante porque uno de los científicos que contribuyó al desarrollo de la píldora anticonceptiva, John Rock, era un católico devoto. Se convenció, aunque ingenuamente, de que la iglesia aceptaría la píldora como forma de anticonceptivo "natural" si se presentaba bajo la luz adecuada: como la píldora contiene progestina ―una hormona que se libera naturalmente tras la ovulación, durante el "período seguro"― Rock la consideraba como una especie de extensión científica del método del ritmo.
Pero, a fin de que resultara digerible para la iglesia, sabía que tenía que parecer natural. Y si las mujeres tomaban la píldora de forma constante, sin períodos de deprivación, podrían pasar meses y meses sin experimentar sangrado menstrual, cosa que escandalizaría a todo el mundo. Rock y su colaborador Gregory Pincus decidieron entonces que la píldora debería tomarse en ciclos de cuatro semanas, consistentes en "tres semanas tomando la píldora y dejando el fármaco (o tomando un placebo) durante la cuarta semana, para permitir que se produzca [el sangrado por deprivación]", escribió Malcolm Gladwell en un artículo para el New Yorker publicado en 2000. "Pero no había y no hay razón médica alguna para ello".
En 1960, la píldora fue aprobada por la Administración Norteamericana de Alimentos y Fármacos (FDA, por sus siglas en inglés). Ocho años más tarde, el Papa rechazó públicamente el argumento de Rock, declarando toda forma de anticonceptivo "artificial" como contraria a la doctrina de la iglesia. Sin embargo, llegados a ese punto ya no importaba demasiado lo que pensara la iglesia: el período de deprivación se había convertido ya en parte integrante del régimen anticonceptivo. Y, aun a día de hoy, la píldora es fundamentalmente "un fármaco diseñado según los dictados de la Iglesia Católica, gracias al deseo de Rock de hacer que este nuevo método anticonceptivo pareciera lo más natural posible", según explica Gladwell.
Cuando la píldora apareció por primera vez en el mercado bajo el nombre de Enovid, no venía en el envase circular que ahora asociamos con los anticonceptivos. Se vendía en viales, como cualquier otro medicamento, y no contenía píldoras de placebo. En lugar de ello, venía con instrucciones que aconsejaban a las mujeres dejar el fármaco durante cinco días, cada 20 días, para permitir el sangrado por deprivación.
Aunque estas instrucciones eran bastante directas ―20 días de pastillas, cinco días de descanso, repetir― a algunos consumidores al parecer les preocupaba que las mujeres las encontraran confusas o que las olvidaran por completo. En 1961, un padre de cuatro hijos residente en Illinois llamado David Wagner empezó a buscar algún tipo de solución cuando su esposa Doris empezó a tomar la píldora. "Vi que estaba tan preocupado como Doris por si se había tomado la píldora o no", explicó más tarde a Patricia Gossel, historiadora de la ciencia.
"Estaba constantemente preguntándole si se había tomado 'la pastilla' y esto desembocó en cierta irritabilidad y un par de discusiones matrimoniales". Después de un par de "modificaciones improvisadas" sobre el diseño, como él las denominó, dio con una versión ligeramente más compleja del dispensador redondo que conocemos hoy, que ofrece a las mujeres una indicación visual clara de si se han tomado la pastilla correspondiente el día que toca.
Hacia mediados de los 60, las empresas farmacéuticas habían empezado a vender la píldora en envases circulares, con indicaciones precisas que ilustraban cuándo se suponía que debía comenzar el sangrado mensual por deprivación. A partir de este punto, el espectro de "olvidos" de las mujeres quedó tozudamente vinculado al discurso en torno a los anticonceptivos. Toda una serie de anuncios dirigidos a los médicos fomentaban un enfoque paternalista, representando a las mujeres como "despistadas, incompetentes y necesitadas de orientación", escribe Gossel. Un anuncio de 1964 del anticonceptivo Ortho-Novum mostraba el eslogan: "El envase que recuerda por ella". Otro, de la misma marca, decía, "Fácil: para ti de explicar y para ella de usar". Un anuncio de 1969 de la marca Lyndiol instaba a los médicos a "proteger a la nueva paciente de sus propios olvidos".

En 1965, una marca llamada Oracon se convirtió en la primera en incluir pastillas de placebo en sus envases. El motivo más documentado tras la decisión de Oracon de incluir píldoras de placebo era ayudar a las mujeres a asegurarse de que se estaban tomando las pastillas correctamente: las píldoras inactivas significaban que ahora las mujeres tomaban una píldora todos los días, instalándolas en un sistema más rutinario y haciendo que fuera más fácil que se dieran cuenta si se habían saltado una. Por supuesto, los ingenieros de las pastillas podrían haber incluido fácilmente una semana extra de píldoras activas para que las mujeres siguieran tomándose una al día. Sin embargo, eso habría significado que las mujeres ya no sangrarían una vez al mes y los años 60 no estaban demasiado preparados para eso.
Esta fórmula ―tres semanas de píldoras hormonales seguidas de una semana de deprivación que provocaba el sangrado pertinente― permaneció inalterada durante más de 40 años. Entonces, en 2003, la empresa farmacéutica Barr lanzó Seasonale, el primer anticonceptivo oral que ofrecía a las mujeres la opción de prescindir del sangrado mensual por deprivación. Contenía 84 píldoras hormonales y siete píldoras de placebo. Las mujeres que empleaban este método experimentaban el sangrado por deprivación solo cuatro veces al año (o una vez por estación, como sugería el nombre del medicamento, ya que "season" significa "estación del año" en inglés). Cuatro años más tarde, la FDA aprobó Lybrel, el primer anticonceptivo oral que ofrecía píldoras activas continuadas sin descansos para el sangrado por deprivación.
Con el lanzamiento del denominado "supresor menstrual", anticonceptivos como Seasonale y Lybrel desataron encendidos debates sobre la seguridad y la política de suprimir los períodos. Algunos expertos se mostraban preocupados y advertían de que no había datos fiables sobre los efectos a largo plazo de la supresión menstrual. "Sigue habiendo mucha gente que piensa que no es saludable. Algunos, cuando se comercializó ese fármaco, dijeron, 'Mira, nunca hemos tenido una gran población de pacientes que tomaran este fármaco... Es como si todas las personas que toman Seasonale formaran parte de un experimento médico o farmacéutico. Simplemente desconocemos cuáles son los riesgos a largo plazo", explicó a Broadly la Dra. Andrea Tone, profesora en la Universidad McGill y autora de Devices and Desires: A History of Contraceptives in America (Dispositivos y deseos: historia de los anticonceptivos en Norteamérica). "Y luego hay personas del otro lado que dicen, 'Si damos a las mujeres una píldora que suprima la menstruación durante el resto de sus vidas reproductivas, eso es algo positivo. ¿Por qué deberían las mujeres experimentar 400 ciclos menstruales?'".
¿Por qué deberían las mujeres experimentar 400 ciclos menstruales?
En sus campañas de marketing, ambas compañías destacaban la libertad que proporcionaría a las mujeres el hecho de tener menos menstruaciones al año. Los anuncios de Seasonale mostraban a una mujer bailando, viajando y montando en bicicleta vestida completamente de blanco y con eslóganes como "Un aplauso por tener el período solo cuatro veces al año" y "Menos períodos, más posibilidades". Sin embargo, los críticos dijeron que estas empresas restaban importancia al hecho de que muchas mujeres que tomaban la píldora experimentaban graves pérdidas o manchados y, en 2005, la FDA envió a la empresa responsable de Seasonale una carta de advertencia condenando sus anuncios por pasar por alto este efecto secundario.
A nivel filosófico, Seasonale y otras píldoras que prolongaban el ciclo encendieron un debate sobre lo que significa tener el período y si nuestra ansia por suprimir la menstruación es el reflejo de nuestra interiorización de determinadas fuerzas patriarcales. En 2006, una cineasta llamada Giovanna Chesler tocó este sorprendentemente controvertido tema en un documental titulado Period: The End of Menstruation? (Período: ¿el final de la menstruación?). "Las mujeres no están enfermas", dijo al New York Times en una entrevista concedida al año siguiente. "No necesitan controlar su menstruación durante 30 o 40 años".
Un elocuente grupo de activistas feministas estuvieron de acuerdo con esta afirmación e indicaron que suprimir el período es antinatural y que comercializar productos para la eliminación de la menstruación envía un mensaje equivocado a las niñas: que hay algo malo en menstruar. "Estos mensajes insinúan que las funciones naturales de las mujeres son un defecto, algo disfuncional que precisa de intervención médica", indicó en 2010 a la revista Ms. Chris Bobel, profesora de estudios femeninos y escritora, resumiendo impecablemente esta línea de pensamiento. "¿Qué tiene eso de feminista?".
Otras mujeres tienen un motivo menos político para desear mantener su sangrado menstrual por deprivación: muchas lo emplean como forma de saber si están embarazadas, un método cuya fiabilidad ha sido confirmada por los ginecólogos (aunque advierten de que el sangrado no es infrecuente durante el primer trimestre de embarazo).
Quienes estaban a favor de la supresión menstrual ―incluyendo muchas feministas― argumentaban que permitir que las mujeres eligieran si querían tener períodos o sangrado por deprivación era un paso largamente esperado en la dirección correcta, especialmente dado que los efectos secundarios apenas difieren de los de las píldoras anticonceptivas normales. Este grupo también detestaba la idea de equiparar la menstruación y la femineidad, porque lo consideraban como un esencialismo de género totalmente limitador. Parece que una mayoría de personas que menstrúan está a favor de esta idea: una encuesta sobre supresión menstrual realizada en 2006 por la Asociación Norteamericana de Profesionales de la Salud Reproductiva reveló que "muy pocas mujeres sienten una conexión emocional con su menstruación" y que solo el ocho por ciento de las mujeres "disfruta de algún modo con su período".
Actualmente esta opción anticonceptiva está más asentada, aunque todavía no se ha realizado ningún estudio a largo plazo sobre el uso continuado de anticonceptivos orales. Pero, basándose en datos sobre el uso a largo plazo de píldoras anticonceptivas que no prolongan el ciclo menstrual ―que químicamente son iguales a las píldoras anticonceptivas que sí lo prolongan―, los ginecólogos han llegado a la conclusión de que su uso es seguro. "Llegados a este punto no creo que ningún ginecólogo o tocólogo tenga problema [con los anticonceptivos que prolongan el ciclo menstrual]", afirma la Dra. Lauren Naliboff, miembro del Congreso Norteamericano de Obstetras y Ginecólogos.
Un estudio llevado a cabo por la organización Cochrane descubrió que las mujeres que tomaban píldoras que prolongan el ciclo menstrual "presentaban mejores resultados en términos de cefaleas, irritación genital, cansancio, inflamación y dolores menstruales" que las que tomaban píldoras con descanso mensual. Un artículo revisado por expertos y llevado a cabo por Acta Obstetricia et Gynecologica Scandinavica reconocía la falta de estudios a largo plazo, pero concluía en última instancia que el uso continuado de anticonceptivos orales no mostraba ningún efecto secundario exclusivo más allá de un incremento del manchado que, aun así, daba como resultado menos "días de sangrado" que las píldoras anticonceptivas de uso no continuado.
Dejando a un lado los debates filosóficos y científicos, quizá la mayor barrera entre las mujeres y su derecho a decidir si desean sangrar o no es la falta de información. Muchas mujeres no son conscientes de que eliminar continuadamente el sangrado por deprivación es una opción para ellas y mucho menos que existan las píldoras que prolongan el ciclo, o que la supresión menstrual también puede conseguirse con el DIU, el anillo vaginal NuvaRing y con las inyecciones y los parches anticonceptivos.
La invención de la píldora fue uno de los avances más significativos en la lucha por la independencia reproductiva. Nos permitió, como sociedad, redefinir drásticamente el concepto de sexualidad y de relaciones de género. Al mismo tiempo, nuestra relación con esta innovadora tecnología médica ha sido modelada y restringida por nuestra idea de lo que es "natural" y lo que define a una mujer. Avances similares para la liberación reproductiva y sexual dirigidos a los hombres ―la Viagra, por ejemplo― no han provocado debates similares sobre lo que significa ser un hombre o tener una erección "antinatural". Y mientras que la Viagra está cubierta por el seguro, la Dra. Naliboff afirma que, a día de hoy, la mayoría de compañías de seguros no cubren la contracepción que prolonga el ciclo menstrual, ni siquiera en aquellos casos en que las pacientes toman la píldora por problemas médicos como insuficiencia ovárica primaria o endometriosis.
La discrepancia entre la información y el acceso asequible nos dice que la normalización de las píldoras de placebo y el consiguiente sangrado por deprivación significa que incluso en 2017 muchas mujeres no saben que existen las píldoras que prolongan el ciclo menstrual y mucho menos que la supresión del período es una opción segura. Si lo combinamos con el hecho de que el porcentaje de escuelas que enseñan a sus alumnos acerca de la contracepción se ha reducido drásticamente desde el año 2000, eso significa que hay muchas probabilidades de que las mujeres sigan ignorando cuáles son sus opciones a la hora de elegir si quieren sangrar una vez al mes o no.
Por qué (a algunos) no nos gusta Marías
Empecemos por el principio.
Marías empezó a publicar en los años 70; no hace falta recordar cuál era la situación política y cultural de España en esa altura: un país cerrado en sí mismo y que soñaba con abrirse al mundo, política, cultural y socialmente. En narrativa mandaban, a lo mejor, Delibes; a lo peor, Camilo José Cela; Juan Goytisolo llevaba ya unos cuantos años exiliado. En comparación, los 80, en los que Marías se consolida como novelista, son los años del aperturismo, de la movida, del destape, de las primeras películas de Pedro Almodóvar (que, hasta cierto punto, es el Javier Marías del cine): son los años de la Esperanza en el Futuro y la Democracia.
En ese contexto, Javier Marías representaba algo muy diferente: un escritor criado entre Estados Unidos y Madrid, hijo de un prestigioso filósofo republicano (Julián Marías, nada menos), profesor en Oxford… No hay más que comparar Cristo versus Arizona de Cela (1988) con Todas las almas de Marías (1989): son casi del mismo año, pero parecen provenir de mundos completamente diferentes, por el lenguaje, el tono, el espíritu, la pesadez de una frente a la levedad de la otra... Sería interesante recuperar lo que se escribió y lo que se dijo de las novelas de Marías en los años 70 y 80 (si todavía no se ha hecho, ahí hay tema para una tesis); sospecho que mientras los tótems de la crítica establecida lo ignoraban, toda una generación (o más de una) de lectores más jóvenes se reconocieron en él, y lo convirtieron en un símbolo: Marías era la España que España quería ser. ¡Ya basta de realismo mal entendido, de vanguardismo trasnochado, de tremendismo rancio! ¡Queremos ser europeos, cosmopolitas, universales!
De hecho, la oposición entre lo viejuno y lo nuevo se hizo patente en un conflicto que Marías ha recordado hace poco: su oposición al premio Nobel para Camilo José Cela, que le valió la enemistad de Cela, y con él el rechazo de una parte del establishment literario español. Sí, aunque ahora nos cueste creerlo, Marías fue antisistema, eso hay que reconocérselo.
Pasa el tiempo; y no un poquito de tiempo: casi cuarenta años. Estamos en 2017. Aquellos jóvenes lectores que auparon a Marías a la categoría de símbolo son hoy los críticos que dictan las líneas maestras de la narrativa española desde las páginas culturales de los periódicos. Y Marías, aunque le cueste admitirlo, no es que ya no sea antisistema, es que es el sistema. Cada vez que publica novela tiene derecho a publirreportajes en todos los medios del país (prensa, radio, televisión), escribe una columna en uno de los semanales de más tirada, ha recibido (y rechazado) prácticamente todos los premios literarios imaginables, es miembro de la RAE como su amigo Arturito… Cuando Marías dice que siempre ha sido un aguafiestas, y que por eso ahora resulta incómodo, se olvida de que su propia posición en el sistema cultural y literario ha cambiado: antes era un joven melenudo (es un decir) que luchaba contra el poder (cultural, al menos); ahora es el Papa de la literatura española que mira hacia abajo a quienes osan criticarle; es el poder encarnado y algo más calvo.
Porque Javier Marías ya no es de hoy; las generaciones más jóvenes (digamos, de los cuarenta años para abajo) ya no lo ven como algo nuevo o diferente, sino como lo antiguo, lo de siempre, más de lo mismo: ahora es Marías quien es viejuno. Como tantos otros fenómenos y productos derivados de la Transición, Marías y muchos de sus defensores se resisten a ver que España ha cambiado, que los tiempos son otros y que el inmovilismo no funciona en cultura como no funciona en política. Por eso suenan tanto a rabietas de cascarrabias sus críticas al feminismo (que no entiende), a las redes sociales (que no entiende) o a sus detractores (que no entiende). Marías ya no representa la España que España quiere ser, sino la que nos han querido imponer a través de los documentales de Victoria Prego.
Sé que habrá muchos lectores del blog que estén pensando: “sí, bueno, pero ¿Javier Marías es buen escritor?” Aquí ya habrá opiniones para todos los gustos. Creo que es innegable que tiene valores y talentos que sus detractores prefieren ignorar (es un buen estilista, construye escenas poderosas, sus novelas casi siempre contienen ideas o intuiciones sugerentes), pero en mi opinión también tiene carencias que sus defensores ocultan (le cuesta construir una trama sólida, no sabe diversificar la voz, su estilo a veces se vuelve rocambolesco por intentar ser preciosista). Corazón tan blanco o Mañana en la batalla piensa en mí me parecen buenas novelas; Todas las almas es muy divertida. En cambio, Los enamoramientos me pareció una malísima novela, y que le concedieran el Premio Nacional de Narrativa creo que fue más un ejercicio de nostalgia que de verdadera crítica literaria. No es, en mi opinión, un candidato serio al premio Nobel; pero tampoco es un tuercebotas, no exageremos.
En todo caso, que Marías escriba bien o no es lo de menos; importa más lo que representa, para unos y para otros. De hecho, me atrevería a apostar que muchos de los que le atacan no han leído ninguna de sus novelas; y a lo mejor muchos de los que le defienden (¡glups!) tampoco.
TrendInFood: Maquillaje de tacos

