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06 May 15:57

Estos son los cómics que leía tu padre (si estás más cerca de los 40 que de los 30, claro)

by Isaac Hernández
 Hubo un tiempo, aunque no os lo creáis, en que no había películas de superhéroes en los cines, pero los tebeos eran el entretenimiento más consumido por la infancia en España.

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Eran tiempos de grandes héroes como El Inspector Dan

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El Capitán España

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¡¡¡O el Capitán Hispania!!


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Ya sé lo que estáis pensando. ¡¡Ese no es el Capitán Hispania que yo conocía!!

 
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Pero esa es la dura vida del creador, estar expuesto a que cualquiera coja tu obra y con cuatro modificaciones diga que es otro personaje. Como pasó con El Sargento Furia

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O el pobre Pantera Negra

 
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Sí amiguitos, sólo esa manía española de valorar más lo que se hace en el extranjero que en España es lo que nos ha impedido no disfrutar de héroes tan originales como El Puma
 


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Tamar


 
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O el Príncipe Dani

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Eso sí Oliman el jugador de futbol que podía correr durante un número entero, no nos lo pudo robar nadie...


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Porque también lo pusimos en su momento a hacer bicicleta




Que si no ya me contarías...
06 May 15:54

Un paseo por los pazos de los narcos gallegos de los 90

by Xoán Riveiro

Es muy posible que Vilanova de Arousa se indigne con este artículo. Y Vilagarcía de Arousa también. En general, toda la comarca de Arousa. Esta será la enésima vez (cualesquiera que sea el número que ello representa) que se le asocie con el narcotráfico. La comarca de Arousa es mucho más que eso, pero también Ronaldinho era mucho más que un fiestas y siempre se le recordará como un fiestas. Y Fraga mucho más que un exministro franquista y... qué poco se le recuerda como tal. En fin, como decimos aquí, "éche o que hai". Allá vamos.

Empezamos la ruta de los pazos de la droga como quien se va de ruta turística por Alburquerque, Nuevo México, siguiendo el rastro de Walter White. Pero ojo, aquí todo es real. Y verde y húmedo. No amarillo y seco. Mientras muchos por ahí soñaron con ser Tony Soprano aquí nosotros soñábamos con ser Oubiña o Sito Miñanco. Lo sentimos pero es así. Para muchos los narcos gallegos no solo fueron emprendedores sino héroes. Y mucho ojo porque a apellidos carismáticos está claro que no nos ganan los de las pelis: Miñanco, Charlín, Oubiña, Falcón... Si al final el que tenía el apellido más flojo es del amigo de Feijóo, Marcial Dorado.

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El pazo Vista Real. Todas las fotos del autor.

La primera parada de la ruta es el pazo Vista Real de Vilanova de Arousa. El de los Charlines. Fachada majestuosa, piedra noble y vistazas a la ría. De los casi 3 siglos que tiene solo estuvo en manos del clan de los Charlines 4 años. Lo compraron por medio millón de euros en 1991. Calculen ustedes en pesetas. Esos 4 años fueron suficientes para dejar huella. Y ojo, la huella de un gallego "mariñeiro" metido a narco multimillonario no es cualquiera. Una de las grandes averías acometidas fueron dos vidrieras inmensas de cristal de Murano, sello de la reforma al estilo Ecce Homo o #leóncomegamba que estaban llevando a cabo los Charlines cuando la Audiencia Nacional se lo embargó, en 1995.

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Dentro ya poco queda de lo que fue. Eso sí, la escalera también tiene sello gallego. Gallego gañán. Vale que uno sea narco, pero dedicarse a destrozar la majestuosidad de una casona tradicional gallega son palabras mayores. Se mire por donde se mire no hay por dónde cogerlo. Qué decir de la chimenea con sus dos criaturas de ángeles custodios. Un claro ejemplo de lo "becerro" que era Charlín y un perfecto exponente de la filosofía del "ti vai facendo" (tu vete haciendo). En definitiva, una reforma que "mete medo". Hace unos años el pazo fue recuperado para los vecinos. Fue recomprado por un millón de euros por el ayuntamiento de Vilanova de Arousa y hay planes para que este verano abra como centro de formación. Sus 24.000 metros cuadrados de finca hace ya tiempo que los aprovechan los vecinos. Un parque para niños y otro para mayores. Y he aquí la prueba de que ello es así.

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Segunda parada. Pazo O Castriño. El de "Falconetti". Un galego humilde llamado Luis Falcón al que se le conocía como "Falconetti". Se italianizó o le italianizaron el apellido por aquello del Padrino y Corleone, suponemos, pero Falcón ya de por sí tenía bastante enjundia. En fin.

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El pazo O Castriño

El pazo está situado en la calle Valle Inclán de Vilagarcía de Arousa. Normal que esté ahí porque si algo tiene esta ruta que estamos haciendo es que es esperpéntica. El Pazo O Castriño no solo está en plena forma sino que se usa para bodas y eventos. "Un lugar único", tal y como se anuncia en su web y, a juzgar por las fotos que tienen en ella, así tiene pinta de ser. Las nuestras son desde el exterior. No es plan de plantarse allí dentro y decirles que estamos haciendo un reportaje sobre los pazos de los narcos, que si nos dejan hacer unas fotos. Casarse en el expazo de un narco tiene que tener su aquel. Aunque probablemente la mayoría no lo sepa, y nada quede de aquellos años.

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El pazo es de la década de los 30 y era propiedad de los duques de Terranova, unos tipos forrados que poseían otras propiedades de las que más tarde hablaremos, puesto que ellos nada tenían que ver con el narcotráfico y tampoco es plan de meter a todos en el mismo saco, como solemos hacer con los políticos y la corrupción, de manera más acertada, según nos están mostrando ellos mismos. En este pazo llegaron a veranear los Reyes de Bélgica. A modo de curiosidad.

Falcón-Falconetti lo compró en 1984, pero 4 años después lo detuvieron por narcotráfico y lo mandaron al caldero. Ese mismo año un incendio arrasó con la construcción. Solo quedó la fachada. Se supone que fue la pena de Falconetti por hablar demasiado en la cárcel. Allí pasó unos 6 años aunque él negó siempre haberse dedicado a ello. "Nunca jamás", según palabras textuales. A lo mejor espera a que el PP reconozca que cobraban sobresueldos en B para reconocer lo suyo.

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El pazo Baión

Tercera parada. El Pazo Baión. El de Oubiña. El mítico. El símbolo del "botar por fóra" (echar por fuera) de los narcos y el símbolo de la lucha de las madres de los yonkis. Ahora es propiedad de una bodega de vino. Como con los anteriores pazos, los intentos para que no se les relacionen con el narcotráfico son constantes pero siempre infructuosos. La vida es así, y si no que le pregunten a Rita Barberá y su caloret, a Cospedal y su despido en diferido o a Galicia y Franco. Visitar el pazo resulta una experiencia exótica, acompañada por el aroma a naranjo y la vista de las vides. La entrada, ahora sin las verjas que zarandearon las madres coraje a principios de los 80 y que hicieron zarandear a los propios narcos y a este país entero, ya no están.

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El pasillo central que conduce al propio pazo ha sido restaurado, al igual que toda la propiedad. El resultado es armónico y transmite sosiego, pero el escalofrío se apodera del visitante igualmente. Entras. Recorres el camino central de piedra. Llegas al pazo. Te paras, lo contemplas y sueltas un "joder". O un "carallo", dependiendo de si eres gallego o no.

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Es un pequeño castillo, con sus torretas y sus preciosos árboles flanqueándolo. Solo falta la princesa asomada a una de las torres o los jinetes recorriendo el empedrado y llegando a los portones del mismo con derrape del equino incluido. Oubiña lo compró en 1987 pero nunca llegó a vivir allí, como tampoco Charlín en el Vista Real. Afortunadamente a Laureano no se le dio por armarse con el capacho, la paleta y ponerse a "faser masa" para reformar su palacete. Simplemente dejó los cientos de hectáreas de viñedos de uva albariña a su aire. Algunos se perdieron, pero fue el menor de los males. El gusto por el exceso era lo que se llevaba. Un pazo para qué, para no usarlo. Eso sí, si tuviera una tarjeta black seguro que Oubiña la quemaba. En realidad non son tan distintos, no eran tan distintos.

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La casa de Oubiña

Cuarta parada. La casa de Oubiña. Sí, han oído bien. Casa. Teniendo en cuenta que Oubiña no vivía en el pazo quisimos conocer la casa. A lo mejor el pazo se le quedaba grande. Pero no. La casa es casa porque tiene forma de casa pero bien podría ser pazo también. Juzgad vosotros mismos. Otra "becerrada". Aunque bien es cierto que las hay más grandes en la zona, pero claro, no son las de Oubiña. Ahora embargada, se mantiene en perfecto estado. Alguien la debe mantener. No es ningún prodigio del diseño ni de la estética pero si algo hemos demostrado hasta ahora es que eso no es algo de lo que fueran sobraos los jefes de los clanes. Lo que molaba era el tamaño. Algo parecido pasó con la Cidade da Cultura que ideó Fraga, pero eso merece un capítulo aparte.

Completamos el recorrido con una quinta y sexta paradas y para ello volvemos a la calle Valle Inclán de Vilagarcía de Arousa, al lado del pazo O Castriño. Ahora abrimos el capítulo casoplones de ricos aristócratas, más allá de los pazos de narcos.

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La Mansión de los Duques de Terranova

Quinta parada. La Mansión de los Duques de Terranova. Abandonada. Aparcamos en la calle, que antes era playa. Cosas de la industrialización y razones para la desolación. Levantamos el cuello para sortear el impresionante muro que domina la propiedad y ahí la vemos. Una casa-palacio de finales del siglo XIX y que ahora solo resultaría útil para un cortometrajista o para rodar un videoclip de una banda de heavy. La mansión tiene aire de hospital psiquiátrico y desgraciadamente su acceso es imposible. La maleza lo cubre todo como si aquello fuera el Amazonas. Eso sí.

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La Casa del Lago o "Villa Milagros"

Justo frente a la mansión de los Duques de Terranova está la llamada Casa del Lago o "Villa Milagros", otra con nombre de película de terror pero con aspecto de casa de Downton Abbey. En este caso no son una si no dos. Pero la vista solo nos deja ver la primera. El abandono todavía no se ha apoderado de ella. El lago que posee la finca es navegable. Tampoco que es que vaya a atracar allí el Queen Mary pero digamos que hasta le valdría a David Meca para entrenar. Y no digamos tirar cadáveres al fondo (imaginamos que sería perfecto hacerlo allí, no a David Meca, claro).

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Tanto el Pazo O Castriño como estas dos últimas mansiones se sitúan a escasos metros. Una al lado de la otra. Su máximo esplendor fue a principios del siglo XX. Eran otros tiempos, los tiempos de la riqueza de Arousa, cuando la comarca era conocida por cuestiones que no eran el contrabando. Esos tiempos difícilmente volverán, ni los tiempos del narcotráfico se olvidarán. Al margen de ambas cosas, Arousa tiene mucho más que ver, hacer y sobre todo, contar.

06 May 15:50

Hago mi propia birra en casa

by Dani Cabezas

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La cerveza me hace feliz. Está, sin lugar a dudas, entre las cinco cosas que más me gustan del mundo. Hago un ejercicio de sinceridad y me doy cuenta de que la cerveza se encuentra detrás del 90% de los actos sociales en los que participo. Si salgo, bebo cerveza. Si he tenido un día de mierda, abrirme una al llegar a casa contribuye a arreglarlo, al menos un poco. Si quedo para ver el fútbol, al que algunos amigos son muy aficionados, me la trae floja quién juegue y el resultado: lo que me importa es compartir con ellos unas cervezas. Hay quien dirá que lo mío se llama alcoholismo, pero la realidad es que emborracharme no es, casi nunca, el leit motiv del ritual. Ni siquiera consumo ninguna otra bebida alcohólica. Simplemente amo la cerveza.

En esta particular historia de amor que tiene ya más de veinte años, el último capítulo ha sido probar a hacer mi propia cerveza en casa. Este paso en la relación cerveza-cervecero es algo muy habitual en otros países: las familias alemanas acostumbran a agasajar a las visitas con cerveza de su propia cosecha, e incluso cada pequeño pueblo tiene su propia manera de hacerla y su secreto ancestral. En este rincón del sur de Europa aún somos cuatro frikis con barriga los que optamos por elaborarla artesanalmente. La mayoría se conforma con la marca que le pongan en su bar de siempre y se beben de buena gana la yonkilata del Lidl. Lo cierto es que yo también lo hago -me encantan las yonkilatas del Lidl-, pero cuando surgió la posibilidad de hacerla en casa con un grupo de amigos, me pareció una idea brillante. Vamos a hacer cerveza.

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Démosle vueltas a ese brebaje nauseabundo. Que su aspecto no haga que desistas en tu intento por beber tu propia birra.

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Echar la levadura. Si lo haces a un poco de altura contribuirás a que se oxigene y a que parezca que sabes lo que tienes entre manos.

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Metes el densímetro en la probeta y mides la densidad del asunto. Como si estuvieras jugando al Quimicefa pero con un horizonte etílico más interesante.

"Llévate esta IPA: vas a flipar", me cuenta David, de la tienda madrileña Cervezorama, mientras me muestra dos botes de malta Brupaks, una de las más célebres del Reino Unido. En los últimos tiempos, David se ha convertido en mi gurú particular. Conoce todas y cada una de las variedades y habla de ellas con pasión. Y yo me dejo guiar: aún resuenan los aplausos de quienes probaron la última que me llevé, una bitter de la misma marca.

Además de ser minucioso con los tiempos, conviene tener una palabra en mente durante todo el proceso: higiene. Máxima higiene.

La pregunta es evidente: ¿cualquiera puede hacer cerveza en casa? Y la respuesta es SÍ. Al menos, si se adquiere uno de los kits de iniciación que venden tiendas como Cervezas del Mundo, Fabricarcerveza.es, tucervezacasera.com o la propia Cervezorama y se siguen paso a paso las instrucciones. A grandes rasgos, el proceso consiste en hervir la malta, rehidratar la levadura, dejar que fermente el brebaje durante una semana, trasvasarlo a otro cubo y embotellarlo cuidadosamente, siempre en botellas de vidrio retornable para soportar la presión, a no ser que quieras montar una fiesta de la espuma y tu particular versión de la noche de los cristales rotos.

Además de ser minucioso con los tiempos, conviene tener una palabra en mente durante todo el proceso: higiene. Máxima higiene. La esterilización de todas las herramientas es básica para que la mezcla no se contamine. Y a pesar de ello, siempre ocurre algo: en nuestra primera intentona se cayó alguna que otra mosca al cubo. A su salud.

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Por mucho que intentes evitarlo, la cerveza casera tiene posos. Véndelo como la garantía de algo natural y bueno, aunque masticar sólidos al beber te parezca repugnante.

Uno de estos kits, perfectos para cenutrios como yo, cuesta algo menos de 100 euros. Una vez se hace ese desembolso inicial, cada nueva cosecha conlleva otros 30 euros en malta, ya que los utensilios del kit se pueden reutilizar, y da como resultado 25 litros de cerveza excelsa. Bastante más complejo es elaborarla desde cero -en el proceso conocido como 'a todo grano'-, que implica moler la malta, macerarla, etc. Solo para los muy valientes. O al menos, para aquellos que estén dispuestos a obtener un líquido repugnante hasta perfeccionar la técnica. No es mi caso.

Pero el mundo es para los intrépidos. Abel, un simpático joven madrileño, empezó como yo pero ha terminado convirtiéndose en una especie de Walter White de la cerveza casera, hasta el punto de que ha decidido ser completamente autosuficiente: se acabaron las litronas de Mahou. En su pequeño ático de Vallecas tiene un espacio importante dedicado a la cerveza artesana: cubos, probetas, válvulas, botellas, termómetros... "Para mí es fundamental saber exactamente qué es lo que estoy bebiendo", me cuenta. "Si a eso le añades la satisfacción de obtener algo por tus propios medios, las ventajas son claras".

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Ese momento mágico en el que trasvasas la cerveza a la botella por un tubito. La sensación de que, por una vez en tu vida, has hecho algo verdaderamente útil.

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Ahí están: tus primeras cervezas caseras, aunque tendrás que esperar un mes para bebértelas. Mientras, piensa en un nombre molón, encarga a tu cuñado que diseñe en Photoshop una etiqueta y sueña que te harás rico vendiéndola. No va ocurrir.

¿Y si todo el mundo se pusiera a hacer cerveza en casa? ¿Correría peligro la todopoderosa industria cervecera? ¿Patrocinarían las marcas de malta los festivales veraniegos? Obviamente no. "Es como pensar que los restaurantes salen perjudicados porque la gente sepa cocinar", opina David. A lo sumo, conseguiríamos valorar un poco más la calidad de una bebida de la que en España consumimos, de media, 83 litros al año, lejos de los 116 de la citada Alemania o los 156 de la República Checa, líder absoluto a nivel mundial. Así que, puestos a beber, ¿por qué no beber mejor?

06 May 09:56

The Gruen Effect

by roman

Retail spaces are designed for impulse shopping. When you go to a store looking for socks and come out with a new shirt, it’s only partly your fault.  Shops are trying to look so beautiful, so welcoming, the items so enticingly displayed and in such vast quantity, that the consumer will start buying compulsively.

This is the Gruen Effect.

1_Malls_Gruen[Courtesy of The American Heritage Center]

The Gruen effect is named after Victor Gruen, born in Vienna in 1904 to a Jewish family. Gruen, born Viktor Grünbaum, left Austria in 1938 for New York City, where he made a name for himself designing shops and retail spaces. This was a particular challenge during the lean years of the late 30s.

People had no money. They just wouldn’t go into shops.

However, Gruen figured out how to lure customers inside with amazingly appealing window displays

3_Malls_Storefronts[Images courtesy of Jeff Hardwick]

Gruen argued that good design equaled good profits. The more beautiful the displays and surroundings, the longer consumers are will want to stay in a shop. The more time a shoppers spend in a store, the more they will spend.

