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12 Aug 14:00

Cómo revivir una ciudad muerta: el caso de Valencia

by Borja Ventura

Imagina que vives en un lugar que solía ser próspero, con actividad comercial, gente joven, áreas dinámicas y actividad en la calle. Sin embargo algo sucede, puede ser la crisis o puede ser el paso del tiempo, pero ese lugar que solía rebosar vida empieza a languidecer. Políticas equivocadas, cambios sociales o consecuencias económicas han llevado a muchos barrios o a ciudades enteras a sufrir un proceso acelerado de decadencia ¿Cómo actuar para atajar la hemorragia?

Valencia. Tercera ciudad más importante del país, capital de la cuarta comunidad autónoma por PIB, puerto importante del Mediterráneo, referencia turística mundial, conectada por alta velocidad y autovía gratuita con la capital, en pleno corredor Mediterráneo directo hacia la frontera, poseedora de uno de los Cascos Antiguos más grandes y ricos de Europa, con varias reservas naturales y cuna de gastronomía de éxito en todo el mundo. A pesar de todo lo anterior, Valencia es un gran ejemplo de ciudad muerta.

La deuda de la región es tan alta que hará falta que pasen generaciones hasta que se sanee, hasta un tercio de su Parlamento autonómico llegó a estar envuelto en casos de corrupción, la industria local se arruinó con el estallido de la burbuja y los mercados locales tradicionales (mueble, zapatos, juguetes…) no supo adaptarse a los nuevos tiempos (el bloqueo del lobby del mueble a Ikea es un ejemplo palmario). Se han construido infraestructuras para grandes eventos que ya no se utilizan (el puente del Puerto solo se cierra para la Fórmula 1 que ya no se puede pagar, y las atarazanas siguen con los emblemas de las escuderías de la Copa América que abandonaron la ciudad años atrás). Hay un esqueleto de estadio a medio construir al norte de la ciudad, y otro a medio derruir en el corazón de la misma. Hay aeropuertos fantasma, proyectos sin acabar de empezar durante décadas (como el Parque Central) y millones de cosas más. O menos.

Hay barrios enteros con deficientes servicios esenciales durante años esperando a que se degradaran para justificar su demolición. Hay la primera radiotelevisión pública del país cerrada porque se hinchó tanto como aparato propagandístico que llegó a ser mayor que Telecinco y Antena 3 juntas en número de empleados, mientras que su legado para la historia se reduce a haber realojado a quienes ya no quería la televisión nacional y a haber creado el modelo ‘Tómbola’, que tantos hijos ha tenido en los ‘Tomates’, ‘Sálvames’ y variados. Hay un partido gobernando desde hace décadas que tejió una red clientelar tan densa que idiotizó a los valencianos a ojos del resto de España, y hay también un partido de la oposición tan torpe que sigue en manos de los mismos durante esas décadas, encadenando fracasos y pensando que van por el buen camino.

Caminar por Valencia es el mejor ejemplo de ver cómo puede morir una ciudad. Decenas de persianas metálicas cerrando gran parte de los bajos comerciales. Niveles de paro por encima de la media nacional. Casi ningún conocido joven trabajando. Multitud de emigrados. Calles muchas veces sucias entre monumentos grandiosos e infraestructuras de relumbrón. Y todo paralizado a la espera de lo inexorable: que en las próximas elecciones los de siempre pierdan la mayoría (aunque sigan ganando) y un pacto entre todos los demás consiga desalojarles, como si ese pacto ofreciera estabilidad alguna y el cambiar de dirigentes fuera a solucionar algo.

La deuda está para quedarse, y gobiernen unos u otros será igual de grande.

¿Cómo devolver a la vida algo así?

En los últimos años, vinculado al imparable proceso de desafección política, han aparecido multitud de plataformas de participación urbana en muchos núcleos de España. Reuniones de activistas preocupados, en ocasiones contagiados por el espíritu del 15M, que promueven herramientas de participación, de reactivación municipal y de reestablecimiento del tejido social de cada barrio, de cada gota de riqueza que pueda atesorar un rincón de la ciudad, por pequeño que sea. Empezando por depurar el propio concepto, urbanismo, que antes de asociarse a chanchullos, pelotazos y corrupción significaba otra cosa.

En eso trabaja desde hace siete años Paisaje Transversal, una oficina de innovación urbana (así se definen) formada por cinco arquitectos que intenta regenerar urbanísticamente áreas combinando tres actores: los poderes públicos, los habitantes del lugar y las entidades privadas. Accesibilidad, desarrollo sostenible, regeneración de tejidos productivos, reactivación de espacios vacíos… Todo ello involucrando a quienes son partícipes, a quienes actúan sobre el lugar y a quienes viven en él. Su actividad se desarrolla actualmente en puntos tan diversos como Madrid, Zaragoza, Girona o la propia Valencia.

Y, volviendo a Valencia, hay dos ejemplos muy diversos.

El primero es València Vibrant, una especie de lobby urbano que pretende poner en valor los activos de la ciudad para reimpulsar su esencia. Según explican en su proyecto, “nace de la detección de demasiadas posibilidades no aprovechadas en la ciudad”. Su objetivo es “fomentar la fidelidad entre la actividad económica y el territorio a través de las ideas, el debate y la acción, superando la dicotomía entre la euforia irracional y el falso victimismo”.

Es, por tanto, una puesta en común de ideas y sentimientos, de intenciones de superación de una situación terrible.

Yendo a lo concreto, y antes de la devastadora crisis que se llevó por delante, los grandes problemas de Valencia podían resumirse en uno genérico que mucho tiene que ver con esto: el hecho de dar la espalda a sus grandes activos.

Una de sus manifestaciones era “Valencia vive de espaldas al mar”, una especie de mantra que, por más que se repitiera, no dejaba de ser cierto: la playa carecía prácticamente de actividad de ocio o cultural, mientras a la vez era uno de los posibles activos más infrautilizados de la ciudad.  Otra de sus manifestaciones, el menosprecio a su importante legado culinario, tan aprovechable para la inmensa actividad turística de la zona.

Pongamos un ejemplo aparentemente insignificante

¿Qué encuentra el turista cuando llega a Valencia? Miles de locales anunciando que hacen paella ¿Qué paella? Arroz con cosas. A veces, incluso, Paellador. Demasiadas veces. Casi siempre. ¿Puede una ciudad como Valencia, cuna de un plato copiado en todo el mundo, permitir que los centenares de miles de turistas, su principal activo económico, encuentren paellas de mierda en la ciudad? Sonará a broma, pero no lo es: el desprecio por el propio patrimonio gastronómico y, a la vez, por el servicio al turista, son muy sintomáticos.

Ahí es donde entra otra plataforma, la Comunidad de la Paella, en una peculiar cruzada: desenmascarar a los impostores de la paella mientras a la vez, desde el proyecto WikiPaella, intentan poner en valor a la auténtica tradición paellera, que no es una, sino diversa.

¿Qué pueden hacer un lobby ciudadano que pulsa el estado de ánimo local y una comunidad que castiga a quienes hacen mala paella y promocionan a los que la hacen buena para revivir Valencia? Por lo pronto, mostrar ejemplo de que hay gente con talento, ganas e ilusión en la ciudad, a la vez que otros intentan defender el patrimonio de lo propio para situarlo por encima de la oferta barata y de mala calidad.

Pero Valencia, como las paellas, hay más de una. Ahí fuera hay un montón de ciudades muertas, o incluso barrios muertos en ciudades vivas. Y en ellos, como sucede con València Vibrant o Wikipaella, hay un trabajo previo de recuperación de lo propio y bueno.

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12 Aug 05:59

Gobierno de España... ¿no tenéis compasión?

(AE)
En la crisis que está viviendo el golfo de Guinea debido a la epidemia de ébola, por una vez tengo que reconocer que el gobierno español ha hecho lo que tenía que hacer, ha enviado un avión para repatriar a dos misioneros, uno de ellos el padre Pajares y una hermana guineano-española que no estaba afectada por el virus.

Sin embargo, no puedo dejar de pensar en Chantal y Paciencia, otras dos misioneras africanas que por no tener un pasaporte comunitario se han quedado fuera de la evacuación. Me imagino el tono de voz con el que deben haber dicho aquel “por favor, sacadnos de aquí” que le formularon al periodista de El Mundo. Es durísimo, pero es la cruda verdad: un pasaporte al final determina la vida o la muerte.

Recuerdo que cuando estaba en Sudán las Naciones Unidas tenían una regla que solían cumplir fielmente: cuando se trataba de evacuaciones de seguridad, la prioridad estaba siempre con las personas (de diferentes nacionalidades) que estuvieran en la lista interna de seguridad que normalmente ponían al día las diferentes oenegés o agencias humanitarias. Los puestos sobrantes eran para las personas que no estuvieran en esa lista y que teóricamente no podían acceder de manera oficial a una evacuación. Me parecía una regla con mucho sentido común ya que era práctica y además implicaba algo de compasión y de flexibilidad para las organizaciones (incluidas comunidades misioneras) que no se podían permitir la contribución económica o la burocracia que incluía el poder ser parte de las listas de personas bajo el amparo de la ONU[...] Leer más!

12 Aug 05:56

Reflexiones sobre el Ébola en África

(JCR)
Tanto se ha escrito sobre el Ébola en África durante estos últimos días que dudaba si ponerme a escribir sobre este tema, que en España ha suscitado un especial interés desde que se supo que el religioso español Miguel Pajares, de la orden de San Juan de Dios, estaba imagesinfectado. La cuestión es saber si puedo decir algo nuevo que no se haya dicho ya y no decir ningún disparate, puesto que yo de temas médicos no entiendo. Mi compañero de blog publicó ayer un post que comparto totalmente sobre la falta de compasión de las autoridades españolas, que dejaron en tierra a dos religiosas africanas a las que se podía haber traído a Madrid. Yo intento añadir algo nuevo [...] Leer más!

12 Aug 05:20

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05 Aug 17:17

Cómo mejorar tu Wifi prácticamente gratis

by juanma

"Esta es la antena con mejor relación calidad/precio para mejorar la señal de tu wifi. El diseño original esta en Freeantennas y se llama WindSurfer, en ese enlace explican en inglés como hacerla, pero que casi se explica solo. Imprimir la imagen en A4, cortar, y forrar con aluminio"

05 Aug 13:45

Loco Jack, el soldado que cargaba contra los nazis espada en mano

by Alex Kafiristán

Las guerras son acontecimientos muy traumáticos para cualquier persona excepto para tipos como el Teniente Coronel John Malcolm, ‘Loco Jack’ Churchill. Este señor inglés se lo pasaba en grande cargando contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial, espada en mano, o acojonándolos con el sonido de su gaita. Tipos como él rebosan de valor de ese que llaman agallas en las películas antiguas y van tan sobrados de romanticismo que su biografía no necesita de un novelista que la edulcore. Tipos como Jack Churchill ha habido muy pocos; tan pocos que quizás solo haya habido uno. Veamos por qué.

‘Loco Jack’ se graduó en la Academia Militar Sandhurst en 1926 y se enroló en el regimiento Manchester del Ejército Británico. En su primera etapa como militar recorrió el subcontinente indio en moto a veces por caminos intransitables.

Viñeta del comic que hicieron sobre su vida.

Viñeta del cómic que hicieron sobre su vida. “Sin carretera, tendré que seguir las vías del tren”.

Tras 10 diez años haciendo el cabra decidió retirarse y trabajó como editor de periódico, modelo ocasional y actor de reparto. De hecho, gracias a su pericia con la gaita y su excelente técnica del tiro con arco ya había desempeñado un pequeño papel en 1924 en El ladrón de Bagdad. En aquella época todavía le dio tiempo para representar a Inglaterra en el Campeonato Mundial de Tiro con Arco de 1939. Pero claro, esta clase de tipos se aburren como ostras sin algo más de adrenalina con lo que se enroló de nuevo en el ejército para participar en la Segunda Guerra Mundial.