Sin duda Instagram es una red social donde podemos encontrar diferentes formas de expresar nuestra creatividad. Una de las últimas tendencias es el maquillaje de ojos de tacos, que se logran con rímel y delineadores de ojos de diferentes colores. Solo tienes que buscar #tacomakeup (maquillaje de taco) para ver las diferentes creaciones.
Al igual que con los tacos, el maquillaje tiene diferentes variaciones, ya que puedes encontrar tacos crujientes, suaves, de dos pisos, dorados, es más hasta alguna que otra versión de gorditas y chalupas. Al final los párpados tienen una forma similar a la de un taco.
Principalmente la moda se ha hecho famosa entre bloggers de belleza, instainfluencers y amantes de los tacos. Probablemente no sea una tendencia que se vuelva parte de la vida diaria, la mayoría lo hace sólo para divertirse y para subir una foto a sus redes sociales.
Justamente el día de ayer, 4 de octubre, se celebró en Estados Unidos el Día Internacional del Taco. Así que seguramente el maquillaje se unió a los más de 4.5 mil millones de tacos que se consumieron el día de ayer solamente en Estados Unidos.
Imagen | irunn2things08 |
En Directo al Paladar México | TrendInFood: Sashimi de pollo ¿lo comerías? En Directo al Paladar México | TrendInFood: galletas decoradas como geodas
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TrendInFood: Maquillaje de tacos
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Directo al Paladar México
por
Sweet Cannela
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Franquismo sin Franco o la canción prohibida de Kortatu
Los famosos pitidos del directo Azken guda dantza y la censura sonora del franquismo sin Franco. No fue el único caso
Muchos lo tendréis por partida doble: el disco que incluye unos desagradables y desconcertantes pitidos y aquel que puede escucharse por entero sin interrupciones. Azken guda dantza (La última danza de guerra, en euskera), inicialmente editado en Nola!, fue el cuarto y último álbum de Kortatu, un disco en directo grabado en octubre de 1988 en el pabellón Anaitasuna de Pamplona. Kortatu cantaban, entre otras cosas, a la situación política en Euskadi, mientras se sucedían los secuestros, atentados y detenciones. El disco salió a la venta aquel mismo año en formato doble LP, pero al llegar a la canción «Aizkolari» iban y venían unos reconocibles pitidos que apagaban los gritos del público, que lanzaba vivas a ETA justo al comienzo del tema, entre un redoble de batería y unas guitarras que iban y venían.
Puede escucharse, sin censura, a partir del minuto 38 en la edición que hizo posteriormente Esan Ozenki, ya a comienzos de los noventa. En el minuto 39:30 vuelven a repetirse, así como en el 40:30.
Primera edición de 1988 de Azken guda dantza
Minuto 38:
Poco después del concierto, a finales de octubre, una noticia sacudió todas los noticiarios nacionales y ocupó las portadas de los periódicos. El empresario Emiliano Revilla, secuestrado por el grupo en febrero de aquel año, fue liberado. Apareció en su casa llevando una tarta cortesía de sus secuestradores. Cuando sus familiares le preguntaron que tal le habían tratado respondió que de forma «correcta», añadiendo que había comido estupendamente. Se hablaba de negociaciones y de una tregua que se convertiría en definitiva, pero como sabemos nada de eso sucedió.
Emiliano Revilla saluda desde el balcón de su casa, junto a su mujer y su hija, tras su liberación el 30 de octubre de 1988. Fotografía: Miguel Gener
Aún el gobierno socialista no había implosionado con escándalos y guerra sucia. Se hablaba y debatía y negociaba lejos de España, en Argel. Y sí, se alcanzó una breve tregua que saltó por los aires más tarde. No se veía una solución al conflicto, aunque la alusión a una «última danza de guerra» pareciese sugerir lo contrario y su cantante, Fermin Muguraza, también eligiese el título por el documental de Martin Scorsese, The Last Waltz (El último vals), sobre la despedida de The Band.
Kortatu fueron protagonistas de una de las escasas censuras sonoras a un disco tras la muerte de Franco y en un régimen pretendidamente democrático. Los gritos no fueron lo único suprimido en un disco de la banda vasca. En el clásico El Estado de las Cosas (Soñua, 1986), en la contraportada, una foto del rey fue suprimida, colocando en su lugar un borrón negro que lo asemejaba a un recortable.
Cubierta del disco El Estado de las Cosas. En la contraportada puede verse la imagen recortada de el rey
La imagen original del rey que fue censurada
Posteriormente, en la reedición que en 1992 hizo Esan Ozenki, vendría sin censura.
Sangre en las Ramblas: Así fueron las primeras horas de la proclamación en 1934 del «Estat Català»»
¿Os suena? Bombas, tiroteos y detenciones. En Madrid y otras ciudades, se realizaron grandes manifestaciones por la «unidad» de España, muchas de ellas lideradas por una extrema derecha que simplemente se consideraba «patriota». La revista Crónica narró las primeras y convulsas horas tras la proclamación del Estat Català. La portada la ocupaba Greta Garbo.
Proclamación del Estat Català
A las ocho y diez minutos de la tarde del 6 de octubre, Lluís Companys apareció en el balcón de la Generalitat y proclamó la República Catalana. Los anarquistas, organizados alrededor de CNT y FAI, en medio de un levantamiento insurreccional en todo el país, no apoyaron la proclamación: «Nuestra posición no ha sufrido variante... [ya que] para el pueblo escarnecido, para los explotados, no puede haber diferencia entres los gobernantes [...] todos son iguales en la persecución del proletariado, todos son fascistas cuando de defender los privilegios se trata. [...] Todo para la CNT. Nada para los políticos», afirmaron en un comunicado. Además, estaba el hecho del odio ácrata hacia una figura como Miguel Badia, de pasado armado y conspirativo. Badia había militando en Bandera negra, sociedad secreta catalanista que había intentado asesinar al rey, por lo que fue encarcelado. Tras ser amnistiado y ya proclamada la República, se convirtió en un hombre «de orden»: llegó a ser la cabeza visible de la Comisaría General de Orden Público y desató una feroz caza contra anarcosindicalistas. Badia fue uno de los promotores del Estat Català, pero cuando llegó el golpe fascista fue asesinado por un grupo anarquista como represalia por su pasado oscuro y represor.
En Madrid y otras ciudades, se realizaron grandes manifestaciones por la «unidad» de España, muchas de ellas lideradas por una extrema derecha que simplemente se consideraba «patriota», o eso fue lo que públicamente afirmaban.
El bando de proclamación del estado de guerra en Cataluña por parte de Don Domingo Batet Mestres, general de División y del Ejército y jefe de la Cuarta División Orgánica, decía lo siguiente: «Que de conformidad con lo prevenido en decreto de esta fecha recibido a las veinte horas, queda declarado el estado de guerra en todo el territorio de la región catalana, y asumo, por tanto, el mando de la misma, estando dispuesto a mantener el orden público a todo trance, empleando al efecto cuantas medidas de rigor sean necesarias, esperando de la sensatez y cordura de los ciudadanos que no llegue a precisar su empleo, y que por parte de todos con su civismo y amor a la República, contribuirán al restablecimiento de la paz perturbada».
El gobierno de Lerroux (quien en su juventud se había caracterizado por una gran agresividad revolucionaria: «Jóvenes bárbaros de hoy, entrad a saco en la civilización decadente y miserable de este país sin ventura [...] Luchad, matad», afirmó en un célebre manifiesto) aplastó el movimiento con extrema dureza, mucho más de lo que se pensaba, y desató una dura oleada represiva con la clausura de centros políticos y sindicales, la supresión de periódicos, la destitución de ayuntamientos y miles de detenidos.
Las tropas españolas frente a La Generalitat tras la rendición
Relato detallado de lo ocurrido en Cataluña durante las jornadas revolucionarias.
Sangre en las Ramblas. Las primeras horas del «Estat Català» de la República Federal Española.
En la carretera de San Martín, junto al paso a nivel, estaba agazapada una pareja de muchachos, con la carabina apercibida. Un auto, flameando la banderola de «Estat Catalá», se detuvo cerca de ellos.
—¡Eh, ahí va! —les dijeron—. Esto para tirar —un puñado de municiones—, y esto otro, para comer —un sándwich—. Si pasa por aquí alguno de estos tres coches de la matrícula de Madrid, haced fuego sin avisar.
Después el automóvil siguió su marcha. Los chicos se comieron el sándwich y se agazaparon aun más en la obscuridad.
Un pelotón de hombres que venía carretera adelante les echó el alto.
—¡Por Maciá! —contestó la pareja.
—¿Vosotros qué hacéis aquí?
—¡Ah! No lo sabemos. Estamos esperando desde hace diez y seis horas.
—Está bien. No os mováis. ¡La F. A. I. ha salido a la calle!
Militantes independentistas armados («Escamots») patrullan el centro de la ciudad
Más tarde, el pelotón bajaba por la Rambla, desierta. Era mucho más numeroso y marchaba en correcta formación. Lo componían militantes del Frente Único Nacionalista: Estat Català, Nosaltres Sois, Palestra, Unió Democrática de Cataluña, Partido Nacionalista Catalán, Partit Proletari. Al frente de ellos marchaba Badia: traje caqui, pantalón de montar, camisa de un color como de aceituna. Braceaba airosamente y miraba a los lados de reojo, sin volver la cara, angulosa y fría. De la mano derecha le colgaba una pistola ametralladora.
Manifestación en la plaza de la República, hoy la plaza Sant Jaume. Fotografía: Brangulí
Cuando el pelotón llegó a la altura de la calle del Carmen, sonó el primer cañonazo. Hubo un momento de indecisión.
—¡Parece un cañonazo!
—No. Son las bombas de la F. A. I. —dijo Badia, al tiempo que apercibía la pistola.
Y siguieron adelante.
«Pero como la terrible F. A. I., el pavoroso fantasma que tenía frenéticos a los muchachos de Estat Català, no había salido de sus cuarteles, fue preciso moverse, sin esperar el ataque»
Ante el edificio del Fomento del Trabajo Nacional se agitaban los grupos febrilmente, levantando una barricada. Se oía el temblor duro de las ametralladoras próximas.
Un muchacho, con una cara de hambre que daba lástima, estaba parado en el recodo del Cine París, y sin sacarse las manos de los bolsillos decía en voz baja a todo el que se ponía a su alcance:
—Compro pistola... Compro pistola...
Como nadie le hacía caso, terminó por ponerse a arrancar adoquines igual que los demás.
De las callejuelas que rodean la plaza de Santa Ana llegaba el rumor de las descargas cerradas.
—¿Será la F. A. I.?
—No digas tonterías. Así no tira más que la tropa.
—También pueden ser los de Asalto.
—Sí, también; pero son los soldados. Ya te puedes despedir de la familia.
—¿Tenemos que estar aquí toda la noche?
—Eso debe decirlo la F. A. I.
Pero como la terrible F. A. I., el pavoroso fantasma que tenía frenéticos a los muchachos de Estat Català, no había salido de sus cuarteles, fue preciso moverse, sin esperar el ataque. Unas patrullas se subieron a las azoteas; otras marcharon por las callejas que van al mar.
En la puerta, del cine quedó un pelotón de escamots soñolientos, con carabina.
Poco después llegó un agente de enlace, en un auto con la banderita estrellada:
—¡Cuidado! ¡La F. A. I. está haciendo de las suyas! Carretera de Sarriá adelante. Un auto. Otro. Otro. Una veintena de hombres apretujados en los coches, sin saber dónde meter los fusiles. Poco antes de llegar al apeadero de las Tres Torres, sombras en el camino.
—¡Alto! ¿Quién vive?
—¡Por Maciá!
—¡Qué Maciá ni qué ocho cuartos! ¡Bajen ustedes! —Nos han dicho que la F. A. I. quería apoderarse de la Radio...
Los guardias civiles les miraron un momento. Luego ordenaron:
—Echar por aquí, muchachos.
Y se los llevaron detenidos.
Los reflectores de la Exposición barrían las carreteras. Cerca de la plaza de España enfocaron a un camión cargado con gente armada. Cuando señalaron pu presencia, los faros quedaron petrificados en el camino.
Manifestación en la Puerta del Sol de Madrid, encabezada por José Antonio Primo de Rivera, por la «unidad de España»
De la cuneta saltaron unos guardias civiles.
—¡Alto!
—¡Eip! ¡Eip! ¡Que nosotros somos rabassaires! —¡Ah! ¿Sois rabassaires? Bueno, pues echar para adelante. Pero no por aquí. Por aquí, al cuartel.
«Se ultimaban los preparativos de defensa y se distribuían estratégicamente los individuos de la Policía urbana del Cuerpo de guardia y los Mozos de Escuadra enviados por la Generalidad»
Sesión en el Ayuntamiento —La voz de la Lliga —Una cena interrumpida — Tiroteo en la plaza de la República.
Antes de que sucedieran estos episodios, el Ayuntamiento circuló una convocatoria urgente a los concejales para que acudieran a sesión extraordinaria que se había de celebrar la misma noche.
Se presentaron, en efecto, algunos concejales de la Lliga, que unidos a los de Izquierda que ya estaban en la Casa, se constituyeron en sesión permanente. Entre tanto, se ultimaban los preparativos de defensa y se distribuían estratégicamente los individuos de la Policía Urbana del Cuerpo de guardia y los Mozos de Escuadra enviados por la Generalidad.
Después de que el presidente de la Asamblea, señor Eseofet, declaró abierta la sesión, el secretario leyó la siguiente proposición de la mayoría:
«Los consejeros municipales que suscriben, ante la proclamación del Estado Catalán de la República Federal Española, fíeles a los ideales que han servido fielmente toda la vida, proponen al Pleno municipal que acuerde su firme y decidida adhesión al Gobierno de Cataluña»
Firmaron casi todos los concejales de la coalición, y el señor Pi y Suñer defendió la proposición, anunciando que la mayoría votaría a favor.
El señor Durán y Ventosa, en nombre de la Lliga, advirtió que suponía que los dirigentes habían estudiado las ventajas e inconvenientes que tal decisión podía acarrear, y, por tanto, la responsabilidad era para ellos. Pero como la Lliga tiene un alto concepto del catalanismo y considera equivocado el procedimiento que se sigue, sin querer entrar en polémica, no puede votar la proposición.
Sin embargo, la votación nominal dio veintidós votos a favor y ocho en contra.
Companys y su gobierno encarcelados
El señor Codó propuso que el Ayuntamiento visitase al Gobierno de la Generalidad. El concejal señor Bemadas dio un viva a Cataluña, y se levantó la sesión.
A la misma hora, las once menos cuarto aproximadamente, el Consejo de la Generalidad, que se hallaba reunido en el departamento de Sanidad y Asistencia Social, o sea, en la sala contigua al salón de sesiones de la antigua Diputación Provincial, se dirigía a cenar a la Presidencia, cuando se oyó una descarga en la plaza de la República.
El grupo —que lo formaban el presidente de la Generalidad: el presidente del Parlamento, señor Casanovas, y los diputados señores Casanellas, Xirau y Tarradellas del P. N. R. E.; el señor Tauler de la Esquerra; el señor Ruiz Ponseti socialista y el señor Comas, ex diputado del P. N. R. E. —se detuvo un momento. Inmediatamente oyeron otra descarga, seguida de un intenso fuego de ametralladoras.
—¿Qué ha pasado?
Lo supieron enseguida.
Una batería del Regimiento de Artillería de Montaña y una compañía de Infantería del Regimiento número 10 subieron por la Vía Layetana y se detuvieron en la calle de Jaime I, en disposición de ocupar la plaza de la República. El comandante Pérez Farras, que estaba a la puerta del Palacio, se adelantó hasta las fuerzas y preguntó al oficial que la mandaba:
—¿Dónde va?
—A ocupar la plaza de la República.
—Pues lo siento; pero tengo orden del presidente de la Generalidad de no dejaros avanzar.
—Avanzaremos, de todas formas.
—Si este es vuestro propósito, veremos quién puede más.
—¡Viva la República! —gritó el jefe de las fuerzas militares.
—¡Viva la República Federal Española! —replicó Pérez Farrás.
Y empezó el tiroteo, que había de durar toda la noche.
Los soldados se parapetaron en la calle de Jaime I y en la plaza del Ángel.
Detención de los Mossos de Esquadra por los soldados. Fotografía: Branguli
En la Generalidad disparaban los Mozos de Escuadra distribuidos por todos los pisos, y los paisanos desde las azoteas.
Ante el C. A. D. C. I. —Se extiende el tiroteo —Barricadas en el Barrio Viejo. Sangre en las Ramblas.
Rambla de Santa Mónica arriba, marchaba una compañía de Infantería, con bandera, banda, escuadra y música. Al llegar ante el edificio que ocupaba la sucursal del Banco de España, la compañía hizo alto, tambores, trompetas. El jefe de la fuerza empezó la lectura:
—Bando: Don Domingo Batet y Mestres...
En este momento sonó una descarga que derribó a tres hombres.
El capitán, no obstante, terminó la proclamación del estado de guerra y comunicó a la Comandancia lo que había sucedido.
—¿Dónde están ustedes? —preguntaron.
—Junto al C. A. D. C. I.
—¿Pueden seguir adelante?
—Sí, pero con bajas.
—En este caso, esperen.
Tropas nacionales apostadas en el Ayuntamiento. Fotografía: Josep María Sagarra
«En la Rambla, junto a las primeras farolas, hay unos regueros de sangre que se prolongan hasta la plaza de Cataluña...»
Algunos momentos después, desde el cuartel de Atarazanas, que está casi frente por frente al Centro de Dependientes, se contestó al tiroteo con fuego de cañón. La pieza estaba emplazada en uno de los tejados del edificio, y por consiguiente dominaba en tiro directo al C. A. D. C. I.
Fueron los primeros momentos realmente dramáticos. Seis, ocho, diez granadas hicieron blanco en los balcones del Casal, en la puerta de la calle, en la fachada. Los defensores, que llevaban sin salir del Centro desde el miércoles anterior, no opusieron una resistencia tenaz. Algunos cayeron heridos. Dos o tres murieron. Entre éstos, Jaime Compte, del «Grupo Garraf», que manejaba a la vez dos pistolas ametralladoras.
