Artículo publicado en enero de 2012, en el número 9 de la
revista Tradumàtica, con el
nombre de «Algunas reflexiones sobre la localización
comunitaria de software libre». La licencia y el respeto a los
plazos de explotación de la versión en papel me permiten
republicarlo ahora en versión html, con las adaptaciones lógicas de
una versión online. Se corrigen algunos de los errores detectados
con posterioridad a la publicación, se han respetado algunas de las
correcciones inter pares aplicadas y se han revertido
otras.
Disponible originalmente en versión pdf en
http://revistes.uab.cat/tradumatica/article/view/8/pdf.
El estudio, las versiones de las aplicaciones y la redacción son de
primavera de 2011.
Comunidades y herramientas de traducción libres
Estado de la cuestión en primavera de 2011
Resumen
El presente artículo tiene dos objetivos: por un lado presenta
los resultados de una investigación sobre qué herramientas
libres de apoyo a la calidad en la traducción han aparecido en los
últimos años; por otro pretende hacer un sondeo del estado a
día de hoy del conocimiento y uso de dichas
herramientas, a través del examen de cuáles y cómo son
utilizadas por las principales comunidades de traducción del mundo
del software libre. Y por los traductores profesionales. En
estudios previos pretendíamos detectar una evolución hacia el uso
de los formatos y estándares de la industria de la traducción y las
herramientas sociales, ¿se ha producido? ¿han seguido evolucionando
las aplicaciones libres disponibles o se han estancado? ¿cuál es el
estado de salud de los grupos de traductores? ¿explotan
suficientemente los recursos tecnológicos disponibles? ¿mantienen
criterios de calidad y de completud del flujo de la traducción? ¿se
avanza hacia la traducción social? Para tener
elementos de juicio, pondremos a prueba el estado de las
herramientas para, primero, en el uso clásico, traducir los
mensajes y la interfaz de usuario de un programa elegido al azar
(el fichero en formato PO de la aplicación de uso creciente en
educación ExeLearning) y, en segundo lugar, ver cómo se vertería un
documento creado con un editor de textos convencional
descargado de la red.
Introducción
Con carácter cíclico el
autor ha ido publicando presentaciones más o menos detalladas del
mundo de la traducción de software y documentación libres,
traducción realizada por comunidades y con herramientas libres.
2004, 2006, 2008... En esos estudios y en varios encuentros hemos
abogado por una profesionalización de la labor de
traducción, en paralelo a la evidente profesionalización del
desarrollo del código libre; no en el sentido de que la tengan que
realizar empresas necesariamente, sino de que estén presentes los
criterios de calidad del flujo, reflejados en la existencia de
normas terminológicas, de estilo, de reutilización de traducciones
aceptadas, y el reparto claro de papeles, con traductores
voluntarios que se acercan por primera vez, pero también revisores,
validadores, etc. ¿Se está produciendo?
También creíamos
detectar en los análisis anteriores una evolución hacia una
traducción social, posibilitada por la evolución hacia la
conectividad permanente pero impulsada por la conciencia creciente
de que, como condición de calidad, es necesario homogeneizar las
traducciones pertenecientes al mismo proyecto; esta socialización
puede manifestarse como terminologías y memorias compartidas, o
como el uso de herramientas sociales para la fase de traducción
(traducción contra servidor mediante interfaz web, pero también uso
de foros o listas de distribución para la organización y el día a
día del proceso, dudas, consultas...). ¿Se confirma esta tendencia?
¿Y la del uso creciente de los estándares de la industria de la
traducción, TMX, TBX...?
Nos haremos una tercera
serie de preguntas: ¿están las herramientas libres de apoyo a la
traducción a la altura de las necesidades de los proyectos y de los
traductores que quieren utilizar software libre para su trabajo?
¿Permiten realizar el ciclo completo de traducción? Son preguntas
ambiciosas. Tenemos 3000 palabras para intentar visualizar
respuestas no especulativas, será necesario ser sintéticos.