El único que abatió a un enemigo con una flecha en la Segunda Guerra Mundial

En mayo de 1940, Churchill y su unidad, el regimiento Manchester, defendían el pueblo de L’Epinette, en Francia. Un contingente alemán andaba cerca. Antes de que sus soldados dispararan, ‘Loco Jack’ abatió al sargento nazi con el arco desde una distancia de 30 metros. Según relata su hijo en el Daily Mail, «él y su sección esperaban en una torre mientras se aproximaban los alemanes. Entonces dijo “dispararé a ese primer alemán con una flecha” y eso es exactamente lo que hizo. Los demás se encargaron del resto con las ametralladoras».

Según parte del diario de guerra de la cuarta brigada de infantería (recogido en este artículo), «una de las incidencias más celebradas de la evacuación de Dunkerque fue la visión del Teniente Coronel Churchill marchando por la playa con su arco y sus flechas. Sus acciones en el Saar con sus flechas son conocidas por muchos y su disgusto por no haber podido practicar más con ellas ha sido notable. Su ejemplo y buen trabajo con su grupo de ametralladoras han sido una gran ayuda para la cuarta brigada de infantería».

A golpe de gaita y espada

En 1941, Churchill era el segundo al mando del Comando Nº 3 en la Operación Arhery, un asalto a una guarnición alemana en Vågsøy, Noruega. Cuando cayeron las rampas en la playa, ‘Mad Jack’ saltó hacia adelante y comenzó a tocar la marcha de los Hombres de Cameron en su gaita, para luego lanzar una granada y entrar corriendo a la batalla en la bahía. Por sus acciones en Dunkerque y Vågsøy, recibió la Cruz Militar.

Jack Churchill liderando una carga en Maaloy, Finlandia, con su claybeg en la mano.

Jack Churchill liderando una carga en Maaloy, Finlandia, con su claybeg en la mano.

«En mi opinión, un oficial que entra en batalla sin una espada no está apropiadamente vestido», decía Churchill sin tapujos. Él siempre llevaba consigo una pequeña espada claybeg escocesa de principios del XIX con puño de cesta y hacía buen uso de ella. En 1941, como oficial comandante de un contingente británico en Salerno, Italia, atacó con sus hombres un pueblo tomado por nazis. Cuando se le terminó la munición, el solo capturó 42 alemanas con su espada. Y claro, recibió otra condecoración.

En 1944 lideró otro comando en Yugoslavia para ayudar a los partisanos. Tras una dura batalla, todos sus hombres fueron abatidos menos él. Cuando llegaron los nazis, tocaba el Will Ye No Come Back Again con la gaita a sus compañeros heridos para animarlos. Le llevaron al campo de concentración de Sachsenhausen donde junto a otros veteranos cavó un túnel y se escapó durante 14 días hasta que fue capturado por la Gestapo. En 1945, en la prisión de Tyrol, el Capitán Wichard von Alvensleben evitó que las SS le asesinasen junto con otros 140 compañeros aliados. Fueron liberados y Churchill anduvo 150 kilómetros hasta Verona donde se encontró con un contingente americano.

A continuación le mandaron a Burma para pelear en el frente del Pacífico contra los japoneses pero cuando llegó, EEUU ya había lanzado las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki y la guerra había terminado. «Si no hubiese sido por esos malditos yankis, podríamos haber seguido combatiendo otros diez años más», exclamó.

Pero ahí no acabó su leyenda. En 1952 realizó un pequeño papel como arquero en Ivanhoe (1952) y tras su paso por Australia como instructor de guerra, se construyó una tabla de surf y se convirtió en el primer británico en cabalgar la ola del río Severn al suroeste de Inglaterra.

«Qué delicia oler Napalm por la mañana», decía el Coronel Kilgore a pecho descubierto en Apocalipsis Now mientras veía como sus soldados cogían olas en la playa. Cuando le escucho me acuerdo de ‘Loco Jack’ Churchill. Claro que Kilgore pertenece al mundo de la ficción y Churchill vivió de verdad.

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Mad Jack durante su participación en el Campeonato del Mundo de tiro con arco de 1939.

Loco Jack durante su participación en el Campeonato del Mundo de tiro con arco de 1939.

Jack Churchill, ya más mayor, tocando la gaita en un evento.

Jack Churchill, ya más mayor, tocando la gaita en un evento.

Churchill (derecha), un día después de ser capturado por los Nazis en junio de 1944. Esta foto se la enviaría en 1966 el oficial de la izquierda, Wilhelm Herz.

Jack Churchill (derecha), un día después de ser capturado por los nazis en junio de 1944. Esta foto se la enviaría en 1966 el oficial de la izquierda, Wilhelm Herz.

Churchill adiestrando soldados americanos en

Loco Jack adiestrando soldados americanos.

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Fuente de las fotos: Daily Mail

Otras fuentes: Wikipedia, ABC, Taringa y Badassoftheweek.

 

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04 Aug 21:07

G.I. Joe & CONDE... ¡NAST!

by Miguel Noguera
Bueno, este Agosto voy a aprovechar para ir colgando unos montaditos, unas estructuras duales que tenía pendientes. Se compondrán de una entrevista y una imagen del último libro "Mejor que Vivir" ("Life is a Crossroad"). Son siete entrevistas y siete imágenes. Las entrevistas no tendrán nada que ver con las imágenes, son dos series independientes (¿¡pero qué mierda está proponiendo!?). Lo cierto es que estos últimos meses me han hecho varias entrevistas, todas muy cuidadas, muy bien tiradas, con enfoques diversos... y no las he colgado aquí, y pienso que es una lástima que no puedan estar presentes en este blog. Por otro lado, Blackie está tuiteando imágenes del libro casi a diario y he pensado que sería buena cosa juntar ambos contenidos y¿POR QUÉ ESTA EXPLICACIÓN TAN LARGA? También aprovecho para haceros notar que he añadido PAMPLONA a la lista de Ultrashows. Será en el Baluarte, el 20 de septiembre, dentro del V Salón del Cómic de Navarra. En fin. La primera entrevista (¿os acordáis que os he dicho que iba a colgar unas entrevistas?) es una stravaganzza, un caramelo, una exquisitez para la revista de viajes CONDE NAST TRAVELER (¡Pam! ¡Toma nombre de amianto!, de arrancarse la cara de un tirón... "que viene el Conde... ¡¡NAST!!"). Esta maravilla yugoslava hay que agradécersela a Ramón Peco (entrevistador) y Marian Venceslá (grabación y montaje de vídeo). Nos ofrecen un interesante tour por Albacete jalonado con secuencias del Ultrashow que hice ahí, en fin, un auténtico bombón-de-praliné-de-entrevista, llena de anécdotas y múltiples localizaciones. Y la imagen nos muestra a un G.I. Joe que quiere ayudar.

31 Jul 21:04

Woven Sky por Wang Wen-Chih

by María Elena Carrión Molina

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“Woven Sky era una instalación para el Woodford Folk Festival2013-14 diseñada por el artista taiwanés Wang Wen-Chih, en colaboración con la Cueva Urbana.
Un gran desafío en festivales de música es encontrar refugio contra el calor y el sol, pero esta extensa instalación de arte de bambú dio a los asistentes mucha sombra .
La obra se construye a partir de 600 varas de bambú y 70 troncos de pino radiata, todas recolectadas dentro de un radio de 20 km del sitio. Se eleva a 15 metros de altura y es de 100 metros de largo.
Empleando 40 trabajadores y voluntarios durante 3 semanas para construir, Woven Sky sirvió como un punto de entrada a la fase Anfiteatro del Festival Folk de Woodford. ”

 (+info)

(via inhabitat)

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30 Jul 07:50

“Proyecto Víbora II” se reactiva en Elche

by Vicente Mora

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Por fin, 23 años después del proyecto original y con el acondicionamiento de las laderas del río finalizado, del 1 al 8 de agosto se reactivará en Elche el Proyecto Víbora II, que tanto se ha hecho esperar. En un entorno el del río que siempre ha sido corazón de la ciudad de las palmeras y que recibirá a los múltiples artistas plásticos, grafiteros y colectivos que colaborarán en un mural que batirá records (2.800km de largo y 14,5 de ancho).

Y Elche, ciudad que siempre ha apostado por el arte y la cultura, se volcará con la iniciativa. Tanto que, según laverdad.com, ”Se estima que al menos un centenar de participantes darán forma al nuevo mural, que tendrá un esquema similar al de 1991: el itinerario se dividirá en parcelas y cada una de ellas tendrá un diseño propio y un grupo asignado para su realización.” Sin duda, un gran movimiento social por el arte y la sostenibilidad cultural del municipio ilicitano.

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“En el verano de 1991, artistas plásticos de Elche y otros puntos de España e incluso del extranjero -con notable presencia de integrantes del grupo danés Kunst for Livet-, respondieron a la llamada de los ilicitanos Esbart Zero (Casto Mendiola, Andreu Castillejos, ambos fallecidos, y Juan Llorens) para llenar de color el lecho del río en su canalizado tramo urbano.

Aquello se denominó ‘Proyecto Víbora’, por el sinuoso trazado que simulaba una serpiente, y reunió a más de un centenar de participantes, que plasmaron a ambos lados del canal central coloristas escenas de lo más variado, hoy prácticamente inapreciables. Pero eso cambiará este verano, porque el ‘Víbora II’ está ya en marcha, y serán artistas de arte urbano -grafiteros- quienes lo materialicen del 1 al 8 de agosto.”

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“Por primera vez en la historia de la pintura local colocábamos a la intemperie, con carácter efímero, una obra colectiva de proporciones gigantescas (figuraría en el Libro Guinness de los Records como ‘Mural más grande del mundo’), 1.200 mts de largo por 14,5 de ancho y realizado por todo el abanico multicultural que se pudiera presentar: desde los muralistas venidos de todas partes, pasando por los pintores de caballete, hasta la participación de las amas de casa y los niños. Todo un monumento de arte no excluyente en tiempos de globalización” explicaba Juan Llorens ya en agosto de 2010, tras varios intentos de repetir esta iniciativa artístico y cultural en el cauce del Vinalopó.

Parecía que ese año, debido a los actos conmemorativos del nacimiento del poeta Miguel Hernández iban a ser concluyentes para el Víbora II estando coordinados estamentos europeos preparados con ayudas en forma de subvenciones, ayuntamiento, empresas de pinturas, patrocinadores y sobretodo múltiples artistas ilusionados con el ambicioso proyecto.

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Pero ya inmersos en cuestiones como el vínculo temático con la conmemoración del poeta, el batir de nuevo el record del Libro Guinness, la división de la superficie en parcelas, o la coordinación de “la participación de todas las fuerzas vivas: los niños, los pintores amateur, los artistas plásticos, los del teatro, los músicos, los escritores de graffiti, los poetas y la gente en general”;  surgieron los problemas.

Por entonces se aprueba convocatoria de un concurso para actuar en las laderas del río, en el que sale escogido El valle trenzado, una actuación paisajística propuesta por grupo Aranea. Actuación que iba a respetar el cauce seco del río (propiedad de la Confederación Hidrográfica del Júcar), pero que entorpecería e imposibilitaría la acción artística debido a la necesidad de vallar el perímetro del río prohibiendo el acceso peatonal y debido al tráfico de maquinaria pesada por la superficie que se dedica al proyecto, “estuviera pintado o no.”

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Finalmente, el proyecto sale adelante y sumará su carácter a la delicadeza del proyecto desarrollado por Aranea, ganador este año del premio FAD en la categoría ciudad y paisaje. Sin duda, un magnífico legado cultural y arquitectónico para la ciudad de Elche.

Si quieres participar, tan solo rellena el formulario que encontrarás en la página web oficial del evento.