El tiroteo se fue extendiendo. Subió por la Vía Layetana y Fontanella, hasta Teléfonos; se deslizó por el Paseo de Colón, hasta Correos y hasta Gobernación; por el Ensanche, por el casco antiguo... La tropa se desparramaba, continuamente hostilizada, por toda la ciudad. Disparaba desde las puertas, desde detrás de las columnas de anuncios, desde los parapetos. La llegada de los militares era imponente. Se los veía perfectamente, bajo la luz lechosa de las farolas, avanzar encorvados. Luego se detenían un momento, sonaba el silbato del oficial e instantáneamente la detonación brutal de la descarga cerrada.
«Una visión alucinante, para no olvidarla nunca, es la horizontal luminosa que va trazando la ametralladora, vista de frente, cuando dispara en abanico»
La calle de Salmerón, frente a la Rambla del Prat, estaba interceptada por los adoquines levantados y la tierra apisonada. En las esquinas de la Avenida de la Puerta del Ángel, en las calles de Durán y Bas, Cucurulla. Archs y Canuda, las barricadas estaban dispuestas de tal forma que no dejaban maniobrar a la tropa.
El tiroteo en estos lugares era incesante. Y resultaba imposible saber quién disparaba, porque estos callejones impedían el fuego metódico de las descargas. De todas las bocacalles, de las azoteas, de detrás de los autos requisados, salían tiros. Una visión alucinante, para no olvidarla nunca, es la horizontal luminosa que va trazando la ametralladora, vista de frente, cuando dispara en abanico.
Saltan los cascotes y la tierra, se seca la boca, se duerme el hombro de los culatazos, queman las pistolas, huele irresistiblemente a pólvora. Lo que se libra en las calles de Barcelona es una verdadera batalla. No se ven más que soldados y fogonazos, los autos de enlace, por las calles anchas, y los coches de la Cruz Roja, que galopan en dirección al Clínico. En la Rambla, junto a las primeras farolas, hay unos regueros de sangre que se prolongan hasta la plaza de Cataluña...
The FDA Says 'Love' Cannot Be Listed in Ingredients
Age of Rivals set to expand
iOS, Android, PC/Mac •
Oh, Age of Rivals. You were our Through the Ages before we had digital Through the Ages. You were our 7 Wonders before…well, you’re still our 7 Wonders and will likely always be. You were the surprise card game of our summer, only falling behind other releases because we learned everything you had to share. That is, we ran out of new cards to unlock. Roboto Games is set to reignite our addiction, however, with the Conflict of Fate update which should be landing on the App Store very soon.
We don’t have an exact date for the new update, but we know what we’re going to be getting. Are you ready for some major blurbage? You should be.
The Conflict of Faith Update (October 2017)
- 18 new cards
- The Conflict of Faith Campaign including 3 new challenge levels with normal/hard versions of each
Gameplay Changes
- Both players are guaranteed to draw at least one Economic card during every draft in Round 1
- Guaranteed cards will no longer ever show up in the very first draft
- “Early” phase guaranteed cards may now draw during any draft in Round 1 (instead of just the first 2 drafts)
Card Changes
- Graverobber Baron can now only steal a maximum of 2 coins per turn instead of 2 coins per Ruins drawn
- Sun’s Sisters now gives bonus culture based on ruined card’s attack, and cost increased by 1
- War Drums ability reprogrammed to work more reliably
- Myrmidons cost reduced by 1
- Conquistadors attack increased by 1
- Assacani attack reduced by 1
Bugfixes
So, we get 18 new cards to discover as well as a new campaign, which should keep us neck deep in Age of Rivals through the New Year. If you aren’t familiar with Age of Rivals, check out our review in which we sing its praises. If you’re feeling too weak to click that link (but not too weak to click the links below…don’t think about it too much, the logic doesn’t make a lot of sense), then just buy it at the links below. You’ll thank us.
Un falso positivo en cannabis puede arruinarte la vida
Recuerdo perfectamente la primera vez que vi el anuncio de la DGT "El porro más caro del mundo". Este vídeo, al más puro estilo FAD, me jodió la tarde.
Por aquel entonces (2015), llevábamos unos meses sufriendo la nueva ley de tráfico y el rumor sobre los drogotest en carretera se hizo muy real. De repente, todos conocíamos a alguien que había sufrido un falso positivo y, según pasaban los meses, los casos eran cada vez más cercanos y rocambolescos.
MIRA: Terapia de cannabis
Con el tiempo empezamos a preguntarnos si cualquier fumador habitual podía arruinar su vida, como en el anuncio, aunque el porro más caro del mundo se lo hubiera fumado uno o varios días antes del accidente.
¿Cuál es la sensibilidad de los drogotest?
Una de las historias más sorprendentes sobre la sensibilidad de los drogotest es la de una mujer que, según el estudio jurídico Brotsanbert y la consultora SICAG, no consumía cannabis y dio positivo en THC. Al parecer, su pareja sí fumaba en espacios comunes y su falso positivo se debió al consumo pasivo. Después de meses de trabajo, el Tribunal Constitucional no admitió el caso a trámite y se archivó.
Cuando hablas con personas que han decidido ir hasta el final y gastarse miles de euros para defender su inocencia, resulta inevitable cuestionar la fiabilidad y la sensibilidad de estos test, así que me puse en contacto con Ana de Castro, del servicio de toxicología del Instituto de Ciencias Forenses "Luis Concheiro".
El dispositivo más usado (Dräger) afirma arrojar positivos por encima de los 25 ng/ml, sin embargo, en el estudio llevado a cabo por el servicio de toxicología forense de Ana de Castro se afirma que el cannabis se detecta a partir de los 5 ng/ml
Ana se encarga de hacer los análisis de confirmación en laboratorio, que resultan imprescindibles a la hora de que la sanción se haga efectiva, y forma parte del grupo de investigadores que participaron en el estudio europeo DRUID, Driving Under the Influence of Drugs (Conduciendo bajo la influencia de las drogas).
"Existen diferentes dispositivos comercializados para la realización del screening de drogas en carretera. El empleado con mayor frecuencia en España es el de la casa comercial Dräger (DCD5000), pero también se emplean los de Alere (DDS2) o Securetec (DrugWipe). Todos ellos son bastante similares, aunque puede haber algunas diferencias en las concentraciones de corte (cut-off). […] La DGT debería ser más rigurosa y exigir que los dispositivos tuviesen mayor homogeneidad", me dice Ana.
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Según la información oficial que proporcionan estas casas, Dräger arroja resultados positivos por encima de los 25 ng/ml, Securetec por encima de los 10 ng/ml y Alere por encima de los 5 ng/ml.
Sólo se necesita 1 ng/ml para confirmar la sanción y, agárrense a sus asientos, incluso así, un pequeño porcentaje de los análisis realizados en carretera resultan ser falsos positivos
Aquí encuentro la primera gran contradicción. El dispositivo más usado (Dräger) afirma arrojar positivos por encima de los 25 ng/ml, sin embargo, en el estudio llevado a cabo por el servicio de toxicología forense de Ana de Castro se afirma que el cannabis se detecta a partir de los 5 ng/ml. Además, en ningún momento se comprueba si el cut-off del dispositivo es menor de lo que dice la empresa que los fabrica es correcto y se procede a la prueba de confirmación.
Lo peor de esta situación es que los análisis de confirmación y el punto de corte propuesto por el DRUID se sitúan en 1 ng/ml. Es decir, sólo se necesita 1 ng/ml para confirmar la sanción y, agárrense a sus asientos, incluso así, un pequeño porcentaje de los análisis realizados en carretera resultan ser falsos positivos.
"Hay distintos expertos que han puesto en duda la fiabilidad del drogotest, dado que no depende únicamente del tiempo de forma estándar en todos los usuarios, como se quiere vender, sino de otros muchos factores" — Bernardo Soriano, abogado
Bernardo Soriano, de S&F Abogados, me cuenta que "hay distintos expertos que han puesto en duda la fiabilidad del drogotest, dado que no depende únicamente del tiempo de forma estándar en todos los usuarios, como se quiere vender, sino de otros muchos factores como la frecuencia e intensidad del consumo, de si ese consumo es crónico, del metabolismo o incluso de la higiene bucal".
Aunque me he topado con otros testimonios y estudios que afirman que los positivos en carretera pueden producirse por debajo de los 5 ng/ml, lo más importante ahora es entender qué significan estas cifras sin ponernos demasiado técnicos y, puesto que las concentraciones de corte en carretera resultan muy cuestionables, explicar qué implica un positivo por encima de 1 ng/ml en laboratorio.
De falsos positivos y libertades
La clave de toda esta situación está en los falsos positivos. Para la mayor parte de mortales de a pie, un falso positivo es cuando tu test da positivo y tus capacidades no están en absoluto afectadas por el uso de ningún tipo de droga, y tampoco la has consumido durante las últimas horas.
Sin embargo, desde el punto de vista de algunos científicos, parece más complicado definir un falso positivo. Hay quien cree que su función es analizar la presencia de esas sustancia en el organismo, no la afectación, por lo que para ellos no existen los falsos positivos, sólo las muestras que arrojan más de 1 ng/ml.
LEE: Ir a trabajar drogado es una mierda
En cualquier caso, hablaremos de falsos positivos siempre que estos test arrojen positivos cuando no estamos bajo el efecto del cannabis y hayan pasado uno o más días desde que lo hemos consumido.
Desde el punto de vista de algunos científicos, parece más complicado definir un falso positivo. Para algunos no existen los falsos positivos, sólo las muestras que arrojan más de 1 ng/ml
Parece bastante razonable suponer que cualquier prueba de este calado (cuando termine 2017 se habrán llevado a cabo unos 300.000 drogotest) pasa por un estudio, exhaustivo e independiente, que permite confirmar que su positivo indica una cantidad lo suficientemente alta en el organismo como para afectar a la conducción, ¿verdad? Pues no.
Cabe preguntarse, entonces, qué hacen estas personas analizando qué sustancias tomamos en nuestra privacidad, sin molestar a nadie. En palabras del doctor Fernando Caudevilla: "La idea de sancionar la presencia de drogas en el organismo es un disparate. En el cabello pueden encontrarse restos de drogas, por lo que, estrictamente hablando, las personas con melena no podrían conducir si han consumido drogas alguna vez".
Cuando termine 2017 se habrán llevado a cabo unos 300.000 drogotest
A estas alturas de artículo ya me he acordado varias veces de un fragmento de la página 485 en el capítulo 42 de PiHKAL, de Alexander Shulgin : "Al inconformista se le debe permitir retirarse a su dominio privado y vivir de cualquier manera que encuentre gratificante, tanto si sus vecinos lo consideran igual como si no. Debería ser libre para sentarse y ver la televisión todo el día, si eso es lo que escoge hacer. O mantener interminables conversaciones con sus gatos. O usar una droga, si elige hacer eso. Siempre y cuando no interfiera con la libertad o el bienestar de alguna otra persona, se le debería permitir vivir como desee, y que le dejen en paz".
Contradicciones científicas
En el estudio "Cannabinoides en fluido oral después de exposición pasiva al humo de la marihuana", se seleccionaron diez sujetos sanos, que no fumaban marihuana, y los metieron en un coffeeshop holandés durante tres horas. Tomaron muestras de su saliva antes de entrar en el coffee y 20, 40, 60, 120 y 180 minutos después de estar en él. Curiosamente, el 50 % de los sujetos excedió los 4 ng/ml de THC tres horas después de haber estado dentro del coffeeshop, y un 70 % superó los 2 ng/ml… sin haber fumado.
Mientras que el relato oficial sostiene que sólo se detecta el consumo de cannabis en las últimas seis horas, diferentes estudios, nacionales e internacionales, muestran que el THC puede ser detectado mucho tiempo después de consumir por encima de ese ng/ml.
El 50 % de los sujetos de un estudio excedió los 4 ng/ml de THC tres horas después de haber estado dentro del coffee shop, y un 70 % superó los 2 ng/ml… sin haber fumado
Queda claro que los cut-off de los análisis de saliva en carretera —incluso creyendo sus oficiales y fluctuantes números— son excesivamente bajos y no sólo pueden detectar un consumo pasado en usuarios habituales —de forma residual— sino que pueden dar positivo en el caso de fumadores pasivos. Pero lo más alarmante de esta situación es que la confirmación posterior en laboratorio es ridículamente sensible, con un cut-off de 1 ng/ml. ¡Un 70 % de las personas que estuvieron en el coffee shop, sin fumar, habrían dado positivo!
MIRA: Cambiar el mundo con el LSD, una charla con Michael Randall
De hecho, varios profesionales advierten que los controles de drogas en saliva no son fiables y sólo se pueden usar como una prueba indiciaria, que tendría que comprobarse siempre con un análisis de sangre que no se hace. Claudio Vidal, de Energy Control, afirma que, "a diferencia de lo que ocurre con el aire expirado, en el que existe una correlación entre la presencia de alcohol en aire y la presencia que existe en sangre, no está claro que esto también ocurra con el fluido oral, especialmente en el caso del cannabis".
¿Qué pasa si tengo un accidente grave?
Cuando hablamos de este hipotético caso estamos frente a un escenario muy inquietante que rara vez transcurre de la misma forma. A veces se hacen análisis de saliva –erróneamente–, otras se hacen análisis de sangre por orden judicial y en otros casos se practican los dos tipos de pruebas por diferentes y variopintos motivos.
"Si tras un accidente damos positivo en un control de estupefacientes, y nos detectan presencia en el organismo de cannabis, independientemente de que hayamos consumido o no cannabis esto quedará reflejado en el atestado", afirma Bernardo Soriano.
Varios profesionales advierten que los controles de drogas en saliva no son fiables y sólo se pueden usar como una prueba indiciaria, que tendría que comprobarse siempre con un análisis de sangre
Éste y otros especialistas legales coinciden en que, en la inmensa mayoría de los casos, el seguro se hará cargo de las indemnizaciones, a veces astronómicas —hasta 1.500.000 euros en el caso de tetraplejias, 600.000 en el caso de ceguera permanente y 70.000 por la desestructuración del pene, por poner algunos ejemplos—, y luego te llevará a juicio para obligarte a que le devuelvas hasta el último céntimo debido a tu "positivo en drogas". Es lo que se denomina "facultad de repetición" en el artículo 10 de la ley sobre responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos de motor.
Cuando contratamos un seguro, normalmente existe una cláusula que indica que "no están cubiertos los daños causados cuando el conductor dé positivo en drogas". Entonces, ¿por qué no se desarrollan pruebas y estudios que identifiquen a personas bajo los efectos del cannabis? Según el experto en drogas Drogoteca, "a las compañías de seguros parece interesarles mucho que no se distinga entre 'conductor bajo el efecto de las drogas' y 'conductor que ha consumido drogas en algún momento del pasado'".
En la inmensa mayoría de los casos, el seguro se hará cargo de las indemnizaciones, a veces astronómicas, y luego te llevará a juicio para obligarte a que le devuelvas hasta el último céntimo debido a tu "positivo en drogas"
Para fundamentar esta afirmación apunta a un estudio de la Fundación MAPFRE y la FAD que se publicó en la revista de la DGT de enero de 2016. En el artículo, Jesús Monclús, ejecutivo de Fundación MAPFRE, afirma: "Un conductor drogado deja de pensar con claridad y ya no tiene marcha atrás. Por ello es tan importante que entre todos impidamos que alguien que haya consumido drogas se ponga al volante".
Como la ley de tráfico es relativamente nueva, todavía no se han cerrado la mayor parte de causas pendientes y no se ha creado jurisprudencia al respecto. El conductor que ha dado positivo en un drogotest con confirmación en laboratorio, o que ha superado 1 ng/ml en sangre, puede tener que defenderse de varias causas penales entre las que destaca el homicidio involuntario: "En el caso de mediar algún tipo de lesión o fallecimiento se nos imputarán esos delitos de forma imprudente", dice Soriano. Además del estigma social que implica ser el protagonista de un accidente grave y ser etiquetado mediáticamente como "drogado" cuando, por ejemplo, han muerto personas, el conductor tendrá que defenderse para no entrar en la cárcel.
La validez del resultado positivo de un test extremadamente sensible recae, en cómo hayan percibido al conductor los policías, en una situación de estrés y pánico como puede ser un accidente grave
Pregunto al abogado Carlos Nieto "Recurreitor" cómo se determinará en un juicio si la cantidad de THC, en ng/ml, es lo suficientemente alta para suponer que el conductor estaba bajo los efectos de esa sustancia. "Buena pregunta. No se puede determinar. Habrá que acompañar los análisis de saliva o sangre con un informe con los signos externos que hayan percibido los policías […] Ni en sangre ni en saliva pueden estar seguros de que el conductor estuviera bajo los efectos del THC", dice Carlos.
La validez del resultado positivo de un test extremadamente sensible recae, ojo al dato, en cómo hayan percibido al conductor los policías, en una situación de estrés y pánico como puede ser un accidente grave. Por si fuera poco, esta percepción se fundamenta en aspectos como: estar nervioso, lloroso o inquieto; pestañear, sudar, bajar el tono de voz o no entender; el temblor de piernas…
"Entonces, Carlos, ¿qué le decimos a los usuarios de cannabis? ¿No conduzcas nunca? Si eres un fumador habitual y no consumes en 24, 48 o incluso más horas y, aun así, alcanzas las ridículas cantidades que los test de carretera y laboratorio necesitan para arrojar positivos, te puedes meter en un buen lío cuando hablamos de un accidente grave". Nieto no titubea a la hora de contestar: "Totalmente".
Ya estáis tardando en vender el coche. Cada día que pasa se devalúa.
Modern Combat Versus Review: Half Baked