Un caso real de traducción de interfaz de usuario
Por razones
profesionales el autor ha debido utilizar con frecuencia
eXeLearning, aplicación destinada a la creación de contenidos
educativos. Como la traducción disponible en castellano es
manifiestamente mejorable (los errores detectados en la versión
existente, se verá de inmediato, se cuentan por cientos),
paralelamente a la redacción de este artículo y utlizando las
herramientas que en él se analizan, se ha realizado un ensayo
de actualización y mejora de la misma. Sirva el detalle del trabajo
de corrección y actualización de la traducción de este generador de
contenidos como investigación previa sobre el estado y
funcionalidad de las herramientas libres de ayuda a la
traducción, puestas a prueba en el uso práctico sobre unos textos
reales.
En una investigación de
detalle con la limitación de espacio de la actual no es posible
volver a explicar el flujo de trabajo habitual en la traducción de
las interfaces de las aplicaciones creadas con software libre.
Diremos que los desarrolladores y traductores disponen de un
conjunto de herramientas, gettext, que les permite
colaborar, y que los traductores se encuentran las cadenas de texto
ya extraídas, en un fichero, de extensión PO, que además puede
incluir comentarios del autor, del código de otros traductores o
revisores, y referencias al contexto de donde procede el mensaje.
El fichero traducido, que contiene las cadenas en las lenguas
origen y destino, se incorpora al paquete en el que se distribuirá
la aplicación, junto a las traducciones al resto de los idiomas
disponibles.
Aunque las fuentes de
eXeLearning no son las estándar de un aplicación libre (es una
mezcla de html, XML, python y XUL, mientras que lo habitual es
traducir código C o java) sí usa los formatos estándar para su
localización (PO: Portable Object). Aunque hemos dicho que lo
habitual es que el traductor reciba un fichero PO con los últimos
cambios y añadidos en las fuentes, y sobre el que deberá trabajar,
por completud en esta investigación hemos procedido a realizar una
comprobación previa: descargar las fuentes completas de
eXeLearning, actualizadas con el último fichero POT (Portable
Object Template) generado automáticamente —el traductor nunca se
encarga de esto— y con el fichero PO con la traducción española.
¿Qué se puede averiguar sobre este fichero con las herramientas
disponibles? ¿corresponde al último POT? ¿está traducido en su
totalidad? ¿quién lo ha traducido? ¿esa persona se siente aún
responsable de seguir manteniendo la traducción?
Vayamos por partes: ¿es
una traducción actualizada? Usemos fechas, por precisión y
claridad, en el nombre del fichero PO; aplicaremos en primer lugar
las herramientas estándar, las incluidas en gettext,
sobre exe_es_20110310.po. Msgfmt
nos devuelve información sobre un fichero (en este caso
queremos saber cuántas cadenas están traducidas)
$ msgfmt --statistics -c -v -o /dev/null exe_es_20110310.po
exe_es_20110310.po: 690 mensajes traducidos, 20 traducciones difusas.
$ msgmerge -o exe_es_20110420.po -i -w 79 exe_es_20110310.po messages.pot
$ msgfmt --statistics -c -v -o /dev/null exe_es_20110420.po
exe_es_20110420.po: 690 mensajes traducidos, 20 traducciones difusas.
Msgmerge actualiza el fichero de
traducciones al español con las nuevas cadenas por traducir de las
fuentes, si las hay (creamos exe_es_20110420.po),
msgfmt comprueba el estado del fichero resultante: en
ambos casos hay 20 traducciones fuzzy, cadenas con
coincidencias difusas, creadas automáticamente por el sistema
cuando encuentra cadenas nuevas con pocas diferencias con cadenas
traducidas y que quedan marcadas para su revisión por el traductor;
no hay cadenas sin traducir. Parece que el fichero original español
estaba al día (podemos prescindir de exe_es_20110420.po), pero se
trata de una traducción incompleta o sin revisar.