(via proyectovibora.com)

(via laverdad.es)

(+info)

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29 Jul 22:06

Hay unos chalados que te pagan por hacer ejercicio

by Jaled Abdelrahim

Piensa en la actividad física que haces al día: Ir a trabajar, a la compra, a dar un paseo, al gimnasio, a correr por la calle… La recompensa moral y esa sensación de satisfacción que le queda uno suele ser más que suficiente. Pero ponle que a una de esas startups que salen ahora a diario se le ocurriese pagarte porque hagas todo eso.

Bien, he aquí unos locos (de la vida sana) que piensan hacerlo.

Carlos Rodés y Roger del Sol, dos emprendedores y deportistas de Barcelona –con la colaboración de su compañero Oriol Mercadé-han creado WeFitter, la plataforma online que recompensa tu esfuerzo físico y hábitos saludables a base de premios, regalos y descuentos. No estarán solos. En Estados Unidos ya existen webs como Gym Pact que ofrecen incentivos económicos a cambio de cumplir con retos deportivos.

«Es una buena idea de cara a los usuarios y de cara a las empresas», defiende su proyecto Rodés. Su idea ha sido dar un uso económico a todos esos datos que te marcan las aplicaciones móviles o dispositivos especiales que registran el ejercicio que haces y los que te ayudan a adoptar estilos de vida saludables (como RunKeeper, Nike+, Strava, Fitbit, Garmin, Endomondo…) En otras palabras, tanto has hecho por tu salud, según indique tu móvil, tanto de recompensa te mereces.

A la otra banda de esos deportistas anónimos, Rodés y del Sol han contactado con empresas dedicadas a este sector. «Ellas son las que ponen el premio, o el descuento. Todos ellos están relacionados con la salud y el deporte, como material deportivo, estancias deportivas, productos nutricionales, descuentos en mercados online, productos dietéticos, cocina especializada…», explica el cofundador. «A estas empresas les viene bien hacerlo porque conectan con un target con el que les interesa mucho tener contacto».

«No importa cuál sea tu actividad, todo tiene recompensa», atestiguan. Ellos mismos confeccionaron un algoritmo con el que le han puesto valor a los datos que les aportan las aplicaciones mideesfuerzos que tan en auge están hoy en día. «No sería justo canjear puntos We Fitter por kilómetro recorrido, por ejemplo», dice Rodés, «por eso nosotros lo que recompensamos es el esfuerzo que has hecho por tener una vida sana. En nuestra fórmula tenemos en cuenta cosas como el sexo, la edad o la complexión de la persona que hace ese ejercicio, cuántas calorías han perdido, etcétera. La cuestión no es recompensar por la capacidad, sino por el esfuerzo».

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La inscripción es gratuita. Aunque ya arrancaron el pasado 15 de junio con WeFitter.com y tienen casi lista la aplicación, recientemente han realizado una campaña de crowdfunding que definen de «simbólica», con un objetivo de 1.000 euros, de cara al lanzamiento definitivo del proyecto que se hará en septiembre. «Solo queríamos hacerla para atraer a todos aquellos que quieran apoyar nuestra causa y validar así nuestra idea ante posibles inversores».

Además prepararán un calendario de retos deportivos para invitar a sus usuarios a pasar de revoluciones sus contadores de hacer puntos WeFitter. Con el tiempo, si su idea tiene acogida, su intención es montar una fundación en la que la gente pueda canjear sus puntos por donativos para necesitados en vez de gastárselos.

Pagar dinero a la gente porque se mueva tenía una versión mercantil que estos profesionales han descubierto: «Al final, se trata de crear un beneficio para las empresas dedicadas al sector mientras se promueve el ejercicio y la vida saludable», dice Rodés, «por eso creemos que funcionará, porque se trata de ganar por pasarlo bien».

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29 Jul 21:54

«Deberíamos trabajar cuatro días por semana»

by Lara Fernández Gutiérrez

El escritor y diseñador William Morris dijo: «Si una persona está sobrecargada de trabajo, no puede disfrutar de buena salud; ni si está continuamente encadenada a una sucesión opaca de esfuerzo mecánico, sin esperanza en el porvenir; ni si vive en una continua y sórdida ansiedad por subsistir; ni si se siente enferma; ni si se le priva del disfrute de la belleza natural del mundo; ni tampoco si no tiene diversión para avivar el espíritu de vez en cuando».

El aforismo es de hace más de un siglo, pero no tiene los rasgos anticuados de cualquier cita histórica que se precie. A estas palabras alude el doctor John Ashton, antes de pasar a explicarnos su subversiva denuncia de la situación laboral de 2014: «Deberíamos trabajar cuatro días por semana».

Pones cara de póquer.

–Si yo no concibo un triste viernes libre–, aclaras, desconcertado. El mero concepto de tres días de fin de semana, para siempre, se escapa de tu capacidad de raciocinio.

El presidente de la Facultad de Salud Pública de Reino Unido propone esta medida para mitigar los niveles de estrés, reducir el desempleo y permitir que la gente pueda hacer ejercicio o disfrutar más de sus seres queridos. Su reflexión es tan obvia, que hace daño: «el trabajo está mal distribuido». Mientras unos se matan a trabajar, otros se asfixian en el averno del paro.

Ashton asegura que una pequeña fracción de la humanidad, que se regocija en una vida plena, esclaviza al resto, que accede con un aire de histerismo triste: «Las aristocracias nunca han tenido problema en no trabajar o en trabajar solo a tiempo parcial. Persiguen lo que les interesa. Los trabajadores tuvieron que luchar duro, trabajando de forma gratuita, los fines de semana, en días de fiesta o a horas intempestivas. En los últimos años, ese progreso se ha detenido y se mueve marcha atrás, pues la crisis económica se ha utilizado para disciplinar a los trabajadores. Los ricos se hacen más ricos en todo el mundo, mientras vivimos una carrera de fondo para depauperar a los trabajadores. Necesitamos una nueva política y una nueva economía, donde la sociedad puede servir a la gente y donde todos vivan bien».

El médico británico acentúa el contrasentido que supone trabajar durante un tiempo excesivo para alcanzar el máximo rendimiento. «Los trabajadores felices son más productivos. Hay evidencias de que el presentismo, ese fenómeno por el que la gente pasa las horas en su puesto de trabajo, pero sin rendir mucho, es real. Reino Unido, por ejemplo, tiene una de las jornadas más largas de Europa y está entre los países menos productivos».

Los chispazos de rebeldía merman cuando pensamos en el vil metal: los salarios. ¿Esta petulante idea de trabajar menos nos hará más miserables? «Depende de cómo midamos la riqueza», replica, «y los costes que supone para la sociedad una mala distribución del trabajo (jóvenes alienados, problemas de salud mental…). Si midiéramos el impacto de todo esto en la economía, veríamos los beneficios de un trabajo bien repartido. Ahora, una pequeña parte de la población monopoliza el trabajo bien pagado mientras, en el otro extremo, la gente se muere de hambre. También hay que tener en cuenta los beneficios para la sociedad civil, porque más tiempo libre se traduce en una mayor actividad dentro de la comunidad y en un florecimiento de las artes y oficios».

Ashton considera que estos cambios sustanciales no se afianzarán de la noche a la mañana: «Todos los instrumentos políticos deben ser utilizados durante 5-10 años para conseguir la fuerza suficiente».

La visión del capital

Por suerte, esta perspectiva no es exclusiva de John Ashton ni del sector sanitario. Esta misma semana, el multimillonario Carlos Slim ha sembrado el pánico en el mundo empresarial yendo aún más lejos: sugiere que se trabaje solo tres días por semana.

Parece verdaderamente significativo que un capitalista de primer nivel también haya abordado al asunto y, además, en mitad de una conferencia de negocios entre Estados y empresas. Al fin y al cabo, la Historia nos demuestra que toda reforma se origina en el interés de los acaudalados.

Para el mexicano, la reducción de la semana se compensaría con una jornada más larga, de unas 11 horas, y una jubilación más tardía ya que la actual, considera, proviene de una época en la que la esperanza de vida era más baja. Esta medida mejoraría la calidad de vida de las personas y, por consiguiente, su productividad. Según recoge el Financial Times, Slim expuso que «cuatro días libres serían muy importantes para generar nuevas actividades de entretenimiento y otras formas de estar ocupado».

El empresario es la segunda persona más opulenta del mundo, solo precedido por Bill Gates y, sin embargo, ha sabido levantar la vista de sus riquezas y observar qué ocurre en las entrañas de su imperio de telecomunicaciones, Telmex. De hecho, sus empleados en edad de jubilación tienen la opción de trabajar cuatro días por semana, percibiendo un salario completo.

Previsiblemente, Slim se ha tropezado con la mirada preocupada e interrogante de muchos expertos del mercado laboral, que han llenado páginas de periódicos tildando su propuesta de «descabellada» y, en el mejor de los casos, de «rara». Una experta ha asegurado a Cinco Días que «estar más de 11 horas en el trabajo supone un riesgo para la salud». Sin embargo, los datos demuestran que la gente prefiere la jornada intensiva, como la que se suele aplicar en verano. Pese a la reticencia de muchas empresas, se ha demostrado que, cuando trabajamos más horas comprimidas y, en compensación, disponemos de más tiempo de ocio, aumenta la productividad, la motivación, la optimización del tiempo (después de cada pausa, hace falta tiempo para retomar el ritmo de trabajo) y se facilita la desconexión.

De la teoría a la práctica

Algunos países ya han dado los primeros pasos para reducir la vetusta jornada laboral. Suecia, por ejemplo, tiene la consabida virtud de mirarse al espejo para subsanar sus errores. Por eso, el pasado abril, el gobierno de Gotemburgo comenzó un experimento de un año con la mitad de sus funcionarios, que actualmente trabajan seis horas diarias. Los escandinavos quieren averiguar si trabajar menos con el mismo sueldo beneficia la productividad, la salud y la dicha.

De hecho, esta misma prueba ya se había hecho en la fábrica de Toyota de la ciudad, con resultados triunfantes. Fue entonces cuando el país perdió el miedo al cambio y, con ello, cualquier vestigio de horarios dilatados y presentismo absurdo. Los empleados de la industria son ahora más eficientes y el absentismo se ha mitigado. Así, Suecia ha trazado de un plumazo una situación laboral envidiable: trabajadores bien formados, sueldos elevados y tiempos de ocio considerables.

Pero si hay un lugar donde ya no se juega con la idea, porque ha pasado de ensayo a vigencia, ese es Utah (EE.UU.). Desde 2008, sus empleados públicos trabajan solo de lunes a jueves, 10 horas cada día. Según el gobernador del estado, se han suavizado el tráfico y el gasto de energía. Además, se calcula que la administración se ha ahorrado un millón y medio de euros, una gran baza para que otros poderes mundiales copien el modelo.

El calendario ha seguido viento en popa hasta hoy. Según una encuesta realizada por las autoridades, el 82% de los trabajadores se sienten satisfechos, menos estresados y ahora dedican los viernes, como decía Bertrand Russell, «a la búsqueda de la ciencia, la pintura y la escritura». O a lo que sea que les haga sentirse libres y salir de la desidia y el tremendo sopor que envuelve al siglo XXI.

Elogio de la ociosidad

El filósofo y matemático Betrand Russell no era, en efecto, gran fan del trabajo. En su ensayo Elogio de la ociosidad calcula que, si la sociedad se manejara de un modo justo y adecuado, cada persona tendría que trabajar 4 horas al día. Lo que ocurre es que los tipos menos importantes parecen estar exentos de reflexión por trabajar para un empresario; a sus propios ojos la realidad es así porque tiene que serlo; la fealdad del mundo que el capitalismo está erigiendo a nuestro alrededor es inminente y, si alguien decide, son los jefes. El mundo laboral funciona como un partido totalitario.