Fun and flawed. If you need a three word review of Modern Combat Versus, that’s the perfect way of summing it up. It frequently gives with one hand and takes away with the other. The basic foundations are solid, but there’s that sneaky suspicion that it’s an update or two away from actually being great. For now, it’s a little lightweight, needs more content, and is all too keen to utilize some cheap free-to-play elements.
Taking it back to its very core, Modern Combat Versus is part Call of Duty style multiplayer, part Overwatch. That sounds spectacularly exciting for FPS fans, but maybe don’t get too excited just yet. Taking part in 4 versus 4 multiplayer battles, you’ve currently only got the one objective type to deal with. It’s a King of the Hill style deal with you having to control a certain point on the map for a brief length of time in order to win. It’s a common concept and one that’s very easy to get to grips with, which is lucky as it’s the only objective there is just yet.
You move around by holding a finger to the left side of the screen with the right side dictating looking and your reticule. Want to shoot at someone? Well, that’s done automatically by default and it works pretty well. Simply aiming rather than having to worry about juggling yet another control is hugely beneficial on a touch screen, saving you some valuable milliseconds while you fire at your target. It works well and you’ll still feel in control of the action.
Additionally, each agent in the game offers their own bunch of weapons and skills. Think Overwatch and it kind of works like that. Each agent can activate their ability by hitting a button on the center of the screen, helping their chances in battle. It’s a neat idea in theory.
Indeed, the basic structure of the game is all pretty good if unrefined. There are only 5 maps right now and the one objective type but the potential is clear. So, where does Modern Combat Versus struggle? That’ll be the F2P stuff.
You see, Modern Combat Versus offers loot crates much like Overwatch. But these are more like Clash Royale’s variety of boxes in that they take a while to unlock, you can only collect so many at once, and they can be all too important in the long run. They affect what classes you have available to you as the currency they provide you with is used to buy new agents. Potentially, that could really skew how things work out as players favor the same agents to unlock. Regardless of the long term effects, it simply means you don’t get the full game without waiting or grinding.
Sure, you can buy your way ahead, and that seems to be what the developer wants you to do. Odds are you will a little, but with only the one objective type, this won’t feel so exciting just yet. Ultimately, that’s what leaves Modern Combat Versus feeling incomplete. It’s fun and satisfying playing what is there, even if the players you go up against aren’t exactly that tough to contend with. But it immediately feels like a game that you’d be better off waiting for a few updates later to check out. Hopefully by then, the community will have matured and there’ll be additional maps and objective types to delve into. For now, it’s a little too half baked.
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Quen foi a revolucionaria Antonia Alarcón, decapitada por liderar un motín no Ferrol de 1810

