
Eivonis
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Eivonis¿Sabíais que SONY tiene la patente del nombre de Walkman? Hasta aquí otro capítulo más de las "curiosidades de Murillo"

peterfromtexas: Славик!! Дай прикурить! зажигалка весом 30...
EivonisSIN MIEDO A NADA, como alex ubago
klappersacks: See Monkeys? Sea-Monkeys! by timmerschester on...
EivonisINSTANT PETS USTED ES LISTO IRRRRR
¿Es la butifarra la nueva hamburguesa?
EivonisChex, cómo soplan los vientos por barna con este tema??? CATALAN BBQ EXPERIENCE??
Butifarras de toda condición que dicen CÓMEME. / BUTIFARRING
Ahora que la hamburguesa ya lo ha dado todo como plato modernete, reivindicable y digno de los entendidos, puede que haya llegado el momento de encontrarle sustituto. Tal ha sido el éxito de la conversión de este alimento de comida semibasura a comida guay, que en las grandes ciudades pronto no cabrá ni una hamburguesería gourmet más. Así que toca buscar en el baúl de los productos humildes de toda la vida una nueva carnaza de moda, adaptable a nuestros tiempos y reciclable en fórmulas exquisitas / creativas / premium / posiblemente más caras.
La butifarra fresca comienza a tomar posiciones en esta carrera para alzarse con el título de nueva hamburguesa. Esta especie de salchicha gruesa de origen catalán lo tiene casi todo para ganar: tradición asentada, personalidad 100% tuneable -le puedes meter lo que te dé la gana-, precio razonable y unas connotaciones nutricionales no demasiado negativas: aunque no deja de ser cerdo, suele contener menos grasa que la salchicha al uso. Como la hamburguesa, se prepara con rapidez y se puede comer en bocata o sin pan. Quizá lo que menos acompañe para llegar a ser percibido como una comida finolis sea el nombre, que al menos en castellano suena un pelín basto.
"Nos encantan las butifarras, pero estábamos cansados de tener que ir siempre a comerlas a restaurantes con olor a fritanga y acompañamientos de juzgado de guardia", señala Oriol Marquina, uno de los impulsores del recién abierto Butikfarra, en Barcelona. "Pensamos que tenia todo el sentido apostar por un producto tan nuestro como la butifarra (longaniza en otros lares), que creíamos maltratado hasta el momento, identificado con un plato grasiento, malsano y engordante. Lo curioso es que este proceso no se haya producido con anterioridad: es un producto con un precio razonable, de muy fácil cocina y con un formato muy versátil".
En pocos meses han abierto en la capital catalana otros dos negocios que centran su oferta en este maravilloso producto. Mientras Butikfarra tendería más al modelo clásico de restaurante informal, Butipà, en el Raval, sería más un bar con mesas, y Butifarring, en el Barrio Gótico, un lugar de bocatas para llevar. Pero los tres se venden con una estética contemporánea, prometen carne de calidad y admiten tanto recetas clásicas como inusuales de la buti.
Cuando se les pregunta el porqué de esta coincidencia, todos apuntan al auge de los restaurantes especializados en un solo producto, desarrollado en mil varientes para todos los gustos. Eric Camps, creador de Butifarring, va más allá, recalcando la importancia del I+D en su negocio. "Hoy en día para triunfar en los negocios tienes que ser el mejor en algo en concreto, no en todo. En el caso de la butifarra, es un embutido muy tradicional pero poco explotado a nivel empresarial, con un amplio abanico de opciones, formas, colores, texturas y sabores. Y en el que ha habido poca innovación hasta tiempos recientes".
Una barra bocadillera. / BUTIFARRING
Por eso otro de los socios fundadores de la empresa (y chef corporativo) dedica parte de su tiempo a formular nuevas recetas en su taller de investigación en la segunda planta del primer Butifarring de la Plaza Sant Jaume. Está desarrollando, entre muchas otras versiones, una butifarra de sobrasada de Mallorca con queso brie de la Bretaña que suena a pura lujuria porcina.
"La butifarra admite todo tipo de elaboraciones", destaca Albert Mendiola, asesor culinario de Butikfarra. "Tradicionalmente se ha curado, secado para hacer embutidos, ahumado, hecho a la brasa, frito y hervido". Buena prueba de la versatilidad del producto son las butifarras que ofrece su establecimiento: veganas, vegetarianas, de pescado (en concreto, de arroz negro con sepia)... y también bocadillos de pechuga con verduras por si alguno de los comensales está a plan o le apetece una opción totalmente magra.