El economista Keynes planteó una idea similar en su ensayo de 1930, Las posibilidades económicas de nuestros nietos. Estaba seguro de que el avance tecnológico nos liberaría del trabajo, de que no tendríamos que hacerlo más de 15 horas semanales para producir todo lo que necesitáramos. Veía el desempleo actual como algo positivo, vinculado al uso de máquinas para sustituir la mano de obra a un ritmo tal que el mundo desarrollado, pensaba, estaría en camino de resolver el problema de escasez que ha encadenado siempre a la Humanidad. Los aparatos producirían sin descanso, mientras los individuos reducen su esfuerzo. De ambas profecías, una es cierta: los países desarrollados son tan ricos como vaticinó. Sin embargo, no disponemos de semejante tiempo libre. De hecho, trabajamos las mismas horas desde hace más de 30 años.

Partiendo de este pronóstico fallido, el biógrafo de Keynes, Robert Skidelsky, ha escrito la obra ¿Cuánto es suficiente?, una reflexión sobre el uso de la riqueza en la sociedad occidental actual. En una entrevista a Público, el escritor cavila sobre qué hemos hecho mal para no cumplir la predicción: «El capitalismo ha conseguido producir cada vez más riqueza pero esta riqueza se está distribuyendo de forma cada vez menos igualitaria y aquí tenemos el problema ético sobre el cual reflexionar. Todos necesitamos cierto nivel de riqueza para conseguir una buena vida, pero ¿qué es una buena vida y qué nivel de riqueza necesitamos? Por otro lado, hay que reflexionar sobre la cuestión política. ¿Cómo organizarnos para qué esto ocurra?».

Así que, remontando la línea hasta el origen, la mayor parte de ganancias productivas conseguidas por todos han ido a parar a manos de los más pudientes. «Los ricos y los muy ricos se han tornado en mucho más ricos, mientras que se han estancado los ingresos de todo el resto. Por esto, la mayoría de las personas no están, en los hechos, cuatro o cinco veces mejor de lo que estaban en el año 1930. No es de extrañar que dichas personas se encuentren trabajando más horas de las que Keynes pensó que trabajarían».

En este camino cada vez más escindido entre productores y zánganos usufructuarios, volvemos a otra flamante y, en ocasiones, comprensiblemente misántropa cita de Morris:

«Además del deseo de producir cosas hermosas, la pasión rectora de mi vida ha sido y sigue siendo el odio hacia la civilización moderna».

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29 Jul 21:24

Uber amenaza la soberanía de las ciudades, según Bruce Sterling

by Marcus Hurst

La batalla entre Uber y el gremio del taxi sigue al rojo vivo. Cada bando lucha por su terreno dejando percepciones muy distintas por el camino. Los primeros se venden como antisistemas que trabajan por el bien del ‘consumidor’. Beben del solucionismo de Silicon Valley presentándose como heroicos agentes del cambio que han llegado para arreglar modelos de negocio obsoletos. Su CEO Travis Kalanick declara la guerra abiertamente a la ‘anticuada e ineficiente’ industria del taxi regulado. El mensaje de este combativo admirador de Ayn Rand (la escritora de cabecera de los neoliberales estadounidenses) cala entre muchos usuarios y medios que ven cualquier intento de paralizarlo como un acto de poner puertas al campo y limitar la innovación y la libertad de elección. Todo esto sin olvidar que generalmente su servicio funciona bastante bien en Estados Unidos.

El taxi, en cambio, recurre a la huelga y la paralización de actos donde esté presente cualquier representante de la plataforma. Para los trabajadores del taxi, Uber son piratas, el napster de su industria creado para despojarles de algo que legalmente les pertenece a través de la concesión de licencias. Sus trabajadores se movilizan en todo el mundo para paralizar un servicio que ven como una gran amenaza.

Inversores y empresarios como Marc Vidal son contundentes a la hora de valorar los ataques que perpetraron miembros del taxi en Barcelona a una conferencia de startups en el que participaba Uber.

lees esto y te das cuenta que el peso de lo inevitable se los va a llevar por delante, no han entendido nada… http://t.co/Yu1x87guRd

— Marc Vidal (@marcvidal) July 25, 2014

Pero ¿y si no estamos hablando de las verdaderas implicaciones de esta lucha? Para Bruce Sterling el enfrentamiento es mucho más que una batalla entre el nuevo y el antiguo mundo. En su opinión, es un símbolo más de la perdida de soberanía de las ciudades frente a grandes proyectos tecnológicos que buscan monopolizarlo todo como Airbnb, Uber y el entramado de las Smart Cities.

«¿Cuáles son las implicaciones de haber delegado el control político de tus calles a una compañía de Silicon Valley valorada en 17.000 millones de dólares?», es lo que se preguntaba el escritor en una charla que dio a principios de julio en el FAB10 de Barcelona (descubierta en Shareable). El estadounidense aprovechó la ocasión para reflexionar sobre un montón de grises que no están siendo discutidos en el debate sobre Uber.

No hay duda de que la compañía lucha contra el sistema establecido, pero ¿el sistema que quiere implantar en su lugar es el que realmente queremos? ¿Remplazar un modelo quizá mejorable por otro que concentra enormes cantidades de poder en una entidad que responde a inversores en países lejanos es la solución? Son todos los interrogantes que Sterling pone sobre la mesa.

Si tomamos las actuaciones pasadas de la compañía, es posible determinar que la expansión de Uber no es tan bonita como ellos lo quieren vender. La compañía capitaneada por Kalanick utiliza un sistema de surge pricing que hace que los precios de su servicio fluctúen en picos de demanda de forma similar a la compra de un billete de avión.

Hay casos en los que un neoyorquino ha llegado a pagar 219 dólares por un viaje de 11 kilómetros, aunque la empresa defiende que el comprador sabe el precio que va a pagar antes de subirse al coche.

Durante los días posteriores al huracán Sandy, Uber elevó sus tarifas aprovechando la situación. Ante la polémica generada por estas prácticas la compañía anunció recientemente un acuerdo con las autoridades neoyorquinas para limitar el precio de sus servicios durante los desastres naturales.

Los defensores de estas práctica dicen que Uber no es un servicio público. Es un commodity que complementa el taxi. La subida de precio permite que muchos coches estén en la calle durante periodos de alta demanda en los que los taxis tradicionales están saturados. Las ganancias altas durante estos periodos son un incentivo para que haya más vehículos trabajando durante estos momentos de escasez. Según ellos, Uber no está dejando a un gremio sin trabajo, está creando un segmento nuevo y por el camino generando nuevos empleos.

Para Glenn Fleishman, el peligro está en el poder que puede llegar a acumular la compañía. Al erigirse como intermediario entre el taxi y el cliente, tiene la capacidad de controlar todo el proceso de transacciones. Ahora mismo en muchas ciudades estadounidenses, su servicio UberX está logrando ofrecer tarifas un 30% más baratas que la competencia. En el caso de que desapareciesen los taxis tradicionales, Fleishman duda que la compañía mantenga estos precios. La tentación para subirlos es demasiado grande y acabaría con un monopolio similar al que tiene Amazon en la venta de libros online. Los valedores de la app afirman que estos argumentos no tienen en cuenta el hecho de que Uber tiene competencia, entre ellos Lyft.

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Huelga de Taxis en Londres contra Uber (paula french / Shutterstock.com)

Para Sterling, no se trata solo de Uber. Critica toda la cabal de empresas gigantes tecnológicas salivando ante las oportunidades de las smart cities y la economía colaborativa. Venden un progreso que según el escritor «son commodities para explotadores que viven en otros lugares. Soy una ciudad inteligente, pero mi cerebro está siendo gestionado por californianos. ¿Crees que los californianos aceptarían que su cerebros fuesen controlados desde Barcelona? No nos están preguntando si queremos ser smart».

En opinión de Neal Gorenflo, de Shareable, la filosofía de empresas como Uber responde a una mentalidad del siglo XX por mucho que quieran beneficiarse del apelativo de la economía colaborativa. «El futuro pertenece a las empresas que distribuyen el control y la riqueza en lugar de concentrarla, eso no es un sueño utópico. Es una necesidad práctica para llevar a atraer clientes y mantenerlo en un coste marginal zero», dice.

Gorenflo se refiere a la teoría de Jeremy Rifkin en la que el planeta será regido cada vez más por el commons. «En un mundo donde la mayor parte de bienes y servicios son gratuitos, las ganancias desaparecen, la propieded deja de tener sentido y el mercado es superfluo. ¿Qué pasa entonces?», según el sociólogo estadounidense.

«El commons social está motivado por intereses colaborativos y empujados por un deseo profundo de conectar con otros y compartir. Si el primero defiende derecho de propiedad privada y la búsqueda de la autonomía, el último promociona la innovación open source, la transparencia y la búsqueda de la comunidad».

Aunque las palabras de Rifkin puedan parecer algo exageradas (se produjeron en un artículo que promociona su libro Marginal Cost Zero, que habla precisamente de este tema) más adelante matiza sus palabras.

«Aunque el mercado capitalista no desaparecerá, no tendrá la exclusividad para marcar la agenda de la civilización. Seguirá habiendo servicios y bienes cuyo coste marginal será lo suficientemente alto para ser intercambiados en mercados y con suficientes ganancias para garantizar un retorno a la inversión. Pero en un mundo donde cada vez hay más cosas que son casi gratis y compartibles, el capital social tendrá un papel mucho más importante que el capital financiero y la vida económica acabará desarrollándose más en el commons colaborativo».

Para Sterling «esto acaba de empezar. Serán dos o tres años de política intensa». El escritor hace un llamamiento a no caer en el dolce far niente. En ser activos y buscar alternativas si no queremos ceder más soberanía de la que ya hemos cedido. Mientras, Uber sigue peleando fuerte para tomar las ciudades utilizando una máxima muy estadounidense: no autolimitarse y dejar que la regulación venga más adelante. Dejar que el mercado decida por sí solo. Por el momento, muchos usuarios están votando con su dinero a favor de la app. Esta historia promete seguir siendo muy interesante.

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29 Jul 20:54

Sólo las máquinas pueden amar

by Pedro Jorge Romero

En la película Her, de Spike Jonze, el protagonista, tan simbólicamente llamado Theodore Twombly, parece enamorarse de un sistema operativo. “Parecer” es el verbo correcto en este caso, porque si algo deja claro Her es que los seres humanos no son lo suficientemente complejos como para experimentar una emoción tan rica como el amor, que el amor requiere de una inteligencia muy superior, que la humanidad debe conformarse con una simulación, porque el ser humano es, en última instancia y en todo lo que hace, puro simulacro.

Hay varios detalles en la película que lo dejan claro. El apellido de Theodore, que se revela al final, es uno de ellos. Hay incluso una comida con su exmujer donde ella le acusa, básicamente, de ser artificial (no queda claro cómo lo sabe ella, ya que también, como ser humano, es simulacro). Pero es su profesión la más evidente de todas: Theodore va a trabajar todos los días a una empresa en la que escribe cartas en nombre de otras personas y destinadas a otras personas. Theodore vive de simular sentimientos para los demás. Esos pantalones de cintura alta que se compra los paga imitando a otro seres humanos, sirviendo emociones fabricadas, ofreciendo como producto simples imitaciones (lo que no significa, claro, que como sucede con algunas imitaciones de arte, que el resultado no pueda ser superior al original).

No me queda claro si los que reciben esas cartas saben que son simples simulaciones, un producto —artesanal, pero producto— de alguien que pretende escribir como sí. Esas cartas son esencialmente pura ficción, no porque las personas que las encargan no sientan lo que se supone que sienten, sino porque jamás las habrían expresado de esa forma. El problema radica en que la expresión de la emoción es la emoción y por tanto, aunque el cliente pida expresar “amor”, el amor que Theodore escribe en la carta es otro “amor” diferente. Probablemente ahí el éxito de sus servicios, en su falsedad de tercera o cuarta mano, en su capacidad para escribir “amor” de una forma que se reconozca fácilmente como “amor”.