A cidade de Ferrol ten unha longa historia de loitas sindicais e revoltas republicanas. Alí foi o berce do socialismo e o anarquismo en...
Por Lois Pérez Leira
1640, o ano no que Cataluña se sublevou e os pobos irmáns de Galicia e Portugal deixaron de quererse

Hai máis de 350 anos, galegos e portugueses sementaron a fronteira común de fortíns, atalaias e fortalezas e iniciaron unha guerra que duraría case...
Por Xurxo Salgado
La intermodal recibirá esta semana el 'plácet' de la Xunta

La Guardia Civil de Santa Comba suspende la comida del Pilar por la situación en Cataluña
Un Mr. Wonderful hiriente y a la vez inapelable. Un Mr....

Un Mr. Wonderful hiriente y a la vez inapelable. Un Mr. Wonderful de diagnósticos médicos chungos.
Favelas

Stranger Things: The Game is Available Now

Netflix’s Stranger Things took the TV binge-watching world by storm last year. The first season of the supernatural period drama was set in a rural Midwestern town in the early 1980s and drew on every fittingly nostalgic reference from The Empire Strikes Back to Dungeons & Dragons. The story centers on three preteen boys and one very unique girl as they search for their missing friend and slowly unravel the strange events surrounding his disappearance. While those first eight episodes could have been a standalone experience with a slight cliffhanger ending, a second season of Stranger Things is set to release on Netflix at the end of this month, much to fans’ delight.
To help tide you over until October 27th, however, Netflix and developer BonusXP (The Incorruptibles, Monster Crew) have just launched Stranger Things: The Game on iOS and Android. This top-down adventure takes open inspiration from The Legend of Zelda, which BonusXP CEO Dave Pottinger discusses on Apple’s Game of the Day feature: “Even though the original Zelda came out in 1986 in Japan, we thought it was a great fit for this game…It’s a master class in simple game design that builds over time.”
Instead of following the events of the first eight episodes directly, the game offers an idea of what the Stranger Things crew is up to between the first and second seasons of the show. Players begin as chief of police Jim Hopper as he’s awoken in the night by a call from secretary Flo: she reports that “that Byers boy and his friends” have gone missing. Hopper heads out to the most likely destination for the group after their experiences in season one: Hawkins Laboratory.
The lab is essentially the first dungeon of the game, filled with laser beam puzzles, patrolling guards, and secrets to discover. While you start off with just Hopper, you’ll soon find Lucas holed up in a back room and add him to the party. Each character you discover has their own unique ability that allows you to complete previously unsolvable puzzles or approach confrontations in specific ways. Hopper has a powerful punch that is ideal for taking out enemies quickly while Lucas can fire rocks from his Wrist Rocket to hit unreachable switches. In classic Zelda fashion, characters receive bonuses when at full health, such as Hopper’s punch turning into a furious forward charge.