El local por fuera y su buti marinera de arroz negro. / BUTIKFARRA / EL COMIDISTA
En el local son conscientes de que la contundencia de su producto estrella puede alejar a una clientela que busque platos no demasiado pesados, y por eso se preocupan de aligerarla. "Usamos una base de carne totalmente natural y sin aditivos, en diferentes variedades –cerdo, ternera, pollo o cordero–, pero siempre acompañada de productos frescos para crear maridajes suaves con vegetales, salsas ligeras, crujientes o purés. Además, claro, de un buen pan fresco y elaborado a diario".
Karlos Tomàs, CEO y creador de Butipà, define su idea de negocio como "fast food premium, pero asequible". Antes de crear el primer establecimiento se ejercitaron puntualmente en conciertos de la Mercè (patrona de Barcelona) y empezaron a ofrecer cátering para eventos. Hicieron unos carritos estilo neoyorkino que colocaron en el centro comercial en La Roca Village, y después vino el primer takeaway: la ‘butigueta del Butipà’, su primer local en el Raval barcelonés.
Tomàs tiene claro cuál es el perfecto acompañante para una butifarra: "La primera asociación que nos viene a la cabeza es la cerveza, y en este caso estamos orgullosos de ir de la mano de nuestro cobrander Moritz. Además, el pan, que en nuestro caso es el 50% del verdadero éxito de Butipà. Nos lo hace, con fórmula y diseño exclusivos, un obrador artesanal. Todo el mundo que ha comido alguna vez un butipà nos felicita por igual por el pan y la butifarra, así que en nuestra comunión gastronómica está equilibrada. Y para rematar, podemos complementar el bocata con toppings o salsa". Su fórmula secreta, esa que triunfa como la Coca Cola, es la salsa Butipà, de la que solo desvelan que lleva "una mezcla de all i oli suave, tomate natural y cuatro hierbas mediterráneas".
Una tiendecita en el Raval. / BUTIPÀ
La buti en casa
Como es posible que a muchos estos locales para degustar el producto os pillen un poco lejos, hemos pedido a los responsables de estos templos de la butifarra algunos consejos para que podáis disfrutar de ellas en casa, más allá de hacerlas a la plancha y acompañarlas de judías blancas/patatas/etc. Albert Mendiola aconseja "destriparla y hacer unas albóndigas rapidísimas con salsa para acompañar una pasta, o empanarla –también sin tripa– con huevo y pan rallado para hacer unos bocaditos que se pueden acompañar de pan con tomate y all i oli".
Karlos Tomàs aconseja potenciar la materia prima: "Comprar una buena butifarra y hacerla al punto que os guste, y si es de algún sabor que os apetezca, mejor que mejor. Hoy en día todavía no hay muchos establecimientos que hagan butifarras o longanizas de sabores, pero tiempo al tiempo, como ya pasó con las hamburguesas (hoy encuentras de todos los sabores y condimentadas en la mayoría de mercados). Hay un técnica, si se va a comer en plato, que se llama esparracada que consiste en desmenuzar la butifarra en el plato junto a los complementos, que pueden ser queso, pimientos, cebolla frita o caramelizada o pisto, o simplemente acompañarlo de la salsa que más os apetezca".
Eric Camps lanza la más sibarita de las propuestas, sugerida por su chef, "un bocadillo de butifarra de sepia cocida a baja temperatura, acompañada de cebolla caramelizada y espuma de pil pil", aunque matiza que "un acompañamiento que les va muy bien son las patatas al rescoldo –al caliu– acompañadas de salsa all i oli".
Butikfarra tiene como principal proveedor a un obrador familiar de Jafre (Girona) conocido como Can Raliu, que elabora las butis con cerdos de su propiedad de raza Duroc. Butipà y y Butifarring no han querido desvelar quién les sirve la materia prima, aunque todos usan producto de proximidad y tienen control absoluto sobre la mezcla de ingredientes, creada en exclusiva por sus equipos. Desde El Comidista recomendamos las de La Botifarreria de Santa María (Barcelona), las de La Garriga en Madrid, y las que se encuentran fácilmente en muchas charcuterías de Cataluña, de pequeños productores locales o elaboradas por ellos mismos.
¿Sabéis dónde comprar o comer buenas butifarras en vuestra ciudad? Compartidlo en los comentarios y lo añadiremos para completar la información. ¡Gracias por adelantado!
Documentación: Mónica Escudero.
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EivonisGTA-anciano. Como el programa aquel de pako... pero ahora en vez de huir del fuego en residencias, queman coches