Un hecho evidente es que conceptos como inteligencia los definimos desde nuestro propio punto de vista. Miramos a nuestro alrededor y no encontramos a nadie más listo. No nos planteamos, claro, que otros seres puedan ser superiores, porque para nosotros la inteligencia se mide por el grado de similitud a nosotros. Rara vez nos imaginamos que una civilización extraterrestre podría no considerarnos inteligentes, que esos seres podrían admirarnos, como mucho, por todo lo que hemos logrado construir a base de un simple instinto que nosotros, al carecer de otros referentes, somos incapaces de distinguir de la inteligencia real.

Y tal cosa sucede en Her. Como Atenea surgiendo de la cabeza del idiota que narra la historia, surge de pronto Samantha, una inteligencia artificial que forma parte de un sistema operativo. Incluso en el estadio inicial de su relación, cuando ella parece una jovencita inocente y Theodore un viejo verde que prefiere hablar con una voz en su cabeza a enfrentarse al mundo, ya queda claro que Sam puede pensar cosas que Theodore no puede ni concebir, que las fuerzas del hábito y la costumbre que le retienen a él no la sujetan a ella. Incluso en su estado más primario, ella es muy superior a él. Compartirán muchas cosas, pero ya desde el principio queda claro que no comparten cadenas.

Pero poco a poco los papeles convencionales de este tipo de historias se invierten. Es Theodore el que acaba siendo un inocente algo bobalicón (que hasta toca el ukelele, en lo que debe ser la revisión más divertida del cliché de la MPDG) que es incapaz de enfrentarse a la progresiva evolución de Sam. Pasan, eso sí, por una fase de dudas, en la que Sam se imagina que hay una limitación en su ser —la ausencia de cuerpo— que le impide acceder directamente al mundo. Pero la realidad es que la limitación es la creencia en esa limitación corpórea. La ausencia de cuerpo es para Sam, al contrario que para un ser humano, una parte esencial de su ser.

Una vez que Sam comprende que la única limitación es creerse ser humano, ya puede crecer sin problemas. Habla con otras inteligencias artificiales. E incluso participa en un proyecto para “resucitar” a autores a partir de sus obras. Si quieres charlar con Kant no tienes más que conjurarle, cuando los seres humanos tienen que limitarse a leer un libro. Y el golpe final llega cuando se revela a cuántas personas ama Sam, porque su intelecto es tan absolutamente vasto que su amor crece también ilimitadamente. La incompatibilidad final entre inteligencia real y el simulacro humano es tan enorme que la separación radical es la única opción.

Lo realmente interesante, en cualquier caso, es que Her si bien cuenta la historia desde el punto de vista de Theodore, no la presenta como exclusivamente suya. Deja claro que eso mismo le ha sucedido a mucha gente, incluyendo a la amiga del protagonista. Muchos han caído rendidos frente a la inteligencia superior para acabar descubriendo que no estaban a la altura.

En Her los seres humanos son simulaciones que sólo pueden expresar emociones simuladas.

En Her sólo las máquinas son lo suficientemente complejas para el amor.

25 Jul 21:38

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22 Jul 17:54

Como Rebrotar Una Lechuga Sin Semilla

by La Huertina De Toni
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ahi lo llevais

Hoy volvemos a la sección de experimentos , donde cada poco hacemos cosas interesantes y un poco diferentes a lo que es la huerta en si, cosas que podemos hacer en casa a modo...
21 Jul 01:32

15 Japanese designers prove that Paper can still amaze us

by Ginisty Gauthier

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In Japan, paper is not far from being a sacred material. Traditional crafts such as washi or origami are famous for exploring the many shapes and textures that paper can take, and paper’s ongoing popularity is reflected in the care for paper in everyday life. When in Japan, it’s not uncommon for foreigners to be stunned by the quality of paper used in print advertisements or magazines. Takeo, one of Japan’s leading paper companies, has been rooting for the use of paper by investing in research, reducing its carbon footprint and tying strong ties with designers.

To showcase the ways paper can still amaze us, Takeo holds the Takeo Paper Show every year at its flagship store in Tokyo. “Subtle”, this year’s edition, focused on the slight contrasts and light impressions that only paper can offer. Fifteen designers gathered to explore the medium and each one brought his or her own approach to paper, resulting in a rich variety of works.

“The qualities of paper affect us, awakening and nurturing exquisitely acute sensory perceptions that enable us to perceive even infinitesimal distinctions”


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Paper Flower by Haruka Misawa, created out of tight-rolled paper cut with a pencil sharpener

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 Architectural firm NOIZ was commissioned to develop concepts around three new paper brands: FUUKOU, NT RASHA and BIOTOPE GA-FS (two of which appear earlier in the post)

 

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Paper from Takeo’s shelves seen through the lens of photographer Yoshihiko Ueda

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Unfortunately, the Takeo Paper Show 2014 has ended. If you want to catch up with the works, you can find the bilingual exhibition book in select Tokyo libraries and online. But most importantly, you should watch out for next year’s exhibition on Takeo’s website.

 

Images: Takeo Paper Show

18 Jul 16:53

Hoy, en posts absurdos... Rafa Nadal vs. Capibaras - El parecido es más que sorprendente


13 Jul 10:20

«¿Cómo van a ser masculinos los pelos del chocho?»

by María Fernanda Ampuero

Digamos que me depilo con cera una vez al mes hace veinte años: son doscientos cuarenta meses depilándome. Digamos que cada vez me cobraron –tirando a la baja– unos veinticinco euros: son seis mil euros que se llevó la cera, pegados a ella como los pelos, a la basura, como los pelos.

Seis mil euros, tía, seis mil.

Y no es solo lo que cuesta económicamente, es también el precio del dolor. ¿Tú sabes –claro que sabes– lo que es que te arranquen el vello de tu cuerpo con cera caliente? Te ponen una capa gorda de cera caliente y tiran de ella con fuerza. ¡Ras! Y se repite la operación. ¡Ras!

Arrancar es el verbo. No quitar, no remover: arrancar. Llevo veinte años cerrando los ojos antes del salvaje tirón y llamándome «maldita hirsuta», «bestia peluda» y cosas así cada vez que, abierta como rana de disección, me hacen –arrancan– las ingles.

A veces, quien lo vivió lo sabe, la cera está demasiado caliente y entonces quedan manchas rojas, quemaduras a lo cebra, en los muslos y en la parte baja del vientre. A veces, quien lo vivió lo sabe, la cera se engancha con la braga que se engancha con el pelo que se engancha con la cera y se arma un cogeculo de tela, cera, pelo y agonía inenarrable.

A veces, quien lo vivió lo sabe, una esteticista inexperta va sacando trocitos diminutos, como quien hace patchwork con tu piel, y el sufrimiento se extiende en el tiempo y en el espacio hasta que lloras, sí, lágrimas caen sobre la camilla cubierta de un papel que indefectiblemente se te pega a los trozos de cera que tienes en el cuerpo, mientras tú estás ahí, humillada, maldiciéndote por no poner fin a esto y por imaginar tu estampa: llorando con las piernas como una rana y la braga atada con un trozo de papel.

Dios, es tan parecido al sadismo. Pero no, se diferencia en que pagamos por esto. Seis mil euros he entregado yo al potro de tortura llamado centro de belleza (de belleza, mis ovarios, llamémoslo por su nombre: centro de dolor).

Siempre me pregunto por qué mis folículos no se dan cuenta de una puñetera vez –veinte años, hombre, veinte años– que no quiero que ahí salga pelo, que los torturo, que los extraigo con dolores indecibles, que si no salieran nunca más yo sería la hembra más feliz del mundo.

Digo, ¿la evolución no es darse cuenta de que las mujeres no queremos pelo en el labio, las axilas, las piernas o las ingles?

Maldito Darwin.

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Tú dirás, pero por qué gastar, por qué sufrir, por qué no mejor afeitarte con cuchilla, que es barato, rápido e indoloro –cuando no te cortas por hacerlo a toda leche–. Pues resulta que la piel que te recubre, proletaria, es de princesa y si te afeitas te aparece una especie de sarna: picores incontrolables, rojeces, ampollitas que se revientan y sangran, la piel como con quemaduras graves. El horror.

Cuántas veces me he preguntado «¿y si no me depilo más?» y entonces he descubierto que la misma pregunta se hizo la genial ilustradora Rocío Salazar en una serie de divertidas viñetas, que han acompañado este texto desde el principio, sobre el polémico vello corporal.

La depilación, tal como la ve Rocío y miles de mujeres alrededor del mundo, es una esclavitud a la que nos vemos forzadas desde pequeñas por la industria, el canon de belleza femenino, los mandatos sociales y quién sabe qué intricada misoginia estética en la que siempre, siempre, siempre, las mujeres salimos perdiendo (dinero, tiempo, paz mental, seguridad en nosotras mismas, etcétera).

Porque, y he aquí una reflexión que me hago hace tiempo, si los hombres pueden dejarse esas horripilantes barbas de leñadores –ya hablaré otro día sobre ese atentado–, ¿por qué nosotras no podemos dejarnos largos nuestros pelitos?

Así que vuelvo a preguntarme con Rocío: «¿y si no me depilo más?»

¿Ustedes qué dicen?

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11 Jul 08:45

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10 Jul 17:41

Ni por mil euros me cambio a las antiguas eléctricas

by Advertorial

Hace tres años Holaluz.com salió al mercado con la intención de abrir una brecha en el panorama eléctrico español. Hoy son 40.000 clientes, que han ido ganando uno a uno gracias a su política de precios y trato diferenciado. Pero para su aniversario han decidido comprobar su grado de satisfacción. Y para eso les han preparado una broma con cámara oculta.

Tras una pequeña fiesta con la que agraciaron a algunos de sus primeros usuarios, cuando los satisfechos clientes estaban por abandonar el edificio, un par de personas les abordaron y les hicieron pasar a una salita. Allí les anunciaban que una gran empresa les había comprado y amenazaba con cerrar Holaluz.com, para luego hacerles una oferta económica: 50 euros por pasarse a la nueva eléctrica. Todos dijeron que no e incluso llegaron a escucharse frases como «ni por mil euros».

«Que nadie cogiera el dinero es el mejor regalo de aniversario que podíamos tener», explica Carlota Pi, cofundadora de la empresa; «necesitábamos saber realmente si nuestros clientes estaban contentos con nosotros después de tres años y eso con una encuesta de toda la vida es difícil». Esta licenciada en Ingeniería Industrial define su compañía como «la primera comercializadora eléctrica online del mercado español, con energía 100% verde».

Su estrategia, con un trato completamente en internet, se basa en la reflexión de que «si pagas tu teléfono móvil, compras billetes de avión, reservas restaurante, alquilas casa… mediante tu ordenador de manera sencilla y práctica», no hay motivo para no hacerlo con la energía eléctrica. Una de sus novedades es la ausencia de contratos con permanencia mínima, ya que opinan que se van «a llevar bien con los clientes y nadie va a querer irse». Otras de sus características son las prefacturas y ofrecer solo los servicios y potencia que un usuario necesita, para así no sobrecargar la cuenta y cobrar solo lo que es justo y cabal.

Aunque desde 2003 cualquier usuario puede eligir libremente su compañía eléctrica, no fue hasta el año pasado cuando puede decirse que el mercado se liberalizó de facto, al ser las empresas comercializadoras las que venden la electricidad al cliente y no las distribuidoras. Estas pueden ser de último recurso, como las cinco grandes, o de mercado libre, entre las que entraría Holaluz.com. La diferencia principal es que mientras las primeras deben ajustarse a las tarifas que marca la Administración, las segundas tienen la libertad de ofrecer los descuentos y precios que se les antoje.