Even though the game is free to download and appears to be devoid of in-app purchases or ads, it’s a substantial adventure. We spent 20 minutes completing that first location—taking time to find all its hidden items—and are only at 6% completion for the game. The overworld is the town of Hawkins and its map is massive, including everything from the lab to the Mirkwood forest to the quarry and beyond. There are eight characters to discover; 40 heart pieces to collect; as well as Eggos, VHS tapes, and a slew of other appropriate secrets. The music is a wonderful chiptune recreation of the series’ themes that is almost eerily immersive. We love it.
Stranger Things: The Game is sure to be a treat to any fan of the series, but it’s also an extremely solid Zelda-like for any adventure game lover. It’s free to download now on iOS and Android.
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Top 10 - Los asesinatos más importantes de LOBEZNO
"El mejor en lo que hace."
A continuación, presentamos las 10 víctimas más importantes que ha asesinado este fiero mutante:
10º - CRÁNEO ROJO
Asesinado por Wolverine en: Old Man Logan (2009)
Forma de asesinato: Decapitación
- El Viejo Logan
Asesinado por Wolverine en: Wolverine vol. 3 #50 (2007) - Lobezno: Evolución
Forma de asesinato: Decapitación
Asesinado por Wolverine en: New X-Men #150 (2004)
Forma de asesinato: Decapitación
Asesinado por Wolverine en: New X-Men #150 (2004)
Forma de asesinato: Apuñalamiento
6º - HULK
Asesinado por Wolverine en: Old Man Logan (2009)
Forma de asesinato: Destrozado por la mitad
- Secret Wars: El Viejo Logan
5º - MARIKO
Asesinado por Wolverine en: Wolverine vol. 2 #57 (1992)
Forma de asesinato: Apuñalamiento
Asesinado por Wolverine en: Origin (2002) - Lobezno: Origen
Forma de asesinato: Apuñalamiento
- Lobezno: Origen
3º - A SÍ MISMO
Asesinado por Wolverine en: Age of Ultron (2013)
Forma de asesinato: Apuñalamiento
- La era de Ultrón
Asesinado por Wolverine en: Uncanny X-Force #34 (2013)
Forma de asesinato: Ahogamiento
- Wolverine Origins
Asesinados por Wolverine en: What If? Enemy of State #1 (2007)
Forma de asesinato: Todo tipo
Asesinados por Wolverine en: Marvel Comics Presents: Weapon X #72-84 (1991) - Arma X
Forma de asesinato: Apuñalamiento, decapitamiento
- Arma X
- Todas las versiones de Lobezno/Wolverine
- La Muerte de Lobezno
- El regreso del Lobezno clásico de la muerte
- El futuro del Viejo Logan
- Logan (2017) - Crítica y detalles
- Fallece Herb Trimple, cocreador de Lobezno
- Fallece Len Wein, creador de Lobezno y La cosa del pantano

Superlópez votaría “Sí” el 1-O… y no debería sorprenderte
En una entrevista de 2013 Jan, creador de Superlópez, ya decía que “todas las naciones tienen derecho a decidir” y que “Cataluña es una nación con historia, lengua y cultura propias“. Estos días el dibujante ha estado subiendo imágenes de su personaje apoyando la independencia, algo que ha sorprendido o decepcionado a cierto grupo de lectores. No es necesario valorar lo correcta o incorrecta de la opinión de Jan para explicar algo evidente: su postura política se veía en su trabajo.
Hace un tiempo me sorprendió un detalle del álbum de Superlópez En el país de los juegos el tuerto es el rey (1988). En la parte trasera del coche de Juan López, es decir, la identidad pública (¿o secreta?) de Superlópez, había una pegatina oval con la bandera catalana, un precedente de las pegatinas de gatos, burros y con las letras “CAT” con las que se reivindica el origen catalán del conductor del vehículo. La misma pegatina que me encontré en uno de los primeros tebeos del Pulgarcito de Jan, por cierto. Le di más importancia cuando noté que, excepto por el color, el modelo era el mismo en el que se había dibujado el propio Jan en un cameo del anterior álbum, Cachabolik Blues Rock (1988).

Catálogos turísticos catalanes
Esta pegatina, esta pequeña curiosidad, colocada junto al resto de sus tebeos decía algo evidente: a Jan le gusta mucho Cataluña. Al dibujante se le criticó en su momento el cómic Periplo búlgaro (1989), que fue descrito como un “catálogo turístico”, pero nadie ha señalado en todo este tiempo que los lugares que más y mejor nos ha mostrado Superlópez están dentro de la propia Cataluña. Ribes de Freser en Hotel Pánico (1990), Campodrón en Los cerditos de Campodrón (1989), un álbum en el que también se ve El Masnou, en cuyo ayuntamiento precisamente se estrenó Tronak el Kárbaro de La gran superproducción (1984). Cuando Lady Araña decide abandonar el mundo del crimen en Adiós Lady Araña (2000) baja desde la finca en la que vivía Jan hasta llegar a Sant Pau de Segúries, la localidad que había sido invadida por monstruos digitales en Los cybernautas (1997).

Si el cine de Alex de la Iglesia está íntimamente unido a Madrid, los tebeos de Superlópez lo están a Cataluña, y especialmente a Barcelona. La invasión de los koskastillanos en Los ladrones de ozono (1992) inunda la ciudad condal desde la estatua de Colón (al que, recordemos, “América le queda detrás”) hasta la plaza de Cataluña atravesando las Ramblas, que es donde acaba El asombro del robot (1988) después de que los personajes hayan paseado por la avenida del Paralelo y Vallcarca. Incluso de una manera más monumental, Jan ilustra joyas arquitectónicas de Barcelona en el arranque y el final de aquel primer “catálogo tusístico”, Periplo búlgaro.

Bikinis y esteladas
Teniendo un poco de ojo, al lector también le debería haber extrañado de que en La espantosa, extraña, terrífica historieta de los petisos carambanales (1987) Superlópez proponga una solución contra la invasión de petisos a la Generalitat en vez de dirigirse al gobierno nacional. O que los personajes lean sólo prensa regional (El Pariódico, La Targuardia o Avui), desayunen pan con tomate y jamón, pidan “bikinis” para comer y “pleguen” al acabar la jornada laboral.

No es cuestión de dar nombres propios ni señalar con el dedo, pero Jan en sus cómics incluye cameos de amigos íntimos suyos que se han definido abiertamente como catalanistas o independentistas, lo que al menos quiere decir que Jan se mueve en esos círculos. Y a pesar de todo lo dicho, y de la importancia que le da Jan al catalán en sus cómics, no se han publicado muchos álbumes de Superlópez en este idioma. El último de ellos ha sido Asalto al museo (2012), traducido como Estranys al museu de Ripoll (2014), en cuya contraportada aparece Jan dibujando esteladas.

Nosotros los catalanes
Si nos vamos a la Transición, con la publicación de Nosotros los catalanes (1978) Jan y el guionista Francisco Pérez Navarro, creador del Supergrupo, presentaron una historia de Cataluña muy reveladora. Por un lado los autores contraponían la realidad social de las clases populares con la de las élites, enfrascadas en sus luchas por el trono y las batallas. Al mismo tiempo, la presencia del reino de Castilla y León respecto a la Corona de Aragón iba desde la irrelevancia hasta la opresión.

Cuando Jan se ha expresado estos días favorable a la independencia de Cataluña la sorpresa no debería estar en su opinión, sino en el valor para expresarse claramente. Ya lo tuvo cuando rechazó en 2013 la Medalla de Oro en las Bellas Artes de manos de José Ignacio Wert, que tres meses antes había anunciado su interés por “españolizar a los niños catalanes”. En opinión de Jan, el independentismo “es inevitable por el trato que Cataluña siempre ha recibido del gobierno central y lo comprendo y apoyo abiertamente”. O lo que es lo mismo, que lo de estos días no es nuevo, sino que viene de lejos.

ACTUALIZACIÓN: Por supuesto, tras el 1-O y la intervención de las Fuerzas del Orden en Cataluña, Jan se ha posicionado de forma clara con este dibujo:

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Lusofobia desde una toalla portuguesa