Gruen started making storefronts all over the country. And in his travels across the United States, Gruen saw how much time Americans spent riding around in their cars, cut off from the city and from each other. This was especially true in the suburbs.

4_Malls_Suburbs[From Centers for the Urban Environment: Survival of the Cities by Victor Gruen]

The suburbs lacked what sociologist Ray Oldenburg calls third places.  If home is the primary place, and work is a second place, then a third place anywhere else one goes to be around other people—to build community, to hang out, to feel connected. Gruen wanted to give the American suburbs that third place.

Victor Gruen imagined designing an environment full of greenery and shops. An indoor plaza which could be an island of connection in the middle of the sprawl. One that would get people out of their cars in order to walk and stroll within them.

5_Malls_Cars[From Centers for the Urban Environment : Survival of the Cities by Victor Gruen]

Gruen saw his structure as an architectural panacea—it would remedy environmental, commercial, and sociological problems with the creation of a single building.

Gruen presented his a solution for America: The Shopping Mall.

6_Malls_ Southdale[Southdale Center. From Mallsofamerica.blogspot.com]

Gruen’s full vision for the mall was more than just shops. He imagined them as mixed-use facilities, with apartments, offices, medical centers, child-care facilities, libraries, and (since it was the 1950s) bomb shelters.

Gruen wrote theoretical sketches of shopping malls long before he ever built one, but for a long time, none of his ideas came to fruition. Then in 1952, the owner Dayton Company commissioned him to build the very first indoor, climate-controlled shopping center. It would be in Edina, Minnesota.

southdale_center_1956[Southdale Center. Courtesy of Life Magazine photo archive]

Southdale Center opened in 1956, and what Gruen emphasized (and what the media would celebrate) was the massive center court, covered in a skylight, which was supposed to mimic a town square. Gruen’s subsequent malls were all mostly based off this original Edina design, and the center court became a hallmark of shopping mall architecture.

Southdale Center wasn’t quite mixed-use, like Gruen imagined. People didn’t live there, and there were no daycare centers or post office. But Southdale did have local shops of all kinds. And plenty of shoppers.

8_Malls_Outside Southdale[Southdale Center. Courtesy of MNopedia]

From the outside, Southdale Center is not much to look at. It looks like a mall: an ominous, amorphous, boxy shape. In designing the shopping malls, Gruen ended his razzle dazzle storefronts and window displays. Southdale hardly has exterior windows at all. The draw now is what’s inside the mall: Gruen wants his shopping centers to have blank facades, with no signage on them, that consumers would then enter and be dazzled by the interiors.

Malls are suburban pilgrimage sites, which, of course, Americans had to drive to. Gruen knew that Americans loved to drive. So the mall was his compromise: shoppers had to walk once inside, but they could drive over.

For better or for worse, Gruen was right. Americans loved driving to his malls. He got commissions for them all over the country

Over time, Gruen saw that in erecting these malls, he was draining life from the actual cities. So for a time, Gruen got involved in urban renewal projects, drawing directly on some of the lessons learned in his suburban shopping malls and applying them to struggling downtown.

4175280565_0522b03df5_o[Courtesy of Gizmodo]

Gruen turned city centers into pedestrian-only spaces full of public art and greenery, and lined with shops. He made plans for Boulder, Fresno, Ft. Worth, and Kalamazoo. The Kalamazoo plan became the first outdoor pedestrian shopping mall in the United States.

Gruen even had a concept for a pedestrian mall in New York, and actually got Manhattan to close down 5th avenue for a couple weeks, as a test.

A city’s downtown, however, is not a mall. It’s not so easily “fixed” and controlled. American cities weren’t going to become the pleasant, sterile shopping environments Gruen wanted.

In 1968, Gruen moved from L.A. back to Vienna, back to the greenery and plazas he had been trying to imitate. But he could not escape his own creation. A shopping mall was being built on the edge of town.

In Gruen’s mind, Vienna was already perfect; it didn’t need a mall the way the broken American suburbs did. As he saw it, his original vision had been totally skewed.

About ten years after his return to Vienna, Gruen gave a speech in which he declared, “I refuse to pay alimony for these bastard developments.”

Victor Gruen, the mall maker, became the foremost mall critic.

Screen Shot 2015-04-30 at 11.28.19 AM

Meanwhile, America’s love affair with malls continued, for a time. From the 1960s to about the 1990s, it was cool to go to the mall. Literally—it might have been the only air-conditioned place in town.

Before we all lived and worked in air conditioned, climate-controlled environments, the mall was a special escape from the heat and the cold. Now, after days spent in indoors, shoppers want to go outside, and popular tastes have veered away from the indoor mall.

12_Malls_sad1[Credit: Avery Trufelman]

Mall construction peaked in 1990, and the last brand new standard conventional mall in the U.S. was built in 2006. A new product has entered the scene. A kind of shopping center that the the International Council of Shopping Centers (ICSC) calls a “Lifestyle Center.”

11_Malls_Lifestyle[Bay Street in Emeryville, CA. Credit: Mercurywoodrose]

Lifestyle centers started appearing in the 90s. They are malls disguised as a main streets, with no roof and a lot more boutiques and restaurants. Even though they’re full of chain stores, “Lifestyle Centers” are still sunny and walkable and bustling. They are kind of what Victor Gruen imagined.

As for those old climate-controlled, fully enclosed shopping malls—some have fallen into disrepair. Others have actually been repurposed. Several shopping malls have been retrofitted into Latino community centers, like Plaza Fiesta outside of Atlanta.

img_1958[Courtesy of Plaza Fiesta]

At Plaza Fiesta, a lot of stores have been cut up into much smaller mom and pop shops selling Western wear and quinceañera dresses, and Plaza Fiesta also has a steady events calendar of performances. These sort of community malls have finally become true third places, where people can gather and spend money. All in the shell of the failed design.

Many people—architectural historians especially—think Gruen was a horrible architect. Yes, the exteriors of his shopping centers are uniformly boring, but for Gruen, the exteriors weren’t the point. It was the life and the atmosphere within the mall.  Those fountains, the cheesy statues, the elevator music piped in through all those speakers—those are all part of the Gruen Effect, and they helped turn shopping malls into spaces where we felt comfortable staying and spending time and money.

6800796760_2ed84f548e_o[Credit:Will Fisher]

Producer Avery Trufelman spoke with Jeff Hardwick, author of Mall Maker: Victor Gruen, Architect of an American Dream, and Ellen Dunham Jones co-author of Retrofitting Suburbia with June Williamson. All archival footage courtesy of the University of Wyoming. 

Music: “Green Onions”- Booker T and the M.G.’s; “Mime Van Osen” –Rachel’s; “Artie Shaw’s Moonglow”- Les Deux Love Orchestra; “Egon & Edith”- Rachel’s; “Lujon”- Les Deux Love Orchestra; “Jazz Pizzicato”- Leroy Anderson; “Invisible”- Brian Eno; “While Winter Whispers”- Lullatone; “Africa Sanza”- Francis Bebey; “Blue Lady” – Muzak 

Banner image: Blake Patterson

06 May 09:37

"LOOSE LIPS MIGHT SINK SHIPS" Greasy Instrumental Magic From The Vault Of Luv and Ivy

by noreply@blogger.com (RYP)
From rare and obscure sounds spliced with screams and thunder through to classic grooves by Cozy Cole, Link Wray and Duane Eddy, this set celebrates the genius of rock n roll as spun on Lux Interior s Purple Knife Show. Duelling guitars and one liners on switchblades and pick-ups add to the sleazy vibe that emanate on this hour long set. Featuring vintage, exotic riffs, ear-bending special effects and some of the twangiest guitars ever. Transport yourself to the jukebox at any early 60s Vegas dive. Remastered from original sound sources with sleevenotes by MOJO magazine s Dave Henderson. (Record Runner)UK collection. Distorted guitars, wailing saxophones, weird keyboard breaks, the sound of alien spacecraft, buzzsaws and revving engines all feature on this 26 track collection of instrumental masterpieces. From rare and obscure sounds spliced with screams and thunder through to classic grooves by Cozy Cole, Link Wray and Duane Eddy, this set celebrates the genius of Rock 'n' Roll as spun on Lux Interior's Purple Knife Show. Dueling guitars and one liners on switchblades and pick-ups add to the sleazy vibe that emanate on this hour long set. Featuring vintage, exotic riffs, ear-bending special effects and some of the twangiest guitars ever. Transport yourself to the jukebox at any early '60s Vegas dive. (Shindig)

trax:
1. The Snake - Maximillian 2. March Slav Boogie - Homer Denison Jr. 3. Dragonfly - Tommy Dee & The Mellotones 4. Stick Shift - The Duals 5. Java Guitars - The Tielman Brothers 6. Buzzsaw Twist - The Gee-Cees 7. Moon Dawg - The Gamblers 8. Road Block - The Teen Rockers 9. Scorpion - The Carnations 10. Topsy part one and two - Cozy Cole 11. The Red Headed Flea - The Caps 12. Firewater - The Premieres 13. Comanche - Link Wray & The Wraymen 14. Stampede - The Scarlets 15. Like Thunder - The Rialtos 16. Telstar - The Tornados 17. Harlem Nocturne - The Viscounts 18. Desert Boots - The Vi-Kings 19. Switchblade - Ron Thompson His Rowdy Guitar And The Brougham's 20. Ramrod - Duane Eddy 21. Pick Up - The Corvettes 22. Manhunt - The Dynamos 23. Camel Walk - The Saxons 24. Sheba - Johnny & The Hurricanes 25. The Vulture - Ronnie Ray & The Playboys 26. Caterpillar Crawl - The Strangers
...served by Gyro1966...
06 May 09:27

Si quieres seducir a un hombre hay algo más eficaz que tu belleza

by Sergio Parra

Infidelity 379565 640La psicóloga Monica Moore, de la Webster University en St. Louis, es una de las mayores expertas en las bases no verbales de la seducción y el cortejo. A su juicio, todos los animales muestran patrones en los primeros pasos del cortejo, como si estuvieran grabados por la naturaleza, y los seres humanos no son una excepción.

En el primer gran trabajo al respecto, publicado en 1985, Moore estudió la conducta de 200 mujeres durante más de cien horas en bares.

En sus análisis, estableció un catálogo de 52 conductas femeninas de interés que, según el bioquímico Pere Estupinyá, en su libro S=EX2:

incluían miradas directamente a los ojos, acicalarse el pelo inconscientemente, sonreír, ladear la cabeza, tocarse de manera refleja el cuello o los labios, pedir ayuda e inclinar el cuerpo hacia delante.

Peacock 332609 640

Para fortalecer sus observaciones, Moore estableció otro experimento en el que los sujetos debían predecir el éxito o el fracaso de las interacciones entre hombres y mujeres en un bar. Para ello solo podían contemplar los gestos y los movimientos a lo largo de la conversación.

En 1989 publicó el estudio en el que mostró que consiguieron un gran índice de aciertos, pero también halló un resultado que no esperaba: lo que realmente predecía la aproximación masculina y el éxito del encuentro no era la belleza de la mujer, sino el número de señales que emitía.

Una de las conclusiones más llamativas de Moore es que, a la hora de seducir, no es tan importante la belleza como las señales que se emiten. Los hombres se acercan más a las desconocidas que esbozan una sonrisa o dirigen una mirada al hombre en cuestión. Incluso más que a las mujeres de vestidos escotados.

De hecho, una de las conclusiones de la revisión publicada por la doctora Moore es que en dos tercios de las ocasiones es claramente la mujer quien da pistas al hombre para que se acerque a conversar. Siempre es ella la que da la señal. Se han grabado situaciones en clubes, parques o laboratorios, y se observa repetidamente que cuando el chico da un paso casi siempre es precedido por invitaciones no verbales de la chica.

Más información | Psychology Today

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La noticia Si quieres seducir a un hombre hay algo más eficaz que tu belleza fue publicada originalmente en Xataka Ciencia por Sergio Parra .




06 May 01:13

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by garciuh
06 May 00:37

Concerned Kitten, The Internet's Newest Star

concerned-kitten-8.jpg Meet Gary, the internet's newest star. The six week old kitten has been dubbed Concerned Kitten due to his worrisome eyebrows. My eyebrows? I lost them in a homemade firework accident and have to Sharpie fake ones on before I go out in the public. Unfortunately my black Sharpie dried out after I lost the cap in someone's butt (technically my own) so I've been rocking red eyebrows for the past week. They kinda make it look like my head is bleeding. I have like, way more problems than Jay-Z could ever imagine. Keep going for a bunch more shots including one with a dinosaur and another with somebody's Velcro orthopedic shoes, and a video of Concerned Kitten playing with a friend.concerned-kitten-1.jpg concerned-kitten-3.jpg concerned-kitten-4.jpg concerned-kitten-5.jpg concerned-kitten-6.jpg concerned-kitten-7.jpg concerned-kitten-2.jpg Thanks to Jan, who agrees we officially live in an age where having a unique looking pet can actually make you a fortune. What a time to be alive!
05 May 23:46

Kim Fowley - Animal God of the Street (1974)

by Savage Saints

Beyond its original intention as a demo/outtakes/odds’n’ends collection of material to shop around to prospective groups, “Animal God Of The Streets” works hilariously well on its own two crazy legs as a collection of reckless, rough-hewn fury.

I believe the information listed (with the obvious exception of the song titles, songwriting credits and Fowley’s own comments on the tracks) is not entirely accurate. For starters, the tracks are all described as being cut in the years of 1969, 1970 and 1971 (all in New Zealand) but Fowley himself name checks Woodstock and the Toronto Pop Festival occurring “last summer” on a track dating from 1971. I only mention this because: a) I wanna know!!!! and b) Kim was and is such a man of the moment, I don’t think he’d be inserting those lines into a song recorded a full two years after, that’s all. But since anything is possible with Kim Fowley, the true history of “Animal God Of The Streets” will probably remain a mystery and since Fowley himself probably wants it that way, then who am I criticise this frenzied, freewheelin’ outpouring of rock’n’roll? Because as much as the liners are flawed and suspect, the music is anything but and Fowley’s thin crust of controlled and thirsty vocals shatters all again and again during outbreaks of pandemonium and manically freaking with no fair warning whatsoever. And to cover so much rock’n’roll terrain in one album of outtakes and demos is truly inspiring, as Fowley flings ‘em all out atcha as he barks out lyrics as tirades and glottal threats as promises in the same roughshod manner he well and truly nailed on his incredible “Outrageous” album. And most of the tracks here are similarly related in its ranting, one-take visions, Fowley directing the whole thing up, down or sideways as he sings, yelps and carries on with amazing abandon.

It’s both fitting and hysterical that Fowley’s first vocal appearance is a deeply gulped orgasmic moan that opens “Night Of The Hunter,” which he describes in the notes as a “motorcycle saga in the tradition of ‘Easy Rider.’” And since it is like “Who Do You Love,” The Byrds’ “Lover Of The Bayou” and “Born To Be Wild” all at once it’s an appropriate appraisal as it kicks off the album in fine, flying style as Fowley’s organ riffs hover directly above his Harley chopper at top speed with a feeling of hair flying down the highway like all the danger, thrills and kicks in the world are just up around the bend. “Long Live Rock’n’Roll” is coyly short and sweet although in reality a secretly demented, arms and legs akimbo dedication to the proto-Ziggy spirit of rock’n’roller Vince Taylor. It’s strung out upon a high-tension wire with a monophonic rhythm guitar line that is thrust to the fore as a wah-wah guitar riff accents the end of every sung line as it trades off with the Fowley vocal. “Werewolf Dynamite” reprises another biker-angled theme, everything from the opening line “Rockin’ down the dirt road” to “Tearin’ up the badlands/My tire’s getting hurt” pointing to more dementia on the open road until he finally admits, “I think my brains are fried!” The track ends with Fowley’s hoarsely barking the word “Dynamite!” over and over until stopping on an elongated and exquisitely rolled ‘R.’

The epic “Is America Dead?” is as exploratory and totally off onto the furthest reaches of the thinnest branch of the associative free form tree as “When The Music’s Over” and just as true to its vision. Mentally checking his country’s pulse, the song suffers innumerable instrumental breakdowns, ravings, musings, deep truths, jokes, insults, snatches of patriotic hymns and...you name it: it’s all there, up against Kim’s streaming organ chords of flapping freak flag flying. “Is America Dead?” stretches out all the way to Europe and back as Kim ponders, fumbles, moans and freaks out uncontrollably, while the chorus continually asks and prods the song’s title’s question:

“Baby,
Is America dead?
Are we the brave new world
Or the end instead?
Baby,
Is America dead?”

“Is America’s Dead?” -- Man, it’s a killer track and one long, provocative and crazed moment. Ending the first side is a trashed up version of Link Wray’s “Rumble.” It gets tossed on the damp basement floor in a rendition about as slashing, violent and brutal as the original. Side two is comprised of tracks from 1969 but they sound as though they’re all from the same session as side one, despite a shift in the backing instrumentation to more countrified tones and luckily, they are no less crazy. The down home scuzz of “California Swamp Dance” (co-written by Fowley with bearded Byrds bassist Skip Battin) takes off and plunders simultaneously the entire ‘Swamp Rock’ genre in particular and every song recorded by a white rock band with the word “Bayou” in it in general. Kim seasons it with amazingly heartfelt and accurate pantomiming of 1969-era Jaggerisms, drawling out lines like “Lezz heeyuh sum swamp drahms” for a country mile and of course, has to slip the word “chicken” in there somewhere (twice, no less.) “Hobo Wine” sees Kim unearthing one of the earliest rock’n’roll tracks, “Drinkin’ Wine Spo-Dee-O-Dee” and over-amplifying it with vintage, grating guitar into an earthly, jumpy R&B number and thus doing proud one of rock’n’roll’s earliest founders, Stick McGhee. The mid-tempo “Dangerous Visions” follows, where Fowley ‘screams about tomorrow’ (then again, he screams about EVERYTHING on this album) and it’s an apocalyptic reflection buffeted by billowing Al Kooper-type organ like the weary and dragging tick-tock tempo from Dylan’s grandfather clock of “Sooner Or Later (One Of Us Must Know).” Kim observes “Deeply engrossed in our preservation/We’re not feeling anymore” as the track slowly pendulums between hope and uncertainty standing at the threshold leading into an unknown and alien new decade. By the end, Kim is stuttering the words, gasping for breath and totally worked up facing the impending new year/decade of 1970 as he vocally wriggles out of his Silver Sixties skin.