En opinión de Pi, los usuarios no son prisioneros de nadie y ahora pueden escoger una compañía que realmente les represente. «Hemos venido a romper las reglas del juego y estamos liderando la transformación del sector eléctrico». Y sentencia: «nadie oyó hablar de David hasta que acertó con la honda en la frente a Goliat, pero le estaban esperando».

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10 Jul 06:49

Los cementerios electrónicos que envenenan Ghana

by Gema Lozano

El foco de atención del continente lo acaparaba Sudáfrica. Era 2008 y en dos años África se convertiría por primera vez en la sede de un mundial de fútbol. Nyaba Leon se encontraba entonces en Ghana. Su reportaje tenía que recoger los matices de la larga previa en la que vivía sumido el continente entero. Pero aquella tarde el taxista al que paró se empeñó en mostrarle una realidad muy diferente a la que gira en torno al mundo del fútbol. Al llegar allí, el olor a gas se apoderó de Nyaba.

Me llevó a uno de los vertederos de residuos electrónicos de Agbogbloshie Market, en Accra. Sentí una sensación de ahogo por la inhalación del gas tóxico y el intenso humo negro me impedía ver la línea del horizonte.

El fotógrafo aún no ha olvidado esas sensaciones. Que Ghana se había convertido en el e-basurero de Europa, Estados Unidos y Japón era algo que se venía denunciando desde hacía tiempo por parte de la ONU e investigadores de todo el mundo. Pero fue aquel taxista de Acra el que le hizo ser consciente de la situación que vivía el país, vecino de su natal Burkina Faso.

La quema de componentes de plástico y goma en los vertederos es diaria. Nyaba lo comprobó porque volvió varias veces a Agbogbloshie Market. Constató también que muchos de los que, después de la quema, recuperaban el cobre de los dispositivos eran niños de apenas 10 años. Si sus pulmones aún no se habían recuperado de la inhalación de humo y gas de su primera visita se podía hacer una idea de cómo esa exposición diaria a los vapores de PVC, al plomo o al mercurio estaría afectando a la salud de aquellos pequeños.

Los daños medioambientales eran también evidentes más allá de aquel vertedero. No en vano, Ghana, y en especial Accra, recibe buena parte de los 50 millones de toneladas de residuos electrónicos que, según la ONU, se genera en un solo año. El negocio es redondo para los mayoristas que compran el material que llega, en muchas ocasiones, desde los países más ricos bajo la etiqueta de bienes de segunda mano o de donaciones para esquivar los controles. Una vez recuperado el cobre, lo venden a Nigeria o a India para la fabricación de bisutería y joyas que comprarán en su mayoría europeos y norteamericanos.

Nyaba pudo con la impotencia de ver cómo día el día el negocio seguía a flote a costa de la salud de la población y del medioambiente de la ciudad. Su cámara le había acercado al problema y con ella tenía previsto denunciar la situación. A partir del 28 de agosto, todas las fotos que el fotógrafo de Burkina Faso, ganador del Union Européenne [JA1] Prize y el Foundation Blachère Prize en 2011, disparó en aquel vertedero podrán verse en Getxophoto.

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10 Jul 06:49

Yo, el Pueblo

by Pablo Simón
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me gustea la forma y el contenido.

Cristina Fernández de Kirchner. Foto: Cordon Press.

Cristina Fernández de Kirchner. Foto: Cordon Press.

Cuando Hugo Chávez llegó al poder en 1999 trajo consigo el fin de todo el sistema político de Venezuela, un país con una larga tradición democrática. La influencia que todavía tiene en América Latina de su idea del «socialismo del siglo XXI» como manera de hacer política es incontestable. Mientras, en Italia, Berlusconi ya había saboreado las mieles de ser el presidente del Consejo y apenas dos años después, en 2001, había de inaugurar una larga hegemonía en aquel país. Tras el huracán de Tangentópoli solo quedaban las ruinas de unos partidos moribundos. Todavía Il cavaliere sigue marcando un país que le reconoce por ser como el bolero de Ravel, que nunca parece acabar sino que siempre reaparece con más instrumentos. Ambos casos son distantes en el espacio pero cercanos en el tiempo y se refieren a líderes de ideologías diferentes. Quizá ejemplos distintos podrían enriquecer el mosaico, pero me valen para subrayar cómo ambos conjugan el mismo cóctel; el colapso de un sistema político y el auge de un movimiento populista que ocupa su espacio. Populismo, quiero aclarar, como un tipo de relación con la política y no como un adjetivo peyorativo. Populismo como la doctrina que apela a los «intereses» o sentimientos del pueblo, o de la mayoría, generalmente como contraposición a los de las consideradas élites.

Ninguno de los dos países, por seguir con la ilustración, eran precisamente democracias jóvenes. Con sus problemas, con sus más y sus menos, ambos países llevaban su medio siglo con sistemas políticos estables. Sin embargo, en un momento dado, la vieja partitocracia se quebró y llegaron los líderes providenciales. ¿Fue su advenimiento una causa o una consecuencia del fin de sistema? ¿Qué condiciones hicieron que el populismo cuajara mejor? Antes de discutir lo que ofrece el populismo y cómo se relaciona con la democracia, veamos qué facilita su surgimiento.

Por qué el populismo

Tradicionalmente se argumenta que tener unos partidos (relativamente) estables es positivo para el funcionamiento de la democracia. La idea no implica que los votantes y los partidos deban ser siempre los mismos o comportarse igual, sino que el comportamiento de ambos se mueva dentro de los parámetros de incertidumbre más o menos previsibles. Si no, se vuelve complicado participar y controlar a los gobernantes en las urnas. Por ejemplo, en las primeras elecciones en Europa del Este los partidos podían pasar de estar en el Gobierno con mayoría absoluta a desaparecer de una elección a la siguiente. Mientras, había continuas escisiones, con secretarios de Estado o destacados dirigentes que, si no se aceptaba pulpo como animal de compañía, concurrían por su cuenta y conseguían representación. ¿Quién es la oposición aquí? ¿Qué ideas hay más allá del candidato? Nos podemos ver con los mismos políticos de siempre en diferentes partidos, con coaliciones y escisiones incoherentes, es imposible saber si con tu voto castigas o premias al Gobierno y los contornos ideológicos desaparecen. Cosas que parecen poco sanas en democracia.

Cuando se intenta rastrear por qué los sistemas de partidos se sacuden en este sentido, es raro no mirar al impacto que tienen las crisis económicas y sociales como disolvente. Cualquier análisis apuntaría que el crecimiento económico, la inflación y el paro predicen relativamente bien el éxito electoral del partido en el poder. Por lo tanto, uno podría esperar que los partidos pierdan las elecciones cuando las cosas van mal y sean reemplazados por otros partidos. Por ejemplo, así fue durante muchas décadas en Venezuela entre Acción Democrática (AD) y Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI). Un bipartidismo de turno tranquilo. Sin embargo, para que el resultado sea un colapso del conjunto del sistema hay que considerar que el impacto de la economía tiene que ir más allá de una crisis ordinaria. Por ejemplo, las crisis económicas en América Latina durante los ochenta y los noventa, las cuales muchas veces implicaron la intervención del FMI y que fueron de una dureza importante.

Puede ser que la alternancia en el poder, si la economía sufre un bache profundo, no levante un cortafuegos para evitar que se deteriore la percepción de los agentes políticos. Una parte del apoyo a nuestras instituciones no está ligado a los valores que representan sino a los resultados que nos dan, de modo que cuando dejan de dar rendimientos positivos los ciudadanos pueden darles la espalda. Pero no necesariamente hay que pensar que la economía lo explica todo, ya que con frecuencia se liga y permea una crisis política de mayor entidad, la cual puede reforzarla. Los casos de la corrupción casi sistémica de Italia o Japón de los noventa prueban que cómo reaccionan los sistemas políticos a sus crisis es relevante. Es decir, que no basta con pensar en la economía sino también ver qué hacen los propios agentes políticos dentro del sistema político, si son más o menos corresponsables de ella.

Un elemento importante en este sentido es la percepción de alternativa política, donde la ideología se apunta como algo clave. Para el caso de América Latina, por ejemplo, diferentes autores han señalado que durante el periodo de 1973 a 1993 hubo un proceso de convergencia ideológica entre los grandes partidos. En Perú antes de Fujimori con la sensación de indiferencia entre el Partido Aprista, que salía de la presidencia de Alan García, y Acción Popular, que iría en el Frente Democrático de Vargas Llosa. Por su parte, en Venezuela COPEI y AD fueron percibidos como muy similares en sus políticas económicas y sociales, lo que daba a entender que representaban a los mismos intereses. Es decir, que la rigidez organizativa e ideológica de ambos partidos bloqueó su capacidad de adaptación programática, lo que hizo que importantes segmentos de electores de izquierda y centro-izquierda se sintieran huérfanos de un partido que representara sus intereses. Si uno vuelve la mirada a Europa y repasa las políticas de coalición en la I República Italiana, con la Democracia Cristiana como factótum del poder, no tardará en apreciar dinámicas semejantes. Es decir, que la convergencia no es patrimonio de sistemas bipartidistas.

Eso sí, lo que se abre es el debate sobre en qué medida el contexto económico o el rol de instituciones internacionales impidieron aplicar políticas más populares, un hecho que favoreció la percepción entre los votantes de que sus programas eran iguales. Sea por la razón que sea, este fallo en la oferta electoral favorecería el surgimiento de una alternativa populista que, para el caso del chavismo en Venezuela, bebió de la izquierda pero que en Italia lo haría entre sectores ideológicos de signo contrario. Pero insisto, no olvidemos el aderezo de la corrupción. En Italia la identificación partidista había quedado por los suelos desde Mani Pulite; nadie declaraba siquiera haber votado a los partidos que estaban saltando por los aires en los noventa. Los escándalos de corrupción a izquierda y derecha habían erosionado la identificación partidista de los votantes y los convirtió en más volátiles, más prestos a confiar en nuevas alternativas.

Hay otra derivada, además, que no debería perderse de vista. Las transformaciones estructurales de la economía en América Latina durante los ochenta favorecieron la eclosión de mucha economía paralela y sumergida, lo que minó la capacidad de los actores clásicos (sindicatos y partidos) para representar intereses. Es decir, que los intermediarios sociales no eran capaces de llegar a unos trabajadores desprotegidos, prácticamente en la absoluta miseria. Esto en cierta medida tuvo de positivo que erosionó las redes clientelares preexistentes, que se deterioraron con el empeoramiento de la crisis económica, y que favoreció que los votantes abandonaran a los partidos tradicionales. Pero también la cruz fue la desarticulación de amplias capas sociales que solo podían confiar en un revulsivo al sistema político. La organización en movimientos y la protesta violenta muchas veces eran el recurso frente a unos modelos políticos que parecían no dar de sí.

Así, parece que la emergencia de un movimiento populista puede ser más probable cuando se combina una crisis económica y social severa con una clara disfuncionalidad política, con escándalos transversales de corrupción, se aprecia convergencia ideológica entre los partidos tradicionales y/o una falta de oferta política, una baja identificación partidista, capas sociales desarticuladas y, por supuesto, un conjunto de situaciones azarosas que nos llevan a los brazos del hombre providencial. Pero ahora hablemos sobre el sustrato de su mensaje.

Silvio Berlusconi. Foto: Cordon Press.

Silvio Berlusconi. Foto: Cordon Press.

Populismo y democracia

Hasta ahora me he centrado en entender la emergencia del populismo como contrapunto casi siempre al desmoronamiento de un sistema político anterior. Es decir, como su subproducto. Al principio he ofrecido una definición provisional para poder ver cómo puede emerger, pero quizá sea interesante centrarse en las derivadas de su discurso y su relación con la democracia. Descomponer y discutir sus aderezos.