Hay aplicaciones, como
pocount, del Translate Toolkit, que
nos dan más información:
$ pocount exe_es_20110310.po
exe_es_20110310.po
type strings words (source) words (translation)
translated: 690 ( 97%) 5252 ( 98%) 5512
fuzzy: 20 ( 2%) 106 ( 1%) n/a
untranslated: 0 ( 0%) 0 ( 0%) n/a
Total: 710 5358 5512
El paquete experimental
Pology proporciona posieve, aún más
informativo, como puede apreciarse en la imagen (pulsar en las
imágenes para verlas en tamaño original)

Esto, salvo la salida
silenciosa de msgfmt, son estadísticas, ¿pueden las
herramientas darnos más información? ¿por ejemplo de la validez y
corrección del fichero PO? POFileChecker,
de gettext-lint,
$ POFileChecker exe_es_20110310.po >
exe_es_20110310_errores.xml
nos devuelve un fichero xml donde se señalan más de 50 errores,
entendiendo por errores diferencias entre la versión original y la
traducida como
<error line="323" message="45">missing .</error>
<error line="347" message="48">extra \n</error>
Que falte un punto al
final de una frase y que en la versión castellana haya un salto de
línea de más tienen que ver con la calidad de la traducción, pero
no son los errores más importantes que podemos buscar, ¿cierto? Nos
quedan varios campos que sería interesante cubrir antes de proceder
a la traducción humana del fichero: ¿es
ortográficamente correcto? ¿y estilísticamente? ¿Podemos examinar
su ortografía? No parece tarea fácil, dada la mezcla de idiomas,
etiquetas, referencias a las fuentes, etc. Vamos a echar un vistazo
al funcionamiento de pofilter
$ pofilter --language es-ES --input=exe_es_20110310.po
--output=exe_es_20110310_pofilter_errores.po
Ejemplos de salida
# (pofilter) startwhitespace: checks whether whitespace at the beginning of the strings matches
# (pofilter) spellcheck: check spelling of applet (could be aplegar / apaleo / pletina / repletar), check spelling of seleccionelo (could be selecciónelo / seleccione lo / seleccione-lo)
El sieve para
posieve check-spell-es nos hace un trabajo más
específicamente ortográfico (con la colaboración de
enchant y de los proveedores de diccionarios
ortográficos aspell, ispell o myspell):
$ posieve -s lang:es check-spell-ec
exe_es_20110310.po
Devuelve un fichero de 53.3kB con líneas como
exe_es_20110310.po:22(#1): Unknown word 'Geogebra' (suggestions: Geografía, Geográfica, Geogonía, and Geometral).
exe_es_20110310.po:66(#6): Unknown word 'palaras' (suggestions: palearas, parlaras, paliaras, palabras, palparas...).
Geogebra no es
reconocida como palabra castellana, correcto, y «palaras» es una
evidente errata que hay que corregir.
Hemos
demostrado la existencia y eficacia de las herramientas
ortográficas específicas; ¿y estilísticas? Pues ya sí, al fin. La
imagen nos muestra un ejemplo de uso de
LanguageTool como aplicación autónoma (el
uso más común es como módulo para Libre/OpenOffice). Por un lado
nos da una información similar a la de pofilter, por
otro lado aplica reglas estilísticas editables, genéricas y
específicas para cada lengua.
Creemos que va quedando
demostrada la afirmación anterior de que el fichero exe.po
necesitaba algo de trabajo, ¿podemos averiguar algo más de sus
problemas antes de ponernos con él? Pues sí,
LanguageTool tiene una característica que lo hace aún
más interesante: puede quedarse residente, como un demonio, y
puede llamarse a sus funciones desde otras aplicaciones.
OmegaT puede utilizar la información de errores que
proporciona, pero antes veremos el funcionamiento de
Checkmate, definida como «an application
to perform quality checks on bilingual files», justo lo que
buscábamos.
La captura

nos muestra la salida de
Checkmate sobre nuestro pobre fichero, y en la figura

vemos que los datos
pueden exportarse a formato html para su publicación o consulta.
Finalmente la siguiente imagen

muestra que
Checkmate es configurable para que, además de sus
propias comprobaciones de calidad, aplique los tests de
LanguageTool. Que una herramienta automática encuentre
errores del tipo de “el opción” nos parece un éxito de
programación.
Nuestro documento tiene
decenas de errores ortográficos y estilísticos, ¿Podemos ayudar a
corregirlos? ¿Estamos autorizados y por otro lado se recibirá
positivamente la contribución? Poder podemos, es software libre.
Pero queremos que el autor lo acepte, y que no haya otra persona o
grupo responsable del dominio (como en el Proyecto de
Traducción). ¿Quién o quiénes lo han traducido anteriormente? Esa
información está o debe de estar en la cabecera.