The final track, “Ain’t Got No Transportation” was composed by Fowley with The Stooges in mind to record it and I truly believe it. There’s only a faint smattering of background piano behind the sparsest of cymbal-less and simpleton drum beating and half chord guitar rhythms and draped with a single, early Magic Band slide guitar. Fowley’s vision of The Stooges totally hit the mark, as he sets about describing in an accurately drawn out Iggy vocal style walking a cold highway far from the city of lights. Fowley soon drops even using words for as he starts working from within a repeating phrase that goes “A whaw oh, uh ain’t got!” over and over in a jittery, rhythmic mantra as though echoing the road’s vanishing point up ahead and it’s one that never recedes, gets any closer but just stays hanging in space and time like an inverted female pubic triangle always in reach but never attainable. “A whaw oh, uh ain’t got!” “A whaw oh, uh ain’t got!” Fowley blurts, as though it’s gonna get him home that much quicker and away from the lonesome howls, owls, werewolves and zombies in the dark by the side of that cold road’s shoulder. The slide guitar and Fowley’s vocals start zapping over and over in crescendo exhaustively and after six minutes of stillborn repetition, it ends. A pity it never got the break it deserved in the hands and mouth of The Stooges as it woulda been a great meeting of the minds from the Inland Empire of rock’n’roll -- the very geography this stylistically jumping and humping record embraces so fully.  (source)
05 May 17:59

Crock Pot Chicken Tinga Tacos with Bacon Pico De Gallo

by Morgan
Crock Pot Chicken Tinga Tacos with Bacon Pico de Gallo. Big on flavor, low on effort! | hostthetoast.com

Crock Pot Chicken Tinga Tacos with Bacon Pico de Gallo. Big on flavor, low on effort! | hostthetoast.com

Happy Cinco de Mayo!  How are you going to celebrate? (Pssst! If you’re not planning on eating tacos tonight, it’s time to reevaluate your choices.)

Lately I’ve been absolutely swamped with things to do, so I’ve been trying to be a bit minimalistic in the kitchen. Simple recipes with a relatively short list of ingredients that pack in big bites of flavor have been my saviors, and I have found that tacos are a great option for crazy busy days. Chicken Tinga Tacos are no exception! These tacos, which originated in Puebla, Mexico, feature shredded chicken that is stewed in a spicy chipotle tomato sauce with plenty of onion and garlic — I think of the sauce as the Mexican version of marinara. When made in the slow cooker with just a short list of ingredients, they require hardly any effort and are easy on the wallet as well. Who could resist?

Crock Pot Chicken Tinga Tacos with Bacon Pico de Gallo. Big on flavor, low on effort! | hostthetoast.com
Because the chicken filling is already quite tomato-y, I decided not to top my tacos with traditional salsa. Instead, I made a pico de gallo that would back up the flavors in the tinga, using bacon to kick up the smokiness and radish to bring out the spiciness and lend some crunch. Is it still technically pico de gallo if there are no fresh tomatoes in sight? I’m not sure, to be honest. It may not be authentic, but my goodness is it delicious.

Crock Pot Chicken Tinga Tacos with Bacon Pico de Gallo. Big on flavor, low on effort! | hostthetoast.com
Top your Crock Pot Chicken Tinga Tacos with creamy avocado and crumbly cotija, wash them down with a strong margarita, and snap a picture for Instagram with the tag #hostthetoast to show off your foodie fiesta.

Crock Pot Chicken Tinga Tacos with Bacon Pico de Gallo. Big on flavor, low on effort! | hostthetoast.com

Crock Pot Chicken Tinga Tacos with Bacon Pico De Gallo
 
Prep time
Cook time
Total time
 
Author: Morgan
Serves: 16 tacos
Ingredients
For the Chicken Tinga Tacos:
  • 3 lbs boneless, skinless chicken breast
  • 1 small onion, diced
  • 4 cloves garlic, minced
  • 1 (14.5 oz) can fire-roasted diced tomatoes
  • 2-3 chipotle peppers in adobo, minced, plus 2 tablespoons adobo sauce from the can
  • ½ cup chicken stock
  • 1 bay leaf
  • 1 teaspoon Mexican oregano
  • 1 teaspoon cumin
  • 1 teaspoon salt
  • ¼ teaspoon sugar
  • ¼ teaspoon ground black pepper
For the Bacon Pico de Gallo:
  • ½ cup diced onion
  • 2 cloves garlic, minced
  • 4 small radishes, chopped
  • 2 jalapeno peppers, seeded and chopped
  • ½ cup cilantro, chopped
  • Juice of 1 lime
  • 8 strips bacon, cooked and crumbled
  • Cotija cheese, crumbled, to top
  • 1 avocado, sliced, to top
  • 16 corn tortillas, warmed
Directions
  1. Combine the Chicken Tinga Taco ingredients in a slow cooker and set to low for 5-6 hours, or until chicken shreds easily. Discard the bay leaf. Remove the chicken from the tomato sauce mixture and shred with two forks. Return the shredded chicken to the slow cooker, stir to combine, and cook for an additional 30 minutes.
  2. As the chicken cooks, make the Bacon Pico de Gallo. In a medium-sized bowl, combine the onion, garlic, radishes, jalapeno, cilantro, and lime juice. Toss to mix. Then, toss in the crumbled bacon. Set aside.
  3. Scoop the Chicken Tinga mixture into corn tortillas, top with a slice of avocado, Bacon Pico de Gallo, and crumbled cotija cheese. Serve warm.
Notes
The chipotle peppers are spicy, so if you're sensitive to heat you may want to stay on the conservative side. You can always add more at the end if you'd like.

3.2.2925

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05 May 17:57

El humor español analizado por un científico californiano

by Iago Fernández

Cuando disfrutas el humor o te atreves a practicarlo, muchos deducen que eres un descerebrado que se presenta desnudo en los funerales y paga a su casero con monedas de chocolate. No sé, probablemente estén en lo cierto (ojalá) pero lo que sí está demostrado científicamente es que no hay peor descerebrado que el que se toma demasiado en serio a sí mismo. Entre esa mujer que posa orgullosa junto a una jirafa a la que acaba de matar en un safari y Ricky Gervais tumbado junto a su gato para burlarse de esa misma mujer, tengo claro a quien elijo.

Scott Weems es doctor en neurociencia cognitiva por la UCLA y ha escrito un libro (titulado Ja) en el que analiza desde un punto de vista psicológico, antropológico y cultural los mecanismos de la risa y sus beneficios. Si tú no disfrutas el humor ni te atreves a practicarlo, lo sentimos mucho, porque es una cualidad innata imposible de aprender que además está relacionada con la inteligencia y capacidad para resolver problemas. Hemos querido compartir con este experto un par de ejemplos de humor español contemporáneo para que los analice.

"Este es mi modesto análisis de las muestras de humor español que me habéis proporcionado. Diseccionar la comedia es como diseccionar una rana, que al final siempre te la acabas cargando, así que espero no haber arruinado la diversión de estos casos cómicos al intentar comprenderlos y explicarlos. Para mí fue muy divertido estudiarlos."

-Scott Weems-

Miguel Noguera

[body_image width='900' height='900' path='images/content-images/2015/05/05/' crop='images/content-images-crops/2015/05/05/' filename='el-humor-espanol-analizado-por-un-cientifico-californiano-675-body-image-1430840708.jpg' id='52834']Del libro Ultraviolencia (Blackie Books).

Me parece un humorista fascinante. Su 'Cristo Mal' es un ejemplo de humor absurdo, pero abordando una imagen que la gente se toma muy en serio. La cruz es algo que todo el mundo reconoce y de enorme importancia cultural. El humor procede de tomar esa imagen reconocible y fingir que ha habido un malentendido. No tiene sentido que esa cruz haya sido dispuesta incorrectamente, dado su lugar en la historia, pero si detenemos por un momento la razón y visualizamos a Cristo colgado de una cruz tumbada, nos llega la imagen de unos romanos que han hecho mal su trabajo. Es un reto, pero el mejor humor suele pisar la línea y acercarse a lo ofensivo, porque eso nos obliga a cuestionar nuestros valores y entrar en conflicto con nuestras creencias. Esto hace también que nos llegue a enternecer.

Hermann Tertsch

[youtube src='//www.youtube.com/embed/Ki3htiGrJ3I' width='480' height='360']

El periodista de Telemadrid, durante uno de sus editoriales

Lo siento pero creo que mis limitaciones lingüísticas me impiden entender a esta persona. Ojalá pudiese leer o comprender mejor el español. Lo siento.

Albert Sampere

[body_image width='1136' height='640' path='images/content-images/2015/05/05/' crop='images/content-images-crops/2015/05/05/' filename='el-humor-espanol-analizado-por-un-cientifico-californiano-675-body-image-1430840823.jpg' id='52838']

León come gamba, obra del concursante de Masterchef

Esto me parece otro buen ejemplo de humor absurdo, que los científicos sitúan como una de las tres formas primarias de humor (las otras dos son el humor incongruente y el sexual). El ejemplo es gracioso por lo ridículo que es. El león es minúsculo, por lo que parece una mascota ñoña en lugar de un animal feroz, que es como son los leones realmente. Es todavía más ridículo porque los leones no comen gambas y resulta descabellado imaginarse a un león intentando cazar una gamba. Una situación extraña. Si el chef hubiese elegido un bodegón realista en el que fuera un tiburón quien se come la gamba, dejaría de tener gracia por no ser absurdo. Reflejar un hecho inverosímil y confuso es lo que hace que tenga gracia.

El Hematocrítico

[body_image width='900' height='1260' path='images/content-images/2015/05/05/' crop='images/content-images-crops/2015/05/05/' filename='el-humor-espanol-analizado-por-un-cientifico-californiano-675-body-image-1430840840.jpg' id='52840']

Extracto de "El Hematocrítico del Arte" (¡Caramba!)

En este caso tengo de nuevo limitaciones por no ser hispanohablante, pero deduzco que es un buen ejemplo de cómo recoger lugares comunes para cuestionarlos de forma creativa, ya sean eventos o cosas. Este es un truco muy habitual que viene a confirmar que el humor bien hecho nos hace pensar. El humor parte siempre de un conflicto, normalmente dentro de nuestra cabeza y debido a la percepción y sentimientos que nos genera una situación. En ocasiones, señalar el sinsentido de un lugar común nos permite crear conflicto dónde no lo había. Esto es divertido porque nos obliga a ver las cosas desde un nuevo punto de vista. La mente disfruta cuando se fuerza a reinterpretar las cosas que ha tenido siempre delante y los cómicos se benefician de ello.

05 May 17:55

que opinas de alejo cuervo?¿Has leido su entrevista en Jotdown?

by JonatanSark
Mi opinión no es demasiado buena. Sé que en este mundillo hay muchos que prefieren no decirlo en voz alta porque se le supone un poder que no creo que tenga pero que me da bastante igual. Personalmente le veo más acabado que a Cels Piñol y mira que es difícil. Es un caso claro de alguien a quien le han lamido tanto los cuartos traseros que se cree más inteligente de lo que es. Pasear por "Gigamesh" no solo te deja claro que no se sabe ni el nombre correcto, también que tiene más ansia de dinero que capacidad para conseguirlo. Libros antiguos a precios locos y un trato en tienda que criminaliza al cliente antes de robarle. Si nos vamos a la editorial es casi peor. No solo porque decida sacar como quiere aprovechando que tiene un triunfo y habiendo dejado colgados los otros libros de su fondo para convertirse en editor de una sola obra. Y tampoco editándola bien. Hasta que no vino una distribuidora a decirle cómo tenía que hacer la edición en bolsillo sacaba esas pitufadas pensadas para destruir córneas y que la gente tuviera que sacar el grande. Nunca ha tenido mucha idea de cuantos ejemplares publicar, ni aunque las distribuidoras se lo dieran con MESES de antelación. Y de poner precios menos todavía. Si al menos la edición física valiera la pena... pero me temo que no. En cuanto a las traducciones, lo bueno de que exista La Fechoría es que por muy mal que lo hagas los de Poujade siempre lo harán peor pero los recopilatorios de Fredric Brown, por ejemplo, dan una vergüenza ajena que no creo que pueda superar nunca. Eso sí, si logras hacerle la pelota lo suficiente puede forzarte a comprar no solo su fondo sino también el de su otro amiguito igual de incapaz de editar en condiciones para que tengas que soportarle cuando no hay ninguna otra distribuidora que le soporte. O comprarte una web, lo que sea más rápido. No me extraña que luego sus empleados tengan que usar sus cuentas para hacerle publicidad a la vez que se ponen "CUENTA PERSONAL, LA OFICIAL ES LA OTRA". Si no lo pones en grande no las diferencias. Por lo demás, es muy divertido escucharle impartiendo docta experiencia y viéndole impartir su sabiduría cuando ha hecho casi lo contrario en todo lo que podía teniendo más suerte que habilidad. Lo bueno es que cuando se le acabe la potra no va a saber por dónde le han golpeado. Quizá sueno un poco ácido así que voy a buscar algo bueno que decir de él: Ha hecho mucho por el aprendizaje del inglés en España. La de versiones inglesas que habré vendido yo de los libros de GRR después de que la gente viera los precios de Gigamesh. Fue ver el atlas, que sacan un poco cuando quieren porque, por un lado le da igual todo y por el otro, sería incapaz de descubrir cuándo es comercialmente mejor publicarlo, y su precio y entrarme la risa de imaginar a la gente que pagará 46€ por él. ¡JAJAJA! Pobres. Lo de JD no lo he visto,solo leo lo que merece la pena y de este lo dudo. He leído algunas tonterías seleccionadas en tuiter y tan perdido como siempre.
05 May 17:54

The communist art of René Mederos, Cuban propagandist for Vietnamese revolution


“Como en Viet Nam,” ca. 1970
 
Retrospectives on communist art and design are often dominated by some pretty inaccessible (and sometimes downright godawful) aesthetics. For example, many people find

05 May 17:49

BTTFoGTFO: Time Travel Movie Identification Flow Chart

time-travel-movie-flow-chart.jpg This is a flow chart created by Mr. Dalliard that identifies movies containing time travel by the different elements that define them. What's your favorite time travel movie? Mine's Back To The Future 6. It comes out in 2031. I actually wrote a time travel movie once. I thought it was pretty good, but nobody wanted to produce it. Actually I never showed it to anybody because I'm shy and hate everything I do. Anybody want to actually make it? I can send you the script. "This is just a PennySaver." But look at the date. "This is a PennySaver from 2019." Intrigued?! It's about a man who builds a time machine out of a clothes dryer he buys from a classified ad to go back in time and fix his failed relationship. Plus you have set the machine to 'PERM PRESS' and dive in wearing a suit made out of dryer sheets to time travel. Thanks to DV, who is more than a little disappointed Time Bandits and Bill And Ted's Excellent Adventure were excluded.
05 May 17:42

El Grande, llega la edición 20 aniversario

by Daniel Mayoralas

El Grande, llega la edición 20 aniversario

Devir Iberia publica en este mes la edición 20 aniversario de El Grande, el juego diseñado por Wolfgan Kramer y Richard Ulrich y que la editorial alemana Hans in Glück lanzó al mercado en una versión en alemán en marzo. El Grande es un juego de mesa para 2 a 5 jugadores. Ambientado en el […]

La entrada El Grande, llega la edición 20 aniversario aparece primero en LudoNoticias, todo sobre juegos de mesa y simulación.

05 May 17:37

19 Completely Random Things That Look Like Vulvas

NSFW… kinda.

This log looks like a vulva.

This log looks like a vulva.

imgur.com


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05 May 17:34

Programa completo de las Festas da Ascensión 

Santiago acoge su celebración más popular entre el 13 y 17 de mayo

05 May 16:46

"a tongue like a sea sponge that's decided life just isn't worth it."

by divined by radio
As a sex worker who has done in-person work for a decade, I've kissed a lot of frogs. So many, in fact, that I have a theory about why call girls of old had the "no kissing" rule, a rule that is unfortunately uncommon among contemporary escorts: It's not because kissing is more intimate than other acts, but because it's uniquely cruel to have to endure bad kissing. And bad kissing is a guarantee.
Charlotte Shane (previously, previouslier) wants help you stop sucking at kissing.
05 May 15:17

5 Horrifying Realities Of Daily Life Edited Out Of History

By Chris Fox  Published: May 05th, 2015 
05 May 15:06

Ryan Gosling homenajea al creador del meme "Ryan Gosling no quiere comer cereales", que ha fallecido

by Verne

Ryan Gosling se ha comido los cereales, después de más de dos años negándose a hacerlo. Y eso le ha convertido en trending topic mundial.

El 22 de abril de 2013, cuando Ryan McHenry comenzó a subir a su cuenta de Vine vídeos con el título "Ryan Gosling no quiere comer cereales". En estos vídeos se veía la cara del actor en alguna de sus películas, torciendo el gesto justo cuando McHenry acercaba a la pantalla una cuchara llena de copos de maíz.

Estos son los ocho primeros vídeos, subidos por McHenry a su cuenta de Youtube, pocos días después de que el meme se popularizara gracias al blog Gosloving y a webs como Buzzfeed, Gawker, Vulture y The Atlantic. Esta última revista escribió que la constante negativa del actor a comerse su desayuno fue el primer gran momento de la red social Vine. Se trataba de un vídeo absurdo, divertido y, sobre todo, fácil de replicar por otros usuarios. Además, contaba con Gosling, toda una estrella de los memes de internet. De hecho, surgieron versiones protagonizadas (involuntariamente) por actores como Tom Cruise y Leonardo DiCaprio.

McHenry murió de cáncer este domingo, con sólo 27 años. Gosling le ha homenajeado con un Vine en el que come (finalmente) una cucharada de un bol de cereales. También ha publicado un tuit en el que decía que “mi corazón está con la familia y los amigos de Ryan McHenry. Me siento muy afortunado de haber sido parte de su vida de alguna pequeña forma”.