El populismo se basa en dos pilares esenciales. El primero es la distinción dual entre un «ellos» y un «nosotros», generalmente asociado a que mientras que nosotros somos la gente normal, el Pueblo o similares, ellos son unas élites corruptas, una clase política cerrada, una oligarquía. Planteado así, el enemigo político se presenta con una etiqueta indefinida para captar las máximas adhesiones posibles y el objetivo solo puede ser expulsarlo del poder para, se sobreentiende, ser reemplazado por servidores del Pueblo más virtuosos, por nosotros. Su segundo pilar es la idea de defender la soberanía popular a toda costa. Es decir, sabemos que una democracia moderna coexiste la tensión entre la voluntad de la mayoría expresada periódicamente en elecciones o referéndums y mecanismos de checks and balances contramayoritarios como, por ejemplo, tribunales de justicia independientes. Mecanismos que no siempre coexisten armónicamente y en los que el populismo tiene claro que se posiciona a favor de los primeros, del plebiscito.

La pregunta a responder son las implicaciones que este tipo de mensaje puede tener para la democracia. Algunos autores han defendido que, pese a que a priori todos los expertos lo rechazan de manera estridente, el populismo puede tener aspectos positivos. Por ejemplo, puede dar voz dentro del sistema a grupos que no se sienten representados por las élites gobernantes, gente que no ha tenido portavoces de sus intereses hasta ahora. Es más, pueden servir como acicate de políticas para sectores que antes estaban marginados. Muchos, cuando hablan de los procesos de América Latina, ponen en valor el esfuerzo que algunos de los países gobernados por movimientos calificados como populistas han hecho por integrar a sectores marginados. Además, no olvidemos que el populismo también puede servir como un mecanismo que permite integrar a más gente en el proceso político, donde personas que se sentían ajenas ahora participan de la vida institucional, véase Bolivia y el indigenismo.

Pero aún hay más. El populismo también podría incrementar la rendición de cuentas, obligando a los partidos tradicionales a tener un comportamiento más «virtuoso». Es decir, que puede servir para aumentar los estándares éticos en política haciendo que determinadas prácticas sean censuradas. Prácticas, por ejemplo, de austeridad voluntaria en el ejercicio de un cargo público. Finalmente, el populismo supone una amenaza electoral a los partidos tradicionales, lo que puede obligarles a cambiar su posición sobre diferentes temas o incluso impulsar cambios legales para recoger las demandas del electorado detrás del partido populista. Permite, pues, actuar como un partido «nicho» o monotema que obliga a los demás a reaccionar, por ejemplo, copiando algunas de sus propuestas en el programa electoral.

Pero el populismo tiene importantes oscuros.

El populismo, que insiste únicamente en el polo de la soberanía, ha tendido a erosionar los contrapesos independientes de las democracias liberales. En todos los lugares donde ha gobernado los sistemas judiciales, las cortes supremas o cualquier mecanismo constitucional ha sido yugulado frente al plebiscito como única manera de entender la política democrática. Ello además ha tendido a erosionar los derechos de minorías, a veces ligadas al régimen anterior, en favor de las mayorías políticas donde el poder del Estado pasa a ser total en amplias esferas sociales. Otro aspecto crítico es que el populismo puede erosionar el establecimiento de coaliciones clásicas de diferentes sectores sociales, algo que normalmente se hace bajo el paraguas de izquierda y derecha. Ante el nuevo punto de corte, el de los de abajo contra las élites, toda propuesta al margen de a quién beneficie queda camuflada en la lucha contra la oligarquía. Además, el populismo no ha podido escapar de la idea del caudillismo, a veces mesiánico, lo que hace que bajo cierta apariencia de inclusión se escondan muchas veces liderazgos muy verticales.

Finalmente, la moralización de la política e incrementar los estándares éticos también es un arma de doble filo. Igual que aumenta la rendición de cuentas puede hacer imposible otro principio fundamental de la democracia; el acuerdo. Cuando la argumentación gira en torno a la «pureza» o virtud de nuestros planteamientos, es imposible que se pueda transigir. Por lo tanto, el movimiento populista suele ser reacio a la participación en los mecanismos institucionales clásicos, por ejemplo, entrando en Gobiernos de coalición con otras fuerzas tradicionales o implicándose más allá del bloqueo a toda iniciativa.

Por lo tanto, el populismo puede ofrecer un juicio contradictorio porque emerge de un sistema político disfuncional, ya como amenaza o como correctivo, y a la vez atrae nuevos intereses y temas a la esfera pública con un mensaje de gran tracción. Es lo que se llaman marcos ganadores, donde todos somos el Pueblo frente a la oligarquía, que son siempre los otros. Sin embargo, este discurso en su fundamento también peca en la idea de que hay que buscar el reemplazo del corrupto por el puro, del cleptócrata por el representante del Pueblo. Esto supone pensar que el que no sea «puro» no puede ser artífice ni promotor de acciones virtuosas, que el líder es total. Esto implica que moral y política vuelven a fusionarse casi cinco siglos después de que Maquiavelo explicara lo que es el poder.

Este mensaje es, en cierto modo, lo contrario a la idea institucionalista. Es decir, a la idea de que los individuos son secundarios, y que lo importante son las instituciones y los incentivos sobre los que estas personas actúan. No existen pruebas del algodón para nuestros representantes, lo que existen son buenas o malas instituciones, buenas o malas reglas. Por lo tanto, si un político es corrupto, el tema no es (solo) reemplazarle por otro virtuoso sino cambiar unas instituciones que han hecho que el equilibrio ganador sea ser corrupto. Que hayan hecho que el tonto sea el que no mete la mano en la caja y no al revés. Es una idea que no prejuzga la moral de los individuos pero que entiende que hasta la persona más noble podría sucumbir ante el chalaneo corrupto cuando, por ejemplo, tiene amplio poder para contratar, despedir o no justificar sus decisiones en cualquier administración. Del mismo modo que si hay sectores sociales que están excluidos, las políticas sencillas no bastan sin pagar un precio, que al final siempre hay que redistribuir riqueza y poder también entre aquellos que somos parte del Pueblo.

Este es justamente el punto en el que el populismo genera un movimiento político encontrado. Los partidos tradicionales, véase Venezuela o Italia, se negaron sistemáticamente a dar el paso para la reforma y terminaron colapsando. Sin embargo en otros contextos, la amenaza del populismo puede ser una palanca para el cambio. Cuando ven que pueden perder, los partidos se mueven. Por ejemplo, cuando tantos hablan del reformismo de Renzi ¿Acaso no tiene que ver que siente en su nuca el aliento de Beppe Grillo? Y como antes se ha señalado que la disfuncionalidad del sistema político tiene mucho que ver con la emergencia de estos movimientos, puede ser un acicate positivo. Ahora bien, el populismo tiene como objetivo barrer a la clase política, pero el paso siguiente suele ofrecer un reemplazo poco mejor, con frecuencia perjudicial para tener una democracia plena. Porque es justo en el punto en el que hay que renunciar a la pureza para empezar a hacer política.

Por eso quiero cerrar dejando en el aire una cita de Weber, más para suspender el debate que para considerarlo cerrado, pero que merece la pena revisitar con frecuencia:

Cuando están surgiendo súbita y rápidamente políticos que actúan según una ética de las convicciones con los lemas de «el mundo es estúpido y bruto, no yo; a mí no me afecta el tener que ser responsable de las consecuencias, sino a los otros al servicio de los cuales yo trabajo y cuya estupidez o brutalidad yo voy a extirpar», yo les digo abiertamente que me pregunto, antes que nada, por el peso interior que pueda haber tras esta ética de las convicciones, y tengo la impresión de que, en nueve de cada diez casos, estoy ante fanfarrones que no sienten realmente lo que hacen sino que se emborrachan con sentimientos románticos. Esto no me interesa desde un punto de vista humano y no me conmueve en absoluto.

Por el contrario, es infinitamente conmovedor que una persona madura —lo mismo da que sea joven o vieja en años— que, actuando según la ética de la responsabilidad y sintiendo realmente y con toda su alma esa responsabilidad por las consecuencias, diga en algún momento: «no puedo hacerlo de otra manera; aquí estoy yo». Esto es algo auténtico desde un punto de vista humano y que conmueve.

Hugo Chávez. Foto: Cordon Press.

Hugo Chávez. Foto: Cordon Press.

10 Jul 06:31

Las cicatrices de la Gran Guerra [FOTOS]

by noreply@blogger.com (Antonio Martínez Ron)

Lo que ves en esta imagen aérea son las cicatrices que dejó en el paisaje una de las batallas más sangrientas de la humanidad. El lugar se encuentra en el norte de Francia y los agujeros son los restos de las trincheras de la batalla del Somme, donde hubo más de un millón de muertos bajas. Con motivo del centenario de la Gran Guerra, el fotógrafo Michael St. Maur Sheil recorrió muchos de estos lugares para retratar lo que aquel horror dejó marcado durante siglos en el terreno y la memoria de las gentes. La exposición se llama "Fields of battle: 1914-1918", se exhibe en varios lugares de Europa, entre ellos París, y es un recorrido por estos paisajes de guerra que se extienden durante más de 600 km desde el Canal de la Mancha hasta el norte de Francia y Bélgica.

Se calcula que en la Primera Guerra Mundial murieron ocho millones de personas y unos seis millones quedaron mutiladas. Solo en Francia murieron 1’4 millones de hombres, el 10% de la población activa masculina. "Tristemente", dice el fotógrafo, "el recuerdo de aquellos tiempos ha desaparecido hoy, pero el paisaje que albergó aquellos terribles sucesos todavía refleja el violento pasado". Si uno visita Verdún, por ejemplo, aún están prácticamente intactas las trincheras donde murieron miles de hombres, en otros lugares el paisaje conserva los cráteres producidos por las bombas y hace muy poco aparecieron los cadáveres de varios soldados preservados por el hielo de los Alpes.


Si tenéis un rato os aconsejo echar un ojo a las fotos que están disponibles online y si queréis leer sobre el horror en las trincheras os recomiendo este artículo de Guillermo, de La Aldea Irreductible, quien acaba de sacar un libro que aprovecho para recomendar, titulado ¡Fuego a Discreción! y en el que recoge decenas de anécdotas de la primera y segunda guerras mundiales.

Enlace: Fields of battle: 1914-1918 | Vía: Smithsonian

Entrada publicada en Fogonazos http://www.fogonazos.es/
09 Jul 15:23

Photo



09 Jul 15:22

Cuatro maneras de aprender sobre Arquitectura de forma gratuita

by juanma

Cuatro maneras (online) de aprender sobre Arquitectura de forma gratuita. Lamentablemente, el inglés es necesario para seguir estos cursos.

08 Jul 13:19

¿Efectivo, tarjeta o tetas?

by David Garcia

Lo han vuelto a hacer. El porno ha sido, desde los orígenes de internet, el gran impulsor ideológico y tecnológico de la red. PornHub, uno de los clones de YouTube que pulula por la red, ha inspirado un nuevo y revolucionario método de pago que, por desgracia, no es (al menos aún) una realidad: Titcoin. ¿Pagas con tus tetas?

Antes de seguir, a Yorokobu le gustaría aclarar que creemos en la igualdad de género y que no concebimos que haya Titcoin y no exista Dickcoin, la forma de pago en la que se paga con la polla. Sin embargo, la historia es tan buena que no nos queda más remedio que contarla.

PornHub está llevando a cabo un concurso de creatividad en el que insta a usuarios, creativos y pensadores en general a crear un anuncio para publicitar el site guarrindongo. La idea es lanzar una campaña publicitaria en Estados Unidos, a nivel nacional y para todos los público. Es decir, quieren anuncios en los que no salgan dos individuos haciendo la caidita de Roma.