Valença do Minho. Fotografía: Alice (CC).
«Vende toallas, Cristiano vende toallas, vende toallas, Cristiano vende toallas…», cantaban los aficionados del Celta en uno de los últimos partidos en Balaídos a los que pude acudir. Ronaldo, tan atento él a todo lo que puede estar relacionado con su autoinstitucionalizado yo, parecía desconcertado por aquel cántico.
No hay familia de Vigo que no tenga, como mínimo, una toalla comprada en Portugal. Son toallas de playa, enormes, de tejido perenne, que sobreviven a varias generaciones. Normalmente nos las traemos de Valença do Minho, pero a lo largo de los últimos años los censos toallísticos de la ciudad olívica han registrado un incremento de las adquiridas en Oporto, El Algarve, Lisboa y alrededores. Además de la más obvia de sus funciones, la toalla portuguesa nos reafirma como personas de mundo: es nuestro certificado de que hemos ido al extranjero. ¿Y qué pasa cuando una persona viaja más allá de nuestras fronteras, aunque sea yendo y volviendo en el mismo día? Que, inevitablemente, se convierte en una voz lo suficientemente autorizada para esgrimir juicios políticos, geográficos, fisonómicos y sociológicos sobre el país que ha visitado.
Viajé a Valença por primera vez con nueve años, con mis padres. Como buenos españoles, honramos nuestra carpetovetónica idiosincrasia pasando de estraperlo por la aduana un reloj de salón que aún hoy funciona y se muestra ufano en el recibidor de la casa de mis padres. Considero a mi familia bastante más decente que la media española, pero volver de Portugal declarando honestamente todo lo que habíamos comprado suponía manchar, además en un escenario tan representativo como es el puente sobre el río Miño que separa Tui de Valença, la imagen que nuestros coterráneos habían forjado durante tantos años. A ver si iban a pensar que éramos japoneses.
Ese era mi debut en el país vecino, y yo, entonces, ya tenía enquistados los tres «todos» de los portugueses: todos están en verano a las 9 de la mañana en la playa de Samil para quitarnos el sitio (y, además, todos están también, a la vez que en Samil, petando El Corte Inglés); todos conducen como locos; y todas las mujeres son feas y tienen bigote. No había giro copernicano que desplazase estos asertos.
En lo de superpoblar la playa de Samil sería injusto no reconocer que permitimos que los lusos compartan culpa con los orensanos: el arenal es grande, y, además, existe un espacio con césped equivalente, ahora que todo se mide en campos de fútbol, a los estadios del Benfica y del Oporto juntos. Ahí los orensanos («paragüeros de los cojones») tienen que dar un paso al frente y reconocer su parte de responsabilidad. Lo paradójico del tema es que la mayoría de los vigueses (y si me apuras, de los seres humanos) tirando un poco del hilo genealógico encontrarían un padre, una abuela, o una mascota de Ourense que en un momento dado emigró a Vigo para ganarse las habichuelas y que a partir de ese momento empezó a colaborar en el proceso de procrear potenciales personitas que se creen dueñas de Samil y de El Corte Inglés. Por mucho que en julio y agosto Orense sea una de las ciudades que figura varias veces como la que más alta temperatura ha alcanzado en todo el territorio nacional (sí, España, en la fría y lluviosa Galicia existen lugares en los que hace calor en verano), el hecho de que sus habitantes huyan hacia la costa se ha considerado siempre como un acto de pillaje. Y no caigamos en el buenismo, que hay que reconocer que los orensanos tienen sus defectos: a mí, por ejemplo, me mata su uso de los tiempos compuestos; aprovecho que este artículo nos ha traído hasta aquí para hacer un llamamiento no solo a la provincia de Ourense (aunque creo, sin ninguna pretensión de verdad científica, que aquí está el foco de infección), sino a toda la comunidad autónoma: gallegos, somos de verbos simples, sobre todo en el lenguaje hablado, quizás porque siempre hemos sido también gente simple, en el mejor sentido de la palabra; entre nosotros meter un «he ido», por muy bien traído que esté, es una pedantería, pero es que además solemos confundirnos y atentamos con armas lingüísticas como «ayer he ido al cine». No se puede consentir que delincamos de ese modo por no ser nosotros mismos. Cuando en la conversación esté presente alguien de más allá del Padornelo se puede intentar, pero con cuidado. Solo las madres gallegas, cuando quieren aumentar el grado de seriedad de la represalia, tienen plena libertad para tirar de verbos compuestos: un «¿Yo qué te dije?» no impone lo mismo que un «¿Yo qué te he dicho?», aunque no debemos olvidar que tenemos la variante autóctona del «¿Yo qué te tengo dicho?».
Pero volvamos al portugués colonizador de playas y de centros comerciales. Mientras que en cualquier ciudad del mundo cuando el tráfico está menos fluido de lo habitual la gente se pregunta «¿Habrá habido algún accidente?», en Vigo decimos «¿Será festivo en Portugal?». Y, como con los orensanos, tampoco quiero hacer yo de abogado del diablo con nuestros compañeros de península: porque, por ejemplo, los bañadores masculinos que me llevan no hay por dónde cogerlos, metafórica y literalmente. Si queremos que Vigo cuente con la playa con las mejores vistas del planeta hay que hacer dos cosas: la primera, tirar el edificio de la isla de Toralla, y la segunda, que Samil sea nudista. Por mucho que votemos al PP, no puede haber miembro viril que escandalice más a la sociedad gallega que esos trozos de tela en los que se embuchan de manera sórdida accidentes anatómicos. El problema es que en España los hombres tampoco estamos muy afortunados últimamente escogiendo la ropa de playa, o quizá es que no estamos finos juzgando nuestro físico (estoy muy a favor de la autoestima, pero también de la gestión del entusiasmo), así que si queremos tener un argumento de peso para justificar nuestra lusofobia, apliquémonos más en este aspecto y tendamos a la contención holgada de la mayoría de los cuerpos.
Que los portugueses tengan a Cristiano Ronaldo y a Mourinho como estandartes futbolísticos tampoco nos vale para verter sobre ellos nuestro odio: en primer lugar, cuando mi familia sacaba el reloj de estraperlo de Valença, yo ya sabía que los portugueses nos molestaban, y Cristiano Ronaldo igual entonces ni había nacido, o autogestado, porque a lo mejor lo de que este chico se haya hecho a sí mismo es literal, e igual que no necesita de otros para ganar partidos no necesitó tampoco de seres que lo gestasen. Y, en segundo lugar, porque si en algún país tiene prestigio social la grosería y la soberbia es en el nuestro, y no creo que allí los hayan encumbrado más de lo que lo ha hecho media España. Así que, descartados Cristiano Ronaldo, Mourinho y los bañadores como justificantes de la lusofobia, sigamos buscando pruebas para ver por qué amigos de otras partes de Galicia no quieren venir a Samil, porque «en Samil solo hay portugueses». Y no, no lo dicen por el sentido pretendidamente peyorativo (¿?) que aplican al gentilicio para referirse a los vigueses, que sabemos contraatacar llamando «turcos» (putos turcos) a nuestros vecinos del norte o «paragüeros» a los orensanos o «madrileños» a todos los de fuera de Galicia que son de interior. Como cuando les pregunto «¿Y cuál es el problema con los portugueses?» no saben darme una razón, y simplemente se quedan en bucle recitando «No me gusta que haya portugueses —y en Samil hay portugueses—. No me gusta que haya portugueses —y en Samil…—», me dedico últimamente a analizar qué actitud provocó que ese rechazo se instaurase en el subconsciente de mis amigos.

Playa de Samil, Vigo. Fotografía: arfoo (CC).
Así que desde mi toalla, comprada en Faro en la Semana Santa del año 1990 y que tengo previsto que dure como mínimo hasta que toda Galicia tenga AVE —esto es, que pase por dos generaciones más—, me harté a observar portugueses en la playa este verano, intentando como buenamente pude desviar la mirada de sus bañadores. En principio ningún problema, oye. Falan baixiño (y el susurro en la playa es un patrimonio en peligro de extinción que deberíamos empezar a cuidar de verdad); recogen la basura; cuando caminan entre las toallas portuguesas de gente que no tiene por qué ser portuguesa lo hacen sin levantar arena; les encanta jugar al fútbol y lo hacen como mandan los cánones de la buena educación en la playa: en la orilla, mientras la marea está baja; da gusto comprobar además cómo los niños, desde muy pequeños, tienen un exquisito toque de balón. Acabando mis vacaciones, desalentado por no hallar indicios de criminalidad en su modo de actuar, y a punto de rendirme y declarar abiertamente que el estropicio de los bañadores no era motivo suficiente para justificar la lusofobia, apareció en escena un elemento harto perturbador: el paravientos.
Porque un paravientos portugués fue el que casi nos lleva a rememorar las guerras fernandinas: por este artilugio demoniaco, un grupo de cinco o seis señoras mayores llevaron su lusofobia a las puertas de la violencia una bonita mañana de agosto, de un día entre semana, a una hora en que todavía Samil estaba semipoblada, de tal manera que una familia con un paravientos no molestaba a nadie que no tuviera predisposición natural a la indignación. Las pocas toallas extendidas en ese momento en el arenal estaban a suficiente distancia como para que nadie pudiera —ni tuviera que— oír conversaciones ajenas. Claro que este grupo de señoras mayores no falaba baixiño como los portugueses, y sus comentarios xenófobos no podían pasar desapercibidos para los que estuviéramos a menos de trescientos metros de distancia: que si joder con los portugueses, que si no se pueden quedar allá, que deberían estar ayudando a apagar incendios (Portugal sufría esos días una trágica ola de incendios), que si ahora aquí y por la tarde al Corte, que no hay quien aparque en el centro de Vigo con tanto portugués, que, eso sí, hay que reconocer que la canción con la que ganaron Eurovisión era preciosa, que si estás segura de que son portugueses, que como falan tan baixiño yo no estoy segura porque no sé qué idioma están hablando, y además ellas no parece que tengan mucho bigote, que incluso una es guapa, que cómo no voy a estar segura con esos bañadores que me llevan (bien jugado ahí, reconozcámoslo)… Y entonces fue cuando repararon en el paravientos, que impactó especialmente a una señora con una pamela todavía más grande que el mismo paravientos. Esta mujer se transformó de repente en una mezcla de Fresita la de Gran Hermano gritando «Salou es mío» y de una Le Pen enxebre, garante de la defensa de Vigo ante la amenaza foránea. Desatada, la señora se levantó con una agilidad impropia de su edad, porque no era ella la que se desplazaba, era la furia contra el luso lo que la movía. Atraídas por su liderazgo, otras dos del grupo se irguieron para flanquearla; la acompañaban hipnotizadas por su carisma, iban hacia el paravientos, pero podían haberse dirigido a Tui a levantar un muro para impedir la llegada de indeseables, exigiendo encima que los portugueses lo costeasen, si la de la pamela las hubiera dirigido inmediatamente allí. Lanzando vítores como «es que además de no dejarnos sitio para aparcar ponen ese chisme y no nos dejan ver la playa», puño en alto, se plantaron ante la familia portuguesa y sin apenas darles tiempo para reaccionar la señora de la pamela arrancó el paravientos.
Eché de menos un «¡Santiago y cierra España!», pero pensé que como gesto simbólico para cualquier batalla de reconquista aquello no estaba nada mal. Con lo que no contaba «pamela Anderson» es con que hasta sus adláteres se percataron de que aquella era una guerra desproporcionada, que un paravientos igual no era el arma de destrucción masiva que habían pensado, y que a lo mejor habían metido la pata consintiendo en posar para aquella especie de foto de las Azores de andar por casa. Avergonzadas, empezaron a recular. Quizás influyó que muchos vigueses no somos lusófobos (y, de los supuestos lusófobos, la mayoría lo son solo de boquilla, por hablar por hablar, lo que no deja de ser feísimo) aunque apenas se note porque falamos máis baixiño que aquellos que sí lo son, y que varios tomamos partido para poner a la señora en su sitio (no literalmente, porque su sitio es un manicomio) y consolar a aquella familia, que aunque abochornada y todavía en estado de shock, no perdió en ningún momento ni la compostura ni la educación. En un momento, desde todas direcciones empezó a llegar gente de todas las edades con el objetivo de manifestar su posicionamiento, de manera rápida y contundente, y de contrarrestar una situación descabellada. Aunque pueda parecer insignificante, lo vi como una maravillosa y reconfortante reacción de solidaridad, que refleja que a veces somos mejores personas actuando de manera espontánea, reaccionando casi de manera refleja, que cuando nos dejamos llevar por la inercia del hablar por hablar, por la charla insustancial, por la corriente del prejuicio que nos sirve de calzador para encajar nuestro parecer en el bulto de la conversación.
Por mi parte, mi papel en este guirigay playero consistió, también en un arrebato, en salir escopeteado hacia el epicentro de la batalla. Interrumpiendo a la señora, me dirigí —en un portugués construido a base de hablar gallego y meter un –ao en las palabras que acaban en –ón— a aquella familia que estaba siendo avasallada y les espeté un «Nao marchedes de aí, que non molestades a ninguén; a que molesta é ela e a súa pamela» lleno de sentimiento. Los cuatro o cinco portugueses que formaban aquella familia, alucinando aún con todo lo que estaba pasando, se limitaron a aplaudirme, y uno me hizo el gesto del pulgar hacia arriba.
Volví hacia mi toalla portuguesa, preguntándome si quizá había perdido una buena oportunidad para, en pos de la alianza de civilizaciones, comentarle al del pulgar hacia arriba que hiciese el favor de cambiar de bañador.