McHenry publicó su último Vine a finales del mes pasado. De nuevo, dedicado a Gosling. En el vídeo se oye decir al actor que le gustan los cereales. Pero su gesto lo desmiente.

05 May 12:01

Leyendas negras de película

by Álvaro Corazón Rural
Nosferatu. Imagen Prana-Film GmbH.

Nosferatu. Imagen: Prana-Film GmbH.

En los tiempos de los cines de sesión doble donde nos tragábamos secuelas y películas de producción barata a punta pala, daban mucha vidilla las leyendas urbanas y los cotilleos mayormente inventados sobre las películas. Recuerdo acalorados debates sobre la protagonista de Poltergeist, hay quien sostenía que se veía en la propia pantalla por el aspecto físico su lento declinar hacia la muerte. Lo mismo que de la niña de El exorcista. Incluso a Damien, el niño de La profecía, le di por muerto durante muchos años porque ya era imposible distinguir. La norma, en el patio del colegio, era que todo el que protagonizaba una película de vampiros, o en la que mediara Satanás de algún modo u otro, había muerto. Aunque lo que más aterrado me dejó a mí, personalmente, fue que me dijeran que Slugs, muerte viscosa había sido un caso real. Eso sí que era grave porque a Satanás, cuando se quiera aparecer, pues vale, mucho miedo, pero babosas se veían muchas cuando llueve y eso ya no molaba tanto, era muy cercano.

El caso es que ha caído en mis manos Hollywood maldito, de Jesús Palacios, que profundiza en todas esas leyendas para analizar qué tienen de verdad y qué no. El autor ya trató el asunto en ‘Satán en Hollywood’ y este trabajo es una ampliación para los amantes de la droga dura. El recorrido comienza recordando la muerte de Murnau en un accidente de coche que conducía su criado filipino. Los rumores siempre dijeron que el cineasta le iba practicando una felación al conductor, pero eran solo eso: rumores. Pero la realidad es que muchos de los que participaron en el rodaje de la legendaria Nosferatu (FW Murnau, 1922) tuvieron desenlaces equiparables. Y no por su querencia al polo de carne, sino por algo sutilmente menos divertido como fue la llegada de los nazis al poder y el estallido de la II Guerra Mundial.

Henrik Galeen, el guionista, se tuvo que fugar de Alemania después de que Hitler fuera nombrado canciller y empezara a hacer de las suyas. El hombre murió en 1949 sin haber podido regresar a su país. Otro, Gustav Von Wangeheim, actor, huyó a la URSS y murió plácidamente en la RDA en 1975. Sin maldición porque la maldición era él mismo. Durante su exilio en Rusia denunció a sus compañeros de profesión Anatol Becker y Carola Neher por trotskistas y él fue ejecutado y ella murió en prisión. Uno más que huyó del nazismo fue Alexander Granach. También se fue a la URSS, de donde tuvo que huir a su vez por las purgas de Stalin y acabó en Hollywood, interpretando solamente a villanos por su acento alemán imposible de disimular.

No obstante, lo relevante es que todos los fugados del gremio se llevaron a Estados Unidos «las ideas y los logros del cine esotérico, cargado de simbolismo y magia, a la vez que llegaban a EE. UU. miembros de las sociedades ocultistas y masónicas prohibidas por Hitler», cuenta Palacios. Solo se quedó en el III Reich Fritz Arno, ayudante de fotografía, y murió en 1958 de un accidente automovilístico. Diríamos que no corrieron suertes muy distintas a la de millones que también vieron sus vidas truncadas por el ascenso del nazismo. Pero observen lo que pasó en las películas para las que habían creado escuela.

La semilla del diablo. Imagen: Paramount Pictures.

La semilla del diablo. Imagen: Paramount Pictures.

En La semilla del diablo (Roman Polanski, 1968), como todo el mundo sabe, a Roman Polanski le mataron a la mujer, Sharon Tate, de dieciséis puñaladas. Y a sus amigos Jay Sebring, de siete, y Wojciech Frykowski, cincuenta y una. Con la sangre de su mujer escribieron en la pared de casa «Pig». El responsable fue el famoso Charles Manson y sus colaboradores fueron al juicio cantando y sonriendo.

Y durante el rodaje, Krystof Komeda, el compositor, sufrió un hematoma cerebral, entró en coma y falleció. Y el gran William Castle, productor, padeció un envenenamiento urémico y amenazas de muerte de toda clase. Sin embargo, Polanski dijo que no se consideraba perseguido por brujas, que le habían perseguido mucho más los católicos.

Hasta el perrito que el director había regalado a su esposa, un diminuto yorkshire terrier, murió cuando fue atropellado accidentalmente por un amigo, Voyek Frykovski, al aparcar en casa de los Polanski.

En El exorcista (William Friedkin, 1973) la maldición fue más intensa. La actriz Ellen Burstyn casi se parte la espalda en la escena en que la niña se está masturbando con un crucifijo. Llevaba un cable alrededor del estómago del que un tramoyista tiraba con todas sus fuerzas. Repitieron la toma hasta que Burstyn se hizo daño de verdad y fue ahí donde Friedkin se quedó contento, cuando por fin pudo captar un gesto de dolor verdadero. Ella arrastró problemas en la espalda el resto de su vida.

El exorcista. Imagen: Warner Bros. Pictures.

El exorcista. Imagen: Warner Bros. Pictures.

Pero lo acojonante es el parte de víctimas que hubo entre los miembros del equipo durante el rodaje: Al actor Max Von Sydow se le murió el hermano. El hijo de Jason Miller (el actor que dio vida al famoso padre Karras) fue atropellado por un motorista que se dio a la fuga y quedó malherido tirado en una playa. Jack MacGowran, otro actor, falleció una semana después de rodar su propia muerte. Y también murió el abuelo de Linda Blair, que puestos a ahondar en la desgracia, fue detenida pocos años después por posesión de cocaína. Antes de darse a la drogaína, cuando iba por la calle después del estreno la gente le preguntaba si realmente era el diablo. Le tenían miedo. Llegó a no atreverse a salir de casa.

Del resto del equipo, un carpintero se amputó un pulgar y un electricista perdió un dedo del pie. En las escenas que se rodaron en Irak, más de diez personas cogieron disentería. La esposa de un ayudante de cámara tuvo un hijo que murió al poco de nacer. El encargado de refrigerar el set de rodaje también falleció y el conserje que cuidaba del edificio fue asesinado a tiros. La gracia viene cuando Palacios comenta que, pese a todo esto, la mayor parte del revuelo que se creó alrededor de la película se debió a haber añadido muy inteligentemente un «basado en hechos reales» en los créditos.

Después vino La profecía (Richard Donner, 1976). El primer día el director, Richard Donner, tuvo un accidente de coche y en el hotel en el que se alojó en Irlanda puso una bomba el IRA. Luego Gregory Peck iba en un avión al que le cayó un rayo. Exactamente lo mismo que le pasó al guionista en otro avión. Y Peck perdió un vuelo que se estrelló sin supervivientes. Aunque dice Palacios que la leyenda negra de esta película se ha fabricado a posteriori un tanto artificialmente.

La profecía. Imagen: 20th Century Fox.

La profecía. Imagen: 20th Century Fox.

Y hay más. En Poltergeist (Tobe Hooper, 1982), Dominique Dunne, la hermana mayor de la niña que se llevan los espíritus a dar un garbeo por el más allá, fue asesinada por su novio. Estaba repasando el guion de V, para la que había sido contratada, cuando la llamó su exnovio, un maltratador, al que accedió a ver por última vez para intentar dejar las cosas claras y no tener que soportar más el acoso telefónico al que la estaba sometiendo. La asesinó.

Cuando llegaron los agentes fue solo para encontrar el cuerpo de Dominique tendido en el suelo, prácticamente sin vida. Sweeney se limitó a decirles: «He matado a mi novia y después he intentado suicidarme» La actriz fue trasladada urgentemente al Hospital Cedars-Sinai de Los Ángeles, donde no llegaría a recuperar la consciencia. Conectada a un equipo de soporte vital, unos días después los médicos certificaron la carencia absoluta de actividad cerebral y la familia dio el consentimiento para que fuera desconectada. Tenía solo veintidós años.

Más adelante vino la protagonista, la niña rubia de doce años, Heather O´Rourke. En 1987, cuando preparaban la tercera entrega de la saga, empezó a sentirse enferma. Le diagnosticaron el síndrome de Crohn, un problema intestinal para el que empezó a tratarse. Al terminar el rodaje, volvió a sentirse mal. En el mismo viaje en ambulancia al hospital sufrió un paro cardiaco y tuvo que ser reanimada. Fue llevada en helicóptero a un hospital de San Diego especializado en enfermedades infantiles. Allí murió durante la operación. Lo que tenía era una estenosis congénita en el intestino. En el primer diagnóstico se habían confundido.

Poltergeist. Imagen: Metro Goldwyn Mayer.

Poltergeist. Imagen: Metro Goldwyn Mayer.

El siguiente en caer fue Julian Beck, el actor de la segunda entrega que se parecía al expresidente del Real Madrid Ramón Calderón. Murió de cáncer antes del estreno. Lo mismo que Will Sampson, el que hacía de indio chamán. Falleció en 1989 después de una operación de pulmón y corazón. Tenía solo cincuenta y tres años. Y pudieron ser más. En la escena de la piscina llena de cadáveres, JoBeth Williams estuvo a punto de ahogarse porque los esqueletos, que por cierto eran de verdad, se le enganchaban en la ropa y la hundían En otra ocasión, si no es por el productor, Spielberg, contaríamos con otro muerto. Le salvó la vida a un niño actor en pleno rodaje. Es mi escena favorita de este libro:

Durante la escena en que un juguete con forma de payaso cobra vida e intenta estrangular al pequeño de los Freeling, encarnado por Oliver Robbins, un fallo en el mecanismo del muñeco provocó que sus brazos quedaran firmemente aferrados a la garganta del actor, impidiéndole respirar. Pensando que estaba haciendo una interpretación excepcional, el director siguió rodando, hasta que se dieron cuenta de que algo iba muy, pero que muy mal. Al parecer el propio Spielbreg, quién si no, tuvo que intervenir, consiguiendo separar el muñeco del niño justo a tiempo para evitar que la escena de ficción se convirtiera en diabólica realidad.

Tampoco está mal la maldición de toda la saga de Superman, tanto en televisión como en el cine. Al primer actor que lo interpretó, Kirk Allyn, le despidieron cuando pidió un aumento de sueldo. Al segundo, George Bessolo aka George Reeves, se lo encontraron muerto con un disparo en la cabeza, nunca se supo si fue un suicidio o un asesinato. Aunque llevaba tiempo «maldito», es decir, atrapado en el traje de Superman, sin conseguir otros papeles y deambulando por rings de lucha libre haciendo el ridículo con la capa roja y el traje azul por cuatro duros.

Y qué decir del tercero, Christopher Reeve, que se cayó de un caballo en 1995 y se quedó tetrapléjico. Además, a los dos años de morir, en 2004 por una úlcera, lo hizo su mujer de cáncer. Y a Margot Kidder, la guapa Lois Lane, le diagnosticaron problemas mentales y se la encontraron desnutrida en un callejón al borde de la inanición. Durante el rodaje de la primera se produjo el famoso apagón de Nueva York. El director de fotografía, Geoffrey Unsworth creyó que lo había causado él al conectar un foco de su equipo a una farola pública. Por cierto, murió antes del estreno. Algo que tal vez se explique porque había empezado a trabajar en Tess, de Roman Polanski.

Superman. Imagen: International Film Production.

Superman. Imagen: International Film Production.

Ni siquiera les fue bien a los creadores del superhéroe, que no vieron un duro generado por el éxito de Superman —cuando se lo vendieron a DC tuvieron que renunciar a todo—. Solo lograron ser indemnizados por la aparición de Superboy. Fueron despedidos de DC y, de propina, el dibujante, Joe Shuster, se quedó ciego y murió en una residencia de ancianos en la que vivía acuciado por las necesidades.

Pero la palma se la lleva El cuervo (Alex Proyas, 1994). El protagonista, Brandon Lee, era el hijo de Bruce Lee, que ya murió en extrañas circunstancias tras una migraña para la que se tomó un medicamento que resultó fatal.

Había sufrido un par de meses antes un desmayo mientras trabajaba en el doblaje de Operación dragón, en los estudios de Hong Kong. Trasladado al Hong Kong Baptist Hospital le había sido diagnosticado un edema cerebral, consiguiendo bajarle la congestión administrándole los medicamentos adecuados. Tras la autopsia pedida por sus familiares, se descubrió que el cerebro de Bruce Lee presentaba una muy seria inflamación, que había aumentado su tamaño en casi un trece por ciento más de lo normal. Donald Teare, forense recomendado por Scotland Yard para el caso, llegó a la conclusión de que el fallecimiento había tenido lugar debido a una reacción alérgica al meprobamato, el relajante muscular contenido en el equagestic tomado por el actor para combatir su dolor de cabeza.

El cuervo. Imagen: Miramax.

El cuervo. Imagen: Miramax.

Además, la historia de El cuervo ya venia maldita también por otra línea, porque su creador en cómic se inspiró en la muerte de su novia, atropellada por un conductor borracho. Durante el rodaje, un carpintero se electrocutó y se lo llevaron al hospital con el 90% de su cuerpo quemado. Un trabajador se atravesó la mano con un destornillador. Un escultor de efectos especiales se volvió loco y entró en el plató con el coche arrasando con todo. Un publicista tuvo un accidente de circulación. Una tormenta destruyó todos los decorados y, finalmente, la mayor desgracia recayó sobre el hijo de Bruce Lee. Tenían que dispararle en una escena y por error la pistola contenía balas de verdad. Muchas veces se utilizan para planos en los que no se dispara a nadie, para que la detonación sea lo más real posible. El actor falleció y la película tuvo que terminarse sin él mediante modernas técnicas con las que lograron suplantarle. Por supuesto, al conocer esta historia, el público abarrotó las salas en gran parte por el morbo de ver la escena del disparo. Una muerte real. Pero nunca se vio. La policía la guardó como prueba y no se hizo pública. Lo habré dicho ya como cien veces, pero nunca me cansaré: la realidad supera a la ficción porque la realidad no tiene por qué esforzarse en parecer real. Este libro lo certifica.

Jesus Palacios. Foto cortesía de congresonegro.com.

Jesus Palacios. Foto cortesía de congresonegro.com.

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05 May 12:00

Alejo Cuervo: «El friki vive en territorio metafórico toda su vida»

by Josep Lapidario

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Alejo Cuervo (Barcelona, 1959) es editor y dueño de la mítica librería barcelonesa Gigamesh, referencia para los aficionados a la literatura de género y los juegos de rol. Dirige la Editorial Gigamesh, que lleva publicando desde 1999 a grandes autores de ciencia ficción y fantasía, desde Tim Powers y Neal Stephenson hasta George R. R. Martin. Ha publicado recientemente Exégesis, un compendio de artículos, textos y notas sobre su larga experiencia en el mundillo editorial. Nos recibe en su casa, un amplio piso abarrotado de libros de ciencia ficción, revistas, tomos de Canción de hielo y fuego, figuritas y un peluche del Don Depresor de Cels Piñol.

Hacer esta pregunta rodeados de libros puede parecer extraño, pero… ¿Crees que dejaremos de leer por ocio algún día?

No, creo que no. Cuando un libro funciona y te engancha, la experiencia de comunicación y de intimidad con el autor no puede reproducirse en ningún otro medio. El libro como forma de abrirse al mundo y explorarlo no es reproducible en una narración audiovisual.

Empecemos por tus orígenes literarios y tus primeras experiencias profesionales. Tu primera lectura «seria» fue Slan, de Van Vogt. ¿Crees que si hubieras empezado con alguna otra obra tu carrera habría sido distinta, o habrías acabado de cualquier modo en el mismo lugar?

No, no hubiese habido grandes diferencias: si no ese libro, habría sido otro. Slan es una de las mejores historias de patito feo que se han escrito, en clave de juvenil fantástico… Me lo regaló un amigo de mi padre, junto a El caso de Charles Dexter Ward, de Lovecraft, como vacuna porque me había enganchado a las novelas de a duro de Bruguera. Devoraba un bolsilibro en los sesenta minutos de una clase aburrida. Otro amigo de mi padre, Javier Coma, me descubrió los clásicos del cómic: El hombre enmascarado, Príncipe Valiente, Flash Gordon… Devoraba todo lo que caía en mis manos y no tenía suficiente. Mis hábitos de consumo de ficción, siempre orientados al fantástico, los incentivó mi padre dándome pasta para gastar en vicio; si me veía leyendo, estaba contento.

Durante esa época, en tus primeros años de fan de a pie, te publicaron cartas en fanzines como Kandama.

Sí, eso fue en el Kandama número cinco, el especial Philip K. Dick… La primera vez que me atreví escribir a alguna parte como aficionado. Descubrí Kandama en Makoki, la primera librería especializada en Barcelona, que estaba a su vez cerca de las oficinas de Nueva Dimensión de Santos. Makoki tenía todo lo que se publicaba en cómics y libros de ciencia ficción. Un concepto incomprensible para el fan actual es la abarcabilidad del género en aquella época: podías leer absolutamente todo lo que se publicaba.

¿Recuerdas el contenido de la carta?

Vacilaba de la biblioteca que tenía, tantos miles de cómics y libros, y que aquí estoy por si alguien quería contactar.

No ha cambiado mucho la cosa, ¿no?

[Risas.] No tanto, no. En Makoki conocí a Juan Carlos Planells, que era especialmente fan de Dick. Yo acababa de leer varias novelas suyas en batería y empezaba a engancharme de por vida. En Makoki tuve mis primeros contactos, pero la cosa se aceleró cuando conseguí la parada de libros del Mercat de Sant Antoni.

A veces, cuando algo me sobresalta, hago algo un tanto friki: repetir mentalmente la letanía Bene Gesserit contra el miedo de Dune. ¿Hay frases de libros míticos que se te hayan grabado a fuego en la mente?

