Llevamos un tiempo oyendo hablar de los “espacios maker”, y ya hay cada vez más bibliotecas, incluso universitarias, que están empezando a montarlos.
Los bibliotecarios no tenemos experiencia en estas lides, tampoco abunda el presupuesto y no sabemos si nuestros superiores apoyarían estos cambios en las tradicionales bibliotecas.
Pero ¿qué es realmente un “makerspace”, también llamado “fablab”?

Vamos a apoyarnos en el artículo publicado por Hannah Pope en el blog ACRLog, de las bibliotecas académicas norteamericanas. Hannah es bibliotecaria de tecnologías emergentes en una universidad de tamaño medio en el estado de Carolina del Norte.
La autora lo define como un lugar donde los usuarios tienen acceso a herramientas con las que podrán crear e innovar, al mismo tiempo que se interrelacionan con otras personas de su misma comunidad.
¿Y cómo se pone en marcha un “espacio maker” dentro de una biblioteca?
Si en tu biblioteca cuentas con un espacio adecuado que podrías reconvertir, tienes que contar con autorización, y si puede ser también apoyo, de tus autoridades académicas.
Hay que pensar que el espacio deberá tener enchufes, ventilación y cierto aislamiento del resto de las zonas de estudio.
Según el interés de los usuarios potenciales de este espacio o según las disciplinas impartidas en la universidad, puede caracterizarse por algún tema concreto: tecnología aplicada al arte, diseño, robótica, o ser algo ecléctico, un poco de todo.
¿Qué materiales y presupuesto se necesitan?
¡No hay “makerspace” sin impresoras 3D! Por eso debemos contar con un presupuesto suficiente, y prever gastos imprevistos que surgen con la necesidad de incorporar accesorios, repuestos, etc. También se pueden añadir máquinas de coser, instrumentos de realidad virtual y todo tipo de herramientas propias de un taller.
¿Podríamos incluir las actividades del “makerspace” en el plan de estudios?
Sería muy interesante, y para ello habría que contar con personal especializado que apoye la formación, ofrezca talleres, prácticas.
¿Qué os parece si las bibliotecas de la Universidad de Valladolid pusieran en marcha una sala así? ¿habría usuarios interesados en utilizarla?
Cuéntanos tu opinión a través de este canal o usa nuestras redes sociales. También tenemos un correo electrónico para sugerencias.
Si quieres leer el artículo original, en inglés, lo tienes aquí:
Make it Work! Starting a Makerspace in an Academic Library, Phase 1
Imagen: By SLUB Presse2015 (Own work) [CC BY-SA 4.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0)], via Wikimedia Commons






















En Horizonte 2020 se contempla el acceso abierto a los datos de investigación. Se requerirá a los proyectos participantes el desarrollo de un Plan de Gestión de Datos (PGD) en el que se deberá especificar qué datos estarán en acceso abierto.




El pasado sábado 26 de noviembre se han publicado (en el BOE) los Criterios de la CNEAI para la convocatoria de los llamados sexenios de investigación correspondientes a 2016.