Playa de Samil, Vigo. Fotografía: Jota Barros (CC).
Defacing coins like a suffragette, and how to make a Celtic torc
The Curator's Corner blog contains a number of posts with additional information about the topics in some of the episodes.
Season 1
Deciphering the world's oldest rule book | Irving Finkel | Curator's Corner pilot
Big swords and Bronze Age war protests | Episode 2
A World War 1 love story (on a coin) | Episode 3
New moons and scavenger hunts I Episode 4
Dark side of the room (British Science Week special) | Episode 5
World heritage at risk in Yemen | Episode 6
How to make a Celtic torc | Episode 7
Blog post
Season 2
The oldest portrait in the British Museum (probably) | Episode 1
Blog post
Why you should love Japanese manhole covers | Episode 2
Wear with Pride: LGBTQ badges in the British Museum | Episode 3
Blog post
Defacing coins like a suffragette | Episode 4
Blog post
Idrimi: a 3,500-year-old refugee from Aleppo | Episode 5
The Night Clock | Episode 6
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How to catch a unicorn | Episode 7
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Portraits and propaganda of Queen Elizabeth I of England | Episode 8
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Irving Finkel and the Chamber of Lewis Chessmen | Episode 9
Blog post
Remembering Robert Mitchum
If a podcast isn't your thing, there is also this LA Times article on Mitchum filled with select quotes from his career, or this remembrance of his presence from The Daily Beast, or more film based analyses from Mubi and Chiseler.
If you'd prefer something more in the moment, here's a very 70's Rolling Stone article from the set of The Friends of Eddie Coyle, or spend an hour with the man himself interviewed by Dick Cavett. (As referenced by the Film Comment podcast, it is something to see for anyone interested in the man.)
Not familiar with Mitchum? The British Film Institute's got you covered with their list of his ten best films so you have a starting place for rectifying that oversight.
And, of course, there's the notable previous FPP from this site regarding his musical aspirations, and a couple others about Night of the Hunter. (previously, previously)
The real reasons you procrastinate — and how to stop
"Most of us seem to tacitly believe that our emotional state has to match the task at hand," says Pychyl. But that's just not true. "I have to recognize that I'm rarely going to feel like it, and it doesn't matter if I don't feel like it."
Instead of focusing on feelings, we have to think about what the next action is, Pychyl says. He counsels people to break down their tasks into very small steps that can actually be accomplished. So if it's something like writing a letter of reference, the first step is just opening the letterhead and writing the date.
Even if it's an extremely small action, a little progress will typically make you feel better about the task and increase your self-esteem, which in turn reduces the desire to procrastinate to make yourself feel better, he says.
Of course, I am procrastinating by posting this...
Oto Vans nos cuenta por qué se ríe de los heteros
Oto Vans tiene 250.000 seguidores en Instagram, pero no lo busques porque no lo encontrarás: le han cerrado la cuenta por quinta vez. Oto Vans es una de las —no pocas— víctimas de la poscensura en internet, de la dictadura de lo políticamente correcto. Es el Guillermo Zapata de la Generación Z pero con highlight: se ríe de los heterosexuales en lugar de de las víctimas del terrorismo.
Para esta entrevista le pido que escoja un sitio muy hetero y elige el Bernabéu. Es imposible acceder al estadio si no es con una visita guiada y sería demasiada fantasía, así que nos vamos al Palentino, uno de los bares de viejos más míticos de Madrid.

Yo, un par de obreros, un grupo de jubilados y una señora que parece tener unos 200 años ya estamos allí cuando llega. Todos se quedan en silencio al verlo entrar. Seguramente nunca han visto a un tío de metro 90 maquillado. Yo tampoco, la verdad. Salvo en sus vídeos.
En cuanto empiezan a hablar de nuevo, le digo que nos vayamos a la calle, que allí no vamos a oír nada, y así hacemos. Creo que me he sentido más incómoda ante las miradas de nuestro público que él. Y empiezo entonces a comprender algunas cosas sobre el personaje, sobre la persona, y sobre qué dice de nosotros que la rebeldía contemporánea consista en reírse de "las heteras" y los gordos.
VICE: Hola, Oto. ¿Cuánto hay de real y cuanto de personaje en ti? ¿Estás todo el día maquillado, diciendo "qué la pasa" y haciendo gestos con las manos?
Oto Vans: Oto es sólo uno, pero yo muestro de él lo que me da la gana. Y eso es Oto Vans.
¿Por qué te cierran la cuenta de Instagram todo el rato?
Dicen que por violencia gráfica. Ay, no sé. El jueves me la cerraron, estamos a miércoles y yo...OK. Me ha explicado mi manager que es porque recibo un número X de denuncias. Yo sé que en realidad es por envidia. No todo el mundo tiene 90.000 likes con 150.000 seguidores y no es mi culpa suscitar envidia.

¿No crees que también influye que cierta gente no entienda que insultes a tus hermanos menores llamándolos gordos o asquerosos (menores de verdad, niños vaya), le hagas bromas sobre su sobrepeso a Soy una pringada, te rías de los heteros…?
Sí. Yo soy muy dado al humor negro, a burlarme de todos los estereotipos y clichés, y hay quien no lo entiende. En realidad si me encontrase a alguien que hace lo mismo que yo, pensaría "¿qué hace este gilipollas?" Sé que causo impacto y si no investigas un poco más de mí y te quedas ahí...
En realidad si me encontrase a alguien que hace lo mismo que yo, pensaría '¿qué hace este gilipollas?' Sé que causo impacto
Eres influencer, así que tu relación con las marcas es muy importante. ¿No te da miedo que liarla tanto te pueda pasar factura?
Es que yo tampoco quiero trabajar con marcas de mierda porque para eso ya está Dulceida. Yo quiero trabajar con marcas que sean reales como yo.
Empezaste a triunfar en redes por un vídeo en el que le preguntabas a uno de tus hermanos pequeños, que tendría entonces unos 9 o 10 años, qué le parecía que te gustasen los rabos. ¿No te dio miedo cuando se hizo viral?
Yo siempre he hecho el mono y para mí hacer esas cosas era lo normal. Subí a Twitter ese vídeo y, cuando vi que me publicaban páginas con tantos seguidores como Cabronazi me asusté. Le dije que o lo borraba o íbamos a llevarlo a esferas legales, porque aparecía mi hermano menor y había colgado el vídeo sin poner ni mi usuario ni nada el maricón de mierda. Y yo, "¿de qué vas?"
¿Tu madre y tu padre nunca te dijeron nada por tratar así a tus hermanos?
No. Nunca.
¿Y la gente?
La gente sí. Por redes me dicen que mis hermanos reciben acoso por mi parte, que no les trato bien, que ya veré cuando crezcan, que me van a dar pal pelo… ¿pero de qué? Si por ejemplo la gorda ya me supera de altura y me da abrazos que me ama.
Tienes cuatro hermanos, ¿no?
Cinco. La hetera, la gafas, la gorda, la SMS y la otra.
¿"La Otra" es un apodo o es que no tiene aún?
No ha pillado aún. Ya le tocará.
Te criticaron mucho por no condenar los atentados de Barcelona desde tu cuenta de Instagram. "Una persona con tanta influencia como tú debería haberlo hecho", te decía mucha peña...
Vete a la mierda, guapa. ¿Por qué voy a ser yo políticamente correcto? Para eso está la Dulceida y esas payasas. Si hasta mi madre me daba la razón.
"Me criticaron mucho por no poner condolencias tras los atentados de Barcelona. Vete a la mierda, guapa, para eso está la Dulceida y esas payasas"
¿Por qué crees que la gente asume que tienes que predicar con tu moral y dar ejemplo de algo?
Porque están acostumbrados a ello, a que la gente influencer sea políticamente correcta. Y se encuentran a una persona como yo, que dice"STOP, déjate de hostias" y les salta la alarmita.
¿Hay algo sobre lo que no se puedan hacer bromas?
No. ¿Por qué no te vas a reír de algo? Para seria la política, a mí déjame en paz con la seriedad, qué pereza. Voy a hacer ahora un vídeo contra los veganos, los ecologistas y las feministas y verás.

¿No te consideras feminista?
Yo, la que más. Pero feminista de verdad, no de dejarse pelos en los sobacos.
¿Cómo definirías algo político tan serio como el Referéndum, por ejemplo?
No sé lo que es eso. Supongo que los que luchan porque Cataluña se separe, ¿no? Lo definiría como "gente que quiere algo que creo que no se va a conseguir".
Llevas una pulsera de España
Sí, me encanta. En el instituto, en Vitoria, había una profesora que quería obligarme a quitármela en clase.
¿Te da morbo la controversia?
Sí.
Algo que genera mucha polémica es que te rías de los heteros. ¿No te preocupa que se sientan atacados y te acusen de "heterofobia"?
No. Si no conoces lo que hago, quizá te puedes sentir herido, pero también es un poco respuesta a todos los años en que a los maricones nos han tenido "toma, toma, toma" (hace un gesto como boxeando).
No crees que reírse de los heteros por el "futbito", por ejemplo, es caer en los etereotipos que durante años han estigmatizado a los gays pero a la inversa?
Si yo a mis amigos los llamo bujarras y maricones a todos, también uso los estereotipos gais. Sí que se pueden sentir ofendidos, pero, ¿cómo voy a odiar a los heteros? Mis padres son heteros. Odio algunas conductas que suelen ser heteros y sí que me río de ellos, pero nunca es a mal.

¿Como eras tú cuando eras hetero? Cuentas en uno de tus vídeos que lo fuiste durante mucho tiempo, y que incluso tenías novia...
Era todo lo que mis padres pretendían que fuera. Aunque tuve una adolescencia difícil para con ello, era un chaval muy tranquilo, estaba la mayoría del tiempo en mi casa o con mis amigos. Me crié en un pueblo de 68 habitantes hasta los 17 años.
Tu forma de mostrarte al mundo (aparente superficialidad, ironía, incorrección… ) ¿Es una forma de rebelarte contra el Oto que tuvo que ser hetero durante muchos años?
Totalmente. Mis padres me han tenido super cohibido durante toda la vida, y en cuanto salí del armario, que fue a los 18 años, dije "hasta aquí". Poquito a poco fui haciendo, haciendo… hasta ahora, que soy Oto Vans.
"Referirme a todo en femenino es como un corte de mangas a mi padre. Él es quien siempre me ha tenido más sometido y más cohibido"
Y, ¿referirte en femenino hasta a los objetos va en esa misma línea?
Claro. Yo creo que con ello le hago un corte de mangas a mi padre. Él es quien siempre me ha tenido más sometido y más cohibido, no me dejaba hacer nada que se asociara con lo femenino, ni siquiera mirar anuncios de Barbie... y creo que un poco la respuesta a eso.
El hecho de adoptar una estética tradicionalmente femenina, ¿es una cuestión política, una manera de acabar con la barrera de los roles de género?
No. No lo veo una manera de rebelarme contra nada. Lo asocio a hacer lo que me nace de dentro desde pequeño. Cuando era niño decía que quería ser una chica, porque no sabía que era posible que me gustasen los chicos si yo era uno de ellos. Pero fui creciendo y vi que se puede ser hombre y te pueden gustar los hombres. Y también se puede ser hombre y ser femenino.
¿Cómo fueron las primeras veces que te maquillaste?
Fue algo paulatino. Primero fueron las cejas, al año las pestañas, luego un poco de sombra, después más sombra, el pintalabios, el highlight… Fue poco a poco, no me expuse de repente maquillado al mundo. Al principio sí que pensaba todo el rato que la gente me estaba mirando, y cada vez que pasaba por un grupo era como "mierda, mierda". Pero después pensé, "chica, si te maquillas es por algo. No te tapes, maricón".

¿Cómo se tomaron tus padres cuando empezaste a adoptar esos roles femeninos, a maquillarte y tal?
Al principio mal. No me dejaban entrar maquillado a casa, me sacaban toallas desmaquillantes al portal de casa y ala. Cuando me había quitado el maquillaje pasaba.
¿Oyes por la calle tus expresiones más célebres, como "qué la pasa", "vaya circa" o "¿me explicas?"….?
Sí.
¿Y qué sientes?
Me da rabia que la gente se ponga a hacer el gilipollas cuando me ve. Yo puedo ser todo lo personaje público que me de la gana, pero también tengo mi parte de chaval normal que quiere estar con sus amigos. De hecho, cuando salgo no lo hago con Pringada o Jedet, salgo con mis amigos desde hace años, porque a mí me gusta ser un chaval normal. Pero sé a lo que me expongo.
"Cuando me piden por la calle que les haga la performance les digo que si quieren el circo, lo paguen"
¿Te piden por la calle que hagas las performances que cuelgas en los Stories de Instagram?
Sí. Y les digo que si quieren el circo, lo paguen. El otro día me rompieron una uña por no querer hacerme una puta foto. Había una chica haciéndome fotos todo el rato, y le dije que parara y puse la mano para que lo hiciera. Vino su novio el hetero, me dobló los dedos para atrás y me arrancó la uña. No le metí un zarpazo porque era él y otros dos heteros enormes.
¿Por qué crees que te pasa?
Porque me ven muy cercano y se dan el derecho de hablarme como si me conocieran de toda la vida.
¿Qué consejo le darías a tu yo de hace 10 años, Oto?
Le diría "no tengas miedo, que al final lo vas a conseguir".
