La de Clarke de «toda ciencia suficientemente avanzada es indistinguible de la magia», o la Ley de Sturgeon de que «el 90 % de todo es basura», como defensa de que el 9 0% de la ciencia ficción sea basura. Otra podría ser la de Stan Lee de «un gran poder entraña una gran responsabilidad», que nuestra generación tiene grabada a fuego de manera salvaje y no deja de ser en el fondo una frase muy calvinista. Una vez Martin me la soltó y, años después, le respondí una variante, en referencia a los medios que me han proporcionado sus libros: «un gran poder permite una gran creatividad». Ah, y por supuesto, la máxima de Asimov de «la violencia es el último recurso del incompetente», que me parece maravillosa.

Esa te salvó de un lío siendo adolescente.

Menos que adolescente: es una historia de patio de colegio. Un matón vino en busca de camorra mientras estaba leyendo yo La Fundación en la edición de Fénix, muy difícil de conseguir en esa época; le solté lo de «la violencia es el último recurso del incompetente», se cortocircuitó y me dejó en paz… Al menos así lo he reconstruido, que la memoria funciona reescribiendo algo cada vez que lo recuerdas.

Trabajaste en Ediciones Martínez Roca. ¿Guardas buen recuerdo de tu paso como asesor por esa editorial?

Sí en conjunto. Aprendí muchísimo: entré muy novato e inexperto y salí con un conocimiento de mercado bastante potente. Mi jefe, al que parodio en el cuento «Ostras con salsa picante» de Exégesis, era un editor con una vena muy fuerte de oportunismo. Las pegas que me ponía una y otra vez cuando le intentaba convencer de algo han sido formativas… Es un buen ejercicio ser proselitista, querer publicar cosas incondicionalmente sean o no comerciales, y topar con quien te diga «convénceme de que no es una locura».

Tuvisteis un desacuerdo con las cartas de Magic.

Más que desacuerdo fue expolio. Cayó en manos del jefe de ventas, que barrió para casa todo lo que pudo, y llegó a colocar a su hijo como corredor de Barcelona… El Magic fue un pelotazo impresionante que no esperaban. Cuando me plantearon qué quería yo por la asesoría y por haberles conseguido la licencia del juego les planteé un discreto porcentaje de ventas, y dijeron que solo me lo darían si se facturaba una barbaridad. Contesté que sí: también estaba sacando partido de distribuir el juego en inglés, y tenía confianza en cómo iba a pegar el producto. Contablemente se quedaron justo a las puertas de esa comisión y la usaron como excusa para no pagar nada. Y ni siquiera tengo la seguridad de que esas cuentas no estuvieran apañadas. En cualquier caso, me la metieron doblada, y a raíz de eso me dije que en el futuro solo trabajaría para mí mismo.

Además de este perfil editorial, no todo el mundo sabe que fuiste profesor de física y en el camino quedó una tesis por finalizar. ¿Podrías explicarnos de qué trataba?

Empecé la tesis en historia y epistemología, y me tocó estudiar los papers originales de la teoría cuántica. Al cabo de un año lo dejé y pasé a hacer una tesis de «física de verdad». [Risas.] Bueno, de verdad entre comillas, que la física teórica de hoy en día no ha producido avances significativos desde el Modelo Estándar. Trabajé en simulaciones con métodos de Montecarlo para el tratamiento estadístico de temas fundamentales. Saqué tres papers en publicaciones del ámbito, una de ellas fuerte, Nuclear Physics. Estuve cuatro años de ayudante en Bellaterra, y solo me faltaba escribir la tesis y presentarla. Pero ya había montado la librería, y mi dedicación a la física había bajado. Cuando me dijeron de renovar el contrato, dije: coño, para lo poco que me falta, estar chupando plaza no tiene sentido. Pensé que ya acabaría la tesis en ratos libres. Y ahí se quedó.

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Ya que comentas que apareció esa librería y esa editorial, Gigamesh, por qué el nombre de Gigamesh?

Eso fue un poco culpa de Paco Porrúa, porque el nombre original iba a ser Minotauro. Yo era muy fan del catálogo de Minotauro, y que un sello editorial tuviera su librería era una buena suma de recursos: en aquella época, Ancora y Delfín, por ejemplo, era la librería de Destino. Se lo propuse, pero no quiso. El año pasado me reconoció que debería haber dicho que sí, y lo sentí como un halago, pero ahora ya…

¡Lástima!

Respecto a lo de Gigamesh… Empecé editando, en la parada del Mercat de Sant Antoni, un fanzine llamado Tránsito cuyo lema era «el fanzine que crece y crece como un Imperio Galáctico cualquiera», obra de MarioX, un amigo y colaborador. Empezó como un simple folio doblado por la mitad para regalar en la parada, y creció con crítica de novedades, artículos de fondo, homenajes a autores… Allá por el número siete hubo una revolución: me tenía que ir a la mili, tuve una ruptura de por medio… El Imperio se convirtió en República y yo me desvinculé. Tránsito continuó unos años con su equipo de colaboradores y yo decidí meterme a hacer otro fanzine más trabajado. Por aquellas fechas, Luis Goytisolo publicó en el dominical de El País un artículo con el título «Joyce, al fin superado», con la crítica de un libro llamado Gigamesh, de Patrick Hannahan. Se marcó un texto de descubrimiento literario reivindicando a Hannahan y citando a Stanislaw Lem como uno de los exégetas que le habían puesto sobre la pista. Pero en ninguna parte decía que ni la novela ni Hannahan existían. Su artículo salió publicado un domingo, y recuerdo el lunes a mi compañero de despacho en la facultad preguntándome: «¿Tú conoces a un tal Hannahan?» y yo empezar a descojonarme. Me gustó tanto el bromazo de Goytisolo que pensé: cojonudo, aprovechando el ruido le pondré al fanzine (y más adelante a la librería) el nombre de Gigamesh. Durante mucho tiempo no expliqué de dónde venía.

Y os decían: «¡Os falta una ele: es Gilgamesh!»

Constantemente. [Risas.] Es como determinadas reglas de la Academia, que si te las saltas a conciencia, te crecen los enanos.

¿Y la coletilla de «Vicio y subcultura»?

Esa es de estar en el mostrador de la librería, que he cubierto mis horas de mostrador como el que más. Y entraba mucha gente despistada y se producían anécdotas, claro. Entre los que entraban a buscar macetas de la época en que compartí tienda con mi madre, los que nos buscaban a nosotros pero solo veían las macetas… Un día entró una señora preguntando por La Celestina y la respuesta me salió de dentro: «Lo siento señora, aquí solo tenemos vicio y subcultura». En esa época la ci-fi estaba muy mal vista y estábamos todos a la defensiva. A los clientes que lo oyeron les hizo gracia y se quedó como coletilla. Había otra similar de la que estoy igualmente orgulloso. Era la misma época en la que entraba gente a buscar «timunmasadas» y salía con libros de Philip K. Dick bajo el brazo, que se lo pregunten a Cels Piñol… Bueno, pues una señora entró en la tienda preguntando por el Caballo de Troya 4. Me la quedé mirando muy serio y le contesté: «Lo siento señora, todo lo que tenemos aquí es mentira». [Risas.]

Has mencionado la mili. ¿La hiciste al final?

En tercero de carrera me sortearon, pero presenté una copia del expediente, que en esa época estaba lleno de matrículas de honor, debí de ablandar a algún mando y me prorrogaron. Al año siguiente no me matriculé, me dejé sortear… y salí excedente de cupo. Una lotería: me acababan de regalar un año de vida.

No te veo en el ejército haciendo de Bill, héroe galáctico.

Soy muy reacio a la autoridad, a cualquier tipo de autoridad.

Dices, y cito literalmente, que eres alguien «extremadamente puntilloso y tocacojones». Por otro lado, maquetaste y tradujiste tú mismo las primeras obras de la editorial. ¿Cuál es la causa y cuál el efecto?

Eso viene desde el día uno de editar fanzines. Al principio empiezas muy animado pero lo haces fatal, hasta que empiezas a recibir feedback de la gente. Luego, cuando empiezas a publicar a otras personas, te ves revisando textos y adquieres los recursos de un corrector, un editor en el sentido yanqui. Y no hay otra forma de aprender a corregir que ser puntilloso y tocar los cojones.

Has comentado en alguna ocasión que corriste riesgo editando El Instante Aleph, de Greg Egan, con un estilo y lenguaje difíciles de traducir y editar.

Esa novela es muy sutil: su protagonista es autista y no lo sabe. Y como libro de ciencia ficción es apabullante: habla de autismo, racionalismo, Teoría del Todo. Conecté como lector a tantos niveles que me parecía escrita a medida para mí. La duda que me quedaba a la hora de publicarla es si a alguien más le iba a interesar. Y sí, sí, sin problemas. Tampoco hice un tiraje muy loco, dos mil ejemplares, tardamos en agotarlos pero ya nos toca reeditar, tanto El instante Aleph como Cuarentena, que fue el primer libro que «edité» y publiqué. Y qué mal editaba, joder. Estoy haciendo una nueva corrección del libro, de cara a su reedición, y por un lado me abruman las burradas que se me colaban, y por otro me anima ver lo que he aprendido.

Toca hablar de la obra de George R. R. Martin. Cuéntanos cómo conseguiste los derechos de Canción de Hielo y Fuego. Los cinco mil dólares mejor invertidos de tu vida, ¿no?

Sí, claro. Yo era fan de Martin desde los primeros números de Tránsito, en que hablamos de sus cuentos publicados en Nueva Dimensión, «Los reyes de la arena» y «La ciudad de piedra». Cuando Acervo sacó El sueño del Fevre debimos de ser la única librería de España que la vendió de puta madre a base de recomendarla, a pesar de su portada espantosa. En Caralt salió Una canción para Lya. Pero primero estuvo Muerte de la luz en Nebulae: es un libro de culto, infravalorado por la crítica americana. Martin es de la generación inmediatamente posterior a la revolución de la New Wave, de la dialéctica de los sesenta y setenta entre la ciencia ficción espacial de la vieja escuela y más de ideas versus una ciencia ficción más ambiciosa y literaria, comprometida socialmente incluso. Martin resuelve el conflicto en Muerte de la luz reconciliando la tesis de la ciencia ficción clásica con la antítesis de la New Wave: escenario y psicología de los personajes íntimamente imbricados. Es una novela apabullante a la que el tiempo está poniendo en su lugar. Martin nos tenía a todos encandilados.

Cuando empecé a asesorar en Martínez Roca la única novela que quedaba por ahí era Refugio del viento; Miquel Barceló pilló Los viajes de Tuf para Nova. Queda una novela pendiente, The Armageddon rag. Es una novela bonita, con un apocalipsis rockero en el que escenifica la crisis de los cuarenta, pero tiene un final un poco anticlimático como novela de terror. Será que tampoco hay un final climático en la vida para la crisis de los cuarenta. Editarla en castellano no sería fácil, más que nada por conseguir los permisos para usar los fragmentos de canciones con que abre cada capítulo. Algunos agentes pedían un dineral para usar una cita breve de un poema, así que tuvimos que desestimarlo.

Y cuando salió Juego de Tronos en inglés…

Lo leí nada más salir, pero pensé que eran muchas páginas y no me atreví aún a publicarla en la incipiente colección de Gigamesh. Cuando salió en inglés Choque de reyes, enseguida entró en las listas de los más vendidos, y me dije: «ahora o nunca». Había publicado ya seis u ocho novelas con una entrada buena en el mercado: vendía más o menos lo mismo que los sellos grandes pero sin meter la pata, ajustándome a cada título sin aspirar a ninguna locura de ventas. Y me atreví. La negociación no fue complicada. Y sí, fue un buen negocio. Aunque claro, cada vez que hay que renovar hay que adelantar más.

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¿Nunca ha intentado alguna editorial grande hacer contraofertas a Martin? Supongo que Alfaguara, que tiene los derechos en catalán, estaría interesada.

Contraofertas a su agente, serían en todo caso. Siempre hay maniobras para ver si alguien grande, serio y de confianza puede hacerse cargo de un pelotazo tan gordo y no un mindundi como yo. Pero ni imaginaban la dimensión de lo que se avecinaba y pude aguantar el tipo, aunque renuncié a los derechos para Latinoamérica, ya que no tenía presencia ni distribución allí. Al final, la edición latinoamericana corrió a cargo de Random, que usa nuestra traducción y nuestra maqueta tal cual, sin adaptación idiomática ni nada.

¿Cómo viviste la polémica sobre el precio de Danza de dragones que llevó a acaloradas discusiones en Menéame durante unos cuantos días?

Eso surgió de un tuit de Juan Gómez-Jurado, que andaba escocido porque no le cedía los derechos de Juego de tronos para la plataforma de Apple en España, que tenían la licencia ellos.

Si no recuerdo mal, se vendió al mismo precio que Tormenta de espadas, el tercer libro, y sin embargo, con Danza el revuelo fue mucho mayor.

Salimos con Danza al mismo precio que con Tormenta… Cuestión de percepción, supongo. La repercusión más notoria de la polémica ha sido quizá que la edición trade no esté ya disponible en dos volúmenes sino en uno solo. Cuando editamos Tormenta vimos que o bajábamos el gramaje del papel o en la encuadernadora no cabía un lomo tan gordo. Así que lo sacamos en dos tomos, lo que encarece mucho el coste pero fue bien recibido por la comodidad de lectura. Cuando estábamos publicando Danza y saltó la polémica, comprobé que el encuadernador con el que trabajamos ahora sí admite ese ancho de lomo. Y eliminamos la doble encuadernación, todo el manipulado de retractilar, poner la fajita y empaquetar, y los libros pasaron de treinta y ocho a treinta y dos euros. Que no está mal por un libro de mil doscientas páginas. Al principio me picaba y entraba a contestar a la gente para hacerles distinguir entre un libro con encuadernación americana y uno cosido y con cuadernillos, pero es inútil, el que tiene ganas de quejarse por el precio, la edición o el plazo lo hará igualmente. Ahora hago lo contrario, abrazar la crítica y contestar: «Sí, sí, lo estoy vendiendo carísimo para financiar una tienda maravillosa con tu dinero». [Risas]. Que chillen lo que quieran, que los trolls están para eso. Hay que alimentarlos.

Hace unos meses abriste la nueva librería Gigamesh, un sueño húmedo friki. Lo primero que llama la atención allí es la ordenación cronológica y por editoriales de los estantes. ¿Por qué te decidiste por ese tipo de clasificación?

En la tienda antigua teníamos la segunda mano en los estantes más altos y menos accesibles: como es un género que se mueve con menos frecuencia o es menos rentable, le dábamos un protagonismo secundario. Un día reorganizamos la tienda y dedicamos una pared entera a libro antiguo y colecciones descatalogadas: así cobró más protagonismo la segunda mano y empezó a rendir mejor. Eso le daba personalidad a la librería. Nos encontramos con que había gente que hacía peregrinajes de todas partes, precisamente porque esa sección era una oferta editorial que no existía en ninguna otra parte. En la nueva librería, la pared principal que se ve al entrar es magnífica, treinta metros de estanterías a medida; se me ocurrió ya directamente usarla para poner los libros en orden de publicación. Y era consciente es de que eso no lo había visto en ninguna parte: es el rasgo más original de la nueva librería. Es algo único en el mundo y creo que ha quedado bien. Una idea resultona.

Es un efecto túnel del tiempo.

Así lo hemos bautizado, precisamente.

Vas paseando y piensas de repente: «¡Estos son los libros que leía en mi adolescencia!»

Ese tipo de reacciones me sugirieron el nombre de Túnel del Tiempo: era llegar alguien que veía por primera vez la librería, pasear delante de esa pared y de repente pararse ante un estante y decir: «Mira, aquí empecé yo». Las estanterías anteriores le suenan a arqueología.

¿Te has parado a pensar alguna vez en qué habría pensado el joven Alejo de los fanzines al entrar en la librería?

Me caía de culo, vamos. En la librería antigua había una cosa que le envidiaba a algunos clientes, como el tío que llegaba ahí por primera vez y la descubría. He visto caras de gente a la que se le abren los ojos, que empieza a babear, que entra y no se cree lo que está viendo. Tanto vicio junto, tanto libro de género… Y yo cada vez que veía esa reacción, me quedaba a un lado pensando: joder, qué envidia, quién pudiera sentir eso. Desde dentro de un comercio vas viendo los pequeños cambios, el proceso es más gradual y no tiene ningún impacto comparativo.

En los meses de vida de la nueva Gigamesh hemos visto pasar por la sala de actos a gente como Neil Gaiman o Tim Powers. ¿A quién más planeas traer en el futuro?

Van a caer todos en batería. Pero cuidado, que a día de hoy Neil Gaiman impresiona mucho, pero ya tenemos nuestro historial de firmas y presentaciones. El primer escritor que se ofreció a venir a firmar, cuando teníamos todavía macetas en los años iniciales de la librería antigua, fue Robert Silverberg. El segundo fue Ian Watson. Luego vino Bob Shaw. Y tuvimos dos veces en Gigamesh a Terry Pratchett, en sus dos primeras visitas a España. Eso de traer escritores y poder vender libros suyos probó ser un chollo. Cuando asesoraba en Martínez Roca traía a escritores ingleses, que son baratitos. De hecho esa es una de las razones por las que es más interesante publicar ingleses que americanos.

¿Es más fácil traerlos?

Es mucho más barato traerlos, y hacer promoción de un libro con el autor marca una diferencia como de la noche al día.

¿Veremos ahí a Martin?

Martin ha pasado ya dos veces por la tienda; si vuelve dependerá de cómo tenga la agenda. La última vez fue una sorpresa: fue él el que dijo que quería venir. El festival Celsius de Avilés nació gracias a eso: Martin venía en unas fechas que no coincidían con la Semana Negra de Gijón, el festival al que tenía afición de asistir, y Cristina Macía sugirió montar en Avilés otro para acogerlo.

¿Volverá la revista Gigamesh o ese tren pasó hace tiempo?