"Last-Translator: Asociacion Cultural Reggae <acreggae@acreggae.com>\n"
Tras ponernos en
contacto con la asociación (correo 11 de abril de 2011), han
respondido
Creo recordar que uno de nuestros compañeros estuvo hace tiempo
traduciendo algo. Pero lo que es seguro que ahora no lo está
haciendo, por lo que no hay problema de que os piséis.
Hay otra entrada de la
cabecera que resulta significativa:
"X-Generator: Pootle 1.1.0\n"
¡El fichero se escribió
utilizando el ya difunto servidor Pootle de eXeLearning!
Aprovechemos para adelantar la siguiente hipótesis de trabajo, que
deberá ser confrontada con la realidad: las herramientas de
traducción social tienen sentido si están supervisadas por un
equipo que vigila y homogeneiza el resultado final, y este equipo
sólo es posible con proyectos que superan un determinado tamaño. El
uso de un servidor pootle sin un equipo detrás que revise la
calidad de la traducción tiende a producir traducciones
incompletas, precipitadas, fragmentadas e inconexas. Volveremos
sobre esto más adelante.
Hasta ahora hemos
demostrado únicamente que era necesaria una nueva traducción del
fichero PO, y que ahora se dispone de herramientas que ayudan a
revisar y mejorar la ortografía y el estilo, detectando los errores
más comunes, y a comprobar que el traductor no introduce errores en
la traducción, mediante la comparación entre las propiedades
técnicas (saltos de línea, espacios, parámetros...) del texto
original y del destino. Ahora hay que hacer la traducción: ¿en la
nube o local? ¿con qué aplicación? ¿siguiendo qué guías
terminológicas y estilísticas? ¿reutilizando qué memorias de
traducción? Hagamos un alto en nuestro proceso y veamos qué se está
usando en el mundillo.
Momento actual de las comunidades de traducción
Nota para lectores
ajenos al mundo del software libre. No sabemos si se ha preguntado
usted quién ha traducido la interfaz de usuario del
firefox o el vlc que quizás use; quizás
le sorprenda averiguar que es bastante probable que hayan sido
traducidas por una comunidad de voluntarios a lo largo de
varios años.
El tema de quién ha traducido qué es ligeramente
complejo, porque una aplicación llega a los usuarios finales en una
estructura que tiene capas. Supongamos que alguien escribe un
programa nuevo. Normalmente se escribirá con la interfaz de usuario
en inglés, el idioma común —es posible que aquí aparezca ya la
primera traducción, si el inglés no es la lengua materna del
autor—, y puede que esa persona busque en la red voluntarios que le
traduzcan esos mensajes a distintos idiomas; puede, incluso, que el
autor (que puede ser una empresa o una organización privada o
pública) instale en su servidor un programa que ayude a
traducir por trozos. Ocurrirá a veces que una empresa
o entidad encuentre utilidad en la aplicación, y encargue la
traducción, por supuesto sólo para el idioma nativo. Pero es
posible también que los autores conozcan el Proyecto de Traducción
Libre y acudan en busca de ayuda y estructura a los
cientos de traductores que han renunciado a sus derechos sobre las
traducciones y se responsabilizan de traducir y actualizar
traducciones de las aplicaciones que adoptan. Caso distinto es que
la aplicación se haya construido usando las bibliotecas GTK/GNOME o
QT/KDE, y se integre dentro de estos marcos; lo normal
entonces es que fuera traducida por los equipos de traductores de
GNOME o de KDE. Puede ser también que una utilidad de uso no
generalista (pensemos en las educativas por ejemplo) haya pasado
desapercibida y llegue sin traducir a una de las
distribuciones básicas, Debian, Fedora, Ubuntu... puede ser
incluso que una derivada de estas se vea en la obligación de
enfrentarse a la tarea. Esto no es raro; de hecho es muy común en
las distribuciones educativas que se crean en nuestro país, tengan
o no lengua propia, ¿quién va a usar en la escuela tal o cuál
recurso si no está disponible en la lengua o lenguas locales? En
MAX, la distribución educativa de Madrid, se traducen aplicaciones;
en Guadalinex, la andaluza, también, y en Linex (Extremadura)...
Por supuesto este esfuerzo es masivo en las distribuciones
GNU/Linux de comunidades con lengua propia.