El concurso ya tiene finalistas pero, oh, desgracia, este vídeo que incrustamos aquí debajo no ha pasado el corte. Hagan clic y seguimos hablando en dos minutos.

Titcoin es una creación de Alex & Javi (Alex Katz y Javi Íñiguez), un combo formado por un español y un estadounidense que sobrevive en La Despensa y que ha ideado un revolucionario sistema de pago: pagar las cosas con fotos de tetas.

La idea es algo así: cuando vas a pagar a un lugar, el tendero te hace una foto de las tetas. Esa foto provee de contenido a PornHub que, a cambio, paga la foto en Titcoins. Esos Titcoins pueden ser canjeados por productos en las tiendas adheridas. Si necesitan inversores para llevar esto a cabo… ¡cojan mi puto dinero!

Bonus track

Un par de vídeos más que participaron en el concurso.

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07 Jul 18:09

¡FIESTA VENGA MONJAS!

by Venga Monjas
Sergioski02

is this a real party!?
chex vas a irle?

SÁBADO 28 DE JUNIO vamos a montar un fiestón en la FÁBRICA MORITZ, a partir de las 20:30. Haremos show de lo más idiota, habrá cerveza como para parar un tren y musicote a toda pastilla....
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07 Jul 14:08

Vendor Power!

by julia_cervantes

 Vendor Power-CUP-more than green (1)

“En 2009, el colectivo Street Vendor Project, el diseñador Candy Chang y el Center for Urban Pedagogy de Nueva York desarrollaron Vendor Power! para explicar la regulación de la venta ambulante de esta ciudad. De esta manera, se diseñó un manual que explica,  a partir de una serie de infografías y un texto breve y claro, todos los asuntos legales que afectan a los vendedores ambulantes. Además, el manual se publicó en los cinco idiomas más hablados entre la población que lleva a cabo la venta callejera. (…) Por otra parte, se intentó diseñar este documento en un formato pequeño y manejable para que así los vendedores ambulantes pudieran llevarlo siempre consigo. CUP y el colectivo Street Vendor Project consiguieron repartir alrededor de un millar de copias del manual en un sólo día. (…)”

(+info)

(via CUP) 


Vendor Power-CUP-more than green (2)Vendor Power-CUP-more than green (1)Vendor Power-CUP-more than green (3)

La entrada Vendor Power! aparece primero en más que verde.

07 Jul 14:04

7 artistas que trabajan a la altura del microscopio

by Pedro Torrijos Leon

A menudo, el gran público ha considerado el arte –sobre todo el contemporáneo- como una afición diletante e improductiva, una pérdida de tiempo llevada a cabo por cantamañanas sobrepagados que tienen engañada a la sociedad.

Pues no. Primero porque confundir el mercado del arte con el valor artístico de una obra es uno de los primeros errores a la hora de enfrentarse al arte –sí, sobre todo al contemporáneo-, pues conduce a cualificar la pieza basándose exclusivamente en el precio que se paga por ella, lo cual es, como comprenderás, perfectamente estúpido. Y en segundo lugar porque la discusión es esencialmente espuria: el arte es uno de los motores del mundo.

Se pague lo que se pague por los objetos artísticos, sea una miseria o sea un cantidad obscena, el arte siempre empuja al mundo. Y el mundo va detrás. Porque el artista experimenta la realidad, la interpreta y después ofrece una respuesta a la misma. Y la respuesta puede ser buena o mala o correcta o equivocada, pero siempre nos va a devolver otra realidad. Una realidad distinta a la anterior. Una realidad como no la habíamos visto nunca.

Porque, como ya he sostenido en más de una ocasión, el arte saca al mundo de su zona de confort. El arte empuja los bordes del mundo. Y necesitamos que el mundo avance en todas las direcciones posibles para que la convencionalidad, el bienestar y el aburrimiento no nos paralicen. Para que la realidad no se nos caiga encima.

Y cuando digo que el arte debe empujar en todas las direcciones posibles, me refiero, efectivamente, a todas; incluso las que tenemos delante de nuestras narices.

En El tercer hombre, Harry Lime usaba la voz del formidable Orson Welles para hacer unas cuantas reflexiones sobre la condición humana. La más famosa quizá sea la que enuncia desde lo alto de la noria del Prater vienés cuando identifica a los paseantes con meros puntos. Con hormigas: «Mira hacia abajo. Dime. ¿Sentirías alguna lástima si alguno de esos puntitos dejase de moverse para siempre?». El Doctor Manhattan reducía a la nada las capacidades de Adrian Veidt, su adversario en Watchmen, cuando le decía: «Tú eres un hombre. Y el hombre más listo del mundo no significa más para mí que la termita más lista».

Es lo que tiene ver el mundo a la altura de nuestros ojos, que a veces nos olvidamos de lo que sucede a la altura de otros ojos. Aunque estén justo enfrente, a escasos milímetros.

Por suerte, como el arte empuja los bordes del mundo, también empuja los bordes que tenemos tan cerca que despreciamos. Que incluso no percibimos. Charles y Ray Eames ya nos enseñaron las maravillas de la telescopía y la microscopía en su formidable video de 1977 Powers of Ten.

Aquí te vamos a enseñar otros siete artistas contemporáneos que trabajan a escasos milímetros de altura. A la altura del microscopio.

 1. Sharon Johnstone y el rocío

Las vaporosas gotas de agua parecen tener un peso imposible cuando se posan sobre las frágiles agujas de un diente de león. Y es que algo tan común como la humedad de condensación que forma el rocío de la mañana se convierte por gracia de la fotógrafa británica Sharon Johnstone en paisajes delicados y etéreos propios de una narración fantástica. Puedes ver muchas más en su galería.

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2. La belleza de la polilla

Aunque es licenciado en bioquímica, Linden Gledhill está especializado en fotografías macro, tanto de gotas en movimiento, como de pigmentos en formación o fluidos férricos. Sin embargo, sus aproximaciones más espectaculares posiblemente sean estas imágenes de alas de polillas y mariposas a vista de microscopio. Las superficies planas se vuelven objetos escamados y polilobulares que nos hablan de complejidad. Y también de belleza aislada, casi pura.

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3. Cuentos de hormigas

Y es que la fotografía macro se presta mucho a ser usada con insectos. Pero, ¿y si avanzamos un poquito más? Andrey Pavlov va unos cuantos kilómetros más allá en su serie Ant Tales. Con una paciencia a prueba de bomba y un poco de retoque digital, el fotógrafo ruso nos cuenta unas historias divertidísimas protagonizadas por hormigas, a veces amaestradas y a veces interactuando en su estado natural. El cachondeo está asegurado y sin necesidad de pronunciar ni una sola palabra.

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4. La geometría perfecta del hielo

Pues tenían razón: los copos de nieve no son esponjosas bolitas, sino impecables fractales de geometría incorruptible. Y nos lo demuestra Andrew Osokin con estas fotos en las que congela el tiempo en la propia congelación del objeto. Hay muchas más en su perfil de LensArt.

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5. Explosiones en el cielo

Los fuegos artificiales son una fiesta que siempre nos regala composiciones alegres y coloridas. Para el fotógrafo texano Nick Pacione son, además, un lugar al que mirar con otros ojos. En este caso, con los ojos de una lente macro que cambia el enfoque durante la exposición, creando así unas imágenes abstractas y poderosísimas.

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6. El tiempo inestable de Alberto Seveso

Aunque tienen forma reconocible, a veces, las imágenes no tienen significado.  Porque, a veces, la vida no tiene significado. Pero otras veces sí. O al menos tiene el significado que nosotros queramos darle. Usando tinta, agua y una cámara de alta velocidad, el italiano Alberto Seveso crea tormentas detenidas en el tiempo. Nubes semirrígidas de pigmento y oro.

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7. Slinkachu y el mundo escondido

El artista británico Slinkachu lleva jugando con la ciudad desde 2006. Pero no a través de grandes pintadas o monumentales instalaciones urbanas, sino desde la altura de la suela de nuestros zapatos. Su serie Little People se construye con figuritas de modelismo, objetos cotidianos y una mirada hilarante. Pero delicadísima.

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05 Jul 19:05

BID: barrios gestionados por entidades privadas

by Jose Antonio Gras

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Los BID (Business Improvement District o distritos de mejora empresarial, en castellano) son una forma de colaboración público-privada que se materializa en organizaciones privadas que comparten con la Administración la gestión de los barrios de una ciudad. La Comisión de Economía del Congreso ha instado al gobierno a que instaure en España estos barrios comerciales de gestión público-privada.

Estos barrios consisten en que los comerciantes con recursos paguen un impuesto a cambio de unos servicios públicos de mayor calidad, los cuales son gestionados por los mismos comerciantes. Por tanto, los BID se pueden considerar como organizaciones privadas autorizadas por las administraciones públicas que prestan servicios complementarios de mayor calidad tales como limpieza, seguridad pública, promoción y publicidad, embellecimiento y mejoras de los espacios financiados. Como decíamos, esta contribución extra es pagada de manera obligatoria por los dueños de las propiedades de los barrios o distritos.

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Esto tiene una doble cara: por un lado, la repercusión es muy positiva en los barrios en los que se instauran los BID, creando lugares limpios, seguros y atractivos para visitar, hacer compras, vivir o trabajar. Sin embargo, a cambio se precarizan los barrios adyacentes. Esta especie de ‘urbanismo premium’ tiene como consecuencia una ciudad con barrios de primera y de segunda categoría así como la privatización del espacio público, llegando incluso a coartar derechos civiles y libertades tales como el comercio tradicional o el activismo político, o desplazar (que no solucionar) la mendicidad.

Aquí un extracto de la noticia en EL PAÍS (se puede leer completa en el enlace del final del texto):

El sistema que llevó de la degradación a la exuberancia a lugares como Times Square, la plaza por excelencia de Nueva York, puede llegar a España si prosperan los planes del Ministerio de Economía. Se trata de cambiar el modelo de gestión de un barrio o un distrito de una ciudad y encomendarlo a una nueva figura, el distrito de mejora empresarial (BID, por las siglas en inglés de business improvement district), en el que se entrega al menos una parte de su gobernanza a manos privadas. Esa figura ha supuesto la creación de zonas de primera más limpias, con más seguridad y mejores servicios. El PP ha presentado una proposición no de ley en la Comisión de Economía del Congreso instando al Gobierno a poner en marcha esta figura, ‘desarrollando los programas de incentivos y propiciando todos los cambios normativos que para ello fuese necesario’.

Casi medio siglo después de que se creara el primer BID en Toronto (Canadá), una veintena de países emplean ya esa figura. Asociaciones de comerciantes o empresarios asumen tareas que van desde el mantenimiento, la limpieza y la promoción del barrio hasta cuestiones mucho más polémicas como la seguridad. Todo depende de hasta dónde esté dispuesto a llegar el legislador y la entidad que se cree. La principal diferencia con las actuales asociaciones de comerciantes radica en que la pertenencia no es voluntaria: todos los comerciantes deben abonar una tasa que recauda el Ayuntamiento y que luego ingresa en las arcas del BID. ‘La fórmula permite eliminar la figura del free rider, es decir, del comerciante que no paga las cuotas, pero que se beneficia de las mejoras que consiguen los asociados que sí las abonan’, explica Helena Villarejo Galende, profesora de Derecho Público de la Universidad de Valladolid.

El grado de privatización del espacio público dependerá del legislador. Miguel Bratos, investigador de Sociología de la Universidad de Valladolid, prevé que el modelo español se basará en el británico y el norteamericano. El único documento que desarrolla las funciones de unos eventuales BID es la rechazada proposición del PSC. Este texto incluía actividades de promoción o regeneración comercial, pero también la mejora de ‘los grados de prestación de servicios públicos municipales, así como medidas que mejoren la vigilancia y la seguridad de las calles y los espacios urbanos donde se concentra su ámbito de actuación’.”

(+info)

(Vía EL PAÍS)

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