Es difícil que vuelva en formato papel, que ahora estamos en otras batallas. Una revista requiere una inversión fuerte, sobre todo si quieres alimentar un equipo de colaboradores. La revista fue deficitaria toda su andadura, y sería una herramienta de promoción y difusión innecesaria en estos momentos. Gigamesh tiene más presencia en redes y más impacto cultural hoy con la sala de actos del nuevo local que la que podría lograr con una revista. Si mantenemos la sala de actos abierta a las actividades de la comunidad, ¡será la propia comunidad la que empezará a planear maldades de las que pueden surgir revistas u otro tipo de iniciativas! Los frikis estamos madurando mucho como comunidad. Muchísimo.

El Triángulo Friki barcelonés es un conjunto de tiendas unidas por una temática similar (cómics, juegos de mesa, literatura y cine de fantasía y ciencia ficción…). ¿Qué tal la convivencia de Gigamesh con el resto?

La convivencia se puede medir por los resultados: ve a cualquier otra ciudad de España donde esa competencia se haya enfocado de forma diferente y compara. En Madrid no hay una red de tiendas con la profundidad de oferta y las maravillas que puedes encontrar en el Triángulo Friki de Barcelona. Y en teoría es un mercado más grande; debería tener más facilidad para sostener algo así. Pero ahí las tiendas frikis siempre han explotado un modelo de mixto muy similar, con todo el mundo compitiendo por su cuota de venta de novedades. En Barcelona establecimos un pacto entre caballeros entre Norma y Gigamesh de no meternos en el terreno del otro. Después de Norma y nosotros, el primer comercio que entró fue Freaks, que inicialmente tenía una sección de libros de segunda mano. Pero nuestra oferta desproporcionadamente mayor hacía que la sección no les fuera rentable, así que se especializaron en nichos que ni nosotros ni Norma teníamos especialmente bien atendidos. Así ha ido creciendo el Triángulo Friki, de forma orgánica. Somos ya quince tiendas más dos bares y el videoclub del barrio, un tejido importante. La gente viene a pasar la tarde al Triángulo Friki, sea quedando en Giga, Norma, Kaburi… No son solo comercios, sino un entorno de socialización.

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LEKTU es una plataforma de venta de contenido digital sin DRM y ofreciendo formas de pago como el pago social: un tuit o una noticia en la cuenta de Facebook del comprador. Habiendo pasado un tiempo prudencial desde su fecha de lanzamiento, ¿está funcionando, en todos los sentidos de la palabra «funcionar»?

El nivel del volumen de negocio que gestiona es muy pequeño, con lo cual, desde ese punto de vista únicamente, está funcionando igual de mal que todas las plataformas. [Risas]. LEKTU no es una fórmula mágica para convertir en negocio algo que no lo era. Pero tampoco es estrictamente esa nuestra aspiración. Estamos muy contentos con el impacto y la acogida que estamos teniendo. Para un editor, invertir en un libro en papel implica arriesgar un capital. Al autor le está haciendo un servicio importante, permitiéndole acceder a unos niveles de gasto para producir ese objeto a los que individualmente no podría, junto a ayuda editorial y conocimiento de mercado. Pero en digital, el precio de copia es cero. Los costes de traducir bien una obra los sigues teniendo: eso se transforma en una barrera. Pero para el producto que ya está en castellano y que lo único que necesita es difusión, el mercado digital es un chollo publicitario. Es un ámbito en el que puedes dar a conocer obras, activar un cierto marketing en redes sociales sea como autor o como editorial, incluso regalar libros a cambio de promoción. Y la parte que está funcionando espectacularmente bien es esa: por ejemplo, Andrés Palomino, que hace cuatro días hacía un webcomic y se autoeditaba su primer libro, el Manual para padres friquis, está compitiendo en ventas en Lektu con Cels Piñol y con Martin. Y ojo, y conmigo: yo también estoy compitiendo en difusión. [Risas]

Con Exégesis

Me gustaría demostrar que después de haber estado regalando ejemplares tanto en físico como en electrónico, podría hacer ahora una edición comercial de la Exégesis y funcionaría, porque ya tengo el trabajo de promoción hecho.

¿Aumentará el catálogo de Gigamesh en LEKTU?

Al ritmo de los resultados de determinadas tácticas y de lo que nos autoricen los agentes. Por ejemplo, algunos no quieren poner un precio de venta por debajo de determinadas cifras porque psicológicamente puede devaluar la percepción de valor del producto. Sí nos han autorizado a realizar un experimento con Las puertas de Anubis de Tim Powers. Aprovechando que está de actualidad gracias al Ministerio del Tiempo —cuyo guionista y director reconoce la influencia del libro en la serie—, lanzaremos la edición digital. Probablemente saldremos a la calle con un precio de venta de dos euros (el mínimo que cubre las comisiones de pago y no cuesta dinero a la plataforma) y pago extra voluntario de cualquier cantidad. El sistema que ha funcionado bien con Alucinadas, por el que mucha gente paga más del mínimo. La idea es sacar Las puertas de Anubis en dos ediciones: la básica, con el texto desnudo, la portada y ya está… Y la edición vestidita con la presentación, la nota del autor con la bibliografía, a lo mejor una galería de imágenes con las portadas históricas, algún caramelito simbólico pero que solo tienes si pagas por encima de la media, para incentivar que suba. Es un truco copiado de los Humble Indie Bundles, que comercializan juegos de ordenador y recaudan millones de dólares así.

Cuando a la gente se le da la opción de pagar más del mínimo…

Lo hace. El consumidor está dispuesto si se lo facilitas. La gran barrera es poner los putos datos de la tarjeta en cada sitio. Ahora que las cuentas se permiten identificar entre ellas se va avanzando, pero sigue siendo una barrera. Hay que dar algún juguete, algún incentivo a cambio. Publicar quién ha pagado más por un libro, por ejemplo… Cels Piñol está a menudo en la lista de los que más pagan, y eso también es visibilidad. Tengo pensadas muchas maldades para que la gente se involucre con la plataforma y vea su transparencia. Pero dependen del tráfico que se genere: no podemos poner todo lo que se nos ocurra si no tiene repercusión. Una de las cosas que quiero hacer es que el pago voluntario por encima del mínimo puedas colocarlo como quieras en los distintos quesitos del pastel. Que el comprador decida cómo se reparten los beneficios de la propiedad intelectual.

Al autor, al traductor…

Tendríamos el pastel promedio de lo que ha querido pagar la gente frente al del reparto original del editor. Podría dar lugar a dinámicas de información de mercado muy interesantes.

Sigues experimentando.

El proyecto de LEKTU es totalmente abierto, se nos han unido muchas editoriales indies inmediatamente. A partir de lo que piden ellos y la comunidad, la propia plataforma se va desarrollando. Uno de los problemas de cualquier revista en digital es recaudar suscripciones, pagos o donaciones. Como usuario yo estoy muy predispuesto a ese tipo de pagos: hago donaciones significativas a la Wiki, por ejemplo. Pero a la que empiece a coger la lista: eldiario.es, Periodismo Humano, Diagonal y todos los que quiero premiar… Solo pensar que voy a tener que poner los datos de la tarjeta uno por uno se me hace cuesta arriba. Pues una de las cosas que me encantaría que se pudiese implementar en LEKTU es que se pudieran facilitar botones de pago. ¿Quieres colaborar con Periodismo Humano y tienes cuenta en LEKTU? Pues invítales a una cerveza desde LEKTU. Será un proceso lento, y los hábitos de consumo no cambian de un día para otro. Lo que sí somos capaces de medir es que LEKTU se está ganando la complicidad de la gente: tenemos mucho friki avezado que se involucra y sabe aprovechar las herramientas.

En 2014 fuiste por primera vez jurado del Festival de Cine Fantástico de Sitges. ¿Qué recuerdo guardas de la experiencia? ¿Estás satisfecho con el palmarés?

La experiencia fue memorable: diez días viendo pelis y fumando petas, como un señor [Risas]. Del palmarés tengo muy buen recuerdo excepto de Orígenes, la ganadora, que es una puta mierda, dicho con todas las letras. El responsable de que saliera ganando fue el director yanqui que estaba en el jurado, que se emperró en que aquello tenía que ganar y preparó las actas como le dio la gana. Orígenes es un oxímoron. No, no, lo siento, pero no: no se puede hacer ciencia ficción new age. No. Son inmiscibles.

¿Qué tal el resto del palmarés?

Una maravilla. Cojonudas las dos de mejor actor: These Final Hours, una peli australiana de ciencia ficción apocalíptica, y The World of Kanako, una japonesa durísima, tangencialmente fantástica pero impresionante. Y la del premio del público, What We Do in the Shadows, un falso reportaje sobre vampiros delirante. Compitió una cantidad inusualmente alta de películas, más de cuarenta, y aparte tocaban tres sesiones de cortos. Llegué como un jabato a prácticamente todas y disfruté como un fanboy. Vicio puro. No todo el jurado iba con el mismo ritmo. Y a los dos yanquis según qué pelis les venían un poco a traspiés, por ejemplo una a la que le arranqué una mención: Pos Eso. Una peli de stop-motion con plastilina, de un valenciano loco del que me declaro fan irredento. Es la España de pandereta parodiada con una elegancia salvaje, a partir de una versión friki de El exorcista en la que Damián es el hijo de una folclórica y un torero. El director viene de familia franquista, y clava el lenguaje. Cuando el cura abandona la diócesis, el obispo clama: «¡Pero esto es desacato!» [Risas]. La primera trastada de Damián en la guardería es coger unas herramientas abandonadas y… su compañero de juego sale chillando con la cabeza de Pinhead.

A ver cuándo la estrenan, que nos has picado el gusanillo.

Acaban de estrenarla: el 1 de mayo. Espero que le vaya fantásticamente y, sobre todo: no os la perdáis. Es una peli de bajo presupuesto en la que su responsable ha invertido tres años de trabajo artesanal. Y debería ser un bombazo en los ámbitos frikis. En los ambientes folclóricos, la parte friki puede resultar indigesta. Para los argentinos del jurado tampoco era fácil seguir aquello, de lo trufada que está de referencias.

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Entremos en cuestiones sobre el mundo editorial. En alguna otra entrevista has dicho que hay que cultivar la paciencia respecto a la tendencia de un mercado como es el de la ciencia ficción o la fantasía. ¿Paciencia es también lo que le falta a aquellos consumidores que optan por otros entretenimientos más inmediatos (videojuegos, películas) en lugar de disfrutar de un buen libro?

Sí, supongo que sí. Estamos acostumbrados a hacer una cierta inversión de tiempo y esfuerzo para acceder a gratificaciones consumiendo ficción. Las nuevas generaciones, cada vez menos. El ritmo narrativo de la ficción ha aumentado espectacularmente: se nota sobre todo en televisión. Coges una serie de hace treinta años, la misma Yo Claudio, que es bien respetable, y parece una tortura de lenta. Pues a los chavales de ahora nuestros productos les parecen aburridos también. Además, las nuevas generaciones están formadas en un ámbito mucho más reactivo, con gratificaciones más inmediatas como un like en una red social. Antes, los procesos de socialización eran mucho más lentos, y en muchos casos viajaban por correspondencia, y estábamos acostumbramos a esperar respuesta y cultivar la paciencia.

Escribe una carta, espera que la publiquen, que la contesten…

A ver cómo ha quedado, a lo mejor en el número siguiente alguien te menciona… Ahora es instantáneo. Pero, eh, en realidad, lo aburrido era lo nuestro.

En Exégesis comentas cómo has empleado la política de asignación de ejemplares de Canción de Hielo y Fuego para «premiar» a las librerías que venden más fondo editorial frente a las que se limitan a promocionar los superventas de turno. ¿Está funcionando bien este sistema?

A un editor más avaricioso le parecería suicida. Estamos postergando ventas para evitar la saturación de mercado: prefiero una venta más baja pero sostenida en el tiempo. Mi confianza en no perder dinero viene de la calidad del producto. La vida comercial de estos libros viene del boca a boca, gente que empieza con el primer libro, se engancha y ya no para. Un editor más inseguro de la calidad de su producto pensaría que las ventas que desperdicias cuando el producto está más hot y lo colocas en todos lados con menos resistencia de venta luego no las vas a recuperar si el libro pasa de moda. ¿Me estoy arriesgando a eso? Puede. ¿Es cuantificable el resultado de una u otra política? Es difícil de juzgar. Yo lo que sé es que haciéndolo así estoy ayudando un poquito a los libreros que venden más midlist. Y hay libreros que sí lo han notado: poder ayudarlos me parece suficiente justificación.

¿Qué motivo crees que lleva a cierta parte del público a afirmar que la literatura de género no es tan buena o de tanto «nivel» como la tradicional?

Una forma cartesiana de ver el mundo. El lector friki es más cuántico, mientras que el lector de realismo sería afín a la física clásica, al determinismo. El problema del defensor de la literatura realista es que piensa que existe una forma correcta de ver el mundo. Y la tentación de creer en un modelo único es imponerlo a los demás. Eso produce personas menos dúctiles para negociar, más rígidas ante los conflictos. El friki vive en territorio metafórico toda su vida. Para él, forzar metáforas o reconciliar conceptos contradictorios son ejercicios triviales que hace a diario. Proyectarse en héroes o fabular te prepara la mente de otra forma que la narrativa realista. Yo siempre he defendido los valores del fantástico frente al realismo, y últimamente, de forma más agresiva: ¿no será que el realismo es pernicioso? ¿Que el pensar en algo como «lo real» tiene implicaciones peligrosas e inquietantes?

¿Qué opinas de los autores que difuminan las barreras de género? Por ejemplo, Iain Banks firmaba sus libros de ciencia ficción como Iain M. Banks, pero en muchos de sus libros «generalistas» hay elementos de ciencia ficción.

Los autores pueden meter más o menos elementos si se dirigen a una audiencia u otra, pero en el caso de Banks, el cambio de nombre añadiendo una «M» fue una imposición del editor inglés para «proteger» su prestigio. Cuando Banks empezó con la ciencia ficción venía de publicar La fábrica de avispas y Pasos sobre cristal, y era la gran revelación de la literatura británica. Escribe entonces una space-opera como Pensad en Flebas y el editor se caga pantalones abajo. Hablamos de cerca de veinte años atrás, cuando el menosprecio a la ciencia ficción existía incluso en Inglaterra, que ha sido país productor y exportador mucho tiempo. En las primeras ediciones de Banks en Martínez Roca, como sabía por la revista Interzone que no era una exigencia del autor, hice que esos libros salieran sin la «M».

Supongamos que algún lector de Jot Down decide iniciarse en el mundo de la fantasía y la ciencia ficción. ¿Por dónde le recomendarías empezar?

Ese ejercicio ya lo he hecho, en cierta forma, y lo he recogido en la Exégesis: la selección de La Biblioteca Ideal para Planeta.

Vi que en la ampliación de 2014 elegiste, entre otros, un libro de Murakami.

Sí. La lista original es de hace veinticinco años o algo así, y no incluye lecturas recientes. Quise actualizar un poco y rellenar: probablemente a esa lista añadiría hoy El mapa del tiempo de Félix J. Palma… Por cierto, ya que estamos, una recomendación más: Mataré a vuestros muertos, de Daniel Ausente.

¡Lo he leído, es buenísimo! Su elección de los animales de poder de Barcelona…

Y la manía que le tiene a las gaviotas, otra marca de la casa de vivir en Barcelona. Es tremendo este hombre.

¿Recomendarías evitar la lectura de alguna obra?

Pues en realidad sí. Es bonito decir que todo libro quiere ser leído, pero si uno no te aporta nada, no tiene nada de malo estamparlo contra la pared. La gente incapaz de no acabar un libro valora poco su tiempo. En la época de las reseñas en Cimoc me aficioné a puntuar las novedades de 0 a 5, de atroz a obra maestra. Los ceros y cincos los administraba a cuentagotas, pero recuerdo dos ceros seguidos, de Acervo: Reconstituida, de Anne McCaffrey, y Superluminal, de Vonda McIntyre. A lo mejor me pillaron en mal momento. En Acervo quisieron sacar ciencia ficción cutre juvenil cuando aquí no había mercado para eso y a mí me dejó traspuesto. También me puedo cabrear con un libro ideológicamente, pero a veces hay otros que me parecen deleznables y no sé por qué. Por ejemplo, le tengo mucha manía a El perfume. Me dejó totalmente frío: una serie de infodumps dignos de un tratado de perfumería, y una narración con un distanciamiento emocional absoluto, sin nada más detrás. O igual fue un poco para ir contracorriente cuando empezó a hacerse tan popular [Risas]. Me pasa algo parecido con El juego de Ender.

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Has bautizado la sala de actos de Gigamesh en honor del recientemente fallecido Paco Porrúa, de la editorial Minotauro. Te recuerdo el día de la inauguración de la tienda sinceramente emocionado al hablar de él. ¿De dónde viene tu admiración por Porrúa y cómo la explicarías a quien no conozca su trabajo?

Viene básicamente de lector, y arranca en lo mal que elegía las lecturas siendo niño. Así como un amigo de mi padre me dio a Slan y Lovecraft como antídoto contra las novelas de a duro, mi profesor de Química de bachillerato me dio su propio antídoto cuando me vio leyendo Nebulaes indiscriminadamente. Era un Tyrion, un enano al que apodaban Fejulín, el más exigente, odiado y querido del colegio pijo de jesuitas al que fui de niño. Me pasó una lista de lecturas de ciencia ficción con valor literario. Y buena parte de la lista eran títulos de Minotauro. Era una lista muy ambiciosa, y muy ecléctica: Hacedor de estrellas, Más que humano, Ciudad, Crónicas Marcianas… Lo mejor de Minotauro y algunas cosas más: 1984, Un mundo feliz…Tuvo cuidado de incluir españoles: recomendaba cosas curiosas como La máquina de matar de Atienza, muy ingenua pero también bonita, o un cuento de Santos llamado «Las alas rotas de los dioses». Con esa lista y el descubrimiento del sello Minotauro empecé a leer de forma más crítica, empezando a exigir algo más más a los libros.