La multiplicidad de
orígenes descrita puede causar problemas. Es posible que se
traduzcan cosas de forma paralela, porque es difícil que la
traducción ascienda por la jerarquía de vuelta hacia
mainstream, entre otras cosas porque en las derivadas
se suele trabajar con versiones estables, que pueden tener hasta un
par de años, y en los proyectos está la versión en desarrollo, con
sus cambios, cadenas nuevas, etc. Además históricamente no solía
haber preocupación por devolver el trabajo a la comunidad, la
perspectiva acababa en los destinatarios directos (alumnado,
profesorado regional); incluso es habitual hacer cambios en el
código que se quedan en los repositorios locales y a veces ni se
hacen públicos.
Antes
de examinar qué usan, recordemos qué hacen los grupos de
traductores voluntarios. El Free Translation
Project fue revivido en 2007 por Benno Schulenberg y se
mudó del DIRO de la Universidad de Montréal a Holanda, a
Vrijschrift.org. Podemos leer en su matriz que el
número de dominios textuales bajo el Proyecto
traducidos parcial o totalmente al castellano es de 126. Están por
supuesto las aplicaciones básicas del proyecto GNU y muchas otras,
que aprovechan los servicios que proporciona el Proyecto.
Damned Lies es el nombre del sitio donde
se coordina la internacionalización de GNOME. Ahí podemos ver
figura de la izquierda que la interfaz de usuario de la versión
estable (3.0) está traducida al 100% al castellano y al gallego, al
99% al catalán, al 97% al vasco y 81% al asturiano. ¡Hablamos de
39791 cadenas de texto! Similares cifras encontramos para
KDE, figura de la dere
cha:
117588 cadenas, de las que se han traducido para la versión estable
(4.6), los siguientes porcentajes de los llamados paquetes
esenciales: castellano, gallego, catalán, vasco: 100%; asturiano:
50%. No sé si el lector se hace una idea de la carga de trabajo
acumulado y complementario que se realiza por estos equipos, y del
coste que tendría en un proyecto comercial privativo. ¿Cómo lo
consiguen?
Volvamos a la pregunta
que nos hacíamos: ¿cómo funcionan en primavera de 2011 los equipos
de traductores voluntarios? Durante la fase de preparación previa
de este artículo encontramos un documento de gran ayuda,
http://live.gnome.org/TranslationProject/Survey,
que nos informaba de la encuesta que Gil Forcada había enviado a
los equipos de internacionalización de GNOME, preguntándoles cosas
como el número de miembros de los equipos, cómo se coordinan, qué
herramientas usan para ayudarse en la traducción, cómo cuidan el
flujo de trabajo, qué echan de menos... Si en GNOME habían tenido
la idea de hacer una encuesta entre sus grupos de traducción, ¿por
qué no reenviar por correo las preguntas a los coordinadores de los
grupos de los otros proyectos de traducción al español? Como era de
esperar —esto es software libre, luego
cercano— un porcentaje respondió, y tenemos datos
sobre cómo están organizados, qué herramientas utilizan y cómo es
su flujo de trabajo (existe además una encuesta similar en el wiki
de Ubuntu: Teams Health Check). Sinteticemos las
respuestas.
¿Cómo se organizan los
equipos y cuántos miembros tienen? Todos se
caracterizan por tener un núcleo duro, de entre 5 y 10
miembros, que comparten criterios y experiencia, y una cifra
variable de gente de paso, que se queda en el proyecto en un
pequeño número. Jorge González, de GNOME, nos cuenta (en varios
intercambios de correo en abril de 2011) que usan fundamentalmente
gtranslator y kbabel. Eloy Cuadra responde (abril de 2011), en
nombre de KDE, que usan Lokalize y comprobaciones automáticas con
pology y su interfaz gráfica KSvnUpdater. Según la encuesta de
Ubuntu se trabaja preferentemente vía web, sobre Launchpad. En
Sugar, etoys y en OpenOffice se sigue usando pootle. No hemos oído
a nadie mencionar XLIFF ni las aplicaciones para trabajar con este
formato. Eso en cuanto a herramientas.
Las memorias de
traducción ambos equipos las construyen a
mano. En GNOME «actualmente no trabajamos con .TBX ni .TMX.