Frozach Submitted
Eivonis¿Y esta moda de que los pizzeros dibujen en los cartones de tu pizza? Tiene algo que me gusta!
lovethyhippie: coogihatsosodef2006: Holy shit son Turn up
EivonisROR HABLAR POR EL MÓVIL!
veiledvisage: f-l-e-u-r-d-e-l-y-s: Vintage porcelain...
EivonisPara que vuestros invitados vengan a tomar té/café tan sólo UNA VEZ :_)








Vintage porcelain hand-painted with ant by LAPHILIE
“LA PHILIE – that’s me, Evelyn Bracklow. LA PHILIE is art and design and the love for extraordinary and elaborate products.
The first line of LA PHILIE, named Chitins Gloss, entails vintage porcelain, hand-painted with ants. The idea for this work resulted from pure chance, when the sight of a carelessly placed plate – by then wandered by ants – fascinated me so much that I felt the urge to simply conserve this image.DO YOU WANT ANTS?
THIS IS HOW YOU GET ANTS
fuckyeah1990s: lol i havent sold a single one. available here:...
PREPPING FOR A PREGAME
EivonisMe gusta el GIF de abajo na más... mucho
SOME PEOPLE:

ME & MY FRIENDS:

imgrimshady: best-of-funny: fifth-harmony: doctorwhothefuckare...
EivonisPor favor que no sea fake por favor que no sea fake por favor que no sea fake por fav....

worst possible time to find out about your superpowers
Oh my GOD
HOLY MOTHER OF CHRIST WHAT DID I JUST WITNESS
Just gonna post this again because ohmYGOD
did he win
DID HE WIN
La crisis mató al “juernes” en Malasaña
EivonisCambio generacional chaches

Uno de los clubes de moda de Malasaña, ayer con poca gente| Arturo Muñoz
“Menos mal que está el pincha, que si no estaría yo solo”. Lo decía el camarero de un bar de moda cercano a la Plaza del Dos de Mayo, mientras apuraba un cigarro en la puerta. Que Madrid no es ya la ciudad que nunca duerme no es un secreto a voces es, a estas alturas, una evidencia.
Calle de la Palma, San Dimas, Velarde, entorno de la Plaza del Dos de Mayo…Ayer los bares de copas de Malasaña, al filo de la media noche, estaban vacíos. Grupillos dispersos deambulaban y abrían puertas con la esperanza de encontrar ambiente; los relaciones públicas callejeros (una figura extraña en Malasaña hace algún tiempo) competían por atraer al poco público disponible a golpe de chupito.
Los taxistas no lo ven claro tampoco.“Llevo hora y media dando vueltas, me voy a ir ya a casa”, nos contaba uno en la calle San Bernardo. “No reconozco Madrid ¿qué le ha pasado?” decía Arturo, que ahora vive fuera de España. Lo cierto es que el fin de semana los aforos tampoco se llenan como antes, el pasado, sin ir más lejos, la noche en Malasaña estaba a medio gas.
Algunos de los sitios en los que había más animación ayer jueves eran bares “de día” y cafés. Como si pudiéramos llegar sólo hasta cierta hora o como si buscáramos lugares donde charlar largo rato apurando la consumición.
El portavoz de la asociación de la asociación de empresarios del ocio nocturno Noche Madrid recientemente se quejaba de que la severidad del ayuntamiento con los aforos, la subida del IVA y los impuestos especiales están matando el ocio nocturno. Lo cierto es que, pese a estas trabas, los bares de copas siguen muy presentes en la fisonomía nocturna de Malasaña, por lo que la razón última de que estén vacíos hay que buscarla en otros sitios ¿La crisis?
Tampoco ayuda la poca flexibilidad municipal en el tema de la música en directo, es cierto, a que la oferta noctámbula de la ciudad sea más variada y de calidad.
Al contrario de lo que pasaba hace algunos años, las calles de Malasaña están mucho más animadas de día que de noche, especialmente entre semana. El local de ocio de más éxito que abre en el barrio es el café moderno. El matrimonio desavenido que componen los altos precios de los alquileres y la crisis empuja a todos los establecimientos a estirar las horas del día a fin de rentabilizar los negocios, lo que da como resultado una ingente oferta – de desigual calidad – que motea Malasaña. No hay tienda, librería o bar que no se vea obligada a agudizar el ingenio para montar presentaciones, mercadillos o fiestas. Necesidad obliga.
Las causas pueden ser variadas, muchas de ellas relacionadas con la crisis económicas: los estudiantes andan ahogados; muchos trabajadores están en paro, y quien no lo está tiene parados en su entorno, lo que lleva a hacer planes económicos. Cenar y tomar unas copas ha pasado, para mucha gente, de ser un desahogo a un lujo. Por otra parte, una porción de la población local del barrio ha cruzado la línea de la primera juventud con hijos y hoy llena los parques infantiles antes que los bares.
Habrá que afinar el análisis, pero lo cierto es que lo que nadie duda es que hoy en Malasaña se baila menos y se toman más cafés; se duerme más y se sale menos de noche.













