En 2001, Minotauro se vendió a Planeta. ¿En qué circunstancias ocurrió la venta y qué te parece el rumbo que ha seguido la editorial desde entonces?

Fue la crónica de una muerte anunciada. Minotauro era Porrúa, funcionaba a su ritmo, traducía él mismo y publicaba lo que le daba la gana sin mirar nunca su comercialidad. Minotauro se pasó años publicando a Ballard, cuando en España no vendía más de quinientos ejemplares. Pero Porrúa lo seguía editando porque le gustaba su obra y era su amigo, y algo más caía en Argentina. Minotauro estuvo en venta mucho tiempo porque Porrúa quería jubilarse. Recuerdo incluso que me tocó preparar un informe para Planeta con recomendaciones sobre el fondo de Minotauro. Era apetitoso porque había un montón de clásicos que no habían tenido nunca edición de bolsillo, y también una serie de autores como Ballard, Angela Carter, John Crowley o Cristopher Priest, que encajarían en Seix Barral, pues venderlos como género era más complicado. La venta de la editorial no se concretó hasta que se puso en marcha el rodaje de El Señor de los Anillos, que estaba en el catálogo de Minotauro. Pero el problema es que las multinacionales solo quieren rendimiento a corto plazo, y no están interesadas en construir catálogo. Quieren una lista de lo que en ese momento se está vendiendo mejor y el resto no les interesa.

Una de las primeras acciones de Minotauro en su nueva etapa dentro de Planeta fue instaurar un premio bien remunerado de ci-fi, en 2004. ¿Qué opinión te merece ese premio en particular y el papel de los premios en la ciencia ficción?

El primero notorio con una óptica amplia fue el Premio UPC, en el que competían autores de cualquier nacionalidad. Y luego el Minotauro. En cuanto a obras de calidad que puedan tener impacto en el mercado, su influencia es pequeña. Y yo inicialmente era muy escéptico y me quedaba con esa parte; no los veía un mecanismo fecundo para encontrar buenas obras. Pero el efecto sobre la comunidad ha sido grande. Que haya dinero de por medio es un caramelo que crea mercado, aunque sea en aficionados que aspiran a escribir. El problema es que la UPC ya no da premio en metálico, y Planeta no ha sabido capitalizar el Minotauro para formar una escuadra de autores españoles. Aunque por otra parte ha aparecido el sello Fanctasy de Random que sí parece interesado en alinear una escuadra. En la medida en que crean mercado, los premios son siempre positivos, y tendría que matizar mucho mi escepticismo inicial.

¿Te atreverías a afirmar que están menos amañados que otros premios más comerciales?

El UPC no lo está, claro que ahora no tiene recompensa económica. El Minotauro tendrá sus apuestas y repartos por motivos estratégicos, quizá reclutar a un autor y darle el premio como tarjeta de presentación. Son tácticas editoriales normales y corrientes: la gente se puede rasgar las vestiduras, pero al fin y al cabo es su dinero y no vas a decirles cómo invertirlo. Lo importante son los resultados que consiguen, aunque yo veo mucho dinero tirado alegremente. El Minotauro son varios miles de euros, ¿no?

Diez mil.

Hoy en día, un adelanto por las ventas de tres o cuatro mil euros no es desproporcionado, y hay gente que vende más. En cualquier caso, no creo que Planeta haya sabido darle una personalidad: tanto descubren un autor de primera como salen por peteneras.

Últimamente aparecen muchas pequeñas editoriales independientes. ¿Hay alguna que sigas con especial interés?

Sí, en realidad sí. Yo llevaba un tiempo muy a la mía leyendo en inglés lo que me apeteciera, y leyendo poco en comparación con unos años atrás. Pero llegué a Salto de Página a través de Emilio Bueso, y estoy explorando Aristas Martínez, que tiene unas cuantas cosas interesantes. Mataré a vuestros muertos ha salido en Prosa Inmortal, una minieditorial nueva… El de la autoedición y los sellos pequeños es un ámbito en ebullición en el que, encima, aparece gente muy buena. En el sector friki estamos descubriendo que tenemos más tablas y nivel de lo que creíamos.

¿Qué opinas del trabajo de Valdemar? Sus libros tienen un estante destacado en Gigamesh.

Por motivos históricos y estadísticos no solíamos tener fondo de Valdemar en la antigua librería, y al pasar a la nueva ha sido una de las cosas que hemos corregido. Valdemar es un referente, una editorial mediana que ha crecido como indie. Cualquier fan de Lovecraft les tendría que poner un altarcito: están traduciendo todo El horror sobrenatural en la literatura… Que un editor de midlist esté en una posición más o menos sana o estable es motivo de satisfacción.

¿Qué errores son los más comunes que hacen fracasar a una editorial?

El mayor peligro es el desgaste, y lo que más desgasta es no hacer énfasis en la calidad y el contenido. En el oficio de editor, tanto discriminas, tanto vales. Distinguir al que está trabajando bien del que lo hace todo al revés y te hace adquirir vicios, distinguir la crítica constructiva de la violencia gratuita… Ser editor es un camino de aprendizaje. En todo proceso de producción hay dos opciones: el estilo japonés, perfeccionarte y aprender gradualmente; o ir a destajo y preocuparte solo de sacar tantas patatas o libros a final de mes. La diferencia es que el que va a destajo no aprende, pero es una tentación muy fuerte, sobre todo al principio cuando el trabajo no resulta rentable. Por ejemplo, en el campo de la traducción, un traductor novato le va a tener que echar muchas más horas a un texto para sacar la calidad de un traductor experimentado, que se ha enfrentado a esos problemas mil veces. Pero o bien metes esas horas desproporcionadas que no compensan lo que te están pagando, o no aprendes, no llegas a ser competitivo y te quedas por el camino. Y comercialmente, ojo, está también el peligro de triunfar. Un necio nunca se recupera de un éxito.

Muchas editoriales independientes intentan extraer sus beneficios de un solo autor.

Lo puedes enunciar así o al revés: editoriales que han conseguido aguantar una línea gracias a un autor. En estos momentos Gigamesh aguanta su estructura y línea editorial gracias a Martin.

¿Ves viable un modelo así, aguantar pérdidas hasta que con un libro o autor concreto salte la liebre?

Sí. Eso dice dónde están tus prioridades. Si tu prioridad es publicar más y mejor e inviertes en hacer eso aunque unos títulos te den beneficios y otros no, indica que lo que quieres es publicar. Si tu prioridad es ganar lo máximo en el mínimo tiempo posible, no te interesa construir catálogo.

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Hace unos meses leíamos entusiasmados la elección de Barcelona como sede del Eurocon 2016, una convención de literatura de género. ¿Cómo fue el proceso de selección?

Le debemos la Eurocon de Barcelona a Ian Watson, que nos ha llevado de la oreja diciéndonos qué había que hacer y qué papeles rellenar. Había mucho interés en incorporar a España de una vez al circuito europeo de convenciones. Básicamente la selección se decide por los votos de los asistentes a la Eurocon y sus oficiales. Competíamos con una ciudad polaca que será capital europea de la cultura: un proyecto muy serio de gente que mueve convenciones de todo tipo. Nosotros teníamos apalabrada la colaboración con el CCCB, así que nos dedicamos a vender que estamos en el centro turístico de Barcelona. Todo ello junto a que el alcohol es barato y se consiguen vuelos bien de precio fue decisivo: hemos capitalizado el hecho de que a la gente le apetece venir a Barcelona.

Hablando del papel español en la ciencia ficción: te hemos leído quejarte del nivel medio de redacción de los autores españoles.

Como siempre, el 90 % de todo es basura. Ya me quejaba hace quince años cuando discriminaba poco, y ahora mi opinión debería ser muchísimo peor. El nivel medio es muy bajo, la gente se lía a escribir con pocas armas y pocas horas de vuelo, y se vuelve ambiciosa con recursos insuficientes. Pero es que no hay otra forma de hacerlo. Todos hemos aprendido así: yo a lo bruto publicando fanzines, y los disparates que metiera allí han quedado. La forma de aprender las cosas es haciéndolas mal. La diferencia es cultivar la disposición y la paciencia para ir mejorando a largo plazo. Todas las correcciones, hostias y críticas que nos hacíamos unos a otros nos han curtido y nos han permitido progresar. Estoy descubriendo ahora a gente que me deslumbra. Hemos crecido mucho como comunidad y sabemos aprovechar las herramientas: los frikis somos muy productivos trabajando en equipo.

La mayor facilidad actual para publicar, ¿la ves positiva o negativa?

Positiva. Cortando cojones se aprende a capar, así que cuantas más posibilidades haya de meter el cuchillo, mejor.

A un autor no publicado, ¿qué le recomendarías?

Rastrear quién está pidiendo cuentos específicos para algo y enviar relatos. Luego están los concursos literarios: Félix J. Palma hizo carrera profesional a base de ganar premios.

Bolaño escribió un cuento, «Sensini», sobre un autor que vivía de los premios.

Hay todo un circuito de autores que compiten por las dotaciones de los premios. Lo importante es empezar a publicar y a recibir feedback para darte cuenta de qué estás haciendo mal, corregirlo y poner en marcha el proceso de aprendizaje.

Hablemos de la actualidad. Basta echar un vistazo a tu perfil público de Facebook para comprobar que eres combativo en temas políticos. ¿Sería correcto situarte en la órbita del 15M? ¿Te consideras un activista?

Sí. Lo digo sin ambages: a mí me activó políticamente el 15M, y lo que vengo haciendo en redes desde entonces es difusión con mentalidad «quinceemera». Me interesa especialmente el metadiscurso, el mensaje de que tenemos armas en nuestras manos y podemos contribuir al cambio cada uno desde nuestro ámbito. Me encanta cuando veo a un familiar o a un amigo que se activa y se convierte en emisor también, porque se va creando una red de difusión de noticias no mediatizada e independientemente de los medios tradicionales. Hace tiempo que no sigo la prensa tradicional. Las noticias me las dan las feeds de Twitter y, especialmente, Facebook. La politización de las redes sociales es el germen de la revolución, y es lo que permite que se acelere el proceso de cambio. Estamos demasiado cerca y no nos damos cuenta de lo vertiginoso que es, hasta el punto de que nos parecen insuficientes quince escaños en Andalucía para Podemos. ¿Cómo han crecido tantísimo nuestras expectativas en tan poco tiempo? Es todo efecto de la misma marea. Vivimos una época de cambio brutal y estamos atravesando el punto de inflexión.

¿Cómo describirías la situación política actual en tus propias palabras?

Un resumen rápido sería que estamos en la vanguardia, siguiendo el mismo recorrido político que Grecia. Los discursos de los nuevos movimientos sociales, o de Syriza allí y Podemos aquí, no dejan de ser nuevas versiones del discurso Pirata de toda la vida. Es una nueva forma de hacer política: mientras sigan articulados de forma totalmente transparente, puedas verles las tripas, en qué gastan y en qué dejan de gastar el presupuesto… Todo desembocará en una nueva forma de hacer política, más colaborativa que confrontativa. Soy muy optimista con lo que puede a llegar a producir todo esto en un plazo de tiempo muy corto, y me sorprende la velocidad del cambio. Todo eso nace en el 15M, la actitud se ha contagiado a muchos sectores de la población, que les han abierto (¡les hemos abierto!) frentes en todas partes. Y la difusión viral es en última instancia el árbitro anárquico de esa especie de asamblea permanente que no controla nadie.

En las últimas elecciones al Parlament apareciste en la lista del Partido Pirata.

En puestos bajos de la lista, de relleno, porque no me veo con mucho tiempo para dedicarme a esas cosas.

Y en los últimos Sant Jordi, Gigamesh ha cedido parte de su espacio en la parada de Las Ramblas a ese partido.

El problema del Partido Pirata es que está un poquito adelantado a su tiempo. En realidad es muy friki. Está articulado en torno a una variante de las tres leyes robóticas de Asimov, pero con la defensa de los derechos humanos, la libertad de la red y el principio pirata de representación como «principios piratas». Es foolproof. Se articuló así el Partido Pirata catalán, y otros piratas europeos quieren adoptar una articulación parecida. Las asambleas e incluso las juntas son abiertas; solo les faltaría retransmitirlas en streaming. Podemos vacilaba de que había hecho un presupuesto muy modesto en relación votos/dinero invertido… Mariconadas. El presupuesto que dedicó el Partido Pirata frente a los votos que consiguió fue dos órdenes de magnitud inferior. Es un partido muy embrionario todavía, pero tienen la actitud correcta. Se quejan de que no tienen demasiados parados ni jubilados, con lo que les falta mano de obra para hacer más cosas, pero van muy bien orientados. Ahora han montado la estructura federal para acomodar los partidos regionales. Los Piratas son muy monos y lo hacen todo bien. Me tienen muy enamorado. Pero necesitan mucho crecimiento todavía, aunque haya alguna gente de peso involucrada. Pero ojo con el último susto. En las anteriores generales en Islandia habían conseguido representación en el Parlamento. Y al elevar al ámbito representativo su forma de operar, totalmente transparente y en abierto, se han ganado al personal. Había que ver la cara de pasmo de uno de los diputados piratas cuando le daban los sondeos para las siguientes elecciones: un 20 % de intención de voto, segunda fuerza política en Islandia. Y un par de semanas después: primer partido en intención de voto en Islandia.

Caray.

Es como la Wikipedia. Hace años yo mismo decía: «Vaya mierda de enciclopedia gratuita llena de errores. Esto no va a ninguna parte». Me he comido esas palabras, y cada día flipo más con lo buena que es la Wiki. Al principio, a este tipo de estructuras productivas, colaborativas y con elementos imposibles antes de la red no se les da importancia. Pero a la que suman masa crítica y empiezan a tener depuración son estructuras orgánicas que se disparan muy rápido.

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¿La subida meteórica de Podemos puede descafeinar sus propuestas iniciales?

Veremos de todo. Me hizo gracia cómo empezó Pablo Iglesias el discurso en el mitin de cierre de la campaña andaluza. «No somos perfectos, cometeremos errores, vamos a hacer muchas cosas mal», y después de esa precisión entraba con el eslogan de «pero no vamos a ser mayordomos de los poderosos», etcétera. Hay que ser pragmático: la van a cagar y les vamos a reprochar un montón de cosas, pero que sigan con la actitud básica correcta, bebiendo de la red y del consenso. ¿Qué otro partido es parte de la red como ellos? Nadie. Un partido político tradicional con un sistema de toma de decisiones vertical asoma la cabeza en la red y lo único que recibe son hostias. Ellos en cambio forman parte del engranaje, usan la red… Son muy frikis, también [Risas]. Tengo la teoría de que el 15M y la revalorización de la cultura friki forman parte del mismo proceso. Los frikis estamos en todas partes: ¡el 15M fue una revolución friki! Fue el núcleo que nos contagió un montón de actitudes y nos hizo darnos cuenta de un montón de cosas, nos consideráramos 15M o no. Fue un meme que se propagó en red y por redes sociales en una época en la que usábamos las redes sociales para jugar, yo el primero. Se propagó en ámbitos sociológicos muy concretos, todos ellos habitantes de la red. ¿Qué grupos sociales usaban la red? Los inmigrantes, los frikis y la chavalada… Y esos fueron los grupos sociales que se activaron con el 15M.

Ibas a cualquier plaza del 15M, y la gente que tratabas en los grupos de trabajo eran todos frikis. Hay gente que piensa que el 15M ha desaparecido porque hay una parte de su funcionamiento que no han entendido. Esa gente cree que el 15M eran las plazas, que las plazas eran el cerebro del 15M. Y no es cierto. Las plazas eran los oídos del 15M. El 15M contactó con los grupos activistas y sociales, se enteró de qué reivindicaban y con qué argumentos. Yo me enteré en la plaza de que en España las hipotecas no tenían dación en pago. Oí por primera vez mencionar la Tasa Tobin. Y un montón de coletillas que la propia clase política más progresista ha incorporado a su discurso. Hay una imagen del 15M que se me quedó grabada: la foto de un tío con la máscara de Anonymous sosteniendo un cartel con la leyenda «Nobody expects the Spanish Revolution». ¡Por Dios, qué cosa más friki! Esa foto nos estaba hablando a los friqkis de tú a tú.

Cuando pasó Neil Gaiman por aquí comentó que cualquier sistema político nace de la imaginación, de ver las cosas diferentes a como son en la actualidad.

Hay un estudio publicado en una revista médica sobre qué partes del cerebro se activan durante la lectura. Hicieron una comparativa de géneros y encontraron que la ciencia ficción es el género que activa más zonas distintas del cerebro durante la lectura. Tiene más grados de complejidad. No es ninguna sorpresa para los que somos aficionados al género, y me reafirma en aquello de que el realismo es pernicioso.

Las relaciones entre ciencia ficción y política son complejas. Por ejemplo, hay autores que se resisten a posicionarse a un lado u otro del espectro político, quizá por no perder lectores. ¿Qué opinión te merece esa postura?

La disputa más sangrienta con la New Wave en su día fue la lista de autores de ciencia ficción que estaban a favor o en contra de la guerra de Vietnam. Provocó un cisma en la comunidad que ahora no se recuerda, pero fueron palabras mayores y se posicionó gente muy sorprendente en ambos lados. Yo agradezco el posicionamiento ideológico, como persona y como lector. Una novela que no tome partido está descafeinada. En la ciencia ficción busco subversión, que el autor ponga en entredicho mis valores, que me hable de tú a tú. Ese es uno de los grandes méritos de la ciencia ficción: abre amplitud de miras.

¿Qué opinas de los boicots que ocurren cuando algún autor de ci-fi muestra ideas, digamos, impopulares? Por ejemplo con Orson Scott Card y sus declaraciones incendiarias sobre homosexualidad.

Si un autor no se ha tomado la molestia de redactar bien, tiro su novela a la basura: ¿por qué debería tener miramientos en tirar un libro que me ofenda ideológicamente? No hay cosa que me joda más que el adoctrinamiento. Rechazo que un autor me intente adoctrinar, incluso si es sobre ideas con las que comulgo. ¡No, no! Quiero libros que provoquen diálogo, no que me laven el cerebro. Los pecados ideológicos son perfectamente susceptibles de castigar una novela. Pero lo peor que puedes hacerle es un boicot, ya que en último término le das publicidad. Sencillamente no hables de ella.