Generamos las memorias de traducción a partir de los archivos po de
Damned Lies, y los importamos en Gtranslator y kbabel
(que tiene sqlite, por lo que el archivo acaba siendo un .db)».
Parecido en KDE: «por ahora cada miembro usa su propia memoria de
traducción (MT). El programa que usamos para traducir (Lokalize) se
encarga de manejarla. Pero tengo en proyecto usar una MT común para
todos los miembros del equipo». Sorpresa: en Debian se genera
de forma automática un compendio PO de las traducciones a cada
idioma. Descargamos el fichero español: pesa 72.9 megas.
¿Y la
terminología? ¿Alguna noticia? Ya hemos leído que
los proyectos no comparten TBX. «Estamos en proceso de creación de
un glosario nuevo», nos dicen desde GNOME. «Probablemente partamos
del de Serrador (ver la referencia en la bibliografía, se trata de
un documento de 2006), quizá probemos el glosario en línea de Lucas
Vieites». Con posterioridad a la publicación de la versión en papel
del artículo recibí un correo de Jorge González (con fecha de 9 de
enero de 2012) con el siguiente enlace a un
glosario ya en uso: ¡una hoja de cálculo de gdocs! En la
documentación proporcionada en UbuntuSpanishTranslators descubrimos
una herramienta interesante, OpenTran.eu, que recopila las
terminologías de los principales proyectos (KDE, GNOME, Fedora,
OpenOffice, OpenSuse, Mandriva, Mozilla, Debian Installer...),
permite la consulta en línea de términos y expresiones y devuelve
ejemplos de cómo se han traducido.
¿Y las
validaciones de los ficheros PO y el control de
calidad? En KDE «ejecutamos "sieves" de Pology con los que
verificamos la validez de los archivos PO, el uso de nuestro
glosario, reglas gramaticales de nuestro idioma y forzamos el uso
de comillas españolas en lugar de las inglesas». En GNOME el
control de calidad, revisiones, etc. es un proceso manual que se
hace por los componentes del núcleo duro.
El otro lado del océano
La interfaz de usuario
no es el único tipo de texto al que se va a enfrentar un traductor.
Los traductores de software libre se encuentran con
documentos complejos, guías, tutoriales, ejemplos. Los porcentajes
de completud de las traducciones de este tipo de textos no se
acercan a los de los mensajes de usuario (basten como muestra las
estadísticas de KDE. Asturiano y vasco: 0%; gallego: 25%; catalán:
47%; castellano: 90%). En primer lugar porque se considera que la
documentación es menos importante, menos urgente al menos, es
necesario buscarla para leerla y los mensajes saltan
en la pantalla, son intrusivos y no pueden ignorarse; posiblemente
también que porque se desconocen las herramientas adecuadas y
porque es más difícil trabajar por trozos sin
tales herramientas. Estamos convencidos de que aquí es donde
la tecnología de la traducción es más necesaria y tiene más
oportunidades de ayudar. Un texto largo debe ser segmentado para
que las memorias de traducción puedan encontrar coincidencias. Debe
disponerse de glosarios y memorias, que aconsejan, reutizan y
ahorran tiempo y esfuerzo. Y debe poderse convertir el texto de y
al formato de documento final sin pérdida de información, sea cual
sea el formato que utilicen las herramientas de traducción
internamente, PO, XLIFF o TMX.
Hicimos, simultáneamente
al del de los equipos de traducción clásicos de software libre, un
sondeo informal en twitter sobre qué herramientas libres usaban los
traductores profesionales. De nuevo sintetizamos en una las
respuestas: «He utilizado Okapi tools, Open Language Tools,
Foreign Desk, PoEdit, Anaphraseus... pero fundamentalmente OmegaT.
Los formatos no son problema, los paso a .odt y listo, ningún
problema de compatibilidad. El problema con TMX, TBX compartidas es
que los derechos de autor son en parte del cliente y lo de la
confidencialidad dificulta la cosa». Nadie habla de PO.
Tampoco de XLIFF.
Deducción: sigue
existiendo el abismo entre las dos tradiciones, entre la que
procede de traducir las interfaces de usuario de las aplicaciones
de software libre y la que básicamente traduce documentos de texto.
No usan herramientas comunes, ni formatos: unos siguen convirtiendo
a PO, los otros reciben ficheros DOC. El tema de las memorias de
traducción y de los glosarios compartidos es un tema interno al
proyecto o a la empresa, y normalmente son construcciones
personales, que tienen que ver con el enriquecimiento de los
recursos privados (no digo privativos) producido por la veteranía,
más que un proceso colectivo e intencionado.
Con el conocimiento de
este punto de partida hemos procedido a comprobar que las
herramientas de ayuda también son aplicables al trabajo con los
filtros y las herramientas de traducción de textos abiertos,
específicamente con Lokalize y con OmegaT. En la figura

tenemos un ejemplo de
uso de Lokalize con las herramientas auxiliares instaladas:
diccionario, memoria, glosario; en la captura de pantalla

vemos OmegaT con
diccionario, glosario, filtros extra...
Conclusiones
Han aparecido
herramientas eficaces que ayudan a mejorar la calidad de la
traducción. Estas herramientas se pueden aplicar tanto a la tarea
tradicional de traducir la interfaz de usuario como a la de
traducir textos abiertos. Para las dos tareas, y sin que exista hoy
día una justificación salvo la historia, se han desarrollado
estrategias y tradiciones muy distintas. Esta separación de
mundos nos debe llevar a la reflexión. Es hora de dar el giro final
en la marcha de este artículo y de cambiar de preguntas. Ya no nos
interesa qué usan, sino qué podrían usar nuestros equipos. Pasar
de la investigación a la acción. Y, como venimos insistiendo
desde hace años, no se trata de la aplicación o de los formatos,
la clave está en el sistema completo de traducción: en el
conocimiento de las personas sobre el flujo global del proceso, y
en el conocimiento compartido y homogeneizado en acuerdos y
estilos, diccionarios, correctores gramaticales y ortográficos,
glosarios y memorias. El abanico de aplicaciones
especializadas y libres para la traducción de ficheros PO, XLIFF o
TMX es amplio; las limitaciones de espacio nos impiden examinar una
a una las virtudes y defectos de traducir en la nube con pootle,
transifex o el launchpad de Ubuntu, o bien localmente con virtaal,
poedit, gtranslator, lokalizer, omegat o emacs en modo po. Y, sin
embargo, esa no es la clave. La clave la apuntaba Silvia Flórez,
cuando afirmaba que la instalación completa y el uso eficaz de
cualquiera de estas aplicaciones (se refería concretamente a
OmegaT) estaba dejando de ser trivial. Creemos que el futuro
próximo va por ahí: una aplicación especializada, que integre bases
de datos locales y remotas de conocimiento acumulado, y filtros
conversores de calidad. Todo por supuesto sometido a una revisión
experta que asegure la calidad y la cohesión de los
resultados.
Una humilde observación
final: están los traductores tan ocupados cumpliendo plazos, que no
tienen tiempo de investigar para ahorrar tiempo y esfuerzo.
Bibliografía
Fernández
García, J.R. (2006a). “La traducción del software
libre.Una oPOrtunidad de colaborar”, Linux Magazine,
19. Hay versión en línea <http://people.ofset.org/jrfernandez/edu/n-c/traducc_1/index.html>.
Fecha de la última actualización: 01.12.2006. Fecha de la consulta
de la página: 20.04.2011.
Fernández García, J.R.
(2006b). “La traducción del software libre.Los problemas de PO y el
abrazo fuerte”, Linux Magazine, 20. Hay versión en
línea <http://people.ofset.org/jrfernandez/edu/n-c/traducc_2/index.html>.
Fecha de la última actualización: 01.03.2007. Fecha de la consulta
de la página: 20.04.2011.
Fernández García, J.R.
(2006c). “La traducción del software libre.Memorias compartidas”,
Linux Magazine, 21. Hay versión en línea <http://people.ofset.org/jrfernandez/edu/n-c/traducc_3/index.html>.
Fecha de la última actualización: 01.02.2007. Fecha de la consulta
de la página: 20.04.2011.
Fernández García, J.R.
(2006d). “La traducción del software libre.¿El momento de cambiar
de herramientas?”, Linux Magazine, 22. Hay versión en
línea <http://people.ofset.org/jrfernandez/edu/n-c/traducc_4/index.html>.