¿Hay algún libro de ciencia ficción que consideres adecuado para entender la situación política que estamos viviendo?

Yo insisto en El jinete de la onda de shock, de John Brunner. La novela puede funcionar mejor o peor narrativamente, tiene un par de McGuffins descarados y un final feliz un poco inverosímil… Pero me sorprende cómo una novela escrita en 1975 habla tan proféticamente de los años que estamos viviendo. A partir del Minitel francés, Brunner imaginó una red de comunicaciones global, independiente y libre que alimenta activismos y activistas, e imagina cómo el gobierno se opone a esa red llenándola de ruido o librando una guerra de virus informáticos. Todo eso predice. Y sobre todo predice el impacto que el acceso a una red libre tiene sobre el ciudadano consciente, como puede contrastar las noticias y trabajar en oposición a su gobierno. La red esquiva cualquier intento de controlar nuestras percepciones y lecturas. Me resuenan los problemas morales, las dudas del protagonista, un hacker imaginado en una época en la que no existía el concepto.

Y a ver, qué más libros… La mejor novela de carga política que he leído y publicado es Leyes de mercado, de Richard Morgan, una actualización del 1984 de Orwell que narra un proceso de corrupción a manos del sistema, un sistema puesto al día con un circo divertido, duro y con mala leche. Hay otra novela que esperamos publicar el año que viene: New Model Army, de Adam Roberts, publicada originalmente un año antes del 15M… y en la que el autor se inventa un 15M bélico: un ejército mercenario que dispone de wifi privada de comunicaciones y se especializa en guerrilla urbana. Así, cuando los escoceses deciden independizarse del Reino Unido, contratan a una new model army para que se enfrente al ejército inglés. La guerrilla cuenta con armamento eficaz y barato, y toma las decisiones como enjambre, por consenso en una asamblea virtual permanente, y se comen con patatas al ejército regular inglés, cuyas respuestas tácticas son lentas y peor informadas en comparación. La novela abre con un capítulo encantador. El oficial del ejército inglés tiene que rendirse tras una serie de derrotas humillantes ante esa panda de perroflautas. ¿Y quiénes se acercan a pactar la rendición? Los tres que estaban más cerca [Risas] La puesta en escena era un calco de cuando los periodistas llegaban a las asambleas del 15M y preguntaban: «Bueno, ¿con quién puedo hablar?», y le contestaban «pues con ese mismo» [Risas]. Ah, y quizá otra novela: Soft Apocalypse, en la que el problema del paro actual es en realidad el primer escalón de una caída apocalíptica en que la civilización va desmoronándose poco a poco.

Qué optimista.

Cenital de Emilio Bueso va un poco en esa línea, y sería otra novela políticamente significativa y con un eco del 15M.

Una de las claves de la ciencia ficción es la confianza en la ciencia como elemento de progreso. ¿Simpatizas con los círculos escépticos y racionalistas?

Sí, mucho. Somos patrocinadores del Círculo Escéptico de Barcelona: cuando podemos le pagamos el viaje a algún invitado a sus charlas. Pero no tiene nada de particular: no se puede hacer ciencia ficción magufa o new age, la ciencia ficción es necesariamente escéptica, o debería serlo.

¿Cuál es tu postura frente a las religiones organizadas?

Soy profundamente ateo. Es decir, un agnóstico con mala técnica de socialización o con poco arte para convencer al contrario. Un ateo beligerante es más agresivo que un agnóstico: hacemos eso que sienta tan mal de creernos en posesión de la verdad. Pero en cualquier caso me parece la postura más elegante, más bonita. Adoro los ateos pragmáticos: por ejemplo Fredric Brown, que lo transmite mucho y muy bien. William Tenn, en la presentación a sus cuentos completos, explica que Brown era profundamente ateo y se pregunta: ¿por qué habría que molestarse en hacerle un homenaje a alguien si desde el punto de vista ateo nada es especialmente relevante? Y contesta que porque decidimos hacerlo. Cuando decidimos hacer algo a sabiendas de que es irrelevante, por darnos el placer propio y ajeno, eso es lo que lo dota de sentido. Me emociona cualquier cosa que transmita esa filosofía.

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Sabemos que eres un gran consumidor de series de televisión. Pero no caigamos en el tópico: recomiéndanos alguna serie que por tu perfil público nadie esperaría que siguieras.

Uff, ¿que no sea de género ni de política? Que no sería sorpresa que vea Juego de Tronos [Risas] ¿Algo retorcido e inverosímil…? Shameless. He visto dos temporadas de la americana, y me voy a pasar a la inglesa.

¿Qué series de género sigues?

De las recientes me gustan Extant y Orphan Black como series sólidas y bien construidas. Y luego la primera temporada de una serie islandesa espléndida, Äkta människor, traducida como Real Humans, sobre robots caseros, su impacto social, los tabúes… Los islandeses son unos sobrados. Las dos de Sherlock, la de la BBC y Elementary. Las de superhéroes que estoy viendo están un poquito descafeinadas, pero ahora que han estrenado Daredevil, soy feliz. La de piratas, Black Sails, y Vikingos son muy correctas, aunque no sean estrictamente de género sino de aventuras, algo limítrofe… Y claro, El Ministerio del Tiempo, que me parece simpatiquísima y estoy encantado con ella. Independientemente de que se meta en un berenjenal con agujeros estructurales, me encanta el talento que destila: los gags de humor, recursos como convertir un problema de la serie en humor poniéndolo en boca de un personaje… Transmite mucho oficio; hay frikis con mucho nivel tras ese proyecto.

¿Y Black Mirror?

Black Mirror no me gusta. La veo demasiado gafapasta, con historias demasiado triviales vestidas de mucho aparato.

¿Y en cuanto a series políticas?

Estoy enamorado de El ala oeste de la Casa Blanca, que es de las mejores series divulgativas que conozco, junto con Hikaru No Go por otros motivos. Series que te instruyen a través de la construcción eficaz de una ficción… House of Cards es un sueño húmedo: es como El ala oeste, pero en lugar de ser todos más buenos que el pan, son unos hijos de puta, lo que resulta mucho más convincente. The Good Wife tiene su dimensión política también, y es otra serie espléndida… Ah, y la mejor serie española de todos los tiempos: los ocho episodios de Crematorio. Vea usted cómo funciona el pelotazo urbanístico en Valencia, conozca a sus protagonistas… Espectacular.

En literatura, ¿qué tipo de novela que no sea de género te atrae?

He leído muy poco fuera del género. De jovencito tuve mi vena y me gustaba mucho Dostoievski. He leído policíacos sueltos pero no he llegado a coger a nadie en batería. Me gustó mucho Marc Behm, que tiene cosas tanto policíacas como dentro de género. Lo mejor en su caso es La mirada del observador. Ah, y libros que se podrían incorporar al género, como El hombre de los dados, ciencia ficción mesiánica tal vez.

¿Algo de ensayo?

La estructura de las revoluciones científicas de Thomas Kuhn, de mis años universitarios. Ensayos de género, sobre autores y mucha crítica. Le tengo mucho respeto a los textos de divulgación de Asimov. Ah, y Guerrilla Marketing, el original, que fue muy formativo, en realidad toda la preparación que tuve en su día para meterme en embolados comerciales. Y por supuesto, en el ámbito político, La doctrina del shock de Naomi Klein. Y puestos a citar, el documental de Moore, Bowling for Columbine, que es un abreojos.

¿Cómo descubres nuevos talentos? ¿Sigues leyendo originales aún no publicados, o tienes lectores que hacen un filtrado previo?

Estoy dando lecturas a gente para ampliar un poco, pero sigo funcionando por impulso. Mientras estuve haciendo reseñas, leía toda novedad que salía por obligación, complementada con lecturas de cosas en inglés que pudiera publicar en Martínez Roca. Si me apetecía leer lo que acababa de publicar LeGuin no podía porque no tenía posibilidades de publicarlo ahí. Y eso desgasta. No poder leer lo que te apetece es chungo, quizá por reacción soy cada vez más anárquico a la hora de elegir lecturas. A veces alguien me enreda para que lea un original, y si tiene un buen arranque… Ya no perdono según qué cosas y los originales se me caen de las manos muy deprisa, pero hay gente que te da sorpresas.

Muchos recordamos la antigua Gigamesh como un lugar de peregrinación al que veníamos a por los últimos módulos y expansiones de nuestros juegos de rol. ¿Hay más o menos roleros que hace diez años? ¿Han cambiado los juegos?

De todos los ámbitos frikis, el de los juegos es el que está teniendo una evolución más salvaje y divertida. La cantidad de oferta actual es enorme. En su día, cuando querías jugar a rol tenías lo que publicaba aquí Matas y lo que llegaba de importación, pero no había tantas novedades interesantes. Los jugadores de rol son un poco como Los Vengadores: vengador una vez, vengador siempre. Los roleros no lo dejan, a lo mejor se tiran años sin jugar, pero un día se reúnen o montan un grupo nuevo y ahí están como el primer día. También han ido entrando más jugadores. El rol se ha normalizado, se ha incorporado a nuestras opciones de ocio. Y fíjate que yo no soy rolero: me llegó tarde. Me lo llegan a poner más de chavalín y estaría aún tirando dados.

Has hecho mucho por popularizar el go en España: Gigamesh es una de las pocas tiendas donde puede encontrarse buen material al respecto. ¿De dónde viene tu pasión por este juego?

Ponerme medallas cuando hay un japonés de Madrid que lleva un montón de años liando a todo el mundo y enseñando a jugar al go me parecería exagerado. Pero como comercio especializado sí que destacamos. Hace años se articuló un grupo de jugadores que empezó a jugar habitualmente a go en la terraza del bar Mariona: los rescoldos del grupo supervicioso y semiprofesional de jugadores de Magic. El Magic atrajo a gente de todas las procedencias, y de mucho nivel en algunos casos, ya que es un juego competitivo que requiere mucha destreza. Cuando nos empezamos a desenganchar del Magic nos metieron a jugar a go y acabamos aficionándonos un buen grupo. Y en Gigamesh empezamos a traer material de autoconsumo para los cuatro gatos que jugábamos: tableros, bibliografía… Es un ...

05 May 11:44

This Little Koala Just Popped In To Say Hello

Get us 50CCs of “OMG LOOK AT THAT KOALA” stat.

All was quiet at 3.20am on Monday April 20 in the emergency department waiting room at Hamilton Base Hospital in country Victoria, when a surprise visitor dropped by.

All was quiet at 3.20am on Monday April 20 in the emergency department waiting room at Hamilton Base Hospital in country Victoria, when a surprise visitor dropped by.

WDHS / Via Facebook: Western-District-Health-Service

The koala, probably from a nearby park, just thought he'd drop in to say hello to the emergency department staff who were in the middle of a slow night shift.

"The staff there aren't really used to getting visitors of the four-legged variety so they got quite a shock", Western District Health Service CEO Rohan Fitzgerald told BuzzFeed News. "But they just kept an eye on him and let him go and have a look around."

Mr Fitzgerald says the koala just explored the waiting room and couldn't have gotten near any sick or sleeping patients.

And he was perfectly polite, too. Look how he sits and waits for the door to open.

And he was perfectly polite, too. Look how he sits and waits for the door to open.

WDHS / Via Facebook: Western-District-Health-Service

After poking around for a few minutes, the little fella saw himself out. Probably heading back to see the family and tell them all about his big adventure.

After poking around for a few minutes, the little fella saw himself out. Probably heading back to see the family and tell them all about his big adventure.

WDHS / Via Facebook: Western-District-Health-Service


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05 May 10:47

Andreas Lie

by Demogorgon
05 May 10:43

The Word – Soul Food (2015)

by exy

The WordFourteen years elapsed between the Word’s raucous self-titled debut offering and Soul Food.
All the members of this supergroup — pedal steel guitarist Robert Randolph, keyboardist John Medeski, and the North Mississippi Allstars (Chris Chew and Cody and Luther Dickinson) — have had full and demanding careers in the interim.
Randolph was only 22, had played one gig outside his church, and had just one released track when he joined his bandmates in 2000. Soul Food was cut in New York and at Willie Mitchell’s Royal Studio in Memphis, and picks up where its predecessor left off. Musically, this is a much tighter record — none of these tunes get to the six-minute mark — but the raw, joyous, exploratory spontaneity remains; it’s just more focused. Blues, R&B, and gritty…

320 kbps | 128 MB  UL | HF | MC ** FLAC

…roots rock & roll are plentiful here, as is a more formal approach to gospel, but there are other sounds too. On the first soul-drenched single (and album opener), “New Word Order,” gritty Southern R&B meets the prophetic Pentecostal tradition of Randolph’s spiritual home, the Church of God in Christ. On “Come by Here,” a squalling minor-key juke joint blues runs head-on into pre-Thomas Dorsey African-styled chants in a chorale of male voices. Randolph’s solo screams atop Medeski’s spiraling B-3 and keyboards and Luther’s razored fills. Suggesting a young Mavis Staples, Ruthie Foster guests on “When I See the Blood,” a straight-up Southern gospel romp. Randolph and Medeski trade fills and fours throughout, and the entire clattering rhythm section gets as funky as it does gritty. The first of the two parts of the title track is framed inside a breezy Polynesian vibe, kissed by soul, while the second crosses funky R&B guitar with martial snares and breaks, punchy organ chords, and Randolph’s many-toned pedal steel coloring in the frames. It eventually becomes a rave-up where the spirit of the Allman Brothers Band (whose second “home” was playing N.Y.C.) meets the groove of Otha Turner’s Fife and Drum Corps at Stax! “You Brought the Sunshine” is straight-up reggae with a dubwise Chew bassline framing a gospel piano, bluesy pedal steel, and jazzed-up B-3 and guitar vamps. “Swamp Road” feels like Booker T. & the MG’s playing in a shake shack. Luther’s tough jazz-blues solo above Cody’s in-the-pocket beat steals the cut. Amy Helm duets with Luther on the set closer, “Glory Glory.” What begins as a rowdy country boogie becomes a Southern-fried country gospel stomper, adorned by Wurlitzer piano, hard-swinging acoustic six-string with flatpicking breaks, brushed toms and snares, thumping standup bass, and wily pedal steel. It’s a fitting sendoff because it is an affirmation of all the Word express as a band. All these years on, Soul Food may sound as revolutionary as its predecessor, but it is stronger and far more adventurous musically.

05 May 10:39

Ferrolterra e a área metropolitana de Vigo, desangradas polo paro

by Marcos Pérez Pena

Ferrol e Vigo perderon ao redor dun quinto dos seus empregos dende o inicio da crise, un impacto que se estende ás súas áreas de influencia, cunha perda de 12 mil e 42 mil cotizantes, respectivamente, case un terzo dos postos de traballo destruídos en todo o país.

05 May 10:36

How To Look Less Slutty When Your Boyfriend Makes You Cum

by Mitra Jouhari

It may still be a myth, but there’s one thing we can all agree on: the female orgasm is disgusting and slutty! Here’s how to make sure you’re not looking like a total whore when your committed, loving boyfriend brings you to climax:

 

Scream, “This is my first time having sex!!”

Odds are that your boyfriend will know this isn’t true, since he’s been inside of you many times before in the course of your loving and emotionally fulfilling relationship. However, in the heat of the moment, he might believe your blatant lie long enough not to think you look like a total skank while you cum.

 

Smile as hard as you can.

Your body might be telling you to do something other than smile while you’re having an orgasm, but you should ignore that impulse and force a mannequin-like, wide-eyed smile while you cum so your boyfriend can’t tell that you’re experiencing feelings of ecstasy. What’s important in this moment is that he knows you’re happy, not that you’re feeling physical pleasure. Female pleasure should only come from emotional satisfaction! Don’t let your face betray your body! Your boyfriend is gonna love this.

 

Stare straight up at the ceiling blankly.

You can’t feel slutty when you can’t feel anything at all! Focus all of your energy on maintaining a blank face as you stare up at the ceiling and avoid eye contact with the man who loves you and wants to make you feel good. Sure, he might want to make eye contact with you around that time, but it’s just not worth looking like a slut who enjoys that sort of thing.

 

 

Cry about a book that your parents read to you when you were a child.

There’s nothing sexier than a girl who used to read, so muster up some tears and lose yourself in paralyzing nostalgia long enough to get through the hot, sexy orgasm your boyfriend is trying to give you. It might stop him in his tracks and even make him worry a little bit, but at least he won’t see your O-face and think you’re a giant whore!

 

Wear a mask.

Sure, your boyfriend might think he wants to see your face while he makes you cum, but chances are when he sees how slutty you look while you’re having sex, he’ll be singing a different tune. Save your boyfriend from himself and save yourself the trouble and cover your face up completely while your boyfriend pleasures you. Sex is great and you hate it!

 

Downplay the slut factor of your orgasm with these simple tips, but remember: In the end, it’s probably better if don’t have an orgasm at all!

How To Look Less Slutty When Your Boyfriend Makes You Cum is a post from: Reductress

04 May 22:13

Empathy Cards For Serious Illness

by Miss Cellania

Emily McDowell is an illustrator, greeting card designer, and a cancer survivor. Now she’s put her experience to work in creating a line of greeting cards that cancer patients and survivors say really hit the mark. The line of eight greetings are called Empathy Cards.

The most difficult part of my illness wasn’t losing my hair, or being erroneously called “sir” by Starbucks baristas, or sickness from chemo. It was the loneliness and isolation I felt when many of my close friends and family members disappeared because they didn’t know what to say, or said the absolute wrong thing without realizing it.

You can order yours here. And continue reading to see the rest of the collection. One contains NSFW language.

The last one is my personal favorite. -via Metafilter

04 May 21:22

Chip It Good

by concierge@tastingtable.com (Tasting Table)
How to fry your own tortilla chips

Why buy tortilla chips when you can fry your own? Here's how you can do it at home.


Keep reading on TastingTable.com
 
 
04 May 20:29

mikedowson.com