Fecha de la última actualización: 01.03.2007. Fecha de la consulta
de la página: 20.04.2011.
Fernández García, J.R.
(2007). “La traducción del software libre.Cerrando el ciclo”,
Linux Magazine, 23. Hay versión en línea <http://people.ofset.org/jrfernandez/edu/n-c/traducc_5/index.html>.
Fecha de la última actualización: 01.04.2007. Fecha de la consulta
de la página: 20.04.2011.
Fernández García, J.R.
(2008). “Fundamentos de tecnología de la traducción. Un
repaso a las herramientas de traducción libres”, Encuentro
G11n para la localización del software al gallego, Santiago de
Compostela. Pdf disponible en línea <http://people.ofset.org/jrfernandez/traducc/santiago08/santiago.pdf>.
Fecha de la consulta de la página: 20.04.2011.
Fernández
Serrador, Francisco Javier, et al. (2006) “Localización de
GNOME al español”. La localización clásica de este documento ha
dejado de existir, aunque se trata de un documento fácilmente
localizable en internet a través de sus réplicas. Última consulta
en línea, en
https://mail.gnome.org/archives/gnome-es-list/2011-October/pdfm6xxph1jsZ.pdf,
20.11.2011.
Flórez,
Silvia (12.05.2010) “¿Cómo utilizar los plugins de
OmegaT?”, entrada en bitácora <http://traduccionymundolibre.com/2010/05/12/como-utilizar-los-plugins-de-omegat/>.
Fecha de la última consulta de la página: 07.07.2011.
Free Translation
Project. Sitio web <http://translationproject.org/html/welcome.html>.
Fecha de la última consulta de la página: 04.07.2011.
GNOME Damned
Lies (Malditas Mentiras) <http://l10n.gnome.org/>, lugar
donde se centraliza la coordinación de la internacionalización y
localización de las aplicaciones del proyecto GNOME. Fecha de la
última consulta de la página: 04.07.2011.
KDE
Localization <http://i18n.kde.org/stats/gui/stable-kde4/team/>.
Fecha de la última consulta de la página: 04.07.2011.
Ubuntu Teams
Health Check <https://wiki.ubuntu.com/Translations/Surveys/TeamsHealthcheck>.
Fecha de la última consulta de la página: 04.07.2011.
Vieites,
Lucas. Glosario en línea <http://www.codexion.com/glosarios/>.
.Fecha de la última consulta de la página: 04.07.2011.
Aplicaciones utilizadas y su versión
Gettext:
msgmerge, msgfmt (usado paquete Debian, versión 0.18.1).
Gettext-lint: POFileChecker. Fuente: http://gettext-lint.sourceforge.net/
(usado paquete Debian). Latest version: 0.4.0 (2007-02-09).
Autores: Pedro Morais, José Nuno Pires, João Miguel Neves.
KSvnUpdater
http://www.eloihr.net/ksvnupdater/,
de Eloy Cuadra. Interfaz gráfica para el uso de pology.
LanguageTool, 1.3.1 y 1.4, de Daniel Naber http://www.languagetool.org/.
Empleo como aplicación independiente, explicado en http://www.languagetool.org/usage/.
Lokalize en
paquete Debian 4:4.6.3-1 http://l10n.kde.org/tools/, la
herramienta de traducción de KDE
Okapi
Framework: CheckMate, Rainbow, Tikal, Ratel. De Yves
Savourel, versiones 0.11 y 0.12. http://okapi.opentag.com/ y
http://tech.groups.yahoo.com/group/okapitools/.
OmegaT
2.2.3 update 4 y 2.3.0. http://www.omegat.org/en/dl_overview.php.
Open-Tran.eu http://open-tran.eu/.
Pology:
posieve http://techbase.kde.org/Localization/Tools/Pology.
Uso versiones del subversion de kde. Las fuentes
hablan de una initial release 0.10 (Eloy Cuadra me
había dado este enlace para pology; http://pology.nedohodnik.net/doc/user/en_US/).
Translate
Toolkit: pocount, pofilter, poterminology (usado paquete
Debian, 1.7.0-0.1). Emparentados están Pootle,
disponible paquete Debian de 2.0.5-0.3, y Virtaal
0.6.1-0.1 y 0.7.0.